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miércoles, mayo 11, 2022

PREVIA Real Sociedad - Cádiz. Europa exige ganar

Ya no hay margen de error, la Real se ha quedado sin él  al lograr dos puntos de los últimos doce a pesar de haber hecho méritos sobrados para conseguir casi la totalidad de los que estaban en juego, y la visita del Cádiz (jueves, 19.00 horas, Reale Arena, Movistar la Liga) se ha convertido en una final. Final atípica, porque será ante un rival con objetivos bien distintos, no como podría suceder el fin de semana contra el Villarreal en caso de que los resultados no acompañen, pero final de todas maneras. Europa exige ganar, Europa no espera a nadie, y con el objetivo de la Champions ya casi matemáticamente imposible, ahora toca luchar por repetir pase a la Europa League por tercera temporada consecutiva. No olvidemos que Europa solo ha visto tres veces seguidas a la Real cuando fue campeona de Liga, el objetivo no es precisamente menor y está, tras la derrota del Athletic, a tiro de una victoria. Imanol seguirá buscando cómo solucionar el problema que tanto ha lastrado al equipo este curso, la falta de gol. Ganar esta final depende de ello.

Y para afrontar esta final, quizá la primera de las tres que quedan en el torneo liguero por Europa, por la Europa League y por la quinta plaza que aún está a tiro, Imanol va a tener que afrontar muchas bajas. Muchísimas. A los ausentes por cuestiones médicas, que son los ya conocidos Monreal, Barrenetxea, Oyarzabal y Carlos Fernández, se unen los dos sancionados por cumplir ciclo de tarjetas amarillas con la amonestación que vieron en el partido contra el Levante, Le Normand, que de esta manera se despide de la posibilidad de jugar todos los minutos de la Liga, e Isak. Es decir, el técnico txuri urdin no cuenta con al menos cuatro teóricos titulares. Se dice pronto. Para paliar estas ausencias, Imanol ha decidido incluir en la convocatoria potencia de fuego del Sanse. Tanto Lobete como Karrikaburu se había colado rn la lista de 23, en la que permanecen Djouahra y Ander Martín. Illarramendi, que se perdió el último entrenamiento por una gastroenteritis, ha entrado también en el grupo para este encuentro en el que la Real se juega certificar su clasificación europea. 

La ausencia de Isak puede provocar un cambio de sistema, aunque lo más probable es que haya que esperar a conocer el once, una hora antes del partido, para salir de dudas. Remiro estará bajo palos y sorprendería mucho que en la defensa no estuvieran Rico por la izquierda, con Zubeldía y Aritz en el centro, con la única duda de Gorosabel o Zaldua por la derecha. Zubimendi, Merino y Silva parecen fijos, y a partir de ahí surgen las dudas. Sorloth estará en el agaque, y la ausencia de Isak probablemente colocará detrás de él a Rafinha y a Januzaj. Si esto fuera así, para el banquillo quedarían Ryan, Pacheco, Aihen, Illarramendi, Guevara, Guridi, Portu, Ander Martín, Djouahra, Lobere y Karrikaburu. No obstante, Imanol siempre se guarda la opción de sorprender y podría hacerlo, con un cambio de sistema o con alguna apuesta inusual. 

A veces parece que se nos olvida que la Real es sexta con 56 puntos, que tiene a tiro la quinta plaza, la del Betis ahora mismo con 58, y que tiene un colchón de tres y cuatro puntos con respecto a Villarreal y Athletic respectivamente. Todos los averages particulares, eso sí, los tiene perdidos, a falta del partido en Villarreal. El Cádiz es decimosexto con 35 puntos, tres por encima de la zona de descenso que ahora marca el Mallorca. La Real, el equipo menos goleador en casa, solo doce tantos en 17 partidos, suma dos empates, dos derrotas y solo dos goles a favor en los últimos cuatro partidos. De los ocho primeros, solo el Betis ha sumado menos como local, se han escapado puntos de Anoeta en cinco empates y tres derrotas. El Cádiz, con dos victorias y un empate en las cuatro últimas jornadas, intenta escapar de la quema. Los gaditanos han puntuado en diez de sus 17 salidas, cuatro victorias y seis empates, y en sus tres últimos desplazamientos han ganado al Barcelona y empatado al Valencia y al Sevilla, nada menos.

Pocos rivales tiene más propicios la Real por historia que el Cádiz jugando en Donostia, y es que los gaditanos no han ganado en ninguno de los trece partidos que han jugado allí en Primera División. El equipo txuri urdin venció en once y solo cedió dos empates, el último de ellos en la temporada 1990-1991. En los cuatro últimos partidos, todos victorias realistas, diez goles de la Real por solo uno del Cádiz. La mayor goleada local que ha visto la hinchada realista sigue siendo el 6-1 de la temporada 1977-1978, el primero de los duelos contra el Cádiz. El 6-1 lo firmaron López Ugarte, Alonso, Zamora, Idígoras y Satrústegui en dos ocasiones. El Cádiz tampoco ha ganado en Segunda, pero en los dos precedentes hay más igualdad, una victoria y un empate. Los andaluces solo salieron victoriosos de San Sebastián en el 0-1 que lograron en la fase de ascenso a Primera de la temporada 1939-1940, en la que ni Real ni Cádiz lograron llegar a la máxima categoría.

La pasada temporada, la 2020-2021, la Real goleó al Cádiz con cierta comodidad. Un penalti de estos modernos que se pitan por mano de Negredo permitió a Mikel Oyarzabal adelantar a la Real desde el punto de penalti cuando no se había cumplido la media hora de juego. A renglón seguido, Pizarro Gómez pitó mano de Zubeldia dentro del área, otra mano absurda, pero esta vez Mateu Lahoz le corrigió desde el VAR y no hubo penalti. Y a continuación Oyarzabal puso el 2-0 tras una buena batalla en carrera con la defensa del Cádiz tras un balón largo de Merino. La roja a Marcos López por cortar una carrera en solitario de Oyarzabal en la última jugada del primer tiempo acabó con la resistencia cadista. En la segunda parte, en cinco minutos, Isak marcó dos veces, la primera batiendo por bajo a Ledesma tras un pase de Januzaj y la segunda de cabeza aprovechando el rechace del portero a un remate de Oyarzabal. El Cádiz marcó el gol del honor, el definitivo 4-1, en el minuto 65, obra de Jairo.

jueves, mayo 05, 2022

Corazón Txuri Urdin, el podcast. La lesión de Satrústegui

El máximo goleador de la historia de la Real Sociedad, Jesús Mari Satrústegui, podría haber logrado muchos más goles que los 162 tantos que hay en su hoja de registros de no haber mediado la salvaje entrada del zaragocista Zayas que cercenó su carrera de una manera brutal em noviembre de 1982, que le tuvo 18 meses sin jugar y que le hizo dejar el fútbol sin ser el mismo goleador que habíamos conocido al final de la temporada 1985-1986.

Esta es la historia de cómo se produjo aquella lesión, de los reveses que sufrió el gran Satrus durante la recuperación y del ansiado regreso para recibir la ovación de Atotxa, esta es la historia sobre la Historia de la Real Sociedad de esta semana en Corazón Txuri Urdin. Podéis escucharla en este enlace.

Y una semana más, os recordamos que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Y si tenéis sugerencias para enriquecer este pequeño rincón de historias realistas, no tenéis más que indicarlo.

sábado, septiembre 11, 2021

PREVIA Cádiz - Real Sociedad. Sin pensar en Europa

Aunque la Liga haya corregido la torpeza inicial de colocar el partido de la Real en Cádiz a las 14.00 de un domingo de mediados de septiembre (domingo, 18.30 horas, Nuevo Mirandilla, Movistar La Liga), la prueba para los de Imanol es de fuego. El arranque de Liga obligaba a sumar, y la Real lo ha hecho, seis de nueve puntos posibles y dos victorias en jornadas consecutivas en casa, lo que no es del todo habitual. Pero ahora, tras el primer parón de selecciones y con la entrada en competición europea ya a la vista, es el momento de que empiece a notarse el rodaje del equipo, porque ese será el camino para conseguir más victorias. El conjunto txuri urdin tiene que empezar ya a parecerse al del primer tercio de la pasada temporada porque el curso acelera y es ahora cuando va a necesitar de sus mejores armas para llegar a final de año en las mejores condiciones. Y Cádiz, lugar de gratísimo recuerdo, es la primera estación de este tramo en la que la Real no puede permitirse el lujo de pensar en Europa.

El parón de selecciones ha traído una noticia buena y dos noticias malas para la enfermería txuri urdin. La buena, que Ryan ya está listo y preparado para debutar con la Real, algo que Imanol además no descartó y que viendo el irregular comienzo de temporada de Remiro podría suceder en este partido o en alguno de los próximos. Las malas, que Barrenetxea se cae por lesión y que Monreal seguirá más tiempo de baja ante los nulos resultados del tratamiento conservador que siguió con éxito el curso pasado, lo que sigue abriendo la puerta de la titularidad a Aihen, transferible durante el verano. Rico, Illarramendi, Guridi y Carlos Fernández completan la nómina de bajas. En total, Imanol se lleva a Cádiz a 21 jugadores, entre los que se cuelan dos del Sanse, Turrientes y Lobete. El resto, los 19 disponibles de la primera plantilla, contando por supuesto como parte de ella a Robert Navarro y Pacheco, aunque tengan número del filial.

En principio, aunque no son descartables las sorpresas y más teniendo ya partido europeo en el horizonte, la declaración de intenciones de Imanol de ir con todo a Cádiz parece implicar que no habrá cambios notables. De esta manera, no se puede descartar que jueguen casi los mismos: Remiro bajo palos, Gorosabel y Aihen en los laterales, con Aritz y Le Normand en el centro de la zaga, la medular para Zubimendi, Merino y Silva y el ataque formado por Oyarzabal e Isak como indiscutibles y la duda del acompañante que cierre el once. En buena lógica, el sustituto de Barrenetxea saldrá de la dupla formada por Portu y Januzaj y será interesante ver a quién elegirá Imanol. Ryan sería la mayor sorpresa, pero el hecho de que Imanol hablara de esa opción en sala de prensa abre las quinielas. Menos opciones de ser titular parece que tendrán Zaldua, Pacheco, Zubeldia, Turrientes, Navarro, Lobete y Sorloth, que buscará su primer gol de txuri urdin si tiene la oportunidad de sumar minutos en el que sería su segundo partido con la Real.

Tras la derrota de la primera jornada en el Camp Nou, la Real ya ha dado el salto a la zona noble de la clasificación. Es tercera con seis puntos, solo uno menos que los seis equipos que le preceden en la tabla. El Cádiz, por su parte, es duodécimo con dos puntos y es uno de los diez conjuntos que aún no sabe lo que es ganar en esta Liga de la que llevamos tres jornadas. Dos victorias consecutivas es precisamente lo que acumula la Real, que lo que no ha hecho hasta ahora es empatar, como otros tres equipos más. Los de Imanol acumulan, además, dos porterías a cero y ha marcado al menos un gol en los tres partidos disputados. El Cádiz, por su parte, ha encajado y marcado en todos, sus dos empates han sido a un gol y en casa suma hasta un punto de seis posibles. Solo el colista, el Alavés, ha encajado hasta ahora más goles, 8 de los vitorianos por cinco de los gaditanos, aunque las distancias en este sentido son todavía mínima en la Liga y la Real ha encajado cuatro goles, todos ellos en la primera jornada.

