Tres minutos. No hace falta más. Esa es la inmensa grandeza del fútbol. En sólo tres minutos se pasa del infierno al cielo, de la desesperación a la alegría, del final de un sueño a vivirlo con más fuerza que nunca. Después de una primera parte sin apenas ocasiones, sin apenas fútbol por parte de la Real, el gol del Hércules mataba la ilusión. Por completo. Y en Anoeta no se veían señales de que, a estas horas, pudiera escribir con alegría sobre este partido. Sólo tres minutos han hecho falta para cambiar el estado de ánimo de nuestras caras y de nuestros corazones. Tres minutos, un instante. El que ha pasado entre el gol de Delibasic, el del empate, y el de Fran Mérida, el de la victoria. Porque la Real hoy ha ganado. Era ganar o ganar. Y ha ganado. Sufriendo lo indecible. Pero se quedan tres puntos en el casillero de la Real en una jornada en la que no valía otro resultado.
Y no valía más que ganar porque, una semana más, los rivales en esta carrera por el ascenso le siguen dando muchas oportunidades a la Real. Ayer el Sporting se dejó dos puntos en casa y el Tenerife perdía los mismos en el útlimo minuto. Hoy el Castellón ha empatado también en casa y el Málaga perdió en Soria. El Sporting, en realidad el ascenso, se queda a un punto más el gol average particular. A lo largo de la tarde lo hemos visto a cuatro, más el average. Hemos pasado de estar a un mundo a estar tocando el objetivo con la punta de los dedos. Y sólo tres minutos han marcado la diferencia. ¿Ha sido la fe? ¿Ha sido el corazón? ¿Ha sido el carácter? Seguro que todo eso ha contado, pero que nadie dude que la suerte, tan esquiva otros días con la Real, ha tenido mucho que ver en el resultado final de hoy.
Lo más importante del resultado de hoy es que se ha roto la dinámica negativa que marcaban las tres últimas derrotas y se ha dejado atrás una semana complicadísima (otra más en una temporada tremendamente convulsa), en la que se ha vivido un nuevo cambio de entrenador y se ha hablado demasiado de la baja de algunos jugadores. Delibasic, de hecho, ha celebrado su gol con alusiones claras a la posibilidad de darle la baja para traer a Zigic. No ha sido el mejor gesto para animar a la grada de Anoeta a seguir animando en busca de los tres puntos ("ni para aficionados, ni para periodistas", decía el realista sobre su gesto al final del partido, que, explicaba, iba para su mujer y su hija aunque no todo el mundo lo verá así), y sobre todo teniendo en cuenta que el delantero realista ha fallado al final una ocasión clamorosa que, afortunadamente, no ha tenido consecuencias en el resultado. Pero sólo han pasado tres minutos y no ha habido tiempo para la reflexión. Sólo para el corazón.
Juan Manuel Lillo debuta en la Real con victoria pero con muchas dudas en el juego. Obviamente, dudas que no se le pueden achacar a él, porque en tres días no se puede crear una máquina de crear fútbol donde no la había, y menos en una dinámica derrotista como la que traía la Real en el último mes. Pero parece lógico pensar que el agarrotado juego de la primera media hora se ha debido al intento de implantar cosas nuevas. Luego la Real ha cumplido con el papel que se le suponía y ha ejercido un dominio del balón casi abrumador. Pero con el mismo mal de toda la temporada: muy pocas ocasiones de gol y no demasiado claras. Y a eso hay que añadir otro matiz, que también está provocando demasiado sufrimiento en la grada de Anoeta durante toda la campaña, la nula capacidad de generar ocasiones a balón parado.
Esto último no deja de ser paradójico por un matiz, y es por eso que digo que la Real hoy se ha amparado en la suerte para poder cerrar la tarde con una sonrisa en la cara. El gol de la victoria, el de Fran Mérida, ha llegado en un corner. Pero era el 13º que sacaba el equipo txuri urdin. Hasta entonces, sólo se había rematado uno con claridad y ni siquiera a puerta. Hasta entonces, los encargados de ejecutar esos lanzamientos habían sido Martí y Nacho. El corner que ha dejado los tres puntos en San Sebastián no lo ha sacado ninguno de estos dos jugadores. Ha sido Xabi Prieto. Y por eso es suerte, buena suerte por fin. Porque la Real no tenía en los corners su mejor arma ofensiva y porque el autor del corner ganador no ha sido el habitual del partido. Suerte. Sí, la que también ha faltado otros días.
Lillo tiene mucho trabajo, en cualquier caso, porque el sufrimiento para ganar ante un equipo que ha marcado prácticamente su única llegada a la portería de Riesgo es un claro motivo para la reflexión. El balón lo ha tenido, pero la posesión hay que traducirla en ocasiones de gol más numerosas y claras y, además, en un cierre defensivo más contundente. Lillo echó en falta movilidad, y quizá el damnificado para la próxima semana sea un Víctor que no termina de recuperar el nivel de sus primeros partidos en la Real. El fue el elegido hoy, Díaz de Cerio y Deli empezaron en el banquillo, y es probable que sea un cambio para la próxima semana. Fran Mérida ha tenido el protagonismo que se le suponía con Lillo, participando en muchas de las jugadas de ataque de la Real y marcando el gol del triunfo. Fundamental es el papel de Martí, muy buen partido y asistencia a Delibasic en el gol, y también el de Xabi Prieto. Que sacara el corner de la victoria puede verse sólo como una anécdota, pero es indudable que el fútbol de la Real crece cuando el donostiarra está enchufado en los partidos.
El entrenador ha visto una Real superior, de la que ha destacado su alma, entereza y madurez para remontar el partido cuando se puso cuesta arriba. Le ha podido la sinceridad cuando ha hablado del gol de la victoria. "No me voy a poner medallas que no me corresponden, la han metido con lo que han podido", explicó, preguntando incluso si finalmente había sido Fran Mérida el autor del tanto. Lillo ha debutado en el banquillo de la Real con victoria y demostrando "un sentimiento de orgullo de entrenar a estos chavales", algo que, añadió, "ya había visto con los seis jugadores que se quedaron sin convocar". Un reconocimiento más al vestuario realista, que es, sin duda, la mejor arma que esta Real tiene para buscar el ascenso.
Y hay otro matiz a comentar, otro que no me cansaré de recordar porque el tema empieza a ser, como poco, complejo. Hoy, con 0-0 en el marcador, hay una doble jugada en el interior del área herculana que debió ser señalada como penalti. Primero a Víctor y después a Martí. Y la jugada se saldó con tarjeta amarilla al 14 realista. Eso, sumado a lo que hemos visto en carne propia en las últimas semanas y sumado a lo que el árbitro de ayer en Gijón (el mismo que perpetró el destrozo de hace una semana ante el Rácing de Ferrol) le dijo a los jugadores del Nastic sobre dos jugadas polémicas ("es que el Sporting se está jugando mucho", según han denunciado los jugadores tarraconenses), vuelve a dejar un panorama arbitral muy preocupante. Y ya estamos en el periodo decesivo de la temporada, en el que cuenta hasta el más mínimo detalle. "Si nos los dejan para otros días que los necesitemos más...", decía Lillo de los penaltis no pitados de hoy. Ojalá acierte, pero no tiene esa pinta, no...
El futuro pasa ahora por Vigo. La ciudad que vio a la Real perder una Liga debe ponernos de nuevo en la senda del ascenso. El Celta, con su derrota de ayer, se ha quedado casi sin opciones de volver a Primera (está a ocho puntos del conjunto txuri urdin y a nueve del Sporting). Será un partido bonito, en una ciudad hermosa a la que volver y en la que reencontrarse con una afición fabulosa. Para la Real es una gran oportunidad de volver a los puestos de ascenso, ya que los dos equipos que le preceden en la tabla, Málaga (seis puntos por encima) y Sporting juegan entre sí. Tenerife y Elche también tienen duelo directo en las islas y el Castellón visita a este correoso Hércules que tantos problemas nos ha dado hoy. Vamos a Vigo a ganar y a soñar. Ojalá esta vez el sueño no se rompa.
domingo, abril 06, 2008
sábado, abril 05, 2008
PREVIA Real Sociedad - Hércules. Ganar o ganar, segunda parte
La semana pasada era ganar o ganar. Y se perdió. Por eso, esta semana ante el Hércules (domingo, 17.00 horas, Anoeta, sin televisión) la consigna vuelve a ser la misma, con el agravante de que el Sporting de Gijón le saca hoy un punto más a la Real y de la movida semana que se ha vivido en el conjunto txuri urdin. Ganar o ganar, segunda parte. Porque a la imperiosa necesidad de sumar de nuevo de tres en tres puntos, y teniendo en cuenta que la Real ha perdido sus tres últimos partidos, se suma el oleaje y la expectación que siempre produce un cambio de entrenador. Juan Manuel Lillo, el tercer técnico de la temporada, el segundo que escoge Iñaki Badiola, se estrena en el banquillo realista. La necesidad de ganar, en todo caso, devora a la expectación por ver las nuevas maneras del equipo.Lillo, a pesar de que en su presentación confesó no haber visto a la Real esta temporada, parece que se ha forjado ya una opinión muy certera de la plantilla. Parece probable el cambio de sistema. Casi todos apuestan por un 4-1-4-1, pero no es descartable el 4-2-3-1 que el propio Lillo hizo popular en la Liga española con su Salamanca hace más de una década. En cualquier caso, la única diferencia real entre esos dos esquemas parece que sería la posición de Aranburu. Fran Mérida, como muchos intuíamos, tiene todas las papeletas para entrar en el once inicial en la mediapunta, quizá con el capitán a su lado o quizá algo más adelantado que Aranburu. Martí parece indiscutible en el mediocentro y tampoco parece que vaya a haber cambios en los extremos, donde Nacho y Xabi Prieto serán con seguridad titulares, al igual que Riesgo, al que Apelación le levantó el injusto partido de sanción que le impuso el Comité de Competición.
La gran duda que presenta el primer once que saque Lillo en la Real es saber por qué delantero va a apostar el nuevo técnico. Todo apunta a que será el máximo goleador del equipo, Díaz de Cerio, pero Víctor ha entrenado bien esta semana desde el relevo en el banquillo, marcando goles en los partidillos. En la defensa sí habrá un cambio obligado, ya que Gerardo es baja por lesión. De esta forma, los laterales serán Carlos Martínez y Castillo, que vuelve al equipo, y Estrada será el relevo de emergencia desde el banquillo para ese puesto. Mikel González será el jefe de la defensa, tal y como Lillo ha dejado entrever en sus todavía pocos entrenamientos en Zubieta. El otro central será, probablemente, Labaka, aunque Víctor López también ha entrado entre los 18 elegidos. Con respecto a la semana pasada, Elustondo se cae de esa lista.
La malísima racha que desembocó en el cese de Eizmendi debe acabar si la Real quiere seguir teniendo el ascenso en la cabeza. Cuando juegue, el equipo txuri ya sabrá el resultado del Sporting (que juega en unas horas en El Molinón frente al Nastic, equipo ahora mismo en puesto de descenso), del Numancia y del Málaga (estos dos se enfrentan en Soria el domingo a mediodía). A la misma hora que los gijoneses juega en Las Palmas el Tenerife (tres puntos por detrás de la Real). El Castellón (dos puntos por debajo de los realistas) recibe al Córdoba a la misma hora que se juega el partido de Anoeta y el Elche (con los mismos puntos que el equipo txuri urdin). En todos esos campos habrá que tener un ojo puesto, pero de nada valdrá si la Real no consigue los imprescindibles tres puntos ante el Hércules.
Como en Lillo, como en el equipo que coloque sobre el césped de Anoeta, también habrá muchas miradas puestas en el árbitro. Son muchos los errores arbitrales que ha sufrido la Real en las últimas semanas y el recuerdo del atropello de la semana pasada ante el Rácing de Ferrol pesará en el ánimo de quienes acudan al estadio donostiarra. José Luis González González, del que dicen que es un árbitro algo anticasero (sólo tres de los 16 partidos que ha dirigido han acabado con victoria local), ha pitado dos veces a la Real esta temporada, precisamente en el partido de la primera vuelta frente al Hércules, y en la derrota en Anoeta ante el Poli Ejido. Aunque no hubo victoria de la Real, de ninguno de esos dos encuentros salieron quejas del equipo txuri urdin.
La historia, eso sí, está de nuestra parte. En Primera División, el Hércules ha visitado a la Real en 14 ocasiones y nunca ha conseguido la victoria. El conjunto txuri urdin venció en diez encuentros y los cuatro restantes acabaron en empate, con 34 goles a favor del conjunto local y sólo ocho, apenas poco más de 0,5 por partido, para los herculanos. La mayor goleada fue el 6-0 de la temporada 85-96, un día en el que marcaron López Ufarte en tres ocasiones, José Mari Bakero en dos y Zamora en una. En Segunda División hay tres precedentes y las cifras son muy similares a las de Primera, dos victorias realistas (incluyendo un rotundo y espectacular 9-2 en la temporada 48-49, el último encuentro entre ambos en la categoría de plata) y un empate.
