martes, marzo 25, 2014

Markel se estrena como goleador tras 142 partidos

Markel celebra ahí el gol de Vela antes de anotar el suyo.
El gol de Markel Bergara en Almería, insuficiente finalmente para puntuar aunque cuando llegó en el minuto 85 del partido era el empate a tres, fue el primero que consiguió el mediocentro realista como jugador profesional. El de Elgoibar ha necesitado nada menos que 142 partidos para cantar un gol en primer persona, a lo que habría que sumar también los 55 encuentros que jugó con el Sanse, en los que no había logrado anotar. En total, fueron 9.581 minutos con el primer equipo y 3.837 en el filial antes de lograr ese gol de cabeza. Es verdad que Markel no es un jugador que se prodigue demasiado en los disparos e incluso no suele ser de los más activos en las jugadas de estrategia, por lo que tampoco es un dato extraño.

Antes de este gol, era el jugador actual del primer equipo que más partidos había jugado sin haberse convertido en goleador. De los 24 jugadores que tiene la primera plantilla de la Real Sociedad, sin contar por el momento en ese grupo a Zaldua, Gaztañaga y Sangalli, los tres potrillos que han jugado esta temporada sus primeros minutos en la Real, sólo había cuatro jugadores que no se hubieran estrenado en esta faceta. Se trata del portero Zubikarai (no hay que olvidar que Bravo sí marcó, siendo de hecho el último realista en marcar de falta directa aunque lo hiciera en el año 2010), Granero (con apenas seis partidos jugados antes de su lesión), Canales (que ya ha participado en nueve encuentros) y el propio Markel. No obstante, tanto Granero como Canales sí habían sido goleadores con sus anteriores equipos, Getafe, Real Madrid y Queens Park Rangers en el caso del primero y Racing de Santander y Valencia en el del segundo, que no llegó a convertirse en goleador con la camiseta madridista.

Por llamativa que sea la cifra de partidos que ha necesitado Markel para estrenarse, aún le faltaban bastantes más para superar al realista que más veces vistió la camiseta txuri urdin sin celebrar un tanto. Ese no es otro que José Mari Martínez. El mítico capitán realista, defensa central del equipo que logró el ascenso de Puertollano y del primero que se clasificó para jugar competiciones europeas, jugó nada menos que 373 partidos con la Real entre 1964 y 1976 y nunca convirtió un tanto. Ricardo Suárez, también defensa de la Real entre 1949 y 1956, disputó 200 partidos sin ser goleador. En esta lista de no goleadores con más partidos de los que ya ha jugado Markel, le siguen Nemesio Arana, que acumuló 166 encuentros entre 1927 y 1936; Eliseo Murillo, que se enfundó la camiseta del primer equipo en 165 partidos entre 1977 y 1985; y Javier Sagarzazu, con 154 partidos entre 1983 y 1987.

ALMERÍA 4 - REAL SOCIEDAD 3 Dar ventaja al rival provoca estos despropósitos

Uno de los muchos lamentos que provocó el partido.
La Real cayó derrotada en Almería. Otra vez. Sigue siendo una ciudad en la que nunca ha conseguido ganar un partido oficial. ¿La explicación? Compleja, muy compleja. Pero el caso es que dio ventaja al rival y ese mismo rival, que al comienzo del partido ocupaba la penúltima posición de la tabla, la aprovechó. Con sus méritos y con el despropósito en que se convirtió el partido. Despropósito txuri urdin por muchas razones, pero sobre todo por la injustificable suplencia de Rubén Pardo cada vez que hay elección. En menor medida que Montanier, pero Arrasate está pecando de lo mismo... y eso que no consigue hallar un centro del campo que haga olvidar que el riojano no juega. Y a eso hay que añadir el despropósito arbitral de un incompetente Ayza Gámez, uno de los peores árbitros de la historia del fútbol español, que de puro malo que es se equivocó en todas las facetas de su trabajo. La derrota llegó en el descuento y por un gol de rebote, sí, pero el despropósito ya era tal que dio lo mismo. Porque en Almería se enterraron las posibilidades de llegar a la cuarta plaza en un porcentaje elevadísimo.

El once de la Real fue más o menos el esperado. Con las ausencias, la defensa estaba clara: la misma del once tipo de la temporada pasada. Y parecía obvio, como así fue, que arriba Arrasate iba a desplegar toda la dinamita. Pero el centro del campo es el mayor quebradero de cabeza del equipo. No se ha terminado todavía de analizar el daño que ha hecho Illarramendi al dejar abandonada a la Real. Arrasate ha conseguido a marchas forzadas que el equipo mantenga cierta solidez, pero no ha recuperado la imaginación y el fútbol vertiginoso del equipo que se apoyaba en el de Mutriku. Hay dos jugadores que han sido fundamentales para los mejores momentos de la Real en ese sentido. Uno es Zurutuza, pero sólo cuando está en forma. Cuando no lo está, como ahora, es un lastre para el juego realista. Y el otro es Pardo, que casi siempre que hay elección se acaba quedando en el banquillo. Partidos como el de hoy, en el que dos de los tres medios del equipo, Markel y Zurutuza, están lejísimos de lo que necesita la Real, abren debates y perjudican a los jugadores del primer equipo que tienen poco justificadas etiquetas de intocables habiendo otras opciones.

Esa es la primera lección que deja el partido, que incluso con un once competitivo se dio ventaja al rival, porque la Real es mucho más que el Almería. Muchísimo más. Y en los primeros 25 minutos del partido debió dejarlo completamente sentenciado, incluso dejando sin ser necesario que el equipo local manejara la pelota y tuviera un mayor porcentaje de posesión de balón. Cada vez que el equipo txuri urdin llegaba a las inmediaciones del área de Esteban, había peligro. Y Agirretxe fue el jugador que con más ahínco buscó su portería, sobre todo con un zurdazo desde la parte derecha del área que estuvo muy cerca de sorprender al guardameta local. A los 20 minutos, y ya mereciendo ir por delante, la Real se encontró con un escenario desconocido, con un penalti, el primero de la Liga. Y para colmo fue un penalti que quizá no debió señalarse porque la mano de Trujillo no pareció punible. Ayza Gámez, recién salido de la nevera, comenzaba su recital. Vela, infalible, colocó el 0-1 en el marcador engañando perfectamente a Esteban. La Real siguió jugando para marcar el 0-2. Lo tuvieron Griezmann en dos ocasiones, Canales y Vela, pero no llegó.

Y como tantas veces le ha sucedido a la Real esta temporada lejos de Anoeta, la ventaja inicial fue insuficiente para controlar el partido porque el centro del campo rival jugó bastante a sus anchas. No fue la única máxima que se cumplió. Óscar Díaz no había marcado ningún gol en la temporada. ¿Saben quién marcó? Evidentemente, Óscar Díaz. Ante las enormes lagunas que había en el centro del campo de la Real, sacó de su posición a un Mikel González que no termina de coger la forma y después le ganó en carrera. La salida a destiempo de Bravo también ayudó a que el atacante almeriense le superara con demasiada facilidad. A pesar de que la Real debía estar prácticamente goleando, se marchó al descanso con ese empate a uno. El recital que dio Canales en la primera mitad, jugando por tres, no bastó para conseguir una merecida ventaja. Y eso sin olvidar que la igualada campeaba en el marcador por el penalti con el que Ayza Gámez comenzó a ser lo peor con diferencia del partido. A partir de ahí, comenzó a perdonar tarjetas amarillas al Almería, sobre todo a un Soriano que no paró de golpear y de protestar.

En la segunda mitad, y también hay costumbre en eso, la Real salió dormida. El Almería, que necesitaba la victoria para salir de la zona de descenso, se fue a por ella con descaro. Sin demasiada calidad, porque no la tiene, pero con mucho corazón, que ahí superó por completo a la Real. Aún así, ese arreón inicial de los locales no duró mucho y el equipo txuri urdin volvió a sumar ocasión tras ocasión. La tuvo Canales primero con un disparo desde fuera del área y Griezmann después. El francés falló algo imperdonable, un mano a mano con Esteban, después de que Agirretxe le dejara completamente solo. A partir de ahí, el despropósito cobró forma definitiva. Ayza Gámez anuló un gol legal al Almería, al anotar Verza en el segundo palo en posición perfectamente habilitada, en uno de los incontables córners que la Real regaló a los locales. En la jugada siguiente, Agirretxe puso de nuevo por delante a la Real con un gol de jugadorazo. Encaró a Estaban y le superó con una perfecta vaselina desde la frontal del área. ¿Controló el partido el equipo txuri urdin a partir de ahí? En absoluto. Arrasate mantuvo la cerrada confianza en los once titulares, algo que hace siempre, vaya bien o vaya mal el partido, y eso acabó costando caro.

A la falta de decisiones por parte del banquillo realista se sumó al espectáculo, cómo no, el omnipresente Ayza Gámez. En apenas cinco minutos, se inventó nada menos que dos penaltis a favor del Almería en los que cometió el doble error de sancionar una infracción que no existió y convirtiéndolas en penaltis cuando no fueron dentro del área. En la primera, Carlos Martínez no parece tocar al atacante almeriense y, en todo caso, estaba fuera del área. En la segunda, en una jugada propiciada por el cansancio de Canales y la falta de ayudas, Mikel González tiró el brazo para tratar de agarrar a Aleix estando claramente fuera, pero el almeriense se dejó caer con estrépito dentro. Verza aprovecha la irracionalidad del árbitro para dar la vuelta al partido anotando ambas penas máximas. Entre medias, el despropósito en que se había convertido el partido hizo que la Real no fuera capaz de marcar en una jugada en la que pudo hacerlo hasta en tres ocasiones, siendo la más clara un suave desvío de Agirretxe que Mané sacó sobre la línea, sin que el balón llegara a entrar. Puede que ese fuera el único acierto en todo el partido de Ayza Gámez, un árbitro que va a la nevera cuando pita a los grandes pero que no pasa nada si destroza partidos de esos que en la Liga de los otros 18 son importantes.

Con el partido perdido y en el minuto 72, Arrasate movió el banquillo. Muy tarde, como ya es costumbre. La solución, obvia, era poner a Pardo sobre el terreno de juego. La cuestión es que hacerlo en una situación desesperada y con la sombra de la duda sobre su cabeza siempre hace que Pardo juegue más acelerado de lo que debe. Por tanto, no fue la solución que habría sido desde el once titular. El sustituido fue un fundido Canales, que, hay que recordarlo, tuvo que correr por tres, hacia el área rival y hacia la propia. El segundo cambio fue colocar a Xabi Prieto por un desafortunadísimo Zurutuza. Al menos el técnico txuri urdin vio que el problema de la Real estaba en el centro del campo. Y en el 81, ya tocando la corneta en una ofensiva sin cuartel pero ya deslabazada, puso sobre el césped a Chory por Mikel González, retrasando a Markel al centro de la zaga. La heroica bastó para empatar a balón parado cuando todavía quedaban cinco minutos para el final. Chory puso el balón en el segundo palo con una falta botada desde la derecha y ahí, convenientemente agarrados por la defensa Agirretxe e Iñigo, Markel estaba solo para anotar su primer gol como profesional.

