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jueves, diciembre 29, 2022

Corazón Txuri Urdin, el podcast. La escalofriante lesión de Aranburu

Pocas lesiones habrán conmocionado tanto a los realistas como la que sufrió Mikel Aramburu en la temporada 2005-2006. Una salvaje entrada del racinguista Oriol le destrozó la rodilla de tal manera que la carrera del ya entonces capitán txuri urdin estuvo en riesgo. El doctor de la Real, Eduardo Escobar, confesó que nunca había visto una lesión de rodilla de semejante gravedad en un deportista profesional. Y sin embargo todo salió bien y Aranburu pudo volver a jugar y a seguir forjando su leyenda. 

La lesión, la incompetencia de Pino Zamorano para sancionar lo sucedido y todo lo que tuvo que ver con aquel triste día centran el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Una semana más, os recordamos que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Toda recomendación que queráis hacernos para seguir ampliando este espacio será siempre muy bien recibida.

jueves, junio 02, 2022

Corazón Txuri Urdin, el podcast. El no de Aranburu al Athletic siendo juvenil

Es bien conocido que el Athletic no suele esperar a que un jugador txuri urdin despunte para lanzar sus tentáculos sobre él para captarle. El fichaje a mediados de los años 90 de Joseba Etxeberria, una de las puñaladas deportivas que más ha dolido en la Real, provocó que en Anoeta se trabajara para impedir esas fugas, incluso en el caso de los jóvenes más prometedores. Nacieron así la clásulas anti-Athletic, y uno de los primeros jugadores en firmarlas, diciendo así no a los cantos de sirena procedentes desde el otro lado de la A-8, fue Mikel Aranburu.

Lo que decía el entonces juvenil, entrenado por Carmelo Amas, y cómo le protegía el preparador realista centran el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Como siempre, os recordamos que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Cualquier sugerencia que tengáis que seguir enriqueciendo este conjunto de historias ya sabéis que será muy bien recibida.