Hércules y Real Sociedad empataron a uno en el encuentro de la primera vuelta (un partido en el que el conjunto txuri urdin, dentro del baile de camisetas de este año, lució dos distintas; en la primera parte la de franjas azul marino y azul celeste y en la segunda parte la blanca). Comenzó muy mal la Real, y los alicantinos se adelantaron a la media hora en una jugada pésimamente defendida por los de Chris Coleman, tras un rechace en el palo. Pero en la segunda parte el conjunto txuri urdin reaccionó y pudo ganar. Xabi Prieto empató con un golazo de volea a la media vuelta, de los mejores de esta temporada. Después hubo ocasiones de sobra para llevarse los tres puntos, pero ni Prieto, ni Díaz de Cerio, ni Gari Uranga ya en el descuento acertaron con la portería de Unai Alba.
Y ahora también en Erreala.com
A partir de ahora, muchos de los artículos que aparcen en Corazón Txuri Urdin también se podrán ver en Erreala.com. Se trata de una web realista que tiene ya unos años de experiencia y que en 2007 registró 240.000 visitas únicas a la página y nada menos que 1.610.000 visualizaciones del foro. Allí podréis encontrar artículos, noticias, crónicas de los partidos, una porra y muchas cosas más.En Erreala.com han puesto en marcha una inciativa fantástica para realizar un gran archivo fotográfico con motivo del centenario de la Real, que se cumple como todos sabéis en septiembre de 2009. De momento ya han colgado más de 70 imágenes que resumen buena parte de la historia txuri urdin, sobre todo la más desconocida, que es la que aconteció antes de que nuestra Real alcanzara el cielo con los dos títulos de Liga.
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Espero que disfrutéis tanto de Corazón Txuri Urdin como de Erreala.com.
viernes, abril 04, 2008
Entrenador nuevo... ¿victoria segura?
Juan Manuel Lillo debuta el domingo como entrenador de la Real, pero ya está avisado. En este club no se cumple tan a rajatabla como hoy nos gustaría ese viejo dicho futbolístico de "a entrenador nuevo, victoria segura". Desde que el equipo juega en Anoeta, son catorce los entrenadores que han debutado en el banquillo txuri urdin. Y el saldo no es excesivamente positivo: han sido cinco victorias, tres empates y seis derrotas. El último precedente, en todo caso, es bueno. Eizmendi debutó con triunfo de la Real, con una buena goleada en tierras cordobesas.El nuevo entrenador tendrá su bautismo de fuego en Anoeta, donde los números tampoco son excesivamente buenos. Ocho de esos catorce entrenadores tuvieron su primer partido en el estadio donostiarra. Sólo tres ganaron, el último de ellos Gonzalo Arconada, y otros tantos perdieron, el último Chris Coleman, esta misma temporada. Especialmente negativo fue el estreno de Periko Alonso, ya que vio cómo el Real Madrid arrollaba a la Real. Con Lotina y Toshack la mejora en el juego fue evidente con respecto a sus antecesores (aunque el segundo cumplió el objetivo de salvar al final a la Real y el primero no), pero eso no bastó para que en ese primer día los tres puntos se quedaran en San Sebastián.
Los datos también están muy parejos y no son especialmente optimistas cuando hablamos de entrenadores debutantes llegados a mitad de una temporada. De los diez que vivieron esa circunstancia, cuatro ganaron, otros tantos perdieron y dos empataron. Eizmendi vuelve a ser el último que debutó con triunfo y Lotina el que lo hizo con derrota. De los cuatro que debutaron con el comienzo de una temporada, sólo Denoueix entró con buen pie, con la goleada al Athletic que abrió la ilusión en la campaña del subcampeonato.
José Ramón Eizmendi (jornada 21, 2007-2008)
Córdoba 1 – Real Sociedad 3
Córdoba 1 – Real Sociedad 3
Chris Coleman (jornada 1, 2007-2008)
Real Sociedad 0 – Castellón 2
Real Sociedad 0 – Castellón 2
Miguel Ángel Lotina (jornada 8, 2006-2007)
Real Sociedad 0 – Villarreal 1
Real Sociedad 0 – Villarreal 1
José Mari Bakero (jornada 30, 2005-2006)
Getafe 2 – Real Sociedad 1
Getafe 2 – Real Sociedad 1
Gonzalo Arconada (jornada 22, 2005-2006)
Real Sociedad 2 – Mallorca 1
Real Sociedad 2 – Mallorca 1
José María Amorrortu (jornada 1, 2004-2005)
Real Sociedad 1 – Levante 1
Real Sociedad 1 – Levante 1
Raynald Denoueix (jornada 1, 2002-2003)
Real Sociedad 4 – Athletic 2
Real Sociedad 4 – Athletic 2
Roberto Olabe (jornada 30, 2001-2002)
Real Sociedad 1 – Espanyol 0
Real Sociedad 1 – Espanyol 0
John Toshack (jornada 17, 2000-2001)
Real Sociedad 1 – Zaragoza 1
Real Sociedad 1 – Zaragoza 1
Periko Alonso (jornada 7, 2000-2001)
Real Sociedad 1 – Real Madrid 4
Real Sociedad 1 – Real Madrid 4
Javier Clemente (jornada 10, 1999-2000)
Betis 1 - Real Sociedad 0
Betis 1 - Real Sociedad 0
Bernd Krauss (jornada 1, 1997-1998)
Barcelona 3 – Real Sociedad 0
Barcelona 3 – Real Sociedad 0
Javier Irureta (jornada 15, 1995-1996)
Valencia 0 – Real Sociedad 1
Salva Iriarte (jornada 12, 1994-1995)
Betis 0 – Real Sociedad 0
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jueves, abril 03, 2008
Ezimendi empata con Periko Alonso como el tercer entrenador que menos partidos ha dirigido a la Real
El breve periodo de José Ramón Eizmendi al frente del primer equipo de la Real Sociedad le ha colocado como el tercer técnico que menos partidos ha dirigido en la historia del club, empatado con Periko Alonso. Han sido once los encuentros en los que Eizmendi se ha sentado en el banquillo, con un saldo de cinco victorias, dos empates y cuatro derrotas. Con él, la Real dio una lección en Córdoba y Elche. Pero los tres partidos consecutivos que se saldaron con derrota le han dictado sentencia. Ahora muchos dicen que no debió seguir más allá del partido de Córdoba, pero después de aquel día pocos lo dijeron. La típica hipocresía del fútbol.Eizmendi ha evidenciado un carácter muy seco con los medios de comunicación y se ha demostrado como un hombre muy parco en palabras en las ruedas de prensa. Seguro que eso no le ha dado muchas simpatías. Lo de ayer, en todo caso, debió ser muy duro para él. Realizar un último entrenamiento sabiendo que no sigue y comparecer en la rueda de prensa en la que se presenta a su sustituto. Para él, lo peor es el mensaje que transmitió Badiola, el mismo que durante la campaña electoral transmitió a los jugadores. Entonces dijo que con esa plantilla no se podía subir. Ahora ha dicho, aunque con actos y no con palabras, que con Eizmendi la Real no volvería a Primera.
Del cese de Eizmendi se puede sacar otra conclusión. Lo apuntaba ayer, lo desarrollo hoy. Los principales damnificados de esta fábrica de quemar entrenadores en que se ha convertido la Real no son aquellos que llegan al club desde fuera y con un nombre consolidado. Lotina o Irureta no triunfaron precisamente en la Real (aunque de mucho peor recuerdo es el primero, claro está, por ser el entrenador que nos llevó a Segunda), pero nunca fueron cesados. Uno mira la lista de los técnicos a los que se ha despedido recientemente y ve muchos nombres de la casa. No hay paciencia con el de casa y sí la suele haber con el de fuera. Eizmendi lo dijo en su polémica nota antes del partido del Numancia. Si hablaba de su caso concreto, entonces no tenía razón. Pero el tiempo y la historia dictan un mensaje muy distinto.
Desde que Luis Uranga cometió el grave error de cesar a Bern Krauss en la temporada 99-00 (seguramente el mayor error de su presidencia), sólo dos entrenadores han logrado la proeza de terminar una temporada en la Real. Raynald Denoueix lo hizo dos veces, en la involvidable campaña del subcampeonato y en la siguiente, 02-03 y 03-04. José Mari Amorrortu continuó esa tradición en la temporada 04-05, en el mayor periodo de estabilidad de esta convulsa época. Pero fue cesado al año siguiente. Lillo es ya el duodécimo entrenador desde el cese de Krauss, hace apenas nueve años. Sólo Denoueix y Lotina se marcharon al final de una temporada. Por el camino se han quedado cinco técnicos formados en la Real. Y esos cinco son, precisamente, los que menos partidos han dirigido a la Real desde el banquillo desde que el equipo volvió a Primera hace 41 años. El quinto lugar lo ocupa Bakero (20 partidos), un nombre histórico del club aunque el único no formado como técnico en Zubieta.
Eizmendi y Periko Alonso comparten número de partidos en el banquillo del equipo txuri urdin, once, aunque los números del de nuevo técnico del Sanse son bastante mejores que los del padre de Xabi y Mikel Alonso. Periko dirigió diez partidos de Liga y uno de Copa. En la primera competición, sólo ganó dos y perdió nada menos que siete. En la segunda competición, cosechó una nueva y sonrojante eliminación, esta vez ante el Beasain de (casualidades de la vida) Gonzalo Arconada, hoy entrenador de un Numancia que ya tiene prácticamente asegurado el ascenso. Esa derrota copera, por cierto, provocó que Luis Uranga anunciara su marcha de la Real y la convocatoria de elecciones. La experiencia en el banquillo realista fue tan traumática para el bueno de Periko Alonso, que ya había hecho antes un muy buen trabajo en el Eibar, que dimitió anunciando que dejaba para siempre el oficio de entrenador. Y hasta hoy ha cumplido.
Roberto Olabe es el único técnico de esta lista que acabó su corta andadura en el banquillo con éxito. Tras el cese de Toshack, el club, entonces presidido por Astiazarán, tomó una decisión muy arriesgada. Dio el mando del equipo a quien era el técnico del juvenil, que ni siquiera tenía el título de entrenador nacional. Se colocó como segundo a Zamora para utilizar su título y hacer legal la fórmula (pese a todo, hubo sanción a posteriori para Olabe y Zamora). A nueve partidos del final, se le dio la difícil misión de ganar cinco partidos para salvar a la Real. Y los ganó. Tan buen trabajo hizo que le sobró incluso el último partido. Consiguió 17 puntos en esas nueve jornadas. El premio a su buen trabajo fue la secretaría técnica del club. Desde allí, dio los últimos retorques a la plantilla subcampeona que Toshack también había ayudado a preparar, pero su bagaje final no fue excesivamente satisfactorio y dejó la Real por la puerta de atrás. Como casi todos en los últimos tiempos.-
El entrenador que menos partidos ha dirigido a la Real en toda su historia, apenas ocho, es Gonzalo Arconada. Venía directamente del Sanse para sustituir a Amorrortu y, de nuevo, con la misión de salvar a la Real del descenso. Comenzó muy bien, ganando en Anoeta al Mallorca, gracias a la aportación de los nuevos, Skoubo y Mark González. Pero después de la euforia inicial, el equipo entró en barrena. Cosechó cuatro derrotas consecutivas, vivió el espejismo de la victoria en Riazor y dos derrotas más le sentenciaron. De sus ocho partidos, la Real perdió seis y ganó dos. Fue cesado y el director deportivo que le había confiado el futuro del primer equipo, Bakero, fue quien se sentó en su lugar. Bakero consiguió evitar el descenso, pero no la entrada en el torbellino que acabó con los huesos del equipo en Segunda. Donde sigue, por cierto, y donde nadie ha sido capaz todavía de poner el orden necesario en un club como la Real.
