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viernes, marzo 22, 2013

GRANDES GOLES: XABI PRIETO (Real Sociedad 4 - Valladolid 1, 2012-2013)

Son 43 segundos de ensueño. 43 segundos para el recuerdo. Una posesión extraordinariamente gestionada que culmina con uno de los más hermosos goles combinativos que se han visto en los últimos años en la Liga española. Puede que el mejor. Así, sin más, dicho con orgullo y sin complejos. Y es que es un gol que resume perfectamente el estado de forma del equipo txuri urdin y, sobre todo, las ingentes dosis de fútbol que llevan dentro sus jugadores. Es uno de esos goles de los que se suele decir que si los marcan el Real Madrid o el Barcelona los vemos repetidos hasta la saciedad. No es un lugar común, sino la constatación del continuo desprecio a los otros 18 equipos. Ha sucedido con este inconmensurable gol, repetido sólo a partir de que Griezmann coja el balón en el centro del equipo, pero obviando buena parte de la jugada y, por tanto, de su mérito. Efectivamente, si esta combinación la trenza el Barcelona, se habría analizado exhaustivamente cada instante de la jugada. Y como el gol lo merece, aquí queda dicho análisis.
Todo arranca con la pelea de Illarramendi. No todo el mundo le veía en el puesto en el que ahora es referencia del equipo y, sin embargo, es el mayor recuperador de la Real. Su salto le da la pelota al equipo txuri urdin. El balón cae a los pies de De la Bella, que arranca la carrera por su banda. El Valladolid se cierra bien, con hasta cinco jugadores en esa zona, lo que obliga al lateral zurdo a retrasar el balón a Illarra. Para descongestionar, el cerebro realista abre hacia la derecha. Primero recibe Mikel González, después Carlos Martínez. El Valladolid bascula bien y cierra el posible avance del lateral diestro, por lo que toca ceder el balón a Bravo. Presionado por Manucho, busca a De la Bella. Su primer pensamiento, otra vez la carrera al ataque. Significativo. Pero le cierran los espacios.
Cede el balón atrás, a Iñigo Martínez y ahí, después de haber intentado por todos los medios sacar la pelota jugada, comienza el verdadero movimiento de ataque. Tocando el cuero hasta seis jugadores, la Real ha sido capaz de mantener la posesión durante 25 segundos y a pesar de que el Valladolid se ha movido bien. Algunos pensarán que el balón de Iñigo es un pelotazo sin sentido. No lo es. Zurutuza lo baja con categoría. No es sólo eso. Es que a Zurutuza se le abren las opciones. De la Bella ya ha iniciado la carrera por la banda izquierda. Xabi Prieto, entendiendo mejor que nunca esa nueva posición centrada, baja para recibir. Y Griezmann está a su espalda. Opta por ceder la pelota a De la Bella y ahí es donde verdaderamente arranca la salvaje electricidad que tiene este equipo en ataque.
La velocidad en el toque de De la Bella sirve para dejar fuera de la jugada a cuatro futbolistas del Valladolid. Los cuatro siguen a Griezmann, siempre por detrás del francés y sin opción alguna de arrebatarle la pelota. Y mientras su carrera parece imparable, entrando por la zona por la que más daño ha hecho esta temporada, por el centro, se produce un movimiento clave. Agirretxe, que será al final el único jugador realista que no toque la pelota en esta memorable jugada, inicia un desmarque cruzado. Esa acción genera dudas en el jugador pucelano más cercano a Griezmann y arrastra a uno de lo centrales. El movimiento, imprescindible para entender el éxito de la jugada por mucho que no toque el balón. Queda vía libre para que el puñal francés se clave en el cuerpo del Valladolid buscando la sangre del gol.
Griezmann suelta la pelota en el momento exacto, eliminando a otro defensor más del Valladolid de la jugada. El destinatario, Xabi Prieto. El capitán había arrancado su carrera desde campo propio, siguiendo perfectamente el movimiento de avance y desmarque de Agirretxe y sin cerrar la carrera de Griezmann. Sin balón, chapeau. Con él, sencillamente soberbio. Sin controlar, y con un toque muy sutil, simplemente prolonga la posibilidad de que sea Griezmann quien continúe el ataque. El francés encuentra entonces otra clave sin balón del juego de la Real. Vela ha permanecido a la espera durante toda la jugada, abriendo el campo con su presencia en la banda derecha. Entra desde el pico del área y allí recibe el pase al primer toque de Griezmann.
El mexicano no se queda corto y juega también de primeras hacia el corazón del área. Prieto ha visto la jugada desde el primer momento y ha prolongado su movimiento para colarse entre los dos centrales. Más que un movimiento de delantero centro, es un movimiento de mediapunta. Sea o no sea su posición ideal, en esta jugada explota todas las virtudes que ha de tener para jugar en ella. Con esa carrera, ya no hay ningún defensor que pueda evitar el gol, sólo el portero del Valladolid. Pero no lo hace. El toque a bocajarro de Prieto se convierte en el cuarto tanto de la Real en la tarde del 16 de marzo de 2013. El antológico tanto que sirvió para que el equipo alcanzara la cuarta posición y creyera, definitivamente, que con este fútbol puede lograr la clasificación para la Champions League.

