lunes, mayo 19, 2014

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2013-2014 (1) La Real desciende a la cola de la élite

Decepción ante el Granada. Una de muchas.
Después del impresionante juego que desplegó la Real en la temporada 2012-2013, el que le llevó a la cuarta plaza y a disputar la Champions League, había muchas expectativas puestas en la que acaba de terminar. El resultado es bueno, porque la Real se mantiene en la élite del fútbol español, repitiendo clasificación para las competiciones europeas, y logrando además unas históricas semifinales de Copa, que bien pudieron colocar a la Real en una nueva final. Pero no se puede perder de vista que el lamentable final de temporada ha terminado por afear la actuación del equipo y deja algo preocupante: la Real sigue en la élite, sí, pero en la última plaza. Y vuelve a Europa, sí, pero porque otros hicieron los deberes, porque se lleva la plaza que se trasvasa por la Copa por estar en la Champions sus dos finalistas. La irregularidad ha sido el mayor enemigo del equipo txuri urdin. Vivió durísima Champions en las que apenas logró sumar un punto y anotar un gol y su final de temporada fue decepcionante. Se esperaba una mayor batalla por el cuarto puesto y al final se descendió hasta la séptima.

La temporada comenzó con dos grandes incertidumbres y un reto. Las dudas circulaban en torno a cómo superaría la Real la marcha de Illarramendi y cuál sería el resultado de apostar por un entrenador sin experiencia real, Jagoba Arrasate. El reto, la previa de la Champions League, se saldó con dos exhibiciones ante el Olympique de Lyon y esta espléndida reentrada europea disipó en buena medida esas dudas iniciales. Pero esa mencionada irregularidad que ha marcado la campaña no tardó en aparecer y las malas noticias se multiplicaron en el arranque. En primer lugar, en forma de lesiones. Ifrán y Granero sufrieron gravísimas dolencias en sus rodillas, el primero no llegó a jugar y el segundo, que era el fichaje estrella de la temporada, apenas lo hizo en siete encuentros. Muchas lesiones menos graves también afectaron a pilares básicos del equipo y el trabajo de Arrasate se convirtió, más que en implantar un nuevo estilo, en ir apagando los fuegos que provocó una preparación física que dejó enormes lagunas.

El gol de Griezmann en Lyon, momento europeo feliz.
A pesar del espléndido inicio de Liga ante el Getafe, sumado a la euforia de la Champions, la Real pronto entró en un bache de difícil explicación. El primer tramo en el que había que hacer un esfuerzo para jugar dos partidos por semana pasó una factura elevada, que en realidad no pareció deberse a esa acumulación de partidos sino a las sensaciones. La Champions se convirtió en un ejercicio de impotencia. Dos primeros partidos a gran nivel se saldaron con injustas derrotas, en Anoeta ante el Shakhtar Donestk y fuera ante el Bayer Leverkusen, y a partir de ahí el sufrimiento fue absoluto. En Alemanía, Vela marcó el único gol de la Real en la competición y ante el Manchester United en Anoeta se sumó el único punto. El equipo txuri urdin fue trigésimo en una competición de 32, muy lejos de su nivel real. Y en la Liga los de Arrasate sumaron siete jornadas sin conocer la victoria entre las jornadas segunda y octava,. acumulando sólo cuatro puntos de 21 posibles y bordeando los puestos de descenso tras una descorazonadora derrota en Vallecas, el partido que terminó de poner en duda todo el proyecto y la forma en la que se había encarado.

Pero a partir de ahí, la Real reaccionó e inició una brillante trayectoria que recordó la categoría del equipo. En los siguientes diez partidos, el equipo txuri urdin sólo encajó una derrota, un nuevo ejercicio de impotencia en el Santiago Bernabéu, pero desde que venció de nuevo en Mestalla por tercera temporada consecutiva, esta vez por 1-2, sumó 25 de los 30 siguientes puntos en juego, anotando 29 goles en ese tramo. La Real había vuelto, quizá dando un nivel de juego que no alcanzó el virtuosismo de la temporada anterior, pero con tardes memorables, como la gloriosa remontada al Celta para el 4-3 final con los cuatro tantos de Vela, la mayor goleada a Osasuna en Donostia de toda la historia (5-0) o la victoria en un nuevo derbi ante el Athletic, el tercero consecutivo en el que el conjunto bilbaíno caía ante la Real, esta vez por 2-0. La Real se había metido de lleno en la lucha europea, superando al Villarreal y precisamente aspirando a la cuarta plaza que ya tenía el Athletic, sólo con cuatro puntos más que el conjunto realista.

El penalti de Mascherano a Vela en el Camp Nou.
Cuando el entorno realistas se las prometía muy felices, volvió la irregularidad realista. Un descalabro inexplicable en Villarreal, 5-1, dio paso a una nueva racha negativa en la Liga. En cinco partidos, sólo una victoria, ante el Elche y en Anoeta, y apenas cinco puntos de quince posibles. Como una goma, la Real se había acercado a la Champions para después alejarse. Casualidad o no, esta racha coincidió con una trayectoria en la Copa del Rey por fin exitosa. La Real se aprovechó de las bondades de un camino relativamente sencillo para llegar a las semifinales. Apeó al Algeciras no sin ciertos apuros en el partido de ida y después al propio Villarreal en una eliminatoria muy cerrada que se decidió por un único gol anotado en el choque de vuelta por Ros. En cuartos de final se topó con un Racing de Santander que cayó en Anoeta y que, para llamar la atención sobre su crisis, decidió no jugar el partido de vuelta. Y así, 26 años después la Real llegó a una semifinal. El rival, el Barcelona. Una negligente e injusta actuación arbitral, que omitió un escandaloso penalti a Vela en el Camp Nou convirtió el pase a la final en algo imposible, pero la Real dio la cara y cayó con un honroso 3-1 global.

La eliminación copera podría haber afectado mucho, pero el grupo se levantó con grandeza y tras caer ante el Barcelona en un Anoeta que respondió al carácter histórico del choque encadenó dos victorias más en Liga, en La Rosaleda (como Mestalla, otro campo talismán desde el regreso a Primera) y precisamente ante el Barcelona en Anoeta. El campeón cayó esta vez con más claridad que en duelos precedentes y perdió ante la Real su único partido por más de un gol de toda la temporada en una noche memorable. El equipo txuri urdin llegaba crecido al final de la temporada, a cuatro puntos del Athletic y la cuarta plaza, a pesar de los tropiezos y con fútbol de sobra como para pensar en que el final de campaña de la pasada temporada se podía repetir. Pero no fue así. Un algo triste 1-0 en el Sánchez Pizjuán al que no se dio la trascendencia que tenía dio paso a la primera derrota en Anoeta desde la tercera jornada. La Real se dejó remontar por el Rayo y acabó sucumbiendo por 2-3. Pero tampoco mantuvo un marcador a favor en Almería para caer por 4-3. Lo mismo sucedió en Vigo para el 2-2 final e incluso ante el Granada, que sacó un empate de Anoeta en el último minuto.

El empate en San Mamés, una alegría a medias.
La irregularidad presidió ese final de campaña, en el que se hizo especialmente evidente el bajón de algunos de sus jugadores. Griezmann, brutal en los dos primeros tercios de la temporada, desapareció. Zurutuza o Xabi Prieto no llegaron a aparecer. Y las mejores noticias llegaron en forma de irrupciones. La de Canales, el único y fantástico fichaje del mercado invernal, y la de Zaldua, potrillo del Sanse que adelantó claramente a Carlos Martínez como lateral derecho titular. Aún así, la Real certificó su clasificación para la Europa League ganando en la jornada 35 al ya descendido Betis por 0-1. Se despidió de la Champions en la jornada siguiente y antes de jugar, por la victoria del Athletic en Vallecas, y al menos cerró la temporada empatando en el primer partido en el nuevo San Mamés. Pero la derrota ante el Villarreal y la séptima plaza final dejan un mal sabor de boca. Luces y sombras, irregularidad continua, un juego por debajo del que se vio con el mando de Illarra pero con momentos buenos a lo largo de la temporada. Lo descorazonador es que todo lo malo parece surgir de errores propios, no porque los rivales hayan sido mejores.

domingo, mayo 18, 2014

REAL SOCIEDAD 1 - VILLARREAL 2 La Real desprecia los objetivos y arruina la imagen de la temporada

Anoeta vivió la celebración del rival.
Que la Real sea séptima en la Liga es un buen resultado. Objetivamente hablando lo es. Pero el final de temporada que ha ofrecido el conjunto txuri urdin, con el colofón de esta impotente derrota ante el Villarreal, ha sido tan terrible que un buen año acabará recordándose con una desazón probablemente mayor que la de aquellos en los que se consiguió la salvación en la penúltima jornada. Esos tres últimos meses de competición han sido una caída libre sin solución y con cada partido ha dado más la impresión de que la responsabilidad de los jugadores ha sido mayor que la de un técnico que, al menos, lo ha intentado todo. Hoy los jugadores de la Real no han sentido que jugaran una final. No han dado la cara. No han luchado como debían. No han puesto el acierto que se les supone por calidad y nunca han tenido la fe necesaria para luchar, no ya por la victoria, sino por el empate. Un punto habría sido algo triste, pero habría garantizado la sexta plaza. Perder ante el Villarreal, merecidamente pero por deméritos propios, lleva a la Real a la séptima y a jugar dos previas en verano. Una justa penitencia a la indolencia demostrada en partidos como el de hoy porque la Real ha despreciado los objetivos y ha arruinado la imagen de ese buen resultado que es el séptimo lugar.

No se puede reprochar nada al once de Arrasate. Lo mejor estaba en el campo. Pero el técnico no encontró la respuesta que debían dar sus hombres. En las finales, sobre todo en las primeras mitades, el papel del entrenador suele estar centrado en la táctica y en la motivación. Y es obvio que los jugadores no hicieron mucho caso de ninguna de las dos arengas que pudiera lanzar el preparador txuri urdin en cada uno de esos dos apartados del juego. Cada cual buscará los responsables que quiera, pero si la Real tiene buenos jugadores es en partidos como los de hoy donde tienen que verse. Y no se vieron porque prácticamente ninguno rindió al nivel que realmente tiene, ni siquiera, y es lo mínimo, demostrando la actitud necesaria para competir. ¿Cansancio? No vale esa razonamiento en el minuto diez de un partido en el que precisamente está en juego acumular menos partidos y por tanto menos carga física para la próxima temporada. La sorpresa fue aún mayor teniendo en cuenta la piña que hicieron los jugadores antes de comenzar el partido. Parecía que le daban al encuentro esa categoría de final que se ha esquivado en las últimas semanas, pero lo visto en el choque indicó lo contrario.