A pesar del maravilloso recuerdo que Cádiz dejó en la historia de la Real por ser parte del ascenso de 2010, no es un lugar fácil para el equipo txuri urdin. Solo ha logrado una victoria en Primera División, y fue la temporada pasada, la 2020-2021. Hasta entonces, había jugado en doce ocasiones repartidas a partes iguales entre derrotas y empates. El marcador más severo que sufrió la Real en Cádiz fue el 3-0 de la temporada 1985-1986. Ni siquiera con esa primera victoria en su trayectoria ha conseguido el conjunto donostiarra marcar más de dos goles en Cádiz en ningún partido de Primera, algo que logró en los empates a dos de las temporadas 1987-1988 y 2005-2006. En todo caso, en las cinco últimas visitas solo perdió en el 2-1 de la temporada 1992-1993. En Segunda, todo es distintos: un empate y una victoria en los dos partidos disputados. Y completa el cuadro una dura derrota por 5-0 en la fase de ascenso a Primera de la campaña 1939-1940.

Como ya hemos indicado, el encuentro de la pasada temporada, la 2020-2021, es el que ha pasado a la historia como la primera victoria en Primera lograda por la Real en Cádiz. El equipo txuri urdin desplegó un juego brillante en la primera mitad y tuvo sobradas ocasiones para adelantarse en el marcador. Merino dispuso de las más claras en sendas asistencias de Januzaj y Silva, topando con un defensa en la primera y enviando el balón fuera pese a estar sin marca en la segunda. El propio Januzaj, en una jugada llena de magia dentro del área, pudo adelantar a la Real ya tras el descanso, y Oyarzabal se encontró con el portero en otro disparo a bocajarro. El único gol del partido, el que hizo justicia a una Real muy superior, llegó en el minuto 66, al cabecear Isak un perfecto centro de Januzaj desde la derecha. A partir de ese momento, la Real supo contener al Cádiz y su victoria no corrió peligro en ningún momento, a pesar de lo corto del marcador para los méritos adquiridos.

sábado, febrero 06, 2021

PREVIA Real Sociedad - Cádiz. El necesario regreso de la mejor Real

Estamos ya en febrero, que es cuando empiezan a jugarse de verdad las opciones de cada equipo en las competiciones que siguen en juego y es necesario que regrese la mejor Real desde ya, desde el choque ante el Cádiz (domingo, 14.00 horas, Reale Arena, Movistar La Liga). Es necesario porque la Real no gana en casa desde hace tres meses, porque está en una racha de resultados que le ha llevado de la gloria del liderato al borde de los puestos europeos, porque acecha ya esa eliminatoria ante un Manchester United arrollados y que en menos de dos meses la Real volverá a jugar por un título. Es necesario porque vuelve Silva, que entra en su primera lista del año y cuya ausencia ha llorado en abundancia el cuadro realista, porque la enfermería ahora mismo está casi vacía y porque es hora de que las buenas noticias que nunca han dejado de verse sobre el césped, en mayor o menor medida, se trasladen a los marcadores. ¿Queremos Europa? ¿Champions? Ahora es cuando toca demostrarlo.

Es imposible no considerar la vuelta de Silva como la mejor noticia que ha recibido Imanol en mucho tiempo. Han sido muchos los lesionados que ha tenido la Real, de mayor o menor importancia, pero es muy difícil no vincular de alguna manera la ausencia del canario con la ausencia tan prolongada de victorias. Para afrontar el partido contra el Cádiz el técnico txuri urdin también recupera a Zubeldia una vez superada su dolencia, y eso deja como las únicas bajas por motivos médicos a Moyá y Sangalli. Por contra, Le Normand es baja por acumulación de amonestaciones, lo que obligará a Imanol nuevamente a tocar su defensa. Es llamativa la ausencia de Roberto López, que parece haber perdido una oportunidad de ser importante en ausencia de Silva, y que para esta ocasión el preparador realista llame de nuevo a dos porteros de la cantera, Ayesa, recién renovado, y Marrero.

Con una semana de descanso tras la pasada jornada, no cabe esperar sino lo más cercano posible al equipo tipo que figura en la mente de Imanol. Remiro estará bajo palos, con una defensa formada por Gorosabel y Monreal en los laterales, y Elustondo en el centro, acompañado bien por Sagnan, lo más probable, o por Zubeldia. En el centro del campo da la sensación de que jugarán Illarramendi, y Merino, acompañados seguramente por Guridi, sin descartar a Guevara. Y en ataque parecen seguros Oyarzabal y un Isak en racha, que acumula tres jornadas consecutivas marcando, con Januzaj y Portu jugándose la otra plaza, con más opciones para el belga. De esta manera, para el banquillo y completando la lista de 24 efectivos, quedarían con más seguridad Ayesa, Marrero, Zaldua, Aihen, Zubimendi, un Silva al que no parece probable que se arriesgue desde la titularidad, Merquelanz, Barrenetxea, Bautista y Carlos Fernández.

Con el empate conseguido in extremis en Villarreal, la Real mantiene la sexta plaza con 32 puntos, pero ya acecha el Betis desde la séptima con 30. Los puestos Champions se han puesto caros en la mala racha txuri urdin y ya están a siete puntos, los que le separan del Sevilla, que además tiene un partido menos. Su rival, el Cádiz, es decimotercero con 24 puntos, cinco por encima de la zona de descenso. La Real solo ha ganado un partido desde que venciera precisamente en Cádiz en la primera vuelta, y suma solo 9 de los últimos 33 puntos en juego. Como local sus números son muy escasos, solo tres victorias en diez partidos, y acumula cinco encuentros sin ganar en Anoeta, desde que lo hizo por 2-0 ante el Granada. El Cádiz es un visitante peligroso que ha ganado cuatro y empatado dos de sus partidos lejos del Carranza. Eso sí, llega a este partido después de tres jornadas sin ganar y un punto de nueve posibles y cuatro derrotas y dos empates en sus últimas siete salidas. No suma tres puntos fuera desde el 0-2 en Eibar de la octava jornada.

La historia, traicionera en ocasiones y tozuda en otras, indica que el Cádiz es un visitante bastante cómodo para la Real, ya que nunca ha ganado en Donostia. Doce veces se han visto las caras en Primera División, diez acabaron con victoria txuri urdin y dos más con empate. El Cádiz solo marcó dos goles en esos encuentros y en los seis últimos se fue sin anotar. Los tres últimos precedentes en la máxima categoría se saldaron con victoria local y un balance goleador de 6-0. La mayor goleada lograda por la Real es el 6-1 de la temporada 1977-1978, con goles de López Ufarte, Alonso, Zamora, Idígoras y dos de Satrústegui. En Segunda, el Cádiz tampoco ha ganado en terreno realista, pero la estadística es más igualada, con un triunfo para la Real y un empate. La única victoria lograda por el Cádiz en suelo donostiarra fue en la fase de ascenso a Primera de la temporada 1939-1940, por 0-1, en la que ninguno de los dos consiguió subir.

La última vez que Real Sociedad y Cádiz se vieron las caras en Primera División fue en la temporada 2005-2006 y el triunfo fue txuri urdin por2-0. La Real se puso en ventaja muy pronto, a los seis minutos de juego, con un tanto de Gabilondo, y cuando faltaba un cuarto de hora para el final Xabi Prieto cerró el marcador desde el punto de penalti, con su habitual seguridad. El precedente más inmediato entre los dos equipos fue en Segunda, en la temporada 2009-2010, y supuso una espléndida goleada a favor de la Real, 4-1, que acabó con la trayectoria del ex realista Javi Gracia como técnico del Cádiz. Bajo una intensa nevada que tenía las pistas de atletismo de Anoeta completamente blancas, el Cádiz se adelantó por medio de Diego Tristan a los 7 minutos. Pero la Realempató casi enseguida con un gran disparo de Aranburu y en la segunda parte fue un vendaval. Marcaron Agirretxe, Elustondo y Griezmann en el último minuto, que celebró zambulléndose en la nieve.

sábado, noviembre 21, 2020

PREVIA Cádiz - Real Sociedad. La historia espera

En ocasiones no damos a la historia la importancia que tiene, pero de vez en cuando asoman oportunidades casi únicas en la vida que hay que aprovechar. Esta jornada, la Real está ante una de ellas. En su visita al Cádiz (domingo, 16.15 horas, Ramón de Carranza, Movistar la Liga) tiene la oportunidad de sumar su sexta victoria consecutiva en la Liga, lo que supondría igualar su mejor registro de todos los tiempos, el conseguido en la temporada 1930-1931 y replicado en la 1987-1988. Luego está eso que ya no es tan anecdótico de ser el líder de Primera o mantener unas sensaciones de vértigo de cara al segundo gran maratón de partidos consecutivos que va afrontar el equipo de Imanol hasta final de año, o el reto de demostrar que hay fondo de armario suficiente para suplir las bajas, sobre todo las que hay en defensa. Alicientes, desde luego, no le faltan a este partido. Juega el líder y la historia espera en caso de lograr una nueva victoria. Casi nada.

Desde que comenzó la temporada, Imanol ha tenido que hacer malabares en varias convocatorias para que su defensa estuviera completa, y vuelve a suceder esta jornada. Con Sagnan lesionado y Le Normand sancionado, y con los centrales del Sanse también en la enfermería, Pacheco y Arambarri, ha recurrido al joven González de Zárate para completar el banquillo. Le vimos en pretemporada como centrocampista pero su lugar en esta ocasión parece ser el de central de emergencia si la situación lo requiere. El potrillo es la gran novedad de una convocatoria de 23 jugadores en la que también regresa Ayesa como tercer portero. Gorosabel, Illarramendi y Sangalli siguen en el dique seco, por lo que el resto de la lista la forman todos los disponibles del primer equipo más un Zubimendi que tiene número del filial pero presencia entre los mayores como uno más ya desde el final de la temporada pasada, tramo en el que se ganó el derecho a subir a Primera.

Si no hay sorpresas, Remiro volverá a estar bajo palos, con una defensa formada por Zaldua en la derecha, Monreal en la izquierda y Zubeldia y Aritz por el centro, con muy pocas alternativas en caso de imprevisto. Zubimendi y Guevara se juegan el puesto de mediocentro, y no parece que vaya a haber sorpresas en sus dos acompañantes en el centro del campo, los incombustibles Merino y Silva. En ataque, Oyarzabal parece el único fijo. Portu tiene más opciones que Januzaj o Barrenetxea y arriba se juegan nuevamente el último puesto en el once Isak y Willian José. Siempre que Imanol no quiera apostar por algo diferente, en el banquillo tendrá a dos porteros, Moyá y Ayesa, solamente un defensa, Aihen, aunque González de Zarate será ese comodín como central, tres centrocampistas con Roberto López y Guridi, y hastra cinco atacantes, completando esa nomina con Merquelanz y Bautista.

La Real defiende el liderato, con sus 20 puntos, y su posición es cada vez más real. Tras la pasada jornada, con los partidos aplazados, solo podría superarle en la tabla el Atlético de Madrid, tercero con 17 puntos y dos partidos menos. Su inmediato perseguidor ahora mismo es el Villarreal con 18. El Cádiz ha empezado la temporada de forma brillante y es sexto con catorce puntos. El equipo txuri urdin acumula cinco victorias consecutivas en Liga y no sabe todavía lo que es perder a domicilio, empató en su primera salida y ganó las tres siguientes. Los de Imanol, que han anotado al menos un gol en todos sus desplazamientos, son los máximos goleadores lejos del estadio propio, con once tantos en cuatro partidos, seguidos solo por el Real Madrid, que ha marcado nueve pero en cinco encuentros. El conjunto gaditano acumula sus éxitos como visitante, puesto que todavía no ha ganado en su propio estadio. Perdió sus dos primeros partidos en el Carranza y empató los dos siguientes y solo ha sido capaz de marcar dos goles ante su público.