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miércoles, abril 02, 2008
Un nuevo capítulo de la temporada más convulsa de la historia
Ya pocos podrán negar que estamos ante la temporada más convulsa de la historia de la Real. Aquí tenemos el nuevo (¿último?) giro de la actualidad realista. Iñaki Badiola ha destituido a José Ramón Eizmendi y le sustituye por Juan Manuel Lillo. La decisión, como poco, se puede calificar de sorprendente, sobre todo porque el propio Badiola había llamado esta semana a la tranquilidad. La Real ha presentado esta tarde a su tercer entrenador de la temporada, el segundo de la era Badiola. Y el nombre del escogido no deja de ser sorprendente, porque se trata de un entrenador que lleva años deambulando por equipos de nivel muy bajo, porque no se le recuerdan grandes triunfos y porque, aunque el presidente dice que formaba parte del organigrama ideado en diciembre con Paco Aiestaran, poco tiene que ver con el perfil que Badiola abanderó en la campaña electoral, el de Javier Irureta.Cuando se comenzó a hablar de Lillo en el fútbol español, se le unió mucho a Jorge Valdano, por su gusto por el fútbol ofensivo y de calidad. En este sentido, si la Real tiene de verdad la mejor plantilla de Segunda, la de más calidad, quizá el equipo salga beneficiado (¿alguien duda que Fran Mérida será uno de los escogidos de Lillo para sus alineaciones?). Pero que a nadie se le olvide que Lillo no ha triunfado más que en un equipo, en el Salamanca, al que ascendió desde Segunda B a Primera en sólo dos años. El resto de sus experiencias acabaron en ceses y en muy malos recuerdos para las respectivas aficiones. Todas. Su última aparición en Primera, con el Zaragoza, no duró más que cuatro jornadas.
El Zaragoza es, precisamente, el equipo más grande al que ha entrenado, pero tuvo una oportunidad para entrenar al F. C. Barcelona. Era el técnico escogido por Lluis Bassat, uno de los candidatos en las últimas elecciones del equipo culé. Bassat llevaba como director deportivo a Josep Guardiola, a quien Lillo se llevó al equipo que entrenó en México, los Dorados de Sinaloa. No he podido confirmar este dato, pero en Internet se ven referencias a que Lillo es cuñado de Miguel Santos (quien también le representaba, al menos, hace unos años). La buena relación de Badiola con Santos seguro que ha tenido importancia en la llegada del entrenador a la Real.
Hace ya algunos años, Lillo pudo ser entrenador de la Real. José Luis Astiazarán, recién elegido presidente, había encomendado a John Toshack la función de manager general. El galés acababa de salvar del descenso a la Real desde el banquillo, en la temporada 2000-2001. Para la 2001-2002, fue Toshack quien pensó en Lillo parta ocupar el puesto. Pero al final no hubo cambio de entrenador, al menos no tal y como lo hubiera deseado Toshack. Fue cesado tras la jornada 29 y Olabe le sustituyó. Nunca se llegó a saber a ciencia cierta quién frenó la llegada de Lillo a la Real por aquel entonces, si fue el Consejo presidido por Astiazarán o si fue el mismo Toshack quien, tras contactar con Lillo, decidió continuar en el banquillo. Conocido el enfrentamiento de Badiola con Toshack, no deja de ser curioso que ahora el presidente escoge para el banquillo a quien en su día ya eligió el galés.
¿Y ahora qué? ¿Es un acierto cesar a un entrenador con tan poco tiempo para conseguir el objetivo? Quién sabe. No creo que nadie pueda responder hoy a esta pregunta. Pero a mí no me entusiasma y creo que pone en serio riesgo el objetivo de la temporada. Siempre he visto a Lillo como un vendedor de humo, como un técnico demasiado idealista que no tiene cabida en un fútbol rocoso, duro y de choque, como el de Segunda División, quizá ya ni siquiera para la Primera española. Eso sí, ahora tiene la mejor oportunidad para demostrarme que estoy equivocado con él.
Pero el salto que da la Real es radical en cuanto a concepto. Lillo propone un modelo futbolístico que nada tiene que ver con el de Eizmendi y lo malo es que no hay periodo de adaptación posible. Ahora ya es ganar o ganar. Y Lillo ha afirmado que está convencido de que hay opciones reales de subir. Ha dicho Badiola que era necesario un revulsivo de cara al final de la temporada. Y ojalá que sea verdad, pero, hoy, con los datos que tenemos, la decisión se antoja difícil de entender. No lo veo claro. Ni el cese de Eizmendi ni el fichaje de Lillo.
Aunque será el ascenso lo que determine si Badiola ha acertado con este arriesgado movimiento, ya se puede decir que la dinámica en la que estamos inmersos es peligrosísima. Lo era antes y acabó con la Real en Segunda, pero todo se puede agudizar. Coleman dejó al equipo cuando no había razones deportivas para cambiar de entrenador. Con una plantilla de cantera, rozando el ascenso y con la expectativa de mejorar con los fichajes, se presionó hasta el extremo para que el galés dejara la Real. Hubo días de incertidumbre, que se hablaba de muchos entrenadores pero al final no llegó ninguno. Se quedó el recurso de emergencia, José Ramón Eizmendi. Y parecía que iba a ser el hombre de Badiola. El presidente nos habló de Irureta, y Aiestaran apostó por Juan Carlos Oliva. Perfiles demasiado distintos para un mismo proyecto.
Y esta otra reflexión estaría mejor respaldada si no fuera un cese y sí una dimisión, pero, en todo caso, es necesario debatir en profundidad el papel de los técnicos de la casa con respecto al primer equipo. Eizmendi cogió al equipo y ha sido cesado. A Bakero, entonces director deportivo, le sucedió lo mismo. Como a Gonzalo Arconada cuando dio el salto desde el Sanse. Para recordar un periplo exitoso de un entrenador de la casa como refuerzo de emergencia, hay que remontarse hasta antes del subcampeonato, a Roberto Olabe. Él consiguió mantener a la Real en Primera cuando parecía casi imposible. Pero desde entonces todos los demás han fracasado. Y se han quemado para siempre. Al menos Eizmendi es el primero que vuelve a los orígenes, al Sanse.
Si buscamos precedentes, Juanma Lillo apenas ha jugado tres veces frente a la Real Sociedad, y los tres se saldaron con empate. En la temporada 95-96, entrenaba al Salamanca y el partido en El Helmántico finalizó con un frenético empate a tres goles. Lillo fue sustituido por D’Alessandro. En la campaña siguiente, el técnico recaló en el Oviedo. En la ida, empate a cero en un aburridísimo encuentro. En la segunda vuelta, el Oviedo ya tenía otro entrenador, a Novo. Y en la campaña 98-99 fue Lillo quien llegó mediada la temporada, en este caso al Tenerife. El partido en Anoeta acabó con empate a un gol (única visita al estadio donostiarra).
Lo malo es que ahora los empates no valen. La Real necesita ganar partidos. Mucha suerte, Juanma. Tus éxitos serán también los de la Real.
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Orgulloso de esta Real
Una vez pasado el momento de indignación después de conocer que el Comité de Competición le ha impuesto un partido de sanción a Asier Riesgo por decir "¡esto es una puta mierda!" al finalizar el partido frente al Rácing de Ferrol, el sentimiento ya es otro. El sentimiento ahora es orgullo. Sí, aunque haya gente que me tache de loco, estoy orgulloso de esta Real Sociedad. Muy orgulloso. Llevo meses defendiendo a todos los que forman parte de la plantilla y del equipo técnico de este club por su inmensa capacidad de sobreponerse a una ingente cantidad de circunstancias anómalas que están viviendo en esta temporada en Segunda División. A que estén, todavía, a tiro del ascenso, a pesar de todo lo vivido. Pero, por encima de todo, me llama la atención (e, insisto, me enorgullece) lo bien que están encajando el atropello arbitral al que están siendo sometidos.No he escuchado a ningún jugador de la Real hablar de manos negras, de arbitrajes premeditados, ni siquiera de robos. Lo que se les ha oído en todo momento, incluso después del escándalo del domingo, es que los árbitros están teniendo mala suerte con la Real, que hacen su trabajo lo mejor que saben y pueden y que, como todos, se pueden equivocar. Nadie ha razonado una derrota sólo en la actuación arbitral. No ha habido ningún ataque ni contra el colectivo arbitral ni contra colegiado alguno. Pero es que la cosa va más allá. ¿Alguien ha visto una protesta airada de un jugador txuri urdin sobre el campo? ¿Que se intente echar a la afición en contra del árbitro? ¿Que se tire en una jugada clara para forzar una decisión favorable del trencilla? No hay nada de eso. La Real se está comportando con una corección envidiable y que hay que elogiar.
Lo más altisonante que se ha escuchado fue la reflexión que hizo Eizmendi después del último partido. Pero ya lo dije después del partido, entiendo perfectamente lo que quiso decir el entrenador realista. Lo que no comprendo es que sus palabras hayan causado tanta sorpresa entre los profesionales de la información que siguen a la Real. Quizá Eizmendi quiso decir otra cosa, pero yo lo entiendo en la línea de lo que acabo de explicar. Ante situaciones injustas como las que está viviendo la Real, otros equipos y otros jugadores ponen el grito en el cielo, hablan de conspiraciones para arrebatarles la Liga o mandarles a Segunda, provocan que los energúmenos de turno lancen objetos sobre el campo, fomentan el odio con las aficiones rivales. Esa es la reflexión que deben hacer los que mandan en el fútbol. Todos imaginamos que, en otros lugares, un arbitraje como el que se vio en Anoeta el domingo habría acabado en un altercado de orden público.
Este sentimiento de orgullo es extensible a todos los que formamos la Real. Los jugadores se han comportado siempre con una corrección exquisita, durante y después de los partidos. Pero es que la afición ha protagonizado desplazamientos masivos en los que no ha habido ni un solo incidente, por pequeño que fuera, y ha recibido oleadas de aficionados visitantes a los que se ha correspondido con una hospitalidad maravillosa. El club no ha encabezado ni alentado campaña alguna contra los estamentos arbitrales o federativos. Ni siquiera la prensa se ha cebado con los arbitrajes, es más, algunos medios incluso han tapado parte de los errores en aras de la crítica al juego del equipo. Nada. Absolutamente nada reprochable por parte de la Real. Y eso es un motivo de orgullo tremendo.
Quien me ha visto en un campo, sabe que soy un aficionado bastante visceral. Soy de los que protesta, desde la grada o desde casa, prácticamente cualquier decisión arbitral (aunque eso no quita que después reconozca si una jugada es penalti o no, si es fuera de juego o no, y, también, si un rival es mejor que mi equipo). Estos días se reprocha a la Real que no tenga parte de esa mala uva del aficionado, que no presione al árbitro como lo hacen otros equipos (y se ha contado, por ejemplo, una falta en ataque de Delibasic que se encontró con ocho jugadores del Rácing de Ferrol protestando y ninguno de la Real para defenderle o presionar al árbitro). Y, sin embargo, hoy me siento orgulloso de que los jugadores y técnicos realistas se estén comportando con esta corrección.
Lo duro goy, en cambio, es ver cómo te pagan esa actitud ejemplar desde el poder. Y Riesgo lo ha resumido mejor que nadie al conocer su sanción. "Sinceramente no sé por qué me ha caído ese partido", ha dicho. Ojalá el Comité de Apelación repare esta injusticia, aunque el daño ya está hecho. Y la duda sembrada.
lunes, marzo 31, 2008
¡Qué grande eres, Bixio!
No llegaron a ser 600 por un capricho de Toshack. El propio Górriz recordaba esta semana que fue convocado para el último partido de Liga, en el Nou Camp, el mismo día que se despedía Alexanco, incluso pasó en la banda muchos minutos preparándose para un eventual cambio. Pero no jugó ese partido 600. "Sólo él sabe por qué no salí al campo después de calentar una hora. Conociéndole un poco, supongo que pensó que así pasábamos los dos a la historia: yo por mi partido 599 y él por no haberme puesto. No he coincidido demasiado con él, pero si tengo la oportunidad le preguntaré, por curiosidad". Ya que Toshack escribe una columna semanal en El Diario Vasco, podría aprovechar para sacarnos a todos de dudas...
Pero ayer Bixio Górriz jugó en Anoeta ese partido 600. Si hubiera podido tener un papel más activo, seguro que la Real no habría perdido. Porque él era un grande que sigue teniendo el cariño de la afición realista. Incluso el de aquellos que nunca le vieron jugar. Porque a una leyenda no hace falta haberla visto jugar para apreciarla. Y yo que he tenido la suerte de verle en el campo y de conversar un par de veces con él, puedo confirmar que fue un gran jugador y que es un tipo fantástico. ¡Qué grande eres, Bixio, y que aplauso tan merecido te llevaste ayer!
