sábado, febrero 21, 2015

PREVIA Real Sociedad - Sevilla ¿Día grande en Anoeta?

Pardo, en el encuentro de la temporada pasada.
Primero cayó el Madrid, el Valencia no pudo sacar más que un empate, después perdió el Atlético y finalmente lo hizo el Barcelona. Y ahora llega el Sevilla (domingo, 12.00 horas, Anoeta, Canal + Liga y Gol TV), quinto clasificado de la Liga y, por tanto, uno de esos equipos de ese grupo tristemente inalcanzable para una Real decepcionante. Pero viendo que la visita de los grandes ha dejado los mejores días de la temporada, cabe preguntarse si será un nuevo día grande en Anoeta, a pesar de que en el horario matinal del domingo aún no ha sido capaz de vencer desde que regresó a Primera División en el verano de 2010. Ser el único equipo que no ha ganado todavía a domicilio obliga en toco caso a la Real a dar algo más cuando juega en Anoeta, porque de prolongarse la nefasta racha a domicilio cualquier pinchazo en casa hará que los puestos de descenso se acerquen demasiado.

David Moyes vuelve a ocultar sus planes y la convocatoria no se conocerá hasta que el equipo llegue a Anoeta, hora y media antes del partido. No obstante, sí dijo que tiene apenas 18 jugadores disponibles. Las bajas ya conocidas son las mismas que la semana pasada, las de Carlos Martínez, Mikel González y Carlos Vela, a quienes hay que añadir a Yuri, que tendrá que cumplir un partido de sanción tras ver en Almería la quinta tarjeta amarilla. Eso deja con 18 jugadores del primer equipo. Con las dudas de Canales y Zurutuza, ambos salieron del campo la pasada jornada por lesión y con la incorporación obvia al primer equipo de Aritz Elustondo y Hervías se completaría ese número de 18 del que hablaba el técnico escocés. No obstante, como no se conoce el estado de los lesionados, esto es únicamente una conjetura que podría esconder algún pequeño contratiempo de última hora en otro jugador.

Como el propio técnico dijo, no hay demasiado margen para cambios, con lo que el once se parecerá mucho al que normalmente escoge el técnico. Rulli estará bajo palos, con Zaldua y De la Bella en los laterales e Iñigo Martínez y Ansotegi por el centro. En principio, Pardo y Granero seguirían formando el doble pivote. Con Chory Castro fijo en la línea de tres mediapuntas, la ausencia de Zurutuza la cubriría el regreso de Xabi Prieto al once inicial. Si Canales no está en condiciones de ser titular, lo normal es que su puesto lo ocupara Hervías, ya que parece complicado que, siendo el rival el Sevilla, Moyes apueste por alinear de inicio tanto a Agirretxe como a Finnbogason. El primero, que ha marcado en las dos últimas jornadas y busca hacerlo en una tercera por primera vez en su carrera, será el ariete titular. Zubikarai será el guardameta suplente y lo normal es que en el banquillo le acompañen Aritz, Elustondo, Markel, Zurutuza, el descartado para el once entre Canales y Hervías y el mencionado Finnbogason.

La Real comenzó la jornada en la duodécima posición con 24 puntos, cinco por encima de la zona de descenso. Y eso a pesar de que sólo ha sumado dos puntos de los últimos nueve en juego y no gana desde que superó al Eibar en Anoeta en el arranque de la segunda vuelta. Su rival, el Sevilla, es quinto con 45, a dos de la zona Champions y con un cómodo colchón de diez sobre el primer equipo que se quedaría fuera de Europa. Con Moyes, la Real se está convirtiendo en el rey del empate, ya que el escocés suma seis igualadas en los doce partidos que ha dirigido. En Anoeta sólo ha perdido un partido, ganado tres y empatado dos. En total en la temporada, sólo ocho equipos han sumado más puntos que el txuri urdin jugando como local, a pesar de haber ganado apenas cinco de los doce choques celebrados en Anoeta. El Sevilla no sabe lo que es empatar a domicilio: o gana, en cinco ocasiones, o pierde, en las seis restantes. Y fuera lleva tres derrotas consecutivas, 3-1 en Valencia, 2-1 en Getafe y el mismo resultado en el Santiago Bernabéu en el partido aplazado desde diciembre.

Históricamente, el Real Sociedad - Sevilla tiene color local. De los 55 encuentros disputados hasta ahora entre estos dos equipos, todos ellos en Primera División, 32 se quedaron en Donostia, por sólo seis victorias del conjunto hispalense y 17 empates. La mayor goleada realista es el 5-0 logrado en la temporada 1949-1950, con goles de Epi, Caeiro, Basabe y dos de Pérez Payá. La victoria más clara del Sevilla fue el 1-3 de la temporada 2006-2007, y esta fue la primera derrota de la Real en Anoeta en la campaña del descenso a Segunda. En el nuevo campo se han disputado 15 de estos choques, con un balance de seis victorias para la Real, otros tantos empates y tres triunfos del Sevilla. El equipo ahora en manos de el ex jugador realista Unai Emery sólo ha ganado en San Sebastián una vez desde el ascenso, en el primero de los encuentros jugados, en la campaña 2010-2011 y por 2-3. La Real lleva trece encuentros consecutivos contra el Sevilla marcando al menos un gol, todos los disputados en Anoeta salvo los dos primeros, sendos 0-0 en las temporadas 1993-1994 y 1994-1995.

La pasada temporada, la 2014-2015, el partido acabó en empate a un gol. Debió adelantarse la Real, pero Velasco Carballo no quiso señalar un claro penalti de Pareja sobre Vela. Así que fue el Sevilla el que consiguió anotar en su primera llegada a la portería de Bravo, ya en el minuto 18, por medio de Jairo. Con el 0-1, el equipo txuri urdin jugó sus peores minutos y pudo encajar el 0-2 antes del descanso, pero Trochowski falló una ocasión clamorosa a puerta vacía. La Real salió mejor en la segunda mitad, y Vela mandó un balón al palo antes de que Bravo evitara un injusto segundo tanto del Sevilla. Y a renglón seguido llegó el empate. Griezmann fue su autor tras un rechace de Beto a un disparo del mismo jugador. Todo el tiempo que quiso perder el Sevilla y todos los ataques realistas que cortó con faltas dieron paso entonces a un mayor dominio visitante, aunque apenas forzó a Bravo, y según se acercaba el final se volvió a ver la cara más subterránea del equipo hispalense, que incluso jugó los cinco minutos finales con diez por expulsión de Cala. Pero el marcador ya no se movió.

lunes, febrero 16, 2015

La Real sólo bajó una de las seis veces que no ganó ningún partido a domicilio

La Real 1941-1942, la única que bajó sin ganar fuera.
Los lamentables datos de la Real a domicilio, siendo el peor de la Liga y el único que aún no ha sumado una victoria, han despertado el temor de que pueda concluir la Liga sin conseguir ese primer triunfo lejos de Anoeta. No es nada descabellado que se llegue a dar esa situación viendo que le falta por rendir visita, por este orden, a Valencia, Getafe, Málaga, Atlético de Madrid, Elche, Athletic, Barcelona y Rayo Vallecano, y que no ha conseguido los tres puntos habiendo jugado, por ejemplo, en cinco estadios de equipos que están por detrás en la clasificación. La historia, en todo caso, deja un dato esperanzador, y es que de las seis veces que el equipo txuri urdin finalizó el campeonato liguero sin conseguir un triunfo fuera de su campo acabó logrando la permanencia en cinco de ellas. Sólo bajó en la lejanísima temporada 1941-1942, cuando perdió los 13 partidos que jugó lejos de Atotxa. Aquella Real se ganó a pulso su descenso, sumando apenas doce puntos y quedando a siete de la salvación.

La primera vez que la Real consiguió la permanencia en Primera sin catar un triunfo a domicilio fue en la temporada 1929-1930, con un margen de dos puntos y logrando dos empates en nueve partidos. En la 1933-1934, aunque no hubo descensos por la ampliación a doce equipos de la categoría, el equipo realista habría logrado la permanencia con holgura, fue quinto con tres empates y cinco derrotas fuera de casa. En la campaña 1959-1960, la Real perdió trece de los quince partidos que disputó lejos de Atotxa, sólo empató dos y eso le bastó para salvar la categoría en una agónica promoción contra el Córdoba que se resolvió en el desempate. En la 1967-1968 siguió el mismo camino, mismo número de empates y derrotas, y la salvación llegó precisamente por ganar fuera al Valladolid en la promoción, 0-1, para luego empatar a cero en Atotxa. Y la mejor clasificación del equipo txuri urdin sin lograr un triunfo a domicilio fue en la 1968-1969, alcanzando la séptima posición, cuatro puntos por encima del descenso, con seis empates y nueve derrotas como visitante.

Aunque el hecho de que algún equipo no lograra ganar ningún encuentro a domicilio fue algo muy corriente en la Liga durante décadas, es algo que no sucede en Primera desde la temporada 2003-2004. Aquel año, el Murcia sólo fue capaz de empatar cuatro de los 19 partidos que jugó lejos de La Condomina, y su descenso fue rotundo: sumó apenas 26 puntos y se quedó a 16 de la zona de salvación. Para encontrar el último equipo que logró la permanencia sin ganar fuera hay que retroceder hasta el Cádiz de la temporada 1990-1991, que con siete empates y doce derrotas lejos del Carranza pudo seguir en Primera superando una promoción contra el Málaga. Si la temporada del play-off, la 1986-1987, no hubiera acabado con esa fase final, el Osasuna habría logrado seguir en Primera, con siete empates y once derrotas, pero cayó en esa liguilla final a pesar de que sí ganó un encuentro fuera en ese play-off. La última permanencia sin más complicaciones añadidas fue la del Español en la 1985-1986, undécimo con siete empates y diez derrotas. E incluso, gracias a que las victorias valían entonces dos puntos, en la temporada 1975-1976 el Athletic consiguió la quinta plaza y el billete para Europa sin ganar fuera, con ocho empates y nueve derrotas.

En la presente temporada, la Real ya acumula once encuentros sin ganar fuera. Sólo en nueve temporadas no había ganado ya un partido como visitante a estas alturas del calendario. Ya se han mencionado las campañas 1941-1942, 1959-1960, 1967-1968 y 1968-1969. El peor registro es el de la temporada 1999-2000, cuando hubo que esperar nada menos que 16 encuentros para ver el primer triunfo realista lejos de Anoeta, 1-2 ante el Numancia, ambos tantos de Idiakez. Aquella Real, por cierto, consiguió la permanencia con cierto margen, cinco puntos sobre el decimoctavo clasificado. Además de estas, hay que sumar otras cuatro temporadas en las que el primer triunfo llegó más tarde de lo que ya hemos visto en la presente Liga. En la campaña 1961-1962 la primera victoria a domicilio llegó en el duodécimo encuentro (0-1 ante el Osasuna), registro que igualaría si la Real vence en Mestalla dentro de dos semanas; en el decimotercero en la 1990-1991 (2-3 ante el Real Madrid); en el decimocuarto en la 1955-1956 (4-5 al Atlético de Madrid); y en el decimoquinto en la 2006-2007 (0-1 al Betis).

viernes, febrero 13, 2015

ALMERÍA 2 - REAL SOCIEDAD 2 Un punto en el despropósito

Chory Cstro fue titular en Almería.
La Real firmó un nuevo despropósito a domicilio, aunque al menos esta vez le bastó para sumar un punto. Pero casi todo lo que hizo lo hizo mal. Concedió un penalti absurdo en una jugada que cualquier equipo juvenil defiende mejor, Rulli sufrió varios resbalones y estuvo a punto de armarla casi al final estrellando un saque en la espalda de Ansotegi, Zurutuza y Canales se marcharon lesionados, sus compañeros jugaban con ellos como si no estuvieran cojos, se cumplieron cinco años sin marcar de falta porque una de Canales se marchó rozando el palo y había un empeño total e incomprensible en desaprovechar las mejores bazas del equipo, como un Hervías eléctrico que ahora mismo resulta imposible comprender por qué no juega más. Y, con todo, un punto más. La Real no gana fuera de casa desde hace diez meses, y casi se puede decir que sale satisfecha simplemente porque fue capaz de empatar dos veces al Almería. Con qué poco se conforma ya el equipo txuri urdin.

