sábado, enero 17, 2015

REAL SOCIEDAD 0 - RAYO VALLECANO 1 La autodestrucción de la Real sigue imparable

Markel se marchó lesionado.
La Real sigue en una senda de autodestrucción que empieza a tener visos de ser imparable y cayó en Anoeta ante un Rayo Vallecano de un nivel también bajísimo pero que decidió el partido de la única forma de que la Real no pudiera hacerlo: a balón parado. El equipo txuri urdin no juega a nada, ahora incluso menos que con Jagoba Arrasate en el banquillo, y la fortaleza defensiva que sí se ha conseguido con el escocés no sirve de nada si cuesta un mundo perforar la portería contraria. Lo peor de todo es que, semana tras semana, el equipo evidencia unos signos de falta de trabajo que hacen cuestionarse los entrenamientos a puerta cerrada o el juego al escondite de la convocatoria, porque el resultado es paupérrimo en todos los casos, y eso es algo que se ve de una forma alarmante en las jugadas de estrategia, continuamente despreciadas por un equipo que cuenta en sus filas con Pardo, Granero, Prieto, Chory, Canales o Vela, jugadores con buen toque que desperdician estas jugadas una y otra vez. Y el Rayo marcó de córner, mal defendido, claro. No es ya que la autodestrucción continúe, es que no se le ve el final todavía con 19 partidos por delante.

A Moyes la táctica del despiste le empieza a resultar un tanto superflua, porque su confianza en los mismos jugadores siempre hace que se pierde la utilidad de esconder sus cartas. Salvo problemas serios, da la impresión de que Rulli, Iñigo, De la Bella Markel, Granero, Xabi Prieto, Canales, Vela y Agirretxe van a tener plaza fija. Con el lateral diestro y el otro puesto de central habrá que esperar algo más porque normalmente Moyes no los ha tenido a todos disponibles, con lo que su elección es más bien por descarte. Lo que ya empieza a ser un tanto desesperante es que dé igual lo que salga o con que actitud lo haga, porque el resultado futbolístico es paupérrimo por defecto. Algunos días con más acierto, como el del Elche, algunos con más corazón, como el del Barcelona, pero Moyes todavía no ha dirigido un buen partido de la Real, aunque la mejoría en defensa con respecto a la etapa anterior sea algo que los datos refuerzan con mucha facilidad. Es verdad que la plantilla no la ha hecho él y que muchos vicios son heredados, pero el escocés está en la obligación de aportar algo más ya.

De esta forma, el espectáculo que ofrecieron Real y Rayo fue sencillamente deplorable, especialmente en una primera mitad infumable. Un fútbol insulso, aburrido, sin garra y sin objetivos claros, un movimiento de balón sin sentido y sin instinto, con una Real no ya abusando sino viviendo literalmente del patadón (y ahí Rulli, de momento, no se acerca al acierto que podía tener Bravo) de una forma casi intolerable, y un Rayo completamente incapaz de convertir su mayor dominio de la pelota en alguna jugada no ya con peligro sino con el más mínimo criterio en las inmediaciones del área realista. Puestos a destacar algo de la Real, es fascinante ver las opciones que puede tener un equipo cuando sí coloca a un delantero centro, puesto que Agirretxe peleó, bajó balones e incluso gozó de un par de ocasiones decentes, a pesar de no poder coronar su partido con algo de acierto. Pero eso es todo lo que el equipo no ha tenido con Finnbogason en el campo. Y también merece ser destacado una semana más Aritz Elustondo, demostrando que hay filial del que tirar vista la incapacidad creativa absoluta que hay en el primer equipo.

Hasta ahí lo reseñable. En el páramo futbolístico que fue la primera mitad, aderezado por un Melero López empeñado en convertir en falta cualquier mínimo roce y que todavía no se sabe por qué no amonestó con amarilla el corte en falta que hizo el Rayo de un contragolpe lanzado por Vela en el último minuto de la primera mitad, la Real tuvo las mejores ocasiones. Agirretxe estuvo cerca del gol en dos opciones, la primera fabricada por él mismo, escorado hacia un lado, con una preciosa maniobra hacia dentro y la segunda con un disparo desde la frontal, ambas repelidas por Toño. Vela tuvo también su opción, pero su disparo acabó en córner. El Rayo no disparó hasta el minuto 40, pero en el tramo final probó en dos ocasiones más a Rulli. El guardameta argentino tuvo que detener primero en dos tiempos un disparo de Trashorras y a continuación Manucho se mostró como un delantero torpe al no meter el pie para rematar un balón a puerta vacía, todo un regalo para una Real que ya se veía por debajo en el marcador. En la contra, Granero disparo desde fuera del área pero su lanzamiento no cogió portería.

Ese último minuto, frenético, fue lo único en el primer acto que respondió al partido atractivo y abierto que se podía intuir con la visita del Rayo. Y la segunda parte no sólo no supuso una mejora, al menos desde el punto de vista de una Real desconocida y sin soluciones, sino que ahondo en la enorme impotencia que provoca el equipo de Moyes en una grada ya tan cansada que vive el paso de los minutos en silencio, sabedora de que no hay nada por lo que emocionarse. Y eso que hubo un atisbo de reacción cuando realizó el único cambio posible para que la Real tenga por fin algo de fútbol: entró Pardo y se retiró Markel, aunque la decisión no fue futbolística sino médica, pues el titular sufrió un problema en el tobillo en la primera mitad y no aguantó más. Pero fue salir el riojano y el equipo txuri urdin se reactivó. Con él en el césped, el Rayo se echó algo más atrás, la salida de balón no era la imposible quimera que había provocado la conversión en pateador de Rulli y el fútbol parecía fluir. Un cambio de juego suyo hizo que, en dos toques más, Agirretxe dispusiera de una buena ocasión. Pero fue un espejismo porque esta Real ni se coloca bien, ni se mueve adecuadamente, ni sabe desplegar nada de lo que se haya podido entrenar en Zubieta.

Aún así, el partido en la segunda mitad estaba volcado sobre el campo de un Rayo sorprendentemente conformista y que fió todas sus opciones, es verdad, a una opción segura: la total ausencia de gol en los jugadores realistas. Vela protagonizó un partido horrible y desganado, con lo que la mejor arma de la Real se desactivó sola y sin que se entienda el porqué. Canales, que aportó alguna buena conducción en la primera mitad hizo de nuevo el habitual camino descendente en los partidos y Xabi Prieto celebró su partido 400 con otra actuación inane. Sólo Agirretxe daba la impresión de ser algo más, pero su partido estuvo lejos de ser perfecto salvo en la entrega incondicional a la causa. El mejor ejemplo, el portentoso control orientado que hizo dentro del área en el minuto 72, dejando el balón en posición perfecta para disparar pero lanzando el balón muy por encima del larguero de Toño cuando parecía una opción propicia. Esa jugada llegó justo después de que Vela reclamase un penalti, que por supuesto Melero López no iba a señalar, puesto que lo único que hizo contra la defensa del Rayo fue engordar en la segunda mitad el número de tarjetas vistas por sus jugadores de forma tan exagerada como intrascendente para el partido.

A 13 minutos del final, Moyes hizo un cambio de apariencia extraña pero que fue por unos calambres, retirando del campo a Aritz Elustondo, con diferencia de lo mejor de la Real, para dar entrada a Chory Castro. Lo que sobre el papel podría parecer un cambio ofensivo, en realidad fue un movimiento difícil de entender, pues colocó a Xabi Prieto como lateral para defender a un recién ingresado en el campo Alex Moreno, que menos mal que alternó malas colocaciones en fueras de juego con algo de egoísmo cuando llegó hasta el área y no hizo sangre en el agujero abierto por Moyes por la ausencia de los dos laterales diestros del primer equipo. El escocés, en todo caso, tiene otras preocupaciones evidentes. Uno de las incontables jugadas a balón parado desaprovechadas por la Real, esta vez un córner, resultó en un contragolpe del Rayo que acabó también en la esquina. El equipo de Paco Jémez, a pesar de su conformismo, no dudó en aprovechar esa oportunidad de oro para ganar el partido. Simplemente lanzó un balón al punto de penalti para que lo rematara su jugador más alto, Manucho, horriblemente cubierto por un De la Bella que está firmando, con diferencia, su peor temporada en la Real.

Quedaban apenas nueve minutos para el final y la reacción de la Real fue inexistente, otro motivo para la preocupación porque hasta eso ha perdido el equipo txuri urdin. Moyes, que había retrasado unos cuantos minutos su tercer cambio sin que se entienda muy bien por qué viendo a Finnbogason ya listo en la banda, lo sacó a la desesperada por Granero. Por supuesto, el islandés apenas llegó a tocar la pelota en los siete minutos que quedaban para que finalizara el encuentro. Fueron unos minutos eternos, una muestra absoluta de impotencia y de falta de hasta los más mínimos criterios futbolísticos para competir al más alto nivel. Una falta lateral botada por Canales contra la barrera fue la gota que colmó el vaso de esa impotencia y la demostración de que entre la regeneración futbolísitca que necesita este equipo está el ejercicio continuo durante la semana de las jugadas de estrategia. La Real no sólo perdió el partido ante un Rayo menor, reflejo de la ínfima calidad de la Liga en la que los realistas siguen paseándose con mucha más pena que gloria, sino que murió absolutamente entregada, algo que tendría que ser inaceptable para el club y para su técnico y que Anoeta reprochó con una pitada en cuanto Melero López señaló el final del encuentro.

Si todavía podía haber algún resquicio para la duda, con esta derrota la Real ha zanjado cualquier debate: el objetivo es la permanencia. No hay otro. Y es más, se va a sufrir por conseguirla. 19 puntos en 19 partidos es la peor marca de la Real desde la temporada del descenso, la 2006-2007, cuando sumó 13, y una media muy justa para salvar la temporada en mayo tras la jornada 38ª, porque visto lo visto igual 38 puntos sí bastan. Lo más tranquilizador es el lamentable nivel de tantos equipos de la competición, porque parece evidente que la Real va a ganar muy poquitos partidos por sus propios méritos, pero el calendario es ya un enemigo muy a tener en cuenta porque fuera de casa, donde la Real sigue siendo el único equipo que no ha conseguido ganar, tendrá que jugar contra cinco de los siete primeros clasificados, además de visitar San Mamés, en un partido que ahora mismo tiene ya tintes de tragedia griega. Sin fútbol, sin pizarra, sin trabajo y sin ilusión, esta inesperada derrota viene a confirmar que la Real está llamada a penar por la Liga de aquí a mayo a menos que haya una reacción clara y contundente a todos los niveles.

viernes, enero 16, 2015

PREVIA Real Sociedad - Rayo Vallecano. Objetivo, recuperar la ilusión

Iñigo Martínez abrió el marcador ante el Rayo la temporada pasada.
No hemos llegado al final de enero, pero con su eliminación en la Copa ante el Villarreal la Real ya ha perdido todos los objetivos ilusionantes de la temporada, salvo milagro descomunal en la Liga para remontar una desventaja imposible con respecto a los puestos europeos. En otras palabras, quedan cuatro meses de competición en los que la Real tiene como objetivo no pasar apuros en el torneo de la regularidad, algo que en teoría no debería suceder, y recuperar la ilusión de cara a la próxima temporada, comenzando por los dos partidos seguidos que jugará en Anoeta, el primero de ellos ante el Rayo Vallecano (sábado, 16.00 horas, Anoeta, Canal + Liga y Gol TV). Y este es un rival interesante para ver las prestaciones de la Real, para comprobar si está dispuesto a jugar como suele hacerlo el Rayo, de una forma ofensiva y desatada, y si es capaz de generar las ocasiones de gol que tanto le cuesta hacer para que los realistas encuentren por fin el acierto de cara al gol que tanto les falta.

