viernes, septiembre 16, 2011

PREVIA Sevilla - Real Sociedad. Un nuevo examen

La Real de Philippe Montanier se enfrentó en el primer partido al examen de ganar fuera de casa después de no hacerlo en toda la segunda vuelta de la pasada campaña. Lo superó. En el segundo encuentro, el examen de enfrentarse a uno de los grandes, el Barcelona. Lo superó. Y ahora tiene un nuevo examen, el tercero de la temporada en otros tantos partidos: salir con vida del campo de uno de los equipos europeos de la Liga, el Sevilla (sábado, 22.00 horas, Sánchez Pizjuán, La Sexta y autonómicas). Superarlo con sobresaliente, es decir, ganando, supondría igual el inicio de Liga que protagonizó la Real de Raynald Denoueix que casi ganó el torneo en 2003. Palabras mayores. Mayores también por el rival, que es un equipo tan en formación como la Real pero que aspira, casi se puede decir que se siente obligado obligado, a cotas más altas que las que se ha marcado el equipo txuri urdin durante el verano. No se esperan demasiadas novedades con respecto al equipo que remontó al Barça, pero con sólo dos partidos ya tenemos aprendido que a Montanier le gustan las sorpresas. Mal hará el Sevilla si basa su partido en la pobre imagen que dio la Real en su estadio hace sólo unos meses.

Primera sorpresa de Montanier antes del partido del Sevilla: los porteros también rotan. Bravo es el titular indiscutible, pero parece que Zubikarai y Toño se turnarán en el banquillo mientras el chileno esté en condiciones de jugar. En este partido, el suplente será Toño. A la lista de 18 vuele Carlos Martínez tras el partido de sanción que cumplió ante el Barça por su expulsión en Gijón, y lo más normal es que recupere la titularidad. La tercera novedad en la convocatoria es Sarpong. Estos dos ocupan los puestos de Rubén Pardo, que jugará esta semana con el Sanse después de haber estado con el primer equipo en las dos convocatorias previas, y de Carlos Vela, baja de última hora por una lesión en la rodilla. Vale, en todo caso, no fue titular contra el Barcelona, por lo que esto no impediría que se repitiera el once que hizo la proeza ante el campeón de Liga y de Europa hace una semana. La convocatoria, en todo caso, parece arriesgada, con los cuatro laterales (por mucho que Estrada y Cadamuro puedan jugar en otros puestos) y sólo cuatro centrocampistas para tres puestos. Llorente, que aún no ha entrado en una convocatoria al igual que Ansotegi, sigue siendo una ausencia a destacar.

Lo previsto es que Carlos Martínez sea el único cambio en el once de Montanier, aunque el hecho de encarar tres partidos seguidos en una semana, circunstancia en la que la Real de Lasarte siempre naufragó, podría deparar sorpresas en el once de éste o de los dos próximos partidos. Bravo ocupará la portería, previsiblemente con Carlos Martínez, Demidov, Iñigo Martínez y De la Bella en la línea defensiva. Illarramendi estará por delante, y la única duda aparente parece estar en los volantes. Se espera que repitan Mariga (el técnico destacó la necesidad de partidos para que alcance su mejor nivel, después de que contra el Barça decepcionara) y Zurutuza, aunque no se puede descartar que Aranburu reemplace a éste último. Arriba, y ante la ausencia de Vela, todo lo que no sea una línea de tres formada por Griezmann, Xabi Prieto y Agirretxe, sería sorprendente. El 9 ha participado en los cuatro goles de la Real, anotando tres. Griezmann ya se ha estrenado como goleador y Xabi Prieto acumula dos asistencias. Ifrán y Sarpong esperarán su oportunidad en el banquillo. Cadamuro y Mikel González completan el grupo que viaja a Sevilla.

Muchos son los paralelismos entre el Sevilla y la Real en este comienzo de temporada. Ambos equipos han cambiado de técnico, y el banquillo hispalense lo ocupa ahora Marcelino (no sobrepasó en ninguno de los dos partidos que jugó con el Zaragoza ante la Real de Lillo hace tres años en Segunda, aunque sí venció al equipo txuri urdin, con mucha suerte, con el Racing en El Sardinero). Ambos suman cuatro puntos en las dos primeras jornadas de Liga. Ambos han marcado cuatro goles y encajado tres. La Real es quinta y el Sevilla es sexto en la clasificación, ocupando las dos plazas que dan derecho a jugar la Europa League la próxima temporada. Y, sin embargo, las diferencias surgen en el lugar en el que consiguieron sus resultados (la Real ganó fuera y empató en casa frente al Barça; el Sevilla ganó en casa al Málaga y empató fuera ante un Villarreal con diez) y, sobre todo, en las aspiraciones marcadas para esta temporada. La Real ansía crecer, pero su primera meta es la permanencia. El Sevilla juega ya competición europea y hacia donde mira es hacia la Champions. El equipo de Montanier, en todo caso, llega a Sevilla con la moral por todo lo alto después de su gran imagen del segundo tiempo ante el Barça.

Sevilla y Real Sociedad se han enfrentado en 52 ocasiones en la ciudad hispalense, y aunque la maldición del Sur siempre ha estado ahí, no es mala plaza para los intereses del equipo txuri urdin. Once victorias y otros tantos empates ha sacado de sus visitas, todas ellas en Primera División. El Sevilla ganó en las 30 restantes. Sí es cierto que la Real sólo ha empatado en una de las últimas cinco visitas (la de la temporada 2006-2007), y el resto de encuentros se saldaron con victoria local, pero antes de eso cosechó tres victorias en cuatro partidos (con mucho espacio entre estos partidos por los años que pasaron en Segunda primero el Sevilla y después la Real). Los triunfos más holgados en Sevilla fueron los 0-3 de las temporadas 1976-1977 (dos goles de Satrústegui y uno de Gaztelu) y 1983-1984 (Orbegozo, Uralde y López Ufarte de penalti). Es inolvidable el 3-4 de la 49-50 (Epi, dos de Gomes Bravo y Caeiro) o la gloriosa remontada en cinco minutos de la 96-97 (Gracia, Mutiu y De Pedro). La mayor goleada sevillista data del primer encuentro que jugaron en Liga, el 7-2 de la 34-35. El Sánchez Pizjuán será siempre el estadio en el que se fue el primer título de la Real, el de la 79-80, con dos goles de Bertoni.

Con el verano de por medio, pero Sevilla y Real Sociedad jugaron en el Sánchez Pizjuán hace sólo cuatro encuentros de Liga, al final de la temporada 2010-2011. El equipo txuri urdin de Martín Lasarte llegó a Sevilla con la intención de certificar la permanencia en Primera, pero lo hizo con una alineación muy defensiva, extremadamente experimental, con cinco atrás, que no provocó el resultado deseado y abocó a los realistas a jugárselo todo en la última jornada ante el Getafe. A pesar de hacer un partido horrible en ataque, la Real fue capaz de contener al Sevilla en la primera mitad. Pero en la segunda se desmoronó. Kanoute, que se supone que se estaba despidiendo de la afición pero al final continúa en el equipo, marcó en el minuto 53. Y en el 60. El partido estaba cerrado y sentenciado. Agirretxe, prolongando su espectacular media goleadora en los escasísimos minutos de que dispuso la temporada pasada, acortó distancias con un golazo. Pero ni siquiera fue un espejismo, porque la Real nunca pareció capacitada para empatar. El 3-1, obra de Negredo en el minuto 85, terminó de disipar las escasas dudas que se podían tener de que el empate fuera una posibilidad realista.

(Nota. El blog Silbato Sevillista me solicitó hace unos días una colaboración, en la que diera el punto de vista txuri urdin a sus lectores sevillistas, por lo que aprovecho para darle las gracias por su petición. El texto lo podéis leer aquí).

miércoles, septiembre 14, 2011

PARTIDOS INOLVIDABLES Real Sociedad 2 - Barcelona 2 (1997-1998)

Remontarle un 0-2 al Barcelona no es tarea fácil, pero la de esta temporada 2011-2012 no es la primera vez que el equipo blaugrana sufre semejante correctivo en Anoeta. En la temporada 1997-1998 también consiguió dos goles de ventaja y acabó cediendo un empate. Era otro Barça. Era otra Real. Pero el resultado fue el mismo. 2-2. Y Anoeta lo celebró, como el pasado sábado, como un triunfo. Aquel Barça lo entrenaba Louis Van Gaal y llegó a San Sebastián como líder de Primera (acabó siendo campeón), pero después de dejarse remontar un 1-3 en Salamanca hasta perder 4-3. La Real, comandada por el alemán Bernd Krauss, era tercera en la tabla (su puesto final), después de una brillante racha de 17 partidos sin perder y de haber caído derrotada únicamente en el Nou Camp, una vuelta atrás, y en el Santiago Bernabéu, en la tercera jornada de Liga, con lo que en Anoeta seguía invicto. Alberto era el Zamora, con sólo doce tantos encajados. Luis Enrique, el Pichichi, con los mismos goles anotados. Era, a priori, todo un partidazo en la cumbre el que se celebró el 11 de enero de 1998.

El Barça siempre ha sido mucho Barça. Aquel se presentó en Anoeta con dos Balones de Oro como Figo y Rivaldo. Con Guardiola como capitán. Y con la colección de jugadores holandeses que se trajo consigo Van Gaal a Barcelona. El equipo culé dominó el partido. Las ocasiones más claras fueron de la Real, en la primera parte en las botas de Rekarte y Kovacevic, pero el control del fútbol parecía en poder de los blaugrana. Ya en el minuto 1, Rivaldo había avisado con un buen disparo, pero Alberto, en esta su mejor temporada en la portería de la Real, respondió de maravilla y evitó el gol. No puedo hacerlo casi media hora después. El 0-1 llegó en el minuto 29, con una jugada de tiralíneas que bien podría firmar el Barça actual. Guardiola metió un precioso balón a Anderson, su disparó lo rechazó Alberto y Luis Enrique, que aquel año tenía el olfato de gol desarrolladísimo, llegó antes que el guardameta y la defensa realistas para introducir el balón en la portería txuri urdin. Fue un jarro de agua fría, porque cuando llegó el gol el partido parecía ya más o menos equilibrado.

En la segunda parte, la Real parecía agotada por el esfuerzo sin premio de la primera. En el minuto 63, casi todos vieron acabado el partido cuando Rivaldo lanzó una falta e introdujo el balón en la portería realista sin que nadie la tocara. Todos, menos Alberto, que se había percatado de que el árbitro había decretado libre indirecto y que, por tanto, el gol era ilegal, por mucho que se enfadara Figo. Pero el 0-2 llegó igualmente, y lo hizo sólo siete minutos más tarde. Otra gran combinación colectiva del Barça, con la Real llegando tarde a la presión, permitió a Sergi galopar por su banda izquierda hasta el área y meter un precioso balón en paralelo a la línea de fondo que Anderson convirtió en gol. Sólo quedaban 20 minutos y parecía que la Real no tendría fuerzas para levantar el partido. Pero sólo lo parecía, porque aquella Real tenía unas increíbles dosis de motivación extra, sobre todo jugando en Anoeta. Krauss había puesto en el campo a De Paula por un desafortunado Cvitanovic y a Kühbauer por Gracia, dando más profundidad al equipo. El austriaco tuvo una buena ocasión de recortar distancias, pero la mandó a las nubes.