Aunque perder el average con el Almería ya es una mala noticia que debería preocupar más, pudo ser peor, porque el arranque del partido invitó a pensar en el escenario más negro posible. Al final da un poco igual lo que decida un entrenador antes de un partido si su equipo salta al campo como si la cosa no fuera con ellos, y eso es lo que hicieron los once jugadores de la Real en Almería. Sin medias tintas, sin cortapisas. Porque en los seis primeros minutos de partido, y habiéndose detenido el juego dos de ellos para atender a Rulli, el equipo txuri urdin ya iba perdiendo, ya había cometido un penalti y ya había cedido dos córners. Sencillamente impresionante el despropósito, aunque sólo era un avance de lo que estaba por venir. Entrando así en un partido da igual que Moyes apostara por Ansotegi antes que por Elustondo, que mantuviera a Yuri o que diera la titularidad a Zurutuza para sentar a Xabi Prieto, y sobre todo da igual que mantuviera la apuesta por ese doble pivote que forman Pardo y Granero. Todo da igual porque lo que la Real parece necesitar es un psicólogo. O dos.

No hay otra forma de explicar que un equipo como este, que sigue sin saber lo que es ganar fuera de casa en toda la Liga y estando ya a mediados de febrero, no saliera a comerse a un equipo como el Almería, que hasta hace dos semanas no sabía lo que era ganar en casa y que no enseñó nada que hiciera temblar a la Real. El peor local contra el peor visitante. Y como el segundo era la Real, casi cualquiera habría podido adivinar cuál no iba a ser el resultado del partido en ningún caso, algo que finalmente se confirmó. Esa es la triste realidad de este equipo. Por eso, simplemente con un poquito de velocidad, que ni siquiera calidad, cualquier equipo desborda a la Real con una facilidad incalificable. Aún asumiendo que se entre peor que el rival a un partido, es difícil explicar la jugada que acaba en el penalti que pone en desventaja al equipo txuri urdin nada más comenzar el encuentro. Un balón centrado desde el flanco derecho del ataque almeriense cruzó toda el área, encontró dos despejes defectuosos hasta que cayó en pies de Thievy. Su mal control y la salida desesperada de Rulli acabó como tenía que acabar, en penalti.

El argentino, que no estuvo tan seguro como en otras tardes, estuvo cerca de detener el disparo de Verza, el mismo que hace un año ya convirtió dos penas máximas ante la Real, pero estaba muy bien tirado, abajo y cerca del palo, con lo que pararlo habría sido una heroicidad. Apenas un par de minutos de partido y la Real ya se enfrentaba al peor de los escenarios posibles. Los problemas del equipo txuri urdin eran globales, pero sobre todo motivados por algo esencial: la velocidad. Cada vez que el Almería tenía el balón, simplemente buscaba el área de Rulli. Lo lógico. Cada vez que lo tenía la Real, después de un par de toques estériles y al ralentí, a una velocidad cansina e impropia de Primera, acababa en algún defensor para que pegara el voleón arriba. Así da igual que se ponga el centro del campo más técnico posible, el que formaban Pardo, Granero y Zurutuza, porque no se le busca para salir con el balón jugado. Aún así, Pardo, que ni siquiera hizo un partido brillante, demostró que ha de ser el eje sobre el que se monte este equipo. Por muchos errores que cometa en la salida de balón, uno de los aspectos que debe pulir, sus buenos pases hacen fútbol siempre. Y roba, haciéndolo desde el minuto 1, mucho más de lo que ha robado Markel o cualquier otro.

Dado que el Almería no gozó de grandes ocasiones de gol, Yuri y Zaldua, sobre todo el segundo, fueron los que más sufrieron en esos minutos, abandonados a su suerte con demasiada frecuencia por Chory Castro y Canales. Mientras tanto, lo poquito bueno que hacía la Real era suficiente para que, después del gol y de los habituales minutos de desconcierto, el partido se fuera decantando hacia su lado. Sin alardes, sin florituras, simplemente porque la Real tiene más que el Almería, al margen de lo que demostrara sobre el césped del Estadio de los Juegos del Mediterráneo. Aún así, la primera ocasión de gol de la Real fue la que acabó en el empate. Y era ya el minuto 27 de partido. Una falta botada por Granero desde la banda izquierda, desde una posición relativamente alejada del área, fue peinada por Agirretxe, lo suficiente para despistar a un Julián que, la verdad, pudo hacer algo más. La jugada tendría que haber demostrado a la Real que tiene mucho que ganar a balón parado, pero la estrategia en Almería volvió a ser un sinsentido, con balones imposibles de rematar en demasiadas ocasiones. Uno cayó en condiciones de ser dirigido a la portería y Agirretxe lo envió dentro. Tiene más mérito del que se le da, incluso cuando las cosas no salen como le gustaría.

Lo malo es que siempre que la Real hace lo que parece más difícil, acaba empeorando su situación. Con el empate, el Almería se desmoralizó. Lógico, teniendo en cuenta que ha ganado uno de los once partidos que ha jugado en casa. ¿Qué hace la Real en ese caso? Jugar al mismo ritmo cansino y seguir dando facilidades para que sus bandas sean autopistas. No se nota hambre como para alejarse definitivamente de las posiciones de abajo, y eso es una realidad. Sin que hubiera ocasiones de gol en ninguna de las dos porterías, Thievy aprovechó una de esas oportunidades en las que se jugó un uno contra uno con Zaldua para dejarle sentado y echar atrás un pase perfecto desde la línea de fondo para que Hemed enviara el balón al fondo de la red sin que Rulli tuviera la más mínima oportunidad de sacarlo. Como todo puede empeorar, después del 2-1 y antes del final de la primera mitad Zurutuza se marchó lesionado. Su situación empieza a ser compleja, porque un jugador en el que se no se puede confiar físicamente es un jugador que roza la inutilidad. En Almería volvía a ser titular después de muchos meses y ni siquiera llegó sano al descanso, lesionándose además en una carrera normal, ni siquiera en un gran esfuerzo. El físico es un tema ya muy serio en la Real.

Como tantas otras veces, el equipo txuri urdin tuvo algún momento de lucidez en el partido, y este llego con el comienzo de la segunda mitad. Nada más reanudarse el partido, Xabi Prieto, en una de las poquísimas acciones en las que intervino en otro partido para olvidar, forzó una falta al borde del área. Quien recordara el dato pensaría en ese aniversario que se cumple este sábado, el quinto año sin marcar un gol de falta directa después del mítico de Bravo. Canales lanzó, y aunque la altura del balón era perfecta, el balón se le marchó ligeramente desviado a la izquierda de la portería de Julián. Ahí se fue la última ocasión para no celebrar ese tristísimo aniversario. Por fortuna, el propio Canales fue quien empató el partido en la jugada siguiente. Un gran pase en profundidad de Chory Castro, quizá su única acción destacada del partido, lo recogió el ex valencianista, que tuvo la sangre fría suficiente para regatear al guardameta almeriense y colocar el balón en la portería lejos del alcance de los defensas que intentaron evitar el gol. La tremendamente fría celebración de Canales es una de las muchas muestras de que el equipo no está para tirar cohetes.

A partir de ahí, dio la impresión de que el partido podía caer para cualquiera de los dos equipos, aunque ninguno estuvo realmente cerca de marcar. En las mejores opciones de cada equipo, Xabi Prieto provocó con un disparo lejano y no demasiado potente una parada en dos tiempos de Julián y Rulli tuvo que sacar un buen tiro de Hemed, al que todo el equipo realista dio demasiadas facilidades para controlar, girarse y buscar la portería realista. Ambos entrenadores, en todo caso, fueron ambiciosos con sus cambios. Moyes con los suyos dio entrada a Hervías por Canales y a Finnbogason por Chory Castro. El canterano se colocó de nuevo entre lo mejor de la Real aunque sólo sea por entusiasmo. Pero cuando estaba convirtiéndose en un problema para Macedo, sorprendentemente la Real dejó de buscarle, con lo que su chispa se acabó diluyendo en el partido. Del islandés casi es mejor ya ni hablar. Otro cuarto de hora más en el que sigue sin verse por ningún lado al máximo goleador de la liga holandesa. Incluso con él en el campo las soluciones que aporta Agirretxe acabaron desapareciendo.

El tramo final del partido, de hecho, fue claramente del Almería, aunque de nuevo sin ocasiones de gol claras. Como el fútbol brilló por su ausencia, Velasco Carballo encontró terreno abonado para hacer lo que ningún árbitro tendría que hacer, convertirse en protagonista, y de la forma más absurda. Es asombroso que en un partido en el que no hay piques, trifulcas ni jugadas polémicas acabe mostrando cuatro de las ocho tarjetas amarillas que enseñó por protestar, incluyendo una a un integrante del banquillo del Almería. Una de ellas, la de Yuri, le impedirá jugar la próxima semana ante el Sevilla. Dentro de las áreas, el colegiado no quiso saber nada, aunque tanto Agirretxe como Ansotegi le reclamaron penalti en alguna acción. No lo parecieron, pero como el nivel arbitral es tan paupérrimo como el futbolísitco en la Liga española, cualquier cosa habría sido posible. De hecho, viendo el penalti de Rulli, aún pareciendo claro, queda la duda por la forma en la que cae Thievy, que parece totalmente antinatural ante la forma en que es entrado por el guardameta argentino.

La Real no despega, y ya no puede haber muchas esperanzas de que lo haga. Si a estas alturas no ha ganado fuera de casa, ya no se puede esperar con ilusión que lo haga de aquí a que se acabe la Liga, aunque probablemente algún día sumará los tres puntos. Si aún no ha marcado un gol de falta cinco años después, no se puede tener confianza en que rompa pronto esa nefasta estadística. Si marcando dos goles lejos de Anoeta por primera vez en la era Moyes no logra más que sumar un punto, es que algo va rematadamente mal. Lo único que queda es llegar al final de la temporada salvándola, llegando cuanto antes, y aunque sea de forma agónica y sin disfrutar a los puntos necesarios para que el descenso no sea cosa de la Real y pensar ya en una revolución absoluta. Punto a punto no se salva nadie, pero al menos el colchón sobre los tres últimos sigue ahí, sin reducirse a pesar de que la Real sólo ha ganado uno de los últimos cinco partidos. Pero que nadie deje de mirar hacia atrás por si acaso. Y más teniendo en cuenta que ahora llega el Sevilla y se viaja a Valencia. Vienen curvas.

jueves, febrero 12, 2015

PREVIA Almería - Real Sociedad. La hora de la verdad

Agirretxe marcó la temporada pasada el gol que suponía el 1-2.
Es la hora de la verdad para la Real. El nivel de sufrimiento en lo que resta de temporada se podrá aventurar con más facilidad en función de lo que haga ante el Almería (viernes, 20.45, Estadio de los Juegos del Mediterráneo, Canal + Liga y Gol TV). Ganar no sólo rompería de una vez esa sequía de victorias a domicilio que se mantiene desde la pasada temporada, algo gravísimo por sí solo, sino que aumentaría claramente el colchón sobre los puestos de descenso, en una jornada en la que casi todos los demás implicados tienen encuentros ante los equipos de la parte alta de la tabla. Y, por qué no decirlo, daría moral a una plantilla alicaída. Falta hace, porque los siguientes escalones del calendario son pruebas exigentes, Sevilla en Anoeta y Valencia en Mestalla, y no sumar los tres puntos de Almería, una ciudad en la que nunca ha conseguido ganar la Real en sus pocas visitas, abocaría a los de David Moyes a volver a ofrecer su mejor cara ante los equipos más importantes de la Liga, con la dificultad que eso conlleva.