David Moyes ya ha fijado definitivamente como norma la decisión de no comunicar el nombre de los 18 convocados para cada partido hasta hora y media antes de su celebración, con lo cual en la víspera de los encuentros será imposible saber no ya qué jugadores están entre los elegidos, sino incluso cuáles de ellos ocupan la enfermería. La mejor referencia posible va a ser el partido anterior, y en ese caso las ausencias por lesión fueron las de Zurutuza y Carlos Martínez. El primero seguirá de baja por el momento y se desconoce una fecha de regreso, mientras que el segundo está en la categoría de dudoso. No obstante, la buena noticia es que Zaldua estará ya disponible, con lo que Moyes no tendrá problemas para alinear a un lateral derecho del primer equipo si así lo desea, después de las oportunidades que ha tenido Aritz Elustondo en la Copa. En principio, el partido contra el Villarreal no dejó ningún tocado más, lo que da al técnico escocés el margen más amplio para escoger a los convocados.

No hay ninguna duda de que Rulli estará bajo palos, que Iñigo Martínez será uno de los centrales y de que De la Bella recuperará el lateral izquierdo. Está por ver cómo completa Moyes la defensa. Viendo las molestias de Carlos Martínez, Zaldua tiene muchas opciones de regresar a la titularidad, y habrá que prestar especial atención al otro puesto de central, que se juegan Mikel González, Ansotegi y Elustondo, disponibles los tres a la vez en igualdad de condiciones por primera vez con el escocés. Markel, que descansó en la Copa y que tampoco jugó el último partido liguero por sanción, recuperaría su puesto en el doble pivote, con Granero o Pardo a su lado. Cabría pensar que el primero tiene más opciones, pero no se puede descartar nada, ni siquiera que ambos sigan en el once. Como ya sucedió en Copa y una vez que Vela es seguro siempre en la línea de tres mediapuntas salvo problemas físicos, Xabi Prieto, Canales, Chory Castro u Hervías se juegan las otras dos plazas. Y en ataque lo normal es que Agirretxe mantenga la titularidad por delante de Finnbogason, aunque eso es también una incógnita.

La Real arrancó la jornada en la duodécima posición con 19 puntos, sólo tres por encima de la zona de descenso que ahora marca el Levante. Los puestos europeos, sin embargo, se mantienen a una distancia sideral de 13 puntos, que es la ventaja que le saca el Villarreal desde la sexta posición. Su rival, el Rayo, precede a la Real en la clasificación con un punto más, con 20. La Real sigue mejorando sus números en Anoeta, donde suma tres victorias y un empate en sus cuatro últimos partidos y donde no cae desde la décima jornada, 0-1 ante el Málaga, la tercera y hasta ahora última derrota en su campo que ha sufrido el equipo en los nueve partidos que ha disputado como local. Moyes sólo ha perdido uno de los siete partidos que ha dirigido, lo que con la victoria de Asier Santana ante el Atlético hace que el equipo sume una sola derrota en ocho jornadas. El Rayo es mejor visitante que local y ha ganado cuatro partidos lejos de Vallecas, 0-2 al Levante, 0-1 al Granada y al Almería y 1-2 al Getafe.

La estadística en los Real Sociedad - Rayo Vallecano es muy favorable al equipo txuri urdin en las 18 ocasiones en que se ha dado este partido. En Primera han sido 15 los choques, con diez victorias de la Real, tres empates y sólo dos derrotas. La mayor goleada realista sigue siendo el 5-0 de la temporada 2002-2003, con goles de De Pedro y Karpin, ambos de penalti, dos de Nihat y uno más de Tayfun. Las dos victorias del Rayo han sido por la mínima, 1-2 en la 1992-1993 y 2-3 en la 2013-2014. La estadística se completa con tres encuentros más en Segunda División, en los que el equipo madrileño no conoce la victoria y sólo empató en una ocasión, a uno, en la temporada 2008-2009. No obstante, la Real no pasó del 1-0 en las dos victorias cosechadas, en la 1966-1967 y en la 2009-2010, ambas temporadas coronadas con el ascenso a la máxima categoría. Tanto en Primera como en Segunda, la Real siempre le ha marcado al menos un gol al Rayo en sus visitas a Atotxa o a Anoeta, con una media de 2,3 tantos por encuentro.

Aunque venía de sufrir dos contundentes goleadas en Anoeta, ambas por 4-0, el Rayo rompió la tendencia la pasada temporada, la 2013-2014, venciendo por 2-3 en el estadio donostiarra. Y pocos podían imaginar que ese iba a ser el resultado final viendo el gol de cabeza de Iñigo Martínez al minuto de juego. Álvarez Izquierdo, pésimo arbitraje el suyo, respondió casi en la siguiente jugada señalando un risible penalti de José Ángel, lo que permitió el empate de Larrivey. Con ambos porteros muy tranquilos, Pardo hizo el 2-1 al filo del descanso, tras rebotar su disparo desde la frontal en un defensor. Un partido que parecía dominado se perdió en una segunda mitad lamentable en la que toda la Real falló, incluido Arrasate desde el banquillo. En el primer minuto tras la reanudación, Bueno aprovechó una mala defensa realista para empatar y Rochina hizo el 2-3 definitivo en el minuto 66, dejando a la Real sin reacción de ahí al final del partido. Aunque el Rayo fue mucho mejor sin discusión, marcó tres de sus cuatro disparos entre los tres palos, y la Real fracasó a la hora de buscar el empate.

miércoles, enero 14, 2015

REAL SOCIEDAD 2 - VILLARREAL 2 La Real sólo tuvo orgullo a la desesperada

Yuri fue titular en la banda izquierda.
La Real está fuera de la Copa del Rey y lo está con toda justicia. El Villarreal fue claramente superior al equipo txuri urdin en el conjunto de la eliminatoria y el 3-2 con el que se define el duelo a doble partido no sirve para mostrar la auténtica diferencia entre ambos contendientes. A pesar de que Moyes puso sobre el campo un once muy ofensivo, la Real hizo el más absoluto de los ridículos en una primera mitad en la que no inquietó a Asenjo más que en una ocasión, la que supuso el 1-1 en este partido de vuelta, ya en el último minuto de ese primer acto. A la desesperada sí mostró orgullo, cuando necesitaba dos goles para pasar, pero entonces quedaron de manifiesto todas las carencias del equipo realista, incapaz de poner un buen centro en el área rival, de disparar a puerta o de aprovechar mejor los quince córners de que dispuso. Mucho corazón, sí, hasta el punto de que un Anoeta que comenzó tan frío como el equipo pareció creer en el milagro incluso a pesar del despreciable arbitraje de Velasco Carballo, pero nada más. Y eso que por primera vez esta temporada consiguió no perder ante el Villarreal, lo que en realidad no parece poco.

Si la convocatoria de Moyes ya era toda una proclama ambiciosa tras el 1-0 adverso del partido de ida, con toda la artillería y la justa presencia de jugadores del Sanse a la que obligaba la necesidad, el once inicial parecía ser un auténtico llamamiento a las armas: Rulli, Aritz Elustondo, Iñigo Martínez, Mikel González, Yuri, Granero, Pardo, Xabi Prieto, Vela, Canales y Agirretxe. Lo mejor, en el campo. Sin reservar a nadie y buscando perfiles muy ofensivos. Moyes parecía dar a entender de esta manera que la Real quería su remontada. Pero en realidad la elección del once sólo fue el preludio de una forma absolutamente equivocada de entender el momento en el que estaba la eliminatoria tras los primeros 90 minutos. La Real quiso contemporizar, jugar con sosiego, calmar el partido en busca de un gol que sirviera para nivelar la eliminatoria. Y de esta manera, olvidó que delante estaba el Villarreal, un equipo que llegó a Anoeta dispuesto a aguantar con orden y sin demasiadas complicaciones el movimiento inane del balón que practicaba la Real para después lanzar contras mortales.

Si la Real tuviera velocidad en la circulación de balón, se podría haber entendido ese planteamiento. Pero no la tiene, y Pardo en solitario con algún buen cambio de juego no es suficiente para hacer este fútbol. Y no parece asumirlo, ni para solucionarlo ni para buscar una alternativa. Por eso, cada jugada de la Real acababa con un pase atrás de uno de sus laterales y una vuelta a empezar. Y cuando el equipo txuri urdin conseguía superar todas las líneas de presión, no necesariamente por fútbol, la defensa del equipo castellonense estaba siempre atenta, lo que comenzó a provocar ya en esos minutos un torrente de córners con los que los realistas casi nunca fueron capaces de generar peligro. En el primer cuarto de hora, la poca habilidad de Giovani para mantenerse en posición correcta impidió que las contras del Villarreal machacaran muy pronto la eliminatoria. Esas jugadas sirvieron para darse cuenta de que a la Real se le había olvidado lo que tendría que su objetivo principal, buscar el gol. Su única tentativa en este sentido, y no llevó ningún peligro, fue un equivocado disparo de Yuri que se fue por muy encima del larguero de Asenjo.

Rulli intervino a los 19 minutos para evitar el gol de Trigueros, con una espléndida parada que demostró el extraordinario nivel del guardameta argentino. Anoeta ya esperaba en silencio la puntilla a la eliminatoria, y esta llegó a los 26 minutos. Nadie puede sorprenderse de que llegara en una contra, que culminó Gerard Moreno después de que Giovani hiciera una espléndida conducción. Con la eliminatoria cuesta arriba, más todavía, la única respuesta de la Real fue tambalearse y el único instante en el que el empate se vio venir fue cuando un despeje de Dorado estuvo a punto de sorprender a Asenjo. No hay mejor manera de recordar a un equipo el poco peligro que es capaz de llevar sobre la portería rival que una ocasión en propia puerta como acción más destacada. Rulli sí tuvo que intervenir con acierto para evitar el segundo. Y ya cuando Velasco Carballo, más adelante se evaluará su provocador y desquiciado arbitraje, estaba a punto de pitar el final, ocurrió el milagro: la Real aprovechó un córner para marcar. Asenjo hizo la parada de la noche para sacar un gran cabezazo de Agirretxe, pero el rechace fue a pies de Vela, que marcó sin oposición.

La Real había firmado una primera parte patética, un reconocimiento sin concesiones de su inferioridad manifiesta ante el Villarreal, y sin embargo la eliminatoria no estaba decidida a 45 minutos del final, por mucho que fueron dos los goles que necesitaba el equipo txuri urdin para superar la ronda. La segunda mitad fue muy distinta. La inferioridad realista era manifiesta y prolongada, pero al menos se vio el ritmo, el corazón y las ganas de buscar al menos el gol que pudiera meter el miedo en el cuerpo al Villarreal. Bien es cierto que eso dejaba tantos espacios al equipo castellonense que se olía más el 1-2 que el 2-1, pero luchar por la remontada era lo mínimo que se le podía exigir a este equipo, por mucho que el fútbol de uno y otro equipo convirtiera esa batalla en un imposible. De hecho, Rulli fue el único portero que tuvo que intervenir en estos minutos en los que el partido podía moverse en un intercambio de golpes. Hasta el minuto 54 no tuvo una ocasión clara de gol la Real, un cabezazo de Xabi Prieto que sin darse cuenta envió a córner Jaume Costa con la cabeza.

