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miércoles, julio 13, 2011

Al otro lado de la autopista

De un tiempo a esta parte reconozco que le echo más vistazos de los que quisiera a los del otro lado de la autopista. Y es que los focos de relación del Athletic con la Real cada vez son más numerosos. Hay que mirar a los ex realistas que juegan allí, a los realistas que puede que jueguen allí algún día, al entrenador que pudo entrenar aquí y acaba haciéndolo allí. Muchos sitios a los que mirar, muchos, ¡incluso al equipo femenino! Y el primero y fundamental de esos focos de interés pasa por los jugadores que un buen día decidieron cambiar la Real por el Athletic aduciendo que era la oportunidad de sus vidas. Bielsa acaba de aterrizar en Bilbao y ya ha hecho siete descartes. Tres de ellos son ex realistas. Poco negativo se puede decir del caso de Balenziaga, puesto que fue la Real quien traspasó al jugador (aunque luego éste ya se ocupó de intentar ganarse con palabras a su nueva afición) antes de debutar con el primer equipo, pero los casos de Zubiaurre y Díaz de Cerio sí que me dan que pensar.

El lateral no llegó nunca a tener ficha del primer equipo, pero Amorrortu le había dado la alternativa en Primera División, donde llegó a jugar 20 partidos con la camiseta txuri urdin. Asesorado por vete a saber qué clase de indocumentado, decididó presentarse con el Athletic sin tener la carta de libertad de la Real. Con ese absurdo movimiento, cavó su tumba él solito. Como jugador profesional quedó acabado. Sin ser un jugadorazo, a mí era un chaval que me gustaba. Le recuerdo un gran partido en el Santiago Bernábeu. Tenía la impresión de que sería uno de esos futbolistas que podían hacer una larga carrera en la Real, que quizá no hubiera fichado jamás otro equipo de Primera, pero que aquí, como tantos otros que han vestido la camiseta txuri urdin, podría servir siempre y cuando no saliera ningún portento de Zubieta. Pero él decidió tirar por tierra todo eso con una arriesgada apuesta que, sobra decirlo, salió mal. ¿Qué le promterían desde Bilbao? ¿Sólo dinero? Cuánta tristeza me produce que alguien olvide tantos años con una camiseta sólo por dinero.

Muy similar es el caso de Díaz de Cerio. Quizá éste es peor, pues contaba con el agravante de que el delantero ya había conseguido hacerse un hueco privilegiado en el primer equipo de la Real. Había conseguido ser el delantero titular del equipo txuri urdin, había alcanzado un aceptable nivel futbolístico y anotador y había conseguido que la afición se fijara más en sus virtudes que en sus defectos. Pero nos engañó diciendo que no descartaba su renovación, cuando ya tenía apalabrado su fichaje por el Athletic. Y en Bilbao descubrió que el cariño que le podía profesar la afición de San Mamés no tenía ni punto de comparación con el que estaba en condiciones de recibir en Anoeta. Lo aprendió por las malas. Y hoy ya no cuenta en el Athletic. ¿Qué hace un jugador que ha desertado de Zubieta cuando le rechazan después en el Athletic? Imagino que buscarse la vida por Segunda División o Segunda División B. Ojalá estos casos sirvieran para que futuros realistas se den cuenta de cómo son las cosas, pero me temo que los años sólo harán que se sumen nuevos casos a la lista de ex realistas que no triunfan en Bilbao.

Y hay que asumir que será así por el otro gran punto de interés que genera para la Real la actualidad del Athletic: Marcelo Bielsa. El recién elegido presidente del club de Bilbao, Josu Urrutia, aseguró nada más tomar posesión de su cargo, el pasado sábado, que su entrenador no le había pedido ningún refuerzo. Hoy ha sido Bielsa quien ha dicho que no descarta fichar. ¿Y de dónde va a fichar? Pensemos mal y acertaremos. Hagamos historia, historia reciente pero historia al fin y al cabo. Cuando la Real decide prescindir de Martín Lasarte para la próxima temporada que comienza a finales de agosto, y siempre según la versión oficial, el club habla con varios entrenadores que responden al perfil que busca. Uno de ellos es Bielsa. Y sabemos que el ahora técnico del Athletic estudió a la Real. Dicen, y esto ya no es oficial, que fue él quien paralizó el regreso de Barkero a San Sebastián. El jugador, no lo olvidemos, venía con la carta de libertad. Dado que, según esa versión, Loren no le cogía el teléfono, Barkero decidió fichar por el Levante.

Seguimos sin saber cuál fue la verdadera historia de Bielsa y la Real, al menos los detalles que más pudieron preocuparnos en estos momentos. Es decir, ¿qué conocimiento tiene el técnico del equipo y/o del club que pueda preocuparnos en estos momentos? ¿Es posible que lance sus garras hacia algún jugador del primer equipo o del Sanse? ¿Habrá alguno que no tenga en mente los casos de Díaz de Cerio y Zubiaurre y esté dispuesto a escuchar los cantos de sirena? Reconozco que es una posibilidad que me preocupa. No porque alguien se vaya, porque sigo diciendo que en la Real juega quien quiera estar en la Real. Me preocupa porque ha sido la Real, por medio de sus dirigentes, la que ha puesto esa información en sus manos. Como si la Real no tuviera técnicos en cartera como para depender de lo que diga alguien sin contrato. No es que el Athletic vaya a ganar a la Real en los dos partidos de Liga gracias a esto, pero cosas así aumentan las suspicacias de quienes no conocemos los verdaderos entresijos del club. Contar las cosas a la gente sería una buena idea. El oscurantismo no tiene ningún sentido en este asunto.

martes, agosto 17, 2010

Delanteros de Zubieta

Orgullosos de la cantera de porteros que siempre hemos tenido (Zubikarai ya se ha ganado un lugar en el corazón de todo realista aunque el titular sea Bravo), tranquilos por la fortaleza de los defensores que forjamos (punto fuerte del equipo en los últimos tiempos) y algo abrumados por la enorme cantidad de centrocampistas que llegan al primer equipo de la Real (o que suenan, porque a los Elustondo, Markel o Aranburu, hace años que venimos sumando a Illarramendi, Albistegi o Ros), quizá no seamos conscientes de los muchos delanteros que están saliendo de Zubieta. Desde que Aldridge llegó a San Sebastián en 1989, el delantero siempre ha sido el fichaje foráneo más recurrente de la Real. Pero desde que se marcharon Nihat y Kovacevic (y a pesar de que también han vestido la camiseta txuri urdin Germán Herrera, Delibasic, Abreu y Carlos Bueno), algo ha cambiado. Quizá la situación económica ha tenido algo que ver, pero ya no extraña que un delantero de casa llegue al primer equipo. Y eso me parece una gran noticia.

Todavía no hay decisión oficial sobre Borja Viguera, si se quedará en el primer equipo de la Real o se le buscará acomodo en algún equipo de Segunda o, como se dijo al comienzo de la pretemporada, Segunda B. Hoy Mundo Deportivo dice que se quedará. Ojalá. El caso es que la pasada temporada, la de su debut en el primer equipo, fue nefasta para él. Probablemente no habría tenido ficha si la situación económica del club hubiera permitido un fichaje. Era obvio que Lasarte no confiaba en él y fue el último jugador de la plantilla en saltar al campo durante la temporada. No marcó ni un gol en los escasos minutos que jugó. Y resulta que ahora está siendo la sensación de la pretemporada, como el año pasado lo fue Griezmann. Se ha fichado a Llorente, a Tamudo, a Ifrán. Y Viguera, pese a todo, se está dejando la vida por seguir en la Real. No sé si se quedará. No sé si jugará mucho o poco. No sé si se le desplazará a alguna de las bandas para facilitar su entrada en el equipo (¿como recambio de Prieto?). Lo que sí sé es que me encanta que a la Real lleguen jugadores como Viguera. Ojalá tenga suerte. Aquí o donde esté.

