jueves, agosto 29, 2019

PREVIA Athletic - Real Sociedad. Nunca es un partido más

Celebrando el 1-3 de la temporada pasada en San Mamés.
Da igual cuántas veces lo hayan repetido desde el otro lado de la A-8, el derbi nunca es un partido más. Lo repiten, y curiosamente ni siquiera los jugadores del Athletic lo creen, puesto que no faltan en los últimos años quienes tratan de calentarlo. En esta ocasión (viernes, 22.00 horas, San Mamés, Gol) ha sido Iñaki Williams, a quien no hace falta desmentir porque la realidad lo hace por sí sola. Y tampoco hace falta responderle, porque es el campo donde hay que demostrar que esto es un derbi. Una Real canterana, joven e inexperta ya lo hizo el año pasado, y aspira a encadenar una segunda victoria consecutiva en San Mamés con sus ilusionantes fichajes y después de un muy buen inicio de temporada en cuanto a resultados y con prometedora pero todavía imperfecta imagen sobre el césped. No, el derbi no es un partido más. Vale lo mismo que los demás, pero gusta mucho ganarlo. Y duele mucho perderlo, como saben aunque no siempre reconozcan en Bilbao.

La hora del partido y la cercanía de las dos ciudades ha hecho que Imanol se guarde las cartas hasta el último momento. Como ya es costumbre en circunstancias de esta índole, el técnico txuri urdin ha decidido no ofrecer la convocatoria para el partido en la víspera. No se esperan, no obstante, demasiadas sorpresas. El único que no está ya a disposición de Imanol es Sagnan. Tampoco se espera que Aritz Elustondo entre en la lista. De esta forma, el técnico tendría a su disposición 22 jugadores y tendría que hacer cuatro descartes. Si sigue la tónica de las dos primeras jornadas, Gorosabel, Sangalli y Pardo tendrían muchas papeletas para quedarse en San Sebastián. Y el cuarto, el más complejo de elegir viendo las alternativas que tiene ahora mismo la plantilla realista, podría ser uno de sus seis atacantes. O Kevin, al que se busca equipo por si llega Monreal.

Hay cuatro incógnitas en el once inicial, que no parece probable que sea el mismo por tercera jornada consecutiva. Sí repetirán Moyá bajo palos, retrasando al menos una semana más el debut de Remiro, y Zaldua y Aihen en los laterales. Parece más que probable que Llorente recupere su puesto en la zaga, y la duda es si lo hará junto a Le Normand o junto a Zubeldia, y parece tener más papeletas el segundo. Illarramendi, de vuelta como se vio en Mallorca, es fijo en el centro del campo, y repetirá junto a él Odegaard. El otro puesto en la zona intermedia del 4-3-3 inicial se lo juegan Merino y Zurutuza, que podría estrenar titularidad. Arriba, los dos cambios que metió Imanol en Mallorca y que ayudaron a ganar el partido abren las dudas. No con el titularísimo Oyarzabal, que buscará marcar otra vez al Athletic, por cuarto derbi consecutivo, pero sí con Januzzaj y Willian José. El primero tiene más papeletas para quedarse en el banquillo, y saldrían de inicio Portu o Barrenetxea. Isak podría sentar al brasileño, aunque este relevo parece menos probable que el anterior.

Real y Athletic afrontan el primer derbi de la temporada después de haber sumado ambos cuatro puntos, y desde posiciones europeas. Los de Gaizka Garitano son quintos y los de Imanol Alguacil sextos, calcando resultados y número de goles a favor y en contra. La diferencia está en que la Real ha disputado sus dos primeros partidos a domicilio, y afronta en San Mamés el tercero lejos de un Anoeta que está recibiendo los últimos retoques para el estreno liguero, que llegará después del parón de selecciones, y el Athletic ya ha jugado en su casa, en la primera jornada ante el Barcelona. Los dos equipos, dos puntos por detrás de Sevilla y Atlético de Madrid, los únicos que cuentan sus partidos por victorias, forman parte del grupo de ocho que han conseguido finalizar las dos primeras citas del calendario sin conocer la derrota.

La historia pone el derbi de San Mamés del lado del Athletic, pero los datos más reciente hablan de un cambio de tendencia. En total, han sido 72 los derbis disputados en Bilbao, de los cuales el equipo local ganó 38, la Real 14 y los 20 restantes se saldaron con empate. Pero la cosa ha cambiado, y los números desde el último ascenso realista, en 2010, hablan de un empate técnico. Cada uno de los dos equipos ha ganado tres derbis desde entonces, y los tres restantes se saldaron con empate. La Real ha puntuado en cinco de los últimos seis, y su única derrota en San Mamés en ese tiempo fue el 3-2 de la temporada 2016-2017. Volviendo a los datos globales, 1-4 es la mayor goleada lograda por el conjunto txuri urdin, fue en la temporada 1987-1988, con dos tantos de Begiristain y uno más de Loren y Bakero. La victoria más holgada del Athletic fue el 7-0 de la campaña 1934-1935.

En el último derbi disputado en Bilbao, la pasada temporada, la 2018-2019, la Real logró su mejor triunfo a domicilio de toda la Liga. El equipo todavía entonces en manos de Asier Garitano llegó a San Mamés plagado de bajas y un once formado casi por completo por canteranos barrió al Athletic. La victoria comenzó a fraguarse con un penalti señalado por el VAR y después de que Hernández Hernández dejara pasar una patada de Iñigo Martínez a Sangalli a la altura del cuello. El penalti, de libro. La transformación de Oyarzabal, de lujo. Muniaín empató en la jugada siguiente, aprovechando una serie de carambolas en el área. Nada más arrancar el segundo tiempo, un sensacional pase de Zubeldia desde la derecha lo remató Sangalli dentro del área. En el minuto 74, Oyarzabal puso la puntilla, con beso al escudo, transformando un segundo penalti cometido sobre Bautista.

sábado, agosto 24, 2019

PREVIA Mallorca - Real Sociedad. La prueba del recién ascendido

La Real salió derrotada en su última visita a Mallorca, en 2012.
La Real nunca ha sido amigo de estos duelos ante equipos recién ascendidos, pruebas en las que el hambre con la que llegan a la élite estos conjuntos acaban equilibrando la teórica, muy teórica siempre, superioridad de un equipo pensado para competir por Europa. Así es como viaja el equipo de Imanol a Baleares para enfrentarse al Mallorca (domingo, 17.00 horas, Son Moix, Movistar La Liga). No hay que olvidar que la Real arranca la Liga con tres partidos fuera de casa y que no puede permitirse el lujo de dejar de puntuar, por lo que buscará seguir la buena senda del empate logrado in extremis en Valencia, que es lo que le permitirá no perder comba con la cabeza a la esperar de luchar por convertir a Anoeta en el tan ansiado fortín que no fue la pasada campaña. Y tampoco hay que olvidar que Imanol cuenta con una plantilla larga que le da muchas posibilidades.

Sí Pardo ya fue noticia por su ausencia en la primera jornada por decisión técnica, quedarse fuera también en la segunda parece ser la más clara invitación a coger la puerta de salida. Esa es la primera gran noticia de esta segunda lista de la temporada que ofrece Imanol. La segunda, dos ausencias inesperadas y de última hora, las de Barrenetxea y Kevin por distintas cuestiones médicas que no parecen revestir gravedad. Se unen en la enfermería a Aritz Elustondo y Sagnan. La buena noticia, como ya se apuntaba en los últimos entrenamientos, es que Portu está ya listo para debutar con la Real y eñforma parte de los 18 elegidos para viajar a tierras baleares. El otro que se une al grupo para suplir las ausencias médicas es Gorosabel. El resto, los mismos 15 que formaron la convocatoria para el partido de Mestalla, contando con Llorente tras cumplir la sanción que arrastraba de la pasada temporada, en el enésimo ridículo de la supuesta mejor Liga del mundo. Esto significa además que Sangalli también tendrá que ver la segunda jornada por televisión.

La apuesta de Imanol por Moyá en la primera jornada tiene visos de repetirse en su tierra, con lo que Remiro tendrá que seguir esperando un debut que probablemente no llegará hasta después de San Mamés. En la defensa entrará Llorente, en principio junto a Le Normand, aunque esta será una buena prueba de fuego para saber si la apuesta por Zubeldia fue puntual o estratégica. En los laterales repetirán Zaldua y Aihen. Por delante de ellos, estarán como en Valencia Illarramendi, Merino y Odegaard. Oyarzabal es indiscutible, Januzaj será otro de los atacantes aunque tiene la amenaza de Portu y Willian José e Isak se juegan la plaza restante. Para el banquillo parecen seguros Gorosabel, Guevara y Zurutuza, aunque Imanol nos tiene acostumbrados a las sorpresas.