Ojo a la Historia, que es un claro aviso a navegantes: la Real nunca ha ganado en Cádiz un partido de Primera División. Han sido doce los precedentes, de los cuales ha perdido la mitad, seis, y ha empatado la otra mitad. La peor derrota sufrida por el equipo txuri urdin es el 3-0 de la temporada 1985-1986. La Real nunca ha marcado más de dos goles en la máxima categoría en este estadio, lo hizo en los empates a dos de las temporadas 1987-1988 y 2005-2006, el hasta ahora último encuentro en Primera. Eso sí, en las cuatro últimas visitas en Primera, solo una derrota. En Segunda, además, la estadística es muy diferente, con dos visitas de la Real en las que no ha sido vencida, un empate y una victoria, una además con carácter muy simbólico, pues fue la lograda en la temporada 2009-2010, tres puntos que colocaron a la Real al borde del ascenso que lograría una semana más tarde. Completa el cuadro la mayor goleada sufrida por la Real en Cádiz, 5-0 en la fase de ascenso de la campaña 1939-1940.

La última vez que el Ramón de Carranza vio a la Real en Primera fue en la temporada 2005-2006, y fue una de las ocasiones en las que más cerca se estuvo de ganar. Xabi Prieto adelantó al equipo txuri urdin en el minuto 8 con un buen gol al primer toque y tras ser sustituido Riesgo por un golpe sufrido con Cifu, Garitano puso el 0-2 de cabeza en un córner al arrancar la segunda mitad. Estoyanoff recortó distancias en el minuto 67, aprovechando que la Real se durmió en un saque de banda. Ya en el descuento, Esquinas Torres pitó un penalti por mano de Cifu que solo vio su linier y Lobos firmó el doloroso empate a dos final. La última visita a Cádiz, no obstante, fue la de la temporada 2009-2010. La Real llegó al Ramón de Carranza con opciones de ascenso, y el equipo de Martín Lasarte cumplió. Carlos Bueno fue el hombre del partido anotando un hat trick en los minutos 12, 50 y 59, todos los goles con asistencia de Griezmann. El Cádiz recortó distancias al final, con un disparo de Ogbeche, pero la victoria fue clara y contundente. La Real ya miraba entonces a Primera.

lunes, junio 07, 2010

"Ese Cádiz, oé"

Ellos no lo dicen así, claro. Ellos, con ese acento tan particular, dicen "Ese Cai, oé". Yo no. Yo decía 'Ese Cádiz, oé". Pero lo dije con el corazón en la mano, porque así lo sentía. Lejos de Anoeta (y antes de Atotxa), jamás había disfrutado tanto de un partido de fútbol, de su ambiente, del respeto entre aficiones, de la fiesta del deporte, como este fin de semana. Cádiz es un lugar único, mágico. Su afición, grande. Enorme. Por eso, cuando terminó el partido y todo el equipo y cuerpo técnico de la Real se acercó hasta uno de los fondos del Ramón de Carranza y se puso a aplaudir a esa gente maravillosa, todos los realistas nos sumamos.
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La Real y su gente estaban casi celebrando un ascenso. El Cádiz, en cambio, veía cómo va a tener que sufrir al menos otra semana más para permanecer en Segunda División. Qué fácil es pensar unos en su alegría y otros en su preocupación en esos momentos, olvidándose del otro. Pero no fue así porque había dos aficiones señoriales. La fiesta, el respeto y el cariño estaban ahí, al margen de la situación clasificatoria de cada uno. Sencillamente impresionante. Ojalá el Cádiz no baje a Segunda B, porque su afición se merece lo mejor. Y ojalá pronto podamos volver y que sea en Primera. Las dos aficiones que se juntaron en Cádiz son de esa categoría, jueguen donde jueguen sus equipos.

Porque luego los premios, los elogios y los reconocimientos se los llevan otros. No sé qué valoran a la hora de conceder galardones a la mejor afición, pero desde luego quienes eligen a esos premiados no han debido de ver mucho a la Real. O al Cádiz. No es tan fácil como parece ver una mezcla tan grande entre las aficiones de dos equipos. Y más cuando se trata de dos equipos tan lejanos. Nada menos que 1.132 kilómetros separan Cádiz de San Sebastián. El sábado por la tarde nada separaba a las aficiones de Cádiz y Real.
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Era de lo más común ver a aficionados cadistas con bunfadas blancas y azules, y viceversa. Y de lo más bonito. Yo cambié la mía porque me la pidió un chaval que me había ofrecido su mano para felicitarme por el ascenso. La que se quedó él dice "Aurten Bai". Y así es. "El auténtico submarino amarillo", dice la que me llevé de vuelta a casa. Y ya lo creo que sí. Fue sólo uno de los mil gestos de buena voluntad y de cariño vividos a lo largo del día. Desde el espectacular encargado de protocolo del Cádiz, que se proclamó encantado de recibirnos y atendernos, hasta la gente que, después del partido, se alegraba de nuestro más que seguro ascenso. Todo fue increíble. Como debiera ser en todos los sitios pero, cosas de la vida, es sólo en unos pocos.

Bien es verdad que la afición de la Real se hace querer. Más de mil kilómetros, decía, que había de distancia entre las casas de muchos realistas y el lugar del primer partido de la temporada en que podíamos subir. Y no fueron pocos los que se fueron para Cádiz por si acaso se daba la carambola y subíamos en la Tacita de Plata. Entre mil y dos mil, según qué medio de comunicación dé la cifra. Pero es que ya estuvieron muchos en Huesca. Y en Soria. Y en Salamanca. Y en Vallecas. Y en Irún. Y es que en todos los campos de Segunda se ven algunas camisetas de la Real. Ni un solo incidente en toda la temporada. Sólo fiesta, sólo hermandad, sólo animar a su equipo. Qué maravilla de afición tenemos.
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Porque impresionante fue el recibimiento al equipo en el Carranza, como ya lo fue la semana pasada en Anoeta antes de ganar al Villarreal B, e impresionante fue la despedida. "Adiós, adiós, adiós, hemos venido a despedirnos de la Segunda División", no parábamos de cantar. Emocionante fue ver la salida de los jugadores. Emocionante fue el pequeño homenaje que se le hizo a un realista al que no tuve el placer de conocer, a Antonio Chimeno, de la Peña Nazarena. Y es que la Real no es sólo San Sebastián, no es sólo Guipúzcoa. La Real somos todos. Y a veces también se olvida que hay mucho corazón txuri urdin diseminado por otras provincias. Yo no me cansaré de reivindicar a esos otros realistas que no tenemos la posibilidad de ver al equipo cada quince días.

Y es que fuimos todos, tras disfrutar de la gran victoria de la Real, los que estuvimos en Cádiz y los que no, nos pasamos el fin de semana pendientes de la radio y el televisor. Cosas de esta Liga que sólo pretende ser la mejor del mundo pero que, por cosas como ésta, no lo puede ser. Teníamos la opción de subir el sábado si el Betis no ganaba al Numancia. Los de Gonzalo Arconada dieron guerra en la primera mitad, pero en la segunda ganaron los andaluces. Ya el domingo teníamos que esperar a que el Real Unión venciera al Levante, y lo hizo. Cierto es que necesitaban la victoria para seguir vivos, pero ya no me acordaba de cuál fue el último favor que nos hizo un equipo vasco. Igual aprendemos para el futuro, quién sabe.
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Quedaba el segundo requisito para subir esta jornada. Si, además de la derrota del Levante, el Cartagena ganaba al Hércules, estábamos en Primera. Hasta tiraron al larguero los locales, pero el balón no entró. Tuvimos la incógnita hasta las once menos diez de la noche del domingo, 27 horas después de que nosotros ya celebráramos el ascenso virtual en el Carranza y con una compañía cadista inigualable. Será en Anoeta. Qué pena que allí no haya gaditanos con los que compartir ese momento. Yo no sé los demás, pero en las dos jornadas que quedan voy a mirar con atención el resultado del Cádiz. Y espero celebrar su permanencia, ya a la misma hora en la que nosotros, por fin, nos despediremos de Segunda.

CÁDIZ 1 - REAL SOCIEDAD 3 Aquí está el equipo txapeldun

Pocas veces un cántico adquirió tanto sentido en un partido de la Real. "Aquí está, éste es el equipo txapeldun". Lo es, ya lo creo que lo es. La Real es de Primera y la Real es el equipo campeón. Las matemáticas nos dicen que todavía no es ni una cosa ni la otra, pero no creo que quede un solo seguidor txuri urdin que albergue dudas a estas alturas. El equipo de Martín Lasarte triunfó en Cádiz, donde nunca un conjunto realista había logrado sacar los tres puntos , rompió el maleficio de la segunda vuelta como visitante (y ante uno de los mejores equipos locales de la segunda mitad del campeonato) y ganó con una gran suficiencia en una jornada en la que sólo uno de sus rivales logró también el triunfo. Y, lo más importante de todo, dio el penúltimo paso para regresar al lugar que le corresponde: la Primera División. El ascenso es ya una realidad. Sólo queda que las matemáticas nos den la razón y confirmen el premio que merecen, con todos los honores, tanto el equipo como su modélica afición, para la que no hay palabras que le puedan hacer justicia.

Lo mejor del triunfo es que se consiguió de la mejor manera posible. Lasarte no tuvo dudas, como no las ha tenido en el tramo más complicado de la temporada, y puso sobre el césped a su mejor once. Nada de pensar en un empate, nada de salir a ver qué hacía el Cádiz, un equipo necesitado de puntos para eludir el descenso pero que dio mejor imagen en Anoeta hace una vuelta que en el Carranza. Aranburu junto a Rivas. El tridente de mayor calidad por detrás de Bueno. Carlos Martínez en el lateral derecho. Todas las dudas resueltas: jugó el mejor equipo posible, el más rodado y el más ofensivo. Poco tiene el fútbol de ciencia exacta y nada hay seguro en este deporte, pero Lasarte sabía que con esos ingredientes sobre el campo la victoria estaba mucho más cerca. Y lo curioso es que esa victoria se cimentó en eso que hace no pocas semanas se daba por perdido ya: la pegada.


Carlos Bueno y Antoine Griezmann se convirtieron en una sociedad deslumbrante, repitiendo lo que hace poco más de un año hicieron Marcos y Abreu ante el entonces líder de Segunda, el Xerez, en un partido que acabó con el mismo resultado que el de Cádiz, 1-3. El potrillo francés sirvió los tres goles (aunque en el segundo hay que dar más responsabilidad al error del portero) y el delantero uruguayo, ese que hace sólo un par de días decía que iba a dar la vida por la Real, los materializó. El primero fue una falta lateral que Bueno cabeceó sin oposición tras un desmarque que pareció demasiado sencillo. El segundo, el que cerró realmente el partido, lo consiguió el delantero realista con simple oportunismo, estando donde tenía que estar tras un centro del galo que no consiguió retener el portero. El tercero fue una jugada entre Xabi Prieto y Griezmann, quien después de un rechace de la defensa metió un espléndido pase al segundo palo para que el uruguayo cerrara la cuenta. Y Bueno pudo meter alguno más, sobre todo un uno contra uno que intentó resolver con una vaselina que cayó en las manos del portero.

De Griezmann es importante seguir hablando. Llevamos semanas oyendo que no tiene la misma chispa de hace algunos meses. Y es verdad. Pero parece que nos cuenta más decir que la calidad que tiene y la capacidad de sacrificio que derrocha en cada encuentro compensan con creces esa pequeña merma. Merma que, en todo caso, parece más que nada una cuestión física de un chaval de 19 años que no era todavía ni el titular del Sanse cuando subió al primer equipo y que se está notando más de cara a gol (no anota desde el 7 de marzo, ante el Numancia) que en el desarrollo del juego. En Cádiz, tres asistencias. Y si no es por el fuerte golpe que recibió en la nariz y la mezcla de cansancio y calor que ya le tenía en la reserva, podría haber aprovechado los espacios que dejó el equipo local para servir alguno más. Bueno y Griezmann fueron de lo mejor de la Real, pero sería injusto olvidar el partido de Xabi Prieto, que dominó el centro del campo ofensivo como quiso; o de Aranburu, al que da gusto ver cuando está en forma.