viernes, febrero 15, 2013

GRANDES GOLES: KOVACEVIC (Real Sociedad 3 - Athletic 1, 98-99)

Ahora que el gol que encajó Asensjo con el Atlético de Madrid en su partido de esta semana en la Europa League ha dado la vuelta al mundo, es buen momento para recordar que hace unos cuantos años la Real marcó un gol bastante similar... y lo hizo en un derbi contra el Athletic. Un derbi que, además, llegaba tras nada menos que once de estos duelos sin que la Real conociera la derrota, en una histórica racha que llegó hasta los quince. No ganaban los bilbaínos a los donostiarras desde el 2-0 en San Mamés de la temporada 1992-1993. Pero estamos en los primeros pasos de la temporada 1998-1999, en la novena jornada de Liga. Real y Athletic viven un momento dulce, ambos jugando en Europa. Concretamente, el equipo txuri urdin venía de disfrutar contra el Dinamo Moscú, al que goleó 3-0 en la vuelta de los dieciseisavos de final, con un Kovacevic brutal que sumaba ya siete goles en los cuatro partidos de la UEFA. Y Kovacevic, precisamente, se convertiría en el protagonista del derbi.

A los dos minutos de partido, un espléndido pase suyo lo convirtió De Paula en el 1-0. A los doce, una buena jugada del serbio por la banda izquierda la acabó despejando Alkiza a los pies de Sa Pinto, que enganchó un precioso disparo que subió el 2-0 al marcador. Sa Pinto y Kovacevic lo celebraron colocándose una txapela cada uno. Dos minutos después, un más que discutible penalti de Loren sobre Guerrero lo transformó Larrazabal en el 2-1. Así se llegó al último minuto del encuentro. Imaz, en su primer partido en Anoeta con la camiseta del Athletic después de dejar la Real tras su mejor temporada de txuri urdin, vio la segunda amarilla en el minuto 89 y se marchó a calle. En el 91, Kovacevic agrandó su leyenda en el partido, encaró a Imanol Etxeberria, éste le derribó y vio la roja directa. El Athletic se quedó con nueve jugadores y, ya sin cambios, tuvo que colocar a Larrazabal bajo palos. Eso sí, detuvo la falta lanzada por Idiakez. El Athletic, aún con esa inferioridad, tuvo opciones de empatar. En el 92, Carlos García echó el balón fuera a bocajarro.

Y en el 93 dispuso de una falta lateral desde la banda izquierda. No quedaba otra, así que Larrazabal se sumó al ataque y se metió en el área. La defensa realista despejó la falta y Larrazabal acabó por los suelos mientras un jugador del Athletic disparó desde muy lejos, a la desesperada, buscando una segunda jugada. Pero el balón se encontró con un muro argentino llamado Juan Gómez, que lo despejó con precisión a los pies de Cvitanovic. Y ahí, aunque el balón estaba todavía cerca de su propia área, Anoeta comenzó a cantar gol. Cvitanovic echó a correr hacia el campo del Athletic, hacia una portería que no tenía guardameta para defenderla. Pero quien ya había visualizado el gol era Kovacevic, que echó a correr como poseído por el diablo con un solo pensamiento en la cabeza. Cvitanovic, todavía en campo propio, lanzó el balón al espacio, perfecto para Darko, que después de controlarla con un buen primer toque miró hacia atrás para asegurarse de que nadie le podía alcanzar. Alkiza lo hacía con la mirada, en una carrera inútil, sabiendo que el tanto era ya inevitable.

En lo que se llama marcar a puerta vacía, Kovacevic avanzó hasta la misma línea de gol, y ni siquiera el susto que le dio el balón al botarle justo antes de introducirse en la portería impidió que el 3-1 subiera al marcador. Anoeta saltaba de alborozo. Pocas veces ha cantado la afición realista un gol durante tantos segundos antes de que efectivamente se marcara. Tras salir del fondo de las mallas, hasta donde acompañó al balón, Kovacevic se quitó la camiseta y Prados García le mostró por ello la tarjeta amarilla. Daba igual, la felicidad era inmensa. Con sus brazos en alto y lanzando un beso a la grada, compartió el gol con quienes tanto lo estaban celebrando. En las páginas de El Diario Vasco se recogían declaraciones anteriores al partido de Román Galarraga, el que fuera portero y entrenador txuri urdin: "Lo tengo bien claro. Ganaremos por 3-1". No creo que Gallarraga se imaginara también la gozosa forma en la que llegó ese tercer tanto realista.