Sin llegar a probar a Juan Carlos, guardameta suplente del Villarreal, la Real sólo dispuso de dos ocasiones de gol en la primera mitad. Tres si se quiere contar un centro de Griezmann que Musacchio le arrebató a Agirretexe antes de que pudiera conectar el disparo. Pero cerca del gol sí se estuvo en una magnífica galopada de Vela, al que también se adelantó la defensa del Villarreal tras una magnífica pared con Canales, de largo el jugador más entonado de la Real en el encuentro. Y la más clara la tuvo Markel ya al filo del descanso, entrando desde atrás para buscar un rechace dentro del área y conectando un disparo que se machó fuera. Y hasta ahí llegó la Real en el primer acto, mostrando una apatía inconcebible en una final. Su centro del campo estuvo lejísimos de carburar y fue clave en el devenir del partido. Markel sigue siendo un jugador demasiado fácil de superar en las primeras mitades, al que se ve casi siempre corriendo detrás de un contrario en lugar de frenar su carrera como el stopper que tiene que ser y Pardo probablemente protagonizó el peor partido de la temporada, fallón en defensa y en ataque. Por eso Canales destacó aún más, porque robó más balones que nadie y porque todo el juego ofensivo pasó por sus botas.

Pero como no había demasiada ayuda de los atacantes, ni en ocasiones voluntad de ofrecerla (en esto destaca un apagadísimo y desconocido Griezmann), el Villarreal defendió con cierta comodidad y atacó de la misma manera. Poco, porque en realidad sorprendió que el equipo castellonense, al que no le valía el empate, no aprovechara de una forma más clara la indolencia realista. Aún así, con el paso de los minutos se fue evidenciando cada vez más esa comodidad que le permitía el centro del campo de la Real y fue llegando a la portería de Bravo con cierto peligro. Tampoco fue una sorpresa la forma en la que llegó el gol, con un disparo de Giovanni muy parecido a esos que Vela suele probar con frecuencia, porque minutos antes de poner el 0-1 había probado un tiro muy parecido que detuvo Bravo. Lo que sí sorprendió fue la forma en la que se quedó solo, tras un saque de banda en campo propio, con un error de Iñigo Martínez saliendo casi hasta el centro del campo para cubrir su recepción de balón y con un Markel Bergara que no sólo no cubrió sus espaldas sino que además acaba entorpeciendo su carrera hacia atrás. El gol retrató a la Real.

Quedaban veinte minutos para el descanso y salvo la mencionada ocasión de Markel ya en el descuento no hubo noticias ni del equipo ni de sus estrellas. Anoeta dedicó pitos a los suyos y ni aún así reaccionaron. Sólo Canales con alguna buena carrera que un mal Velasco Carballo no sancionó con una clara falta o las protestas por las indecentes pérdidas de tiempo del Villarreal ya desde la media hora de la primera mitad calentaban algo un partido frío que, hay que insistir en ello, nunca tuvo para la Real la categoría de final que merecía. Ahí, también es bueno insistir en ello, Arrasate hizo lo que pudo. Su convocatoria, conocida antes del encuentro, no dejó resquicio alguno a las despedidas o a un ambiente festivo que no se correspondía con lo que estaba en juego. Y también contribuyó a reactivar a los suyos con un movimiento tan inusual en él como valiente en el fondo y en la forma: dos cambios en el descanso y dos atrevidos. Sentó a Markel para colocar a Granero en el césped por primera vez tras su lesión, y optó por la impopular decisión de quitar al delantero con un marcador adverso y pobló el centro del campo con Zurutuza por un Agirretxe sin opciones claras.

Los cambios consiguieron el efecto deseado y la Real entró en la segunda mitad con otra cara bien distinta. Granero demostró en poco más de un cuarto de hora que con él el juego del equipo durante la temporada habría sido distinto con él en condiciones de aportar, mucho más fluido, y con más oportunidades para los jugadores que llegan al área rival. Griezmann, que pudo ser objeto de penalti nada más comenzar la segunda mitad en un empujón entre la espalda y el costado, y Vela tuvieron las mejores ocasiones para empatar. El francés cabeceando en un buen movimiento un centro de José Ángel y provocando la parada de Juan Carlos y el mexicano mandando el balón fuera tras un buen control a un pase largo. Incluso Markel estuvo otra vez cerca de marcar al cabecear una falta lateral botada por Granero. A pesar de que la estrategia evidención aún más los defectos del equipo, apenas sin crear peligro desde la esquina o en faltas, fueron los mejores minutos de la Real con diferencia, los únicos en los que al menos pareció creer en el empate, en la victoria, en la sexta plaza y hasta en la quinta. Pero como fiel reflejo de este final agridulce de la temporada, la resolución tenía que ser negativa.

Arrasate, aunque hizo lo correcto para tratar de reacitvar al equipo, corrió un riesgo importante con su cambio de esquema. La superioridad en el centro del campo no la buscó sólo con la inclusión de un medio más, sino que encargó a los laterales un esfuerzo enorme para colaborar en el ataque. Eso dejó al Villarreal los espacios que acabó aprovechando para hacer el 0-2. Pasado el arreón realista inicial, lo cierto es que el equipo castellonense recuperó la comodidad de la primera mitad y lanzó contras de enorme peligro. Bravo detuvo una con una espléndida parada y entre Ansotegi y Carlos Martínez evitaron el disparo en otra. Pero a la tercera, como reza el dicho popular, fue la vencida para los de Marcelino. Una buena galopada de Giovanni con muy pocos defensas realistas para oponerse a él, apenas los centrales, acabó encontrando el pase a Uche, que marcó prácticamente a placer. Los centrales no recibieron ninguna ayuda del pobladísimo centro del campo realista. No se puede decir que no se viera venir ese segundo tanto.

Aunque, como en la primera mitad, el gol llegó a veinte minutos del final, absolutamente nadie creyó en la remontada. Ni siquiera el tercer cambio de Arrasate, Chory Castro por Carlos Martínez, sirvió para que la épica se asomara por Anoeta. De hecho, siempre pareció más cerca el 0-3 que el 1-2, y Bravo tuvo que intervenir de nuevo para evitar el tanto de un egoísta Jonathan Pereira, que tenía hasta tres opciones de pase pero buscó el gol cuando parecía imposible superar al chileno. Y aún así, la Real se encontró el 1-2, con un remate de Vela, que anota así su decimosexto gol de la temporada, tras una dejada de Zurutuza. Quedaba ya sólo un minuto de los tres de descuento que había indicado el colegiado, y puede que sólo ahí se respirara cierto ambiente de épica. Pero, claro, la épica en un minuto sucede una vez en la vida, o al menos una cada mucho tiempo, y hoy no fue ese día. La Real ni siquiera tuvo una opción de hacer el empate a dos y recuperar la sexta plaza.

Lo más doloroso de esta derrota, la cuarta de la temporada en Anoeta, es que una vez más deja la sensación de que se produce más por deméritos de la Real que por méritos de un rival que incluso se permitió el lujo de dar minutos a su portero suplente. Ni unos ni otros vieron una final en el partido, pero el perjuicio para la Real es grande. Si este año se ha explicado el tristísimo final de temporada en el esfuerzo físico derivado de comenzar con aquella previa de Champions en agosto, la próxima campaña empezará mucho antes, con dos eliminatorias previas. Y viendo lo que se ha visto, no sólo hoy, sino en otros muchos partidos de este tramo final de la Liga, nadie puede dudar de la justicia de ese castigo. La Real vuelve a Europa y eso es un éxito, pero la escasa dedicación del equipo en demasiados partidos clave en los que se quedó a medias acabó por pasar factura. Y está por ver qué factura pasa a quienes se quieran quedar en la Real. Porque si alguien se quiere ir, no se ha despedido de la mejor manera posible. Se acabó la temporada y el final ha sido demasiado triste. Tanto, que le han dado la razón a Tebas y a la LFP por el despropósito horario de la última jornada. Ya da igual lo que haga el Sevilla. Pues eso, triste.

sábado, mayo 17, 2014

PREVIA Real Sociedad - Villarreal. Una final importante

Pardo, en el choque ante el Villarreal de la 2011-2012.
Se acaba la temporada (domingo, 12.00 horas, Anoeta, Canal + Fútbol, Gol TV) y lo hace con la seguridad de que la Real jugará en competición europea la próxima temporada pero con la incertidumbre de saber si tendrá que disputar alguna previa para llegar a la Europa League. A pesar del ninguneo de la LFP, el final de la competición es, en cierta medida, una final, puesto que el Villarreal ganando adelantaría al equipo txuri urdin. Poco se ha hablado esta semana de este asunto, enredados ya en los rumores veraniegos especialmente sobre las salidas y de forma más concreta en el futuro de Vela. Como en todo cierre de temporada, hay jugadores que se despedirán de la Real con seguridad y otros que podrían hacerlo, pero lo importante sigue siendo el triunfo, sumar tres puntos más que pongan un buen punto final a una temporada notable que vivió sus mejores momentos hace ya demasiadas semanas y que, incluso con el premio final, se ha hecho demasiado larga.

Habrá que esperar a los momentos previos al partido para conocer la última lista de 18 jugadores de esta temporada. Con esta decisión, Jagoba Arrasate da al partido el carácter de final que tiene y otorga al quinto puesto el valor que en ocasiones anteriores no se ha concedido por destacar la certificada clasificación para competiciones europeas. De esta forma, están citado los 22 jugadores de la primera plantilla más el potrillo que ya tiene esa consideración a efectos prácticos, Zaldua, y el tercer portero, Royo. Salvo sorpresa mayúscula, Estrada y Ros se despedirán así del equipo porque terminan contrato. José Ángel y Granero finalizan también sus cesiones. Y la rumorología coloca en el mismo grupo de jugadores que se despiden de Anoeta a Chory Castro, Vela e incluso Griezmann. Pero las despedidas serán al final del encuentro y sólo un marcador favorable permitiría que los homenajes se hagan durante el partido. Mientras tanto, lo importante son los tres puntos.

Y por ello, lo normal es que Arrasate presente su mejor once posible, sobre el que planean varias incógnitas. Bravo estará bajo palos. Iñigo Martínez es el único al que se puede dar por seguro en la defensa. Ansotegi y Mikel González se juegan el otro puesto de central, con más posibilidades para el segundo. En los laterales, Carlos Martínez y José Ángel parecen tener ventaja también sobre Zaldua y De la Bella, en el caso del segundo por cuestiones físicas. Markel termina la temporada con el mismo cartel de indiscutible en el centro del campo, y presumiblemente junto a él jugarían Pardo y Canales, aunque son pocas las opciones en el centro del campo que se pueden descartar con seguridad. Y en el ataque sorprendería mucho cualquier fórmula que no fuera la formada por Griezmann, Vela y Agirretxe. En todo caso, habrá que esperar a la convocatoria para tener algunas cuestiones más claras, puesto que son nada menos que seis los descartes que tendrá que hacer Arrasate, cinco si damos por seguro el de Royo.

