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jueves, febrero 07, 2013

Hace falta una respuesta de la Real

Cada día que pasa se hace más necesaria una respuesta de la Real a todo este asunto del dopaje y de los asuntos turbios con los que se intenta rodear al club. No sé qué se está discutiendo en el seno del Consejo de Administración del club en estos días, pero se echa de menos una reacción mucho más contundente que el comunicado que hizo público el lunes por la tarde. Porque, que nadie pierda de vista esto, la Real está sufriendo un ataque sistemático, contundente y feroz. Esto no es flor de un día. Esto no se va a apagar solo. Las consecuencias del polvorín que Iñaki Badiola ha hecho estallar, de una forma tan irresponsable que resulta inconcebible, no las vamos a ver completamente en el corto plazo, pero sí hay algo que descubriremos muy pronto. O mucho me equivoco, o en Zaragoza escucharemos cánticos imaginativos sobre este asunto del dopaje, que se unirán a los muchos que ha venido soportando la afición txuri urdin desde siempre con respecto al terrorismo. Por eso hace falta ya una respuesta contundente del club y se me hace difícil entender los motivos para la espera... o para la inacción.

En unos pocos días y con un nivel de desfachatez impresionante, han manchado a la Real de todas las formas imaginables y con las tácticas más rastreras, con informaciones falsas, tergiversadas o interesadas. Sin embargo, la reacción del club ha sido tibia. Ajustada y serena, sí, pero considero que escasa para la gravedad de los hechos que estamos escuchando y leyendo. Y escasa, sobre todo, ante el compromiso que están mostrando otros sectores de la Real. La respuesta del capitán, Xabi Prieto, ha sido acertada, contundente y, además, autorizada, porque es uno de los jugadores que queda de la etapa puesta caprichosamente en entredicho. Todos los elogios no son suficientes para las firmes palabras que se han escuchado a ex jugadores como Gica Craioveanu, Valeri Karpin, Diego Rivas o Sander Westerveld,  este último además teniendo que reincidir en sus explicaciones por la tristísima tergiversación de sus palabras que se ha hecho al traducirlas al español. Hasta Pepe Mel ha tenido palabras que exigen para él una ovación cuando su Betis visite Anoeta en una preciosa lucha por Europa.

Y la respuesta de la afición ha sido, como siempre, magistral. Otra vez un ataque externo ha hecho que nos unamos, que seamos una piña. Por encima de cualquier otra opinión, todos estamos defendiendo a la Real. Y lo estamos haciendo con argumentos, con la tranquilidad a la que reta sin éxito el tono de algunas de las acusaciones, sean directas o veladas. Que nadie se sienta menospreciado, porque todos somos importantes, pero es imposible no destacar la labor de Xabier Almandoz al frente de la Asociación de Aficionados de la Real, Gure Erreala. O los periodistas que sí conocen, viven y siguen el día a día de la Real, que han escapado de forofismos estériles y están contando las cosas tal y como están sucediendo, señalando que no hay pruebas que respalden ninguna acusación. La Real es grande porque su gente es grande. Y cuanto peor le van las cosas al club, más emocionante es la respuesta de esa gente, la suya, la que formamos todos, porque el mayor activo de este club está ahí, en los que sufrimos por la Real día tras día, los que la apoyamos ante cualquier adversidad.

Pero falta el club. No creo que un comunicado sea suficiente. No creo que ese comunicado sea suficiente. Los que estamos al pie del cañón necesitamos un respaldo más poderoso. Lo que está en juego es el prestigio de la Real en su conjunto, y en particular el de aquella inolvidable Real subcampeona que nos hizo sentir a todos tan orgullosos y felices. Y con eso no se juega, sobre todo si se pretende hacer de una forma tan rastrera como hemos visto en estos últimos días. Basta de informaciones insidiosas y parciales, basta de declaraciones tergiversadas, basta de llevar a la gente a pensar que la Real es el único club que tiene cadáveres en el armario. Si la idea es destapar la corrupción y las trampas en el fútbol, fantástico. Pero es evidente que aquí no hay un objetivo tan noble. Me da igual que seamos sólo el daño colateral de no sé qué guerra contra José Luis Astiazarán o que haya una cruzada contra la Real. Con esto no se juega, no. Que quede bien claro. Que lo deje bien claro la propia Real. Cuanto antes, mejor, porque somos los aficionados los que primero vamos a sufrir las consecuencias de lo que estamos viviendo estos días.

lunes, febrero 04, 2013

La hipocresía de 'As' desacredita su información

Confieso que yo fui una de las personas que confió en Iñaki Badiola cuando se asomó a la actualidad de la Real. Creo que es una persona con sombras y luces, que llegó con más luces y que hoy acumula demasiadas sombras. Sea como sea, no acabo de entender el protagonismo que ha adquirido hoy con la entrevista que ha concedido al diario As, una información que sólo puedo calificar como lamentable por los motivos que voy a exponer. Y no lo digo por el daño que se pueda hacer a la Real, porque siempre he defendido la limpieza de la competición por encima de todo. Si en la Real hubo una contabilidad en dinero negro, que paguen sus responsables. Si formó parte de una trama de dopaje o si ese "RSoc" que aparece en la documentación de Eufemiano Fuentes efectivamente corresponde a la Real, que paguen sus responsables. Y si la Real, como tal, es responsable, que pague la Real, que más pronto o más tarde sacará la cabeza gracias a su gente como lo hizo tras el periodo oscuro de tres años en Segunda División. Pero creo que no estamos evaluando el caso de forma correcta y es que hay muchos elementos cuestionables en la actuación de As.
Poco se me puede achacar a mí de hacer acusaciones basadas en el centralismo, pues defiendo con orgullo la bandera de la Real desde Madrid desde hace ya casi tres décadas, pero empiezan a ser cuantiosos los casos de duda en torno al club donostiarra en los que la prensa madrileña se pone siempre en lo peor, sin pensar en razones, circunstancias o casos análogos. Que si cánticos, que si manifestaciones, que si comunicados de apoyo, y ahora que si dopaje. Esa reiterada situación, acompañada por el silencio ante tantas cosas que duelen al entorno realista (como los cánticos contra Aitor Zabaleta en el Calderón o el "vosotros, realistas, sois los terroristas" que esta misma temporada se escuchó en el fondo sur del Bernabéu) me hace sospechar, pero, como periodista que soy, no puedo matar al mensajero sin argumentarlo. Y argumentos tengo de sobra para poner en tela de juicio lo que hoy ha hecho As. En primer lugar, Badiola denunció lo mismo que aparece hoy en sus páginas en 2008. ¿Por qué entonces no hicieron caso? Eso sorprende mucho más cuando en la misma información se explica que se han saltado un pacto con el propio Badiola de publicarla mañana martes "ante la gravedad de sus denuncias y el torrente de especulaciones". Si es tan grave, explicad por qué callasteis en 2008. No tenéis explicación, ¿verdad? ¿O sí?

Segundo argumento. Hacer una entrevista no es poner una grabadora y dar por veraz todo lo que te cuente una persona. Hay que bucear mucho más, antes y después de hacerlas las preguntas. Y veo que ninguna de las preguntas que le plantea J. A. Ezquerro a Badiola tiene dato alguno. Las palabras de Badiola, por el momento, tampoco. Sólo llega a decir que tienen dos documentos que probarían su denuncia y que, cinco años después de que el entrevistado dejara de ser presidente de la Real, aún no conocemos. Cuando se lanza una acusación tan directa contra alguien, el soporte documental es imprescindible. "Badiola tira de la manta", dice en el titular de su primera página. ¿Pero se ha tomado As la molestia de investigar si debajo de esa manta hay algo de verdad? No, no se la ha tomado, lo que supone un ejercicio periodístico escasísimo. Lo único que ha hecho es publicar una información oportunista ante el proceso contra Eufemiano Fuentes, garantizándose que las reacciones lo mantendrán vivo al menos un par de días, en los que venderá algún periódico más. Hoy es el día de las respuestas y ya se han leído las de José Luis Astiazarán, el presidente de la Real que precedió en el cargo a Badiola, Raynald Denoueix, entrenador del equipo durante dos temporadas, o Valeri Karpin, jugador realista aquellos años.

Siendo la entrevista de dos páginas algo criticable por sí mismo, porque es simple periodismo de grabadora, lo que hace As en las dos páginas siguientes es sencillamente deleznable. Primero, admite que el origen de su información está... en Twitter. A eso ha quedado reducido el oficio de periodista, a consultar redes sociales. Si alguien de As se hubiera tomado la molestia de consultar la hemeroteca, algo que lleva un poquito más de trabajo que mirar unos cuantos twits, habría podido llegar, entre otras muchas cosas, a la comparecencia pública de Badiola el 29 de agosto de 2008, siendo todavía presidente de la Real, en la que, un día después de hablar de "sustancias dopantes", dijo lo siguiente: "Ha habido una serie de prácticas que no vamos a calificar de irregularidad pero que a partir de ahora habrá tolerancia cero. Si yo he hecho una declaración y he hablado de términos imprecisos estoy dispuesto a pedir perdón a quien se haya podido sentir ofendido". En esa misma comparecencia, el entonces portavoz del club, Luis María Antoñana, añadió lo siguiente: "No ponemos en duda la honorabilidad de los médicos. Se han desorbitado las palabras de Badiola, no imputamos nada a los médicos. Revisando la legislación, entendemos que no hay ningún tipo de deshonor en su declaración. Si somos exhaustivos, la regulación legal de los productos recoge como legales los factores de crecimiento".

Pero aún hay algo mucho más triste en la información de As. En dos recuadros, ofrece dos titulares ofensivos y tendenciosos: "Quedan seis jugadores de aquella temporadas", en la Real, se entiende, y "La Real estuvo a punto de ganar la Liga en la 2002-2003", uno de los seis años puestos bajo sospecha. Empezando por el segundo, As deja implícito que si el equipo txuri urdin luchó entonces por el título es por ese supuesto dopaje. Por supuesto, no lo dice, porque habrá algún avispado asesor legal en el periódico que habrá avisado a su director que escribirlo de forma contundente es materia de demanda, pero sin duda lo insinúa. Sin pruebas, recuerdo. Que no se atrevan a afirmarlo indica efectivamente que no tienen pruebas, que simplemente han creído la declaración de Badiola y, con una cobardía que explica el porqué del lamentable estado del periodismo deportivo, han decidido publicarla sin preocuparse del daño que provocan estas informaciones. O sin tener en cuenta todo lo que calla o no investiga este mismo periódico. Viene a ser curioso que en 2006 fuera el diario francés Le Monde el que vinculara al Real Madrid y al Barcelona con la operación Puerto y, desde luego, ni As ni ningún otro periódico le dedicara cuatro páginas a esa relación. Y lo que se dedicó, fue con indignación. El Barça, por cierto, ganó una demanda contra el diario francés por ese asunto.

