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jueves, marzo 26, 2026

Corazón Txuri Urdin, el podcast. Górriz, pesadilla del Real Murcia en La Condomina

Alberto Górriz, siendo defensa central, no fue precisamente un goleador, hizo 18 goles en los 599 partidos que disputó con la camiseta de la Real Sociedad, pero firmó un registro anotador muy curioso. El equipo txuri urdin ganó en tres temporadas consecutivas al Real Murcia en La Condomina con un tanto suyo, en las dos primeras temporadas por 1-2, siendo Górriz el autor del primer tanto txuri urdin, y en la última de ellas, con el tanto que se ve en la imagen, por 0-1.

Sucedió en la temporada 1986-87 y en las dos siguientes y todo lo que aconteció en esos partidos en los que Górriz fue decisivo centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Reiteramos, como siempre, que el podcast se puede escuchar también en Spotify, en este enlace. Y una vez más os animamos a hacernos llegar vuestras sugerencias para seguir ampliando este pequeño rincón txuri urdin.

sábado, febrero 06, 2010

MURCIA 1 - REAL SOCIEDAD 1 El peor partido de la peor racha... pero con un punto más

Mal partido de la Real en Murcia. Sin ninguna duda, el peor de los tres que conforman ya la peor racha de la temporada y que, sin embargo, ofrece un punto más para el conjunto txuri urdin y el liderato provisional, a la espera de lo que haga mañana el Hércules. Habida cuenta de las muchas cosas que hoy no han funcionado, no deja de ser paradójico que a la Real se le hayan escapado dos puntos por la mala suerte. Mala suerte, sí, porque esa también juega y hoy lo ha hecho en contra de los intereses del conjunto txuri urdin. Con el gol de Bueno ya se pensaba, otra vez, que lo más difícil estaba hecho, y otra vez se han escapado dos puntos con un gol encajado pocos instantes después de adelantarse en el marcador. Mal partido, sí, en casi todos los aspectos del juego. Y sin embargo, un punto más. Punto, eso sí, que se debe también a Claudio Bravo, que con dos paradones descomunales ha mantenido el nivel que se espera de un equipo que ocupa los puestos punteros de la tabla.

El partido ha empezado muy frío por parte de la Real. Mucho. Quizá demasiado frío, sobre todo si pensamos que hoy era el día en el que el equipo txuri urdin debía demostrar que no había sufrido un bajón. El principal problema realista ha estado en el centro del campo. Y eso a pesar de que Diego Rivas se ha mostrado hoy como todo un coloso en la tarea de recuperación de balones. Se ha hartado de adelantarse a los jugadores murcianos y de rebañar el cuero, y también de cubrir las, eso sí, escasas subidas de los laterales (Carlos Martínez se ha animado algo más por la derecha que Mikel González primero y De la Bella después). Al ya frío panorama se han sumado dos cuestiones más. La primera, la lesión de Mikel González. La segunda, la necesidad de hacer cambios en la línea de centrocampistas, que además ha venido también por lesión. Un Zurutuza también desaparecido dejó su puesto en el campo a Songo'o y ató las manos del entrenador y sus posibilidades de cambiar el partido en la segunda mitad desde el banquillo.

Antes de que eso llegara, el balón había sido del Murcia. Pero no así las ocasiones de gol. Se puede aplicar perfectamente lo que Lasarte dijo la semana pasada del partido ante Las Palmas. Era difícil ver cómo iba a marcar el Murcia, a pesar de algún desajuste en defensa. Las ocasiones parecieron más claras del lado de la Real. En especial, una clarísima de Nsue que debió ser el 0-1, o también un cabezazo de Elustondo que de haber llegado con un poco más de claridad podría haber acabado dentro de la portería. En la segunda parte, la Real dio un paso adelante. No demasiado atrevido, también es cierto, pero pareció controlar más el juego. Así llegó el gol de la Real. Gran pase de Carlos Martínez al que podría haber llegado Nsue antes de que Bueno impulsara el balón al fondo de la portería con la rodilla. Séptimo tanto del uruguayo, que además fue protagonista de los escasísimos detalles de calidad del partido.

Y con lo más difícil hecho, la Real volvió a dilapidar su ventaja. Hoy, bien es cierto, la Real no ha hecho mal las cosas para encajar ese gol, que ha llegado de la forma más dolorosa. Labaka desvió a gol un lanzamiento de falta que Bravo podría haber detenido con facilidad. El portero chileno personificó la decepción realista, sobre todo porque hizo dos paradas maravillosas, sobre todo la primera con el pie que, a la postre, fueron las que salvaron un punto para la Real. Y la suerte esquiva para la Real en el rechace de Labaka se prolongó con un rebote tras un disparo de Nsue que se marchó fuera. La suerte decidió beneficiar a los locales en los dos rechaces que descolocaron a los porteros. El Murcia tuvo una nueva ocasión en el descuento, clarísima, probablemente la mejor de todo el encuentro, pero esta vez el lanzamiento se marchó fuera. En la segunda parte, las opciones de gol sí fueron del Murcia, casualmente cuando el juego fue algo más favorable a la Real. Con este balance, el empate no es un mal resultado ni tampoco se puede considerar injusto.

Labaka culminó con el gol en propia puerta una tarde aciaga, en la que además vio una tarjeta amarilla bastante injusta pero que le impedirá jugar la próxima semana. Eso, sumado a la lesión de Mikel González, va a poner en un serio aprieto a Martín Lasarte la próxima semana, porque probablemente le obligará a alinear por primera vez a Esnaola. La tarjeta, decía, fue injusta. Como casi todo el arbitraje de Del Cerro Grande, con un tono caserísimo en las faltas y en las tarjetas y que, sin embargo, provocó las quejas de la grada y de unos jugadores murcianos que abusaron con descaro de pedir faltas inexistentes. Los jugadores realistas ven tarjetas amarillas con una facilidad pasmosa. En este partido, en el que no pasó absolutamente nada, vio tres amonestaciones y no sacó la única que vieron los murcianos hasta el minuto 70. Al menos el colegiado no picó en varias jugadas dentro del área y, dentro de lo malo, no adulteró el resultado final.