Llorente es, seguramente, el delantero canterano que más sufrió la presencia de delanteros foráneos. Kovacevic y Nihat fueron mucho para la Real y Joseba les pilló en su mejor momento. Y estaba también De Paula, que con la excepción de la temporada del subcampeonato acostumbraba a marcar un buen número de goles todos los años. Llorente aceptó cesiones y nunca se le escuchó queja alguna. Importaba más la Real y sólo se vio su trabajo. Y sus goles. Se ganó a pulso que durante muchos años algunos nos preguntáramos por qué no se dio una oportunidad real a este chico en el primer equipo. No la tuvo, no nos engañemos. Cierto que era difícil sentar al serbio o al turco, pero los dos tuvieron lesiones largas y ahí Llorente ya no estaba (qué bueno que Martín Lasarte no va a cometer ese error y haya apostado por tener una delantera amplia). Sé que es imposible que la Real le hubiera repescado antes por cuestiones económicas, pero también ha quedado claro que, si ha vuelto, es porque lo que quiere Llorente es vestir la camiseta txuri urdin y triunfar con ella. Más vale tarde que nunca. Y es que no se me olvida esa cara de felicidad cuando, siendo casi un niño, marcó su primer gol con la Real. Así da gusto ver a un jugador con esa camiseta.

El de Agirretxe es un caso singular. Iba para estrella cuando marcó su primer gol con la Real, con 17 años, allá en 2005. Nadie se atrevió a darle la alternativa real en el primer equipo. Quizá dio el salto muy pronto y no estaba listo, quizá también porque ahí empezaron los peores años de la Real en Primera. Al final llegó. Y llegó, en realidad, gracias a la lesión de Díaz de Cerio. Se ganó primero la oportunidad de jugar y después la de llevar el 9 a la espalda logrando un mejor promedio de goles por minuto que Abreu. El espectacular comienzo de la pasada temporada y la noable primera vuelta parecían consolidarle como el delantero de la Real, pero en la segunda vuelta todo cambió para él. Por eso, ahora ya no es el 9 de la Real aunque mantenga el número. Por eso, no sabemos cuánto va a jugar esta temporada y no son muchos los que creen que podrá adelantar a Llorente o Tamudo (no digamos ya cuando Ifrán se recupere, si es tan bueno como dicen). Agirretxe está en el momento más crucial de su carrera. La próxima temporada determinará si va a ser un jugador importante para el equipo txuri urdin o si, por el contrario, se deja adelantar por otros delanteros de casa y de fuera. Yo no creo que hayamos escuchado su última palabra, tengámosle fe.

Como teníamos fe en un chaval llamado Oskitz Estefanía. Cuando tenía quince años, ya se hablaba de él como la nueva perla de Zubieta y llegó a saltar a las páginas de los medios deportivos más importantes por el siempre presunto interés del Athletic en él. Debutó con el primer equipo de la Real muy pronto, con diecisiete años y en su segunda temporada en el Sanse. Y nunca más se volvió a saber de él. Nunca llegó a hacerse la foto oficial con el primer equipo. Nunca jugó más que los partidos de relleno, las eliminatorias pobres de la Copa y poco más. Hasta que al final de la temporada 2008-2009 la Real anunció que Oskitz quedaba desvinculado del club. Quienes no podemos seguir la actualidad del filial más de cerca, no sabremos nunca qué pasó con este chaval. Dicen que ha tenido lesiones que le impidieron llegar a la élite. Tras pasar por el Écija, acaba de fichar por un equipo de Tercera División, la Arandina. El caso es que se nos ha quedado por el camino. Y no sé muy bien de quién es la culpa, si es que se le puede echar la culpa a alguien.
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Y aunque salen muchos nombres de delanteros canteranos, el único que ha sido titular indiscutible en algún momento y hasta ahora es Iñigo Díaz de Cerio. Me imagino lo que habrán sentido la amplia mayoría de aficionados de la Real cuando se hayan enterado de que jugará cedido en el Córdoba. Él, que cambió el equipo txuri urdin por el Athletic de Bilbao porque su única pretensión, dijo, era deportiva, la de jugar en Primera División. Qué cosas. La Real ya está en Primera y él se va a Segunda, después de verse relegado la pasada temporada a ser el quinto o sexto delantero del Athletic. Fue una decepción importante la actitud de Díaz de Cerio cuando se estaba hablando de su renovación. No sé qué habría pasado de haber seguido él en la Real, pero vistos los resultados creo que podemos decir que no se le ha echado de menos. Lo que me da pena es que no todos los jugadores que salen de Zubieta demuestren lo mismo que Llorente cuando marcó aquel primer gol. O que Agirretxe cuando ha trabajado tanto por llegar al primer equipo. O que Viguera cuando logre triunfar aquí. Distintos caminos, desde luego. Que cada cual siga el suyo.

martes, junio 30, 2009

Formas de despedirse

La Real Sociedad 2008-2009 pasa hoy a la Historia. Hoy se acaba oficialmente la temporada, hoy finaliza el contrato de muchos integrantes de la plantilla y hoy comienza el futuro, la Real 2009-2010, la que debe asumir el reto, por tercera temporada consecutiva, de volver a la Primera División. Y con el fin de la temporada, afrontamos una nueva remodelación inmensa de la plantilla. Desde que el equipo dio con sus huesos en la categoría de plata, los grandes cambios han estado a la orden del día, y este verano no va a ser una excepción. Con seguridad, dejan el equipo ocho jugadores y podría irse alguno más. Lo dije hace tiempo y lo repito ahora, a mí no me preocupa que a día de hoy la Real tenga sólo 16 jugadores. Cuando empiece la temporada, tendrá los 22 que ha puesto como mínimo Martín Lasarte, aunque haya que recurrir a más chavales del filial. Pero sí me llama la atención la forma en que algunos se van. Siempre ha habido clases.

Si alguien merece abrir esta entrada y ser el primero en recibir mis elogios, ese es Juanma Lillo. "Estoy muy orgulloso de haber pertenecido a la historia de la Real, pero me da mucha pena no haber pasado a la historia de la Real, desde la perspectiva del ascenso", dijo el técnico en su última rueda de prensa en Zubieta. Lo dijo y lo siente, a diferencia de otros técnicos que han pasado por la Real como, sin ir más lejos, Miguel Ángel Lotina, quien se despidió con lágrimas en los ojos pero con un contrato ya firmado con el Depor y sin echar nunca la mirada atrás a ver cómo nos iba. Por descontado, ser realista (de la Real) no te hace mejor entrenador ni garantiza resultados, pero sí es algo que gusta ver de vez en cuando en un club de honda tradición y sentimentalismo como el nuestro. Y más en tiempos oscuros, cuando parece que demasiada gente se mueve por interés propio y no por el bien del equipo que tendría que unirnos a todos. Lillo no quiere jugar contra la Real el año que viene. Yo tampoco quiero jugar contra él. Y la razón es la misma.

Sin haberse ido todavía (y quién sabe a estas alturas si se marchará), es también obligado hablar de Bravo. "Ojalá salga lo que sea lo mejor para la Real, porque también se lo merece. Espero que sea bueno para ambas partes. No quiero ser egoísta, que nos beneficie a los dos y, si no, me quedo tan bien como he estado siempre. Quiero ayudar porque las cosas no están bien en el plano económico", afirmó antes de que acabara la temporada y cuando su nombre se vinculó a equipos como el Real Madrid. Pocas veces veremos a alguien tan profesional (y a la vez tan buen futbolista) como Claudio Bravo. Encajó su suplencia en Segunda, siendo un portero internacional, como nunca habríamos imaginado. Y cuando tuvo que jugar nos demostró que tiene muchísimo nivel sin ponerse por encima de nadie. Por eso ha encajado tan bien en la Real siendo como es un portero extranjero. En ocasiones hace falta que alguien de fuera nos recuerde los valores de esta casa, lo importante que es la supervivencia de la Real sin que eso frene lo más mínimo las legítimas aspiraciones de los jugadores que visten en algún momento la camiseta txuri urdin.

Eso es lo que nos han enseñado, pero desde el lado más triste, Iñigo Díaz de Cerio y Xabi Castillo. Para el primero, la Real no era la mejor opción. Para el segundo, seguir vistiendo su camiseta en Segunda es inviable. El primero ya es jugador del Athletic de Bilbao y, aunque podía haberlo anunciado el 1 de enero, no lo ha hecho hasta ahora, él sabrá por qué. El segundo negocia con varios equipos, pero no tenía nada firmado cuando anunció su marcha porque hasta el paro debía ser mejor que la Real. Ni uno ni otro se han despedido de la afición txuri urdin. Y lo que es más triste, la afición de la Real no ha sentido necesidad alguna de despedirse de ellos. Es indudable que van a dar un paso adelante en sus carreras y, probablemente, ambos jueguen competición europea la próxima campaña. Pero los realistas no van a seguir a sus nuevos equipos ni se van a alegrar de sus éxitos. No han sabido salir de la Real y eso les perseguirá siempre, porque algún día volverán a Anoeta y no serán aplaudidos.

