lunes, mayo 25, 2015

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2014-2015 (1) Una enorme decepción atenuada al final

El póster oficial de la 2014-2015, ya con David Moyes.
La temporada 2014-2015 ha sido una enorme decepción. No cabe calificar de otra forma una campaña pensada, y así se dijo desde el club, para que la Real se acomodara de forma estable en la zona noble de la Liga y al menos repitiera clasificación europea. Vistos los resultados, los libros de historia recordarán esta temporada como una enorme paradoja. El mismo equipo que superó en Anoeta con enorme brillantez a Barcelona, Real Madrid, Atlético y Sevilla fue, al mismo tiempo, una calamidad lejos de su estadio y dejó de sumar una ingente cantidad de puntos frente a equipos inferiores. La decepción, en todo caso, acabó algo atenuada. La llegada de David Moyes para sustituir a Jagoba Arrasate convirtió a la Real en un punto informativo de interés para medio mundo (en España no, porque ahí el interés se circunscribe a Real Madrid y Barcelona como sabemos quienes seguimos la actualidad del resto de los equipos) y aunque el fútbol del equipo no mejoró en calidad sí que se vio a un conjunto mucho más rocoso que superó con cierta facilidad el miedo a luchar por la permanencia.

Los objetivos de la temporada encontraron un lastre de considerables dimensiones y demasiado pronto. A las dudas sobre la confección de la plantilla se sumó el durísimo revés europeo que fue no llegar ni siquiera a la fase de grupos de la Europa League. Tras una clasificación merecida aunque con excesivo sufrimiento ante el Aberdeen, la Real sucumbió en Krasnodar en una jornada aciaga. Aquel desastre imprevisto agravó todos los males del equipo txuri urdin. Las dudas de la plantilla por el cambio de sistema que quiso impulsar Arrasate se multiplicaron, las lesiones lastraron enormemente al equipo (Rulli, el mejor de la temporada, cayó precisamente en Krasnodar y ya no pudo jugar de nuevo con Arrasate en el banquillo realista). Para colmo, el comienzo de la Liga fue histórico pero en lo negativo. El Eibar, que con su descenso final agravó la leyenda negra del equipo txuri urdin contra los conjuntos de la parte baja de la tabla, superó a la Real en el primer derbi guipuzcoano que protagonizaron ambos equipos en Primera.

La remontada al Madrid, lo mejor en la Liga.
Con todo lo mal que pintaban las cosas, la Real pudo encontrarse con un punto de inflexión positivo en la temporada con la impresionante remontada ante el Real Madrid en Anoeta, del 0-2 al 4-2 en un partido épico. Pero ni siquiera esa impresionante inyección de moral sirvió para levantar el vuelo. Tras ese logro, la Real de Arrasate acumuló ocho jornadas sin ganar, sumando apenas tres puntos de 24 posibles en ese tramo, y sólo enseñó el fútbol que quería desplegar su entrenador ante el Valencia, ante el que empató a uno por mucho que mereciera la victoria. Tras sumar decepciones en un proyecto agotado y caer 0-1 en Anoeta ante el Málaga, Jokin Aperribay cedió y cesó por primera vez durante el curso a un entrenador. Arrasate dejó al equipo en la penúltima posición, con apenas seis puntos en su casillero. Dentro del habitual carrusel de nombres siempre estuvo el de David Moyes, pero tener por delante un parón liguero le dio margen al presidente realista para tomar la decisión final. Mientras tanto, y para afrontar el partido ante el Atlético,  se dio el mando a Asier Santana, hasta entonces técnico del Sanse, y que se quedaría como ayudante de Moyes. La respuesta, excepcional. El campeón cayó en Anoeta por 2-1.

Moyes llegó en medio de una enorme expectación mediática. La sala de prensa de Anoeta probablemente no ha tenido nunca tanta afluencia como en su presentación, y quizá semejante interés haga pensar a algunos que su llegada no ha sido el revulsivo que en realidad buscaba el club, pero ese análisis sería demasiado simplista. Su debut fue en Riazor, de donde sacó un empate a cero contra el Depor. A pesar del varapalo en Villarreal, donde la Real sufrió una nueva goleada (4-0), el técnico escocés puo presumir de una mejora defensiva casi inmediata. El equipo txuri urdin sólo sumó esa derrota en los siete primeros partidos de su nuevo entrenador, en los que encajó sólo siete goles (una media de uno por partido, en los diez primeros partidos había sido de 1,5) pero dejando la puerta inmaculada en tres encuentros, incluyendo otra victoria de prestigio, el 1-0 ante un Barcelona incapaz de superar un brutal trabajo defensivo y la enorme categoría de un Rulli que ya se había hecho con el puesto de titular. Y todo ello sin cerrar nada en el mercado de invierno, aunque el escocés quiso hacerlo y trabajo por ello.

El Villarreal está vez superó a la Real en la Copa.
Con muy poco tiempo al frente de la Real, Moyes ya había alejado al equipo de la zona de descenso, pero la eliminación en la Copa ante el Villarreal, justa pero honrosa (2-3) y la derrota en la última jornada de la primera vuelta, 0-1 ante el Rayo en el último encuentro que se perdió en Anoeta, devolvieron las dudas a un equipo que, en realidad, no había conseguido que la calidad de su juego mejorara al mismo ritmo que otros elementos. La irregularidad comenzó a marcar las actuaciones de la Real, que tan pronto acumulaba tres jornadas sin ganar y se dejaba escapar puntos en el descuento ante rivales como el Almería, otro de los descendidos, como protagonizaba vibrantes actuaciones como el 4-3 ante el Sevilla, una brutal remontada que tuvo lugar en los minutos finales. Los fantasmas del descenso se alejaron definitivamente con tres victorias consecutivas, 1-0 ante el Espanyol, 0-1 ante el Getafe (fue la primera de la Real fuera de casa en toda la temporada y llegó en la jornada 27) y 3-1 ante el Córdoba. Curiosamente, ese tramo, el mejor del equipo en la Liga, coincidió con la baja de su estrella, Vela, que cayó lesionado en la habitual goleada en el Santiago Bernabéu.

La Real llegó a los últimos diez partidos de la temporada pensando incluso que Europa era posible. La séptima plaza se convirtió en el objetivo y precisamente el primer rival ante el que los realistas comenzaron esa batalla fue el Málaga, el conjunto que la ocupaba por aquel entonces aunque la acabara cediendo al Athletic. El 1-1 final en La Rosaleda, gol de un Pardo ya imprescindible para Moyes, fue insuficiente para seguir en esa pelea con trazas de éxito, y la siguiente derrota en el Vicente Calderón apagó los fuegos europeos. Después de sufrir una severa injusticia arbitral que impidió vencer en San Mamés y reforzar las escasas posibilidades que había de lograr esa heroica remontada que habría supuesto pasar de la penúltima posición a la zona europea, las opciones de alcanzar la séptima posición se perdieron matemáticamente en la jornada 36, cuando la Real sucumbió en el Camp Nou por 2-0, allanando el camino del equipo culé hacia el título pero con un actuación más digna que de costumbre en el estadio barcelonista.

La goleada en Vallecas, un buen cierre de una campaña irregular.
El final de la temporada, de hecho, acentuó las agridulces sensaciones de la temporada. Con apenas dos victorias en los últimos diez partidos, la Real dejó la sensación de que se conformó con la permanencia y sólo dio la talla en los escenarios importantes. Por eso la despedida de Anoeta fue tan cruel como justa, un 0-3 contra un Granada que acabó salvándose de milagro y probablemente por ese triunfo ante la Real, y por eso la pitada de la afición al equipo estuvo más que justificada, reflejando el sentir general que dejó toda la temporada. Pero el 2-4 final en Vallecas, en un partido intrascendente para ambos equipos en la clasificación, recordó que el equipo tiene calidad para hacer mucho más de lo que enseñó a lo largo de los diez meses de competición. No basta con los picos de calidad mostrados, la Real no fue todo lo regular que podría haber sido y pagó sus errores en todos los terrenos, en la planificación, en el juego y a nivel personal de unos jugadores que no estuvieron a la altura en la amplia mayoría de los casos.

sábado, mayo 23, 2015

RAYO VALLECANO 2 - REAL SOCIEDAD 4 La Real más demoledora cierra el curso con goleada

El último once de Moyes esta temporada.
Puede que no sirva en realidad de mucho, pero la Real despidió la temporada con una gran victoria y, sobre todo, con mucha más dignidad de la que dijo adiós a Anoeta hace una semana. De la debacle del 0-3 al Granada se pasó a la versión más efectiva y demoledora del equipo de David Moyes, que ganó  2-4 en Vallecas, aprovechando prácticamente casi todas sus ocasiones de gol, mostrando un porcentaje de acierto inédito en este equipo durante toda la temporada. Ese fue el principal mérito del equipo para cerrar el curso con victoria, pero no el único. Es cierto que la clasificación había liberado por completo a Rayo y Real, pero hay que valorar que el equipo supiera despertar después de que el huracán vallecano en que Paco Jémez ha convertido a este equipo empatara el 0-2 que pusieron Vela y Chory Castro. Con carácter y con el martillo, la Real marcó dos goles más, cuyos autores fueron Agirretxe para certificar que sigue teniendo olfato goleador y Elustondo para decir adiós a la Real.

Moyes no quiso cerrar la temporada sin volver a insistir en ese esquema sin delantero centro que tan poco resultado le da a este equipo y que ahonda en la poca confianza que el escocés parece tener en Agirretxe y las dudas que todavía le genera Finnbogason. Y en esta ocasión el experimento salió bien a medias, porque aunque ese esquema sirvió para poner un claro 0-2 en el marcador también es cierto que la victoria llegó con el esquema más reconocible sobre el campo. Aunque le dio unos minutos finales reparadores, Carlos Martínez fue el gran damnificado de la debacle ante el Granada y Zaldua, que acabó el partido de extremo, le sustituyó en el lateral diestro. Lo demás, lo esperado, con Mikel manteniéndose en el centro de la zaga, Markel como pivote único y la variante ofensiva del centro del campo, con Granero y Pardo por delante de él. Chory Castro, Canales y Vela formaron la línea más adelantada, con la habitual movilidad que le pide Moyes a sus atacantes.

Estando en juego sólo cuestiones estadísticas y anecdóticas, hay que agradecer que Rayo y Real saltaran al campo dispuestos a disputar el partido con seriedad y ofrecer al menos un buen espectáculo para cerrar la temporada. Se notó, eso sí, que la clasificación no era un problema para ninguno de los dos y que no había ninguna necesidad de volverse locos buscando la portería rival desde el primer minuto. De esa manera, no pasó nada significativo casi hasta el minuto 10, cuando De la Bella estuvo a punto de marcar en la portería de Rulli al enviar a córner un centro desde el flanco izquierdo del ataque rayista. En ese saque de esquina, el Rayo tuvo la mejor ocasión de la primera mitad, un espléndido testarazo de Bueno que repelió el larguero. Poco después, de nuevo Bueno estuvo cerca del gol en una jugada personal que Mikel acabó desbaratando y enviando a córner.

Como de costumbre, a la Real le costó mucho generar ocasiones de peligro ante la portería rival, y eso se vio con mucha claridad en el primer acto del encuentro. Pero esta vez, en cambio, sí hubo una efectividad casi absoluta y dos de las tres primeras llegadas de peligro acabaron en el fondo de la portería de Toño. Pasado el cuarto de hora, lo que despertó a la Real fue una de las subidas de Zaldua, menos insistentes que las de un De la Bella mejorado con respecto al  tono general de la temporada, a pesar de un error al comienzo de la segunda mitad en la que regaló una falta y se cargó con una justa amarilla por proteger mal un balón que no llegaba a salir. Morcillo cortó esa internada de Zaldua en busca ya del área con una aparatosa entrada que también le costó la amarilla. Canales lanzó directamente a puerta esa falta desde el pico derecho del área y Toño tuvo que enviarla a córner. Esa fue la ocasión clara de gol de la Real que no acabó dentro. Las dos siguientes sí lo harían.

