sábado, febrero 28, 2009
ALAVÉS 2 - REAL SOCIEDAD 1 De vergüenza
¿Por qué ha perdido la Real hoy? Pura y simplemente por desidia. Nada ha tenido que ver la remontada de aquella inolvidable tarde de febrero con la tristísima tarde de junio del año pasado. Aquel día la Real fue mejor que un Alavés que derrochó corazón, y fue ese corazón, junto con enormes dosis de suerte, lo que propicio la remontada. Hoy no. Hoy el Alavés ha sido un equipo insulso. No ha demostrado absolutamente nada, es un mal equipo que no ha tenido apenas ocasiones de gol, pero que, pese a todo, se ha entregado. No llega a más pero es honesto, y eso tiene el valor que tiene. Hoy la Real no ha sido honesta con lo que le exige su escudo. Hoy la derrota ha llegado porque la Real ha naufragado en todo. Si fútbol no tiene, la camiseta que llevan les obliga a demostrar raza, coraje, corazón y entusiasmo. Y hoy no ha habido nada de eso. Hasta ahora la Real tenía dos fortalezas innegables. La primera, la defensiva. Y esa ha saltado por los aires en los tres últimos partidos. La segunda, saber recuperarse de todos los golpes que ha recibido. Y eso se hizo añicos con el prevaricador penalti ante el Zaragoza. Desde entonces, la Real ya no reacciona.
Ahora mismo son demasiados los elementos de esta Real que no carburan y a las que no se consigue poner solución. Lillo no encuentra esas soluciones. ¿Puede encontrarlas? Él mismo es quien tiene que decírnoslo. Pero la responsabilidad no hay que buscarla sólo en el técnico. Es más, me atrevería a decir que no hay que buscarla en primer lugar en el técnico. Sigo convencido de que la Real tiene plantilla más que de sobra para luchar hasta el final por estar entre los tres primeros. Pero los jugadores no dan el nivel exigido. Ni los que tienen que tirar del carro, ni los que tienen que que arrimar el hombro. Ni los de la cantera, ni los de fuera. Nadie salvo Bravo (hoy vendido en los dos goles) está demostrando nivel para jugar en Primera. Detalles sí, algún balón de Xabi Prieto, alguna internada de Marcos, algún detalle de control de Sergio, algún corte de Ansotegi. Pero para subir hace falta mucho más que iniciar las jugadas con pases inanes entre los defensas, cesiones a Bravo para que inicie las jugadas en largo y balonazos arriba imposibles para los delanteros. Porque hasta para pegar balonazos ha naufragado la Real, que no ha conseguido dar ventaja nunca a sus atacantes.
El Alavés ha entrado mejor que la Real en el partido, pero sin crear verdadero peligro y de forma muy efímera. Al cuarto de hora, el dominio del encuentro era ya del equipo donostiarra. Y en esos minutos el mejor jugador del partido fue el portero del Alavés. Otra vez la falta de gol se apoderó de la Real. Llegó por calidad, por esa calidad que tiene este equipo aunque ni los mismos jugadores parecen creérselo. Dejada de Sergio, internada de Marcos por la banda y remate espléndido de cabeza de Abreu. Tercer gol del uruguayo. La solución a nuestros males, se decía antes de que llegara, era encontrar un hombre gol. Pero no. Abreu ha traído tres goles en los menos de dos meses que lleva en San Sebastián, pero por desgracia no ha solucionado los males de este equipo. Pese a todo, la Real de la primera parte ha sido resultona. No domina como debiera a equipos inferiores, no golea en absoluto, pero demuestra cosas que, mantenidas en el tiempo, pueden dar resultado, como dio en el tramo final del año pasado, en la racha de las victorias por la mínima en Anoeta.
Con el descanso, la Real ha desaparecido por completo. En absoluto por el empuje del Alavés, sino por la absoluta desidia del equipo. Con el gol del Alavés se vio un instante de rabia, que acabó con la segunda jugada de calidad de todo el partido, que acabó con un centro chut de Marcos que se paseó por la línea de gol sin encontrar rematador. Así se acabó todo. El segundo gol fue la puntilla que demuestra que esta Real ya ni siquiera provoca el respeto que tendría que generar su camiseta. A los rivales desde luego que no, y la semana que viene para recordarlo llega el Sevilla Atlético, que sólo ha ganado un partido: a la Real. Y tampoco a los árbitros. El descuento en Córdoba se prolongó para que los locales sacaran un corner. Y marcaron. Hoy la Real forzó un corner con el tiempo cumplido. Y se pitó el final aunque se había perdido más tiempo. Se podrían mirar también las tarjetas que para un lado sí se sacan y para el otro no, o incluso algún agarrón dentro del área que Abreu reclamó tímidamente como penalti. Pero la clave ya no está en lo que nos quiten, que hasta ahora ha sido muchísimo, sino en el nulo respeto que despierta la Real. La excelencia sólo la demuestra lo mejor que tiene el club: su afición.
La derrota de hoy duele por todo. Por los tres puntos con los que se contaba ya. Por la distancia con los puestos de ascenso que sigue aumentando. Por producirse en el escenario que más tristeza ha provocado en la reciente historia de la Real (volver a Mendizorroza tendría que haber sacado lo mejor de quienes vivieron el varapalo del año pasado, siquiera por vergüenza torera). Estamos incluso peor que el año pasado cuando la Real sumó sus tres derrotas consecutivas, porque entonces el ascenso estaba a tres puntos y hoy se aleja hasta los ocho (que mañana podrían ser nueve si el Tenerife puntúa en casa ante el Celta). Tres partidos. Un mundo. O más de uno. Ahora que la tercera plaza está a la misma distancia que la 18ª, sí es necesaria una machada para llegar a la tercera posición y volver a Primera. La Real de hoy jamás podría estar en disposición de realizar ese asalto. ¿Hay otra Real? La pregunta hay que contestarla ya. Y sólo hay un lugar en el que se puede contestar: sobre el césped. Donde la Real está obligada, por historia y por afición, a darlo todo. Hoy no lo han dado. Y por eso me han dado vergüenza. Pese a todo, yo no doy el ascenso por perdido. ¿Lo dan los jugadores? La respuesta, ya.
viernes, febrero 27, 2009
PREVIA Alavés - Real Sociedad. Buscando el futuro en el pasado reciente
El futuro de la Real pasa por el escenario más triste de su historia reciente (sábado, 18.00 horas, Mendizorroza, ETB 1). Después de tres semanas sin ganar, la victoria es imprescindible para no perder la estela de los equipos que lideran la clasificación de Segunda. Hay quien ve en este partido la última posibilidad de reengancharse a la lucha por el ascenso, pero todavía queda mucho. Eso sí, cualquier cosa que no sea traer los tres puntos de Vitoria abrirá una herida que ya es grande después de dos derrotas consecutivas. Porque, además del daño en puntos, estará el daño anímico de ver a la Real sin poder recuperarse del dolorosísimo varapalo del año pasado. Aquello ya no volverá, pero ganar aliviaría a muchos. Lo importante, en cualquier caso, es el futuro. Tres puntos necesarios para recibir al colista la semana que viene en disposición de volver a estar arriba.Para el asalto a Mendizorroza, Juanma Lillo sólo cuenta ya con dos bajas, las dos que arrastra desde hace ya unos cuantos meses. Durante la semana se especuló con la posibilidad de que Elustondo (que se lesionó precisamente ante el Alavés en la primera vuelta) volviera a la convocatoria, pero el técnico ha preferido esperar y no forzarle demasiado. El centrocampista se queda en casa con Díaz de Cerio y los dos jugadores que el técnico ha descartado por motivos técnicos: Dramé y Carlos Martínez. El primero es un fijo ya en ese apartado y, por lo visto, un caso perdido que agota sus últimos meses en San Sebastián sin que vayamos a verle sobre el césped. El segundo parece haber pagado los platos rotos de la derrota de la semana pasada ante el Hércules. Labaka vuelve a la lista tras su partido de sanción y Agirretxe, que había sufrido un virus esta semana, ha entrado también entre los 18 escogidos.
Los planes de Lillo son, ahora más que nunca, una incógnita. La Real lleva tiempo sin encontrar el camino al gol, y las dos derrotas consecutivas (la primera vez que las suma el técnico realista desde que aterrizó en la Real) han agudizado esa sensación. Lo único que parece claro, al margen de portero y delantero (Bravo y Abreu), es que Castillo y Gerardo estáran sobre el cesped, puesto que no hay recambio para ellos en la convocatoria. Todo lo demás es aventurar demasiado, aunque sus buenos minutos finales ante el Hércules parece que darán un puesto en el once tanto a Marcos (en lugar de un Moha que, a pesar de su trabajo y su lucha, no termina de dar todo lo que se esperaba de él) como, sobre todo, a Sergio (que podría entrar por Agirretxe, dejando a Abreu solo en punta).
Es una jornada peligrosa para la Real porque tiene mucho que perder y poco que ganar. Una derrota e incluso un empate en Mendizorroza cuestionaría seriamente las opciones de ascenso, a pesar de que queda casi toda la segunda vuelta, y eso podría ser un golpe muy duro a una entidad tan castigada como ésta (y a lo que nunca parece fallar en este equipo: la afición). De ganar, la Real sólo podría subir un puesto en la tabla, siempre y cuando el Salamanca no venza en Castellón, en uno de los duelos más interesantes de la jornada, y en el mejor de los casos se quedaría a cuatro puntos del ascenso. Pero ganar es innegociable para seguir soñando. El objetivo del conjunto txuri urdin es aprovechar la fragilidad del Alavés, vigésimo clasificado, en su propia casa. En Mendizorroza no ven una victoria de los suyos desde el 23 de noviembre y han sumado sólo seis de los últimos 27 puntos en juego.
miércoles, febrero 25, 2009
No nos rindamos antes de tiempo
Hay una costumbre muy arraigada en el mundo del fútbol que no acabo de entender, la de proclamar campeones y derrotados antes de tiempo. Suele haber una primera proclamación en noviembre, antes del final del año en todo caso. Siempre hay algún equipo que cobra ventaja, que parece sólido y todo el mundo da por triunfador seguro. En Primera, el Barcelona ya era campeón de Liga. En Segunda, el Salamanca olía a ascenso fácil. La segunda proclamación suele ser por estas fechas. Ahora el campeón en Primera casi parece el Madrid, a pesar de estar siete puntos por detrás del líder. El Xerez, en Segunda, ya ha ganado para casi todos. El Zaragoza, que empezó la temporada casi como campeón irrefutable, ya no lo es tanto. ¿Y la Real? Pues la Real en septiembre tenía muchas opciones de subir, en noviembre las mantenía intactas y ahora, dicen estos expertos de la adivinación, ya no tiene opción alguna de ascender. Así lo han proclamado muchos periodistas y aficionados.Yo no pienso rendirme antes de tiempo, como parece que ya han hecho algunos. El fútbol ha dado sobrados ejemplos de que todo, absolutamente todo, es posible. Y más quedando tanto por jugar. No estamos hablando de que quedan tres jornadas, que la Real tiene que ganar los tres partidos y que dos equipos tienen que perderlo todo. Eso sí sería una misión imposible que justificaría un honroso lanzamiento de toalla al cuadrilátero. Pero no es el caso. Estamos, sin duda, en el peor momento de la temporada después de sumar un punto de los últimos nueve posibles, estamos a siete de la tercera plaza y el sueño amenaza con romperse. El realismo también obliga a ver estos hechos. Los números tampoco ayudan a ser optimista, cuando uno ve que la Real sólo ha marcado más goles que tres equipos de la categoría y no ha sido todavía capaz (o no le han dejado, no olvidemos esa parte) de ganar dos partidos seguidos.