domingo, diciembre 26, 2010

GRANDES GOLES: CRAIOVEANU (Real Sociedad 5 - Compostela 1, 97-98)

Hace algunas semanas, en una charla en la web de Marca, le preguntaron al rumano Gica Craioveanu por los goles que mejor recordaba de su etapa en la Real. Y uno de los que dijo fue éste. "El que le metí al Compostela desde 35 metros fue muy bonito", dijo. Lo fue, lo fue. Fue uno de esos zambombazos de los que ya no se ven tan a menudo por Anoeta. Mild luchó un balón en la banda que, rechazado por la defensa, cae en los pies de Mutiu. Éste se lo cede a Gica, quien lo abre con la pierna derecha para colocárselo en la zurda y pegarle con ella y con toda su alma. El portero del Compostela, Ponk, ni la olió. No hay más que ver la postura en la que se queda durante y después del disparo. Qué golazo. Qué propio de Gica. Y qué parecido y distinto a la vez a los kodrazos con los que Meho Kodro había levantado también a la parroquia txuri urdin de sus asientos.
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Era la decimocuarta jornada de Liga de la temporada 1997-1998 y la Real, tras empezar con dos derrotas en el Camp Nou y en el Bernabéu y una sufrida victoria en Anoeta ante el Racing, llevaba ya once partidos sin perder. El gol de Gica supuso, eso sí, romper una racha de tres empates a cero consecutivos. Y era el tercer tanto de la temporada para el rumano, después de haber marcado en San Mamés de penalti y en Anoeta frente al Mérida. Grandes tiempos eran aquellos, pues aquella Real que entrenaba Bernd Krauss acabaría la Liga en la tercera posición. "En el grupo de la Real hubo un futbolista que brilló con luz propia: Craioveanu, que hizo dos dianas y que participó en la consecución de las otras tres", decía Mañu de la Puente en su crónica para el diario AS. Y es que, sí, la Real ganó aquel día por 5-1. "Nos regaló un gol de los suyos, de los que sólo puede hacer él, de los que nos gustan", decía Pedro Soroeta en El Diario Vasco después de lanzarle un elogio de dos párrafos. "No hay quien le mejore", sentenciaba Soroeta.

martes, febrero 16, 2010

GRANDES GOLES: BRAVO (Real Sociedad 1 - Nastic 0, 09-10)




Lo mejor de haber visto hace apenas un par de días uno de estos goles que hacen historia es que sobran las palabras. Todos lo vimos, todos hemos leído sobre él, todos hemos escuchado ya a su autor, a Claudio Bravo. Yo creo que lo que queda es un momento único, imborrable, de pura excitación previa y de genuina exaltación txuri urdin. No me importa si fue una temeridad calculada o un riesgo prescindible. Lo que sí me importa es que es un instante de fútbol en estado puro, de Real Sociedad, de esa Real que siempre nos ha emocionado, un momento diferente, rompedor. Y valiente. El fútbol es de los valientes y el premio es la algarabía que se apoderó de las gradas de Anoeta. La de esa emocionante piña que formaron todos los jugadores de la Real, la que Bravo destacó hoy. La que sintió también, frente al televisor, mi corazón txuri urdin.

lunes, diciembre 28, 2009

GRANDES GOLES: KHOKHLOV Y DE PAULA (Real Sociedad 3 - Real Madrid 0, 01-02)

Cuando se presentó el Real Madrid en Anoeta el 27 de abril de 2002, la Real luchaba por seguir en Primera. Ganar era imprescindible porque el pozo del descenso estaba a sólo dos puntos con tres jornadas por jugar. Y de lograr el triunfo, el último partido en Anoeta ante Las Palmas podía ser un drama. Anoeta fue el estadio de las grandes noches. Tras un disparo de Munitis al larguero, Darko Kovacevic adelantó a la Real de penalti. La infracción la había cometido Helguera sobre Aranzabal. Qué penalti tan tonto pero qué bien nos supo. 1-0 y 30 minutos por jugar. Y entonces llegaron los dos golazos. Dos. Porque de aquel día no se puede recordar sólo uno y obviar el otro.

Minuto 82. Galopada de Aranzabal. Cede el balón a Khokhlov. El ruso recibe la bola justo en el pico del área, en la banda izquierda del ataque txuri urdin. Makelele está frenta a él. Le regatea saliendo hacia fuera. Delante tiene a Helguera. El ruso sale un paso más del área y avanza en paralelo a la frontal del área. Pisa el balón y se frena, se va hacia su izquierda. Helguera le sigue, pero siempre un paso por detrás. Khokhlov aprovecha el amago y se va hacia la derecha. Ahí está el hueco. Arma su pierna derecha y dispara en dirección hacia la portería. César se lanza y roza el derechazo del ruso con el guante. No es suficiente. El balón entre en la portería madridista. 2-0 y partido sentenciado. Todo el equipo se va a por el ruso. Ese gol puede valer la salvación. Anoeta estalla de felicidad.