Así se llegó al minuto 82. Craioveanu alcanzó la línea de fondo y su centro atrás encontró un inusual rematador: Loren. El capitán realista reverdeció sus laureles de delantero y se quedó en el área buscando el milagro. Él puso la primera piedra para la remontada y recogió el balón con rapidez para llevarlo al centro del campo. Se mascaba el empate. El técnico alemán hizo su última cambio, más ofensivo todavía: Mutiu por Mild. La Real tenía cinco atacantes... y a cualquier otro como Loren que pasara por el área. En el minuto 88, Guardiola estuvo a punto de hacer un gol en propia puerta, pero Hesp lo pudo despejar a tiempo. Y así llegamos al minuto 89. Kühbauer lanza desde la esquina. Loren peina en el interior del área y el balón cae dentro del área de meta, en un espacio inmensamente grande para lo pequeña que en realidad es. Y allí aparece De Paula, que pone el pie para hacer el 2-2 y desatar el delirio en Anoeta. En los más de 26.000 espectadores que acudieron, en toda la plantilla de la Real. El enfado de Luis Enrique era descomunal. Ya no hubo más ocasiones de mover el marcador, pero aquel fue el clásico partido que, si llega a durar cinco minutos más, se queda en Anoeta.

Real Sociedad (Bernd Krauss): Alberto, Fuentes, Loren, Pikabea, Rekarte, Mild (Mutiu, 87'), Imaz, Gracia (Kühbauer, 70'), Cvitanovic (De Paula, 45'), Craioveanu y Kovacevic.

Barcelona (Louis Van Gaal): Hesp, Sergi, Bogarde, Abelardo, Reiziger, Guardiola, Celades, Luis Enrique, Figo (Roger, 87'), Rivaldo (Giovani, 72') y Anderson.

Goles: 0-1, minuto 29, Luis Enrique; 0-2, minuto 70, Anderson; 1-2, minuto 82, Loren; 2-2, minuto 90, De Paula.

Árbitro: Esquinas Torres. Tarjetas amarillas a Imaz y Luis Enrique.

Estadio de Anoeta, 26.400 espectadores.

El Diario Vasco: "Un punto de orgullo. Loren en el minuto 82 y De Paula en el 90 remontaron la ventaja azulgrana en un final trepidante, que premió la fe de los realistas".

Marca: "Barça: otra cantada. De Paula empató un choque el Barça dominaba por 0-2 a falta de ocho minutos para el final".

AS: "Otro final de manicomio. Los de Krauss remontaron un 0-2 en siete minutos y acabaron empatando".

lunes, septiembre 12, 2011

Agirretxe, el nuevo espíritu de la Real

Los únicos momentos de distracción que me permito viendo un partido de la Real son los que dedico a pensar qué voy a escribir en la crónica de dicho partido. No voy a engañaros, con el 0-2 del Barça vi el encuentro perdido. Finiquitado. Acabado. Y con la perspectiva de una severa goleada en contra si el Barça lo cerraba con el tercer tanto. No es lo que suelo pensar, lo habitual para mí es visualizar cómo, cuándo y gracias a quién se pueden producir las remontadas. Por mal que esté el partido, siempre veo una opción de sacar algo positivo. El sábado no la veía. El Barcelona estaba siendo tan insultantemente superior que no veía forma de hincarle el diente. Hasta que apareció Agirretxe. Cuando cogió, todavía en la primera parte, aquel balón caído del cielo y encaró a Fontás, pensé que esa era la manera. La jugada quedó en nada, porque Agirretxe cayó al suelo y el rechace de la defensa lo empalmó Illarramendi para chocar, de nuevo, con el cuerpo de Fontás. Pero ahí vi la manera. Cuando nada más empezar la segunda parte Agirretxe se hizo otra vez con el balón dentro del área, aguantó su posesión lo indecible y consiguió sacar un disparo que Valdés no pudo ni oler, yo vi gol. Vi la remontada. Vi el nuevo espíritu de la Real.

Ese disparo no entró (y me hizo pensar en la frase "la Real pudo meterse en el partido gracias a Agirretxe" que seguramente hubiera precedido al relato del 0-3, que por suerte nunca llegó), pero viene a resumir por qué la Real le remontó al todopoderoso Barcelona. Agirretxe es un jugador incansable. No porque presione o corra más que nadie, sino porque tiene una fe inquebrantable. Me acuerdo de cuando marcó su primer gol con la Real, cuando sólo tenía 17 años. Era la temporada 2004-2005. La Liga había terminado prematuramente, ya salvados y sin opciones de luchar por algo más cuando el Málaga llegó a Anoeta a tres jornadas del final. Amorrortu le dio 24 minutos al chaval. Justo cuando él salió al campo, llegó el 0-3. Él marcó en el minuto 81. Quedaban sólo nueve para el final y la Real tenía dos goles de desventaja, pero cuando lo celebraba no parecía estar diciendo que era su primer tanto en Primera, sino que había que ir a por el partido. En esos nueve minutos, dio una asistencia a Xabi Prieto que no acabó en gol de milagro y tuvo tiempo de disparar otra vez a puerta. Ese es el espíritu de Agirretxe. Ese es el espíritu de esta nueva Real, el que apenas se vio en la primera mitad ante el Barça pero que en el segundo acto permitió la gran remontada que protagonizó el equipo txuri urdin.

Cuando debutó había muchas esperanzas depositadas en Agirretxe, pero nadie hasta ahora se había atrevido a plasmarlas dándole galones en el terreno de juego. La Real no ha jugado con dos delanteros desde que él debutó en el primer equipo, lo que reduce sus opciones. En ese tiempo, el club fichó a Germán Herrera, Delibasic, Víctor, Abreu, Bueno, Tamudo, Llorente, Ifrán y Vela, además de dar la alternativa en el primer equipo a otro canterano, Díaz de Cerio. Y Agirretxe esperaba. Sólo en las dos últimas temporadas en Segunda jugó con cierta regularidad, y lo hizo por la lesión de Díaz de Cerio y porque Bueno llegó tarde y fuera de forma. Nadie confió en Agirretxe, a pesar de que él dio el paso adelante y se puso el 9 en la camiseta. Todas las pretemporadas parecía más fuera que dentro del equipo, y eso que en las dos últimas fue el máximo goleador. Todos los veranos y todos los inviernos sonaba el interés de algún equipo de Segunda. Y el ostracismo del año pasado hacía temer que a Agirretxe le pasara lo mismo que a Llorente, que tuviera que emigrar porque nadie en casa apostaba por él. O que a Díaz de Cerio, que después de una gloria muy breve en el primer equipo acabara en el olvido del fútbol.

Pero Agirretxe persevera. Y bien que me alegro de que lo haga, porque llevo años pidiendo oportunidades para él. Puede que no sea el mejor delantero del mundo, pero tiene unas cualidades que esperan que algún entrenador les sepa sacar partido. ¿Será por fin Montanier ese entrenador? Por ahora, con sólo dos partidos jugados, la cosa no pinta nada mal, porque uno mira a la clasificación de los máximo goleadores de Primera y ve al 9 de la Real codeándose con los más grandes, con delanteros internacionales, con Pichichis con Balones de Oro, de Plata o de Bronce. Y me alegro porque Agirretxe se merece estos momentos de gloria. Ahora está en su mano que sean más que unos simples momentos, que esto se prolongue durante todo la temporada. Durante muchas temporadas. No sé cómo acabará la historia, pero algo sí tengo claro: Agirretxe no se rinde. Menudo espíritu el suyo. Y menudos golazos los tres que ya ha marcado esta temporada.

sábado, septiembre 10, 2011

REAL SOCIEDAD 2 - BARCELONA 2 Brutal remontada de valor incalculable

A veces un punto vale más que seis o siete. El de hoy es uno de esos puntos. El Barcelona bailó a la Real en la primera mitad. Pero bien bailada. Pero al Barça le pudo lo que normalmente no le puede: la arrogancia. Y lo ha pagado porque la Real se ha sacado una sacado parte de quitarse el sombrero. Como el año pasado, creyó en la remontada. Incluso creyó en ganar. Era un 0-2 ante el campeón de Liga y de Champions. Se me ocurren pocas losas más pesadas que esa. Y la Real la ha levantado. Con orgullo, con ilusión, con fútbol, con categoría. Y con suerte también, por supuesto, porque no hay otra forma de protagonizar una remontada como ésta si no se tiene suerte. Y buscándola, por supuesto. Porque hoy la Real la ha buscado. Hoy la Real ha demostrado el valor que tiene su camiseta, su escudo, su historia, su sentimiento. Esta Real, jugando así, no perderá muchos partidos. Que los elogios no cieguen a este equipo, porque si se relaja puede caer cualquier día. Pero si tiene la capacidad de frenar al Barça durante dos temporadas consecutivas, el límite está en el cielo. Heroico. Brutal. Y eso que semejante felicidad nace de empate y después de los 45 minutos más frustrantes, los primeros, que se recuerdan en Anoeta. Fútbol.

Tirando de tópico, el partido ha tenido dos caras, separadas por el descanso. A ver cómo se le explica a quien no ha visto el encuentro que en la primera mitad el Barcelona le dio un soberano baño a la Real. Sólo en los primeros veinte minutos colocó media docena de balones a la espalda de una adelantada defensa txuri urdin, desnudando los problemas que puede ofrecer el planteamiento de Montanier, sobre todo ante los equipos más capaces como este descomunal Barça. Además, la presión del centro del campo no era del todo adecuada. Mariga no está, de momento, tan conectado al equipo como para entender qué necesita en cada momento e Illarramendi corrió mucho pero no siempre escogiendo la mejor opción. Los laterales se cerraban al centro, lo que también dejaba libres las bandas (se notó más por la derecha de Estrada), pero ni aún supo cerrar las acometidas blaugranas por el centro. Los de delante ni siquiera tenían la oportunidad de estar en el partido, pero Agirretxe se fajó de manera brutalmente incansable para bajar un par de balones, para dar siquiera un poco de oxígeno a la impotente defensa de la Real. Los goles del Barça, por desgracia para la Real, llegaron muy pronto muy seguidos. Minuto 9, Xavi. Minuto 11, Cesc. Protestados ambos, pero legales, como casi todas las jugadas culés.

Dichos goles fueron consecuencia de lo que se estaba viendo sobre el césped y no merece la pena discutirlo. La superioridad del Barcelona, a pesar del entusiasta arranque de la Real, era notable. Sobreslaiente en realidad. Cesc participó en los dos goles, abriendo la jugada del primero con el pase a Alexis, que fue quien dejó el gol en bandeja a Xavi, y marcando el segundo después de un despiste general de la defensa txuri urdin tras conseguir Bravo sacar un primer remate. 0-2, minuto 11. No creo que muchos pensaran que el partido no estaba cerrado y más que decidido. Se lo creyó también el Barça, que partió con una alineación extraña (Messi, Iniesta, Villa, Mascherano o Abidal en el banquillo), que se vio ya con los tres puntos. Se puso a tocar y a tocar. Sin prisa, con pausa. Esperando el inevitable tercer gol. Solo que ese gol no llegó. A pesar de que la Real llegó a rozar la desesperación en algunos momentos y con algunas faltas que cometió, había jugadores que no se desenchufaron en ningún momento. Y ahí quien se merece un monumento es Agirretxe. Esta vez jugando solo en punta, ofreció un recital de desgaste, de lucha, de pelea y de orgullo.

La Real no encontró el ataque en ningún momento de la primera mitad. La línea de tres centrocampistas (Illarramendi, Mariga, Zurutuza) no fue capaz de dar salida al balón, y los de arriba, salvo las intentonas de Agirretxe, no consiguió hilvanar jugadas de ataque. No pareció contribuir mucho la sorpresa que Montanier se guardó esta vez en la manga. Vela se quedó en el banquillo, porque los dos goles de Agirretxe en Gijón le garantizaron su titularidad, pero la gran novedad fue cambiar a los extremos de posición. Griezmann jugó por la derecha, Xabi Prieto por la izquierda, buscando que finalizaran jugadas, algo que no pudieron hacer. Partiendo de la base de que no era el día para juzgar la efectividad de esta solución técnica, lo cierto es que el cambio no produjo efecto alguno en el partido. O quizá sí, porque fue Xabi Prieto desde la izquierda el primer realista en tirar a puerta. Fue en el minuto 43, lo que da una idea de la impotencia con la que vivió la Real en la primera mitad. Ese primer chispazo pareció despertar a la Real, aunque los efectos no se vieron hasta después del descanso. Porque lo de la primera parte era duro. "No era el espíritu de la Real", confesó Montanier de lo que vio en el primer acto. Y es verdad.