lunes, diciembre 31, 2012

Diez momentos inolvidables para la Real en 2012

Se acaba 2012. Para la Real ha sido un año de transición, como lo fue 2011. No se consiguieron grandes logros, pero sí una permanencia en Primera algo más holgada que la obtenida un año antes. Hubo pequeños grandes momentos para recordar, pero falta todavía por dar ese ansiado salto de calidad que se viene prometiendo (y frenando) desde hace demasiado tiempo. 2012 ha sido un año con momentos extraordinarios, con otros terribles, con muchos debates en torno a la figura del entrenador y que acaba, eso sí, con la posibilidad de que 2013 sea un año mejor. A la espera de ver su resultado dentro de algunos meses, con el final de la temporada, estos son los diez momentos que marcan el año que está a punto de acabar.
· El deplorable 6-1 en Mallorca (10 de enero)
No pudo empezar peor el año. Una eliminatoria de Copa que parecía encarrilada con el 2-0 de la ida, y después de haber eliminado previamente al Granada para romper una maldición de 23 años sin superar a un equipo de Primera en esta competición, se emborronó de la forma más vergonzosa posible. Porque Ifrán adelantó a la Real en aquel partido de vuelta, poniendo un 3-0 en la eliminatoria que casi todos vimos como definitivo, soñando con una Copa gloriosa por el derbi con el Athletic que esperaba en la siguiente ronda y un camino relativamente fácil hasta la final. Pero cuatro goles en seis minutos le dieron la vuelta al marcador antes del descanso. En la segunda mitad cayeron dos más sin que ni los jugadores ni Montanier fueran capaces de reaccionar. Y así la Real sumó otro deshonroso episodio en esta competición. Nada nuevo en el horizonte, pero sí más vergonzoso.
· La irrupción definitiva de Pardo (13 de febrero)
Tras incorporarse al primer equipo en pretemporada, aún con dorsal del Sanse y después de ser campeón de Europa sub-19 con España, la afición ardía en deseos de ver a Pardo con la camiseta txuri urdin. Montanier le ocultó durante demasiado tiempo, hasta que las lesiones no le dejaron más opción que ponerle en el once. Jugó primero en el Camp Nou, donde la Real perdió por 2-1 aunque no creyó en la posibilidad de sacar algo. Fue unos días más tarde, en Anoeta y contra el Sevilla, cuando Pardo se destapó como lo que es, un jugadorazo. Lo hizo todo bien, maravillosamente bien, enamoró a la afición realista con su técnica, sus cambios de juego, su visión y su fútbol, y coronó una gran actuación con un golazo desde fuera del área. Su celebración, la de un chaval de 19 años cumpliendo un sueño, fue un momento inolvidable. Por sorprendente que pueda parecer desde fuera, Pardo ya no volvió a ser titular en toda la temporada y solo una nueva plaga de lesiones le colocó en el once en la actual.
· Otro atraco en el derbi (4 de marzo)
Empieza a ser tristemente habitual, y no hay más que revisar la hemeroteca para comprobarlo, que en el derbi contra el Athletic de Bilbao, especialmente en San Mamés, pasen cosas raras que alteran el marcador y no precisamente a favor de la Real. Así ha sucedido en cinco de los últimos ocho jugados al otro lado de la autopista. Mateu Lahoz, un árbitro ensalzado por difícil que sea comprender las razones, rizó el rizó en el derbi de este año en Bilbao. Con el Athletic ya por delante en el marcador, y nada más iniciarse la segunda mitad, Vela marcó el empate. Como se pudo comprobar en algunas imágenes emitidas después, Mateu Lahoz lo vio. Pero decidió hacer caso a un asistente que, según él mismo dijo, ya se la había liado en otros partidos en jugadas similares. No dio el gol aunque el balón entró. Unos minutos después, el jugador más expulsado de la historia del Athletic, Amorebieta, golpeó en un salto a Xabi Prieto, pero Mateu no pitó falta, la jugada continuó y Mikel González derribó a Muniain. En esa falta, sí señalada, el Athletic marcó el 2-0 definitivo.
· La ola de Anoeta (1 de abril)
Minuto 52 de la jornada 31 (aunque partido número 30 de la temporada por la huelga de la jornada inaugural). Vela hace el 4-0 ante el Rayo Vallecano y Anoeta lo celebra haciendo la ola. La afición realista necesita muy poco para arropar al equipo. Aquel día estaba viendo una contundente goleada lograda con mucho sentido común en su alineación y en su juego, algo que no había visto demasiado en toda la temporada. Esa ola sorprendió porque llegó en plena marejada. Se armó un considerable revuelo durante la semana anterior porque muchos jugadores realistas salieron de juerga por Madrid tras caer en el Santiago Bernabéu por 5-1. Montanier como entrenador y Aranburu como capitán tuvieron que dar una rueda de prensa para dar explicaciones. Y en el campo la respuesta fue este 4-0, en el que Griezmann, autor del tercero, celebró su gol con Montanier y, después, la piña de todo el equipo. La Real, como casi siempre, respondió con fútbol en un momento desesperado, cuando la temporada en realidad estaba ya prácticamente acabada, sin sustos por abajo y sin aspiraciones por arriba.
· "Montanier, dimisión" (10 de abril)
No hubo que esperar mucho, apenas nueve días, para comprobar que la grada está con su equipo en todas las circunstancias, pero discute a su actual entrenador con bastante intensidad. Jugaba la Real contra el Betis, sin hacer un buen partido. Pudo adelantarse de penalti, pero sin Xabi Prieto en el campo fue Agirretxe quien lo lanzó. El portero bético no se tragó su paradinha. Ya en la segunda parte, compensó su error haciendo el 1-0 en una bonita jugada colectiva. Pero poco después el Betis empató, sin que pudiera hacer nada para impedirlo Zubikarai, que jugó por una injusta sanción a Bravo. Anoeta respondió a ese empate con los conocidos gritos de "Montanier, dimisión". No era la primera vez que se escuchaban, ni tampoco fue la última a lo largo del año, pero sí fue la ocasión en que se sintieron con más fuerza y parecieron más mayoritarios. El técnico de la Real estaba en entredicho, sigue estándolo en realidad. Aquello provocó que, al finalizar la temporada, el club tuviera que emitir un comunicado para confirmar su continuidad, aunque tenía contrato en vigor.