Una vez más, Moyes ha decidido ocultar sus planes. Como la Real viaja a Almería el mismo día del partido, después del último entrenamiento, se puede permitir el lujo de no dar la convocatoria hasta llegar al estadio. Lo único seguro, por tanto, está en la lista de bajas, formada por tres futbolistas, Carlos Martínez, Mikel González y Carlos Vela, siempre que no haya nuevos contratiempos de los que no se tengan noticia. Como el Sanse juega el domingo, la convocatoria de Imanol Alguacil no puede dar ninguna pista sobre la presencia de jugadores del filial. Contando a los ya habituales en el primero equipo Hervías y Aritz Elustondo, el técnico escocés cuenta a sus órdenes con 21 futbolistas, por lo que tendrá que realizar tres descartes. Parece lógico que el lateral del Sanse juegue esta semana en Segunda B ante el Guadalajara y, obviamente, otro de los descartes es Estrada, con lo que quedaría un nombre más para añadir a la lista, que se conocerá hora y media antes del encuentro.

Con el cambio obligado en la defensa por la lesión de Mikel González, no da la impresión de que el once inicial vaya a variar demasiado con respecto al que jugó ante el Celta. Así, Rulli estará en la portería y tanto Iñigo Martínez en el centro como Zaldua en la derecha son seguros. La principal duda del once está en ese otro puesto de central, que se disputan con idénticas opciones Ansotegi y Elustondo. No sería tampoco extraño que De la Bella recuperara el lateral izquierdo en lugar de Yuri. Lo normal es que por delante de ellos repitan Pardo y Granero, manteniendo a Markel en el banquillo. Quizá el partido llegue algo pronto para que Zurutuza sea titular, pero a Moyes le gustan estas sorpresas, así que el de Rochefort, Xabi Prieto, Canales y Chory Castro se juegan tres puestos, con muchas menos opciones para Hervías o para un cambio de sistema en el que jueguen los dos puntas. Por delante estará Agirretxe, que marcó la semana pasada y sigue por delante de Finnbogason, que aún espera anotar su primer gol en Liga.

La Real abre la jornada con este partido del viernes, y lo hace ocupando la duodécima posición con 23 puntos, cuatro por encima del descenso. Su rival, el Almería, es decimosexto con un punto menos y tres de margen con respecto a la terna de equipos que cierra la clasificación. Una semana más es obligado recordar que la Real es el único equipo que no ha ganado ningún partido lejos de su propio estadio y no es el peor en esta clasificación porque tres goles le permiten tener mejor average que el Espanyol, que ha sumado los mismos puntos. El conjunto txuri urdin ha logrado cinco empates en los diez partidos que ha jugado como visitante, y Moyes maneja estadísticas similares, con dos derrotas y tres empates. La Real también tiene otro reto, marcar más de un gol con el escocés, cosa que no ha hecho más que ante el Elche en Anoeta. O marcar de falta para que no se cumpla este sábado el quinto aniversario desde el último en esta suerte. El Almería es el peor equipo como local, sólo ha sumado seis puntos, una victoria (1-0 al Getafe) que además se produjo en su último partido en su estadio, y tres empates en los diez encuentros que ha disputado ahí.

Para colmo de males, viendo las estadísticas que debe romper, la Real visita una plaza en la que nunca ha conseguido ganar. Sólo son cuatro los precedentes, pero el resultado que no se ha dado nunca es el de la victoria txuri urdin. Por algo será. Los realistas consiguieron arrancar dos empates, a cero en la temporada del récord de imbatibilidad, la 1979-1980, y a dos, goles de Tamudo y Sutil, en la 2010-2011, la del regreso a Primera División tras tres años en Segunda. La Real campeona de Liga en la temporada 1980-1981 vivió en Almería uno de los ocho partidos que perdió, 3-2, con goles de Alonso y Satrústegui, y la pasada temporada, 4-3. La Real no ha ganado ni en el Franco Navarro, donde se jugaron los dos primeros enfrentamientos entre estos dos equipos, ni en el Estadio de los Juegos del Mediterráneo, donde se han disputado los dos últimos. El equipo txuri urdin ni siquiera pudo ganar allí en Copa, en el único precedente, en la 2010-2011, con un resultado de 2-1 en el partido de vuelta, el jugado en la ciudad andaluza.

El encuentro de la pasada temporada, la 2013-2014, fue uno movido y de muchos goles, en el que la Real dejó escapar al menos un punto que tenía en la mano, ya en plena caída libre en el último tramo de la Liga, y con inusitado protagonismo de Ayza Gámez. Vela convirtió un penalti que no pareció serlo, el primero a favor de la Real en toda la temporada y estábamos ya en marzo, para hacer el 0-1. Óscar Díaz aprovechó un error defensivo para hacer el empate. Aunque la Real salió dormida en la segunda mitad, Ayza Gámez ayudó al anular un gol legal al Almería antes de que Agirretxe hiciera el 1-2. La Real se dejó llevar y el colegiado apuntaló el desastre. En apenas cinco minutos se inventó dos penaltis, y las dos jugadas se produjeron fuera del área, incluso la primera fue una infracción inexistente. Verza transformó ambas penas máximas. La Real reaccionó y consiguió empatar a tres a falta de cinco minutos para el final, con un disparo de Iñigo Martínez desde la frontal tras un córner. Con la Real volcada en busca de la victoria y el Almería pidiendo la hora, un mal despeje de De la Bella rebotó en Hicham y se convirtió en el 4-3 definitivo.

lunes, febrero 09, 2015

La Real, a punto de cumplir cinco años sin lograr un gol de falta

La celebración del gol de Bravo, hace ya casi cinco años.
El hecho de jugar la próxima jornada de Liga el viernes da a la Real una última oportunidad de evitar un aniversario sonrojante, ya una marca que habla de un ridículo histórico. Y es que el sábado se cumplirán nada menos que cinco años del último gol de falta que convirtió el equipo txuri urdin. Cinco años desde aquel zapatazo de Bravo con el que la Real puso una piedra más en el camino al ascenso venciendo en Anoeta al Nastic gracias a ese solitario gol, un momento memorable que cualquier realista guarda en su memoria no por su ejecución técnica, que estuvo lejos de ser perfecta, sino por lo que supuso en aquel instante. Era el 14 de febrero de 2010 cuando se produjo, siendo histórico ya entonces por ser el portero el autor del tanto pero que ha entrado también en los libros por ser el último de esta factura que ha conseguido todo el equipo en tantos años.

Los datos son asombrosamente vergonzantes para un conjunto como la Real, que en estos cinco años ha podido presumir de tener jugadores de espléndida técnica. Han pasado desde aquel gol 224 partidos, 192 de Liga, 20 de Copa, ocho de Champions y cuatro de Europa League, sin que ningún jugador realista haya conseguido un gol de falta. Nada menos que 20.206 minutos de juego han pasado ya desde que el balón lanzado por Bravo sorprendiera a Rubén Pérez. Y por mucho que la Real no sea el equipo que más situaciones de este tipo es capaz de generar a lo largo de los partidos (es más fácil ver faltas laterales que colgar al área que en posiciones más centradas y asequibles para el disparo directo), es evidente que ha tenido sobradas ocasiones para evitar un aniversario tan nefasto como el que se celebrará el sábado si ningún realista es capaz de endosar al Almería un gol de falta.

A falta de un especialista claro, que ahora no hay en la plantilla de la Real como sí había en tiempos de De Pedro o Nihat, han sido muchos los jugadores que han probado fortuna sin encontrarla. Ifrán, Griezmann, Chory Castro, Canales, Pardo, Granero... Incluso Iñigo Martínez se ha colocado tras el balón en estas acciones. Y nadie ha encontrado el gol. Lo sorprendente es que desde el gol de Bravo, ideado por Martín Lasarte con el guardameta chileno, se han sentado ya tres entrenadores más en el banquillo txuri urdin. Philippe Montanier llegó a apostarse una cena con sus futbolistas en caso de que alguno anotara de falta, pero nada. Ni con Jagoba Arrasate ni ahora con David Moyes, aunque en sus primeros días se habló de su atención en los entrenamientos a Pardo y Canales en este aspecto del juego, se ha conseguido mejora alguna. Es sorprendente que ninguno haya puesto a sus jugadores a ensayar estos lanzamientos de forma obsesiva.

Lo curioso es que Bravo, el autor de ese último gol de esta guisa, no volvió a lanzar nunca más una falta con la Real antes de dejar el club el pasado verano, a pesar de que con el chileno todavía en el equipo ya se hablaba de los tintes dramáticos que estaba adquiriendo el rendimiento en esta faceta. Y hay una curiosidad más. El último jugador de campo que ha marcado una falta directa con la Real es Gorka Elustondo. Lo hizo el 9 de enero de 2010, pocas semanas antes del gol de Bravo, en el 4-1 al Cádiz en Anoeta. Pero Elustondo, ahora un jugador terriblemente discutido por la afición, tampoco ha sido uno al que se hayan permitido muchas oportunidades en libres directos desde aquel tanto, el tercero del encuentro contra el conjunto cadista. Y así, ya son cinco años sin un gol de falta, casi ocho ya sin convertir uno en Primera, desde el que convirtió Garrido en el 0-1 en Sevilla ante el Betis de la jornada 30 de Liga, el 14 de abril de 2007. Se mire como se mire, verdaderamente increíble.

domingo, febrero 08, 2015

REAL SOCIEDAD 1 - CELTA 1 El peligro de descender es real

Canales fue titular, pero no tuvo un papel destacado.
Como la Real no se dé cuenta ya de que existe peligro de descender a Segunda División, lo va a pasar muy mal en lo que queda de competición. De hecho, ya lo está pasando mal. Pena por los partidos sin rumbo, sin identidad, sin fútbol y acordándose ya de la ausencia de Vela, sobreviviendo con un ligero colchón sobre los tres últimos puestos de la clasificación por coraje, por fortuna o por aguante, pero no por sus méritos. El Celta empató en Anoeta, certificando que el último cuarto de hora es fatal para el equipo txuri urdin. Esa igualada llegó casi sin casi ocasiones de gol, ni en una portería ni en otra, en otro partido aburridísimo y sin que la Real supiera administrar otra ventaja más conseguida en los primeros minutos. Es decir, más de lo mismo. Y si el equipo realista no ocupa plazas de descenso ya no es porque sea mejor que otros, sino porque el nivel de la Liga es paupérrimo. Pero ojo, que cualquiera de los equipos de abajo ya ha demostrado tener capacidad de ganar dos partidos seguidos y la Real, el único que no ha  vencido como visitante, no. Y eso, cuando encima pincha en Anoeta, hace que el riesgo de descenso sea muy real.

El once de Moyes que tan pobres sensaciones dejó en los 90 minutos ya dejó algunos datos interesantes antes de que arrancara el partido. El primero, que la Real juega como juega, con o sin Vela, y no está dispuesta a cambiarlo. Por eso, el escocés mantuvo el esquema y la presencia de los pesos pesados que ha designado desde que llegó al equipo. Eso quiere decir que Xabi Prieto y Canales se mantuvieron en el once, el segundo casi por sorpresa después de abandonar lesionado el Santiago Bernabéu. Ese mensaje también lleva implícita la presencia de jugadores del Sanse sólo cuando sea necesario. De esta forma, Aritz Elustondo fue uno de los descartados y Zaldua recuperó la titularidad en el lateral derecho. Mikel González se mantiene definitivamente como central titular junto a Iñigo Martínez. Pardo y Granero forman ya el doble pivote consagrado que relega a Markel al banquillo. Y Agirretxe está por delante de Finnbogason, toda vez que el mantenimiento del esquema descarta por el momento la presencia de los dos arietes en el once inicial. Muchas lecturas sin duda ya desde antes de empezar el encuentro.