Fin de trayecto y las cuentas no pueden ser más sencillas, con el Sevilla un punto por encima de la Real y el Villarreal tres por debajo. El equipo txuri urdin puede ser quinto, sexto o séptimo, aunque gracias a las indecentes decisiones de la Liga de Fútbol Profesional puede no saberlo con certeza hasta las once de la noche. Si gana, asegura la sexta plaza y obliga al Sevilla a vencer en casa al Elche, ya salvado, para arrebatarle la quinta. Si empata, será sexta en cualquier caso. Y si pierde, será séptima, ya que en el empate a puntos gana claramente el Villarreal. La Real llega al final de la temporada en una racha muy irregular, sumando sólo 13 de los últimos 27 puntos, ganando sólo tres de los últimos nueve partidos. Y el Villarreal incluso empeora esas cifras, con 13 de los últimos 36 puntos. La Real aspira a lograr su duodécima victoria de la temporada en Anoeta, siendo el quinto mejor equipo local del torneo. Su rival, aunque es el equipo que ya tiene plaza europea que ha perdido más partidos a domicilio, nada menos que nueve, es también el que menos empata y ha logrado siete victorias (Almería, Osasuna, Elche, Levante, Rayo, Espanyol y Getafe).

La historia recuerda que el Villarreal es uno de los visitantes más peligrosos de la historia de Anoeta. Han sido diez los duelos contra el equipo castellonense, todos ellos en Primera División y en ese estadio, y la Real sólo ha podido ganar dos de ellos y ambos por la mínima, 2-1 en la temporada 2001-2002 con goles de Aranburu y De Paula y 1-0 en la 2010-2011 con gol de Xabi Prieto. El Villarreal, en cambio, consiguió empatar cuatro y ganar en otros cuatro, siendo el más abultado de sus triunfos el 0-4 de la temporada 2004-2005, en una exhibición de Riquelme. Eso sí, el Submarino Amarillo no ha conseguido vencer en Anoeta en los dos partidos jugados desde que la Real regresó a la Primera División, con la mencionada victoria en el primer partido de Liga tras el ascenso en 2010 y el empate de hace dos temporadas. Siempre ha habido al menos un gol en los Real Sociedad - Villarreal, aunque ninguno de los dos equipos ha marcado más de uno desde el 1-3 de la temporada 2005-2006.

El último precedente liguero entre estos dos equipos fue en la jornada 35 de la temporada 2011-2012. La Real, ya salvada, se enfrentó al Villarreal de Miguel Ángel Lotina, que luchaba por no descender, algo que finalmente sucedió. En el partido, muy malo, se adelantó el Villarreal por medio de Senna en el único disparo a puerta de los visitantes en la primera mitad. La Real mostró una cara bien distinta cuando Montanier puso sobre el campo a Griezmann y Pardo, y empató a cinco minutos del final con Vela culminando con una preciosa media chilena una espléndida jugada por la derecha entre Griezmann y Xabi Prieto. La Real pudo ganar en un final de locura, pero el empate ya no se movió. En el partido de la primera vuelta de la presente Liga, la 2013-2014, el Villarreal goleó por 5-1 a la Real, en un enorme descalabro en el que Agirretxe anotó el gol realista. Y Anoeta ya ha visto un choque entre estos dos equipos en este temporada, en la Copa, que acabó con empate a cero, logrando después la Real el pase a la siguiente ronda en El Madrigal.

domingo, mayo 11, 2014

ATHLETIC 1 - REAL SOCIEDAD 1 La Real renuncia a más

Los realistas celebran el gol de Agirretxe.
Empate en San Mamés, en el primero de los derbis que acoge este nuevo estadio bilbaíno, en un encuentro jugado con tanta intensidad como poco fútbol, en el que no se puede decir que ningún jugador no haya querido meter la pierna pero en el que resulta complicado destacar algún aspecto futbolístico que no forme parte de la raza o el orgullo. Incluso como derbi se quedó algo pobre, aún reconociendo la raza de todos los contendientes. Para el Athletic era evidente porque no había nada en juego, y eso se notó sobre todo en la primera mitad. Y para la Real porque renunció a sus principales señas de identidad, reforzando el centro del campo con una alineación tan inédita como, en realidad, poco eficaz. Los goles, de Muniaín para el Athletic y de Agirretxe para la Real, llegaron en la segunda mitad y probablemente hicieron justicia, aunque evidenciaron que el equipo txuri urdin ha renunciado a más. Cumplió con el guiño para la historia de impedir la victoria del Athletic en su primer derbi en su nueva casa, como el propio Athletic hizo en Anoeta con la Real hace veinte años, pero poco más. El quinto puesto se difumina y el sexto queda todavía en juego para la última jornada tras la victoria del Villarreal.

Las innovaciones de Arrasate en el once fueron llamativas. La temporada se va a cerrar con el centro del campo como el auténtico quebradero de cabeza para el técnico txuri urdin y como el mayor elemento de debate para la prensa y para la afición, y ahí fue donde el técnico realista decidió realizar una nueva apuesta inédita. Markel contó esta vez como escuderos en el centro del campo con Zurutuza y Xabi Prieto, con Pardo una vez más dejando de forma parte en el once inicial en un partido grande. Ese cambio ya es debatible porque Zuru y Prieto cierran una temporada especialmente decepcionante, pero estos dos no jugaron en detrimento de Canales, que formó en el equipo junto a Chory y Vela. El equipo jugó como ya se podía anticipar sin una referencia clara en el ataque y dejando a Griezmann en el baqnuillo. La idea, obviamente, era fortalecer el centro del campo, pero en realidad el resultado, lejos de la claridad buscada, fue el barullo en el que se convirtió esa superpoblada zona del campo. Añadiendo que el Athletic ya ha dado la temporada por finalizada, no es de extrañar en absoluto que el fútbol combinativo de ambos equipos muriera siempre en errores en el pase.

En el bajo nivel general, el único jugador que quiso hacer cosas diferentes y que además se aventuró a intentarlas fue Vela. A su ritmo, equivocando en alguna ocasión las conducciones, pero con el carácter ganador que insufla a la Real desde que se redescubrió a sí mismo como un gran jugador ya con la camiseta txuri urdin hace tres años. El mexicano tuvo en sus botas las dos primeras ocasiones realistas, la primera en un disparo que hizo botar contra el suelo y que estuvo a punto de sorprender a Iraizoz, que lo mandó a córner, y la segunda con un intento de vaselina lejana viendo mal colocado al guardameta del Athletic. Como a los locales les costaba más, la Real tenía cierto dominio del partido, y llegaba a la frontal del área rival con mejores sensaciones. El Athletic no provocó ninguna intervención decisiva de Bravo en los primeros 45 minutos (sólo un blocaje sencillo a un disparo de Mikel Rico), e Iraizoz tuvo que intervenir, por ejemplo, en una doble ocasión que nació en una falta botada por Canales desde la banda izquierda. Zabi Prieto cabeceó y el portero del Athletic respondió, el balón le cayó rechazado a Markel que golpeó con todas sus fuerzas y se topó de nuevo con el cuerpo de Iraizoz y el palo antes de marcharse a córner.

Dentro del bajo nivel futbolístico que demostró el Athletic en la primera mitad y la poca ambición que tuvo la Real para lanzarse a la yugular de su rival (no hay que olvidarlo, sin nada en juego e incluso con Toquero como titular porque Aduriz, dando la temporada por finalizada, se ha operado para ganar tiempo), a las ocasiones blanquiazules sólo respondieron los locales con una clamorosa de Toquero, que incomprensiblemente culminó un buen contragolpe lanzando el balón fuera desde la frontal del área pequeño. A partir de ese momento, era el minuto 38, el protagonismo lo adquirió Muniaín, que intentó que el colegiado sancionara dos cargas legales en agresiones, llevándose incluso las manos a la cara para forzar tarjetas a Markel y Zurutuza. Del Cerro Grande pició en ambos jugadas señalando falta cuando no lo era, pero al menos no sancionó con tarjeta ninguna de las dos acciones. El colegiado arrancó el partido mostrando una justísima a San José por una falta a Vela, pero después dejó jugar teniendo más motivos para amonestar a otros jugadores del Athletic, incluyendo al propio Muniaín por una dañina cama que le hizo a Carlos Martínez en un salto.

En la segunda parte, el ritmo se incrementó. Y quién sabe si por el cansancio, el calor o por algún cambio de actitud instruido en los vestuarios, dio la impresión de que el Athletic salió más mentalizado que la Real, lo cual tampoco fue una sorpresa. Y eso que la primera ocasión tras la reanudación fue realista, con un contragolpe que condujo Zurutuza y que finalizó con un disparo de Chory Castro que Iraizoz, el mejor del Athletic, envió a córner. Pero acto seguido, en el minuto 50, se adelantó el conjunto rojiblanco en el marcador en una jugada que retrató la fallida apuesta de Arrasate en el centro del campo. Con Canales más perdido y menos decisivo de lo que viene siendo habitual, con Zurutuza en la misma baja forma que le ha acompañado en los últimos meses, con Prieto desaparecido y con un Markel Bergara tan voluntarioso como en ocasiones ineficaz, el gol evidenció muchas cosas. Fue una jugada en la que no había nada, pero en la que el Athletic consiguió superar con inusitada facilidad la posición de Markel, algo que sucedió con cierta frecuencia en el partido, y después Zurutuza se mostró torpe para controlar el balón, lo que habilitó la carrera de Muniaín, que conectó un buen disparo desde fuera del área para batir a Bravo.

Como tantas otras veces, el guardameta chileno de la Real tuvo que sacar un balón de su portería sin tener muchas opciones de impedir el gol y sin necesidad de haber parado prácticamente nada antes de ese instante. Cuando sucede una vez es un accidente, cuando pasa en tantas ocasiones es un síntoma que habría que analizar, y no parece del todo claro que se esté haciendo. Y por eso el partido volvió a colocar a la Real en un escenario muy conocido: la dependencia de sus figuras. Con Griezmann en el banquillo y sin delantero, ese papel recayó obviamente en Vela y el mexicano respondió. Y rápidamente se vio envuelto en dos jugadas polémicas. En la primera cayó cuando encaraba a Iraizoz tras una entrada por detrás de San José que tuvo lugar fuera del área. La segunda se produjo dentro de la zona de castigo. En ninguna de las dos se aprecia con claridad si hay o no infracción, por lo que no cabe achacar demasiado a Del Cerro Grande, que con un arbitraje a ratos extraño acabó acertando en las otras dos jugadas polémicas que hubo, anulando al Athletic un gol en el que Laporte se apoyó sobre Ansotegi y otro a la Real por clara posición de fuera de juego de Vela.

Arrasate fue rectificando poco a poco su apuesta inicial, la que modificaba el plan habitual de la Real, incluso sorteando obstáculos. Primero colocó a un delantero centro, Aguirretxe, y quitó a uno de los muchos centrocampistas que tenía, aunque sorprendió que el elegido fuera Canales y no, por ejemplo, un intrascendente Xabi Prieto. Después colocó sobre el césped a Rubén Pardo (a quien le cuesta entrar en los partidos cuando sale para arreglar tanto desaguisado), y aunque probablemente el elegido en condiciones normales habría sido Zurutuza, tuvo que salir del campo De la Bella, con molestias en el muslo. Ese cambio confirmó las deficiencias que hay en la plantilla de la Real y en las convocatorias de Arrasate, pues la Real acabó el partido con Iñigo Martínez en el lateral izquierdo y Markel como central. Cabe preguntarse si lo mejor para el equipo pasa por sacar de su posición al mejor central y si el papel de Markel en el centro es tan imprescindible para darle la etiqueta de intocable cuando al menor contratiempo en la defensa, y ya van dos semanas seguidas que suceden, se le acaba retrasando para jugar de central. Y finalmente, ya con el empate a uno en el marcador, se marchó Xabi Prieto para que Griezmann fuera el último cambio, lo cual también sorprendió aunque menos dado el estado de forma del francés.