· Agur, Aranburu (12 de mayo)
Con el final de la Liga, llegó una noticia que en cierto modo era esperada pero no por ello resultó menos emotiva. Aranburu, capitán de la Real, colgaba las botas después de 14 temporadas en la Real y 427 partidos. Su despedida fue sencilla, humilde, como corresponde a un jugador así de un club como el nuestro. Pero fue hermosa y casi perfecta. Casi porque Aranburu estuvo muy cerca de conseguir un gol, el que hubiera sido el número 33 de su carrera, ante un Valencia que llegó a Anoeta con la temporada ya terminada. Aranburu no marcó pero hizo un último partido grande. Estuvo entre lo mejor de la Real, demostrando que, a pesar de la gravísima lesión de rodilla que sufrió, se fue porque quiso, no porque el fútbol le retirase. Se marchó del terreno de juego en medio de una ovación inolvidable y dejó su puesto en el campo a Pardo, lo que fue difícil no entender como el más hermoso relevo generacional de un club de cantera como siempre será la Real. Fue manteado y dio la vuelta de honor al campo que solo los más grandes tienen derecho a hacer. Y la gente no dejó de aplaudir para agradecerle tantos años en la Real.
· Vela y la ambición de la dirección deportiva (19 de julio)
Que la temporada 2011-2012 acabara plácidamente para la Real es algo unido al rendimiento que ofreció Vela. El jugador cedido por el Arsenal tardó en arrancar, pero, tras romper su mal fario de cara a la portería contraria, marcó doce goles en 26 partidos y fue el máximo goleador de la Liga en la segunda vuelta solo por detrás de los monstruosos Messi y Cristiano Ronaldo. Al estar cedido, en junio se marchó. Pero la dirección deportiva y el Consejo de la Real fueron ambiciosos. Loren y Aperribay lucharon por el regreso de Vela. Y lo consiguieron, además, por un precio ridículo en función del rendimiento que había mostrado y los precios actuales del mercado. La Real este verano tiró por elevación y consiguió lo que buscaba. Los fichajes generaron entusiasmo en la afición. Pero dados los antecedentes, lo que casi nadie esperaba es que Vela se convirtiera en un jugador propiedad de este equipo que tan poco tiempo atrás estaba penando en Segunda División y en pleno proceso concursal. Y es que en el verano de 2012 la dirección deportiva hizo un trabajo espléndido.
· Aplastante victoria en el derbi (29 de septiembre)
Ganar el derbi es siempre una de las mejores noticias del año. Pero ganarlo como lo ganó la Real es un plato mucho más placentero. La superioridad con respecto al Athletic fue brutal, absoluta y contundente. Zubikarai suplió al lesionado Bravo y el equipo bilbaíno no fue capaz ni de disparar entre los tres palos para probarle. La clave estuvo en la intensidad que tantas veces se ha reclamado a este equipo. La Real salió a morder desde el minuto 1. Y tardó en hincar sus dientes en los bilbaínos, a pesar de que tuvo sobradas ocasiones de marcar. Tras el descanso, la Real metió una marcha más al ya revolucionado ritmo de la primera mitad y entonces cayeron los goles. Griezmann, que por fin tuvo un derbi en el que fue decisivo, culminó una preciosa jugada en combinación con Agirretxe para hacer el primero. Poco después Amorebieta despejó un buen disparo de Xabi Prieto con el codo. Penalti y segunda amarilla. Vela le pidió el balón al capitán y el mexicano hizo el 2-0 final. Pudo marcar más goles la Real, los mereció, pero el derbi acabó con 2-0 y una sensación de aplastante superioridad sobre el rival.
· La Real descubre su verdadero potencial (19 de noviembre)
Algunas de las decisiones más controvertidas de Montanier en sus dos años en la Real pasan por la elección de los jugadores que tienen que mandar en el centro del campo del equipo. Su preferencia por Elustondo y Markel see encontró con la lesión de ambos. No le quedó más remedio que colocar a Illarramendi de cuatro (en su primer año, prefirió incluso a Mariga) y a Pardo a su lado. Y con esa fórmula la Real encontró el fútbol que muchos pensaban que tenía y que no había mostrado más que a cuentagotas. El Rayo Vallecano lo sufrió en sus carnes y nunca supo cómo parar semejante vendaval. El partidazo de Pardo fue descomunal y comenzó dando una asistencia a Ifrán, que marcó, pero Mateu Lahoz vio mano y lo anuló. Ifrán le dio a Vela el 1-0 y Pardo asistió para que el mexicano lograra el segundo. Ya en la segunda parte, Mikel González coronó un contragolpe que él mismo inició y Pardo, otra vez Pardo, le dejó en bandeja el 4-0 a Chory Castro. Qué fútbol tiene esta Real.
· El gol de De la Bella en el 2-5 en Mestalla (1 de diciembre)
Otra muestra de la capacidad de la Real llegó en Mestalla. Después de diez meses sin conocer la victoria fuera de casa, la Real ganó, y ganó bien, en Málaga. Su siguiente salida, Valencia. Que Soldado marcara en el primer minuto hizo temer lo peor. Pero el equipo txuri urdin reaccionó con una inmensa categoría y con el carácter que muchas veces se dice que no tiene. Mereció empatar, se ganó remontar, pero no tuvo suerte en la práctica totalidad de la primera mitad, hasta que el Valencia se quedó con diez por la autoexpulsión de Jonas. Empatar antes del descanso tuvo efectos impresionantes en el conjunto de Montanier. Y más teniendo en cuenta cómo empató. De la Bella encaró a Alves y le dejó roto con un regate sin tocar el balón para marcar a placer. Qué golazo. Qué obra de arte. Luego cayeron cuatro goles más, de Mikel González, Ifrán, Agirretxe y Vela de penalti. Pero todo empezó con la maravilla de De la Bella, comparable a la de quienes copan los titulares de los medios con goles mucho menos bonitos.