El 0-1 llegó como consecuencia de la insistencia del Rayo de sacar el balón jugado desde atrás. Un error de su defensa en esas circunstancias es letal, y eso fue lo que sucedió. Canales robó el balón en la izquierda y no tuvo más que mandar el balón al centro del área, donde esperaba Vela. Con la única oposición de la salida a la desesperada de Toño, el mexicano no desperdició el regalo. Apenas dos minutos después, Pardo robó un balón en la frontal y aunque tenía posición de tiro desplegó su portentosa visión de juego para mandar un balón cruzado a Chory Castro, a lo que el uruguayo respondió conectando una formidable volea que el guardameta rayista ni siquiera pudo oler. A partir de ahí, todo lo que sucedió en la primera mitad lo hizo el Rayo, por lo que se podía intuir que el 0-2 no iba a ser el resultado al descanso.

A la media hora, un centro de Manucho desde la derecha lo encontró Bueno en el segundo palo y el balón salió repelido entre la mano de Rulli y la madera. Bueno tuvo otra gran ocasión a balón parado, pero su falta directa se marchó por muy poco a la izquierda de un guardameta realista que ahí no pudo más que hacer la estatua. El argentino sí tuvo que emplearse a fondo casi a continuación para sacar un disparo de Trashorras desde la frontal, pero la jugada continuó y Bueno ahí sí fue capaz, con justicia por pura insistencia, de enviar el balón al fondo de la portería realista para hacer el primero del Rayo y recortar distancias en el marcador. Era el minuto 42 y la Real estuvo a punto de suicidarse ante del descanso, con un error de Mikel González que él mismo subsanó.

De hecho, la Real respondió bien a ese nuevo escenario y en la segunda mitad salió decidida a buscar el tercero. Vela, Canales y Granero comenzaron a conectar mejor y con más inteligencia. Pero siempre fallaba el último pase. Bien por imprecisiones o por fueras de juego, la mejora en las combinaciones realistas no desembocó en ninguna ocasión de gol clara. El Rayo, en cambio, sí generaba peligro. O, por lo menos, inquietaba a la Real, porque sus opciones acabaron en reclamaciones. Bueno marcó, pero lo hizo en fuera de juego. Y un centro que rebotó en el cuerpo de Mikel González fue solicitado como mano, pero no lo fue. Lo curioso es que un error del árbitro facilitó el gol del empate. Zaldua envió despejó desde el suelo con la mano, y el árbitro, en lugar de señalar falta, dio córner. Y en ese saque de esquina, formidablemente ejecutado, empató el Rayo. El balón, peinado en el primer palo, llegó hasta el segundo para que Morcillo rematara con claridad.

Cuando más cerca parecía la Real de inquietar a Toño se encontró con ese empate. Pero su reacción fue espectacular, e incluso recordó a aquel equipo que finiquitaba partidos en pocos minutos. Y fue clave el movimiento de Moyes. Antes del empate había sustituido a Markel por Elustondo, y de hecho dejando a Pardo en una posición más de cuatro, pero el cambio decisivo fue el de Agirretxe por un Granero que hizo un enorme esfuerzo. El esquema de la Real volvió a ser el 4-2-3-1 de casi siempre. Y con sólo cuatro minutos en el campo, en el 73, Agirretxe marcó. En realidad, fue un nuevo error del Rayo, que dejó libre de marca a Chory para que sirviera el balón al delantero realista y este hiciera el 2-3. Apenas un minuto después, Elustondo conectó un rechace en la frontal del área y marcó un gran gol. La piña que formaron todos los realistas a su alrededor pareció dejar claro que este ha sido el último partido de Elustondo en la Real. No es mala forma de despedirse.

El partido quedó finiquitado con ese 2-4, aunque, y de nuevo hay que agradecerlo, tanto Real como Rayo mantuvieron el esfuerzo de buscar más. Fue el equipo txuri urdin el que más cerca estuvo de aumentar su renta, con ocasiones de Vela (que no acertó a picar la pelota para salvar la salida de Toño), de Canales (que presionó al portero rayista y estuvo a punto de aprovechar su error en el despeje), de Agirretxe (cuyo disparo desde la frontal fue manso a las manos de Toño) y de nuevo Canales, forzando en esta ocasión la mejor parada del guardameta rayista con su lanzamiento lejano. La temporada terminó con fiesta, porque jugar en Vallecas siempre es una fiesta independientemente del resultado, pero esa fiesta fue completa gracias a que la Real cumplió sus objetivos: ha sumado contra los 19 equipos de Primera, algo que sólo ha hecho el Barcelona, y ha conseguido no ser el peor equipo a domicilio del campeonato. Algo es algo. Y ahora, a trabajar que la próxima temporada no sea tan decepcionante como esta ya recién acabada.

viernes, mayo 22, 2015

PREVIA Rayo Vallecano - Real Sociedad. En el fútbol siempre hay objetivos

Este es el penalti que provocó el 1-0 de la pasada temporada.
En el fútbol siempre hay objetivos. La Real no tiene ninguno de los que se suelen considerar importantes antes de cerrar la liga ante el Rayo (sábado, 18.30 horas, Estadio de Vallecas, Canal + Liga y Gol TV), pero sí otros que tienen su trascendencia. Si no puntúa, el equipo txuri urdin será el peor a domicilio del campeonato, como mucho con los mismos puntos del colista y descendido Córdoba. Y si saca al menos un empate, podrá presumir de ser el único equipo junto al campeón, el Barcelona, de haber sumado contra todos sus 19 rivales. Pueden parecer objetivos banales, pero dado que la Real es un equipo que se deja llevar con demasiada facilidad cuando ya ha conseguido la salvación y no tiene suelos europeos, no hay más que ver el sonrojante 0-3 ante el Granada de hace sólo una semana, sería bueno que tuvieran claro que sí hay cosas en juego. Eso y, sobre todo, el respeto al escudo que lucirán en la camiseta los elegidos por David Moyes para despedir la Liga.

Rompiendo costumbres, para este último encuentro Moyes ha facilitado una lista de 20 jugadores. Viajan, por tanto, todos los disponibles del primer equipo, más los potrillos Snaz y Capilla, que ya estuvieron citados la pasada jornada, el primero todavía a la espera de debutar y el segundo dispuesto a jugar su tercer partido con el primer equipo. Regresan al grupo los tres sancionados de la pasada jornada, Rulli, Pardo y Granero. En la lista de bajas, a Zurutuza y Estrada se suma también Xabi Prieto, que pasa por el quirófano para solucionar sus molestias de tobillo y estar a punto para el comienzo de la próxima pretemporada. Los dos descartes, como es habitual, se conocerán prácticamente al mismo tiempo que el once inicial. Uno de los centrales será uno de ellos, y el otro es la incógnita que presenta la última lista de la campaña del técnico escocés.

Viendo los movimientos que hay en la convocatoria, por fuerza habrá novedades en el once de Moyes, aunque el escocés confirmara en su comparecencia ante la prensa que apostará por los jugadores del primer equipo y no por los potrillos, con lo que el equipo no tendrá un aspecto revolucionario. En principio, Rulli volverá a colocarse bajo los palos. En la defensa repetirán Carlos Martínez y De la Bella como laterales e Iñigo Martínez y Mikel González como centrales, pero nada se puede descartar, siendo Iñigo el único verdaderamente seguro. Por delante de ellos, Pardo jugará sin lugar a la duda, y la ausencia de Xabi Prieto invita a pensar que junto a él estará Markel y que Granero podría jugar más adelantado, aunque se juega el puesto con Chory Castro y Canales. Dos de ellos acompañarán a Vela en la línea de centrocampistas ofensivos. Y por delante de ellos habrá un nueve, siendo difícil aventurar si este será Finnbogason, como ha venido siendo en las últimas semanas, o Agirretxe.

La jornada no tiene mayor misterio clasificatorio. La Real terminará la temporada en la posición que ocupa, la duodécima que ahora mismo le dan sus 43 puntos. Su rival, el Rayo, es décimo con 49 y tampoco se juega nada, está a tres puntos de la séptima plaza pero los averages en caso de posibles empates no le dan opción alguna de lograr el billete europeo que daría en caso de victoria del Barcelona en la final de Copa. El equipo txuri urdin sí tiene el objetivo de no acabar la temporada como peor equipo a domicilio, sumando once puntos y una sola victoria, el 0-1 logrado precisamente en tierras madrileñas, en Getafe. Para ello está obligado a sumar más puntos que el Córdoba en su visita al Eibar. El equipo de Moyes no ha llegado bien al tramo final de la Liga, sólo ha ganado uno de los últimos nueve partidos y lleva dos derrotas consecutivas. El Rayo ha ganado ocho de los 18 partidos jugados en su estadio y acumula cuatro jornadas sin perder, sumando ocho de doce puntos posibles. La última de sus ocho derrotas en Vallecas fue el 0-2 ante el Real Madrid de la jornada 30.

Rayo Vallecano y Real Sociedad han jugado un partido liguero en 18 ocasiones y la barriada madrileña, un escenario formidable para la afición realista, nunca ha sido en cambio un buen escenario para el equipo txuri urdin. En Primera han sido quince los encuentros, con un balance claramente favorable a los vallecanos, que ganaron nueve de ellos. La Real sólo arrancó tres victorias y otros tantos empates. El triunfo más claro fue el 0-4 de la temporada 1978-1979, con dos goles de Satrústegui y uno de Idígoras y López Ufarte. La mayor goleada sufrida es el 4-0 de a temporada 2011-2012. En Segunda División sí hay igualdad absoluta: tres partidos, una victoria para cada equipo (0-1 para la Real en la temporada 1966-1967, en el primer duelo entre ambos equipos, y 4-1 para el Rayo en la 2008-2009) y un empate (3-3 en la 2009-2010). Siempre que la Real ha marcado dos o más goles ha sacado al menos un punto de Vallecas, siempre los tres si esa circunstancia se ha dado en Primera División.

La pasada campaña, la 2013-2014, la Real cayó derrotada por 1-0, en un partido horrible que marcó el punto más bajo de la temporada para el equipo de Jagoba Arrasate. La ínfima calidad del fútbol desplegado por ambos conjuntos no impidió que hubiera algunas ocasiones claras. En la primera mitad, de hecho, el Rayo estrelló dos balones en la madera de la portería de Bravo. En la segunda mitad fue la Real el equipo que asumió el mando del partido, con muy poco fútbol eso sí, y debió marcar en una ocasión clarísima para Agirretxe, que mando el balón fuera con el guardameta rayista, Rubén, lejos de su marco. La Real pagó cara su falta de ambición cuando en el último minuto Estrada Fernández imaginó un penalti de Bravo en una jugada en la que el chileno pareció no tocar a Jonathan Viera. El mismo atacante rayista transformó el penalti con seguridad y provocó que Arrasate, ya en el descuento, agotara los dos cambios que le faltaban por hacer, por supuesto ya sin tiempo para evitar la derrota.

domingo, mayo 17, 2015

REAL SOCIEDAD 0 - GRANADA 3 Una bochornosa deshonra

Otro horrible partido de Finnbogason.
No hay manera de entender a la Real, que siempre es capaz de empeorar la más negativa de las sensaciones. Cuando daba la impresión de llegar al final de la temporada generando algo de ilusión de cara a la próxima, despide la Liga en Anoeta con una actuación lamentable, una bochornosa deshonra al escudo, a la camiseta, a la historia del club y hasta al mismo torneo que está disputando, que ha adulterado con su desidia, perjudicando entre otros al Eibar. El Granada aprovechó la tristísima actuación de la Real para acabar goleando en su primera victoria en Anoeta, 0-3 nada menos y casi sin despeinarse, gracias a una segunda parte sonrojante de los pupilos de David Moyes, que tendrá que haber tomado buena nota de la paupérrima respuesta que le han dado sus jugadores ante un reto tan nimio como superar al Granada en Anoeta. Porque el rival ni siquiera salió con la intensidad que requiere una final. Simplemente aprovechó la dejadez realista con el paso de los minutos. Sin excusa, sin paliativos, una jornada patética.