Pero toca retroceder en el tiempo, ya que el gol de la Real llegó un minuto antes de ese último relevo. Ese gol evidenció otro aspecto del juego de la Real que se estaba viendo con claridad: Vela necesitaba ayuda. El mexicano asumió los galones de estrella, pero es imposible que, bajando además como lo estaba haciendo para recibir balones, creara las jugadas y además las finalizara. Agirretxe fue esa ayuda imprescindible. El delantero realista entendió los espacios que había entre la defensa del Athletic y cazó un espléndido pase en profundidad de Vela, regateó con claridad a Iraizos y consiguió el gol del empate. Una Real más reconocible, incluso habiendo cedido a su rival con cierto descaro tanto el terreno de juego como el balón, estuvo más cerca del gol cuando el Athletic quiso meterle una marcha más al partido. Pero aún así siempre dio la impresión de que la Real tiene muchos más elementos futbolísticos para ganar el partido. Lo pudo hacer si Griezmann, prácticamente en el único balón que tocó, hubiera convertido el 1-2, pero su espléndida llegada para adelantarse a la defensa devino en un cabezazo dirigido al cuerpo de Iraizoz.

Con todos los condicionantes que tiene un partido ante un rival ya casi de vacaciones, la Real generó más peligro y más ocasiones de gol que el Athletic y pudo llevarse la victoria del nuevo San Mamés en este primer derbi, pero por las razones que sea ha llegado al final de la temporada sin la capacidad de dar un paso adelante en los partidos. En Bilbao todo parecía propicio para asegurar la sexta plaza y trasladar al Sevilla toda la presión por la quinta, pero nada sucedió así para el equipo de Arrasate, que no acertó en el planteamiento inicial si se consideraba como objetivo principal la victoria (el punto no acerca en nada a la quinta plaza fuera cual fuera el resultado del Sevilla porque el empate a puntos dejaría sexta a la Real) y que complicó aún más al equipo con las sustituciones, incluso aunque la entrada de Agirretxe en el campo fuera lo que acabó dando el empate. Llámase acierto, ambición, fortaleza física o todo a la vez, a la Real le falta algo desde hace meses para dar el salto a cotas mayores. Pudo sacar más de San Mamés y en realidad renunció a hacerlo, con lo que se escapó la opción de ocupar la quinta plaza a falta de una jornada para el final y de ganar cuatro derbis consecutivos por primera vez. Aún así, es un punto más y otro año más sin que el Athletic supere a la Real en sus duelos directos. Poco premio para la capacidad real del equipo.

sábado, mayo 10, 2014

PREVIA Athletic - Real Sociedad. Todavía mucho en juego

Así celebró Griezmann su gol en San Mamés.
Que el Athletic haya certificado ya la cuarta posición puede llevar a pensar que no hay mucho en juego en el último derbi de la temporada (domingo, 17.00 horas, San Mamés, Canal + Liga y Gol TV), pero no es así en absoluto. La Real, a pesar de su tropiezo ante el Granada, aún sigue luchando por la quinta plaza, la que le evitaría jugar una ronda previa de la Europa League y por eso debe conseguir la victoria. Tres puntos, además, certificarían ya la sexta plaza, dejando el duelo con el Sevilla como único elemento de interés para la última jornada y privando al Villarreal de cualquier opción de adelantar al conjunto txuri urdin. Por si fuera poco, los realistas buscan su cuarta victoria consecutiva en Liga ante el Athletic, algo que no ha conseguido en toda su historia. Por últtimo, es el primer derbi en el nuevo San Mamés, con las connotaciones históricas que eso tiene. El Athletic impidió una victoria de la Real en el primero de Anoeta y el cuadro donostiarra, tras cerrar el antiguo San Mamés de la mejor manera posible, busca ahora repetir en la inauguración del nuevo.

Con toda la plantilla nuevamente a su disposición a excepción de José Ángel, Arrasate ha introducido dos cambios en su lista para el encuentro de San Mamés con respecto a la pasada jornada. El primero de ellos era obligado por el encuentro de sanción que tiene que cumplir Mikel González tras su expulsión ante el Granada. Como era de prever, Ansotegi ocupará su lugar entre los 18 escogidos y también en el once titular, sin que haya otro central en la convocatoria y dejando de nuevo en manos de Markel y Elustondo la opción de cubrir cualquier contingencia. El otro cambio afecta precisamente a la defensa, pues vuelve Zaldua al grupo. Y lo hace por Seferovic, que paga así las muchas ocasiones que falló ante el Granada. Estrada y Ros, una semana más, siguen sin tener hueco entre los 18 escogidos y ya sólo les queda una oportunidad para despedirse de la Real jugando un encuentro.

Con esta lista, Arrasate vuelve a dejar abierta una posición en la defensa. Son seguros Bravo bajo palos, Iñigo Martínez y Ansotegi en el centro y De la Bella en la izquierda, mientras que Carlos Martínez y Zaldua se juegan la banda derecha. por delante de ellos, Markel Bergara seguirá inamovible, y lo normal sería que repitieran junto a él Pardo y Canales, aunque no sería excesivamente sorprendente que el técnico txuri urdin encontrara de nuevo acomodo a Zurutuza o Xabi Prieto. Viendo la ausencia de Seferovic, lo más previsible sería que Agirretxe comenzara el partido en el banquillo y que el tridente ofensivo lo formaran Chory Castro, Griezmann y Vela. Para el banquillo quedarían con bastante seguridad Zubikarai, Elustondo y Granero, que aún espera sus primeros minutos tras la grave lesión que sufrió en el primer encuentro de la fase de grupos de la Champions League.

Las cuentas son claras. Para ser quinta, la Real ha de sumar tres puntos más que el Sevilla, es decir, ganar sus dos partidos y que el equipo andaluz pierda uno, pues tiene dos puntos de ventaja, 60 de los sevillistas por 58 de los realistas. Para asegurar la sexta plaza, a la Real le vale con ganar uno de sus dos partidos o al menos empatar en la última jornada con el Villarreal, que está cinco puntos por detrás. El equipo txuri urdin cerrará en San Mamés su temporada como visitante, habiendo ganado hasta ahora cinco de los 18 partidos que ha jugado lejos de Anoeta y empatado otros seis. El Athletic, que ya es matemáticamente cuarto y no se juega nada en este encuentro, ha vencido en 13 de los 18 encuentros celebrados en el nuevo San Mamés, donde sólo han ganado Espanyol y Atlético de Madrid, ambos por 1-2. El conjunto bilbaíno ha ganado cuatro de los últimos cinco encuentros, cayendo sólo en el Camp Nou. La Real sólo ha vencido en dos de los últimos seis, aunque sólo conoce la derrota ante el Real Madrid, 0-4, en las últimas siete jornadas.

Athletic y Real Sociedad se han enfrentado en San Mamés en partido liguero en 66 ocasiones, todas ellas en Primera División, con un claro color rojiblanco en la estadística. 37 de esos partidos acabaron con victoria local, doce con triunfo visitante y los 17 encuentros restantes terminaron en empate. En las últimas trece visitas, la Real sólo consiguió arrancar dos victorias, ambas por 1-3, en las temporadas 2000-2001 y 2012-2013. La victoria más holgada del equipo txuri urdin sigue siendo el 1-4 de la temporada 1987-1988, con dos goles de Begiristain, uno de Loren y otro de Bakero. Por contra, la goleada más abultada que ha logrado el Athletic ante la Real es el 7-0 de la temporada 1934-1935. El último empate sin goles en el derbi de San Mamés se produjo en la temporada 1998-1999. La Real busca en este duelo lograr por primera vez cuatro victorias consecutivas en Liga ante el Athletic y prolongar la racha iniciada el año pasado, muy lejos todavía de las ocho temporadas consecutivas que estuvo sin perder entre las 1993-1994 y 2000-2001.

El derbi de la pasada temporada, la 2012-2013, fue el último en el San Mamés de siempre, y la Real inscribió su nombre con letras de oro en los libros de historia al vencer por 1-3. Un arranque de baja intensidad, atípico en un derbi, dio paso a los goles y, después, a la clara superioridad de la Real. Ibai Gómez adelantó a los locales con un buen tanto de volea a la media hora, pero cuatro minutos después Griezmann empató alcanzando un gran pase de Chory Castro desde la derecha, donde jugó porque Montanier dejó a Vela en el banquillo. En la segunda parte, Agirretxe aprovechó un error de Raúl bajo palos para hacer el 1-2. Y Vela, ya en el campo, sentenció con un golazo que nació de una preciosa combinación con Xabi Prieto y Zurutuza. En la primera vuelta de la presente temporada, la 2013-2014, el equipo txuri urdin ganó en Anoeta por 2-0. Griezmann hizo el primero con un buen disparo recogiendo el rechace de un tiro anterior también del francés y Pardo sentenció ya en el descuento, ayudándose de la mano.

martes, mayo 06, 2014

REAL SOCIEDAD 1 - GRANADA 1 El fiel reflejo de la temporada

Griezmann no pudo celebrar con triunfo su partido 200.
Nada mejor que estos 90 minutos ante el Granada para resumir la temporada de la Real. En ellos, el equipo txuri urdin demostró que es un espléndido conjunto, capaz de generar casi dos docenas de llegadas claras de gol ante un rival que no vino precisamente de paseo a Anoeta. Pero faltó puntería, como tantas otras veces, por el enésimo partido fallón de su delantero dentro, hoy de nuevo Seferovic. La decisión de incluirle en el once inicial se suma a esos empecinamientos de Jagoba Arrasate que limitan lo más positivo de su labor, como la de insistir en el equilibrio que no dan ni un Markel Bergara que tiene mucha menos incidencia en el partido de la que parece ni un Elustondo que hoy, en menos de un cuarto de hora, ha dado una lección de todo lo que no hay que hacer en un partido como éste. O como la manía de no tener un defensa en el banquillo, que hoy de nuevo se pagó. La Real se adelantó por calidad. Y acabó dejando escapar otra ventaja en el tiempo de descuento. El Granada, como la temporada pasada, se ha llevado un punto que no mereció, aunque gozó de ocasiones claras por la endeblez defensiva, sobre todo por parte de un Mikel González lamentable, que fue expulsado por un mal árbitro, que dio el gol del empate en fuera de juego.

Es efectivamente, un resumen perfecto de la temporada. Pero olvidando las 35 jornadas anteriores y obviando el resultado final del partido, la Real hizo ante el Granada muchas cosas bien. Pero muchas. Sobre todo teniendo en cuenta que lo que se achacaba al equipo en las últimas jornadas era apatía y cansancio que hoy no se vieron. Dominó el encuentro, como debe de ser en Anoeta, generando incontables ocasiones de gol, además de todas las formas posibles. Lo hizo con un once claramente reconocible pero con una decisión que, al final, resultó más decisiva de lo que parecía en un principio. Es verdad que Agirretxe no está haciendo una buena temporada, pero resulta del todo inverosímil dar la titularidad a Seferovic a estas alturas. El suizo hace tiempo que no mantiene la cabeza en su sitio como para marcar las diferencias que sí marcó en el arranque de la temporada y no es fácilmente explicable que adelante en el once a otros compañeros. Los fallos que cometió en el remate en la primera mitad dieron la razón a los agoreros y terminaron de frustrar las pocas esperanzas que se podían tener en que Seferovic tenga todavía algo que ofrecer esta temporada.