martes, mayo 22, 2012

La despedida de Aranburu, vista por Gorka Reizábal

Cuando hace dos años tuve el honor y el placer de mostrar fotografías que Gorka Reizábal hizo desde dentro de la celebración del ascenso a Primera, no pensé que pudiera ser algo habitual. Más que nada porque ocasiones como aquella no se repiten muy a menudo en la vida de la Real. Pero Gorka, Pato, como le laman sus amigos, estuvo en la despedida de Mikel Aranburu y me ha vuelto a mandar unas imágenes para que aparezcan en Corazón Txuri Urdin. Con unos días de retraso, porque no quería que quedaran perdidas entre el resumen de la temporada publicado en los últimos días, aquí están esas imágenes y el relato del propio Gorka. No puedo añadir nada. Es lo que tiene que uno de los grandes te tenga el suficiente aprecio como para mandarte algo así.
"Lo que mejor definió el espíritu del emocionante homenaje que Mikel Aranburu recibió este sábado en Anoeta fue, precisamente, la canción de Mikel Laboa, sobre el poema de Xabier Lete, que sonó en los prolegómenos e inundó el ambiente como una banda sonora que parecía creada ex profeso para la ocasión. Se llama en euskera Izarren hautsa, es decir, polvo de estrellas, y su letra dice, entre otras cosas, "Eta horrela bizitzen gera, sortuz ta sortuz gure aukera, atsedenik hatu gabe. Lana egonez, goaz aurrera kate horretan denok batera gogorki loturik gaude" ("Y así vivimos creando y creando nuestra ocasión. Sin tomar descanso vamos adelante todos a una, unidos fuertemente a esa cadena").
Eslabón de esa ejemplar cadena ha sido Mikel, como lo fue Iñaxio Kortabarria, el principal pilar defensivo del equipo campeón que capitaneó Luis Arconada hace tres décadas, y que fue quien entregó a Aramburu la camiseta con el número 427, en alusión al número de partidos jugados por el capitán azpeitiarra en casi quince años con la camisola txuri urdin en un animado fin de fiesta celebrado en el palco presidencial de Anoeta, a eso de las once de la noche, una vez concluidas las ruedas de prensa. Y eslabón de la misma cadena está llamado a ser Oihan Aramburu, su hijo de apenas dos meses, al que Mikel sostuvo en brazos durante varios momentos de la inolvidable velada.
Pero entre las emociones para ese discreto final entre bastidores, tembién hubo lugar para las risas, las bromas y las anécdotas. Entre estas, la más vistosa es que varios jugadores, al ver que los camareros estaban desbordados sirviendo la informal cena a base de pinchos, ni cortos ni perezosos, se metieron en la barra del bar el propio palco presidencial y se pusieron a servir vinos, alguno con el estilazo del que hizo gala Carlos Vela, que demostró ser tan fino barman como agudo goleador. Hubo incluso alguien que fue más lejos: Antoine Griezmann repartió con salero una bandeja de pinchos, uno de cuyos privilegiados degustadores fue Iñigo Reizabal, el hijo de Gorka Reizabal, periodista que ahora mismo, en este momento, tiene el honor de contar tan reservado e inolvidable fin de fiesta a los seguidores de este Corazón Txuri Urdin. Y así vivimos, creando y creando, en esta maravillosa cadena, sin descanso...¡Aupa la Real! ¡Aurrera txuriurdiñaaa..!".

Desde Donosti, con amor. Gorka Reizabal, Pato

lunes, mayo 14, 2012

469 kilómetros, 427 partidos, el 11 en la camiseta

Hace años me dije que si la Real se estaba jugando algo, allí tenía que estar yo. Donde fuera. En las circunstancias que fuera. De esa forma, he vivido sinsabores como la Liga que se fue en Vigo, el descenso en Valencia, el no ascenso en Vitoria. Pero también el debut en Champions, el ascenso en Anoeta y en Cádiz, el partido del centenario. Hace algunos años, sin nada en juego, me planté en Anoeta para ver la despedida de Karpin. Con mucho más motivo, ¿cómo me iba a perder el adiós de Aranburu? Porque era un día en el que la Real se jugaba algo. Claro que se lo jugaba. Se jugaba seguir siendo lo que todos queremos que sea. A mí me emocionó ver Anoeta como estaba el sábado. Sus camisetas de color txuri urdin. Sus inquebrantables aplausos a la figura que nos deja. Su sincero sentimiento realista, de cariño, agradecimiento y devoción por quien nos ha dedicado tantos años, algunos de los más difíciles que hemos conocido la mayoría.


San Sebastián y Madrid están separados por 469 kilómetros. Los hice por ver la despedida de Mikel. El partido número 427 del 11 de la Real que ya deja de serlo. 469 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta. Los volvería a hacer. No me importaba el partido, ni el rival. Me importaba la despedida. Veo la secuencia de fotos que hice y tiene pequeños saltos en el tiempo. Son los momentos en los que tuve que dejar de mirar a través del objetivo para aplaudir, puesto en pie, mirando casi a través de las lágrima. La despedida de Mikel me enseñó, una vez más, lo que es la Real. Lo que tiene que ser. Lo que todos queremos que sea. Lejos de debates, disputas y sinsabores. La Real es la ilusión de su gente. De los que saltan al césped y de los que estamos en la grada. La despedida de Mikel fue un día grande. Muy grande. Otros creen que se demuestra el valor de una afición o de un sentimiento cuando se arropa al ganador. Qué equivocados están. Ser grande es esto.



Por eso, en el día en que Mikel Aranburu dejó atrás 14 años de profesional en la Real, mucha gente sacó del armario una camiseta txuri urdin con su nombre y su número, el 11, a la espalda. No me puedo hacer a la idea de lo bonito que tiene que ser para un jugador ver a un aficionado con esa camiseta y pensar que alguien se ha acercado a comprar algo tan preciado y ha pedido que le pongan su nombre. Nunca he sido de ponerme el nombre de nadie en la camiseta, supongo que ante el temor de que ese ídolo caiga, decepcione o, directamente, no aprecio el cariño que encierra ese sencillo gesto. Pero siempre sabes que hay jugadores que no te dejarían en la estacada. Mikel Aranburu es uno de ellos. Su nombre nunca hubiera estado de más en mis camisetas. Sirvan estas imágenes de tantas camiseta con el número 11 y el nombre de Aranburu en la espalda como muestra del cariño que los realistas sentimos por Mikel Aranburu. Muchas gracias por todo, capitán.