Como es lógico, la clasificación todavía no nos da una radiografía clara de opciones y posibles rivales por los objetivos, pero la primera jornada demostró que ahora mismo la Real es un equipo que compite fuera de casa y que el Mallorca va a ser duro de roer en su estadio. El conjunto txuri urdin abrió la competición en la undécima plaza, con un punto, los mismos que tienen los otros tres equipos que ahora mismo pueblan la zona media de la tabla. El Mallorca, por su parte, sorprendió al otro equipo guipuzcoano de la categoría, el Eibar, y dejó en casa los tres primeros puntos del campeonato, aupándose hasta la tercera posición. Obviamente, esos dos puntos que separan a Mallorca y Real son los mismos que ahora mismo tiene que remontar la Real para llegar a los puestos europeos por los que se siente obligada a pelear en el campeonato.

Hasta la fecha, son 25 los encuentros que han jugado Mallorca y Real Sociedad en territorio balear, 22 de ellos en Primera División. Y no se puede decir que el equipo txuri urdin sepa lo que es ganar allí con frecuencia, ya que solo lo ha hecho en tres ocasiones, por trece triunfos locales y seis empates. La victoria más holgada de la Real es el 1-3 de la temporada 2002-2003, la del subcampeonato, con goles de De Pedro de penalti, Karpin y Kovacevic. En la campaña 2005-2006 tuvo lugar la mayor goleada recibida por la Real, 5-2. El conjunto donostiarra acumula siete visitas ligueras a Mallorca sin ganar, cinco derrotas y dos empates. La última victoria, la ya mencionada de la 2002-2003. En Segunda División se han cruzado en tres ocasiones, todas en los años 40 del pasado siglo, y la Real no sabe lo que es ganar en Mallorca, dos derrotas y un empate.

La última vez que Mallorca y Real Sociedad se vieron las caras en las islas fue en la tercera jornada de la temporada 2012-2013, cuando el conjunto de Philippe Montanier estaba todavía lejísimo de arrancar y de convertirse en la máquina que acabó asaltando los puestos de Champions League. Los realistas pasaron sin pena ni gloria por el entonces Iberostar Estadi, a pesar de que trató de dominar en los primeros minutos. El Mallorca fue equilibrando la contienda, con ocasiones para los dos equipos solo a balón parado, y tras el descanso lo hizo ya definitivamente tanto en el juego como en el marcador. El único gol del partido, el definitivo 1-0, lo hizo además un exrealista, Víctor Casadesús, rematando de cabeza en plancha. Xabi Prieto pudo empatar, en una ocasión clamorosa que la defensa mallorquinista sacó bajo palos, pero la Real tampoco mereció mucho ese punto.

viernes, agosto 16, 2019

PREVIA Valencia - Real Sociedad. Ganas de Real

Illarra, en el partido de la pasada temporada en Mestalla.
Hay muchas ganas de ver a la Real. Desde que Imanol cogió las riendas del equipo por primera vez, su grupo ha estado inmerso en una transformación más profunda de lo que podría parecer. Los referentes de aquel equipo ya no están. En los últimos meses se han ido Xabi Prieto, Agirretxe, Carlos Vela, Carlos Martínez o Iñigo Martínez, y este verano se han marchado efectivos de tanta relevancia como Rulli, Navas o Juanmi. Hay cambio. Y hay un rejuvenecimiento de una plantilla que ya era joven la pasada temporada. Hay ganas de ver si los potrillos del Sanse que deslumbraron la pasada campaña se estabilizan en la élite y también las hay de ver a los jóvenes fichajes, los Remiro, Odegaard o Isak. Hay ganas de Real, y por muchas críticas que se puedan verter sobre la dirección deportiva por sus decisiones, hay osadía en el proyecto txuri urdin. Ahora empieza la competición y será ahí donde comprobemos si las ganas de Real que tenemos están justificadas.

Con 24 fichas en el primer equipo, nos vamos a tener que acostumbrar a que las convocatorias de Imanol dejen muchas noticias y titulares cada semana. El primero, la ausencia de Pardo. El riojano es uno de los tres descartes por decisión técnica de la primera lista de la temporada, y tendrá que ver el partido por televisión, como lo harán Gorosabel y Sangalli. La convocatoria la forman 19 jugadores, incluyendo a Llorente, que podría jugar si finalmente los estamentos deportivos dan un muy tardío indulto, y al potrillo Aranbarri, que sería su sustituto en caso de no poder jugar. Aritz también podría recibir el mismo perdón, pero se pierde el partido por lesión, como Sagna y Portu, que tendrán que esperar para debutar con la camiseta txuri urdin. Barrenetxea, Illarramendi y Willian José, que en algún momento de la semana fueron duda, se han colado en el primer corte marcado por Imanol.

La situación vivida con Rulli ha dejado bien a las claras que Remiro será el guardameta titular de esta temporada. En Valencia se espera que le arrope una defensa formada por Zaldua y Aihen Muñoz en los laterales y Le Normand y Llorente por el centro. Si este último no pudiera jugar finalmente por sanción, Zubeldia tiene todas las papeletas para ejercer de central. Por delante, da la impresión de que el centro del campo lo formarán Illarramendi, siempre y cuando esté listo para jugar desde el inicio, Merino y Odegaard. Y delante de ellos son fijos Oyarzabal y Januzaj, con la duda del 9, decisión condicionado por el estado físico de Willian José, lo que podría dar la titularidad a Isak. Par el banquillo parecen claros Moyá, Kevin Rodrigues, Aranbarri si finalmente entra en la lista, Guevara, Zurutuza y Barrenetxea.

La historia reciente ha cambiado mucho la estadística general de los Valencia - Real Sociedad. En los últimos ocho enfrentamientos entre ambos equipos en Mestalla, el equipo txuri urdin ha ganado nada menos que en cinco, por dos victorias del conjunto che y un empate, el de la pasada temporada, que rompió más de una década sin igualadas entre estos dos equipos. Esos magníficos resultados no ocultan que Valencia es una plaza muy complicada para la Real, que ha jugado allí en 68 ocasiones, siempre en Primera División, y ha salido derrotada nada menos que en 43, a los que el equipo realista contrapone trece triunfos y doce empates. El mejor resultado cosechado por el conjunto donostiarra es el 2-5 de la temporada 2012-2013, cuando marcaron De la Bella, Mikel González, Ifrán, Agirretxe y Vela. El 7-1 que le endosó el Valencia a la Real en la 1934-1935 es su triunfo más holgado.

Como se ha dicho, la pasada temporada, la 2018-2019, Valencia y Real empataron en Mestalla, y lo hicieron sin goles. Normal, ante las pocas ocasiones de gol que hubo en todo el partido. Rulli tuvo que atajar algunas, pero salvo en los minutos finales fue un partido bastante plácido. La Real, que dominó con mucha tranquilidad la pelota durante los primeros 45 minutos ante un Valencia que parecía sestear, no inquietó a Neto en todo el encuentro, y apenas rozaron el gol Januzaj e Illarramendi en sendos rechaces de jugadas a balón parado. El Valencia encerró a la Real en su área en los minutos finales, pero solo provocó una buena parada de Rulli, a un disparo desde la frontal a cargo de Piccini que despejó bastante bien con las dos manos. El argentino enmendó una mala salida en un córner que Gameiro envió arriba.

viernes, junio 28, 2019

Oyarzabal, Merino y Zubeldia, a un paso de hacer historia

Oyarzabal, goleador en la semifinal.
Mikel Oyarzabal, Mikel Merino e Igor Zubeldia están a un paso de hacer historia. El domingo jugarán la final del Europeo Sub-21 y, si logran el triunfo, entrarán en el selecto grupo de realistas que son campeones de la categoría. Hasta ahora, la selección española ha logrado cuatro títulos y hubo representantes realistas en tres de los cuatro campeonatos en los que la ahora conocida como la Rojita se llevó el título.