Antes de que llegara el bochorno de los últimos minutos, si había un punto de interés era ver cómo iba a resolver Moyes la gran cantidad de bajas en el centro del campo. Su respuesta, la más ofensiva posible, con Markel en la contención y cinco hombres de corte más ofensivo: Xabi Prieto como el jugador con más obligaciones de contención, Canales, Chory Castro, Vela y Finnbogason, a quien el técnico escocés ha querido dar una gran cantidad de oportunidades por delante de Agirretxe en el tramo final de la temporada. Pero ni así hubo claridad en ataque. De los jugadores que acaban contrato, sólo Zubikarai comenzó el partido sobre el césped. Elustondo lo hizo en el banquillo y ni siquiera acabó jugando. Ansotegi y Estrada, que además cierra la temporada más lamentable de su carrera con una lesión, directamente en la grada. Y hasta tres potrillos se colaron finalmente en la convocatoria, el meta Bardají, Eneko Capilla y, por primera vez, Sanz.

Fue fácil sentir que la Real no tenía ya nada en juego ya desde el arranque del partido, porque su ritmo de juego encontró en los primeros minutos una calma nada habitual. Su presión, sin ser nada del otro mundo, parecía efectiva, lo que no dejó de ser una sorpresa sabiendo que el Granada sí se estaba jugando la permanencia. El único susto en el primer cuarto de hora lo solventó Xabi Prieto con un agarrón a Lass en el borde del área que le costó una justa tarjeta amarilla. En ataque, la Real encontró una movilidad espléndida. Sus laterales se convirtieron casi en extremos y eso, junto al ofensivo centro del campo que dispuso Moyes, daba una superioridad continua a los realistas y eso hacía que el balón rondara el área de Roberto. Canales y Chory estaba muy activos y Vela con muchas ganas de marcar la diferencia. Suyas fueron las dos primeras tentativas, la primera un disparo muy flojo desde la posición que más le gusta al mexicano para conectar sus disparos de rosca y el segundo, fuera aunque más peligroso, tras un  gran servicio de Canales.

La tranquilidad que reinaba en el partido en el primer tercio, que el Granada sólo interrumpió con un disparo de Lass que se fue al lateral de la red, la rompió el árbitro, demostrando que con algo en juego o no, con un rival grande o con uno pequeño, con trascendencia en el resultado o sin ella, es muy fácil pitar en Anoeta. Estrada Fernández no quiso amonestar a Javi Márquez por un agarrón clamoroso a Chory Castro, se hizo el sueco junto a su linier cuando a Finnbogason le golpearon dentro del área al hacer un desmaque y concedió la ocasión más clara del Granada, bien solventada por Carlos Martínez, al no señalar un fuera de juego meridianamente claro. Con todos estos barullos, el Granada se metió algo más en el partido. Lass empezó a tomar protagonismo y Carlos Martínez no encontraba la manera de pararle ni la ayuda de sus compañeros. Rochina estuvo a punto de marcar en una de esas jugadas, pero su disparo se marchó a córner. La Real opuso una buena falta de Canales que obligó a Roberto primero e Iturra después a despejar como pudieron, y un disparo de Chory Castro que también se topó con el guardameta visitante.

Con el paso de los minutos, la Real se fue marchando paulatinamente del partido, comenzaron las pérdidas de balón en el centro del campo, e incluso hubo algunos pitos de impaciencia en la grada. Aunque el Granada no apretaba en esos momentos, no era más que el preludio de la debacle que se vivió en la segunda mitad. Antes de eso, en otra de las asombrosas faltas que Estrada Fernández se inventó en contra de la Real, Piti colgó el balón sobre el área, Mainz la rozó con la cabeza y Zubikarai demostró con una espléndida intervención que los reflejos bajo los palos son su punto fuerte. Salvo alguna que otra combinación no llegaron a convertirse en ocasiones, sólo en el mencionado disparo de Vela, esa estirada de Eñaut fue la única acción de mérito que ofrecieron los jugadores realistas en todo el partido, aunque ni siquiera sirvió para que el guardameta realista pudiera quedarse con un buen recuerdo de su último partido en Anoeta.

No hicieron falta más que cinco minutos de la segunda mitad para ver que la Real se había ido por completo del partido, que su defensa se había transformado en una nimia oposición al Granada y que sus jugadas ofensivas morían todas en centros imposible, sobre todo de Carlos Martínez y De la Bella. Y por eso la necesidad del Granada hacía que el 0-1 fuera cuestión de tiempo. Con todo, ese gol tardó en llegar casi media hora, unos 30 minutos bastante aburridos, en los que sólo uno de esos centros horribles del lateral diestro realista se estrelló sin querer en la escuadra, una falta desde la banda botada por Canales la despejó con apuros Roberto, con la cara en realidad, y Piti mandó a las nubes la mejor ocasión de los locales. Incluso con su pobre actuación, la Real tendría que haber superado al Granada. Moyes se cansó de otra actuación para olvidar de Finnbogason y le sacó del campo en el minuto 62, pero Agirretxe apenas entró en contacto con el balón porque su entrada en el campo coincidió con los minutos en los que se diluyó la Real.

Lo curioso es que el primer gol del Granada llegó cuando ya menos se esperaba. Sus pobres ataques no conseguían inquietar a Zubikarai, y de repente los de Sandoval se sacaron de la manga una espléndida jugada que desarboló a una defensa realista que, en todo caso, no se resistió demasiado. El Arabi convirtió en gol el buen pase de Rochina y puso, en el minuto 72, la primera piedra de la debacle realista. La segunda llegó cinco minutos después, cuando un disparo de Ibáñez rebotó en la pierna de De la Bella y cogió una parábola imposible para Zubikarai. Moyes dio claramente por perdido el partido y dio unos minutos más a Eneko Capilla, que entró al campo por Carlos Martínez. El escocés ni siquiera quiso hacer el tercer cambio, sabedor de que cuanto antes se acabara el partido, mucho mejor. Pero dio tiempo a que la derrota fuera además terriblemente sangrante. Rochina marcó desde 40 metros después de robar un balón a un equipo realista desconcertado y aprovechando la posición adelantada pero correcta de Zubikarai.

Anoeta despidió a la Real con una sonora pitada, un merecidísimo reproche a una actuación paupérrima. Cierto que la clasificación europea era ya matemáticamente imposible y que la permanencia ya era un hecho, pero habría que desterrar expresiones como que ya no había nada en juego, porque los realistas, únicos en su especie, se lo creen y se dejan llevar. Y es que la Real ha emborronado una buena segunda vuelta en casa con una goleada inaceptable. Ha firmado ya su puesto final en la Liga, el duodécimo, porque el equipo que le precede en la tabla, el Celta, ya le saca cinco puntos, y el que le sigue, el Elche, tiene tres menos y el average perdido con los realistas por aquel ya olvidado hat trick de Vela en Anoeta. Y ojo, que la despedida puede ser de órdago. Si el habitualmente valiente Rayo Vallecano se encuentra dentro de una semana una Real tan displicente, serán dos las goleadas con las que los de Moyes despedirán la temporada. Eso tendría que ser inaceptable, pero tampoco es una novedad en la Real. Así de triste, así de cierto.

sábado, mayo 16, 2015

PREVIA Real Sociedad - Granada. Anoeta despide un curso decepcionante

Vela marcó ante el Granada en el 1-1 de la pasada temporada.
La Real jugará ante el Granada el último partido en su estadio de esta Liga (domingo, 19.00 horas, Anoeta, Canal + Liga y Gol TV), cerrando así un curso que ha resultado decepcionante. No hay alicientes clasificatorios para los realistas más que el apuntado por David Moyes, acabar la Liga entre los diez primeros, y tampoco será un partido de despedidas claras debido a que el club todavía no ha comunicado qué sucederá con los jugadores que finalizan contrato. Hay otro objetivo más, acabar la segunda vuelta sin conocer la derrota en Anoeta. E incluso, para quienes presten atención a ese detalle, una victoria realista ayudaría al Eibar, inmerso en la lucha por la permanencia con el Granada como uno de sus rivales. Pero en realidad lo más interesante para el aficionado txuri urdin, despedidas aparte, será ver cómo solventa Moyes la ausencia de casi todos sus centrocampistas y si hay alguna oportunidad para jugadores del Sanse.

Contando incluso con Estrada, Moyes sólo cuenta con 17 jugadores del primer equipo, pero siguiendo la costumbre habrá que esperar hasta poco antes de comenzar el partido para saber cómo completa la convocatoria. El partido del Camp Nou dejó tres sancionado, Rulli, Pardo y Granero, a quienes se suma Zurutuza, ya operado y de baja hasta el arranque de la próxima pretemporada. Por lo tanto, habrá al menos un jugador del filial, que tiene que ser el portero suplente, en la lista para afrontar el último partido de la temporada en Anoeta. En todo caso, el enorme déficit de centrocampistas podría llevar a Moyes a incluir algún potrillo más y dejar fuera a algún integrante de la primera plantilla. Los jugadores que terminan contrato son el ya mencionado Estrada, Zubikarai, Ansotegi y Elustondo. En principio, parece que sólo el central seguiría en el equipo, con lo que será importante ver los gestos de los otros tres para tener algo más de información sobre su futuro.

La suspensión de Rulli permitirá a Zubikarai jugar el que podría ser su último partido en la Real. Por delante de él, en principio repetirían Iñigo Martínez y Mikel González como centrales tras su espléndido partido en el Camp Nou, y probablemente también sigan en el once Carlos Martínez y De la Bella como laterales. Moyes habló de la posibilidad de cambiar la forma de jugar, con lo que tiene dos opciones en el centro del campo. La primera es apostar por un doble pivote mal considerado, el que forman Markel y Elustondo. La segunda, dejar a Markel como único medio de contención y colocar una muy ofensiva línea de mediapuntas con Vela, Xabi Prieto, Canales y Chory. En la primera opción, uno de los cuatro citados se quedaría en el banquillo. Finnbogason en principio cuenta con más opciones que Agirretxe para ser el punta. Una tercera vía sería apostar por la cantera, por ejemplo con Eneko Capilla, que ya debutó con el primer equipo ante el Levante.

Ya sin opciones matemáticas de alcanzar la séptima plaza, la Real quiere eso sí despedir la temporada en Anoeta con una victoria. El equipo txuri urdin es duodécimo con 43 puntos, y ya sólo podría llegar a ser octavo si todos los resultados le favoreciesen. Su rival, el Granada, está en la decimoctava posición con 31, los mismos que tiene el equipo que le precede fuera del descenso, el Deportivo, y el que le sigue, el Eibar. Si la Real vence, se garantizará ser el séptimo equipo de la Liga como local, y si el Villarreal no gana al Málaga sería el sexto. También busca cerrar una segunda vuelta sin caer en Anoeta, donde ha sumado cinco victorias y tres empates desde que el Rayo salió de allí con los tres puntos. El Granada es el peor equipo a domicilio del torneo, sólo ha sumado diez puntos, con dos victorias y cuatro empates, y es, con diferencia, el más goleado lejos de su campo con 47 tantos en 18 partidos, una media de 2,6 por encuentro. Eso sí, el equipo andaluz viene de ganar dos partidos seguidos que le han devuelto la ilusión por la permanencia.