Era el empate a tres y quizá en la única decisión claramente acertada de todo el partido, la Real entendió que debía ir a por el cuarto. Colgando balones, lo más que sacó fue el perdón a De la Bella de, hay que insistir en ello, un calamitoso Ayza Gámez que no puede seguir ni un día más en la élite del fútbol español, si es que eso sigue significando algo en nuestro fútbol. El lateral realista golpeó claramente con el codo en la cara a Aleix y debió ver la tarjeta roja. Pero nada. Y cuando el Almería, su banquillo, sus jugadores y sus aficionados clamaban por el final del partido y al menos mantener un punto, se encontraron un gol que ya nadie esperaba. Fue mala suerte, pero también una temeridad. De la Bella despejó con virulencia un balón que estaba a la altura del punto de penalti con Hicham a medio metro. El rebote podría haber salido para cualquier rincón del Estadio de los Juegos del Mediterráneo pero salió justo al interior de la portería, junto al palo y sin que Bravo pudiera hacer nada. El chileno encajó cuatro goles en un partido en el que apenas tuvo que intervenir. Sólo un tiro de Iñigo Martínez, ya casi de delantero, pudo dar el empate a la Real, pero lo mandó fuera.

Así se le escaparon los tres puntos a la Real en un partido que, visto lo que tenían ambos equipos, se tuvo que haber ganado con bastante comodidad. Y no son sólo los tres puntos perdidos. Es la oportunidad de luchar por la cuarta plaza, que ya se queda a nueve puntos con otros tantos partidos por jugar. La lucha ahora ya, después de fracasar ante dos equipos en puestos de descenso, el Rayo y el Almería, es por la quinta posición, ante un Sevilla en racha que le ha arrebatado esa primera plaza que da acceso a jugar la Europa League. Es inconcebible perder en Almería marcando tres goles, habiendo recibido el primer penalti a favor de la temporada e incluso con el primer gol como profesional, casi siete años después de su debut, de Markel Bergara. Pero la Real sufrió el despropósito arbitral y se condenó por sus propios errores. Es el cuarto mejor equipo de Primera División pero no va a ocupar esa posición al final por más razones que la acumulación de partidos. Y derrotas como la de Almería están en el centro del debate sobre esas causas. El despropósito generalizado se llevó por delante a los de Arrasate y tres puntos que debió lograr.

domingo, marzo 23, 2014

PREVIA Almería - Real Sociedad. Arranca una semana clave

La Real empató a dos en su última visita liguera a Almería.
Arranca una semana clave para la Real, y lo hace en Almería (lunes, 22.00 horas, Estadio de los Juegos del Mediterráneo, Cuatro). Es clave porque será la última de la temporada con tres partidos. También porque los de Jagoba Arrasate jugarán contra tres equipos de la parte baja de la tabla con la necesidad de sumar de tres en tres para seguir persiguiendo doble objetivo de reafirmarse en la quinta plaza y mantener las opciones de luchar por la cuarta. Y finalmente porque dos de esos tres partidos serán fuera de casa, donde el rendimiento del equipo txuri urdin ha bajado bastante desde que la Liga ha entrada en 2014. El técnico txuri urdin ha recuperado a toda su plantilla, incluyendo los lesionados de más larga duración, para afrontar el tramo decisivo de la temporada. Ahora toca recuperar las mejores sensaciones y sumar victorias. Volver a la Champions bien vale un sprint final memorable.

Y aunque la enfermería no le ha dado demasiado guerra a Arrasate esta semana a la hora confeccionar su convocatoria, sí que ha provocado que dos jugadores no puedan estar a sus órdenes. Se trata de Zaldua y Seferovic, ambos con molestias con las que no ha querido arriesgar el técnico realista. Zubikarai no ha entrenado y tampoco ha entrado en la lista por motivos personales, sin más aclaración, y ya era conocida la ausencia de José Ángel, que vio la quinta tarjeta amarilla ante el Valencia y tendrá que cumplir la sanción esta jornada. Con estas ausencias, en principio nada demasiado traumático, Arrasate sólo ha tenido que hacer un descarte más, y ése sigue siendo Dani Estrada. De esta forma, los que vuelven a la lista con respecto al último encuentro liguero son Royo como guardameta suplente, Carlos Martínez, Ansotegi y Ros. Arrasate, como ya es costumbre, ha preferido cubrir las ausencias con la primera plantilla antes que buscar un recambio por puesto en el filial.

Bravo estará bajo palos y en la línea defensiva sólo hay una duda, quién acompañará a Iñigo Martínez en el centro de la defensa. Al salir Ansotegi de una lesión, lo lógico es que sea Mikel González. Después de mucho tiempo, los laterales volverán a ser los de la temporada pasada, Carlos Martínez y De la Bella. Markel, a priori, sigue siendo intocable en el pivote, y los dos otros puestos del centro del campo tienen casi tantos candidatos como convocados. Ros y Xabi Prieto se antojan como los suplentes más claros, pero entre Pardo, Elustondo, Zurutuza y Canales podría jugar cualquiera, y más pensando en que de nuevo hay partido el jueves. Vela y Griezmann parecen también titulares seguros y el último elegido dependerá del sistema que prefiera Arrasate para este encuentro, aunque lo lógico sería mantener a Agirretxe después de recuperar el olfato goleador con el decisivo tanto ante el Valencia. Royo y Chory Castro completarían el banquillo.

Como el Almería - Real Sociedad cierra la jornada, el equipo de Arrasate saltará al césped sabiendo los resultados de sus rivales, y sobre todo conociendo que la victoria del Athletic (aunque no era en principio una jornada propicia para que pinchara) obliga a ganar para que la cuarta plaza no se aleje demasiado. La jornada comenzó con el equipo txuri urdin en la quinta plaza con 46 puntos, seis puntos por debajo de su objetivo de Champions, y el Almería en la decimonovena con 26, dos por debajo del umbral de la salvación. En lo que llevamos de 2014, la Real sólo ha ganado uno de los cinco partidos que ha jugado lejos de Anoeta, en Málaga por 0-1, y es el noveno equipo de la Liga a domicilio, aunque haya ganado cuatro partidos y empatado otros tantos de los 14 que ya ha jugado como visitante. El Almería sólo ha ganado cuatro de los trece partidos disputados en su estadio, ha empatado el mismo número y ha perdido cinco. El equipo andaluz suma cinco jornadas sin ganar, sumando sólo un punto, y no gana en casa desde que batió al Atlético de Madrid por 2-0 en la jornada 23.

La historia de los Almería - Real Sociedad es todavía corta, pero nada favorable a los intereses de la Real, puesto que el Estadio de los Juegos del Mediterráneo es uno de los pocos de Primera donde no conoce la victoria. De los actuales, le queda éste, el nuevo Los Cármenes y el todavía por visitar nuevo San Mamés. La Real ha jugado en Almería en tres ocasiones en partido liguero, siempre en Primera División, perdiendo una de ellas y empatando en las otras dos. Lo curioso es que el equipo que no consiguió ganar en el antiguo Franco Navarro fue el campeón de comienzos de los 80. En la temporada de la imbatibilidad, la 1979-1980, empató a cero. En la campaña siguiente, en la que la Real ganó la Liga, perdió por 3-2, marcando Alonso y Satrústegui. Completa el cuadro el 2-2 de la temporada 2010-2011. Ni siquiera en Copa pudo ganar la Real en el estadio almeriense, donde jugó en esa misma campaña en la vuelta de la eliminatoria y perdió por 2-1. Agirretxe, autor de ese gol, es el único jugador que ha visto puerta allí.

El encuentro de la 2010-2011 fue la primera y por ahora la última vez que la Real jugó en el Estadio de los Juegos del Mediterráneo. El equipo txuri urdin arrancó muy bien el partido y para el minuto 7 ya ganaba, con el primer gol de Tamudo con la camiseta de la Real. Piatti empató en el minuto 20. Pero una gran jugada de Aranburu permitió, pasada la media hora, que Sutil se estrenara también como goleador realista. La Real desperdició su ventaja por segunda vez, pero en la segunda de una forma mucho más cruel: en el último minuto del partido y no sabiendo defender la táctica más vieja, el balón a la olla. Ulloa acertó tras un fallo de Mikel González en el salto y subió el empate a dos final al marcador. En el partido de la primera vuelta de la presente temporada, la 2013-2014, la Real batió al Almería, que llegó a Donostia como colista de Primera, por un claro 3-0, con dos goles de Griezmann y uno más de José Ángel. Fue el día en el que Vela escuchó algunos silbidos de la grada de Anoeta.

domingo, marzo 16, 2014

REAL SOCIEDAD 1 - VALENCIA 0 Un gol de Agirretxe, tres puntos vitales y poco más

Agirretxe celebra el valioso y definitivo 1-0.
Los equipos que logran éxitos son los que cuando firman partidos pobres consiguen sumar los tres puntos en juego. Es una máxima incuestionable, y mucho más en el tramo decisivo de la temporada, aunque no puede servir de excusa para el aburrido espectáculo que se vivió en Anoeta. Real Sociedad y Valencia protagonizaron un encuentro diametralmente opuesto al del año pasado. Si aquel fue dinámico y vibrante, el de hoy fue soso, lleno de fallos,con un número escasísimo de ocasiones de gol, con dos porteros que prácticamente no intervinieron y con muy poquito fútbol en sus botas. Y ganó la Real porque reapareció el olfato goleador de Agirretxe, que hizo un gran gol de cabeza y dio los tres puntos al equipo txuri urdin en una de las pocas acciones acertadas del partido. Tres puntos vitales porque suponen una clasificación casi virtual para las competiciones europeas de la próxima temporada y mantener las opciones de seguir luchando por la Champions, a expensas de lo que suceda mañana entre el Villarreal y el Athletic. Y poco más.

Tras la revolución que introdujo Arrasate ante el Rayo y el traspiés que supone tanto en el juego como en el resultado, tocó rehacerla para volver a un equipo más parecido a lo que se había visto hasta entonces. Lo más sorprendente, aunque no tanto como debería de serlo, es que Pardo se quedó en el banquillo. El triángulo del centro del campo lo formaron Markel, Zurutuza y Canales, tres jugadores que, casualmente, no salieron de inició ante el equipo vallecano. La marcha de Illarramendi el pasado verano ha hecho que el centro del campo sea el gran quebradero de cabeza de la Real esta temporada, y a estas alturas de la competición el técnico realista todavía no ha mostrado más preferencias claras en esa zona que la titularidad de Markel. Al margen de las enormes precauciones defensivas con las que el Valencia saltó al campo, impropias para un equipo que busca necesariamente sumar de tres en tres para llegar a Europa, el centro del campo de la Real no fue capaz de fabricar absolutamente nada.

