domingo, febrero 13, 2011

REAL SOCIEDAD 1 - OSASUNA 0 La costumbre de sufrir... y ganar

Esto de sufrir y ganar se está convirtiendo en una costumbre. No creo que quede ya nadie que dude de la capacidad de esta Real Sociedad de manejarse en resultados cortos. Uno recuerda los partidos de esta temporada y victorias holgadas, lo que se dice holgadas, ha tenido muy poquitas. En Anoeta, quizá sólo la del Deportivo. Y es algo difícil de explicar, porque el partido de hoy ante Osasuna era de goleada. Hubo ocasiones de todos los colores, de todas las texturas y de todos los sabores. Pero no entró nada más que una, otra de Tamudo, que ha asumido con brillantez buena parte del rol que tenía Llorente en el equipo y, ahora sí, contribuye con puntos en la clasificación. Hoy su gol vale eso, tres puntos. Y eso es valiosísimo. Tanto antes como después, y sin jugar siquiera un partido de cine, la Real ha hecho méritos y ocasiones suficientes como para marcar, incluso golear. Como poco, elevar al marcador de Anoeta un resultado confortable. Pero no. No le va eso de ganar fácil a la Real por mucho que el partido lo pida. Hoy se han fallado ocasiones increíbles ante un rival que sólo ha inquietado en dos jugadas aisladísimas y en buena medida responsabilidad del equipo txuri urdin. Pero el 1-0 también vale. Y Europa está cerca.

Lasarte se ha matnenido fiel a sus principios, como suele hacer casi siempre y ha hecho pocos cambios. El más sorprendente ha sido la suplencia de Mikel González, que ha dejado su puesto en el centro de la zaga a Demidov (notable debut como titular en el equipo) y en la banda a De la Bella. Sarpong, como era de prever, fue el sustituto de Xabi Prieto, Estrada se mantuvo en la derecha y el doble pivote lo ocuparon Diego Rivas y Aranburu. Lo previsto, lo más sencillo. Y aunque mucho se habla de si este partido era una final para un Osasuna que lleva más de un año sin ganar fuera de casa o para una Real que con una victoria podía marcar una diferencia clara entre la lucha por la permanencia o por Europa, de final nada. El comienzo del partido fue frío, soso y bastante malo. Ni un equipo ni otro era capaz de controlar el balón, pero si alguien tenía cierto dominio era Osasuna. Un dominio lejanísimo del área de Bravo, al que no forzó a intervenir en todo el encuentro, pero dominio al fin y al cabo. Los primeros veinte minutos se fueron directamente a la basura sin que pasara gran cosa. Pero ahí apareció Zurutuza y el partido comenzó a cambiar.

Cuando el pelirrojo interviene en un partido, siempre puede pasar algo. Y lo que empezó a pasar es que la Real comenzó a llegar con peligro a la portería de Ricardo. Fue Zurutuza quien tuvo la primera gran ocasión de gol en una internada en el área que acabó con un disparo alto, muy molestado por un defensa rojillo que rozó el penalti. La tuvo después Griezmann, con un lanzamiento que se le fue arriba después de una buena jugada de Zurutuza. También Tamudo, quien remató al aire (como hizo en el Bernabéu) un espléndido pase de Aranburu por encima de la defensa osasunista. Y la volvió a tener Zurutuza después de espléndido centro de De la Bella. Esta vez sí hubo penalti, porque Monreal despejó con el brazo. Turienzo Álvarez, en un arbitraje deleznable y con un tufillo bastante anticasero durante toda la tarde, ni siquiera señaló córner. Inconcebible. Lo de disparar al aire le sucedió minutos después a De la Bella en el lateral del área pequeña, Demidov remató desviado de cabeza en un córner y Sarpong falló lo imposible de fallar después de una preciosa y preciosista jugada entre Griezmann y Tamudo. Todo esto sucedió entre el minuto 20 y el 45. ¿Y Osasuna? Como si no estuviera. Pero se llevó al descanso un 0-0 que no merecía.

La segunda parte ofreció más de lo mismo, aunque con una pequeña variación. En el segundo acto sí tuvo ocasiones Osasuna. Dos, concretamente, y las dos bastante achacables a la Real. La primera fue un disparo desde fuera del área de Nekounam que se estrelló en el larguero, ante la pasividad del equipo txuri urdin en el despeje. En más de un despeje. La segunda, fue un remate de Lekic en un córner, sin oposición alguna, que sacó De la Bella bajo palos. Otro córner. Otro remate claro. Como en tantos y tantos partidos. Esto es más importante de lo que parece y es un problema que no termina de encontrar solución. A veces será gol, como el de Cristiano Ronaldo en el Bernabéu, a veces la sacará un defensa txuri urdin bajo los palos como en la tarde de hoy. Dos ocasiones de Osasuna que podrían haber cambiado el destino del partido, precisamente porque las claras ocasiones de las que dispuso la Real no se convirtieron. Y en la segunda parte hubo más y de muchos jugadores distintos. Antes de que llegara Osasuna, Tamudo tuvo un buen disparo y Griezmann lanzó con fuerza una falta que forzó a Ricardo a intervenir. Entre las dos ocasiones de Osasuna, Estrada pudo inaugurar su cuenta como goleador del primer equipo culminando una preciosa jugada de la Real, pero la tiró fuera. El maleficio de Estrada sigue ahí.