Y cuando el árbitro, Jaime Latre, pitó el inicio, lo que se vio fue más o menos lo esperado. Con los jugadores que tenía sobre el césped, y aunque viendo el resultado parezca mentira, la Real tenía la capacidad de crear fútbol, pero esa sigue siendo una clara asignatura pendiente, lo que convierte los partidos en encefalogramas planos con algún pico puntual. El fútbol llega con cuentagotas, aunque al menos en el choque contra el Celta eso bastó para que el equipo se pusiera por delante en el marcador. El final de unos diez primeros minutos muy movidos, con constantes idas y venidas de un campo a otro, fue el 1-0. Una excepcional acción personal de Granero por la banda derecha continuó con un pase al área que Xabi Prieto ganó de cabeza, asistiendo a Agirretxe para que hiciera gol también con la testa. Un buen gol en una de las buenas jugadas que sí trenzó de vez en cuando la Real en este intercambio de golpes. El segundo ejemplo lo remató también Agirretxe al cuarto de hora, después de un buen pase de Chory Castro desde la izquierda. Tuvo la opción de controlar, pero optó por jugar de primeras y eso supuso un disparo muy centrado.

El Celta, mientras tanto, aprovechó esa soltura que había en el partido para cumplir con el guión previsto y hacerse con la posesión del esférico. La ventaja para la Real, que es verdad que recuperó cierta solidez defensiva que se había hecho añicos en el Bernabéu, es que apenas fue capaz de provocar ocasiones de gol, sobre todo en una inofensiva primera mitad. Fontás estuvo cerca de aprovechar un pase al interior del área desde una posición de fuera de juego no señalada, pero Mikel González estuvo muy rápido al corte y Santi Mina pudo marcar en el segundo palo al rematar un córner no muy bien defendido para variar y no demasiado bien controlado por Rulli. El arquero realista apenas intervino, sólo lo hizo en algún despeje de puños y una salida cerca de la media hora en la que hizo sufrir un poco más a Anoeta, al llevarse un golpe en el codo que hizo necesaria la intervención de los médicos realistas. Lo mejor para la Real de ese dominio del Celta fue lo estéril que resultó. Rondó el área de Rulli, pero no llegó a probarse en los primeros 45 minutos, ni siquiera con disparos fuera de su marco.

Viendo un partido tan malo, desde fuera se puede pensar en que el tiempo de descanso pueda ser movido en ambos vestuarios, pero nada cambió en la segunda parte. Con el Celta conformándose con cierta posesión cercana al área de Rulli, la Real mantuvo su juego a nada, confiando en chispazos puntuales, en las inagotables carreras de Zaldua, de largo el mejor jugador del encuentro, en alguna aparición más que esporádica de Chory Castro, en alguna conexión entre Prieto y Canales o en alguna segunda jugada que propiciara Agirretxe. Dicho así parece que la Real tenía muchas opciones de hacer daño, pero no es así. Salvo lo del lateral derecho, lo del resto fue lamentable, porque en el partido en el que debían dar un paso adelante y demostrar que sin Vela hay equipo en el que confiar, el equipo dejó una sensación paupérrima. De hecho, se hace difícil de entender que casi cualquiera de los que jugó esté tapando la progresión de cualquier jugador del Sanse. Es verdad, por citar algo positivo, que Pardo y Granero son un doble pivote en el que confiar, porque roban y tienen salida de balón, pero no pueden sostener solos a la Real. Pero ya.

Convertido Jaime Latre en un árbitro innecesariamente protagonista con incontables faltas y amarillas en un partido que ni de lejos pareció para tanto, el poquísimo juego que hubo en la primera mitad acabó completamente diluido en las interrupciones. La Real, una vez más, se encomendó a sus escasísimas llegadas a gol para tratar de hacer un 2-0 que, viendo los antecedentes (el equipo no ha marcado más de un gol desde el ya lejanísimo 3-0 al Elche con tres goles, no por casualidad, de Vela), parecía ya una químera. ¿Ocasiones de gol realistas? Una y francamente difusa, un pase atrás de Xabi Prieto que no llegó a cabecear Agirretxe. Y corría el minuto 49 cuando se produjo, lo que da una idea de lo que fue su segunda mitad. A partir de ahí, nada. No contribuyeron mucho los cambios de Moyes, que falló en el diagnóstico y en los hombres escogidos por repetir fórmulas trilladas. Su primer movimiento, el único que pudo decidir, fue doble, colocar sobre el césped a Finnbogason y Zurutuza por Agirretxe y Chory Castro. Nada consiguió el escocés con ese doble relevo, que tampoco afectó al dominio de la pelota que tenía el Celta.

Es más, cada minuto que juega el islandés es ya un insulto a Iker Hernández y un empujón para que el chaval se busque la vida deportiva fuera de la Real, como ya hizo en su día Joseba Llorente. Y la comparación es odiosa, porque aquel tuvo que marcharse porque quienes jugaban era Kovacevic y Nihat. Con el islandés en el campo, la Real perdió el único sostén que tenía, la pelea de Agirretxe, con lo que su centro del campo se empezó a ver más desbordado. Aún así, el esfuerzo Granero y Pardo fue encomiable, de lo poquito destacable. Poco a poco, el Celta fue sumando ocasiones de gol. No demasiado claras, siguiendo con la tónica del partido, pero alertando de la posibilidad del empate. Rulli despejó una volea de Santi Mina a los diez minutos de la reanudación, Larrivey cabeceó fuera otra jugada de estrategia que la Real no supo defender a los 24, cinco minutos después Nolito decidió mal en una jugada con muchas opciones y su disparo se fue arriba, y Santi Mina tuvo la más clara en el minuto 77, obligando a Rulli a responder con su seguridad habitual.

Y llegó el gol del empate, claro. La impotencia de la Real comenzó apenas unos segundos antes, cuando Mikel González tuvo que dejar el partido lesionado. La enésima lesión de este equipo sin que haya muchas explicaciones sobre ese hecho. Con Ansotegi en la grada, su puesto lo ocupó Elustondo. No fue el culpable directo del empate, pero que el gol llegara sólo tres minutos después es una de esas malditas casualidades que se buscan los equipos que, como la Real, juegan con fuego en tantos terrenos. Ante una cierta pasividad en el avance del debutante en Liga Bondonga, este pudo meter el balón al interior del área para que Nolito conectara un buen disparo cruzado ante cuatro defensores realistas, sorprendiendo a Rulli. Hay que ser muy inocente para pensar que el empate no era algo más que posible, incluso con el escasísimo peligro real que estaba generando el Celta. No hizo falta más que una jugada aislada para que la Real tirara a la basura su esfuerzo, lo único que ofrece ya en los partidos, y perdiera otros dos puntos. Cualquier otro equipo habría visto la falta en el lateral del área, ya en el descuento, como una oportunidad de redención, pero la Real hace ya demasiado tiempo que desprecia la estrategia, con lo que el empate no se movió.

Pase lo que pase en el Córdoba - Almería de esta misma jornada, la Real mantendrá un colchón de al menos cuatro puntos sobre la zona de descenso, que son cinco después de jugar su partido. Parecen muchos, pero las sensaciones invitan a pensar en lo peor. Y además es precisamente el Almería su rival de la próxima semana, lo que convierte ese partido en vital, a vida o muerte, si no se quieren vivir sudores fríos en lo que queda de temporada. Quizá la mención al descenso haga que se tome así y no se juegue tan a la ligera como de costumbre, pero no se puede ser optimista. Y es que la Real está ya en otra racha terrible, con sólo una victoria en sus últimos tres partidos en casa sin haber jugado contra ningún equipo de la parte noble de la tabla, prolonga su terrorífica estadística sin Vela (ninguna victoria en nueve encuentros) y deja una sensación pura y sincera de que o las cosas cambian ya o el riesgo de descenso va a planear sobre Anoeta hasta el mes de mayo. Y eso que el colchón es de momento interesante y hay muchos equipos envueltos en esta pelea. Pero torres más altas han caído y no mirar de reojo a esas tres últimas posiciones puede acabar dando un disgusto serio a este equipo triste y desangelado.

viernes, febrero 06, 2015

PREVIA Real Sociedad - Celta. La hora del equipo

Vela hizo los cuatro goles al Celta en la pasada temporada.
Si los integrantes de la primera plantilla de la Real quieren demostrar su verdadera valía, ha llegado el momento de hacerlo con la ausencia de Carlos Vela (sábado, 22.00 horas, Anoeta, Energy). El mexicano es la estrella, el faro y el máximo goleador del conjunto, de hecho ha marcado tantos goles como el resto de sus compañeros, y es evidente que son muchos los realistas que han dado ya un nivel muy superior al que están mostrando esta temporada. Es la hora del equipo Además, la paupérrima trayectoria de la Real fuera de casa obliga a que en Anoeta no se pueda fallar si se quiere mantener cierta tranquilidad. La confluencia de estas circunstancias hace que la visita del Celta, derrotado hace un año curiosamente con cuatro goles de Vela, sea un partido trascendental. Y para mayor desgracia, se jugará un sábado a las diez de la noche en pleno temporal de frío y nieve, lo que seguramente mermará la entrada en Anoeta y demostrará una vez más que la "f" de la LFP es casi una broma de mal gusto.

David Moyes retoma la costumbre de retrasar la convocatoria hasta hora y media antes del comienzo del encuentro, aunque en esta ocasión el club ha dado información adicional, y es que están concentrados todos los jugadores disponibles del primer equipo, a los que se suman Aritz Elustondo y Hervías, y con la excepción de los lesionados Carlos Martínez y el ya mencionado Vela. Eso quiere decir que Canales no está descartado, a pesar de que tuvo que retirarse lesionado en el descanso del partido del Santiago Bernabéu y de que se considerara bastante improbable que estuviera ante el Celta. De esta manera, habrá tres descartes. Uno de ellos será obviamente Dani Estrada, mucho más con la presencia de Aritz, y la incógnita está en los otros dos. Moyes de momento no quiere tirar del Sanse, aunque no descartó hacerlo en el futuro si dan el nivel sobre el césped en el filial.

Rulli estará en la portería, y en el centro de la zaga parece difícil que no sigan Iñigo Martínez y Mikel González. La opción más plausible es que Zaldua y De la Bella recuperen la titularidad en los laterales, aunque tampoco se puede descartar que sigan Aritz y Yuri. Y a partir de ahí todo depende de cómo pretenda Moyes reemplazar a Vela. Si se mantiene el esquema habitual, Markel, Granero y Pardo se juegan dos puestos. Tras los elogios que el escocés dedicó al riojano por su partido en el Bernabéu, no parece lógico que sea él el sacrificado. Zurutuza podría volver a la titularidad en la mediapunta, con lo que sería Xabi Prieto quien ocupase la banda derecha. Chory Castro sería titular por la izquierda. Y Agirretxe seguiría en punta. Cabe la posibilidad de que juegan Agirretxe y Finnbogason juntos, con lo que lo más probable es que sea Chory quien se quede en el banquillo.

La derrota en el Santiago Bernabéu hizo retroceder a la Real hasta la decimotercera posición, manteniendo sus 22 puntos y viendo reducido su colchón sobre el descenso a tan solo cuatro. El Celta fue uno de los equipos que aprovechó la última jornada para adelantar a los de Moyes. El equipo gallego es décimo con 24 puntos. La Real sólo ha perdido uno de los cinco partidos que ha dirigido el escocés en Anoeta, 0-1 ante el Rayo, y ha vencido en tres. Como local es el noveno equipo de la Liga, lo que demuestra que, con todo, su temporada en Anoeta no es tan terrible como sí lo es lejos de su feudo. El Celta, en cambio, sería duodécimo si sólo contaran los partidos a domicilio, dato que puede empeorar porque cinco de los equipos que estarían por debajo sólo han disputado diez encuentros, y apenas ha ganado dos (uno de ellos, el 0-1 en el Camp Nou, siendo el único equipo que ha ganado al Barcelona en su estadio) y empatado tres de los once que ha disputado lejos de Balaídos. Los gallegos cuentan por derrotas sus seis últimas salidas, y ganando 1-0 al Córdoba la pasada jornada rompieron una racha de diez jornadas sin sumar los tres puntos.