El césped de La Condomina es de vergüenza, pero no fue el causante del resultado. La Real no aprendió del todo la lección de Valencia. Lasarte ordenó a los suyos un juego más en largo de lo habitual, y fueron continuos los lanzamientos hacia los delanteros, pero Bueno no consiguió bajar ninguno y ahí se nota mucho no contar con Xabi Prieto para lanzar ese tipo de jugadas. La apuesta por la velocidad en la segunda mitad, con Nsue y Songo'o en las bandas, tampoco dio excesivo resultado porque nadie les surtió de balones en condiciones. De la Bella, aunque estuvo bien atrás, no subió demasiado y Carlos Martínez sí lo hizo, pero todavía le falta entendimiento con el único jugador fichado en el mercado invernal como para sacar más partido a sus jugadas (aunque el gol naciera de una jugada así). Si Bravo es el mejor realista, no se puede estar demasiado contento con el partido en casi ningún aspecto.

La Real consigue su peor racha de la temporada y encadena tres semanas sin ganar. Además, suma su tercer empate ante equipos que ocupan los puestos de descenso y sigue sin ganar en Murcia en Segunda División. Pero suma un punto, y eso nunca se puede desdeñar. Mañana el Hércules juega en casa del Betis, y puede suceder que la Real acabe la jornada como líder a pesar de esta racha y a pesar de este empate. La referencia del cuarto puesto, después de sumar dos puntos de los últimos nueve, está a ocho puntos gracias al triunfo hoy del Numancia en Elche. Eso habla del buen trabajo que se ha venido haciendo hasta ahora, que ha dado al equipo un inmenso colchón para pasar cómodamente estas jornadas, esta racha que tiene que llegarle a todos los equipos en algún momento de la temporada. Ahora, a recuperar el fortín de Anoeta frente al Nastic. Con eso, se recuperará el ritmo de ascenso.

viernes, febrero 05, 2010

PREVIA Murcia - Real Sociedad. Una prueba de ambición

La Real afronta en Murcia (sábado, 18.00 horas, Nueva Condomina; ETB-1, Telemadrid-La Otra) una prueba de ambición. Después de dos semanas sin ganar, ambas en Anoeta, los de Lasarte tienen la oportunidad de demostrar que no hay motivo para el nerviosismo. Que este mes de febrero con tres partidos fuera y uno en casa ante el mejor visitante de la categoría no es un mes para mantener distancias sino para jugar con ambición e incluso aumentar la renta. Que la baja de Xabi Prieto, sin el que todavía no se ha ganado, no es el profundo revés que los más agoreros temen. Y también es la oportunidad de contestar al triunfo del Elche que rompió su estadística en San Sebastián, rompiendo otra marca, esta vez favorable: la Real nunca ganó en Murcia en Segunda. Y los equipos en puestos de descenso siempre se han dado mal, por mucho que esa tendencia se esté mejorando esta temporada. La ambición es la clave.

Con pocas pistas sobre el once, lo que está claro es que Lasarte no va a realizar una revolución tras sumar un punto de seis posibles. Los convocados son los mismos, a excepción de los porteros. Se cae Asier Riesgo, suplente ante Las Palmas, y regresa tras su partido de sanción Claudio Bravo, que sin duda será titular en Murcia. Los otros 17, los mismos que estuvieron en el vibrante partido de hace una semana en Anoeta. Sobre los once elegidos más dudas hay. En su rueda de prensa semanal, Lasarte sólo pareció confirmar que no tendrá a Songo'o entre los elegidos. A pesar de sus buenos minutos finales ante el equipo canario (asistencia de gol a Labaka incluída), el técnico consideró "prematuro" que forme parte del equipo titular, por lo que esperará una segunda oportunidad en el banquillo.

Recuperado Labaka de las molestias que le hicieron ser duda durante la semana, lo más lógico es que Lasarte repita defensa y forme con Carlos Martínez (compensó el fallo de marca en el primer gol de Las Palmas salvando el 1-3 justo antes del empate), Labaka, Ansotegi y Mikel González (de nuevo en el lateral izquierdo). Lo visto y oído en los últimos días incita a pensar que el resto del equipo también será el mismo que jugó ante Las Palmas, pero aquí las cosas no están tan claras. Elustondo ha sido también duda, por lo que podría dejar su puesto a Markel o a un Aranburu en posición más retrasada. Eso abriría las puertas de la titularidad a Zurutuza, que es quien más papeletas tiene para convertirse en la novedad en el once. Griezmann en la izquierda, Nsue en la derecha y Bueno en punta parecen inamovibles mientras Songo'o no entre en la pelea por la titularidad o se recupere Xabi Prieto.

Con el punto conseguido ante Las Palmas, la Real ya es colíder junto al Hércules. 43 puntos tienen ambos equipos, seis por encima del tercer clasificado, el Cartagena, y con diez de ventaja sobre el cuarto, el Betis. Para el conjunto txuri urdin la jornada puede ser muy positiva si logra vencer, ya que hay tres enfrentamientos directos entre equipos que sueñan con subir, el Elche-Numancia, el Betis-Hércules y el Rayo-Cartagena. Nastic y Levante, como la Real, juegan contra equipos de la parte baja de la tabla. Y eso, para los realistas, es también un reto, el de demostrar que estos equipos no se le atragantan tanto. Los empates del propio Murcia en Anoeta y del Girona, también en el estadio donostiarra, ponen en alerta, a pesar de haber derrotado ya tanto a Real Unión como Castellón, éste a domicilio. Otro reto más será el césped de la Nueva Condomina, en lamentable estado. Que sirva la lección del partido jugado en Valencia ante el Levante, primera derrota cosechada esta temporada.

Aunque la Real tiene muy buenas estadísticas en Murcia jugando en Primera División (los mismos triunfos, empates y derrotas, cuatro), no conoce la victoria en este campo militando en la Segunda División, donde sólo consiguió empatar en la primera de sus tres visitas, en la lejanísima temporada 39-40 (3-3, goles de Terán, Chechu y Epi). La victoria más amplia no fue demasiado holgada, el 0-2 logrado en la temporada de la primera Liga, la 80-81, gracias a los goles de Zamora y López Ufarte, dos semanas antes de aquel milagroso tanto en Gijón que nos hizo campeones. El Murcia ha tenido un par de tardes grandes ante la Real, sobre todo el 6-1 de la campaña 55-56 y el 4-0 del play-off de la 86-87, cuando el equipo entrenado por Toshack estaba ya pensando en la final de Copa contra el Atlético de Madrid.

La pasada temporada, la Real sufrió un duro correctivo en Murcia, donde perdió por 2-0. No porque los pimentoneros fueran un equipo muy superior, ni mucho menos, pero sí por el escaso nivel que ofreció el conjunto de Lillo, todavía bajo el shock de los dos puntos que se llevó el Zaragoza de Anoeta una semana antes gracias a la actuación arbitral. Otro mal arbitraje condicionó el partido, con un gol anulado a Agirretxe y una expulsión rigurosísima a Labaka, que eso sí compensó pocos instantes después dejando también al Murcia con diez. Los dos goles locales llegaron en los minutos finales del partido. Aunque entonces todavía no lo parecía del todo, la Real estaba diciendo adiós a sus opciones de luchar hasta el final por el ascenso a Primera.