La segunda mitad ofreció un cambio radical de escenario. En muchas cosas, pero sobre todo en lo que de verdad mueve el fútbol: el estado de ánimo. La Real salió dispuesta a remontar. O, al menos, a morir matando. Agirretxe tuvo una clara ocasión de gol a los dos minutos, que no cogió portería por milímetros y que si lo hubiera hecho se habría encontrado con un Valdés batido. El 9 de la Real encontró el gol diez minutos después. Un golazo, que recuerda al primero de los que marcó en Gijón. Un gol de nueve, nueve. De cabeza y superando a un defensor más alto. Y de los que devuelven la moral, los que convierten el estado de ánimo en un jugador más. Cuatro minutos después, la Real empató el partido en una jugada extraña. Villa lanzó un pase atrás sin ningún control. Ante la sorpresa de la defensa blaugrana, Agirretxe cazó el balón y encaró a Valdés. Le regateó. Puso el corazón de todos los realistas en un puño con una vaselina que Busquets intentó sacar, y de hecho sacó, con la mano. El balón se fue al larguero. Mateu Lahoz fue a señalar penalti mientras Griezmann marcaba gol. Al final, y sin que nadie sepa cómo ni por qué, el colegiado señaló gol y enseñó tarjeta amarilla al central, en lugar de decretar penalti y expulsión.

Es lo que tiene el siempre extraño arbitraje de Mateu Lahoz, que uno puede esperarse cualquier cosa. Incluso que haga una pared con Villa. Afortunadamente, el desaguisado que protagonizó, aunque a muchos les guste este tipo de arbitraje, no tuvo incidencia en el marcador más allá de esta jugada, que sentenció de una forma que en cualquier caso no parece demasiado reglamentaria. El 2-2 puso el partido en una situación extraña. El Barcelona se adueñó de nuevo del balón de una manera salvaje, pero, en realidad, daba la sensación de estar más cerca el 3-2 que el 2-3. Montanier trató de asegurar el partido, con Cadamuro por Xabi Prieto, Aranburu por Mariga y Vela por un exhausto Agirretxe. Todo parece más defensivo que lo que había sobre el campo, pero aún así parecía más cerca la victoria que la derrota. Incluso que el empate que ya reflejaba el marcador. No es decabellado decir que el Barça se fue vivo de Anoeta. Bravo sacó por abajo un buen balón a Messi y otro por alto centrado desde la banda derecha, pero no se vio demasiado exigido. La Real, en cambio, acabó el partido a lo grande, encerrando al Barça en su área en los últimos minutos a base de córners. Alves estuvo a punto de marcar en propia puerta quitándole el gol a Iñigo Martínez, que acto seguido tuvo otra buena opción de cabeza.

La verdadera medida de la gran remontada de la Real la dio Messi, tirándose en el interior del área de Bravo en el minuto 92, buscando el penalti salvador para el Barça. Mateu Lahoz, en la única decisión clara y sin discusión de todo el partido, le enseñó tarjeta amarilla al Balón de Oro. Qué mejor muestra de impotencia que sintió el equipo blaugrana por ver cómo el txuri urdin recuperó un punto y le hizo perder dos. Al Barça le pesó una arrogancia que no suele mostrar. No tanto por la alineación, porque ese Barcelona bailó a la Real en la primera mitad. Pero lo vio todo ganado. La Real, en cambio, no lo vio perdido. Agirretxe dio una exhibición a todos los niveles. Xabi Prieto sumó otra asistencia más, Griezmann comenzó a borrar los silbidos que escuchó en el amistoso de hace unos días por sus coqueteos con el Atlético de Madrid con un gol muy importante. Los cambios contribuyeron a la fortaleza del equipo. Y, sobre todo, la Real dio una lección de fe y orgullo absolutamente inconmensurable. Fue una remontada brutal, digna de todos los elogios que a uno se le puedan ocurrir. La Real arranca con cuatro puntos en dos partidos. Dos partidos que dejan mucho buenos y esperanzadores detalles. Y sumamos un punto con el que nadie contaba. Eso tiene, sí, un valor incalculable. Ahora, a seguir rentabilizándolo.

viernes, septiembre 09, 2011

PREVIA Real Sociedad - Barcelona. La nueva Real, ante su primer gran reto en Anoeta

Si los grandes equipos se miden por las grandes gestas, la nueva Real de Philippe Montanier se enfrenta a su primer gran reto (sábado, 18.00 horas, Anoeta, Canal +). Llega a Donostia el campeón de Liga y de Champions, el Barcelona de Pep Guardiola, y lo hace en mejores condiciones que el equipo que cayó derrotado hace unos pocos meses en el estadio realista. Poco o nada se sabe de los planes que tiene Montanier para frenar al que para muchos es el mejor equipo del mundo, el que la campaña pasada sólo perdió dos partidos en Liga. ¿Se mantendrá el juego de toque exhibido en Gijón y del que el técnico txuri urdin quiere hacer bandera o habrá una apuesta más defensiva para frenar el fútbol del Barcelona? ¿Será el día para creer definitivamente que Zubieta puede darnos la alegría de sacar de nuevo un equipo campeón con la apuesta por los jóvenes canteranos? ¿Verá Anoeta caer a todo un Barcelona dos veces seguidas en unos pocos meses? La respuesta se verá sobre el césped, en uno de los partidos con mayúsculas de la temporada, el primero de exigencia máxima al que hará frente Montanier en la Real.

Montanier tiene tres bajas para enfrentarse al Barça y la más sensible está en el lateral derecho porque es una de las elecciones que hizo el entrenador txuri urdin durante el verano. Carlos Martínez, expulsado en El Molinón, se pierde el partido por sanción, lo que deja a Dani Estrada la titularidad para esta jornada. Markel Bergara y Elustondo no estarán por lesión, pero de momento no han entrado en los planes de Montanier, con lo que el efecto de sus ausencias es menor. El primero está de baja desde el comienzo de la pretemporada, por lo que aún no ha jugado, y el segundo, de momento, no tiene sitio en el once por el talento de Illarramendi. Pero más allá de lo que nos digan las bajas y la lista de convocados (que llega el viernes por la tarde en lugar de al mediodía, como era costumbre con Lasarte), parece que va a ser complicado adivinar los planes del técnico francés antes de cada partido. Su comparecencia ante la prensa fue críptica y su anuncio tras ganar en El Molinón de que le gustan las sorpresas hacen augurar muchas dificultades en aventurar un once. Y más si tenemos en cuenta que el rival es el Fútbol Club Barcelona, dado que en el anterior club de Montanier, el Valenciennes, se comparó su fútbol con el del equipo de Guardiola.

Hay tres novedades en la lista. Las ausencias de Carlos Martínez y Elustondo estaban tan aseguradas como la inclusión de Mariga y Griezmann por primera vez en la temporada. El tercer relevo es significativo. Sale Sarpong, entra Cadamuro, aunque sus opciones de ser titular parecen remotas. Con las pocas pistas que hay, siquiera del esquema que pretende utilizar Montanier, aventurar un once es complicadísimo. En todo caso, sería toda una sorpresa que la portería no la ocupara Bravo, que la defensa no la formaran Estrada y De la Bella en los laterales, con Iñigo Martínez y Demidov en el centro, que Illarramendi y Mariga no fueran dos de los tres centrocampistas y que Xabi Prieto y Vela no ocuparan dos de los puestos de ataque. El resto es una incógnita. Si Montanier mantiene el 4-3-3, lo normal es que Zurutuza complete el centro del campo (Aranburu y Rubén Pardo esperarían en el banquillo, aunque ojo a la posibilidad de que el chaval campeón de Europa con España debute a lo grande), mientras que Agirretxe (bigoleador en Gijón), Ifrán y Griezmann se juegan el último puesto del ataque. Si hay cambio de sistema, el baile de puestos y nombres es impredecible.

Anoeta registrará un lleno para recibir al campeón. Hay expectación por ver al equipo por primera vez en la temporada, después de que la primera jornada (contra el Atlético de Madrid) fuera aplazada por la huelga. En el tramo final de la temporada pasada, la Real acumuló cuatro partidos consecutivos sin perder en Anoeta, con tres victorias (una de ellas precisamente ante el Barcelona) y un empate (en la última jornada ante el Getafe, resultado que servía a ambos equipos para seguir en Primera). La victoria en Gijón en el partido inaugural de la Liga 2011-2012 aupó a la Real a la cuarta posición de la tabla, por lo que defiende plaza de Champions ante el campeón continental. El Barcelona llega con casi todas sus estrellas, sólo tiene a Piqué de baja y ha incluido a Puyol en una lista de 20 jugadores. El equipo de Pep Guardiola suele sufrir en los partidos que juega después de las fechas FIFA, pero aún así saca más de la mitad de los puntos posibles en esas jornadas. Anoeta es uno de los tres únicos campos de Primera en los que ha jugado Messi sin anotar un gol, por lo que la parroquia realista se agarra a la que la estadística se prolongue aún más.

A pesar del altísimo nivel del Barcelona a lo largo de toda su historia, la estadística de sus partidos en San Sebastián es favorable a la Real. 64 han sido los encuentros ligueros disputados entre ambos equipos, todos ellos en Primera División, 25 se saldaron con victoria txuri urdin, 17 tuvieron color blaugrana y 22 acabaron en empate. La Real sólo ha conseguido ganar al Barcelona en dos de sus últimas diez visitas en Anoeta. Excepción hecha del partido de la pasada campaña, el anterior triunfo txuri urdin data de la inolvidable temporada 2002-2003, cuando dos goles de Kovacevic obraron la remontada (2-1). La mayor goleada de la Real es el 4-1 que logró en las temporadas 30-31 (con goles de Cholín, Mariscal y dos de Bienzobas), en la que el conjunto realista quedó tercero en la Liga, y 87-88 (Górriz, Bakero y dos de Zamora), en la que los de Toshack alcanzaron el subcampeonato. El Barça es uno de los pocos equipos de cierta tradición histórica que pueden decir que la mayor goleada lograda en San Sebastián se produjo en Anoeta y no en Atotxa. Fue el 0-6 de la campaña 2000-2001, con los seis goles logrados en la primera mitad y con Javier Clemente como técnico realista.

La pasada campaña, Anoeta fue el único campo en el que el Barcelona fue vencido como visitante. Su otra derrota liguera se produjo en la segunda jornada, en el Camp Nou y ante el Hércules. La Real necesitaba ganar para preservar el histórico récord de 32 partidos sin perder de la temporada 79-80 y para sumar tres puntos que al final resultaron vitales para lograr la permanencia. El equipo de Martín Lasarte hizo un partido generoso, de mucho esfuerzo y de gran inteligencia táctica. Un Barcelona que reservó a algunos jugadores por estar en medio de su semifinal europea contra el Real Madrid apenas pudo llegar a la portería de Bravo, aunque en el único error de la defensa Thiago consiguió adelantar a los de Guardiola en la primera mitad. La Real no se descompuso y siempre pensó en la remontada. Ya en el segundo acto, Ifrán hizo el empate recogiendo en el interior del área un balón servido por Griezmann. Pudo recuperar la ventaja el Barcelona si no se hubiera anulado un gol legal a Milito. El 2-1 llegó de penalti. Zurutuza fue trabado por Mascherano y Xabi Prieto se colocó en los once metros. No falló. Y la Real ganó. Una victoria gloriosa y grande, más importante de lo que entonces creímos para garantizar la permanencia.

martes, septiembre 06, 2011

AQUELLOS MARAVILLOSOS CROMOS. Francisco Javier Urruticoetxea, Urruti

Cuando uno piensa en un jugador que haya vestido las camisetas de la Real Sociedad y del Fútbol Club Barcelona el nombre que viene a la mente de forma irremediable es el de Urruti. El de Francisco Javier Urruticoetxea. Y no porque sean sus actuaciones con la camiseta txuri urdin las que le hicieron pasar a la historia, porque eso le sucedió más con el Barça que con la Real, sobre todo con aquel penalti que paró en Valladolid en la temporada 1984-1985, dándo así la Liga a su equipo. Fue el día en que el periodista Joaquim Maria Puyal gritó aquello de "Urruti, t'estimo". En aquel momento, el guardameta cumplía su cuarta temporada defendiendo la portería blaugrana, tras haber pasado otras tres en la del Espanyol (cuando era Español). Allí había llegado después de cinco campañas formando parte de la primera plantilla de la Real. El cromo corresponde a la temporada 1974-1975. ¿Y por qué es tan importante la figura de este portero como para recordarla aquí y ahora? Porque es uno de los grandes ejemplos de cómo debe avanzar la Real.