Por historia, hay pocos rivales que dejen unos números más positivos para la Real que el Celta. En el Campeonato de Liga han jugado en 51 ocasiones. De las 42 que se han producido en Primera División, el equipo gallego sólo ha logrado la victoria en cuatro. La Real se quedó los puntos en 26 ocasiones y las doce restantes acabaron en empate. La mayor goleada realista es el 5-0 de la temporada 1954-1955, con goles de Paz, Elizondo, Zubillaga, Iriondo y Sarasqueta, aunque anotó más goles en el 7-3 de la 1952-1952, con dos tantos de Echeveste e Igoa, uno de Carlos y Barinaga, y uno más en propia puerta de Juan Francisco. La victoria más clara del Celta es el 1-3 de la campaña 1970-1971. Ese es el único triunfo del Celta en Atotxa, los otros tres llegaron en Anoeta, donde el balance es de ocho victorias realistas en quince partidos, cuatro empates y esos tres triunfos del Celta. El cuadro se completa con nueve enfrentamientos en Segunda, seis para la Real (incluyendo el día del ascenso en la 2009-2010), uno para el Celta y dos empates.

En el encuentro de la temporada pasada, la 2013-2014, la Real protagonizó la gran remontada de la Liga ante el Celta, con Vela como estrella absoluta de la noche. Con Zaldua debutando en el primer equipo, y además como titular, el mexicano adelantó a la Real a los cinco minutos de partido, después de que Muñiz Fernández le hubiera anulado ya un tanto, legal por su posición, que es la que señaló el colegiado, pero no por la de Chory. Pero el Celta reaccionó y golpeó hasta en tres ocasiones. La Real despertó con el 1-2, que llegó en apenas cinco minutos y en los dos primeros disparos de los gallegos, pero aún así cayó el tercero a los diez minutos de la reanudación. Ahí, cuando todo parecía perdido, la Real se desató y Vela explotó. El mexicano hizo el 2-3 de cabeza, en un córner. Después forzó la segunda amarilla para Fontás. El tercero llegó en fuera de juego, pero subió al marcador. Y casi sin tiempo para que el Celta se diera cuenta del vendaval, hizo el cuarto, cerrando una remontada épica. Todo en apenas veinte minutos frenáticos y de un fútbol excepcional.

lunes, febrero 02, 2015

"Nuestra Liga"

Markel, saludando a Casillas tras el 4-1.
Dice Markel Bergara que el Real Madrid no es de "nuestra Liga".  "Hay que hacer borrón de este partido y pensar que no era un objetivo prioritario de nuestra Liga. El siguiente encuentro sí que es de nuestra Liga y hay que ganar como sea al Celta", ha dicho ya en Donostia. Hay pocas excusas con las que explicar las derrotas que me resulten más penosas y detestables que esa, la de "nuestra Liga". ¿Era de "nuestra Liga" el Real Madrid cuando cayó en Anoeta en la segunda jornada de Liga? ¿Lo era el Barcelona cuando sufrió una nueva derrota en el estadio donostiarra hace no tantas semanas? ¿Es consciente Markel Bergara de que sin los nueve puntos sumados ante equipos que sin duda considerará que no son de "nuestra Liga" la Real estaría ocupando ahora mismo la última posición en la tabla y además de forma clara? ¿Qué clase de deportistas son estos que desprecian con tanta facilidad partidos que no sólo sirven para sumar tres puntos, como todos los demás de una Liga, sino que además se disputan en escenarios y ante rivales de categoría?

Para colmo, Markel es reincidente en estas dañinas opiniones, lo que evidencia algunos de los males que aquejan al club realista desde hace ya demasiado tiempo. En la temporada 2011-2012 se permitió el lujo de considerar que el Sevilla tampoco era de "nuestra Liga" cuando visitó Anoeta en la jornada 23 del campeonato liguero, una afirmación que resultó asombrosa ya que el equipo entonces en manos de Unai Emery apenas tenía dos puntos más que el de Philippe Montanier. Si se considera que aquel Sevilla no es de "nuestra Liga", ¿cómo no hacerlo con el Real Madrid en cualquier circunstancia? Entonces, la Real transitaba por la clasificación como un equipo desaprovechado, desangelado y conformista. Eso impidió que se luchara por el premio europeo en su primer año tras el ascenso, tal y como se podía apuntar al final de la primera vuelta. Eso hizo que la primera campaña de Montanier fuera terriblemente decepcionante. Y eso hizo que en la siguiente temporada, la 2012-2013, el equipo fuera siempre un paso por detrás para darse cuenta de las posibilidades reales que tenía de volver a Europa incluso por la puerta grande, la de la Champions League.

El despreciable conformismo con el que la Real afronta sus partidos ante Real Madrid y Barcelona es el mayor exponente de una actitud inaceptable, y que en los estadios de estos dos equipos roza ya el más absoluto patetismo. Es obvio que ante esos dos gigantes hay muchas posibilidades de caer derrotado. ¿Pero siempre? La Real, desde que volvió a Primera en 2010, encaja en sus visitas al Santiago Bernabéu una medida de 4,4 goles por partido y, por supuesto, ha perdido siempre. Lo hizo incluso en el único partido en el que plantó cara, el 4-3 de la temporada 2012-2013, un partido que por desgracia también evidencia el desdén realista hacia la posibilidad de sumar en el Bernabéu, pues perdió jugando contra diez jugadores madridistas durante 80 minutos, encajando hasta tres goles cuando ya tenía un jugador más que los blancos. Pero aunque se quiera explicar que siempre ha sido así y es una situación irremediable, resulta que en las ocho visitas anteriores al descenso de 2007, incluyendo años de la lucha por la permanencia, esa media de goles encajados era de sólo 1,75 y en ese tramo consiguió sumar una victoria y tres empates. Nada que ver con lo actual, se mire como se mire.

De hecho, la Real coronó con su última derrota en el coliseo madridista una marca bochornosa, al convertirse en el segundo equipo que recibe cuatro o más goles en cinco visitas ligueras consecutivas en toda la historia del campeonato, después del Murcia, o sea que no será tan habitual o tan asumible el actual registro realista. ¿Cómo se puede seguir justificando de esta forma que un equipo como la Real, de gloriosa historia y dos títulos de la Liga en su palmarés, apenas haya podido saborear las mieles del triunfo en Chamartín en tres de las 68 veces que ha jugado allí? Si "nuestra Liga" es lo único que importa, la Real tiene un problema esta misma temporada, porque en la segunda vuelta aún tiene que visitar los estadios de Barcelona, Atlético de Madrid y Valencia, equipos que sin duda tampoco se considerarán como parte de esta "nuestra Liga", a pesar de que en Mestalla el equipo txuri urdin suma tres victorias en sus tres últimas comparecencias. Cuando suenan esas dos palabras, "nuestra Liga", es cuando no queda más remedio que entender que jugadores como Bravo argumenten su decisión de marcharse de la Real en la falta de ambición. Y donde no hay ambición, crece el miedo. El miedo a revivir pesadillas por la supervivencia no tan lejanas en el tiempo.

sábado, enero 31, 2015

REAL MADRID 4 - REAL SOCIEDAD 1 Y si no es por Rulli caen diez

Vela, lesionado. Y la Real sumida en el drama.
La Real cumplió con la costumbre anual de salir goleada del Santiago Bernabéu con otra actuación infame que confirma que este equipo no tiene carácter e incluso carece de la dignidad necesaria para competir al máximo nivel. Y eso que el comienzo del partido fue esperanzador, con un gol en el primer minuto de Aritz Elustondo que, para colmo, tuvo la respuesta del Real Madrid en la siguiente jugada. Pero la lesión de Carlos Vela al cuarto de hora, a la espera de la gravedad que pueda revestir, evidenció que el equipo txuri urdin vive en un drama, sin fichajes, sin fútbol y casi sin más esperanza que tratar de ganar cuanto antes cuatro o cinco partidos que le aseguren una salvación que ahora mismo no se antoja nada sencilla. Sin Vela, la Real sufrió el calvario habitual en el coliseo madridista y perdió por 4-1. Pero pudieron ser más. Muchos más. Sólo Rulli demostró en el Bernabéu ser un jugador de primer nivel y si no es por él y por la ausencia de Cristiano Ronaldo los blancos podrían haber marcado diez o tantos goles como hubieran querido.

El once que sacó Moyes evidenció que el escocés no es un técnico al que le tiemble la mano, o al menos eso es lo que parece, porque hubo sorpresas y riesgos en su equipo para el Bernabéu. A la titularidad de Elustondo en el centro del campo (lo que parecía suponer el abandono definitivo de su reconversión a central, viendo además que el descartado fue Ansotegi, acabó roto en la segunda mitad con los cambios del escocés) hubo que sumar la inexperiencia de los dos laterales, Yuri por la izquierda y Aritz Elustondo por la derecha (Zaldua también habría debutado en el Bernabéu). Y una variación táctica que habla bien de Moyes: Pardo se quedó en el doble pivote junto a Elustondo, en una posición en la que puede brillar con más facilidad, y fue Granero el que adelantó su posición, incluso viéndosele en ocasione como el jugador más adelantado de la línea de tres atacantes.

Incluso sacrificando al delantero, con Agirretxe y Finnbogason en el banquillo, la puesta en escena de la Real fue muy buena. No ya en comparación con anteriores apariciones en el Bernabéu, cosa que no era nada difícil de mejorar, sino en general para una Real que llegó a Madrid siendo el único equipo que no había ganado ningún partido lejos de su propio estadio, condición que evidentemente no perdió en Chamartín. Y encima se encontró con la suerte de marcar en su primera y valiente jugada de ataque. Valiente porque Yuri, todo corazón pero con excesivas lagunas, protagonizó una espléndida arrancada por la banda izquierda que terminó en córner. Y afortunada porque la Real, que tan mal parece desenvolverse en los córners, aprovechó la endeblez defensiva del Madrid para que Aritz anotara de cabeza, entrando como una bala y libre de marca, su primer tanto con la Real. Viendo lo que normalmente sucede con la Real en el Bernabéu, ese 0-1 en el primer minuto parecía un regalo divino.

Pero a perro flaco todos son pulgas, como reza el dicho popular, y la Real ya tiene más que asumida esa condición. El primer golpe para el equipo txuri urdin fue que el Real Madrid empatara en la siguiente jugada. Y fue de una forma que, en el fondo, define para mal a la Real. Moyes dispuso una línea casi de seis jugadores para contrarrestar el ataque del equipo blanco, y Xabi Prieto estaba ocupando prácticamente la posición de lateral. Eso no impidió que Marcelo asistiera con facilidad a James para que el colombiano hiciera el empate, sin que recibiera una presión intensa ni de Iñigo Martínez por delante ni de Yuri por detrás. El caso es que no habían pasado ni tres minutos de partido y el marcador ya indicaba el empate a un gol. Cualquier habría apostado por el derrumbe inmediato de la Real, pero los de Moyes aguantaron el tipo bastante bien y, de hecho, tuvieron llegadas al área de Casillas como para haber pensado en un partido muy diferente del que había vivido en el coliseo madridista en las últimas temporadas, quizá incluso similar al 4-3 de la 2012-2013.