Cuando el combinado español ganó su primer título, en 1986, el formato de la competición no tenía nada que ver con el actual. Entonces todas las eliminatorias, incluida la final, se jugaba a doble partido y en las sedes escogidas por los contendientes. Como el torneo se disputó entre noviembre de 1984 y octubre de 1986, los jugadores no formaron una lista única. Eso posibilitó que hasta cinco realistas estuvieran en el grupo, Agustín Elduayen, Juan Antonio Larrañaga, Musti Mujika, Txiki Begiristain y José Mari Bakero. Ninguno de ellos estuvo en la final a doble partido ante Italia, que se saldó con 2-1 en cada uno de los encuentros y que terminó con victoria española en los penaltis por 3-0. Txiki, no obstante, fue uno de los máximos goleadores del torneo con tres tantos, solo uno por detrás del mejor artillero, el italiano Gianluca Vialli.

En 1998, el Europeo Sub-21 ya se jugaba en una única sede y en una competición que busca emular el formato de las de los mayores. La fase final del torneo de la categoría de aquel año se celebró en Rumanía y un realista estuvo presente allí, Aitor López Rekarte, titular indiscutible además. Óscar de Paula disputó encuentros de la fase de clasificación pero no se coló en la convocatoria final. En la lista definitiva sí estaba otro jugador que acabó vistiendo la camiseta de la Real Sociedad, José Félix Guerrero. España logró el título superando en la final a Grecia por 1-0, gol de Iván Pérez.

En 2011 la selección española volvió a proclamarse campeona de Europa, pero no hubo ningún jugador txuri urdin en la lista. Cuando el torneo comenzó, en 2009, la Real estaba en Segunda, por lo que no era fácil colar a alguno de sus jugadores entre los convocados. Sí hubo dos en la edición de 2013. Asier Illarramendi e Iñigo Martínez estuvieron en Israel, donde la selección española logró el título suoerando a la italiana por 4-2. Pudieron ser tres, pero Rubén Pardo, que sí participó durante la clasificación, no entró en la convocatoria definitiva.

Oyarzabal afronta ahora su segunda opción de entrar en este grupo de campeones realistas, ya que estuvo en el anterior Europeo Sub-21, en 2017. Con Polonia como escenario, Alemania venció en la final a España por 1-0, privando a la estrella realista de este honor. Odriozola, antes de fichar por el Real Madrid, también estuvo el ese torneo.

miércoles, junio 26, 2019

Una cantera de porteros que apenas pasa de Segunda B

Toño Ramírez, Sisniega, Royo, Mandalúniz y Bardají.
Con el fichaje ya confirmado de Remiro, y a la espera de ver si es Rulli o Moyá quien finalmente abandona la plantilla del primer equipo, la Real afronta una nueva temporada en la que no habrá un portero del Sanse como auténtico competidor del puesto que otrora era la envidia de todo el fútbol español. Lejos quedan aquellos años en los que arqueros formados en Zubieta ocupaban nada menos que cuatro porterías de Primera División al más alto nivel (Arconada, por supuesto, en la Real, Urruti en el Español, Artola en el Barcelona y Esnaola en el Betis), incluso aquellos en los que Alberto, el último canterano que puede haber presumido de una larga carrera con la camiseta txuri urdin, daba el relevo a Asier Riesgo. La realidad es que Zubieta ya no da porteros de nivel. No los ha dado desde que la Real volvió a Primera División en 2010.

Desde entonces, solo un guardameta del Sanse ha debutado en el primer equipo, Toño Ramírez, y su historia evidencia que las cosas no se están haciendo bien ni están dando los resultados esperados. Toño salió de la Real al finalizar la temporada 2011-2012, con Claudio Bravo y Eñaut Zubikarai (el último en debutar en Segunda) cerrándole el paso. Buscó su suerte en Segunda, en el Guadalajara, con el que disputó 16 partidos, y después en Segunda B, en la Cultural Leonesa, donde llegó a jugar en 17 ocasiones. Donde hizo y sigue haciendo carrera es en el AEK Larnaca chipriota, equipo con el que ha saltado al campo ya en 100 encuentros en sus dos etapas. La primera finalizó, precisamente, con su regreso a la Real, donde apenas apareció en siete partidos, todos ellos en la segunda de las dos temporadas en las que estuvo en su regreso a Donostia y con actuaciones no demasiado afortunadas.

Al margen de Toño, solo uno de los otros nueve guardametas que han tenido presencia en el Sanse ha fichado por un equipo de cierto nivel, y no precisamente en España. Se trata del mexicano Pablo Sisniega, que esta misma temporada dejó el Sanse con 38 partidos disputados para fichar por Los Ángeles FC, el mismo equipo en el que milita Carlos Vela, y donde ha jugado apenas dos encuentros. Más allá de eso, la Segunda División B española es el techo que los guardametas formados en Zubieta no han sido capaces de traspasar. De hecho, no muchos pueden presumir siquiera de tener una presencia destacada en sus equipos desde que salieron de la Real.

Enrique Royo, que estuvo en el Sanse hasta la temporada 2013-2014 y defendió su camiseta en 52 ocasiones, es quien más fortuna ha tenido en su carrera, siempre en 2ªB y siendo titular en sus equipos, Mallorca B, Guijuelo y Badajoz. En estas cinco temporadas ha jugado un total de 181 partidos, y en la temporada recién finalizada ocupó la portería del Badajoz en 37 encuentros. Javier Mandaluniz, que fue portero del filial realista hasta la temporada 2011-2012 y tiene 52 partidos en su trayectoria como realista, ha llevado su carrera a caballo entre Segunda B y Tercera, firmando contratos con hasta siete equipos diferentes. En Segunda B ha alcanzado los 131 partidos tras su etapa de txuri urdin. La última temporada ha militado en el Somorrostro, de Tercera, donde apenas ha jugado once partidos.

Tras Toño, que fue titular con el filial realista en 82 partidos, el portero que más veces ha estado en la portería del Sanse es Asier Bardají. Disputó 74 encuentros en Segunda B, ninguno con el primer equipo. Y no ha sido capaz de hacerse con otra portería después de salir de la Real. En las dos temporadas que siguieron a su marcha del club, que tuvo lugar al final de la 2016-2017, solo ha jugado siete partidos. Uno con el Huesca en Copa en la primera de esas campañas y seis más en el Fuenlabrada en la siguiente (dos, respectivamente, en Liga, en Copa y en la fase de ascenso que ha terminado con el equipo madrileño a Segunda División).

Una de las espinas clavadas con fuerza en el club dentro de este grupo de arqueros que no han dado el salto esperado es Tanis Marcellán. Con 16 años rechazó una oferta del Barcelona y apostó por la Real. Y después de dos cesiones a Berio y Peña Sport para tratar de darle experiencia, nunca llegó a debutar, ni siquiera fue convocado con el primer equipo txuri urdin. Salió del club al acabar la temporada 2016-2017 y no ha encontrado estabilidad. Ha militado en los filiales de Granada y Valladolid, en el Melilla y la pasada campaña en el Murcia, donde apenas ha estado en el césped en tres encuentros.

Jon Tena, realista hasta la campaña 2013-2014, ha tenido una presencia aceptable primero en el Real Unión y después en el Amorebieta. Ha jugado 70 partidos lejos de la Real, no llega a una media de quince por temporada, pero la pasada alcanzó 20 con el equipo vizcaíno. Gorka Giralt y Juanjo Garrancho, ambos con once partidos en el Sanse, tampoco han destacado. El primero sí ha tenido relativa suerte lejos de la Real, 24 partidos cedido en el Portugalete y otros 20 la pasada temporada en el filial del Oviedo. El segundo, ha jugado 16 partidos en su cesión al Gernika.

El siguiente en afrontar el reto de dar el salto al primer equipo es Andoni Zubiaurre, que lleva 52 partidos en el Sanse, 28 la pasada temporada. Con el fichaje de Remiro, no parece que lo vaya a tener fácil. La cantera de la Real no para de producir jugadores. Zubieta funciona. Pero en la portería no. Sus guardametas apenas pasan de Segunda B, ese es el nivel habitual que dan y en el que se han movido lejos del paraguas de la casa madre, y en un club con una portería tan mítica como la de la Real eso es algo que hay que remediar.

miércoles, mayo 29, 2019

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2018-2019 (y 10) Detalles

· El once tipo
Con tantas lesiones y ausencias, además del cambio de entrenador, es difícil trazar un once tipo. Pero, por minutos jugados, ese once lo formarían Rulli en la portería, con una defensa compuesta por Zaldua y Theo en los laterales y Aritz Elustondo y Héctor Moreno como centrales, un centro del campo integrado por Zubeldia, Illarramendi y Merino, y un ataque con Oyarzabal, Juanmi y Willian José.

