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domingo, marzo 16, 2014

CLUB DE CAMPO 0 - REAL SOCIEDAD 0 (3-1) La Copa sigue siendo maldita para la Real

No pudo ser. La Real, subcampeona.
No hay manera de que la Real se saque de encima la maldición de la Copa. Por cuarto año consecutivo, las neskak se han quedado a las puertas de la gloria y han perdido la final de esta competición. Sufrió primero en dos ocasiones el dominio del Club de Campo, después cayó contra el Valdeluz y hoy ha vuelto a sucumbir ante el Club de Campo, en el campo del equipo madrileño. Y esta vez, aunque el arbitraje tuvo el habitual tono casero, no hay más explicación que el mal partido de las realistas, el peor de los tres que han jugado en esta competición, que apenas generaron ocasiones de peligro y que sufrieron para llegar con el empate inicial a la tanda fatídica de shoot-outs, donde las jugadoras del Club de Campo fueron mucho más efectivas. No deja de ser curioso que el equipo madrileño se lleve esta Copa de la Reina sin haber ganado ninguno de los tres partidos que ha disputado, superando a sus tres rivales en los strokes.

En honor a la verdad, la maldición de la Copa era también, y sigue siendo, la del Club de Campo. En ese terreno de juego siempre pasa algo que priva a las realistas de la victoria. Hoy ese algo tuvo que ver con la propia Real, atenazada desde el principio y sin la entereza con la que superó a Egara y Atlètic Terrassa en las dos eliminatorias anteriores. La maldición del Club de Campo, la del equipo, se dio por superada tras ganar la Real ante este conjunto la final de la pasada Liga, pero incluso en aquella final a tres partidos no se consiguió la victoria en el Club. Y esa maldición persiste. Lo cual, eso también hay que decirlo, no impide considerar justa la victoria del equipo madrileño, que durante los 70 minutos reglamentarios, y especialmente en la segunda mitad, fue el que más intento lograr la victoria, aunque sus mejores ocasiones llegaran en los penalti córners.

Chiara Tiddi convirtió así el primer shoot-out para la Real.
Todas sus ocasiones fueron en este tipo de jugadas salvo la primera, en la que María evitó con una gran intervención el 1-0 para el Club de Campo, cuando aún se estaba jugando el minuto 8 de la primera mitad. La Real reaccionó bien, y estuvo a punto de marcar en su siguiente jugada, pero sobre todo desperdició un penalti córner, el único que tuvo en el encuentro, en el que Patri Maraña sí encontró el hueco para el disparo pero no la portería. María Gómez tuvo instantes después una nueva ocasión de gol, y a partir de ese momento, poco después del cuarto de hora de juego, el dominio ya fue para el Club de Campo, aunque en el primer tiempo ya no dispuso de ocasiones claras que inquietaran a la portera realista, María López. Los dos finalistas no estaban mostrando precisamente el mejor de sus juegos en esta final de la Copa de la Reina.

Quizá por el fuerte calor para estas fechas que presidió el partido, quizá por el cansancio acumulado, quizá por la maldición copera, lo cierto es que la Real en la segunda parte sufrió mucho a merced de los ataques del Club de Campo. Las madrileñas llegaron a forzar hasta cuatro penalti córners en un cuarto de hora escaso y a las neskak les costó lo indecible llegar con vida al final del tiempo reglamentario. Es verdad que hubo algunos instantes de cierto asedio sobre la portería madrileña y algún contraataque pudo terminar en algo más, pero no se llegó a disponer de verdaderas opciones de perforar su portería. Los shoot-outsparecían inevitables y a la Real sólo le quedaba agarrarse a la enorme categoría de María para detener los lanzamientos del Club de Campo y a que la maldición liguera con el equipo madrileño se rompió precisamente en una tanda de estas características en la Liga 2012-2013.

