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lunes, septiembre 07, 2009

Feliz centenario, Real

Por el gol de Zamora que valió una Liga, tras el peor tiro pero el mejor pase de Górriz.

Por las gradas de El Molinón repletas de realistas felices.

Por ser un equipo campeón antes incluso de nacer, por el Club Ciclista.


Por el cerrojo y la WM del gran Benito Díaz.

Por los tres Zamoras consecutivos de Arconada, sus medias blancas y sus paradas imposibles.

Por el ascenso de Puertollano, con el gol de un chaval debutante y una promesa truncada de no volver nunca a Segunda.

Por 40 años seguidos de alegrías y penas en Primera Divisón.

Por el 14-2 al Valladolid de la temporada 40-41 y el 0-5 al Oviedo de la 97-98.

Por ganar todos los partidos en Atotxa de la temporada 48-49.

Por la épica final de Copa de 1928 y la contraoda de Gabriel Celaya al poema culé de Rafael Alberti.

Por la imagen de Kortabarria e Iribar portando la prohibida ikurriña.

Por el inmortal encanto de Atotxa, sus cohetes, su marcador simultáneo y la cercanía del césped.

Por la final de Copa de Europa que merecimos y que nos arrebató un gol alemán en fuera de juego.

Por extranjeros como Aldridge, Darko, Kodro, Karpin, Océano..., que siempre fueron como de casa.

Por el equipo ascensor, ese que tan pronto bajaba a Segunda como subía a Primera.

Por los 162 goles que Satrústegui celebró siempre con el puño en alto.

Por Zubieta, surtidor inagotable de una cantera única, y todos los que jugaron allí soñando con llegar al primer equipo.

Por Javier Expósito, José María Echaniz, Carmelo Amas y tantos otros que han construido chavales campeones.

Por el descenso a Tercera que evitó la Guerra Civil.

Por los 77 goles marcados en la Liga 50-51.

Por Aitor Zabaleta, siempre en el recuerdo.

Por las incontables batallas ante el Real Madrid, por el 4-2 de 2003, por el 0-4 de 1988 y el 4-0 que valió la Supercopa de 1982.

Por la modernidad de Anoeta, aunque sus pistas de atletismo enfríen el ambiente.

Por los 42 realistas que fueron llamados para la selección española.

Por Alberto Ormaetxea, el campeón humilde, el hombre que nos llevó a la gloria eterna.

Por el 5-0 al Athletic. Por los dos, el de los años 70 y el de los 90.

Por los 599 partidos de Górriz, que debieron ser 600.

Por la primera Real que pudo ser campeona, la de 1931, que no lo fue por la diferencia de goles.

Por la Copa de La Romareda, por sus penaltis, por el “No pasa nada, tenemos a Arconada”.

Por escuchar en Anoeta el himno de la Champions, por el gol de Kovacevic en el debut, por el de De Paula que nos metió entre los 16 mejores.

Por aquellas 32 jornadas imbatido que no tuvieron el merecido premio de la Liga.

Por Paco Bienzobas, el único realista que fue máximo goleador de una Liga, de la primera.

Por la remontada, tan gloriosa como inacabada, ante el Inter.

Por no dejar que el título logrado en Gijón fuera flor de un día, por ser bicampeones de Liga.

Por Toshack, el cabrón simpático que más ha querido a la Real.

Por todas las finales de Copa que nos ganó el Barça, por las tardes tristes de Sevilla, Vigo o Valencia.

Por los tres campeonatos de invierno, ninguno de ellos con el sabor final de la victoria.

Por los 25 goles de Kodro que ningún otro realista ha logrado marcar en una sola Liga.

Por Mariano Arrate, el primer gran capitán.

Por Górriz, Larrañaga, Zamora, Arconada, Gajate, López Ufarte y Bakero, los únicos que ganaron todos los títulos.

Por José Luis Orbegozo, Luis Uranga y todos los que aportaron grandeza desde las oficinas.

Por las decenas de entrenadores y centenares de jugadores que han vestido la camiseta txuri urdin, por todos ellos sin excepción.

Por miles de partidos y goles, por formar parte de nuestras vidas, por grandes momentos de emoción, por risas y llantos, alegrías y penas, momentos inolvidables, jugadores que se nos quedan en la retina, gestos que aplaudimos a rabiar, viajes agotadores sólo por ver once camisetas de blanco y azul, fútbol y más fútbol, sentimientos a flor de piel. Por todo ello, feliz centenario, Real; feliz centenario, realistas. Hoy cumplimos cien años. Hoy, como siempre, somos grandes. En Primera o en Preferente, con la Real hasta la muerte.


lunes, agosto 17, 2009

"...seguimos siendo de la Real"

Nada más finalizar el partido contra el Madrid, el speaker de Anoeta dijo que "a pesar del resultado, seguimos siendo de la Real". Yo casi diría que somos de la Real incluso porque a veces el resultado no nos acompaña. No sé si sabría explicar lo que significa tener el corazón txuri urdin, porque son muchas cosas. Muchas de las que se vivieron el sábado en este estadio, tercera casa del equipo txuri urdin, encajan con lo que cualquier realista siente. Por eso fue una noche inolvidable, que se recordará durante los próximos cien años. Por lo menos hasta que este club conmemore su segundo centenario. Entonces, quienes tengan la suerte de vivirlo echarán la vista atrás y revivirán todo aquello que ha pasado en ese tiempo, como hicimos todos el sábado con los cien primeros. Si estos ya han sido increíbles, lo que nos queda por vivir es igualmente apasionante. La noche empezó con la metáfora que supone la música de Desafío total, para saludar la salida de los jugadores al campo en su presentación, pero acabó con un I will survive que encaja con el momento actual. Y es que si la Real es algo es precisamente el desafío de sobrevivir.