 










miércoles, mayo 09, 2012

Oportunidades, lealtades y aficiones

La Real es una oportunidad, es un sueño, es algo de lo que enorgullecerse. No es una cuestión de títulos o de éxito como lo entienden los demás, sólo unas líneas en un palmarés o un trofeo en una sala. Muchos de los actuales realistas han vivido más penurias que alegrías con su equipo. Y con "realistas" me refiero tanto a sus jugadores, técnicos, trabajadores y directivos, como a sus aficionados. Nadie dirá que es de la Real porque gana más que los demás. Y si nos sale decir que somos de la Real porque es la mejor, no estamos midiendo sus títulos ni comparándonos con los éxitos de los demás, sino que valoramos todo lo que implica en nuestro corazón. Conviene que eso lo tengamos todos muy presente, porque tendemos a olvidarlo con demasiada facilidad. Creo que es exactamente lo que está sucediendo con el tema del entrenador y, más concretamente, con la posibilidad ya descartada de que Unai Emery dirigiera al equipo la próxima temporada.

No tengo ni idea de lo que ha podido pasar en las conversaciones que, dicen, ha mantenido el club con Emery para tratar de convencerle. Tampoco sé qué ha pensado Emery. Pero sí sé que, de ser cierto lo que se ha publicado, ya serían tres las ocasiones en las que Emery ha rechazado una oferta del club, la primera para encargarse del Sanse y las dos siguientes para asumir el mando del primer equipo. Tengo gran estima por Emery. Creo que le ha sacado un enorme partido a la plantilla del Valencia y ha ganado la Liga de los 18 restantes durante tres años seguidos, a pesar de que le han ido vendiendo a cada jugador destacado que tenía y a pesar de no contar nunca con el cariño de Mestalla. Digo abiertamente que me hubiera encantado que se sentara en el banquillo de Anoeta en lugar de un Montanier que no me onvence, y estoy seguro de que él sí habría sido capaz de aprovechar a los jugadores que tiene ahora mismo la Real para conseguir objetivos más ambiciosos que la permanencia.

Pero tres negativas son muchas para alguien a quien presumimos un corazón txuri urdin. En estos años difíciles, hemos visto a unos cuantos que han dejado el barco en el peor momento, algunos para irse al otro lado de la A8. Poco a poco, hemos ido valorando a los que han decidido quedarse. Costó que se le aplaudiera por ello, pero el nombre que más claramente me viene a la cabeza es el de Xabi Prieto. Sí, cobra un sueldo importante, pero siempre dijo que su sueño era quedarse en la Real. Esta semana estamos todos alabando a Mikel Aranburu por ser, igualmente, uno de esos hombres de club que tanto escasean en el hiperprofesonalizado fútbol actual. Si Emery no quiere atender la llamada de la Real, está en su derecho. Ningún problema por ese lado. Pero no me gusta que estemos dando la sensación de mendirgarle. Si no quiere venir, él se lo pierde, pero no lo olvidemos en el futuro. No me gusta que el de la Real sea, ahora mismo, el banquillo para el que más nombres están sonado. No me gusta que parezcamos una casa de subastas. Espero que, una vez acabe la Liga, el consejo que preside Jokin Aperribay acabe de una vez con los rumores.
Y ya que hablamos de lealtades y aficiones, conviene recordar un detalle que los tres partidos de la semana pasada y la noticia de la retirada de Aranburu dejaron en el olvido. Muchas veces he lamentado el trato que el Vicente Calderón le ha dado a la Real. Es imposible no tener en la memoria a Aitor Zabaleta y unas cuantas jornadas de triste recuerdo en las que el estadio del Atlético de Madrid nos ha recibido realmente mal. Sigue habiendo en uno de sus fondos un puñado de descerebrados que no va a disfrutar del fútbol, sino a odiar al contrario. Pero cuando hace una semana esos mismos individuos hicieron amago de mofarse una vez más de la memoria de Aitor Zabaleta, el Calderón lo rechazó. Silbó. Desaprobó públicamente ese cántico del Frente Atlético y lo cortó de raíz. Si hay que denunciar las ofensas, mucho más hay que agradecer los buenos gestos. Y yo me sentí gratificado por esa respuesta del Calderón, esperanzado en que todavía es posible disfrutar del fútbol en cualquier escenario. Antes del partido vi a dos parejas de amigos, uno llevando la camiseta de la Real y otro la del Atlético y eso, en una temporada, en la que la afición de la Real lo ha pasado bastante mal en algunos campos, es un rayo de luz. Ojalá eso se vaya viendo cada vez más y con mayor naturalidad.

jueves, mayo 03, 2012

De capitán a leyenda

"Esta es la mejor despedida a una temporada. Ha sido algo especial, con tanta gente aplaudiéndome. Les estoy muy agradecido a todos. Cuando he salido me notaba hasta cansado. Tenía el pecho y la garganta como bloqueados. Al principio lo he pasado mal, pero luego ya me he calmado. Esto ha sido lo más importante para mí, aunque sé que lo más difícil viene a partir de ahora. Pero en Primera se aprende mucho más que en otras categorías y me gustaría seguir, aunque sólo sea para entrenar con el primer equipo". Esto es lo que dijo Mikel Aranburu cuando debutó en Primera División, en el lejano 22 de junio de 1997. Tanto tiempo ha pasado, sí. Jugó poco más de veinte minutos ante el Logroñés, en Anoeta, con Javier Irureta como entrenador. Luego llegó Krauss, que fue quien le subió al primer equipo. Y luego vinieron muchos técnicos más, pero casi todos confiaron en él.