Han sido 22 los enfrentamientos entre Real Sociedad y Granada en Primera, en Segunda y en promociones, y el equipo andaluz sólo ha ganado dos veces en San Sebastián. En la máxima categoría han sido 17 los encuentros jugados, con doce victorias realistas, cuatro empates y un triunfo visitante, el 0-2 de la temporada 1973-1974. La mayor goleada realista es el 5-1 de la campaña 1968-1969, con dos goles de Urtiaga y tres de Arzak. En Segunda son tres los partidos disputados, con un triunfo (igualando la máxima goleada en Primera, 5-1, en la 1948-1949) y dos empates. Además, ha habido dos enfrentamientos en promociones. En la campaña 1954-1955 jugaron por la permanencia de la Real y el cuadro txuri urdin logró su mayor victoria ante el Granada, 6-1, con dos goles de Saraqueta, uno de Zubillaga y tres de Igoa, y en la 1940-1941 jugaron por el ascenso y los granadinos consiguieron la que entonces era su primera victoria en tierras donostiarras, 1-2. El Granada no ha ganado en Anoeta, pero suma dos empates consecutivos.

El último de esos dos empates fue la pasada campaña, la 2013-2014, cuando la Liga, como ahora, estaba tocando a su fin, entonces en la jornada 36 y con una Real desinflándose a marchas forzadas. Y eso que el equipo de Jagoba Arrasate hizo un buen partido, generó gran cantidad de ocasiones de gol y mereció con creces la victoria. Pero pagó de la forma más cruel su incapacidad para cerrar los partidos. La Real dominó en el primer cuarto y el Granada buscó sus opciones a partir del minuto 20. A pesar de las muchas llegadas de ambos, se llegó con el 0-0 al descanso. En tres minutos, Teixeira Vitienes expulsó primero a Recio por doble amarilla y después a Mikel González por roja directa. El gol de la Real llegó a doce minutos del final en una espléndida jugada, con asistencia de De la Bella y preciosa volea de Vela. El partido parecía ganado, pero ese fue el error de la Real. Y el empate llegó en el descuento, cuando Ighalo aprovechó su posición en fuera de juego para marcar sin que el árbitro lo anulase. Empate injusto, pero empate al fin y al cabo.

sábado, mayo 09, 2015

BACRCELONA 2 - REAL SOCIEDAD 0 Apuesten por la Real la próxima temporada

El gran partido de Rulli no fue suficiente para puntuar.
La Real volvió a caer en el Camp Nou por 17ª vez consecutiva, por 2-0, pero en esta ocasión no hizo el ridículo. No vendió el partido antes de que se jugara. No se dejó intimidar por la exhibición del Barcelona del pasado miércoles ante el Bayer de Munich. No se dejó deslumbrar por el brillo del escenario y de su rival. E incluso hizo que el Barcelona viera el partido en peligro, incluso después de abrir el marcador 50 minutos después de que el encuentro comenzara. Puede parecer una tontería o una forma liviana de analizar una derrota, pero David Moyes puso hoy la primera piedra de la próxima victoria de la Real en el Camp Nou. Apuesten por la Real la próxima temporada, sobre todo si Rulli sigue siendo su portero, porque es posible que el equipo txuri urdin haga valer esa confianza. Esta vez sí se la mereció. Ha aprendido a competir en ese escenario de terror en que la historia y el presente han convertido el coliseo blaugrana para la Real. Y por eso, el siguiente paso es puntuar.

No hubo apenas sorpresas en el once de Moyes. Como era evidente, plantó a su equipo en el Camp Nou sin delantero centro, con un 4-4-2 formado con un centro del campo trabajador y a ratos incluso presionante que formaron Markel y Pardo por el centro y Xabi Prieto y Granero como interiores. Tras su no demasiado aclarada ausencia la pasada semana, Canales volvió al once para desplegarse en ataque junto a Vela. Y quizá lo más sorprendente fue que Carlos Martínez fue el lateral diestro. Es verdad que jugar sin sus nueves nunca le ha dado resultado a la Real, y esta no fue una excepción, pero si hay un entrenador que parece estar encontrando fórmulas para que sí lo haga ese es David Moyes. Hay que retroceder hasta 2007 para encontrar un partido en el Camp Nou en el que la Real llegara al descanso sin encajar un gol, y eso, por mucho que el Barcelona jugara a un ritmo mucho más lento que en el partido de ida de las semifinales de la Champions ante el Bayer, fue mérito del equipo txuri urdin.

La fórmula, además, era clara y los jugadores que Moyes desplegó sobre el césped la ejecutaron con acierto, con un trabajo encomiable y con una pareja de centrales imperial. Con el Barça en posiciones defensivas, presión elevada. Con el equipo blaugrana ya en campo txuri urdin, defensa lo más lejos posible de Rulli. Y arriba, combinaciones con la mayor velocidad posible. El primer efecto de ese despliegue fue que el equipo de Luis Enrique se vio obligado a buscar muchos balones largos. El segundo, a pesar de que a la Real le sigue faltando un instinto matador capaz de generar ocasiones claras de gol, que el peligro rondó el área de Bravo mucho más que en anteriores visitas de la Real a este escenario. De hecho, fueron los realistas los primeros en buscar la portería rival, sin demasiado instinto matador, con un cabezazo de Xabi Prieto en un córner botado al primer palo y que no inquietó demasiado a Bravo. A continuación, Vela pudo dejar solo a Granero pero su endeble pase lo interceptó la defensa. Y a Markel le taponaron un disparo que podía haber llevado mucho peligro.

Ahí, poco a poco y sin demasiado ritmo en un primer momento, el Barcelona empezó a despertar y a llevar el partido a su terreno. Pero también emergió la figura del mejor realista del curso, Gerónimo Rulli. Con el paso de los minutos, acabó frenando al Barcelona en la primera mitad con tres paradas de categoría. Primero sacando un cabezazo bombeado de Messi, después sacando un disparo a bocajarro de Neymar después de que Carlos Martínez fallara en el despeje por alto y finalmente en una clara oportunidad de Piqué. Tuvo más opciones el Barcelona, con una dejada de cabeza de Luis Suárez que se paseó por delante de la línea de gol sin que nadie fuera capaz de rematar, con un heroico bloqueo con el cuerpo de Mikel González a disparo de Rafinha y con un disparo de Alves desde la frontal que no cogió portería. Los últimos minutos del primer tiempo, de hecho, fueron de mucho sufrimiento para la Real y llegar al descanso con el marcador igualado fue la mejor de las noticias.

Sin que el Barça acertara a desarbolar el entramado defensivo de Moyes y ante la espléndida actuación de Rulli, la noticia más negativa que dejó la primera parte fue el excesivo celo con el que Iglesias Villanueva castigo las no demasiadas faltas de la Real hasta con tres tarjetas amarillas que sacó casi sin solución de continuidad y con apenas seis faltas cometidas por el cuadro realista. Primero Granero, después de la Bella y más tarde Markel quedaron hipotecados antes del descanso. En la segunda parte, Pardo y Rulli se sumaron a la lista de amonestados por obra y gracia de un Iglesias Villanueva que, sin influencia en el resultado, sí tuvo ese tufillo casero que resulta tan molesto en escenarios grandes. Tan malo es, que hizo uso de la compensión como arma en una jugada en la que no amonestó a Mikel porque en la continuación de la jugada, tras la ley de la ventaja, no quiso hacer lo mismo con Bartra ,en dos jugadas claras de amarilla. El peaje fue alto, porque Rulli, Pardo y Granero tendrán un partido de sanción.

En cualquier caso, la Real llegó al descanso con el 0-0 inicial y, asumiendo que el mejor realista era Rulli, fue merecido. Esa es la mejor noticia. La Real estaba dando la cara y conseguía premio. Pero el Barcelona salió en la segunda mitad dispuesto a solventar el encuentro y lo encarrilló con algo de suerte. Rulli sacó primero un cabezazo de Bartra que buscaba la escuadra, en uno de los cuatro córners consecutivos que forzó el equipo blaugrana. Después fue Iñigo Martínez, brutal partido el suyo, el que bloqueó espectacularmente un disparo de Luis Suárez. Y a la tercera, con sólo cinco minutos jugados de la reanudación, fue la vencida para el conjunto culé. Con suerte, sí. La del campeón, seguramente, salvo que el Atlético de Madrid diga lo contrario la semana que viene ante el Barcelona. Un centro desde la derecha lo peinó Mikel González para evitar que rematara Piqué y el balón cayó manso y perfecto para que Neymar lo empujara a gol. Pura mala suerte la de la Real en esa jugada.

Logrado el preciado tesoro del gol, el Barcelona pareció conformarse con el 1-0 y fió las posibilidades de lograr el 2-0 a jugadas veloces de su tridente ofensivo, que estuvo siempre muy bien defendido, incluso con cierto sufrimiento para los laterales. Y poco a poco la Real se dio cuenta de que puntuar no estaba tan lejos, a sólo un gol. Xabi Prieto tomó el mando del equipo, con una presencia que apenas ha dejado ver a lo largo de la temporada y que tanto necesita el conjunto txuri urdin, y se encargó de organizar junto a Pardo las salidas desde atrás. En una de ellas metió un buen balón buscando a Vela, pero Bravo estuvo atento y salió para atajar el esférico. Rulli puso el único lunar en su actuación en la jugada absurda del partido. Trató de proteger un balón que no parecía tener fuerza suficiente para marcharse por la línea de fondo, y Neymar se lo arrebató, forzando el córner. El guardameta obstaculizó el saque rápido y vio la amarilla. Iglesias Villanueva, por cierto, con tanto afán de amonestar a los realistas, impidió así que el Barça armara una ventajosa jugada sin portero.

Fue el último momento de duda de la Real, que, por sorprendente que pueda parecer viendo sus últimas actuaciones en el Camp Nou, se fue a buscar sus opciones. Moyes quiso que el plan, en todo caso, se mantuviera. Sus cambios fueron de piezas, pero no de esquema. Sacó del campo primero a Canales y puso sobre el césped a Chory Castro, y después retiró a Vela para dar entrada a Finnbogason. Los cambios del escocés, no obstante, no surtieron efecto porque la Real no pudo conectar con sus dos nuevos atacantes en ningún momento, y no necesariamente por su culpa, porque de sobra es sabido que al conjunto realista le cuesta un mundo generar auténtico peligro. Pero el Camp Nou sí veía factible que la Real le diera un susto. Luis Enrique también, y por eso colocó a Busquets sobre el campo en lugar de Bartra y dejando a Mascherano como central. El cambio fue conservador y eso, de nuevo, es mérito también de la Real. Pero en su debe, lo de siempre: ocasiones de gol claras, en realidad, ninguna.

Pardo trató de conectar un disparo desde la frontal, pero fue bloqueado y el balón salió disparado con una parábola hacia arriba pero muy fácil para Bravo. Eso y un inocente disparo de Finnbogason fueron las únicas llegadas de cierta claridad. Sorprendió que Moyes no tuviera muy claro qué más hacer, que Yuri recibiera instrucciones para no llegar a salir y que su tercer cambio fuera la entrada de Elustondo, cuando apenas quedaba ya un minuto del descuento, y cuyo único efecto fue permitir que el Camp Nou pudiera silbar a Granero por su pasado madridista. En un partido tan físico, el tercer cambio tendría que haber llegado antes, pero el de Barcelona ha sido un claro ejemplo de que la plantilla con la que ha tenido que trabajar Moyes es demasiado corta. El caso es que el Barcelona sí generaba ocasiones, incluso cuando no tenía el dominio del partido. Messi pudo marcar, pero se encontró con el portero con el que debe compartir camiseta en la selección argentina, y Pedro sí consiguió marcar el definitivo 2-0, de chilena, aprovechando un rebote en una jugada a la contra en la que el Barcelona tenía superioridad.