Todo, desde la presentación del equipo hasta la despedida, todo estaba pensado para despertar el sentimiento txuri urdin más intenso. Y todos rememoramos algún momento especial para nosotros. Pudo ser cuando saltó al campo en la presentación ese jugador que nos emociona o al que conocemos. Pudo ser cuando todo Anoeta se puso en pie para aplaudir a Xabi Alonso. Pudo ser cuando, con el primero de los vídeos que repasaban nuestra Historia, cantamos el gol de Zamora. Yo siempre quise cantar el gol de Zamora, ese que nos dio una Liga y nos convirtió definitivamente en el más grande de los pequeños, y ahora he cumplido ese pequeño sueño. Pudo ser con la hermosa narración del segundo vídeo. Pudo ser cuando Anoeta se quedó a oscuras y saltaron al césped los cuatro trofeos esenciales para entender por qué tiene tanto mérito la Real. O cuando Mikel Erentxun y compañía cantaron el himno que han compuesto para conmemorar este centenario o al escuchar el Zorionak Zuri de Amaia Arberas. Pudo ser cuando se soltó un globo por cada gol, cada uno pensando en ese tanto que jamás podrá olvidar. Pudo ser en muchos momentos. O en todos ellos.
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Cuando la bandera del centenario entró en Anoeta y recorrió toda la pista de atletismo, el sentimiento era de orgullo. El mismo que sentí cuando en la segunda parte vi a un chaval animando sin parar a su Real, con su camiseta y con uno de los mil balones que se lanzaron a la grada. El mismo que al dejarme la voz y la garganta cantando al final el Txuri urdin más emotivo que jamás he vivido (impagable e inolvidable la actuación de Amaia Arberas; gracias), mientras Anoeta se convertía en una fuente de luz, fuegos artificiales y magia, y sobre su cesped se reflejaba ese número mágico. Cien. Cien años ya y toda una vida para todos los que nos sentamos el sábado en Anoeta, para los que no estuvieron, y para los que lo viven en la distancia. Qué digo sentarnos, nos pusimos de pie tantas veces... Y alguna lágrima se escapó casi sin querer. Las mías fueron de felicidad al ver al gran Arconada, el 5-0 al Athletic, el 4-2 al Real Madrid (que, sí, engrandeció con su presencia y con la de sus aficionados, sobre todo dos muy especiales, una noche que jamás se borrará de mi cabeza), y de tristeza al ver de nuevo a mi equipo perder una Liga en Vigo. Esa misma lágrima que ya se me escapó en 2003.

Y cuando acabó este hermoso compendio de sensaciones, la que predominó por encima de todas es la de que la Real es inmortal. No importa en qué división esté. No importa que sean momentos de gloria o de sufrimiento. No importa que las cosas vayan mal. La Real nunca va a morir porque va en nuestros corazones. Lo del sábado fue una muestra más. Durante toda la tarde se vieron muchas camistas blancas y azules, pocas del centenario por un error difícilmente perdonable y bastante inexplicado, pero daba igual. No fuimos a ver al Madrid, tampoco por un partido de fútbol. Fuimos por la Real. Por la que saltó al campo, por cada una de las que han jugado en estos cien años, por las que nos quedan por ver. Por la Real. Siempre por la Real. Y como gritamos todos juntos al unísono, para animar nuestros corazones, para demostrar el realismo que llevamos dentro desde que nacimos, ¡¡¡bat, bi, hiru, lau, bost, sei, zazpi, Real!!! Porque seguimos siendo de la Real y lo seremos siempre, para lo bueno y para lo malo.

REAL SOCIEDAD 0 - REAL MADRID 2 El espejo en el que mirarse

La Real que jugó el partido del centenario ante el Real Madrid fue el espejo en el que el equipo de Martín Lasarte debe mirarse durante toda la temporada. Al menos la Real de los primeros 45 minutos, la que fue capaz de tutear a un conjunto plagado de grandísimos jugadores, la que les frenó, la que llegó en alguna ocasión a la portería de Iker Casillas con peligro, la que se dejó la piel en el campo y la que dio una lección de coraje y entrega mientras duraron las fuerzas. Esa primera mitad nos devolvió por momentos a otros tiempos de nuestra ya casi centenaria Historia, a otros partidos en los que el Madrid tenía que sudar para sacar una victoria de San Sebastián. El partido nos demostró que la Real puede dar la cara en el reto que se ponga por delante, incluso aunque haya tanta diferencia de partida entre uno y otro contendiente. Para eso sirvió este encuentro, al margen del resultado final. La ovación final, pese a ese 0-2, fue más que merecida. ¡Qué ganas tiene Anoeta de aplaudir y los suyos!