Moyes buscó la chispa que faltaba colocando en el campo a Chory Castro por un Canales que, una vez más, firmó una actuación que fue de más a menos, pero no la encontró. El partido entró en una fase en la que apenas había incidencias que ayudaran a la Real en su búsqueda de dos goles y que terminó cuando el equipo txuri urdin acabó sucumbiendo a la evidencia de sus escasos recursos, tanto ofensivos como defensivos, aunque la mejora en esta parcela desde la llegada de Moyes sea evidente. Pero es que fue un saque de banda del Villarreal lo que provocó el 1-2 que parecía la sentencia definitiva a la eliminatoria. Dos atacantes y dos defensores buscaron ese balón y, por supuesto, lo encontró Giovanni con los dos realistas por los suelos, por mucho que pudiera haber falta sobre Iñigo Martínez. Claro que las situaciones más desesperadas son cuando la Real se empeña en demostrar que tiene corazón. Y fútbol, aunque por algún extraño motivo, no lo quiera sacar. Porque el empate a dos no sólo llegó en la siguiente jugada, lo que invita a pensar en que el equipo tiene carácter, sino que fue un tanto portentoso. Granero, Yuri, Vela y Chory trenzaron una jugada que finalizó el Pirata con una volea extraordinaria, un gol que merecería estar entre los nominados al Puskas del año que viene pero del que nadie se acordará.

Quedaban 16 minutos y Moyes decidió liarse la manta a la cabeza y buscar al menos un cuarto de hora honroso, un toque de corneta radical y la persecución de un milagro. No es poco para los tiempos que corren en la Real y hay que reconocérselo. Retiró del campo a Mikel González para poner a Finnbogason y la Real pasó a jugar con tres atrás y todo el mundo atacando. Tan metido estaba en el partido, que Velasco Carballo acabó expulsándole por protestar un fuera de juego de Finnbogason, una de las muchísimas decisiones con las que el árbitro fue minando poco a poco a a Real. El suyo fue un arbitraje cobarde, desacaradamente anticasero con un doble rasero vergonzoso, por mucho que disimulara advirtiendo a Marcelino en la primera mitad, desquiciado cuando el partido se puso frenético y tan peligroso que incluso en la primera mitad llegó a sacar dos tarjetas a los realistas por protestar, a Iñigo y a Yuri. Ojo, por protestar. Y todos sabemos cómo de livianas son las protestas de la Real. La chulería de Velasco Carballo quedó de manifiesto en esa jugada, en la que dejó de seguir con la mirada un contraataque del Villarreal para retar a Iñigo antes de amonestarle. Demencial.

Pero su show fue continuo en la segunda mitad, cuando dejó que el Villarreal entrara siempre, legalmente o no, para frenar los ataques de la Real, sirviéndole en bandeja los contraataques con los que tanto disfrutó el equipo de Marcelino. Moyes en la banda y jugadores como Pardo y Granero sobre el césped evidenciaban una incredulidad continua, por mucho que no ocurriera nada en las áreas ni hubiera una alteración del marcador. El reparto de tarjetas fue vergonzosamente parejo hasta que a Velasco se le volvieron a cruzaron los cables y expulsó a Mussachio por una falta sobre Agirretxe en la frontal. Quedaban siete minutos más el descuento (que todo el mundo sabía que, a pesar de las constantes pérdidas de tiempo del Villareal, de las dos expulsiones y de cinco cambios, no iba a superar los tres minutos rutinarios) y Anoeta, por alguna razón, probablemente también por la raza que mostró Moyes y que no se veía en el banquillo realista desde aquella trifulca de Lasarte contra el Levante todavía en Segunda División, creyó en la remontada. O al menos en una muerte con honor. Todo dependía, en realidad de que esa falta desde la frontal fuera gol. Pero el desafío a cinco años de sequía en esta suerte futbolística se estrelló en la barrera.

En realidad, la Real no gozó de ninguna ocasión de gol para ganar el partido y forzar al menos una despedida heroica, y con la ausencia de Moyes ya ni siquiera se planteó un tercer cambio. Y no tuvo opciones de marcar sencillamente porque no tiene los fundamentos futbolísticos imprescindibles para competir al más alto nivel. No hubo un solo centro decente en todo el partido, ni siquiera cuando había dos delanteros centro en el campo y el Villarreal tenía un defensor menos, y eso habla francamente mal no ya de la preparación física de este equipo, de la planificación de la plantilla o de los aciertos desde el banquillo, que son los focos de crítica más reiterados hacia la Real en esta temporada, sino de la categoría individual de cada uno de los jugadores que pisaron hoy el césped de Anoeta. Todos ellos se dejaron la vida, eso es indiscutible, el problema de la Real no es de desidia ni siquiera en el caso de Xabi Prieto aunque a veces lo parezca. Pero casi ninguno decide bien. Rulli siempre. Agirretxe a veces. Vela cuando tiene el día, y hoy no lo empezó a tener hasta la segunda mitad. Pero no hay juego colectivo, por mucho que el segundo gol evidencia que parece imposible.

Al menos, la segunda mitad lavó algo la cara de un equipo que se encontró con la esperanza cuando su paupérrima actuación invita a pensar en una goleada del Villarreal. Pero es evidente que la motivación no fue la adecuada. Moyes habló de ganar la Copa y puso sobre el césped a un once para que la remontada fuera una posibilidad real, pero o bien su mensaje en el vestuario no fue el mismo y se equivoco con un planteamiento conservador que no respondía a la ambición de su equipo inicial o bien los jugadores no le entendieron en absoluto. Si la primera parte fue la versión más ofensiva para el aficionado que sí hubiera creído en la remontada, la segunda expresó la realidad del equipo, una insuficiente para lograr grandes cosas pero, gracias a su calidad y a su corazón, suficiente para plantar cara a cualquiera, incluso sin dominar los registros a balón parado, sin tener un fondo de armario en el que confíe Moyes y con delanteros que no consiguen rematar a portería. La Real está fuera, confirmando que, pese a su arreón final de orgullo, la Copa era un estorbo.

martes, enero 13, 2015

PREVIA Real Sociedad - Villarreal. La eterna disyuntiva de la Copa

¿Jugarán Vela y Xabi Prieto? La pasada temporada sí lo hicieron.
La Real afronta el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa (miércoles, 20.00 horas, Anoeta, Canal + Liga, Gol TV) con la eterna disyuntiva que parece mostrar esta competición: ¿molesta o es una oportunidad? El 1-0 cosechado en la ida ante el Villarreal, marcador escaso para los méritos del equipo castellonense y los deméritos del txuri urdin, invita a pensar que los de David Moyes van a estar más pendientes de la Liga que del torneo del KO, más si tenemos en cuenta el espléndido nivel que han dado los de Marcelino fuera de casa toda la temporada. Pero además de tener un rival asequible en cuartos de final, el vencedor de la elimiantoria entre Almería y Getafe, la Real no está en condiciones de firmar una nueva decepción sin más. Remontar el duelo ante el Villarreal, además de un camino asumible para al menos igualar las semifinales de la pasada campaña, ha de ser motivación suficiente para un equipo que sólo parece mostrarse en las ocasiones grandes. Esta lo es. ¿Lo entenderá así la Real o verá la Copa como un estorbo?

Con los precedentes de las últimas semanas, era más que evidente que Moyes iba a volver a jugar al despiste. Si no ha dado la convocatoria cuando la situación de lesionados y sancionados dejaba tan pocas dudas como en el desplazamiento a Granada, era obvio que no iba a definir en público los 18 convocados para este partido contra el Villarreal, máxime teniendo en cuenta que el choque se disputa en Anoeta. Hasta ahora, Moyes ha alternado en la Copa a titulares, suplentes y jugadores del Sanse, aunque estos últimos tuvieron menos protagonismo en la presente eliminatoria que en la que enfrentó a Real Sociedad y Oviedo, por lo que cabe pensar que no habrá muchos potrillos en la lista. Sí se espera a Hervías y quizá Aritz Elustondo tenga aquí una oportunidad para que descanse Carlos Martínez. Aunque no hay confirmación, en teoría Zaldua y Zurutuza siguen siendo baja. Los que volverán a la lista son Markel y Granero, que cumplieron sanción en la Liga.

Resulta prácticamente imposible adelantar el once de Moyes sin saber siquiera la convocatoria, pero se puede dar por segura la presencia de Zubikarai, Iñigo Martínez y Markel. El resto, incógnitas. Si el técnico sigue el patrón de la Copa, Mikel González y Yuri volverían a la defensa, dependiendo el lateral derecho del estado físico de Carlos Martínez. Granero en principio también será de la partida, aunque no sería descabellado que Pardo mantuviera su puesto. Por delante de ellos, Chory Castro, Hervías, Vela, Xabi Prieto y Canales se juegan tres puestos. Y en punta parece que jugará Finnbogason, después de que Moyes dijera que aún no ve a Agirretxe para más de 60 minutos y dejara claro que la prioridad, como no podía ser de otra manera ante el marcador adverso del partido de ida, es atacar y marcar. No obstante, habrá que esperar hasta las 18.30 horas para conocer la lista y unos minutos más para ver el once con el que la Real quiere acometer la remontada ante el Villarreal.

En las eliminatorias que ha jugado la Real esta temporada, el equipo ahora de Moyes ha ganado siempre en casa. Venció por 2-0 al Aberdeen y por 1-0 al Krasnodar en las rondas previas de la Europa League, y repitió ya en la Copa el 2-0 contra el Oviedo. Todos esos resultados le valdrían a la Real al menos para forzar la prórroga. Claro que el Villarreal puede decir lo mismo y cuenta por victorias sus partidos como visitante en eliminatorias, ya que superó al Astana en la misma competición europea por 0-3 y en la Copa del Rey al Cádiz por 1-2. En la Liga, la Real ha ganado cuatro de sus nueve partidos como local, mientras que el Villarreal sólo ha perdido un partido lejos de su estadio, ante el Sevilla y con un resultado, 2-1, que le valdría para salir victorioso de Anoeta. Once veces ha tenido que afrontar la Real un 1-0 adverso en la Copa en un partido de vuelta jugado en San Sebastián y en siete de ellos superó la eliminatoria, aunque no logra una remontada desde el 4-2 con el que respondió al 1-0 del Xerez en la temporada 1997-1998 y no lo hace ante un Primera desde el 3-1 que respondió al 2-1 del Atlético en la 1987-1988.

A la espera del final de esta eliminatoria, la historia sigue siendo por el momento favorable a la Real ante el Villarreal en sus pocos enfrentamientos coperos, aunque la derrota realista en el partido de ida de la presente eliminatoria fue la primera que encajó el conjunto guipuzcoano en sus encuentros contra este rival en la competición del KO. Dado que la primera vez que se cruzaron los caminos estos dos equipos en la Copa fue en una eliminatoria a partido único que se jugó en Villarreal en la temporada 1986-1987, con victoria por 0-1 para la Real gracias a un tanto tempranero de López Ufarte, sólo hay un precedente en Donostia, y es el 0-0 de la pasada campaña, la 2013-2014. Fue curioso que se llegara al final del encuentro con el marcador inicial, porque ambos equipos dispusieron de ocasiones para desnivelarlo, el ritmo fue intenso y los dos demostraron que querían seguir adelante en la Copa después de sobreponerse a un inicio algo plomizo. Como es sabido, en la vuelta el gol de Ros decantó la eliminatoria para la Real.