De la defensa poco más se puede decir que no se haya dicho ya en semanas precedentes. Bien es verdad que el Cádiz decepcionó, no terminó de entrar en el partido y que el tempranero gol de Bueno, el primero, le colocó en una posición ciertamente incómoda. Pero, aún así, también hay que atribuir al buen trabajo defensivo del equipo que Zubikarai no tuviera que hacer más intervenciones que algunas salidas y unos pocos blocajes a disparos lejanos y sin excesivo peligro. Esta vez no vimos su habitual paradón, no hizo falta. Y si hablamos de la defensa, es obligado hablar de Mikel González. Quizá ha hecho mejor temporada Ansotegi, y en eso tiene mucho que ver el desplazamiento a las bandas de su compañero por el centro en Cádiz, pero Mikel es el central de más categoría y calidad de la Real. Si llega a marcar en esta prodigiosa arrancada con posterior pared con Bueno, se cae la mitad del Carranza que queda en pie (la tribuna principal ha sido derribada para crear una nueva y más moderna; una pena que eso restara una pizca del maravilloso ambiente que se vivió).
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La Real ganó en Cádiz porque, una semana más, entendió cómo había que jugar el partido en todo momento. No salió a esperar al conjunto local, sino que cogió el toro por los cuernos y quiso dejar muy claro que el líder de Segunda vestía de txuri urdin. Tampoco se conformó con el 0-1, y ya desde la primera parte buscó aumentar la renta y sentenciar el partido. Del mismo modo, no dejó al Cádiz crecerse tras el descanso, logrando así que el resultado no estuviera en peligro en ningún momento. Ni siquiera con el postrero gol de los locales hubo nadie que pensara que el conjunto amarillo podía aspirar a la remontada. Fue un dominio absoluto de la situación el que ejerció el conjunto de Martín Lasarte. Y lo digo así, el conjunto de Martín Lasarte, porque ese es el gran mérito de este entrenador, darle a este equipo la inteligencia para entender cómo se puede vencer cualquier partido. El gol del Cádiz fue un fallo de concentración, pero tampoco le podemos pedir a un equipo que ya se estaba viendo en Primera y de fiesta que roce una perfección que no tienen ni los mejores equipos del mundo.

La Real salió reforzada de Cádiz, pero no sólo por lo que dice la clasificación (que ya es mucho), sino por la sensación que dejó sobre el césped del Ramón de Carranza. La Real debía ganar y ganó. La Real tenía que romper la mala racha como visitante (una vuelta entera sin ganar) y la rompió. La Real quería ganar en un estadio en el que jamás había logrado el triunfo y lo hizo. Todo eso lo logró con un estilo reconocible, con las armas que en la primera vuelta le hicieron colocarse en los puestos de ascenso, unos puestos que ya no ha abandonado y que ya no abandonará. El carácter de este equipo obliga hasta a los más escépticos a descartar en sus corazones la debacle que aleje a la Real del ascenso, la que dicen las matemáticas, la que nos impidió subir este fin de semana.
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A los rivales de la Real sólo les queda esperar una debacle y una carambola. Posible, sí. ¿Creíble? En absoluto. El equipo txuri urdin es líder, con tres puntos de ventaja sobre el segundo y seis sobre el cuarto. Sólo un triple empate a puntos puede alejar a los realistas del ascenso, y por ello tendrían que perder los dos partidos que queda, ante dos equipos que ya nada se juegan en esta Liga. La Real va a subir el domingo, y como guió a la Historia será ante el Celta de Vigo, el equipo ante el que se consiguió la última permanencia en Primera en 2006 y el equipo que privó a la Real de lograr su tercer título de Liga en 2003, ambos partidos de una penúltima jornada como el de la semana que viene. La Real es el equipo txapeldun. Y lo que es mejor, porque digan lo que digan no vale ganar de cualquier manera: merece serlo.

jueves, junio 03, 2010

PREVIA Cádiz - Real Sociedad. Un día de ilusión

Y llegó el día de la ilusión (sábado, 18.00 horas, Ramón de Carranza; ETB-1, Canal Sur, Telemadrid-La Otra). Quizá sea sólo el primer día de la ilusión, pues el ascenso no depende sólo de la Real en esta jornada. Pero tiene la primera oportunidad de regresar a Primera División y eso es muy grande. Llevamos tres años soñando con este día. Cádiz puede ser el nuevo Puertollano, el nuevo Gijón, aunque las sensaciones sean distintas por aquello de que la Real no sabrá si es nuevo equipo de Primera, aún ganando, hasta tres horas y media después del final de su partido. Pero hay que ganar para acabar con el sufrimiento, hay que ganar para que el ascenso sea ya una realidad, bien materializada en esta jornada o bien en la próxima en Anoeta ante el Celta. Y hay que ganar para que no llegue a la última etapa de esta Liga sin haber ganado un sólo encuentro como visitante en toda la segunda vuelta. Pequeño premio éste en comparación con el ascenso, pero ¿por qué no soñar con una felicidad completa?

A Cádiz viaja toda la plantilla por si hay ascenso (aunque sea volando de regreso), pero hay lista de 18 ya desde San Sebastián. La convocatoria de Martín Lasarte es casi la misma que hizo para afrontar el trascendental duelo en Anoeta de la semana pasada ante el Villarreal B. Sólo hay un cambio. Vuelve Carlos Martínez tras cumplir su partido de sanción y ocupa el puesto de Markel Bergara, lesionado. El resto serán los mismos. Y a pesar de esa continuidad, lo cierto es que hay varias incógnitas en el once del técnico txuri urdin. En la portería jugará Zubikarai, con Mandaluniz en el banquillo. En la defensa está la primera duda. Lasarte podría repetir la línea de retaguardia que alineó ante el Villarreal B (Mikel González y De la Bella en las bandas y Ansotegi y Labaka en el centro). Pero también podría recuperar un lateral diestro puro, bien Carlos Martínez (se echaron en falta sus subidas por la banda en el último partido), bien Dani Estrada (que lleva una vuelta sin jugar por la lesión que sufrió en Villarreal.

En el centro del campo también hay dudas. Elustondo ha jugado los últimos partidos saliendo desde el banquillo y quizá Lasarte opte por darle entrada ya entrada desde el inicio para conformar con Diego Rivas el doble pivote que ha elegido siempre cuando ha dispuesto de todos sus jugadores. De esta forma, Aranburu pasaría a la mediapunta y Zurutuza podría ser el sacrificado. En cualquier caso, tampoco se puede descartar que repita el centro del campo del último encuentro. Xabi Prieto es fijo en la banda derecha, y da la sensación de que Griezmann y Nsue se juegan la izquierda, aunque parece que el potrillo francés parte con ventaja. Arriba no hay dudas. Jugará de nuevo Carlos Bueno, que llegó muy justo de fuerzas al partido de Villarreal pero que ya ha tenido una semana más para entrenar. Agirretxe esperará en el banquillo la oportunidad de salir y marcar, tras seis meses ya de sequía anotadora.

El ascenso en esta jornada 40ª pasa por ganar en el Ramón de Carranza. Si no lo hace, la Real no podrá aspirar a ser equipo de Primera esta semana y tendrá que esperar al menos hasta la próxima. Pero si logra los tres puntos, todo corazón txuri urdin estará pendiente de lo que haga el Betis en casa ante el Numancia el mismo sábado a las 21.30 horas. Si los béticos empatan o pierden ante el equipo de Gonzalo Arconada, la Real sería ya equipo de Primera. En caso de que los sorianos no lograran empatar o ganar, hay una segunda vía para subir, aunque se antoja más complicada. En ella, el Levante tendría que perder en Gal ante el Real Unión el domingo a las siete de la tarde y, además, que el Cartagena le gane al Hércules en su duelo de las 21.00 horas, el que cierra la jornada. Es decir, que esta jornada la Real podría subir en pleno vuelo de regreso a San Sebastián o en la tarde-noche del domingo, pero nunca sobre el césped del Carranza.

Para el equipo txuri urdin, la segunda vuelta como visitante está siendo un duro trago. Todavía no ha ganado ningún partido y se va a cumplir ya toda una vuelta desde el últrimo triunfo. Fue el 16 de enero y ante el próximo rival en Anoeta, el Celta. Sin embargo, la Real sólo ha perdido una de sus tres últimas salidas, y fue en Sevilla y de penalti, en un partido en el que los de Lasarte fueron claramente perjudicados por el árbitro. En el ambiente hostil del Ruiz de Lopera, la Real fue mejor aunque perdiera y en Cádiz habrá un ambiente similar, ya que el público gaditano es sabedor de que su equipo está sólo dos puntos por encima de los puestos que envían al pozo de la Segunda B. No obstante, el ambiente se verá mermado por las obras que hay en la tribuna del Ramón de Carranza. Para ganar, el Cádiz tendrá que sudar lo suyo, y no sólo por el intenso calor que se espera a la hora del partido, sino porque la Real sólo ha encajado tres goles en los últimos siete partidos y dos han sido desde el punto de penalti (Betis y Villarreal B) y el otro en un córner (Cartagena).

La Historia no es nada propicia para la Real en Cádiz (ni la estadística en Andalucía esta temporada, donde ha perdido todos los partidos que ha disputado, en Córdoba, Huelva y Sevilla), aunque tirando de tópico las estadísticas están para romperse. Y es que el conjunto txuri urdin nunca ha ganado en esta ciudad andaluza. Han sido 14 los duelos tanto en Primera como en Segunda y los resultados se han repartido a partes iguales en empates y derrotas. La Real estuvo a punto de romper su gafe en el último de los doce enfrentamientos en Primera, en la temporada 05-06, pero un penalti injusto en los últimos minutos puso el empate a dos en el marcador. La nota optimista se puede extraer de que en los ocho últimos enfrentamientos entre ambos equipos, la Real sólo ha perdido dos. La derrota más abultada en Primera fue el 3-0 de la temporada 85-86, superada sólo por el primero de los tres duelos en Segunda, el 5-0 de la campaña 39-40.

Hace dos años, en la temporada 2006-2007, se produjo el último encuentro entre Cádiz y Real Sociedad, y fue en una situación similar a la actual. El conjunto gaditano luchaba por permanecer en Segunda y el txuri urdin por subir a Primera, aunque entonces era en una pugna por dos plazas contra Sporting y Málaga. Ninguno de los dos equipos consiguió su objetivo. Se adelantó la Real en una muy buena primera mitad gracias a un gol de Díaz de Cerio, pero el Cádiz reaccionó en un comienza eléctrico de la segunda mitad. Los locales anotaron dos goles y la Real se fue con todo hacia la portería rival. Cuando el partido estaba cerca de acabar, Delibasic marcó el empate a dos. Y, ya en el descuento, fue objeto de un claro penalti que el árbitro no quiso señalar. Entonces quedaban cinco partidos y la Real estaba cuatro puntos por detrás de la tercera plaza. Dio tiempo a coger a sus rivales, pero Vitoria acabó con el sueño. Que Cádiz nos brinde ahora un sueño nuevo.

En la primera vuelta, el Cádiz salió goleado de Anoeta. Pero era un Cádiz todavía entrenado por el ex realista Javi Gracia, que se despidió tras caer derrotado su equipo por 4-1. No fue en absoluto un mal visitante. Todo lo contrario. El Cádiz jugó un buen partido y puso las cosas muy difíciles a pesar del resultado final. Incluso se adelantaron los visitantes, aprovechando un fallo de Bravo, uno de los poquísimos que ha tenido este año. Pero la respuesta fue contundente y sirvió para sumar la octava victoria consecutiva en Anoeta. Sólo cinco minutos después del tanto cadista, empató Aranburu, que minutos antes había fallado un gol cantado. Agirretxe hizo el segundo, su hasta el momento último gol de la temporada. Elustondo hizo de falta directa el tercero, que rebotó en un defensa y despistó al portero. El cuarto fue de Griezmann, coronando un partidazo del equipo y personal. Y el quinto fue de Xabi Prieto, pero el árbitro decidió anularlo por un fuera de juego inverosímil, culminando también un nefasto y anticasero arbitraje. Es la mayor goleada de la temporada junto con la que sufrió en Anoeta el Real Unión.