Pero la Historia ofrece ejemplos sobrados a los que agarrarse. Esta misma temporada, en este mismo instante, el Rayo Vallecano viene de sumar cinco triunfos consecutivos. ¿Por qué no los va a sumar la Real en los próximos cinco partidos? ¿Qué impide ahora mismo pensar que eso es posible? El año pasado, la propia Real fue capaz de remontarle doce puntos al Málaga (que era indicustible campeón en noviembre y ascendido seguro en febrero, pero que las pasó canutas hasta junio y tuvo que recurrir a lo que todos sabemos). Pero hay más. Esta semana, la prensa donostiarra está recordando precedentes que pueden devolver la ilusión. El espejo es el Getafe de la temporada 2003-2004, en el que jugaba Diego Rivas. Logró 43 de los 63 puntos posibles en la segunda vuelta y remontó al líder, el Sporting, los quince puntos que le sacaba y le aventajó al final en seis más.
Por si estos ejemplos no son suficientes para demostrar que la Real puede hacer algo parecido y para rebatir a quienes piensan que lo de fuera es siempre mejor que lo que tenemos en casa, la propia Historia txuri urdin tiene dos antecedentes que demuestran que nada se tiene que dar por perdido a estas alturas. En la campaña 66-67, el último ascenso a Primera, el de Puertollano, la Real encadenó 14 victorias, un empate y una derrota en los últimos 16 partidos. Y subió. En la temporada 80-81, la Real no perdió uno solo de los últimos diez encuentros y remontó seis puntos al líder, cuando entonces la victoria sólo otorgaba dos. ¿Que aquellos equipos eran mejores que el actual? Puede ser. ¿Y qué? Yo he visto a la Real irse a Segunda con buenos jugadores y clasificarse para la UEFA con jugadores no tan buenos.
Y si me agarro a los anteriores ejemplos, hay uno mucho más desconocido que me hace pensar que todo es posible. Uno mucho más rebuscado si queréis, pero con más valor sentimental. La Real de la temporada 79-80 perdió la Liga por la derrota en Sevilla, la única de la temporada. Un año más tarde, empató en la ciudad andaluza y ese punto le habría dado el título anterior. En la 97-98, la Real pudo haberse clasificado para la Champions por primera vez si hubiera derrotado al Athletic en Anoeta, pero sólo pudo empatar. La victoria, por 3-1, llegó un año después. En la temporada 2002-2003, la Real podría haber ganado la Liga si hubiera triunfado en Balaídos (perdió 3-2) o en el Bernabéu (empató a cero). En la campaña siguiente, la Real logró los tres puntos en ambos campos (2-5 y 1-4). Dicho de otra forma, la Real gana al año siguiente los partidos clave que le privaron de lograr sus grandes objetivos un año antes.
El año pasado, el equipo txuri urdin no subió a Primera por la triste tarde de Vitoria y por el empate en casa ante el Salamanca de una semana antes. Este año ya se ha ganado al Salamanca en Anoeta. Ahora vamos a Vitoria. Si ganamos, aunque estemos a cuatro, seis o siete puntos del ascenso, mi fe en el regreso a Primera seguirá intacta, por muy mal que juegue la Real, por pocos goles que marque o por muchas profecías sobre el no ascenso que lea antes de tiempo. Podrán cumplirse, sin duda, pero hoy no lo han hecho. Todavía no. Y el corazón sigue latiendo. Lento, con dificultad, pero late. Si se logran los tres puntos de Vitoria, se iniciará la racha de dos victorias seguidas que tanto necesitamos (no concibo que el Sevilla Atlético puntúe en Anoeta, por historia, por necesidad y por corazón). Y entonces iremos a Xerez a demostrar si la Real es un grande. Ya veremos de qué color se ve todo dentro de dos semanas. No nos rindamos antes de tiempo, que eso no conduce a nada.
domingo, febrero 22, 2009
REAL SOCIEDAD 1 - HÉRCULES 2 En parada cardíaca
La parada cardíaca se debe a que la Real deja pasar muchas oportunidades, y no es sólo un análisis en base al resultado. No es sólo que la Real haya perdido contra un rival directo (y el average particular), no. Es que no termina de dar el golpe sobre la mesa en el terreno de juego, que es donde debe darlo. Sobradamente conocido es que este equipo recibe bofetada tras bofetada. Cuando no son problemas institucionales son lesiones importantes, en otras ocasiones decisiones arbitrales que perjudican y en otras un cúmulo de circunstancias negativas en otros campos. Hoy se suma una más: el gol del primer minuto que ha marcado Rubén Navarro. No hay mejor forma de helar a un equipo que ya está obligado a jugar en un ambiente general demasiado frío. Otra bofetada más. Y pese a todo el equipo txuri urdin ha sabido encajar el golpe y ha asumido el papel que le correspondía, el de dominador del encuentro. Hasta ahí bien.
Pero, y ahí es donde llegan los auténticos problemas, sin ocasiones claras de gol. Ni por banda ni por dentro, y eso que Moha, que a priori partía desde la izquierda, se ha volcado en el centro, dejando la banda para Castillo. El repertorio ofensivo de la Real está demasiado limitado a momentos puntuales y balones colgados al área. Y lo malo es que los primeros son muy escasos y los segundos sin convicción. No consigue el equipo txuri urdin generar claras oportunidades a balón parado, y ahí se están yendo muchísimos puntos. Castillo ha asumido hoy el papel de lanzador y no ha encontrado ningún rematador. En juego sólo dos jugadores parecen ser capaces de desequilibrar, y hoy uno de ellos se ha quedado en el banquillo. Marcos ha sido uno de los tres cambios de Lillo en la segunda parte y él ha sido el autor de la jugada del 1-2, anotado por el otro jugador con el talento suficiente para marcar diferencias, Xabi Prieto.
La parada cardíaca ha venido acompañada de un encefalograma futbolístico totalmente plano (y que Lillo ha querido voltear con tres cambios simultáneos), por otra parte el ya habitual en Anoeta. Markel Bergara no está asumiendo el papel que algunos pensábamos que podía jugar en esta Real. Hablando claro, ni se acerca y se está convirtiendo en una de las mayores decepciones de la temporada. La prolongadísima baja de Elustondo parece haber hecho más daño a este incluso que la de Iñigo Díaz de Cerio. Y esa afirmación demuestra el enorme lastre con el que juega la Real, teniendo en cuenta que el 9 realista sigue siendo el máximo goleador de este equipo a pesar de no jugar desde el 8 de noviembre. Hoy eran dos los delanteros sobre el campo, aunque Agirretxe partía desde más atrás, pero así tampoco ha habido manera. Lo de la Real no es cuestión de delanteros, no es cuestión de esquemas. Parece una cuestión psicológica. La misma que afecta a un Necati que sigue sin estrenarse con la camiseta txuri urdin. Y ya hemos pasado la jornada 25.
En Anoeta el problema se agudiza y, de hecho, lo mejor de este equipo se ha visto lejos del estadio donostiarra. La Real ha llegado al descanso con el marcador a cero en nueve de los trece encuentros disputados en casa. La respuesta, a falta de fútbol, suele ser a base de corazón, pero ese corazón no llega (o no ha llegado hoy) para cubrir las necesidades de este equipo. De los siete encuentros en los que se ha visto con el marcador adverso ha perdido cinco. Sólo hubo respuesta en dos, en Zaragoza y en Tenerife, y apenas llegó para sacar sendos empates. Es el precio que tiene que pagar un equipo que juega sobre el alambre con resultados muy cortos. El dominio en el fútbol no le sirve para ganar los partidos, y eso es algo que merece una reflexión. Ser mejor que el rival, tampoco. Y superar todos los golpes que ha encajado en estos meses ya no es suficiente para estar al alcance de las primeras posiciones de la tabla. Y pese a todo, con el gol de Xabi Prieto se ha pensado en empatar. Alguno incluso ha creído posible ganar. A eso se tiene que agarrar la Real.
El líder, el Xerez, le mete trece puntos a la Real y el ascenso se queda a siete puntos. En Primera, con esa distancia, el Real Madrid cree que puede cazar nada menos que al Barcelona. ¿Podemos nosotros? No sé si ya me he quedado solo, pero sigo pensando que sí, y más viendo que en Segunda División nadie puede marcar las diferencias que sí se pueden ver en Primera. Todo vuelve a ser una cuestión de fe y el trabajo más importante parece más psicológico que futbolístico. Lo que está claro es que la derrota de hoy duele. Por el momento, por la forma en la que ha llegado y por el rival. Hoy era el día de adelantar al Hércules y se ha escapado a seis puntos, más el golaverage particular. La Real permanece en la octava posición con 36 puntos y está en un terreno muy peligroso, todavía no descolgada de los puestos de cabeza, pero con demasiados equipos por detrás que están muy cerca. El 15º clasificado está a tres puntos.