(La fotografía es de Tati, amiga y lectora habitual de este blog. Muchas gracias por la contribución)
Ayer fue el día
En todas los temporadas hay un día, normalmente sólo un día, en el que mi vista se nubla y pienso que el objetivo no se va a conseguir. Suele ser sólo un día, aunque la pasada temporada rompió esa norma. Fueron muchos los días en los que pense que era posible el descenso (hasta cuatro, desde la derrota en Anoeta frente al Athletic al momento en que Savio falló el penalti ante el Racing). Una señal a la que, y fue un error por mi parte, no hice mucho caso, en mi absoluta confianza en las posibilidades de la Real, sean cuales sean sus circunstancias.Pero en las temporadas anteriores sólo fue un día. De verdad. Por mal que estuviera la Real, sólo hubo un día en que la posibilidad del descenso cruzó mi mente con absoluta nitidez. En la temporada 2005-2006, por ejemplo, fue el día que se perdió en Getafe por 2-1. Era la jornada 30, la Real encadenaba una nefasta racha de tres puntos de 24 posibles y el equipo estaba en la 18ª posición, tenía 28 puntos y estaba a tres de la salvación. Aquel día pensé que era posible que la Real bajara. Muy posible. Pero después la Real consiguió tres victorias, tres empates y dos derrotas. Y se salvó.
Ayer fue el día de desánimo de esta temporada. Ayer pensé que no se puede subir encadenando tres derrotas consecutivas en el tramo decisivo de la competición, que no se puede entrar en el terceto de cabeza sin crear ocasiones de gol o marcando un solo gol en tres partidos, que es imposible lograr el objetivo de toda una temporada si un árbitro nos masacra y no mostramos carácter para hacer frente a su arbitrariedad e injusticia más que cuando el partido ha acabado, que no hay forma de ser al menos terceros si tantos puntos se escapan de ese imaginario fortín que debía ser Anoeta en Segunda.
Ayer, y lo digo con firmeza, pensé que la Real no va a subir al final de esta temporada. Pero eso fue ayer. Hoy ha salido el sol. Y la confianza ha vuelto. El partido contra el Hércules lo debe confirmar.
domingo, marzo 30, 2008
REAL SOCIEDAD 1 - RÁCING DE FERROL 2 Digan lo que digan, esto es un escándalo (y el fútbol se analiza después)
No voy a engañaros. Cuando el Rácing de Ferrol marcó el segundo gol, comencé a escribir la crónica. Pensaba hablar del mal juego, de la falta de ideas en ataque, del nerviosismo atrás y de todo lo que la Real ha hecho mal a lo largo del partido, como consecuencia de una mala racha deportiva que dura ya tres semanas. Pero no. No puedo. Digan lo que digan, porque es una parte decisiva de este deporte. Me una rabia tremenda tener que analizar sólo el juego de la Real cuando la actuación arbitral ha sido tan determinante, y no lo voy a hacer. No es ocultar lo que ha hecho mal la Real. Es abrir los ojos y ver todo lo que nos rodea.
Hay que reconocer (y decir, estamos obligados a ello como parte del análisis) que lo de hoy ha sido un escándalo. Y sumado a lo que llevamos viendo en los últimos tiempos, huele muy mal. El árbitro ha hundido a la Real. Así de claro. Por muy mal que haya jugado el conjunto txuri urdin, que lo ha hecho, ese es el análisis esencial que debe hacerse de este partido. Por muchos motivos que se han ido viendo a lo largo del partido, pero esencialmente, es lo que afecta al final al resultado que refleja el marcador, porque el árbitro dio la ventaja al Rácing de Ferrol con un penalti inexistente y, en el arreón final de la Real, le anuló un gol sin que nadie sepa muy bien por qué.
Lo de hoy no es un hecho aislado. No lo es y cada vez es más indignante. No es un cabreo en caliente de una mala tarde arbitral, es el momento álgido de una horrenda temporada de los colegiados con este equipo. Son muchos puntos los que se han quedado en el limbo por cuestiones que nada tienen que ver con los méritos futbolísticos de la Real o de sus rivales. Ya son demasiados y tendrían a la Real en una situación bien distinta a la que vive hoy. Además del gol anulado en el descuento y del penalti de los últimos minutos de la primera parte, Díaz De Cerio fue objeto de una agresión en la primera parte. Nadie la vio. Vaya por Dios. Y en la segunda mitad, bien es verdad que ya con el 0-2, Delibasic sufrió una patada (con el balón en juego aunque en manos del portero) que, en lugar de saldarse con penalti y roja, finalizó con amarilla al delantero realista. Y Nacho se fue lesionado por una dura entrada que no fue castigada.
Todo es bastante inexplicable. Pero comienza a ser rutinario, durante toda la temporada y, sobre todo, en los últimos partidos. Para ganar parece a veces que hay que superar el rival y demasiadas decisiones arbitrales. A lo mejor es demasiado para esta Real que se ha sobrepuesto a muchas situaciones extrañas en esta temporada. Hoy nos ha pitado un árbitro que tenía una media de más de siete tarjetas por partido y que sólo ha sacado una al Rácing de Ferrol, que contaba sus partidos por victorias locales y que hoy ha acabado con triunfo visitante. No deja de ser curioso, y así lo reflejo. Eizmendi ha llegado a pedir una reflexión a fondo para conocer de verdad por qué se genera violencia en los campos de fútbol. Más claro, agua.
Y es triste tener que hacerlo cuando tenemos un equipo en el que nadie finge penatis, nadie se tira ni exagera entradas, nadie se emplea con violencia, nadie complica la vida a los árbitros con sus protestas y, además, tenemos una afición que no ha generado ningún incidente, ni en casa ni en los desplazamientos fuera de San Sebastián. Como decía Eizmendi después del partido, esto no debe entenderse como una reacción a una derrota. No tiene nada que ver con eso (como admitía Aranburu, "igual suena a excusa barata" por el resultado), sino que es una situación mucho más profunda ante la que demasiada gente se tapa los ojos.
Dicho esto, es cierto que hay que mirar a muchos sitios, más allá de la actuación arbitral, para entender el varapalo que se ha vivido hoy en Anoeta, a pesar de que Eizmendi dijo en rueda de prensa que "no hemos jugado tan mal". Lo primero, lógicamente, es analizar lo que se ha hecho desde el banquillo. Eizmendi no ha sabido atajar la depresión futbolística y de resultados que arrastra la Real desde hace dos semanas. En Albacete, hace ya cuatro jornadas, se acabó el vendaval ofensivo realista que nos había ilusionado desde el comienzo de 2008, y ha desaparecido de forma preocupante. El técnico realista ha mantenido el esquema (aunque haya superioridad numérica del rival, el Rácing de Ferrol no puede superar a fútbol al centro del capo realista) y, prácticamente, los jugadores. Los cambios realizados durante los partidos no funcionan, como no han funcionado en realidad en ningún momento de la temporada.
Sólo se pueden destacar un par de detalles que ha dejado Mérida (hoy, finalmente, primer cambio en la segunda parte, 35 minutos que no han sido determinantes pero algo sí se ha visto). Otro día más, la Real ha acabado sin zurdos en la banda izquierda. La escasez de ocasiones claras de gol se agrava cuando no se es capaz de rematar con peligro ni uno solo de casi una decena de córners a favor. Sin fútbol, eso hay que reconocerlo, la Real ha vuelto a tirar de orgullo y eso ha permitdo el gol de Carlos Martínez y el arreón final que acabó con la protesta tumultuosa al árbitro por el empate anulado. Pero llegó muy tarde. Muy, muy tarde. La Real tiró demasiados minutos a la basura. Eizmendi despreció los diez primeros de la segunda parte (que fueron, además, los mejores del Rácing de Ferrol, con claras llegadas al área de Riesgo), y los jugadores no sacaron ese orgullo hasta que vieron el doloroso 0-2 en el marcador de Anoeta.
Y es que no hay que mirar sólo a la banda, también hay que hacerlo al campo. En la primera parte, Nacho ("está mejor", se limitó a decir Eizmendi en la rueda de prensa posterior al partido, lo que apunta a que no será una lesión importante) y Xabi Prieto tuvieron alguna incursión, pero nada más. El resto de jugadores no existieron en ataque. Víctor fue sustituido y si Eizmendi busca cambios quizá sea él el sacrificado la semana que viene ante el Hércules. Díaz de Cerio sigue dejándolo todo en el campo, pero no acierta de cara a puerta. Si Skoubo fuera una opción realista... Y Prieto, con toda su calidad, no puede permitirse el lujo de desaparecer de los partidos como lo ha hecho en la segunda parte de hoy. Es el jugador de más clase de Segunda, pero si no lo demuestra, es un valor inútil. Encima, el segundo gol es un error del mejor defensor de la temporada, Mikel González. Quizá un error aislado, quizá algo que deba entenderse en el rendimiento general de todo el equipo.
Hoy la situación es complicada. Son tres derrotas consecutivas, algo que no habíamos vivido todavía en toda la temporada y son cuatro puntos (tres reales y el gol average particular) los que nos separan de los puestos de ascenso. Ni siquiera los demás resultados pueden consolar a los realistas en la una tarde muy mala. Ni Sporting, ni Elche ni Castellón han podido ganar sus partidos, pero todos ellos han sacado en esta jornada un punto más que el conjunto txuri urdin. Los ilicitanos han empatado ya a puntos a la Real y el Celta, rival realista dentro de dos semanas, también recorta un punto y todavía podría soñar con el ascenso. Se pierde el primero de los dos partidos consecutivos en casa que muchos esperábamos como el aldabonazo definitivo para el asalto a los tres primeros puestos.
Nada está perdido. Hay que mirar ya al Hércules. Pero hoy es un día nefasto. Por todo.
Hay que reconocer (y decir, estamos obligados a ello como parte del análisis) que lo de hoy ha sido un escándalo. Y sumado a lo que llevamos viendo en los últimos tiempos, huele muy mal. El árbitro ha hundido a la Real. Así de claro. Por muy mal que haya jugado el conjunto txuri urdin, que lo ha hecho, ese es el análisis esencial que debe hacerse de este partido. Por muchos motivos que se han ido viendo a lo largo del partido, pero esencialmente, es lo que afecta al final al resultado que refleja el marcador, porque el árbitro dio la ventaja al Rácing de Ferrol con un penalti inexistente y, en el arreón final de la Real, le anuló un gol sin que nadie sepa muy bien por qué.
Lo de hoy no es un hecho aislado. No lo es y cada vez es más indignante. No es un cabreo en caliente de una mala tarde arbitral, es el momento álgido de una horrenda temporada de los colegiados con este equipo. Son muchos puntos los que se han quedado en el limbo por cuestiones que nada tienen que ver con los méritos futbolísticos de la Real o de sus rivales. Ya son demasiados y tendrían a la Real en una situación bien distinta a la que vive hoy. Además del gol anulado en el descuento y del penalti de los últimos minutos de la primera parte, Díaz De Cerio fue objeto de una agresión en la primera parte. Nadie la vio. Vaya por Dios. Y en la segunda mitad, bien es verdad que ya con el 0-2, Delibasic sufrió una patada (con el balón en juego aunque en manos del portero) que, en lugar de saldarse con penalti y roja, finalizó con amarilla al delantero realista. Y Nacho se fue lesionado por una dura entrada que no fue castigada.
Todo es bastante inexplicable. Pero comienza a ser rutinario, durante toda la temporada y, sobre todo, en los últimos partidos. Para ganar parece a veces que hay que superar el rival y demasiadas decisiones arbitrales. A lo mejor es demasiado para esta Real que se ha sobrepuesto a muchas situaciones extrañas en esta temporada. Hoy nos ha pitado un árbitro que tenía una media de más de siete tarjetas por partido y que sólo ha sacado una al Rácing de Ferrol, que contaba sus partidos por victorias locales y que hoy ha acabado con triunfo visitante. No deja de ser curioso, y así lo reflejo. Eizmendi ha llegado a pedir una reflexión a fondo para conocer de verdad por qué se genera violencia en los campos de fútbol. Más claro, agua.
Y es triste tener que hacerlo cuando tenemos un equipo en el que nadie finge penatis, nadie se tira ni exagera entradas, nadie se emplea con violencia, nadie complica la vida a los árbitros con sus protestas y, además, tenemos una afición que no ha generado ningún incidente, ni en casa ni en los desplazamientos fuera de San Sebastián. Como decía Eizmendi después del partido, esto no debe entenderse como una reacción a una derrota. No tiene nada que ver con eso (como admitía Aranburu, "igual suena a excusa barata" por el resultado), sino que es una situación mucho más profunda ante la que demasiada gente se tapa los ojos.
Dicho esto, es cierto que hay que mirar a muchos sitios, más allá de la actuación arbitral, para entender el varapalo que se ha vivido hoy en Anoeta, a pesar de que Eizmendi dijo en rueda de prensa que "no hemos jugado tan mal". Lo primero, lógicamente, es analizar lo que se ha hecho desde el banquillo. Eizmendi no ha sabido atajar la depresión futbolística y de resultados que arrastra la Real desde hace dos semanas. En Albacete, hace ya cuatro jornadas, se acabó el vendaval ofensivo realista que nos había ilusionado desde el comienzo de 2008, y ha desaparecido de forma preocupante. El técnico realista ha mantenido el esquema (aunque haya superioridad numérica del rival, el Rácing de Ferrol no puede superar a fútbol al centro del capo realista) y, prácticamente, los jugadores. Los cambios realizados durante los partidos no funcionan, como no han funcionado en realidad en ningún momento de la temporada.