Urruti era un gran portero, un ejemplo de la maravillosa factoría de guardametas que durante años fue la cantera de la Real. Pero tuvo que salir del club porque llegó un chaval más joven y con más cualidades que él. Un tal Luis Miguel Arconada. Y por eso Urruti fue traspasado al Espanyol. Antes de eso había jugado la nada despreciable cantidad de 79 partidos defendiendo la portería txuri urdin, compartiéndola nada menos que con Pello Artola. Con Urruti bajo palos, la Real se clasificó por primera vez para la Copa de la UEFA en la temporda 72-73. Y con él en esa posición jugó su primera eliminatoria europea, en la campaña siguiente, contra el Banik Ostrava. No deja de ser irónico que fuera en la UEFA, contra el Liverpool, cuando Andoni Elizondo decidió dar la alternativa a Arconada en el lugar que venía ocupando Urruti hasta entonces. Urruti llegó a la internacionalidad cuando ya jugaba en el Espanyol y sólo jugó cinco partidos con la selección española. ¿Quién le cerró el paso? Arconada, por supuesto. Estuvo en tres Mundiales, como suplente del realista (en España 82), antes de Miguel Ángel (en Argentina 78) y después de Zubizarreta (México 86). Zubi fue, de hecho, el guardameta que le suplió en el Barça al retirarse.

Cuando la tragedia se llevó la vida de Urruti a los 49 años, lloró más el barcelonismo que el realismo, pues allí, en la Ciudad Condal, fue se convirtió en leyenda. Perdió la vida el 24 de mayo de 2001, en un accidente de tráfico que sufrió volviendo a casa después de ver con unos amigos la final de la Champions que disputaron el Bayern y el Valencia. Sólo unos días después, el 4 de junio, Real Sociedad, Barcelona y Espanyol jugaron un torneo triangular de carácter amistoso para recordar al guardameta donostiarra. El Barça fue el triunfador. La Real empató a cero sus dos partidos de 45 minutos cada uno y su portero, ironías de la vida, fue Asper, el primer extranjero que se situó bajo palos con la camiseta txuri urdin. Urruti, pese a ser parte importante de la historia del Barcelona, también lo es de la trayectoria de la Real. Es un ejemplo de cuando el territorio guipuzcoano era en aquellos años el mejor y mayor vivero de porteros de la Liga española y de cómo la cantera de Zubieta debe funcionar, dando paso a sus jóvenes talentos aún quitándole el sitio a jugadores muy buenos. Como era el caso de Urruti, quien supo triunfar lejos de la Real.

jueves, septiembre 01, 2011

El milagro de Arteta

Cerrado el mercado de fichajes, y sin entrar a valorar el potencial de la plantilla con la que se queda la Real (para mí, notable y bastante mejor de lo que algunos creen a poco que rindan los dos fichajes), hay un aspecto muy curioso que no ha salido reflejado en la rueda de prensa que ha ofrecido hoy el director deportivo del club, Loren. La Real es uno de los dos equipos de Primera División que no ha gastado ni ingresado un solo euro este verano. El otro es el Racing de Santander, que ha fichado un jugador más que el realista, tres, y ha dado la baja a dos más que el conjunto txuri urdin, seis. Dos fichajes han llegado a San Sebastián, Vela y Mariga, ambos en calidad de cedidos, por lo que no ha habido que desembolsar cantidad alguna. Y cuatro jugadores se han marchado, Diego Rivas, Tamudo, Labaka y Sutil, todos ellos con la carta de libertad bajo el brazo y sin cobrar traspaso alguno por ellos. Curiosamente, dejamos solo al Racing en esta categoría por un ingreso inesperado: el traspaso de Arteta al Arsenal, procedente del Everton, dejara en las arcas realistas 1,2 millones de euros. Deportivamente, igual nos seguimos tirando de los pelos por aquel fracaso, pero al menos dejó dinero. Y lo sigue dejando.

Loren viene siendo un blanco tan fácil como habitual desde que asumió la dirección deportiva del club hace ya más de tres años. Desde ese momento, se han producido algunos fichajes ruinosos (Necati, Dramé, Jonathan Estrada o Songo'o serían los más claros, Sarpong está ante la última oportunidad de no ser incluido en ese grupo) que le han puesto en el disparadero tanto como las malas relaciones que ha tenido con quienes han dejado el club (Lillo no ha querido hablar de él, Diego Rivas o Tamudo le han tachado públicamente de mentiroso). Rompiendo una lanza a su favor, hay que mirar la procedencia de los dos fichajes de este verano (Inter y Arsenal) para darnos cuenta de que la exigencia ha subido sin necesidad de que esto suponga un coste mayor para las arcas del club. Insisto, la Real no ha gastado un euro en fichajes incorporando dos jugadores de equipos de élite europea y mundial, y, estando todavía en los albores de la temporada, no creo que haya muchos que piensen que la plantilla es peor que hace un año. Eso tiene mérito, y es justo reconocerlo. A veces somos demasiado destructivos con lo que tenemos, incluso aunque se tenga razón en la crítica.

Y eso que tampoco soy precisamente un fan de Loren. Me chirrían muchas cosas, pero sobre todo el tema de los porteros, porque ahí somos reincidentes y pardillos. Hace dos temporadas, Loren se plantó en la sala de prensa de Anoeta y sentenció que el club quería vender a Bravo y Riesgo. A los dos. Que Zubikarai era la apuesta del club y que necesitábamos hacer caja con dos de los mejores activos que teníamos, el chileno y el canterano. Me pareció muy bien por una simple cuestión de necesidad. Y seguro que habría salido bien, pues Eñaut respondió y, por las lesiones y ausencias de Bravo y Riesgo, se convirtió en el portero del ascenso. Pero todavía a estas alturas, y teniendo en cuenta la anunciada y escasa cantidad de dinero que pretendíamos recaudar con ambos, no me explico cómo es posible que ambos continuaran. Fue un fracaso sin paliativos de la dirección deportiva. Pues bien, esta pretemporada hubo otro nuevo anuncio de Loren sobre los porteros. Zubikarai iba a salir cedido, pues Bravo es el titular indiscutible. Y Toño Ramírez se quedaría como suplente. Loren no ha conseguido colocar a Eñaut. Ni tampoco a Toño, pues al comprobar la imposibilidad de buscar acomodo al primero se ha intentado ceder al segundo. Dos fracasos muy similares como para no tenerlos en cuenta.

Y luego está, volviendo a ese detalle con el que comenzaba, el hecho de que no producimos dinero con jugadores que no nos sirven, a diferencia de la mayoría de los equipos de nuestro entorno. Ahí se nos está marchando una opción de mejorar, por poco que sea, la salud de las arcas realistas y mantener la competitividad con nuestros rivales directos. Hay que tener en cuenta que Sutil y Labaka tenían contrato en vigor, y simplemente se les dio la baja sin negociar con nadie. Y es por esto que mi apuesta es la de renovar los contratos de jugadores que puedan ser interesantes deportivamente pero también a los que se pueda encontrar acomodo en otros clubes previo pago de un traspaso. No sé si tal y como está el mercado se habría podido sacar algo de los cuatro jugadores que dejaron la Real (Rivas se ha marchado a un equipo de Segunda y Tamudo firmó por el Rayo casi al final del periodo de fichajes), no lo digo sólo por este verano, pero no estaría de más sondear esos terrenos. Al final, da la sensación de que perdemos siempre. El Betis ha ganado 2,7 millones este verano. El Sporting, tres millones. El Betis, 2,7. El Rayo, 1,5. El Zaragoza, 700.000 euros. ¿La Real? Cero. Menos mal que Arteta nos va a dejar 1,2 millones de euros. Pero esos milagros no llegan todos los años. Sería bueno que lo tuviéramos en cuenta.

martes, agosto 30, 2011

Iñigo Martínez, subconscientes y virtudes

Después de ver el partido, el primero de esta temporada aunque fuera la segunda jornada, tenía claro el jugador que quería destacar. Podría hablar de los dos goles de Agirretxe y de las ganas que tenía de que protagonizara un partido así en Primera, ya que le he defendido a capa y espada y he pedido a gritos oportunidades para él. Podría hablar de Illarramendi, pero ya ha acaparado todos los elogios y ya le conocíamos por sus fugaces apariciones de la pasada campaña y de todos los buenos augurios de quienes le venían siguiendo en el Sanse. Podría hablar del paradón de Bravo, todo un déjà vu de cómo empezó la temporada pasada que sirvió para evitar el 1-0. O de la clase de Xabi Prieto, que suma otra asistencia más para su estadística. O del inmenso trabajo de Zurutuza, sobre todo en la segunda parte y muy poco destacado en las crónicas del partido. Pero de quien quería hablar era de Iñigo Martínez. ¿Lo malo? Que después de leer hoy en As este comentario, no puedo empezar como quería.

"Iñigo Matónez". Así aparece, tanto en la edición impresa como en la digital de este periódico, el nombre del central de la Real en el análisis arbitral que hace de la jornada el ex colegiado Urizar Azpitarte. Lo leo y lo releo. Podría pensar que es una errata, pero la errata sería "Martónez", no "Matónez". Y entonces, como la ingenuidad la perdí hace mucho tiempo, creo que la causa de que esto haya aparecido tal cual en un periódico de tirada nacional es una traición del subconsciente. Muy malo siempre el subconsciente. A esta hora, esta enorme falta de respeto (al jugador, a la Real y a todo lector del diario) no ha sido corregida de la edición digital. Sorprende que nadie en la redacción del periódico se haya leído su propio periódico para darse cuenta de algo así. Bueno, no, no sorprende. No sorprende porque a nadie parece preocuparle lo que nos suceda a 18 equipos de la Primera División (y el comentario que he dejado para destacar su error, directamente ha sido censurado). Y esto, con ser una pequeña anécdota, es en realidad una demostración más. Ese error no se tendría con un jugador del Barcelona o del Real Madrid. Y si se tuviera, se armaría un escándalo cruzado entre los periódicos de una y otra ciudad. Como es Iñigo Martínez el protagonista, ni se arregla el error. Estupendo.


En fin, a lo que iba. Iñigo Martínez ha cosechado elogios por su actuación en El Molinón. Elogios merecidísimos, de eso no hay duda. Gran colocación, todo un coloso por arriba, contundente a la hora de entrar, inteligente para sacar el balón y asumiendo más responsabilidad incluso que Demidov. Todo eso ya se ha dicho. Yo me quedo con dos detalles más. Del primero algo se ha mencionado, pero el segundo parece haber pasado inadvertido y me parece que merece ser destacado. En primer lugar, me quedo con su primera intervención seria en el partido, cuando salió a cortar un balón que conducía en carrera André Castro. Ni la más mínima duda en el central txuri urdin. Metió el pie con fuerza y colocó su cuerpo para recibir el impacto. Y salió indemne, al contrario que su rival. Sin hacer falta, a pesar de la protesta generalizada de El Molinón e incluso de Manolo Preciado. Advirtiendo a todo atacante del Sporting que ahí estaba él. Y sin amilanarse lo más mínimo de ahí en adelante Me impresionó ese aplomo en un debutante. Todos tenían otras virtudes, pero no recuerdo a Mikel González, Ansotegi, Labaka o Pikabea lanzando mensajes tan contundentes en su debut con el primer equipo.