(Nota. La Real puede ascender en Cádiz y en Cádiz hay que estar. La crónica del partido y sus fotos las podréis ver el lunes por la tarde-noche.)

sábado, enero 09, 2010

REAL SOCIEDAD 4 - CÁDIZ 1Imparable Real

La Real está imparable. La goleada de hoy hay que entenderla con matices, porque en realidad el Cádiz ha sido un magnífico rival que no ha merecido una goleada tan severa. Pero es que esta Real es mucha Real. Y cuando además tiene la suerte de cara, al equipo contrario tiene que parecer poco menos que casi imposible vencer en San Sebastián. Porque hoy el conjunto de Martín Lasarte ha tenido suerte cuando la ha necesitado, sí, pero que eso no sirva para menospreciar todo lo que deja hoy el equipo txuri urdin: ha remontado el partido, ha acabado goleando, ha lanzado dentro de los tres palos un elevadísimo porcentaje de sus tiros a puerta y la victoria habría sido más amplia de no haber mediado otra nefasta e incomprensible actuación arbitral. Tres puntos más, llegamos a los 39, que es una cifra sobresaliente. Ocho victorias consecutivas en Anoeta. Ocho. Y la sensación de que este equipo tiene hechuras de campeón. Suena a gloria, pero la gloria no llega hasta junio.

La alineación ha sido más o menos la esperada, con la triste noticia de que Carlos Martínez no ha sido finalmente titular. No tiene suerte esta temporada el bravo lateral navarro, esperemos que le sonría algo más a partir de la próxima semana. La solución escogida por Lasarte ha sido la esperada, con De la Bella en el lateral izquierdo y Mikel González en el derecho. La misma de Alicante. Y aunque el resultado ha sido diametralmente opuesto al de aquel día, se puede decir que la apuesta ha salido medio mal. El catalán ha cuajado una buena primera parte y se ha ido diluyendo poco a poco, aunque ha tenido arrestos para hacer alguna subida en los últimos minutos, con el partido ya decantado para la Real. Mikel González, en cambio, ha sufrido muchísimo. Tanto en defensa, donde en más de una ocasión se ha visto desbordado, como en ataque, donde ha pagado con creces el hecho de no ser lateral. La nieve acumulada al borde del terreno de juego pagó el enfado de Mikel tras desaprovechar en la segunda mitad una buena dejada de Xabi Prieto.

El partido ha empezado con una Real arrolladora. Dos llegadas de peligro y una clarísima ocasión de Aranburu a pase de, quién si no, Xabi Prieto. Lo imposible era fallarla, pero el capitán lanzó el balón, desde la línea del área pequeña, contra los pies del único defensa cadista que había bajo palos. Debió ser el 1-0, pero lo que llegó fue el 0-1 en la siguiente jugada. Y llegó de la forma más inesperada. Bravo hizo una salida mala, despejó el balón peor y dejó la portería vacía para que Diego Tristán empujara el balón a su interior. Ya es noticia que Bravo falle. Pero ya sabemos que si falla una vez lo normal es que no vuelva a hacerlo en todo el partido. Y no lo volvió a hacer. Pero en ese momento fue un mazazo. ¿Sería hoy el día en que acabaría la racha de la Real en Anoeta? Pues no.

Cinco minutos después empató la Real. Sólo cinco minutos después. ¿El carácter que faltó en Villareal quizá? El gol vino a redimir el fallo anterior. Su autor, Aranburu. Ni adrede se podía planear mejor la forma de hacer la remontada. Las aguas volvían a su cauce, al partido que más o menos podíamos esperar. Pero no fue así porque el Cádiz no quiso. El equipo andaluz, necesitadísimo de puntos, llegó a Anoeta con ganas de jugar al fútbol. Y ya lo creo que jugó. Le falta veneno arriba, y a eso contribuyó que llegara con lesiones arriba y que Diego Tristán tuviera que retirarse del campo mediada la primera mitad. Pero es un buen equipo. Ojalá Javi Gracia tenga tiempo de sacar al Cádiz de los puestos de descenso. A tenor de lo visto hoy ante la Real parece que se lo merece. La primera parte fue muy buena, muy entretenida, se pasó volando. Y es que había dos equipos jugando al fútbol, y eso que las condiciones no eran precisamente las mejores, bajo una intensísima nevada y con un césped medio congelagdo.

Lo cierto es que la Real debió irse al descanso con ventaja en el marcador, y la razón de que no lo hiciera hay que buscarla en el arbitraje. El linier marcó cuatro fueras de juego a la Real. En uno de ellos, Agirretxe marcó gol y fue anulado. Ese fue el único en el que el asistente acertó. En los otros tres cometió fallos clamorosos, privando al menos de dos unos contra uno de delanteros realistas (Agirretxe y Griezmann) con el portero cadista sin oposición alguna de la defensa. El propio árbitro principal tuvo un tono anticasero, señalando con falta cada intervención de Diego Rivas (le sacó tarjeta amarilla en una acción en la que el manchego se enfadó muchísimo con el jugador rival al que seguramente ni tocó) y dejando de señalar algunas infracciones a favor de la Real, incluyendo un agarrón entre la falta al borde del área y el penalti que sufrió Agirretxe. Faltaba lo mejor del árbitro, pero eso llegó al final. Luego vamos.

Nada más comenzar la segunda parte, la Real vivió la aparición de eso que llaman la suerte del campeón. Con la pinta que tiene este equipo, no puede ser otra cosa. Un despeje de la defensa del Cádiz rebota en un compañero y el balón se queda muerto, y sin portero bajo palos, a los pies de Agirretxe. El nueve realista hizo así el 2-1, quizá cuando menos lo esperaba. La suerte del campeón. Ahí empezaron los peores minutos de la Real. El Cádiz no tuvo ocasiones claras de gol en toda la segunda parte, pero llegaba con tanta facilidad al área de Bravo y con tanto fútbol ensus pies que el resultado parecía peligrar. Digo parecía porque, insisto, sí hubo sensación de peligro, pero no de gol. Y entonces apareció la suerte del campeón por segunda vez. Elustondo lanza una falta con potencia, rebota en la rodilla de un defensa y descoloca al portero. 3-1 y partido sentenciado.

Quedaban algo más de diez minutos y el Cádiz bajó los brazos. En su situación, lo más normal. Sólo tuvo tiempo para tener su única ocasión clarísima de gol, un centro precioso a la espalda de los centrales que encontró un mal remate de cabeza que se marchó fuera. Sólo quedaba tiempo para la sentencia al contraataque. Y para que Johnatan Estrada saliera al campo y dejara algunos detalles más que interesantes. Quizá la buena marcha del equipo sirva para recuperar a jugador que vimos en la pretemporada. Quizá. Pero la estrella fue Griezmann. Al recital de caños de la primera mitad, sumó el cuarto gol del equipo. Un magnífico contraataque que culminó con un lanzamiento precioso. Parece un tanto fácil, pero es un golazo. Tan golazo como maravillosa fue su celebración lanzándose al montón de nieve más allá de la línea de fondo. Qué felicidad. La suya y la nuestra.

Con el tiempo ya cumplido, otro contaataque acabó con gol de Xabi Prieto. Era el 5-1, pero el linier, el otro, no el de la primera parte, no quiso que fuera gol. ¿Por qué? Pues no es posible adivinarlo. Xabi Prieto corre siempre por detrás del balón, con lo que el fuera de juego era imposible. Pero lo pitó. Quizá le pareció que el 5-1 era un resultado demasiado abultado para el Cádiz. A saber. Lo único que queda es esperar que fallos tan clamorosos como el de hoy no se produzcan en partidos de marcadores apretados y que nos dejen disfrutar del fútbol. Del de un Griezmann que sigue saliéndose y que, toques del entrenador al margen, merece siempre un sitio en este equipo. Del de un Xabi Prieto que, a pesar de desaparecer algunos minutos y seguir demostrando su intermitencia, es el único que ha sabido leer los peores minutos del partido. Del de una defensa ejemplar, aunque hoy no haya funcionado precisamente al altísimo nivel al que nos tiene acostumbrados.

La Real suma su octava victoria consecutiva en Anoeta y alcanza los 39 puntos. La mitad del camino, que decía ayer, porque parece complicado que con 78 se escape al ascenso (aunque eso lo sucedió al Hércules la temporada pasada), y todavía a dos jornadas del final de la primera vuelta. Eso quiere decir que queda un mundo. Pero también que el camino es inmejorable. El equipo txuri urdin duerme de líder, a la espera de lo que hagan mañana Hércules y Cartagena en el partido que les enfrenta. Y con el Numancia en la tercera posición. ¿A que ahora sabe todavía mejor aquel 1-3 de las primeras jornadas en Soria? Ni siquiera el borrón de Alicante se recuerda ya demasiado en el gol average. Con el marcador de hoy, la Real ya tiene más 14, sólo un tanto menos que el Hércules en esta balanza. Cómo pinta esta Real. Imparable. Ojalá que no pare.

viernes, enero 08, 2010

PREVIA Real Sociedad - Cádiz. La mitad del camino

La mitad del camino marca mucho y es justo ahí donde puede llegar la Real en esta jornada (sábado, 18.00 horas, Anoeta; ETB-1, Telemadrid-La Otra). Si gana al Cádiz, sumará 39 puntos. Más o menos la mitad de los 78 que garantizan el ascenso y dos jornadas antes de llegar al ecuador de esta interminable Segunda División. Una posición magnífica para soñar con estar entre los tres primeros en junio. La jornada, además, ofrece algún enfrentamiento directo entre rivales por el ascenso, con lo que sacar tres puntos otra vez en Anoeta supondría un paso importantísimo para conseguir el objetivo. Y mejorar una marca ya histórica, ya que los de Martín Lasarte buscan nada menos que la octava victoria consecutiva en casa. De paso, se disiparán algunas de las dudas que parece haber generado el empate ante el Villarreal B.

Para lograr los tres puntos ante el Cádiz, Lasarte ya se ha encontrado el primer gran escollo de la temporada en forma de lesión. El técnico adelantó en la rueda de prensa del jueves que supliría la ausencia por lesión de Estrada (veremos cuánto tiempo está fuera, que ya tenemos malas experiencias muy recientes con los plazos) con Carlos Martínez, pero el lateral navarro parece no tener suerte esta temporada. Se lesionó el primer día de la pretemporada, y eso le quitó un puesto que parecía suyo al ser el único lateral derecho de la primera plantilla. Y ahora que su sustituto está lesionado y el técnico le confirma en el once, él es duda. Una infección en las vías respiratorias hace que su concurso mañana esté a estas horas en el aire y que Lasarte haya realizado una convocatoria de 19 jugadores para el caso de que no pueda estar disponible.

En caso de no jugar Carlos Martínez, y dado que el técnico ha incluído a De la Bella y Sarasola en la convocatoria, lo más normal es que Mikel González pase a jugar a la banda derecha y deje vía libre a uno de los dos laterales zurdos del equipo, presumiblemente De la Bella. Esa fue la fórmula escogida en la primera ausencia de Estrada, en Alicante y ante el Hércules, cuando Dani cumplió un partido de sanción por acumulación de amonestaciones. En cualquier caso, los centrales del once titular seguirán siendo Ansotegi y Labaka, por delante del incuestionable Bravo bajo los palos. Por delante de ellos, Diego Rivas recuperaría el puesto junto a Elustondo tras cumplir su partido de sanción. Markel volverá al banquillo después de no haber aprobado en Villarreal.