Puntos quedan muchísimos en juego, nada menos que 51. Suficientes más que de sobra para subir. Pero cada resultado adverso, cada bofetada en el marcador, obliga a una gesta aún mayor. La situación parece calcada a la que vivió la propia Real hace un año, tras las tres derrotas consecutivas que propiciaron el cese de Eizmendi. Y entonces el equipo txuri urdin fue capaz de llegar a la última jornada con posibilidades de subir. En el minuto 91 de la penúltima jornada incluso se veía en Primera. ¿Por qué este año no? ¿Y que hace falta para eso? Fe. Siempre fe. La que nos llevó en su día a ser campeones, la que nos despertó la ilusión hace menos tiempo en el subcampeonato de 2003. Y eso es lo mejor a lo que nos podemos agarrar ahora. Y con fe sacaremos el fútbol que tiene este equipo. Porque si el equipo deja de creer, el sueño está muerto. Qué curioso que la resurrección tenga que venir en Vitoria, el lugar donde murió la esperanza del año pasado.
sábado, febrero 21, 2009
PREVIA Real Sociedad - Hércules. Exigencia máxima, victoria necesaria
Nueva situación de máxima exigencia para la Real (domingo, 17.00 horas, Anoeta, Gol TV). Tras el escándalo arbitral en Anoeta de hace quince días ante el Zaragoza y la derrota en Murcia, el equipo txuri urdin sólo ha sumado uno de los últimos seis puntos posibles y los rivales por el ascenso se han escapado ligeramente. Y el Hércules es uno de ellos, por lo que la victoria es muy necesaria para los de Lillo. Son tres puntos, sólo tres puntos, pero no ganar supondría un duro golpe para la moral realista. En el partido, además, se pone en juego el golaverage particular, que podría resultar decisivo a final de temporada. Cada partido cuenta. Cada gol también. Y es una nueva oportunidad para que la Real demuestre si tiene lo necesario para dar la alegría que todo el mundo espera el 21 de junio.Lillo pierde a un jugador, una semana más, por una sanción injusta. Labaka, expulsado por una falta que no existe en el reglamento (intentar dar al balón con la mano) y por una segunda amarilla a todas luces excesiva) no forma parte de la lista de convocados. Vuelve, en cambio, el sancionado de la semana pasada, Moha. En la enfermería sólo quedan los dos jugadores habituales, Díaz de Cerio y Elustondo (que ya ha vuelto a correr, aunque infiltrado). Con este panorama, el técnico realista sólo ha tenido que descartar a un jugador por decisión técnica. Y nadie puede sorprenderse ya a estas alturas de que el elegido haya sido Dramé. Lo que nadie sabe es por qué tipo de juego va a apostar Lillo ante el Hércules, aunque durante la semana ha dejado entrever que la presión al rival será algo más cerca de su propia área.
La baja de Labaka asegura un puesto en el once titular a Mikel González (que regresa después de tres semanas de ausencia en el equipo inicial) y Ansotegi. La duda es si Lillo apostará por una defensa de tres o de cuatro. Castillo jugará en cualquiera de los dos sistemas. En el centro del campo también hay incógnitas. El trivote que viene utilizando Lillo ha sido objeto de críticas. Aranburu es el único de los tres habituales (Diego Rivas y Markel completan esa línea) que tiene un puesto más o menos asegurado. Xabi Prieto también estará, sea por la derecha o por el centro y Abreu arriba. En lo demás puede haber sorpresas de todo tipo. Se ha hablado durante la semana de una dupla de ataque formada por el uruguayo y Necati, que además en algún entrenamiento ha dejado bastantes goles del turco, que todavía busca su primer tanto con la camiseta de la Real.
Una semana más se ha hablado poco del rival. Entre la rueda de prensa en la que Díaz de Cerio habló de su futuro (más que probable lejos de San Sebastián) y las vueltas que se le ha dado al sistema de juego, poco se ha dicho del Hércules. Con el 1-1 de la ida, la Real necesita ganar para poner de su lado el golaverage particular. Con el Zaragoza, el primer rival directo con el que ya se han jugado los dos partidos, está igualado, pero los escasos goles que marca la Real le dan ventaja de momento a los maños. Los de Lillo inician la jornada en la octava posición, a cuatro puntos de la tercera plaza, por lo que habrá que esperar como poco otra semana para meterse en los puestos de ascenso. En esta jornada, el encuentro de Anoeta es el único enfrentamiento directo entre los equipos que luchan por llegar a Primera, lo que hace aún más importante la victoria. De lograrse, la Real empataría a puntos con el Hércules y podría adelantar sólo al Salamanca, que tiene un punto más y recibe al Girona.
La estadística rema de forma indiscutible y rotunda del lado de la Real. Han sido quince los encuentros que el Hércules ha jugado en San Sebastián y todavía no sabe lo que es la victoria. El conjunto txuri urdin ha ganado en once de esos partidos, y los cuatro restantes han finalizado con empate. En Segunda División, los alicantinos sólo consiguieron arrancar un empate a cero en la primera de las cuatro visitas que rindieron a la Real. El resto, victorias locales. De esos partidos, destaca el 9-2 logrado en la temporada 48-49, temporada en la que la Real subió a Primera. En la máxima categoría, de los once encuentros jugados, ocho acabaron con victoria local. Destaca el 6-0 logrado en la temporada 85-86, con un hat trick de López Ufarte, un doblete de Bakero y el tanto restante de Zamora.
Por 2-1 venció la Real en el encuentro de la temporada pasada, que fue el primero que dirigió Lillo en el banquillo txuri urdin. Tras las tres derrotas consecutivas que le costaron el puesto a José Ramón Eizmendi, la Real estaba obligada a ganar. Y eso pesó en el equipo realista, que realizó un mal partido. Las cosas se complicaron cuando, a falta de media hora para el final, se adelantó el Hércules. Y cuando la Real, a falta de juego e ideas, sólo podía poner raza y corazón en el partido, logró la remontada. Empató Delibasic (y lo celebró con dedicatoria a Badiola, que había insinuado que iba a dejarle sin ficha para poder traer a Zigic) y Fran Mérida, en el único tanto que marcó con la camiseta de la Real, logró el tanto del triunfo. Con esa victoria, los de Lillo se colocaron a un punto de la tercera posición.
En la primera vuelta comenzaron las justas (por más que pese que se recuerde) quejas arbitrales de la Real. Labaka adelantó de cabeza al conjunto de Lillo, en una falta botada por Gerardo. A partir de ese momento, el Hércules tomó claramente el mando del partido, pero el equipo txuri urdin se mostró muy seguro atrás, minimizando las ocasiones de gol de los locales. Pero a poco más de diez minutos para el final apareció el colegiado, Hernández Hernández. Pitó un inexistente penalti a Diego Rivas. Lanzó Farinós y lo detuvo Bravo. Pero el árbitro, también sin motivo alguno, decidió que se repetiera el lanzamiento. A la segunda, Farinós no falló. Por la actuación arbitral, a la Real se le fueron dos puntos que tenía en el bolsillo. Fueron los primeros. Por desgracia, no los últimos.
martes, febrero 17, 2009
Las quejas de Lillo... y de Coleman
Que la Real es ahora mismo un club como todos los demás es algo que pocos realistas podrán negar. Parte de lo que nos ha hecho especiales durante tantas décadas ha ido desapareciendo con el tiempo. Entre lo que hemos perdido está el apoyo incondicional al equipo, no exento de crítica, por supuesto pero incondicional siempre. Me resulta curioso comprobar que dos de los tres últimos entrenadores que han pasado por la Real han puesto el dedo en la llaga, sin que mucha gente se pare a pensar en la razón que podían tener. Chris Coleman se mostró continuamente asombrado del pesimismo que rodeaba al equipo. Incluso cuando los resultados comenzaron a acompañarle la pasada temporada, siempre había algo negativo. Si se perdía, las críticas se desbordaban contra un equipo que no podía llegar al ascenso en ningún caso. Si se empataba, es que así no se subía. Si se ganaba, es que el juego era mediocre. Los puestos de ascenso estaban a un solo punto, pero nadie del entorno realista lanzó una palabra elogiosa hacia la Real de Coleman hasta que el técnico galés decidió marcharse. Entonces, cualquier tiempo pasado ya era mejor. Más oportunismo.La queja de Lillo ha sido distinta, pero es obligado trazar un paralelismo. Ahora todos los análisis a la Real se le hacen en función de un único criterio: el resultado. Por descontado, eso es lo más importante cuando el único objetivo posible es el ascenso, pero lo que no es de recibo es que el resultado, sólo el resultado y nada más que el resultado, marque el análisis futbolístico. Hoy, después del desastre de Murcia (sí, fue un desastre, decirlo no es el problema) y de que los seis primeros clasificados ganaran sus partidos, el ascenso está a cuatro puntos. Y es el momento de darse latigazos en la espalda, de proclamar a los cuatro vientos que todo lo que hace el equipo es horrible, que tal y cual puestos no están bien cubiertos y que las carencias son éstas y aquellas. A la Real no se le ha reprochado que no ganara en Murcia, sino la forma en que perdió. Y Lillo se queja, con razón, de que todos sacamos las conclusiones en función del resultado y a conveniencia. De fútbol no habla nadie sin tener en cuenta lo que dicta el marcador. La victoria silencia los análisis y la derrota los convierte en puñaladas directas al corazón.
Y, claro, los análisis con cero puntos se olvidan de lo que sucedió cuando se consiguieron tres. Ahora se pide a Lillo que juegue con dos delanteros. Se olvida quien lo dice que los mayores elogios de la temporada se cosecharon en partidos como el de Copa en Zaragoza. Aquel día la Real jugó sin delantero, con Marcos como hombre más adelantado. Ni Díaz de Cerio, ni Necati, ni Agirretxe, ni mucho menos un Abreu que entonces estaba todavía en Argentina. ¿Se criticó? No, porque ganamos. Se critica que el equipo no dominara el encuentro en Murcia, incluso antes de encajar los dos postreros goles. Pero ese dominio que tanto se pide fue una cuestión ajena al análisis de la victoria ante Las Palmas (quizá de las dos victorias ante los canarios), o de la derrota en Albacete, donde ese dominio fue aplastante a favor de los de Lillo. Se censura la nula concentración del equipo en los últimos minutos. Y, sí, el tramo final de los encuentros ha costado más puntos de los que dado al casillero realista, pero nadie analizó el triunfo en Tarragona, el logrado ante el Salamanca en Anoeta o el empate en Tenerife como una falta de concentración del equipo rival.