Y ahí llegamos al colmo de la desfachatez. ¿"Quedan seis jugadores de aquellas temporadas"? La hipocresía y la cobardía de esa alusión no tiene límites. Sin mirar a otros jugadores que siguen en activo de esas seis plantillas, en las tres primeras fotografías de onces realistas de aquellos años está presente Xabi Alonso, actualmente jugador del Real Madrid, doble campeón de Europa y campeón del mundo con las selección española. ¿Va a tener narices el diario As de enviar a uno de sus redactores a preguntarle a Xabi Alonso si se ha dopado? ¿Le van a hacer a él acusaciones veladas como las que implican las cuatro páginas que publican hoy? Sobra decir que delante de él, si acaso se llegan a atrever a preguntarle, no serán tan osados. Por supuesto, contra él no se publicarán especulaciones como la que hoy sí ha sacado As en sus páginas contra la Real en conjunto. Porque, tengan una cosa clara quienes han dado luz verde a esta información (el director del diario, Alfredo Relaño, apoya la información con el espacio que firma habitualmente en la tercera página), parece evidente que si la Real se dopó, Xabi Alonso se dopó. Pero eso, insistió, no se atreven a dejarlo caer.

Las del dopaje o la contabilidad B no son las únicas denuncias que hizo públicamente Badiola en sus días como presidente de la Real. También alertó de la compra de partidos, un asunto por el que pasa por encima la entrevista en As sin mencionar a los beneficiados. Y a esa denuncia sí aportó Badiola desde el primer momentos pruebas tangibles, ni siquiera entro en si eran suficientes o no, que ningún organismo del fútbol español quiso investigar. Y entonces la prensa, aunque ahora As vea tanta gravedad en esta denuncia de Badiola, no movió ni un dedo. A El Mundo le sirvió para publicar un par de artículos, pero nada más. Aquello implicaba, casualmente, al Málaga presidido por el ex madridista Fernando Sanz, que presidía el equipo andaluz gracias al dinero de su padre, el ex presidente madridista Lorenzo Sanz. ¿Puedo dejar yo caer que esa es la razón de que As no quisiera investigar sobre este asunto con la misma ligereza con la que dicho periódico insinúa que la Real se dopaba? No lo voy a hacer. Yo creo que es una simple cuestión de amarillismo e incompetencia. Y ni siquiera voy a entrar en que vaya birria de dopaje si en ese periodo de seis años estuvo la Real cuatro de ellos luchando por no descender a Segunda y en el último, efectivamente, cayó al pozo de la división de plata.

No tengo información de ningún tipo para desmentir a Badiola o para respaldar sus afirmaciones, así que no voy a hacer ni una cosa ni la otra. Tengo una opinión, por supuesto, pero yo no soy de los que pone la mano en el fuego sin datos, no me gusta quemarme sin motivo. Insisto, si hay irregularidades que paguen los responsables. Pero lo que no estoy dispuesto a aceptar, desde la modestia de mis palabras, es que se produzcan ataques tan rastreros, indocumentados y poco profesionales como los que hoy lanza As contra la Real Sociedad. Porque no es el primero y ya empieza a cansar de que cuando De Pedro hablaba de una mano negra para que el equipo txuri urdin no ganara la Liga se le tome a chufla, que cuando el propio Badiola acusa al Málaga de comprar partidos nadie quiera investigar, que cuando hay quejas arbitrales justas y legítimas se diga que el club está llorando y que, a la mínima, se dé por cierta una acusación de este calibre. Investigad, trabajad, y cuando tengáis algo, hablamos. Pero lo que habéis hecho hoy, compañeros del diario As, es tristísimo. Vuestra hipocresía os desacredita. Y entristece a alguien que os ha leído durante años y que ya no os reconoce.

jueves, junio 25, 2009

Resumen de la temporada (4). Demasiadas convulsiones institucionales

La segunda temporada en Segunda División no ha servido para calmar los ánimos en torno al club. Más bien al contrario. Otra temporada más, la presidencia ha cambiado de manos con gran convulsión social y llegamos a finales de junio sin saber muy bien hacia dónde camina la Real Sociedad. La temporada 2008-2009 no ha servido para que quienes se mueven en torno al club entiendan el daño que se le está haciendo a esta entidad que, hace no tanto tiempo, era única y especial. Todo el mundo habla de unidad, pero al segundo siguiente está clavando un cuchillo en la espalda del otro. Unidad, sí, pero en torno a lo que uno dice. Quien no lo acepte, no cabe en esa unidad. Y ese es el camino equivocado, aunque muchos todavía no lo hayan querido ver. Hay demasiadas convulsiones institucionales y nadie hasta el momento ha demostrado tener la altura de miras necesaria para sacar a este club del agujero negro en el que está inmerso. Todos debiéramos trabajar juntos, pero, a día de hoy, eso sigue pareciendo imposible. Y el gran perjudicado no puede ser otro que el equipo.

Iñaki Badiola comenzó la temporada como presidente. Apostó muy fuerte por subir al primer intento, a pesar de que llegó al club en enero y los dos minutos de Vitoria le obligaron a trazar un plan B. Tal es la intoxicación informativa que aqueja a la Real que es muy difícil saber si ese plan B existía y estaba bien calibrado. Lo que sí parece obvio es que, en Segunda División, la Real no podía permitirse el lujo de esquivar la Ley Concursal. Badiola, en todo caso, tuvo que enfrentarse a demasiados enemigos. Demasiada gente, que se proclama realista, que no dudó en anteponer la caída del presidente al futuro del club. Como ejemplo, hoy podemos decir con claridad, y sin miedo a equivocarnos, que Díaz de Cerio no renovó por la Real gracias a este asedio a Badiola. También cometió errores, tanto la pasada temporada como ésta. No hay nadie perfecto. Pero eso no significa que deba ser masacrado sin importa que lo que se pisotea es precisamente a la Real.

El relevo en el sillón fue una muestra más de lo mal que se han hecho demasiadas cosas en la Real. La Junta de Accionistas del 20 de diciembre dejó una imagen tristístima, a la Ertzaintza teniendo que proteger al nuevo presidente de la Real, Jokin Aperribay, después de una asamblea tensa en la que éste ni siquiera pudo dirigirse a los accionistas. Los silbidos y los gritos de desaprobación de los realistas lo impidieron. Esa desaprobación tuvo mucho que ver con la forma en la que Aperribay se dio a conocer. Sólo parece haber dos opciones, o fue oscurantista o fue improvisada. La primera es mala porque, para variar, se hacía de espaldas al realista y, sobre todo, al pequeño accionista. La segunda es quizá peor porque demuestra que el único objetivo era derrocar a Badiola. Nadie le ponía cara antes de la Asamblea, puesto que dio a conocer su candidatura el día anterior a la Junta. Y le costó mucho tiempo dar a conocer sus planes tras ser elegido presidente. Pero hoy es el presidente de la Real, y eso tiene que contar para algo. No hay que omitir la crítica, pero hay que saber cómo y dónde hacerla.

En la Real hay hoy en día un frentismo salvaje, y la presidencia de Badiola lo destapó. Había que elegir bando. Ya no valía con ser de la Real por encima de todo y, si defendías a uno estabas automáticamente obligado a criticar lo que hiciera el otro. Ese es el mismo error que se viene cometiendo desde los tiempos de José Luis Astiazarán. Denonerrela, con Miguel Fuentes a la cabeza, borró de un plumazo todo lo que hizo el anterior Consejo, por acertado que fuera. Lo mismo hizo Badiola (con mucha más razón, eso sí, que Fuentes y compañía) y lo mismo ha hecho Aperribay, quien incluso ha vendido como grandes ideas para salvar a la Real (que lo son) medidas defendidas en su día por el propio Badiola (la necesidad del ERE, por ejemplo). Mientras no nos demos cuenta de que la Real debe estar por encima de todos, seguiremos inmersos en esta situación. Y seguirán surgiendo plataformas que, por nobles que puedan ser sus objetivos, seguirán alimentando ese frentismo que tanto hace daño al club. Es hora de que todos los que tengan algún interés se sienten a trabajar juntos. Todos. Ni plataformas, ni oposiciones, ni oscurantismo. El futuro de la Real es lo que está en juego.

Eso incluye a los medios de comunicación, que parecen vivir encantados en ese mundo frentista en el que se ha sumergido la Real. Para conocer la realidad del club, los realistas estamos obligados a leer cuatro o cinco periódicos y entrar en dos o tres foros diferentes. En cada lugar uno encuentra información necesaria. En cada uno encuentra detalles para complementar o contextualizar lo que ha leído en otro. Hasta el propio Badiola ha dado el salto a la trinchera informativa con un portal propio, después de haber tenido sus medios afines y contrarios (han perjudicado muchísimo los segundos) en el tiempo que ocupó la presidencia. Y todos, sin excepción, parecen haber escogido un bando. Alguno, de vez en cuando, parece darse cuenta de que el único bando posible es el txuri urdin, pero de momento predominan las orejeras que llevan a todos y cada uno de los actores en línea recta y sin salirse del camino marcado.

Y en medio de todo esto, la Real tendría que estar celebrando su centenario. Lo está celebrando, sí, pero seguro que no como a todos nos habría gustado. Quizá Badiola tenía asuntos mucho más trascendentes en su cabeza, quizá Aperribay sabe que no tiene dinero para celebrarlo y le ha faltado imaginación (aunque hay que aplaudir con entusiasmo su búsqueda de patrocinio de cien empresas, una por año, una gran inyección de dinero para este evento) para hacernos más partícipes a todos los realistas de este evento que no volveremos a vivir. Pero lo cierto es que el centenario está siendo algo pobre. Ni siquiera hemos podido ir a un partido a Anoeta este año con una camiseta oficial del centenario, puesto que el merchandising ha llegado a las tiendas hace escasas fechas. Todavía no conocemos el rival del partido con el que se conmemorará la fecha, ni muchas otras cosas que nos hubiera gustado ver. Nos queda, eso sí, la ilusión del Mueso de la Real que se instalará en los bajos de Anoeta y que veremos en septiembre.

jueves, enero 08, 2009

No creo en las casualidades

Hoy vemos al nuevo presidente de la Real, Jokin Aperribay, reunido con el presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar. El mismo día que leemos en un medio de comunicación que Aperribay ha remitido una carta al presidente del Málaga, Fernando Sanz, para "reconducir" las relaciones con este equipo. Y el mismo día que leemos en otro periódico que Jesuli ha respondido al requerimiento notarial que le hizo llegar el Tenerife asegurando que jamás ha cobrado dinero por dejarse perder en un partido. Todo eso sucede el mismo día. ¿Casualidad? Yo ya no creo en las casualidades y mucho menos si está la Real de por medio. No la Real que salta al campo cada fin de semana para tratar de ganar su partido, no, sino esta Real embarrada que tenemos en los despachos, ésta que nos tiene a los aficionados en vilo porque ya no sabemos a quién creer o qué nos deparará en el futuro.