La Real superó siete de los once 1-0 adversos en Copa

Kovacevic, artífice de la última remontada (Xerez, 1997-1998).
La Real Sociedad se ha enfrentado en once ocasiones a un 1-0 adverso en el partido de ida de una eliminatoria de Copa. Y aunque la competición del KO siga teniendo todavía un aroma de gafe para el equipo txuri urdin, lo cierto es que el balance le es bastante favorable en esas ocasiones, ya que superó siete de esas eliminatorias y cayó en cuatro. La Real domina esta estadística, aunque de forma algo más ajustada, incluso ante equipos de su misma división, con seis duelos a doble partido de los cuales salió vencedor en cuatro ocasiones y perdió dos. Entre las eliminatorias que pasó la Real, bien es verdad que necesitó en una ocasión de un partido de desempate (en la temporada 1940-1941 contra el Valladolid, militando ambos en Segunda) y en dos ocasiones de los penaltis (en las campañas 1981-1982 ante el Athletic y en la 1989-1990 ante el Sabadell) con resultados que en la actualidad no le servirían por la norma del valor doble de los goles en campo contrario en caso de empate, pues en ambas ocasiones remontó el 1-0 con un 3-2.

Cinco de esas eliminatorias que se saldaron con un 1-0 en contra en el partido de ida se jugaron contra equipos de Primera División, y el balance ahí es ligeramente negativo para la Real. El equipo txuri urdin cayó eliminado en la temporada 1931-1932 ante el Barcelona, que empató a uno en Atotxa; en la 1963-1964 contra el Real Madrid, que venció en el desaparecido estadio donostiarra por el mismo marcador que en Chamartín, aunque fue una Real que estaba en Segunda; y en la 1973-1974 ante Las Palmas, con el equipo canario venciendo también en Atotxa por 0-2. Por contra, superó en la tanda desde los once metros al Athletic en la mencionada eliminatoria de la campaña 1981-1982 y al Valladolid en la 1982-1983 con un contundente 3-0, la mayor victoria realista en una ronda que comenzó con este marcador adverso gracias a los goles de Larrañaga, Uralde y Bakero.

Incluso las apreciaciones más pesimistas sobre la Copa con este resultado adverso se pueden matizar. Es verdad que la eliminatoria ante el Xerez de la temporada 1997-1998, con tres goles de Kovacevic, es la última remontada que ha protagonizado la Real en este torneo con cualquier marcador en contra, lo cual quiere decir que el equipo lleva nada menos que 17 años sin vivir algo parecido. Pero es igualmente cierto que desde entonces apenas ha disputado trece eliminatorias a doble partido, de las cuales superó cinco, todas ellas desde su regreso a Primera División en 2010. Y es igualmente un dato irrefutable que su última remontada ante un equipo de Primera aconteció una década antes, dando la vuelta al 2-1 contra el Atlético de Madrid en la temporada 1987-1988, pero en esos 27 años el equipo realista sólo ha tenido 14 eliminatorias contra equipos de Primera (aquí sí con un desolador balance de tres victorias y once derrotas) y apenas la mitad de ellas se saldaron con una derrota de la Real en el partido de ida, lo que limita a siete las opciones desperdiciadas de remontar, una cifra dura pero menos dramática de lo que parece.

1931-1932
Barcelona 1 - Real Sociedad 0
Real Sociedad 1 - Barcelona 1

1940-1941
Valladolid 1 - Real Sociedad 0
Real Sociedad 3 - Valladolid 2
Valladolid 1 - Real Sociedad 3

1962-1963
Plus Ultra 1 - Real Sociedad 0
Real Sociedad 3 - Plus Ultra 1

1963-1964
Real Madrid 1 - Real Sociedad 0
Real Sociedad 0 - Real Madrid 1

1973-1974
Las Palmas 1 - Real Sociedad 0
Real Sociedad 0 - Las Palmas 2

1981-1982
Athletic 1 - Real Sociedad 0
Real Sociedad 3 - Athletic 2

1982-1983
Valladolid 1 - Real Sociedad 0
Real Sociedad 3 - Valladolid 0

1987-1988
Cartagena 1 - Real Sociedad 0
Real Sociedad 2 - Cartagena 0

1989-1990
Sabadell 1 - Real Sociedad 0
Real Sociedad 3 - Sabadell 2

1996-1997
Osasuna 1 - Real Sociedad 0
Real Sociedad 1 - Osasuna 1

1997-1998
Xerez 1 - Real Sociedad 0
Real Sociedad 4 - Xerez 2

domingo, enero 11, 2015

GRANADA 1 - REAL SOCIEDAD 1 ¿Dónde pretende ganar esta ruina de equipo?

La Real sigue sin ganar fuera de casa. El de Granada era uno de esos encuentros de ganar sí o sí, como actitud previa y por lo visto sobre el césped, pero el equipo txuri urdin se empeñó de nuevo en demostrar que es una ruina cada vez que se aleja de Anoeta, que no tiene fútbol, que no sabe generar nada y que es incapaz de mantener ventajas contra rivales de una calidad ínfima como el equipo de Joaquín Caparrós. La Real es un conjunto torpe y sin personalidad, que deambula por los partidos como si nada y que no hace más que acumular decepciones. Si no gana en Granada, ¿dónde pretende hacerlo? La primera vuelta ya se ha ido y en la segunda la Real visitará el Bernabéu, el Camp Nou, el Calderón, Mestalla y San Mamés. ¿Dónde quiere ganar? ¿Va a sacar también todo eso que sólo quiere o puede mostrar ante los grandes en esas complicadísimas salidas? ¿O directamente se va a instalar en la mediocridad de una temporada cuyos culpables ya está más que claro que no estaban sólo en el banquillo. 1-1 en Granada, dos goles de penalti, y a seguir penando en la Liga. Visto lo visto, es lo que se merece.

La táctica de Moyes de jugar al despiste con la convocatoria no deparó sorpresas entre los 18 escogidos, más allá de la ausencia final de Aritz Elustondo, que se quedó sin jugar con el Sanse y no tuvo una oportunidad con los mayores ni siquiera para estar en el banquillo. Sí hubo alguna sorpresa en el once, y es que Moyes prefirió a Ansotegi por delante de Mikel González, algo que ya parece cada vez más habitual, y decidió prescindir otra vez de los dos delanteros centros de la plantilla. Mientras Finnbogason y Agirretxe se quedaban en el banquillo, descompensando otra vez una convocatoria por acumulación de hombres ofensivos que no pueden jugar a la vez salvo en situación desesperada, Vela volvía a ocupar la punta de ataque, intercambiando su posición en algún momento con Canales, y perdiendo por completo la habilidad del mexicano para intervenir en el juego. Lo demás, lo previsto, con Elustondo regresando al doble pivote, como sucedió en los minutos finales del partido copero ante el Villarreal, y relegando a Gaztañaga a la misma posición marginal en la plantilla que ya tuvo Javi Ros la pasada temporada. Y por delante, Chory Castro y Xabi Prieto ocuparon las bandas.

A pesar del evidente objetivo de lograr por fin una victoria fuera de casa ante un equipo que arrancó el encuentro desde la posición de colista, la Real salió a verlas venir y el Granada empujó con más inercia que fútbol para rondar el área de Rulli en los primeros minutos. El guardameta argentino no tuvo que intervenir en esas acometidas iniciales, pero nada más comenzar el partido un balón peligroso cruzó su zona sin encontrar rematador, recordando mucho a los incontables centros con los que el Villarreal machacó a la Real en el encuentro copero aprovechando las autopistas sin resolver que son sus laterales. Estaba empezando a dar la clara sensación de que el Granada estaba muy por encima de una Real que se limitaba a achicar balones. Nada de ocasiones pero todo en el campo de la Real, ese fue el partido hasta que en el minuto 13 una rápida combinación realista la finalizó Canales con un disparo que buscaba el ángulo inferior de la portería de Oier, que reaccionó con reflejos para detener el balón pero que estuvo a punto de introducirlo en su propia portería al perderlo de vista. Ahí cambió el dominio del partido y la Real empezó a acumular ocasiones de gol.

Y lo hizo además, sin tener ningún tipo de fútbol en sus botas ni hacer nada del otro mundo. En ese mismo córner forzado por Canales, Elustondo estuvo a punto de marcar, pero le faltó muy poco para rozar un buen centro de Pardo. Vela casi introdujo el balón en la portería de Oier sin enterarse, después de que rebotara en él un centro con mucha fuerza desde la izquierda que la defensa no fue capaz de despejar. Canales y el propio Vela probaron fortuna desde lejos. Y sobre todo Iñigo Martínez estuvo a punto de adelantar a la Real con un poderoso cabezazo en un córner, que ejecutó libre de marca y como marcan los cánones, picando el balón abajo, pero Oier reaccionó con categoría. En la otra portería, el Granada sólo pudo marcar a balón parado. Lass tuvo el gol en un córner, pero cruzó el balón demasiado con la cabeza. Así, el partido se desniveló de la única forma posible, a balón parado. Ha costado 18 jornadas, pero por fin la Real ha dispuesto de un penalti. Canales fue claramente agarrado en el interior del área y Martínez Munuera, un árbitro bastante malo por cierto, señaló la infracción. Vela fue el encargado de transformarlo engañando por completo a Oier.

Con el 0-1, el Granada entró en una fase desquiciada que, con un rival en condiciones y no esta Real en imparable proceso degenerativo, habría significado el final del encuentro con más goles. Pero el equipo txuri urdin no quiere, no sabe o no puede irse a por los partidos, y se permite el lujo de desperdiciar toda su ventaja sin que se entienda muy bien por qué no saca ante rivales inferiores el hambre que ha mostrado ante Real Madrid, Barcelona o Atlético. De esta manera, a nadie puede sorprender que la ocasión más clara de la Real fuera un intento de autogol de Babin tras un centro de Canales, aunque Iñigo también estuvo a punto de hacer el 0-2 enviando al lateral de la red un cabezazo tras un córner. En realidad, y a pesar de mostrar muy poquita cosa, los instantes finales del primer tiempo ya fueron del Granada. Rulli tuvo que intervenir para enviar a córner un disparo de Lass y una falta que se envenenaba, pero ninguna ocasión de auténtico peligro. Teniendo en cuenta los precedentes, habría que haber adivinado que esos minutos eran el preludio de otra segunda parte terrible de la Real. Y ya van unas cuantas.

La Real sencillamente desapareció del partido, despreció una vez más el balón y no buscó el 0-2 de ninguna forma mínimamente reseñable. A cambio, El Arabi comenzó a desaprovechar ocasiones, ganándose los únicos pitos que la grada dedicó a su equipo, sobre todo cuando lanzó muy por encima del larguero de Rulli un balón procedente de un casi indecente despeje de De la Bella. El argentino, sin tener que hacer nada del otro mundo, al menos sí estaba mostrando bastante seguridad, cosa que nadie en el equipo txuri urdin estaba haciendo. Las caras de Iñigo Martínez y Ansotegi viendo el enorme pasotismo de sus compañeros eran un clamor. Sólo Pardo parecía saber qué hacer con la pelota, y eso que hizo un partido bastante flojo, pero desde luego no se le puede señalar con un Xabi Prieto que está a un nivel vergonzoso, un Chory Castro desaparecido como casi siempre, un Canales claramente de más a manos, un Vela desaprovechado una vez como delantero centro, un Elustondo completamente intrascendente y que lleva años sin mostrar nada interesante y dos laterales en un estado de forma paupérrimo.