· Oyarzabal, el jugador con más minutos
Con mucha diferencia, el jugador más utilizado de la temporada ha sido Mikel Oyarzabal, que ha jugado en 41 de los 42 partidos del curso. El único encuentro que se perdió fue el que la Real jugó en el Wanda Metropolitano ante el Atlético de Madrid. En total, 3.500, casi 650 más que el siguiente jugador en la lista, Zubeldia. Fue titular en 40 partidos, de los cuales fue sustituido en nueve, y solo apareció desde el banquillo en la victoria ante el Espanyol por 3-2.

· 30 jugadores utilizados
En total, Garitano e Imanol han llegado a utilizar a 30 jugadores, desde los 3.500 minutos hasta los apenas cinco que pudo jugar Merquelanz. Pudieron llegar a ser 33, ya que otros tres jugadores del filial llegaron a entrar en algún convocatoria sin llegar a saltar al césped: el portero Zubiaurre y los extremos Zourdine Thior y Näis Djouahra.

· Juanmi, el revulsivo preferido, Pardo el más sustituido
Es bastante significativo que los tres jugadores que más partidos han jugado este año saliendo desde el banquillo sean tres jugadores de ataque. Juanmi fue uno de los revulsivos en 16 partidos de los 34 que jugó; Sandro salió como suplente en un partido menos, 15, pero el porcentaje es mayor, pues solo disputó 26 partidos; y les sigue Bautista con 14 apariciones desde el banco de los 19 duelos en los que tuvo minutos. Por contra, el jugador que más veces sacaron Garitano e Imanol del campo es Rubén Pardo. Hasta en 14 de las 17 veces que salió de inicio tuvo que dejar el partido por decisión del técnico sin llegar a cumplir los 90 minutos de juego.

· Cuatro jornadas en Europa, nunca en descenso
La Real se ha pasado buena parte de la temporada en la zona media de la clasificación. Su mejor clasificación fue la cuarta plaza que alcanzó con cuatro puntos en la segunda jornada, con el mérito de que los dos primeros partidos los jugó fuera de casa. Tres, en realidad, y curiosamente en las tres primeras jornadas acabó en puesto europeo, era sexta tras el primer encuentro y quinta tras el tercero. A la zona europea solo volvió en la jornada 24, cuando se colocó séptima tras vencer 3-0 al Leganés. Nunca llegó a entrar en puestos de descenso y su peor clasificación fue la decimoquinta plaza que ocupó en dos jornadas consecutivas, la decimosexta y la decimoséptima, tras las dos últimas derrotas que propiciaron el cese de Garitano.

· Oyarzabal, máximo goleador
Si Mikel Oyarzabal ha sido el jugador con más minutos, también ha sido el máximo goleador de la temporada. En total ha anotado catorce goles, trece de ellos en Liga y uno en Copa del Rey. Tres de ellos los consiguió desde el punto de penalti, opositando a convertirse en el lanzador oficial.

· Número de goleadores
Hasta 16 jugadores han sido capaces de marcar un gol esta temporada con la camiseta de la Real, aunque han estado muy poco repartidos. Mientras que Oyarzabal y Willian José (con un total de once goles, todos ellos en Liga y cinco de ellos de penalti), han acaparado un total de 25, justo la mitad de los 50 goles que marcó la Real entre Liga y Copa, diez de esos futbolistas solo han sido capaces de anotar uno: Zubeldia, Héctor Moreno, Bautista, Aritz Elustondo, Illarramendi, Pardo, Zaldua, Theo, Sangalli y Barrenetxea. Para los cuatro últimos, además, fue su primer gol con la camiseta txuri urdin. Completan la lista Juanmi con seis goles, Merino con cuatro, y Januzaj y Zurutuza con dos. Entre la lista de los que no se han estrenado está, cómo no, Sandro, que deja la Real sin marcar un solo gol, y los centrales Llorente y Navas, acostumbrados hasta ahora a ver portería con facilidad.

· Juanmi, el gol más rápido de la temporada
Solo hicieron falta once segundos para que Juanmi convirtiera el gol más rápido de toda la Liga. Fue en el partido disputado en Anoeta con el Eibar como rival. El propio Juanmi sacó de centro y lanzó el balón a su defensa, Llorente trazó un envío largo para que Oyarzabal lo peleara de cabeza. El balón cayó a los pies de Juanmi que, de espaldas a la portería del Eibar, buscó una pared que Sangalli le devolvió a la perfección, para que el malagueño cruzara el balón con su pierna derecha para salvar la salida de Dmitrovic. El gol no sirvió más que para empatar, pero quedó como el más veloz de la temporada.

· Ganó los dos partidos a Real Madrid y Athletic
Asombra que la Real solo le ganara los dos partidos de la Liga a dos rivales. Pero asombra todavía más que esos rivales a los que superó en ambas ocasiones fueran el Athletic (séptima vez en toda la historia de la Liga que lo consigue) y Real Madrid (tercera ocasión en que se logra el doblete). Por contra, la Real perdió sus dos partidos ante Fútbol Club Barcelona y Atlético de Madrid. Además, la Real no logró tres puntos en ninguno de los dos encuentros ante Rayo Vallecano (dos empates), Eibar, Valencia, Girona, Sevilla y Valladolid (un punto). Ocho rivales a los que no se ganó son demasiados.

· Willian José y Merino, máximo asistentes
El delantero brasileño y el centrocampista navarro han compartido el honor de ser los máximos asistentes de la temporada, con cinco pases de gol cada uno. Tanto Willian José como Merino dieron esas asistencias en Liga. Destacan los cuatro pases definitivos que dio Luca Sangalli, los mismos que Oyarzabal aún jugando menos de la tercera parte de los minutos de los que dispuso el 10.

· El mejor en los derbis
En una temporada más con cuatro equipos vascos en Primera, los derbis fueron una de las pocas alegrías para la Real. Fue el equipo que más puntos sumó en estos duelos regionales, diez en total. Ganó los dos al Athletic de Bilbao por el mismo resultado, 3-1, y logró la victoria en Mendizorroza por 0-1, además de empatar en Anoeta con el Eibar a cero goles. Los otros dos derbis, para olvidar. El Alavés ganó en Donostia en la jornada que supuso la despedida de Garitano y la derrota en Eibar se por 2-1, en el tiempo de descuento, se cobró además dos lesionados importantes, Merquelanz y Llorente.

· Ocho canteranos debutantes, nueve en Liga
Sorprende que haya tanta ceguera general ante la impresionante labor de cantera que hace la Real. Mientras los premios se los llevan otros, el equipo txuri urdin vivió esta temporada el debut con el primer equipo de ocho jugadores. Sangalli y Merquelanz jugaron su primer partido en la élite ya con dorsal del primer equipo. Con ficha del filial después debutaron Le Normand, Barrenetxea, Aihen Muñoz, Roberto López, Sola y Zubimendi. Además, Guevara, que ya había jugado en Copa con Eusebio como entrenador, vivió su primer partido en Liga.

· Cuatro expulsiones
La Real sufrió dos expulsiones por roja directa. La primera, la de Theo Hernández en Huesca, fue muy justa, por dar una bofetada a Musto. La gracia le costó cuatro partidos de sanción. La segunda, la de Willian José en Vigo, que le costó un partido de sanción, fue una invención arbitral a la que los comités dieron una incomprensible coartada (agravada por el TAD, que negligentemente no se reunió para debatir la suspensión cautelar pedida por la Real). Juanmi, también en Huesca, y Merino en Anoeta ante el Espanyol, vieron dos amarillas y también enfilaron los vestuarios antes de tiempo.