Un empate fue lo que sacó el Murcia de Anoeta en la primera vuelta, en el primer partido que acogió el estadio realista en la campaña 2009-2010, aprovechando que la maquinaria txuri urdin todavía no estaba del todo engrasada. Lasarte todavía exploraba las posibilidades de colocar de inicio a Bueno y Agirretxe y al equipo le faltó juego en el centro del campo, todavía sin dos puntales claros en esa parcela por lesión, Aranburu y Zurutuza, y con Griezmann todavía en el banquillo. Dos jornadas de Liga y la Real todavía no había perdido, pero tampoco había ganado. Muchos habían encendido ya las alarmas y pensaban ya incluso en un cuarto año en Segunda. Lasarte no. Lasarte siempre ha tenido una confianza absoluta en este equipo. Si la Real puntúa en Murcia, llevará los mismos números que en la primera vuelta. Si repite esos resultados, acabará la Liga con 84 puntos. Y en Primera.

domingo, septiembre 06, 2009

REAL SOCIEDAD 0 - MURCIA 0 Un equipo por hacer

La Real sigue siendo un equipo por hacer. El partido de hoy ante el Murcia, dentro de un mes, acabará con un resultado favorable al conjunto txuri urdin. Pero hoy han traicionado a los realistas esos pequeños detalles que se van ganando con los partidos, esos mecanismos que un entrenador nuevo va enseñando poco a poco a sus jugadores. La Real ha hecho cosas prometedoras, pero también ha cometido errores ya conocidos. El principal, como sucedió en tantos encuentros de la temporada pasada, es que la primera parte se ha ido directamente a la basura. Con más intensidad y ritmo que lo que veíamos en la Real de Lillo, pero con el mismo resultado de cara a puerta: 0-0 y escasísimas ocasiones de gol. Y si alguien ha llegado al área en ese tiempo con relativa claridad, tampoco con demasiado peligro, ha sido el Murcia. Pero en la segunda parte el panorama ha cambiado bastante y la Real estuvo cerca del triunfo. Fue un querer y no poder, faltó calidad, pero el equipo ha conectado con la grada, algo que no se produjo en demasiados tramos de la pasada campaña.

Martín Lasarte ha colocado sobre el césped el once más o menos esperado, con dos delanteros, Agirretxe y Bueno. El uruguayo mostró lo mismo que el pasado miércoles, mucha pelea, mucha tensión y brega infinita. Pero le faltó capacidad para generar peligro, como le faltó también en esta ocasión a Agirretxe. Nuevos nombres y un defecto conocido de sobra en la Real, que no olvidemos que tuvo su talón de aquiles la temporada pasada en la falta de ocasiones y, sobre todo, de gol. Este defecto, eso sí, se corrigió en parte en la segunda parte con un juego más directo. Por tierra, mar y aire intentó la Real asediar la portería visitante pero no hubo forma. Sobre todo por ese mal conocido: la única ocasión verdaderamente clara fue un disparo de Elustondo tras un corner botado por Griezzman, que tuvo sus primeros minutos en Liga en la segunda mitad. Poco bagaje en realidad. Y tampoco se puede obviar que la ocasión más clara la tuvo el Murcia, pero se encontró con un Riesgo inmenso, que con gran intervención cambió los pitos del miércoles por aplausos.

Que la Real es todavía un equipo por hacer se vio en más detalles del juego.Lasarte habló de cierta ingenuidad. Y el balón parado sigue siendo una asignatura pendiente. Casi una decena de corners y media docena de faltas botó Johnatan Estrada antes de ser sustituído y no consiguió llevar peligro en ninguna de estas jugadas. El colombiano no termina de demostrar el por qué de la insistencia de Lasarte y Loren por traerle y, aunque sólo llevamos dos jornadas, ya está en una situación peligrosa ("estoy convencido de que va merjorar", dijo Lasarte de él). Sobre todo porque su sustituto natural, Griezmann, desborda y contagia ilusión. También se vieron bastantes desajustes en el juego, muchos balones perdidos y algunos errores de compenetración. Ojalá que todo eso se deba a que el equipo está todavía por hacer. Mimbres hay para trabajar, y sobre todo merece destacarse la progresión de Ansotegi, que se ha convertido en el jefe de la zaga. Hoy ha estado acompañado por Mikel González, que ha dejado en el banquillo a un Labaka al queha pasado factura su mal partido en Las Palmas.

A medio hacer también está la construcción del juego que pretende Martín Lasarte para la Real. Durante la semana señaló a Gorka Elustondo como el líder del centro del campo, pero el jugador no está terminando de responder a las expectativas que generó el poco tiempo que estuvo sobre el campo la temporada pasada. La lesión que sufrió parece estar pesándole demasiado todavía. Pero no es la única losa que pesa sobre la construcción del fútbol de la Real, a la que también le están doliendo las lesiones de Zurutuza y Sergio. El primero no ha podido debutar todavía y el segundo, como se vio ante el Rayo, todavía no está en forma. Demasiado lastre por el momento para un equipo al que tampoco le sobran alternativas. Con un arranque de temporada con mucho ritmo, sorprendió que el entrenador no hiciera más que un cambio. Según explicó después, optó por no cortar los mejores minutos de la Real en el partido. No funcionó, no se logró el resultado de la victoria, pero es una opción válida porque sobre el campo había mucho potencial.

La ínfima categoría del árbitro, el descendido Lizondo Cortés, ayudó a un Murcia que optó descaradamente por cortar de forma brusca las jugadas realistas, como sistem y no como último recurso. Sin que hubiera jugadas demasiado polémicas, el colegiado se ganó sonoras pitadas de Anoeta, sobre todo por no expulsar a Óscar Sánchez cuando lo mereció, cuando hizo una dura entrada de tarjeta sobre Xabi Prieto estando ya amonestado con anterioridad. Hoy tanto Xabi como Bueno han forzado muchas faltas y cuantiosas tarjetas, pero se han topado con la cobardía y la incompetencia de un colegiado que no se ha atrevido a hacer justicia y ha favorecido así al infractor. Eso y las constantes interrupciones en la segunda mitad mermaron también las opciones de la Real que, eso sí, está obligada a hacer mucho más para ganar partidos. No de actitud, que esa fue intachable, pero sí de la categoría que se le debe suponer a algunos de sus jugadores.