Sólo se pueden destacar un par de detalles que ha dejado Mérida (hoy, finalmente, primer cambio en la segunda parte, 35 minutos que no han sido determinantes pero algo sí se ha visto). Otro día más, la Real ha acabado sin zurdos en la banda izquierda. La escasez de ocasiones claras de gol se agrava cuando no se es capaz de rematar con peligro ni uno solo de casi una decena de córners a favor. Sin fútbol, eso hay que reconocerlo, la Real ha vuelto a tirar de orgullo y eso ha permitdo el gol de Carlos Martínez y el arreón final que acabó con la protesta tumultuosa al árbitro por el empate anulado. Pero llegó muy tarde. Muy, muy tarde. La Real tiró demasiados minutos a la basura. Eizmendi despreció los diez primeros de la segunda parte (que fueron, además, los mejores del Rácing de Ferrol, con claras llegadas al área de Riesgo), y los jugadores no sacaron ese orgullo hasta que vieron el doloroso 0-2 en el marcador de Anoeta.
Y es que no hay que mirar sólo a la banda, también hay que hacerlo al campo. En la primera parte, Nacho ("está mejor", se limitó a decir Eizmendi en la rueda de prensa posterior al partido, lo que apunta a que no será una lesión importante) y Xabi Prieto tuvieron alguna incursión, pero nada más. El resto de jugadores no existieron en ataque. Víctor fue sustituido y si Eizmendi busca cambios quizá sea él el sacrificado la semana que viene ante el Hércules. Díaz de Cerio sigue dejándolo todo en el campo, pero no acierta de cara a puerta. Si Skoubo fuera una opción realista... Y Prieto, con toda su calidad, no puede permitirse el lujo de desaparecer de los partidos como lo ha hecho en la segunda parte de hoy. Es el jugador de más clase de Segunda, pero si no lo demuestra, es un valor inútil. Encima, el segundo gol es un error del mejor defensor de la temporada, Mikel González. Quizá un error aislado, quizá algo que deba entenderse en el rendimiento general de todo el equipo.
Hoy la situación es complicada. Son tres derrotas consecutivas, algo que no habíamos vivido todavía en toda la temporada y son cuatro puntos (tres reales y el gol average particular) los que nos separan de los puestos de ascenso. Ni siquiera los demás resultados pueden consolar a los realistas en la una tarde muy mala. Ni Sporting, ni Elche ni Castellón han podido ganar sus partidos, pero todos ellos han sacado en esta jornada un punto más que el conjunto txuri urdin. Los ilicitanos han empatado ya a puntos a la Real y el Celta, rival realista dentro de dos semanas, también recorta un punto y todavía podría soñar con el ascenso. Se pierde el primero de los dos partidos consecutivos en casa que muchos esperábamos como el aldabonazo definitivo para el asalto a los tres primeros puestos.
Nada está perdido. Hay que mirar ya al Hércules. Pero hoy es un día nefasto. Por todo.
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sábado, marzo 29, 2008
PREVIA Real Sociedad - Racing de Ferrol. Ganar o ganar
Ganar o ganar. Eso es lo que tiene que hacer la Real ante el Racing de Ferrol (domingo, 17.00 horas, Anoeta, sin televisión). No tiene otra salida. Para subir a Primera, y para recuperarse de las dos derrotas consecutivas ante Numancia y Sporting de Gijón, no hay mejor bálsamo que los tres puntos. Y, además, es hora ya de hacer de Anoeta ese fortín que se ha anhelado durante toda la temporada y que, por unos u otros motivos, todavía no se ha conseguido visualizar. Ganar es el único objetivo posible mañana para el equipo de José Ramón Eizmendi. Delante estará un equipo que lucha por no descender a Segunda B, pero daría igual que estuviera el Madrid o el Barcelona. Es necesario ganar y demostrar que esta Real merece ser de Primera.Para lograr los tres puntos, y a pesar de los dos últimos varapalos, Eizmendi contará con las mismas armas. Es muy probable que no haya grandes cambios en el once inicial. Lo único que está claro es que Ansotegi no jugará junto a Mikel González en el centro de la zaga, ya que se ha caído de la convocatoria. Labaka será el segundo central, ya que no hay más defensores en la convocatoria. Apuesta arriesgada la de Eizmendi, que parece querer transmitir un mensaje: la Real saldrá a ganar y no tendrá que pensar en defender el resultado. La opción de emergencia más clara para el central en caso de tener un imprevisto en forma de lesión o expulsión parece ser Garitano.
El resto del once, salvo sorpresa mayúscula, será idéntico al que jugó en Gijón. Riesgo estará, cómo no, en la portería. Los laterales seguirán siendo Carlos Martínez y Gerardo, ya que Castillo no ha entrado en los 18 elegidos, a pesar de que ya ha cumplido su sanción. Martí y Aranburu dirigirán el encuentro desde el medio del campo. Nacho y Prieto ocuparán las bandas y Víctor y Díaz de Cerio estarán en el ataque. Se ha especulado durante la semana con que Fran Mérida podría tener más minutos que de costumbre en este partido, pero eso no podremos verlo hasta el mismo partido. Y Elustondo vuelve a una convocatoria después de algunas semanas de ausencia. Mérida y Elustondo se han ganado en los entrenamientos que el técnico cuente más con ellos.
Eizmendi, aunque no haga cambios de inicio después de una semana en la que han arreciado las críticas contra él (algunas injustas y oportunistas, otras muy bien razonadas), ha entendido que el mensaje debe ser arrollador. Sólo vale ganar. Y no hay más que mirar a la convocatoria para darse cuenta de ello. En la convocatoria hay ocho jugadores de corte netamente ofensivo. Quitando a los porteros, eso supone la mitad. Y es que la Real necesita atacar, generar ocasiones y marcar goles. Porque lleva dos partidos y medio sin ver puerta, desde que Díaz de Cerio anotara el entonces 0-2 en Albacete mediada la primera parte.
Enfrente estará un Rácing de Ferrol que mantiene la duda de Jonathan Pereira (un jugador que ha sonado durante la semana como futuro refuerzo de la Real) y que está en posición de descenso a pesar de que en las últimas cinco semanas sólo ha perdido contra el líder Numancia. Una victoria podría devolver a la Real a los puestos de ascenso sólo si el Sporting de Gijón pierde en su visita a Balaídos, partido que se disputará al mediodía del domingo. El Celta está ahora mismo en X posición, a seis puntos de la Real y no hay que olvidar que, tras el partido en casa ante el Hércules, Vigo será la siguiente salida de la Real. Además del Celta, los dos perseguidores que mantienen más opciones de cara a la lucha por el ascenso a Primera juegan fuera de casa. El Elche lo hace en Cádiz y el Castellón en Vitoria frente al Alavés.
Todos los precedentes de este encuentro se celebraron en Segunda División. El equipo ferrolano ha visitado San Sebastián en seis ocasiones. Y las seis han acabado con victoria de la Real, algunas con grandes goleadas como el 5-1 del primer enfrentamiento, en la temporada 40-41, o el 7-1 de la campaña 44-45, un día en el que Ontoria marcó tres goles. La última vez que el Ferrol visitó a la Real fue hace nada menos que casi 42 años, en el año que culminó con el ascenso de Puertollano. Aquel día la victoria fue mínima y sufrida. Marco Antonio Boronat anotó el único gol del partido en el minuto 78.
El partido de la primera vuelta fue malo, muy malo. Y acabó como empezó, con empate a cero. Alguna que otra ocasión hubo en el partido, alguna gran parada de Riesgo, un disparo al palo de Pereira, y un jugadón de Castillo que acabó con un disparo rechazado por la madera. Nada más empezar el partido, Díaz de Cerio fue objeto de un clamoroso penalti no pitado y apenas protestado, sorprendentemente, ni siquiera por el autor de la jugada. Aunque hoy la gente no se lo pueda creer, dos de los cambios que Chris Coleman introdujó aquel día en la segunda mitad fueron Stevanovic y Skoubo. El de Ferrol fue el primero de cuatro empates consecutivos y la tercera jornada sin ganar, después de las derrotas en Soria y ante el Sporting en Anoeta.
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jueves, marzo 27, 2008
El convencimiento propio es el primer paso
Los que pasáis por aquí habitualmente conocéis mi optimismo con la Real. Lo que a lo mejor no sabéis, o puede que incluso penséis lo contrario o que no queráis creerme, es que mi optimismo suele ser razonado. No creo en el optimismo irracional, pero en la mayoría de las ocasiones encuentro motivos para tener una mirada positiva. ¡Es muy difícil pillarme diciendo algo como "este partido no lo ganamos"! Y, por eso, he creído desde antes de que empezara la temporada que la Real iba a regresar a Primera División en este su primer intento. Tanto es así, que, allá por agosto del año pasado, hice una apuesta con una amiga y lectora habitual de este blog. Mi apuesta es que la Real será equipo de Primera División, como tarde al finalizar el partido frente al Alavés de la jornada 41. Es decir, que me veía en la fiesta de la última jornada en Anoeta frente al Córdoba.-
La apuesta no la hice sólo con el corazón, aunque también tiró lo suyo. La hice por muchos motivos racionales. A mí me ilusionó la apuesta por la cantera, por muy obligada que fuera y estaba seguro de que Zubieta podía dar un equipo campeón con la base del Sanse que se quedó hace un par de años a las puertas del ascenso a Segunda. Creía en el margen de mejora de los más jóvenes, como Castillo, Carlos Martínez, Elustondo o Markel Bergara. Pensaba que, al lado de Markel, Aranburu podría recuperar el nivel que dio junto a Xabi Alonso. Estaba convencido de que Xabi Prieto iba a dar el plus de calidad que la mayoría de equipos de Segunda no tiene. Confiaba en que Coleman fuera el entrenador que hiciera de Anoeta un fortín, porque esa era la fama que traía de la Premier League. Veía a Riesgo como el mejor portero de la categoría. Y estaba seguro de que uno de los delanteros txuri urin lucharía por el Pichichi, aunque, confieso, pensaba entonces que ese sería Delibasic o un Skoubo recuperado (¿tan imposible es?).
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Hoy algunos de esos argumentos racionales se han cumplido, otros se han desvanecido. Y han aparecido otros nuevos. Hoy ratificaría la apuesta porque creo que el fútbol de la Real es superior al de la mayoría de equipos de la categoría. Porque ni siquiera los equipos que están por encima en la clasificación han demostrado ser mejores que la Real. Porque no se pueden perder muchos partidos en los que se crea una decena de ocasiones de gol. Porque los fichajes de invierno han ofrecido un salto de calidad a la plantilla. Porque el margen de mejora de los canteranos que todavía tienen un hueco en el equipo es todavía grande (y pienso sobre todo en los laterales, Castillo y Carlos Martínez). Porque nadie en Segunda tiene un doble pivote que pueda presumir de haber jugado la Champions League. Porque la Real hoy, gane o pierda, salta a los campos dispuesta a mostrar que es un equipo bicampeón de Liga.
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Mi optimismo suele chocar, y además frontalmente, con muchos comentarios de periodistas y aficionados. Gusta ver siempre la parte más catastrófica de la realidad, y las dos derrotas ante Numancia y Sporting ha sacado esa faceta de mucha gente. La respeto, pero no la comparto. Hoy la Real es cuarta y está dos puntos por detrás del tercer clasificado, pero las críticas que se están escuchando parecen indicar que estamos en novena o décima posición y con el ascenso como una quimera. Y tengo claro que el convencimiento propio es el primer paso para creer que el objetivo es posible. Por eso hago esos razonamientos que convergen con lo que me dice el corazón. Por eso los hice en agosto, cuando había gente que miraba más a la permanencia ajustada que al ascenso a Primera. Por eso los hago ahora que estamos metidos de lleno en la pelea por el ascenso.
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Cuando no hacíamos ocasiones, era justo eso lo que le faltaba a la Real, porque alguna, decían, acabaríamos metiendo. Ahora que se hacen ocasiones, eso ya no vale. Hay que tener una y meterla. Cuando resulta que Díaz de Cerio es el máximo goleador de Segunda quitando los goles de penalti, ahora le reprochamos que falle ocasiones. Cuando Riesgo es el Zamora de Segunda, estamos esperando que haga una mala salida para echarle a los perros. Ahora se dice que la Real falla siempre en los momentos clave, y se amparaban en esta y en la pasada temporada para sostener ese argumento. ¿Por qué nadie quiere acordarse del partidazo ante un Málaga líder en la primera vuelta o de la remontada ante el Celta el año pasado, cuando en el descanso de aquel partido casi todo el mundo se veía ya en Segunda?