Tampoco supieron marcharse Necati y Abreu. El turco se borró del último partido, aduciendo que le reclamaba su equipo de origen, el Galatasaray. El uruguayo también se borró, con unas molestias y un viaje a Grecia para ser presentado por su nuevo equipo. Está claro que nada se jugaba la Real en Elche, pero los dos demostraron poco compañerismo hacia quienes han compartido vestuario con ellos en la última temporada. Gerardo, Marcos y Moha tampoco continúan en la Real (aunque los dos primeros todavía tienen posibilidades de vestir la camiseta del centenario), y sin embargo estuvieron en el Martínez Valero, jugando de txuri urdin. ¿Por qué? Porque sí, porque el simple hecho de llevar ese escudo tiene que significar algo. O, como poco, tendría que moverles la necesidad de cumplir los contratos, porque ni Necati ni Abreu tenían cláusulas que les liberasen en algún momento en caso de perder las opciones de subir.

Si hablamos de despedidas, es también obligado mencionar a Xabier Manzisidor. Que la Real tenga en la portería su mejor línea de los últimos años es en buena medida gracias a él. Es un pedazo de profesional que se va de la Real sin hablar mal del club y con una evidente mejora profesional en el horizonte: el Real Madrid. Llevo una semana augurando que Iker Casillas va a jugar la mejor temporada de su vida. Y en el Sanse también hay noticias sorprendentes. Deja el club Oskitz Estefanía. Algo hemos hecho mal si un chaval del que llevamos oyendo hablar desde que tenía quince años se va con 22, sin haber dado nunca el salto y habiendo jugado sólo nueve partidos con el primer equipo. Y también se va Giovanni Sio, al que Lillo sacó tres veces esta temporada. Me sorprendió que no jugara más entonces y ahora me sorprende su baja. Me dejan un sabor amargo estas dos despedidas. Y alguna que otra incógnita sobre lo que no sabemos.

miércoles, mayo 06, 2009

Trenes que pasan y trenes que descarrilan

La cosa va de trenes en las últimas semanas. Entre que si la Real ha perdido o no esta temporada el tren que le llevará antes o después a Primera y el tren que a Castillo le pasa sólo una vez en la vida para jugar en la máxima categoría, parece que no hay otra cosa. Y las hay, ya lo creo que las hay. Tendríamos que hablar largo y tendido de la actuación de este Consejo de Administración, del presente y el futuro de la cantera, del descenso del Sanse a Tercera, de la actuación de los jugadores y técnicos del primer equipo durante la temporada, del uso de Zubieta, de los actos del centenario. De muchas cosas. Pero, ingenuo de mí, yo soy de los que piensa, ahora y siempre, que lo esencial es devolver a la Real a Primera División. Yo de lo demás hablaré cuando ese ascenso sea del todo imposible. Hoy todavía no lo es. Está casi imposible, claro. Estoy a punto de arrojar la toalla, sí. Pero sigue habiendo opciones porque la Real aún puede llegar a 75 puntos y eso puede dar el ascenso. En eso pongo toda mi fe y mi esfuerzo.

Pero a pesar de que me gustaría aparcarlo todo hasta que la Real deje de tener vida en esta temporada 2008-2009, no puedo evitar hablar del tren de Castillo y compararlo con la actitud de Elustondo. Los dos hablaron ayer en rueda de prensa. El primero para decir que se quiere ir de la Real a toda costa, que si el club quiere cobrar dinero por él entonces se irá al extranjero (¿porque también el tren le para allí o simplemente por no dejar dinero alguno en el club...?; me cuesta no ser malpensado). El segundo, en cambio, dijo que "la ilusión de un jugador de aquí es jugar aquí, aunque sea en Segunda. Yo quiero seguir en la Real, en Segunda, Segunda B o donde sea. Mi único deseo es contribuir a que el equipo suba a Primera División". Y, claro, como tengo el corazón txuri urdin, me acuerdo de aquella pancarta que aparecía en las fotos de los realistas que nos fuimos hace dos años a Valencia para ver a nuestro equipo bajar a Segunda División: "En Primera o en Preferente, de la Real hasta la muerte".

Es un alivio saber que hay jugadores que piensan igual. En estos tiempos en que cualquiera (incido en lo de cualquiera) se cree con derecho a pisotear lo que significa para tanta gente un equipo centenario, con dos títulos de Liga, uno de Copa y uno de Supercopa en su historial, es muy bueno escuchar a quien sí valora lo que es la Real. Aranburu, Ansotegi y Elustondo son ejemplos de jugadores de casa que se merecen todos los cuidados. A veces no les saldrán las cosas bien sobre el césped, porque son humanos, pero quieren con locura a este equipo, lo sienten como propio y lo demuestran con sus actos (renovando en Segunda y en pleno proceso concursal) y con sus palabras (en contraposición a quienes se vanaglorian día sí y día también de querer irse de este equipo a toda costa).

Cada día que pasa, cada declaración nueva que les escucho, mi enfado con Iñigo Díaz de Cerio y Xabier Castillo va creciendo. ¿Queréis marcharos de la Real? Hacedlo, estáis en vuestro derecho. Pero no nos toméis el pelo. Ni Ley Concursal, ni inestabilidad, ni trenes que sólo pasan una vez en la vida. Idos. Pero hacedlo de cara. Las cuentas no me salen cuando Castillo dice que decidió que su camino estaba fuera de la Real hace tres o cuatro semanas. ¿Después del empate en Ipurúa? ¿Pensaba entonces que estaba ya muy difícil que la Real volviera a Primera o es que ese tren le venía mal? ¿Ese es el ánimo, independientemente de que jugara o no, con el que encaró el partido en casa ante el Tenerife, la visita a Huesca o el encuentro ante el Celta de hace cuatro días? La dolorosa conclusión que yo saco es que no sé por qué tendría que jugar un minuto más en la Real, ya que antepone su futuro personal a nuestro presente colectivo cuando quedaban tres meses de competición. Y si la escasez de efectivos era el problema, poder contar ya con los jugadores del Sanse, que no tienen nada en juego, es la mejor solución.

Con que se quede Elustondo y los jugadores que piensan como él, a mí me vale. Esos son los canteranos que hay que cuidar, los que valen la pena, los que justifican la inversión económica y humana que se hace para que lleguen a dar el salto al primer equipo. Lo triste es que es muy difícil saber quién va a respetar el legado de la Real y quien va a pasar olímpicamente del cariño de una afición. Ese es el dificilísimo trabajo que tienen los técnicos de Zubieta. Pero lo mismo algunos trenes descarrilan. Lo mismo cuando se vayan se dan cuenta de que en Sevilla menosprecian a sus jugadores por luchar por el descenso, que en Madrid les hacen un ambiente irrespirable en su propio campo por no llegar a la Champions. La afición de la Real siempre anteponía su cariño al equipo y los jugadores a todo lo demás. Fuera no siempre es así. Suerte con vuestros trenes.

miércoles, abril 29, 2009

La Real sí es la mejor opción

Iñigo Díaz de Cerio y Xabi Castillo han revolucionado la actualidad realista. El primero ha confirmado que se marcha de la Real porque el equipo txuri urdin "no es la mejor opción" para su futuro. El segundo ha dicho que no quiere seguir jugando como realista en Segunda y que el tren de Primera sólo pasa una vez en la vida. A mí no me preocupa que haya jugadores que se quieran ir de la Real, ni estoy especialmente molesto por el hecho de que quieran jugar en otros equipos y dirigir su carrera profesional hacia donde consideren más oportuno. Allá cada cual, que a eso tienen todo el derecho del mundo. Además, sé que este equipo siempre va a tener once jugadores en el campo, una veintena en la plantilla y un filial detrás para cubrir el futuro, sea éste más o menos brillante, por lo que el hecho de que se vayan uno, dos o diez jugadores cuando finalice esta temporada no me altera lo más mínimo.