La Real está ahora mismo en un terreno delicado. Dos empates en Liga (la pasada temporada fue el rey del empate en Segunda y eso lastró sus opciones de subir) y una eliminación copera, sumado a todos los sentimientos negativos que se arrastran de las tres últimas temporadas, obligan a sumar de tres en tres cuanto antes par tranquilizar a la masa, para que los realistas sepan y vean que sui equipo luchará por el ascenso hasta el final. Esto es muy largo, y hay ejemplos sobrados en la Historia de malos comienzos y finales felices. Pero si se mira la clasificación, se ve hoy a la Real en la decimtercera posición, con dos puntos, ninguna victoria y sólo un gol a favor. Y si se busca un poco más arriba, se ve a dos de los aspirantes a subir, el Nuancia y el Recreativo, ya con seis puntos. Hay que terminar de hacer este equipo cuanto antes porque el fútbol no espera a nadie. Sin perder nunca la noción de que esto es largo. Larguísimo.

sábado, septiembre 05, 2009

PREVIA Real Sociedad - Murcia. Buscando la victoria que tranquilice los ánimos

Las urgencias no son buenas en el fútbol, pero el ambiente en el que vive la Real, desde hace demasiado tiempo en realidad pero en concreto esta semana, obliga a conseguir una ya. El equipo txuri urdin debuta como local en Liga (domingo, 19.00 horas, Anoeta, sin televisión) después de lograr un punto en Las Palmas que muchos han menospreciado injustamente y de una lamentable eliminación copera que ha apagado muchas llamas de ilusión. Es el partido más próximo a la fecha del centenario, el próximo lunes, y sin embargo la gente no parece estar deseando muchas fiestas. Los tres puntos parecen innegociables para tranquilizar los ánimos y no conseguirlos podría abrir una senda peligrosa, porque el bagaje de decepciones es ya muy amplio y ni siquiera cumplir 100 años podría apaciguar ese sentimiento negativo. Martín Lasarte y los suyos tendrán que poner sobre el campo mucho más de lo que pusieron ante el Rayo para contentar al público de Anoeta.

Poco se sabe de lo que planea Martín Lasarte, pero parece seguro que habrá cambios con respecto al equipo que jugó el miércoles y, probablemente, también sobre el que empató en Las Palmas. El propio técnico habló en rueda de prensa de la posibilidad de colocar juntos de inicio a Agirretxe y Bueno, cuya capacidad de lucha gustó en el partido ante el Rayo. De ser así, el sacrificado sería uno de los tres mediapuntas. Xabi Prieto parece tener el puesto asegurado, pero los otros dos elegidos son una incógnita, habida cuenta del bajo rendimiento ofrecido hasta ahora por Johnatan Estrada, del regreso de Aranburu a las convocatorias, de las molestias que arrastra Sergio y de la posibilidad de que Griezmann tenga ya una oportunidad desde el inicio. Nsue no estará porque fue convocado para los dos partidos que jugará la selección sub-21 estos días (ayer no jugó un solo minuto, lo que agrava el perjuicio a la Real).

En la portería, y dado que Bravo sigue con su selección, parece seguro que volverá a estar Riesgo, después de toda la polémica sobre su situación en la Real y de los silbidos que escuchó en Anoeta el pasado miércoles. En el centro de la zaga siguen siendo tres jugadores para dos puestos, aunque Ansotegi cuenta con ventaja. Está por ver, además de los aspectos puramente deportivos que debieran incidir en la decisión final por encima de cualquier otra cosa, si pesa más en Lasarte la mala actuación de Labaka en Las Palmas o la situación contractual de Mikel González. Los laterales, si no hay contratiempos, seguirán siendo de Dani Estrada y De la Bella. Y en el mediocentro también hay dudas. Si Diego Rivas está para jugar de inicio, estará en el once junto a Elustondo, aunque tampoco es descartable que este último repita pareja con Markel o incluso que Aranburu se haga con un sitio en esta parcela del campo.

En la espiral de negatividad que rodea a este equipo, la situación vuelve a ser de urgencia. De Las Palmas se sacó un buen punto, pero la forma en que empataron los locales minimizó las cualidades que desplegó la Real en su estreno liguero. El enésimo fracaso en la Copa hizo el resto. Parece que ya hay gente que ha sentenciado a Johnatan, que no ve nada en De la Bella o que piensa que muchos canteranos no dan la talla. Es muy pronto todavía para hacer juicios de ese calado. La Segunda División es una espantosa y larguísima carrera de fondo en la que lo importante es llegar al 20 de junio en una de las tres primeras plazas. Es bueno empezar bien, pero que nadie se olvide que dentro de dos jornadas la Real tiene dos partidos seguidos en casa. Si consigue por fin convertir Anoeta en el ansiado fortín y logra tres victorias, con la del Murcia, llegará a la quinta jornada con al menos diez puntos de quince posibles, una media que ya apunta números de ascenso. Paciencia.

La Historia da ventaja a la Real. De los 16 encuentros en los que el Murcia ha visitado San Sebastián, tanto en Primera como en Segunda División, doce se saldaron con victoria local. En la categoría de plata, además, hay pleno txuri urdin: cuatro partidos, cuatro triunfos, incluyendo un muy contundente 7-0 en la temporada 48-49 (tres goles de Bravo, y uno de Caeiro, Alsúa, Gastón y Ontoria, este último de penalti), una temporada en la que la Real acabó subiendo. De grato recuerdo es también el 2-0 de la 46-47 porque fue un partido de promoción que también significó un ascenso a Primera. En la máxima categoría, en la campaña 50-51 también se registró un 7-0 (tres goles de Epi, otros tantos de Igoa y el restante de Barinaga). Los murcianos sólo han ganado dos veces, ambas en Atotxa y en temporadas consecutivas, la 87-88 (0-1) y la 88-89 (0-2).