El síntoma es claro, por mucho que las fórmulas cambien o se repitan. Tan claro es que frente al Valencia hasta los centrales vieron que para sacar el balón jugado tienen que incorporarse con frecuencia al centro del campo. Como el Valencia no presionaba más que ocasionalmente de forma adelantada la línea de zagueros, tanto Iñigo Martínez como Mikel González, avanzaron en bastantes ocasiones conduciendo la pelota, algo que no siempre salió bien. Con Markel eliminado de esa labor de creación, sin que Zurutuza entrase en juego y con Canales recorriendo kilómetros pero sin el acierto que mostró en días anteriores, el juego de la Real quedaba prácticamente desactivado, a la espera de que Vela o Griezmann cazaran algún balón que permitiera uno de sus veloces contragolpes o de que Agirretxe consiguiera bajar alguna pelota y permitiera una segunda jugada. En toda la primera mitad no se llegó a dar ninguna de esas dos situaciones con claridad y por eso el equipo txuri urdin no llegó a disparar entre los tres palos.

No es que el Valencia fuera capaz de ofrecer mucho más. Alguna que otra internada de Barragán por la izquierda con centros que solventaron bien los centrales realistas, y dos medio ocasiones, la primera un disparo lejano de Feghouli que Bravo despejó a córner sin excesivos problemas y por su buena colocación, y la segunda un lanzamiento de Jonas rematando un córner botado por Parejo, el único de los muchos que botó que consiguió enviar a un compañero en posición de remate. La Real trató de aprovechar la defensa de circunstancias que tuvo que alinear Pizzi por la baja de Mathieu y su presión adelantada sirvió en alguna que otra ocasión para robar el balón cerca de la portería de Alves, pero en ninguna de ellas tuvo que ensuciarse los guantes el guardameta valencianista. Con las innumerables pérdidas de balón que protagonizaron uno y otro equipo, el partido llegó al descanso sumido en el sopor y con muy pocas cosas que comentar, analizar o disfrutar.

El arranque de la segunda mitad mostró a un Valencia, ahora sí, algo más ambicioso. Y ahí se confirmó que lo mejor de la Real en este encuentro, de largo, fue su línea defensiva. Los cuatro, Zaldua, Iñigo, Mikel y José Ángel, estuvieron a un nivel muy alto y se hicieron muy buenas coberturas, además de acertar en las marcas y anticipándose en muchas ocasiones a los pases del Valencia. Eso provocó que Bravo no tuviera excesivo trabajo, aunque la sensación de peligro sí rondase su área. La ocasión más claro del equipo visitante debió ser anulada antes de que se produjera un primer remate que sacó Bravo, pero Estrada Fernández acabó señalando el fuera de juego a la segunda. Era el minuto 60. Y acto seguido marcó la Real. Juntó tres buenos pases, un Griezmann desconocido durante todo el partido abrió a la banda para José Ángel, éste puso un centro magnífico, con fuerza y con rosca, y Agirretxe lo cabeceó al interior de la portería del Valencia con la categoría que se le supone a un nueve de los de toda la vida.

El gol de Agirretxe es su sexto de la temporada y lo consiguió en el primer tiro a puerta de la Real en el partido. El año pasado fue el 9 realista el artífice de la gran victoria ante el Valencia, y su gol de hoy tenía un sabor decisivo cuando se logró, sobre todo porque eran los mejores minutos del Valencia, y lo acabó teniendo al final porque ninguno de los dos equipos pudo batir de nuevo al guardameta rival. La Real tuvo que haber sentenciado con el segundo balón decente que tocó Agirretxe. El delantero dejó solo a Griezmann con un magnífico pase, pero al francés se le hizo de noche y estampó el balón en el cuerpo de Alves cuando lo tenía todo a favor para marcar. Mientras Pizzi tocaba todo lo que podía para tratar de lograr el empate, incluso dejando prácticamente una defensa de tres, Arrasate sólo fortificó el centro del campo. Primero colocó a Pardo por Canales y después a Prieto por Agirretxe, que se marchó dolorido por la enésima patada de un Senderos que no llegó a ver la tarjeta amarilla hasta el minuto 91.

El técnico realista acabó dejando a Vela en punta, con una línea de cuatro por detrás y Markel por delante de la defensa. Eso no bastó casi nunca para frenar los ataques del Valencia antes de que pudieran tener cierta sensación de peligro y por eso la retaguardia tuvo que multiplicarse para impedir el gol visitante.La ocasión en la que se vio con más claridad esta situación fue ya en el minuto 86, cuando Iñigo Martínez salió a cerrar un disparo de Jonas, quien tuvo una segunda tentativa que estrelló en el lateral de la red. En los veinte minutos finales, sólo Pardo tuvo la intención de buscar buenos pases al hueco para tratar de sentenciar el partido, pero la defensa valencianista cortó bien sus intentos. Ni Vela ni Griezmann acertaron cuando estuvieron en disposición de montar contras. Como muestra, en una de ellas, nada más hacer el 1-0, Vela estuvo lento a la hora de abrir el balón a la banda para Canales y sólo sacó una falta en el círculo central y la amarilla a Bernat.

Fue sorprendente que Arrasate no agotara los cambios, sobre todo porque ya en el descuento Estrada Fernñandez llegó a sacar a la Real las dos tarjetas amarillas que vio, ambas por perder tiempo, a Bravo y José Ángel. El técnico pudo haber parado el partido de otra forma, e incluso debió haber buscado algo diferente mucho antes de que introdujera el primer relevo, ya en el minuto 76. El déficit de fútbol en el centro del campo exigía algo más. Y ese sigue siendo el principal problema de la Real. Sin embargo, los tres puntos eran vitales y el resultado manda sobre cualquier otra consideración, porque sirve para alejar casi definitivamente al Valencia de la pelea por Europa y cierra a cuatro equipos la lucha por la cuarta plaza, sobre todo si el Athletic cae en su visita mañana al Villarreal. Siempre es una buena noticia ganar, aunque se consiga de una manera poco solvente como la de hoy, y más después de dos tropiezos seguidos. Los dos próximos partidos, ante dos equipos en puestos de descenso, han de servir para apuntalar la remontada.

CLUB DE CAMPO 0 - REAL SOCIEDAD 0 (3-1) La Copa sigue siendo maldita para la Real

No pudo ser. La Real, subcampeona.
No hay manera de que la Real se saque de encima la maldición de la Copa. Por cuarto año consecutivo, las neskak se han quedado a las puertas de la gloria y han perdido la final de esta competición. Sufrió primero en dos ocasiones el dominio del Club de Campo, después cayó contra el Valdeluz y hoy ha vuelto a sucumbir ante el Club de Campo, en el campo del equipo madrileño. Y esta vez, aunque el arbitraje tuvo el habitual tono casero, no hay más explicación que el mal partido de las realistas, el peor de los tres que han jugado en esta competición, que apenas generaron ocasiones de peligro y que sufrieron para llegar con el empate inicial a la tanda fatídica de shoot-outs, donde las jugadoras del Club de Campo fueron mucho más efectivas. No deja de ser curioso que el equipo madrileño se lleve esta Copa de la Reina sin haber ganado ninguno de los tres partidos que ha disputado, superando a sus tres rivales en los strokes.

En honor a la verdad, la maldición de la Copa era también, y sigue siendo, la del Club de Campo. En ese terreno de juego siempre pasa algo que priva a las realistas de la victoria. Hoy ese algo tuvo que ver con la propia Real, atenazada desde el principio y sin la entereza con la que superó a Egara y Atlètic Terrassa en las dos eliminatorias anteriores. La maldición del Club de Campo, la del equipo, se dio por superada tras ganar la Real ante este conjunto la final de la pasada Liga, pero incluso en aquella final a tres partidos no se consiguió la victoria en el Club. Y esa maldición persiste. Lo cual, eso también hay que decirlo, no impide considerar justa la victoria del equipo madrileño, que durante los 70 minutos reglamentarios, y especialmente en la segunda mitad, fue el que más intento lograr la victoria, aunque sus mejores ocasiones llegaran en los penalti córners.

Chiara Tiddi convirtió así el primer shoot-out para la Real.
Todas sus ocasiones fueron en este tipo de jugadas salvo la primera, en la que María evitó con una gran intervención el 1-0 para el Club de Campo, cuando aún se estaba jugando el minuto 8 de la primera mitad. La Real reaccionó bien, y estuvo a punto de marcar en su siguiente jugada, pero sobre todo desperdició un penalti córner, el único que tuvo en el encuentro, en el que Patri Maraña sí encontró el hueco para el disparo pero no la portería. María Gómez tuvo instantes después una nueva ocasión de gol, y a partir de ese momento, poco después del cuarto de hora de juego, el dominio ya fue para el Club de Campo, aunque en el primer tiempo ya no dispuso de ocasiones claras que inquietaran a la portera realista, María López. Los dos finalistas no estaban mostrando precisamente el mejor de sus juegos en esta final de la Copa de la Reina.

Quizá por el fuerte calor para estas fechas que presidió el partido, quizá por el cansancio acumulado, quizá por la maldición copera, lo cierto es que la Real en la segunda parte sufrió mucho a merced de los ataques del Club de Campo. Las madrileñas llegaron a forzar hasta cuatro penalti córners en un cuarto de hora escaso y a las neskak les costó lo indecible llegar con vida al final del tiempo reglamentario. Es verdad que hubo algunos instantes de cierto asedio sobre la portería madrileña y algún contraataque pudo terminar en algo más, pero no se llegó a disponer de verdaderas opciones de perforar su portería. Los shoot-outsparecían inevitables y a la Real sólo le quedaba agarrarse a la enorme categoría de María para detener los lanzamientos del Club de Campo y a que la maldición liguera con el equipo madrileño se rompió precisamente en una tanda de estas características en la Liga 2012-2013.