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¿Que se hacen cosas mal? Por supuesto, la Real no es un equipo perfecto, ninguno lo es. A mí tampoco me han entusiasmado muchos de los cambios que ha hecho Eizmendi (a Coleman se le criticó lo mismo en su día y cuando se marchó muchos de los que hacían esas observaciones lloraron su dimisión). Sin haberle visto todavía jugar (como la mayoría; ¿o es que ahora todo el mundo es un experto en el equipo B del Arsenal o en la selección española sub-17?), yo también pensé que Fran Mérida podría haber desatascado el partido del Numancia o incluso el del Sporting. Yo tampoco veo que algunos jugadores estén dando todo lo que pueden (Víctor a veces pasa de los partidos, Xabi Prieto sigue teniendo la obligación de hacer más). La crítica es necesaria, pero hay que adecuarla a la situación. Algunas de las cosas que he oído y leído estos últimos días son más propias de un equipo que ha dado carpetazo a la temporada con un sonoro fracaso. Y no es así.
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La Real Sociedad va a ser uno de los tres equipos que, a mediados de junio, celebre el ascenso a Primera División. No tengo la más mínima duda. A lo mejor en junio me tengo que comer estas palabras, porque esto es un deporte impredecible. Pero es lo que pienso, lo que siento y lo que razono. Por eso no entiendo la desmesura en algunas apreciaciones, no entiendo que se obligue a los jugadores a tener que hacer una defensa del entrenador como la que hemos tenido que ver estos días, que se hable de fichajes para reforzar al equipo porque si no es imposible subir. Crítica constructiva siempre. Los argumentos que ayuden a mejorar son siempre bienvenidos. Pero ¿tirar la toalla cuando quedan doce partidos...? Esto es la Real. Aquí no se tira la toalla nunca. Si los jugadores y los técnicos lo saben, si están convencidos de que es posible, el ascenso está en la mano. Y creo que están convencidos. Dadles la oportunidad de demostrarlo y en junio hablamos.
miércoles, marzo 26, 2008
No era márketing, fue el de negro
El domingo expuse mi malestar por ver a la Real jugando en Gijón con la camiseta verde y amarilla, en lugar de la equipación txuri urdin. Expresé mi temor de que fuera una decisión tomada desde el punto de vista del márketing, para meternos por los ojos una equipación más que vender en la tienda del club. Y no estaba ahí el auténtico motivo por el que la Real no vistió de blanzo y azul en un campo tan importante en el sentimiento txuri urdin. Por ello, y sin necesidad de considerarme más sabio por ello, me veo en la obligación de rectificar lo que escribí hace sólo tres días. Y, si es preciso, pedir disculpas al club por mis insinuaciones.Y es que resulta que el culpable de que se nos fuera un poquito de la ilusión que generaba un partido tan hermoso como es el que la Real juega en Gijón fue el de negro, el árbitro del partido. Carlos del Cerro Grande cree que la equipación realista se confundía con la del Sporting. Pero no las camisetas, no, que ya sería grave no saber distinguir una camiseta blanquiazul de otra rojiblanca. Lo que Carlos del Cerro Grande confundía era el pantalón y las medias. El blanco de la Real le debía parecer muy similar al azul del Sporting.
Lo cierto es que es bien fácil demostrar, le moleste a quien le moleste, que el argumento de Carlos del Cerro Grande es una absolura memez, un capricho impropio del fútbol profesional, de una Liga, aunque sea de Segunda, como la española. La fotografía de abajo es del partido que jugó la Real en El Molinón en la temporada 90-91. El Sporting jugó con su equipación de toda la vida, camiseta rojiblanca y pantalón azul, y la Real también, con su camiseta blanquiazul y pantalón blanco. ¿Alguien tiene dificultades para distinguir a los jugadores de uno y otro equipo, incluso en una imagen borrosa por el movimiento como ésta? La respuesta es obvia.
Pero otro imagen más, la de abajo, demuestra más cosas todavía. Partido de la temporada 96-97. Por aquel entonces, el Sporting había cambiado el color de su pantalón y lo llevaba blanco. Para evitar la confusión, la Real utilizó aquel día pantalón azul. Un pantalón azul y otro pantalón blanco. Precisamente lo que Carlos del Cerro Grande no permitió utilizar el pasado sábado en El Molinón. Por lo visto, lo que en a mediados de los años 90 no se confundía, en el momento actual sí se presta a error.
Los árbitros suelen excederse demasiado en sus funciones, se creen los dueños del deporte y las figuras esenciales. Y en realidad debieran limitarse a ser lo que deben ser, los jueces sobre el campo, una parte del deporte pero ni mucho menos la que lleva a los aficionados a pagar una entrada por ver un partido. Se creen que lo tienen que dominar todo y que su palabra es sagrada. Por ello, la Real ya sufrió la humillación hace unos años de tener que jugar en Montjuic, frente al Espanyol, con una vieja camiseta suplente roja del equipo catalán. Al Deportivo le ocurrió lo mismo hace dos temporadas en Anoeta. O al Athletic de Bilbao en Mallorca, donde un árbitro le obligó hace un tiempo a jugar con un pantalón verde.Hace unos años me contaron que otro árbitro, otro de esos supuestos profesionales que tan cierta hacen la leyenda de que el poder (por ínfimo que sea) corrompe, estuvo a punto de no dejar jugar a la Real de blanquiazul en el Vicente Calderón. La reglamentación obliga al equipo visitante a llevar dos equipaciones diferentes. Pero aquel día la Real no las llevaba, confiada en jugar con una camiseta que nunca dio problemas antes a ningún árbitro. Aquel colegiado decidió hacer llamar a un jugador de cada equipo, vestido ya con la equipación deportiva, para hacer varias carreras cruzadas dentro del vestuario, para ver si confundía la visión del árbitro. Un esperpento. Al final, la Real jugó de blanquiazul aquel día y la cosa no pasó a mayores.
Estos árbitros, supuestos profesionales que no hacen nunca autocrítica de su propio trabajo porque a nadie parece que tengan que rendir cuentas, no se dan cuenta de que están jugando con el trabajo de un equipo, pero también con el sentimiento de una afición. La Real debió salir de blanquiazul el sábado en El Molinón. No había ningún motivo para que la Real no sacara la elástica txuri urdin. Pero no lo hizo por el capricho de un árbitro, el mismo que no cortó las faltas del Sporting con tarjetas amarillas y el mismo que permitió la victoria local con un gol en fuera de juego. ¿Casualidad? Ah, pero, ¿existen las casualidades...?
martes, marzo 25, 2008
Es obligatorio mejorar el final de la primera vuelta para garantizar el ascenso
Después de perder la tercera posición el pasado sábado, tras caer en Gijón ante el Sporting, lo más importante ahora es que no cunda el desánimo, porque nada se ha perdido. La historia lo demuestra. De las doce temporadas que la Segunda División ha tenido 22 equipos, sólo en dos han subido los tres conjuntos que a estas alturas de campeoanto ocupaban las tres primeras plazas en la tabla. Pero la historia también evidencia que, para garantizar el ascenso a Primera a mediados de junio, la Real, que ahora mismo tiene 48 puntos, tendrá que mejorar los registros del final de la primera vuelta, ante los mismos doce rivales con los que culminó la primera mitad del campeonato.-
En esos doce partidos (los once primeros con Chris Coleman en el banquillo, el último supuso el debut de José Ramón Eizmendi), la Real sumó 21 puntos. Eso colocaría a la Real con 69 puntos en la jornada 42. Esa cifra sólo ha servido para subir en dos de estas diez temporadas, en la 99-00 y en la 01-02. La primera de esas temporadas es el referente más caótico al que se puede agarrar la Real. El tercero al final de aquel año fue el Villarreal con apenas 66 puntos, la cifra más baja con la que se ha subido a Primera en este periodo. Después de la jornada 30, los castellonenses eran nada menos que novenos. Y no tuvieron que hacer un sprint final arrollador para subir, puesto que sumaron 22 puntos. En la 01-02, el Recreativo fue tercero con esos 69 puntos y tenía tras la jornada 30 los mismos que tiene ahora mismo la Real, 48, aunque era segundo en la tabla.
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Si hay una temporada que permita a la Real agarrarse con fuerza a la historia y a la estadística es la 03-04. El Sporting, curiosamente el Sporting, salió de la jornada 30 en tercera posición con 52 puntos, dos más de los que tiene ahora mismo. Pero los gijoneses perdieron al final la plaza de ascenso en favor del Getafe, que estaba nada menos que cuatro puntos por detrás del equipo que hoy parece el gran rival de la Real por la tercera plaza. Ese Getafe puede ser el referente más claro para la Real, ya que partiendo de esos 48 puntos acabó con 76 y en segunda posición. Para llegar a esos registros, el equipo txuri urdin tendría que lograr 28 puntos más, o lo que es lo mismo nueve victorias en los doce partidos que quedan.
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La Real, en todo caso, juega con una pequeña ventaja. Si en la primera vuelta disputó siete de los doce últimos partidos fuera de casa, en esta segunda vuelta será lógicamente al revés. Ganar los siete partidos de casa colocaría al conjunto de Eizmendi con esos 69 puntos. Si se lograra el pleno en casa (algo que no será fácil ante la irregular trayectoria de la Real en Anoeta), una victoria más en los cinco que jugará como visitante haría bastante factible el ascenso. Y la esperanza hay que mantenerla porque son muchos los equipos que se colocaron en puesto de ascenso partiendo desde la cuarta posición en la jornada 30. Lo hicieron el Racing (01-02), Zaragoza (02-03), Alavés (04-05) y Levante (05-06), además del mencionado Getafe en la 03-04.
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Hay incluso ejemplos de equipos que se colaron entre los tres primeros al final de la temporada partiendo incluso desde más abajo de la cuarta posición. Además del mencionado Villarreal de la temporada 99-00, el Betis logró el ascenso partiendo de la quinta plaza (con 49 puntos, subió con 75) en la campaña 01-02 y el Numancia lo hizo desde la sexta posición en la 98-99 (también con 49 puntos, pero sólo necesitó 73 para ascender). Otro dato para la esperanza: en las ocho temporadas en las que no subieron los tres primeros a estas alturas de campeonato, al menos un equipo que no subió tenía los 50 puntos que tiene el Sporting ahora mismo o incluso alguno más.
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Aunque nadie parece dar todavía por ascendido al Málaga, que ahora mismo es segundo con 56 puntos, lo cierto es que nadie que tras la jornada 30 hubiera llegado a esa cifra en la clasificación ha dejado escapar el ascenso. El ejemplo más cercano es el Rayo Vallecano de la temporada 98-99 y el Eibar de la 04-05. Ambos conjuntos tenían a estas alturas 54 puntos. El Eibar perdió el ascenso por tres puntos de diferencia ante un Alavés que sumó al final 76 puntos (la Real tendría que sumar 28 puntos para llegar a ese registro, nueve victorias, un empate y dos derrotas o bien ocho victorias y cuatro empates) y el Rayo lo hizo por sólo dos puntos ante un Numancia que se quedó en 73 (ocho victorias y un empate bastarían, o siete victorias, cuatro empates y una derrota).
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El Numancia, sobre todo desde que ganó en Anoeta hace quince días, sí que ya no entra en las quinielas de posibles descalabros de ninguno de los demás aspirantes a subir a Primera División. La historia, además, certifica que el equipo que entrena Gonzalo Arconada tiene el ascenso en la mano. El líder a estas alturas subió en todas las temporadas menos en la 99-00. Las Palmas era líder con 48 puntos (nada menos que doce menos de los que ahora mismo tiene el conjunto soriano) y no consiguió llegar a los 66 que dieron el ascenso final, marcado por la tercera plaza del Villarreal.
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No dejan de ser cuentas que dependen de lo que haga la Real y también de los resultados de los rivales, pero está claro que pueden servir como indicativo.
domingo, marzo 23, 2008
La Real es blanquiazul
La foto de la izquierda es la de la alineación que nos hizo campeones en Gijón en la temporada 80-81. La de la derecha es la del equipo que jugó ayer, en el mismo campo, El Molinón, y contra el mismo equipo. Las miro y confieso mi incredulidad y mi sorpresa. ¿Por qué la Real no jugó ayer de blanquiazul? Esos son los colores de su camiseta y esos son los que siempre había sacado hasta ayer en Gijón, incluso en las temporadas en las que el Sporting jugaba con pantalón blanco (ahora, como durante casi toda su historia, es azul). Fue un palo que, en el partido más bonito que íbamos a jugar esta temporada, la Real no fuera txuri urdin.Hago memoria y recuerdo que, en la temporada 2004-2005, la Real presentó a bombo y platillo la que era su nueva camiseta suplente, esta blanca con la que posaron Aranburu y Mikel Alonso. Aquel año me contaron que algún lumbreras de marketing había recomendado que se jugaran de blanco todos los partidos como visitante de aquella temporada. Al final sólo fueron cuatro (Deportivo, Atlético de Madrid, Mallorca y Getafe) los días que la Real salió con esa camiseta blanca, descartando tan descabellada idea. De hecho, aquel año se alternó como camiseta suplente la blanca y la negra.