Dice la web oficial de la Real que el encuentro entre Villar y Aperribay se ha desarrollado "en un clima de máxima cordialidad". Y, al margen de todo lo que cualquier realista puede estar pensando en este momento, añado una casualidad más. Resulta que el Comite de Competición, que depende del organismo que preside causalmente Villar, le acaba de meter dos partidos de sanción a Xabier Mancisidor, preparador de porteros de la Real, por decirle a Pino Zamorano el pasado domingo "pitas lo que quieres, no tienes ni puta idea. Puto sinvergüenza". Dos partidos nada menos. Será que Mancisidor es un tipo peligroso con antecedentes de psicópata, porque si no es incomprensible esa doble vara de medir. Pero como no es la primera decisión de este tipo contra la Real, ni ésta ni la pasada temporada por no remontarnos más lejos, pues será que eso de las casualidades no se aplica aquí. Mientras los realistas vivimos indignados con lo que le están haciendo al equipo, el presidente de la Real mantiene una reunión "cordial" con el presidente de la Federación. Es un consuelo saber que ya hay alguien que vela por los intereses de la Real.

Había quien pensaba que tras dejar Badiola de ser presidente de la Real, el poder nos querría mucho más. Y esa sensación de algunos se topó de bruces con la realidad, con el arbitraje de Pino Zamorano en Córdoba. Ese por el que Lillo dijo al final del partido, literalmente, que ya no se atrevía a hablar de los árbitros por lo que nos pudieran hacer en el futuro. Una frase que se ha llevado el viento porque nadie, absolutamente nadie, se ha parado a analizarla de verdad y hasta las últimas consecuencias. Porque habla de las represalias que el colectivo arbitral (¿con órdenes o sin ellas?) emprende contra quien habla mal de él. Eso, en un lenguaje directo, se llama mafia. Terror, que no respeto. Miedo, que no colaboración. Y con el jefe de los árbitros se ha reunido Aperribay. ¿Habrán hablado de esto? ¿Cómo será el arbitraje del domingo frente al Rayo? Nos pita Amoedo Chas, con el que ya nos hemos cruzado tres veces, las tres la temporada pasada, y con el que no hemos ganado ninguna (derrotas en Castellón y en Anoeta ante el Numancia, y empate en casa ante el Cádiz). Ojito a eso.

Y, claro, puestos a mantener relaciones cordiales, ¿quién puede haber mejor para ello que Fernando Sanz? Debe ser que a la Real le interesa mucho más esa relación cordial que ir hasta el final en un caso de presunta compra de partidos, un caso que dejó a la Real en Segunda cuando es posible que, sin trampas, hubiera subido a Primera. Porque en apariencia resulta fácil tratar de enterrar el asunto ahora que el cadáver de Badiola está frío (¿seguro? Tengo la sensación de que no hay cadáver, y así se deja entrever en el foro que el ex presidente ha abierto en Internet, ese del que no se ha hablado en casi ningún medio de comunicación, que Badiola va a seguir dando guerra... y a la Real le va a venir muy bien que lo haga). Pero a mí por lo menos no se me va a olvidar que antes de que se conociera la grabación de Lorenzo Sanz, mucho antes de escucháramos a Jesuli, fue Fernando Sanz quien acusó a la Real de hacer trampas. Fue Fernando Sanz quien enfangó el nombre del equipo txuri urdin. Fue Fernando Sanz el primero en tratar de desprestigiarnos a nosotros. Pero resulta que, ahora que no está Badiola, tenemos que llevarnos bien con él. Vaya.

Resulta curioso un detalle. El nuevo Consejo, a través de la web oficial, ha matizado la noticia. Dice que no era más que una carta de cortesía, una formalidad en la que se anunciaba al presidente del Málaga, como al resto de presidentes de clubes de Primera y Segunda División, el nombramiento del nuevo presidente. Y ha publicado la carta para que lo veamos. Vale, perfecto. En la carta no hay alusiones a Badiola (salvo ese pequeño apunte de "nueva etapa") ni tampoco a la compra de partidos. Pero ya da qué pensar que un diario de Málaga haga saltar la liebre sobre este asunto, cuando la prensa de la ciudad andaluza ha obviado todo lo relacionado con la compra de partidos. Y ahora, se va Badiola, y de repente somos muy amigos. Y da que pensar también que esa noticia provoque una respuesta del Consejo cuando no ha tenido problema alguno en pasarse dos semanas en el mutismo más absoluto. Extraño, como poco extraño. Y como no creo en las casualidades, pues en esas estamos...

Y en esas aparece Jesuli. Badiola consiguió que un jugador, Jesuli precisamente, dijera abiertamente y ante una grabadora que cobró dinero porque su equipo se dejó perder para que subiera el Málaga y dejara a la Real en Segunda. Y acto seguido, Jesuli se desdijo. Ahora lo hace, dice el Tenerife, ante notario. Si el fiscal que lleva el caso es lo suficientemente valiente como para abrir juicio por este asunto se puede dar la triste paradoja de que todos los que se sienten en él remen en la misma dirección. Y por muy manida que esté esa frase en el entorno de la Real, no va a ser precisamente una dirección que beneficie al conjunto txuri urdin. Aperribay, en esa rueda de prensa en la que se presentó nada menos que diez días después de ser elegido presidente, dijo que seguiría el caso con mucha atención. Tanta casualidad no puede ser más que la explicación a lo atento que se va a mostrar el presidente de la Real. Atento, sí. Pero no resuelto. Ni mucho menos valiente.

La reunión con Villar era más o menos previsible. Aperribay ya anunció que le iba a invitar al palco. Con esta reunión entre semana evitan escuchar el veredicto de la grada de Anoeta y la más que probable indignación de unos cuantos. Lo de Fernando Sanz me parece una broma de mal gusto, puesto que todavía estoy esperando que el presidente del Málaga pida perdón, si no ya por todas las acusaciones que lanzó contra la Real antes de las grabaciones, por el botellazo que recibió Lillo en su estadio. O el agradecimiento por no haber presentado ni Lillo ni la Real denuncia alguna. Lo de Jesuli entristece mucho, pero es normal. ¿Quién se ha puesto del lado de un futbolista que fue valiente y denunció un caso de corrupción tan grande? Ni clubes, ni asociaciones, ni Federación, ni medios de comunicación. Jesuli se quedó con el único apoyo de Badiola, al que ya estaban acorralando también en Donosti. Y se echó atrás. Normal. Cualquiera lo hubiera hecho. Es un gesto de cobardía, sí, pero comprensible. Lo que es incomprensible es lo demás. Y lo que nos queda por ver.

sábado, diciembre 27, 2008

¿Quién preside la Real?

Cualquiera que no siga la actualidad de la Real Sociedad y no se hubiera enterado (que ya es difícil con el ruido que hubo y la repercusión que tuvo en los medios de comunicación) de lo que sucedió el pasado sábado en la junta de accionistas, hoy no sabría quién preside el club. Así de duro y así de triste. Entra uno en la web oficial y encuentra dos enlaces en los que podría solucionar sus dudas. Pulsa en Mensaje del presidente. Nada sucede, vuelve a cargarse la página principal. Pulsa en Consejo de Administración. Y pasa lo mismo, la página principal vuelve a aparecer ante los ojos del internauta. Vas a la web Soy Txuri Urdin, la de uno de los sponsors del club. Y lo que te aparece es una ventana enorme que dice "Saludos del presidente Iñaki Badiola". ¿Para qué seguir buscando? La duda persiste en el mejor de los casos, porque en el peor pensaríamos que el presidente sigue siendo Badiola.

Esa duda tiene múltiples respuestas. La sencilla es que la preside Jokin Aperribay desde hace una semana. Eso es lo que hemos leído en la prensa o lo que vio quien asistiera a la junta. Pero en esa semana, el nuevo presidente no ha hecho absolutamente nada para despejarnos las lícitas, lógicas y enormes dudas que plantea la actual situación del club. Trabajar habrá trabajado todo lo que quiera. Pero llevamos una semana y apenas sabemos quién es y cómo habla el presidente de nuestro club. Nada sabemos todavía de lo que va a hacer, de los planes que tiene, de con quién está hablando, de qué decisiones inmediatas piensa tomar. Una semana de silencio, y más siendo la primera de su mandato, deja demasiados interrogantes abiertos. Mucho oscurantismo. Y, sobre todo, da la impresión de que todo ha estado improvisado sobre la marcha. Que el único programa que tenía un candidato que nunca se presentó públicamente a aficionados y accionistas era arrebatar el poder a Iñaki Badiola.

Ni siquiera sabemos qué va a hacer con lo más importante, el equipo. Que a nadie se le olvide que los administradores concursales recomendaban en su informe la venta de jugadores y ahora mismo se abre un periodo de fichajes en el que se podría colocar a algún jugador en el mercado. Aperribay no nos ha aclarado, porque no nos ha dicho nada de sus planes, si tiene intención de vender ahora a jugadores destacados del equipo. Y, pensándolo fríamente, los traspasos que ahora podrían dar algo de dinero son los de Xabi Prieto y Claudio Bravo. Ojalá no pase por las mentes de los nuevos gestores de la Real acometer una operación como éstas, porque sería pan para hoy y hambre para mañana. El único proyecto de viabilidad económica para la Real pasa por subir a Primera. El único. Todo lo demás es humo y mentira. Y debilitar al equipo ahora mermaría seriamente las opciones de finalizar la Liga entre los tres primeros.

Sí sabemos una cosa. La hemos descubierto hoy. Aperribay ha llamado a Iñigo Díaz de Cerio para, en palabras del bravo delantero realista, decirle que "está interesado en conseguir" su renovación (y al menos Iñigo dice que la Real es su "primera opción", lo que aporta algo de tranquilidad a este proceso y anima a quienes queremos volver a verle de txuri urdin cuando se recupere de su grave lesión). Lo más gracioso es que sabemos de esta conversación por el jugador, no por el presidente. ¿Gracioso he dicho? ¿Y porque será que ya no me río? El caso de Iñigo no es único. Castillo, Markel Bergara y Gerardo termiman contrato el 30 de junio sin que la Real tenga posibilidad unilateral de prorrogar su continuidad en el club. Me imagino que habrá hablado al menos con alguno de ellos, pero el oscurantismo que preside la primera semana de Aperribay en el club me impide decir nada más en este sentido. Y eso es malo.

Como malo es que el nuevo Consejo sólo se haya tomado la molestia de dirigirse públicamente a socios, aficionados y accionistas para anunciarles el cierre del foro de la web oficial. Eso es lo único que ha llevado al nuevo Consejo a romper silencio. Lo único. ¿Y es eso lo más importante que tiene sobre la mesa la Real en estos momentos de crisis institucional, de ruptura social, de quiebra económica y de penitencia deportiva? Sobra decir que no. Pero el orgullo es el orgullo y supongo que a nadie le gusta leer lo que muchos aficionados de la Real tenían ganas de soltar. ¿Justificar las amenazas y los insultos? Nunca. Pero alguien tendrá que pensar en algún momento el origen de esa situación. Y a más de uno no le va a gustar la única conclusión razonable que se puede sacar de esta situación. Que muchos hicieron las cosas mal en el pasado, sí, pero quien tiene que hacerlas bien en el presente las está haciendo ya muy mal.