Canales estuvo muy cerca de marcar al desviar desde el interior del área un disparo cruzado de Pardo que había salido defectuoso. Rulli, que fue el auténtico sostén de la Real durante todo el partido, salía bien a los pies de los delanteros madridistas para que ni siquiera hubiera disparos sobre su portería. Y hasta Elustondo se atrevió con un disparo desde la frontal que atajó Casillas. Pero de nuevo volvemos a lo del perro flaco,  y esta vez con más gravedad, porque Vela cayó lesionado. Menisco, nada menos. Apenas unas horas después del rocambolesco fin del mercado de fichajes, la Real se quedaba sin su estrella y el debate sobre la confección de la plantilla realista se volvía a abrir de la más desafortunada de las maneras. Aunque Finnbogason fue el primer jugador en salir a calentar, al final fue Agirretxe quien entró por el mexicano. Y su ausencia fue un golpe que la Real no supo remontar. Toda su buena presentación en el Bernabéu quedó completamente diluida y el partido se convirtió en el tradicional monólogo del Real Madrid.


Después de la salida de Vela, el Madrid tardó 20 minutos en hacer el 2-1, pero pudo hacerlo mucho antes. Rulli le sacó un mano a mano a Benzema después de que la Real intentara de forma catastrófica tirar la línea del fuera de juego. Los balones cruzados se convirtieron en una pesadilla para la defensa txuri urdin que ocasionalmente tenía que solventar Rulli con buenas salidas por bajo. Los córners también se convirtieron en la habitual tortura para el equipo de Moyes, y Bale anduvo muy cerca de marcar de esa manera. E incluso el Bernabéu reclamó un penalti sobre Bale, que pareció ser, que llegó después de una absurda complicación en la que se metió solito pero con el galés en fuera de juego. Y el gol llegó en el minuto 37, que de nuevo retrató a la Real. Rulli consiguió sacar el primer disparo, de Benzema, pero con media Real por los suelos y la ausencia total de sus mediocentros en la jugada, Ramos enganchó el balón a placer, sin opciones para Rulli y con un impotente Mikel González bajo palos.

Ese gol marcó el final del encuentro, porque la Real ya nunca quiso pensar en la posibilidad de sacar algo del Bernabéu. Ni lo pensó ni jugó como para hacerlo. Se puede entender que la lesión de Vela sea un golpe muy duro para cualquier equipo, pero la fragilidad del txuri urdin empieza a ser ya exagerada. No se puede ir al Bernabéu todos los años a encajar cuatro goles y hacer como si no pasara nada, porque al final esa sensación se extiende, es la misma que se tiene en el Camp Nou, acabará siendo la que se viva en el Calderón y, ya que estamos, el Pizjuán, Mestalla y hasta San Mamés, lo que este año, viendo el estado del Athletic, será dramático en la lucha por la permanencia. El partido pudo quedar definitivamente finiquitado antes del descanso en un incomprensible pase de Yuri que propició un contragolpe clarísimo del Madrid. Benzema salvó la salida de Rulli, pero Bale le quitó el tiro franco a James y su disparo rozó ligeramente en la espalda del propio Yuri, que al menos solucionó así su error.

Más malas noticias. En el descanso Canales también se marchó lesionado y Moyes vivió la imposibilidad de formar un equipo competitivo en cuanto se tuerza. Su mejor opción fue colocar a De la Bella en el lateral y que Yuri fuera el extremo. Sí, sin duda eso refuerza el debate sobre la plantilla de la Real y la ausencia de refuerzos. Por si quedaba alguna duda sobre el destino del partido, a los siete minutos de la reanudación Benzema hizo el tercero y puso el punto final al encuentro. El francés empujó a placer un balón de Bale. Y ya, se acabó el encuentro. El Real Madrid ya jugaba a placer, nadie en la Real frenaba sus ataques con su nula presión en el centro del campo y fueras de juego mal tirados, y si no cayeron más goles fue, efectivamente, porque Rulli lo impidió. Después de pararle otro uno contra uno a Marcelo, Iñigo Martínez tuvo que sacar el balón bajo palos.

Moyes completó sus cambios con otro movimiento curioso. Retiró del campo a Aritz Elustondo para meter a Markel Bergara. Eso hizo que Elustondo se retrasara al puesto de central y que Mikel González acabara de lateral derecho. Dos lesionados y demasiados jugadores fuera de puesto confirmaron una terrible actuación de la Real. Y cuando Elustondo pasó por completo de un balón que cruzó el área para que lo recogiera Benzema y lo acabara colocando en la escuadra, el sonrojo era ya evidente, hasta el punto de que el Madrid se permitió entrar en la fase de los homenajes, regalando ovaciones a Benzema y Kroos e incluso dando minutos al desahuciado Chicharito. Menos mal que el mexicano no marcó, porque eso hubiera sido ya la puntilla. Y estuvo cerca de hacerlo, pero Rulli sacó con una maravillosa estirada un centro de Carvajal que parecía ya el gol de Chicharito. Esa jugada la motivó un lamentable pase de Elustondo a De la Bella, pero no fue ni mucho menos el único error del cuatro realista, del que sorprende que tenga una oferta de renovación y que antes regaló primero a Bale un contragolpe que Rulli solventó milagrosamente.

¿Y la Real? Nada, absolutamente nada en ataque. Ni siquiera sirve como elemento para maquillar el resultado un posible penalti de Marcelo sobre Agirretxe, el único jugador que mostró algo de dignidad ofensiva pero que no era más que una isla, porque la única ocasión de gol, casi indigna de ese nombre, fue un tirito de Markel que ni siquiera encontró portería. Lo gracioso, o quizá lo dramático, es que la mejor llegada de la Real fue una internada de Mikel González por la derecha que estuvo a punto de rematar De la Bella en la izquierda. Sencillamente dramático. Y Finnbogason sin jugar por segunda jornada consecutiva y sin estrenarse como goleador ya en la jornada 21. Y Vela lesionado. Y con una plantilla todavía más corta sin fichajes de invierno. Y sin haber ganado lejos de Anoeta a las alturas de campeonato en las que estamos. Y menos mal que la Real ganó al Eibar hace una semana, porque si no la situación sería ahora misma verdaderamente dramática. Que el dios del fútbol nos coja confesados.

viernes, enero 30, 2015

PREVIA Real Madrid - Real Sociedad. Desahogados para soñar

Iñigo Martínez, con José Ángel, en el partido de la pasada Liga.
Cada año, cuando la Real visita al Real Madrid (sábado, 16.00 horas, Santiago Bernabéu, Canal + Liga y Gol TV), es inevitable pensar en la demoledora estadística del equipo en el feudo madridista. La historia nos recuerda que allí sólo han sido tres las victorias en Liga desde que en 1928 arrancara el torneo. ¿Pero por qué no soñar con romper de nuevo esa nefasta marca? La ventaja para el equipo txuri urdin es que el encuentro le llega en un momento más desahogado que hace algunas semanas, con una ventaja considerable sobre el descenso gracias al triunfo de hace una semana ante el Eibar. La evidente mejora defensiva que ha traído David Moyes al equipo vivirá su primera gran prueba de fuego en un estadio en el que si los realistas quieren puntuar tendrán que añadir algo que no están teniendo hasta ahora con el escocés: efectividad de cara a la portería rival. Y más teniendo en cuenta que la Real, desde el ascenso, siempre arruinó sus posibilidades de sacar algo en el Bernabéu en los primeros minutos.

Esta vez Moyes sí anunció los nombres de los 19 jugadores que se desplazan a Madrid, que son todos los disponibles del primer equipo a excepción de Dani Estrada. Viendo las ausencias, no tenía mucha lógica ocultarlos, porque no había demasiado margen de maniobra para el técnico escocés. Carlos Martínez y Hervías son los que están en la enfermería, y a ellos se une en el capítulo de bajas Zurutuza, del que Moyes ya adelantó que el partido le llega demasiado pronto. Zaldua, ausente en las últimas semanas y duda para el partido, es probablemente la razón por la que viaja un jugador de más. Por este motivo, Aritz Elustondo queda como único representante del Sanse. Ya con Gaztañaga cedido en la Ponferradina, y descartando únicamente a un jugador con el que no se va a contar, se agudiza de nuevo el debate sobre los fichajes que no han llegado en el mercado de invierno, puesto que el único movimiento ha sido prescindir de un jugador de una plantilla que Moyes consideró corta para sus deseos.

El escenario y el rival ayudan a que haya más dudas en torno al once por el sistema a emplear. Rulli estará bajo palos y en la defensa se pueden dar como seguros a Iñigo Martínez en el centro y a Aritz Elustondo en la banda derecha. Yuri y De la Bella se juegan el lateral izquierdo, mientras que Mikel González y Ansotegi, con ventaja en teoría para el primero, optan al otro puesto de central. Hay dudas también en el centro del campo. Si Moyes decide mantener el doble pivote que dispuso ante el Eibar, repetirían Pardo y Granero, aunque Markel apunta a volver al once en lugar del riojano. A menos que el técnico escocés decida mantener a los tres en el equipo inicial para fortalecer la zona ancha, por delante se mantendrían Xabi Prieto, Canales, Vela y Agirretxe. En caso de que sólo haya tres plazas en el ataque, lo más normal viendo los antecedentes es que el sacrificado fuera Agirretxe y el mexicano quede en punta. A la espera del descartado, Zubikarai, Zaldua, Elustondo, Chory Castro y Finnbogason parecen apuntar al banquillo.

La victoria de la Real ante el Eibar le ha dado aire al conjunto de Moyes, que arranca la jornada en la undécima posición con 22 puntos, seis por encima de la zona de descenso y a unos en teoría insuperables 16 de los puestos europeos. El Real Madrid es el líder de la competición con 48 puntos, uno por encima de su principal perseguidor, el Barcelona. La Real es el único equipo de Primera División que aún no ha conseguido ganar un partido lejos de su estadio, suma cinco empates y cuatro derrotas, aunque desde que el técnico escocés llegó al banquillo txuri urdin sólo ha perdido uno de los cuatro que ha dirigido, el 4-0 en Villarreal. El Espanyol, aunque ha ganado un partido, estaría por detrás de la Real en esa clasificación con los mismos puntos, apenas cinco, y peor diferencia de goles. El Madrid sólo ha perdido un choque en el Santiago Bernabéu, y fue hace ya casi una vuelta, en la tercera jornada por 1-2 ante el Atlético de Madrid. Todo lo demás, siete partidos, se cuentan por victorias con una media total de más de 3,3 goles por partido.

Sólo la visita al Barcelona es más cruel con la Real en sus datos históricos que los desplazamientos al feudo del Real Madrid. El equipo txuri urdin ha jugado este encuentro en 67 ocasiones, y apenas ha conseguido ganar en tres: 2-3 en la temporada 1990-1991, 0-2 en la 1993-1994 y 1-4 en la 2003-2004. La mayor goleada que la Real ha recibido en Chamartín, el 9-1 de la campaña 1967-1968, es también el mayor correctivo que ha recibido en toda la historia de la Liga. Desde el ascenso de 2010, la Real acumula cuatro derrotas consecutivas en ese escenario, encajando al menos cuatro goles, aunque ha conseguido al menos uno en cada uno de esos encuentros. Pero en los ocho años anteriores al descenso, no obstante, había conseguido sumar una victoria y tres empates (1-1 en la 1999-2000 y en la 2005-2006, y 0-0 en la 2002-2003), además de alguna derrota digna como el 2-1 de la 2004-2005, en el famoso partido de los seis minutos tras ser suspendido por una amenaza de bomba que obligó a desalojar el Bernabéu.