Pero es el segundo detalle el que más me ha impresionado, por novedoso. Minuto 67 de partido. Paradas Romero señala el penalti de Carlos Martínez sobre Botía (otro inciso para referirme a la nota de As; si Urizar ve penalti por un derribo con la pierna izquierda, cuando el lateral navarro entró con la derecha, me reafirmo en que no veo nada claro que haya infracción, por justa que sea la roja si lo pita) y es Iñigo Martínez el jugador que sale corriendo, desde el área pequeña y en dirección al árbitro, para protestarlo con vehemencia. Fue una explosión de rabia y carácter, dos virtudes más que añadir a lo futbolístico que ya había mostrado para entonces Iñigo Martínez. Llevo unos años diciendo que a la Real le falta un Karpin, le falta su carácter. ¿Puede ser que al fin lo haya encontrado, al menos en parte, en las formas de este chaval de 20 años que hace solo tres días que debutó en Primera División? Iñigo lo tiene todo para convertirse en un central que marque época, si él progresa y la Real le cuida. De cualquiera de las formas, tengo muchas ganas de ver su rendimiento ante el Barcelona. Una enorme prueba de fuego para un central que, de momento, ya me tiene encandilado.

domingo, agosto 28, 2011

SPORTING 1 - REAL SOCIEDAD 2 Zubieta manda

La Real Sociedad de Philippe Montanier empieza ganando. Y eso, por sí solo, ya es una gran noticia. Que además sea un triunfo fuera de casa, y teniendo en cuenta la deficiente trayectoria como visitante que tuvo el equipo en la segunda parte de la pasada Liga, mejora aún más el logro. Si además se hace resistiendo con diez jugadores durante media hora, la cosa es ya de sobresaliente. Y si a ese hermoso cóctel se añade que fue el talento producido en Zubieta el que propició en buena medida el triunfo, la sonrisa en el rostro del aficionado txuri urdin es completamente inevitable. Zubieta manda. Dos goles de Agirretxe, asistencias de Carlos Martínez y Xabi Prieto, partidazos de los dos canteranos que ya son por derecho propio titulares en este equipo, Iñigo Martínez y Asier Illarramendi. No todo fue bueno, como no podía ser de otra forma en un primer partido de una Liga, donde todavía hay vicios de pretemporada e indicios de que falta trabajo por hacer. Pero empezar ganando es siempre una noticia fantástica, más aún teniendo en cuenta que la temporada ha comenzado con una huelga y que ahora se para de nuevo para las selecciones.


La Real ha cambiado. No en todo para bien, pero ha cambiado. Era eso lo que se pretendía con el cambio de entrenador y la primera señal, por tanto, tiene que entenderse como positiva. Hacía mucho tiempo, pensando en la Primera División y no en el periplo de tres años por Segunda (aunque se podría recordar algún que otro tramo de ese paso), que el equipo txuri urdin no dominaba con tanta claridad la posesión de balón lejos de Anoeta. Hacía mucho que el equipo no mostraba tanto aplomo en la circulación de balón. O tanta determinación en defensa, diciéndole al rival que por aquí no se pasa. No obstante, los pros conllevan contras. En una de las primeras jugadas del partido, De la Bella se sintió asombrosamente solo en la defensa de una jugada por su banda. Y es que la Real no está tan atrás como solía, no sólo con Lasarte sino también con Lillo, con Coleman y no digamos con Lotina. El peligro, parece, estará en los laterales. En ataque, las transiciones son buenas, rápidas y veloces. Y de clase. Pero siguen siendo pocas. No tuvo apenas ocasiones de gol la Real, pero un porcentaje de acierto como pocas veces ha visto el equipo en fechas recientes permitió volver de El Molinón con los tres puntos debajo del brazo.


Montanier dice que le gusta dar sorpresas y la primera la ofreció en Gijón. Agirretxe fue titular. Hasta ahí, la sorpresa es relativa, ya que el canterano es el máximo goleador de la pretemporada e Ifrán, con sus declaraciones de esta semana, parece haber perdido algunos peldaños en el escalafón de la vanguardia txuri urdin. Pero Agirretxe jugó por la izquierda, dejando a Vela el lugar más adelantado del equipo. Aunque no es su puesto, funcionó mejor el cambio para Agirretxe que para Vela, que sí se había ofrecido a jugar de 9. El resto, lo previsto. En defensa, Carlos Martínez ganó la partida a Estrada, aunque habrá que ver en qué lugar le deja su expulsión en El Molinón y su lamentable ausencia ante el Barcelona por sanción. En el centro del campo, Aranburu toma ventaja con respecto a Elustondo, y el capitán demostró que ya le ha cogido el pulso a lo que Montanier quiere de su centro del campo aunque pareciera el más desconectado del 4-3-3 de Montanier en los amistosos de verano. El técnico francés, en todo caso, tiene ya tres líderes indiscutibles, los tres son de Zubieta y dos de ellos son incorporaciones al primer equipo: Xabi Prieto, Illarra e Iñigo Martínez. En sus hombros descansa el juego de la Real, tanto ofensiva como defensivamente. Los tres brillaron en Gijón.


El partido no fue excesivamente bueno. Muchas imprecisiones, algo de corre calles durante bastantes minutos y muy pocas ocasiones de gol. Bravo desbarató la mejor del Sporting con una preciosa estirada sobre la línea en un saque de esquina (¿sigue siendo el balón parado una asignatura pendiente para la Real? La respuesta, que de momento parece afirmativa, vendrá en los próximos partidos). Buena noticia que el chileno recupere la buena forma de la primera vuelta de la temporada pasada, después de no haber destacado demasiado en la Copa América. La respuesta de la Real fue de categoría, con el jugadón del 0-1. Xabi Prieto recibe por su banda, Carlos Martínez le dobla, centra al área y Agirretxe, con un movimiento maravilloso de 9 de toda la vida consigue desmarcarse y cruzar un hermoso cabezazo al palo derecho de la portería sportinguista. El gol dio paso a los mejores minutos de la Real, los de más control del juego, los de mayor seguridad defensiva. El Sporting rondaba el área realista pero era incapaz de entrar. Lo impidió el gran trabajo de todos, pero sobre todo de un inconmensurable Iñigo Martínez, que ya forma con Demidov una gran pareja defensiva.


En la segunda parte, el Sporting salió más decidido en busca del gol, pero ocasiones claras generó muy poquitas. Cuando más apretaba el Sporting, aunque sin buscar demasiado las cosquillas a Bravo (insisto en el partidazo de Iñigo Martínez e Illarra, que se multiplicó para llegar a todas las parcelas del campo), llegó el 0-2. Esta vez el pase fue desde la banda izquierda. De la Bella cruzó el balón hasta la zona derecha del ataque txuri urdin. Xabi Prieto (suma ya su primera asistencia de la temporada, después de haber sido el tercer mejor pasador de la anterior Liga) hizo una magistral dejada de cabeza a Agirretxe, que llegaba al segundo palo con ventaja para cruzar una preciosa vaselina con la testa imposible de detener. Otro señor gol. Y otra vez de Agirretxe. El 9 de la Real comienza la temporada de forma inmejorable y demuestra que, al menos, mereció un poco más de confianza por parte de Lasarte. Que sus dos goles llegaran jugando desde la banda izquierda casi se puede considerar anecdótico, y más teniendo en cuenta lo desconectado que estuvo Vela del juego y del equipo durante todo el partido.


La situación más clara que generó el Sporting llegó a balón parado. Otro error, un error ya visto la temporada pasada y también en la pretemporada. Carlos Martínez se vio abandonado en el segundo palo marcando a Botía, pero por detrás, incapaz de alcanzar el balón de ninguna de las maneras antes de un disparo que no llegó a producirse. ¿Penalti? Nadie lo protestó mucho, ni siquiera su protagonista txuri urdin, pero lo vi riguroso, porque da la sensación de que el jugador local tenía más ganas de forzar la pena máxima que de marcar un gol prácticamente imposible de evitar, a bocajarro delante de Bravo. La jugada dejó una penalización máxima pero, eso sí, justa si se señala el penalti, la tarjeta roja a Carlos Martínez. Ironías de la vida, tras 38 jornadas de la temporada 2010-2011 sin sufrir una sola expulsión, sólo ha hecho falta un partido para jugar con inferioridad en la 2011-2012. El Sporting no falló, con lo que los veinte minutos finales recuperaron el sufrimiento de no hace tanto tiempo, el de los partidos de marcador ajustado. ¿La diferencia? La que dijo Montanier, la seguridad absoluta que estaba mostrando la Real. El Sporting apretó, pero el 1-2 no llegó a estar en peligro prácticamente en ninguna jugada.


Que el primer movimiento de Montanier para cubrir la expulsión de Carlos Martínez fuera colocar a Zurutuza de lateral derecho da idea de los galones que ha dado a Illarra en el centro del campo. Parece más factible colocar al mediocentro más defensiva en el puesto de un defensa expulsado, pero el francés no lo hizo así. Illarra es intocable, sea de 4 o de volante, pero intocable. La mayor similitud entre Montanier y Lasarte está en el retraso en hacer los cambios. La primera sustitución debió de llegar antes, para frenar el intento de asedio del Sporting. Después, Ifrán sustituyó a Agirretxe, pero el uruguayo pareció tan desconectado como Vela (que fue el último sustituido, éste en un descarado cambio defensivo para apuntalar la defensa con Mikel González). No parece la mejor manera de empezar para Ifrán, después de haber generado polémica con sus declaraciones del pasado jueves, en las que habló de salir cedido si la Real decide incorporar a un delantero más. El puesto en esta Real se tiene que ganar sobre el césped, no en los despachos ni fuera del terreno de juego. Que Griezmann e Ifrán hayan pretendido otra cosa en esta pretemporada es una mala noticia.


En cualquier caso, la Real comienza ganando y ojo a la forma en que lo ha hecho. Dos de los canteranos nuevos fueron los mejores, evidenciando que echarse las manos a la cabeza en la Real por la falta de fichajes es exagerado. En el once inicial de la Real faltaban, al menos, dos llamados a ser titulares, Griezmann y Mariga, sin contar a Llorente, un delantero que tendría que marcar muchos goles si las dolencias físicas le respetan. Y con buena imagen, rocosa en defensa y de calidad en el toque. Tres puntos como visitante para empezar son una espléndida noticia y un buen colchón para afrontar con tranquilidad la visita a Anoeta del Barcelona, que se producirá dentro de dos semanas. Montanier arranca con buen pie, con bastantes luces en su inicio (la mayoría procedentes de Zubieta) y alguna que otra sombra, normal por otra parte en un arranque de competición en el que la precisión en el pase, y más en un esquema que quiere basarse en el toque, no es la todavía la necesaria. Pero hay que tener claro desde ya que las jugadas de estrategia necesitan una mejor inmediata para no encajar tantos goles como la temporada pasada. Con todo, tres puntos. La Real, arriba. Y Agirretxe, codeándose con los mejores goleadores de la Liga. No está mal, nada mal.

jueves, agosto 25, 2011

PREVIA Sporting - Real Sociedad. Arrancando en frío

Arranca la Liga (sábado, 18.00 horas, El Molinón) y lo hace en frío por culpa de la huelga que se llevó por delante la primera fecha del calendario. Hace mucho que no se habla de fútbol (en la Real todavía se está hablando de fichajes y, de momento, poco del once que pueda inaugurar la era en el banquillo txuri urdin de Philippe Montanier) y es así como arranca la competición. Será un arranque exigente en un campo con mucho significado para la Real y con el fantasma del mal rendimiento como visitante en la segunda vuelta de la temporada pasada, lo que convierte al encuentro en una buena prueba de fuego para el nuevo equipo de Montanier. Porque nuevo es, jueguen o no sus nuevos fichajes. Nuevo en cuanto a nombres, en cuanto a la forma de jugar y, quizá, en sus objetivos, aunque eso lo dictará el devenir de la competición. Arranca por fin la Liga, y eso es una buena noticia. Ojalá no pasé factura hacerlo en frío y en un partido que no es tan de relumbrón como los de Atlético y Barcelona en Anoeta.