Lo que me choca es que quienes crecen dentro de la Real entiendan tan poco lo que significa este equipo. En varias ocasiones he escuchado a Lillo decir que cambiaría todos sus años como entrenador en el banquillo por un solo partido como jugador sobre un campo. Creo que esa es la sensación que compartimos todos los aficionados. Al menos yo sí daría cualquier cosa por un instante sobre el cesped de cualquier campo con la camiseta de la Real. Si ya la luzco con orgullo en la grada, en juego tiene que ser algo único. "Cada domingo que me toca jugar en la Real pienso que doy un paso en mi carrera. Muchas veces no lo valoramos lo suficiente". Esa frase no es mía. La dijo Ansotegi hace un par de semanas. Y esa frase no sólo hace que mi cariño por Ansotegi crezca, al margen de la valoración que tenga de él como jugador. Es que además es verdad. Díaz de Cerio y Castillo acaban de demostrar que es verdad, que no todos los que visten la camiseta de la Real lo valoran lo suficiente.

Si no ocurre algo inesperado, ninguno de los dos vestirá la camiseta del centenario. No hay camiseta que me haga más ilusión vestir que esa y, desde luego, jamás voy a tener la oportunidad de lucirla sobre un campo de juego. Pero estoy seguro de que no puede haber nada más grande que ser de la Real y tener esas dos estrellas sobre el pecho. Estoy hablando, claro está, desde el punto de vista más sentimental que puede tener el fútbol. Por eso mismo entiendo sobradamente a un jugador que quiere salir de la Real, porque asumo que eso es lo que menos les importa en muchos casos. Jugar en Primera, cobrar un gran sueldo, aspirar a ganar títulos... Eso es lo que busca cualquier profesional, sin duda, y los de la Real no son una excepción. Todos en nuestros trabajos aspiramos a mejorar y no dejamos que nadie nos juzgue por ello. Tampoco voy a juzgar yo con este baremo a estos dos jugadores. Los futbolistas, en ese sentido, no son diferentes. Pero por este mismo motivo, me siento estafado cada vez que un jugador apela a la Historia, a los sentimientos, a la afición. Porque casos como estos hacen que sienta que lo hacen sólo cuando les conviene, por su propio interés, y no porque lo piensen de verdad.

Díaz de Cerio y Castillo forman ya parte de la centenaria Historia de la Real. Su presencia en ella será mucho más breve de lo que seguramente a casi todos nos hubiera gustado. Pero los motivos que esgrimen para irse me parecen falsos. Eso sí se lo puedo reprochar y, de hecho, se lo reprocho. Siempre he respetado mucho a jugadores que de verdad se iban para progresar, como hicieron en su día Bakero, Txiki, López Rekarte, Lasa, Kodro, Darko, Xabi Alonso y tantos otros. Siempre he admirado a aquellos que se marcharon para hacer un favor a la Real y a sus siempre maltrechas arcas, como Periko Alonso. Pero lo que nunca podré entender es a aquellos que no saben valorar lo que supone este equipo y que no ponen de su parte para que el equipo logre algún tipo de beneficio cuando llega la hora de su salida. Bravo no tiene reparos en decir que quiere progresar, pero también añade que la salida tiene que ser beneficiosa para el club. Los de fuera a veces muestran más sensibilidad que los de casa. Y eso, cuando durante tanto tiempo se ha utilizado el viejo discurso de falta de apoyo a los de casa, duele.

Sin conocer demasiado la intrahistoria de la salida de Díaz de Cerio de la Real, porque no nos lo han contado todo, da la sensación de que le han asesorado mal. Pudo renovar hace un año por unas buenas cantidades económicas y dar rienda suelta a su proclamado realismo (que yo no soy nadie para dudar de él), pero no quiso hacerlo, esperando no se sabe muy bien qué. Quizá algunos de los que ahora lamentan su marcha se den cuenta del daño que hicieron a la Real con sus inisdias contra el ex presidente Badiola. El error que cometió su Consejo de Administración fue pensar que sería posible renovarle en todo caso. Debió buscar un traspaso al final de la temporada pasada. Porque duele invertir tanto dinero en la cantera para que precisamente quien ha crecido en Zubieta se marche sin dejar dinero ni excesivo rendimiento deportivo. El error que cometió el Consejo de Aperribay fue vendernos que era posible renovarle. Quizá se vio obligado a hacer para quitarse presión, pero parece un engaño más. La Real, en proceso concursal, no estaba en condiciones de ofrecer un contrato interesante a Díaz de Cerio. Así de claro.

Lo de Castillo, sencillamente, es sorprendente. El tren de Primera sólo pasa una vez, dice. Si un futbolista que debiera conocer ya este mundo dice eso, mal vamos quienes vemos este deporte desde la barrera, como aficionados o como periodistas. Ese tren pasó en Vitoria para la Real. Ese tren todavía no se ha ido del todo esta temporada, aunque estas manifestaciones dejan claro que su ilusión por conseguir el ascenso ya no existe, por muchos aficionados ingenuos y creyentes, como yo, que pueda haber. Dos veces ha visto pasar Castillo ese tren, en las dos temporadas en que ha jugado en Segunda. Y, si no subimos esta temporada, en junio de 2010 ese tren volverá a pasar por San Sebastián. Osasuna, que parece el destino más probable de Castillo, está luchando por no bajar a Segunda. Ese es un peligro del que casi nadie está a salvo. Cambiar un equipo por otro sólo por tener una gloria que puede ser efímera en Primera me parece un error. Y más cuando estamos hablando de un jugador tan joven. Pero él sabrá.

Yo lo que tengo claro es que no quiero en la Real jugadores que no quieran estar. Ni de casa, ni de fuera. Ahora bien, creo que es un motivo de reflexión que gente que ha nacido, crecido y progresado dentro de este equipo no valore lo que significa jugar en la Real o la apuesta y el gasto que el club hace por y para ellos. El Celta, en una situación económica muy similar a la de la Real y con menos Historia sobre sus espaldas, fichó una decena de jugadores el pasado verano. Y me imagino que para todos ellos fichar por el Celta supuso un paso adelante. Como lo fue fichar por la Real para Sergio, Marcos o Moha. Como lo hubiera sido, y así lo dijo, para Iván Campo, un tipo que ha ganado una Champions. Yo no voy a dejar que nadie se permita el lujo de ningunear lo que supone jugar en la Real. Ni en Primera, ni en Segunda, ni en proceso concursal, ni de ninguna de las maneras. La Real sí es la mejor opción. Y quien no lo crea, ya sabe dónde está la puerta.

lunes, abril 06, 2009

Celebraciones, camisetas, porteros y delanteros

Los prolegómenos del Real - Nastic fueron lo más bonito de la tarde del sábado. Estaban convocados los cien socios más antiguos del club para recibir un homenaje en el centro del campo de Anoeta y asistieron muchos. Desde que entraron por la pista de atletismo del estadio, fueron recibiendo el aplauso de quienes estábamos en la grada. Un aplauso merecidísimo. Tener esa fidelidad a un equipo como éste, que tantos avatares ha vivido, que tantos disgustos nos ha dado especialmente en los últimos años, es digno de elogio y de reconocimiento. Igualmente bonito fue comprobar que hay muchos voluntarios dispuestos a echar una mano al club en unos momentos tan bonitos por un lado como difíciles por otro. Es un gesto sencillo, sí, pero ellos lo han protagonizado y por eso también merecen nuestro agradecimiento.

Ellos, los socios más veteranos y los voluntarios, y también los críos que semana tras semana salen a hacerse la foto con su Real, merecen ser protagonistas del centenario del club. Y no debieran ser los únicos. Somos muchos los que partido a partido construimos la Historia de la Real. No hay dinero para grandes fastos, pero actos como éste no cuestan nada. Y el Consejo de Aperribay no debiera perder de vista que son precisamente éstos los que más gustan al realista. Y aunque no le guste oírlo porque seguro que a más de uno le recuerda a la etapa de Badiola, los homenajes antes de los partidos debieran mantenerse en lo que queda temporada. No son tantos los partidos que restan en Anoeta y sí muchos los realistas que merecen el calor y el aplauso de la grada. ¿Nos hemos olvidado de que Kovacevic todavía espera un recuerdo del que fue su club durante tantos años? Ésta es una gran oportunidad de compensar lo mal que salió de la Real.