Con esta derrota, y haya o no huelga, la temporada ha terminado para la Real porque la séptima plaza es ya inalcanzable y sólo queda la opción de maquillar algo más la situación clasificatoria en los dos partidos partidos finales, ante un Granada que lucha por la salvación y un Rayo que está la misma zona tibia que el equipo txuri urdin. Pero la lectura de esta visita al Camp Nou, lejos de ser melancólica, ha de ser optimista. La Real, por primera vez en muchos años, ha dado la cara en este escenario. Y lo ha hecho con un eje clarísimo de categoría, el que forman el poderío de Rulli, la fortaleza de Iñigo Martínez, el talento de Pardo y la estrella de Vela. La Real ha aprendido, está aprendiendo, y eso invita a pensar que, con una pizca de confianza y un acierto en la confección de la próxima plantilla, las alegrías no están muy lejanas. Y por qué no pensar en una victoria en el Camp Nou en la próxima temporada. Pese a la derrota, la Real de esta jornada se ha ganado esa confianza para el futuro.

viernes, mayo 08, 2015

PREVIA Barcelona - Real Sociedad. ¿Juez de la Liga?

Iñigo Martínez tratará de nuevo de frenar a Messi.
Quién le iba a decir a la Real que el calendario le guardaba una caprichosa sorpresa para la jornada 36. Y es que su visita al Barcelona (sábado, 18.00 horas, Camp Nou, Canal + Liga y Gol TV) puede resultar decisiva para decidir al campeón de la Liga. Para que el partido tenga influencia en esa batalla es obviamente imprescindible que el equipo txuri urdin puntúe en el que es de largo el peor de los escenarios para los realistas, que visita eso sí entre dos partidos de semifinales de Champions para el Barça, y que después el Real Madrid aproveche esa hipotética gesta de los de David Moyes. Sus muchachos tendrán que dar la cara ante un rival de los de la zona noble de la Liga, que han perdido en Anoeta pero ante los que la Real, paupérrima como visitante durante todo el campeonato, no ha sido capaz de alcanzar un nivel decente como visitante. Y tendrá que sacudirse la sensación de que la temporada ha llegado ya a su fin en una última cita de importancia en la que, paradójicamente, siguen en juego las últimas opciones de pelear por una séptima plaza que matemáticamente es posible aunque prácticamente imposible de alcanzar.

Sorprende que Moyes haya decidido ocultar la convocatoria también para este partido debido a que no hay mucho margen para la elección, algo que sólo se entendería si hubiera algún que otro jugador del Sanse entre los 18 elegidos, por mucho que no parezca probable si tenemos en cuenta que el filial viaja a Madrid para sellar la permanencia en Segunda B. Del primer equipo, es conocida la baja de Zurutuza, operado ya y con el regreso previsto para el inicio de la próxima temporada, y hay que contar ya también con la ausencia de Pablo Hervías, cedido para el final de la Liga a Osasuna. De esta manera, y dado que el Comité de Apelación perdonó la injusta expulsión de Mikel González en San Mamés por no hacer penalti alguno, sólo habría que descartar a dos jugador, y todas las papeletas para ser uno de ellos las tiene Dani Estrada, que vive sus últimas semanas en la Real salvo sorpresa mayúscula. El otro es la única incógnita de la lista, y probablemente sea uno de los centrales.

Es complicado, una vez más, avanzar el once inicial que Moyes presentará en el Camp Nou. Lo que se puede dar por seguro es que Rulli estará bajo palos, que Iñigo Martínez y el perdonado Mikel González serán los centrales y que, muy probablemente, se jugará de nuevo sin delantero centro, dejando a Vela como jugador más adelantado. Se puede intuir que los laterales serán Zaldua y De la Bella, pero no se puede descartar ni a Carlos Martínez ni a Yuri. Parece lógico que dos de los centrocampistas sean Markel y Pardo, y las dudas sobre el resto dependen del sistema que escoja Moyes para enfrentarse al Barça. La teoría es que, con Agirretxe y Finnbogason en el banquillo, Canales (que volvería tras su ausencia de la pasada convocatoria y sin que Moyes haya querido explicar las razones), Granero, Chory Castro y Xabi Prieto se jugarían tres posiciones. En realidad, da la impresión de que sólo hay una en juego, por la que optarían Canales y Chory.

La Real es undécima, con 43 puntos. La séptima plaza, último objetivo antes de que la temporada se acabe, está a cinco puntos. Parece imposible con sólo nueve en juego y nadie parece estar pensando en ello, pero las matemáticas todavía dan opciones. El Barcelona es líder de la competición con 87 puntos, el doble de los que tiene el cuadro txuri urdin, con dos puntos de ventaja sobre su único perseguidor posible, el Real Madrid. La Real sigue entre los peores conjuntos de la categoría a domicilio, con 11 puntos y una única victoria lejos de Anoeta, el 0-1 en Getafe. Sólo el Granada, con 10, ha sumado menos lejos de su propio campo. El Barcelona, a pesar de su liderato, no es el mejor equipo como local, pero tiene unos números espectaculares: quince victorias y dos derrotas, ambas por 0-1 ante el Celta y el Málaga. Eso sí, el conjunto blaugrana lleva once partidos sin perder, en los que ha sumado diez victorias y un empate (a dos en Sevilla). La Real rompió ante el Levante una racha de cinco partidos sin ganar, pero ya acumula tres sin perder, con cinco puntos de nueve posibles.

Con la historia en la mano, la Real está llamada a sufrir mucho. Ha jugado 67 partidos de Liga en Barcelona, todos ellos en Primera, y sólo ha vencido en tres y empatado en siete, con la contundente cifra de 57 derrotas. Siempre que la Real marcó tres goles, ganó en el Camp Nou: 1-3 en la temporada 1978-1979 (tantos de Satrústegui, Idígoras y Zamora), 2-3 en la 1985-1986 (dos de Zamora y uno de Gajate) y 1-3 en la 1990-1991 (Atkinson y dos de Aldridge). La mayor goleada sufrida por el conjunto txuri urdin es el 8-2 de la campaña 1950-1951. De la última victoria de la Real están a punto de cumplirse 24 años, pero del último empate ya han pasado dos décadas, fue el 1-1, gol de Imaz, de la 1994-1995. Desde entonces, el Camp Nou ha visto 16 victorias consecutivas del Barcelona sobre la Real, sólo interrumpidas por los tres años que el cuadro realista estuvo en Segunda. La Real, eso sí, lleva tres años seguidos marcando un gol en Barcelona, algo que sólo había conseguido una vez en su historia, entre la 1988-1989 y la 1990-1991.

El partido de la pasada campaña, la 2013-2014, no tuvo historia desde antes de comenzar. Jagoba Arrasate aprovechó que la visita al Camp Nou llegó en partido entre semana y que todavía había Champions para rotar y dar tanto descanso a sus jugadores que incluso Sangalli, Cadamuro, Estrada o Ros fueron titulares. Por si había alguna duda sobre las facilidades que iba a dar la Real, Neymar adelantó al Barcelona en el minuto 4, en una jugada terriblemente defendida. Y apenas tres minutos después Messi hizo el 2-0 aprovechando otro error de la zaga realista. Y para completar un arranque aciago, a los 20 minutos Prieto se marchaba lesionado y casi en la siguiente jugada Busquets hacía el 3-0 con un disparo desde la frontal. En la segunda mitad, una de las pocas acciones positivas de la Real en todo el partido acabó con el gol de De la Bella, pero nadie pensó en la remontada. A menos de un cuarto del final, Bartra sumó el 4-1 definitivo.

martes, mayo 05, 2015

El Camp Nou, el último gran reto

Pasillo en la 1990-1991 y después la última victoria en el Camp Nou.
Si la Real de nuestros días tiene todavía un último gran reto al que hacer frente, ese es el Camp Nou, un escenario en el que no ha logrado cuajar ninguna actuación mínimamente decente. Hay campos en los que el conjunto txuri urdin tiene números muy negativos, pero visitar el del Barcelona obliga a afrontar unas cifras apabullantes. Los realistas se han medido al Barça en partido de Liga disputado en la Ciudad Condal en 67 ocasiones y ha perdido en nada menos que 57 de ellas, sumando únicamente siete empates y tres victorias. Del último triunfo están a punto de cumplirse 24 años, pues fue el 18 de mayo de 1991 cuando la Real venció por 1-3 a un Barcelona al que acababa de hacer pasillo como campeón de Liga con un gol de Atkinson y dos de Aldridge. Los otros dos triunfos en suelo barcelonés fueron el 1-3 de la campaña 1978-1979, con tantos de Satrústegui, Idígoras y Zamora, y el 2-3 de la 1985-1986, con dos goles de Zamora y uno de Gajate.

Los datos que convierten las visitas de la Real al Barcelona en afrentas anuales no se quedan ahí, en los términos más generales. Si hablamos de los goles marcados y encajados, el resultado es igualmente deplorable. El cuadro realista ha encajado en esos 67 partidos un total de 174 goles, una media de 2,6 tantos por encuentro, y solamente consiguió salir de Las Corts o del Camp Nou sin recoger el balón del fondo de su portería en cuatro ocasiones, en los cuatro empates a cero que cosechó en las temporadas, 1967-1968, 1968-1969, 1979-1980 y 1983-1984. Como la última vez que dejó su portería a cero fue entonces, eso supone que la Real ha encajado al menos un gol en los últimos 27 partidos en el Camp Nou. Más contundente aún, sólo ha conseguido marcar allí 38 goles, lo que da una pobrísima media de 0,5 tantos por encuentro, algo lógico si tenemos en cuenta que no logró gol en nada menos que 42 de esas 67 visitas. Y nunca ha sido capaz de marcar en más de tres temporadas consecutivas, lo hizo entre las campañas 1988-1989 y 1990-1991 (4-1, 2-2 y 1-3) y 2011-2012 y 2013-2014 (2-1, 5-1 y 4-1).

Ese, de hecho, es el único dato positivo que puede encontrar en los últimos años porque la estadística se oscurece aún más si nos ceñimos al periodo posterior a sus últimas gestas en el Camp Nou. De la última victoria, como ya se ha dicho, han pasado 24 años. Y del último empate se cumplieron en abril 20 años. Fue el 1-1 de la temporada 1994-1995, con un gol de Imaz en las postrimerías del encuentro. Desde entonces, la Real acumula nada menos que 16 derrotas consecutivas. En esos 16 encuentros, ha encajado 45 goles (2,8 de media) y sólo ha llegado a responder con ocho (0,5 por partido). Ni siquiera los equipos realistas que destacaron en la clasificación en las dos últimas décadas pudieron sacar algo positivo del Camp Nou: ni la Real de Bernd Krauss que fue tercera en la 1997-1998 (3-0), ni la de Raynald Denoueix que mereció ganar la Liga en la 2002-2003 (2-1) ni tampoco la de Philippe Montanier que llegó a la Champions en la 2012-2013 (5-1).