Que llegara el empate era cuestión de tiempo, y debió llegar con un trallazo de Nyom que se estrelló en el palo y que la estirada de Rulli no habría podido evitar. No obstante, hay que insistir en que nada tiene que ver esa sensación de zozobra con un vendaval futbolístico del rival, sino con una Real que se derrota sola. Y viendo que su actuación era lo único mínimamente salvable, por desgracia fue Pardo el que cometió el infantil error del penalti que supuso el empate, un mal intento de despeje que se convirtió en una patada sobre Nyom. Fran Rico convirtió el empate disparando al centro, enviando el balón por entre los pies de Rulli. Martínez Munuera acertó en las dos jugadas decisivas del partido, pero evidenció ser un árbitro bastante incompetente. Como a pesar de ser el artífice del primer penalti a favor mostró un arbitraje claramente casero, la Real puede quejarse de su criterio en las faltas, de que Lass no viera la amarilla por un piscinazo descomunal, por una cesión de libro de Nyom a Oier que se negó a pitar por motivos que sólo comprenderá él y que habría sido un libro indirecto dentro del área todavía con 0-1 en el marcador, y que las incontables faltas a Vela esta vez no reportaron ni una sola tarjeta amarilla para los jugadores del Granada.

Moyes no reaccionó ante el paupérrimo partido de su equipo ni cuando se barruntaba el 0-1 ni cuando éste llegó, y dejó una actitud preocupante que no se puede justificar en los errores del pasado o en que todavía no hayan llegado fichajes. La convocatoria ya era un error y un mal mensaje para el Sanse y para algunos jugadores del primer equipo, pero encima fue un error que no quiso aplicar. De sus dos delanteros puso sobre el césped como primer cambio al que sigue sin demostrar absolutamente nada. Finnbogason no tocó ni un solo balón bien y desaprovechó por meterse en fuera de juego un envío en largo de Xabi Prieto que le habría dejado mano a mano con Oier. Pero es que viendo al equipo fundido y sin ideas, el técnico escocés no movió más ficha que esa hasta el minuto 90, cuando hizo dos cambios más testimoniales e inútiles que otra cosa, dando entrada a Yuri por Canales y ya con el partido agonizando a un Agirretxe que no llegó a tocar la pelota por Vela. Es francamente preocupante que no hubiera respuesta desde el banquillo viendo el estado físico del equipo y teniendo además el partido de vuelta de Copa contra el Villarreral en el horizonte.

Sin nada más que reseñar y con un empate justo y casi excesivo para lo que mostró la Real, el equipo aumenta así su leyenda negra como visitante en la temporada 2014-2015, hasta el punto de que sigue siendo el único que no conoce la victoria a domicilio cuando ha finalizado ya sus partidos lejos de Anoeta de la primera vuelta. Y es que, en realidad, este equipo no sabe dar más de sí si no le ponen por delante a un equipo grande, lo que demuestra que el txuri urdin es un conjunto cada vez más pequeño. Un equipo que desperdicia ventajas como ha hecho este en partidos como los vividos ante Levante, Córdoba o ahora Granada no merece ganar fuera de casa y lleva camino de no hacerlo en toda la Liga. Lo curioso es que, con el lamentable nivel de la competición, lo mostrado hasta ahora sirve para mantenerse con holgura en la mitad de la tabla. Por supuesto, resulta impensable que esta Real, con esta actitud, esta ausencia total de fútbol y esta ausencia de respuestas técnicas o tácticas, pueda aspirar a nada más que lo que ahora mismo tiene. Esta es la triste conclusión de la nueva descorazonadora actuación de la Real fuera de casa.

sábado, enero 10, 2015

PREVIA Granada - Real Sociedad. El despegue tiene que ser ahora o nunca

Pardo, en el encuentro de la temporada pasada.
Si la Real quiere despegar y no vivir en la zona problemática de la Liga en lo que resta de campeonato, tiene que ser ahora o nunca. Aupada por su victoria ante el Barcelona y empezando por su visita al Granada (domingo, 19.00 horas, Los Cármenes, Canal + Liga y Gol TV), el equipo de David Moyes afronta un tramo de Liga que le puede ser propicio, pues después de esta visita tendrá dos partidos seguidos en Anoeta ante Rayo y Eibar. En estos tres partidos, la Real tiene una clara opción de definir un futuro mucho más cómodo para lo que resta de temporada. Pero antes de nada, se antoja imprescindible conseguir la primera victoria como visitante en toda la Liga, después de que en su última salida, la del Levante, se quedara con las ganas con aquel penalti en el descuento. La Real, cuya número de bajas se verá esta semana aumentado por las sanciones, se enfrentará a un equipo en crisis cuyo entrenador, Joaquín Caparrós, vive con la soga al cuello.

Tal y como hizo antes del partido contra el Villarreal, y después de justificar tan pintoresca medida en no dar información al rival, Moyes ha repetido la táctica de no comunicar los nombres de los 18 jugadores que se desplazan a Granada. Aunque no se sabrán dichos nombres hasta llegar a Los Cármenes, en realidad y dado el gran número de ausencias, confirmadas algunas de ellas por el propio técnico escocés, en esta ocasión no tiene mucho sentido la decisión de Moyes, puesto que no parece tener mucho margen. No estarán por sanción Granero y Markel, mientras que las ausencias por lesión son las de Zaldua y Zurutuza. Dado que Aritz Elustondo no ha entrado en la lista del Sanse y sí lo ha hecho Tanis, parece evidente que la expedición a Granada la conforman todos los jugadores disponibles del primer equipo, con la previsible ausencia de un Estrada que cada vez tiene un papel más triste, más Hervías y el mencionado Aritz. Eso implica que habría dos buenas noticias, ya que tanto Rulli como Vela estarían en la convocatoria para este encuentro. Además, también viajaría Carlos Martínez, que era duda por unas molestias.

Si Rulli estará para jugar, como parece por su presumible inclusión en esta convocatoria de momento fantasma, estará bajo palos desde el pitido inicial. Con Iñigo Martínez y De la Bella siendo fijos, las dudas en la defensa están en el centro de la zaga, donde Mikel González parece tener ventaja, y el lateral derecho, donde lo más probable es que Aritz juegue de inicio ante la duda de Carlos Martínez. Tras confirmar Moyes que Pardo será uno de los dos integrantes del doble pivote, Elustondo parece tener más opciones que Gaztañaga para actuar de cuatro en lugar de Markel. Por delante de ellos es muy posible que jueguen Canales, Xabi Prieto y Chory Castro, y Agirretxe y Finnbogason (siempre en el disparadero aunque Moyes siempre tiene elogios para él en sus comparecencias) se juegan el puesto de delantero centro. Si la convocatoria es la esperada, quedarían para el banquillo Zubikarai, Ansotegi, Yuri y Hervías.

Gracias a la victoria lograda ante el Barcelona, la Real arrancó la jornada en la decimotercera posición, sumando 18 puntos, cuatro por encima de la zona de descenso y con cinco de ventaja sobre su rival en esta jornada, un Granada que ocupa la decimonovena posición. Europa está a unos lejanísimos trece puntos, que exigirían una segunda vuelta a ritmo de campeón para dar a la Real un premio mayor. El equipo ahora en manos de Moyes es el peor conjunto a domicilio de la competición, es el único que aún no ha conseguido una victoria y el que menos puntos suma, cuatro, uno menos que Elche y Espanyol. Aún así, ha puntuado en la mitad de sus salidas, cuatro empates en ocho partidos, y sólo ha perdido uno de los últimos cuatro, el 4-0 en Villarreal. El Granada sólo ha vencido en un partido como local, 2-1 al Deportivo, y fue en la primera jornada. Desde entonces, acumula siete sin ganar, cuatro empates y tres derrotas, aunque no cae desde la primera jornada del mes de noviembre, 0-4 ante el Real Madrid, por lo que lleva tres empates consecutivos en casa.

Son 22 los enfrentamientos que se han producido entre Granada y Real Sociedad en el campeonato de Liga. 17 han sido en Primera División, con un balance descorazonador para el equipo txuri urdin, que apenas ha conseguido tres victorias y tres empates, con hasta once derrotas. La goleada más severa que ha encajado la Real fue en la última ocasión en la que se fue de vacío del estadio granadino, el 4-1 de la temporada 2011-2012. Su victoria más clara es el 0-3 de la temporada 1969-1979, con dos goles de Urreisti y uno de Arambarri. En Segunda División, las tres visitas de la Real a la ciudad andaluza se cuentan por derrotas. Todas ellas se produjeron en los años 40. Completan la estadística dos partidos de fases de promoción, en la temporada 1940-1941 por el ascenso a Primera (derrota por 2-1 aunque ambos equipos lograron el ascenso) y en la 1954-1955 por la permanencia en la máxima categoría (con victoria por 1-2).

La pasada temporada, la 2013-2014, la Real ganó con mucha solvencia en Granada. El último partido del año 2013 acabó con un 1-3 que pudo ser aún más amplio y que contó con Griezmann y Vela como grandes artífices. El mexicano hizo el 0-1 a pase del francés pasada la media hora de juego. El Granada consiguió empatar por medio de un disparo de Piti que pareció evitable tanto en el momento del golpeo como por la acción de Bravo, a quien el balón superó por encima. Sin embargo, la Real llegó al descanso con ventaja, recuperada para el equipo txuri urdin por Griezmann. Aunque el Granada buscó una nueva igualada tras el descanso, Vela sentenció el partido con un gran disparo que supuso el 1-3. Y aunque los locales presionaron hasta el final, fueron incapaces de generar ocasiones. Con estos tres puntos, la Real subió hasta la quinta posición y se metía de lleno en la lucha por la cuarta plaza. Viendo la alegría por el triunfo, qué poco sabía entonces el equipo del bajón que iba a experimentar en los últimos meses de competición.

miércoles, enero 07, 2015

VILLARREAL 1 - REAL SOCIEDAD 0 La Real olvida la portería contraria

Finnbogason, otro partido inoperante.
A la Real se le está olvidando que al fútbol se juega con dos porterías. La propuesta defensiva, intensa, presionante y esforzada, la que bastó para superar con brillantez al Barcelona, puede llegar a provocar entusiasmo por el sacrificio de casi todas las piezas, pero si no se busca la portería contraria el peligro es justo el que se vio en El Madrigal, que un gol del equipo rival basta para finiquitar los partidos. Moyes dispuso un equipo para romper el fútbol del Villarreal, prolongando lo que hizo su equipo en ese mismo escenario en la primera parte del partido de Liga, antes de la debacle que concluyó en un contundente 4-0. Y a ratos el plan surtió efecto. Pero en realidad el Villarreal jugó con la enorme tranquilidad de saber que el gol acabaría cayendo. Llegó en la segunda mitad y el partido acabó ahí. Los de Moyes pueden darse con un canto en los dientes porque la eliminatoria pudo quedar sentenciada con un mínimo de acierto local en el último pase, porque Zubikarai no intervino tampoco demasiado. Pero la Real se olvidó de la portería contraria, y no es algo nuevo, con lo que el resultado del partido era fácil de anticipar.