Aún así, en el arranque de partido la Real mostró todo lo que no había enseñado en sus últimos encuentros, ni siquiera en los que había ganado. El equipo jugaba con un ritmo notable, tocando muy bien el balón, entrando con mucha categoría en el área del Granada y generando ocasiones de peligro. Entre otras muchas llegadas, provocó cinco ocasiones clarísimas de gol. Seferovic dispuso de dos de ellas, la segunda de las cuales, de cabeza, resultó incomprensible que no la introdujera en la portería de Karnezis tras un superlativo centro de un recuperadísimo Carlos Martínez, que hoy, aunque de más a menos, firmó su mejor partido de la temporada. Antes de esa jugada, Canales estampó el baló en el palo y después de la del suizo el ex jugador del Valencia estuvo a punto de culminar con un gol una preciosa pared con Vela. El mexicano se sumó al carrusel de ocasiones provocando la intervención del guardameta del Granada con su clásico disparo con rosca desde fuera del área con una de sus diagonales.

Ni veinte minutos de juego habían transcurrido y la Real merecía ir por delante en el marcador, incluso por más de un gol. Tras este vendaval, el equipo txuri mantuvo el dominio pero con una marcha menos, lo que permitió que el Granada pudiera estirarse levemente. El Arabi no pudo llegar a un balón suelto dentro del área y Mikel González, en la única acción en la que recordó al central de la pasada campaña, tuvo que taponar un disparo de Al Arabi desde la frontal. En la segunda mitad del primer acto, el partido se abrió más y pudo haber goles en las dos porterías, pero siempre con mucha más presencia y firmeza en los ataques de la Real. Si bien Recio mandó arriba una ocasión clarísima desde la frontal del área pequeña, Canales se topó de nuevo con la madera, Griezmann estuvo a punto de marcar en un remate acrobático y sobre todo Seferovic desaprovecho un centro del francés cuando lo tenía todo a favor para poner en ventaja a la Real. El suizo, además, vio una tarjeta amarilla clara por parte de un Teixeira Vitienes que, eso sí, había dejado de castigar como merecían algunas faltas sufridas por un Vela que estaba siendo objeto de un duro marcaje.

El 0-0 al descanso fue injusto para la Real e inverosímil en general, viendo la gran cantidad de ocasiones que se habían generado, incluso también en la portería de Bravo. La segunda parte fue algo menos prolífica en opciones claras de peligro, pero las hubo. Y comenzó como acabó la primera, con el equipo txuri urdin llevando peligro. Nada más volver de los vestuarios fue Iñigo Martínez quien mandó un cabezazo fuera. Y como ninguno de los dos equipos conseguía marcar, Teixeira Vitienes se hizo acreedor a un protagonismo que no le corresponde. Primero expulsó a Recio mostrándole la segunda amarilla por protestar sin razón un penalti por una mano inexistente de Iñigo. Y apenas tres minutos después mostró la roja directa a Mikel González por una entrada provocada por un horrendo control largo del central. Lo cierto es que la entrada es más un atropello que una patada, pero al colegiado se le vio, como sucede en tantas otras ocasiones, con ganas de compensar el exceso en que había incurrido con Recio y mandó al central realista a la ducha. La roja puede ser aceptable en determinadas circunstancias, pero no en un partido en el que las faltas a Vela son sistemáticas o viendo encuentros como el Levante - Atlético, en los que el triple de faltas, múltiples tanganas e incluso agresiones quedan impunes. Algo sigue fallando en el arbitraje.

Con todo, eso no fue lo más grave de la actuación de Teixeira Vitienes, pero esa puntilla llegó al final. Antes de llegar a ese decisivo instante, tanto Alcaraz como Arrasate tuvieron que recomponer sus equipos. Para el técnico realista fue fácil porque su temeridad en la convocatoria le facilitó no hacer un cambio. Sin centrales en el banquillo (tampoco laterales), simplemente colocó a Markel de central y retrasó la posición de Canales para formar con un 4-4-1. Los espacios que dejaban dos jugadores menos sobre el césped no generaron necesariamente más ocasiones, pero éstas siguieron cayendo. Justo tras la expulsión de Mikel, la defensa del Granada le sacó a Griezmann un cabezazo de debajo de los palos. En menos de diez minutos, ya en el 66, Arrasate decidió hacer un cambio. Quitó a un Seferovic pitado para colocar sobre el campo a Chory Castro, que tampoco marcó diferencias. Los que hacían las diabluras eran los mismos que en la primera mitad, Vela y Canales, y éste segundo volvió a cruzar un buen disparo que salió fuera por poco. Cuando el partido parecía más controlado, el Granada se topó con el palo. Riki, tras un fallo de De la Bella, fue quien dio el susto.

En esta locura de partido lo inverosímil era que no se moviera el marcador. Lo hizo en el minuto 78, y no podía ser de otra manera con la enorme calidad que tiene la Real. Chory Castro abrió el balón a la banda para la enésima subida de De la Bella, que puso el pase perfecto desde la línea de fondo para que Vela enganchase una fenomenal volea que Karnezis no pudo sacar. El mexicano, una semana más, mostrándose como el jugador más decisivo de esta plantilla. Arrasate decidió entonces tomar el camino equivocado. Colocó de nuevo a Elustondo por un Pardo espléndido durante todo el partido, jugando de nuevo por dos. El pretendido equilibrio que no existe. Y el partido de Elustondo fue terrible. Desperdició una contra clarísima que había iniciado Agirretxe, propició otra del Granada, erró más de un pase y cometió una innecesaria falta en la frontal del área de Bravo. Afortunadamente para él, el empate no llegó por un fallo suyo porque habría podido provocar un incendio en Anoeta que en las redes sociales ya tiene el suelo quemado desde hace tiempo. El gol hay que achacárselo a la endeblez defensiva de la Real, a no saber gestionar unos últimos minutos con ventaja y, por supuesto, a otra nefasta actuación arbitral en Anoeta, el campo donde el reglamento cambia con frecuencia. Esta vez Ighalo se aprovechó de una clara posición de fuera de juego para hacer el empate.

La Real dice adiós así a su objetivo de lograr cinco victorias consecutivas para cerrar la temporada, mantiene la desventaja de dos puntos más el average particular con el Sevilla y complica un poco más la posibilidad de evitarse una eliminatoria europea antes del comienzo de la Liga alcanzando la quinta posición, algo que ahora mismo pasa por ganar los dos partidos que restan y que el Sevilla no gane ninguno o pierda uno de los dos que le restan. El equipo de Arrasate confirmó con estos 90 minutos por qué hay tanta confianza en sus posibilidades y también por qué una clasificación europea va a dejar un sabor agridulce esta campaña. El Granada debió salir de Anoeta goleado por el torrente futbolístico que atesaron sus cinco jugadores más ofensivos, excepción hecha de un Seferovic que parece haberse rendido. Encontró opciones el equipo andaluz porque el famoso equilibrio es un cuento chino que no termina de plasmarse nunca y porque es en la defensa donde más ha decaído el rendimiento individual de los jugadores realistas desde la pasada temporada. Y la crueldad de encajar un gol en el descuento se magnificó por el enésimo arbitraje cobarde en Anoeta. Un resumen perfecto de lo que ha sido la temporada.

domingo, mayo 04, 2014

PREVIA Real Sociedad - Granada. Objetivo, la quinta plaza

Así hizo Agirretxe su segundo gol al Granada hace un año.
La Real ya conoce el objetivo máximo que puede alcanzar en estas últimas tres jornadas de la Liga: la quinta posición. No es poco premio, porque supone el acceso directo a la competición, sin eliminatorias preliminares que condicionen la pretemporada. Para lograr esa posición es bastante probable que se necesite la victoria en esos tres partidos restantes, y la más imprescindible de todas para seguir aspirando a evitar toda ronda previa de la Europa League es la primera (lunes, 22.00 horas, Anoeta, Cuatro). El Granada es el único rival de la parte baja que le queda al equipo txuri urdin, antes de cerrar la Liga con dos equipos de la zona alta, el Athletic fuera y el Villarreal en casa. Jagoba Arrasate contará para el encuentro ante los andaluces con toda su plantilla y en un ambiente en el que, zanjada ya la posibilidad de regresar a la Champions League y con la clasificación europea en el bolsillo, se está empezando a hablar casi más de la planificación de la próxima temporada y las posibles bajas que de estos encuentros que quedan para finalizar el campeonato liguero.

Arrasate ha decidido terminar la Liga sin un equipo tipo y comenzando a dar sorpresas desde la misma convocatoria. Con todos los jugadores a su disposición y sin ninguna baja, el técnico txuri urdin tenía que descartar nada menos que a cinco futbolistas esta semana, algo a lo que no está acostumbrado en esta temporada tan llena de contratiempos. Que Estrada y Ros formarían parte de ese grupo era obvio. Más sorprendente es que José Ángel siga sin contar, lo que da pie a especular sobre su no continuidad en el club, que Ansotegi se quede fuera o que el quinto descartado sea Zaldua, pasando de la titularidad a la grada. Estos dos últimos son quienes se caen con respecto a la última lista. Y son dos defensas que dejan su lugar a dos centrocampistas: Pardo, que regresa tras su sanción, y Granero, que lo hace después de superar una lumbalgia. Una vez más la convocatoria de Arrasate no tiene más defensas que los que jugarán, confirmando que Elustondo es el recambio en el centro y dejando muchas dudas en caso de un problema en el lateral.

Con esta convocatoria, es evidente que la retaguardia la formarán todos los convocados: Bravo en la portería, Carlos Martínez en la derecha, Mikel González e Iñigo Martínez en el centro y De la Bella en la izquierda, es decir, la defensa de la pasada campaña. Por delante de ellos, Markel sigue pareciendo inamovible. Pardo y Zurutuza parecen jugarse el puesto a su lado, y en teoría Canales completaría el centro del campo, con la tripleta habitual por delante de ellos, la que forman Griezmann, Vela y Agirretxe. Parece difícil que Arrasate disponga de otro equipo, aunque no se puede descartar que Xabi Prieto ocupe el puesto de Canales. Los que parece que tendrán una plaza en el banquillo con seguridad son Zubikarai, Elustondo, Granero (que aún espera sus primeros minutos tras superar su gravísima lesión de rodilla), Chory Castro y Seferovic.