La Real desperdició también un libre indirecto en la frontal del área pequeña (por una cesión a Ricardo). Griezmann se la tocó a Sutil y su disparo se estrelló en una barrera que nunca estuvo a la distancia correcta (Turienzo seguía haciendo méritos, que después redondeó perdonando una tarjeta roja cuando una falta en la frontal evitó que Zurutuza enfilara a Ricardo). Tres minutos después, y tras sufrir más de una hora de pérdidas de tiempo y alguna que otra marrullería de Osasuna, llegó el gol de Tamudo. Un magnífico movimiento en el interior del área le colocó frente a Ricardo, que consiguió sacar su primer disparo. El rebote cayó de nuevo en los pies de Tamudo quien, de espaldas y con un toque cargado de sutileza, introdujo el balón en la portería rojilla. 1-0 y explosión de alegría en Anoeta. Merecida explosión de alegría. Con un resultado corto, pero justísimo, porque sólo la Real debía ganar hoy. En los 17 minutos que quedaban de partido, Bravo no tuvo que intervenir ni una sola vez, aunque Osasuna sí tuvo alguna llegada peligrosa. Pero a cambio Tamudo tuvo otra ocasión que se marchó ligeramente fuera, De la Bella disparó al palo y Sutil lanzó muy cerca de la escuadra una falta que había dejado al Osasuna con diez jugadores (primera superioridad de la Real en la temporada... sólo un minuto y medio y ganando).

Ha sido un carrusel de ocasiones de gol por parte de la Real. Un auténtico carrusel. Algunas llegaron por calidad, otras por el juego colectivo, otras por simple azar. Pero las ocasiones llegan. Hoy llegaron. Y por eso se ganó, porque el fútbol a veces compensa el buen trabajo. Ojo, que la Real saltó hoy al campo con bajas importantes. Se ha ganado sin Llorente y sin Xabi Prieto. Se ha hecho debutar como titular a un Demidov que ha realizado un completísimo partido. Aranburu ha estado sensancional en el centro del campo. Tamudo sigue vivo. Son muchas las buenas noticias que semana tras semana deja este equipo. Y habrá quien se quede con las malas. Como el decepcionante partido de Sarpong (¡cómo hubiera cambiado la percepción de su partido si hubiera marcado la ocasión que tuvo!), los cambios defensivos y a veces tardíos de Lasarte (que acabó con cinco atrás y dos pivotes y medio) o el sufrimiento final que siempre se instala en Anoeta, con un equipo que se echa atrás, cuando el marcador es tan corto como el de hoy. Pero allá ellos. Allá ellos porque se están perdiendo una buena temporada de un equipo que, además, tiene futuro. Porque mientras algunos siguen mirando hacia abajo, el juego y las prestaciones de la Real invitan a pensar en algo más, a tener ambición, a soñar otra vez.

Todo sea por informar a todos los realistas, el equipo de Martín Lasarte recupera los nueve puntos de ventaja sobre los puestos de descenso. Tres partidos cuando quedan quince por jugarse. 31 puntos. A unos diez de certificar la permanencia, un objetivo que unos cuantos ni siquiera veían de forma realista para este equipo, casi el mismo que subió a Primera hace unos meses. Novena posición. Pero con los mismos puntos que octavo y séptimo. Un gol más habría bastado para que la Real hoy durmiera en la séptima posicion, esa que por obra y gracia de la final copera entre Barcelona y Real Madrid da un billete para la Europa League. Y todos sabemos que la Real tiene menos puntos de los que merece, por fútbol y por arbitrajes. Por eso es el momento de soñar y de mantener viva la ilusión. Porque la Real está en la lucha por Europa. Porque Anoeta sigue siendo un fortín y ya ha visto siete victorias de color txuri urdin. Porque la Real tiene equipo, tiene plantilla y tiene espíritu. Porque igual en junio tenemos que seguir celebrando algo. Falta algún día grande de verdad, pero el viaje está siendo placentero. La próxima estación, de nuevo en Anoeta, ante el Mallorca. A ver si se mantiene la costumbre de sufrir y ganar. O incluso a ver si se gana sin sufrir. Pero primero ganemos.