¿Quién preside la Real? ¿Por qué quien ocupa esa silla no nos saca de dudas ya, lo antes posible y con un discurso que calme los ánimos? Ardo en deseos de escuchar al presidente. Pero para eso todavía no hay fecha, una semana después del ridículo que vimos en el velódromo. Inaudito.

domingo, diciembre 21, 2008

Unidad imposible

Lo vivido anoche en la Junta de Accionistas no me pilla por sorpresa. En absoluto. Ya he perdido bastante de la ingenuidad que tenía al tratar asuntos relacionados con la gestión de este club. Ya éramos un club cualquiera en el que podían vivirse situaciones que hace no tanto tiempo sólo veíamos de lejos y en los informativos de la televisión. Pero ahora sabía que Iñaki Badiola iba a dejar de ser presidente de la Real, sobre todo desde que se confirmó que habría una plataforma alternativa. Sabía, y los hechos lo han confirmado, que el nuevo presidente, Jokin Aperribay, no tendría el beneplácito del accionista de a pie aunque sí tenga el de los poderosos. Sabía que hay una división que, digan lo que digan algunos, no surge en la figura de Iñaki Badiola. Sabía que hay una gran diferencia entre ser el presidente de la Real y ser el presidente de la Real Sociedad de Fútbol S.A.D. Sabía que la Real está controlada por los podres fácticos que todos conocemos, que ya se han desenmascarado y que tienen nombres y apellidos. Y sabía que, por triste y desgraciado que sea tener que admitirlo, que no se puede luchar contra esos poderes en igualdad de condiciones.

Jokin Aperribay es el nuevo presidente de la Real Sociedad de Fútbol S.A.D. Y comienza en ese cargo con unos lastres inmensos. Es el primer presidente de la Real al que no hemos conocido antes de serlo, el primero que no es elegido en unas elecciones libres en las que los accionistas tengan información sobre los candidatos. El primero que simplemente ha dicho "aquí estoy yo", sin más méritos ni proyectos, para dirigir el club. Él mismo admitió que, en realidad, no tenía más ideas que derrocar a Badiola al decir que el lunes empieza a trabajar. Si quería presidir la Real, su trabajo tenía que venir de lejos. Pero el trabajo previo no ha sido más que juntar a una serie de personas que se atrevieran a dar la cara por los poderes fácticos. Eso y no otra cosa fue el objeto de las reuniones previas a la Junta. Hoy no saben cómo salvar a la Real. Como mejorar su situación económica. Como contribuir a que el equipo suba a Primera. A partir de mañana lo intentarán averiguar. Mucha suerte, porque de la suerte que tengan depende el futuro de nuestro equipo.

La Junta de anoche sirvió para dar un nuevo paso en la miseria que rodea a la Real y en el fin de la unidad imposible que todos piden pero que en realidad sólo queremos los que estamos por debajo del nivel decisorio. Jokin Aperribay pidió que se les deje "trabajar en paz" a partir de mañana. ¿Como han dejado trabajar a Badiola? No puede pedir unidad desde el poder precisamente quien la ha torpedeado desde la oposición. Y lo mismo sucede con cierta prensa. Hoy El Diario Vasco silencia todo lo que Badiola dijo en la Junta. Pero no sólo eso. También omite todas las intervenciones de los accionistas (que apostaron mayoritariamente por la continuidad del Consejo de Badiola hasta las elecciones que prometió el ya ex presidente para el verano), que caen en el olvido porque no convienen. Porque hay que dejar claro al iluso accionista la diferencia entre el populacho y el poder. Y el poder venció ayer.

Y llegamos a la cuestión de la imagen. Todo el mundo se rasga hoy las vestiduras por la imagen que, dicen, se ha dado del club por los incidentes finales. Pero yo no estoy sorprendido de que sucedieran. Todo lo que está por encima del equipo y la afición lleva tiempo conspirando para que esa sea su Real. Se lamentan los incidentes, que hicieron necesaria incluso la intervención de la Ertzaintza. Sobra decir que no los justifico ni los defiendo, pero si no buscamos las causas estamos condenados a volver a ver situaciones similares. Y las causas son sencillas. El nuevo presidente de la Real, sin proyecto, sin cara, sin haber ofrecido nada a los accionistas y a los aficionados, se ha apoyado en el poder político, económico y mediático para tumbar una elección libre de los accionistas hace un año. La democracia es así y hay que respetarlo. Pero siempre queda el derecho al pataleo, y eso es lo que mostraron quienes impedieron al nuevo presidente utilizar una Junta de Accionistas como si fuera un colegio votando para la elección del delegado de la clase. Esto exigía más seriedad, más información y mucho más respeto al accionista.

Lo vivido sólo sirve para demostrar que valen más las acciones que los aficionados. Muchas gracias, Miguel Fuentes, por aquella tramposa ampliación de capital que impulsaste. El hermoso y valiente esfuerzo de limitar las acciones por accionista al dos por ciento del capital, el impulsado por Iñaki Alkiza y Luis Uranga (los últimos presidentes con decencia que ha tenido este club), pretendía evitar justo la bochornosa situación vivida ayer. Y mucha gente estalló al ver cómo se hacían añicos esos sueños de que la Real era de los realistas. No lo es. Es una ilusión falsa que ha perdurado en el tiempo con llas mentiras de Denonerreala y sus representantes en la sombra. Es un timo al aficionado y al pequeño accionista. Legal, sin duda, pero un timo al fin y al cabo. Ya sabemos quién manda en la Real. Las caretas han caído, las cartas se han enseñado. Y lo que hemos visto es que había demasiados ases en la manga. Sólo una lucha por ostentar el poder y acallar vergüenzas pasadas. Nadie ha oído una sola palabra sobre lo que van a hacer los nuevos salvadores del club. Ese discurso todavía no se lo saben.

Iñaki Badiola sale de la Real. Lo hace como Don Quijote, enfrentado contra gigantes invencibles y convencido de que su locura (bendita locura a veces) es la realidad. Lo hace después de haber hecho lo que muchos realistas llevábamos años pidiendo: que se levantaran las alfombras y viéramos si la Real estaba o no enferma. Y lo está, como lo está el fútbol español. Badiola ha conseguido demostrarlo y por eso merece un aplauso, por mucho que otros asuntos requieran crítica o censura. Pero ahora necesitamos que sea el Cid y siga ganando batallas después de muerto. La sensación de que este nuevo Consejo dejará caer en el olvido la lucha por la limpieza en la Real y en el fútbol español (lo que le costará al club perjuicios económicos y deportivos claros) es tan esperada que se hace necesario que Badiola siga luchando. No, en absoluto, como oposición al nuevo Consejo, para que este nuevo Consejo construya su ficticia unidad y no tenga excusas, pero sí para que se haga justicia. Si tiene más sobre la compra de partidos, que lo haga público a su tiempo. Ese será su mejor servicio a la Real.

Aperribay tiene un problema. Llega con poca legitimidad social a la presidencia, habiendo derrocado al único presidente de la historia moderna de la Real contra el que no ha habido protestas en Anoeta. Llega sin proyecto, sin soluciones y en una situación compleja. Yo no voy a ser su oposición, pero sí voy a estar tan vigilante como siempre para ver qué hacen bien y qué hacen mal. Su llegada ha sido una mala forma de empezar. Y tiene un hándicap añadido. Él y los poderes que le han apoyado ahora ya no tienen un Badiola al que echarle la culpa de lo que pase en la Real. Ahora son ellos los que tienen que dar la cara, los que tienen que tomar decisiones, los que nos tienen que llevar a Primera. Y si no lo consiguen, tendrán que rendir cuentas. Insisto: mucha suerte. Porque la van a necesitar para reconducir el rumbo de su juguete roto.

jueves, diciembre 18, 2008

¿Quién salvará a la Real...?

Tanto hablar de la Junta del sábado, tanto hablar de la situación de la Real, tanto criticar a Iñaki badiola... y resulta que seguimos sin saber quién tiene que salvar a este equipo de su desaparición a partir del sábado. Lo que está ocurriendo en torno a este club es sencillamente delirante. Si a mí hace ocho años, con Luis Uranga todavía a los mandos de la nave txuri urdin, me cuenta alguien todo lo que ha sucedido desde entonces, no sería capaz de creérmelo. De verdad que no. La Real era un club especial entonces. Hoy no lo es. Estamos en una situación en la que todo el mundo miente, todo el mundo esconde el pasado y el futuro, todo el mundo para tener algo con lo que sangrar aún más a nuestra Real. Vuelan las acusaciones, crece el oscurantismo. ¿Y quién pierde? La Real y los realistas de corazón, sin duda. ¿Quién va a salvar al club? Ojalá hubiera ya una respuesta para esa pregunta.

Iñaki Badiola es hoy el presidente de la Real. Y puede que a muchos no les interese decir ésto, pero lo es porque nadie, absolutamente nadie, dio un paso al frente hace un año. Y porque algunos, directamente, dieron un paso atrás. Ahora muchos se están llenando la boca de grandes proclamas, dicen que si Badiola sigue al frente de la Real estamos abocados a la disolución, pero si no fuera por Badiola el club estaría ya disuelto desde hace un año. Esa es la realidad. Nadie tuvo entonces el valor o los proyectos para decir "aquí estoy yo, yo quiero a la Real y puedo salvarla". Ahora parece que todo el mundo sabía a qué estábamos abocados. Inexplicable entonces el masivo apoyo que recibió el actual presidente de la Real en la Junta de hace casi un año. Muchos mienten. Y la mayoría interesadamente. Pero no muchos parecen preguntarse por qué.

Parece que el objetivo es hacer creer que Badiola es el culpable de todos los males de la Real. Y eso no sólo no es cierto, sino que es una asquerosa mentira que trata de ocultar demasiadas cosas del pasado más reciente y más oscuro del club. Badiola ha hecho cosas bien y cosas mal, ha cumplido unas promesas y ha incumplido otras, pero me parece sangrante leer entrevistas con algún ex presidente de la Real repletas de malintencionados comentarios, negros augurios y mensajes interesados. Es sencillamente asqueroso. La Real está donde está porque todos los presidentes, absolutamente todos, que siguieron a Luis Uranga en el cargo realizaron una gestión absolutamente nefasta. Quizá incluso delictiva como dice Badiola (¿por qué no esperamos a que un juez lo diga?), pero sin duda profundamente negativa e inadecuada para el club. Creyeron que la Real era un juguete y lo rompieron por demasiados sitios. Y ahora quieren escurrir el bulto. ¿Qué hicieron con los 25 millones de euros que dejó Xabi Alonso? ¿Qué hicieron con el dinero ganado en la Champions?

Y si en la parcela económica la comparación es terrible, por el enorme capital dilapidado por los presidente de Denonerreala no sabemos muy bien en qué y cómo, en la deportiva es sencillamente delirante, ¿Cómo es posible que haya tanta animadversión contra los fichajes que hizo Badiola el año pasado y nadie se quiera acordar de quiénes vinieron con Astiazarán, Fuentes o De la Peña (Larzabal, que ahora parece el portavoz de ese negro pasado, no tuvo tiempo ni de fichar en su efímera presidencia). Yo os recuerdo algunos nombres: Lee Chun Soo, Jesuli, Juanito, Germán Herrera, Mladenovic, Viáfara... ¿Esos eran jugadores buenos para la Real y no Martí, Fran Mérida o Víctor? Si así fuera, cómo está el fútbol, oiga... Si el partido de Vitoria hubiera acabado como debió, nada de esto estaría sobre la mesa. Los hipócritas y los interesados estarían escondidos, alguno incluso estaría alabando a Badiola aunque tuviera ganas de clavarle un puñal en la espalda. A eso hemos llegado en la Real.