La primera convocatoria de Montanier ya marca las primeras pistas de cómo será la Real 2011-2012. Y la primera gran noticia que depara la lista es la inclusión de Pardo entre los 18 elegidos. El campeón europeo sub-19, aunque no parece que apunte a titular, consigue hacerse un hueco en la primera plantilla desde el inicio gracias a que Mariga se queda fuera por lesión. De esta forma, la Real debutará con cuatro caras nuevas. Además de Pardo, se hacen ya un hueco en el primer equipo Asier Illarramendi, Iñigo Martínez y Carlos Vela. Y lo más probable es que estos tres sí formen parte del primer once incial que escoja Montanier. Con las ausencias también se pueden sacar conclusiones. Ansotegi se perfila como el cuarto central de la plantilla y Cadamuro, al menos de inicio, tendrá pocas probabilidades de entrar en el once. Las ausencias por lesión de Markel y Mariga dificultan las conclusiones en el centro del campo y la de Griezmann en la vanguardia. Pero que falte Llorente es también muy significativo.


Bravo es seguro en la portería y sería muy extraño que la defensa no la formaran Carlos Martínez por la derecha, De la Bella por la izquierda y Demidov e Iñigo Martínez en el centro. La variante con más posibilidades puede ser que Estrada juegue en el lateral, pero Charly parece el favorito para debutar de inicio. En el centro del campo, Illarramendi y Zurutuza parecen seguros. La duda está entre Aranburu y Elustondo. De entrar Elustondo, Illara adelantaría su posición. En la segunda línea de tres, la más ofensiva, Xabi Prieto parece el más seguro de todos. Vela tiene muchas opciones de salir de inicio, probablemente como delantero centro, lo que podría dejar el carril izquierdo para Ifrán, tal y como lo ha probado Montanier durante la pretemporada. Sarpong parece una opción de menos peso. Agirretxe, a pesar de ser el máximo goleador de los partidos del verano por segundo año consecutivo, parece tener su destino inicial en el banquillo, aunque también podría ser titular y que Vela se desplazara a la banda izquierda.


La historia dice que El Molinón es un campo en el que la Real puntúa con cierta frecuencia pero menos de lo que cabría esperar del escenario en que el equipo txuri urdin ganó su primera Liga. Entre Primera y Segunda División, el equipo txuri urdin ha rendido 43 visitas, de las cuales ha vencido en diez y empatado en otras tantas. Las 23 restantes han sido derrotas. Todos los triunfos y ocho de los empates han llegado en la máxima categoría. Y es que en Primera la Real no cae como visitante ante el Sporting desde la temporada 1993-1994, cuando fue derrotada por 3-2. Desde entonces, la Real ha sacado de allí tres victorias y dos empates. En este periodo de tiempo sí se produjo una derrota, pero fue en Segunda División, la primera de las tres campañas que jugó la Real en la categoría, la 2007-2008, por 1-0. La victoria más abultada de la Real en Gijón fue el 2-4 de la temporada 1992-1993, con dos goles tanto de Luis Pérez como de Uría. La mayor goleada sportinguista es el 6-2 de la 77-78 (López Ufarte de penalti y Satrústegui hicieron los tantos de la Real), y muy cerca está el 5-2 en Segunda de la 63-64 (ambos goles realistas, de Eceiza).


La última vez que Sporting y Real se vieron las caras fue la pasada temporada, la 2010-2011, y en Primera División. Y el equipo txuri urdin entrenado por Martín Lasarte logró una contundente y merecida victoria por 1-3. Fue un partido clásico, duro y disputado, donde la Real fue mejor en casi todo, pero sobre todo en pelea y en fútbol. Se adelantó el Sporting en el minuto 3, con un gol de Gregory, aprovechando una calamitosa marca en un córner. Pero la Real reaccionó rápido. Xabi Prieto hizo el primero culminando un precioso pase de tacón de Llorente tras saque largo de Bravo. Justo antes de acabar la primera mitad, Griezmann hizo una genialidad de regate sobre la línea de fondo y cedió el balón a Zurutuza que, al segundo intento, hizo su primer gol en Primera División. El Sporting dominó en la segunda mitad, pero fue incapaz de superar la magnífica defensa de la Real, que mató el partido en el descuento con el 1-3, obra de Aranburu tras otra maravilla de Xabi Prieto. Fue un partido intenso que Paradas Romero estuvo muy cerca de cargarse con las exageradísimas 58 faltas que señaló.

El día que los juveniles solventaron la huelga

En una de las huelgas del fútbol español, jugadores juveniles solventaron la ausencia de los profesionales. Fue el 9 de septiembre de 1984, en la primera de las dos jornadas de paro que decretaron los jugadores españoles. En la segunda de esas jornadas en las que no tendría que haber habido fútbol, un juez impidió que los juveniles volvieran a jugar. Pero quedó un día para la historia, un día en el que la Real, como todos los equipos de Primera División, saltó al campo para jugar un partido oficial de la máxima categoría sin sus jugadores profesionales. Sin la mayoría de ellos, al menos. Dos sí estuvieron sobre el césped, el portero Elduayen y Txiki Begiristain. Ambos tenían una circunstancia muy peculiar, y es que contaban con permiso del servicio militar, por lo que no tenían capacidad de hacer huelga. Alberto Ormaetxea, con la ayuda de Carmelo Amas, decidió alinearles por ese motivo. Ellos fueron los únicos profesionales de la Real sobre el verde de Atotxa aquel día, y ellos arroparon a un equipo formado por jugadores del Sanse y del juvenil que se enfrentó a los integrantes del Atlético Malagueño, entonces disfrazado de Málaga para esta única ocasión.

De entre los que jugaron, además de los dos que ya eran jugadores del primer equipo, destacan dos nombres. Loren se enfundó por primera vez la camiseta del primer equipo, la primera de las 411 que lo haría a lo largo de su carrera, desde que en la temporada 1986-1987 se convirtiera por derecho en miembro de la plantilla. El otro debut más o menos destacado fue el de Martín Begiristain. No es que hiciera una gran carrera en la Real, pero jugó 19 partidos con el primer equipo hasta la temporada 88-89, en la que abandonó el club. Uno de esos partidos fue la final de Copa de 1987, donde marcó uno de los penaltis de la tanda que dio el título al equipo txuri urdin. Además, aquel día debutó con la Real Alberto Albistegi, aunque después se marchó a La Coruña para hacer carrera en el Depor, para acabar volviendo a la Real en el verano de 1993. Ese fue el mismo destino de José Luis Ribera. Este encuentro con el Málaga fue el único que jugó con el primer equipo, al que regresó como segundo entrenador con Miguel Ángel Lotina, en la temporada del descenso a Segunda.

Según la crónica de Mundo Deportivo, sólo 250 aficionados pagaron una entrada por ver este partido. El resto, hasta los 6.000, fueron socios. Y encima el árbitro no estuvo, digamos, afortunado. Un día extraño, pero un día histórico.

domingo, agosto 21, 2011

Un fútbol de vergüenza

Cada día que pasa, más gracia me hace aquel mantra acuñado hace ya bastantes años de que la española es la mejor Liga del mundo. Nunca lo he pensado de su fútbol, a pesar de que aquí jueguen algunos de los mejores del mundo, pero es que organizativamente estamos a años luz de otras competiciones, en especial de la inglesa, modelo y referencia para cualquiera. La huelga que vivimos este fin de semana, que puede continuar dentro de una semana y quién sabe hasta cuando, es una muestra más del desbarajuste en el que nos movemos. Nadie, absolutamente nadie, se ha preocupado de que la Liga se pueda celebrar con normalidad. Nadie. No, no me voy a posicionar ni con la Liga de Fútbol Profesional ni con la Asociación de Fútbolistas Españoles. Los dos, imagino (y digo imagino porque el hartazgo que me produce esta situación me ha llevado a dejar de escuchar sus argumentos con especial atención), tendrán su parte de razón y su parte de cerrazón. Lo único que sé es que este fin de semana, en el que debía celebrarse la primera jornada de Liga, el balón no rueda por los campos de fútbol. Y quien paga eso, como siempre, es el aficionado.

Yo me siento estafado. Sigo una pretemporada con vistas a la fecha en la que va a empezar la Liga. Mido lo adecuado de la fecha en la que llegan los fichajes en función de cuándo comienza la competición. Evalúo las opciones de empezar bien o mal el campeonato sabiendo el orden en el que voy a jugar contra cada uno de los rivales. Planeo los viajes en función de las fechas que depara el sorteo en el mes de julio. Y ahora me dicen que no se juega esta semana ni la que viene. Me amenazan con un paro indefinido. Todo lo que hemos hablado durante la pretemporada pierde ahora valor. Los estados de forma ya no cuentan. Los planes sin Griezmann. Las tardías llegadas de Vela y Mariga. La preparación planeada por Montanier. Nada vale ya. O, al menos, su valor ha cambiado. ¿Y qué han estado haciendo durante el verano estos señores que ahora se reúnen o no, se critican y se vilipendian, figuran ante las cámaras como los que mandan en este cotarro? ¿Por qué nadie se ha preocupado de solucionar este problema cuando tenía solución?

Miro al fútbol español y no veo más que situaciones vergonzosas. Veo a los dos grandes pegándose e insultándose cada vez que juegan entre sí. Veo una competición que no arranca por una huelga que no termino de comprender y que no afecta a quienes verdaderamente pueden vivir la cara más negra del deporte, pues en Segunda B y Tercera se está jugando con normalidad. Veo una Supercopa a dos partidos, jugándose uno a la inaceptable hora de las once de la noche. Veo unos árbitros oscurantistas y poco preparados. Veo una Copa vilipendiada y dirigida, con privilegios para los grnades. Veo clubes arruinados a los que se permite aplazar deudas y seguir gastando millonadas en fichajes mediante recovecos legales de dudosa aplicación. Veo que se premian las triquiñuelas, desde presentar un césped en condiciones perjudiciales hasta lanzar balones al campo cuando se va ganando. Veo que cuando se han dado pruebas de compras de partidos a nadie le ha interesado investigar. Veo tantas cosas que me avergüenzan que a veces no sé ni por qué sigo la competición. Bueno, sí lo sé. La sigo por la Real. Porque son ya muchos años y porque tengo el corazón txuri urdin.

¿Y la Real qué pinta en toda esta historia de la huelga? En apariencia, no mucho. Si en el tema de los derechos de televisión el club sí se significó abiertamente para defender una postura minoritaria, aquí sus jugadores no han tenido mucho protagonismo. Algo han dicho, hablando de situaciones de impago en otros clubes, pero no demasiado. La verdad, ya no sé si eso es bueno o malo. Al menos en Zubieta se ha tenido la decencia de parar en estas jornadas de huelga y no tener siquiera entrenamientos, porque la situación en otros lugares es de vergüenza. Los que juegan competición europea no han dejado de entrenar. A ver quién es el listo que le dice al entrenador del Villarreal, del Atlético, del Sevilla o del Athletic que no quiere entrenar, que quiere hacer huelga jugándose en unos días el pase a la Champions League o a la Europa League. Otros, como el Barça, directamente jugarán un partido, el Trofeo Gamper. Los estadios ni se abrirán, impidiendo jugar a cualquier profesional que quiera ejercer su derecho y no sumarse a la huelga. O al club de celebrar el partido alineando juveniles, algo que ya se ha hecho. Huelga extraña esta.