Faltó, eso sí, la guinda del gol. Con un gol hubiera sido un partido cercano a la perfección. Agirretxe lo tuvo en una ocasión magnífica en la que, dentro del área pequeña, impulsó el balón con la cabeza apenas unos centímetros a la izquierda de Casillas. Podía haber disparado con el pie, pero no se dio cuente de que Casillas le había dado ese espacio suficiente para no acelerar tanto su resolución. Si ese gol sube al marcador, quién sabe si esta pequeña Real de Segunda hubiera podido darle un susto al grandísimo Real Madrid de Cristiano, Kaká, Benzema, Xabi Alonso y compañía. Quién sabe. La derrota por 0-2 da idea de la superiodad de los madridistas, cierta sobre el papel, pero la forma en que llegaron los goles hace que sea necesario relativizar la derrota. Primero, porque los dos goles llegaron a balón parado, no como producto de una superioridad técnica que, también hay que decirlo, se notó por momentos incluso aunque el Madrid no hiciera un partido brillante. Lasarte tiene trabajo en Zubieta para asegurar la defensa de las faltas. Segundo, porque en Segunda División no hay muchos jugadores que lancen faltas como Cristiano o Sneijder.

De puertas hacia fuera se dice que este partido no tenía como objetivo sacar conclusiones para el futuro, pero se pueden sacar, ya lo creo que sí. La más positiva, que la Real ha encontrado lo que hace años que no tenía: un mediapunta. Zurutuza se convirtió en el jugador txuri urdin más destacado (y por eso sorprendió que fuera el primer jugador sustituido por Lasarte; y, ya puestos, también sorprende que hace un año se tuviera tanto empeño en cederle y no darle oportunidades en el primer equipo). El canterano ha aprovechado la confianza que le ha brindado el entrenador uruguayo y ha tomado ventaja a Sergio, el jugador que a priori partía con más posibilidades de ser titular en la primera jornada de Liga, por su lesión. Y también es de destacar la presencia de Dani Estrada en el lateral derecho. Lo que empezó siendo una solución de emergencia parece ya una fórmula asentada, a menos que Carlos Martínez trabaje más allá de sus límites. Estrada, que lleva dos años pasando inadvertido en el equipo como suplente de Xabi Prieto, parece haber encontrado su lugar. Tuvo su papel en que Cristiano Ronaldo fuera la estrella madridista a la que menos se vio, y hay que reconocérselo.
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Los nuevos realistas no tuvieron demasiadas oportunidades para brillar. La banda izquierda que forman De la Bella y Jonathan Estrada parece conjuntada, pero no encontraron margen para trenzar jugadas de ataque, algo que debe ser su fuerte en Segunda. Por la derecha, Xabi Prieto dejó alguna pequeña pincelada ante Drenthe, pero no se erigió aún como el líder que debe ser para este equipo. Agirretxe se fajó con bravura con los defensas del Madrid y, como decía, tuvo la mejor ocasión del partido tras una inteligente y brillante dejada de cabeza de Zurutuza. En Liga no debe fallar esas ocasiones, pero es que en Liga tampoco se va a encontrar porteros que puedan intimidar tanto como Casillas. En la portería de la Real, Bravo hizo un partido muy interesante, con bastantes paradas de mérito, pero, curiosamente, pudo hacer más en los dos goles. No debe ser fácil blocar un tiro de Cristiano Ronaldo y no debió intentarlo. Y la barrera en el segundo no pareció del todo bien ajustada. Pero, si no media un traspaso, es el portero de la Real, el Zamora de Segunda y uno de los valores más seguros del equipo.
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En la segudna parte, Lasarte dio minutos a los dos potrillos más prometedores: Ros y Griezmann. El primero confirmó las sensaciones del final de la pasada campaña y se confirmó como alternativa a los mediocentros del primer equipo, puede que no de forma demasiado habitual en la temporada que está a punto de empezar, pero seguro que en el futuro. Al francés, la sensación de esta pretemporada, el partido y el rival le vinieron grandes y poco pudo intervenir, pero seguro que le ha servido para aprender, seguro que en Segunda tendrá un espacio a lo largo de la campaña y seguro que se convertirá en un valor importante del equipo. También tuvo minutos Markel Bergara, que dejó una gran arrancada desde atrás, y Nsue, que a pesar de ser un fichaje muy deseado por la dirección deportiva no parece arrancar la temporada con un papel demasiado destacado.
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Las conclusiones, en todo caso, parecen más claras en cuanto a los nombres que sobre la forma de jugar. Obviamente, la Real no se va a encontrar rivales de la talla del Madrid. Obviamente, el equipo no va a precisar un esfuerzo físico tan grande en defensa en toda la temporada. Sí pareció clara la vocación del equipo de jugar mucho por las bandas, de que sus laterales se incorporen constantemente al equipo y de que los extremos lleven buena parte de la carga ofensiva. También quedó de manifiesto que el mediapunta (o el segundo delantero, según el esquema que finalmente escoja Martín Lasarte para cada partido) tendrá mucha libertad para caer a las bandas, igual que uno de los mediocentros tendrá camino abierto para adentrarse en el área. Elustondo (que jugó unos minutos como mediapunta), aunque no hiciera un gran partido ante el Madrid, es el elegido para hacer esa labor.
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Del Madrid, que colocó a todas sus estrellas para engrandecer este partido del centenario, siempre se puede esperar lo que sucedió sobre el césped de Anoeta. No arrolló a la Real, no, en parte por el buen hacer y la entrega de los de Lasarte y en parte porque la maquinaria blanca todavía no está del todo engrasada. A Xabi Alonso se le vio ya como el jugador fundamental que fue en la Real y después en el Liverpool. A Kaka se le vislumbró como el desequilibrante centrocampista que es. Benzema mostró que domina toda la frontal del área con brillantez. Cristiano no necesita siquiera estar enchufado en el partido para cambiar su curso en una sola acción. Todo ese arsenal se vio frenado en la primera mitad por la Real. Si no olvidamos dónde estamos, aunque todos tengamos claro (incluso Pellegrini, qué grandes palabras las suyas hacia la Real) que nuestro lugar está más arriba, entenderemos el mérito que tuvieron los realistas.
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Porque si algo deja el partido del centenario, pese a la derrota, es una Real crecida, que se agarra a lo que sabe hacer, a lo que su técnico quiere que haga, y que por encima de todo muestra corazón. No sé si conseguirá aprovechar esta inercia para la Liga, pero bien haría el técnico realista en recordarles que quienes tutean al Real Madrid durante 45 minutos pueden y deben mostrar la misma grandeza en Segunda División durante toda la temporada. Sólo así un público que no cesó de animarles en todo el encuentro verá el regalo que más ansía: el ascenso a Primera. Esa, y no otra, sería la mejor guinda al año del centenario. Los recuerdos son hermosos, pero el presente empieza ahora y no es precisamente bueno, no lo olvidemos. La temporada empieza en Segunda. Que acabe en Primera. Que esta visita del Madrid sea la última que vemos con el equipo en el pozo de la categoría de plata.