· 23ª derrota consecutiva en el Camp Nou
Es un récord tremendo y que ya roza lo vergonzoso. La Real acumula ya 23 derrotas consecutivas en el Camp Nou, por mucho que la última, por 2-1, haya sido de las más honrosas de las últimas décadas. La última vez que puntuó fue en la temporada 1994-1995, con un gol de Imaz en los últimos instantes del encuentro. La última victoria, en la 1990-1991, con un gol de Atkinson y dos de Aldridge. Ningún otro equipo ha perdido jamás en 23 ocasiones consecutivas en el estadio del Barça.

martes, mayo 28, 2019

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2018-2019 (9) Ellas son fantásticas... pero siempre lo han sido


La Real ha sido campeona por primera vez en 32 años, pero no ha sido el equipo masculino el que ha conquistado un trofeo ni el que ha llenado Alderdi Eder con el fervor de la gente txuri urdin. No, la gloria ha sido el equipo femenino, el joven equipo femenino que se fundó en 2004 y que ha ido cubriendo etapas hasta llegar a un título de Copa de la Reina histórico en muchos sentidos. Sobre todo, porque es el primero de la sección, y porque hoy no parece el techo de este equipo sino el punto de partida de algo mucho más grande. Ha sido uno de los momentos grandes de la temporada, el más grande.

Ellas son fantásticas, pero en honor a la verdad hay que decir que siempre lo han sido. El fútbol femenino no se acerca, ni en sueños, al grado de profesionalidad del masculino, y en esto tenemos la culpa todos. Salvo en contadas ocasiones, cuando el club ha cedido Anoeta para encuentros muy especiales como los derbis o la misma semifinal copera, la Real femenina no juega en un gran estadio, sino en Zubieta. No reúne al mismo número de aficionados, no suscita el mismo interés en patrocinadores.

Es por eso las jugadoras no ganan lo que realmente tendrían que ganar, por mucho que hayan sido ellas las que han protagonizado una ola de realismo que el equipo masculino no ha podido generar en los últimos años. La Real, esta Real tiene ahora el dulce aliado de la ilusión, y eso es algo que bien podría ser, como decíamos, un punto de partida maravilloso de algo especial. Tarde o temprano, el fútbol femenino será totalmente profesional y estas mujeres ahora entrenadas por Gonzalo Arconada, que ha tocado el cielo con ellas de una forma que quedo lejísimos de haber con el equipo masculino, han demostrado que se tiene que confiar en ellas. La Real, desde la piedra angular que es la renovación de Nahikari García que se daba por imposible, está obligada a crecer.

La Real finalizó la Liga en séptima posición, pero fue en la copa de la Reina donde logró hacer historia. El torneo cambió de formato esta temporada, jugándose el título los 16 equipos de la máxima categoría desde octavos de final y a partido único. La Copa en su formato más puro, ese que el fútbol masculino ya no quiere por intereses de vaya a saber quién. El equipo txuri urdin superó en octavos al Valencia por 1-2 y en cuartos al Rayo Vallecano por 4-0. Las semifinales, ya con Anoeta como escenario, vieron la clara victoria de las realistas por 3-1. Y en la final se conquistó la gloria contra pronóstico ante el Atlético de Madrid, remontando el gol inicial de las colchoneras con los tantos de Gallardo y Nahikari.

Ellas son fabulosas, sin duda, pero lo han sido siempre, cuando consiguieron los dos ascensos en tres años que llevaron al equipo a la élite, pero también en el proceso de asentamiento en la máxima categoría. Es decir, cuando la Real no era campeona. Todo este fervor generado por la Copa es maravilloso. Pero no olvidemos que antes de ser campeonas ya eran de la Real. Y lo serán siempre, también cuando los mayores éxitos deportivos no lleguen, aunque ojalá estén todavía por llegar.

Sí, ellas son fabulosas, pero ellas ya lo eran desde el otro gran equipo femenino que tiene la Real, el de hockey sobre hierba, que ha protagonizado otro momento glorioso de la temporada, aunque haya pasado algo más desapercibido. Nuestras chicas han sido subcampeonas de Europa. No importa que la final acabara con un contundente 7-0 contra el Amsterdam, anfitrión del torneo y uno de los favoritos, la Real hizo algo grande solo con su presencia y con la formidable victoria en la semifinal ante el Alster alemán, otro de los pesos pesados de este deporte. Ellas llevan años dignificando el deporte y engrandeciendo a la Real, por esfuerzo, por historial y por el orgullo con el que llevan el escudo y los colores blanco y azul.

Desde luego que son fantásticas. ¿Cómo podrían no serlo si cada día nos dan razones para creer en ellas? Son la Real, tanto como cualquier otro estamento del club.

lunes, mayo 27, 2019

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2018-2019 (8) La temporada del VAR


Cuando Rulli se lanzó al suelo para cortar el avance de Vinicius en el Santiago Bernabéu se desató la mayor tormenta mediática que se ha vivido en esta primera temporada del VAR. Fue la mayor demostración de que la Liga está en manos de demasiada gente, en los estamentos organizativos y en la esfera mediática que los condiciona, que no tiene interés en que las cosas vayan bien. El VAR es un buen preciado que hay que cuidar y mejorar. La Real puede dar fe de ello, porque ha sido el equipo más justamente compensado de la Liga con esta herramienta tecnológica. Cuatro consultas, cuatro decisiones a favor. Pero el problema no es la tecnología, sino quién y cómo se aplica.

Podríamos entrar, por supuesto, es si es necesario que un árbitro necesite ayuda de nadie para ver la patada en la cabeza de Iñigo Martínez a Sangalli que en San Mamés no se hubiera señalado como penalti sin la mediación del VAR, justó lo que decidió Hernández Hernández obviando lo que todo el mundo sí apreció en directo. O cómo Del Cerro Grande fue el único en no ver una clamorosa mano del Espanyol en Anoeta, que tras consulta con los árbitros ante los monitores se convirtió en el 2-0 en aquel encuentro. Si entráramos en eso, seguramente nos llevaría a la conclusión de que el estamento arbitral sigue sin estar tan bien preparado como debiera en muchos sentidos.

Pero, claro, es que hay algunos árbitros que mi con la ayuda de la televisión. Cuando Melero López expulsó a Willian José en Vigo, el protocolo del VAR invitaba al colegiado a consultar la jugada. Lo que él señaló en el campo no existió, lo que escribió en el acta fue, por tanto, una mentira inducida. Pero el VAR, que está obligado por protocolo a revisar la jugada, no quiso corregirle o a él, sencillamente, no le dio la gana revisar su decisión aunque así se lo indicaran, él sabrá por qué. Como tampoco lo hizo con la agresión de Giménez a Bautista en la visita a Anoeta del Atlético de Madrid que González González, qué raro, no pitó sobre el césped ni González Fuertes le indicó con el vídeo.

Esto, lógicamente, no se trata de una conspiración. Desde el otro punto de vista, el del rival, resulta increíble que la ayuda tecnológica no se aplicada en los dos clamorosos penaltis que Willian José primero y sobre todo Rulli después cometieron en la visita del Getafe a Anoeta. No ha sido la tónica habitual, porque pocas veces da la sensación la Real de ser un equipo beneficiado en el campo por las decisiones grandes o pequeñas de los árbitros, pero cuando se da uno de esos partidos que desde pequeños hemos aprendido a calificar como atracos, aunque la corrección política de nuestros días se lo tome a mal, se dice y no pasa absolutamente nada.

Con VAR o sin VAR, los problemas de la Real con los árbitros han sido más o menos los mismos de siempre, aunque la ayuda tecnológica ha aupado al equipo txuri urdin a ser el que más penaltis a favor ha tenido en la Liga. Pero los problemas, decíamos, se mantienen. Primero, hemos visto mucha dureza en los castigos para tan pocas acciones antideportivas, como se vio por ejemplo en la visita al Huesca, cuando Iglesias Villanueva decidió dejar a la Real con nueve jugadores, expulsando acertadamente a Theo y quisquillosamente a Juanmi para que después los comités se ensañaran con ellos de una forma tremendamente injusta. Y después, muy poca dureza cuando el rival se aplicó con artes poco elegantes. ¿Qué vería Mateu Lahoz para no mandar al vestuario a Savic, exponiéndole además a una sanción durísima, por la salvaje entrada karateca a Sangalli en el Wanda Metropolitano?

Los 38 partidos de Liga y cuatro de Copa (que fácil es decidir tiempos de añadido en Anoeta cuando es la Real la que tiene que luchar por marcar un gol, como le pasó a González Fuertes en la vuelta copera de un Betis que manejó las artes subterráneas de maravilla para que los de Imanol apenas tuvieran opciones) dejan las sensaciones de siempre. Pero con el VAR ahora al menos los árbitros quedan retratados. Antes podíamos suponer que un árbitro no pira porque no lo ve. Pero ahora los goles, los penaltis y las expulsiones se ven. Con la misma comodidad que en casa e incluso con más medios. Si no se pita, ya no hay excusa.