sábado, febrero 12, 2011

PREVIA Real Sociedad - Osasuna. Europa está más cerca que la revancha

La Real tiene más cerca Europa que la revancha. Llega Osasuna (domingo, 17.00 horas, Anoeta, PPV) y todo el mundo se acuerda de aquel partido que nos acercó a Segunda en 2007. Más valdría tener la vista puesta en el presente y en el futuro, pues en los dos próximos partidos, ambos en casa, está en juego el objetivo que pueda alcanzar el equipo txuri urdin en esta temporada de su regreso a Primera. El descenso está siete puntos por abajo. Europa está a sólo tres por encima. Sumar dos victorias hará pensar en lo primero, pero dejarse puntos ante Osasuna o Mallorca obligará a seguir teniendo presente lo segundo. La victoria ante los rojillos, además, no podrá tener en ningún caso el mismo valor que aquella derrota cosechada en el Reyno de Navarra dos semanas antes de que la Real se hundiera en el pozo de la Segunda División. No hay revancha posible. Mejor dicho, sí la hay. Pero, como dijo Martín Lasarte, de la paupérrima actuación que protagonizó la Real en el Reyno de Navarra en la primera vuelta de esta misma temporada.

La incorporación a la plantilla de Demidov y las ausencias que Lasarte está teniendo en las últimas semanas, sea por sanción o por lesión, hacen que sus onces sea más impredecibles que nunca. Luego suele ajustarse al guión y no hacer demasiados cambios, pero las posibilidades para los menos habituales, al menos sobre el papel y antes de los partidos, están creciendo en las últimas semanas. Dos son los cambios con respecto a la convocatoria del partido ante el Real Madrid. La ausencia de Xabi Prieto (vio en el Bernabéu su quinta tarjeta amarilla, ésta justa pero todo el ciclo puede considerarse una clara afrenta al fútbol, ya que Prieto es ahora mismo el segundo jugador que más falta sufre de toda la Liga) estaba ya anunciada y era más que previsible el regreso a la lista de Aranburu después de cumplir su partido de sanción. Sutil regresa con él a la lista ocupando el puesto, y aquí está la gran sorpresa de la convocatoria, de Labaka. El escalafón cambia en la defensa para este partido. Demidov es ya, al menos, el tercer central para Lasarte.

Bravo estará bajo los palos, con la duda de cómo estará su pierna después de la lesión que sufrió en un encontronazo fortuito con Cristiano Ronaldo (habría que ver qué se habría dicho de ser la jugada al revés; curiosamente, los medios madrileños informan hoy por primera vez de esta lesión... para decir que no le impedirá jugar). En la defensa empiezan las incógnitas, y todo dependerá de cómo decida Lasarte suplir a Xabi Prieto. Habrá al menos un cambio con respecto al Bernabéu, pues Labaka no está. La opción más lógica, habida cuenta del rival y del tipo de partido que se espera, es que Mikel González vuelva al centro y De la Bella regrese a la banda izquierda. La otra opción es que Mikel siga de lateral y Demidov se estrene como titular. Estrada, que también tiene opciones de suplir a Prieto, y Carlos Martínez se juegan el lateral derecho. Rivas parece fijo en el doble pivote. Su acompañante puede ser Elustondo o Aranburu. El capitán podría suplir a Zurutuza si éste no está apto para jugar tras un golpe recibidido esta semana, aunque todo parece indicar que sí estará. Sarpong es el relevo natural de Prieto y Griezmann y Tamudo parecen indiscutibles para completar el once de Lasarte. Agirretxe seguirá esperando su oportunidad en el banquillo.

Parece ya inevitable que cada vez que se crucen Real Sociedad y Osasuna se recuerde aquel partido de mayo de 2007 en el que los rojillos ganaron 2-0 y cavaron la tumba txuri urdin en Primera. Pero, gran diferencia, el partido se juega en Anoeta. Si la Real quería lavar aquella herida, debió ganar en el Pamplona en la primera vuelta. Habrá lleno en el estadio donostiarra. Después de la oportunidad perdida en el Bernabéu de demostrar que este equipo es más de lo que piensan algunos, la Real empieza la jornada en la décima posición con 28 puntos, a tres de la séptima plaza (que da acceso a la Europa League), aunque con el average ahora mismo perdido con dos de los tres rivales que tiene por encima, y siete por encima del descenso, que ahora mismo marca el Levante con 21 puntos. Osasuna sólo tiene uno más, 22. La victoria de la Real alejaría a los rojillos a nueve puntos, pero si el conjunto visitante logra vencer en Anoeta se pondrá a sólo tres de los de Lasarte. Por eso el partido hay que entenderlo como clave para definir los objetivos de este equipo para lo que resta la temporada. Ganar obligaría a seguir mirando hacia arriba. Osasuna lleva quince meses sin ganar como visitante, la Real suma cuatro derrotas en Anoeta y dos de ellas en los últimos tres partidos como local.