La temporada pasada, Real Sociedad y Murcia se vieron las caras en la tercera jornada de Liga y el triunfo se quedó en casa con mucha claridad. Fue uno de los mejores partidos del conjunto de Lillo y, tras eliminar de la Copa al Zaragoza e igualar un 2-0 adverso en La Romareda en el partido de Liga, la ilusión se disparó. Xabi Prieto hizo el primero al transformar un penalti de los que no siempre se pitan, de los que dejan dudas. Para el segundo hubo que esperar hasta los últimos minutos. Díaz de Cerio sentenció en una preciosa jugada personal que culminó con un certero disparo con el interior que se coló junto al poste izquierdo del meta del Murcia. El resultado fue incluso corto para los méritos de ambos equipos. Los pupilos de Javier Clemente dejaron, no obstante, un doloroso sello en Anoeta. Cosieron a patadas a Xabi Prieto hasta que le lesionaron. Fue el principio del fin de esa ilusionante Real de los primeros días de la temporada 08-09.

sábado, febrero 14, 2009

MURCIA 2 - REAL SOCIEDAD 0. Desastre

Un desastre. Eso es lo que saca la Real de Murcia. En todo. Porque hoy el equipo txuri urdin ha cosechado la derrota más dura de la temporada (que podría incluso superar la de Sevilla, aunque sigue siendo la única victoria que ha logrado el filial sevillista en lo que llevamos de temporada; cada gol que reciben los chavales sevillistas en una puñalada en el corazón txuri urdin) y la más abultada (y es sólo un 2-0, por mirar el lado positivo). Porque el juego ha sido horrible, inexplicable con los jugadores que hay en el campo. Este equipo tiene mucha más capacidad de hacer cosas en el campo, pero no la ofrece. No genera fútbol, y ocasiones las justas. La raza que tiene el equipo en casi todas las ocasiones hoy se ha quedado en San Sebastián. Y, para no variar, el arbitraje ha sido calamitoso y, a la espera de ver los resúmenes de un partido más que no se televisa, muy perjudicial para la Real. Todo ha sido durísimo hoy para la Real. Su juego, su partido y los demás encuentros. Mal día.

Lillo no sorprendió demasiado con su alineación. La ausencia de Abreu se justifica, aunque no lo hizo el técnico en la posterior rueda de prensa, en el partido internacional que ha jugado esta semana y no haber compartido ningún entrenamiento con el equipo. Necati fue titular, y eso, a pesar del argumento para no colocar de titular al uruguayo, no habrá gustado a todo el mundo. El turco lanzó un balón al larguero. Arrastra un gafe, ya dificilísimo de explicar sólo en la mala suerte, que le impide estrenarse como goleador en el equipo txuri urdin. Luego tuvo un par de ocasiones más, pero malos controles le impidieron que se concretaran en lanzamientos a puerta. Es necesario algo más. Mucho más. Una Real como ésta, segura casi siempre en la defensa, no puede permitirse el lujo de llevar menos de un gol por partido de media. Porque es ahí donde se puede escapar el ascenso.

El resto del equipo fue más o menos el esperado. Mikel González se quedó en el banquillo, y siendo como es el mejor central del equipo, esa puede ser la mayor sorpresa del once titular de hoy. Pero jugará la semana que viene, puesto que Labaka fue expulsado (y luego volveré sobre esa expulsión). Los centrales fueron quienes más posesión de balón tuvieron. Como ya sucedió hace una semana, ante el Zaragoza en Anoeta, Labaka y Ansotegi se pasaron el balón en demasiadas ocasiones sin encontrar una solución, y la salida de balón fue en demasiadas ocasiones una patada a seguir. El trivote planteado en el centro del campo no consigue ser el inicio del fútbol ofensivo. No lo ha conseguido hoy ni en demasiados partidos. Si Elustondo no está para volver todavía, quizá sea hora de mirar al Sanse y dar la alternativa a un Illarramendi que esta semana ha aparecido en la prensa vizcaína como objeto de deseo del Athletic.

Marcos y Xabi Prieto tampoco han sido capaces de crear jugadas de ataque, y parece que pusieron fin a su estado de gracia en el partido que se jugó hace quince días en Valencia ante el Levante. Pero ahí Lillo hoy pareció atado de pies y manos. La baja de Moha le dejó sin alternativas en la banda izquierda y el discreto nivel de Estrada a lo largo de la temporada tampoco da mucho margen en la derecha. Los laterales tampoco ayudaron demasiado, y sigo pensando que la lucha de Carlos Martínez tiene un hueco, sobre todo en partidos como el de hoy, en los que el equipo sale con una gran empanada. El Murcia no tuvo tampoco muchas opciones de gol, pero el clásico arreón final del equipo local fue lo que le dio el triunfo. Abultado a todas luces, gracias a un gol de rebote en la última jugada en el encuentro. Pero no se puede considerar injusta la derrota, ni mucho menos. Lo que parecía imposible, por fútbol, era que hoy ganara la Real. "Si empatamos a cero no pasa nada", dijo Lillo, que recordó alguna ocasión realista sin demasiado convencimiento. "Si es la pauta, sí me preocupa", dijo.

El juego de la Real hoy ha sido malo. Muy malo. Y ha faltado espíritu. Por eso no se puede equiparar lo que sucedió hace una semana con lo sucedido hoy, ni por magnitud ni por claridad de los hechos. Pero es también innegable que, en una semana en la que Anoeta dejó salir toda su rabia, en la que el presidente del club se ha quejado ante el máximo responsable arbitral, hoy el arbitraje queda también en la duda más razonable. Agirretxe marcó un gol. Como no hay televisión, a esta hora es imposible saber si estaba en fuera de juego o no. Pero parece que no. Como poco se trata de una jugada dudosa. Y ante la duda se supone que no se marca fuera de juego. Pero con la Real se marca. Me acuerdo del Castellón, o del Albacete. Labaka resultó expulsado con dos tarjetas de chiste, la primera por intentar marcar un gol con la mano. Antes incluso de sacar la segunda, le dice el árbitro, en la enésima falta de respeto, "tú a la calle". Aunque al minuto siguiente un malísimo árbitro llamado Hevia Obras también dejó injustamente con diez al Murcia, es gracioso recordar que en la ida salió un jugador lesionado, Xabi Prieto, y no hubo expulsiones. Y me acuerdo, por descontado, de Díaz de Cerio. Los arbitrajes a la Real son de chiste. Son muy malos. ¿Y algo más? Qué difícil es pensar lo contrario.

Lillo ha querido dejar claro en la rueda de prensa, no como excusa pero sí como un hecho innegable, que el estado de ánimo en que quedó el equipo tras lo de la semana pasada, pudo pasar factura en el desarrollo del partido de hoy. Y no es un argumento banal. Al contrario, sería un error obviarlo. Todos sabemos que con los buenos resultados todo parece más fácil. Si a la Real no le dejan conseguir esos resultados, los nervios crecerán. La presión será mucho mayor. Porque cada partido se convertirá en una final, en un larguísimo periodo de cuatro meses, que es lo que queda para que finalice la competición. Se equivocan quienes creen que un mal arbitraje se puede contabilizar sólo en una ficticia clasificación en base a goles, penaltis y tarjetas rojas. El estado de ánimo lo generan muchas cosas. Los resultados y el nivel de juego contribuye. Y los arbitrajes también. Hoy a la Real le ha pesado todo. Y ha jugado un encuentro horrible. Un desastre a todos los niveles sin nada que rescatar. Por esta y por otras causas, que todas tienen que ser analizadas.