María Gómez no marcó y la Real dijo adiós a la Copa.
Pero esta vez la Real no salió victoriosa en esa suerte del hockey. Se adelantó el Club de Campo y Chiara Tiddi empató en el primer shoot-outdel equipo txuri urdin. Las esperanzas de la Real se multiplicaron cuando las madrileñas erraron su segundo intento, pero a partir de ahí todo salió mal. Primero falló Patri, el marcador se puso después en 2-1, Maider Altuna tampoco consiguió acertar con la portería y el Club de Campo hizo el 3-1, obligando a la Real a marcar los dos lanzamientos que le restaban y a María a detener el último de sus rivales. Pero el match point sentenció a la Real a la primera. María Gómez no acertó y sin agotar su quinto disparo el título se lo quedó el Club de Campo. La Copa sigue siendo maldita para la Real. El Club de Campo como escenario sigue siendo maldito para la Real. Pero antes o después todas las maldiciones caen. Todavía puede haber vendetta en la Liga, donde el paso de la Real es aún más firme que el que mostró en la Copa antes de la final. Y el año que viene, otro intento.

sábado, marzo 15, 2014

REAL SOCIEDAD 2 - ATLÈTIC TERRASSA 0 Lanzadas a por la Copa

Las neskak celebran el pase a la final.
La Real ya está en la final de la Copa de la Reina, tras vencer en la semifinal al Atlètic Terrassa con claridad y categoría, dejando el partido casi sentenciado en una brillante primera mitad, controlando el partido durante sus 70 minutos a excepción de un pequeño tramo al final del primer tiempo y sin apenas ocasiones de sufrimiento para mantener la merecida victoria. A diferencia de lo que ocurrió en los cuartos de final con el Egara como rival, donde las neskak se mostraron algo más nerviosas e imprecisas al principio, contra el Atlètic Terrassa su actuación fue mucho más solvente desde el comienzo. Lo sorprendente, de hecho, es que el primer gol tardara 18 minutos en llegar, porque la Real lo mereció casi desde el primero, imprimiendo al partido mucho ritmo y llegando con mucha claridad a la portería del equipo catalán.

Poli Guajardo fue la primera en probar suerte de cara a la portería rival, pero su lanzamiento se marchó por encima del larguero cuando ya casi se cantaba el gol. Casi a continuación, Lucía Ybarra estuvo muy cerca de anotar tras culminar una maravillosa contra iniciada desde la defensa realista. María Gómez sumó dos ocasiones más sin fortuna. Y un posterior pase cruzado de Anabel Flores no encontró rematadora. Todo eso fue lo que sucedió en los primeros 17 minutos de partido, en los que el Atlètic Terrassa sufrió muchísimo para contener el buen juego realista. El resultado a esa espléndida primera parte llegó en ese mencionado minuto 18, cuando Nereba Belzunegi consigió pinchar la bola para introducirla en la portería. La justicia de la ventaja realista era incuestionable.

Nereba acaba de hacer el 1-0.
Para tener una idea de la superioridad que estaba demostrando la Real, basta decir que la primera llegada del equipo tarraconense no se produjo hasta el minuto 21, cuando ya quedaba menos de un cuarto de hora para llegar a los 35 minutos reglamentarios, pero María López estuvo sensacional para evitar el tanto del empate. Como también lo estuvo en los dos penalti córners de que dispuso el Atlètic en los minutos siguientes, sin duda los mejores del equipo catalán y los de más sufrimiento para el donostiarra. Pero el equipo, que ya había demostrado lo bien que podía jugar al hockey en el arranque del encuentro, mostró también que sabe apretar los dientes cuando el rival consigue imponerse. Mantener la ventaja fue fundamental hasta recuperar las sensaciones en ataque.

Y para eso ni siquiera hizo falta esperar al segundo tiempo. A falta de dos minutos para el final, Lucía se quedó en clara situación de gol y provocó el primer penalti córner. Patri Maraña estuvo cerca de anotar ahí, pero la jugada se saldó con un segundo penalti córner, ya con el tiempo cumplido, y ahí sí acertó la realista, sumando el segundo gol de la Real en el partido y el segundo personal en esta Copa de la Reina. En la segunda mitad, las neskak supieron controlar en todo momento los intentos de reacción del Atlètic, cortando con mucha categoría sus ofensivas y presionando muy bien su salida. De hecho, el equipo catalán sólo estuvo cerca de recortar distancias en un penalti córner de que dispusieron cuando sólo quedaban diez minutos para el final.