Y por cierto, lo de Rulli y Vinicius no solo no es penalti, hay una toma en la que se perfectamente como el portero argentino roza la pelota, es que además es una perfecta aplicación del protocolo del VAR, pese a que sólo está jugada provocó que Velasco Carballo, mandamás arbitral, saliera a dar explicaciones que no da cuando los perjudicados son otros, con menos atención mediática. No lo hjzo con las decenas de errores clamorosos que no se han corregido ni siquiera con la tecnología. Solo habló con esta. Qué pena que ni con este gran avance estemos libres de la incompetencia. 

domingo, mayo 26, 2019

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2018-2019 (7) La grada Aitor Zabaleta, la estrella de la temporada


Los campos de fútbol tienen olores y sonidos propios. No hay dos campos iguales, y eso lo sabe quien haya viajado siguiendo a un equipo. Por eso, la mayor revolución que ha vivido este año la Real no ha estado en la forma de Anoeta, en esa tan deseada remodelación que culminará en pocos meses. Ha estado en su sonido. Anoeta ya no es un estadio de charanga o en el que resuene el vacío que las pistas de atletismo hacían sentir. Anoeta suena distinto, suena a fútbol del de antes. No es Atotxa, nunca podrá serlo, pero qué gozaba recuperar sensaciones que se habían quedado en la memoria de 1993, el año en el que se despidió al viejo campo, y que parecían reservadas a los santuarios de otros equipos.

La transformación tiene un nombre: la grada Aitor Zabaleta. Es de justicia reconocer que la decisión de la directiva presidida por Jokin Alerribay de darle a la nueva grada el nombre del hincha txuri urdin asesinado a las puertas del Vicente Calderón es un acto de justicia que engrandece a la Real en todo su ser. Y también es de justicia reconocer el esfuerzo que hace cada una de las personas que se sienta cada jornada en esa grada es lo que hace que Anoeta suene diferente. En ocasiones ha habido críticas en las redes sociales por su forma de seguir los partidos, aunque qué no se critica hoy en día en las redes sociales, pero lo importante es que contagia. A la grada y al equipo. Es puro fútbol. Y eso escasea en el fútbol moderno, por lo que resulta aún más impresionante poder celebrar el nacimiento de algo así a finales de la segunda década de este siglo XXI que transitamos.

Las cifras de asistencia a Anoeta a lo largo de la temporada no han sido especialmente buenas. Los mejores datos se registraron en los partidos habituales. En la visita del Real Madrid hubo 27.322 espectadores; 27.073 en la del Athletic; y 26.756 en la del Barcelona, primer partido del nuevo y todavía inconcluso Anoeta. En ningún otro partido se sobrepasaron los 20.000 espectadores, y sí hubo x en los que hubo menos de 20.000, los 17.744 que vieron el encuentro ante el Celta, los 17.301 que contemplaron la victoria ante el Espanyol, los 19.386 que acudieron para el triunfo ante el Getafe y los 16.417, la peor entrada de la temporada, que acudieron a Anoeta para ver el choque ante el Betis. Hasta en los dos partidos de Copa se superaron los 21.000 espectadores, lo que habla bien claro de este mal dato.

Pero más allá de Anoeta también hay más cosas que decir sobre la afición. Es de justicia reconocer que la Real es uno de esos equipos que moviliza gente allí donde va. En todos los rincones de España hay realistas con el corazón tanto o más txuri urdin que los que se sientan en Anoeta. Realistas que sufren en la distancia y que hacen que los partidos en Sevilla, en Vigo, en Valencia o cualquier lugar sean el acontecimiento más grande. Ellos, que se unen a aquellos que viajan desde Gipuzkoa entera, hacen que la Real sea algo tan grande que no se puede explicar con palabras, porque es algo que no depende de triunfos y éxitos deportivos. No, la Real podrá decepcionarnos una y mil veces, pero sus gentes siempre estarán ahí.

Y como esta, a pesar de su final, ha sido una temporada de muchas decepciones, de etapas áridas muy prolongadas y sobre todo de un caminar como local que nadie esperaba que fuera tan desesperante por momentos, es de justicia reconocer también al abonado de a pie, al que va al campo contra viento y marea, al que sufre los horarios de Tebas y su calendario asimétrico, al que se pelea contra sus propios instintos por llevar a su terreno aquella maravillosa máxima de los mismos once cabrones de Toshack. Y por eso mismo, también hay que reconocer al desencantado, porque ese es tan realista como todos los demás y acabará volviendo porque la Real es una droga, nuestra droga, y tarde o temprano vuelve a hacernos sentir sus efectos con toda la fuerza de antaño.

La Real es su gente, la gente es la Real. Y todos, pensemos como pensemos, vamos en el mismo barco, uno de velas blancas y azules con el que nos dirigimos a la conquista de nuestros sueños, sin dejar a nadie atrás. La gente es el auténtico gran patrimonio txuri urdin, y es obligado decirlo un año más. Ha sido el año de la Aitor Zabaleta, sin duda, pero todos sumamos, todos somos Real. 

sábado, mayo 25, 2019

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2018-2019 (6) Aperribay, Anoeta como cumbre y como paraguas


Entrar a valorar la acción del presidente de la Real en la temporada recién finalizada es sumamente complicado. Cada vez lo es más, sobre todo por la enorme cantidad de blancos que puede tener una crítica cuando las cosas no van sobre el césped todo lo bien que nos gustaría a todos. ¿Quién es el responsable máximo de todo lo que sucede en la Real? Es obvio, su presidente. Jokin Aperribay. ¿Pero en qué medida? Ahí radica la dificultad de esta evaluación, que quizá, más que en el caso de jugadores, técnicos y director deportivo queda mucho más a expensas del juicio personal de cada realista.

Sí hay varios elementos que pueden entrar en el terreno de los hechos. El primero, que Alerribay está a punto de culminar la piedra angular de su mandato una vez que el primer equipo se estabilizó en Primera, la remodelación de Anoeta. El tiempo dirá si sus amplios graderíos terminados se ocuparán en el porcentaje suficiente para justificar su crecimiento, pero a nadie se le escapa que enterrar las pistas de atletismo ha supuesto una revolución sin precedentes en el devenir moderno de la Real, al menos en cuanto se refiere a nivel social. Esto, dicho claramente, es algo que hay que calificar de histórico y que otros intentaron sin éxito antes de Alerribay.

El segundo hecho es que la Real es un club económicamente holgado. El más pobre de los ricos, por continuar con aquella analogía que catalogan a la Real como el más pequeño de los grandes (y el más grande de los pequeños), es el noveno presupuesto más grande de Primera. No tiene agobios de dinero, ni siquiera con la fuerte inversión acometida en Anoeta, que se ha sustentado también gracias al dinero que ha ingresado el club con la venta, deseada o no, de varios jugadores importantes en los últimos años. Esa posición se apuntalará con la jugada maestra de colocar al Atlético de Madrid la cláusula por la cual un cuantioso porcentaje de su en teoría próximo traspaso irá a las arcas realistas.

El problema está, y ahí radica la dificultad de la cuestión, en que estos logros no se trasladen al terreno de juego. Muchos piensan, y no les faltan razones, que la ambición que se tuvo para colocar a la Real en otro plano económico muy distinto al que tenía el club hace una década no ha tenido todavía correspondencia en lo deportivo. Los pasos ambiciosos de Aperribay, como por ejemplo el fichaje de todo un ex técnico del Manchester United como David Moyes no dieron el fruto debido. Y ha habido unos criterios sumamente dispares a la hora de fichar, tanto jugadores como técnicos. La pregunta es si la Real puede dar ese salto, pero sí parece obvio que Aperribay no ha acertado en algunos de sus movimientos para darlo.

En realidad, esto no pasa del terreno de la elucubración, porque Aperribay no se prodiga demasiado en hacer balances o en dar explicaciones. Quizá ahí si convendría algo más de esfuerzo, también a la hora de evitar líos innecesarios como el que se montó con el cambio del himno, algo que debió consultar con la masa social por tratarse de un símbolo del club y sobre lo que al menos rectificó a tiempo, después de unos cuantos partidos en los que el Txuri Urdin sonó con un ritmo adormecedor en Anoeta, para tristeza de quienes siempre hemos pensado que tendría que ser el mejor grito de guerra de la afición. Y eso sorprende porque no podemos olvidar lo presto que está Aperribay para detalles y homenajes, desde el añorado Agirretxe al mítico Pato Reizabal, la última de esas celebraciones de realismo que acogen el campo y el palco de Anoeta para deleite de quienes tenemos el corazón txuri urdin. 