Y aún más. Sólo tres de los jugadores que visten ahora mismo la camiseta de la Real Sociedad han podido celebrar un gol en el Camp Nou con ella. Sólo tres. Y ninguno de ellos, obviamente, sirvió para sumar. Vela hizo el 2-1 en la temporada 2011-2012, marcador que ya no se movió más; Chory Castro el 0-1 en la 2012-2013, en un partido que acabó 5-1; y De la Bella subió el 3-1 al marcador en la 2013-2014, antes de que el Barça hiciera un gol más. Un detalle a destacar en ese sentido es que no hay ni un solo canterano actual que sepa lo que es marcar en Barcelona. Esta es una generación de futbolistas que ha conseguido muchas cosas en poco tiempo. Es verdad que la campaña 2014-2015 deja un sabor decepcionante que no se puede borrar, pero no hay que olvidar que la base del equipo sigue siendo la misma que logró el ascenso a Primera en 2010, que logró la clasificación para la Champions en 2013 y que, aunque fuera ya en plena curva descendente, logró el pase europeo por segunda temporada consecutiva. El Camp Nou es uno de los retos que le falta a ese grupo de futbolistas.

viernes, mayo 01, 2015

REAL SOCIEDAD 3 - LEVANTE 0 Vela marca de falta y corona una jornada perfecta

Yuri volvió al once, y dio la asistencia del primer gol.
Cuando la historia se asome a la temporada 2014-2015 de la Real se encontrará unos contrastes impresionantes. Se puede decir con tranquilidad que ha sido una campaña desilusionante, triste e incluso deprimente por momentos. Pero a la vez dejará momentos muy grandes. El equipo de Moyes no necesitó hacer un gran partido para superar con mucha solvencia al Levante, algo que los realistas no habían hecho desde que subieron a Primera. Finnbogason, Markel y Vela hicieron los goles, y todos ellos tienen un significado importante, pero sobre todo el tercero. El mexicano enterró en la historia esa racha de más de cinco años sin marcar de falta directa, coronando un partido que sólo dejó noticias felices, dando continuidad a la felicidad con la que se quedó la hinchada tras el empate en San Mamés. Y la jornada fue tan perfecta que incluso dejó el debut de otro potrillo, uno muy esperado además, el de Eneko Capilla, un jugador llamado a dar muchas tardes de gloria en la Real y que ya ha dado su primer paso.

Y el caso es que la situación de ambos equipos y otras circunstancias era difícil prever una fiesta tan completa. Entre las bajas, fundamentalmente las de Zurutuza y Chory Castro, y las ganas de Moyes de probar cosas, el once ante el Levante presentó algunas novedades interesantes. La principal, Finnbogason en punta. El centro del campo también fue novedoso, con un triángulo formado por Markel, al principio muy incrustado entre los centrales, Granero y Pardo. Los laterales volvieron a ser los habituales en la era Moyes, Yuri y Zaldua. Y Vela repitió en el once, por fin en el puesto que le corresponde como estrella del equipo, con Prieto repitiendo una vez más en el once. El resultado, francamente bueno, porque la Real salió bastante enchufada, sorprendentemente liberada por su alabada actuación en San Mamés y por la tranquilidad clasificatoria ya conseguida. Tampoco es que la Real saliera en tromba, sino con un ritmo lento, pero fue suficiente con su buena actitud y con que el Levante cuenta con un colchón razonables sobre el descenso.

De hecho, en apenas un cuarto de hora, el equipo txuri urdin vio puerta en dos ocasiones, sin que fuera necesario recordar uno de los eléctricos inicios de la temporada de la Champions. La primera ocasión en que el balón acabó en la red no valió, puesto que Vela estaba en fuera de juego al rematar un buen pase de Xabi Prieto. Era el minuto 6. Y en el 13 llegó el tanto que sí subió al marcador, un precioso gol que demuestra que cuando la Real es capaz de combinar con acierto puede desarbolar a cualquiera defensa. Xabi Prieto comandó la jugada, metió un sensacional pase a Yuri y la asistencia del lateral la convirtió Finnbogason en su segundo gol en Liga. Entre ambas jugadas, el Levante sólo dio señales de vida a balón parado, con una falta que recordaba muchísimo a aquella con la que el Levante marcó en la primera jornada de Liga de la temporada 2004-2005. Aquel día, Harte enfrió Anoeta, pero en esta ocasión su intento se estrelló en la defensa. Eso y la habitual seguridad de Rulli bastaron para frenar casi todas las leves tentativas del equipo valenciano.

La felicidad habría sido aún mayor si Granero hubiera marcado de falta directa pasada la media hora en el lanzamiento de que dispuso desde una posición algo escorada, pero el disparo se marchó ligeramente alto. Esa felicidad, no obstante, acabó llegando. Antes de esa jugada, Finnbogason pudo aumentar su renta. El islandés sigue sin ser el jugador que se esperaba cuando se anunció el fichaje del máximo goleador de la liga holandesa, y de hecho su partido no fue especialmente bueno, pero dejó detalles interesantes que no han desaparecido tras su lesión. El desmarque para el pase largo que Vela le envió a los 25 minutos fue muy bueno, incluso su carrera le bastó para llegar al balón antes que Mariño, pero le faltó algo de fe para que ese regate le diera ventaja para marcar el gol. En algún córner sí que se generó algo de inquietud en el área de Rulli, muestra de que en los últimos minutos el equipo visitante sí quiso salir algo más de su campo, pero sin demasiado peligro.

Si el Levante quería mantener esa línea en la segunda mitad, la Real enfrió sus expectativas desde la esquina. Pardo sumó una asistencia más para su cuenta, la segunda seguida tras la que sirvió a De la Bella en San Mamés, y el autor del gol fue Markel Bergara, peinando francamente bien el medido envío de su compañero en el centro del campo. El gol, eso sí, pudo ser anulado, porque Vela estaba en posición de fuera de juego y justo delante del portero. Como con las manos, la ausencia de explicaciones certeras de los árbitros convierte a la jugada en una muy interpretable. Dado que el Levante es un equipo de marcadores muy cerrados, el 2-0 suponía el cierre virtual del partido, que se convirtió en terreno abierto para que los jugadores más técnicos de la Real pudieran disfrutar. Vela buscó varias carreras con las que sentenciar con más claridad, y estuvo muy cerca de concluir una con remate en el minuto 61, pero Juanfran llegó a sacarle el balón de forma limpia.

Ya con el partido muy de cara para la Real, el Levante intentó estirarse, pero incluso con cierta facilidad para moverse en el centro del campo e incluso en la frontal del área, las ocasiones claras de verdad brillaron por su ausencia. La más clara la tuvo José Mari a los 63, con un buen disparo desde la frontal que buscaba la escuadra a la izquierda de Rulli y no le faltó demasiado para encontrarla. La respuesta inmediata la dio Pardo, con un buen disparo desde la frontal que acabó estrellándose en Finnbogason. El riojano fue el primer cambio de Moyes, dándole descanso y a la grada de Anoeta la ocasión de que le brindara una merecida ovación. Su salida coincidió con un cierto descontrol en el centro del campo, y el Levante ahí sí tuvo alguna ocasión clara de marcar. En el minuto 74, Rulli despejó a duras penas un centro desde la banda derecha, que se quedó perfecto para el disparo de Toño, y Zaldua sacó el balón milagrosamente con la pierna, corroborando un espléndido partido.

Quien entró por Pardo fue Hervías, lo que denotaba una clara intención de Moyes de buscar contras, aunque el canterano no tuvo demasiadas oportunidades claras de lucir. El técnico escocés mantuvo sus probaturas y metió a Agirretxe por Xabi Prieto, jugando con sus dos nueves. Pero todavía faltaba lo mejor. Corría el minuto 86 cuando Vela conectó un magistral lanzamiento de falta que entró por la mismísima escuadra, rompiendo esa bestial sequía de más de cinco años sin anotar en esta suerte futbolística, desde que Bravo anotara su gol en Segunda, ante el Nastic, en el año 2010. Era una estadística sonrojante a la que había que poner fin cuanto antes y acabó siendo lógico que fuera Vela quien rompiera la sequía, curiosamente uno de los jugadores de la actual plantilla realista que menos ha probado en estos lanzamientos a pesar de su calidad. Y para coronar un partido perfecto, Moyes hizo debutar a Eneko Capilla, que sustituyó al propio Vela.

El mexicano se marchó con una sonrisa que fue reflejo del estado de ánimo con el que acabó el partido la Real. Son pequeños detalles, pero viendo que el Levante no había perdido en Anoeta desde que ambos equipos regresaron a Primera en 2010 haberle superado con tanta facilidad y tantos goles es algo a celebrar. Es verdad que ya es tarde para arreglar una temporada gris, pero todo se ve de otro color si se llega a este final de la competición con detalles tan emocionantes como este gol de falta de Vela o la lección de orgullo que se vivió en San Mamés. Haber pasado cinco jornadas sin ganar se ha llevado por delante las opciones de luchar por la sexta plaza, y aunque Moyes haya insistido en que la Real es un equipo de mitad de la tabla parece claro que si algunos jugadores más hubieran dado el nivel que se esperaba de ellos el final de la temporada habría sido más intenso, emocionante y competido. Lástima. Pero si vuelve la ilusión para la próxima campaña, será un peaje que se recordará de otra manera.

jueves, abril 30, 2015

PREVIA Real Sociedad - Levante. Buscando regularidad en un calendario caótico

¿Seguirá Carlos Martínez en el once?
Tras su elogiada actuación en San Mamés, la Real busca una regularidad que le permita acabar dignamente una temporada con demasiados claroscuros, y lo hace ante un rival, el Levante (viernes, 20.45 horas, Anoeta, Canal + Liga y Gol TV), que siempre le ha planteado muchos problemas. Tampoco ayudará que el partido se juegue en la semana más caótica para el equipo txuri urdin motivada por un calendario demencial que la Liga de Fútbol Profesional sigue sin administrar correctamente. Así, el equipo de David Moyes afrontará su tercer partido en apenas seis días, habiendo jugado además en dos de ellos en el tardío horario de las diez de la noche. Eso, como adelantó el propio técnico escocés, provocará cambios en el once realista, cada vez más difícil de adivinar porque sólo Moyes sabe qué es lo que quiere ver exactamente ya pensando en la próxima temporada.

Como es costumbre, Moyes no adelantó la convocatoria en la víspera, pero sí dio un detalle. Zurutuza no estará debido a una sobrecarga, lo que le obligará a parar de nuevo tras realizar un gran encuentro y le impedirá conseguir la regularidad que busca en el plano personal. No hay más bajas conocidas (Mikel González no es baja por su roja en San Mamés porque en la escasamente profesional Liga española Competición no se reúne por los días festivos), por lo que el técnico realista tendrá que prescindir de tres jugadores por decisión técnica, dos si incluye nuevamente en esa lista de descartes a Dani Estrada, que vive sus últimas semanas de txuri urdin. Los escogidos para no entrar en la lista en San Mamés fueron Ansotegi, Yuri y Hervías. La idea, y más con la baja de Zurutuza, es que vuelvan a quedarse fuera más jugadores defensivos que ofensivos, quedándose en la grada uno de los centrales y uno de los laterales con casi total seguridad. Quiénes, una incógnita, y más con el anuncio de Moyes de que cambiará la alineación por ser el tercer partido de esta exigente semana.

Aventurar un once resulta complicadísimo más allá de saber que Rulli estará bajo palos, Iñigo Martínez en el centro de la zaga y Vela en el ataque. En el resto de posiciones casi todo parece posible. Mikel González, Ansotegi y Elustondo se juegan la segunda plaza de central casi en igualdad de condiciones. Yuri y Zaldua tienen opciones de volver a los laterales y romper los dos partidos seguidos que vienen jugando De la Bella y Carlos Martínez, aunque sobre todo en el caso del primero parece improbable por su buen trabajo. Lo normal es que el doble pivote lo formen Pardo y Granero de nuevo, aunque es posible que siga Markel en lugar de uno de los dos. Canales, Chory Castro y Xabi Prieto se juegan dos puestos en el once y todo parece indicar que se recuperará el delantero centro. Lo normal sería que jugara Agirretxe pero tampoco sería descabellado que sea titular Finnbogason, que no ha vuelto a jugar tras sus primeros síntomas ilusionantes y la lesión que sufrió.