María Gómez no marcó y la Real dijo adiós a la Copa.
Pero esta vez la Real no salió victoriosa en esa suerte del hockey. Se adelantó el Club de Campo y Chiara Tiddi empató en el primer shoot-outdel equipo txuri urdin. Las esperanzas de la Real se multiplicaron cuando las madrileñas erraron su segundo intento, pero a partir de ahí todo salió mal. Primero falló Patri, el marcador se puso después en 2-1, Maider Altuna tampoco consiguió acertar con la portería y el Club de Campo hizo el 3-1, obligando a la Real a marcar los dos lanzamientos que le restaban y a María a detener el último de sus rivales. Pero el match point sentenció a la Real a la primera. María Gómez no acertó y sin agotar su quinto disparo el título se lo quedó el Club de Campo. La Copa sigue siendo maldita para la Real. El Club de Campo como escenario sigue siendo maldito para la Real. Pero antes o después todas las maldiciones caen. Todavía puede haber vendetta en la Liga, donde el paso de la Real es aún más firme que el que mostró en la Copa antes de la final. Y el año que viene, otro intento.

sábado, marzo 15, 2014

PREVIA Real Sociedad - Valencia. Europa en juego

Agirretxe, triunfador ante el Valencia la pasada temporada.
Perder dos partidos seguidos ha hecho que la Real tenga Europa en juego en su partido contra el Valencia (domingo, 21.00, Anoeta, Canal + 1). Hace algunas semanas, se daba ya casi por supuesto el regreso realista al viejo continente, con la duda de en qué competición sería, pero habrá que seguir luchando hasta el final. El Valencia es, precisamente, el que marca ahora mismo la frontera con los conjuntos que no jugarán ni siquiera la Europa League la próxima temporada, por lo que sumar tres puntos sería un espaldarazo vital para asegurar esa competición y seguir apurando las opciones de Champions en el tramo final del campeonato. Incluso mantener el average particular, 1-2 para la Real en la primera vuelta, es importante. No ganar podría suponer la pérdida de la sexta plaza si el Sevilla si lo hace. Pero no lograr un triunfo sobre todo podría tener un efecto dañino en la moral, en lo más alto después de la victoria ante el Barcelona pero ahora tocada por los resultados ante el propio Sevilla en el Sánchez Pizjuán y ante el Rayo en Anoeta. Jagoba Arrasate tiene ya a toda la plantilla a su disposición, lo que no deja de ser una espléndida noticia para afrontar este final de temporada.

Aunque no tenga bajas, Arrasate no podía contar para este partido con Ansotegi y Granero, ambos recién recuperados de sus lesiones, mucho más grave como es sabido la del centrocampista. De esta forma, y tras la cesión de Ifrán al Deportivo, el técnico txuri urdin tenía que hacer otros dos descartes para el encuentro contra el Valencia. El primero, el de Javi Ros, era más que predecible, pues ha sido el último hombre del centro del campo durante toda la temporada. El segundo es más sorprendente. Se queda fuera De la Bella, cuando se podría haber apostado incluso por su regreso a la titularidad en lugar de un José Ángel que ha jugado todos los minutos de Liga y Copa en lo que llevamos de 2014. Arrasate está rotando así a los laterales, puesto que el que regresa a la lista después de dos semanas de ausencia es Carlos Martínez. Junto a ellos dos, vuelve a colarse entre los 18 elegidos Claudio Bravo, ya recuperado, dejando fuera a Royo.

Sin tener un once fijo, sí parece evidente que, tras los cambios que hubo ante el Rayo Vallecano, hay siete jugadores que se pueden considerar fijos para este importantísimo choque: Bravo, que volverá así a la portería tras perderse su primer partido de Liga, Iñigo Martínez y Mikel González en el centro de la defensa, José Ángel en el lado izquierdo, Markel Bergara por delante de ellos, y Vela y Griezmann en el ataque. Lo normal sería que Zaldua mantuviese la plaza en el lateral derecho, pero no se puede descartar el regreso de Carlos Martínez. Pardo tiene todas las papeletas para jugar junto a Markel, pero Zurutuza tiene también opciones. Por delante de ellos, lo normal es que Canales recupere la titularidad, y es también más que probable que Agirretxe vuelva a ocupar el puesto más adelantado del equipo inicial. Si ese fuera el once, Zubikarai, Elustondo, Xabi Prieto, Chory Castro y Seferovic completarían el banquillo.

Las derrotas de las dos últimas jornadas hacen que el duelo contra el Valencia tenga tintes de final por Europa, aún con todo lo que queda por jugar. La Real arrancó la jornada en la sexta posición con 43 puntos, siete por encima del Valencia, que en la octava posición marca el primer lugar sin premio europeo, y apenas dos por encima del Sevilla, que es séptimo. Por delante, el Villarreal tiene un punto más y el Athletic, ocho. Estos dos equipos cerrarán la jornada el lunes. La derrota ante el Rayo fue la segunda que la Real cosechó en Anoeta en la presente temporada, aunque incluso con un partido menos como local que algunos de sus rivales sigue siendo el quinto mejor equipo en casa. El Valencia sólo ha ganado tres de los trece partidos que ha jugado lejos de Mestalla, 0-1 al Granada y al Getafe y 2-3 al Barcelona. Mientras la Real ha sumado siete de los últimos 18 puntos en juego, el equipo valencianista, de la mano de Pizzi, su nuevo entrenador, ha logtado once y sólo ha perdido uno de esos seis últimos encuentros, 1-0 en Vallecas. Curiosamente, en este tramo ambos conjuntos han superado al Barça.

La historia dice que el Real Sociedad - Valencia es un duelo favorable con claridad al equipo txuri urdin, pero en el que el levantino puntúa con frecuencia. Se han encontrado en 62 ocasiones, todas en Primera División, y el balance es de 29 victorias realistas, 13 valencianistas y 20 empates. La mayor goleada a favor del conjunto txuri urdin sigue siendo la del primer partido en el que se enfrentaron ambos equipos, el 7-1 de la temporada 1931-1932, un día en el que Bienzobas marcó cuatro goles y Cholín, Chivero y Garmendia redondearon el marcador para la Real. La victoria más clara del Valencia, 0-3, se dio en dos ocasiones, en las campañas 1941-1942 y 1953-1954, aunque en la 1943-1944 marcó un gol más, con un 2-4 final. Contando sólo los partidos disputados en Anoeta, el balance es favorable al Valencia, que ha vencido en seis de los 17 duelos disputados, empatado en siete y superado por la Real sólo en cuatro, siendo la más inolvidable de ellas el 5-2 de la temporada 1995-1996 a un Valencia subcampeón, con un hat trick de Luis Pérez y sendos tantos de Craioveanu y Karpin. Eso sí, eso incluye los dos últimos partidos jugados.

La pasada temporada, la 2012-2013, Real y Valencia se vieron las caras en plena lucha por la cuarta plaza y a falta de sólo seis jornadas para el final de la Liga. Y protagonizaron un partido sensacional. Se adelantó el Valencia en el minuto 24 gracias a un remate de cabeza de Soldado. La Real empató con rapidez, con otro testarazo de Iñigo Martínez en el 33. Para entonces, Agirretxe ya estaba dando un recital descomunal en un partido jugado de poder a poder que no se resolvió hasta el final. En una maravillosa jugada con Agirretxe, Chory Castro hizo el 2-1 en el minuto 73. Con el Valencia volcado, Agirretxe hizo el tercero a pase de Xabi Prieto. Era el minuto 85 y el partido parecía solventado. Pero Jonas recortó distancias en el 88, sólo para que, de nuevo Agirretxe, coronando su mejor partido con la Real, ganara un balón en el círculo central y culminara una hermosa carrera con una vaselina aún más bonita. El Valencia se le ha venido dando bien a la Real, que sólo perdió el primero de los partidos que jugó desde que regresó a Primera, 1-2 en Anoeta. En la primera vuelta de la presente temporada venció el equipo txuri urdin en Mestalla por 1-2.

REAL SOCIEDAD 2 - ATLÈTIC TERRASSA 0 Lanzadas a por la Copa

Las neskak celebran el pase a la final.
La Real ya está en la final de la Copa de la Reina, tras vencer en la semifinal al Atlètic Terrassa con claridad y categoría, dejando el partido casi sentenciado en una brillante primera mitad, controlando el partido durante sus 70 minutos a excepción de un pequeño tramo al final del primer tiempo y sin apenas ocasiones de sufrimiento para mantener la merecida victoria. A diferencia de lo que ocurrió en los cuartos de final con el Egara como rival, donde las neskak se mostraron algo más nerviosas e imprecisas al principio, contra el Atlètic Terrassa su actuación fue mucho más solvente desde el comienzo. Lo sorprendente, de hecho, es que el primer gol tardara 18 minutos en llegar, porque la Real lo mereció casi desde el primero, imprimiendo al partido mucho ritmo y llegando con mucha claridad a la portería del equipo catalán.

Poli Guajardo fue la primera en probar suerte de cara a la portería rival, pero su lanzamiento se marchó por encima del larguero cuando ya casi se cantaba el gol. Casi a continuación, Lucía Ybarra estuvo muy cerca de anotar tras culminar una maravillosa contra iniciada desde la defensa realista. María Gómez sumó dos ocasiones más sin fortuna. Y un posterior pase cruzado de Anabel Flores no encontró rematadora. Todo eso fue lo que sucedió en los primeros 17 minutos de partido, en los que el Atlètic Terrassa sufrió muchísimo para contener el buen juego realista. El resultado a esa espléndida primera parte llegó en ese mencionado minuto 18, cuando Nereba Belzunegi consigió pinchar la bola para introducirla en la portería. La justicia de la ventaja realista era incuestionable.

Nereba acaba de hacer el 1-0.
Para tener una idea de la superioridad que estaba demostrando la Real, basta decir que la primera llegada del equipo tarraconense no se produjo hasta el minuto 21, cuando ya quedaba menos de un cuarto de hora para llegar a los 35 minutos reglamentarios, pero María López estuvo sensacional para evitar el tanto del empate. Como también lo estuvo en los dos penalti córners de que dispuso el Atlètic en los minutos siguientes, sin duda los mejores del equipo catalán y los de más sufrimiento para el donostiarra. Pero el equipo, que ya había demostrado lo bien que podía jugar al hockey en el arranque del encuentro, mostró también que sabe apretar los dientes cuando el rival consigue imponerse. Mantener la ventaja fue fundamental hasta recuperar las sensaciones en ataque.

Y para eso ni siquiera hizo falta esperar al segundo tiempo. A falta de dos minutos para el final, Lucía se quedó en clara situación de gol y provocó el primer penalti córner. Patri Maraña estuvo cerca de anotar ahí, pero la jugada se saldó con un segundo penalti córner, ya con el tiempo cumplido, y ahí sí acertó la realista, sumando el segundo gol de la Real en el partido y el segundo personal en esta Copa de la Reina. En la segunda mitad, las neskak supieron controlar en todo momento los intentos de reacción del Atlètic, cortando con mucha categoría sus ofensivas y presionando muy bien su salida. De hecho, el equipo catalán sólo estuvo cerca de recortar distancias en un penalti córner de que dispusieron cuando sólo quedaban diez minutos para el final.