Una vez Aperribay dé por concluidas las obras de Anoeta, ya no tendrá paraguas y los focos miraran de manera exclusiva al campo. Ahí, una Real que había cosechado resultados notables desde el ascenso, corre el riesgo de adormecerse a la vista de las últimas temporadas. El hecho de haber cambiado de rumbo, a veces con radicalidad, deja a Aperribay ya como el primero en la línea de fuego. Y quizá la próxima temporada, con la faraónica tarea de Anoeta ya cumplida, sea bastante trascendental en el devenir de Aperribay como presidente. Esta, desde luego, no lo ha sido en lo deportivo. 

viernes, mayo 24, 2019

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2018-2019 (5) Olabe, la revolución no ha llegado aún

Olabe, con Aperribay en su presentación como director deportivo.
Si la llegada de Roberto Olabe a la dirección deportiva del club tenía que suponer una revolución en la Real, el resultado de la temporada 2018-2019 no nos ha permitido todavía vislumbrarla. La paciencia es un lujo que el fútbol moderno no se permite ya a ningún nivel, ni dentro de los clubes ni tampoco fuera de ellos, lo que ha motivado que el trabajo de dirección de quien en 2002 salvara a la Real del descenso ocupando el banquillo txuri urdin haya estado muy cuestionado, casi desde el primer día y con razones muy válidas. No hay que olvidar que Olabe ha multiplicado el número de técnicos y despachos y eso no se ha traducido en resultados directos en la eficacia del equipo. Lo que ha funcionado estaba ya en casa, y eso no es un buen balance para Olabe. 

Las apuestas en el primer equipo son las que, casi en su totalidad, le han salido mal a Olabe. La principal, la del banquillo. Nunca pareció haber comunión entre Olabe y Asier Garitano, lo que resulta peculiar teniendo en cuenta que se trata de un fichaje externo. Por momentos, las tiranteces y el distanciamiento en los planteamientos recordaron a los que Loren ya mantuvo con Martín Lasarte o con Philippe Montanier. No había que tener una bola de cristal para saber que la relación no podía acabar bien, y eso quedó claro después con lo que unos y otros dijeron cuando se produjo el cese de Garitano, por poco que fuera dentro de esta mezcla de respeto y oscurantismo que rodea al fútbol moderno. La elección de Garitano y la poca firmeza con la que se apostó por el durante el tiempo que estuvo marcan mucho en la primera temporada de un director deportivo, y más si el ex técnico del Leganés no era realmente el primer nombre de la lista de futuribles. 

Garitano era la cabeza visible de una larga lista de equipos de técnicos que debían cimentar esa evolución en la Real. Y eso, que tampoco se ha visto, quedó en evidencia con la salida del segundo entrenador que le colocó el club, Rubén de la Barrera, aunque se marchara a otro proyecto de un fútbol emergente y con mucho dinero, el qatarí. Ejemplos de este desfase ha habido muchos. Lo fundamental, la preparación física ha quedado en entredicho por el interminable número de lesiones que ha sufrido el primer equipo, y que tímidamente se ha querido vincular al nuevo césped de Anoeta. En el apartado psicológico, asombra ver a un jugador tan desesperado como Sandro casi desde sus primeras apariciones en el equipo sin que se le pueda ayudar de una manera clara. No cabe duda de que se habrá trabajado con él, pero sin éxito. Y, por ejemplo, todo lo que podría haber convertido a la Real en un laboratorio de estrategia ha parecido inexistente, tanto en defensa como en ataque. El balón parado ha sido una de las grandes rémoras de la temporada y ha costado muchos puntos. 

Otro debe de Olabe está en los fichajes que planteó para esta temporada. Tres, uno en propiedad y dos cedidos. El primero, Mikel Merino, sí ha sido un acierto. Al navarro le costó entrar por lesiones y por estado de forma, pero ha terminado la temporada demostrando que se puede confiar en él como pieza angular de un futuro a largo plazo. Buen fichaje, y además uno que se le arrebató al Athletic, signo de que algunas cosas sí están cambiando. Pero las cesiones han sido pifias enormes. El rendimiento de Theo y Sandro han puesto en entredicho la fórmula escogida, por mucho que sea una perfectamente valida para la Real en un mercado muy inflado y en el que se pagan dinerales por jugadores de medio pelo. Olabe no consiguió opciones de compra para ninguno de los dos, pero aun así, según se ha dicho, fueron opciones caras. Nunca se supo si hubo obligación de que jugaran un número determinado de partidos, algo que pareció creíble por la insistencia en ambos a pesar de su rendimiento. Todo salió mal con ellos. Dice Olabe que es la de negociador no es la mejor de sus virtudes, pero le toca aprender a moverse en el mercado.

¿Y qué le queda a la Real entonces, si falla lo externo? Zubieta. Siempre Zubieta. Pero eso ya estaba allí antes de Olabe y, por supuesto, seguirá allí cuando la dirección deportiva esté en otras manos porque es el mayor patrimonio del club. Es verdad que con Olabe se mantiene la estrategia de apostar por lo de casa, pero eso es algo que se ha hecho siempre, casi siempre en realidad, salvo en aquellos años que preludiaron el descenso de 2007. Imanol ya estaba en Zubieta, el trabajo con los Aihen, Barrenetxea, Sola, o incluso Oyarzabal o Aritz Elustondo viene de lejos. Y al final de la temporada eso es casi lo único que se puede destacar de la temporada de la Real. Olabe todavía tiene margen, y desde luego le ha pesado también la furibunda crítica que sufrió su antecesor, Loren, que ayudó igualmente a disparar expectativas y exigencia. La conclusión, en todo caso, es que Olabe no puede estar satisfecho de su primer año en el puesto. Hace falta más y cabe esperar que sea plenamente consciente de ello. 

jueves, mayo 23, 2019

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2018-2019 (4) Imanol, el resucitador todavía a examen

Imanol, en el partido en Anoeta ante el Betis.
Cuando Imanol Alguacil asumió por primera vez el banquillo de la Real, tras la destitución de Eusebio, lo hacía con la tranquilidad de saber que no iba a continuar en él. Su trabajo fue el de revitalizar a un equipo que otro entrenador trataría de gestionar en la temporada que acaba de finalizar, y cumplió con ese papel de manera admirable, inyectando un chute de moral a un equipo que parecía muerto y ganándose el respeto de toda la parroquia txuri urdin, también por la espléndida temporada del Sanse que comenzó dirigiendo y que llegó a jugar el play off de ascenso a Segunda División. No pocos entonces apostaron por su continuidad, aunque el anuncio de que regresaría al Sanse para el comienzo de la campaña y la posterior contratación de Asier Garitano hicieron que esas voces se escucharan poco. Al fallar Asier Garitano, Imanol se convirtió de nuevo en la primera opción, pero su segunda experiencia, también más larga, le ha demostrado lo que él mismo ya dijo hace un año, que entrenar a la Real no es precisamente un camino de rosas.

Y eso que su segunda etapa no pudo empezar de mejor manera, con un histórico triunfo en el Santiago Bernabéu, cuyo mérito redoblaría al convertirse al final de la Liga en el tercer técnico txuri urdin, después de John Toshack y Raynald Denoueix en salir victorioso de los dos encuentros ligueros de la misma temporada ante el equipo blanco. Más aún, el equipo txuri urdin no conoció la derrota en los ocho primeros partidos de Liga disputados bajo el mando de su nuevo entrenador, y sumó también una nueva victoria ante el Athletic, esta vez en el derbi de Anoeta, entrando de lleno en la pelea europea que aspiraba a dominar su temporada y que con Garitano apenas se olió en las primeras jornadas de Liga. Pero no todo fue tan plácido. La Real de Imanol no fue tan atractiva esta temporada  como lo había sido en la anterior. Eso, al margen del resultado final de la campaña, es un hecho. Puede que también pesara la eliminación copera ante el Betis cuando dio la impresión de que se podría haber pasado de ronda y seguir un camino más o menos asequible para haber hecho algo grande en el torneo del KO. Puede que los muchos contratiempos en forma de lesión truncaran los planes del técnico. O puede que fuera una mezcla de todo.