Se podrían seguir añadiendo situaciones, porque esta temporada está dando para muchas cosas. Pero la conclusión es la misma. Nos ensañamos con el equipo cuando las cosas van mal. Y antes eso no era así. Antes teníamos claro que los once jugadores que saltaban al campo cada fin de semana eran intocables, salvo hecatombe. Ya no. Ahora nos gusta más el ataque indiscriminado y, en ocasiones, injustificado. Y eso es así hasta el punto de que lo que hace una semana era un atraco descomunal, lo del Zaragoza, ésta ha pasado inadvertido. Agirretxe marca en Murcia un gol legal que lo más probable es que le hubiera dado los tres puntos a la Real. Pero, a pesar de eso, en radio y prensa (¡del entorno realista!) hemos visto como había burlas a las quejas de hace pocos días. Incluso cuando el árbitro ha perjudicado severamente a la Real. Ver para creer. El triste argumento de que como jugamos mal no podemos reclamar lo que es justo siempre me ha parecido perverso. Y, además, hipócrita, porque desmontaría todas las críticas anteriores. Porque la Real jugaría igual de mal (o de bien), pero con justicia podría tener diez puntos más. Sería segunda o primera en la clasificación. Ya dudo que, con esos resultados, las críticas de esta semana se hubieran oído de la misma forma.
Todo esto me asusta que sea así por dos motivos. Primero, porque nada se ha perdido hasta ahora y da la sensación de que muchos consideran el ascenso una quimera. Los cuatro puntos que nos saca el tercer clasificado no me parece una diferencia insalvable, y muchos menos en esta Segunda División en la que todos los equipos pinchan con cierta habitualidad, porque si pensamos que los seis primeros van a ganar todas las jornadas, mejor retirarnos y acabamos antes con el sufrimiento... Y segundo, porque esa falta de paciencia es lo que para mí marca la historia moderna de la Real, o lo que es lo mismo, su declive. Las críticas al equipo de Krauss, las que acabaron con el cese del alemán, son el punto de inflexión de la historia moderna del club y el comienzo de la etapa más negra que hemos conocido. ¿Queremos que se repitan los errores del pasado? Pues me da que estamos bordeando otra vez ese camino...
sábado, febrero 14, 2009
MURCIA 2 - REAL SOCIEDAD 0. Desastre
Lillo no sorprendió demasiado con su alineación. La ausencia de Abreu se justifica, aunque no lo hizo el técnico en la posterior rueda de prensa, en el partido internacional que ha jugado esta semana y no haber compartido ningún entrenamiento con el equipo. Necati fue titular, y eso, a pesar del argumento para no colocar de titular al uruguayo, no habrá gustado a todo el mundo. El turco lanzó un balón al larguero. Arrastra un gafe, ya dificilísimo de explicar sólo en la mala suerte, que le impide estrenarse como goleador en el equipo txuri urdin. Luego tuvo un par de ocasiones más, pero malos controles le impidieron que se concretaran en lanzamientos a puerta. Es necesario algo más. Mucho más. Una Real como ésta, segura casi siempre en la defensa, no puede permitirse el lujo de llevar menos de un gol por partido de media. Porque es ahí donde se puede escapar el ascenso.
El resto del equipo fue más o menos el esperado. Mikel González se quedó en el banquillo, y siendo como es el mejor central del equipo, esa puede ser la mayor sorpresa del once titular de hoy. Pero jugará la semana que viene, puesto que Labaka fue expulsado (y luego volveré sobre esa expulsión). Los centrales fueron quienes más posesión de balón tuvieron. Como ya sucedió hace una semana, ante el Zaragoza en Anoeta, Labaka y Ansotegi se pasaron el balón en demasiadas ocasiones sin encontrar una solución, y la salida de balón fue en demasiadas ocasiones una patada a seguir. El trivote planteado en el centro del campo no consigue ser el inicio del fútbol ofensivo. No lo ha conseguido hoy ni en demasiados partidos. Si Elustondo no está para volver todavía, quizá sea hora de mirar al Sanse y dar la alternativa a un Illarramendi que esta semana ha aparecido en la prensa vizcaína como objeto de deseo del Athletic.
Marcos y Xabi Prieto tampoco han sido capaces de crear jugadas de ataque, y parece que pusieron fin a su estado de gracia en el partido que se jugó hace quince días en Valencia ante el Levante. Pero ahí Lillo hoy pareció atado de pies y manos. La baja de Moha le dejó sin alternativas en la banda izquierda y el discreto nivel de Estrada a lo largo de la temporada tampoco da mucho margen en la derecha. Los laterales tampoco ayudaron demasiado, y sigo pensando que la lucha de Carlos Martínez tiene un hueco, sobre todo en partidos como el de hoy, en los que el equipo sale con una gran empanada. El Murcia no tuvo tampoco muchas opciones de gol, pero el clásico arreón final del equipo local fue lo que le dio el triunfo. Abultado a todas luces, gracias a un gol de rebote en la última jugada en el encuentro. Pero no se puede considerar injusta la derrota, ni mucho menos. Lo que parecía imposible, por fútbol, era que hoy ganara la Real. "Si empatamos a cero no pasa nada", dijo Lillo, que recordó alguna ocasión realista sin demasiado convencimiento. "Si es la pauta, sí me preocupa", dijo.
El juego de la Real hoy ha sido malo. Muy malo. Y ha faltado espíritu. Por eso no se puede equiparar lo que sucedió hace una semana con lo sucedido hoy, ni por magnitud ni por claridad de los hechos. Pero es también innegable que, en una semana en la que Anoeta dejó salir toda su rabia, en la que el presidente del club se ha quejado ante el máximo responsable arbitral, hoy el arbitraje queda también en la duda más razonable. Agirretxe marcó un gol. Como no hay televisión, a esta hora es imposible saber si estaba en fuera de juego o no. Pero parece que no. Como poco se trata de una jugada dudosa. Y ante la duda se supone que no se marca fuera de juego. Pero con la Real se marca. Me acuerdo del Castellón, o del Albacete. Labaka resultó expulsado con dos tarjetas de chiste, la primera por intentar marcar un gol con la mano. Antes incluso de sacar la segunda, le dice el árbitro, en la enésima falta de respeto, "tú a la calle". Aunque al minuto siguiente un malísimo árbitro llamado Hevia Obras también dejó injustamente con diez al Murcia, es gracioso recordar que en la ida salió un jugador lesionado, Xabi Prieto, y no hubo expulsiones. Y me acuerdo, por descontado, de Díaz de Cerio. Los arbitrajes a la Real son de chiste. Son muy malos. ¿Y algo más? Qué difícil es pensar lo contrario.
Lillo ha querido dejar claro en la rueda de prensa, no como excusa pero sí como un hecho innegable, que el estado de ánimo en que quedó el equipo tras lo de la semana pasada, pudo pasar factura en el desarrollo del partido de hoy. Y no es un argumento banal. Al contrario, sería un error obviarlo. Todos sabemos que con los buenos resultados todo parece más fácil. Si a la Real no le dejan conseguir esos resultados, los nervios crecerán. La presión será mucho mayor. Porque cada partido se convertirá en una final, en un larguísimo periodo de cuatro meses, que es lo que queda para que finalice la competición. Se equivocan quienes creen que un mal arbitraje se puede contabilizar sólo en una ficticia clasificación en base a goles, penaltis y tarjetas rojas. El estado de ánimo lo generan muchas cosas. Los resultados y el nivel de juego contribuye. Y los arbitrajes también. Hoy a la Real le ha pesado todo. Y ha jugado un encuentro horrible. Un desastre a todos los niveles sin nada que rescatar. Por esta y por otras causas, que todas tienen que ser analizadas.
La Real se queda a cuatro puntos del ascenso, la misma distancia que le separa del segundo puesto. Si mañana vence el Xerez, se escapará nada menos que a diez puntos. Y es el próximo rival que visita Anoeta. Quedando lo que queda para el final del campeonato, el partido contra el líder es ya una final. No cabe afrontarlo de otra forma, y más después del bajo nivel mostrado hoy por el equipo. Y si tenemos en cuenta que todo parece estar en contra de la Real (y cuando digo todo, es exactamente lo que quiero decir: todo), lo que es imprescindible es que los jugadores den la cara en los más de noventa minutos que dura un encuentro. Está demostrado que en esta Segunda División de ínfimo nivel es necesaria una concentración total. Hoy el equipo no ha respondido. No ha estado a la altura de una afición incansable, que el pasado sábado dijo basta a los atropellos que está sufriendo el equipo y que hoy, como en todos los campos de la categoría, se ha dejado ver. Es necesario más.
viernes, febrero 13, 2009
PREVIA Murcia - Real Sociedad. Buscando fuera lo que se va en casa
La Real vuelve a buscar fuera lo que no termina de lograr en casa (sábado, 18.30 horas, Nueva Condomina, sin televisión). Después de encadenar una muy buena racha en casa de tres victorias consecutivas, ahora acumula tres empates. Y después de lograr siete puntos de nueve posibles en otros tantos partidos como visitante, el equipo txuri urdin se encuentra con el reto de lograr la tercera victoria seguida. Los tres puntos son importantes para que la Real no se descuelgue de la cabeza de la tabla. Lillo ya ha advertido de la vital importancia que tiene este partido. Una importancia que, eso sí, ya van a tener casi todos los encuentros hasta el 21 de junio. La Segunda División no espera a nadie y sumar de tres en tres es ya más imprescindible que nunca. En casa, fuera o ante el rival que sea. El Murcia optaba al ascenso, pero ahora está lejos de esa lucha. Pese a todo, es el único equipo que ha ganado cinco partidos seguidos en esta Liga.Lillo recupera para este partido a los dos sancionados de la semana pasada, Mikel González y Markel Bergara. Habido cuenta del nivel que están demostrando sus sustitutos (Labaka y Ansotegi en el centro de la defensa y Diego Rivas en el centro del campo), tiene difícil volver al equipo, aunque todo es posible. Y más en el caso del centrocampista, porque según el sistema por el que decida apostar el técnico, añadido a la baja de Gorka Elustondo (junto con Díaz de Cerio, el único lesionado), puede tener más opciones de jugar. Tras su expulsión con el partido ante el Zaragoza ya terminado, Moha no puede estar esta semana en la lista de 18. Sólo un jugador se queda fuera de la misma por motivos técnicos y es Dramé. No supone ninguna sorpresa, pero sí sigue chocando que este jugador esté en la Real.