La Real se queda a cuatro puntos del ascenso, la misma distancia que le separa del segundo puesto. Si mañana vence el Xerez, se escapará nada menos que a diez puntos. Y es el próximo rival que visita Anoeta. Quedando lo que queda para el final del campeonato, el partido contra el líder es ya una final. No cabe afrontarlo de otra forma, y más después del bajo nivel mostrado hoy por el equipo. Y si tenemos en cuenta que todo parece estar en contra de la Real (y cuando digo todo, es exactamente lo que quiero decir: todo), lo que es imprescindible es que los jugadores den la cara en los más de noventa minutos que dura un encuentro. Está demostrado que en esta Segunda División de ínfimo nivel es necesaria una concentración total. Hoy el equipo no ha respondido. No ha estado a la altura de una afición incansable, que el pasado sábado dijo basta a los atropellos que está sufriendo el equipo y que hoy, como en todos los campos de la categoría, se ha dejado ver. Es necesario más.

viernes, febrero 13, 2009

PREVIA Murcia - Real Sociedad. Buscando fuera lo que se va en casa

La Real vuelve a buscar fuera lo que no termina de lograr en casa (sábado, 18.30 horas, Nueva Condomina, sin televisión). Después de encadenar una muy buena racha en casa de tres victorias consecutivas, ahora acumula tres empates. Y después de lograr siete puntos de nueve posibles en otros tantos partidos como visitante, el equipo txuri urdin se encuentra con el reto de lograr la tercera victoria seguida. Los tres puntos son importantes para que la Real no se descuelgue de la cabeza de la tabla. Lillo ya ha advertido de la vital importancia que tiene este partido. Una importancia que, eso sí, ya van a tener casi todos los encuentros hasta el 21 de junio. La Segunda División no espera a nadie y sumar de tres en tres es ya más imprescindible que nunca. En casa, fuera o ante el rival que sea. El Murcia optaba al ascenso, pero ahora está lejos de esa lucha. Pese a todo, es el único equipo que ha ganado cinco partidos seguidos en esta Liga.

Lillo recupera para este partido a los dos sancionados de la semana pasada, Mikel González y Markel Bergara. Habido cuenta del nivel que están demostrando sus sustitutos (Labaka y Ansotegi en el centro de la defensa y Diego Rivas en el centro del campo), tiene difícil volver al equipo, aunque todo es posible. Y más en el caso del centrocampista, porque según el sistema por el que decida apostar el técnico, añadido a la baja de Gorka Elustondo (junto con Díaz de Cerio, el único lesionado), puede tener más opciones de jugar. Tras su expulsión con el partido ante el Zaragoza ya terminado, Moha no puede estar esta semana en la lista de 18. Sólo un jugador se queda fuera de la misma por motivos técnicos y es Dramé. No supone ninguna sorpresa, pero sí sigue chocando que este jugador esté en la Real.

Es muy difícil saber qué equipo va a sacar Lillo en Murcia. Los dos jugadores que se pueden considerar indiscutibles son los dos internacionales del equipo, el portero Bravo y el delantero Abreu. Ambos han jugado con sus selecciones esta semana y se han desplazado directamente a Murcia, por lo que Lillo tendrá que hablar con ellos para ver en qué estado llegan a este partido. Si no hay problemas, ambos estarán en el once. Xabi Prieto, sin duda titular, volverá a enfrentarse al jugador que le lesionó en el encuentro de la primera vuelta, Capdevilla. Aranburu y Castillo son los otros dos jugadores que se pueden considerar fijos en la alineación titular de Lillo, mientras que la presencia de Marcos parece segura por la baja de Moha.

La Real debió finalizar tercera la pasada jornada, pero el penalti inexistente que obtuvo el Zaragoza para empatar dejó a los de Lillo en la octava posición. Aunque el conjunto txuri urdin esté a un punto del ascenso, adelantar a cinco equipos en una sola jornada se antoja prácticamente imposible, sobre todo si tenemos en cuenta que esta semana no hay más que dos duelo directo entre los equipos que luchan por el ascenso, el Hércules-Levante (y los valencianos están por detrás de la Real en la tabla) y el Xerez-Salamanca. Los tres puntos, eso sí, son vitales para que no se escapen Xerez y Tenerife, ahora siete y cinco puntos por encima de la Real. Lillo quiere prolongar la buena racha de juego y resultados como visitante, y que el txuri urdin sea el primer equipo de esta Liga que gana tres jornadas consecutivas a domicilio.

Después de la vergonzosa actuación arbitral del pasado sábado, las miradas volverán a estar puestas en el colegiado del partido. En Murcia pitará Hevia Obras. Y no puede ser una sorpresa para nadie comprobar que es un árbitro que ya ha dado problemas a la Real en el pasado. Fue en la eliminatoria de Copa que la Real jugó la pasada temporada en Las Palmas. Como Bernabé García hace una semana, expulsó al masajista de la Real (¿qué fijación tendrán los árbitros con él?), a quien acompañó también el delegado y, ya en el descuento, Skoubo, quien directamente le insultó y estuvo a punto de pegarle un balonazo, tal era su estado de nervios. Durante todo el partido, tras dejar a Las Palmas con diez a los pocos minutos, estuvo provocando a los jugadores de la Real, que esta misma semana, según se ha publicado, habrían advertido a Lillo del peligro de este colegiado. Otra semana más, toca temblar.

Murcia ha recibido a la Real en trece ocasiones, de las cuales el conjunto txuri urdin ha arrancado cinco empates y tres victorias, mientras que el conjunto local ha vencido en cinco de esos encuentros. La última visita se produjo en la temporada 2003-2004, cuando una Real que pensaba más en la Champions que en la Liga sólo pudo arrancar un empate a dos goles, tantos marcados por Gabilondo y De Paula. Antes de eso, la Real había encadenado dos victorias consecutivas en Murcia, 1-2 en la 87-88 y 0-1 en la 88-89. En ambos encuentros marcó Górriz. En Segunda hay dos precedentes. El primero, en la fase de ascenso de la temporada 39-40, se produjo un empate a tres. La Real se quedó en Segunda. En el segundo, en la 48-49, el conjunto txuri urdin perdió 3-0. Pero acabó subiendo.