A pesar del buen empate en San Mamés, el punto no le sirvió a la Real para avanzar en la clasificación, y sigue ocupando la duodécima posición ya con 40 puntos, a siete puntos de la séptima plaza, un objetivo prácticamente imposible ya con sólo doce por jugar. Su rival, el Levante, está en la decimoquinta plaza con 35, siete por encima del descenso. No está salvado, pero tiene encarrilado ese objetivo. Si sólo contaran los partidos en casa, la Real sería octava, y con Moyes en el banquillo sólo ha perdido un partido en Anoeta, el último de la primera vuelta, 0-1 contra el Rayo. A partir de ahí ha sumado cuatro victorias y tres empates. Como visitante, el Levante sólo supera a cuatro equipos de la Liga, y ha puntuado en siete de sus 17 salidas, con tres victorias y cuatro empates. La Real suma seis jornadas sin ganar, aunque en este tramo ha logrado cuatro empates. El Levante ha ganado en dos de sus tres últimos desplazamientos, 1-4 al Almería y 0-1 al Getafe.

El Levante es un equipo que se le atraganta a la Real en San Sebastián, y ha puntuado más veces de las que se ha ido de vacío, con cuatro victorias realistas, sólo dos del Levante, y hasta cinco empates. En Primera han sido seis los encuentros, con un balance parejo pero negativo para los intereses realistas, con un triunfo para cada equipo y cuatro empates. La Real no gana en Primera al Levante desde el 1-0 de la temporada 2006-2007, con gol de Ansotegi. El triunfo del Levante fue mucho más abultado, 1-3 en la temporada 2011-2012. En Segunda han sido cuatro los choques, con un balance bastante mejor para la Real, con tres triunfos y un empate. La goleada más amplia en la categoría de plata fue el 6-2 de la temporada 1946-1947, con tres goles de Vázquez, y uno de Castivia, Patri y Pérez. El cuadro estadístico se completa con un enfrentamiento en la fase de ascenso a Primera de la temporada 1939-1940, en el que ganó el Levante por 2-3. Desde el regreso a Primera de ambos equipos en 2010, la Real no ha ganado a este rival en Anoeta, con tres empates y una derrota.

La pasada temporada, la 2013-2014, el Real Sociedad - Levante terminó con el resultado inicial. El equipo de Joaquín Caparrós no podría haber movido el marcador de ninguna de las maneras, encerrado atrás y sin mirar nunca a la portería de Bravo, a quien sólo probó en una ocasión. Y la Real tuvo sus ocasiones jugando a un ritmo lento, pero le faltaron suerte y acierto. También el del árbitro, que no señaló un claro penalti sobre Agirretxe en una jugada en la que Keylor Navas acabó sacando el balón de la misma línea antes de que se convirtiera en el gol del triunfo. Clos Gómez tuvo una actuación nefasta y consintió todas las artimañas del Levante, desde las incontables faltas que no sancionó como merecían hasta unas pérdidas de tiempo que no quiso descontar. Esa forma de jugar le dio frutos al Levante, que sacó una vez más un punto de Anoeta. Más no podría haber conseguido con lo poco que ofreció.

miércoles, abril 29, 2015

Pardo cumple 100 partidos en Primera siendo imprescindible para Moyes

Pardo cumplió en San Mamés 100 partidos en Primera.
Rubén Pardo sigue sumando y San Mamés fue el escenario de su partido número 100 en Primera División. A sus 22 años, cumplirá 23 en octubre, esa cifra que llega hasta los 121 partidos en todas las competiciones es importante. Lo es aunque sea difícil quitarse de la cabeza la idea de que tendrían que ser mucho más partidos los que figuraran en las estadísticas del riojano. Y es que hasta la llegada de David Moyes, ningún técnico ha parecido confiar del todo en él para darle el mando de la Real que siempre ha estado dispuesto a asumir y a pesar de las espléndidas actuaciones que protagonizó en sus primeras apariciones con el primer equipo, con el que debutó una semana después de haber cumplido 19 años, en octubre de 2010. El escocés ha sido quien le ha dado por fin galones, superando así debates sobre su posición en el campo, su capacidad para jugar de mediocentro defensivo o incluso sobre la posibilidad de que no llegara a explotar con la categoría que muchos le adjudicamos en cuanto irrumpió en la élite. Pardo es hoy un imprescindible para Moyes.

Gracias al escocés, esta ya es la temporada en la que más minutos ha jugado, récord que superó hace unos días, en el encuentro en Anoeta ante el Villarreal. Entre todas las competiciones, el riojano suma 2.334 minutos en la campaña 2014-2015, superando los 2.229 que estuvo sobre el césped en la 2013-2014, con Jagoba Arrasate como único entrenador. Pero la situación actual es completamente diferente a la de hace sólo unos meses, porque Pardo tiene ahora un papel mucho más trascendente en el equipo. En su primera temporada en el banquillo, Arrasate le dio 35 partidos en Liga, pero sólo en 21 fue titular. Moyes ya le ha utilizado en otros 21, sólo se quedó sin jugar un sólo minuto en el derbi contra el Athletic de la primera vuelta y en Elche. En ambos partidos estuvo en el banquillo, aunque a tierras alicantinas viajó con molestias. Pero de esos 21 encuentros, en 15 actuó como titular. Traducido en minutos, Pardo ha jugado con Moyes en Liga 1.816 minutos de los 2.070 posibles, es decir, el 87 por ciento del tiempo total. Con Arrasate fueron 1.896 minutos de un total de 3.420, sólo el 55,4 por ciento.

Fue toda una sorpresa que Arrasate relegara a Pardo a un papel tan secundario en su segunda temporada al frente del primer equipo, sólo jugó cuatro de los diez partidos de Liga que el ex técnico realista llegó a dirigir antes de su cese. Sorprendió sobre todo porque los números del futbolista con él habían mejorado muchísimo con respecto a los que tenía con Philippe Montanier. Basta decir que la suma de minutos que jugó Pardo en las dos temporadas del francés en el banquillo realista es claramente inferior incluso a la de los minutos que ya le ha dado Moyes en esta Liga. Con Montanier, Pardo jugó 346 minutos en la temporada 2011-2012 (repartidos en quince partidos, sólo dos como titular) y 1.086 en la 2012-2013 (25 partidos, apenas diez en el once inicial). Contando la Copa de ambas temporadas, en la que Pardo sí jugó como titular precisamente por ser suplente en Liga, Montanier le dio un total de 1.910 minutos, una cifra que está ya a punto de rebasar con Moyes, con quien suma 1.816 entre Liga y Copa.

ATHLETIC 1 - REAL SOCIEDAD 1 La Real supera con orgullo los habituales extraños sucesos de San Mamés

Iñigo comandó la gran defensa de la Real.
El Athletic no gana a la Real desde aquel día en el que Mateu Lahoz decidió que un gol de Vela que había traspasado la línea con claridad no debía subir al marcador. Ese fue el colofón de la una larga racha de extraños sucesos en San Mamés que impidieron a la Real puntuar mucho más de lo que lo había merecido en ese tramo histórico. Pues bien, Martínez Munuera quiso sumarse a esa tradición y dio al Athletic todos los medios para que ganara el partido y se acercara a la séptima plaza que tanto desea, lo hizo en una jugada fatídica en la que decidió cuatro veces y las cuatro lo hizo a favor del equipo de casa, las cuatro equivocadamente, lo que supone todo un récord. Quien haya visto partidos de la Real en San Mamés tampoco se habrá visto tan sorprendido. Esta vez, sin embargo, la Real dio una lección de orgullo prolongando su buen primer tiempo con una espléndido reacción ante la adversidad y no se sintió derrotada. Es más, estuvo más cerca el 1-2 que el 2-1. El empate, gracias a un golazo de De la Bella, fue corto para los méritos de la Real, cortísimo para los del árbitro.

Y es que, a pesar del empate final, es obligado destacar la trascendencia que tuvo la jugada del penalti. La jugada es un balón largo a Adúriz que salta al bulto contra Rulli. No es trascendente que esté fuera del área pequeña, la carga es igualmente ilegal, pero Martínez Munuera no pitó la falta. Después, el delantero del Athletic, que es tan talentoso como despreciable por sus malas artes futbolísticas aunque no tenga esa bien merecida fama (y que volvió a evidenciar en el descuento con un piscinazo claromoso que encima tuvo la desfachatez de protestar), disimuló para hacer que el colegiado transformara injustamente en penalti un contacto liviano con Mikel González. El colegiado, de forma asombrosa, decidió expulsar a Mikel, cuando Aduriz ni siquiera tenía el balón controlado. Y para colmo consintió una paradinha exagerada que por ejemplo a Xabi Prieto ya le ha costado alguna repetición y hasta alguna tarjeta amarilla. Cuatro decisiones y en las cuatro Martínez Munuera decidió para el Athletic. Y aún así no le bastó a los locales para ganar.

Hasta llegar a ese minuto 50 en el que Martínez Munuera rompió injustamente el partido y se lo puso en bandeja al Athletic, pasaron muchas cosas y muchas interesantes para el equipo de Moyes. Una vez más, la Real saltó a un campo que no es Anoeta sin delantero centro. Eso, de hecho, era lo más previsible del once, incluso aunque siga suponiendo un desafío a esa estadística de apenas dos victorias ya en 22 encuentros jugados como visitante sin uno de sus nueves, porque el escocés tomó varias decisiones difíciles de adelantar. Carlos Martínez y De la Bella mantuvieron sus puestos en los laterales, Markel y Pardo formaron el doble pivote y Zurutuza, al fin, se desplegó en la mediapunta. Quizá no sea casualidad que el pelirrojo fuera el mejor realista de la primera mitad o que Chory Castro y Vela conectaran con tanta facilidad en bastantes jugadas. Es verdad que la Real echó en falta a su referencia en ataque y que las apariciones del mexicano parecían más peligrosas cuando partía más lejos de la portería de Iraizoz, pero es igualmente cierto que el planteamiento no le salió nada mal a Moyes.

De hecho, en pocos partidos de esta temporada ha lucido la Real una intensidad como la que mostró en San Mamés. Podrá tener más o menos fútbol, más o menos acierto y más o menos peligro, pero lo que siempre tendría que resultar innegociable es la raza que sí desplegó ante el Athletic. Así, incluso perder no habría sabido tan mal porque supone que la Real ha puesto en el césped todo lo que tenía. Y lo puso, desde el primer hasta el último hombre, sin que nadie se pueda salir del enorme tono físico y anímico del equipo, que se veía incluso antes de la fatídica jugada del penalti y la espléndida que acabó desembocando en el empate. Y es que desde el principio el derbi respondió a sus características más habituales, un partido intenso, con raza y entrega, sin un dominador claro y, eso sí, con muy pocas ocasiones de gol. Los realistas disputaron con claridad la posesión al Athletic, difuminando favoritismos e incluso trayectorias, porque no hay que olvidar que los bilbaínos se han metido de lleno en la pelea por la séptima plaza en las últimas jornadas mientras que los donostiarras han terminado de caer a una tierra de nadie que les ha dejado sin objetivos en la temporada.