Es muy difícil saber qué equipo va a sacar Lillo en Murcia. Los dos jugadores que se pueden considerar indiscutibles son los dos internacionales del equipo, el portero Bravo y el delantero Abreu. Ambos han jugado con sus selecciones esta semana y se han desplazado directamente a Murcia, por lo que Lillo tendrá que hablar con ellos para ver en qué estado llegan a este partido. Si no hay problemas, ambos estarán en el once. Xabi Prieto, sin duda titular, volverá a enfrentarse al jugador que le lesionó en el encuentro de la primera vuelta, Capdevilla. Aranburu y Castillo son los otros dos jugadores que se pueden considerar fijos en la alineación titular de Lillo, mientras que la presencia de Marcos parece segura por la baja de Moha.
La Real debió finalizar tercera la pasada jornada, pero el penalti inexistente que obtuvo el Zaragoza para empatar dejó a los de Lillo en la octava posición. Aunque el conjunto txuri urdin esté a un punto del ascenso, adelantar a cinco equipos en una sola jornada se antoja prácticamente imposible, sobre todo si tenemos en cuenta que esta semana no hay más que dos duelo directo entre los equipos que luchan por el ascenso, el Hércules-Levante (y los valencianos están por detrás de la Real en la tabla) y el Xerez-Salamanca. Los tres puntos, eso sí, son vitales para que no se escapen Xerez y Tenerife, ahora siete y cinco puntos por encima de la Real. Lillo quiere prolongar la buena racha de juego y resultados como visitante, y que el txuri urdin sea el primer equipo de esta Liga que gana tres jornadas consecutivas a domicilio.
Después de la vergonzosa actuación arbitral del pasado sábado, las miradas volverán a estar puestas en el colegiado del partido. En Murcia pitará Hevia Obras. Y no puede ser una sorpresa para nadie comprobar que es un árbitro que ya ha dado problemas a la Real en el pasado. Fue en la eliminatoria de Copa que la Real jugó la pasada temporada en Las Palmas. Como Bernabé García hace una semana, expulsó al masajista de la Real (¿qué fijación tendrán los árbitros con él?), a quien acompañó también el delegado y, ya en el descuento, Skoubo, quien directamente le insultó y estuvo a punto de pegarle un balonazo, tal era su estado de nervios. Durante todo el partido, tras dejar a Las Palmas con diez a los pocos minutos, estuvo provocando a los jugadores de la Real, que esta misma semana, según se ha publicado, habrían advertido a Lillo del peligro de este colegiado. Otra semana más, toca temblar.
Murcia ha recibido a la Real en trece ocasiones, de las cuales el conjunto txuri urdin ha arrancado cinco empates y tres victorias, mientras que el conjunto local ha vencido en cinco de esos encuentros. La última visita se produjo en la temporada 2003-2004, cuando una Real que pensaba más en la Champions que en la Liga sólo pudo arrancar un empate a dos goles, tantos marcados por Gabilondo y De Paula. Antes de eso, la Real había encadenado dos victorias consecutivas en Murcia, 1-2 en la 87-88 y 0-1 en la 88-89. En ambos encuentros marcó Górriz. En Segunda hay dos precedentes. El primero, en la fase de ascenso de la temporada 39-40, se produjo un empate a tres. La Real se quedó en Segunda. En el segundo, en la 48-49, el conjunto txuri urdin perdió 3-0. Pero acabó subiendo.
En el partido de la primera vuelta, la Real ofreció una espléndida imagen. Un dudoso penalti a favor supuso el 1-0 a los pocos minutos de comenzar el partido. Xabi Prieto lo transformó al estilo Panenka, como tanto le gusta. A menos de 20 minutos para el final, Díaz de Cerio sentenció el encuentro con un golazo de jugada personal, que finalizó con un precioso toque con el interior de la pierna derecha que se alojó en la portería junto al palo. La nota negativa del encuentro fue la dureza de los jugadores de un Murcia que todavía entrenaba Javier Clemente. Sin que Pino Zamorano cortara con tarjetas las entradas violentas, y como es sabido, Capdevilla acabó lesionando a Prieto, que no pudo volver a jugar en un par de meses. Una mala noticia para uno de los mejores partidos que ha hecho la Real hasta ahora en esta temporada. Y el único, junto con el del Levante, en el que venció por dos goles de diferencia.
miércoles, febrero 11, 2009
De conspiraciones y sus causas
El mundo realista anda ya convencido de que hay una conspiración, una mano negra, aunque le digan lo contrario insistentemente. El comunicado del club, las reacciones de la gente a la salida de Anoeta, los comentarios en los foros, hasta los jugadores hablan de ello. Hay que ser claro, algo tiene que haber, por mucho que todo el mundo con algo de poder esté negándolo. No es normal lo que está sucediendo con la Real. Son tres años ya en los que el aficionado realista está padeciendo muy malos arbitrajes, sospechosamente malos. Y son tres años en los que hemos tenido que vivir un descenso a Segunda División y un no ascenso a Primera, lo que agudiza el sentimiento de frustración del aficionado realista. Nunca reduciré los males de la Real a esta cuestión, pero negar la importancia que tienen las decisiones arbitrales y federativas en el desarrollo de la competición sería una ingenuidad.Aceptemos el error humano. No entenderé jamás que no se use la tecnología como en otros deportes para eliminarlo, por ejemplo, de los fueras de juego o de los goles fantasma (en ambos casos la efectividad sería del 100 por 100), pero lo aceptamos. Aceptamos que te señalen un penalti que no es. Lo que no se puede aceptar de ninguna de las formas es la prepotencia, la chulería y la incompetencia. Y eso es lo que está viviendo la Real. El penalti del sábado no fue la causa de la indignación realista. Fue la gota que colmó el vaso. En ese partido, el árbitro Bernabé García ya había mostrado un increíble doble rasero en las tarjetas, ya había expulsado al masajista txuri urdin sin que mediara insulto alguno. En el penalti, no duele tanto la señalización como la chulería de no consultar a un linier que tenía mejor visión y que, además, reconoce a los jugadores de la Real que él ha visto que no hay infracción. Y esto llega después de demasiados arbitrajes similares.
¿Conspiración? Ni idea. Pero vamos a imaginar por un momento que sí existe una conspiración. ¿Podría ser la Federación el origen de la mano negra? Claro que podría, que para eso controla a los árbitros. Ángel María Villar es el presidente de la Federación y no es un secreto su vinculación al Athletic de Bilbao. Que la Real esté en Segunda puede beneficiar deportivamente al Athletic, sin ninguna duda. Esa tesitura ya ha provocado que se tuviera que traspasar a Balenciaga y podría dar con Díaz de Cerio en el club rojiblanco. Eso no habría pasado en Primera y con una economía más o menos saneada. La Federación podría tener un segundo motivo, y es la cruzada de Iñaki Badiola contra la compra de partidos que, supuestamente, ya conocería Villar (se le mencionaba en la famosa conversación en la que desde el Levante se admitía que se dejaron perder, precisamente, ante el Athletic). Este argumento quedaría desbaratado, no obstante, porque Badiola ya no es presidente de la Real y la cuestión de la compra de partidos, salvo que la Fiscalía lo reanime, parece nuevamente muerta.
Entran en juego los árbitros. ¿Puede tener algo en contra de la Real el colectivo arbitral? Desde el club nunca se han fomentado protestas organizadas contra ellos, más bien al contrario, y en los últimos 16 años, los que lleva en pie Anoeta, sólo ha habido dos incidentes de relevancia (y uno esta misma temporada, después del esperpento arbitral ante el Eibar). "Existen decisiones más o menos afortunadas, actuaciones de mayor o menor nivel, pero lo que no hay seguro es campaña contra ningún equipo. Repito, contra ninguno", dice López Nieto, uno de los miembros del comité designador, en una entrevista que hoy publica Noticias de Gipuzkoa. Pero también dice que "cuando un árbitro tiene problemas con un equipo intentamos que no vuelvan a coincidir en una temporada para proteger al árbitro y al equipo". La experiencia con González González desmiente esa afirmación e invalida todo lo que pueda argumentar. Poco han intentado que no vuelva a pitar a la Real. A ver cuánto tardamos en volver a ver a Bernabé García. Esa sería una buena prueba.
La Liga cuenta con un presidente sobre el que también algunos dejan caer sospechas. En condiciones normales, que un ex presidente de la Real dirigiera la competición tendría que ser positivo, y si las decisiones arbitrales estuvieran cayendo del lado del conjunto txuri urdin seguro que más de uno se agarraría a este argumento para justificarlo. Pero, por paradójico que parezca, muchos realistas creen que es justo lo contrario. Que Astizarán se podría estar cobrando venganza desde la Liga de Fútbol Profesional por lo mal que salió de la Real, por las críticas que se han instalado contra él en el ideario del realista, por la investigación primero a través de la due diligence y después por vía judicial de su mandato. Pero la Liga no controla a los árbitros, lo que invalida el supuesto de que Astiazarán esté usando a este colectivo en contra de la Real.
Y queda una última posibilidad: los equipos agraviados por aquellos dos partidos en los que el equipo txuri urdin no hizo todo lo posible y permitió que primero Alavés y después Osasuna siguieran en Primera (partidos que hoy casi todos lamentamos). En el primero de los casos, Extremadura y Villarreal tuvieron que jugar la promoción en lugar de los vitorianos, en el segundo, Zaragoza y Oviedo tuvieron que jugar esa eliminatoria (los maños la ganaron, los asturianos no) de la que se libraron los navarros. ¿Pero tanto poder puede tener alguno de esos damnificados? Hoy sólo el Villarreal sigue en la élite, y la presencia del Zaragoza en la pelea actual por volver a Primera no parece excusa suficiente para que la Real sea sistemáticamente perjudicia y menospreciada.