Así entró la bola para subir el 2-0 al marcador.
A la Real no le hizo falta forzar la máquina para mostrar su superioridad. Pudo ampliar aún más su ventaja a los 9 minutos aprovechando una inferioridad numérica del Atlètic, y justo antes de ese penalti córner del Atlètic, pero fue un segundo tiempo de mucho más control que ataque desbocado. No hacía falta, el partido ya se había ganado en la primera mitad y sólo quedaba ver cómo se agotaba el tiempo sin que pasaran demasiadas cosas en la segunda. La Real ya está en la final, haciendo valer los pronósticos. Por el otro lado del cuadro tampoco hubo sorpresas y el rival realista será el Club de Campo. Eso sí, las sensaciones son opuestas. Mientras la Real ha ganado sus dos partidos por el mismo resultado, 2-0, y con grandes picos de juego, el Club de Campo ha sufrido lo indecible en ambos y ha pasado en la tanda de strokes. Una final es una final, pero la Real va lanzada a por la Copa.

viernes, marzo 14, 2014

EGARA 0 - REAL SOCIEDAD 2. Una gran segunda parte para llegar a semifinales

Así convirtió María Gómez el 0-1.
La Real ya está en semifinales de la Copa de la Reina tras superar al Egara con relativa comodidad. El 0-2 que campeaba en el marcador al final del encuentro de cuartos de final de este condensado torneo que acoge el Club de Campo de Madrid no terminó de hacer justicia a las neskak realistas, que pudieron golear en una estupenda segunda parte tras los nervios de la primera. Fue, en ese sentido, un claro partido copero, con el clásico miedo a cometer un error que dejara fuera al equipo a las primeras de cambio, pero en realidad el pase a la siguiente ronda nunca estuvo en peligro. Los primeros 35 minutos fueron de dominio territorial del equipo txuri urdin, hoy de negro, pero faltó mucha precisión en los pases y generar auténtico peligro sobre la portería del Egara catalán, que apenas pasó del centro del campo en toda la primera mitad.

Con sensaciones no demasiado positivas en general en esos primeros 35 minutos, lo cierto es que la Real encontró toda una autopista en la banda derecha de su ataque, y Patri Maraña primero, Anabel Flores después y Poli Guajardo ya en los últimos minutos de la primera mitad aprovecharon esa vía y llegaron a conectar centros muy peligrosos casi desde la línea de fondo, aunque ninguno de los tres encontró rematadora. Esas ocasiones y dos penalti córners de los que dispuso la Real en el primer cuarto de hora del partido fueron las ocasiones más claras, sin que las neskak tuvieran que sudar demasiado para mantener su portería a salvo. La sensación de superioridad realista era total, pero sus muchos fallos en pases aparentemente sencillos impidieron que las llegadas de auténtico peligro fueran más numerosas.

El 0-2 definitivo llegó de penalti córner.
Afortunadamente, todo cambió para bien en la segunda mitad. No tardó ni dos minutos Maider Altuna en protagonizar una sensacional jugada, esta vez por la banda izquierda, que concluyó con un espléndido centro que remató a gol María Gómez, adelantándose a su defensora y colando la pelota entre las piernas de la guardameta. Con el 0-1, la Real sólo pasó un momento de apuro, cuando cinco minutos después tuvo que defender un penalti córner. A partir de ahí, las neskak se adueñaron completamente del partido y pudieron marcar muchos más goles. Aprovechando los dos minutos de superioridad que dio a las realistas una tarjeta verde para una de las jugadoras del Egara, la Real consiguió forzar un nuevo penalti córner. A la tercera ocasión en esta suerte tan peligrosa del hockey, llegó la vencida. Muy bien ejecutado, fue Patri la autora del 0-2.

Antes de ese segundo tanto, Lucía Ybarra tuvo una ocasión clarísima para aumentar la ventaja, y después de que la Real prácticamente sentenciara el encuentro con el segundo tanto las opciones las tuvieron Nereba y Ainhoa Belzunegui, además de un cuarto penalti córner que no fue gol por la espléndida parada de la portero del Egara. El paso atrás que dio el equipo txuri urdin permitió buscar salidas a la contra y con el paso de los minutos el Egara fue presa de los nervios y acabó tirando la toalla, con un penalti córner más como única aproximación a la portería realista. La victoria de la Real fue clara, justa e incluso corta para los méritos adquiridos en la segunda mitad, donde los desajustes y la ansiedad del primer tiempo encontraron solución gracias al tempranero tanto de María. En semifinales espera el Atlètic Terrasa. Club de Campo y Polo jugarán por el otro lado del cuadro para dirimir el otro equipo finalista.

martes, marzo 11, 2014

REAL SOCIEDAD 2 - RAYO VALLECANO 3 Un cortocircuito lamentable

Pardo: gol, asistencia y el mejor realista.
La Real cayó en Anoeta, perdió su segundo partido de la temporada en casa, y lo hizo a causa de un cortocircuito lamentable y difícil de entender, que no de explicar. Porque las explicaciones, en realidad, parecen sencillas. La primera, una segunda parte asombrosamente mala, en la que prácticamente todos los jugadores realistas sin excepción olvidaron lo que tenían que hacer, fallaron hasta en lo más fácil e incluso alguno ofreció una imagen impropia de la posición que ocupa el equipo en la tabla y de los objetivos que persigue. La segunda, que el Rayo estuvo de quitarse el sombrero, siempre en actitud y en ocasiones en fútbol, haciendo precisamente todo lo que cabía esperarse de la Real. La tercera, los fallos desde el banquillo, porque Arrasate tardó mucho en diagnosticar los males de la Real y no puso un remedio, apenas parcial, hasta que no fue demasiado tarde. Y la cuarta, el arbitraje de Álvarez Izquierdo, anticasero hasta el agotamiento, y que colocó al Rayo en el camino de sacar algo positivo liquidando el 1-0 conseguido al minuto de juego con un penalti risible. Todo eso aleja un poco más a la Real de la cuarta plaza.

Por muchos cambios que Arrasate introduzca en el equipo, el once resultante siempre parece adecuado para competir en Primera División, y eso es algo que habla muy bien de la plantilla de la Real. A pesar de todo, el técnico realizó cambios que, al final, tuvieron incidencia directa en el devenir del encuentro. Zubikarai, sin tener demasiada culpa, acabó encajando tres de los cuatro disparos que el Rayo colocó entre los tres palos. Elustondo jugó de pivote, pero realizó un muy mal encuentro, mimetizando lo peor de las más pobres actuaciones de Markel en esa misma posición y empeorando el resto, empezando por las ayudas a la defensa, pasando inadvertido tanto en el robo de balón (apenas un corte en la primera mitad) y siendo sencillamente inexistente en la creación del juego. Prieto ocupó la mediapunta y, si bien en la primera mitad estuvo algo más activo en el fútbol de ataque, acabó dando una imagen inaceptable para su categoría y abandonó a Pardo como único centrocampista activo y acertado en todas las facetas del juego. Y Chory Castro, tremendamente voluntarioso, apenas consiguió sacar partido de su titularidad y no consiguió que se olvidara la suplencia de Griezmann.

Claro que todos esos planteamientos podrían haber acabado con una valoración muy diferente si el partido hubiera seguido el cauce que apuntaba en su arranque. Vela forzó la primera falta del Rayo nada más iniciarse el choque, un clarísimo agarrón de Arbillas, Pardo colocó la pelota en el área con el guante que tiene en el pie e Iñigo Martínez no tuvo más que peinar la pelota para que a Rubén le fuera absolutamente imposible despejar el esférico. 1-0, primer minuto de juego. Pero entró en la ecuación Álvarez Izquierdo, que en la jugada siguiente pitó un penalti de chiste, cometido por José Ángel. Resulta asombroso que un equipo que todavía no sabe lo que es una pena máxima a favor se vea castigado con penaltis como éste. Más que asombroso, también por el resto del arbitraje del colegiado catalán, que se deleitó con un actuación de claro tinte anticasero a la que añadió unos minutos más tarde la decisión de no señalar un penalti sobre Agirretxe que, sin ser clamoroso, fue mucho más evidente que el de José Ángel. Pero el penalti que se pitó fue a favor del Rayo y Larrivey no falló.

Era el minuto 3 de juego y el marcador ya había registrado dos goles. Poco a poco, el Rayo fue consiguiendo el dominio en el centro del campo, donde, hay que insistir en esa idea, sólo Rubén Pardo cumplía con sus cometidos acertadamente. Por eso, el partido abierto que se esperaba del Rayo y que tendría que haber beneficiado a la Real se convirtió en una trampa para los hombres de Arrasate. Los de Paco Jémez, en cambio, se movían con cierta tranquilidad sobre el césped, por mucho que no fueran capaces de inquietar a Zubikarai. El problema de la Real en ataque estuvo en que tampoco consiguió que Rubén tuviera que hacer el partido del siglo para frenar sus intentonas. Vela fue el hombre más peligroso, con hasta tres posibilidades de marcar el 2-1, pero no consiguió que el balón fuera entre los tres palos en ninguna de esas ocasiones. En la última de ellas, disparó francamente mal tras el pase con el que Chory finalizó una espléndida galopada por la banda izquierda. La única ocasión del Rayo, también sin coger portería, fue un disparo de Rochina.

Y cuando parecía que el 1-1 sería el resultado al descanso, Pardo mostró que estaba para todo en el centro del campo. Recogió un balón en la frontal del área tras la pelea de Agirretxe, realizó un quiebro sensacional para conseguir posición de remate y su disparo tocó en un jugador del Rayo para despistar a Rubén. El partido, otra vez, parecía encarrilado. Pero si en la primera mitad la alegría txuri urdin duró apenas dos minutos, fue incluso menor el periodo de ventaja en el marcador desde el arranque de la segunda. En la primera jugada de ataque del Rayo, Bueno hizo el gol del empate. Un centro cerrado desde la banda izquierda no encontró un despeje de puños contundente de Zubikarai, el balón rebotó en Larrivey y se le quedó a Bueno perfecto para empujarlo a placer. A partir de ahí, el partido fue completamente del Rayo, que pudo jugar a su antojo. Con su fútbol más incisivo, sumió a la Real en un estado de nervios inaudito, que se llevó por delante todas las virtudes del equipo de Arrasate. Y con el más subterráneo fue minando su moral, con la absoluta complicidad de Álvarez Izquierdo, que no quiso saber nada de las pérdidas de tiempo e incluso contribuyó a ellas.