sábado, agosto 08, 2009

Lecciones para el futuro

Tiendo a ser permisivo con las cosas que están sucediendo en torno a la Real Sociedad porque entiendo que vivimos un momento muy complicado que limita las posibilidades del club mucho más de lo que muchos se han hecho a la idea. Hace cinco años, cuando Xabi Alonso salió del equipo txuri urdin, teníamos un equipo que acababa de disputar la Champions, con una plantilla bastante aceptable. Teníamos un club que veía cómo sus arcas habían crecido con el dinero de la máxima competición continental y del millonario traspaso al Liverpool. Teníamos unas instalaciones magníficas en Zubieta, al alcance de pocos equipos de Europa. Entonces lo podíamos exigir todo. Pero lo que también teníamos entonces, sin que lo supiéramos, era el germen que nos ha llevado al momento actual. Al proceso concursal y a la Segunda División.

Y es aquí, en este instante, cuando tiendo a ser permisivo. El mal ya está hecho. Lo que es importante es que saquemos lecciones para el futuro. Lo único que me asusta es que no sea así, que prefiramos ponernos la venda y mirar hacia otro lado, que los males se enquisten y pasen a formar parte de la cotidianidad de un equipo que hace no tantos años era un modelo para muchos. Ya no se trata de buscar culpables, aunque se señalen en caso de haberlos, sino de evitar males futuros. El trabajo de recopilar ahora estas lecciones es de Jokin Aperribay como presidente y de Loren como director deportivo. Ya se verá si, como se dice en algunos lugares, hay elecciones la próxima temporada y llega alguien diferente. Pero por ahora son ellos los que deben velar por el buen funcionamiento de la Real. Y son muchas las cosas que no debieran permitir que se repitieran en el futuro. Por el bien del equipo txuri urdin y de sus aficionados.

En la parcela deportiva, la Real no puede permitirse el lujo de dar la imagen que ha dado con los fichajes de Estrada y Bueno. Sí, ambos están aquí (el delantero todavía no del todo), pero el espectáculo ha sido propio de una obra de Miguel Mihura. A falta de que alguien saliera a defender a la Real con contundencia, se ha dado la sensación de que nos han estado toreando un equipo sudamericano que no era precisamente del nivel de Boca o River y un represdentante de jugadores uruguayo. Como decía más arriba, quizá la necesidad de contar con esos jugadores ha sido muy fuerte y ha habido que tragar porque las opciones no pueden ser demasiado amplias en la situación económica en la que vive la Real. Pero no puede volver a repetirse. ¿Que alguien pone trabas para venir a la Real? No viene y punto. Pero no viene porque la Real no quiere que vengan. O no debe quererlo.

También sería bueno tener claro que la transparencia tiene efectos mucho más beneficiosos que el oscurantismo. Ahora mismo, la sensación general que se está transmitiendo es la de que los fichajes que han llegado a la Real Sociedad este verano son en su mayoría peticiones específicas del entrenador, Martín Lasarte, y que el secretario técnico, Javi Pérez, es el que está moviendo los hilos en Zubieta (como con la llegada del nuevo entrenador de porteros de la Real, Roberto Navajas). ¿Y Loren? ¿Cuáles son las funciones exactas de Loren? Este verano se le ha ascendido, pero la imagen que se tiene es que ha perdido poder. No es bueno que el hombre que tendría que estar gestionando la Real y el Sanse tenga esa imagen de debilidad. Sea cierta o no. Por desgracia, el rumor es en ocasiones más poderoso que la información. ¿Lo es en este caso y en realidad Loren es el que manda? Hay que dejarlo claro. Más claro. Como otras muchas cosas que suceden en torno al club, como el proceso concursal o el ERE.

Hablando de rumores, sería bueno que la Real controlara mejor lo que se dice de ella, más si cabe en el caso de que circulen falsedades. Y me quedo sobre todo con uno que demuestra el grado de inquina que hay ahora mismo en el entorno de la Real. Hay quien ha publicado que la Real habría renunciado al casi millón de euros que le corresponde por el traspaso de Xabi Alonso al Real Madrid, como una contraprestación clandestina por la presencia del club blanco en el partido del centenario. En los foros contrarios al actual Consejo de la Real, esa información encontró muchísimo eco, lo que obligó al club a informar en su web de que iba a cobrar "una cantidad" sin especificar. No es bueno que la Real deje que se manche (sobre todo si es mentira) una fecha tan importante como la celebración del centenario. No es bueno que el club deje que se diga de él que ha mentido cuando informó de los detalles del acuerdo con el Real Madrid. No es bueno que tengamos discusiones que pueden ser todo un absurdo en caso de partir de un rumor falso en lugar de centrarnos en lo importante.