El caso es que Imanol, que había resucitado dos veces a la Real, se vio en el mismo peligro de sus antecesores cuando el equipo encajó las primeras derrotas. Perder 0-2 en Anoeta ante el Atlético de Madrid por dos despistes a balón parado evidenció lo que con Imanol fue un claro déficit, la estrategia. Y caer 5-2 en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla demostró que ni el ímpetu de su técnico podía evitar la habitual jornada sonrojante de una Real que, cuando se ausenta, puede caer goleada en cualquier sitio. Este año tocó ante un equipo herido y del que no tardó en ser cesado Machín, una vez pasado el oasis que supone en demasiadas ocasiones la visita de la Real, ya conocido equipo aspirina cuando el rival viene en mal momento. Eso puso en alerta a muchos con respecto a las posibilidades de Imanol, y desató rumores sobre su futuro en el banquillo que el final de la temporada no ha acallado deltodo. Su gestión de la plantilla, menos equilibrada al principio, con algunos jugadores de casa con la etiqueta de apartados sin estarlo (Pardo, Sangalli, Bautista) y con la insistencia en los dos jugadores cedidos pese a que semana tras semana demostraban lo fallido de su aportación no le hicieron ganar puntos de cara a la gente. Su gestión de los partidos, a veces sin reacción, tampoco.

Pero una vez más, Imanol le dio la vuelta a la tortilla. Es verdad que le falta recorrido, es imposible que no sea así cuando todavía no se ha llegado a completar una temporada en la élite del fútbol español. Pero tiene algo que hace que la Real, de su mano, siempre pueda volver. En el poco tiempo que lleva en el primer equipo le ha ganado dos veces al Real Madrid, una al Atlético, otra al Athletic y ha dejado la imagen más digna en años en el Camp Nou. Cierto es que ha sufrido contra equipos de mucho menor potencial, que le Eibar dejó en Anoeta un baño de escasos precedentes y que suerte tuvo la Real de que acabará en empate, o incluso que cuando se ha visto de cerca el salto europeo Imanol no ha sido capaz de detener el temblor de piernas que impide ganar partidos de esos que uno tiene la sensación de que hay que ganarlos. Pero tampoco se puede olvidar que, cuando ha querido o le han dejado, ha apostado por chavales que están llamados a marcar el presente y el futuro de la Real, ha propiciado que el club tenga nuevo golpeador más joven en toda su historia, Barrenetxea, y ha dejado aciertos que hacen pensar que está plenamente capacitado para crecer junto a la Real. 

Puede que no sea el entrenador perfecto, ¿pero quien lo es? Por la Real han pasado en los últimos años perfiles de técnico de lo más variado y ninguno ha convencido del todo o durante mucho tiempo. Imanol es de los nuestros. Y confía en lo que hace. Son buenas razones para confiar en que, bien rodeado, puede llevarnos a cotas mucho más altas. La próxima temporada, desde luego, es su auténtica prueba de fuego.

miércoles, mayo 22, 2019

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2018-2019 (3) Garitano, un sueño incumplido

Garitano, en el partido en Anoeta ante el Rayo Vallecano.
La estabilidad en los banquillos es una quimera de otros tiempos, y la Real lo ha dejado ya claro en su historia reciente. El antaño reacio a cesar entrenadores Jokin Aperribay ha entrado en una dinámica en la que solo tres técnicos han conseguido completar un curso entero en lo que llevamos de década. Asier Garitano venía para ser el antídoto a esa vorágine. Un técnico humilde pero que a priori encajaba con los valores de la casa, guipuzcoano y trabajador, que fue capaz de sostener al Leganés en Primera y alcanzandoademás unas semifinales de Copa que la Real solo ha probado una vez en los últimos treinta años, y con un reconocimiento de la cantera que le permitiría seguir manteniendo activo el mayor valor que tiene este club.

¿Qué podía fallar en ese esquema? Y aún así falló todo. Para empezar, los siempre dañinos rumores hicieron que Garitano nunca pareciera la primera opción para entrenar a la Real, pero fue quien finalmente se hizo con el banquillo. Y para continuar, eso desembocó en una aparente falta de comunicación con la Dirección Deportiva de Roberto Olabe. Garitano pedía fichajes que no llegaban y Olabe le dio exiguas armas para acometer un cambio de filosofía profundo que tampoco pareció calar en los jugadores, algunos de ellos con algunas declaraciones en público que desvelaban esa falta de sintonía, declaraciones que se escucharon durante la estancia de Garitano en el banquillo de Anoeta, incluso desde la pretemporada, y también después.

El frío análisis de lo que vimos en el campo no es demasiado benévolo con Garitano, que fue cesado después de lograr apenas quince puntos en diecisiete jornadas, una media que no hubiera bastante para lograr la permanencia en Primera, y un único triunfo en el remozado Anoeta sin pistas. Dilapidar ese caudal tantas veces ansiado desde la estructura original del estado donostiarra es algo que, por fuerza, pasa factura. Su Real, a pesar de unos números tan flojos, nunca llegó a estar en descenso. La derrota en Anoeta contra el Alavés, la cuarta consecutiva de una racha que dio con Garitano en la calle, dejó al equipo txuri urdin decimoquinto, en su punto más bajo de la temporada. Fuera de casa, eso sí, el técnico llevó a sus jugadores a lograr nada menos que cuatro victorias en sus siete primeros partidos, dejando a la Real más que viva después de un exigente inicio con tres jornadas consecutivas lejos de Anoeta.

Pero el escollo de Garitano, el principal, el que realmente hizo que su apuesta no cuajara, estuvo en el campo. Los jugadores no entendían lo que su técnico les pedía, y eso se veía partido tras partido, con una Real indescifrable. Los pilares del equipo estaban perdidos en las misiones encomendadas. Illarramendi, con parte de su terreno pisado por Zubeldia, no encontraba su lugar, ni para defender ni para construir; Oyarzabal corría y corría, pero a veces sin saber hacia dónde ni para qué; y Willian José jugaba tan lejos de la portería que parecía desesperado. Y para colmo, los otros pilares que quiso unir Garitano a esta ecuación se le cayeron sin remedio. Los fichajes fueron un desastre, bien por su nivel o bien por arrancar la temporada lesionados. Y Januzaj, en el que no paraba de fiar sus esperanzas el técnico, llegó tocado del Mundial. Y a eso hubo que unir los tremendos errores de Rulli que costaron puntos y que para la tercera jornada ya tenía dos lesionados de larga duración con Llorente y sobre todo Merquelanz.

Las cuatro derrotas seguidas del mes de diciembre no solo invalidaron la reacción que parecía llegar de la mano de dos victorias consecutivas, 1-3 ante el Levante y 2-1 ante el Celta, además de una más que solvente clasificación copera ante los vigueses, sino que provocaron el cese de Garitano, cese que le cogió por sorpresa, a él y a muchos. Dio la sensación de que Aperribay no quiso perder esta temporada el mismo tiempo que perdió un año antes tratando de mantener a Eusebio contra viento y marea. Nunca sabremos qué habría sucedido de haber continuado Garitano, pero sí es evidente que no consiguió aportar lo que prometía, sobre todo solidez defensiva. Su Real encajó veinte goles en esos diecisiete partidos y poco a poco fue perdiendo pólvora, de nueve goles en los seis primeros partidos pasó a marcar los mismos en los once siguientes, con siete de ellos marchándose a los vestuarios sin celebrar uno solo.

Un cambio de sistema fallido, un ineficaz intento de ganarse la confianza de los pesos pesados, una incomprensión del potencial que tenía su plantilla y una alarmante fragilidad defensiva son las causas por las que Garitano no cuajó. La paciencia de antaño quizá le hubiera dado la razón, pero en el fútbol moderno su equipo se convirtió en algo difícil de entender, sin una idea clara, capaz de hacer actuaciones sólidas y de enorme mérito, como el gran triunfo en San Mamés, y de verse superado con una claridad tan rotunda como sucedió en Butarque, un partido que además dominaba tranquilamente por 0-2. Entre errores propios y condicionantes ajenos, y por mucho que la Real protegiera muy poco a su técnico, mucho menos de lo que lo hizo con algunos de sus antecesores, su cese fue una decisión cargada de lógica y que llegó, quizá de forma sorprendente, pero a tiempo de que la temporada no estuviera arruinada. Lástima que un técnico que entiende la casa no haya podido triunfar en ella. El suyo ha sido un sueño, el de dirigir a la Real, que queda incumplido.