El debate sobre la etapa de Badiola nos lo vuelve a traer la camiseta. La verde y amarilla, claro. La semana pasada hubo quien quiso emponzoñar un poquito más la etapa más reciente de la vida institucional del club asegurando que la camiseta suplente que se creó para jugar en Castellón no fue bien recibida. A mí no me gusta y lo he dicho desde que la vi por primera vez, pero por Anoeta se ve con mucha facilidad, más que cualquier otra camiseta suplente que haya vestido la Real en los últimos años. Pero yo no voy a proclamar por eso que sí, que la gente adora esa camiseta, porque yo no voy a sentar cátedra con la misma facilidad que lo hacen algunos. Una ligereza de palabra tan triste no se vivía antes en la Real. ¿Por qué ahora sí? Si no recuperamos los valores que han hecho de éste un equipo muy especial, de nada servirán los recuerdos ni los homenajes. Queremos la Real de siempre. En Primera o en Segunda, pero la Real.
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Y hablando de camisetas, sabido es que la semana pasada se eligió la que vestirá el equipo la próxima temporada, la que conmemorará el centenario. En una breve visita a la nueva tienda del club, tres personas preguntaron por ella. Y la respuesta fue la que ya hemos leído: no se podrá comprar hasta el mes de julio. Tengo la sensación de que la demora le está costando dinero al club, porque somos muchos los que tenemos muchas ganas de comprarla ya. Y si es ahora (y hasta septiembre) cuando estamos celebrando el centenario, lo suyo sería poder vestirla ya. No creo que nadie en concreto tenga la culpa de esta situación, pero las causas seguramente hay que buscarlas en todo lo que se ha generado en torno a la Real en el último año. Quienes estaban antes en el club no pudieron trabajar tanto en el centenario como seguro les hubiera gustado. Quienes han entrado hace no tanto saben que, en el fondo, tienen cosas en el fondo más trascendentes en las que trabajar. Y así nos va.

Pero la Real siempre será la Real y si alguien se ha convertido en prueba viviente de ello es Zubikarai. Un debut tardío en el primer equipo, un claro carácter de suplente de Bravo y el desconocimiento que de él tenía el realista medio no han impedido que se haya convertido ya en la sorpresa más agradable de la temporada. Para mí es siempre una grandísima satisfacción ver que la cantera sigue dando jugadores de categoría, y mucho más si son guardametas. Que a nadie se le olvide que la portería ha sido siempre seña de identidad de este club. Y la categoría de Zubikarai es todavía más grande viendo las lesiones que ha superado y la humildad que derrocha por los cuatro costados.
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Después del partidazo que hizo el sábado, asumía sin problemas que en Eibar jugará Bravo y proclamó que él iba a ayudar en lo que fuera, hasta llevando cafés si hacía falta. Uno no puede dejar de pensar que él y gente como él son los que han hecho grande a la Real. Eñaut ya tiene un sitio en nuestro corazón txuri urdin para siempre porque estamos orgullosos de él. No es fácil que la tradicionalmente fría grada de Anoeta despida a un jugador con una ovación, y más si la situación de la Real no lo merece o la alegría no está desbordada. El sábado se la dedicó a Zubikarai después de un empate a cero que dejó al personal bastante frío. Y eso hacía mucho tiempo que no se veía en Anoeta. Las ganas de celebrar algo, lo más mínimo, lleva a veces a aplaudir cualquier cosa. Pero lo de Zubikarai no es cualquier cosa. Se merece el aplauso. Con creces. No será el último que escuche en Anoeta.
Y, sí, la Real es de Primera aunque la clasificación y sus números atacantes digan lo contrario. El Nastic nos despertó del sueño de las últimas semanas (nueve goles en cuatro partidos) y nos recordó que esta Real tiene un serio problema anotador. Iñigo Díaz de Cerio, máximo goleador de la temporada pasada (y, ojo, también de ésta hasta hace tres partidos), llegó a Anoeta para ver el partido junto a su familia y visiblemente mejorado de su lesión de rodilla. Entre quienes se acercaron a saludarle había una chica con la camiseta de Skoubo, así de paradójica es esta Real. Pero, claro, ¿de qué otro modo podría ser si el delantero extranjero llamado a ser titular todavía no ha marcado un sol gol? Necati, eso sí, cuenta con el fervor de la grada, eso es indubable. Anoeta protestó cuando Lillo le dejó sin jugar un solo minuto y a la salida del estadio todo el mundo quería hacerse una foto con él. Contar esto fuera de San Sebastián causa cierto asombro.
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Este fin de semana me contaban que en un lugar de trabajo se formalizó una apuesta a comienzos de temporada, cuando Necati llegó a la Real. Al turco se le recibió con mucha ilusión y lo que se pensaba entonces es que llegaría a cifras que le situaran junto a Darko, Nihat, Kodro o Aldridge, y no peleando por superar los registros goleadores de Herrera o Bonilla. Pero en ese lugar de trabajo, y a pesar de que Necati venía con grandes cifras de goleador, una persona proclamó que no llegaría a cinco goles en toda la temporada. Y todo el mundo, claro, le aceptó la apuesta. Ese tipo está a punto de hacerse de oro. ¿Cinco goles de aquí a final de temporada? La cosa pinta mal, sin duda. Pero si sólo marcara uno y sirviera para volver a Primera...

martes, marzo 24, 2009

Renovaciones, burlas y distracciones varias

Con las tres victorias consecutivas, hemos pasado a nuevo nivel para no hablar de lo que sucede sobre el césped. Ha nacido el vínculo entre las cuestiones extradeportivas que marcaban el debate sobre la Real en la primera mitad de la temporada y lo que acontece en los partidos. Y no me gusta, porque ahora sólo tenemos que pensar en una cosa, en subir a Primera. Ya no me importa cómo, ya no me importa con quién, ya no me importa cuándo, pero hay que subir a Primera. Todo lo demás, excepción hecha de un centenario que hay que celebrar tanto como se pueda, no debiera importar. Pero importa demasiado y obliga a que ciertas cosas reciban puntualizaciones. Y, como siempre, hay nombres propios que marcan esa agenda en realidad secundaria pero al final siempre protagonista.

En boca de todos están Díaz de Cerio y Castillo por esas ofertas de renovación que, según dicen, parece que no van a aceptar. En Primera o en Segunda, mi posición es inalterable. Siempre entenderé a un jugador que se vaya de la Real para jugar en un sitio importante. En el caso de Iñigo, no deja de rumorearse que el Athletic es su destino (hoy mismo, As publica que hay un precontrato firmado con los bilbaínos, algo que han negado siempre todas las partes implicadas; hoy lo ha hecho su representante, el ex realista Biurrun), y eso ya sabemos todos que significa, por poco que nos guste verle de rojibalnco, una ficha que la Real jamás podrá igualar. Si yo fuera él, mi realismo empujaría mucho. Muchísimo. Haría todo tipo de esfuerzos para quedarme. Pero no por eso voy a dejar de entenderle si se va. Entenderle, que no admirarle.

Con Xabi Castillo la cosa cobra nuevas dimensiones porque algunos vinculan su futuro a equipos como el Málaga o el Osasuna. Y yo nunca entenderé que alguien criado en Zubieta cambie la Real por un equipo así, con todos mis respetos a todos ellos. Sí, el Málaga podrá jugar en Europa la temporada que viene y el Osasuna está en Primera (veremos si lo está la próxima temporada). Pero ninguno de estos dos equipos es la Real. La Real es y tiene que seguir siendo algo diferente para quienes visten esta camiseta desde chavales. Tiene que provocar muchas más emociones que no les pueden ofrecer otros equipos. Si no, no tiene ningún sentido el trabajo de cantera que tanta ilusión nos hace a todos: a aficionados, a técnicos y, sí, también a los futbolistas de casa. Si Castillo ficha por un equipo así, será un fracaso de Zubieta como modelo, y eso sí que hay que estudiarlo detenidamente.