Tan perdida estaba la Real, que sólo la inocencia rayista impidió que el 2-3 llegara a continuación del empate. En un córner en el que no era necesario estar adelantado, Larrivey empujó a placer el balón dentro de la portería de Zubikarai. Esta vez el árbitro sí obró como dicta el reglamento y anuló el gol. Aún con la sensación de correcalles y por mucho que la Real tenga más calidad que su rival, todo parecía del lado rayista. En esa dinámica, Arrasate apostó por fiar las posibilidades de los suyos a su acierto en el ataque, a su calidad, y no al control del partido. Su primer cambio fue colocar a Griezmann sobre el campo en lugar de Chory Castro. O lo que es lo mismo, el centro del campo se mantuvo en la situación de desgobierno que había llevado a la Real al empate que señalaba entonces el marcador. Y ese mismo centro del campo quedó retratado, primero cuando nadie cerró un disparo lejano de Bueno que Zubikarai sacó con una espléndida estirada, y después y sobre todo en la jugada del 2-3, que arrancó ante Elustondo, que no cortó el balón profundo que derivó en la pared y el gran disparo cruzado de Rochina, imposible para el guardameta realista.

Arrasate sí reaccionó rápidamente al 2-3, pero ya era tarde para casi todo. Por extraño que parezca teniendo en cuenta que quedaban 25 minutos por jugar añadiendo el exiguo descuento que otorgó el colegiado ante las continuas pérdidas de tiempo del Rayo, sólo le quedaba a la Real jugar a la desesperada. Y eso este equipo no sabe hacerlo, como ha evidenciado en numerosas ocasiones. El técnico realista retiró a Mikel González para poner en el campo a Canales. Retrasó a Elustondo al centro de la zaga y apostó por sumar el fútbol del ex jugador valencianista para que Pardo creciera. Pero el juego no fluyó a través de ellos, se impuso el patadón y la salida de los centrales, con lo que el caos táctico se apoderó del equipo, facilitando aún más que cada vez que el Rayo se acercara al área de Zubikarai cundiera el pánico de una forma desmesurada en las filas realistas. En realidad, la Real apenas tuvo dos ocasiones de gol dignas de recibir ese nombre en el tramo final del partido. La primera la fabricó Agirretxe en un cabezazo sin ángulo que casi sorprende a Rubén y la segunda la dilapidó Vela, tras recibir el único balón en condiciones que tocó Prieto prácticamente en todo el partido.

La superioridad del Rayo en la segunda mitad hace que el 2-3 final sea incluso corto, a pesar de que Zubikarai apenas tuvo que hacer una parada en todo el partido y los vallecanos tuvieron una inusual puntería, convirtiendo en gol cada uno de los disparos que conectó entre los tres palos a excepción de aquel que el meta txuri urdin detuvo a Bueno. Pero ni siquiera eso permite discutir la justicia de la derrota realista. El equipo de Arrasate fue un pálido reflejo de sí mismo en el que el naufragio fue generalizado y sólo Pardo se salva de la quema con claridad. El partido pudo y debió de ser muy distinto, sobre todo de haber mediado una mejor lectura desde el banquillo. Es inaudito que con tantas actuaciones deficientes, Arrasate ni siquiera agotara los cambios, aunque fuera para ahondar en la apuesta a la desesperada con los centímetros de Seferovic sobre el campo. Como inaudito que es que ni José Ángel ni sobre todo Zaldua recibieran apenas ayudas durante todo el partido, el incompresible partido de Prieto, la inexplicable desconexión de Vela en la segunda mitad o la lamentable actuación de Elustondo en unas condiciones que eran perfectas para que intentara redimirse a ojos de quienes le silban.

Pero la Real falló en todo y ni siquiera la suerte le sonrió. Dos veces se puso en ventaja y las dos desaparecieron por golpes de mala fortuna, primero un penalti en el que José Ángel cometió una temeridad defensiva viendo el rasero que se aplica en las áreas a la Real (sigue sin tener un solo penalti a favor en esta Liga, algo inaceptable en un equipo que ataca tanto como para tener una media de casi 1,8 goles por partido), y después un rebote que favoreció al Rayo. Pero esas circunstancias, de nuevo, no merman el balance del partido. Con todo eso, la Real debió hacer mucho más para mostrar la diferencia que hay en la clasificación entre un equipo que quiere jugar la Champions haciendo de su feudo el necesario fortín y otro que se está jugando la permanencia y que está lejos de los suyos. La Real no cumplió con lo que exigía el partido y por eso perdió, aún con otras circunstancias interviniendo en el desarrollo y el desenlace del encuentro. La cuarta plaza se aleja un punto más y lo que podría haber sido una espléndida jornada, con el empate del Athletic y la derrota del Villarreal, se convierte en una para olvidar.

domingo, marzo 09, 2014

PREVIA Real Sociedad - Rayo Vallecano. Anoeta, al rescate

Chory Castro hizo el 4-0 final de la temporada pasada.
La Real llega al tramo decisivo de la temporada y Anoeta tiene que acudir al rescate (lunes, 22.00 horas, Anoeta, Cuatro). La primera remontada que hizo el equipo txuri urdin, la que le llevó a ocupar puestos europeos y a fijar la cuarta plaza como objetivo de la temporada, se ha visto algo frenada por las tres derrotas a domicilio que ha sufrido el conjunto de Jagoba Arrasate en lo que llevamos de año, pero ahora encara dos jornadas consecutivas en las que jugará como local mientras que sus dos rivales por la última posición que da acceso a la Champions, el Athletic de Bilbao y el Villarreal, disputan esos dos encuentros lejos de sus estadios. Tras estas dos jornadas, las posibilidades reales de cada uno de los equipos estarán mucho más definidas y por eso la Real no puede fallar, ni ante un Rayo que ocupa puestos de descenso ni ante su próximo rival, un Valencia que también está en la carrera europea. Anoeta ha de seguir siendo ese fortín en el que la Real sólo ha perdido uno de los últimos 26 partidos que ha jugado.

Arrasate decidió dejar las decisiones sobre la convocatoria para última hora, con lo que lo único claro es que Ansotegi, Ifrán y Granero no estarán en la lista para afrontar el choque contra el Rayo. Lo normal es que Bravo tampoco esté por los problemas musculares con los que terminó el partido del Ramón Sánchez Pizjuán, con lo que dejaría de estar en el grupo de los diez jugadores que han disputado todos los minutos de la Liga. De esta forma, y asumiendo que Royo entrará en la lista en lugar del portero chileno porque el técnico realista dejó muy claro que no piensan arriesgar con él, habrá que hacer tres descartes más. Estrada y Ros serán con casi total seguridad dos de ellos, y la duda es quién les acompañará en la grada. En principio, Carlos Martínez volverá a estar entre los 18 por la baja de Ansotegi y Seferovic también tiene serias opciones de entrar en el grupo, con lo que es factible que el descartado sea Chory Castro o algún centrocampista.

No saber siquiera los convocados dificulta aún más la tarea de anticipar el once de Arrasate, pero hay seis jugadores que parecen titulares indiscutibles: Zubikarai (por la ausencia de Bravo), Iñigo Martínez, Mikel González (por la lesión de Ansotegi, que en el último mes largo daba la impresión de haberle ganado el puesto, aprovechando también alguna baja), Markel, Griezmann y Vela. Carlos Martinez y Zaldua compiten por el lateral derecho, pero como el segundo acabó con molestias el partido de Sevilla da la impresión de que el primero volverá al once. Más dudas hay en el lateral izquierdo, donde De la Bella podría regresar, dejando así de ser titular José Ángel por primera vez en 2014. Arrasate confirmó que volverá el dibujo habitual de la Real, no el que usó ante Barcelona y Sevilla, con lo que lo normal es que Pardo vuelva junto a Markel y por delante de ellos Xabi Prieto y Canales se jueguen la mediapunta. Agirretxe completaría el once.

En el infame horario de los lunes, el que impedirá de nuevo la visita a Anoeta de la afición del Rayo, la Real jugará sabiendo el resultado de sus dos rivales, y con la posibilidad de ascender a la quinta plaza por la derrota del Villarreal. La jornada comenzó para los realistas en la sexta plaza con 43 puntos. El Rayo la inició en la penúltima, con 23. Si gana la Real, doblará a los vallecanos en la tabla, lo que da idea de la enorme desigualdad del duelo que, eso sí, hay que jugarlo como todos. Los realistas encadenan una enorme racha en Anoeta, con una única derrota en sus últimos 26 partidos, esta temporada ante el Atlético de Madrid, y el triunfo en ocho de los doce partidos de Liga que ha acogido en ésta. Sólo los tres primeros tienen una mejor media goleadora como local que el equipo txuri urdin, que marca 2,5 goles por partido y sólo suma seis puntos meses en su estadio que el líder, el Real Madrid. El Rayo ha perdido ocho de sus partidos jugados a domicilio, pero ha puntuado en cinco. Ganó 0-1 al Almería y al Getafe y 0-2 al Celta, y empató a dos con el Betis y a cero con el Levante. Eso sí, encaja una media de 2,3 goles por partido como visitante.

La historia es un firme aliado de la Real en los choques disputados en Donostia contra el Rayo Vallecano. El equipo madrileño ha visitado la ciudad en 17 ocasiones y sólo ha conseguido llevarse la victoria en una. En Primera se jugaron 14 de esos duelos, con diez victorias de la Real, tres empates y el mencionado triunfo rayista, 1-2 en la temporada 1992-1993, en el último de los partidos jugados en Atotxa. En Anoeta, el Rayo sólo ha conseguido dos empates en los nueve partidos que ha jugado, aunque hay que recordar que en este estadio ganó 0-2 en la Copa, en la temporada 2009-2010. La mayor goleada txuri urdin es el 5-0 de la temporada de la temporada 2002-2003, la del subcampeonato realista, con goles de penalti tanto de De Pedro como de Karpin, dos de Nihat y uno más de Tayfun. La estadística la completan tres encuentros en Segunda División, también con claro balance a favor de la Real, con dos victorias y un empate. Esos dos triunfos, casualmente, fueron por la mínima, ambos 1-0, y en temporadas que acabaron con el ascenso a Primera del equipo txuri urdin, en la 1966-1967 (gol de Boronat) y en la 2009-2010 (Xabi Prieto).