Así entró la bola para subir el 2-0 al marcador.
A la Real no le hizo falta forzar la máquina para mostrar su superioridad. Pudo ampliar aún más su ventaja a los 9 minutos aprovechando una inferioridad numérica del Atlètic, y justo antes de ese penalti córner del Atlètic, pero fue un segundo tiempo de mucho más control que ataque desbocado. No hacía falta, el partido ya se había ganado en la primera mitad y sólo quedaba ver cómo se agotaba el tiempo sin que pasaran demasiadas cosas en la segunda. La Real ya está en la final, haciendo valer los pronósticos. Por el otro lado del cuadro tampoco hubo sorpresas y el rival realista será el Club de Campo. Eso sí, las sensaciones son opuestas. Mientras la Real ha ganado sus dos partidos por el mismo resultado, 2-0, y con grandes picos de juego, el Club de Campo ha sufrido lo indecible en ambos y ha pasado en la tanda de strokes. Una final es una final, pero la Real va lanzada a por la Copa.

viernes, marzo 14, 2014

EGARA 0 - REAL SOCIEDAD 2. Una gran segunda parte para llegar a semifinales

Así convirtió María Gómez el 0-1.
La Real ya está en semifinales de la Copa de la Reina tras superar al Egara con relativa comodidad. El 0-2 que campeaba en el marcador al final del encuentro de cuartos de final de este condensado torneo que acoge el Club de Campo de Madrid no terminó de hacer justicia a las neskak realistas, que pudieron golear en una estupenda segunda parte tras los nervios de la primera. Fue, en ese sentido, un claro partido copero, con el clásico miedo a cometer un error que dejara fuera al equipo a las primeras de cambio, pero en realidad el pase a la siguiente ronda nunca estuvo en peligro. Los primeros 35 minutos fueron de dominio territorial del equipo txuri urdin, hoy de negro, pero faltó mucha precisión en los pases y generar auténtico peligro sobre la portería del Egara catalán, que apenas pasó del centro del campo en toda la primera mitad.

Con sensaciones no demasiado positivas en general en esos primeros 35 minutos, lo cierto es que la Real encontró toda una autopista en la banda derecha de su ataque, y Patri Maraña primero, Anabel Flores después y Poli Guajardo ya en los últimos minutos de la primera mitad aprovecharon esa vía y llegaron a conectar centros muy peligrosos casi desde la línea de fondo, aunque ninguno de los tres encontró rematadora. Esas ocasiones y dos penalti córners de los que dispuso la Real en el primer cuarto de hora del partido fueron las ocasiones más claras, sin que las neskak tuvieran que sudar demasiado para mantener su portería a salvo. La sensación de superioridad realista era total, pero sus muchos fallos en pases aparentemente sencillos impidieron que las llegadas de auténtico peligro fueran más numerosas.

El 0-2 definitivo llegó de penalti córner.
Afortunadamente, todo cambió para bien en la segunda mitad. No tardó ni dos minutos Maider Altuna en protagonizar una sensacional jugada, esta vez por la banda izquierda, que concluyó con un espléndido centro que remató a gol María Gómez, adelantándose a su defensora y colando la pelota entre las piernas de la guardameta. Con el 0-1, la Real sólo pasó un momento de apuro, cuando cinco minutos después tuvo que defender un penalti córner. A partir de ahí, las neskak se adueñaron completamente del partido y pudieron marcar muchos más goles. Aprovechando los dos minutos de superioridad que dio a las realistas una tarjeta verde para una de las jugadoras del Egara, la Real consiguió forzar un nuevo penalti córner. A la tercera ocasión en esta suerte tan peligrosa del hockey, llegó la vencida. Muy bien ejecutado, fue Patri la autora del 0-2.