Tras su rocambolesca convocatoria de despiste, Moyes cumplió con lo anunciado y mezcló titulares, suplentes y jóvenes, dejando incluso algunos mensajes claros de lo que podemos esperar de aquí en adelante. Con Zubikarai bajo palos por la lesión de Rulli, y probablemente en todo caso después de quedar relegado a la suplencia en la Liga, Mikel González entró junto a Iñigo Martínez, mientras que Yuri y Carlos Martínez fueron los laterales. Markel y Granero, que no jugarán en Granada, repitieron en el doble pivote y parecen gozar de la confianza incondicional del escocés. Por lo tanto, si Pardo quiere jugar tendrá que ser en la mediapunta, y esa es quizá la conclusión más negativa que dejó el partido, puesto que el riojano pasó absolutamente desapercibido. Y la historia de Gaztañaga se parece cada día más a la de Javi Ros, aunque el ya ex realista al menos sí pudo disfrutar de esta misma eliminatoria copera de hace un año. La entrada de Pardo en la mediapunta desplazó a Prieto a la banda, con Hervías en la contraria. Y Finnbogason tuvo otra nueva oportunidad de demostrar que no es que le falte gol, sino hechuras de delantero de nivel.

A la Real le faltaron muchas cosas en su despliegue ofensivo, pero sobre todo careció de mediapunta, por la ya mencionada ausencia de facto de Pardo, y sobre todo de delantero centro. Finnbogason no consiguió bajar un solo balón, no incomodó a la defensa del Villarreal y en las pocas ocasiones en las que pudo haber encarado la portería de Asenjo se mostró lento o apático. Sobre todo se pudo ver ese compendio de defectos en una pifia de Gabriel que pareció dejar toda la ventaja al islandés para encarar al guardameta del Villarreal, pero sus movimientos a cámara lenta dieron tiempo más que suficiente al defensa local para rehacerse. En cualquier caso, en sus primeros minutos el partido se pareció mucho al de Liga, un choque parejo, con muchas imprecisiones, bastante velocidad y por eso había tantas acciones fallidas, y un Villarreal que estaba lejos de ser el equipo arrollador de sus mejores partidos. Pero si en el choque de Liga eso se mantuvo durante toda la primera mitad, en este de Copa la Real comenzó a diluirse mucho antes, después tan solo de un cuarto de hora.

No es que el Villarreal se convirtiera en una máquina arrolladora de fútbol, pero sí quedaba claro que dos toques bien dados por su centro del campo desarbolaban por completo el entramado defensivo de la Real. Carlos Martínez y Yuri sufrieron lo indecible ante cada pase abierto del Villarreal, jugadas que concluían muchas veces en centros al área que no terminaban de encontrar rematador. La primera jugada de esas características la disfrutó Giovani en el minuto 21, pero pifió el remate cuando el 1-0 parecía ya inevitable. Ahí, con esa jugada, se decantó el partido definitivamente del lado del Villarreal, la posesión de la pelota se disfrutó siempre en campo de la Real y el único portero que tuvo que preocuparse de algo fue Zubikarai. Esa jugada nació por la banda izquierda del ataque del Villarreal, como el tiro a puerta más franco de que disfrutó en la primera mitad, en el minuto 29 y a cargo de Gerard, pero el fuerte disparo fue al cuerpo de Zubikarai, muy seguro durante todo el partido, incluso en sus despejes de puños.

Moyes intentó cambiar la dinámica del partido cambiando a sus extremos. Xabi Prieto pasó a la izquierda y Hervías a la derecha, pero ni así consiguieron entrar en juego. En realidad, ningún jugador ofensivo de la Real puede salir satisfecho de su actuación o de haber tenido alguna oportunidad de cambiar el partido. Por eso, la sensación de que el Villarreal acabaría marcando era cada vez más intensa. Pina primero y Jonathan Dos Santos después gozaron de buenas ocasiones antes de que un casero Gil Manzano enviara a los dos equipos al vestuario. Tras el descanso, el panorama pareció igualarse mínimamente, pero si en la primera parte apenas se extendió durante quince minutos en la segunda fue una sensación más que una realidad. El Villarreal mantuvo el mismo juego, triturando a los laterales realistas, minimizando el esfuerzo de sus dos mediocentros y haciendo que el balón cruzara el área de Zubikarai de lado a lado en busca de un rematador que no terminaba de llegar.

La buena noticia dentro del sufrimiento general es que la Real consiguió que las muchísimas acciones a balón parado de que dispuso el Villarreal, sobre todo córners, no sirvieran para inquietar demasiado a Zubikarai. Es decir, que algo sí hay de fortaleza defensiva desde que Moyes es entrenador de la Real, no en vano ha terminado cinco de los nueve partidos que ha dirigido con la portería a cero. ¿Pero y la otra portería? Ahí es donde la Real tiene un colosal trabajo por delante. Sin Vela, el equipo pierde toda su capacidad ofensiva. Eliminando el oasis que fue la visita a Anoeta del Elche, superado con un hat-trick precisamente de Vela, la Real de Moyes apenas ha convertido cinco goles en ocho partidos, dos de Finnbogason ante un Segunda B y uno en propia puerta, el de Jordi Alba del pasado domingo. Aún así, no se puede negar que Moyes vio un resquicio para ganar el partido, porque hizo un doble cambio con ese mensaje. Entraron Agirretxe y Canales por Finnbogason y Hervías. El 9 realista, con dos simples movimientos, ya demostró ser mucho más delantero que el islandés, aunque no gozara de ninguna ocasión de gol.

Lo cierto es que la Real no llegó a disparar entre los tres palos, con lo que Asenjo fue el jugador más tranquilo de todo el partido. La Real, efectivamente, se olvidó de atacar o no supo cómo hacerlo, lo cual sería en realidad más preocupante, y eso se suele acabar pagando. Bruno, a quien Marcelino había puesto ya en el campo junto a Cheryshev y Vietto porque el técnico del Villarreal veía la necesidad de certificar su aplastante dominio en una victoria, metió un fantástico balón precisamente a Cheryshev, que aprovechó la lentitud de Mikel González para iniciar la carrera y que Zubikarai no llegó a cubrir el ángulo contrario de su portería para cruzar un buen balón y hacer el previsible y muy merecido 1-0. La Real no reaccionó y su tercer cambio, Elustondo por Markel, pareció más el adelanto de lo que sucederá la próxima jornada de Liga para cubrir las ausencias que un intento de cambiar algo. El Villarreal se mantuvo en los minutos finales como durante todo el partido, enviando pases espléndidos que nunca encontraron rematador, desde las bandas y desde la línea de fondo, y en realidad buscando el gol de forma más incisiva con libres directos que Zubikarai siempre resolvió con acierto.

El 1-0 es noticia tan mala como buena, según se quiera mirar. La Real, obviamente, llegará con desventaja al partido de vuelta y sin haber marcado como visitante, lo que hace que cualquier gol que pueda marcar el Villarreal en Anoeta tenga valor doble en caso de empate. Pero el partido se aproximó más en sus sensaciones al 4-0 de la Liga que al 1-0 que acabó reflejando el marcador en este encuentro de ida de los octavos de la Copa, y eso tiene aspectos positivos porque al menos hay un partido de vuelta en el que intentar arreglar la deficiente actuación en El Madrigal. La eliminatoria, por tanto, está viva, que es en realidad lo que querían los dos entrenadores, pero es evidente que el Villarreal ha puesto por ahora mucho más que la Real para jugar los cuartos de final de la competición. Si la Real quiere remontar, tendrá que recordar que hay dos porterías en el campo. La suya la defiende razonablemente bien, pero si no se da cuenta de que hay otra en el extremo opuesto del campo, si sus delanteros no recuerdan el camino al gol y si no se recupera la estrella de Vela, pasar de ronda será una misión imposible.

martes, enero 06, 2015

PREVIA Villarreal - Real Sociedad. Dos equipos buscando revancha

Ros celebrando el gol que dio el pase hace un año.
La palabra clave de esta nueva eliminatoria entre Real Sociedad y Villarreal es "revancha". El partido de ida (miércoles, 20.00 horas, El Madrigal, Canal + Liga y Gol TV). La Real, como hace un año, busca revancha por la goleada sufrida en el partido de Liga jugado hace no demasiadas fechas. El Villarreal tiene esa mismo sensación pero pensando en la eliminatoria de Copa de la temporada pasada, en la que fue la Real el equipo que pasó. Y a pesar de ese precedente, este duelo llega en un momento muy diferente al de hace doce meses. Si bien el Villarreal sí sigue en la parte de arriba de la tabla en la Liga y va con todo a por este torneo, la Real ha tenido un complicado arranque de temporada y está metida en una lucha que no era la que esperaba, con la Copa como ligera distracción. David Moyes se enfrentará a algunas bajas, algo ya habitual desde que llegó a la Real, al cansancio acumulado en la gran victoria ante el Barcelona, y con un deseo que el técnico escocés no esconde: llegar lo más lejos posible en la Copa, incluso ganarla, sin pretender que sea de momento más importante que la Liga.

Eso sí, decir que Moyes juega al despiste para afrontar esta eliminatoria es quedarse muy corto. La Real comunicó que viajan 19 jugadores a Villarreal pero no dio los nombres de quienes componen la expedición. Es evidente que al técnico le gusta esconder sus cartas, lo ha venido haciendo en casi todos los partidos que ha dirigido hasta ahora en el equipo txuri urdin, pero esta táctica parece propia de otras épocas, en las que apenas se podía recabar información sobre los rivales y no había tanto seguimiento social y mediático a los equipos. Dentro de ese juego al despiste que tanto parece gustar a Moyes, ni siquiera se conoce el estado de los lesionados. De lo único que habló el técnico en la sala de prensa es del estado de Agirretxe, al que no ve para jugar 90 minutos. De esta forma, la baja más segura es la de Rulli, que acabó tocado el partido ante el Barcelona. Habrá que ver qué sucede con el resto de bajas que tenía el equipo (Mikel González, Elustondo, Zaldua, Zurutuza y Estrada) y con Vela, que forzó para derrotar al Barça y acabó sustituido.

No hay muchas dudas en que Zubikarai volverá a la portería, pero a partir de ahí en realidad no se sabe absolutamente nada. Hablando Moyes de dar minutos a los jóvenes, parece que Aritz Elustondo y Yuri serían los laterales, dejando los nombres de los centrales en el aire por el desconocimiento del estado físico de quienes podrían relevar a Iñigo Martínez y Ansotegi, titulares en las últimas semanas. Estando Markel y Granero sancionados en Granada, lo normal es que repitan en el centro del campo. Hervías e incluso Oyarzun podrían entrar para dar descanso a los jugadores del primer equipo, con lo que para la plaza restante Moyes tendría que evaluar quién se ha recuperado mejor del enorme esfuerzo del domingo, Canales o Xabi Prieto. En punta, al descartar el propio técnico a Agirretxe, parece evidente que jugará Finnbogason. Pero, hay que insistir en esta idea, todo no son más que conjeturas debido al apagón informativo total que hay en la Real premeditadamente y por motivos deportivos.

La Real se enfrenta en Villarreal a otro problema, y es el paupérrimo nivel que ha mostrado fuera de casa. En Liga no ha ganado como visitante, y de hecho es el peor conjunto de la competición, con sólo cuatro puntos en los ocho partidos jugados, aunque en la Europa League, en una fase con el mismo formato eliminatorio que la Copa, sí logró una victoria, 2-3 en Aberdeen. El bagaje a domicilio en todas las competiciones, no obstante, es muy pobre: una victoria, cinco empates y cinco derrotas. El Villarreal lo que no conoce como local en la Liga es el empate, con cinco victorias y tres derrotas. En la Europa League, superó al Astana en la previa por 4-0 en El Madrigal, después de haber ganado ya fuera por 0-3, y en la fase de grupos sumó dos victorias más (4-0 al Apollon Limasol y 4-1 al Zúrich) y un empate a dos ante el Borussia Mönchengladbach que le costó la primera plaza. En la anterior ronda copera, la primera que jugaron ambos conjuntos, la Real superó al Oviedo por un global de 2-0 (0-0 y 2-0) y el Villarreal al Cádiz por 5-1 (1-2 y 3-0).