La Real, que cierra la jornada en el infame horario del lunes, ya conoce que la cuarta plaza es imposible y su objetivo es ahora la quinta, lo que le daría acceso directo a la Europa League sin necesidad de previas. El equipo txuri urdin arrancó la jornada en la sexta posición con 57 puntos, dos menos que el Sevilla, quinto clasificado, cinco más que el Villarreal, séptimo. Como local, el equipo txuri urdin ocuparía la quinta posición de la tabla, con once triunfos en los 17 partidos que ha jugado, tres empates y otras tantas derrotas, y ha ganado tres de los últimos cuatro partidos que ha jugado en Anoeta. El Granada comenzó esta trigésimo sexta jornada con un colchón de cuatro puntos sobre el descenso y en la decimocuarta plaza. Los andaluces sólo han ganado cuatro de los 17 partidos que han jugado lejos de Los Cármenes, con diez derrotas, aunque no vence a domicilio desde la jornada 16, 0-2 en Vallecas. Desde entonces, nueve partidos de los cuales ocho se saldaron con derrota del Granada.

Real Sociedad y Granada se han visto las caras en 21 ocasiones, 16 de ellas en Primera División. En la máxima categoría, el equipo txuri urdin ganó doce partidos, empató otros tres y perdió solamente uno, el 0-2 de la temporada 1973-1974. El mayor triunfo realista es el 5-1 de la temporada 1968-1969, con dos goles de Urtiaga y tres de Arzka. La superioridad estadística de la Real en Primera se difumina en Segunda, donde hay más igualdad aunque sin victorias del Granada: tres partidos jugados, una victoria para la Real y dos empates. El cuadro histórico se completa con dos encuentros de promoción. En la fase de ascenso de la campaña 1940-1941 el Granada consiguió el primero de los dos triunfos que ha logrado en Donostia, por 1-2. En la de permanencia de la temporada 1954-1955, la Real logró su mayor goleada en Atotxa ante el Granada, 6-1, con tres tantos de Igoa, uno de ellos de penalti, dos de Sarasqueta y uno de Zubillaga. El Granada no ha ganado en Anoeta, perdió 1-0 en su primera visita, en la temporada 2011-2012 y empató a dos la pasada campaña.

En ese encuentro de la 2012-2013, el Granada provocó un severo revés, bastante inesperado en la carrera de la Real por la cuarta plaza de la Liga. Era la jornada 35 y el partido parecía asequible. Y su actuación fue muy buena. Marcó pronto Agirretxe, eso sí en fuera de juego, pero también el Granada empató con prontitud gracias a El Arabi. Justo antes del descanso, Agirretxe marcó un auténtico golazo rematando con el pecho. En la segunda mitad, el Granada se fue a por el empate y Montanier no supo reaccionar, incluso empeoró el equipo con los cambios, lo que acabó permitiendo el empate visitante, por medio de Recio, ya en el minuto 93. En la primera vuelta de la presente temporada, la 2013-2014, la Real logró una gran victoria en Granada por 1-3, con claro protagonismo de Griezmann y Vela. El francés asistió al mexicano para que marcara el primero. Aunque empató pronto Piti, ya en la segunda mitad Griezmann hizo el 1-2 y Vela el definitivo 1-3. Con estos tres puntos, la Real se encaramó a la quinta plaza de la clasificación.

domingo, abril 27, 2014

BETIS 0 - REAL SOCIEDAD 1 Europa garantizada con una actuación bajo mínimos

Vela dio los tres puntos con este gol de penalti.
La noticia está siempre en el resultado, y esa noticia no es otra que la victoria de la Real en el Benito Villamarín, 0-1, con un gol de penalti conseguido por Carlos Vela, logrando tres puntos que certifican matemáticamente que el equipo txuri urdin volverá a jugar de nuevo en Europa la próxima temporada. Al Valencia le quedan doce puntos por jugar, los mismos que tiene de desventaja con el equipo realista con el average particular perdido y siendo imposible en un triple empate con el Villarreal que la Real ocupe la última plaza. Pero esta victoria, la quinta del equipo de Jagoba Arrasate lejos de Anoeta, se logró con una actuación bajo mínimos. Con dos o tres marchas por debajo de lo que pedía el partido, sucumbiendo al lúgubre ambiente que había dejado el anunciado descenso del Betis sin jugar, despreciando una vez más la posibilidad de cerrar un partido que en realidad los locales tampoco comprometieron demasiado, y sufriendo más de la cuenta por dar una imagen impropia de un equipo puntero.

En Sevilla ni siquiera hubo unos cuantos minutos en el arranque en los que se viera a una Real incisiva y con ganas de llevarse el partido como sí se habían visto en los encuentros anteriores. En Vigo fueron veinte, ante el Espanyol llegaron a 45, pero contra el Betis, y con la alineación prevista, con Zurutuza en el centro junto a Markel y Canales y toda la dinamita arriba, nada de nada. Algún que otro chispazo, sí, pero la sensación de que el equipo estaba jugando en una primera o como mucho segunda marcha pesó muchísimo. Quizá fue el escenario lo que agarrotó a la Real, con un Betis ya descendido por la victoria del Getafe y un Benito Villamarín semivacío y entristecido, pero lo que está claro es que reinaba un ambiente más de pretemporada que de un partido de competición en el que el equipo txuri urdin se jugara la certificación de su clasificación para la Europa League y tres puntos que servían para acercarse al menos a uno de los dos rivales que le preceden a la tabla, Sevilla y Athletic, si no a los dos por su enfrentamiento de esta jornada en San Mamés.

Tan cierto como que el ritmo era terriblemente bajo es que la diferencia entre uno y otro equipo, futbolística y anímica, se veía con mucha facilidad. Cuando la Real conectaba dos pases seguidos o cuando cogían el balón fundamentalmente Vela y con algo de menos de frecuencia Canales, el Betis no sabía lo que hacer. O simplemente ya no tenía la fortaleza mental para hacerlo, sabedor de su triste situación. Tras unos minutos de insípido tanteo, la Real pudo marcar en una bonita jugada que Agirretxe culminó tocando el balón hacia el palo buscando un centro chut que devolviera la jugada al corazón del área. También si Ayza Gámez (¿qué hace este colegiado pitando todavía en la máxima categoría?) no hubiera anulado una jugada en la que pitó un inexistente fuera de juego a Canales, que estaba tan solo como para decidir si quería ser goleador o asistente. Pudo marcar Griezmann a la salida de uno de los muchos córners que botó la Real, pero pifió el disparo. Y Vela conectó un precioso zapatazo que se marchó fuera por muy poco.

Todo eso, sin necesidad de acercarse siquiera a un fútbol brillante, lo generó la Real en los primeros veinte minutos del partido. A partir de ahí y antes del descanso, sólo cabe destacar una jugada de Vela por la banda izquierda que estuvo muy cerca de acabar en penalti y que se saldó con un córner que se botó sin consecuencias. Si la Real no pasó apuros fue por dos razones. Por un lado, la absoluta ineficacia de un Betis rendido a la evidencia de su descenso, que no fue capaz de probar a Bravo ni una sola vez. En los primeros 45 minutos apenas conectó dos cabezazos con mínimo peligro, ambos de Braian Rodríguez y ambos lo suficientemente alejados de la portería del chileno como para que el 1-0 fuera imposible. Por otro lado, la seriedad defensiva de la Real, sustentada en Markel (que una vez más sobresale por encima de bastantes compañeros cuando peor juega el equipo txuri urdin) y en la línea de cuatro. Pesa más la primera de las dos razones, pero Zaldua estuvo muy bien, De la Bella cumplió y tanto Iñigo como Mikel hoy sí acertaron cuando tuvieron que cortar los avances rivales.

Casi sin tiempo para pensar en cómo afrontar una segunda parte en tan insulso escenario, la Real se adelantó en el marcador. Lo hizo subiendo el ritmo, en una de esas jugadas con chispa que tanto se echan de manos (o, al menos, que se den con una mayor frecuencia), una en la que participó Agirretxe peleando la pelota, Canales asistiendo a Vela y el mexicano, una vez más decisivo, forzando el penalti en el cruce de Juan Carlos. Ayza Gámez, en esto probablemente también contagiado por el ambiente aunque en el fútbol profesional no tendría que haber hueco para estas cosas en la actuación arbitral, decidió perdonar el bético la segunda tarjeta amarilla para no hacer aún más severo el castigo. Vela, en cualquier caso, no falló desde los once metros y convirtió su decimotercer gol de la temporada engañando por completo a Adán. A partir de ahí, la estrategia de la Real fue la misma de los anteriores partidos en los que se adelantó en el marcador fuera de casa, buscar una contra que sentenciara el partido. Y como en esas ocasiones, como sucedió en Almería o Vigo, ese segundo gol no llegó, aunque hubo ocasiones para hacerlo.

Tras el 0-1, un espléndido contragolpe lanzado por Bravo (en una jugada que repitió insistentemente, hoy más que nunca), en el que Canales y Vela volvieron a conectar y a Agirretxe le faltó un pelo para conectar un remate. Lo impidió la defensa bética aunque Ayza Gámez, otra vez condescendiente con el Betis, diera saque de puerta. También tuvo el gol Griezmann, que a expensas de recuperar siquiera una mínima parte de la chispa que le llevó a ser el máximo goleador del equipo y disfrutar por primera vez de la selección francesa, estrelló un balón en el palo tras rebotar en un defensa. Aun jugando bastante mal y manteniendo un ritmo impropio, lo cierto es que el único equipo que estuvo cerca del gol con frecuencia fue la Real. Ayza, otra vez, se inventó una falta de Markel en una jugada en la que Vela encaraba a Adán, un disparo de Canales se marchó fuera y un tiro lejano de Iñigo Martínez lo tuvo que sacar a córner el portero bético. Y hasta Markel se pasó de osadía disparando, muy mal, desde el centro del campo. Todo esto, antes de la media hora de la segunda mitad y con Seferovic ya sobre el campo, al que ingresó sustituyendo a Agirretxe.

Perdonar tanto a un rival destrozado supone que el partido queda al arbitrio de cualquier jugada. Y el Betis, por muy descendido que esté, no llegó a estar nunca tan fuera del partido como para no intentar el empate, aunque fuera por simple orgullo. Arrasate colocó en el césped a Elustondo por Canales, nuevamente agotado por cubrir más terreno que cualquier otro centrocampista del equipo, pero el equipo no consiguió lo que se supone que da esa opción, equilibrio y control. Primero fue Iñigo Martínez quien evitó un disparo de Rubén Castro lanzándose al suelo con enorme fuerza. Y después fue Bravo, quien coronó una segurísima actuación en los muchos balones que colgó el Betis desde las alas respondiendo con una espléndida parada a un disparo nuevamente de Rubén Castro desde el pico derecho del área pequeña, libre de marca y en el único error claro de la zaga realista durante todo el partido. Aunque con el descuento faltaba un cuarto de hora tras esa jugada, apenas sucedió nada en ese tiempo que restaba, más allá de una falta que Ayza Gámez regaló al Betis ya en el descuento y que Bravo despejó de puños.