Antes de ese segundo tanto, Lucía Ybarra tuvo una ocasión clarísima para aumentar la ventaja, y después de que la Real prácticamente sentenciara el encuentro con el segundo tanto las opciones las tuvieron Nereba y Ainhoa Belzunegui, además de un cuarto penalti córner que no fue gol por la espléndida parada de la portero del Egara. El paso atrás que dio el equipo txuri urdin permitió buscar salidas a la contra y con el paso de los minutos el Egara fue presa de los nervios y acabó tirando la toalla, con un penalti córner más como única aproximación a la portería realista. La victoria de la Real fue clara, justa e incluso corta para los méritos adquiridos en la segunda mitad, donde los desajustes y la ansiedad del primer tiempo encontraron solución gracias al tempranero tanto de María. En semifinales espera el Atlètic Terrasa. Club de Campo y Polo jugarán por el otro lado del cuadro para dirimir el otro equipo finalista.

sábado, junio 18, 2011

La Real femenina hizo historia... y hará más en el futuro

Soñar es importante en el mundo del fútbol. Y soñar con lo insospechado, aún más. Hace apenas siete años, alguien soñó con que una Real Sociedad en categoría femenina era necesaria. Y se puso en marcha, sobreviviendo hasta hoy a pesar de la precariedad económica que ha vivido y sigue viviendo el club. Hace algunos años menos, el sueño era ascender a la Superliga. Y se consiguió. Este año, el sueño fue entrar en Europa. Y no se consiguió pero después de empatar a puntos con el Athletic en la primera fase de la Superliga, ya falta poco para conseguirlo. Mientras tanto, el sueño fue la Copa de la Reina. La Real llegó hasta la final four de la competición. Le tocó en suerte como rival el Fútbol Club Barcelona. Y como el equipo blaugrana sólo había sido capaz de empatar los dos partidos de la temporada liguera contra el txuri urdin, el sueño era pasar a la final. No fue posible. El Barça ganó por 2-0. Pero los sueños siguen vivos, como mostraron las jugadoras con una actitud intachable bajo un calor muy intenso y sus aficionados, que dieron una lección de lo que es animar a un equipo en cualquier condición, ganando o perdiendo, en casa o a cientos de kilómetros, a los chicos o a las chicas.

Me tienen que perdonar nuestras chicas y los asiduos a sus partidos. Es la primera vez que acudía a uno de ellos (siguiendo esa máxima de que siempre intentaré estar donde la Real se juegue algo, y ayer había un título en disputa) y todavía no tengo sobre ellas el mismo conocimiento que de Bravo, Xabi Prieto, Griezmann o Aranburu. Todavía no sé cómo juega esta Real, cuáles son sus puntos fuertes, de qué jugadoras hay que estar pendiente (aunque, obviamente, las noticias sobre la internacionalidad de Marina Agoues ya hacen de ella una futbolista a seguir). A eso contribuímos todos, los que no prestamos a este equipo la atención que merece. Y cuando digo todos, hablo de la Real (que tendría que dar más protagonismo en su web a este conjunto) y de los medios de comunicación (¿por qué no se da más difusión a esta categoría futbolística? Al menos Teledeporte sí ofreció en directo los partidos de semifinales de esta Copa de la Reina), pero también me incluyo. En la distancia, no tengo un fácil seguimiento de los avatares de la Real femenina, pero me han conquistado. A partir de ahora, las citas en Madrid serán tan importante para mí como las del primer equipo. Allí estaré cuando jueguen. Y lo contaré en este pequeño rincón txuri urdin.