Y siguiendo con el partido del centenario, no es bueno lo que está sucediendo con la camiseta y con Astore. Ayer, por fin y después de numerosos retrasos, se ha puesto a la venta la primera equipación del equipo para la próxima temporada, la que debutará el día del Madrid, aquella para la que se pidió a los aficionados realistas que votaran en la web del centenario. Llega tarde y mal. Ayer llegaron mil unidades a la tienda de la Real, y algunas tallas se agotaron. ¿Cuando se repondrán? No lo sabemos. ¿Podrá tener su camiseta todo el mundo que la quiera para lucirla en el partido del próximo sábado? Es una incógnita. ¿Llegarán las equipaciones para niños (el club anunció que se venderían el día 14, apenas un día antes del encuentro, pero se ha publicado, citando fuentes de Astore, que eso es imposible)? Cuánto daño a la ilusión de los más pequeños haría que no tuvieran su camiseta. Si Astore no cumple los requisitos mínimos para vestir a la Real, hay que salir al mercado. Si Astore se ha comprometido a ciertas cosas, hay que hacérselas cumplir.

La clave para solucionar todo esto es, como en casi todo, la información. No estaría de más que los responsables de la Real ofrecieran información de forma más periódica. No estaría mal que la web oficial diera detalles del club más a menudo. A estas alturas, a todo el mundo le gustaría saber qué pasa con Astore, por qué Carlos Bueno todavía no ha firmado con la Real, si vamos a cobrar dinero y cuánto por el fichaje madridista de Xabi Alonso, cómo están las obras del museo del centenario y muchas más cosas. Es obvio que no se puede contar todo al minuto. Y también es obvio que los muchos problemas que tiene ahora la Real tienen que hacer que el juicio a sus dirigentes sea mucho más benévolo que en otras circunstancias mejores. Pero que todo este triste presente se convierta en lecciones aprendidas para el futuro. Por favor.

lunes, julio 13, 2009

El rival del centenario

Cuando uno repasa la Historia de la Real, se da cuenta de que no son muchos los equipos que han tenido una verdadera presencia, que han estado en los momentos más importantes de la ya casi centenaria trayectoria de este club, que han definido lo que es de verdad el equipo txuri urdin. El Athletic de Bilbao podría ser uno de ellos, además de por la rivalidad geográfica porque estuvo en la inauguración de Atotxa y fue el primer rival en Liga. El Barcelona es otro, como rival de todas las finales de Copa que disputó el equipo txuri urdin, excepción hecha de la de 1987, en la que derrotó al Atlético de Madrid. Pero mi percepción siempre ha sido que el equipo que marca la Historia de la Real, por completo y por encima de todos los demás, es el Real Madrid. Fue el equipo madridista el rival de las Ligas que se escaparon en 1980 y 2003. Fue el que sucumbió al poder de los Arconada, Zamora, Satrústegui y López Ufarte en 1981. Fue el que cayó derrotado en la primera Supercopa de la Historia, la que está en las vitrinas de la Real. Y fue el equipo contra el que se inauguró Anoeta.

Para mí, esos son motivos más que suficientes para justificar la presencia del Real Madrid en el partido que servirá para conmemorar el centenario del club, a pesar de que me consta que no ha sentado bien a algunos realistas. Si se piensa en frío, lo cierto es que es un inmenso acierto, un logro y un alivio la presencia del Madrid. Quizá no era para algunos el rival soñado, pero dadas las circunstancias actuales en las que vive la Real, es lo mejor que se podía conseguir. Y no es un rival precisamente malo. A los motivos históricos hay que unir el millonario proyecto de Florentino Pérez, lo que servirá para que Anoeta vea a un equipo con figuras de talla mundial como Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema, Casillas... y los que quedan por venir. Si Xabi Alonso ficha finalmente por el Madrid (o Claudio Bravo, cosa que no parece que esté todavía descartada), el partido servirá también para saludar a viejos conocidos (Manzisidor el primero), profesionales que mantienen el respeto de los realistas porque supieron salir del club txuri urdin como sólo lo hacen los grandes.

Hay gente que no entiende que el rival sea el Real Madrid. Para mí, la relevancia del club blanco en nuestra Historia y en la del fútbol mundial le convierten en uno de los rivales ideales para un encuentro de estas características. Pero hay más. Hoy por hoy el Real Madrid es un equipo inalcanzable para la Real. Así de claro, así de cierto, así de triste. No juega en Anoeta desde 2007 porque ese es el año en el que la Real bajó al pozo de la Segunda División. Toda la historia que hemos tenido contra el club blanco le ha convertido, probablemente para casi todos los realistas, en el rival al que más gusta vencer. Hace dos años que no tenemos la oportunidad de retarnos con ellos sobre un campo de fútbol. Dos larguísimos años. Y no le vencemos desde aquella gloriosa tarde de 2003. Entonces jugaban Ronaldo, Zidane, Figo y los demás galácticos. Quien diga que no guarda aquella tarde como una de las más grandes de su vida txuri urdin por lo que pueda pensar del Real Madrid, se engaña. Aquella tarde fue de las grandes porque el rival era de los grandes.