Minuto 90. Tayfun está encerrado en el banderín de corner, perdiendo tiempo, esperando el pitido final para que la alegría se desborde. Cede el balón atrás a Rekarte, y éste decide meter el balón en el área con la pierna izquierda. En el punto de penalti espera De Paula en la mejor de sus disposiciones: saliendo desde el banquillo y esperando pescar algo. Idiakez no le ve e intenta llegar al balón. Lo roza, cambia ligéramente su trayectoria. Da igual. De Paula ya está preparado para enganchar una espectacular volea con su pierna derecha. Sin dejar botar el balón. César ni lo huele. Los defensas tampoco. Cuando el balón impacta en el palo, todos sabemos que acaba dentro de la portería. 3-0. Lo de antes era alegría. Lo de ahora es simplemente felicidad. Un paso de gigante para permanecer en Primera y ante el Real Madrid. Un Real Madrid que días después ganó su novena Copa de Europa. El campeón del Viejo Continente cayó en Anoeta.
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"Mejor, imposible que nos salgan las cosas. Personalmente estoy satisfecho por el partido que he hecho y por el golazo que he metido, pero lo más importante de todo es que ese gol nos ha dado tranquilidad para lograr tres puntos ante todo un Real Madrid", dijo Khokhlov tras el partido. "Fue el ruso quien, en una acción memorable, sentando a tres rivales, noqueó al Madrid", escribió Xabier Isasa en Mundo Deportivo. De "un gol marca de la casa, con su frialdad habitual" calificó Pedro Soroeta en El Diario Vasco el tanto de Khokhlov. "Su gol fue un prodigio de clase", tuvo que reconocer Santiago Segurola en El País.
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El gol de De Paula, que sólo estuvo trece minutos en el campo, no cosechó tantos elogios en la prensa pero su mérito es muy elevado también. "Una ocasión y un gol. Y vaya gol que le hizo a César, que no vio el balón hasta que estuvo en su portería", decía de la actuación del nueve realista El Diario Vasco."Estoy contento porque he marcado un gol más. Un delantero vive de los goles y yo intento aprovechar los minutos que me dan", añadió De Paula. La Real tuvo que posponer la salvación una semana. Mantuvo matemáticamente la categoría con otra gran victoria, 1-3 en Valladolid. Pero para los que estuvimos allí, la salvación de aquel año se consiguió a lo grande. En Anoeta y goleando al Real Madrid.

miércoles, julio 16, 2008

GRANDES GOLES: REKARTE (Valladolid 0 - Real Sociedad 4, 97-98)