Fueron titulares Sokoa Azkarate, Ainara Herrero, Irene Paredes, Sandra Ramajo, Evelyn Santos, Maite Lizado, Larraitz Lucas, Aintzane Encinas, Maialen Zelaia, Marina Agoues, a Itziar Gastearena, y en la segunda parte entraron Ana Magaña, Idoia Agirre y Gurutze del Ama. Poco a poco iré aprendiendo los nombres futbolísticos, imposible no hacerlos con la gran afición que arrastran las chicas. E imposible no tener esa deferencia cuando ellas lo ponen todo en el campo. Absolutamente todo. Luchan desde el primer minuto hasta el último, y lo hacen desde unas condiciones precarias. El suyo no es un fútbol profesional. Tienen sus trabajos, sus estudios. Se ven obligadas a dejan el equipo cuando se marchan a estudiar de Erasmus. Tienen que acoplar sus calendarios de exámenes con los partidos. Le dedican horas al deporte aún después de sus jornadas laborales. Y no sólo las jugadoras, también el equipo técnico. Su esfuerzo por la camiseta que tanto queremos se merece un reconocimiento por parte de todos nosotros. Vaya, desde aquí, el mío. Sólo el primero. El año que viene ahí seguiré.

Porque, en el fondo, no me importa que ayer la Real perdiera. En absoluto. La historia de la Real no se escribe sólo con sus grandes triunfos. Pero, ojo, no perdamos de vista que el de ayer fue también un triunfo. Era la primera vez que la Real, en su todavía corta historia, jugaba esta fase final de la Copa de la Reina. Y plantó cara a todo un Barça. No fue un partido demasiado vistoso ni tuvo grandes ocasiones de gol, pero en la primera parte ese sueño de ganar y acceder a la final no estuvo tan lejano. En absoluto. La Real no llegó a tirar a puerta, y ahí estuvo su principal carencia en el partido, pero supo maniatar en los primeros 45 minutos el juego de toque del Barça. El balón se movió mucho por la franja central del terreno de juego, y apenas llegó a las áreas. A la Real le costó mucho, pero tuvo sus pequeñas opciones de adelantarse en el marcador, sobre todo a balón parado, momentos en los que el Barça sufrió. Atrás, la defensa realista y su centro del campo se bastaban, con mucha superioridad, para cortar todos los centros que las jugadoras blaugranas querían meter hacia las bandas. El partido parecía bastante controlado y el peor enemigo que tenían las nuestras era el calor.

Nadie es culpable de que haga calor y, sin duda, las altas temperaturas las sufren los dos equipos, pero fue evidente que a la Real le afectó más que al Barça. Esto se podría haber solucionado buscando otra hora para el partido, que se jugó a las 18.00 horas (la segunda semifinal, en la que el Espanyol venció al Atlético de Madrid por 1-0, se jugó a las 20.30). Pero la Federación cometió aquí un patinazo que hizo un flaco favor al espectáculo deportivo. En realidad, la organización fue desastrosa. No se permitió el acceso del público hasta quince minutos antes del partido, lo que impidió a los seguidores ver el calentamiento. A los responsables federativos ni siquiera les importó que hubiera niños pequeños aguantando el sol en la explanada de entrada. A los aficionados se les hizo tirar latas y tapones de botellas, cuando junto al campo había una máquina de refrescos que, obviamente, vendía latas y el bar del recinto no tenía orden ni preocupación alguna en quitar los tapones. Todo fue un absurdo. Como que la bandera de la Real le tuviera que traer el equipo, por lo que fue retirada nada más acabar su partido, dejando un solo mastil vacío. Suspenso para la Federación, que debería trabajar más para promocionar el fútbol femenino.

La segunda parte fue un ejercicio de impotencia para todos. La Real se vio pronto en desventaja (el 1-0 llegó en el minuto 51) y no se puede decir que el gol fuera una sopresa, pues el Barça se lanzó a por el partido desde el comienzo de la segunda mitad. El encuentro se acabó en el minuto 73, cuando llegó el 2-0, fruto de una falta directa. No fue, tampoco, una buena jornada para la árbitro, que entre otras perlas no dudó en amonestar a Maite Lizaso en el 92 por protestar, después de tener un buen rato fuera del terreno de juego a Irene Paredes. En el minuto 74, unos minutos antes de anotar el Barça su segundo tanto, se anuló un gol a la Real, por un claro fuera de juego. Ahí se le empezaron a escapar el tiempo y las ilusiones a las jugadoras realistas que, en todo caso, no dejaron de empujar hasta que la colegiada señaló el final. En realidad, en los minutos finales fue el Barcelona el que estuvo más cerca de marcar y pudo ampliar el marcador hasta en varias ocasiones, una de ellas desbaratada espectacularmente por Soko con una buena parada abajo. A pesar de los sangrantes cuatro minutos de descuento (que dilapidó casi en su totalidad la propia árbitro), no hubo mucho más que hacer. Sólo felicitar a los dos equipos. A la Real por su sincero esfuerzo, al Barcelona por el triunfo.