Real Sociedad y Villarreal se han cruzado en la Copa del Rey en dos ocasiones a lo largo de la historia de la competición, y el balance no puede ser más positivo para el conjunto txuri urdin. No sólo superó ambas eliminatorias, en las temporadas 1986-1987 y 2013-2014, sino que además lo hizo venciendo en los dos partidos que se jugaron en El Madrigal, en ambas ocasiones por 0-1. En la primera ocasión el triunfo fue en una ronda a partido único, con gol de López Ufarte. En la segunda, en el partido de vuelta tras el 0-0 de Anoeta y siendo Javi Ros el artífice del tanto y de la clasificación realista. Superar en la Copa al Villarreal significa para el conjunto txuri urdin un buen papel en la competición, ya que la Real fue campeona en 1987 y semifinalista en 2014. En este caso, pasar de ronda lleva ya hasta los cuartos de final, una ronda que la Real sólo ha jugado en una ocasión desde que se mudó a Anoeta, precisamente la pasada temporada ya mencionada.

Desde el cambio de estadio, y eso fue en 1993, está será apenas la cuarta ocasión en la que la Real dispute los octavos de final de la Copa. Precisamente el Villarreal fue el rival realista de hace un año, en la 2011-2012 la Real de Philippe Motanier fue vapuleada por el Mallorca, que con el 6-1 de la vuelta remontó el 2-0 a favor de la Real en la ida, mientras que para la primera ocasión en este periodo en que disputó esta ronda hay que remontarse a la temporada 1998-1999. El rival fue el Atlético de Madrid y fue el equipo madrileño el que pasó de ronda, tras vencer 1-2 en Anoeta y a pesar de la victoria txuri urdin en el Vicente Calderón por 0-1, gol de Cvitanovic. Exactamente como sucedió a estas alturas de 2014, la Real jugará en la Copa contra el Villarreal después de haber sido severamente superado en la Liga por el conjunto castellonense. Entonces, el equipo de Jagoba Arrasate sufrió un contundente 5-1, mientras que en la presente campaña la derrota de los de Moyes fue por 4-0. ¿Se repetirá la historia también en la Copa?

domingo, enero 04, 2015

REAL SOCIEDAD 1 - BARCELONA 0 El corazón de la Real es la pesadilla del Barcelona

El marcador final, otra victoria de la Real al Barça.
El Barcelona va a tener pesadillas cada vez que se le mencione Anoeta, y con toda la razón del mundo. Cayó en la 2010-2011 por la necesidad del equipo txuri urdin, la temporada siguiente se llevó sólo un empate por puro entusiasmo realista, la calidad y la historia inclinaron la balanza en la 2012-2013 y la pura calidad técnica y estratégica decidió la pasada campaña. Y hoy ha sido el corazón. Porque la Real se está empeñando en ser un equipo contradictorio a más no poder, y cuando se le ve muerto acaba resucitando a lo grande. Se duda con razón de su estado físico, y entonces supera a todo un Barcelona minimizado por Luis Enrique dejando en la suplencia a Messi y Neymar. Suma tres victorias contra los tres primeros clasificados de la Liga, cuando no ha sido capaz de ganar a los equipos de la tabla baja. Y sus ausencias se multiplican en defensa, pero consigue así que su portería se quede a cero. El corazón de la Real ha ganado tres puntos. Y esa es la pesadilla del Barcelona, que ha perdido ya de todas las formas posibles en Anoeta.

La apuesta de Moyes fue la de fortificar el centro del campo, pero no precisamente con jugadores que destaquen por la carga de trabajo que aportan. Es verdad que la línea de mediapuntas que alineo es la más coherente posible, con Chory Castro en la izquierda, Xabi Prieto en la derecha y Canales en el centro, pero el aspecto físico del que tanto se ha hablado esta semana, incluso el propio técnico en rueda de prensa, no jugaba a su favor. La respuesta fue de campeonato. Y tampoco suele ser positivo colocar a Vela en punta, una posición en la que no saca lo mejor de su fútbol a nivel personal y que en lo colectivo priva a la Real de su mejor baza desde la segunda línea ofensiva. Y ahí sí se notó, aunque quizá fuera una medida de precaución por su estado físico. El primer análisis, de todos modos, se esfumó al marcar la Real en el minuto 2. Un córner botado en corto dio paso a un centro de Canales que encontró el inesperado remate de Jordi Alba contra su propia puerta para dejar a Bravo con el molde y viendo a sus ex compañeros celebrar el gol.

A partir de ahí, la apuesta de la Real fue la de encerrarse. Sin más. Y a correr en todas las zonas del campo como si fuera el minuto 92 de la final de la Champions. El equipo reculó, se pertrechó en el interior de su área hasta con una línea defensiva de seis jugadores con el fin de que el Barcelona no fuera capaz de acercarse a los dominios de Rulli. Eso lo consiguió, con más sufrimiento en la segunda parte que en la primera y probablemente más por el cortocircuito al que contribuyó Luis Enrique que por sus propios méritos defensivos. En la primera mitad, el equipo blaugrana apenas fue capaz de trenzar una sola jugada que llegó hasta el interior del área. Todo lo demás eran intentos individuales de Luis Suárez o Iniesta que normalmente acababan en un despeje de la defensa. Y eso que hubo imprecisiones bastante palpables en el entramado realista, algunas muy notables de un Rulli mucho más nervioso de lo que se le había visto hasta ahora, pero el Barcelona no se pareció lo más mínimo al equipo temible que cabía esperar, incluso sin Messi y Neymar en el once inicial.

Si en defensa los agobios de la Real eran mucho más por la posición de la pelota en zonas cercanas al área de Rulli y a la aplastante posesión blaugrana, en ataque el partido de la Real fue terrible, sobre todo en la primera mitad. Incapaz de dar dos pases, no hubo nadie que pudiera conectar con los atacantes. Ni Markel o Granero desde el centro del campo, ni Rulli o Iñigo con sus balones largos, ni mucho menos De la Bella o Carlos Martínez desde los laterales. Aún así, Chory Castro y Canales fueron capaces de aguantar algún balón y, al menos ganar unos preciosos segundos en los que el agobio no fuera tan grande. Y aunque el fútbol ofensivo brillara totalmente por su ausencia, a la Real le dio para tener una enorme ocasión de gol. Canales destrozó con una finta a Montoya, dentro del área, y su posterior disparo lo tuvo que despejar Bravo a córner. Vela estaba pidiendo el balón en posición de ariete, pero Canales optó por jugársela. El Barça sólo pudo marcar con un disparo lejano de Pedro que, tras rebotar en un defensa, sacó Rulli como pudo.

Como el fútbol dejó paso a la brega y el corazón, quien cogió protagonismo fue Del Cerro Grande, otro de esos árbitros de ínfima categoría que viene demostrando esa condición con la Real desde su paso por Segunda División. Dejó sin señalar un penalti de Jordi Alba sobre Xabi Prieto cuando este buscaba un centro desde la banda izquierda, se inventó una tarjeta amarilla a Iñigo Martínez por una mano que ni siquiera él mismo vio y que tardó mucho tiempo en pitar se supone que por indicación de un todavía más equivocado asistente, y mostró tarjeta amarilla a Vela por una caída en el centro del campo, exagerada y ficticia ante Mascherano pero como resultado de un forcejeo previo ante Busquets. La Real no suele tener ese beneficio de tener amonestados a los jugadores más destacados de su rival, además se seguir siendo un equipo que, ya en enero, aún no ha tenido un penalti a favor. Como es tendencia y desde hace bastantes años (no hay que olvidar que la Real que subió a Primera, campeona de Segunda y máxima goleadora de aquella Liga, no vio un penalti hasta la jornada 38), es como para pensar algo raro.

Al menos la Real tuvo la suerte de que Del Cerro Grande no sucumbió a la tentación de pitar un penalti por mano de Iñigo Martínez que no era en realidad infracción, puesto que el balón procedía de un rebote en Ansotegi, pero viendo las faltas que pitaba hacia uno y otro lado casi parece una casualidad. En la segunda parte acabó mostrando una amarilla a Granero por protestar (lo que habría sido la segunda amarilla a Mathieu por enganchar a Chory Castro en una contra), exageradísima a todas luces y con un gran coste para la Real, porque ni él ni Markel Bergara podrán estar la próxima jornada por acumulación de amonestaciones. Aún así, lo mejor es que las tarjetas amarillas no frenaron el ímpetu de la Real y su corazón latió todavía con más fuerza en la segunda mitad. La demostración física y emocional de ese segundo acto fue sobresaliente y espectacular, y sobre todo una reivindicación en toda regla de la Real como equipo y de algunos de sus jugadores particularmente, como Canales, Chory Castro o un Granero que hizo una segunda parte descomunal. Si Moyes quería intensidad, lo de hoy ha sido un ejercicio brutalmente satisfactorio.

Si en la primera parte la Real sufrió, lo de la segunda ya no tuvo nombre, pero en realidad sin sufrir demasiados disparos a puerta. Luis Enrique metió primero a Messi en el descanso, y a Neymar diez minutos después. Con toda la artillería culé sobre el césped, los jugadores de la Real comenzaron a multiplicarse. Lo de Granero fue impresionante, pero también Chory Castro peleó, multiplicándose por dos o por tres, todos y cada uno de los balones largos con los que una y otra vez despejaban los defensores realistas las acometidas del Barcelona. Canales se convirtió en el mejor lanzador de balones desde la parte de atrás, y Prieto por fin aparecía para dar pausa y dejar algunos balones buenos para las subidas de Carlos Martínez o las incursiones de Vela por la banda. ¿Ocasiones de peligro? Muy poca cosa, sobre todo un cabezazo de Prieto que se fue arriba tras una poco usual salida en falso de Bravo. Esa ocasión fue en el minuto 61 y a partir de ahí la Real tomó la clara decisión de emplear todas las salidas que pudiera acometer en perder tiempo de juego, en sostener la pelota o mandarla tan lejos como le fuera posible.

El gol del Barcelona se palpaba más por la posesión de la pelota, que en la segunda mitad sí cruzó el área de Rulli con mucha asiduidad, que por la claridad de las ocasiones, pero alguna sí hubo. Rulli solventó todo el nerviosismo que había mostrado en la primera mitad de un auténtico plumazo y se convirtió en el salvador, sobre todo con un mano a mano que le sacó a Luis Suárez con una categoría superlativa. Luego le sacó también otro cabezazo a bocajarro, aunque esa jugada estaba invalidada por fuera de juego del uruguayo. Pero con esas dos intervenciones y sus buenas salidas por alto y por bajo aportó muchísimo a la tranquilidad del equipo, que se pudo dedicar a lo suyo sin temblar. No tembló Ansotegi, no lo hizo un Iñigo que le sacó a Messi su carrera más clara, quizá algo más De la Bella, que fue el que más exhausto pareció en defensa en el tramo final del encuentro, el que siempre aprovecha Markel para convertirse en un perro de presa y que incluso acabó viendo una tarjeta amarilla más que merecida tras tres faltas duras a Neymar dos y a Messi la última.