Desde que alcanzara la gloria a comienzos de los años 80, y excepción hecha del subcampeonato de hace cinco años, la Real ha tenido dos grandes equipos: la primera Real de Toshack, aquella en la que todavía estaban Arconada o Zamora junto a nuevas promesas de Zubieta; y la Real de la primera temporada de Krauss. En aquella temporada, la 97-98, la Real volvió a soñar con ganar la Liga por primera vez desde que Arconada alzara las dos copas de campeón. En la primera vuelta presentó una tarjeta de 17 partidos sin perder. Tras sufrir la primera derrota en más de tres meses en Santander, el equipo txuri urdin se recuperó goleando al Madrid en Anoeta por 4-2. Y después visitó Valladolid. Aquel fue el día en el que la Real y los realistas descubrimos que el fútbol puede ser fácil. Sólo hace falta trabajo, compenetración y calidad.
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El Valladolid había salido dominando, pero poco a poco la Real se fue haciendo con el partido. Y en el minuto 30 sucedió. Rekarte parte desde la posición de lateral izquierdo. Cede el balón a Aranzabal, aquel día extremo ante la baja de De Pedro. Aranzabal, con la pierna izquierda, cruza el balón hacia el pico del área, sin que pueda interceptarlo un primer defensa. Ahí llega Rekarte, que ha seguido la jugada, y con un toque hacia adelante se libra de otro pucelano. Un recorte con la pierna derecha hacia el interior del área le basta para librarse de otro defensa más (Julio César, que años después sería realista de forma efímera). Un cuarto cede con un segundo quiebro de Rekarte. Y, ya con espacio y desde el punto de penalti, el lateral realista engancha un derechazo que busca la escuadra izquierda de César. La encuentra. El balón rebota en el larguero y cae dentro. Gol. Golazo. El primer paso de una gran goleada txuri urdin aquel 1 de febrero de 1998.
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El Diario Vasco no escatimó elogios hacia el lateral que Krauss había hecho debutar en el primer equipo en la primera jornada de aquella Liga, en el Nou Camp. "Extraordinario partido del de Arrasate en todos los aspectos. La banda izquierda fue suya. Defendió con enorme superioridad y atacó con decisión y peligro. Marcó un golazo en una jugada que llevaba intentando toda la temporada. Fue, sin duda, su mejor partido en la Real". Tito Irazusta, en el mismo periódico, se congratulaba del "debut espectacular" de Rekarte en la faceta anotadora. As le consideró el crack del encuentro. "Fenomenal partido del lateral donostiarra en ataque y en defensa. Rubricó una gran jugada con el primer gol realista".
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En los diez años que Rekarte visitó la camiseta de la Real, jugó 338 partidos y marcó cuatro goles. Dejó la plantilla con el descenso a Segunda y cuando muchos realistas no éramos ya capaces de recordar a aquel lateral que nos deslumbró en sus primeros años en el primer equipo. La horrenda gestión del Consejo de Fuentes y De la Peña le impidió despedirse de la afición, sin saber si el club quería que continuara vistiendo la camiseta txuri urdin en la categoría de plata. Tampoco recibió la insignia de oro y brillantes que le corresponde por el tiempo que ha sido realista. Cansado de esperar una oferta que nunca llegó, fichó por el Almería de Emery, con quien coincidió en el Sanse. Sólo jugó diez partidos en la temporada pasada. Hoy el Almería, sin Emery, no cuenta con él y le ha dicho que se busque la vida. ¿El final de su carrera? Qué lástima acabar así... Pese a que en los últimos años en la Real estuvo sencillamente horrible, Rekarte dejó buenos recuerdos. Como este gran gol.

martes, mayo 20, 2008

GRANDES GOLES: IDIÁKEZ (Villarreal 1 - Real Sociedad 3, 01-02)

Jornada 34 de la temporada 2000-2001. La Real, después de dos derrotas consecutivas, está en puestos de descenso y a dos puntos de la salvación. El equipo txuri urdin viaja a Villarreal con la necesidad de conseguir los tres puntos. El partido empieza bien, con un golazo de Aitor López Rekarte, pero la cosa se tuerce en dos minutos, el tiempo que tardan en empatar los locales. El empate no le vale a los realistas. Hay que ganar. Y en ese momento surge la figura de Xabi Alonso, dando a Tayfun el 1-2. La Real ya va ganando y lo hace con un gran juego y con dos golazos. Pero falta el tercer golazo.
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Era el minuto 56. Hay una falta en el pico derecho del área del Villarreal. De Pedro, el especialista, se acerca al balón. Entonces cruza una mirada con Idiákez, lo único que hacía falta para entenderse con él, igual que con Aranzabal, compañeros los tres de quinta. Idiákez echa a correr hacia el interior del área. De Pedro sabe dónde ponerle el balón. Idiákez llega lanzado en carrera y, desde fuera del área pequeña, lanza un derechazo mortal que se cuela por la escuadra, a la izquierda de López Vallejo. Algunos jugadores del Villarreal no llegan a enterarse de lo que ha pasado, pero el 1-3 ya campea en el marcador. Victoria y tres puntos vitales. La Real salió del descenso y ya no volvió a ocupar esos puestos en las cuatro jornadas que restaban para el final.
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"Un gol de listo", escribía al día siguiente Pedro Soroeta en El Diario Vasco para alabar a Idiákez. "La famosa falta rápida que saca De Pedro", recordaba Tito Irazusta en el mismo periódico. Y es que no fue ésta la primera ni la última vez que vimos al extremo zurdo sacar partido del despiste de la defensa. Con Idiákez. Con Aranzabal. Con Kovacevic. Con Craioveanu. Con el que quisiera estar a su elevada altura futbolística. Porque De Pedro sabía de esto. E Idiákez también, que para eso son de la misma hornada de Zubieta.
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El gol tuvo aún más mérito si tenemos en cuenta dos condicionantes. Idiákez, aquel año, jugaba de pivote, pero mantuvo una gran capacidad de incorporación al ataque. Aquella temporada marcó siete goles, dos de ellos desde el punto de penalti. De Pedro, por su parte, fue recibido con silbidos en Villarreal. En tierra castellonense no se olvidaba que De Pedro pidió perdón al público del Alavés cuando marcó gol aquel día que la Real perdió frente a los vitorianos y les permitió seguir en Primera. El Villarreal fue aquella temporada uno de los rivales por la permanencia del Alavés. De Pedro ni se inmutó, mantuvo la calma y tuvo la sangre fría de dar la asistencia del tercer gol.