Dicen que hay ahora (como se suponía que la iba a haber, por cierto, en las anteriores elecciones; entonces no llegó a aparecer) una plataforma dispuesta a asumir el mando de la Real. ¿Quién la forma? ¿Qué ataduras tiene? ¿Qué relación guarda con ese negro pasado de a Real o con los poderes fácticos que quieren recuperar el control del club? A dos días de la Junta, nadie ha dado explicaciones, hay muchísimo oscurantismo e incluso se ha tenido un trato despectivo con la prensa que ha tratado de informar sobre ellos. ¿Eso es lo que viene a la Real? Pues lo mismo son unos genios que nos sacan del agujero, pero a día de hoy no tengo motivo alguno para otorgarles credibilidad y carta blanca. Se critica a Badiola por ocultar información y no habrá ni dos días para valorar la alternativa. ¿Por qué no han salido antes? Una junta general no coge por sorpresa a nadie, debía celebrarse antes de finalizar 2008 ¿Por qué no esperan a las anunciadas elecciones del mes de junio? Esas son las preguntas que deben responder. Y sus respuestas ya llegan tarde, pero al menos son exigibles antes de la junta.

El presidente de la Real, sea quien sea, tendrá mi apoyo incondicional para hacer las cosas bien. No entiendo la oposición cuando lo que está en juego es la vida de la Real. En cualquier caso, parece que habrá una propuesta el sábado para la remoción del Consejo de Badiola. Eso, si no hay una alternativa que logre la confianza de los accionistas, supone dejar el gobierno del club en manos de los administradores concursales. Es decir, en manos de quienes ya han recibido dos negativas del juez (remoción del consejo de Badiola y suspensión de la junta de accionistas) por extralimitarse en sus funciones. Eso sí que me parecería triste. Los concursales ya han demostrado su clara animadversión por Badiola. O lo que es lo mismo, su filiación hacia los enemigos del todavía (mal que duela a algunos) presidente. Si seguimos trazando equivalencias, lo mismo descubrimos que el pasado amenaza con volver a la Real. Y eso, en pleno concurso de acreedores, sí que hace más que posible la disolución de la Real. Con su gestión demostraron que ese y no otro era el futuro que nos esperaba.

¿Quién va a salvar a la Real? Yo lo tengo claro. Son los jugadores, los técnicos, los que entran cada fin de semana en el vestuario de un estadio de Segunda División. Son los que nos van a llevar a Primera. Porque me acuerdo de hace poco más de un año. Venía otro líder a Anoeta, el Málaga. Y salió una Real, para muchos, de circunstancias. Con diez jugadores de la cantera. Y ganó. Ya lo creo que ganó. Por un claro 2-0. Y nos dio esperanza para el presente y también para el futuro. Ahora viene otro líder, el Salamanca. Y ahora hay que volver a ganar a ese líder para seguir creyendo en el futuro de la Real. Ese es el partido. El de las 17.00 horas. Luego ya tendremos tiempos de prestar atención a lo que suceda después.
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Con toda la basura que se empeñan algunos en arrojar contra el club, se corre el peligro de no darnos cuenta de que son quienes visten la camiseta txuri urdin quienes generan ilusión. Yo sigo creyendo en la Real. En esa Real. Porque la Real que nos quieren vender desde demasiados sitios se ha convertido ya en un club cualquiera. Los que saltan al campo no. Y con ellos me vuelco. El resto, que se pelea por los restos del naufragio, que muestra todo su empeño carroñero en desmenuzar un cadáver que ni siquiera está frío todavía. Yo, con el vestuario.

jueves, diciembre 11, 2008

Me gusta

Me gusta el logotipo del centenario de la Real, que se celebrará entre el próximo 20 de enero y el mes de septiembre de 2009, fecha oficial en la que el club alcanzará esta hermosa efeméride. Sí, la verdad es que me gusta. Me gusta por su sencillez y por la poderosa presencia del blanco y el azul. Me gusta porque sí me remite rápidamente a la Real y porque no hay motivo alguno para que genere crispación en un entorno ya suficientemente crispado. Me gusta. Pero me gustaron más otros pequeños detalles en torno a este logotipo y otros asuntos de los que trató el presidente, Iñaki Badiola, en su comparecencia ante los medios.

Me gusta que los autores del logotipo, José Luis y Fernando Lanzagorta, no hayan cobrado un solo euro por su buen trabajo. Me gusta porque con esto demuestran que hay gente que quiere a la Real por encima de todo y que está dispuesta a arrimar el hombro en esta hora de necesidad, para colaborar en lo que haga falta. Me gusta el generoso y (oh, sorpresa) poco comentado gesto de generosidad de Badiola al incluir a todos los ex presidentes vivos de la Real en la Comisión del Centenario. Me gusta porque lo fácil hubiera sido prescindir de quienes han anunciado querellas en su contra. Badiola ha puesto así a la Real por encima de sus intereses personales, porque Fuentes, De la Peña y Larzabal han sido presidentes del club y debían estar en esa comisión. Ya lo están.

Me gusta que, en medio de toda esta locura que es la actualidad de la Real, no se hayan detenido los trabajos para celebrar los 100 años de Historia del club. Me gusta porque hay ideas y plazos, porque habrá imágenes que todos los realistas guardaremos en nuestra memoria. Me gusta porque la Real se convertirá en más protagonista si cabe de la vida guipuzcoana y porque celebraciones como ésta sólo las veremos una vez en nuestras vidas. Sólo por eso, por dar a los aficionados una verdadera alegría, ya merece la pena impulsar los actos del centenario. Y ojalá pueda ser con la Real en Primera, que sería el mejor y más merecido premio para los valientes que van cada quince días a Anoeta, para los que están en las gradas de los demás estadios de Segunda, para los que se agarran con fuerza a la radio o a la televisión para saber qué están haciendo sus jugadores.

Y me gusta, me tiene que gustar a pesar de todas las críticas, que el presidente de la Real (sea quien sea y aunque sea otro y no el actual) siga hasta el final para descubrir si se amañaron partidos para que este equipo siga esta temporada en Segunda División y para que se castigue a quien pudiera haber cometido delito alguno en la administración de las cuentas y el funcionamiento interno del club. Muchos se escudan en que eso forma parte del pasado y en que removerlo no hará ningún bien a la Real. Yo, en cambio, soy de los que piensan que el que la hace la paga. Y para eso están las leyes, para que se cumplan. Quiero una competición limpia y quiero una Real más limpia todavía. Si Badiola lo consigue, recibirá mi aplauso sincero. Yo quiero saber la verdad en ambos casos. Y si bien entiendo que haya personas que no lo compartan porque tienen oscuros intereses en ello, no comprenderé jamás que la prensa quiera enterrar estos oscuros sucesos que han manchado ya para siempre la Historia de la Real. De nuestra Real. ¿Hemos olvidado que es nuestra? Espero que no.

miércoles, julio 09, 2008

Badiola da las necesarias aclaraciones

El presidente de la Real, Iñaki Badiola, ha mantenido una reunión con los distintos medios de comunicación que siguen la actualidad del club para informarles de todo lo que se mueve en estos días, que no es poco. Mi primera impresión es buena, muy buena. Ha aclarado unas cuantas cosas que estaban en el aire y ha despejado algunas dudas. Siguen quedando algunas cuestiones por aclarar, pero hay que dar tiempo al tiempo. La situación de la Real tampoco está como para exigir demasiado. Hay mucho trabajo por hacer para que el 21 de junio de 2009 este equipo vuelva a estar en Primera, y eso es lo más importante.

Lo primero que han aclarado Badiola y su Consejo es que si la Real hubiera ascendido a Primera División, no estaríamos hablando de la Ley Concursal. Pero que nadie se equivoque de enemigo porque, a tenor de lo que dicen los rectores del club, la decisión se toma a raíz de los datos de la due diligence, cuando se sabe de la verdadera importancia del agujero económico. "El 4 de mayo conocimos que los fondos negativos eran de -25 millones de euros, por lo que si no se ascendía era inevitable acogerse a la causa concursal. Nos vendieron una foto que no era la que es", explicó Badiola. Más claro, agua. Y en esto también entra la labor de la Diputación. Estoy plenamente de acuerdo en las dudas sobre su actuación pasada. El control y la vigilancia que parecen tener ahora sobre Badiola no lo tuvieron sobre anteriores consejos. Más vale tarde que nunca, pero se echa en falta algo más de ecuanimidad.

Comparto con Badiola un pesar: lo poco que parece haber calado el contenido de la due diligence. Tanto tiempo demandando algo así, y cuando se cuenta, el malo parece Badiola Si todo lo dicho es cierto, estamos ante prácticas lamentables que han sangrado a la Real durante años. Y se habla de ello como si no importara. Eso, y no otra cosa, es lo que ha provocado la triste situación en la que vivimos hoy. Aunque alguno prefiera olvidarlo, Badiola no estaba en la Real cuando bajó a Segunda o cuando Miguel Fuentes se sentó en la sala de prensa de Anoeta, como presidente del club, para anunciar que había riesgo de desaparición. De las tiendas en China no voy a dudar y comparto que sus beneficios sean para reforzar a la Real y no para tapar los agujeros que dejaron los anteriores rectores. La Real tiene que aprender a gestionarse con lo que genera. Si viene algo más, perfecto, pero basta ya de endeudarse de forma salvaje para traer a jugadores de la categoría de Viáfara, Peiremans, Collet, Demetradze o Víctor López.

Todo lo que se movió en torno a Francis Cagigao también parece quedar claro. A tenor de lo que explica Badiola y por lo que hemos visto en los últimos meses, el ojeador del Arsenal tiene un puesto importante en todos los sentidos en el club londinense, un puesto que no va a dejar por el pírrico sueldo que le puede ofrecer una Real Sociedad en Segunda y acogida a la Ley Concursal. Es lógico que la Real le quisiera y es lógico que él dude. Chapeau para él si está colaborando con este club sin ganar un euro. Falta nos hace gente así. Ojalá alguien pudiera confirmar que ha visto a Cagigao en Anoeta, porque si, como dice Badiola (y yo no voy a dudarlo sin motivos), ha estado en 14 partidos de la pasada temporada, todas las dudas estarían ya despejadas. ¿Para qué necesita la Real un director deportivo que cobre un dinero que el club no tiene si se puede poner en marcha un organigrama con Lillo al frente y con técnicos de casa? Me gusta la idea.

En cuanto a los fichajes, Badiola confirma que hay movimiento. Primero, se da por hecha la contratación de Sergio Rodríguez, a priori una incorporación interesante. Segundo, "vamos a tener la prioridad en los cedidos en el Arsenal", lo que podría suponer el regreso a la Real de Fran Mérida (y la confirmación de que los agoreros que decían que nadie querría venir a este equipo era una barbaridad; en este caso, Mérida no sólo querría venir, sino incluso regresar). Badiola ha dicho que no se ha llamado ni a Gari ni a Delibasic, y ahí quedan dudas. El primero habló de algún contacto con el club. ¿Se ha producido o no? Y el segundo colocó a la Real como prioridad. ¿Se le va a llamar o los técnicos buscan otra cosa?