Las principales armas de los de Moyes fueron una participación muy activa en el centro del campo de Zurutuza, las buenas incorporaciones de Carlos Martínez y De la Bella, algún que otro caracoleo de un Xabi Prieto más entonado que de costumbre y la ya mencionada conexión entre Chory y Vela, que prácticamente monopolizaron los disparos a puerta de la primera mitad aunque sin llegar a probar demasiado al guardameta del Athletic. La ocasión más clara de esos primeros 45 minutos fue un voleón del mexicano desde una posición alejada y al borde de la media hora que se marchó por encima del larguero de la portería local, no demasiado lejos de ser gol. Eso en ataque, porque en defensa la Real desplegó una intensidad tan magnífica (qué de kilómetros recorrieron Pardo y Zurutuza) que redujo el juego ofensivo del Athletic casi a la nada. Ocasiones verdaderamente claras sólo tuvo una y provocó que Rulli demostrara una vez más su categoría con una de las paradas de la Liga, para responder a contrapié a un cabezazo de Aduriz desde el segundo palo.

La segunda parte comenzó dando la impresión de que se iban a mantener los mismos patrones, pero Martínez Munuera dejó esa apreciación en una simple conjetura con una jugada que, en otras circunstancias y eso es bueno tenerlo presente, habría decidido el partido. No lo hizo porque la respuesta de la Real fue excepcional. Moyes trato de recomponer al equipo quintando del campo a Chory Castro para colocar en el centro de la defensa a Elustondo, un cambio extraño si tenía en mente buscar contras. La buena noticia es que Elustondo, a pesar de que un despeje a córner no se le marchó demasiado lejos de la portería de Rulli, no se complicó lo más mínimo, y buscó siempre el despeje rápido. Aún así, el Athletic gozó de sus mejores minutos justo tras verse por delante en el marcador y con superioridad sobre el césped. La Real sufrió, pero aún así Rulli no tuvo que volver a intervenir, lo que habla muy bien de cómo defendió el equipo txuri urdin en San Mamés. Y lo hizo además sin renunciar a nada. Fue clave para la moral que el empate llegara tan pronto, apenas diez minutos después del penalti. Un sensacional balón interior de Pardo lo remató De la Bella, en su mejor partido de la temporada con diferencia, con una clase extraordinaria, salvando a Iraizoz.

El partido entró así en una fase completamente diferente, con una Real reforzada futbolística y anímicamente y un Athletic desesperado, que había desperdiciado el regalo arbitral sin que en realidad supiera cómo. Mientras el equipo de Moyes buscaba contras, sobre todo de la mano de un Vela que quizá debió apoyarse algo más en sus compañeros para crear más peligro (sobre todo en una arrancada en la que supo llevarse a cuatro defensas pero que quiso concluir él, cuando ya había despejado un buen pasillo para Xabi Prieto), el de Valverde no tuvo más solución que colgar balones al área una y otra vez, hasta superar el medio centenar de envíos de esa clase sin conseguir casi nunca los delanteros locales imponerse a los defensores realistas, que se emplearon como jabatos para desmantelar el primitivo entramado ofensivo del Athletic. Moyes tampoco pareció acertar con el segundo cambio, ya que retiró a Vela, que no entendió el cambio a pesar de que será un descanso para su rodilla, para dar entrada a un Canales que si bien aguantó la pelota en alguna ocasión no parecía la mejor solución para insistir en las contras.

A pesar del enorme despliegue físico de todos sus hombres, Moyes ni siquiera agotó las sustituciones, algo que tampoco tuvo demasiada lógica y que, con todo, el equipo no acusó. El Athletic sólo estuvo cerca de marcar en un disparo con rosca de Williams que rozó Xabi Prieto para provocar el córner. Y la Real consumió los minutos finales con una demostración física fantástica para un equipo que ha llegado tan fundido al final de tantos encuentros a lo largo de esta temporada. Algo de mérito hay que dar ahí a Moyes, sin ninguna duda. Sin auténticos atacantes ya sobre el césped, apenas con Canales en punta y con Xabi Prieto muy volcado en la ayuda a Carlos Martínez, fue muy habitual ver a Pardo y Zurutuza desplegarse como esos box to box de los que tanto se habló en el entorno de la Real no hace tanto tiempo. Incluso el partido murió en el área de Iraizoz, otro mérito de la Real, aunque el centro al área de Canales fue muy ingenuo y no dio demasiados problemas al guardameta del Athletic. Hubiera sido un extraordinario premio, y no demasiado injusto a tenor de las ventajas y los méritos que han tenido uno y otro equipo.

La Real empató en San Mamés y eso le sirve para llegar a los 40 puntos, esa cifra mágica en la que tanta gente sitúa la salvación y que esta temporada va a servir con creces para mantener la categoría, pero eso no es lo importante que ha dejado el derbi. Lo más interesante es que Moyes ha visto a la Real que le puede dar éxitos en el futuro, y no deja de ser curioso que haya sido con una numerosa presencia de los jugadores que llevaron a la Real a la Champions, quitando por supuesto a los que han dejado la plantilla. Esa intensidad superior a la del rival, esa fortaleza defensiva, ese carácter para sobreponerse a las injusticias (deportivas y arbitrales a la par) y esa calidad en los metros finales para marcar parecen ser algunas de las características de la Real de Moyes, unas características que tienen que verse mucho más y de forma más regular, porque hasta ahora se han mostrado con cuentagotas. Pero como primer paso del futuro, no está nada mal. Y sirve para que la Real siga sin conocer la derrota en el nuevo San Mamés, para disgusto de los vecinos, que pierden una ocasión de asaltar la séptima plaza.

lunes, abril 27, 2015

PREVIA Athletic - Real Sociedad. La Real, obligada a enviar un mensaje

Agirretxe hizo el gol del empate la temporada pasada.
Con cinco jornadas sin ganar, la afición alejándose del equipo y una situación económica poco propicia en el fútbol actual, donde el dinero manda más que el corazón, la Real está más que obligada a enviar un mensaje en el último derbi de la temporada (martes, 22.00 horas, San Mamés, Cuatro). Debe lanzar un mensaje de ilusión, uno que corte de raíz el afán económico de las jóvenes promesas que prefieren el verde del dinero que llega del otro lado de la A8 al txuri urdin de la camiseta de sus sueños. Uno que desemboque en la ilusión por el presente y por el futuro, que frene la escalada de autodestrucción en la que parece haberse visto envuelto el equipo desde que alcance la cumbre de la Champions League. Uno que permite recuperar el orgullo en esta temporada tan triste y apagada, en la que se han acumulado demasiados sinsabores. ¿Y qué mejor escenario hay para lograr eso que el del derbi? ¿Qué rival puede despertar más ganas de vencer que el Athletic? Es la hora de que quienes salten al campo demuestren lo que tiene que ser la Real. Cualquier otra cosa será imperdonable.

Como era bastante previsible, David Moyes no adelantó la convocatoria para el encuentro de San Mamés. Si ya le gusta ocultar sus planes de forma habitual, mucho más debido a la ventaja que la Liga ha dado al Athletic de un día más de descanso en esta semana de tres partidos con la confección de un calendario absurdo e injusto que esta vez juega en contra el del equipo txuri urdin. En principio, el técnico escocés podrá contar con todos sus jugadores, ya que Zaldua, la única baja en la pasada jornada, volverá al grupo al haber cumplido su partido de sanción. Contando con la incorporación al primer equipo de Hervías (que se quedó fuera de la lista en el partido ante el Villarreal), tendrá que haber cuatro descartes. Obviamente, y más con el regreso de Zaldua, Dani Estrada será uno de ellos. Es difícil saber quiénes serán los otros tres. Y no parece probable que haya incorporaciones del Sanse para este encuentro, por mucho que el filial no tenga partido entre semana.

Las rotaciones, anunciadas por el técnico, tras jugar el pasado sábado y volver a hacerlo el próximo viernes hacen que sea también complicadísimo averiguar el once que saltará al césped de San Mamés. Rulli estará bajo palos, e Iñigo Martínez será uno de los centrales. El resto, en realidad, es una incógnita. Lo normal sería que Moyes volviera a alinear a sus laterales de confianza, Zaldua y Yuri, y que el otro central fuera Ansotegi, pero no se puede descartar nada, especialmente la continuidad de Mikel González. A expensas de los cambios que pueda hacer por cuestiones físicas, en principio se puede pensar que Pardo y Granero repetirán en el centro, que Canales y Chory Castro volverá al once y que Vela también será titular. Las dos plazas restantes dependerán de la táctica escogida, porque no se puede obviar la posibilidad de que Moyes vuelva a optar por jugar sin un nueve. Si lo hay, Agirretxe parece seguir con ventaja sobre Finnbogason. Si no, el elegido sería Xabi Prieto, en realidad titularísimo con Moyes en cualquier circunstancia.

El empate en Anoeta ante el Villarreal dejó a la Real en la duodécima posición que ya ocupaba antes de la pasada jornada, ahora con 39 puntos, que tendrían que servir para que la permanencia esté ya asegurada, aunque las matemáticas todavía no lo certifiquen, con once puntos de ventaja sobre el descenso con quince por jugarse. La séptima plaza se puede dar por descartada también, puesto que sigue a ocho puntos y con cuatro equipos entre la Real y ese quimérico objetivo. El Athletic sí está en esa pelea, es octavo y está a un punto de esa plaza, ahora en poder del Málaga. Los números de la Real fuera de casa siguen siendo paupérrimos y sus diez puntos sólo superan los siete del Granada. El Athletic se ha dejado cuatro empates y cinco derrotas en los 16 encuentros que ha disputado en San Mamés. El equipo txuri urdin llega al derbi después de cinco jornadas sin ganar y el rojiblanco con cuatro victorias en sus últimos cinco partidos en su estadio, en el que no pierde desde la jornada 22, desde el 2-5 del Barcelona.

Athletic y Real se han enfrentado en 67 ocasiones, todos ellos en Primera División, y el balance es claramente favorable al equipo bilbaíno. La Real ha vencido allí en doce ocasiones, ha empatado en 18 y ha perdido en 37. La victoria más holgada del conjunto txuri urdin sigue siendo el 1-4 de la temporada 1987-1988, con dos goles de Begiristain y uno de Loren y Bakero. La mayor goleada sufrida es el 7-0 de la campaña 1934-1935. La Real cerró sus visitas al antiguo San Mamés con victoria, el 1-3 de la temporada 2012-2013, con el único triunfo que ha conseguido el conjunto realista en las últimas diez visitas a Bilbao, un tiempo en el que incluso no ha conseguido marcar en la mitad de esos encuentros. Curiosamente, antes de este tramo una Real ya instalada en Anoeta estuvo ocho años sin perder en San Mamés, con seis empates (cuatro de ellos a cero) y dos victorias. La Real suma cinco derbis sin perder, tres en en Anoeta (dos victorias y un empate) y dos en San Mamés (un triunfo y una igualada).

La pasada temporada, la 2013-2014, en el primer derbi que acogió el nuevo San Mamés, la Real consiguió sacar un empate a uno, pero fue un empate agridulce porque no le servía para lograr sus objetivos. Era la penúltima jornada y el Athletic ya era cuarto, mientras que la Real aún seguía en la lucha por alcanzar la quinta plaza en poder del Sevilla y defender la sexta que finalmente perdió ante el Villarreal. Arrasate optó por jugar sin delantero centro, y el resultado fue una primera mitad insulsa, con muchos errores en el pase y pocas ocasiones de gol. Los goles, precisamente, no llegaron hasta la segunda mitad, en la que el ritmo de juego creció. Muniaín adelantó al Athletic prácticamente en la primera ocasión clara del conjunto local, a los cuatro minutos de la reanudación. Arrasate rectificó y fue precisamente Agirretxe quien hizo el gol del empate, tras regatear con categoría a Iraizoz aprovechando un pase profundo de Vela. Griezmann pudo hacer el 1-2 ya al final, pero tampoco hubiera sido justo para la poca tensión con la que jugó la Real.