jueves, marzo 20, 2008

GRANDES GOLES: URÍA (Sporting 2 - Real Sociedad 4, 92-93)

La temporada 92-93 fue de transición. La Real jugó la Copa de la UEFA aquella campaña, pero fue eliminada a las primeras de cambio por el Vitoria de Guimaraes portugués. En tierra de nadie durante todo el año, la Real finalizó la Liga en 12ª posición. Toshack era el entrenador de una plantilla muy joven, completada con tres extranjeros de nivel, Kodro, Carlos Xabier y Oceano. Pero no se pudo repetir el éxito de la 91-92 y lo más destacado de aquel año fue el adiós a Atotxa y al gran Bixio Górriz. Y en mitad de aquella competición, tocaba la visita a El Molinón, la siempre hermosa visita a tierras gijonesas.

Se había adelantado la Real con gol de Luis Perez en el minuto 29 de la primera parte. Pero a los siete minutos había empatado Juanele de penalti, un penalti que él mismo forzó ante Pikabea. Pero fue sacar de centro y poner de nuevo las cosas en su sitio. Alkiza recoge el balón en el centro del campo, realiza un precioso quiebro con su pierna derecha y se acomoda el balón con la izquierda. Avanza unos metros y ve el desmarque del lateral zurdo, Jokin Uría, por su banda. Le pasa el balón, que llega al pico del área. Uría, con la pierna izquierda, recorta hacia fuera, dejando sentado a su marcador. Y antes de que llegue otro defensa sportinguista, calza un buen disparo con la derecha que se cuela, golpeando el palo, a la izquierda del meta Rodri. Un golazo.
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Y eso que Uría no acostumbraba precisamente a marcar muchos goles. La mayor parte de su carrera jugó de lateral, aunque el debut de Aranzabal le llevó también a jugar algunos partidos de extremo antes de su retirada. Aún así, en sus doce años con la camiseta txuri urdin, en sus 273 partidos con la Real, marcó once goles. Aquella tarde en Gijón, en la que la Real se llevó la victoria por un contundente 2-4, Uría anotó dos de esos tantos. Suyo fue también el que ponía el 1-3 en el marcador, culminando un contraataque lanzado por Imaz. Luis Pérez, por cierto, también marcó dos goles aquel 7 de febrero de 1993. Dos dobletes. Y la Real ganó. Que al menos la victoria se repita este sábado.

jueves, febrero 28, 2008

GRANDES GOLES: KOVACEVIC (Espanyol 0 - Real Sociedad 3, 97-98)

Después de creerse que era posible volver a ganar la Liga, después de ganar 4-2 al Madrid en Anoeta y 0-4 al Valladolid en Zorrilla, la Real de la temporada 97-98 acumuló cinco jornadas sin ganar. Incluyendo la única derrota de toda la temporada en el estadio donostiarra, 0-1 ante el Zaragoza. Y así llegó a Montjuic, en la jornada 29, en la quinta posición, algo lejos ya de ese sueño campeón. Los txuri urdin llevaban diez años sin ganar al Espanyol en su feudo (antes Sarria, ahora Montjuic). Y ganaron, vaya si ganaron. Nada menos que 0-3. Loren adelantó a la Real cuando quedaba media hora para el final. Kovacevic marcó el segundo en el minuto 82, al transformar un penalti cometido sobre Aldeondo. Y quedaba lo mejor.
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En el minuto 91, Kuhbauer coge el balón en la banda izquierda y va conduciendo en diagonal hacia el centro. Pasa el balón a Aldeondo que, con un suave toque, hace pasar el esférico por entre las piernas de un defensor espanyolista. El balón llega al pico del área, desde donde Kovacevic, en plena carrera y al primer toque, con el exterior del pie derecho, conecta una preciosa vaselina. Toni, portero del Espayol, la ve. Pero sólo tiene tiempo para recular y ver cómo el balón se cuela en su portería. Bernd Krauss, entrenador de la Real, a pesar de que el partido ya estaba ganado, no tiene más remedio que levantarse y aplaudir a Darko. No fue el único en reconocer el mérito del gol.
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"En pleno ferstival, el propio Kovacevic levantó al público de sus asientos con un golazo de escándalo, que fue recibido con aplausos", contó El Diario Vasco al día siguiente. En esa crónica, el periodista Pedro Soroeta destacaba que Darko era "un delantero al que tendrán que empezar a reconocer incluso sus detractores más acérrimos". "El yugoslavo trabaja, abre huecos y ve puerta. Falla algunos goles, claro, como todo el mundo, perus aciertos son mayoría frente a sus fallos", añadía. La Real, narraba el diario AS, "alcanzó el triunfo por K.O, gracias a su insitencia, a un penalti que no fue y a una virguería de Kovacevic, que se fue con dos goles y una ovación del estadio". "El broche donostiarra lo puso otra vez Kovacevic con un golazo de vaselina", explicaba Marca.
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Aquel gol, el segundo de Darko en Montjuic, fue el 2.402 de la historia de la Real en Primera División. Media hora antes, el gol de Loren había supuesto el 2.400. Y ese, el de Loren, fue el que entró en la historia. Pero bonito, lo que se dice bonito, fue el de Darko.