¿Quién puede criticar que Xabi Alonso se vaya al Liverpool o que Kodro se vaya al Barcelona? ¿Fichar por el Málaga queriendo la Real que siga? Una pena. Eso sí, hay quien entiende que la decisión de Castillo de dejar la Real por un equipo de este nivel es lógica por un detalle, porque es vizcaíno, y en eso sí que no puedo estar de acuerdo. La Real es Guipúzcoa, sí, pero fuera de Guipúzcoa somos muchos los que también somos la Real. Y a veces eso se minusvalora demasiado. Mirad las gradas cuando la Real juega en la costa levantina. O en Andalucía. Eso también es la Real. Darko no era donostiarra precisamente, y pocos como él personifican lo que es la Real. Porque a Real es mucho más que Guipúzcoa y eso, además de apreciarlo como una gran riqueza, hay que respetarlo y cuidarlo.

Otro debate con Castillo. Resulta que ahora mismo no está jugando en la Real. Lillo ha apostado por un central, Mikel González, para suplirle, incluso por delante de Dramé. Y ya han salido las voces oportunistas que, si Castillo tiene decidido jugar el próximo año en otro equipo, han lanzado un rotundo "que se vaya". Creo que hay que estar agradecidos siempre a lo que un jugador se deja en el campo con la camiseta txuri urdin. Hace un mes Castillo parecía insustituible y ahora resulta que nos sobra. Ni tanto ni tan poco. Indispensables en la Real no ha habido tantos en su centenaria Historia, pero no creo que estemos como para despreciar jugadores. Si Castillo se va, eso no impedirá reconocerle que ha hecho dos buenos años en el primer equipo. ¿Es suplente porque no renueva? A veces me sorprende la ligereza con la que abrimos debates. Eso sólo lo sabe Lillo y, que yo sepa, nadie le ha preguntado.

Más nombres propios. Necati. El domingo recibió una ovación descomunal en Anoeta. ¿Es una sincera muestra de apoyo al jugador turco o un motivo de burla, reflejo de las casi cómicas situaciones que ha vivido la Real en los últimos años? Lillo dijo tras el partido que él no lo sabe. He hablado con gente que estuvo en Anoeta y no es capaz de pronunciarse con claridad. Si esa fuera la intención, creo que es un error hacer de un jugador de la Real objeto de burlas y chascarrillos varios. Al menos durante los partidos, que luego las opiniones son libres. Necati tiene pinta de buen jugador, pero le trajeron para meter goles y no los hace. Hasta ahí, todos de acuerdo. Si sigue así, está claro que formará parte del paquete de jugadores que componen nombres como Bonilla o Herrera. Pero si está en el campo, tiene todavía mucho que dar a la Real. Mira que si al final le tenemos que agradecer a él el gol del ascenso...

Y el último nombre propio es el de Lillo. Creo que a algunos no les está gustando demasiado la ironía de la que está haciendo gala el técnico realista cuando se le pregunta por las posibilidades de ascenso. Yo lo que entiendo es que a Lillo le molestó muchísimo que se sentenciaran las posibilidades de ascenso de la Real tras las tres derrotas consecutivas. Y yo estoy con el técnico, porque a mí también me molestó que se diera por muerta a la Real. Estoy cansado del derrotismo que rodea a este equipo a poco que las cosas vengan mal dadas. Dije entonces, cuando se perdieron tres partidos, que había tiempo y ahora que se han ganado otros tantos lo sigo manteniendo. Y, ojo, lo diré incluso si no se gana en Castellón. Vencer allí sería un paso importantísimo, pero no hacerlo no es definitivo. Si la Real suma tres puntos en los dos próximos partidos, tendrá los mismos que la pasada temporada a estas alturas. Y si entonces no se subió fue única y exclusivamente porque se sumaron dos de los últimos nueve puntos. Así de claro. Tiempo hay de sobra. Yo, como Lillo, apuesto por ir a Castellón y a ver qué pasa. Y así hasta el 21 de junio.

lunes, enero 19, 2009

Paralelismos y modelos

Iñigo Díaz de Cerio marcó su primer gol con la camiseta de la Real ante el Sevilla, hace dos temporadas, todavía en Primera. El equipo txuri urdin perdía entonces 0-3 y no sirvió para sumar. Marcó su segundo gol, el primero en Anoeta, ante el Espanyol. 1-1 fue el resultado final. Su gol tampoco ayudó a ganar. El tercero llegó en Zaragoza. La Real perdía en ese momento por 3-1 y su tanto llegó en el minuto, 93, sin tiempo para nada más que lamentarse de una nueva derrota. Pero llegó el cuarto. Y el cuarto sí sirvió para ganar. Fue en Las Palmas, y en se momento era el 1-3. Al celebrarlo, a Iñigo se le veía liberado de una presión añadida, se le veía la alegría en la cara. Pero no era sólo la alegría del gol. Era la alegría de que ese gol permitiera ganar a la Real. A nuestra Real. A su Real.

Imanol Agirretxe debutó como goleador en su segundo partido con el primer equipo, hace ya algunos años, con Amorrortu en el banquillo. Fue ante el Málaga en Anoeta. Y su gol sólo sirvió para acabar 1-3. El segundo llegó esta misma temporada, ante el Castellón. La Real perdía 1-3 y sólo pudo dar unos instantes de esperanza de que llegara un empate que no se produjo. El tercer gol de Imanol llegó en Córdoba. Era el 1-2. Pero llegó un gol en el descuento del equipo local que impidió que un tanto de Agirretxe sirviera para ganar. Con el cuarto, sucedió lo mismo. El gol del Rayo la semana pasada, de penalti y en el descuento, le quitó la sonrisa de la cara. Y llegó el quinto, el de Valencia ante el Levante. Y éste sí sirvió para ganar. Le ha costado un gol más que a Iñigo, pero por fin Agirretxe marca en una victoria de la Real.

Esta condena a no ver ganar a la Real con sus primeros goles con la camiseta txuri urdin es uno de los paralelismos que hay en las carreras de Iñigo Díaz de Cerio e Imanol Agirretxe. Diferentes pero paralelas. Ambos, Iligo tres años mayor que Imanol, compartieron delantera en el Sanse que estuvo a punto de subir a Segunda. Cuando no habían llegado aún al primer equipo, se hablaba más de Imanol como futura figura. Pero fue Iñigo quien subió primero a la Real, aunque Imanol debutara y marcara un gol antes. De Iñigo hubo quien pensaba que, al tardar tanto en dar el salto a la Real, no marcaría nunca diferencias. Y hoy le echamos de menos. De Imanol se ha llegado a decir que estaba estancado, porque la presumible figura seguía en Segunda B. Y hoy todo son alabanzas para el chaval después de tres goles consecutivos. Dos delanteros de la cantera, dos jugadores muy válidos para la Real. En cuanto les han dado cancha, lo han demostrado. Eso siempre es una satisfacción para cualquier seguidor realista.

Y en ests que llega un delantero extranjero a la Real. Abreu lucirá el 18. Y seguro que saldrá el debate artificial sobre quién debe jugar, sobre el valor que tiene y se le da a la cantera frente a los jugadores extranjeros. Yo lo tengo claro. Jugarán los dos. También Necati. Y los tres marcarán los goles que devolverán a la Real a Primera. La de traer a Abreu, y más como está la tesorería del club, no es una decisión caprichosa e incomprensible (deportiva y económicamente) como fue la de Lotina de dejar a Iñigo en el banquillo para que jugara un tal Germán Herrera. Nada que ver. Abreu es un jugador contrastado. Todavía no ha hecho nada en la Real, así que no le quiero dar la etiqueta de salvador, etiqueta que él mismo rehuye con toda la razón del mundo. Pero la esencia de la Real, la de la Real que todos queremos, es mantener jugadores de cantera con extranjeros de calidad. Pensando que estamos en Segunda y que eso tiene que afectar para todo, lo que ahora tenemos encaja a la perfección en ese modelo. Y por eso los goles caerán.

lunes, diciembre 08, 2008

Homenajes, recuerdos y conspiraciones

Era el sábado un día de recuerdo. Y lo es hoy. Justo hoy hace diez años que Aitor Zabaleta murió, después de ser apuñalado en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón. Sí, ese sobre el que ahora se ha impuesto un partido de cierre por incidentes mucho menos graves que aquellos y que ha provocado gritos de defensa hacia el Atlético de Madrid y clamores en contra de la UEFA de Platini. Aquel día, el 8 de diciembre de 1998, lo que se jugó en el Calderón fue un partido de la Copa de la UEFA, pero entonces el organismo europeo no vio nada, no juzgó nada, no impartió justicia. Aquel partido ya daba igual, a ninguno de nosotros nos importó perderlo. Ni nos hubiera alegrado ganarlo. Porque aquel día ya habíamos perdido antes de saltar al campo y perdimos mucho más cuando horas después de salir de él se confirmó el fatal destino. Aunque parezca mentira, ya han pasado diez años de aquello y el homenaje era todavía más obligado y necesario. Dice la familia de Aitor que estas cosas ayudan. Me alegro de verdad.