Si la misión era lograr los tres puntos, es bastante evidente que la Real ha cumplido. Pero es tan inevitable la sensación de que cualquier otro equipo, jugándose algo, habría tenido opciones mucho más claras para igualar e incluso voltear el partido. A la Real le sigue faltando la intensidad que permita que los partidos se decidan por su calidad, y este es un mal que se da desde hace demasiadas jornadas, desde que se derrotó en Anoeta al Barcelona. Puede que sea el cansancio acumulado, una mala preparación, un bajo estado de forma o que el técnico no sabe cómo levantar el ánimo del equipo. Da igual. Lo que es evidente es que no se está poniendo freno a esta tendencia y quedan ya sólo tres partidos de Liga en los que, aún con todos los puntos que se han escapado en este tramo de la competición, se puedo optar incluso a la cuarta plaza. Con este ritmo de juego es difícil asaltar San Mamés, algo que sería necesario, pero hay que recordar que la Real ya tiene garantizados Europa y la séptima plaza, ocupa la sexta con ventaja y puede llegar a ser cuarta. Cosas más raras se han visto. Pero con este ritmo, ni la cuarta ni la quinta plaza están en realidad al alcance.

viernes, abril 25, 2014

PREVIA Betis - Real Sociedad. Un drama en el camino a la cumbre

Iñigo Martínez, en el encuentro de la pasada temporada.
Nunca es fácil toparse con un equipo que puede descender a Segunda División y justo ese es el escenario que se va a encontrar la Real esta jornada (sábado, 22.00 horas, Benito Villamarín, Canal + Liga, Gol TV). Si no gana, el Betis certificará su caída al pozo y su adiós a Primera. No es una situación nueva, ya que la Real vivió en directo el descenso del Deportivo la pasada temporada, aunque las circunstancias eran bien distintas. El equipo txuri urdin se enfrenta en esta ocasión a un equipo que ya ha asumido su destino pero que está capacitado para presentar batalla y al menos despedirse de forma digna de la máxima categoría. Los realistas, en cambio, aspiran a seguir subiendo en la clasificación desde la sexta posición que ahora ocupan. La cuarta plaza, la que da acceso a la Champions League, está muy complicada pero las matemáticas dicen que aún es posible. Y en función de lo que suceda en San Mamés el domingo entre Athletic y Sevilla se sabrá con más precisión si la quinta plaza ha de ser el objetivo de aquí al final.

Tres son las novedades que presenta la lista de Jagoba Arrasate para este partido con respecto a los 18 que vencieron al Espanyol. Una de las ausencias ya era conocida, la de Rubén Pardo por sanción. La segunda era más previsible, el regreso de Hervías al Sanse tras debutar con el primer equipo. Y la tercera es la noticia negativa de la semana, puesto que Granero, que aún no ha debutado tras su lesión y tenía opciones de hacerlo en Sevilla, causa baja por una lumbalgia. Sus tres recambios son igualmente previsibles. Vuelven tras cumplir un partido de sanción Iñigo Martínez y Griezmann. Y el tercero en integrarse a la lista es Xabi Prieto, una vez superada su última lesión. Esta vez Arrasate sí lleva un central y un lateral de recambio. Las ausencias por decisión técnica son las mismas de las últimas semanas, las de Estrada y Ros, que afrontan sus últimas semanas en el club sin previsión de que se les vaya a renovar, además de José Ángel.

El once comenzará con Bravo bajo palos y probablemente la defensa más habitual, la que forman Zaldua, Mikel González, Iñigo Martínez y De la Bella, aunque tampoco se puede descartar del todo la presencia de Carlos Martínez en la derecha o incluso la de Ansotegi por el centro. Markel sigue siendo fijo en el centro del campo, Zurutuza y Elustondo parecen jugarse una posición del centro del campo y la otra la tiene ganada Canales prácticamente desde que llegó. En principio, y dado que no parece probable que Arrasate opte por un cambio de sistema para fortalecer el centro del campo, el ataque será el mismo que jugó ante el Espanyol, el del once de gala, el que forman Griezmann, Vela y Agirretxe. Si esos son los elegidos, el banquillo lo completarían Zubikarai, Chory Castro y Seferovic.

La Real recuperó la sexta posición la pasada jornada, sumando ya 54 puntos, cinco menos que el Sevilla y ocho menos que el Athletic, con doce todavía por jugar. Su rival, el Betis, será equipo de Segunda si no gana el conjunto txuri urdin, puesto que ocupa la última posición con 22 puntos, a once la salvación con nueve por jugar al término de la jornada. Los realistas buscan mejorar una más que irregular trayectoria como visitante, faceta en la que es ahora mismo el décimo clasificado de la Liga. Sólo ha ganado cuatro partidos lejos de Anoeta y acumula cuatro salidas sin ganar, desde que lo hizo en La Rosaleda por 0-1, y apenas tres equipos (el Rayo, el Almería y el propio Betis) han encajado más goles que la Real en sus choques como visitante. El Betis es colista entre otros motivos porque es el peor equipo como local. Sólo ha ganado cuatro partidos en el Benito Villamarín, el último de ellos en la jornada 27, 2-0 al Getafe. A partir de ahí, perdió los tres siguientes partidos que jugó en casa, y los verdiblancos llegan además al partido con cuatro derrotas consecutivas.

Betis y Real Sociedad se han enfrentado en partido liguero en 44 ocasiones, 40 de ellas en Primera División. Y el balance es claramente favorable a los béticos en la máxima categoría, puesto que ganaron en 23 de esos encuentros, por sólo siete victorias realistas y diez empates. Desde el regreso a Primera de la Real, una victoria para cada equipo, para los realistas la de 2011-2012 por 2-3 con el mítico gol de Iñigo Martínez desde el centro del campo y para los béticos la de la pasada campaña. La victoria más clara de la Real, 1-3, se dio en dos de sus visitas, las de las temporadas 1985-1986 (goles de López Ufarte, Bakero y Begiristain) y 1987-1988 (triplete de Loren). La mayor goleada que ha recibido la Real en sus duelos contra el Betis, 5-1, también se dio dos veces, en las campañas 1960-1961 y 1986-1987, esta segunda en la fase de play off, con los realistas sin objetivos en la Liga y más centrados en la Copa, en su inminente semifinal contra el Athletic. El cuadro lo completan cuatro encuentros más en Segunda División, donde hay igualdad absoluta, con dos victorias para cada equipo.

La pasada temporada, la 2012-2013, la Real hizo un partido decente, fue mejor que su rival, pero pagó su absoluta inoperancia defensiva en las jugadas a balón parado. Paulao hizo el primer gol del Betis al rematar de cabeza un saque de esquina en el minuto 17 y Rubén Castro imitó testarazo para hacer el 2-0 ya en el 81 tras una falta. Dos goles de estrategia, dos muestras de lo mal que defendía la Real estas jugadas en el inicio de la temporada pasada. Entre ambos goles, bien es cierto que el mejor fue el portero bético, Adrián, que evitó la victoria txuri urdin en las muchas ocasiones de gol de que disfrutaron los entonces jugadores de Montanier. En el partido de la primera vuelta de la presente temporada, la 2013-2014, la Real protagonizó uno de sus mejores encuentros, desnivelando en la segunda mitad una disputada primera. Agirretxe hizo el primero en el arranque del partido y Molina empató en el minuto 19. Pero en la segunda mitad la Real fue un rodillo. Ansotegi, Griezmann, de nuevo Agirretxe y Xabi Prieto llevaron el 5-1 final al marcador.

miércoles, abril 23, 2014

La Real recupera una de sus señas de identidad como equipo de cantera

Hervías, cuarto potrillo debutante de la temporada.
Uno de los muchos dichos populares del fútbol recuerda que lo difícil para un canterano no es llegar a la élite del fútbol, esto es, el primer equipo, sino mantenerse en esa privilegiada posición. Pero es igualmente obvio que nadie se puede hacer un hueco sin jugar por primera vez, y Jagoba Arrasate ya ha dado minutos esta temporada a cuatro jugadores del Sanse. Pablo Hervías ha sido el último en debutar, lo hizo este sábado ante el Espanyol y estuvo a punto de coronar sus buenos minutos finales con un gol, un disparo de larga distancia que estuvo muy cerca de sorprender a Casilla. Antes que el extremo riojano, el primer jugador al que el técnico txuri urdin había dado la alternativa fue a Jon Gaztañaga, en la primera jornada de Liga, ante el Getafe, y ya ha jugado nueve partidos. Después Marco Sangalli apareció como titular en el Camp Nou y más adelante jugó contra el Algeciras en la Copa. Y el tercero fue Zaldua, ya afianzado en el once titular, tras debutar contra el Celta en la primera vuelta. Hervías aumenta esa cifra hasta los cuatro.

A todos ellos, menos a Zaldua que a los otros tres, les falta el paso de consolidarse, pero ahí están ya. Y con su irrupción la Real empieza a recuperar una seña de identidad que sí se estaba echando en falta, aún manteniéndose como uno de los equipos de cantera más sobresalientes de la Liga española. Y es que en dos de las últimas tres temporadas no se había producido debut alguno de un canterano durante la competición. En la campaña del regreso a Primera, Martín Lasarte, que en Segunda había hecho de la alegría del debutante Griezmann una de las banderas de su Real, quiso confiar en el bloque con el que había subido. La pasada temporada, la 2012-2013, Philippe Montanier tampoco hizo debutar a nadie. En su primera temporada sí colocó en el once por primera vez a tres futbolistas del filial: Iñigo Martínez, Liassine Cadamuro y Rubén Pardo, aunque todos habían hecho la pretemporada con los mayores y el segundo tenía de hecho dorsal del primer equipo. Montanier, por cierto, se despidió ninguneando en buena medida a la cantera realista proclamando que el futuro pasaba por los fichajes, una afirmación que viene a ser desmentida por estos ilusionantes debuts y el gran año del equipo juvenil.

Desde que se creó el Sanse, en 1952, todas las temporadas han visto el debut de algún potrillo a excepción de las dos mencionadas (2010-2011 y 2012-2013) y la 1957-1958. Ese dato es espléndido, pero hay otro que también es importante recordar: desde la temporada 2003-2004 al menos uno de los jugadores del filial que vistieron por primera vez la camiseta del primer equipo sigue actualmente en la plantilla. Eso habla del cuidado de la cantera que sigue teniendo la Real puesto que, volviendo a ese dicho del comienzo de estas líneas, es verdad que son muchos los potrillos que han tenido irrupciones testimoniales en los últimos diez años (Azparren, Juan Domínguez, Eizmendi, Sarasola, Sio, Albistegi, Esnaola...). Precisamente, fue un masivo debut testimonial, el de la jornada de huelga de futbolistas profesionales de septiembre de 1984, el que permitió que la temporada 1984-1985 siga siendo la del mayor número de canteranos que se enfundaron por primera vez la camiseta del primer equipo. Fueron doce: Albistegi, Calvo, Chinchurreta, Iturrino, Loren, Martín Begiristain, Moreno, Ponce, Ribera, Rodríguez, Zudaire y Zuñiga.

lunes, abril 21, 2014

Los goles de Vela, cada vez más decisivos

Así logró Vela el gol de la victoria ante el Espanyol.
Los goles de Carlos Vela son cada vez más decisivos y trascendentes para los intereses de la Real. El que hizo ante el Espanyol, que llegó ya en el tiempo de descuento, sirvió para ganar el partido y sumar tres puntos, pero es también la muestra de esa creciente importancia de los tantos del mexicano. Basta un dato para dejar claro este aspecto: hasta la presente temporada, la tercera en la que viste la camiseta txuri urdin, Vela no había conseguido el gol de la victoria en ningún partido de Liga que se solventara por uno solo de diferencia. Y en ésta, contando con la del pasado fin de semana, ya lo ha hecho en cuatro ocasiones. Sucedió por primera vez ante el Celta en Anoeta, el día que marcó cuatro goles él solo para remontar el partido. Después fue el autor del solitario tanto que bastó para sacar los tres puntos del partido ante el Málaga en La Rosaleda. Y también fue quien consiguió el único gol del partido en Anoeta ante el Valladolid. De esta forma, son doce los puntos que ha dado Vela marcado el gol definitivo.