jueves, diciembre 06, 2007

GRANDES GOLES: KODRO (Real Madrid 4 - Real Sociedad 1, 91-92)

Corría el 7 de diciembre de 1991 cuando la Real visitaba en el Santiago Bernabéu a un Real Madrid intratable, que había ganado 11 de los 12 partidos de Liga que había disputado. Pese a todo, Radomir Antic, técnico madridista, estaba siendo muy cuestionado por el juego del equipo, malo y aburrido a pesar de los resultados. La Real había conseguido ganar por primera vez en su historia en el feudo madrista la temporada anterior y buscaba repetir la hazaña. Después de un irregular comienzo de temporada que incluso le había llevado al farolillo rojo en la quinta jornada, los de John Toshack empezaban a remontar el vuelo. Pero la derrota en el Bernabéu fue incontestable.

Sanchís en la primera parte adelantó al Madrid y en la segunda apuntillaron Hierro, Villarroya y Hagi. Pero llegó el minuto 80 y los blancos concedieron una falta al borde del área. Kodro, que todavía no se había estrenado con la Real, que a la amargura de la guerra en su país sumó la lesión que sufrió el día de su debut en Atotxa, cogió el balón y decididó que aquel precioso escenario iba a ser el de su primer gran momento con la camiseta txuri urdin. Lanzó un durísimo derechazo que se coló entre la barrera y acabó entrando por la escuadra de la portería que defendía aquel día Paco Buyo, que miraba con incredulidad al lanzador de tan espectacular pelotazo. Había nacido el kodrazo.
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Aquel fue efectivamente el primer gol que marcó Kodro con la camiseta de la Real. Y fue en la jornada 13, la misma, curiosamente, en la que Delibasic anotó su primer gol en la presente campaña como realista. Aquella temporada 91-92, el bosnio acabó anotando 13 goles. La Real acacbó quinta y se clasificó para la Copa de la UEFA. Aquel primer gol no sirvió en realidad para nada. Bueno, sí para demostrar que este desconocido bosnio en el que había confiado Toshack iba a darnos muchas tardes de gloria. Sin los goles de Kodro hubiera sido imposible llegar tan alto aquella temporada.

Kodro acabó jugando 146 partidos con la camiseta blanquiazul en las cuatro temporadas que estuvo en la Real. Anotó nada menos que 81 goles. O lo que es lo mismo, un gol cada 1,8 partidos, el mejor promedio (compartido con John Aldridge, que marcó 40 goles en 75 partidos) de los grandes delanteros que ha tenido el conjunto realista en las últimas décadas. Kodro es hoy en día el sexto jugador que más goles ha marcado con la camiseta de la Real y el segundo jugador extranjero más goleador por detrás de Kovacevic. Y nadie ha conseguido todavía marcar más goles que él en una sola temporada. En la última que jugó en la Real anotó 25, aunque se le escapó el Pichichi, que acabó en las manos del madridista Zamorano.

miércoles, noviembre 21, 2007

GRANDES GOLES: KUHBAUER (Real Sociedad 4 - Real Madrid 2, 97-98)

Temporada 97-98. La Real acaba de ver rota su racha de 17 partidos invicta tras caer en Santander ante el Racing y llega el Real Madrid a Anoeta. Los blancos son líderes con 43 puntos. La Real hace ya algunos partidos que se ha aupado a la tercera posición y tiene ya 36 puntos. El partido se complica desde el principio. Morientes marca para el Madrid en el minuto 5. El árbitro, Rodríguez Martel, le perdona la vida a la Real al no sancionar un claro penalti de Rekarte a Karembeu. El partido sigue vivo. La Real también. Y entonces, en el minuto 25 de la primera parte, apareció el juego realista que tanto deslumbró esa temporada con un auténtico golazo, el primero de los cuatro que acabaría marcando aquel día.
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Recibe el balón Kovacevic en el pico izquierdo del área madridista. Lanza un gran pase al extremo opuesto del área, donde Craioveanu ha conseguido meterse, libre de marca, casi hasta la línea de fondo. Con un extraordinario primer toque, cede el balón atrás, hasta el punto de penalti. Allí llega Kuhbauer como una bala y engancha un derechazo que se cuela a la derecha de Cañizares, sin que el portero blanco tenga opción alguna de llegar al balón. Un golazo de un equipo demoledor en ataque. Para Pedro Soroeta, según escribió en El Diario Vasco, fue "una jugada sensacional".
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Fue, seguramente, el mejor partido que jugó el austriaco Kuhbauer en el equipo txuri urdin. Bernd Krauss, el técnico alemán que llevo al equipo al tercer puesto a final de aquella temporada, le trajo a la Real. Pero Kuhbauer no tuvo mucha suerte, ni en el plano personal ni con las lesiones. Pero nos dejó este golazo en un día enorme para la Real. Aquel día, los realistas soñamos que nuestro equipo podía volver a ser campeón. Aquel día, Kovacevic hizo un partidazo, uno más, y anotó dos goles, confirmando que era la auténtica bestia negra del Madrid. Aquel día, una Real con siete jugadores de Zubieta dio un baño al equipo que pocos meses después sería campeón de Europa. Aquel día, Alberto demostró su inmensa categoría deteniendo un penalti a Roberto Carlos y haciendo muchas más paradas. Aquel día, vibramos con la Real. Y queremos volver a hacerlo.