La imagen de la Real abrazada en el centro del campo en el minuto de sincero homenaje, su salida al campo con camisetas recordando al aficionado de la Real que pagó con su vida su amor a estos colores que tantas alegrías y sufrimientos nos provocan y el cartel que se colocó sobre el césped de Anoeta, el mismo que ya vimos hace diez largos años, nos deben seguir recordando que no puede haber sitio para los violentos en el fútbol. La concentración bajo la lluvia en la escultura en memoria de Aitor colocada en la explanada de Anoeta, también. Al igual que la protesta posterior al encuentro, que evidencia con su escasa asistencia la poca fe que hay en que se haga justicia con lo sucedido la temporada pasada, con quienes se sabe pero no se prueba que pagaron primas por perder, con quienes quieren hacer del fútbol una maquinaria podrida que acabe con la ilusión de tantos aficionados de hoy y de tantos niños que lo serán mañana. No podrán con nosotros. Ni los violentos ni los tramposos.

El del sábado fue el primer día que Iñigo Díaz de Cerio se acercó a Anoeta para ver a su Real, después de la dramática lesión que se produjo en el encuentro frente al Eibar. Verle salir por la puerta 29 del estadio fue un motivo más de alegría. Porque además de un gran delantero es un tipo magnífico. Lo dice todo el mundo que le conoce. Y yo lo digo por la alegría, la entereza y el ánimo con los que conversó conmigo. No dudó en pararse a firmar autógrafos a todo el que se lo pidió. "Va a tener que ser con muletas, pero bueno", decía sonriendo. "A ver si te vemos pronto otra vez en el campo", le dije. "Vas a tener que esperar un tiempo", me dijo, todavía sin perder la sonrisa. "Te esperamos, tú tranquilo", le respondí. Y es así. Le esperamos porque además de la ilusión que nos genere en el césped, es un gran tipo, amable, humano y de la Real. Queremos volver a verle de txuri urdin en un campo de fútbol. Ojalá lo consigamos y ojalá sea en Primera.

Y si todos estos recuerdos tienen su parte hermosa, el último que deja el partido del sábado es de los lamentables. La foto de arriba es el gol de Necati. El que debía ser su primer tanto con la camiseta de la Real. Un linier que sólo se puede tachar de incompetente vio lo que nadie más vio, un fuera de juego que nunca se produjo. ¿Un error humano? Pues vale. Pero empiezo a estar harto de tanto error humano. El error humano nos privó de la victoria frente al Eibar, el Alavés, el Hércules, el Castellón y ahora el Alicante. Nos perjudicó notablemente frente al Murcia y frente al Nastic. Error humano. Perfecto. Pero es que el error humano se soluciona en buena medida con una preparación adecuada, colocando a los mejores para hacer un trabajo, puliendo los defectos y potenciando las virtudes. Eso no se hace en el estamente arbitral, que sigue mostrando demasiado error humano. "Mándanos esa foto", me dijo casi con ironía un buen amigo que tengo en la Real cuando se la enseñé tras el partido.
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Aquellos que adoren las teorías conspirativas tienen en los arbitrajes que está sufriendo la Real un exquisito elemento para potenciarlas. Y es que es el presidente de la Real, Iñaki Badiola, quien está removiendo los bajos fondos del fútbol español, el tipo más decidido a que se investigue todo lo que se mueve por debajo de la mesa. Lo es porque su equipo es uno de los que más perjudicado se ha visto por ello en los últimos años, y seguro que por eso lucía un rostro tan serio cuando caminaba por las inmediaciones de Anoeta antes del partido. Lo único que sé es que esos amigos de las conspiraciones saldrían del estadio donostiarra pensando que tienen razón. Y cuando se enteren que el sábado en Albacete nos pita el mismo árbitro que no vio falta en la lesión de Díaz de Cerio, el que escribió un acta con el firme propósito de que cerraran Anoeta, creo que van a sentirse más reforzados aún. ¿Conspiración contra la Real? ¿Y eso cómo se prueba...?

lunes, noviembre 10, 2008

Que no sea ésta su última imagen de txuri urdin

Hace sólo una semana estuve pensando escribir sobre Díaz de Cerio. Quería pedirle directamente que renovara por la Real. Porque casi todo el mundo parecía estar convencido de que no va a seguir en este equipo. Porque pocas veces vamos a encontrar un jugador más comprometido con este equipo, de nuestra cantera y que haya que tenido que pasar por tantos problemas para llegar a la primera plantilla y a la titularidad. Porque es un jugador de esos que tarda en ganarse el reconocimiento que merece desde el principio y ahora, por fin, lo tiene. No escribí entonces esta petición, tan fundamentada en lo futbolístico como en lo sentimental, por dos motivos. Primero, porque podía sonar oportunista después de marcar el gol de la victoria en Tarragona en el minuto 91. Y segundo porque no quiero interferir en asuntos internos del club que algunos sólo tratan para generar polémica.

Hoy tengo que hablar de la situación contractual de Iñigo Díaz de Cerio. Pero hoy el signo de lo que escribo es muy distinto y está teñido por una tristeza infinita por lo que vimos el sábado. Hoy a Iñigo sólo le puede hablar para decirle lo que sentimos todos los realistas, para desearle que se recupere lo más pronto posible, para asegurarle que llevo dos noches sin dormir bien porque todavía tengo en la retina la cruda imagen de su pierna quebrada, para garantizarle que no nos vamos a olvidar de él, por larga que pueda ser su ausencia. Pero a quien me dirijo hoy es al Consejo que preside Iñaki Badiola. Quiero pedirle que haga lo posible y lo imposible para que la imagen de Iñigo saliendo en camilla de Anoeta del pasado sábado no sea la última que tengamos de nuestro delantero con la camiseta txuri urdin.

Sé que Badiola le presentó en su día una oferta de renovación que, según se ha publicado, sigue en pie tras la lesión. Sé que Díaz de Cerio es uno de los jugadores que más molesto se ha mostrado en público con la gestión del Consejo. Sé que muchos ya dan por hecho que en breve habrá un nuevo Consejo, incluso hablan como si Badiola ya no estuviera en la Real (yo no seré tan irrespetuoso con la elección vigente de los accionistas, hasta que en una asamblea digan lo contrario). Pero a mí lo que me preocupa, y lo he dicho ya en muchas ocasiones, es lo que veo en el campo semana tras semana. Y me resisto a creer que esa triste imagen sea la última que tenga de Iñigo Díaz de Cerio en la Real. No quiero creerlo. Y sé que es posible que sea así, puesto que el 9 realista (por fin era el 9 de verdad) termina contrato el próximo 30 de junio y en poco más de mes y medio puede firmar ya con cualquier otro equipo.

La alternativa en el primer equipo se la dio Gonzalo Arconada en el Vicente Calderón. Yo estaba allí. Sólo fueron cinco minutos para un debut tardío. Tenía ya 22 años cuando defendió por primera vez a la Real. Arconada le dio dos partidos más, pero Bakero no le sacó ni una sola vez en la temporada de su estreno en Primera, y no tuvo demasiada fe en él durante su breve estancia en el banquillo txuri urdin la campaña siguiente. Marcó su primer gol ante el Sevilla, en Anoeta, y yo también estaba allí. Salió en el minuto 78 y marcó en el 91. Un gol inútil, puesto que se perdió 1-3. Ese fue uno de los estigmas contra los que tuvo que luchar Iñigo: que sus goles no servían para sumar puntos. Otro, que necesitaba cinco ocasiones para meter una. Y el más importante, que nadie le veía como delantero titular de la Real. Lotina llegó incluso a preferir a Herrera, de largo uno de los peores jugadores que jamás han vestido la camiseta txuri urdin.