En la parte ofensiva del once hay alguna incógnita. Xabi Prieto es inamovible del equipo titular y el técnico confirmó que Carlos Bueno, recién aterrizado desde su país (en el que ha permanecido más tiempo del deseado para solucionar los problemas burocráticos que le impedían regresar), no jugará de inicio, aunque sí ha entrado en la convocatoria. Agirretxe tendrá una nueva oportunidad de parecerse al de los primeros meses de Liga. Las otras dos plazas del centro del campo, ante la ausencia por lesión de Zurutuza, parecen jugársela tres hombres: Griezmann, Nsue y Aranburu. El joven francés fue fundamental en los minutos que tuvo en Villarreal, pero en las últimas jornadas Lasarte viene apostando por Nsue. Aranburu perdió hace algunas semanas su puesto en el once, pero es un jugador importante para el técnico. Su presencia, no obstante, podría entenderse como una apuesta más conservadora que juntar a Nsue y Griezmann.

El empate en Villarreal ante el único filial de la categoría le supuso a la Real la pérdida de la primera posición en la clasificación, pero tiene los mismos puntos que el nuevo líder, el Hércules, y está plenamente confirmada en los puestos de ascenso desde hace ya muchas jornadas. De lograrse la victoria ante el Cádiz, ésta es una jornada muy propicia para meter distancia a algunos rivales directos. Los alicantinos reciben el domingo por la mañana la visita del tercer clasificado, el Cartagena. Cuarto y séptimo, Numancia y Betis, se enfrentan en Soria. Y quinto y noveno, Rayo y Córdoba, hacen lo propia en tierras andaluzas. Junto a la Real, el otro equipo de la parte alta que se enfrenta a un rival de abajo es el Nastic, que recibe al Celta. El equipo txuri urdin tiene al cuarto clasificado a siete puntos.

Ojo a las bajas temperaturas, que pueden dar más de un susto. El césped de Anoeta aguantó muy bien la nevada que cayó justo antes del partido contra el Betis porque se disputó a las doce de la mañana y porque salió el sol. En pleno temporal, el hielo puede ser un gran enemigo ante el Cádiz. Con el conjunto gaditano viene un viejo conocido de la afición realista. Javi Gracia es su entrenador y, por desgracia para él y para los cadistas, no pasa por su mejor momento. Hay quien dice que en Anoeta se jugará la continuidad en el cargo. Los gaditanos llegan a San Sebastián en el decimonoveno puesto, el último de los que llevan a Segunda B, con un punto menos que el Celta, el equipo que ahora mismo marca la salvación.

La historia es muy benévola con la Real en sus enfrentamientos como local contra el Cádiz. El conjunto andaluz sólo ha ganado una vez en San Sebastián, en los catorce encuentros que ha jugado. Fue en la fase de ascenso a Primera de la temporada 39-40, y el resultado fue de 0-1. En Primera, de los doce partidos disputados, nada menos que diez se saldaron con triunfo de la Real. Casi un pleno. El Cádiz, que apenas ha marcado dos goles y ambos en Atotxa, sólo consiguió empatar a cero en las temporadas 88-89 y 90-91. La mayor goleada a favor de la Real fue el 6-1 de la campaña 77-78, con goles de López Ufarte, Alonso, Zamora, Idígoras y dos de Satrústegui.

En el partido de hace dos años, la única vez junto a aquella fase de ascenso en la que estos dos equipos no se han visto las caras en Primera, el resultado fue de empate a cero. Fue un partido malo, de lo peor que se ha visto en este tránsito por la categoría de plata que suma ya su tercer año. El Cádiz vino a llevarse un punto y se lo llevó. La Real, perdida en su juego, fue incapaz de evitarlo. Al final tuvo algunas ocasiones de gol, pero el equipo de Coleman parecía negado en esta faceta del juego. Y en otras muchas. Este era el sexto empate de la Real en los últimos siete partidos. Y los puntos que se habían escapado ya de Anoeta, sin cerrarse la primera vuelta, eran ya 15 de 24. A partir de aquí, el equipo enderezó el rumbo y se metió de lleno en la pelea por el ascenso.

domingo, julio 13, 2008

¿Y si no empieza la Liga...?

Estamos ya a mediados de julio y el futuro es de lo más incierto. Y no, no estoy hablando de la situación económica de la Real, ni tampoco de la viabilidad del club, ni mucho menos de la configuración de la plantilla txuri urdin de la próxima temporada. En todo eso confío de sobra, a pesar de todo. Me refiero al lío en el que nos ha metido la incompetencia de los comités que tienen que velar por el buen funcionamiento de la Liga. A día de hoy, hay peligro real de que la Segunda División no comience a finales de agosto, tal y como está previsto. ¿Agorero? ¿Pesimista? No, me temo que no. No se le está dando importancia a los turbios asuntos que hay en juego en estos momentos, pero es posible, ya lo creo que es posible. Seguramente no pasará, claro, porque todo el mundo acabará lavándose las manos, pero el riesgo está ahí y hay que valorarlo seriamente.

Los comités deportivos afrontan en los próximos días dos decisiones vitales que afectan al futuro de la Liga en Segunda. El primero de estos asuntos se debe a que el Cádiz está peleando en los despachos por no bajar a Segunda B. Denunció una alineación ilegal de un jugador del Hércules en el último partido de Liga. Si le dan la razón y los tres puntos de ese partido, el equipo gaditano saldría de los puestos de descenso, a los que caería el Córdoba (rival de la Real en aquella última jornada que ya parece tan lejana en el tiempo). Pero parece ser que no se puede descender a un equipo que no haya cometido irregularidad alguna una vez finalizada la competición. Por ello, si no pudiera bajar el Córdoba y el Cádiz estuviera salvado, se hablaba de una Liga de 23 o 24 equipos en Segunda, algo que las altas esferas se apresuraron a negar.

El Comité de Competición no aceptó el recurso del Cádiz, que lógicamente ha acudido ahora al de Apelación, convencido de que tiene toda la razón. Se espera una decisión en los próximos diez días, entre el viernes 18 y el lunes 21. Sea cual sea ese dictamen, lo normal es que la parte afectada negativamente acuda al Comité Español de Disciplina Deportiva y, de no prosperar ahí el recurso, incluso a la Justicia ordinaria. Y el Cádiz ya ha anunciado que, de no conseguir de la justicia deportiva la permanencia en Segunda, solicitará a un juez la paralización del comienzo del campeonato liguero tanto en Segunda como en Segunda B. Y lo normal sería que se lo concediesen, puesto que se da el supuesto de daño irreparable en el caso de que, finalmente, le den la razón al Cádiz dentro de uno, dos o tres años. ¿Quién puede devolver al Cádiz tres años en Segunda o un puesto en esa división dentro de tres temporadas? Nadie, eso es obvio.

Pero es que la Real también tiene su parte en todo esto. El próximo miércoles, nada menos que el 16 de julio, mes y medio después de tenerse conocimiento de este tema, un mes después del final de la Liga, el Comité de Competición tomará una decisión sobre la denuncia a Lorenzo Sanz por el caso de la presunta compra del Sevilla Atlético para que se dejara perder contra el Málaga. Hasta ahora lo ha postergado y ninguneado, lo que no hace que se puede ser muy optimista desde el prisma txuri urdin. ¿Pero se imagina alguien que el Comité decida finalmente sancionar al Málaga con lo que está previsto en el reglamento, es decir, con seis puntos? El Málaga lleva un mes planificando una plantilla en Primera y la Real el mismo tiempo haciendo lo propio en Segunda. Nuestro club se ha visto obligado a acogerse a la Ley Concursal. ¿Y si ahora resulta que el próximo año la Real juega en Primera? No va a suceder, claro, pasa lo mismo que con el Cádiz, pero pensar en la posiblidad evidencia el descontrol absoluto en el que vive el fútbol español.

Los comités tienen parte activa y decisiva en ese descontrol. Ellos debieran velar por la limpieza de este deporte y se limitan a quedar una vez por semana para leer actas arbitrales y dictar sanciones rutinarias. A la primera noticia de un intento de compra de un partido o de una prima a terceros (ilegales, me permito recordar), lo que tendrían que hacer es investigar de oficio. Pero no. Están muy ocupados... haciendo nada. Noticias, rumores y acusaciones sobre maletines y sobres han volado durante meses, entre los equipos que luchaban por subir y los que lo hacían por no bajar. Y nadie ha hecho nada para evitarlo. Convivimos con la ilegalidad y a nadie le importa. La Segunda División es una jungla peor de lo que nos podíamos imaginar. Y no estoy hablando de lo que sucede en el campo cada fin de semana.

Pensemos en las consecuencias que puede tener todo esto si las decisiones finales favorecen a Cádiz y Real Sociedad. La Real estaría en Primera, pero, debido a la Ley Concursal, sus recursos para hacer una plantilla competitiva estarían seriamente menguados. Sufriríamos para seguir en la élite, sin duda. Pero al menos estaríamos allí. El Málaga, que está pensando como un Primera, tendría que adecuarse otra vez a Segunda. Vistas estas hipotéticas consecuencias, no creo que el club andaluz dejara pasar la oportunidad de presentar una demanda por daños y perjuicios contra las altas instancias futbolísticas, ante la desidia mostrada en este asunto. La Segunda tendría 23 o 24 equipos. El Rácing de Ferrol daría palmas con las orejas, porque sería probablemente el equipo que completaría la Segunda División en este último caso. Y no me pongo a pensar los malabares que habría que hacer para buscar fechas si la competición no empieza a finales de agosto...

Siendo justos, el cisma que provocaría la paralización de la Liga es algo que el fútbol español se tiene totalmente merecido. Porque está dirigido por incompetentes. Porque la justicia deportiva no es tal en este deporte. Porque no parece importarle ni a los clubes (que deben pensar que pueden salir favorecidos con estas prácticas), ni a los medios (que en su triste faceta de forofos se limitan a denunciar sólo lo que les interesa como aficionados), ni a los dirigentes federativos (aquí sí que no hay explicación honrosa posible...). Y ya va siendo hora de que alguien haga algo. Por eso, todo mi apoyo para el Cádiz. El Córdoba se ganó la permanencia en el campo y también la defiendo. No sé si el Cádiz tiene la razón, porque en el fútbol cada cual interpreta la reglamentación a su manera. Pero el Cádiz tiene que llegar hasta el final. Y ojalá consiga que le den la razón. Quizá así alguien quiera abrir los ojos y ver lo que sucede en las cavernas del fútbol.

domingo, mayo 11, 2008

CÁDIZ 2 - REAL SOCIEDAD 2 "Veremos dentro de una semana"

Reconozco que he pasado por unos momentos en los que no sabía qué escribir. Han pasado ya cinco minutos desde que el Cádiz - Real Sociedad ha terminado y no sabía qué decir. Casi siempre tengo claras algunas ideas sobre lo que ha sido el encuentro, quiénes han sido los jugadores destacados, qué ha marcado el partido, cómo se presenta el futuro y a qué podemos agarrarnos. Hoy no. Tengo claro que, pese a ese pesimismo que comentaba hace unos días y que se mantiene vivo, y a pesar del paso atrás que supone no haber ganado hoy, este no es el día en que se haya perdido el ascenso. Sigo convencido de que la lucha será hasta la última jornada y que la Real estará metida en ella. Pero lo demás es realmente difícil de calibrar en su justa medida. Porque se corre el peligro de caer en la crítica injustificada, en el elogio innecesario o en la pataleta inservible.