Hay quien piensa que el rival tendría que haber sido extranjero, para dar así más renombre a esta cita. Pero ahí nos encontramos con varios problemas. Se habló de Boca Juniors (que fue el rival del partido con el que se conmemoró el 75 aniversario del club), pero todos sabemos que el tirón de este equipo no es el mismo que el de otros conjuntos europeos. Se habló del Liverpool (y hubiera sido algo emotivo porque, junto con el Inter, es el rival europeo más recordado de la trayectoria de la Real por el Viejo Continente), pero en las fechas que se barajaban los equipos ingleses están ya con la temporada iniciada. Y en cuanto al dinero, hay que ser conscientes de que casi nadie hace favores a cambio de nada. La Real no puede permitirse el lujo de pagar lo que un equipo de nivel está acostumbrado a recaudar, porque no tiene ese dinero, y los administradores concursales, si están en su sano juicio, no pueden autorizar el pago de una ingente cantidad de euros a cambio de una apuesta por recuperar algo de dinero con los derechos televisivos y la taquilla.

Y ahí entramos en la parte más esencial de lo que significa la elección del Real Madrid. No se conocen los pormenores del acuerdo firmado con el Real Madrid (todavía; espero que se hagan públicos los detalles de este partido, y las presentaciones de los nuevos jugadores realistas son buenas oportunidades para interrogar sobre ello al presidente, Jokin Aperribay), pero lo que todo el mundo da por seguro es que el club blanco no cobra un euro por su presencia en Anoeta. Sí se llevará, siempre según todas las informaciones que se han publicado, un porcentaje de taquilla y derechos televisivos. Hay que ser claros y decir que este partido no se podría jugar si el equipo invitado quisiera cobrar, luego la presencia del Real Madrid es algo que tiene que ser agradecido. Además, por mucho que se lleve de taquilla y televisión, las ganancias de Florentino Pérez se quedarán muy lejos de lo que su equipo podría conseguir jugando un amistoso en cualquier otro lugar el día 15 de agosto. Y en las arcas de la Real también se quedará algo, que por poco que sea es siempre una buena noticia habida cuenta de la situación de las finanzas del club. El Madrid prácticamente garantiza el lleno, como lo hacía en sus visitas ligueras y como lo hizo en la inauguración de Anoeta.

Se ha publicado que el Barcelona (que, por cierto, tiene como director deportivo al ex realista Txiki Begiristain sin que eso se haya notado en ningún aspecto de las relaciones con la entidad culé) sí quería cobrar por anticipado para venir al partido del centenario. Es de dominio público que hay mayor simpatía entre el aficionado realista por el Barcelona antes que por el Madrid, y que sean los blancos los que vengan a este partido no va a cambiar nada, eso es evidente. Pero lo cortés no quita lo valiente. El Barça tricampeón, siendo también otro rival de primerísimo nivel para este evento, no ha querido mojarse tanto como lo ha hecho el Real Madrid. Llevo años oyendo hablar a gente de la Real del magnífico trato que siempre reciben en la casa blanca (el Real, y eso no es de dominio público, prestó toda su colaboración a la Real en tareas logísticas y organizativas cuando los nuestros dieron el salto a la Champions League y me consta que en la Ciudad Deportiva, como ahora en Valdebebas, siempre se ha tratado de maravilla al equipo txuri urdin), y añado esta gentileza a esos comentarios.

Para mí, y al margen del porcentaje de los beneficios que se lleve, es un detalle imprescindible de agradecer y recordar que el Real Madrid esté en una fecha que debe ser simbólica y hermosa para todos. Para mí, será como un partido de competición, en el que una vez más querré ganar al Real Madrid como sea. Y espero que el mejor acto del centenario sea el ascenso en 2010, para que ésta del 15 de agosto sea la última vez que tengo que imaginarme que el Real Madrid es un rival en partido oficial.

lunes, abril 06, 2009

Celebraciones, camisetas, porteros y delanteros

Los prolegómenos del Real - Nastic fueron lo más bonito de la tarde del sábado. Estaban convocados los cien socios más antiguos del club para recibir un homenaje en el centro del campo de Anoeta y asistieron muchos. Desde que entraron por la pista de atletismo del estadio, fueron recibiendo el aplauso de quienes estábamos en la grada. Un aplauso merecidísimo. Tener esa fidelidad a un equipo como éste, que tantos avatares ha vivido, que tantos disgustos nos ha dado especialmente en los últimos años, es digno de elogio y de reconocimiento. Igualmente bonito fue comprobar que hay muchos voluntarios dispuestos a echar una mano al club en unos momentos tan bonitos por un lado como difíciles por otro. Es un gesto sencillo, sí, pero ellos lo han protagonizado y por eso también merecen nuestro agradecimiento.

Ellos, los socios más veteranos y los voluntarios, y también los críos que semana tras semana salen a hacerse la foto con su Real, merecen ser protagonistas del centenario del club. Y no debieran ser los únicos. Somos muchos los que partido a partido construimos la Historia de la Real. No hay dinero para grandes fastos, pero actos como éste no cuestan nada. Y el Consejo de Aperribay no debiera perder de vista que son precisamente éstos los que más gustan al realista. Y aunque no le guste oírlo porque seguro que a más de uno le recuerda a la etapa de Badiola, los homenajes antes de los partidos debieran mantenerse en lo que queda temporada. No son tantos los partidos que restan en Anoeta y sí muchos los realistas que merecen el calor y el aplauso de la grada. ¿Nos hemos olvidado de que Kovacevic todavía espera un recuerdo del que fue su club durante tantos años? Ésta es una gran oportunidad de compensar lo mal que salió de la Real.