Contra todo esto ha tenido que luchar Iñigo. Y la pasada temporada, en la que tampoco era un fijo en la primera vuelta para Chris Coleman, acabó convenciendo por fin a todos. Por fin. Mientras el llamado a ser el goleador de este equipo, Delibasic, anotó seis tantos, Iñigo marcó 16. Todos menos el de Soria y el de Vitoria sirvieron para sumar puntos. Se había ganado por fin el derecho a llevar el 9 a la espalda, y así empezó esta segunda temporada en el infierno de Segunda. Con el 9. El goleador era él. Y ya llevaba cuatro goles, mejorando con creces sus cifras de la pasada temporada a estas alturas.

¿Fue el sábado la última vez que le hemos visto vestido de txuri urdin? Mantendré la ilusión por volver a verle con la camiseta de la Real hasta que alguien me diga lo contrario. Porque Iñigo va a ser todavía mejor jugador cuando vuelva. Y ojalá lo haga en Anoeta.

domingo, noviembre 09, 2008

Indignación

Éste es José Luis González González, el lamentable árbitro que pasó ayer por Anoeta, en el momento de su cobarde huída sin que el partido que arbitraba hubiera finalizado. Ver lo que ha escrito en el acta del partido frente al Eibar acentúa aún más, si es que eso es posible, la sensación de indignación con la que cualquier realista acabó ayer. El mismo tipo que no vio infracción alguna en la entrada que va a tener de baja a Iñigo Díaz de Cerio durante muchos meses, sí expulsó a Carlos Martínez en el descuento del partido. ¿Por qué? Según explica en ese acta por "levantarse del banquillo dando gritos con los brazos en alto y protestando reiteradamente diciendo: 'Ya está bien con vosotros, vosotros tenéis la culpa de todo'".

Ésta es la explicación que da de la suspensión del partido (porque, ojo, está suspendido; el árbitro mintió a los capitanes y delegados cuando les dijo que estaba finalizado): "En el minuto 89 cuando se tenía que reanudar el juego mediante un saque de banda a favor del equipo visitante a la altura del centro del campo en la zona de banquillos,fue requerida mi presencia por el asistente nº1 para comunicarme que debía expulsar al jugador nº20 de la Real Sociedad.Estando junto al banquillo local, al serle mostrada la tarjeta roja al citado jugador, desde la tribuna que se encuentra detrás del banquillo de dicho equipo, se lanzó hacia el terreno de juego una botella de plástico medio llena y cerrada con tapón, que impactó en el entrenador de dicho equipo D.Juan Manuel Lillo Diez, cayendo éste al suelo y provocándole una brecha en la frente por la que tuvo que ser atendido. A continuación nos retiramos al vestuario dando el partido por suspendido".

Es utópico pensar que alguien va a adoptar alguna medida contra este árbitro por suspender un partido sin motivo, por no explicarlo en el acta, por no tener ni idea de fútbol o por ir a un campo de fútbol a provocar a un equipo y a su afición. Pero nos queda el recurso del pataleo. De decir lo indignados que estamos con estas situaciones. Manifestar lo hartos que estamos de que la Real sea perjudicada día sí y día también. De que nos quiten la ilusión por cosas que no tienen nada que ver con el deporte y el rendimiento de nuestros jugadores. Y lo digo. Alto y claro. Yo no me voy a esconder, como sí que estoy seguro que van a hacer todos los organismos federativos y arbitrales. Lo de ayer fue un atropello, una vergüenza, una infamia. Y acaba con el peor de los resultados posibles: con un jugador lesionado y de baja por muchos meses. Y con una afición, la nuestra, provocada por un árbitro.

Decir "ya está bien con vosotros, vosotros tenéis la culpa de todo" es merecedor de tarjeta roja. Esto de ahí abajo, en cambio, es una "fortuita ". Lo dice también el árbitro en el acta. Si el árbitro tuviera conciencia, después de ver esta foto de aquí abajo le tendría que costar trabajo conciliar el sueño. Pero lo dudo mucho.


Ya no creo en el fútbol, porque ya he visto demasiadas cosas en los últimos años como para mantener intacta la ingenuidad, la inocencia y la ilusión. Pero ni siquiera un sinvergüenza como el que ayer pasó por Anoeta conseguirá que deje de creer en la Real. ¡Ánimo, Iñigo! Tu entereza es el orgullo de todos los que llevamos este escudo en el corazón y no nos vamos a olvidar de ti en ningún momento. Y aúpa Real, ganemos lo que parece que algunos tienen tanto interés en quitarnos. Yo no me voy a rendir. Nunca por lo que puedan hacer miserables como el árbitro que pasó ayer por Anoeta.

martes, octubre 21, 2008

Todos ellos son la Real

La Real somos sus aficionados. Siempre lo hemos sido, pero esa afirmación cobra cada día una dimensión más grande y hermosa, aupada además por toda la ponzoña que rodea ahora mismo a este equipo. Ver a medio centenar de realistas en Girona, calándose hasta los huesos en un estadio que jamás pensaron que visitarían en Liga, es una imagen emocionante. Todos y cada uno de ellos es la Real. Muchos realistas se pueden (nos podemos) sentir identificados. Porque muchos peregrinamos a Vigo para ver a la Real ganar su tercera Liga y nos volvimos a casa con la tristeza de comprobar que esa alegría no se iba a producir. Muchos fueron en su día a Gijón y consiguieron ver ese sueño hecho realidad. Pero es que incluso somos muchos los que fuimos a Valencia, no para ver un éxito, no ya a ver el milagro de la permanencia en Primera División, sino para dejar claro a todo el mundo que nosotros somos la Real, y lo vamos a ser siempre, sin importar lo oscuro que sea el futuro.

Ayer decía algo parecido Iñigo Díaz de Cerio en una entrevista publicada en El Diario Vasco. "Es nuestra responsabilidad conseguir, como el año pasado, que cada vez venga más gente a vernos, aunque siempre hay 15.000 entusiastas seguidores que nunca nos van a fallar, que siempre van a estar ahí. Hay que remarcar la actitud de esta afición, de aquellos txuri urdin que nunca fallan. Como los que estuvieron en Girona calándose, apoyando sin cesar. Eso el vestuario nunca lo olvida. (...) Mira, soy de esos 15.000 aficionados que nunca fallarán, que siempre irán a Anoeta. No es que siempre vaya a ser de la Real, es que ni siquiera lo he elegido. Es así y punto", decía. ¿Éste es el jugador que, según algunos, probablemente los mismos que lo dijeron de Xabi Prieto, ya ha firmado con el Athletic?

Y es que la Real somos esas personas que nunca vamos a dejar de lado a este equipo. La gente es la Real. Los presidentes pasan. Los entrenadores y los jugadores, por mucho que nos ilusionen, también acabarán dejando la Real algún día. Y si todos ellos, protagonistas activos de la casi centenaria Historia de este club, qué voy a decir de la prensa. Lo pienso y en realidad es mucho lo que habría que decir de los medios de comunicación que siguen a la Real, porque empiezo a pensar que sin las polémicas interesadas que monta la prensa en torno a este equipo, quizá hoy no estaríamos en la penosa y patética situación en la que nos hallamos. Me resulta triste arremeter contra mi propia profesión, pero la espiral esquizofrénica en la que estamos inmersos obliga a reclamar un freno. Si ya no por cariño a la Real, que sea el menos por una ética que parece haber desaparecido hace ya demasiado tiempo.

Si hoy uno lee El Diario Vasco, leerá que los administradores han rechazado el plan de viabilidad elaborado por Iñaki Badiola y su equipo, y eso servirá para trazar comparaciones con equipos que han sido devorados por la exigencia del fútbol español en situaciones al parecer similares. Si uno lee Mundo Deportivo, lo que leerá, en cambio, es que dicho plan de viabilidad no ha podido ser rechazado porque ni siquiera ha sido entregado. Es obvio que al menos uno de los dos miente. Y el juego diario de descubrir quién es el mentiroso ya me ha cansado. Saber qué está sucediendo dentro de la Real parece ya una quimera. La información ha desaparecido y ha dejado su lugar a la manipulación interesada. Hoy lo que se pretende no es informar al lector, a ese realista que se hace cientos de kilómetros para ver a su equipo bajo la lluvia. Hoy lo que se intenta, ya sin descaro, es la adhesión incondicional a la causa. Y todo vale. Ya estoy harto de todos esos realistas que proclaman serlo cuando sólo buscan su propio interés.