Así llegamos al final de esta ficción, sabiendo lo mismo que sabíamos después del partido del sábado. Nada en absoluto. Sabemos que algo pasa, pero no sabemos quién lo provoca ni por qué. Lo único que sé es que tres años persiguiendo un objetivo que alguien quiere hacer imposible de antemano son demasiados para el corazón de cualquier realista. Ojalá que no sea así.
lunes, febrero 09, 2009
REAL SOCIEDAD 1 - ZARAGOZA 1. El árbitro se lleva dos puntos de la Real
Cuando en el minuto 13 el árbitro Bernabé García sacó la primera tarjeta a un jugador de la Real, a Castillo, los más de 17.000 aficionados realistas que había en Anoeta sospecharon que este partido no podía tener un final feliz. Cuando en el minuto 28 echó del campo al masajista txuri urdin, a Josu Busto, algún que otro aficionado confiaba a pesar de lo visto en que todo quedara en un trato más o menos prepotente hacia los nuestros. Con el devenir de los minutos, quedaba claro que las faltas para un lado costaban amarillas y para el otro no. Pero, a pesar de todo eso, la esperanza de ganar duró hasta el minuto 90. Porque en el minuto 90 el árbitro decidió que la Real no podía ganar los tres puntos y se sacó un penalti de la manga. Y se llevó dos de esos tres puntos que el equipo de Lillo había ganado en buena lid sobre el césped.No cabe hablar de error arbitral, no. Ya no. Con hechos como los del sábado, no. Hacerlo sería una tomadura de pelo. No es un error que un árbitro amenace con reiterados "a que te expulso" a jugadores realistas. Tampoco lo es que expulse a un miembro del equipo médico porque le pregunte si "para el otro lado no hay tarjetas". No es un error que pite un penalti cuando el asistente le confiesa a algunos de los blanquiazules que él ha visto que no ha sido nada. Y tampoco es un error que, después de todo eso, se inhiba en una jugada postrera en el otro área que le hubiera devuelto dos puntos a la Real. No puede ser un error cuando el resultado es siempre el mismo, cuando la mayoría de las tarjetas le caen siempre al mismo equipo, independientemente del rival que haya enfrente, ni tampoco que quienes estaban a ras de césped vieran al árbitro salir del verde de Anoeta sonriendo, como si le gustara que le insulten desde la grada o como si estuviera realmente satisfecho de lo que hizo.
Bernabé García quiso ser el protagonista de un partido bonito entre dos equipos históricos. Y lo logró, desgraciadamente lo logró. Tan protagonista como lo quiso ser y lo fue hace menos de un año, en aquel partido ante el Racing de Ferrol. Aquel espectáculo no le dio tanto renombre, ya que obviamente los ferrolanos no tienen el mismo cartel que el Zaragoza. Aquel día Eizmendi le acusó de provocar violencia en los terrenos de juego y hubo quien se rió del entonces entrenador realista. Pero tenía razón. Ya lo creo que la tenía. Bernabé García regresó para provocar y provocó el estallido de Anoeta. Sin incidentes, como debe ser, pero con una furia justa y digna. Porque ya son demasiados los arbitrajes nefastos y perjudiciales que ha tenido que ver una afición que lleva tres años sufriendo como seguramente no lo había hecho en su casi centenaria historia. Duele ver que alguien, y sin motivos, decide un partido de una forma tan evidente. Duele que pase siempre con los mismos. Y duele, duele muchísimo, que suceda en el minuto 90. Demasiado perfecto para ser una casualidad.
No cabe otra interpretación posible a lo visto en Anoeta: el árbitro manipuló el resultado, ese que lograron dos equipos en un partido de fútbol sin demasiado buen juego pero con muchos elementos de interés, una lucha tensa e intensa entre dos conjuntos que quieren subir a Primera División y que seguro que estarán peleando por ello hasta el final de la temporada. Visto lo que sucedió en los 90 minutos, el partido debió acabar 1-0, pues la Real se adelantó y el Zaragoza no pudo empatar. Pero el árbitro primero propició el 1-1 y después impidió el 2-1. Por lo visto en el terreno de juego, al margen de la irresponsable, incapaz e incompetente actuación arbitral, los goles podrían haber llegado de muy distintas formas. Porque el juego, de poca calidad en general, y las ocasiones más claras cayeron del lado del Zaragoza. Pero la Real dispusó de alguna que otra oportunidad de sentenciar el choque con ese 2-0 que parece casi imposible para el equipo de Lillo esta temporada.-
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Una semana más, la Real sigue sin poder celebrar la segunda victoria consecutiva. Una semana más, se pospone el asalto a los puestos de ascenso. La jornada debió acabar con la Real en segunda posición, pero ahora comenzará su próximo partido en la octava plaza. La igualdad es máxima entre los ocho equipos que siguen al líder, el Xerez, el único conjunto que parece haber despegado, y los pocos goles conseguidos por la Real lastran bastante su golaverage general. El particular con el Zaragoza queda empatado y eso, ahora mismo, perjudica. Pero todavía son demasiados los aspirantes al ascenso como para empezar a hacer estas cuentas. No queda otra que seguir mirando hacia adelante y pensar que en Murcia se prolongará la buena racha de juego y resultados que tiene la Real desde hace algunas jornadas como visitante. Y luego, en Anoeta, aspirar de nuevo a esa segunda victoria consecutiva que tanto se resiste.viernes, febrero 06, 2009
PREVIA Real Sociedad - Zaragoza. Fútbol de Primera
Fútbol de Primera. No lo es, pero esa es la sensación que debe dejar el partido de esta jornada (sábado, 18.30 horas, Anoeta; ETB-1, Aragón Televisión, Telemadrid-La Otra; no he podido confirmar si otros canales autonómicos también ofrecen el partido). Porque juegan dos equipos históricos, dos que tienen su sitio en la máxima categoría del fútbol español. Dos conjuntos que tiene como objetivo volver a Primera y se encuentran inmersos en esa lucha. La Real ya ha dejado una espléndida sensación en los dos partidos que ha jugado contra el Zaragoza (en Liga en La Romareda y en Copa en Anoeta) y que se enfrenta a una preciosa posibilidad de dar un golpe en la mesa, de ganar dos partidos seguidos por primera vez en la temporada, de derrotar a un rival directo y ganarle el average y, sobre todo, de ofrecer una noche verdaderamente feliz a una afición deseosa y merecedora ya de alegrías.Para afrontar este partido, Juanma Lillo ha convocado a los 18 jugadores de la primera plantilla que tiene disponibles. A las ya conocidas bajas por lesión de Gorka Elustondo e Iñigo Díaz de Cerio, se suman esta semana los sancionados Mikel González (vio la quinta amarilla la jornada pasada) y Markel Bergara (a pesar de su injustísima expulsión en Las Palmas, no se librado del partido de sanción). Vuelven a la lista los dos jugadores que se quedaron en casa hace una semana, Estrada y Dramé, cuyo papel esta temporada está siendo bastante testimonial (más en el caso del segundo). Este último podría ser el recambio de los centrales (el puesto que queda más desguarnecido por la baja de Mikel González) en caso de que sucediera algún contratiempo, ya que el técnico ha optado por no echar mano de alguno de los centrales del filial.
Esta Real de Lillo empieza ya a tener bastantes jugadores intocables, y eso ayuda a configurar su once de forma previa, aunque también es sabido que al técnico realista le gusta sorprender. Bravo es fijo en la portería, igual que Abreu en la delantera. El uruguayo debe ser la referencia realista en ataque hasta el final de la temporada, y sólo sus convocatorias con la selección le sacarán del equipo. Xabi Prieto por la derecha (o en la mediapunta, según el sistema escogido) es igualmente indiscutible, como también Castillo en el lateral izquierdo y Aranburu en alguno de los puestos del centro del campo. Ni en el centro de la defensa ni en el mediocentro hay competencia esta jornada para tener dudas sobre los elegidos. Labaka y Ansotegui guardarán la portería de Bravo y Diego Rivas actuará por delante de ellos.
Pero aquí es donde empiezan las incógnitas en el once de Lillo. Se ha rumoreado durante la semana que su idea es jugar un 4-4-2 clásico, con dos delanteros, rombo en el centro del campo y dos laterales largos que ayuden en ataque. Si esta fuera la opción, Aranburu podría pasar a la derecha, con Xabi Prieto en el centro y Marcos o Moha en la izquierda (sorprendería que Marcos se quedara otra vez sin jugar un solo minuto, como le sucedió en Las Palmas, dado el buen estado de forma que había demostrado en los últimos partidos). La necesidad de carrileros podría dar ventaja a Carlos Martínez por encima de Gerardo. Abreu y Necati podrían jugar así juntos en punta por primera vez, aunque Agirretxe también podría ser el acompañante del uruguayo. Si Lillo optara por el doble pivote, Aranburu retrasaría su posición junto a Rivas y Abreu jugaría sólo en punta. Con este sistema, Agirretxe parece tener más opciones que el turco.
La victoria de la Real, además de darle el average particular (es ya vital tener en cuenta estos pequeños detalles) colocaría al equipo de Lillo automáticamente en la cuarta posición, pues adelantaría al Zaragoza que le precede en la tabla con un punto más. Para entrar en puestos de ascenso, el equipo txuri urdin necesitaría también de un pinchazo de Hércules (que visita Vallecas, un campo peligroso ante un rival que también lucha por entrar en la pelea por el ascenso) o Tenerife (que recibe a un Eibar en horas bajas y en puestos de descenso). No va a ser un partido definitivo, pero sí una buena oportunidad para que la Real dé un golpe sobre la mesa. Hace un año pesó no tener buenos resultados contra los de arriba (dos derrotas tantos contra el Sporting como contra el Numancia). Es hora de demostrar que se ha aprendido de los errores. Será en Anoeta, donde se espera la mejor entrada de la temporada (aunque habrá que ver si el mal tiempo no lo impide) y, cuidado, ante un árbitro que tiene malos antecedentes contra la Real.
El Zaragoza es un equipo al que no se le da bien San Sebastián. De los 45 encuentros disputados, sólo cuatro han acabado con triunfo visitante, mientras que en 30 ha vencido la Real (dos de cada tres). De hecho, los aragones no consiguieron vencer en campo realista hasta la temporada 94-95, en la segunda ocasión en la que visitaron Anoeta, ya que de Atotxa jamás salieron victoriosos. Una de las cuatro victorias que ha logrado el Zaragoza es, precisamente, la última vez que visitaron Anoeta en Primera División, hace dos temporadas, en la 2006-2007, la del descenso txuri urdin. Xabi Prieto adelantó a la Real (en la foto) al transformar un penalti cometido sobre Darko Kovacevic. Ahí comenzó el festival del árbitro, que en pocos minutos dejó a la Real con diez, expulsando a Diego Rivas tras una falta inexistente (que acabó en el gol del empate) y pitando otro penalti que no era, éste a favor del Zaragoza. Con diez y con toda la segunda parte por delante, Bakero sacrificó a Darko y el equipo maño amplió su ventaja hasta el 1-3 final.