Quien quiera ver la parte más negativa de este día, tiene argumentos más que de sobra. Hoy la Real no ha ganado y hacía falta. Ha perdido dos puntos en esta carrera por el ascenso y tiene a Málaga y Sporting de Gijón cuatro puntos por encima, quedabn quince en juego. Ha visto cómo le remontaban el partido después de haber hecho lo más difícil, marcar el primer tanto y conseguir un gol de ventaja que no ha dado la tranquilidad necesaria. Lillo reconoció que la Real tuvo "quince minutos de caraja" y que el precio "ha sido carísimo". A estas alturas de la temporada el equipo no puede permitirse esas ausencias, y menos fuera de casa y con un ambiente muy en contra. Quien quiera rendirse, está en su derecho de hacerlo. Yo no. "Vamos a ver dentro de una semana". La frase es de Lillo. La suscribo. Y es mi titular.

Porque veo muchas cosas que merecen la pena de esta Real. Lo fundamental, la actitud. La Real, como destacó su entrenador tras el encuentro, hizo una última media hora muy buena, plena de fuerza, de coraje, de garra y de todo aquello que hace de la Real un equipo absolutamente admirable en una temporada en la que las piedras en el camino han sido una constante. Ha tenido fútbol, ha tenido ocasiones, ha tenido llegadas. Lo ha tenido todo. Pero le ha faltado un gol más, que pudo ser un lanzamiento al palo o alguna otra ocasión que sí tuvieron los blanquiazules. Hoy ha faltado lo que la Real disfrutó en los últimos días, su portería a cero. Eso le cuesta dos puntos vitales. Pero no, esto no se ha acabado. Más quisieran nuestros rivales.

Y lo esencial que me hace rebelarme es la injusticia que está viviendo la Real este año. El segundo gol del Cádiz viene gracias a una mano que los jugadores txuri urdin han visto muy clara. Y en el último suspiro ha habido un penalti a Delibasic. "Vamos a pensar que no lo ha visto", dijo Lillo al final del partido, pero tenía un enfado muy importante que le llevó a decir que el árbitro "estaba pendiente de pitar el final" y destacó que "hay cosas que no gustan". Demasiadas. Aquí también cada uno es libre de pensar lo que quiera. Estas jugadas todavía no las he visto, pero lo reflejo como lo he percibido por medio de esa tortura que es la radio esta temporada en Segunda. Pero ya he visto muchas cosas esta temporada. Como amante del deporte, me duele una barbaridad que los arbitrajes decidan cualquier competición y me enfada una barbaridad que este año siempre sea siempre contra la Real. Es muy duro.

Lillo se guardó alguna sorpresa en su alineación y apostó por Mérida en lugar de Nacho. No salió bien. Sí salió, y muy bien, la apuesta por los dos delanteros que ya jugaron en Málaga, ya que ambos vieron puerta. Díaz de Cerio (que vio la quinta amarilla y no podrá jugar la próxima semana, en Anoeta ante el Granada 74) marcó su 15º gol y Delibasic anotó el empate y dio alas a la Real en el tramo final, además de sufrir el penalti (quien ha visto las imágenes ya dice que es clarísimo; "igual no quieren que suba la Real, no sé por qué", dijó con amargura Deli tras el partido). Larrea y Elustondo completaron el trivote en el que Martí sigue siendo el líder. Novo, una vez más, fue uno de los relevos escogidos por Lillo. Al final, el toque de corneta (con Gari, Víctor y Deli en el campo) no dio el premio merecido.

La pregunta que se hace todo el mundo es obvia. ¿Y ahora qué? Pues a seguir, como afortunadamente han dicho todos los componentes de la expedición realista, desde los jugadores hasta el presidente Badiola. Quince puntos, que son los que quedan en juego, son un auténtico mundo. El calendario de la Real no es demasiado complicado (aunque cabe no olvidar que compartimos tres partidos con el Sporting) y, como decía Gerardo al final del partido, Cádiz era quizá el más difícil de los que nos quedaban. Lillo dijo la semana pasada que todavía nos quedaban jornadas de risas y jornadas de lágrimas. Hoy ha sido de lágrimas, pero la que importa es la del 15 de junio.

Y esto es la Real. En la Real nadie tiene derecho a bajar los brazos. No importa que todos los arbitrajes sean perjudiciales, que lo están siendo enfade a quien enfade que se diga. No importa la ventaja que nos saquen, que es importante, negarlo es una estupidez. ¿Y si al final subimos por este punto? Los campones no se deciden ni siquiera en mayo. La Liga acaba el 15 de junio. Y ese día ya veremos dónde está la Real. Explicaciones habrá muchas y yo tengo las mías propias. Pero que, de aquí en adelante, sólo sean explicaciones deportivas. Que un árbitro frustre las posiblidades de lograr el objetivo es lo más lamentable que pueda pasar en cualquier deporte. Y motivos tenemos más que de sobra para quejarnos. Nos quejaremos. Pero, sobre todo, seguiremos luchando. La Real estará ahí hasta el final. Y yo con ella. Quien quiera venirse ya conoce el camino.

sábado, mayo 10, 2008

PREVIA Cádiz - Real Sociedad. Bajas y maldiciones

La Real afronta en Cádiz la primera de las seis finales que le quedan (domingo, 18.00 horas, Ramón de Carranza, sin televisión). Y en ella se va a enfrentar a tres enemigos. El primero, obviamente, es el Cádiz, un equipo que, a pesar de no tener grandes agobios clasificatorios, se ha tomado el partido como decisivo para certificar su permanencia en Segunda. El segundo, las bajas, ya que dos de los tres pivotes en los que confía Lillo desde su llegada a Donosti no podrán saltar al campo. Y el tercero, la historia. La Real jamás ha ganado en campo del Cádiz, aunque bien es cierto que la famosa maldición del sur no está teniendo efecto en esta temporada en Segunda, en la que el conjunto txuri urdin todavía no ha perdido en tierras andaluces. Y que siga la racha porque la victoria en Cádiz es fundamental.

Real Sociedad, Cádiz y 15 de junio. Ese ha sido el mensaje de Juan Manuel Lillo esta semana. Acertadísimo y digno de aplaudir. No es momento de distraer la atención, de hablar del futuro, de las primas, de la Asamblea de accionistas que celebrará la Real en junio. La mirada sólo se puede desviar para saber lo que harán esta tarde Sporting de Gijón (viaja a Tenerife) y Málaga (recibe al Nastic) para saber si una victoria nos acerca un poco más a Primera. Lo demás directamente sobra, porque lo esencial es el ascenso y lo que haga la Real. Cádiz es, junto con Tenerife, el partido más difícil a priori que le queda al equipo txuri urdin de aquí al final de la temporada, aunque ya sabemos por experiencia que la Segunda División esconde sorpresas en los lugares más insospechados.

Para jugar este importantísimo encuentro, Lillo cuenta con dos bajas muy sensibles. Aranburu por lesión y Garitano por sanción dejarán tocado el trivote por el que apostó el técnico hace ya un mes. El técnico, que ya ha dejado claro de antemano que no se va a escudar en los ausentes en caso de que las cosas no salgan bien en Cádiz (otro acierto, la Real tiene ahora mismo 27 jugadores y todos deben ser igual de válidos para él) no ha revelado sus planes, pero por lo visto durante la semana parece que Elustondo y Larrea serán los elegidos para acompañar a Martí en el centro del campo. Por detrás, la defensa seguirá inamovible una semana más y estará formada por Gerardo, Labaka, Mikel González y Castillo, además de Asier Riesgo en la portería. Carlos Martínez sigue sin entrar en las convocatorias con el nuevo técnico y Ansotegi se queda en San Sebastián para dejar su hueco en la lista a Víctor López.

El ataque realista está mucho menos claro, aunque es previsible que no haya muchas sorpresas. Lo normal es que Delibasic vuelva a ocupar el puesto de delantero centro, tras cumplir la pasada semana un encuentro de sanción. Díaz de Cerio, máximo goleador del equipo con 14 tantos, caerá a la banda derecha, el mismo puesto que ocupó en Málaga, lo que llevaría a Gari Uranga de nuevo al banquillo. En la izquierda Nacho parece seguro, toda vez que Vaughan se cae de la lista de 18 para dejar su puesto a Novo. Fran Mérida y Víctor, además del propio Gari, esperarán su oportunidad en el banquillo. Skoubo no viaja a Cádiz, a pesar de que ya está de nuevo a disposición del técnico (junto a Aranburu, Xabi Prieto es la única baja por lesión y acorta plazos para poder estar de nuevo con el equipo antes de que acabe la temporada).

La Real nunca ha conseguido traerse la victoria de Cádiz. En Segunda División solamente ha habido un enfrentamiento previo, en la fase de ascenso a Primera de la temporada 1939-1940, y los gaditanos derrotaron a los donostiarras por un contundente 5-0. Aquella temporada la Real no logró volver a la máxima categoría y, de hecho, fue última en su grupo. En Primera han sido doce los partidos que han enfrentado a Cádiz y Real Sociedad con el conjunto blanquiazul como visitante, con seis victorias locales (la más clara, por 3-0, se produjo en la temporada 85-86) y otros tantos empates. Eso sí, de las cuatro últimas visitas realistas al Ramón de Carranza sólo una acabó en derrota txuri urdin, 2-1 en la campaña 92-93.

La última vez que la Real jugó en Cádiz sufrió un vergonzoso e inexplicable expolio arbitral, cuando apenas quedaban tres jornadas para el final de la Liga. A pesar de que el partido no fue ni mucho menos brillante, Xabi Prieto y Garitano colocaron un claro 0-2 en el marcador. Riesgo se tuvo que marchar del campo, conmocionado tras sufrir un duro golpe en la cabeza con su compañero Cifu. El Cádiz marcó cuando quedaban más de 20 minutos para el final y empujó como solía hacerlo siempre este equipo en el sprint final en Primera. Alberto se convirtió en la figura de la Real. Pero en el minuto 90, un horrible árbitro llamado Esquinas Torres decidió convertir un control con el pecho de Cifu fuera del área en penalti por mano. El empate a dos final retrasó una semana más la permanencia matemática de la Real, pero al Cádiz no le sirvió para seguir en Primera.

En el partido que jugaron Real Sociedad y Cádiz en Anoeta, en la primera vuelta, el marcador final fue el mismo con el que comenzó el partido. Fue el último de una nefasta y frustrante racha de seis empates en siete partidos (el séptimo fue la gran victoria en San Sebastián ante el Málaga), el segundo consecutivo a cero goles, y el comienzo del despegue del equipo (que a partir de este empate cosechó cuatro victorias en cinco partidos). La Real se vació sobre el campo pero fue incapaz de encontrar los caminos hacia la portería cadista. El mayor problema que sufría entonces era la carencia de ocasiones de gol y se pagó con la pérdida de dos puntos que hoy parecen vitales. No deja de ser curioso que ese empate y el de la semana anterior ante el Sevilla Atlético le sirvieron a la Real para recortarle precisamente dos puntos al Sporting. La misma distancia que le separa ahora del sueño de volver a Primera...

domingo, diciembre 09, 2007

REAL SOCIEDAD 0 - CÁDIZ 0 La portería rival se ve tan lejos...

La Real tiene un problema esencial, sólo uno. El pesimismo reinante en el entorno realista (más que justificado por muchas razones, tampoco nos vamos a engañar) llevará a muchos a pensar que soy un iluso por pensar que sólo hay un problema. Pero sí, lo creo. Sólo hay uno. El problema de la Real es que la portería rival se ve lejos, tremendamente lejos. El campo se hace eterno cuando el equipo txuri urdin tiene el balón, parece toda una hazaña conseguir que el esférico se aproxime a los tres palos que defiende el guardameta del equipo contrario. Una ocasión de gol es un triunfo impresionante. Un gol, lo máximo que se puede lograr ante tan pocos intentos. Ante el Cádiz, segundo empate a cero consecutivo, segundo partido realmente plácido para ese portero rival. Y eso es frustrante.