En el partido de la primera vuelta, la Real ofreció una espléndida imagen. Un dudoso penalti a favor supuso el 1-0 a los pocos minutos de comenzar el partido. Xabi Prieto lo transformó al estilo Panenka, como tanto le gusta. A menos de 20 minutos para el final, Díaz de Cerio sentenció el encuentro con un golazo de jugada personal, que finalizó con un precioso toque con el interior de la pierna derecha que se alojó en la portería junto al palo. La nota negativa del encuentro fue la dureza de los jugadores de un Murcia que todavía entrenaba Javier Clemente. Sin que Pino Zamorano cortara con tarjetas las entradas violentas, y como es sabido, Capdevilla acabó lesionando a Prieto, que no pudo volver a jugar en un par de meses. Una mala noticia para uno de los mejores partidos que ha hecho la Real hasta ahora en esta temporada. Y el único, junto con el del Levante, en el que venció por dos goles de diferencia.

sábado, septiembre 13, 2008

REAL SOCIEDAD 2 - MURCIA 0. Gana el fútbol

Así es cómo duerme la Real hoy: líder de Segunda División. Quedan todavía equipos por jugar y es fácil que no acabe así la jornada, pero este equipo pasa por un momento muy dulce que está devolviendo la ilusión, que está confirmando que, esta vez sí desde el principio, presenta una solvente candidatura al ascenso. Siete puntos de nueve posibles y el pase en la eliminatoria de Copa. Ninguna derrota y la portería propia a cero en tres de esos cuatro partidos. Con grandes noticias sobre el césped, un fútbol muy atractivo a ratos y muchas ocasiones de gol. Justo lo que no se veía la temporada pasada casi nunca. Y hoy, encima, con el añadido de vencerle a un presumible rival directo por el ascenso (con un marcador que deja muy decantado el golaverage, en caso de que fuera necesario para desempatar) y, para colmo, un equipo de Clemente. Una gran victoria. Una gran noche.

El partido, en todo caso, ha estado muy condicionado por el árbitro, un nefasto Pino Zamorano, el mismo que ni siquiera sancionó falta en la terrorífica entrada que sufrió Aranburu en Santander y que le destrozó la rodilla hace dos temporadas. Comenzó el partido inventándose un penalti a favor de la Real (hay que tirar de hemeroteca para encontrar un partido en el que se haya producido un beneficio tan claro para el equipo txuri urdin en jugadas decisivas), algo que hay que admitir. La labor del árbitro se juzga cuando beneficia y cuando perjudica. Es de justicia decirlo. Nadie de quienes estaban en el campo ha parecido ver lo mismo que el árbitro, algo que no sorprende dado su bajísimo nivel. Xabi Prieto no falló y adelantó al equipo txuri urdin nada más comenzar el partido.

Pero ahí el árbitro cambió la cara. Lo demostró en la jugada siguiente, cuando le sacó amarilla a Prieto por una supuesta simulación de penalti. Y lo siguió enseñando en el resto del partido, dejando de pitar faltas clarísimas, señalando otras que sólo él veía y, sobre todo, consintiendo el juego duro, en ocasiones casi violento y rozando los límites del reglamento, del Murcia de Javier Clemente. Y es que si el partido se presentaba como un duelo entre las dispares ideas de fútbol que tienen el rubio de Barakaldo y Lillo, los técnicos tuvieron su traslación al césped en las figuras de Peña y Xabi Prieto. El primero trató de desquiciar al realista con pataditas, incluso sin el balón en juego. Prieto tiró de fútbol y de la clase que tiene. Sobra decir quién ganó. Anoeta despidió a Xabi con una cerrada y merecida ovación.

Clemente, que se mostró muy cabreado y tan malhumorado con la prensa como siempre que no gana, aseguró que "la Real ha estado bien", pero se apresuró a negar que el equipo de Lillo tuviera más ocasiones de gol que los que anotó. Sorprendente, sin duda, y Lillo lo definió a la perfección: "La cantidad de situaciones creadas por uno y otro es abismal, no sólo la cantidad sino también la calidad de las mismas", dijo. El Murcia, en realidad, lanzó por primera vez entre los tres palos ya mediada la segunda parte, un tiro que sacó Carlos Martínez de debajo de los palos, y forzó alguna que otra ocasión en la que Zubikarai tuvo que intervenir. A pesar de que en algunos momentos le metió empuje al partido el equipo murciano, lo cierto es que el partido no corrió peligro. No hay nada decisivo a estas alturas de la temporada, pero tener siete puntos de ventaja sobre el Murcia (y seis sobre el Zaragoza, que hoy no pasó del empate en Las Palmas) es algo muy importante.

Hoy ha ganado el fútbol, el de la Real, el de Lillo. Durante algunos minutos de la primera parte, antes de que Pino Zamorano comenzara a desquiciar el partido y a los realistas, la Real ha bordado el fútbol. La asignatura pendiente sigue siendo mantener el nivel durante 90 minutos, pero no hay que olvidar nunca de dónde venimos. El año pasado, la Real había perdido sus dos primeros partidos en casa y tenía cuatro puntos menos que esta temporada. Y Anoeta empieza a ser de verdad el fortín que todos queríamos. Las Palmas y Murcia ya han caído en el estadio donostiarra. La media inglesa, ganar en casa y empatar fuera, garantiza el ascenso. Y la Real, de momento, está cumpliendo. Con nota.

Lillo, en todo caso, mantuvo su postura de inconformismo y aseguró que la Real hizo "bastantes cosas mal" que hay que mejorar. Y es cierto, pero viniendo de donde venimos, las buenas noticias pesan más. Al menos desde fuera. A Lillo le toca el trabajo para mejorar aún más lo bueno. "Tengo que velar para que sigan encantados", dijo Lillo cuando le preguntaron por el entusiasmo que hay en la grada de Anoeta este año. Hace tiempo que un entrenador no daba con la clave de lo que tiene que ser la Real. La ilusión, en la grada. El técnico lo que tiene que hacer es trabajar. Y el trabajo de Lillo es, a día de hoy, absolutamente impecable. Habrá cosas que mejorar, pero todo lo bueno que ya hemos visto ya ha servido para disparar la ilusión.