Son 425 partidos los que ha disputado con la Real, siempre con la Real, y espero que sean 427. Sólo ocho jugadores han vestido la camiseta txuri urdin en más ocasiones que él. Por delante, y hasta que algún otro llegue a estos números, estará Kortabarria. Por detrás, Urreisti. Qué cosas, me acuerdo de aquel primer partido de Aranburu. No lo vi, claro, porque Anoeta está en mi corazón pero muy lejos para geográficamente como para ver tantos partidos como quisiera. Pero recuerdo la foto de Mikel en el periódico al día siguiente, recuerdo la emoción que me producía y me sigue produciendo que un chaval dé el salto a la élite con la Real. Y aquel era menor que yo. Probablemente sería el primer jugador que veía debutar en la Real que había nacido después que yo. Han pasado quince años desde aquello. Toda una vida. 425 partidos. Y 32 goles. Me acuerdo del primero. ¡Cómo lo canté! Al Atlético de Madrid, en Liga, en Anoeta, en la misma temporada que asesinaron a Aitor Zabaleta. Una insuficiente venganza deportiva porque perdimos mucho más. La foto de la celebración de ese gol estuvo colgada varios años de la pared de mi habitación.

Son tantos los recuerdos que tengo de Mikel Aranburu que no sé si voy a entender a la Real sin él. Seguro que sí, es una forma de hablar, una exageración. ¿Pero cómo era la Real sin Aranburu? Ya no me acuerdo. Me costará ver a alguien el año que viene con el 11 en la camiseta. Y cuando vea a alguien debutar con el 29 me acordaré de que ese dorsal estaba en su espalda en aquel Real Sociedad - Logroñés de hace tanto. Me acuerdo de cuando Oriol le reventó la rodilla. No me dolió como a él, pero lo sentí en el corazón txuri urdin que tengo. No me olvidaré nunca del descomunal partidazo que hizo cuando el Real Madrid cayó en Anoeta en la temporada del subcampeonato. Sí, ya sé que de aquel día todo el mundo hablaba de Xabi Alonso, de Nihat, de Darko. Yo salí de Anoeta maravillado por Aranburu. Recuerdo que la Real hizo una rueda de prensa para anunciar su subida al primer equipo, junto a Barkero e Iker Álvarez, una de esas buenas costumbres que ya se ha perdido y que debería recuperarse en un equipo de cantera como es éste. Recuerdo verle con las dos camisetas más bonitas e importantes de la historia reciente del club, la de la Champions y la del centenario. En Europa y en el ascenso. Grandes días.

Pero también recuerdo a Lillo lamentando que en Anoeta se hubiera llegado a silbar a Aranburu. Porque, aunque hoy nadie lo recuerde, eso ha sucedido. Eran los años más oscuros de la historia reciente de la Real, de acuerdo, pero no debemos olvidar que a quien hoy alabamos sin medida por el cariño que le profesamos también se le discutió en el equipo txuri urdin, a pesar de lo mucho que luchó después de la terrible lesión que sufrió para acercarse a su mejor nivel. No debemos olvidarlo para aprender la lección. Mikel Aranburu es un hombre de club. De un club. Del nuestro. Es uno de esos jugadores que nos daba confianza en que jamás vestiría otra camiseta, por muy atractivos que fueran los cantos de sirena. Es uno que firmó una cláusula anti-Athletic cuando peor estaban las cosas con el vecino (¿de verdad alguna vez estuvieron bien?), uno de los que se quedó en el equipo cuando éste conoció el tormento de la Segunda División. Mira que ha fallado goles fáciles, pero qué maravillas fue capaz de hacer cuando parecían imposibles. Como el último que marcó, en el 5-1 al Sporting. ¡Menudo trallazo enganchaste de volea, capitán!