Es tan obvio que la Real necesita un atacante en el mercado de invierno que sorprende la insistencia hasta ahora de Coleman en que sólo quiere un extremo izquierdo. Digo hasta ahora, porque hoy ha abierto la puerta en este sentido y ha admitido que "hay que mirar algo" en enero en esta posición. El equipo apenas ha marcado 14 goles en 16 partidos. Cuatro de los seis delanteros que ha alineado en algún momento de la temporada (contando a Agirretxe y Viguera, que dispuso de unos minutos ante el Cádiz) todavía no han sido capaces de perforar la portería contraria. Gari pelea pero no consigue marcar A Skoubo ya no sabemos si esperarle o no. Díaz de Cerio, con tres goles en su haber, no pudo jugar por una injusta sanción. Delibasic fue sustituido y Anoeta protestó el cambio porque hoy más que nunca quería cambiar una victoria de su equipo, sobre todo tras el nefasto partido de Sevilla. Primera ausencia de la habitual ambición de Coleman. Quizá el galés recordó partidos como los del Poli Ejido o el Sporting, ambos con victoria por la mínima del equipo visitante con un gol en los últimos cinco minutos. Y lo admitió en la rueda de prensa también.

En las últimas siete jornadas, la Real ha cosechado nada menos que seis empates. Una barbaridad. Las dos últimas jornadas, a cero goles. ¿Juego? No se ve, no. No hay forma de verlo. Tiene mucho que ver la poca influencia que un jugador como Elustondo está teniendo. Se esperaba mucho de él, pero no hay forma de que coja el mando de la Real. Markel parecía la solución, pero ahora estará lesionado unas semanas. Los extremos no terminan de crear peligro. Xabi Prieto sigue decepcionando jornada tras jornada y Aranburu sólo se adapta al puesto por momentos. A veces se ve algo de juego, pero no es suficiente. La Real no termina de jugar bien ningún partido completo (excepción hecha del triunfo en Anoeta ante el Málaga) y no logra encadenar dos triunfos consecutivos. No lo ha hecho más que en una ocasión en las 16 jornadas que llevamos en Segunda.

Pero esta Real se ha empeñado en ofrecer una doble lectura en este devenir por la categoría de plata, una doble lectura que hace que algunos pensemos todavía que el objetivo de la temporada sigue ahí, que los tres de arriba no se hayan escapado definitivamente a pesar de tantas cosas mal hechas. La falta de gol es lo que produce el desánimo general. Normal. La alegría en el fútbol está en el gol y en los triunfos, y que este equipo sólo haya ganado cinco partidos, menos de la tercera parte de los disputados, termina por desanimar. Si la Real hubiera anotado un gol, sólo un gol, en los tres empates a cero que ya ha cosechado esta temporada, tendría hoy 28 puntos y estaría en esa deseada tercera posición. ¿Tanta diferencia pueden marcar tres goles? En esta Real tan pírrica en ataque, la respuesta es indudable: sí. Hasta Coleman utilizó un argumento parecido en la rueda de prensa tras el partido. Pero la portería contraria se ve tan lejana...

Pero, por otro lado, la solvencia defensiva es indudable. Coleman se ha enfrentado a lesiones y sanciones en su defensa. Han jugado ya todos los jugadores disponibles en esa zona (sólo falta por debutar el portero suplente, Claudio Bravo), y es justo reconocer que no se ha notado. La Real tiene atrás armas más que suficientes para luchar por el ascenso. Hoy jugó una defensa nacida de Zubieta, Carlos Martínez y Castillo por las bandas y Mikel González y Ansotegi por el centro. Y no lo hicieron mal, como tampoco lo han hecho mal en otros partidos Gerardo, Labaka o Víctor López. Se siguen produciendo los habituales desajustes defensivos, lógicos teniendo en cuenta de dónde viene la Real y lo que ha vivido en los últimos tiempos, pero hay seguridad atrás. Y por eso la Real ya es el equipo menos goleado de Segunda y lleva tres jornadas sin encajar goles.

Pero entonces el balón cae en los pies de nuestros jugadores y comienza el desánimo. De los jugadores, que no se ven capaces de apabullar al contrario, ni siquiera de recurrir al primitivo y en otros equipos tan efectivo recurso del pelotazo largo. Delibasic deambula por el campo intentando tener una, sólo una, apenas una ocasión que le dé la gloria de perforar la portería contraria. Pero no es fácil acertar a la primera. No lo fue el año pasado para Darko en Primera, no lo está siendo este año en Segunda para Delibasic. Ni para Gari. Ni para Díaz de Cerio. Y sin ocasiones claras, aunque el partido contra el Cádiz pareció por momentos un correcalles en el que los gaditanos llevaron cierto peligro, lo más fácil es que el marcador se quede inmóvil. El Cádiz se lleva su tercer empate de San Sebastián en trece visitas. Y se queda en sólo dos goles anotados contra la Real. Pero se lleva un valioso punto y nos resta dos muy necesarios.

El juego de la Real se ha encontrado hoy con dos enemigos: un Cádiz muy cerrado atrás y las condiciones climatológicas. Los jugadores txuri urdin hablaron tras el partido sobre todo de la primera circunstancia y destacaron que "el equipo lo ha dado todo". Riesgo habló de "miedo" en casa, y es una pena que Anoeta no sea para este equipo lo que debiera ser. Sigue siendo imprescindible hacer del estadio donostiarra un fortín, pero se siguen escapando demasiados puntos. Trece ya han volado de San Sebastián. Coleman insisió en que el equipo sabe "que puede jugar mejor" y "que puede y debe mejorar". Pero no termina de hacerlo.

Lo más curioso es que con estos dos frustantes empates a cero de las dos últimas jornadas, la Real ha remontado dos puntos con respecto a la cifra que marca ahora mismo el ascenso, ya que el Sporting ha perdido sus dos últimos encuentros. Pero el caso es se ha escapado una grandísima oportunidad de recortar distancias con los puestos de ascenso, cuyo límite actual son todavía los 27 puntos. La Real se queda en la novena posición con 22 cuando podía haber llegado a los 24 de haber ganado hoy en casa. El partido de la próxima semana, ante un sorprendente Granada 74 (sexto en la tabla con 25 puntos), se antoja trascendental para no perder comba con respecto a otro equipo y para que el último partido del año en Anoeta, ante el Tenerife, vuelva a ser una oportunidad de colocarse arriba. Toca ganar ya. Y que se acaben las excusas.

viernes, diciembre 07, 2007

PREVIA Real Sociedad - Cádiz. La historia obliga a ganar para mirar ya hacia arriba

La Real busca ante el Cádiz una victoria, que sería la segunda consecutiva en casa (domingo, 17.00 horas, Anoeta, sin televisión), para acercarse a los puestos altos de la clasificación. El rival del domingo no ha ganado nunca en San Sebastián por lo que la historia obliga a que el triunfo sea local. Es difícil aventurar qué Real se va a ver, si la inteligente y joven que batió al líder Málaga o la timorata y aburrida que cedió todo el balón al Sevilla Atlético y no pudo pasar del empate a cero. Las bajas, además, hacen que el once de la Real sea una incógnita en estos momentos. Lo que sí está claro, y los jugadores lo han reconocido durante la semana, es que ganar los dos partidos de casa que restan antes de que acabe este triste 2007, el año que siempre recordaremos como el del descenso, es fundamental para que equipo y aficionados comamos el turrón mirando hacia arriba y con cierta ilusión.

Coleman tendrá que hacer frente a bastantes bajas para conformar su once. Ansotegi es baja seguramente para varias semanas, por lo que Víctor López, Mikel González y Labaka pugnan por dos puestos en el once titular. Gerardo al final no se ha recuperado, por lo que Castillo y Carlos Martínez ocuparán las bandas. Garitano será sin duda quien ocupe el lugar de Markel Bergara, que ha sufrido una inoportuna lesión cuando parecía consolidarse como titular. Elustondo estará junto a él en el pivote. Xabi Prieto y Aranburu parecen seguros en la línea de tres centrocampistas y el tercero en entrar en el once podría ser Larrea, una vez que ha abandonado ya la enfermería. Arriba estará solo una semana más Delibasic. Díaz de Cerio tendrá que cumplir un partido de sanción a pesar de que todo el mundo pudo ver que su expulsión en Sevilla fue injusta.

Vaughan y Skoubo siguen siendo los lesionados de larga duración que mantiene la Real, una situación que ya ha llevado a Coleman a asegurar que el único refuerzo que necesita el equipo en el mercado de invierno es un extremo zurdo. Hay que recordar que el todavía único candidato a presidir la Real, Iñaki Badiola, ha prometido traer cuatro jugadores. Uno iría al puesto que desea cubrir Coleman y los otros tres serían un central, un medio centro y un delantero. El candidato ha solicitado una reunión con el técnico galés para informarle de sus planes y ésta se celebrará en los próximos días. Quizá después sabremos si Coleman tiene intención de seguir en el club si Badiola se convierte en su nuevo presidente o si finalmente se marcha con el actual Consejo, como dejó entrever hace ya algunas semanas, antes de que dimitiera María de la Peña.

Coleman también ha dejado claro durante la semana que el ascenso es una prioridad. Con esas palabras ha tranquilizado a muchos que pensaban (pensábamos) que no era el objetivo esencial para el técnico galés en esta temporada. Durante muchas semanas ha esquivado la cuestión y ha insistido en que el equipo es joven y necesita tiempo. Sin duda, pero volver a Primera es urgente, deportiva, histórica y económicamente. Pero Coleman ya ha proclamado que el ascenso es prioritario. No se ve en condiciones de prometerlo, y eso es lógico, pero ya sabe dónde hay que mirar sin dudas. Una victoria ante el Cádiz colocaría a la Real con 24 puntos y, dependiendo de los resultados de la jornada, podría auparse hasta la quinta posición. Y hay que recordar que cuarto es ahora mismo el Sevilla Atlético, que no entra en la lucha por el ascenso.

Si de la estadística dependiese el resultado del partido del domingo, la apuesta estaría clara. El Cádiz ha visitado San Sebastián en 12 ocasiones, todas ellas en la historia más reciente de la Real, entre las temporadas 1977-1978 y la 2005-2006. De esos 12 encuentros, nada menos que diez finalizaron con vistoria realista. Los otros dos acabaron con el empate a cero inicial (en las campañas 88-89 y 90-91). Los gaditanos sólo han conseguido marcar en la portería txuri urdin en dos ocasiones, y en ninguna de ellas les sirvió para sumar algún punto (6-1 en la temporada 77-78 y 2-1 en la 87-88). El Cádiz nunca se ha adelantado en el marcador en Donosti y ha recibido nada menos que 28 goles, una media de 2,3 por cada visita. La mayor goleada fue el 6-1 con el que debutó el Cádiz en Atotxa, el 4 de febrero de 1978.

El equipo gaditano sólo ha jugado en Anoeta en una ocasión, en la temporada 2005-2006, la última vez que los cadistas viajaron a San Sebastián. El resultado final, 2-0, fue algo engañoso. Todo se le puso de cara a la Real con el gol que marcó Gabilondo en el minuto 7, aprovechando un regalo de la defensa visitante. El Cádiz tuvo alguna ocasión para empatar y Riesgo tuvo que intervenir con mucho acierto. Cuando quedaba un cuarto de hora para el final, Xabi Prieto, el mejor jugador de aquel partido, marcó de penalti el tanto que cerraba el partido. La Real rompía así una racha de siete semanas consecutivas sin ganar y se situaba en mitad de la tabla. Pero las cosas no mejoraron. Apenas un mes más tarde, Amorrortu era cesado como técnico realista. La victoria ante el Cádiz fue la última que consiguió en el banquillo de Anoeta.