El debate sobre la etapa de Badiola nos lo vuelve a traer la camiseta. La verde y amarilla, claro. La semana pasada hubo quien quiso emponzoñar un poquito más la etapa más reciente de la vida institucional del club asegurando que la camiseta suplente que se creó para jugar en Castellón no fue bien recibida. A mí no me gusta y lo he dicho desde que la vi por primera vez, pero por Anoeta se ve con mucha facilidad, más que cualquier otra camiseta suplente que haya vestido la Real en los últimos años. Pero yo no voy a proclamar por eso que sí, que la gente adora esa camiseta, porque yo no voy a sentar cátedra con la misma facilidad que lo hacen algunos. Una ligereza de palabra tan triste no se vivía antes en la Real. ¿Por qué ahora sí? Si no recuperamos los valores que han hecho de éste un equipo muy especial, de nada servirán los recuerdos ni los homenajes. Queremos la Real de siempre. En Primera o en Segunda, pero la Real.
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Y hablando de camisetas, sabido es que la semana pasada se eligió la que vestirá el equipo la próxima temporada, la que conmemorará el centenario. En una breve visita a la nueva tienda del club, tres personas preguntaron por ella. Y la respuesta fue la que ya hemos leído: no se podrá comprar hasta el mes de julio. Tengo la sensación de que la demora le está costando dinero al club, porque somos muchos los que tenemos muchas ganas de comprarla ya. Y si es ahora (y hasta septiembre) cuando estamos celebrando el centenario, lo suyo sería poder vestirla ya. No creo que nadie en concreto tenga la culpa de esta situación, pero las causas seguramente hay que buscarlas en todo lo que se ha generado en torno a la Real en el último año. Quienes estaban antes en el club no pudieron trabajar tanto en el centenario como seguro les hubiera gustado. Quienes han entrado hace no tanto saben que, en el fondo, tienen cosas en el fondo más trascendentes en las que trabajar. Y así nos va.

Pero la Real siempre será la Real y si alguien se ha convertido en prueba viviente de ello es Zubikarai. Un debut tardío en el primer equipo, un claro carácter de suplente de Bravo y el desconocimiento que de él tenía el realista medio no han impedido que se haya convertido ya en la sorpresa más agradable de la temporada. Para mí es siempre una grandísima satisfacción ver que la cantera sigue dando jugadores de categoría, y mucho más si son guardametas. Que a nadie se le olvide que la portería ha sido siempre seña de identidad de este club. Y la categoría de Zubikarai es todavía más grande viendo las lesiones que ha superado y la humildad que derrocha por los cuatro costados.
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Después del partidazo que hizo el sábado, asumía sin problemas que en Eibar jugará Bravo y proclamó que él iba a ayudar en lo que fuera, hasta llevando cafés si hacía falta. Uno no puede dejar de pensar que él y gente como él son los que han hecho grande a la Real. Eñaut ya tiene un sitio en nuestro corazón txuri urdin para siempre porque estamos orgullosos de él. No es fácil que la tradicionalmente fría grada de Anoeta despida a un jugador con una ovación, y más si la situación de la Real no lo merece o la alegría no está desbordada. El sábado se la dedicó a Zubikarai después de un empate a cero que dejó al personal bastante frío. Y eso hacía mucho tiempo que no se veía en Anoeta. Las ganas de celebrar algo, lo más mínimo, lleva a veces a aplaudir cualquier cosa. Pero lo de Zubikarai no es cualquier cosa. Se merece el aplauso. Con creces. No será el último que escuche en Anoeta.
Y, sí, la Real es de Primera aunque la clasificación y sus números atacantes digan lo contrario. El Nastic nos despertó del sueño de las últimas semanas (nueve goles en cuatro partidos) y nos recordó que esta Real tiene un serio problema anotador. Iñigo Díaz de Cerio, máximo goleador de la temporada pasada (y, ojo, también de ésta hasta hace tres partidos), llegó a Anoeta para ver el partido junto a su familia y visiblemente mejorado de su lesión de rodilla. Entre quienes se acercaron a saludarle había una chica con la camiseta de Skoubo, así de paradójica es esta Real. Pero, claro, ¿de qué otro modo podría ser si el delantero extranjero llamado a ser titular todavía no ha marcado un sol gol? Necati, eso sí, cuenta con el fervor de la grada, eso es indubable. Anoeta protestó cuando Lillo le dejó sin jugar un solo minuto y a la salida del estadio todo el mundo quería hacerse una foto con él. Contar esto fuera de San Sebastián causa cierto asombro.
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Este fin de semana me contaban que en un lugar de trabajo se formalizó una apuesta a comienzos de temporada, cuando Necati llegó a la Real. Al turco se le recibió con mucha ilusión y lo que se pensaba entonces es que llegaría a cifras que le situaran junto a Darko, Nihat, Kodro o Aldridge, y no peleando por superar los registros goleadores de Herrera o Bonilla. Pero en ese lugar de trabajo, y a pesar de que Necati venía con grandes cifras de goleador, una persona proclamó que no llegaría a cinco goles en toda la temporada. Y todo el mundo, claro, le aceptó la apuesta. Ese tipo está a punto de hacerse de oro. ¿Cinco goles de aquí a final de temporada? La cosa pinta mal, sin duda. Pero si sólo marcara uno y sirviera para volver a Primera...

miércoles, abril 01, 2009

La camiseta del centenario, la camiseta de la Real

Ya tenemos camiseta para el centenario. No es la que más me gustaba, pero ya es la mía también. Yo apostaba por la más clásica, porque sigo convencido de que lo más grande de la Real está en su Historia, pero basar el diseño de la camiseta en el logotipo del centenario tampoco me parece una mala idea. La que no me gustaba nada era la tercera en liza (y segunda en las votaciones), porque no me parecía de la Real. Una sola raya central me recuerda más a otros equipos, al Alavés o al Espanyol, pero no me decía mucho sobre mi equipo. Aunque hubiera ganado esa, sería la mía. Porque es la camiseta del centenario y, por muy mala que pueda ser la situación de la Real, eso me ilusiona. Debiera ilusionarnos a todos.