La estadística es bastante favorable a la Real en los duelos disputados ante Osasuna en San Sebastián. Entre Primera y Segunda División, han sido 34 los duelos que se han producido entre ambos equipos, con 24 victorias de color txuri urdin, sólo cinco derrotas y otros tantos empates. En la máxima categoría han sido 27 los partidos, con 18 triunfos realistas y cuatro rojillos, por cinco igualadas. En Segunda, seis victorias para la Real, una para Osasuna y ningún empate. Los Real Sociedad-Osasuna nunca han sido encuentros de muchos goles. La mayor victoria de los locales fue el 4-1 de la temporada 59-60, con dos goles de Aznar y uno de Gallastegui y Paz. El triunfo visitante más abultado fue el de la campaña 92-93. El último encuentro jugado en Atotxa ante este rival acabó con un 1-3 en el marcador. Kodro anotó el tanto realista aquel día. En Segunda, el resultado más amplio es el mismo para los dos equipos, el 2-0 de la 65-66 para la Real (dos goles de Eceiza) y el 0-2 de la 40-41 (temporada que, a pesar de esta derrota, acabó con ascenso txuri urdin) para Osasuna.

El último Real Sociedad-Osasuna se vivió en la temporada 2006-2007, la del descenso realista. Y aunque los realistas sólo ganaron ocho partidos en toda la temporada, el duelo ante los rojillos en Anoeta fue uno de ellos. Y no fue, precisamente, por méritos futbolísticos del equipo de Lotina, sino por pura suerte. Rubinos Pérez pitó un increíble penalti a favor de la Real (puede que la única decisión equivocada de trascendencia que favoreció al equipo en toda la temporada), un muy liviano empujón a Koavcevic. Xabi Prieto no falló y marcó el 1-0 en el minuto 18. La Real no supo gestionar esa ventaja y, ante un Osasuna que tampoco asustaba demasiado, se acobardó. El empate llegó en el minuto 65, un disparo lejano de Raúl García que se tragó de forma incomprensible Claudio Bravo. Ese error no puede ocultar que hizo varias paradas de mérito, alguna antológica. En el minuto 89, Aranburu hizo el 2-1 definitivo, saciando un sufrimiento indecible en las gradas de Anoeta. Sufrimiento que continuó, porque en el descuento la Real permitió a Osasuna demasiado para intentar el empate. No lo logró y fue la segunda victoria de la temporada para el equipo txuri urdin. Y eso que era ya la jornada 17. Sudando tinta, pero se ganó.

En la primera vuelta de la presente temporada, la Real realizó un partido horrible, en las antípodas de la espléndida actuación con la que recibió al Real Madrid en Anoeta tan solo tres días antes. Quizá el cansancio pasó factura, igual que las rotaciones que hizo Lasarte para acometer la primera jornada en miércoles de la temporada. El equipo txuri urdin saltó mal colocado al terreno de juego (Markel y Elustondo, titulares, se llevaron muchas de las críticas) y, pese a todo, se adelantó en el marcador gracias al tercer gol de Tamudo en la campaña. Tercer gol, pero sólo un punto gracias a esos goles. La Real debió machacar con el 0-2, porque el Reyno de Navarra estaba a punto de explotar contra los suyos, pero dejó pasar la oportunidad. El empate llegó de corner, con un cabezazo de Pandiani. Y el segundo, sólo cuatro minutos después y tres antes del descanso, en un garrafal error de toda la defensa realista que culminó Camuñas. En la reanudación, la Real empujó un poco más para lograr el empate, pero el partido se acabó cuando Aranda marcó el 3-1 a quince minutos del final. Lo hizo en falta sobre De la Bella, pero nadie la reclamó demasiado. Quizá pesaba entonces el horrible partido que estaba haciendo la Real. Quizá. ¿Revancha? De esto. Lo demás es historia.

lunes, febrero 07, 2011

¿Jugamos a lo mismo?

Hace no demasiado tiempo se vieron un par de lamentables casos de celo excesivo con el comportamiento de la Real y de su afición a cuenta de cuestiones políticas que nada tienen que ver con el fútbol. Ya entonces me mostré convencido de que no se mantendría el mismo celo oportunista y cobarde cuando el equipo txuri urdin visitara Madrid. Y lo decía, no voy a mentiros, pensando en el Vicente Calderón, pero el Bernabéu ha venido a darme la razón antes. "Vosotros, realistas, sois los terroristas" fue una de las muchas lindezas que salieron del fondo sur de ese estadio, en absoluto representativo de la afición del Real Madrid pero ruidoso y todavía vitoreado por demasiados. Por supuesto, la frase no ha aparecido en ningún medio de comunicación madrileño. Esta vez no. Ya sabéis, los buenos y los malos. Y lo siento mucho, pero yo no voy a hacer el papel de malo porque unos impresentables crean que con eso sacan réditos de algún tipo. ¿Jugamos a lo mismo? Pues con las mismas reglas para todos. Si Marca se permitió el lujo de insinuar todo tipo de cosas con aquellas vulgares informaciones, yo simplemente constato lo que pasó en el Bernabéu. "Vosotros, realistas, sois los terroristas". Para que luego me vengan con campañitas interesadas más propias de fanáticos sin cerebro que de periodistas.