Capitán. Sí, es el capitán de la Real. Y se nos va. Lo ha anunciado hoy. Será real en poco más de una semana, cuando se despida de Anoeta, de la Real, de los realistas. Cuando lo haga, quedará ya para siempre convertido en leyenda.

martes, diciembre 27, 2011

Diez momentos inolvidables para la Real Sociedad en 2011

Hay muchas formas de resumir un año. En doce meses se producen docenas de acontecimientos significativos en la vida de un equipo de fútbol, y la Real no es una excepción. Han pasado muchas cosas en 2011, muchas positivas y algunas que no lo han sido tanto. Pero como estamos en fechas navideñas, pensemos que compensa mucho más acordarse sólo de lo bueno. No habrá en este pequeño resumen derrotas, declaraciones hirientes, polémicas, lesiones o partes de la cara más amarga del fútbol. Estos son los diez momentos más hermosos para el equipo txuri urdin del año que está a punto de finalizar. Son instantes inolvidables, goles para el recuerdo y figuras para engrandecer la historia de este maravilloso club. Para que nadie busque comparaciones de esas que por lo visto ahora no gustan, son cinco de la segunda parte de la pasada temporada y cinco de la primera de la presente.
· El 0-4 al Getafe (15 de enero)
La Real cerró la primera vuelta de la pasada temporada con una memorable goleada. Más memorable de lo que se destacó en su momento. Puede que a muchos les pasara inadvertido el dato, pero el equipo txuri urdin sólo ha conseguido un resultado más contundente que aquel que logró en Getafe jugando fuera de casa, en Primera División y en toda su historia: el 0-5 conseguido en Oviedo en la temporada 1997-1998, en la que la Real fue tercera en la Liga. Xabi Prieto abrió la cuenta del partido de Getafe de penalti, claro penalti. Griezmann hizo el 0-2 antes del descanso con un disparo perfecto a centro de Llorente. Y en los minutos finales fue Aranburu, saliendo desde el banquillo, quien culminó dos magníficos contraataques para poner en el marcador aquel 0-4, que se consiguió ante una más que nutrida representación de la afición realista.
· Cae en Anoeta el todopoderoso Barça (30 de abril)
Quedaban seis jornadas para el final y llegaba el Barcelona a Anoeta. Lo hacía sin perder un partido como visitante en toda la Liga y después de 31 jornadas sin conocer la amargura de la derrota. El récord de la invicta Real de la temporada 1979-1980 estaba en juego y era el propio equipo txuri urdin el que tenía que defenderlo. Lasarte planteó un partido fantástico, pero aún así el todopoderoso Barcelona, con algunos suplentes por su semifinal de Champions ante el Real Madrid pero también con muchos titulares, se adelantó en la primera mitad. En la segunda, tras cambios acertadísimos de Lasarte, Ifrán hizo el empate. Y pocos minutos después Xabi Prieto, de penalti, hizo el 2-1. Una remontada maravillosa ante el posterior campeón de Liga y Champions, que mordió el polvo en Anoeta, en el único partido que perdió como visitante en el torneo liguero.
· El salvador gol de Aranburu al Zaragoza (11 de mayo)
Haciendo caído derrotada la Real en todos los partidos de la segunda vuelta jugados lejos de Anoeta, el duelo ante el Zaragoza, a tres jornadas del final, se convirtió en un partido más que decisivo. Y se jugaba en San Sebastián, donde no se podía fallar. La Real salió al campo con decisión y en una buena primera mitad se adelantó con un gol de Tamudo. Uno de pillo, de los suyos. El Zaragoza empató con una falta directa ejecutada por Gabi. El partido se abrió y hubo ocasiones en las dos porterías. Pero la Real se lanzó con furia a por la meta rival. Encerró al Zaragoza en su área. Y encontró el merecido premio en el minuto 90. Aranburu cazó un balón en la frontal del área y disparó. Con o sin rebotes, el balón entró. La Real ganó. Con estos tres puntos, alcanzó los 44. La salvación virtual. Y el capitán engrandecía así su leyenda.
· La permanencia con el gol de Sutil (21 de mayo)
No había merecido la Real llegar a la última jornada sin tener la salvación ya en el bolsillo, pero su mala segunda vuelta como visitante y las dos derrotas en Anoeta contra sendos colistas, Hércules y Málaga, le condenaron a jugárselo todo en el último encuentro, además contra un Getafe que tampoco estaba salvado. Se adelantó el equipo madrileño, sembrando las dudas en todo corazón txuri urdin. No obstante, las derrotas, ambas en casa, de Mallorca y Deportivo, impidieron que la Real ocupara puesto de descenso en toda la jornada. De hecho, no los pisó en toda la temporada. Sutil, a falta de veinte minutos para el final puso el empate. Las tablas servían a ambos equipos para seguir en Primera, así que el duelo acabó ahí. Fue el Depor de Miguel Ángel Lotina, qué irónica es la vida, el equipo que se fue a Segunda. Poco sabía Sutil que ese iba a ser su último partido y su último gol con la Real.
· El manteo a Diego Rivas (21 de mayo)