La pasada temporada, la 2012-2013, la Real goleó al Rayo en un sensacional partido comandado por Pardo e Illarramendi como pivotes. Si no media un terrible arbitraje de Mateu Lahoz, el marcador habría sido de escándalo, pero se detuvo en el 4-0. Vela hizo dos goles prácticamente seguidos, en el minuto 31 y en el 32, el primero gracias a una buena pelea de Ifrán y el segundo a pase de Pardo. Ya en la segunda parte, Mikel González hizo el tercero en una perfecta contra que él mismo había iniciado, y el cuarto lo hizo Chory Castro de nuevo aprovechando una asistencia de Pardo. En la primera vuelta de la presente temporada, la 2013-2014, la Real de Jagoba Arrasate tocó fondo. Sumó su séptima jornada consecutiva sin ganar y perdió el punto inicial por un penalti que Estrada Fernández se sacó de la nada, en el último minuto del encuentro, y que transformó Jonathan Viera. Injusto por cómo llegó, pero no por lo que mostró la Real, en un partido apático en el que Arrasate ni siquiera tiró del banquillo hasta que el 1-0 convirtió la misión de marcar en desesperada.

miércoles, marzo 05, 2014

Griezmann, séptimo internacional absoluto de la Real 2013-2014

Seis internacionales ya en este once. Falta Chory.
El Francia - Holanda ha convertido a Antoine Griezmann en el séptimo jugador internacional absoluto de la primera plantilla de la Real Sociedad. Claudio Bravo, Iñigo Martínez, Liassine Cadamuro (cedido ahora al Mallorca), Chory Castro, Haris Seferovic y Carlos Vela son los otros seis. De no mediar ningún contratiempo, se puede dar por seguro que el portero chileno, el defensa argelino, el delantero suizo y ahora el internacional de nuevo cuño francés estarán en el próximo Mundial que se celebrará en Brasil. Aunque las selecciones de Chory e Iñigo, la uruguaya y la española, estarán en la Copa del Mundo, tienen menos opciones de estar entre los 23 seleccionados. Y Vela ya ha dejado claro que no estará allí defendiendo al combinado mexicano. Tener siete internacionales absolutos, y un puñado más de futbolistas que bien podrían haber tenido una oportunidad, demuestra el enorme valor que tiene la actual plantilla de la Real.

Pero incluso valorando muy positivamente este hecho, lo más curioso es que esta Real aún no se acerca a las plantillas del conjunto txuri urdin que han presumido de tener un mayor número de internacionales. El registro más elevado, cuando el conjunto realista llegó a disfrutar de once jugadores internacionales, se dio durante tres temporadas consecutivas, la 2001-2002, la 2002-2003 y la 2003-2004. En la primera de esas tres campañas llegaron a alinearse Westerveld, Aranzabal, Kvarme, Luiz Alberto, Khokhlov, Tayfun, De Pedro, Nihat, Kovacevic, Jankauskas y Demetradze. Para la temporada del subcampeonato hay que eliminar a Luiz Alberto, Jankauskas y Demetradze y sumar a Schürrer, Karpin y Xabi Alonso (que debutó esa temporada con la selección española). Y para el año de la primera Champions League disputada se cayeron Khokhlov y Tayfun y se sumaron Alkiza y Lee Chun Soo.

La segunda temporada en la que más internacionales ha tenido la Real es la temporada 1981-1982, la del segundo título consecutivo que consiguió aquel mítico equipo. Aquella plantilla, además, puede presumir de haber reunido al mayor número de internacionales en una misma selección, obviamente la española pues entonces no había recuperado todavía el club la posibilidad de fichar jugadores extranjeros. Justo al final de aquella campaña, cuando debutó Uralde casi en vísperas del Mundial de 1982, hasta diez jugadores del conjunto txuri urdin ya habían disputado al menos un partido como internacionales. Por orden de debut, eran Satrústegui, Kortabarria, Idígoras, Arconada, López Ufarte, Zamora, Celayeta, Diego, Periko Alonso y el mencionado Uralde. Es decir, el once que todo aficionado realista se sabe de carrerilla a excepción de Olaizola.

El otro gran registro de internacionales de la Real se remonta a la lejana temporada 1927-1928, una etapa en la que todavía el fútbol era bastante amateur, y en Euskadi indudablemente lo era, cuando contó nada menos que con nueve jugadores que ya habían disputado partidos con la selección, todos ellos de nuevo con la española. Eran Arrillaga, Zaldúa, Kiriki, Trino, Amadeo, Marculeta, Mariscal, Cholín y Bienzobas. Todos ellos salvo el primero acudieron a los Juegos Olímpicos de Ámsterdam. La Real de Bernd Krauss de la temporada 1997-1998, que acabó la Liga en la tercera posición, tuvo en su plantilla a ocho internacionales (Aranzabal, Cvitanovic, De Pedro, Kovacevic, Kühbauer, Mild, Mutiu y Sa Pinto, aunque éste no podía jugar por sanción), los mismos que tuvo el equipo dos temporadas más tarde, en la 1999-2000 (saliendo de esa lista Cvitanovic, Kovacevic y Mild y entrando Bonilla, Jankauskas y Khokhlov). Y la Real subcampeona de John Toshack en la temporada 1987-1988 sólo llegó a tener seis internacionales: Arconada, López Rekarte, Zamora, Begiristain y Bakero.

Claro que incluso las plantillas realistas que peor lo han pasado han contado con un número de internacionales importante. La que se salvó del descenso en la penúltima jornada de la campaña 2000-2001 tenía nueve (Asper, Aranzabal, Demetradze, De Pedro, Jankauskas, Julio César, Khokhlov, Luiz Alberto y Tayfun), diez sumando al belga Peiremans, un jugador que Clemente trajo lesionado y que jamás llegó a debutar. Incluso en sus años en Segunda siempre tuvo un número importante de internacionales absolutos, cinco en sus dos primeras tentativas en un grupo en el que sólo repitió Bravo (junto con Skoubo, Delibasic, Stevanovic y Vaughan en la 2007-2008, y  Drame, Moha, Necati, Abreu en la 2008-2009), y cuatro en la temporada del ascenso, la 2009-2010 (Bravo, Jonathan Estrada, Songo'o y Bueno).

domingo, marzo 02, 2014

SEVILLA 1 - REAL SOCIEDAD 0 Los planes no siempre salen bien

Griezmann tuvo las mejores ocasiones realistas.
Jagoba Arrasate dio una lección táctica hace una semana nada menos que contra el Fútbol Club Barcelona. Anuló al entonces líder del campeonato, uno de los equipos que encandilan a medio mundo. En Sevilla, en cambio, patinó. No acertó con el sistema, no escogió a los hombres adecuados y no hizo bien el diagnóstico del partido. Y por eso se dejó en el Sánchez Pizjuán tres puntos que, sumados al casillero del equipo de Unai Emery, añaden incertidumbre al futuro europeo de la Real y suponen un paso atrás en la persecución del Athletic, cuarto clasificado. Los planes, obviamente, no siempre salen bien y el partido que imaginó Arrasate en su cabeza y en la pizarra no tuvo nada que ver con el que se vio sobre el césped. La Real quiso jugar demasiado en función de su rival y éste no justificó tantas precauciones con lo que ofreció en el encuentro. Ganó el Sevilla y probablemente mereciéndolo, pero siempre dio la sensación de que si el equipo txuri urdin hubiera hecho lo que sabe podría haber ganado incluso con cierta facilidad.

Arrasate decidió premiar a casi todos los jugadores que vencieron al Barcelona y sólo introdujo un cambio en el once, Ansotegi por Mikel González, pensando en un peligro a balón parado que el Sevilla no justificó casi nunca. Pero no repitió el esquema de juego, sí en su formación pero no tanto en la colocación de sus hombres. Para hacer que el Sevilla corriera, abrió a Elustondo a la banda derecha y a Zurutuza a la izquierda con mucha claridad, lo que, unido a las conocidas carencias de Markel en la salida del balón, hizo que Canales asumiera todo el protagonismo del centro del campo txuri urdin. Pero lo hizo mucho más allá de lo que cabía esperar en una primera parte espléndida. Robó más balones que nadie, cubrió más terreno de juego que cualquiera de sus compañeros, jugó el balón con muchísimo criterio siempre y, además, se permitió el lujo de tener la mejor ocasión realista de la primera parte en una preciosa galopada que concluyó con un disparo que Beto tuvo que despejar.

Canales y Rakitic fueron los mejores jugadores de la primera mitad, y eso provocó que se vieran muchas ocasiones en ambas porterías que por juego colectivo no se habrían producido.El Sevilla es un equipo que no termina de tener una identidad clara, que ganó en Vallecas con un planteamiento ultradefensivo y que hoy quiso proponer algo más sin que eso, en realidad, le sirviera para generar mucho fútbol. La Real, por su parte, pronto mostró sus problemas. Alejados del centro del campo, Elustondo y Zurutuza estuvieron perdidos. Elus, no obstante, tuvo muchas oportunidades de tocar el balón porque el cuero cayó por su zona con más frecuencia, y eso evidenció que la Real estaba perdiendo potencial ofensivo con él sobre el césped, porque no pudo encarar ni centrar. Y no por su culpa, sino por estar muy lejos de su posición o por estar exigido en suertes que no domina. Sorprende que, con ese plan en la cabeza, Arrasate no apostara por Xabi Prieto. De esa forma, la única opción de robar y jugar era Canales. El resto del centro del campo ni estuvo ni se le esperó.

El partido arrancó bastante frío, hasta que el propio Rakitic puso a prueba a Bravo de una forma indirecta en el minuto 8, con una falta que nadie llegó a peinar y que el chileno tuvo que sacar bajo palos. Bravo, junto a Canales, fue el realista más destacado y está en un espléndido estado de forma en este tramo de la temporada. En realidad, durante la primera mitad a cada ocasión de un equipo respondió el rival con la suya. Vista la de Rakitic, Griezmann estuvo a punto de marcar adelantándose de cabeza a Beto en el salto, y justo después de que Hernández Hernández privara al francés de un mano a mano con el portero sevillista señalando un fuera de juego inexistente. No fue la única jugada en la que la Real salió perjudicada, porque Zurutuza fue derribado dentro del área pasada la media hora sin que el colegiado señalara nada. La Real sigue sin saber lo que es un penalti a favor en esta Liga y, en cambio, es un equipo muy fácil de sancionar. Sus jugadores vieron hasta cuatro tarjetas amarillas con apenas diez faltas, lo que habiendo visto antes la batalla campal del Atlético - Real Madrid evidencia una vez más el diferente rasero de los árbitros ante unas y otras camisetas.

La ya mencionada ocasión de Canales llegó justo a continuación de que Reyes estuviera muy cerca de adelantar al Sevilla, después de que Markel, siempre mejor corriendo hacia atrás para incrustarse entre los centrales que en el robo de balón, desviara el disparo para que tocara en el larguero. Griezmann dio la réplica realista con un disparo que Beto atajó en dos tiempos, y, tras un disparo de Rakitic al palo en una jugada que estaba anulada por un fuera de juego que sólo imaginó el linier, Reyes tuvo una buena ocasión de gol que Bravo despejó luciéndose en la palomita. Ocasiones alternas pero fútbol muy poco. El Sevilla trató de armarse para que la Real no lanzara sus vertiginosas contras y la Real se posicionó mal sobre el campo para tratar de evitar lo que el Sevilla quería hacer. Y como los problemas de ambos equipos estaban en el centro del campo, los dos entrenadores movieron ficha en esa parcela en el descanso. Arrasate quitó a Zurutuza, con problemas estomacales, para dar entrada a Pardo y Emery puso a Cristóforo por Trochowski.