¿Consecuencias? A mí me gusta la doctrina Lasarte de empezar la Liga con un rival fuerte y en casa. Me gustaba arrancar contra el Atlético de Madrid. Y me encantaba la idea de hacerlo sin el goleador que han fichado por 40 millones de euros y con el cansancio de tener que disputar la previa europea. Eso ya no existe. Ahora se supone que podemos empezar fuera, en Gijón. O incluso contra el Barcelona en Anoeta, un Barcelona que logra el tiempo de rodaje y entrenamientos que no hubiera tenido de empezar hoy la Liga en Málaga. Para el club se avecina tormenta como no se juegue ese tercer partido que ya no será tal contra el campeón de Liga, porque, recordemos, fue declarado medio día de ayuda al club y ese dinero ya se ha recaudado. ¿Y si la Liga tiene menos jornadas al final? ¿Habremos perdido dos jornadas en el fortín de Anoeta? Porque fechas no hay muchas para recolocar estos partidos no celebrados. Navidad y poco más. Pero recordemos que los futbolistas en España tienen vacaciones en estas fechas, un privilegio al que no parece que vayan a renunciar. Claro, como es cuando los espectadores pueden ir a verlos, no se juega. Como ahora en agosto. Y es que el perjudicado es siempre el aficionado, ese en el que nadie piensa pero al que luego todos apelan cuando las cosas van mal. Esto es un fútbol de vergüenza.

lunes, agosto 15, 2011

Con confianza

Cuando escucho lamentos sobre el rendimiento de la Real en el inicio de una Liga cualquiera o el comienzo es realmente para echarse a temblar, siempre recuerdo el inicio de la campaña 1991-1992. En las cinco primeras jornadas de Liga, la Real perdió cuatro partidos, empató a cero el otro y sólo anotó un gol. Sin embargo, aquel equipo txuri urdin, entrenado por Toshack, acabó ganando 16 partidos y en la quinta posición, lo que le dio el billete para jugar en la Copa de la UEFA de la siguiente temporada. Todavía estamos a mediados de agosto y con la competición sin comenzar, así que a los más agoreros les pediré que mantengan ese recuerdo, no vaya a ser que la Real de Montanier no arranque bien la Liga. No lo digo porque piense que eso va a suceder, al contrario, sino porque hay un pesimismo en el ambiente, quizá el mismo sobre el que en su día alertaron Coleman o Lillo, al que no termino de verle una justificación clara. Cada uno es como es y no voy a decirle a nadie cómo tiene que afrontar la temporada o evaluar la pretemporada, pero la historia es caprichosa y siempre nos da ejemplos para desmentir sensaciones. Al fin y al cabo, esto es fútbol.

Anda la gente preocupada, como decía, por la pretemporada que ha hecho la Real. Y tengo otro recuerdo al que agarrarme, aún más elocuente que el de la mencionada Liga 91-92. En la pretemporada de la campaña 2002-2003, el equipo txuri urdin, entrenado por Raynald Denoueix, jugó cinco partidos y sólo ganó uno, 3-0 al Numancia, entonces en Segunda División. Lo demás fueron empates. A cero con Osasuna y Pachuca, a un tanto con el Eibar y a dos con el Atalanta. No creo que haga falta recordar cómo finalizó aquella Real la Liga, con aquel histórico subcampeonato que debió ser la tercera Liga txuri urdin, o cómo deleitó a Anoeta durante toda la temporada. Teniendo en cuenta que en la campaña anterior se había conseguido la salvación por los pelos (con destitución de Toshack incluida, en descenso y a falta de ocho jornadas para el final del torneo liguero), los resultados de la siguiente pretemporada no despertaron mucha ilusión precisamente en aquel verano de 2002.

Ahora tampoco parece que estemos muy sobrados de eso, de ilusión. Se habla más de lo que falla que lo de lo que funciona. Y yo, sinceramente, tengo mucha confianza en la Real. Es cierto que hay problemas, y dos me preocupan especialmente: la falta de gol y la fragilidad en las jugadas a balón parado. Sobre todo la segunda, porque se trata de una continuación de lo que vimos la temporada pasada. Ahí tiene trabajo Montanier. ¿Que falta gol? Los tantos llegarán, que nadie se preocupe. Hay muchos jugadores que en pretemporada no han marcado que garantizan un buen número de celebraciones en la Liga. Llorente, Xabi Prieto o Griezmann, que no han marcado en la pretemporada (el galo ni siquiera ha jugado), aportarán goles y los goles darán puntos. Los otros dos delanteros del equipo, Agirretxe e Ifrán, están en condiciones de ofrecer buenos datos anotadores. Y falta por ver la aportación en este apartado de Zurutuza, Illarramendi (siete en 93 partidos con el Sanse) o del fichaje del centro del campo, si es que finalmente llega como se da por seguro.

La falta de fichajes es otra de las razones para la falta de confianza que parece tener mucha gente en la Real 2011-2012, aunque ahí nunca parece acertarse. Si se ficha, se cierra al camino a los canteranos; si no se ficha, los canteranos no bastante. En todo caso yo nunca diré que la plantilla txuri urdin es perfecta o que no pueda mejorarse, incluso dentro de los parámetros económicos y deportivos en los que se puede mover el club. Pero de ahí a considerar absolutamente imprescindible fichar a dos o tres jugadores para que este equipo pueda aspirar a algo, siquiera a la permanencia, va un trecho. Creo que la Real ha mejorado algunas cosas del año pasado. Creo que no estamos valorando en su justa medida el plus de calidad que nos va a dar Illarramendi en el centro del campo, la efectos beneficiosos del sistema de juego en el esquema defensivo (más balón, menos llegadas del rival) o el rendimiento que puede dar un centro de la defensa que cambia por completo con respecto al año pasado. Ahí falló la Real de Lasarte, en el elevadísimo número de goles que encajó y ahí hay cambio. Tampoco creo que estemos teniendo en cuenta que la Real ha hecho la pretemporada sin Griezmann y casi sin Bravo.

Lo que Montanier ha mostrado en la pretemporada invita a pensar que el once inicial de la Real en la primera jornada de Liga ante el Atlético de Madrid (que estoy seguro que se va a disputar en la fecha prevista y sin huelgas de ningún tipo), será el que formen Bravo en la portería, Carlos Martínez (para mí, supera sin duda a Estrada) y De la Bella en los laterales; Demidov e Iñigo Martínez en el centro; Illarramendi, Zurutuza y el fichaje (si no lo hay o si no llega en condiciones, apuesto por Aranburu antes que por Elustondo, por mucho que éste haya jugado más en pretemporada) en la primera línea de tres; y Xabi Prieto, Ifrán (aunque ha sido muy egoísta en alguna jugada y me da que eso no ha gustado a Montanier) y Agirretxe o Llorente (éste es el único puesto en el que albergo dudas) en la vanguardia. ¿Confío en ese equipo? Ciegamente. Si no comete errores en las jugadas a balón parado, si se cree que tiene calidad para ganar a cualquiera en Anoeta o lejos de su estadio, si la gente le da un poquito de confianza, entonces creo que estamos en disposición de arrancar la Liga con buen pie. Y si no, hay ejemplos de sobra para que no nos pongamos nerviosos. Pero no olvidemos que con confianza se juega mejor. Y se gana más.

viernes, agosto 12, 2011

"Entender mi vida sin la Real es imposible"


Cuando se marcha un jugador de la Real, y más cuando es uno que ha estado largos años, me gusta echar la mirada atrás. Ver las fotografías que tengo de él. Rememorar los recuerdos que tengo sobre él en el campo. El que se marcha ahora es Mikel Labaka, casi siete años después de que debutar en el primer equipo, el 24 de octubre de 2004, en Anoeta y frente al Mallorca. Y por el tipo de jugador que es tanto como por el puesto que ocupa en el campo, es difícil recordar sus mejores actuaciones. Es más fácil recordar aquel gol de Kovaevic, aquel pase de De Pedro, aquella cabalgada de Zamora, aquella parada de Arconada. Pero un central... Qué difícil lo tiene un central para entrar de una manera nítida en la memoria del aficionado, tan selectiva siempre con lo bueno y mucho menos con lo malo.

Y es que, puestos a recordar una jugada, a Labaka le recuerdo por un instante negativo, el penalti que le hizo a Ronaldo en el Santiago Bernabéu, en el partido de los seis minutos que puso final al suspendido por aquella falsa amenaza de bomba. Triste, ¿verdad? Que de siete años en el primer equipo la primera imagen que me venga a la memoria sea una que costó una derrota a la Real en un partido tan significativo. Que no se me interprete mal, no estoy criticando a Labaka. Ni mucho menos. Es, en realidad, un lamento por el poco brillo que pueden tener jugadores de determinados puestos, sobre todo el de central. Y es que, sabiendo todos que eran magníficos centrales, no sé si muchos serían capaces de recordar un partido concreto de leyendas como Górriz o Kortabarria.

Labaka no ha llegado a esa altura, eso lo sabemos todos. Pero es un jugador que ha vestido la camiseta de la Real durante siete campañas con mucha más asiduidad de lo que muchos piensan. Son 181 partidos, y eso supone 25 partidos por temporada, una buena media para alguien que nunca ha llegado a ser ni una de las estrellas ni uno de los fijos del once inicial. Es más si hay una temporada en la que ha jugado poco fue, precisamente, en la del descenso, con lo que el efecto negativo que tuviera aquello en su trayectoria queda bastante minimizado. En su rueda de prensa de despedida, ha dejado una frase que resume lo que es Mikel Labaka. "Entender mi vida sin la Real es imposible", ha dicho. Es una frase que, creo, podemos decirla sin temor a equivocarnos muchos de los que sentimos la Real, incluso sin haber jugado jamás un partido oficial con la camiseta txuri urdin. Oírla en la despedida de un canterano, me reconforta más de lo que seguramente se puede imaginar desde más allá del dominio realista.

Tengo mucho respeto por los jugadores que salen de la cantera y se hacen un hueco en el primer equipo sin estar llamados a marcar una época. Despectivamente, se suele decir de ellos que no tienen el nivel exigible para jugar en Primera División. Yo no estoy de acuerdo. Para vestir la camiseta de la Real con solvencia e incluso con un notable rendimiento nunca ha sido necesario ser un portento en esto del fútbol. Por ejemplo, a Real ha jugado partidos europeos con jugadores como Mikel Antía, Igor Jauregi, Iñaki Alaba, Javier Guruceta, Xabier Bengoetxea, Juan Antonio Mentxaka, Luis Fernando Dadie, Carlos Martínez, José Miguel Zuñiga, Luciano Iturrino... ¿Forman parte del panteón dorado de la Real? No. ¿Se merecen aún así el cariño de la gente por su trabajo? Desde luego. Vestir la camiseta de la Real no sólo les hace merecedores de ello. Además, les da un plus. Porque es la camiseta que siempre quisieron vestir.

Labaka no ha sido el mejor central que haya pasado por la Real. Evidentemente. Su marcha es ley de vida. Ha subido del Sanse un potrillo que está en condiciones de superar sus condiciones. Y se va. Así funciona el fútbol. Así tiene que funcionar la Real. Sobra decir que le deseo a Mikel Labaka la mejor de las suertes en el Rayo Vallecano, y tengo que reconocer que es una pequeña gran satisfacción que su destino esté en Primera División, categoría a la que rara vez se marchan esos jugadores que no tienen sitio en la Real (lo que, en definitiva, acaba afianzando la teoría, para mí demasiado cruel, de que son malos porque no podrían jugar en otro equipo del nivel del nuestro). Y por quedarme con un buen momento, me quedo con el gol que marcó en Huesca, para empatar aquel partido ante un muy nutrido grupo de aficionados realistas. Sí, me quedo con eso.