Al acabar el último partido de la temporada, y con la alegría de la permanencia ya conseguida, llegó el momento de las despedidas. El manteo a Tamudo fue una muestra de agradecimiento a un jugador que, con unos números impresionantes en la historia de la Liga, decidió vestir un año de txuri urdin. El de Diego Rivas ya aquel día se pudo entender como el final de una era. El mediocentro manchego se ganó a pulso el cariño de la afición, siendo parte esencial de la Real que ascendió y de la que se mantuvo en Primera. Se bajó el sueldo cuando peor lo estaba pasando el club en materia económica. Pero el director deportivo, Loren, mantuvo abierto con él un frente que nunca tuvo mucho sentido. Lloró emocionado en el banquillo al ser cambiado y nos emocionó a todos. Su marcha y la de Martín Lasarte forman parte de lo mismo, pero todo el simbolismo de aquel día se lo quedó el jugador porque al técnico uruguayo no se le pudo agradecer lo que hizo por la Real en el césped de Anoeta.
· Otra remontada ante el Barça (10 de septiembre)
Segundo partido de Liga y primer gran reto de la Real de Philippe Montanier. El naufragio que supuso el primer tiempo se saldó con un claro 0-2, que hacía augurar una goleada de escándalo. Afortunadamente para la Real, el Barça optó por controlar el juego y no agrandar el marcador. En la segunda mitad la Real se transformó, bordó el fútbol, asfixió al equipo blaugrana con su presión y remontó. Primero marcó Agirretxe de cabeza. Después Griezmann culminando un jugadón del mismo Agirretxe que había repelido el larguero. Y pudo ganar en los minutos finales del encuentro, en los que acabó arrinconando en su área al equipo de Pep Guardiola. Quién lo iba a decir. El Barcelona jugó 64 partidos oficiales en 2011. Ganó 46, empató 13 y perdió cinco. De esos cinco equipos victoriosos, sólo la Real ha salido invicta de todos sus duelos contra el equipo blaugrana. Impresionante.
· El gol de Iñigo Martínez al Athletic (2 de octubre)
No es fácil que se vea el nombre de un jugador de la Real cuando a final de cada año se eligen los mejores goles de los últimos doce meses. Pocos hubieran apostado además por el de Iñigo Martínez, un central debutante en Primera División, como el autor del tanto más impresionante que ha visto Anoeta en su historia, cercana ya a los veinte años. En el derbi contra el Athletic de Bilbao cogió el balón en su propio campo y realizó el disparo más perfecto que hemos visto en mucho tiempo. El balón cogió la altura necesaria, la dirección adecuada, y la curva ideal para que Gorka Iraizoz no pudiera hacer nada para detenerlo. En aquel momento era el empate a uno de un encuentro jugado en un horario matinal extraño para un derbi vasco. Lástima que no sirviera para sumar ni un solo punto, pero eso no empaña una obra de arte como ésta.
· Iñigo Martínez vuelve a hacerlo (26 de noviembre)
Iñigo Martínez se empeñó en salirse de las tablas marcando su segundo gol desde el centro del campo en la misma temporada, ni dos meses después del primero. Y éste, además, lo anotó en el minuto 92 y valió tres puntos. Mejor, imposible. Iba ganando la Real en el Benito Villamarín por 0-2, pero se dejó empatar inexplicablemente y gracias a un cambio defensivo que orquestó Montanier. El partido estaba más para el 3-2 que para el 2-3. Pero el bravísimo central txuri urdin robó el balón muy cerca de su área, se apoyó en un compañero para avanzar hasta el centro del campo y desde allí lanzó otra bomba inteligente, con más altura que la del derbi pero todavía con más precisión, golpeando el larguero antes de entrar, dar la victoria a la Real y salvar la cabeza del entrenador francés, que un minuto antes estaba más que destituido.
· Remontada al Málaga con goles de lujo (4 de diciembre)
La Real no es un equipo de grandes remontadas. Alguna de gran trascendencia tiene a lo largo de su historia, pero no son demasiado amplias. Quizá por eso se disfrutó tanto de la que tuvo al Málaga como rival. En el minuto 89, el conjunto txuri urdin perdía por 1-2. Cuando pitó el árbitro, el resultado era de 3-2. Con todos sus delanteros sobre el campo, la Real atropelló al conjunto andaluz. Vela hizo un golazo de chilena cuando el reloj estaba a punto de llegar al minuto 90. Pocos creían en la victoria, pues el gol se celebró ya como un triunfo. Pero ésta llegó. Agirretxe colocó el balón dentro del área, Ifrán lo bajó, dio un toque sutil para colocarse la bola y después otro para introducirla en la portería como si nada. Dos golazos brutales que hicieron enloquecer a Anoeta. Por segunda semana consecutiva, una milagrosa victoria en el descuento evitó la destitución de Montanier.
· Goleada al Granada en la Copa (13 de diciembre)
La memoria suele ser selectiva y muchas veces sólo recuerda el éxito o el fracaso, no cómo se consiguió. Si eso juega a favor de Montanier, cuando dentro de un tiempo se hable de que eliminando al Granada se rompía una racha de 23 años sin superar a un equipo de Primera División en la Copa, se acabará olvidando el nefasto partido de vuelta. La ida sí será hermosa de rememorar. 4-1 en un partidazo que sirvió para que la afición se congraciara con Griezmann, autor del primer tanto y de la mayoría de las acciones de peligro. Xabi Prieto, que regresaba de una lesión, hizo el segundo y el tercero. El Granada marcó el 3-1 y puso la eliminatoria en peligro, pero Ifrán aprovechó sus escasos minutos para hacer el 4-1 definitivo en el último suspiro y con un perfecto disparo desde la frontal del área. La Copa también sirve para gozar, aunque un par de generaciones de realistas ya ni se acordaran de ello.