El partido de la pasada campaña, la 2013-2014, no tuvo historia alguna y el Real Madrid goleó con una soberana facilidad. La Real firmó una primera parte sencillamente vergonzosa, en la que se dejó machacar por el equipo madridista sin oponer apenas resistencia. Entre el primero y el cuatro gol apenas transcurrieron 24 minutos de juego. Cristiano Ronaldo abrió el marcador con un disparo cruzado en el minuto 11, Benzema hizo el 2-0 libre de marca en el 17, el propio Ronaldo subió el tercero de penalti en el 26 y hasta Khedira se sumó al festival en el minuto 35. 4-0 en menos de media hora, y pudo ser peor. La Real de la segunda parte tuvo algo más de orgullo, no era difícil esa mejora, y aprovechó que el Madrid dio por finalizado el partido para recortar distancias por medio de un magnífico gol de Griezmann. Pero por si acaso alguien pensó en un maquillaje más profundo a tan sonrojante derrota, el propio Ronaldo machacó el orgullo txuri urdin con un gol de falta. 5-1 y a casa. No hubo más partido que la inevitable goleada.

miércoles, enero 28, 2015

El entramado defensivo de Moyes, ante el tormento de Santiago Bernabéu y Camp Nou

David Moyes, en el partido en Anoeta ante el Elche.
Si hay algo en lo que la Real ha mejorado desde que David Moyes ha llegado al banquillo txuri urdin es en sus números defensivos. No hay ninguna duda, ya que ha encajado ocho goles en nueve partidos, y la mitad de ellos los recibió en Villarreal, lo que deja un dato espectacular de sólo cuatro tantos en contra en los otros ocho partidos, cifras de Trofeo Zamora para Rulli. Y hay que tener en cuenta que dos de esos goles (Levante y Granada) llegaron desde el punto de penalti. Pero esta jornada llega la primera de las dos grandes pruebas que medirán hasta qué punto esa seguridad aportada por el técnico escocés puede suponer un desafío a la historia. La visita al Santiago Bernabéu es uno de los dos grandes tormentos históricos para la Real, junto con los partidos disputados en el Camp Nou. Y esos dos estadios los tendrá que visitar el conjunto txuri urdin en esta segunda vuelta.

La historia reciente tampoco juega a favor, ya que desde el ascenso la Real suma sus partidos por derrotas en ambos escenarios, habiendo perdido sólo uno en cada uno de ellos por la mínima (2-1 en el Camp Nou en la 2011-2012 y 4-2 en el Bernabéu en la 2012-2013), siendo el resto goleadas con cuatro o cinco goles encajados siempre. Quizá el único aspecto para la esperanza es que el coliseo madridista ha visto cómo la Real marcaba en sus últimas cuatro comparecencias, incluso los tres goles de Xabi Prieto en la temporada 2012-2013, aunque no haya servido para rascar siquiera un punto, y en el Camp Nou son ya tres los partidos consecutivos marcando un gol, por mucho que las derrotas fueran inevitables. Desde luego, y aunque eso es un problema para esta Real de Moyes, marcar parece necesario para conseguir al menos un empate viendo las contundentes cifras de goles en contra que presenta la Real en estos dos escenarios.

Lo que dice la historia es que la Real ha jugado en los estadios de Real Madrid y Barcelona en 67 ocasiones, y sólo ha conseguido ganar en tres ocasiones en cada uno de esos dos escenarios. Pero profundizar más en las estadísticas es todavía más dañino. De esos 67 partidos, en 63 de los jugados en el Camp Nou encajó al menos un gol, mientras que fueron 62 en los que el Real Madrid consiguió mover el marcador. Dicho de otra manera, la portería de la Real sólo se fue de vacío en cuatro ocasiones de Barcelona y en cinco de Madrid. Tanto Real Madrid como Barcelona le han endosado respectivamente 174 goles a la Real, lo que supone una escandalosa media de más de 2,5 tantos por encuentro. Y el equipo txuri urdin salió de Chamartín o del Bernabéu sin marcar en 28 ocasiones, por las nada menos que 42 que no cantó ni siquiera un gol en Las Corts o el Camp Nou. En Madrid logró marcar 58 goles (0,8 de media), mientras que en Barcelona sólo sumó 38 (0,5).

Estos dos estadios son, efectivamente, un reto apasionante para Moyes. Al margen de las obvias necesidades clasificatorias de la Real, que no han desaparecido con la victoria ante el Eibar, su equipo necesita demostrar que sus buenos números defensivos no se amedrentan en los grandes escenarios. El equipo txuri urdin lleva ocho partidos seguidos en el Bernabéu encajando al menos un gol, con una media de tres en esas visitas, mientras que en el Camp Nou (que visitará en la penúltima jornada de Liga) lleva nada menos que 27 visitas viendo su portería perforada al menos una vez, con una media de 2,4 tantos en contra. Y si en el Bernabéu son cinco las derrotas consecutivas, en el Camp Nou son ya 16. En esta campaña 2014-2015, el equipo txuri urdin ha superado a ambos conjuntos en Anoeta, al Real Madrid todavía con Jagoba Arrasate en el banquillo por 4-2 y al Barcelona ya con Moyes con un 1-0. ¿Pero superará su entramado defensivo la durísima prueba que supone el Santiago Bernabéu y el Camp Nou? La mitad de la respuesta la tendremos este sábado.

domingo, enero 25, 2015

REAL SOCIEDAD 1 - EIBAR 0 Ganar era innegociable

La Real comenzó con victoria la segunda vuelta y evidenció que ahora mismo su único objetivo es sumar. Como sea. Jugar, por mucho que en realidad sea ese el mejor camino para llegar hasta la victoria, no tiene la misma importancia. Eso, en realidad, lo que provoca es que todos los partidos de la Real sean apretados y sufridos. La visita a Anoeta del Eibar no sólo no fue una excepción, sino la confirmación de que por el momento los partidos del conjunto txuri urdin se van a mover en esos parámetros. Pero en este inédito derbi guipuzcoano en Primera División salió cara y los puntos se los quedó la Real, gracias a un afortunado gol de Xabi Prieto a la salida de un córner. Las buenas noticias se condensan en los tres puntos logrados, que dan un respiro antes de la primera salida de la segunda vuelta, a un casi inexpugnable Santiago Bernabéu, y en que el sufrimiento esta vez sí compensó.

Las apuestas de Moyes en el once inicial parecen ya bastante claras. A falta de saber qué pasa con los fichajes en esta última semana de mercado invernal, los hombres de ataque son fijos, y es curiosamente en la defensa, lo que más ha mejorado con el técnico escocés en la Real, donde se producen cambios constantes. Mikel González acompañó a Iñigo Martínez en el centro de la zaga, y los laterales fueron Aritz Elustondo (Zaldua ni siquiera entró en la convocatoria) y Yuri, quizá lo más sorprendente por galones pero no por el estado de forma de De la Bella. Markel Bergara tampoco estuvo entre los 18 elegidos, y Moyes mandó un mensaje de confianza a Pardo, al que colocó en el campo junto a Granero. Y el riojano respondió, siendo de lo mejor del equipo en un derbi muy movido pero que tampoco brilló demasiado. Al menos sí se vio la famosa intensidad que propugna el técnico escocés y que todavía se ve con cuentagotas, pero el partido estuvo sobre el alambre siempre.

La Real comenzó mandando, pero le costó mucho generar ocasiones de peligro. Nada nuevo en el horizonte por ese lado. Tampoco con el papel predominante de Vela, que es claramente el baremo que mide el estado anímico del ataque txuri urdin. Por eso, la internada del mexicano en su clásica diagonal que cortó Añibarro con un agarrón en el minuto 8, rondando casi el penalti, parecía un buen síntoma. Vela fue el protagonista de casi todas las acciones de peligro de la Real en el arranque del partido y en realidad durante toda la primera mitad. El Eibar respondió como se esperaba, con intensidad y buena defensa y sus llegadas a la portería de Rulli fueron escasas pero muy peligrosas. La mejor ocasión llegó en el minuto 42, cuando tuvo que salir a los pies de Arruabarrena para acabar despejando con la cara el intento del ataque armero de salvar la intervención del arquero argentino.

El detalle más esperanzador fue ver a Pardo manejando el partido, demostrando que no está estancado, sino esperando la necesaria continuidad para ser el eje en torno al cual crezca el fútbol del equipo. Como el estado de forma de la mayoría de los jugadores no es el ideal, su fútbol todavía no luce tanto como cuando irrumpió en el primer equipo, pero es una luz en el camino. Pero el problema de la Real sigue siendo su poca pólvora. En la primera mitad no llegó a disparar entre los tres palos, a excepción de algún rebote que sí llegó a las manos de Irureta. Por eso, llegar al descanso con vida se le debe a Rulli, de largo el mejor fichaje que la Real ha hecho para esta temporada, y no sólo por sus buenas paradas sino por la seguridad que aporta al equipo. Con eso y con Pardo, construir el equipo tendría que ser más sencillo. Pero de momento hay que ganar y a la Real no le importa jugar al patadón lo que sea necesario mientras no sume los puntos necesarios para alcanzar la tranquilidad.

La segunda parte fue una mejora para la Real, aunque sólo sea por el peligro que llegó a la meta de Irureta. Xabi Prieto disparó mal en la primera intentona, y Granero no estuvo lejos de romper la sequía goleadora en libres directos antes de que llegue a los cinco larguísimos años, aunque su disparo salió muy centrado. El pequeño arreón de la Real esta vez sí dio resultado de cara a gol, pero no por juego. El gol de la Real llegó a los diez minutos de la segunda mitad y en un córner. Pero no en uno especialmente bien ejecutado. Pardo lo sacó buscando el primer palo y la peinada de Prieto, pero el capitán propulsó el balón con una parábola muy alta, que acabó sorprendiendo a Irureta y colándose en la portería. El estallido de felicidad fue inmenso, porque la victoria era absolutamente innegociable. Ahora faltaba lo más complicado, lo que hasta el momento la Real no había sabido hacer, y era aguantar la victoria. Y esta vez Moyes acabó contento, con menos sufrimiento futbolístico del esperado aunque lo apretado del marcador indicara lo contrario.

Rulli tuvo que intervenir mucho menos en la segunda mitad, aunque Iñigo Martínez tuvo que hacer un corte salvador para evitar el disparo de Arruabarrena. Quedaban once minutos para el final, y dos después Ángel probó fortuna para que el guardameta argentino mostrara una vez más la seguridad que le caracteriza. Los cambios de Moyes llegaron tarde, porque en realidad no había mucho que cambiar, aunque el estado físico del equipo siempre haga tener dudas sobre hasta cuándo va a aguantar. Pero esta vez Anoeta pudo respirar con alivio. Moyes lanzó un mensaje claro dejando a Pardo en el campo los 90 minutos, algo que el equipo y los aficionados agradecieron. Granero, que no estuvo mal, fue el primero en dejar el campo para que entrara Elustondo, levemente silbado. Después, Vela se llevó la ovación de la noche para que entrara Chory Castro. Y finalmente Hervías entró por Canales. En realidad, el primer cambio fue para parar el partido y los otros dos para perder tiempo. Poco que analizar por ahí, pero ayudó a que el equipo aguantara hasta el final.

Y aguantó. Estos tres puntos eran absolutamente imprescindibles tras la derrota ante el Rayo Vallecano. Como poco, sirve para tomar aire y que una hipotética derrota ante el Real Madrid dentro de una semana no tenga efectos catastróficos, y eso no es poca cosa viendo de dónde viene el equipo. Moyes sigue profundizando en lo que considera esencial para cimentar su proyecto: presión y fortaleza defensiva. Y eso, por mucho que el Eibar no inquietara demasiado a Rulli, es una espléndida noticia. Anoeta volvió a ver tres puntos de la Real y eso tiene un indudable sabor dulce. Y queda la pequeña satisfacción de haber superado al Eibar, que sigue delante, sigue siendo el primer equipo vasco de Primera, pero al menos puede empezar a intuir que la Real ha iniciado la persecución. Pequeña alegría para una temporada que debía ser ilusionante, pero esta nueva Real de Moyes tiene que ir así, paso a paso, poco a poco y sumando de tres en tres.

viernes, enero 23, 2015

PREVIA Real Sociedad - Eibar. Prohibido tropezar

González González, triste protagonista en la 2008-2009.
Arranca la segunda vuelta con el inédito derbi guipuzcoano ante el Eibar (sábado, 22.00 horas, Anoeta, Energy) y la Real tiene prohibido tropezar. No ganar este encuentro sumiría al equipo en una crisis de imprevisibles consecuencias después que la afición realista ya despidiera con pitos a los suyos después de la derrota ante el Rayo Vallecano. La situación no puede ser más complicada con los problemas heredados, un técnico, David Moyes, que aún no ha conseguido que los progresos del equipo se traduzcan en los puntos suficientes para dejar de mirar hacia la zona de descenso, unos jugadores ya totalmente en entredicho y sin el parapeto del entrenador cesado, la ausencia todavía de fichajes en el mercado invernal y una segunda vuelta de la Liga que se antoja complicada por los estadios que tendrá que visitar el equipo txuri urdin, todos los punteros del campeonato, lo que obliga a que Anoeta sea el fortín que rompió el Rayo con tanta facilidad hace menos de una semana. ¿Cómo responderá la Real a esta situación de alto riesgo?