Un tanto de Vela no es necesariamente sinónimo de victoria de la Real, pero en ese aspecto también hay una clara mejora con respecto a sus dos primeros años en Donostia. En su primera campaña, la 2011-2012, marcó en once encuentros y sólo cinco en cinco de ellos acabó sumando los tres puntos el equipo txuri urdin. En la siguiente temporada fueron trece los partidos en los que hubo al menos un gol del mexicano y nueve se saldaron con victoria. Y en la actual temporada sólo dos de los nueve partidos con un tanto suyo no terminaron con el triunfo realista, el empate a uno en Elche de la segunda jornada y la derrota por 4-3 en Almería de la vigésimonovena. Ese empate en tierras ilicitanas hace que los goles de Vela hayan sido directamente responsables de 13 de los 54 puntos que ha sumado la Real, habiendo participado con sus goles aunque no fueran los decisivos en un total de 22 puntos, el 40,7 por ciento.

Eso sí, el hecho de que cuatro de los trece goles que ha marcado Vela en la Liga llegaran en el mismo encuentro y el récord goleador de Griezmann en el primer equipo hacen que ese porcentaje sea, por el momento, el más bajo de las tres temporadas que lleva en la Real. Sus goles contribuyeron a 20 de los 47 puntos de la temporada 2011-2012, el 42,5 por ciento, y a 30 de los 66 que sirvieron para lograr la cuarta plaza la pasada campaña, el 45,5 por ciento. Cifras parecidas, en todo caso, que hablan de la importancia de Vela en el ataque de la Real. Hay otro aspecto en el que la trascendencia de sus tantos ha crecido en la presente temporada: en seis de los nueve partidos en los que ha marcado lo ha hecho abriendo el marcador para la Real, bien con el gol que abre la lata en victorias luego más amplias, bien con el que permite igualar el marcador. Eso supone el 66,6 por ciento. En las dos temporadas anteriores hizo el primer tanto txuri urdin en seis de once partidos en la 2011-2012 (54,5 por ciento) y en siete de trece en la 2012-2013 (53,8).

A todos estos datos sobre el valor de los goles de Vela para el equipo, hay que sumar tres apuntes ya conocidos. El mexicano es el único jugador realista que ha marcado esta temporada en las tres competiciones que ha disputado el equipo, junto con Griezmann si contamos la previa de la Champions League como parte de ese torneo. Vela lleva ya 13 en Liga, a uno solo de su récord en el torneo; hizo el único tanto del equipo en la fase de grupos de la Champions, ante el Bayer Leverkusen; y logró dos más en la Copa, el 4-0 al Algeciras y el 3-1 al Racing de Santander. Además, Vela fue el primer jugador txuri urdin en anotar en cuatro ocasiones en un mismo partido, el ya mencionado choque contra el Celta en Anoeta de la presente temporada, desde que en la temporada 1994-1995 lo hiciera el bosnio Meho Kodro en el 5-2 ante el Tenerife. Y también inscribió su nombre con letras de oro en la historia de la Real al convertir el gol número 3.000 en Primera División, el que abrió la cuenta en el 4-2 ante el Málaga, la pasada temporada y también en Anoeta.

sábado, abril 19, 2014

REAL SOCIEDAD 2 - ESPANYOL 1 Vela marca la diferencia

Vela volvió a ser decisivo.
Carlos Vela es un lujo para la Real. Da igual que esté físicamente bien, que esté fundido, que esté metido en los partidos o que peque de individualista. Nada importa si coge un balón en condiciones de demostrar que es la estrella del equipo txuri urdin y da, en tres decisiones inmediatas, un recital de fútbol. Con el tiempo ya cumplido y cuando el empate parecía inevitable, hizo un control orientado magnífico para enfilar la portería de Casilla, dio un toque de balón magistral para dejar atrás a su marcador y finalmente colocó el balón dentro de la portería espanyolista con una impresionante sangre fría. El gol, el 2-1, dio a la Real la victoria cuando más difícil parecía ya. Después de una buena primera parte en la que el Espanyol marcó en su único disparo entre los tres palos, el partido se enquistó en lo que tanto le gusta a Aguirre, eso que denominan el otro fútbol. Pero ese fútbol, ante la calidad de jugadores como Vela, palidece, se empequeñece y no tiene soluciones. Cuando eso sucede, hay que celebrarlo. Incluso cuando la segunda mitad mantuvo las dudas sobre la disposición realista para acabar la temporada de forma notable.

Arrasate apostó por el once más previsible. Ansotegi y Chory Castro suplieron a los sancionados Iñigo Martínez y Griezmann, Pardo acompañó a Markel en el centro del campo y Canales mantuvo su plaza en la mediapunta, donde se ha convertido ya en un indiscutible. La única duda real, el lateral derecho, dejó claro que Zaldua está hoy por hoy por delante de Carlos Martínez. Esa fue la apuesta del técnico txuri urdin para aplacar la desilusión de las últimas jornadas y esta Real demostró que tiene fútbol en sus botas. Sin necesidad de hacer un partido espectacularmente brillante, los realistas manejaron con mucho acierto el primer tiempo, recuperaron sus señas de identidad en ataque y movieron el balón con bastante acierto. Buena salida desde el centro del campo con un Pardo hoy algo irregular pero siempre exigiendo protagonismo, y sobre todo un Canales que se ha echado el equipo a los hombros y es la mejor referencia del juego realista, ante el estado de forma que han venido mostrado en los últimos tiempos Griezmann y Vela.

Las buenas sensaciones que dejaba el equipo, eso sí, tardaron en convertirse en ocasiones de gol. La primera de cierto peligro, de hecho, la tuvo el Espanyol, con un disparo de Víctor Sánchez que se marchó ligeramente desviado. Las buenas combinaciones que estaba trenzando la Real no llegaban al interior del área, pero sí generaban el suficiente peligro como para que el equipo barcelonés sufriera. Y servía para forzar faltas, menos en realidad de las que hacían los de Aguirre, pero suficientes como para que los visitantes sufrieran. Pasado el primer cuarto de hora, la primera llegada seria de la Real acabó con el balón en el interior de la portería de Casilla. Tras un pase de Pardo, Mikel González envió el balón al interior de la portería, pero Velasco Carballo lo anuló a instancias de su linier. Mikel no estaba en fuera de juego, pero Markel sí, y el mediocentro sí estaba en posición antireglamentaria. Y dio la impresión de que el fuera de juego no se señaló por eso, sino porque, en la vorágine, el linier vio varios realistas adelantados.

Aunque a partir de ahí el dominio txuri urdin fue más claro, el gol llegó en la portería de Bravo. Y llegó por el enésimo fallo defensivo de la temporada, de nuevo de un Mikel González que, sin hacer hoy un mal partido, evidenció que está muy lejos del nivel que dio la pasada temporada. No debió salir en busca de Córdoba, porque dejó al espanyolista la opción de salir disparado hacia la portería realista. Bravo no pudo hacer mucho para evitar el 0-1. La mejor noticia es que esta vez la Real tuvo suerte y consiguió el empate muy pronto y además en una jugada afortunada. Un córner botado en corto (la Real mostró mucha diversidad desde la esquina, aunque le costó hacer verdadero peligro) lo envió Canales al interior del área, rebotó en la espalda de Lanzarote y evitó que Casilla pudiera reaccionar. A partir de ahí, la Real mostró sus mejores armas y un dominio aún más claro. A continuación pudo marcar Canales tras una preciosa jugada de tiralíneas en la que primero el balón rebotó en Pardo y después Casilla evitó el gol.

A pesar del empate que registraba el marcador al descanso, la Real hizo una buena primera parte. No con excesivo control en el centro del campo, pero con fútbol suficiente como para que el resultado fuera claramente favorable al conjunto realista, el único en realidad que quería ganar el partido. El Espanyol se encontró un resultado que no mereció y trató de gestionarlo. Pero a la Real le sucedió algo parecido a lo que ha venido mostrando en las últimas semanas, y es que tuvo un bajón considerable después de unos minutos de actuación notable. Al menos, lo mejor duró esta vez 45 minutos y no sólo los veinte que se vieron en Vigo. Pero la segunda mitad no tuvo mucho que ver con la primera. Tanto fue así que incluso sin hacer gran cosa el Espanyol pasó a rondar el área de Bravo. Y despertó el malestar en Anoeta, que temía una nueva decepción, la que de hecho ya estaba señalando el marcador.

No ayudó Arrasate con una nueva demostración de que sigue tardando demasiado en hacer los cambios. Para cuando el técnico realista decidió mover ficha, el Espanyol sí había tenido una ocasión clarísima de marcar, en una contra de Sergio García que Bravo despejó con mucho acierto en el primer palo. A continuación llegaron los cambios, pero en realidad sin más cambio que el de nombres. Seferovic entró por Agirretxe sin que ninguno de los dos delanteros viera puerta una jornada más, y Hervías debutó con el primer equipo, supliendo como era de prever por los antecedentes a Chory Castro y dejando algunos detalles interesantes y valientes, como un disparo desde bastante distancia que estuvo muy cerca de sorprender a un adelantado Casilla. El último cambio de Arrasate fue la entrada de Zurutuza por Canales y dio paso a un final lleno de alternativas. Mikel estuvo a punto de aprovechar una salida en falso de Casilla, Bravo detuvo un cabezazo de un Colotto desmarcado en un córner y después llegó el gol de Vela. El golazo de Vela, el que marcó la diferencia en el marcador y en el fútbol.

La primera parte fue esperanzadora, pero la segunda amenazó durante demasiado tiempo con dejar un nuevo empate triste sin que hubiera reacción desde el campo o desde el banquillo. Esa es la lectura preocupante del partido. La optimista está en que el fútbol y la calidad de sus hombres ofensivos bastaron para dar una victoria que, tampoco se puede ocultar, fue bastante merecida porque el Espanyol, en realidad ya con la temporada finalizada, apenas quiso cumplir el expediente, perder todo el tiempo del mundo y beneficiarse la habitual pasividad arbitral con la que se juzga a los visitantes de Anoeta. Pero el gol de Vela dio tres puntos más que necesarios para, al menos, romper la dinámica de resultados negativos, recuperar cierto carácter de fortín para Anoeta y seguir en la pelea por evitar rondas previas de la Europa League durante el próximo verano. No es poco viendo la forma en la que se está precipitando el final de la temporada.