El movimiento de Moyes desde el banquillo fue retirar a un Chory Castro absolutamente vacío, ovacionado por Anoeta por su descomunal esfuerzo, hoy brillante en todos los aspectos para recuperar al delantero centro. Finnbogason apareció en el campo y no mejoró las sensaciones precedentes, aunque provocara el aplauso unánime de la grada por una patada a Jordi Alba para frenar el ataque del Barcelona con Vela en el suelo. El mexicano fue, de hecho, el segundo cambio, ya en los instantes finales del partido y ya para perder tiempo, completamente agotado también y sin haber podido contribuir con su magia al juego de la Real. Y ya en el descuento, cuando Anoeta saboreaba el triunfo, un gran Canales dejó su puesto a Yuri. Sólo quedó tiempo para que Neymar demostrara o bien su desconocimiento del reglamento o bien su poca inteligencia al arrebatarle a Rulli el balón en su movimiento de saque cuando eso es algo que es falta y tarjeta amarilla, como acertó Del Cerro Grande a señalar. El final llegó y Anoeta, ese campo en el que el Barcelona no gana desde 2007, estalló de júbilo.

Ganarle al Barcelona en el fútbol actual es una hazaña. Superar a Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid la misma temporada es algo excepcional. Y hacerlo además merecidamente es algo a tener muy en cuenta. Y esta Real, que por desgracia está firmando una temporada decepcionante, lo ha hecho. No tiene techo, pero sí pies de barro. A la Real le sigue faltando fútbol, muchísimo, pero su despliegue ante el conjunto catalán es la enésima demostración de que una Real con corazón puede superar absolutamente a cualquiera sin excepción. Si esta es la intensidad que Moyes puede sacar del equipo, cabe esperar que aparezca de una forma más regular y no sólo en las grandes citas. Ese es el reto del escocés, y más teniendo en cuenta que esperar en el horizonte la salida a Granada y dos partidos consecutivas en Anoeta ante Rayo y Eibar. Anoeta, de hecho, empieza a parecerse a un pequeño fortín. Si eso dura, el objetivo de no pasar apuros se conseguirá pronto y de forma holgada. Pero la pelota, nunca mejor dicho, está en el tejado de los jugadores. Este es su camino. Lo han mostrado. Ahora tienen que seguir recorriéndolo.

sábado, enero 03, 2015

PREVIA Real Sociedad - Barcelona. Año nuevo... ¿vida nueva?

El Barcelona cayó en Anoeta la temporada pasada por 3-1.
Tras el decepcionante final de 2014, la Real pone todas sus ilusiones en que 2015 sea un año mucho mejor. Año nuevo, vida nueva, que reza el dicho popular. Pero este año nuevo empieza con una dura prueba: la visita del Fútbol Club Barcelona (domingo, 21.00 horas, Anoeta, Canal +). El equipo blaugrana no ha vencido en el estadio donostiarra desde que el conjunto txuri urdin regresó a Primera en 2010 y sólo ha perdido un partido lejos del Camp Nou, nada menos que en el Santiago Bernabéu. David Moyes, como viene siendo habitual, tendrá bajas importantes para afrontar el encuentro, buscando su primera gran victoria en el banquillo txuri urdin y empezar así a romper por fin una dinámica negativa que no termina de enderezarse. El regreso de Bravo a Anoeta es otro de los alicientes de este encuentro. Y en lo que todavía no hay una vida nueva con la llegada de 2015 es en el capítulo de bajas, que siguen siendo abundantes para este primer compromiso del año.

La línea más comprometida por las ausencias es la defensa, hasta el punto de que no habrá un central suplente en el banquillo. Moyes ya descartó en su rueda de prensa previa al encuentro a tres jugadores, Mikel González, Elustondo y Zaldua. Se une a ellos Estrada por enfermedad, aunque en todo caso es un futbolista que ya ha quedado claro que no cuenta. Y Zurutuza tampoco estará ante el Barcelona. Pero habrá un jugador más que se quede fuera, ya que Moyes ha convocado a 19. La principal preocupación es el estado de Carlos Vela, que era duda tras caer lesionado por las muchas faltas que le hizo el Athletic y tras perderse los dos últimos partidos de 2014 y que ha entrado en la lista provisional, igual que Carlos Martínez, otro que arrastraba molestias. Ante las ausencias, el técnico ha incluido en el grupo a dos jugadores del Sanse, el ya más que habitual Hervías y Aritz Elustondo, que está aprovechando las ausencias en el lateral derecho para hacerse un hueco en la primera plantilla. Agirretxe es la gran novedad de la lista, y regresa tras lesionarse ante el Elche.

Si no hay una gran sorpresa, Rulli continuará como guardameta titular en detrimento de Zubikarai. En la defensa son seguros los dos únicos centrales de la lista, Iñigo Martínez y Elustondo, al igual que De la Bella por la izquierda. Si está en condiciones, Carlos Martínez estará en la derecha y si Moyes no le ve para 90 minutos el titular sería Aritz. Intocable seguirá siendo Markel Bergara. Y a partir de ahí, como siempre, empiezan las dudas, primero de sistema y después de nombres. Granero será seguramente el acompañante de Markel, pero poblar el centro del campo daría también opciones a Pardo. Si Vela está bien, jugará. Pero lo demás es una incógnita. El propio Pardo, Canales, Xabi Prieto Chory Castro, Hervías, Agirretxe y Finnbogason tienen sus opciones de ser titulares. No se puede descartar absolutamente nada porque no hay precedentes que analizar de Moyes y porque todos los jugadores ofensivos están teniendo protagonismo con el técnico escocés.

La Real acabó 2014 en la decimocuarta posición con quince puntos, sólo dos más que el equipo que marca ahora mismo la zona de descenso en la decimoctava posición, el Granada, y a una brutal distancia de quince con respecto a la zona europea. El Villarreal y el Sevilla, este con un partido menos (el que aplazó el Real Madrid por su participación en el Mundialito), son quinto y sexto con 30, el doble que la Real. El equipo ha recuperado algo de fiabilidad en Anoeta, donde lleva tres partidos sin perder, pero de donde se han escapado los tres puntos en tres ocasiones. El Barcelona es segundo con 38 puntos, a uno del Real Madrid pero con un partido más. Como visitante ha puntuado en siete de sus ocho salidas. Sólo perdió contra el Real Madrid, ganó en cinco ocasiones y empató en dos, aunque salvo en su victoria por 0-5 al Levante no es un conjunto arrolladoramente goleador. Quitando ese resultado, sólo marca de media un gol por encuentro. En Anoeta ya han caído Real Madrid y Atlético, y el Athletic empató, con lo que si el Barça no gana, la Real podrá presumir de haber sumado ante los cuatro equipos Champions de esta temporada.

El Barcelona ha visitado San Sebastián en 67 ocasiones, siempre en Primera División, y el balance es favorable a la Real, que ha vencido en 27 de esos encuentros por las 17 victorias del conjunto blaugrana y los 23 empates que completan la estadística. El equipo txuri urdin consiguió su mayor goleada en estos choques en dos ocasiones. 4-1 fue el resultado tanto en la temporada 1930-1931, con goles de Cholín, Bienzonas (dos) y Mariscal, y en la 1987-1987, con tantos de Górriz, Zamora (dos) y Bakero. La victoria más abultada del Barcelona es el 0-6 de la campaña 2000-2001. En Anoeta se han jugado 18 Real Sociedad - Barça, de los que seis acabaron con triunfo local, cinco con victoria visitante y los siete restantes con empate. Desde el regreso a Primera, el Barcelona no ha sumado tres puntos en Anoeta y la Real venció en tres de los cuatro partidos jugados, marcando siempre un mínimo de dos goles, aunque encajando también al menos uno en todos ellos.

La pasada temporada, la 2013-2014, la Real consiguió su victoria más abultada en esos cuatro años, superando al Barcelona por 3-1 y siendo mejor que su rival en todas las facetas del juego. Los de Jagoba Arrasate, dispuestos con un entonces novedoso 4-4-2, superaron al Barcelona en cada parcela y consiguieron adelantarse a la media hora. Un centro de Canales lo peinó Elustondo para que el balón rebotara de forma inmediata en Song y se introdujera en la portería de Valdés. Apenas cuatro minutos después, Messi convirtió un gol el primer disparo a puerta del Barcelona. Ya en la segunda mitad, en su octavo minuto de juego, un saque largo de Bravo dio inicio a la jugada del 2-1, culminado por Griezmann en el segundo palo tras un fantástico envío de Vela. Y en el minuto 58, Zurutuza logró el merecido 3-1 colándose como un puñal en el área blaugrana. Estuvo más cerca el 4-1, con un disparo de Vela al palo, que en el 3-2, al que sólo Messi se acercó. La Real derrotó con todo merecimiento al Barcelona en el último gran momento de la pasada Liga.

viernes, enero 02, 2015

La Real puede igualar su mejor registro en Anoeta contra los equipos Champions

Vela celebra el cuarto gol ante el Real Madrid de esta temporada.
A pesar del lamentable primer tramo de la temporada, la Real está en disposición de igualar el mejor registro de la historia en sus encuentros en Anoeta ante los equipos de Champions League desde que son cuatro los que se clasifican para jugar la máxima competición continental, algo que la UEFA otorgó a la Liga española en la temporada 1998-1999. En la presente temporada, la Real ya ha jugado contra tres de los cuatro equipos que disputan el torneo europeo y ha sumado dos victorias, 4-2 ante el Real Madrid y 2-1 ante el Atlético de Madrid, y un empate, 1-1 ante el Athletic de Bilbao. De ganar al Barcelona, el conjunto txuri urdin sumaría un total de diez puntos ante los cuatro mejores equipos de la temporada pasada, con lo que igualaría la mejor marca de las doce ocasiones anteriores en las que, con el paréntesis en Segunda, ha podido jugar ante esos rivales.

Esos mismos diez puntos son los que consiguió la Real en Anoeta contra los cuatro primeros clasificados de la temporada anterior en sus choques de la 2012-2013, la gloriosa Liga que finalizó con la cuarta plaza y, precisamente, con la clasificación realista para la Champions League. Aquella Real de Philippe Montanier venció a Barcelona (3-2), Valencia (4-2) y Málaga (4-2), y empató ante el Real Madrid (3-3). Además de en esta temporada, la Real consiguió permanecer invicta ante los rivales de Champions en otras dos campañas más, la 1999-2000 y la 2002-2003. En la primera sumó seis puntos al empatar contra Barcelona (0-0), Real Madrid (1-1) y Valencia (0-0) y superar al Mallorca (2-1), mientras que en la segunda, en la que la Real logró su primera clasificación para la Champions gracias a su segundo puesto final, llegó hasta los ocho puntos al igualar a uno tanto contra Valencia como contra Deportivo y vencer a Real Madrid (4-2) y Barcelona (2-1).

Hay dos temporadas en las que la Real no consiguió ganar en ninguno de estos enfrentamientos, y estas suponen además los peores registros del conjunto txuri urdin en este grupo de partidos, con sólo dos puntos sumados. En la temporada 2000-2001 los realistas sólo pudieron empatar a uno ante Deportivo y Zaragoza, mientras que Barcelona y Valencia se llevaron la victoria de Anoeta por 0-6 y 1-2 respectivamente. En la campaña 2005-2006, Barcelona y Villarreal se llevaron sendas victorias de sus visitas a San Sebastián, 0-2 y 1-3 respectivamente, mientras que el Real Madrid empató a dos y el Betis a uno. En la temporada 2006-2007, la del descenso a Segunda, la Real sumó un punto más, tres, pero encajó el mayor número de derrotas en estos encuentros, también tres. Aquel equipo venció a Osasuna por 2-1, pero perdió contra Barcelona (0-2), Real Madrid (1-2) y Valencia (0-1).