En esta temporada 2007-2008, el equipo donostiarra ya ha jugado con la camiseta verde y amarilla en las mismas ocasiones, cuatro (Castellón, Elche, Albacete y Sporting). Todos los que ha jugado como visitante desde que se creó esa camiseta, a excepción de la visita al Poli Ejido. Y no diré que es una camiseta gafe, pero de esos cuatro partidos sólo se consiguió ganar en Albacete, sufriendo sendas derrotas en Castellón y Gijón. Lo que sí voy a decir es que da toda la sensación de que estamos ante una cuestión de marketing, algo que no siempre casa bien con el sentimentalismo que impera en los aficionados al fútbol.
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A día de hoy, la camiseta verde y amarilla todavía no puede comprarse en las tiendas de la Real. Pero da la sensación de que lo que se busca es pasearla por los campos de Segunda División, meterla por los ojos a todos los aficionados, para que nos la acabemos comprando. Incluso aunque eso suponga perder parte de nuestra ilusión por ver a la Real con sus colores. Porque la Real, como nuestro corazón, es txuri urdin, es blanquiazul. Y debe seguir siéndolo, más aún si cabe en los partidos más bonitos que tenemos que jugar en esta triste travesía por la Segunda División, como era el caso de la visita a Gijón.
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Pero es que, además, es un debate inútil. No hay más que mirar a los aficionados que estuvieron en Gijón. Mirad la foto. ¿Cuántas camisetas suplentes hay en la imagen y cuantas blanquiazules? Siempre se ve alguna de las suplentes en diferentes tonos de azul, se ve alguna roja, la negra de la Champions o incluso alguna blanca de aquella temporada que mencionaba. Pero todos queremos la blanquiazul. Está muy bien vender camisetas, y seguro que eso le da a la Real un dinero que necesita con urgencia, pero la Real tiene que seguir siendo la Real. Si se lo exigimos a los jugadores, también se lo tenemos que exigir a sus responsables. La Real es blanquiazul. Si no puede serlo por coincidencia de colores con el rival, que la camiseta sea como sea. Pero cuando no haya impedimentos, no le quitemos la esencia a este equipo.
sábado, marzo 22, 2008
SPORTING 1 - REAL SOCIEDAD 0 Cansado de los arbitrajes
Se veía desde el principio. El Sporting abusaba de las faltas para cortar las jugadas de ataque de la Real. La mitad de las infracciones quedaban sin señalarse. La mitad que sí se señalaban no tenían sanción disciplinaria. Sólo una tarjeta amarilla vieron los jugadores gijoneses por esta clase de acciones. Martí se desesperaba pidiendo más al árbitro. Por supuesto, el árbitro miraba para otro lado. Y así llegamos al minuto 81. Bilic recibe el balón en fuera de juego y marca gol. El colegiado da el tanto por válido y el partido de Gijón vuela. Entonces me pongo a pensar en lo que le ha sucedido a la Real en su andadura en la Segunda División. Y no me gusta lo que pienso porque empiezo a estar cansado de los arbitrajes.
Hay quien dice que escudarse en los arbitrajes es de mediocres. Que no es deportivo. Pero reviso datos. Y veo que en 2008 la Real ha jugado doce partidos. Ha ganado seis, ha empatado dos y ha perdido cuatro. Y repaso esos partidos en los que el equipo txuri urdin se ha dejado puntos. Penalti injusto en Salamanca, vuela un punto. Dos penas máximas a favor no señaladas ante el Eibar en Anoeta, dos puntos menos para la Real. Gol anulado a Víctor en Elche, otro punto menos. Y lo de hoy. En total, las decisiones arbitrales le han costado cinco puntos sólo en lo que llevamos de año. Cinco puntos. Con esos cinco puntos, la Real sería todavía tercera y tendría al Málaga más o menos cerca. Ha habido cosas raras en cuatro de los seis partidos que ha perdido la Real en este tramo de la Liga, en el que quedan más o menos definidos los equipos que lucharán por algo en esta temporada.
Y podemos analizar lo que queramos de los partidos, pero esa es también una verdad que nada va a cambiar. Porque empieza a cansar. No sólo lo digo por ese gol en fuera de juego que ha marcado Bilic, no. Lo digo por las sensaciones que transmitió el colegiado durante todo el encuentro. A Mikel González le desesperó a base de faltas que no eran. A Martí lo mismo sin sancionar las que eran. No soporto que un juez decida una contienda deportiva entre dos buenos equipos, nobles y deportivos. No lo soporto. Cada día me cansa más. Porque quieren ser profesionales y arruinan la profesionalidad de la competición, la adulteran, la envilecen. Y no sé por qué parece que no se puede decir. Al final de la temporada, felicitaré a los equipos que suban, que a nadie le quepa la más mínima duda, pero la labor de los árbitros sigue siendo horrenda. ¿Premeditada? No tengo ni idea y por eso no lo voy a decir. Pero siempre destacaré lo que vea sobre el campo. Y lo que he visto hoy es para llorar.
El arbitraje es una parte más del juego a analizar. Pero no voy a quedarme ahí, no. El jkuego también es importante, de hecho es lo más importante. No es nada mal equipo el Sporting, y por eso está luchando por el ascenso. A los puntos, el partido fue de la Real, sobre todo en cuanto a ocasiones. Durante la primera parte, las únicas llegadas de peligro fueron de color txuri urdin. De haber llegado el gol, habría sido del conjunto de Eizmendi, mejor asentado en el cesped y con mucho más peligro arriba. Pero no hubo fútbol por ninguno de los dos equipos. Llovió con insistencia sobre El Molinón, y parecía que donostiarras y gijoneses esperaban que el campo se embarrara, como en aquella tarde en que Zamora nos elevó al olimpo de los campeones. Pero no hubo barro. Y los dos contendientes tuvieron que cambiar de forma de jugar en la segunda mitad.
Ahí la Real no empezó mal, pero el partido se empezó a torcer con los cambios, casualidades de la vida, como ya sucedió en el partido de ida frente al Sporting. Aquel día se perdió el partido porque los cambios de la Real no funcionaron. Hoy fue más porque los de Manolo Preciado, técnico local, sí tuvieron efecto. El Sporting se creció y buscó más la portería de la Real, forzando una espléndida parada, una más, de Asier Riesgo. Pero eso no limitó la capacidad de llegada de la Real. El equipo txuri urdin (que hoy, inexplicablemente, no saltó al campo con esos colores, sino con la nueva equipación verde y amarilla) gozó de numerosas ocasiones. Como en Elche. Pero con un matiz. Hoy la mayoría de los disparos se han ido fuera de los tres palos. No se ha probado mucho al portero del Sporting. Y eso es un importante debe en el quehacer de la Real. No se pueden dejar pasar tantas oportunidades, y menos ante rivales directos.
Dos derrotas seguidas. La Real decepcionó frente al Numancia y no mereció ganar. Pero hoy la Real ha hecho mucho para ganar. Lo más negativo del resultado de hoy no es la derrota, sino que el Sporting se queda con el gol average particular. Ojalá no haga falta al final de la temporada. Estos dos resultados harán florecer a aquellos que piensan que la Real no va a subir. Pero las opciones siguen intactas, más allá de ese déficit que ahora tiene el equipo txuri urdin con respecto a los gijoneses. Quedan todavía doce jornadas y serán doce jornadas a cara de perro. Parece que los rivales serán Sporting y Elche (con quien tiene el average ganado), después de que los ilicitanos ganaron hoy al Sevilla Atlético y se coloque un punto por detrás de la Real.
Ahora el reto es recuperar la moral, porque han sido dos derrotas dolorosas contra dos rivales directos. El Numancia ya está escapado y el Sporting ha recuperado la tercera plaza. La Real lleva dos partidos sin marcar gol, después de haber metido nada menos que diez en los cuatro anteriores. Eizmendi tiene trabajo que hacer. Tiene que levantar otra vez a este equipo. Y seguro que lo va a hacer, porque la Real ya ha vivido malas situaciones en esta temporada y se ha levantado. Y esta Real tiene fútbol de sobra para levantarse. Pero hay que meter goles. Sin ellos, el fútbol es menos fútbol.
Y un apunte más. Qué maravilla ver la grada de El Molinón, repleta de aficionados sportinguistas y realistas, jelando a los suyos. Qué maravilla ver a tanta gente que se implica tanto con sus equipos disfrutando de un buen espectáculo deportivo. Y qué pena me da que no haya sido el buen hacer de unos deportistas lo que haya decidido el resultado, sino que haya sido un nefasto profesional vestido de negro.
Hay quien dice que escudarse en los arbitrajes es de mediocres. Que no es deportivo. Pero reviso datos. Y veo que en 2008 la Real ha jugado doce partidos. Ha ganado seis, ha empatado dos y ha perdido cuatro. Y repaso esos partidos en los que el equipo txuri urdin se ha dejado puntos. Penalti injusto en Salamanca, vuela un punto. Dos penas máximas a favor no señaladas ante el Eibar en Anoeta, dos puntos menos para la Real. Gol anulado a Víctor en Elche, otro punto menos. Y lo de hoy. En total, las decisiones arbitrales le han costado cinco puntos sólo en lo que llevamos de año. Cinco puntos. Con esos cinco puntos, la Real sería todavía tercera y tendría al Málaga más o menos cerca. Ha habido cosas raras en cuatro de los seis partidos que ha perdido la Real en este tramo de la Liga, en el que quedan más o menos definidos los equipos que lucharán por algo en esta temporada.
Y podemos analizar lo que queramos de los partidos, pero esa es también una verdad que nada va a cambiar. Porque empieza a cansar. No sólo lo digo por ese gol en fuera de juego que ha marcado Bilic, no. Lo digo por las sensaciones que transmitió el colegiado durante todo el encuentro. A Mikel González le desesperó a base de faltas que no eran. A Martí lo mismo sin sancionar las que eran. No soporto que un juez decida una contienda deportiva entre dos buenos equipos, nobles y deportivos. No lo soporto. Cada día me cansa más. Porque quieren ser profesionales y arruinan la profesionalidad de la competición, la adulteran, la envilecen. Y no sé por qué parece que no se puede decir. Al final de la temporada, felicitaré a los equipos que suban, que a nadie le quepa la más mínima duda, pero la labor de los árbitros sigue siendo horrenda. ¿Premeditada? No tengo ni idea y por eso no lo voy a decir. Pero siempre destacaré lo que vea sobre el campo. Y lo que he visto hoy es para llorar.
El arbitraje es una parte más del juego a analizar. Pero no voy a quedarme ahí, no. El jkuego también es importante, de hecho es lo más importante. No es nada mal equipo el Sporting, y por eso está luchando por el ascenso. A los puntos, el partido fue de la Real, sobre todo en cuanto a ocasiones. Durante la primera parte, las únicas llegadas de peligro fueron de color txuri urdin. De haber llegado el gol, habría sido del conjunto de Eizmendi, mejor asentado en el cesped y con mucho más peligro arriba. Pero no hubo fútbol por ninguno de los dos equipos. Llovió con insistencia sobre El Molinón, y parecía que donostiarras y gijoneses esperaban que el campo se embarrara, como en aquella tarde en que Zamora nos elevó al olimpo de los campeones. Pero no hubo barro. Y los dos contendientes tuvieron que cambiar de forma de jugar en la segunda mitad.
Ahí la Real no empezó mal, pero el partido se empezó a torcer con los cambios, casualidades de la vida, como ya sucedió en el partido de ida frente al Sporting. Aquel día se perdió el partido porque los cambios de la Real no funcionaron. Hoy fue más porque los de Manolo Preciado, técnico local, sí tuvieron efecto. El Sporting se creció y buscó más la portería de la Real, forzando una espléndida parada, una más, de Asier Riesgo. Pero eso no limitó la capacidad de llegada de la Real. El equipo txuri urdin (que hoy, inexplicablemente, no saltó al campo con esos colores, sino con la nueva equipación verde y amarilla) gozó de numerosas ocasiones. Como en Elche. Pero con un matiz. Hoy la mayoría de los disparos se han ido fuera de los tres palos. No se ha probado mucho al portero del Sporting. Y eso es un importante debe en el quehacer de la Real. No se pueden dejar pasar tantas oportunidades, y menos ante rivales directos.