En el arranque de la segunda mitad dio la ligera impresión de que la Real salió algo mejor que el Sevilla, algo que es difícil disociar de la entrada de Pardo, que siempre pareció tener la capacidad de mover el balón que le faltó al equipo durante todo el partido. Esas buenas intenciones bastaron para que Griezmann tuviera de cabeza la posibilidad de adelantar al equipo txuri urdin, pero duraron muy poco. Las incontables faltas que el Sevilla hizo sobre Vela (se señalaron cinco pero fueron muchas más) acabaron por descentrar lo poco centrado que había en el juego de la Real, hasta el punto de que Griezmann cometió una falta que le costó una clara amarilla después de una de las no señaladas al mexicano por un árbitro sumamente casero en esas acciones. Y el partido terminó por írsele del todo a la Real cuando en el minuto 62 se anuló un gol a Bacca porque el balón había traspasado la línea de fondo en el centro previo. Con la retransmisión televisiva, imposible determinarlo con seguridad, y con el paupérrimo nivel arbitral que hay en la Liga es tan factible que saliera como que no, que lo viera el linier o que pensara que lo había visto.

Por un momento, el partido pareció volver a la dinámica de ocasiones cruzadas de la primera mitad, cuando Bravo sacó un disparo de Rakitic y Beto un precioso cabezazo de Griezmann, a cuyo rechace no pudo llegar Ansotegi por muy poco, pero en realidad el duelo estaba ya del lado del Sevilla irremediablemente. Arrasate hacía acertado colocando a Pardo, y éste trato de centrar su posición mucho más de lo que le dictaba la táctica del equipo, pero estaba demasiado lejos de la acción como para cambiar la marea. Sorprendió que cuando el técnico realista decidió sacar a Xabi Prieto lo hiciera por Canales, que aún habiendo perdido protagonismo con respecto a la primera mitad no parecía estar por debajo de sus compañeros del centro del campo. Y con el agujero defensivo que la Real tenía por el centro, por la ausencia de efectivos y por la poca efectividad de Markel en el corte, el gol tenía que llegar por ahí. Una mala entrega de Vela permitió al Sevilla montar una contra que Gameiro, en una de las muchas acciones en las que ganó la partida a la defensa, se coló hasta la misma portería con el balón.

Arrasate, que pareció ir reaccionando tarde a todos los males que tuvo hoy la Real, tomó con el 1-0 decisiones a la desesperada pero también por obligación. Ansotegi, que por un momento se había colocado de delantero centro, se fue con molestias musculares para que Agirretxe, que ni siquiera llegó a tener oportunidad alguna, ocupara efectivamente la posición más adelantada. Pero lo extraño es que apostó por otro experimento inédito para suplir la ausencia de Ansotegi, colocando a Markel como central y no a Elustondo, que sí ha jugado en esa posición y a quien se llegó a nombrar para justifica la cesión de Cadamuro al Mallorca en el mercado invernal. Otro movimiento que contribuye a la sensación preocupante que deja esta derrota La Real no supo gestionar bien esos minutos finales y nunca estuvo cerca de conseguir el empate. Falló hasta en lo más básico del fútbol a remolque y no fue capaz de meter ningún balón decente en el área, a excepción del que Pardo envió a Griezmann para que lo estrellara en el lateral de la red.

Lo peor de la derrota es que deja una sensación de pesadumbre justo después del mayor pico emocional de la temporada. La ola de optimismo de la victoria ante el Barcelona se diluye en apenas una semana con una derrota que tiene un triple efecto negativo en la clasificación: el Athletic se aleja, no se adelanta al Villarreal y el Sevilla se acerca, ganando además el average particular al conjunto txuri urdin. Y todo se produce, además, en un partido en el que, en realidad, no dio la sensación de que el rival fuera mejor. Se produce porque se ven decisiones equivocadas en el planteamiento propio que no se llegaron a corregir en ningún momento. Arrasate no acertó, del mismo modo que hace una semana consiguió su mayor triunfo como entrenador realista. Así es el fútbol, el mismo deporte que da una nueva oportunidad en la siguiente jornada y en el que el prisma con el que se ve la situación cambia con dos victorias seguidas. Y, casualmente, la Real afronta ahora dos partidos seguidos en Anoeta mientras que Athletic y Villarreal tienen dos partidos seguidos fuera. Nada se ha perdido hoy, por mucha desazón que deje esta derrota.

sábado, marzo 01, 2014

PREVIA Sevilla - Real Sociedad. El desplazamiento más duro hasta San Mamés

Así hizo Agirretxe el 1-2 de la temporada pasada.
La Real afronta el desplazamiento más duro (domingo, 19.00 horas, Ramón Sánchez Pizjuán, Canal + Liga, Gol TV) hasta que en la jornada 37 pueda tener la posibilidad directa de optar a la cuarta plaza en el nuevo San Mamés. Excepción hecha del Athletic, el Sevilla es el equipo mejor clasificado al que tendrá que visitar el equipo txuri urdin en lo que queda de Liga. Y es, además, el que marca ahora mismo la frontera entre el premio europeo y la mitad de la tabla. Eso, unido al 1-1 del partido de ida y la entrada en la ecuación del average particular, hace que el partido sea tremendamente importante. Por primera vez en toda la temporada, será la Real el equipo que tenga más descanso que su rival, aunque el Sevilla vivió el jueves un partido plácido en la Europa League. Y por primera vez en toda la temporada, Jagoba Arrasate tendrá a la práctica totalidad de su plantilla para elegir los 18 jugadores que viajarán a Sevilla para tratar de dar continuidad al empujón clasificatorio y emocional que supuso la excepcional victoria ante el Barcelona.

En la enfermería txuri urdin ya sólo queda un jugador, Granero, a quien se ha unido para este fin de semana Ifrán por enfermedad, con lo que Arrasate tenía para elegir a 22 jugadores. Javi Ros y Dani Estrada parecían más que seguros candidatos a figurar en el grupo de los descartados, como finalmente ha sucedido. El técnico había confirmado en la rueda de prensa previa al último entrenamiento que Seferovic tampoco sería parte del grupo, tras una semana movida por el incidente que protagonizó con su novia en la noche del pasado sábado y la apertura de un expediente por parte del club. Y el último de los que se quedan fuera es Carlos Martínez. Estos dos últimos son los que salen de la lista que confeccionó Arrasate para enfrentarse al Barcelona y los dos que entran son Agirretxe, superadas las molestias en el tobillo que le dejaron fuera de aquel partido, y De la Bella, que vuelve por fin a una convocatoria después de un periodo de baja más prolongado de lo que se previó en un principio.

Si ya empieza a ser difícil adelantar las convocatorias de Arrasate, adivinar sus onces es todavía más complicado. Se pueden dar por seguros titulares a Bravo en la portería, a Iñigo Martínez y Zaldua en la defensa, a Markel en el centro del campo y a Griezmann y Vela en el ataque. Pero los otros cinco puestos viven una competencia feroz, por la categoría de los jugadores y por el buen momento de muchos de ellos. De la Bella y José Ángel se juegan el lateral izquierdo, quizá de momento con más ventaja para el segundo a la espera de que el primero reaparezca y sume minutos. Mikel González también parece estar por delante de Ansotegi para el centro de la zaga, pero sin descartar lo contrario. Pardo, Zurutuza y Elustondo pugnan por acompañar a Markel sin que parezca que haya un claro favorito. Canales tiene opciones de seguir en el once por delante de Prieto y lo más probable es que Agirretxe complete la alineación titular. Chory Castro parece tener menos opciones. Zubikarai, como de costumbre en la Liga, será el portero suplente.

La victoria del Athletic aleja la cuarta plaza a siete puntos. La Real arrancó la jornada en la sexta posición con 43 puntos, los mismos que el Villarreal, cuyo resultado también sabrá cuando comience el partido del Pizjuán. El Sevilla, la octava con 35 puntos. El partido tiene importancia doble porque el séptimo ira a la Europa League, con lo que el equipo andaluz marca la frontera del éxito y, en términos de average, sería bueno lograr al menos el empate para igualar el 1-1 de la primera vuelta. La Real ha sumado cuatro victorias y otros tantos empates en sus 13 partidos a domicilio, aunque solamente los tres equipos que ocupan los puestos de descenso han encajado más goles en sus desplazamientos. Los realistas acumulan tres jornadas sin perder, aunque sólo ha ganado uno de los últimos cuatro a domicilio (empate en Getafe y dos goleadas ante Villarreal y Atlético). El Sevilla ganó cinco de los doce jugados en el Sánchez Pizjuán, ha empatado tres y ha perdido cuatro, y apenas ha sumado quince de los últimos quince puntos en juego como local.

Sevilla y Real Sociedad se han visto las caras en la ciudad andaluza en 54 ocasiones, siempre en Primera División, de las cuales nada menos que 31 acabaron con triunfo local, doce con la victoria visitante y los once restantes con un empate. La victoria más clara de la Real, 0-3, se ha producido en dos ocasiones, en las temporadas 1976-1977 (con dos goles de Satrústegui y uno de Gaztelu) y 1983-1984 (tantos de Orbegozo, Uralde y López Ufarte), aunque el encuentro en el que más veces perforó la portería sevillista el equipo txuri urdin fue el 3-4 de la campaña 1949-1950 (goles realistas de Epi, Bravo en dos ocasiones y Caeiro). El Sevilla nunca ha superado el 7-2 que logró en la 1934-1935, en el primer encuentro que jugaron estos dos rivales en Liga. Con el triunfo de la pasada temporada, la Real rompió una racha de seis visitas al Ramón Sánchez Pizjuán sin conocer la victoria y consiguiendo únicamente el empate a cero de la campaña del descenso, la 2006-2007.

En el partido de la temporada pasada, la 2012-2013, la Real se impuso al Sevilla por 1-2, a falta de sólo tres jornadas para el final del campeonato de Liga y en plena lucha con el Valencia por la cuarta plaza. El equipo txuri urdin, que venía de dos reveses consecutivos, la derrota en Getafe y el empate en casa ante el Granada, se sobrepuso incluso a ponerse por debajo en el marcador. Y todos los goles llegaron pronto. Rakitic adelantó al Sevilla en el minuto 9, al resolver un córner mal defendido. Pero en el 15, Illarramendi botó una falta sobre el área de Beto que el propio Rakitic peinó hacia el interior de su propia puerta. Y en el 23, Agirretxe enganchó en una postura casi acrobática un centro con la zurda de Carlos Martínez para hacer el definitivo 1-2. En el partido de la primera vuelta de la presente temporada, la Real empató a uno con el Sevilla. Jairo adelantó a los andaluces después de un penalti no señalado sobre Vela y Griezmann hizo el empate. Era injusto que el Sevilla puntuara, pero el marcador no se movió más.