En Segunda División hay tres precedentes, dándose una igualdad máxima: una victoria para cada equipo (3-0 para la Real en la temporada 46-47, 1-2 para el Zaragoza un año antes) y un empate (a un gol, en la 44-45). Esta misma campaña, Real y Zaragoza ya se han visto las caras en dos ocasiones. La primera fue en el debut de ambos equipos en la Copa del Rey. En un ambiente fantástico, la Real hizo uno de los mejores partidos de la temporada y doblegó a los maños por 1-0, con gol de Marcos. Fue el día que nació la prietinha. La segunda, unos días después, fue en La Romareda, en el partido de la primera vuelta. Tras encajar dos goles en pocos minutos, en un horrible comienzo de partido, el equipo txuri urdin remontó con un futbol tan espectacular que el empate final supo a poco. Marcos hizo el 2-1 y Díaz de Cerio, con un precioso tanto de cabeza, materializó el segundo.
(Nota: estaré en Anoeta viendo el partido, por lo que la crónica la publicaré el lunes. Muchas gracias y perdonad las molestias)
miércoles, febrero 04, 2009
¿Hasta cuándo se puede aguantar esto?
Tiene que haber un límite. Un momento en el que el tranquilo aficionado realista pierda por completo la paciencia y deje salir toda la ira y la frustración acumuladas. Porque, se mire por donde se mire, no es normal lo que está sufriendo este equipo con las actuaciones de los árbitros, las designaciones de los trencillas que pitan a la Real y las sanciones de los comités en base a los despropósitos que cometen los colegiados. No es normal. No es posible que un mismo equipo sea perjudicado en más de la mitad de los encuentros de una temporada. Tampoco que los colegiados que se le mandan sean los que con anterioridad han cometido atropellos flagrantes. Y mucho menos que se sancione a jugadores que no han cometido las acciones que los árbitros escriben en sus actas.El sábado en Anoeta, en el crucial partido ante el Zaragoza, el árbitro será Gregorio Bernabé García. La temporada pasada dejó su sello en el estadio donostiarra en el partido frente al Racing de Ferrol que finalizó con victoria visitante por 1-2. Aparte del horrible juego que dejó la Real aquel día (el último de Eizmendi como entrenador), el colegiado sancionó un inexistente penalti de Gerardo, el 0-1, y anuló en el descuento un gol legal de Delibasic, que hubiera supuesto el empate a dos. Aquel día, Eizmendi alertó en la rueda de prensa que era necesario abrir un debate para señalar a quienes generan violencia en los campos de fútbol. Y no hace falta ser muy listo para saber a quién estaba señalando.
Si aquello ya fue gordo y digno de la más dura de las sanciones, aquel árbitro cobró fama, mucha más, una semana después. En lugar de descansar, como es norma en los árbitros, el comité le mandó a Gijón, a pitar el Sporting-Nastic. Y cuando los astuarianos cometieron un claro penalti, el árbitro le argumentó a los jugadores tarraconenses que no lo pitaba porque "el Sporting se está jugando mucho". No hubo nevera para ese árbitro, no. Así de profundo es el pozo de la Segunda División, que esas cosas no trascienden.
Como no se supo, más allá del entorno txuri urdin, que otro árbitro le dijo a Xabi Prieto, ante el Rayo, que no expulsaba a un jugador rival porque "vais ganando". Por no recordar al ínclito González González, que después de la jugada de la infortunada lesión de Díaz de Cerio y no parar el partido para que se le atendiera le dijo a algún realista que "ya veréis la jugada por televisión". O aquel que mandó repetir el penalti que Bravo le paró al Hércules y advirtió que lo iba a volver a repetir. Para estas cosas no hay nevera. Ni siquiera sanción. Ni tampoco una disculpa a la Real, como ya hemos visto que sí se dan en otros casos de Primera División.
Y encima Bernabé García vuelve a Anoeta. Otra más de la curiosa política de designaciones que tiene el comité de árbitros para los partidos de la Real. Tan sorprendente como que González González ya haya dirigido tres encuentros del conjunto txuri urdin. O que en Las Palmas se designara a un árbitro con el que nunca había ganado un equipo visitante. Y otras muchas casualidades que se han dado a lo largo de la temporada, todas ellas de tinte negativo para la Real.
Curiosamente, como las decisiones del Comité de Competición. A Markel Bergara le han puesto un partido de sanción, que la Real no va a recurrir (¿por qué?) por ser expulsado en una acción en la que sería discutible incluso que hubiera falta. Tampoco es la primera decisión de este tipo que afecta a la Real, que parece que va a tener que estar dando las gracias toda la temporada por la injusta roja que vio Carlos Martínez desde el banquillo en el partido contra el Eibar o porque no se cerrara Anoeta tras el botellazo a Lillo. Lo que preocupa es que haya habido tantas decisiones en contra. Lo que hay que tener claro es que, visto lo visto, no será la última, no nos engañemos.
sábado, enero 31, 2009
LAS PALMAS 0 - REAL SOCIEDAD 1 Bendita locura, bendito sufrimiento
La alineación ha sido bastante sorprendente. Lillo ha apostado de nuevo por Gerardo y ha colocado como centrales a Labaka y Ansotegi. Rivas y Markel han vuelto a jugar juntos, en un trivote en el que se ha incrustado Aranburu. Y en ataque, dejando a Marcos en el banquillo, una línea de tres inédita, compuesta por Xabi Prieto por la derecha, Agirretxe por la izquierda y Abreu, debutando como titular, en punta. Y el uruguayo ha marcado. No ha aportado demasiado en el juego, pero ha sido el protagonista de la jugada decisiva. Ha forzado un penalti y lo ha marcado con un magnífico y ajustado lanzamiento a la derecha del meta local. Y eso tiene un valor incalculable en una competición tan igualada. Ya en la segunda parte, le ha pesado el cansancio y el juego que se ha visto obligado a hacer la Real. Porque la Real, otra vez con mucha facilidad, se ha quedado con diez jugadores.
Fútbol poco. Pero hoy no es el día de hablar de fútbol. Por muchísimos motivos. Las Palmas ha salido muy fuerte en el partido, pero se ha encontrado con una defensa extraordinaria que, junto con Bravo (espléndidas sus intervenciones, sobre todo una con la mano en la primera parte y otra con el pie en la segunda), ha vuelto a dejar la portería a cero e incluso ha conseguido que algunos jugadores locales desaparecieran por completo. Incluso con un jugador menos, ha reducido la táctica ofensiva de Las Palmas a colgar balones. Nada de jugadas por banda, nada de buscar la línea de fondo, nada de internarse por dentro. Nada de nada. Balones al área. Y ahí Lillo ha añadido mucho más valor añadido con los cambios. Primero por meter a Mikel González. Por instantes ha colocado a Labaka como lateral derecho (algo inédito; sí se ha visto alguna vez a Mikel en la izquierda) para reforzar el centro del campo con Gerardo, el más bajito de la zaga. Y después colocando a Carlos Martínez por un Castillo que se ha dejado hasta el alma sobre el campo. Altura y contundencia. Y la portería a cero.
Del partido se puede sacar una doble lectura. Se puede pensar que partidos con este sufrimiento no se ganan muchos, y seguro que muchos han pensado, a pesar de que nada tenían que ver aquellas situaciones con la de hoy, en los goles que encajó la Real en el descuento en Córdoba o Albacete. Se puede extrapolar al resto de la temporada el juego y el sufrimiento y cree que así va a ser mucho más complicado subir a Primera División. Se puede criticar que la Real no fuera capaz de lanzar un solo contraataque con peligro en toda la segunda parte y que la opción más clara de tener esas oportunidades, Marcos, no tuviera algunos minutos. Se puede censurar que el equipo se echara atrás para defender el 0-1 o que los cambios fueran defensivos. Si alguien quiere criticar al equipo, seguro que tiene argumentos para hacerlo.
Pero la mirada positiva obliga a destacar muchas cosas hoy. Y con esa mirada me quedo. El equipo menos goleado suele subir a Primera. Y ese hoy es la Real. Un día más, la portería de Bravo, enorme partido hoy, hay que recalcarlo, se ha quedado a cero. En la segunda mitad, cuando el sufrimiento alcanzaba cotas casi insoportables, curiosamente las dos ocasiones más claras fueron de la Real, una de Aranburu y otra de un Necati que parece gafado por completo de cara a la portería y que ya se merece tener algo de suerte. Y en esos segundos 45 minutos, el equipo de Lillo fue capaz de forzar más corners que su rival. Se tiene que hablar de un Rivas que se ha crecido (y más sabiendo que tenía a su abuela muy enferma, que había pedido permiso para no regresar a San Sebastián con el equipo y que ha recibido la noticia de su muerte nada más concluir el encuentro).
Es imposible no tener en cuenta el corazón que ponen estos jugadores, que son capaces de suplir una carencia de gol enorme (Abreu tiene que paliarla en lo que resta). Y más viendo que, otra vez más, las decisiones arbitrales no ayudan nada. La segunda tarjeta amarilla a Markel Bergara es de chiste, y llega nada menos que en el minuto 34 de la primera parte. Se le puede achacar al jugador que cometiera una imprudencia con una tarjeta amarilla, pero resulta increíble la facilidad con la que se deja con diez jugadores a la Real, un equipo que ha visto dos lesiones graves de sus jugadores sin que se pitara siquiera falta. Lillo no quiso hablar apenas del árbitro. "Quiero verla", se limitó a decir cuando se le preguntó por la jugada de la segunda amarilla. Es una jugada más que tenemos que poner en la misma balanza. No tenemos suerte con los árbitros. Y eso que hemos conseguido la primera victoria visitante con el que nos ha arbitrado hoy.
Hoy la Real ha sufrido y nos ha hecho sufrir. Pero eso hace la alegría doble. O triple. Tres puntos, que ahora hay que confirmar ante un rival directo, el Zaragoza, en el partido quizá más bonito de la temporada. El equipo txuri urdin duerme en la tercera posición, en puestos de ascenso, aunque mañana puede ser sobrepasado por Tenerife, Zaragoza y Salamanca. Y aunque con la victoria de hoy mete ocho puntos de distancia a Las Palmas, ya tenemos ganado el primer average. Hoy es un día feiz. Sufrido, pero muy feliz. Que sea el inicio de la segunda vuelta que esperamos y que el día 21 de junio nos lleve a Primera.
viernes, enero 30, 2009
PREVIA Las Palmas - Real Sociedad. Volver a empezar

Con el comienzo de la segunda mitad de la Liga y dada la enorme igualdad que preside la competición, la Real vuelve a empezar (sábado, 18.30 hora peninsular, Estadio de Gran Canaria; ETB-1, Televisión Canaria; para los que no puedan verlo en televisión, que busquen enlace en la web Roja Directa). A un punto del ascenso pero con seis equipos por delante, el equipo txuri urdin está obligado a apretar el acelerador y ofrecer un mejor rendimiento en la segunda vuelta, convertir alguno de los muchísimos empates que ha cosechado en victoria y meterse de una vez por todas entre los aspirantes reales al ascenso. Y para eso, tras el último tropezón en casa, vuelve a ser importante ganar fuera.