jueves, noviembre 08, 2007

GRANDES GOLES: DE PAULA (Real Sociedad 1 - At.Madrid 0, 95-96)

Inauguro nueva sección en Corazón Txuri Urdin. Esta será un repaso de grandes goles que se han marcado a lo largo de los últimos tiempos, goles de los que pueda disponer de imágenes, goles que os hagan recordar dónde vísteis ese partido, goles de bella factura en definitiva, más allá de la importancia real que tuvieran en los resultados del equipo. Y el gol escogido para empezar es, en realidad, un homenaje a una amiga realista, socia de la Real y fiel a su asiento en Anoeta y lectora de este blog. Cualquier sugerencia que tengáis para esta sección, será atendida. Así que, ya sabéis, si queréis recordar ese gol que tanto os gustó, no tenéis más que pedirlo.
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Estamos en la temporada 1995-1996. La Real ya ha cambiado de entrenador, después de un comienzo con muchas dudas y la histórica eliminación de Copa a manos del Numancia, de Segunda B. Salva Iriarte dejó su puesto a Javier Irureta. Llegaba a Anoeta el líder, un Atlético de Madrid que acabaría siendo campeón de Liga y de Copa, en el famoso doblete de los Molina, Kiko, Pantic o Caminero. Y ese líder cayó en Anoeta gracias a un gol de De Paula. Era el sexto que marcaba en esa temporada, la primera de las diez que estuvo en el equipo txuri urdin. Marca calificó aquel día a De Paula como "una de las últimas joyas donostiarras".

Corría el minuto 34. Karpin condujo la pelota desde el centro del campo y abrió a la derecha hacia Luis Pérez. El realista chocó con un defensa colchonero y no pudo llegar al balón. Detrás de él estaba De Paula, que sí llegó a recoger el esférico con la pierna derecha y orientó el control hacia el centro del área. Los defensas recularon. De Paula armó su pierna izquierda y lanzó una preciosa parábola a la derecha de Molina. La estirada del portero colchonero fue inútil. El balón se coló por toda la escuadra. Golazo y tres puntos ante el líder.
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"¿El gol? He cogido un balón, he recortado y he chutado. En esos momentos tienes que tomar en décimas de segundo una decisión. Yo he optado por intentarlo así y me ha salido bien. Mis goles, ya incluso en mi época en el Badajoz, siempre han servido para sumar como mínimo un punto", dijo De Paula tras el encuentro. "Llegué a la Real de puntillas y ahora, con el paso de los días, poco a poco, me voy asentando. Pero yo vine aquí para trabajar y aprender, y en eso estoy", añadió.
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El Diario Vasco publicó aquel día una columna alabando al entonces joven delantero: "Llegó a la Real en silencio pocos días después de que Etxeberria se marchara al Athletic. Era, entonces, un desconocido para muchos. Venía del Badajoz con sólo 20 años y en primera instancia se rumoreó su cesión al propio equipo pacense después de ficharlo. Sin embargo, el extremeño se quedó en la Real. Con todo el follón que se armó con la marcha de Joseba, la llegada de Oscar pasó prácticamente desapercibida y, sin embargo, el tiempo -que es el que da y quita razones- ha demostrado que ha sido el fichaje más acertado. De Paula, con sólo 20 años, ha conseguido seis goles en su primera temporada, a pesar de no jugar de delantero. Y los ha marcado de todas las facturas, con la derecha, con la izquierda, desde cerca, desde lejos... Él ha confiado siempre en sus posibilidades y los hechos le están dando la razón, porque además de marcar goles ha dejado muy clarito que sabe jugar al fútbol, y bien. Si sigue en esta línea, ojalá, se puede convertir en una gran realidad".