Hablando de camisetas, es momento otra vez de hablar de la camiseta verde y amarilla. Tampoco relaciono demasiado a la Real con ella, pero, eso sí, ese diseño tiene raíces históricas en las que apoyarse (y por eso, sin gustarme demasiado, la he aceptado). Esa camiseta también tiene ya los días contados y, sin que se haya producido anuncio oficial alguno, es más que probable que no se use el año que viene. Dicen que en la egunda equipación para la próxima temporada predominará de nuevo el rojo, color que no se utiliza desde la temporada 2003-2004. No es que tampoco me apasione, pero el color me trae grandísimos recuerdos, puesto que es el color que se usó cuando la Real estuvo a punto de alcanzar la gloria por última vez con ese merecido tercer título liguero que se perdió en el limbo de los sueños.

Lo que no acabo de entender es que todavía haya gente que no es consciente de que la camiseta de la Real tiene que ser la de todos, nos guste más o menos su diseño. Hay quien sigue viendo la camiseta verde y amarilla como la de Badiola y la del centenario como la de cualquier otro que no sea Badiola. Ni siquiera acompañando al caballo ganador parece haber tranquilidad en algunos sectores periodísticos. Para saber si la camiseta verde y amarilla ha sido "mal aceptada desde su aparición" no hay mejor termómetro que las ventas de esa equipación. ¿Cuántos aficionados realistas la tienen y cuántos han comprado la otra camiseta de reserva que tenemos en el último año? Ese es el único dato que puede respaldar esa afirmación. Lo demás no es otra cosa que un mensaje interesado de quien quiere erigirse en portavoz de todos los realistas sin saber lo que pensamos.

jueves, diciembre 11, 2008

Me gusta

Me gusta el logotipo del centenario de la Real, que se celebrará entre el próximo 20 de enero y el mes de septiembre de 2009, fecha oficial en la que el club alcanzará esta hermosa efeméride. Sí, la verdad es que me gusta. Me gusta por su sencillez y por la poderosa presencia del blanco y el azul. Me gusta porque sí me remite rápidamente a la Real y porque no hay motivo alguno para que genere crispación en un entorno ya suficientemente crispado. Me gusta. Pero me gustaron más otros pequeños detalles en torno a este logotipo y otros asuntos de los que trató el presidente, Iñaki Badiola, en su comparecencia ante los medios.

Me gusta que los autores del logotipo, José Luis y Fernando Lanzagorta, no hayan cobrado un solo euro por su buen trabajo. Me gusta porque con esto demuestran que hay gente que quiere a la Real por encima de todo y que está dispuesta a arrimar el hombro en esta hora de necesidad, para colaborar en lo que haga falta. Me gusta el generoso y (oh, sorpresa) poco comentado gesto de generosidad de Badiola al incluir a todos los ex presidentes vivos de la Real en la Comisión del Centenario. Me gusta porque lo fácil hubiera sido prescindir de quienes han anunciado querellas en su contra. Badiola ha puesto así a la Real por encima de sus intereses personales, porque Fuentes, De la Peña y Larzabal han sido presidentes del club y debían estar en esa comisión. Ya lo están.

Me gusta que, en medio de toda esta locura que es la actualidad de la Real, no se hayan detenido los trabajos para celebrar los 100 años de Historia del club. Me gusta porque hay ideas y plazos, porque habrá imágenes que todos los realistas guardaremos en nuestra memoria. Me gusta porque la Real se convertirá en más protagonista si cabe de la vida guipuzcoana y porque celebraciones como ésta sólo las veremos una vez en nuestras vidas. Sólo por eso, por dar a los aficionados una verdadera alegría, ya merece la pena impulsar los actos del centenario. Y ojalá pueda ser con la Real en Primera, que sería el mejor y más merecido premio para los valientes que van cada quince días a Anoeta, para los que están en las gradas de los demás estadios de Segunda, para los que se agarran con fuerza a la radio o a la televisión para saber qué están haciendo sus jugadores.

Y me gusta, me tiene que gustar a pesar de todas las críticas, que el presidente de la Real (sea quien sea y aunque sea otro y no el actual) siga hasta el final para descubrir si se amañaron partidos para que este equipo siga esta temporada en Segunda División y para que se castigue a quien pudiera haber cometido delito alguno en la administración de las cuentas y el funcionamiento interno del club. Muchos se escudan en que eso forma parte del pasado y en que removerlo no hará ningún bien a la Real. Yo, en cambio, soy de los que piensan que el que la hace la paga. Y para eso están las leyes, para que se cumplan. Quiero una competición limpia y quiero una Real más limpia todavía. Si Badiola lo consigue, recibirá mi aplauso sincero. Yo quiero saber la verdad en ambos casos. Y si bien entiendo que haya personas que no lo compartan porque tienen oscuros intereses en ello, no comprenderé jamás que la prensa quiera enterrar estos oscuros sucesos que han manchado ya para siempre la Historia de la Real. De nuestra Real. ¿Hemos olvidado que es nuestra? Espero que no.