Como ya es norma, Moyes ha decidido ocultar la convocatoria hasta hora y media antes del encuentro, y eso sigue incluyendo el parte médico. Aunque durante la semana todo el mundo ha estado disponible para el técnico, cabe pensar que el partido llega demasiado pronto para Zurutuza y seguramente también para Carlos Martínez. La ausencia del lateral de Lodosa se puede adivinar por la convocatoria del Sanse, en la que no figura Aritz Elustondo, lo que probablemente signifique que estará con el primer equipo, al igual que Hervías, que tampoco está con los 16 jugadores que afrontarán el derbi con el Real Unión. Markel Bergara también es duda para el partido. Si llega, y sumando al grupo a los dos potrillos ya mencionados, el técnico escocés tendrá que descartar nada menos que a cuatro jugadores, siendo uno de ellos con absoluta certeza un Dani Estrada del que por el momento no hay noticias de que vaya a salir del equipo en el mercado de enero.

Para el once, y aún sin saber cuál será la lista final, es evidente que Rulli estará bajo palos, y en la defensa son seguros Iñigo Martínez y De la Bella. Aunque no se pueda descartar a Aritz Elustondo, Zaldua tiene todas las papeletas para ocupar el lateral derecho, regresando por fin después de su lesión, mientras que Ansotegi y Mikel González se juegan el otro puesto de central. Si Markel no llega, Moyes tendrá que elegir su sustituto entre Elustondo y Pardo, con menos opciones a priori para Gaztañaga. Junto al elegido estará Granero en el doble pivote. Y por delante, salvo que el técnico escocés quiera dar descanso a alguno de los tres mediapuntas, algo poco probable viendo la enorme importancia del partido, repetirán Xabi Prieto, Vela y Canales, con Agirretxe por delante y dejando en el banquillo a un Finnbopgason que busca estrenar su casillero goleador. Chory Castro también tiene opciones de formar en la banda izquierda. El resto, y a la espera de conocer a los 18 convocados, parecen tener muchas menos papeletas para entrar en el once inicial.

Muy pocos habrían imaginado que el derbi guipuzcoano con el que se abre la segunda vuelta de la Liga se afrontara con los equipos en la situación que ocupan. La Real es duodécima con 19 puntos, sólo tres por encima de la zona de descenso, mientras que el Eibar es el mejor equipo vasco de Primera y ocupa la octava posición con 27 puntos, aunque a ocho de las plazas europeas, más lejanas de lo que parece por su puesto. El equipo txuri urdin ha dejado escapar ya 18 puntos en casa de los 30 que se han puesto en juego, ya que en Anoeta ha perdido tantos partidos como ha ganado, cuatro, y ha empatado dos. El Eibar es un visitante peligroso, ya que sólo cinco equipos de Primera han sumado más que los armeros a domicilio. Han ganado cuatro encuentros, han empatado tres y han perdido otros tres. El equipo azulgrana, de hecho, no ha perdido en sus cuatro últimos desplazamientos, empatando a cero ante el Sevilla y a uno contra el Córdoba y ganando 0-1 al Celta y 1-2 al Espanyol.

Este Real Sociedad - Eibar será el primer derbi entre estos dos equipos que se celebre en Primera División, por lo que es indiscutible el carácter histórico que tendrá el partido. La historia de los derbis guipuzcoanos en la máxima categoría sólo la habían escrito hasta ahora el propio conjunto txuri urdin y el Real Unión. Hasta ahora estos dos equipos sólo se habían visto las caras en Segunda y apenas en dos ocasiones. Lo curioso de la estadística, reflejo casual de la actual situación clasificatoria de ambos conjuntos, es que la Real nunca ha sido capaz de derrotar al Eibar en su estadio. Esas dos visitas, en las temporadas 2007-2008 y 2008-2009, acabaron en empate, a uno en la la primera de esas ocasiones y a cero en la segunda. La única vez en que la Real doblegó al Eibar en Donostia fue en el único enfrentamiento de su historia en la Copa del Rey, en la campaña 1986-1987, cuando los hombres entrenados por John Toshack superaron al conjunto armero por 2-0.

Ese último encuentro liguero, el de la temporada 2008-2009, tuvo un único protagonista, el árbitro González González, que protagonizó una de las actuaciones más vergonzosas que ha visto Anoeta y que, curiosamente, arbitrará este sábado de nuevo el mismo encuentro. El partido, que no tuvo historia en lo futbolístico, quedó en el recuerdo por su provocación constante. En la jugada en la que Díaz de Cerio sufrió una fractura de tibia y peroné que dejó helada la grada de Anoeta, González González no sólo no señaló falta, sino que ni siquiera tuvo la dignidad de detener el partido para atenderle y espero a que alguien tirara el balón fuera. El árbitro siempre estuvo más pendiente de menudencias que del juego, y el esperpento llegó al final. Cuando expulsaba a Carlos Martínez, que estaba en el banquillo, sin que hubiera una razón sólida, un objeto lanzado desde la grada buscando al colegiado alcanzó al entrenador realista, Juanma Lillo. González González, sin atender a Lillo o pitar el final del partido, se refugió en el vestuario y dio por concluido el partido sin decírselo a nadie. Su cobarde actuación al menos no provocó el cierre de Anoeta.

lunes, enero 19, 2015

Sólo Denoueix, Amorrortu y Lasarte ganaron dos partidos consecutivos en Anoeta tras el subcampeonato

En las dos últimas dos victorias consecutivas en Anoeta
Tamudo marcó tanto a Osasuna como a Mallorca en 2010.
La Real de David Moyes volvió a fracasar en uno de los pocos puntos a favor que le daba el calendario de la Liga 2014-2015: la posibilidad de jugar dos partidos consecutivos en Anoeta. El equipo txuri urdin tendría que ser atesorado ese capricho del calendario como algo fundamental, mucho más siendo el único equipo que no ha conseguido la victoria fuera de casa, pero su paupérrima actuación ante el Rayo Vallecano y la consiguiente derrota han enterrado la opción de sumar seis puntos seguidos en su propio estadio. De hecho, es la segunda vez en la presente temporada que la Real menosprecia esta ventaja, pues en las jornadas 10 y 11 ya recibió de forma consecutiva a Málaga y Atlético de Madrid, logrando la victoria los andaluces por 0-1 todavía con Jagoba Arrasate en el banquillo realista y el equipo ya entrenado por Asier Santana derrotara al madrileño por 2-1.

En todo caso, despreciar la opción de los seis puntos seguidos como local es algo que ya está interiorizado. De las últimas 18 ocasiones en que se ha dado esa circunstancia de jugar dos jornadas consecutivas en Anoeta, desde el subcampeonato de la temporada 2002-2003, la Real sólo ha conseguido ganar los dos partidos en tres de ellas. En la temporada 2003-2004 y con Raynald Denoueix en el banquillo, sumó dos victorias consecutivas ante Real Madrid (1-0) y Espanyol (3-1), en la 2005-2006 hizo lo propio con José María Amorrortu como técnico superando al Deportivo (2-0) y al Getafe (3-0), y después del ascenso de 2010 sólo hay un técnico que puede haber presumido de lograr esos dos triunfos consecutivos, Martín Lasarte, que los logró en la temporada 2010-2011 superando por 1-0 tanto a Osasuna como a Mallorca.

Ni siquiera la mejor Real de ese periodo, la de la temporada 2012-2013, la que logró la clasificación para la Champions League y la cuarta plaza final pudo sumar esos seis puntos, incluso teniendo dos veces esa posibilidad, sumando en ambas cuatro puntos, ganando al Rayo (4-0 y empatando con Osasuna (0-0) en la primera, e igualando con el Depor (1-1) y superando al Barcelona (3-2) en la segunda. Ni tan siquiera en Segunda División sacó provecho de esta opción, la Real que subió en 2010 dejó escapar dos ocasiones, primero empatando a dos con el Girona y ganando 2-0 al Huesca, y después perdiendo 0-1 ante el Elche e igualando a dos de nuevo contra Las Palmas. La 2008-2009 es la única en estos  en la que no se dieron estos dos partidos seguidos como local en las últimas 13 campañas.

Sí es cierto que la Real rara vez se va de vacío de estos dos partidos seguidos como local, algo que sólo le sucedió en una de las dos ocasiones en que disfrutó de esta posibilidad en la temporada 2006-2007, la del descenso a Segunda, cuando el equipo de Miguel Ángel Lotina fue superado por el Valencia (0-1) y el Athletic (0-2) de forma consecutiva. Sin ganar ninguno de los dos partidos también acabó en otras cinco ocasiones, en las temporadas 2003-2004 (empate a cero con el Valencia y derrota 0-4 ante el Betis), 2004-2005 (otro contundente 0-4 con el Villarreal y otro empate con el Valencia, esta vez a tres), 2005-2006 (derrota 0-1 ante el Espanyol y otro empate a tres, ahora con el Athletic), 2006-2007 (dos empates seguidos, a uno con el Espanyol, a cero con el Betis), todas ellas antes del descenso, y en Segunda en la ya mencionada oportunidad del año del ascenso.

2003-2004
Real Sociedad 0 - Valencia 0
Real Sociedad 0 - Betis 4
-
Real Sociedad 1 - Real Madrid 0
Real Sociedad 3 - Espanyol 1

2004-2005
Real Sociedad 0 - Villarreal 4
Real Sociedad 3 - Valencia 3

2005-2006
Real Sociedad 2 - Deportivo 0
Real Sociedad 3 - Getafe 0
-
Real Sociedad 0 - Espanyol 1
Real Sociedad 3 - Athletic 3

2006-2007
Real Sociedad 1-  Espanyol 1
Real Sociedad 0 - Betis 0
-
Real Sociedad 0 - Valencia 1
Real Sociedad 0 - Athletic 2

2007-2008
Real Sociedad 1 - Racing de Ferrol 2
Real Sociedad 2 - Hércules 1

2008-2009
-

2009-2010
Real Sociedad 2 - Girona 2
Real Sociedad 2 - Huesca 0
-
Real Sociedad 0 - Elche 1
Real Sociedad 2 - Las Palmas 2

2010-2011
Real Sociedad 1 - Osasuna 0
Real Sociedad 1 - Mallorca 0

2011-2012
Real Sociedad 0 - Atlético de Madrid 4
Real Sociedad 5 - Sporting 1
-
Real Sociedad 1 - Villarreal 1
Real Sociedad 3 - Racing 0

2012-2013
Real Sociedad 4 - Rayo Vallecano 0
Real Sociedad 0 - Osasuna 0
-
Real Sociedad 1 - Deportivo 1
Real Sociedad 3 - Barcelona 2

2013-2014
Real Sociedad 2 - Rayo Vallecano 3
Real Sociedad 1 - Valencia 0

2014-2015
Real Sociedad 0 - Málaga 1
Real Sociedad 2 - Atlético de Madrid 1
-
Real Sociedad 0 - Rayo Vallecano 1
Real Sociedad - Eibar