Elustondo y Díaz de Cerio son ya los únicos inquilinos de la enfermería, con lo que Lillo ha tenido que hacer dos descartes para este partido, un lujo al que tendrá que acostumbrarse a partir de ahora. Y no sorprenden los nombres de los elegidos: Dramé, que muchos seguimos preguntándonos por qué vino a la Real, y Estrada, una de las decepciones de la temporada que no ha sabido aprovechar los minutos que ha tenido. Vuelven a la convocatoria Sergio y Gerardo, que cumplieron la pasada semana un partido de sanción tras cumplir ciclo en Valencia ante el Levante. Parece bastante probable que Las Palmas será el bautismo de fuego de Sebastián Abreu como titular, habida cuenta de las pistas que dejó Lillo en su rueda de prensa de ayer, lo que relegará a Agirretxe al banquillo junto con Necati.
Con respecto al resto del equipo es complicado conocer los planes del técnico realista, que ya ha hecho hincapié en que será necesario un juego más directo para vencer en Las Palmas. En todo caso, parece bastante probable que los dos jugadores más en forma, Xabi Prieto y Marcos, ocuparán las bandas y Aranburu uno de los puestos del centro del campo. Para los dos lugares restantes del centro del campo, Lillo tiene a Moha, Sergio, Diego Rivas y Markel Bergara. En la defensa, Castillo no tiene recambio por la ausencia de Dramé, y está por ver si el técnico sigo confiando en Carlos Martínez después de su generoso esfuerzo en Anoeta de la pasada jornada o si devuelve la titularidad a Gerardo. Nada está claro tampoco en el centro de la defensa, donde Labaka, Mikel González y Ansotegi se juegan dos puestos. Bravo es indiscutible en la portería.
A un solo punto de los puestos de ascenso, la Real tiene opciones nuevamente de colarse entre los tres primeros en esta jornada. No será fácil porque la mayoría de los equipos que preceden al txuri urdin en la tabla juegan contra equipos de la zona baja, aunque ya sabemos cómo se las gasta esta traicionera Segunda División. Habrá que estar, eso sí, muy atentos al Zaragoza-Levante (los valencianos están detrás de la Real pero con los mismos puntos). El equipo de Lillo lleva tres partidos bastante buenos fuera de casa, en los que ha sacado cuatro puntos (los goles sobre la bocina en Albacete y Córdoba impidieron que fueran tres puntos más), pero no termina de rematar en casa esa buena racha como visitante. Habrá que prolongarla, pues Las Palmas es la primera estación de, a priori, uno de los tramos más duros que le quedan a la Real en la temporada. Tras este partido, recibirá al Zaragoza, viajará a Murcia y jugará ante el Hércules en Anoeta.
Pocas alegrías han deparado los encuentros de la Real en Las Palmas, que es uno de los lugares del sur de España (en este caso, de fuera incluso de la Península, nada que ver con la maldición andaluza que en buena medida se superó la pasada temporada) en los que la estadística es claramente desfavorable para el equipo txuri urdin. En Primera División ha jugado en 28 ocasiones, de las cuales más de la mitad, 16, acabaron con victoria local. Sólo en ocho ocasiones consiguió el equipo donostiarra lograr un empate y en apenas cuatro sacó la victoria. El último triunfo realista en Las Palmas tuvo lugar en la temporada 86-87, gracias a un solitario gol marcado por Jesús Mari Zamora al transformar un penalti.
En Segunda División sólo hay un precedente, el de la temporada pasada. Fue en la jornada cuarta, con la Real arrastrando ya dos derrotas en Anoeta y una eliminación copera, precisamente ante Las Palmas. Y como en el partido de Copa, los locales se quedaron con diez nada más iniciarse el partido y se adelantaron en el minuto 22, por medio de Nauzet. Pero, esta vez sí, la Real remontó. Gerardo anotó de penalti su segundo gol de la campaña, Vaughan puso al equipo de Coleman en ventaja y Díaz de Cerio marcó el tercero. Las Palmas recortó distancias a diez minutos del final, convirtiendo el gol de Iñigo, el primero de la temporada, en un tanto necesario para vencer. Era la primera vez que un gol de Díaz de Cerio servía para sumar tres puntos.
miércoles, enero 28, 2009
Lo mejor y lo peor de la primera vuelta
La tentación de elegir a Iñigo Díaz de Cerio es grande, pues creo que todos estamos convencidos de que, si la gravísima lesión que sufrió en el partido frente al Eibar no se hubiera producido, el 9 realista llevaría ya nueve o diez goles. Pero la presencia de Xabi Prieto está siendo demasiado importante como para dejarla pasar. El donostiarra está sobrepasando las expectativas. Se nota que cuando se le da el balón pueden pasar cosas. Se evidenció cuánto le echa de menos el juego de la Real tras su lesión. Estaba en un momento espectacular, nos había dejado la Prietinha. Si los árbitros fueran justos, Xabi Prieto forzaría una expulsión en cada partido. Ha dado asistencias maravillosas como la del encuentro ante el Alicante en Anoeta y lleva ya dos goles, el último de ellos en la exhibición que dio en Valencia ante el Levante. Está haciendo una gran campaña. Y tiene todavía un margen de mejora increíble.
De los cinco fichajes que han llegado a la Real esta temporada (cuatro en verano y uno en invierno), sin duda el más destacado está siendo Marcos. Tuvo un gran momento de juego en el inicio de temporada, después pasó por un bajón y llega al final de la primera vuelta de nuevo en una forma estupenda. Asistencias como las dos que dio en Valencia y los tres goles que lleva (más el de Copa ante el Zaragoza) le están convirtiendo en un fichaje muy rentable. De la cantera, y aunque no ha debutado esta temporada, es obligado hablar de Agirretxe. Con dorsal todavía del filial, pero ya miembro del primer equipo, comparte con Díaz de Cerio el honor de ser en estos momentos el máximo goleador de la Real con cuatro tantos. Tres de ellos llegaron de forma consecutiva y sirvieron para sumar cinco puntos. Tiene pinta de ser un jugador muy importante para el futuro. Y le queda toda una carrera por delante. Ojalá que sea en la Real, ojalá en Primera.MEJOR PARTIDO: REAL SOCIEDAD 2 – MURCIA 0
No es que esté siendo una temporada de partidos deslumbrantes. Media hora espectacular ante el Rayo, una segunda parte maravillosa en Zaragoza, dominio abrumador sin premio en Albacete... Pero si hay que destacar un partido tiene que ser el jugado en Anoeta frente al Murcia, en la tercera jornada de Liga. Aquel día fue total la superioridad de la Real frente a un equipo configurado para subir a Primera, con todos los lujos económicos y con un entrenador todavía y sorprendemente de prestigio como Javier Clemente. Xabi Prieto marcó el primer gol de penalti y Díaz de Cerio culminó una jugada personal con su, quizás, mejor gol con la camiseta de la Real. Tan por encima estuvo la Real, que el Murcia sólo pudo recurrir al juego sucio para intentar frenar el vendaval txuri urdin. Y tanto fue así que aquel fue el día en el que lesionaron a Prieto. La victoria colocó a la Real en puestos de ascenso, con siete puntos sobre nueve posibles. Y con un once titular formado por ocho canteranos y tres de los cuatro fichajes de la temporada.No hay discusión posible. El zapatato de Castillo ante el Huesca es, de largo, el mejor gol anotado por la Real en esta primera vuelta. Corría el minuto 72 de uno de esos partidos feos, de pocas ocasiones y ante un rival atrincherado en su propia área. La Real no puede hacer el juego de principio de temporada y está sufriendo para crear siquiera ocasiones claras de gol. Además, la falta su delantero, lesionado dos semanas antes. En esas, un balón rebotado cae lejos de la frontal del área. Aranburu se acerca a recogerlo pero oye un grito desde atrás. Castillo ha iniciado la carrera para empalmar un zurdazo. En la grada seguro que muchos pensaron aquello de "¿dónde va ese?". Castillo chutó desde 30 metros y el balón cogió una fuerza descomunal. Todavía llevaba trayectoria ascendente cuando se coló por la escuadra izquierda de la meta que defendía el portero oscense. Quizá es el mejor gol que se ha visto en los poco más de quince años de vida de Anoeta.
Sabíamos que llegaba con bastante peso de más y fuera de forma, pero sus números goleadores invitaban al optimismo. En Segunda y en proceso concursal no es fácil encontrar grandes fichajes y el de Necati lo parecía. Poco a poco fue entrando en el equipo, y la lesión de Díaz de Cerio, junto con la escasez de efectivos de la plantilla realista, le convirtió en el 9 titular. Y ahora, al final de la primera vuelta, sigue sin haber marcado su primer gol. Está claro que un delantero vive de esos, de goles, y que el turco no los está metiendo. Se le intuye buen jugador, ha hecho buenos partidos y ha aportado al equipo, como le gusta destacar a Lillo. Pero no ha marcado aún ningún gol. Y los estamos echando de menos. Ha gozado de ocasiones demasiado claras como para que su marcador siga a cero. Está sufriendo casi lo mismo que sufrió Delibasic la temporada pasada y la llegada de Abreu, junto con la consolidación de Agirretxe, puede suponer que tenga menos minutos que aquí en adelante. Ojalá en la segunda vuelta se convierta en el jugador importante que estamos esperando.
EL PEOR PARTIDO: SEVILLA ATLÉTICO 1 – REAL SOCIEDAD 0
Tampoco hay discusión posible a la hora de hablar del peor partido. Hay algunos en los que la Real no ha dominado como debiera, otros en los que se ha visto poco fútbol y algún otro en los que ha habido pocas ocasiones de gol. El partido jugado en Sevilla ante el filial del equipo hispalense lo conjugó todo. La Real no hiló una sola jugada, no creó una sola ocasión de gol y ni siquiera llegó a lanzar a portería. Todo queda dicho con recordar que éste es el único partido que ha ganado en toda la primera vuelta el Sevilla Atlético, colista de la categoría que está a seis puntos del equipo que le precede en la tabla y a catorce los puestos que le otorgarían la permanencia en Segunda. Uno de esos días horribles para olvidar.