Y cuarto, que en la operación de Carlos Villanueva no se han hecho tan mal las cosas como algunos pintaban, aunque puede que algún detalle del comportamiento con el Audax Italiano no haya sido todo lo correcto que hubiera sido deseable. Se ha valorado el precio y la situación del club. Es normal que, en situación de concurso, la Real no se gaste tres millones de euros en un jugador. Es lo que costó Rivas y, estando en Primera, muchos pensamos que era una barbaridad. Y ojo: los técnicos "preferían a otro. Y ése va a venir". Es decir, que hay un plan B mucho más barato que Villanueva. Insisto, no olvidemos la situación en la que nos encontramos, que no hay dinero, que hay tres administradores que tienen que supervisar todas las decisiones que se tomen.

Las salidas también se mueven. Víctor López ya no es jugador de la Real. Creo que todo el mundo podrá coincidir en lo difícil que hubiera sido sacar dinero por este jugador, y más pensando en su regreso a Argentina (como parece que va a suceder), ya que los clubes de aquel país son vendedores, no compradores. Darle la carta de libertad es un acierto, porque la Real se libera de una de las fichas más altas que tenía y aligera parte de la deuda contraída con los jugadores en junio. La venta de un portero también parece garantizada y tiene toda la lógica del mundo. Si es imprescindible vender, Riesgo o Bravo son quienes más dinero pueden dejar. Será una pena despedirse de uno, pero es tontería tener dos porteros de nivel para que uno se quede todos los días en el banquillo. Mikel Alonso parece que se quedará en Olympiakos. El día que nos anuncien los traspasos de Diego Rivas y Stevanovic, este capítulo estará muy bien encaminado.

Y un par de dudas maliciosas. Ahora que Badiola anuncia un recorte del 30 por ciento de los sueldos de los jugadores, hay cierto sector de la prensa que lo considera un ataque inaceptable a quien salta al cesped domingo tras domingo. Curiosamente, cuando el Consejo de Denonerreala propuso a la plantilla reducir su sueldo y pagar parte en función de objetivos (vamos, si se subía a Primera División), los atizados fueron los jugadores. ¿Tendrá algo que ver eso con el enfrentamiento entre Badiola y El Diario Vasco? El periódico denuncia que no fue invitado a esta reunión con los distintos medios y, sin embargo, sí aparece en la lista que ha facilitado la Real a través de su web. Cada uno que crea a quien quiera. Yo ya he dicho muchas veces que no me gustan los linchamientos ventajistas...

sábado, junio 28, 2008

Realistas

Muchos van por ahí diciendo que son realistas. Me parece bien, la gente es libre de hacer lo que quiera. Pero realistas de verdad no parece que haya tantos, a tenor de lo que vivimos estos días. Dicen que la Real Sociedad vive el peor momento de su historia. Vive en Segunda, lo que demuestra la gravedad deportiva, y está a punto de acogerse a la Ley Concursal, lo que confirma la gravedad económica. Siempre había pensado que una de los aspectos más bonitos de ser realista es que las cosas nunca iban a ser fáciles para nosotros y que por eso los días felices serían más hermosos. Que nuestras crisis no son esas de no ganar un título en dos años o que unos jugadores se corran una juerga. Que nuestros éxitos son más bonitos por poco frecuentes. Que lo nuestro era un sentimiento más que una afición.

Y hay gente que sí está demostrando estos días ser realista. Lo está demostrando Lillo, al renovar como entrenador sobre todo para lograr el objetivo del que tan cerca se quedó, devolver a la Real a donde pertenece, a Primera División. Eso, al margen de las valoraciones que se puedan hacer sobre su renovación (para mí, un gran acierto) le honra y mucho. Sabe que tiene una deuda con la Real y con los realistas. Y la va a pagar, nos va a subir. También honra a un jugador como Iván Campo, al parecer pretendido por la Real sobre todo porque llegaría gratis, hacer las declaraciones que ha hecho. "Tras muchos años fuera, volvería allí para ayudar en todo lo que pueda a la Real". "Conseguir el ansiado ascenso con la Real es un reto que me atrae. Nunca debía haber descendido, ahora todo el mundo debe estar unido para que los jugadores hagamos nuestro trabajo y consigamos subirla de nuevo".

Me emociona escuchar frases así de alguien que está fuera de la Real, alguien que no tiene una responsabilidad directa en el descenso o en el no ascenso y que, aún así, sabe cuál es el sitio de la Real y que hay que hacer lo imposible para retornar a él. Tienen más valor estas palabras sobre todo en unos momentos en los otros realistas, los que escriben en los medios de comunicación, andan publicando que nadie va a querer venir a la Real con la que está cayendo, mermando las posibilidad de este club de reforzarse. Con Iván Campo ya se han equivocado. El año pasado escribieron cosas similares. ¿Quién iba a querer venir a la Real si no hay dinero, si está en Segunda, si es un desastre en todos los aspectos...? Delibasic vino. Se le criticó, se le infravaloró. Tuvo que recordar precisamente eso, que vino a la Real cuando pocos lo hubieran hecho. Y al final le alabaron sólo porque era un estilete perfecto para atacar a Iñaki Badiola.

Llegamos a Badiola. Sigo creyendo en su capacidad para sacar esto adelante (más que nada, como ya he dicho en ocasiones precedentes, porque no defenderé nunca los linchamientos), pero se está equivocando en algunos aspectos. El primero y fundamental, prometerle a los jugadores cosas que sabe que no va a poder cumplir. Presidente, hábleles claro. Déles datos. Hábleles de futuro. Quienes lo entiendan son los que tienen que devolver este equipo a Primera. Quienes no lo entiendan, no deberían vestir esta camiseta. Garitano ya ha decidido marcharse de la Real porque, al parecer, no confía en el futuro de la Real y no ve garantías de cobro. Pues que se vaya. Gracias por los servicios prestados y adiós. Tiene su parte en el descenso y en el no ascenso de este equipo. Si cree que eso es lo que tiene que hacer, que lo haga. Se va porque quiere sin saldar la deuda que tiene con el club y con los aficionados.

Lo de Garitano no es una sorpresa del todo. Dicen que puede haber desbandada de jugadores. Que están muy molestos con el presidente y angustiados por el futuro. Como ejemplo, Morten Skoubo, ese jugador que ha marcado cinco goles en tres temporadas, al que esperamos para no bajar, al que esperamos para subir, que apenas ha jugado unos pocos minutos en una decena de partidos en las dos últimas temporadas. Dice en Dinamarca (¿por qué todos serán tan valientes de hacer declaraciones así siempre cuando están fuera?) que "lo primero es cobrar y luego ya veremos qué pasa". Gracias, Morten. Antes o después, se te pagará lo que se te debe, no lo dudes, que para eso tenemos leyes. Pero para algunos de nosotros el fútbol es algo más. Te esperamos muchas veces y no has llegado. No te mereces un aplauso más. Pero, si te quedas, ten por seguro que los tendrás cuando vistas la camiseta txuri urdin. Porque eso, para nosotros, está por encima de cualquier otra cosa.

Y más realistas. Miguel Fuentes, María de la Peña y Juan Larzabal. Ellos tres fueron presidentes de la Real en las horas más oscuras de los últimos tiempos. Por mucho que se quiera atacar a Badiola, ésas no son las actuales, sino las que nos han llevado hasta aquí. Las del fracaso y las del silencio cuando todavía había solución posible. Fuentes dimitió antes de que se consumara la histórica tragedia de bajar a Segunda. No dio muchas explicaciones sobre sus motivos y, para este humilde servidor, fue una rendición y un acto de cobardía. Salir corriendo antes de que se hundiera el barco para no ser el presidente del descenso. Esa fue De la Peña. La del descenso y la de la complicación máxima para conseguir el ascenso. La que dejó unas cuentas imposibles y salió corriendo con un proyecto a medio hacer. Larzabal fue un presdiente de paso, pero era consejero tanto con Fuentes como con De la Peña, y eso le da parte de responsabilidad.

Ahora ellos van a demandar a Iñaki Badiola por lo que dijo en la última asamblea, por las acusaciones que lanzó el presidente contra su gestión basándose en los datos de la famosa due diligence. Un gran momento han elegido estos ex presidentes para lanzar más basura contra la Real. Están en su derecho de denunciar a quien quieran, faltaría más. Pero flaco favor le hacen a la Real, de eso no me cabe la menor duda. Y ya que forman parte de una oposición tremendamente organizada al actual presidente del club (con ramificaciones políticas y mediáticas), no me queda otra posibilidad que sumarme a lo que dice un tipo que algo sabrá de la Real, Jesús Mari Satrústegui: "La verdad es que no tengo motivos claros de crítica a Badiola porque es el hombre que entró cuando nadie quiso. Los que ahora critican tanto, ¿por qué no entraron entonces a apoyar al club?". Pues eso. Cuanto realista hay por ahí suelto...

lunes, junio 23, 2008

Resumen de la temporada (4) Tres presidentes, dos consejos, unas elecciones y mucha polémica

Dos Consejos de Administración, tres presidentes. El plano institucional es el que más convulsiones ha vivido durante esta temporada, con incontables polémicas y unas elecciones de por medio. María de la Peña comenzó la temporada como presidenta, dimitió y su lugar lo ocupó de forma interina Juan Larzabal. Iñaki Badiola venció en unas elecciones en las que ningún rival se atrevió a dar el paso de presentarse. Demasiado lío para la Real. Y, aunque sea algo ajeno al equipo, lo que está claro es que le ha pesado. Es imposible vivir al margen de lo que sucede en las oficinas de Anoeta. Y hoy, le pese a quien le pese, las ocupa Iñaki Badiola.

Si procedemos a la siempre injusta operación de buscar un único (o principal) culpable de la actual situación de la Real, quizá el nombre que haya que apuntar sea el de María de la Peña. Cometió el error de querer continuar en el cargo cuando la situación era insostenible. El descenso de la Real a Segunda debió ser más que suficiente para dar por liquidado y fracasado el proyecto de Denonerreala. Pero cuando Fuentes dimitió, De la Peña paralizó el trabajo del club a expensas de saber en qué división jugaría en la temporada 2007-2008. Al final fue en Segunda y costó una enormidad recuperar el tiempo perdido en el terreno deportivo. En el económico los males venían de mucho más lejos, pero De la Peña los agravó al presentar unos presupuestos que no convencieron a nadie.

Positiva fue su apuesta por la cantera para el nuevo proyecto deportivo, pero a nadie se le escapa que no fue una decisión voluntaria, sino forzada por la muy precaria situación económica. Lo que resulta incomprensible es que, una vez hecha esta apuesta, una vez conformada una plantilla con jóvenes procedentes de Zubieta, una vez contratado un director deportivo y una vez confiado el proyecto a un entrenador extranjero, De la Peña decidiera dimitir ya iniciada la temporada. Fue un error de grandes proporciones. Fue una hipoteca más para el futuro de la Real. Fue una piedra en el camino de quien llegara tras ella.