Lo bueno es que, según va pasando el tiempo, los cafres se van convirtiendo en una pintoresca minoría en el Bernabéu, como lo son en la mayoría de los campos. Eso también es un hecho a destacar. Por primera vez en muchos años, el sector que el estadio del Real Madrid reserva a la afición visitante volvió a contar con una nutrida presencia de aficionados realistas (por cierto, nótese que la presencia de ikurriñas en dicho sector es porcentualmente mucho menor que la de banderas españolas en el fondo sur; ¿ahora provocan las banderas o ya no?). Y se vio mucha camiseta txuri urdin en los aledaños del estadio. Y algunas de esas camisetas las llevaban personas acompañadas por otras que llevaban enseñas del Real Madrid Y el recibimiento al autocar de la Real fue normal, alejado de toda hostilidad gratuita e injustificada. El Santiago Bernabéu es un escenario en el que cada vez es más bonito ver a la Real, y eso hay que agradecérselo al Real Madrid y a su gente. A la de verdad, que algunos conozco en persona y bien que me alegro. No sé si ese reconocimiento también le escocerá a alguien, pero es que es lo bonito del fútbol. Y así como se destaca lo denunciable, también lo que hace disfrutar de este deporte. Yo nunca dejaré de agradecer las muestras de cariño o de respeto, se produzcan en el campo en el que se produzcan. Y lo que procede es felicitar al Madrid por su victoria y por ese respeto. Así sí.

Esta es la cara que se le quedó a Martín Lasarte en la rueda de prensa tras el encuentro. Es sólo una imagen de una ráfaga de varias fotografías. Vamos, que la postura no es la que tuvo Lasarte dando las explicaciones oportunas sobre el encuentro, pero seguro que refleja lo que rumiaba por dentro. Creo que el técnico uruguayo vive partidos como el del domingo con una mezcla de frustración y cierta resignación. Frustración porque sabe que su equipo es capaz de mucho más de lo que enseñó en el Bernabéu. Resignación, sólo cierta resignación, porque ya no se puede considerar un accidente. A la Real 2010-2011 le está pasando demasiado a menudo. Sea por el resultado, sea por la imagen o sea por las dos cosas (como en el Bernabéu, como en el Camp Nou), a esta Real le falta dar el salto de calidad que todos esperamos. Porque viendo la temporada que está haciendo el equipo txuri urdin, creo que quienes lo seguimos podemos estar de acuerdo en que tendríamos que tener más puntos, que tendríamos que haber ganado a algún equipo grande (además de al Villarreal en la primera jornada). Pero siempre nos falta algo. Y da rabia. Yo salí del Bernabéu con este mismo gesto que muestra Lasarte. A ver si cuando el Barcelona vaya a Anoeta, porque es el último gran partido que nos queda, la cosa cambia.

Y si hablamos de entrenadores, el partido contó con la presencia de un nombre muy especial en la historia de la Real, Raynald Denoueix, el técnico con el que la Real estuvo a punto de ganar su tercera Liga en 2003. Tuve la oportunidad de charlar un rato con él antes de que ocupara su puesto en la cabina de Canal + Francia, cadena para la que comenta los partidos de la Liga española. Le recordé, aunque aquel día el marcador señalara 0-0, el partidazo que jugó con él la Real en el Santiago Bernabéu. "¡Y en Anoeta!", me dijo con una enorme sonrisa en la cara. Le dije que yo estuve en los dos partidos. Se nota el grato recuerdo que guarda de la Real. Y siempre me sale su nombre cuando me acuerdo de la gente que no ha salido del club como realmente se merecía. Me acuerdo también de Darko Kovacevic, claro (¡homenaje ya!), pero creo que no hemos sabido valorar la labor de Denoueix en aquel equipo, y merecería la pena hacerlo aprovechando además que trabaja en España y que no tiene intención de regresar a los banquillos. Insisto, casi ganamos una Liga. Y, sí, teníamos un equipazo, pero aquel Madrid tenía seguramente más calidad que el que nos encontramos en esta Liga, por muchos récords que pueda batir, y la Real le plantó cara. Más que eso. Le vapuleó en Anoeta y le jugó de tú a tú en el Bernabéu. Aquella vez sí jugamos a lo mismo. Por eso lo recordamos con orgullo.