Lo mejor que tiene esta Real, renovada, cambiada e ilusionante, es que no es posible destacar un solo nombre. Su juego tiene destellos tan luminosos que hay que hablar de muchos de sus componentes. Pero hoy Iñigo Díaz de Cerio se merece que el suyo destaque por encima de otros. Dio la tranquilidad cuando más parecía achuchar el Murcia con un golazo que nació de una de las virtudes que hacen de Iñigo el delantero ideal de este equipo: la lucha. Él peleó en solitario con tres defensas y finalizó la jugada con un magnífico disparo con parábola que no pudo detener un Elía que, sobre todo en la primera parte, evitó un marcador mucho más abultado a favor de la Real. El año pasado Díaz de Cerio anotó 16 goles. Este año ya lleva dos. Dos de los cinco que ha anotado la Real. Dos goles que han servido para sumar cuatro de los siete puntos del equipo. Badiola, haz todo lo posible por renovarle ya, no nos vayamos a arrepentir.

Pero, como decía, otros muchos nombres asoman al elenco de destacados. Al margen de los goleadores, la mejor noticia que deja el partido es la recuperación de Mikel González. Hizo un mal partido en Zaragoza y él mismo entonó el mea culpa, pero hay que recordar que la temporada pasada fue, de largo, uno de los mejores de la plantilla y uno de los principales pilares que sirvieron para que la Real fuera uno de los equipos menos goleados. Y también la portería. Hace un año era Riesgo quien la ocupaba y teníamos la seguridad de que Bravo estaba detrás. Ahora es Bravo quien está llamado a ser el titular pero tenemos la inmensa seguridad de que Zubikarai puede jugar, al menos, al mismo nivel. Anoeta coreó su nombre. Siempre será una gran noticia que un portero de la cantera sea tan bien recompensado.

Otro buen partido de la Real en esta segunda temporada en la categoría de plata. Otro buen resultado. Otro peldaño más en la escalera que nos tiene que llevar de regreso a la Primera División. Esto marcha muy bien en todos los sentidos. Funciona el fútbol, la Real demuestra que tiene recursos, plantilla y calidad. Y funcionan los resultados, algo que, a nadie se le debe olvidar, sigue siendo lo más importante para que el 21 de junio del próximo año la Real recupere el sitio que merece.

viernes, septiembre 12, 2008

PREVIA Real Sociedad - Murcia. Sumar y seguir

La ilusionante Real que ha empezado esta su segunda temporada en la categoría de plata afronta una nueva oportunidad de sumar y seguir (sábado, 20.00 horas, Anoeta, sin televisión). Sumar puntos, desde luego, porque eso es lo que en junio determinará el éxito de esta campaña, pero también efectivos, ya que en esta convocatoria entran por primera vez los dos últimos fichajes del club. Y seguir adelante, en una temporada muy larga y muy intensa que no ha hecho más que comenzar. Seguir adelante Lillo también en sus espléndidos números al frente de la Real, con una única derrota (la inolvidable de Vitoria). Delante tendrá una buena piedra de toque, un Murcia que ha empezado muy mal la temporada (dos derrotas), pero que, como el Zaragoza, sigue siendo uno de los equipos más fuertes de la Segunda División y un claro candidato al ascenso.
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Con apenas tres partidos oficiales disputados, ya padece la Real los rigores de tener una plantilla corta. Aranburu y Markel eran bajas seguras para este partido (es probable que la semana que viene puedan estar ambos a disposición del entrenador), pero a ellos se les han sumado dos nombres más. Gerardo no se ha recuperado de la contusión que se trajo de Zaragoza y Bravo ha vuelto con una dolencia similar de sus partidos con Chile. Ésta es la baja más fácil de cubrir, ya que Zubikarai, tras su buena respuesta en el doble enfrentamiento con los maños, seguirá defendiendo la portería realista por tercer partido consecutivo. Ramírez, del Sanse, completará la convocartoria.
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Las bajas, pero también su buena adaptación mostrada en los entrenamientos, permiten que los dos últimos fichajes de la Real hayan entrado entre los 18 elegidos. Necati y Dramé tendrán su primera oportunidad de vestir la camiseta txuri urdin. Suerte a los dos. La entrada del turco en la lista provoca que Agirretxe vuelva de nuevo al Sanse, pero se mantiene con el primer equipo Sio, que ya debutó apenas unos minutos hace una semana en Zaragoza. No es fácil aventurar qué once sacará Lillo, más allá del seguro ocupante de la portería, Elustondo en el centro del campo y un triplete ofensivo formado por Marcos, Xabi Prieto y Díaz de Cerio. Dada la baja de Gerardo, también parece difícil imaginar un once sin Carlos Martínez y Castillo. Lo demás parece en el aire.
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El partido es, obviamente, un choque de escuelas futbolísticas, las que defienden sus dos entrenadores: el fútbol de toque ofensivo de Lillo frente al resultadismo de Clemente. Algunos han demostrado durante la semana más interés en ver una confrontación entre Lillo y Clemente fuera del campo de fútbol, en las salas de prensa, pero el entrenador realista es mucho más inteligente que eso y no ha caído en la trampa. Afortunadamente. Sobre el campo, resulta curioso que estos dos técnicos sólo se hayan enfrentado en una ocasión. En la temporada 98-99, el Betis de Clemente venció por 1-0 al Tenerife de Lillo. Tres semanas después de aquel partido, el hoy entrenador realista era cesado.
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Clemente también gana en sus estadísticas frente a la Real. De los 24 partidos disputados, sólo en cuatro ocasiones ha podido vencer la Real a los equipos del rubio de Barakaldo. No obstante, en once ocasiones se produjo un empate, el resultado más repetido. El hoy técnico del Murcia se ha sentado en cuatro ocasiones en el banquillo visitante de Anoeta, con un saldo de una victoria, dos empates y una derrota. Su última visita al estadio realista se produjo en la temporada 2005-2006, con el Athletic. El partido finalizó con empate a tres goles. Fue el día que Skoubo maravillo y Nihat marcó dos goles.
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Contra el Murcia, la Real mejora las estadísticas que presenta contra Clemente. Realistas y pimentoneros se han enfrentado en doce ocasiones, todas ellas en Primera División. El conjunto txuri urdin venció en siete de esos partidos y perdió sólo en dos (curiosamente, en dos temporadas consecutivas, la 87-88, a pesar del subcampeonato que alcanzaron los de Toshack, y la 88-89). La última vez que el Murcia jugó en San Sebastián fue hace cuatro años, en abril de 2004. Entonces, los murcianos llegaron como colistas, ya con Toshack de entrenador, y casi descendidos. La Real venció con dos goles de Nihat en un partido que no fue nada cómodo y en el que, de hecho, el Murcia marcó dos goles que no subieron al marcador, uno por fuera de juego y el otro por no conceder el árbitro una clara ley de la ventaja.