Juan Larzabal asumió la presidencia de forma transitoria y puso fin a la nefasta etapa de Denonerreala en el club. Se metió en un charco con Iñaki Badiola y con los jugadores del primer equipo (a quienes reprochó no haber aceptado que se vinculara parte de su sueldo al ascenso) nada más aterrizar, pero al final cumplió con el papel de dirigente de transición que se le había encomendado. Dirigió la Junta en la que se eligió al nuevo presidente con mucha serenidad y pocos se acordaron en aquellos momentos que tenía vinculación directa con los (con todo merecimiento) denostados consejos que presidieron Miguel Fuentes y María de la Peña. Y eso tiene mérito.
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Así llegó Iñaki Badiola a la Real. Su proyecto, curiosamente, lo dio a conocer De la Peña en otro gran error de la ex presidenta. Entonces lo que sabíamos es que un grupo inversor chino quería hacerse con un importante paquete accionarial de la Real en una ampliación de capital cerrada. Al final, Badiola dio la cara por ese grupo, renunció a la compra de acciones y se postuló para presidir la Real simplemente como accionista que es. Su discurso era ambicioso y eso, a partes iguales, ilusionó a unos (sobre todo a los aficionados) y molestó a otros (sobre todo a quien controlaba la Real desde la sombra). Su no vinculación con grupos políticos o mediáticos auguraba enfrentamientos de todo tipo. El tiempo lo ha demostrado.

Badiola se convirtió en presidente sin rival. Nadie se atrevió a oponer su proyecto al ahora presidente de la Real. Durante semanas se habló de una candidatura alternativa, oficial si se quiere, con el respaldo de los paquetes de acciones que al parecer sigue controlando Denonerreala (y que podría ser la base opositora que tumbó todas las propuestas de Badiola en la última Junta). Se habló de Miguel Santos, quien finalmente declinó volver a ser candidato y ha mostrado una muy buena relación con Badiola en estos meses. Pero al final nadie dio el paso. Aún así, Badiola fue elegido con un enorme respaldo del 72 por ciento de las acciones.

Al presidente de la Real le han perdido las formas en muchos momentos de sus seis primeros meses en el club. Y lo más duro llegó al principio, cuando se le juntaron la dimisión de Coleman, el despido de Salva Iriarte, la polémica por la no contratación de Juan Carlos Oliva como entrenador y la consiguiente salida del club de Paco Aiestaran. Se equivocó también al enfrentarse a algunos jugadores de la primera plantilla, como Delibasic, al que incluso amenazó con quitarle la ficha en un último intento desesperado por traer a Zigic al equipo. El delantero del Valencia será para siempre la promesa incumplida de Badiola, a pesar de que lo más probable es que sea el club levantino el responsable de que no fuera traspasado.

En el otro lado de la moneda, el presidente tiene algunos motivos para ser alabado. Para empezar, consiguió que los realistas se ilusionaran de verdad con el ascenso. Dijo sin tapujos lo que nadie había dicho hasta entonces, que el objetivo era volver a Primera cuanto antes. No haberlo conseguido puede ser un duro golpe para su proyecto (como también el rechazo a su gestión en la última Junta, aunque eso merecería un análisis más sosegado sobre quién votó en su contra), pero es verdad que había que decirlo. Y para conseguirlo apostó fuerte por los fichajes. Trajo cuatro jugadores que, se diga lo que se diga, subieron el nivel del equipo. Con esa ilusión y con la innovadora idea de colocar sillas en la pista de atletismo para que las ocuparan niños, devolvió a Anoeta un aspecto de Primera, el que no tuvo en la primera vuelta.

La parcela deportiva le ha dado más de un dolor de cabeza a Badiola. Consiguió la compleja renovación de Xabi Prieto, y por ello hay que felicitarle. Demostró que tenía contactos para reforzar la plantilla con nivel (aunque el retraso en confeccionar el nuevo proyecto, tanto en fichajes como en renovaciones, está sembrando dudas en este aspecto). Pero poco a poco se fue debilitando la estructura técnica de Zubieta. Son muchos los entrenadores que se han marchado o que han sido despedidos, dos los directores deportivos de los que se ha prescindido (Aiestaran y Salva Iriarte) y el relevo no termina de llegar. Se ha hablado muchísimo de Francis Cagigao desde el mes de febrero, pero trabaje o no para la Real desde la sombra no termina de llegar. Y eso pesa.

Como pesa hoy en la Real el lastre que supone la crisis institucional. Lo único que está claro es que no todo el mundo rema en la misma dirección. Hay demasiados enfrentamientos, demasiadas historias que el aficionado no entiende ni comparte. Guste o no, es Badiola quien tiene que llevar adelante esta nave. ¿Le apoyaremos todos? Hoy dudo mucho que todos den ese valiente paso, por mucho peligro que aceche a la Real. Cuánta irresponsabilidad llevamos vivida en estos últimos tiempos...

miércoles, junio 18, 2008

¿Qué pasa en la Real?

Una simple pregunta, inocente en apariencia, es lo que me ronda desde hace demasiado tiempo. ¿Qué pasa en la Real? Esta vez no hablo de fútbol, no. No hablo de la confección de la plantilla, del descenso y no ascenso, de la calidad de los jugadores, del estado de la cantera o de cuántos jugadores de fuera debe tener este equipo. Hablo de la situación del club, de economía, de poderes fácticos, del entorno y de los presidentes que ha tenido esta institución casi centenaria. Porque, de un tiempo a esta parte, es prácticamente imposible tener nada claro. Lo que uno lee y escucha tiene tantas interpretaciones que de nada sirve formarse una opinión, ya que todo puede cambiar al día siguiente.

A día de hoy, no me siento capacitado para evaluar a Iñaki Badiola. No soy economista y no puedo decir si las cifras que ha presentado a los accionistas son reales, verídicas y honestas. No sé si es el salvador de la Real o alguien que ha venido a aprovecharse del club. No sé si ha hecho las cosas bien o mal. De verdad que no lo sé. Porque vivimos en el centro de una ceremonia de la confusión en la que todo el mundo parece tener intereses ocultos. A Badiola le recibí con escepticismo por el halo de misterio que le rodeaba. Le censuré cuando sentí que tenía que hacerlo, sobre todo por perder las formas en un par de ocasiones, y le aplaudí cuando pensé que era de justicia, por mucho que duela a algunos más de una vez en los 165 días que lleva siendo presidente de la Real.

Ahora, sin tener ni la más remota idea de si lo que estoy diciendo es una barbaridad o si me tendré que arrepentir en el futuro, cada vez me siento más badiolista. ¿Por qué? Muy sencillo. El presidente de la Real está sufriendo ataques salvajes, siempre desde los mismos sectores de prensa y accionistas. Todo lo que antes no se criticaba a otros presidentes de este club, con Badiola son traiciones, mentiras e incluso irregularidades. Se ha convertido en noticia de portada, sólo para criticar a Badiola, incluso la organización de un torneo de chavales. Deprimente y despreciable. No me gustan los ajusticiamientos, y creo que Badiola está siendo víctima de uno. No me gusta que se hayan permitido auténticas barbaridades a otros presidentes y a éste, sólo a éste, le examinemos con lupa incluso sus gestos en el palco (por cierto, de chapeau cómo se portó con todo el que se acercó a él tras el ascenso).

La Junta de Accionistas de ayer me reforzó en esta posición, desde el fondo hasta lo anecdóctico. Comienzo por esto último. La primera ovación de ayer se escuchó cuando Badiola afirmó que los resultados de la due diligence confirmaban que Luis Uranga no incurrió en irregularidad alguna y fue un gran presidente de la Real. Y me acuerdo de cómo se fue este presidente, al que siempre tuve mucho cariño: insultado y despreciado. Se le obligo a dimitir porque, al parecer, la situación de la Real era entonces insostenible. Cuánto se habrán arrepentido algunos de la campaña de acoso y derribo que protagonizaron entonces contra Uranga. Cuánto se habrán acordado de él cuando este equipo bajó a Segunda o de las saneadas cuentas que presentaba siempre ahora que hablamos de deudas millonarias. Y ahora se aplaude cuando le elogian. ¿Qué pensará hoy Uranga...?

Si vamos al fondo de la cuestión, la situación roza lo delirante. Badiola nos habla de irregularidades salvajes, de una doble contabilidad, de pagos oscuros, de situaciones verdaderamente preocupantes... y cuando uno ve el resultado de las votaciones y lee la prensa de hoy el malo parece que es Badiola. ¿Es Badiola quien ha llevado a la Real a una situación de quiebra técnica que ya veremos cómo se resuelve? ¿Es Badiola quien llevó a este equipo a la Segunda División? No, ya lo creo que no. Los culpables ya no están en la Real y, por lo que parece, a muchos les da igual que se vayan de rositas. Los que sí están son los que tienen que trabajar por devolver a este equipo a la élite y seguimos sin darnos cuenta de que en esa tarea tenemos que empujar todos en la misma dirección.

Cuando Luis Uranga era presidente de la Real, había unión. Pero llegaron algunos que decidieron que Uranga ya no les valía y pensaron que todo estaba permitido para estar en el poder. Desde el relevo presidencial, desde las primeras elecciones en las que hubo más de un candidato, el frentismo se ha apoderado de la Real. Todo vale para derribar al oponente. Incluso perjudicar a la Real. Sobre todo perjudicar a la Real, porque eso es lo que más daño puede hacer a su presidente. Eso pensaron casi todos durante los sucesivos mandatos de Astiazarán, Fuente, De la Peña y Larzabal. Y a nadie le importó que la Real y los realistas sufriéramos por el camino. La Junta de ayer confirma que nada de eso va a cambiar. Que hay una oposición organizada pero que no se atreve a dar la cara. Que el accionista de a pie está harto de esta situación. Que el control de este club es cada vez más complicado. Y que la tarea de Badiola es mucho más ingente de que lo seguramente imaginó.

A día de hoy sólo puedo proclamar una cosa, y lo hago sin ningún género de duda. Confío plenamente en Iñaki Badiola. A pesar de algunas medias verdades, a pesar de algunos incumplimientos, creo firmemente que está realizando un sincero intento de reflotar a la Real, una tarea que me parece de todo menos fácil y que muchos se están empeñando en torpedear. Y estoy convencido de que lo va a hacer. Si le dejan...

lunes, abril 14, 2008

...Y cien días han pasado

Cien días han pasado desde que Iñaki Badiola se convirtió en presidente de la Real. Ese es el tiempo de cortesía que, dicen, hay que dar a cualquiera que llega a un cargo nuevo. Hay que ser claros, Badiola no los ha tenido. A Badiola se le ha juzgado desde antes incluso de llegar a su despacho en Anoeta. Incluso se le ha sentenciado. Cien días después no va a cambiar ninguno de los juicios a los que se le ha sometido. Pero hay algo que está muy claro. En estos cien días, la Real y todo lo que se mueve a su alrededor ha cambiado mucho. Parece mentira que el club sea el mismo que empezó la temporada.

Y eso, con todos sus matices, que los tiene, es un halago al presidente. La Real estaba sumida en la depresión, en la desidia, en la inacción. Badiola lo ha cambiado. No ha habido semana que no nos haya dado tres o cuatro titulares con lo que ha dicho y con lo que ha hecho. El presidente ha dinamizado el club, ha hecho que se mueva, que haga cosas que nadie imaginaba hace unos pocos meses. Su principal logro, no cabe duda, es que ha conseguido que la gente vuelva a Anoeta. Un estadio que hace tan poco tiempo acogía partidos de Champions League no puede presentar el aspecto semivacío que le hemos visto demasiadas veces esta temporada. Por mucho que estemos en Segunda.