Además de ese esfuerzo de las chicas, los aficionados también lo pusieron todo de su parte. La gente de la Real es una gozada. Lo digo año tras año cuando analizo la temporada de la Real. Y lo tengo que decir también aquí. Porque la afición de la Real no se resume en las 25.000 personas que van a Anoeta cada quince días. No, claro que no. La afición de la Real escribe su historia en días como el de ayer. Cuando toca viajar para animar a quien porta la camiseta txuri urdin, cuando se va a eventos que para la mayoría de la gente no tendrían la menor importancia pero que para nosotros son vitales porque hay alguien defendiendo con su sudor (y ayer también con sus lágrimas) el escudo de la Real, cuando se anima todavía más en la derrota. Lo de ayer, probablemente, no entrará en los libros de historia, de la Historia con mayúsculas de la Real. No se recordará gesta deportiva alguna como el gol de Zamora, pero para los que estuvimos allí fue un momento especial. Por lo vivido durante el partido y por lo de después, cuando el equipo agradeció con creces nuestra presencia. Y no, es al revés. Somos nosotros los que tenemos que agradecer al equipo su dedicación.

Su dedicación y sus detalles para con la gente. Nada más recibir el trofeo que acredita a la Real como finalista de la Copa de la Reina, Larra se acercó a la grada, secundada por todo el equipo. No sé si los seguidores de todos los equipos pueden decir lo mismo, pero en la Real los éxitos siempre son de todos. Siempre. Y estas chicas lo expresaron desde el primer momento, ya desde que saltaron al campo con la mirada agradecida puesta en la grada, en las decenas de camisetas txuri urdin que la poblaron con entusiasmo. Allí, en el lateral del estadio (¿por qué demonios la Ciudad del Fútbol de la Federación Española de Fútbol tiene una pista de atletismo?), la Real ganó por goleada al Barcelona, pero también hubiera ganado al Atlético de Madrid, a pesar de que éste jugó en casa. Y las chicas lo agradecieron. Quizá no se den cuenta, pero elegir el fondo de la afición para su foto posando con el trofeo es un gesto formidable que nos tiene que llenar de orgullo. Porque, sí, todos fuimos parte en el éxito de estas chicas. Éxito, porque la derrota no empaña una trayectoria como la suya en esta temporada 2010-2011 y en los años precedentes.

Quien no esté familiarizado con el fútbol femenino o con este equipo probablemente piense que exagero con estos elogios. Pero quien estuvo allí sabe que no. Quien lo vivió, quien lleva tiempo viviendo el devenir de estas futbolistas, sabe que merece la pena ir a estos modestos campos de fútbol para ver este deporte y a este equipo. No hay enormes y modernas gradas llenas de gente. No hay medios de comunicación, ni portadas, ni minutos de informativos en televisión. Pero lo que tampoco hay es mucho del vicio que ya emponzoña el fútbol profesional. Aquí se juega por amor al deporte, por la camiseta y por la gente. Aquí se juega para ganar, sí, pero también para disfrutar. Y el disfrute se contagia a la grada con mucha facilidad. Allí no hay piques, no hay insultos. Hay una sana convivencia entre las aficiones y muchas ganas de que las jugadoras noten nuestra presencia. Quien me iba a decir a mí que iba a acabar haciendo más de 400 fotografías o que mi garganta se iba a resentir tanto después del primer partido de fútbol femenino que he visto. Y la culpa es de ellas. Porque, para nosotros, aquí está, éste es el equipo txapeldun. Y lo seguirá siendo.


(Ignacio, muchas gracias por tu insistencia y por tu ayer justamente premiado entusiasmo con este equipo)