Dos derrotas seguidas. La Real decepcionó frente al Numancia y no mereció ganar. Pero hoy la Real ha hecho mucho para ganar. Lo más negativo del resultado de hoy no es la derrota, sino que el Sporting se queda con el gol average particular. Ojalá no haga falta al final de la temporada. Estos dos resultados harán florecer a aquellos que piensan que la Real no va a subir. Pero las opciones siguen intactas, más allá de ese déficit que ahora tiene el equipo txuri urdin con respecto a los gijoneses. Quedan todavía doce jornadas y serán doce jornadas a cara de perro. Parece que los rivales serán Sporting y Elche (con quien tiene el average ganado), después de que los ilicitanos ganaron hoy al Sevilla Atlético y se coloque un punto por detrás de la Real.
Ahora el reto es recuperar la moral, porque han sido dos derrotas dolorosas contra dos rivales directos. El Numancia ya está escapado y el Sporting ha recuperado la tercera plaza. La Real lleva dos partidos sin marcar gol, después de haber metido nada menos que diez en los cuatro anteriores. Eizmendi tiene trabajo que hacer. Tiene que levantar otra vez a este equipo. Y seguro que lo va a hacer, porque la Real ya ha vivido malas situaciones en esta temporada y se ha levantado. Y esta Real tiene fútbol de sobra para levantarse. Pero hay que meter goles. Sin ellos, el fútbol es menos fútbol.
Y un apunte más. Qué maravilla ver la grada de El Molinón, repleta de aficionados sportinguistas y realistas, jelando a los suyos. Qué maravilla ver a tanta gente que se implica tanto con sus equipos disfrutando de un buen espectáculo deportivo. Y qué pena me da que no haya sido el buen hacer de unos deportistas lo que haya decidido el resultado, sino que haya sido un nefasto profesional vestido de negro.
viernes, marzo 21, 2008
PREVIA Sporting - Real Sociedad. Que la magia de Gijón muestre el camino del ascenso
La tercera plaza y el ascenso están en juego, en este partido más que en todo lo que llevamos de temporada. Sporting de Gijón y Real Sociedad se enfrentan (sábado, 18.30 horas, El Molinón; ETB-1, Telemadrid-La Otra, Televisión Asturiana, TVG y Televisión de Murcia) en un hermoso duelo directo. Para el equipo txuri urdin, Gijón siempre será un lugar mágico. Lo es desde que Zamora marcara aquel gol que nos convirtió en el más pequeño de los grandes y en el más grande de los pequeños con ese primer título de Liga. Aquel gol que nunca olvideramos, ni siquiera quienes no pudimos verlo u oírlo en directo. Y ahora será Gijón, de nuevo Gijón, la ciudad que tendrá que iluminar con su magia el camino de regreso a la Primera División. No será un triunfo como el de 1981. No significará tanto ni será tan decisivo. Pero ganar al Sporting vale muchísima en esta temporada de penitencia en la categoría de plata.José Ramón Eizmendi presentará un once muy similar a su equipo tipo, con sólo una baja. Castillo está sancionado por acumulación de tarjetas. Gerardo se cambiará de banda en Gijón y pasará a la izquierda. Carlos Martínez, por fin, contará con la primera oportunidad desde que Eizmendi se hizo cargo del banquillo realista. Mikel González volverá al equipo tras el partido de suspensión que cumplió ante el Numancia. Y el resto del equipo será el que tiene la confianza absoluta del entrenador: Riesgo, Ansotegi, Martí, Aranburu, Xabi Prieto (ojalá celebre su renovación con un gran encuentro), Nacho, Víctor y Díaz de Cerio. El Pichichi del equipo, por cierto, buscará marcar de nuevo tras no hacerlo la pasada semana. Hasta ahora todos sus goles salvo uno, el que marcó en Soria ante el Numancia, han servido para sumar puntos.
En el resto de la convocatoria, no hay grandes cambios. Sigue estando muy caro formar parte de los 18 elegidos de Eizmendi para cada partido, ya que el técnico demuestra semana tras semana su confianza absoluta en los mismos hombres. Y es que esos hombres han respondido casi siempre. A pesar de la derrota en Anoeta ante el Numancia de hace seis días, ese equipo viene de lograr cuatro triunfos y un empate. Se siguen quedando fuera de la lista de convocados hombres como Larrea (que sí estuvo en el banquillo ante el Numancia) o Elustondo, a pesar de que éste último llegó a entrenar durante la semana con el supuesto equipo titular. Víctor López también sale de la lista de 18, a pesar de ser titular la pasada semana Skoubo y Vaughan siguen siendo baja por lesión.
El Sporting, que comenzó la temporada destacándose junto a Numancia y Málaga, está viviendo una segunda vuelta muy irregular. Lleva cinco semanas sin perder, incluyendo la victoria frente al Numancia en El Molinón. Pero también lleva dos jornadas consecutivas empando ante rivales de menor entidad, Hércules en casa y Racing de Ferrol como visitante. En los ocho partidos que llevamos de segunda vuelta, ya ha dejado escapar doce puntos (dos más que la Real). Y, además, tiene bajas sensibles. Sobre todo las de Barral y Kike Mateo, autores de 20 de los 42 goles que lleva el Sporting. En las seis victorias como local del equipo rojiblanco, al menos uno de los dos marcó. De los otros ocho partidos, siete se saldaron con derrota sportinguista y sólo uno, ante el Racing de Ferrol, acabó en empate. Mañana no podrán marcar.
Casi sobra decir que el partido es vital. Eizmendi dijo que "muy importante, pero no de vida o muerte". La importancia radica, sobre todo, en la situación en la tabla de ambos equipos. La Real es tercera con 48 puntos y el Sporting es cuarto con sólo uno menos. La plaza de ascenso está en juego esta semana. Tan importante como los tres puntos será el resultado, por el 0-1 de la ida. El equipo de Eizmendi está obligado al menos a ganar para igualar el gol average particular y depender del general, y por dos goles de ventaja si quiere garantizarse la victoria en un empate final a puntos. Y es que en la primera vuelta, la Real entonces todavía de Coleman no pudo aprovechar las claras oportunidades que tuvo para marcar en la primera parte. En la segunda, y a raíz de los cambios, la Real perdió el rumbo y se vio avasallada por un Sporting que pudo marcar en varias ocasiones. Lo hizo en el minuto 84 y la Real no pudo reaccionar.
Los precedentes en Segundas División como visitante frente al equipo rojiblanco asturiano son malos, bastante malos. De las siete ocasiones que Sporting y Real han coincidido en la división de plata, los locales ganaron en cinco ocasiones. Los dos restantes fueron empates. Aunque la Real nunca ha logrado la victoria en Gijón siendo ambos equipos de Segunda, lo cierto es que el equipo donostiarra consiguió volver a Primera en tres de las siete temporadas en las que se disputó este partido. En la última, la que culminó con la tarde de Puertollano, el equipo txuri urdin cayó por 2-1. Solabarrieta anotó los dos goles locales y Arregui hizo el visitante. Hoy Sporting y Real son rivales directos por el ascenso. En aquella temporada 66-67 también lo fueron. Y entonces subió la Real. Que se repita, sea cual sea el resultado en El Molinón.
En Primera el balance es bien distinto. La Real consiguió traerse diez victorias y siete empates de los 33 partidos disputados. Entre esos empates está, como todo el mundo sabe, el que dio el título de Liga de la temporada 80-81. Los datos de la Real en Gijón mejoran en los últimos tiempos. De las últimas 20 visitas a El Molinón, sólo cinco se saldaron con victoria sportinguista. Para ver un triunfo del equipo asturiano hay que remontarse a la temporada 93-94, 3-2. El último encuentro que disputó allí el equipo txuri urdin fue en la 97-98. Una Real que acabó tercera y aún luchaba por el subcampeonato ganó con holgura, 0-2, ante un Sporting ya descendido. Cvitanovic y Aldeondo marcaron los goles después de que Kovacevic fallara un penalti en la primera parte.
Casi sobra decir que el partido es vital. Eizmendi dijo que "muy importante, pero no de vida o muerte". La importancia radica, sobre todo, en la situación en la tabla de ambos equipos. La Real es tercera con 48 puntos y el Sporting es cuarto con sólo uno menos. La plaza de ascenso está en juego esta semana. Tan importante como los tres puntos será el resultado, por el 0-1 de la ida. El equipo de Eizmendi está obligado al menos a ganar para igualar el gol average particular y depender del general, y por dos goles de ventaja si quiere garantizarse la victoria en un empate final a puntos. Y es que en la primera vuelta, la Real entonces todavía de Coleman no pudo aprovechar las claras oportunidades que tuvo para marcar en la primera parte. En la segunda, y a raíz de los cambios, la Real perdió el rumbo y se vio avasallada por un Sporting que pudo marcar en varias ocasiones. Lo hizo en el minuto 84 y la Real no pudo reaccionar.
Los precedentes en Segundas División como visitante frente al equipo rojiblanco asturiano son malos, bastante malos. De las siete ocasiones que Sporting y Real han coincidido en la división de plata, los locales ganaron en cinco ocasiones. Los dos restantes fueron empates. Aunque la Real nunca ha logrado la victoria en Gijón siendo ambos equipos de Segunda, lo cierto es que el equipo donostiarra consiguió volver a Primera en tres de las siete temporadas en las que se disputó este partido. En la última, la que culminó con la tarde de Puertollano, el equipo txuri urdin cayó por 2-1. Solabarrieta anotó los dos goles locales y Arregui hizo el visitante. Hoy Sporting y Real son rivales directos por el ascenso. En aquella temporada 66-67 también lo fueron. Y entonces subió la Real. Que se repita, sea cual sea el resultado en El Molinón.
En Primera el balance es bien distinto. La Real consiguió traerse diez victorias y siete empates de los 33 partidos disputados. Entre esos empates está, como todo el mundo sabe, el que dio el título de Liga de la temporada 80-81. Los datos de la Real en Gijón mejoran en los últimos tiempos. De las últimas 20 visitas a El Molinón, sólo cinco se saldaron con victoria sportinguista. Para ver un triunfo del equipo asturiano hay que remontarse a la temporada 93-94, 3-2. El último encuentro que disputó allí el equipo txuri urdin fue en la 97-98. Una Real que acabó tercera y aún luchaba por el subcampeonato ganó con holgura, 0-2, ante un Sporting ya descendido. Cvitanovic y Aldeondo marcaron los goles después de que Kovacevic fallara un penalti en la primera parte.
jueves, marzo 20, 2008
GRANDES GOLES: URÍA (Sporting 2 - Real Sociedad 4, 92-93)
La temporada 92-93 fue de transición. La Real jugó la Copa de la UEFA aquella campaña, pero fue eliminada a las primeras de cambio por el Vitoria de Guimaraes portugués. En tierra de nadie durante todo el año, la Real finalizó la Liga en 12ª posición. Toshack era el entrenador de una plantilla muy joven, completada con tres extranjeros de nivel, Kodro, Carlos Xabier y Oceano. Pero no se pudo repetir el éxito de la 91-92 y lo más destacado de aquel año fue el adiós a Atotxa y al gran Bixio Górriz. Y en mitad de aquella competición, tocaba la visita a El Molinón, la siempre hermosa visita a tierras gijonesas.Se había adelantado la Real con gol de Luis Perez en el minuto 29 de la primera parte. Pero a los siete minutos había empatado Juanele de penalti, un penalti que él mismo forzó ante Pikabea. Pero fue sacar de centro y poner de nuevo las cosas en su sitio. Alkiza recoge el balón en el centro del campo, realiza un precioso quiebro con su pierna derecha y se acomoda el balón con la izquierda. Avanza unos metros y ve el desmarque del lateral zurdo, Jokin Uría, por su banda. Le pasa el balón, que llega al pico del área. Uría, con la pierna izquierda, recorta hacia fuera, dejando sentado a su marcador. Y antes de que llegue otro defensa sportinguista, calza un buen disparo con la derecha que se cuela, golpeando el palo, a la izquierda del meta Rodri. Un golazo.
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Y eso que Uría no acostumbraba precisamente a marcar muchos goles. La mayor parte de su carrera jugó de lateral, aunque el debut de Aranzabal le llevó también a jugar algunos partidos de extremo antes de su retirada. Aún así, en sus doce años con la camiseta txuri urdin, en sus 273 partidos con la Real, marcó once goles. Aquella tarde en Gijón, en la que la Real se llevó la victoria por un contundente 2-4, Uría anotó dos de esos tantos. Suyo fue también el que ponía el 1-3 en el marcador, culminando un contraataque lanzado por Imaz. Luis Pérez, por cierto, también marcó dos goles aquel 7 de febrero de 1993. Dos dobletes. Y la Real ganó. Que al menos la victoria se repita este sábado.
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