Badiola se enfrenta, además, a un condicionante de extrema relevancia para juzgarle: el ascenso. Si la Real sube, las críticas al menos se atenuarán. Si la Real no sube, muchos sacarán los cuchillos que ya tienen preparados, que de hecho ya están utilizando. Duro condicionante para un presidente que llega a un club a mitad de una complicadísima temporada como ésta. Si la Real es el 15 de junio equipo de Primera, Badiola podrá sacar pecho, presumir de su trabajo y del logro. ¿Y si no lo es? Sombrío panorama ésta. Mejor no pensarlo hasta que suceda. Aunque Badiola debe tener ya un plan B. Un segundo año en Segunda, con ser una posibilidad que nadie quiere pensar, no puede cogernos a pie cambiado como nos cogió el descenso.

Para mí, lo más reprochable de su acción ha estado, precisamente, en la parcela deportiva. Y especialmente en el banquillo. Ha tenido ya tres entrenadores, y lo más curioso es que los relevos se han producido cuando no eran necesarios o cuando no se esperaban. Coleman aguantó con el nuevo presidente dos semanas más de lo que se presumía. Eizmendi cayó cuando nadie preveía un cese. ¿Paciencia? Badiola sabe que no puede tenerla precisamente porque muchos juicios sobre su labor dependen del ascenso, la dura losa del ascenso obligatorio. Lo mismo sucedió con la dirección deporitva. El mejor fichaje de la Real, Badiola dixit, era Aiestaran, pero se fue y no pasó nada. Ni siquiera ha venido todavía un sustituto aunque, al parecer, ya trabaja desde la sombra.

Bien es cierto que ha sido el mismo presidente quien se ha cargado con el peso de esa losa del ascenso obligatorio. Cuando la Real encadenó la mejor racha de la temporada, habló incluso de coger al Numancia, cuando el sentir generalizado era aspirar a la tercera posición, si acaso a la segunda. Ahora que han venido mal dadas y se han generado muchas dudas con el juego, mucha gente duda incluso de las posibilidades de ser el tercer equipo que suba. El entusiasmo de Badiola, a día de hoy, ha generado un efecto contraproducente en algunos realistas. Pero ¿acaso se puede plantear alguien que la Real no deba estar en Primera? Su ambición puede ser su fuerza. Pero, insisto, el balance sobre este aspecto debe hacerse en junio. No hay campeones en abril. Los hay en junio.

Creo que es precisamente el entusiasmo y la vitalidad que desborda el presidente realista lo que le está jugando malas pasadas y otorgando munición a sus enemigos. Sus palabras suelen tener ese optimismo. Con el fichaje de Zigic, con la llegada del director deportivo, con las tiendas en China, con las banderas... Con todo. Y cuando los hechos no se adecúan con absoluta precisión a sus palabras, hay reacciones en contra de su gestión. Quizá Badiola debiera medirse algo más a la hora de pronosticar cosas. Porque Zigic no está en la Real (¿todavía...?), las banderas no han llegado (será para las últimas cinco o seis jornadas) y el club sigue sin tener un director deportivo desde que dimitió Aiestaran. Ahora bien, tampoco es necesario sacar a pasear tanto el cuchillo. Todo llegará.

Cien días después, mi balance, hecho desde la frialdad de no tener en cuenta todavía la situación de la Real en la clasificación de Segunda, sólo puede ser positivo. El club se mueve. Badiola quiere comprar Anoeta para después eliminar la pista de atletismo. Quiere asociarse con los principales clubes de San Sebastián de baloncesto (Bruesa) y hockey sobre hielo (Txuri Urin). Quiere que el equipo esté donde le corresponde, en Primera. Busca fichajes. Arriesga su propio dinero. Va a destapar todo lo que ha sucedido en el club en los últimos años, los que nos han condenado a la tortura de la Segunda División. Se mueve, y eso hace mucho que no se veía en la Real. ¿Que comete errores? Como todo el mundo que se mueve y arriesga. ¿O no?

miércoles, abril 02, 2008

Un nuevo capítulo de la temporada más convulsa de la historia

Ya pocos podrán negar que estamos ante la temporada más convulsa de la historia de la Real. Aquí tenemos el nuevo (¿último?) giro de la actualidad realista. Iñaki Badiola ha destituido a José Ramón Eizmendi y le sustituye por Juan Manuel Lillo. La decisión, como poco, se puede calificar de sorprendente, sobre todo porque el propio Badiola había llamado esta semana a la tranquilidad. La Real ha presentado esta tarde a su tercer entrenador de la temporada, el segundo de la era Badiola. Y el nombre del escogido no deja de ser sorprendente, porque se trata de un entrenador que lleva años deambulando por equipos de nivel muy bajo, porque no se le recuerdan grandes triunfos y porque, aunque el presidente dice que formaba parte del organigrama ideado en diciembre con Paco Aiestaran, poco tiene que ver con el perfil que Badiola abanderó en la campaña electoral, el de Javier Irureta.

Cuando se comenzó a hablar de Lillo en el fútbol español, se le unió mucho a Jorge Valdano, por su gusto por el fútbol ofensivo y de calidad. En este sentido, si la Real tiene de verdad la mejor plantilla de Segunda, la de más calidad, quizá el equipo salga beneficiado (¿alguien duda que Fran Mérida será uno de los escogidos de Lillo para sus alineaciones?). Pero que a nadie se le olvide que Lillo no ha triunfado más que en un equipo, en el Salamanca, al que ascendió desde Segunda B a Primera en sólo dos años. El resto de sus experiencias acabaron en ceses y en muy malos recuerdos para las respectivas aficiones. Todas. Su última aparición en Primera, con el Zaragoza, no duró más que cuatro jornadas.

El Zaragoza es, precisamente, el equipo más grande al que ha entrenado, pero tuvo una oportunidad para entrenar al F. C. Barcelona. Era el técnico escogido por Lluis Bassat, uno de los candidatos en las últimas elecciones del equipo culé. Bassat llevaba como director deportivo a Josep Guardiola, a quien Lillo se llevó al equipo que entrenó en México, los Dorados de Sinaloa. No he podido confirmar este dato, pero en Internet se ven referencias a que Lillo es cuñado de Miguel Santos (quien también le representaba, al menos, hace unos años). La buena relación de Badiola con Santos seguro que ha tenido importancia en la llegada del entrenador a la Real.

Hace ya algunos años, Lillo pudo ser entrenador de la Real. José Luis Astiazarán, recién elegido presidente, había encomendado a John Toshack la función de manager general. El galés acababa de salvar del descenso a la Real desde el banquillo, en la temporada 2000-2001. Para la 2001-2002, fue Toshack quien pensó en Lillo parta ocupar el puesto. Pero al final no hubo cambio de entrenador, al menos no tal y como lo hubiera deseado Toshack. Fue cesado tras la jornada 29 y Olabe le sustituyó. Nunca se llegó a saber a ciencia cierta quién frenó la llegada de Lillo a la Real por aquel entonces, si fue el Consejo presidido por Astiazarán o si fue el mismo Toshack quien, tras contactar con Lillo, decidió continuar en el banquillo. Conocido el enfrentamiento de Badiola con Toshack, no deja de ser curioso que ahora el presidente escoge para el banquillo a quien en su día ya eligió el galés.

¿Y ahora qué? ¿Es un acierto cesar a un entrenador con tan poco tiempo para conseguir el objetivo? Quién sabe. No creo que nadie pueda responder hoy a esta pregunta. Pero a mí no me entusiasma y creo que pone en serio riesgo el objetivo de la temporada. Siempre he visto a Lillo como un vendedor de humo, como un técnico demasiado idealista que no tiene cabida en un fútbol rocoso, duro y de choque, como el de Segunda División, quizá ya ni siquiera para la Primera española. Eso sí, ahora tiene la mejor oportunidad para demostrarme que estoy equivocado con él.

Pero el salto que da la Real es radical en cuanto a concepto. Lillo propone un modelo futbolístico que nada tiene que ver con el de Eizmendi y lo malo es que no hay periodo de adaptación posible. Ahora ya es ganar o ganar. Y Lillo ha afirmado que está convencido de que hay opciones reales de subir. Ha dicho Badiola que era necesario un revulsivo de cara al final de la temporada. Y ojalá que sea verdad, pero, hoy, con los datos que tenemos, la decisión se antoja difícil de entender. No lo veo claro. Ni el cese de Eizmendi ni el fichaje de Lillo.

Aunque será el ascenso lo que determine si Badiola ha acertado con este arriesgado movimiento, ya se puede decir que la dinámica en la que estamos inmersos es peligrosísima. Lo era antes y acabó con la Real en Segunda, pero todo se puede agudizar. Coleman dejó al equipo cuando no había razones deportivas para cambiar de entrenador. Con una plantilla de cantera, rozando el ascenso y con la expectativa de mejorar con los fichajes, se presionó hasta el extremo para que el galés dejara la Real. Hubo días de incertidumbre, que se hablaba de muchos entrenadores pero al final no llegó ninguno. Se quedó el recurso de emergencia, José Ramón Eizmendi. Y parecía que iba a ser el hombre de Badiola. El presidente nos habló de Irureta, y Aiestaran apostó por Juan Carlos Oliva. Perfiles demasiado distintos para un mismo proyecto.

Y esta otra reflexión estaría mejor respaldada si no fuera un cese y sí una dimisión, pero, en todo caso, es necesario debatir en profundidad el papel de los técnicos de la casa con respecto al primer equipo. Eizmendi cogió al equipo y ha sido cesado. A Bakero, entonces director deportivo, le sucedió lo mismo. Como a Gonzalo Arconada cuando dio el salto desde el Sanse. Para recordar un periplo exitoso de un entrenador de la casa como refuerzo de emergencia, hay que remontarse hasta antes del subcampeonato, a Roberto Olabe. Él consiguió mantener a la Real en Primera cuando parecía casi imposible. Pero desde entonces todos los demás han fracasado. Y se han quemado para siempre. Al menos Eizmendi es el primero que vuelve a los orígenes, al Sanse.

Si buscamos precedentes, Juanma Lillo apenas ha jugado tres veces frente a la Real Sociedad, y los tres se saldaron con empate. En la temporada 95-96, entrenaba al Salamanca y el partido en El Helmántico finalizó con un frenético empate a tres goles. Lillo fue sustituido por D’Alessandro. En la campaña siguiente, el técnico recaló en el Oviedo. En la ida, empate a cero en un aburridísimo encuentro. En la segunda vuelta, el Oviedo ya tenía otro entrenador, a Novo. Y en la campaña 98-99 fue Lillo quien llegó mediada la temporada, en este caso al Tenerife. El partido en Anoeta acabó con empate a un gol (única visita al estadio donostiarra).

Lo malo es que ahora los empates no valen. La Real necesita ganar partidos. Mucha suerte, Juanma. Tus éxitos serán también los de la Real.