domingo, febrero 06, 2011

REAL MADRID 4 - REAL SOCIEDAD 1 Esto no basta

No basta. Lo que hoy ha hecho la Real en el Estadio Santiago Bernabéu no basta para sacar algo de un campo así y contra un equipo como el Real Madrid. Podemos tirar de todos los tópicos habidos y por haber. Podemos decir que esta no es nuestra Liga. Podemos esgrimir la diferencia en los presupuestos de ambos clubes. Podemos tirar de historia y recordar que era dificilísimo ganar aquí si sólo tres partidos se decantaron del lado txuri urdin con anterioridad. Podemos decir lo que sea. Pero la sensación que queda no es la de haber sufrido la ira de un equipo demoledor. Aún siendo muy superior el Real Madrid, su superioridad no basta para explicar lo que sucedió en el césped del Bernabéu. Por desgracia, los madridistas que hoy han visto a la Real no habrán comprendido por qué pensamos que la Real está haciendo una buena temporada. Porque tenemos tanta fe en esa defensa que nos subió a Primera División. Porque adoramos a ese tridente de mediapuntas que tanta calidad tiene en sus botas. Porque la renovación de Diego Rivas es tan importante para muchos de nosotros. Porque Tamudo recibió tantos elogios hace sólo una semana. Hoy la Real no ha sido la Real. Ni siquiera se ha parecido. Y afortunados podemos considerarnos si, bajo esa premisa, el resultado ha sido sólo de 4-1.

Lasarte ha optado por acercar su equipo lo más posible al de la semana pasada. Está claro que el uruguayo no es muy amigo de los cambios y hoy lo ha vuelto a demostrar. La baja de Aranburu, además, le allanaba el camino para repetir ideas. Mikel González volvió a la banda izquierda, una clara muestra de que los extremos del Real Madrid eran una preocupación. Y el miedo era que se repitiera lo visto en el Camp Nou. Hasta el madridismo era consciente de que si la Real era capaz de aguantar el 0-0 durante basantes minutos o incluso de adelantarse en el marcador había opciones de que se escapara algún punto del Bernabéu. ¿Y qué hizo la Real? Encajar un gol en el minuto 8. El mismo en el que sucumbió al Barcelona en el Camp Nou por primera vez. El mismo error, la misma pena. Elustondo dejó el balón en los pies de Kaka con un despeje malo, muy malo. Y el brasileño, desde dentro del área, no tuvo más que buscar el palo de Bravo. La defensa estaba vendida. No sería la última vez que se vería una situación parecida durante el partido, porque la Real despejó mal en muchas ocasiones y, sobre todo, no fue capaz de controlar el centro del campo, los rechaces ni las segundas jugadas sobre su área. Demasiadas oportunidades para el Madrid.

Pudo cambiar el partido si Tamudo hubiera acertado sólo unos segundos después de que el Madrid se adelantara en el marcador. Casillas no despejó con sus puños con la contundencia debida un centro de Griezmann desde la izquierda y Tamudo remató al aire. Su segundo golpeo, éste sí, se encontró con la espectacular respuesta del mejor portero del mundo, que evitó el empate. Y marcó la diferencia entre la Real y el Madrid. Los blancos habían disparado una vez entre los tres palos y fue gol. La Real también tuvo una ocasión y no marcó. ¿Se puede ganar así en el Bernabéu? Probablemente no si no es el día más afortunado de tu vida. Y no lo fue para el equipo txuri urdin por sus propios méritos. O deméritos, más bien. Porque Cristiano Ronaldo no se podía creer la enorme cantidad de tiempo de que dispuso para armar el disparo que acabó siendo el 2-0 en el minuto 20. Muy, muy fácil lo tuvo. Nadie salió a cubrir su disparo. Será que no sabíamos que Cristiano Ronaldo tiene un gran disparo desde lejos. Será eso. Como no cabe en la cabeza de nadie que Lasarte no le dejara esto bien claro a los suyos, parece evidente que fue un defecto de los jugadores. Un defecto que ponía en 2-0 en el marcador, en el Santiago Bernabéu y con 70 minutos por jugarse. Sí, olía a goleada local.

Lo curioso es que la Real cumplió el guión en cierta medida. No es que Xabi Prieto, Zurutuza y Griezmann tuvieran su día, pero eran ellos, y sobre todo el pelirrojo de Rochefort, quienes ponían la calidad sobre el campo y provocaban que la Real tuviera alguna ocasión de gol. Estaba claro que alguna se iba a tener. Y Tamudo tuvo el 2-1, y la posibildiad de meter a la Real en el partido, pero Casillas respondió con otro paradón. Por el otro lado, el guión también se cumplía en las facilidades defensivas (ya desde el centro del campo, con responsabilidad de Diego Rivas pero sobre todo de un Elustondo al que los partidos le vienen enormes con demasiada frecuencia; ¿puede ser Zurutuza, por mucho que duela alejarle del área, la solución para el doble pivote?) Qué facil tocaban Ozil, Kaká y Cristiano. ¿Xabi Alonso? Ni se enteró de que había un rival. Qué fácil, por mucho que a Mourinho le molestara que le recalcaran este aspecto en la rueda de prensa. Porque la Real no fue la Real. No fue el mismo equipo que arrolló al Real Madrid en tantos aspectos en el partido de la primera vuelta en Anoeta. No quiso serlo, porque no fue el equipo blanco el que sacó a la Real de ese papel. Fue el propio conjunto txuri urdin. Cómo si no se vuelve a explicar que el tercero del Madrid llegara en un corner. En otro córner, porque es ya la gran asignatura pendiente de esta Real. Entre Ansotegi, Xabi Prieto y Mikel González, Cristiano pareció saltar solo. Completamente solo. Inexplicable.