Es curioso recordar ahora que Labaka debutó en la Real cuando ya tenía 24 años. La misma edad que tiene en este instante Alex Albistegi, que también ha dejado el club, aunque con menos bombo que el central. Normal, ha vestido la camiseta txuri urdin 180 veces menos que Labaka. Y la verdad es que siento también su marcha. La siento porque es uno de esos canteranos que me despertó ilusión en su momento. He defendido muchas veces a Lillo, y si ese entrenador vio en él algo especial es porque algo había. Una lesión se cargó sus opciones de jugar en la Real, porque después ya no ha sido capaz de subirse a ese tren. Sólo jugó un partido con el primer equipo, el último de la temporada del ascenso, en Elche. Y encima perdimos, resacosos como estábamos de celebrar el ascenso. Está claro que en esta vida también hay que tener un pelín de suerte para triunfar y Albistegi no la ha tenido. Ojalá las cosas le vayan mejor de aquí en adelante.

martes, agosto 02, 2011

Entradas y salidas

A esto me refería cuando hace unos días decía que la Real ya tenía fichajes. Me refería, ente otros, a Rubén Pardo. Si se confirma lo que se vio ayer en la final de la Eurocopa Sub-19, tenemos otro centrocampista espectacular que está en condiciones de jugar en el primer equipo. No infravloremos ni un ápice lo que ha conseguido este chaval de Logroño (a pesar de que el comentarista de Cuatro-Telecinco Ramón Fuentes se empeñara en llamarle "donostiarra" durante toda la retransmisión; ya sabéis que entre quienes sólo saben hablar de Madrid y Barça, "donostiarra" equivale a "realista", como bien sabe Xabi Alonso, aunque ahora ya se hayan aprendido que es tolosarra), porque la Real no ha tenido a muchos jugadores entre las selecciones españolas que se proclamaron campeonas de Europa de la categoría. Asier Riesgo, Zubiaurre, Elustondo y Markel Bergara son quienes ostentan ese título. Además de ellos, Gaztañaga, que ahora está en el Sanse, fue campeón continental sub-16 en 2008 y Aitor López Rekarte lo fue sub-21 en 1998. Poco bagaje en realidad para una cantera tan espléndida como la de txuri urdin.

Pardo, además, ha brillado, y por eso todos tenemos que felicitarnos y felicitarle. Además del recital que dio durante toda la final, sobre todo en la segunda mitad y en la prórroga, cuando se libró de lastres defensivos del planteamiento inicial de la selección española, participó en los tres goles del equipo. Disparó en el primero, tras el rechace de un corner, antes de que Aurtenetxe desviara el balón. Inició la jugada al primer toque del segundo. Y dio el pase del tercero. Los más entusiastas ya han puesto el nombre de Xabi Alonso en la misma frase que el del Rubén Pardo. Ya empezamos con las comparaciones, por supuesto siempre injustas pero que sirven para hacerse a la idea de lo que podemos esperar. Yo vi a un futbolista casi hecho y de fuerte carácter, con gran toque de balón, de preciso pase en largo, que cubre una gran cantidad de terreno y que hasta tiene buen disparo y lo intentó en varias ocasiones. También perdió el balón que dio origen al primer gol checo. Pero qué partidazo. Qué futuro. Y qué presente, porque estará con el equipo en Italia para los tres últimos amistosos de la pretemporada.




Allí ya no estará Sutil, que ha dejado de ser jugador de la Real. Lo cierto es que me quedan sensaciones extrañas con esta marcha. Quizá muchos no lo vean como una de las grandes gestas de la historia txuri urdin, pero fue Sutil quien marcó el gol de la permanencia la pasada temporada. Fue el héroe de aquel día. Y fue su último partido en la Real. No sé si es una salida muy digna, pero, no nos podemos llevar a engaño, también era esperada. Como se espera también la de Labaka (no hay sitio para tanto central y da la sensación de que Iñigo Martínez se ha ganado ya con creces una plaza en el primer equipo) y la de Albistegi. Me da mucha pena que este chaval no llegue a triunfar de txuri urdin, porque, sin haberle visto demasiado, reconozco que Lillo me dejó expectativas muy altas cuando confió en él antes de que una lesión de rodilla le truncara el futuro profesional tan drásticamente. El caso es que sospecho que en el centro del campo sobra más gente, sobre todo si Pardo confirma en Italia lo que ha demostrado con la selección española. No sé si sobrará ahora o si eso lo veremos durante la temporada. Pero no hablo de Ros, no, que el potrillo parece que seguirá en el Sanse. Veremos qué pasa en las próximas fechas.



Sobre la salida de Sutil, me quedan más dudas. Me ha sorprendido muchísimo que deje la Real con la carta de libertad. No suele ser lo habitual, desde luego, y menos cuando queda un mes para el cierre del mercado. Muy claro debían de tener los regidores realistas que no se podía sacar ni un euro con su traspaso para tomar esa decisión. Mejor para Sutil, desde luego, que así ha podido elegir destino sin ataduras, y ojalá tenga suerte en Murcia. También deben tener muy claro en las oficinas de Anoeta que Griezmann no dejará finalmente la Real (o que sí se va a fichar a alguien que ocupe la banda izquierda), porque si no es difícil entender que Sutil sea el primero en salir. Y muy claro deben tener igualmente que Sarpong puede dar más que el año pasado. Cierto es que sus características son diferentes a las del resto de hombres de banda del equipo. Pero también es cierto que Sutil superó con creces a Sarpong en su primera temporada. Ambos fueron fichajes de esos que ahora se llaman de la dirección deportiva, no de un entrenador u otro. Pero da la sensación de que la confianza en uno y en otro no ha sido la misma. Lástima por Sutil, pero ojalá le sirva de toque de atención a Sarpong, que tendría que estar ante su última oportunidad.

lunes, agosto 01, 2011

Las implicaciones de la decisión de Griezmann

Antoine Griezmann acapara desde hace unos días la actualidad de la Real. Y el caso es que, lejos de verlo como una serpiente de verano que anime el informativamente escaso panorama futbolístico (y más en una época de crisis en la que los equipos invierten poco), me parece un tema interesante, porque ofrece muchos ángulos desde el que mirar, algunos de los cuales no se han querido tocar ni siquiera de refilón. Creo que hay consenso, al menos entre los aficionados, en asumir que la culpa del embrollo sólo la tiene Griezmann. Si realmente se quiere ir de la Real, no será el primero ni el último. Tampoco en expresarlo públicamente. Aquí me salgo de la opinión políticamente correcta: yo soy de los que prefiere escuchar eso de boca del jugador. Es lo que he alabado siempre, por ejemplo, de Claudio Bravo, un futbolista que jamás ha escondido que vería con buenos ojos dar el salto a un grande. Yo no quiero declaraciones de amor eterno que se trunquen sin más a la mínima oferta económica, que casi siempre será mayor que la de la Real. Quiero compromiso y seriedad.

La diferencia entre Bravo y Griezmann, y es ahí donde se equivoca por completo el francés, es en las maquinaciones públicas. Y se equivoca, no por lo que pueda conseguir económica o deportivamente en el Atlético de Madrid, sino porque si acaba quedándose en la Real (que es lo más probable) va a tener a la gente mucho más de uñas con él y con su comportamiento. Además, aquí falla algo. ¿Griezmann rechaza irse al Barça y cree que el Atlético es un grande? Desde luego que no lo entiendo, y me encantaría que alguien le hiciera esa pregunta en una entrevista o en la primera rueda de prensa que dé en Zubieta a su regreso. Recuerdo a Bernd Krauss diciendo que el Atlético no es lo que desde la esfera de la Real (o de sus jugadores) se tiene que ver como un equipo irrestible, cuando desde el Manzanares se intentó fichar a Kovacevic en el verano de 1999. Darko tenía una lista de equipos a los que la Real no pondría trabas para traspasarle y el Atlético no era uno de ellos. Se acabó marchando a la Juventus de Turín, uno de los grandes del fútbol mundial. Sin faltar al respeto al Atlético en ningún momento, ese es el baremo a seguir.

La verdad es que, pese a todo, no hay caso a menos que el Atlético suba considerablemente su oferta (y por considerablemente entiendo al menos doblar los siete millones de euros que ofreció). Estoy de acuerdo con Montanier en que hay una parte de las declaraciones de Griezmann que tranquilizan. Dice que todo está en manos de la Real, y la Real no sólo no necesita vender sino que tiene el control de la situación. El jugador tiene contrato, y no acaba el próximo verano, lo que podría acuciar al club a traspasarle. Tiene una cláusula de 30 millones de euros, lo suficientemente alta como para que prácticamente nadie pueda plantearse su pago. La oferta que le han presentado es insuficiente (y mucho menor que la que, según se dice, presentarían por jugadores como Osvaldo) y, además, el Atlético de Madrid tiene dinero en caja por la venta de Agüero. ¿Que quieren a Griezmann? Que lo paguen. Como el Barça pagó por Kodro, el Valencia por Karpin (¿no recuerda ese deseo de irse de Griezmann al error que cometió Karpin de sobrevalorar su futuro en el Valencia? Más sobre esto en unas líneas), la Juve por Kovacevic o el Liverpool por Xabi Alonso.

En cuanto a la decisión de Antoine, y aquí es donde vuelvo al ejemplo de Karpin, reconozco que me descoloca. En Anoeta es un ídolo desde el principio. Y ser un ídolo implica que todo lo bueno que hace encuentra un eco muy grande, pero también que todo lo malo se perdona con mucha más facilidad. Griezmann ha tenido momentos de sus dos temporadas en el primer equipo en los que ha experimentado cierto bajón físico y futbolístico. Por supuesto, eso no empaña su notable actuación de ambas temporadas y nadie se lo reprochó. Pero si cree que en el Vicente Calderón esas cosas van a pasar inadvertidas, se equivoca. El del Atlético de Madrid es un público muy cambiante. Anima a su equipo sin cesar, pero modifica sus ídolos con mucha facilidad. Que se lo pregunten, sin ir muy lejos, a De Gea, Kun Agüero o Forlán. Yo vi a Griezmann menguar en Getafe desde el momento en que recibió aquella monumental pitada por besarse la ikurriña de la camiseta. Una descomunal primera mitad dio paso a una inane segunda. ¿Está preparado Griezmann para enfrentarse a un público local hostil? Y, aunque lo esté, ¿ha pensado en esa posibilidad al decir que quiere jugar allí?

Y la mayor duda que me queda está en los motivos del francés para hacer las declaraciones públicas que ha hecho. Lo fácil es pensar que no hay razón alguna y que el Atlético de Madrid (que ni siquiera le garantiza el fichaje o le ha convertido en su única y mejor opción; pugna con Diego) está enredando o que su representante anda malmetiendo en busca de una buena comisión, pero no consigo quitarme de encima la sensación de que puede haber algo más. Y es ahora cuando me acuerdo de las formas del club que he criticado en casos anteriores y que temía que dejaran poso. Griezmann ha visto cómo se cesaba al entrenador que le dio la oportunidad de jugar a la Real, habiendo conseguido los objetivos y con contrato en vigor con explicaciones no del todo claras. Y ha visto cómo no se renovaba a jugadores como Diego Rivas (¿por su buen feeling con el ex presidente Badiola?) y Tamudo (a pesar de que se le apuntó que sí renovaría y al que después se comunicó que no sería así en vísperas de un trascendental partido). ¿Quizá ha sentido que eso podría ocurrirle a él en el futuro? Por supuesto, Aperribay y Loren dirían que nada tienen que ver estos casos. Y quizá tengan razón. Pero la posibilidad de que sí guarden relación me inquieta.