Era el minuto 41 de la primera mitad y el partido estaba sentenciado. Sí, podíamos tirar de optimismo (de mucho optimismo) y pensar que en la segunda parte cambiarían las cosas. Pero siendo realistas, la cosa estaba liquidada sin que la Real hubiera opuesto demasiada resistencia. Y, de paso y como ya hizo en Anoeta, había actuado como quitapenas de Cristiano Ronaldo. Llegó al partido de ida después de no sé cuántos partidos sin marcar y lo mismo pasaba en este encuentro. Pues gol en los dos y listo. ¿Y que el Madrid estaba deprimido por ver al Barcelona a diez puntos de ventaja? Pues 3-0 fácil al descanso y listo. La Real hizo méritos para recibir la insignia de oro y brillantes del club que preside Florentino Pérez y dinamitó los sueños de quienes pensábamos que la historia podía ser bien distinta. Por eso, cuando llegó el 3-1 de la única forma en la que podía llegar (de rebote), nadie pensó en el milagro de la remontada. Casi ni siquiera en marcar un segundo gol y que, por lo menos, el Bernabéu tuviera que pedir la hora. Y es que el Madrid, dando la sensación de que estaba a medio gas, ya había podido marcar algún gol más, incluyendo un larguero de Kaká. Pero el marcador ponía 3-1 después de que Tamudo rematara, Casillas hiciera otro paradón y el despeje rebotara en Arbeloa para entrar en la portería.

Pero como la Real había venido al Bernabéu, o al menos lo parecía, para quedar bien con todo el mundo y molestar lo menos posible en este trámite de partido, faltaba darle al nuevo la ocasión de que rematara el marcador. Adebayor, sí, marcó el cuarto. Lo asombroso es el nefasto balance defensivo de la jugada, propio de un equipo que ya había bajado los brazos, algo que la Real no se puede permitir ni siquiera perdiendo por 5-0, muchos menos con 3-1. Para entonces, ya sólo quedaban dos minutos, cuando Adebayor completó el festín futbolístico liderado por ese gran jugador que es Ozil, el Madrid protagonizaba un plácido recital de taconazos, rabones y demás exquisiteces futbolísticas. Al fin y al cabo, encontraron poco rival y el marcador se lo permitía. No cabe ni enfadarse por ello, porque los causantes de que el Madrid se diera tantos lujos vestían de negro y azul. Bravo también tuvo que hacer alguna que otra parada de enorme mérito para evitar una goleada todavía más sonrojante. Los cambios de Lasarte apenas se notaron, aunque Sarpong pareció entender el partido mejor que ningún otro atacante de la Real en los pocos minutos de los que dispuso. Menos aún tuvo Agirretxe, seguramente porque nadie pensaba en el milagro ni siquiera tras el 3-1.

¿Moraleja? La que se quiera. Por el lado benevolente, y sumado a los tópicos de siempre, se dirá que este es un paso necesario más en el aprendizaje de una plantilla joven e inexperta que viene de Segunda División. Por el lado más exigente, queda una profunda desazón, porque la Real ha dejado pasar otra ocasión más de demostrar que es más de lo que muchos creen. Eso lo hizo ante este rival en Anoeta, pero el Bernabéu se le hizo inmenso a este equipo. Y sin demasiado motivo, la verdad. Nunca el Madrid habrá tenido que correr tan poco para encontrar semejante carrusel de oportunidades de gol. Y eso es culpa de la Real. No hay otra explicación. Eso duele, porque había ilusión en este partido. Que se lo pregunten a los valientes que ocuparon el lugar más alto del estadio madrileño con sus camisetas de color txuri urdin, unos valientes que se hicieron escuchar a pesar de la goleada y de la abrumadora inferioridad numérica. Valientes que hoy miran la clasificación y ven a la Real con 28 puntos en la décima posición, tres por debajo de la séptima plaza (que, gracias al Real Madrid y al Barcelona, da un billete para la Europa League) y siete por encima de los puestos de descenso. Porque esos valientes sabían, parece que mejor que sus jugadores, que hoy se podía haber hecho algo en el Bernabéu. No se ha hecho. Y es una gran decepción.

sábado, febrero 05, 2011

PREVIA Real Madrid - Real Sociedad. ¿Y por qué no? (2)

Sigue habiendo dos campos en los que ganar parece una quimera para muchos. Uno es el Camp Nou. El otro, el Santiago Bernabéu. ¿Pero por qué no va a ganar allí la Real? La pregunta se lanzó antes de la visita al Barcelona y fue contestada con la contundencia de un 5-0. Pero toca volver a hacerla de nuevo antes de jugar conta el Real Madrid (domingo, 19.00 horas, Santiago Bernabéu, Canal + Liga y Gol TV). ¿Por qué no? Casi todo parece estar en contra. La pobre historia estadística de la Real en Madrid. La intachable hoja de servicios como local del equipo merengue esta temporada. El récord personal sin perder como local en partido liguero de Mourinho en todos los equipos que ha estado. La necesidad que tienen los blancos de ganar para que el Barcelona no se les escape más. La diferencia entre una y otra plantilla. Pero al decir "casi todo", siempre queda un resquicio. El que aprovecharon en su día Aldridge y Atkinson, Kodro y Alkiza, Xabi Prieto y Kovacevic. Ellos y sus compañeros de entonces ganaron en el Bernabéu. ¿Por qué no lo va a hacer la Real de Martín Lasarte? Armas tiene y las hemos visto esta temporada. Ya queda poco para conocer la respuesta a la pregunta. Ilusionante pregunta, por cierto.

Es realmente complicado saber cuál va a ser el once inicial por el que apueste Lasarte para este partido. Lo único verdaderamente claro parece estar en los extremos del campo. Bravo será el portero titular y Tamudo el delantero centro. Pero lo demás, sea por nombres, por esquema o por decisiones tácticas, está en el aire. Durante la semana se ha especulado con la posibilidad de utilizar tres mediocentros, pero la baja a última hora de Aranburu parece complicar esa posibilidad, que tampoco ha sido del gusto de Lasarte desde que aterrizó en San Sebastián. Tampoco está claro si habrá tres centrales en la defensa, con Mikel González en una banda, o si De la Bella matendrá el puesto que recuperó la semana pasada ante el Almería tras unas semanas de ausencia. Demidov debutó con el primer equipo y eso también le da opciones de colarse en el once inicial. Una semana de polémica sobre el futuro de Diego Rivas también hace que muchos se planteen si estará en el once. Pero, como es sabido, Lasarte es poco amigo de los cambios, y más de los cambios numerosos, así que la opción más probable es que sobre el césped del Bernabéu veamos un once reconocible y muy cercano al de la pasada semana.

De ser así, la principal noticia es que no habrá cambios en el 4-2-3-1 que Lasarte ha utilizado, salvo contadas excepciones, en su trayectoria en la Real. Bravo estaría en la portería, con Dani Estrada en la banda derecha (lo más normal es que Carlos Martínez siga esperando su regreso desde el banquillo, aunque no es descartable que vuelva al once), con Ansotegi y Mikel González por el centro (Labaka sería el perjudicado y Demidov esperaría todavía su debut como titular) y De la Bella por la izquierda. Diego Rivas y Elustondo parecen la opción más probable para el mediocentro (Markel parece tener menos opciones de ser titular), con el talentoso trío de mediapuntas que forman Xabi Prieto, Zurutuza y Griezmann por delante (Sutil es quien se queda fuera de la convocatoria y Sarpong esperará minutos en los que lucir su velocidad en el Bernabéu). Tamudo, un jugador al que el Bernabéu aplaude por aquella Liga que le quitó al Barcelona con la camiseta del Espanyol, estará en punta. Agirretxe será la bala ofensiva de Lasarte en caso de que sea necesario utilizarla.

El Real Madrid ha dado nuevas ilusiones a la Real eliminando al Sevilla en la Copa del Rey. La final del equipo madridista ante el Barcelona, y dando por segura la clasificación de ambos para la Champions League, hace que el séptimo clasificado en Liga vaya a estar en la próxima edición de la Europa League. Así, la Real está a sólo dos puntos de ese objetivo, aunque los dos rivales que ahora tiene por delante, Sevilla y Atlético de Madrid, ya ganaron en Anoeta, por lo que el gol average se antoja importante en esta batalla. Lo que sí está claro es que la Real no tiene agobios clasificatorios antes de su visita al Bernabéu, pues tiene diez puntos de ventaja sobre los puestos de descenso. Es imposible saber si el estado del Madrid beneficia o perjudica a la Real. Los blancos vienen de perder en Pamplona ante Osasuna y tienen al Barcelona siete puntos por encima (y juega el sábado, con lo que podrían empezar el partido a diez). Además, el miércoles jugaron ese partido de Copa y serán más minutos los que los jugadores madridistas acumulen en las piernas. De la actual plantilla de la Real, sólo Xabi Prieto sabe lo que es marcar en el Bernabéu con la camiseta txuri urdin. El Real Madrid ha ganado los 17 partidos que ha jugado como local esta temporada, en Liga, Copa y Champions. ¿Misión imposible o una estadística a romper?

La historia juega en contra. Muy en contra. La Real ha visitado al Real Madrid en 64 partidos de Liga, todos ellos en Primera División (Madrid, Barcelona y Athletic son los únicos equipos que no han bajado nunca), y ha perdido en 46 de ellos, por sólo tres victorias de color txuri urdin. Los otros 16 encuentros acabaron en empate. No obstante, esa estadística es matizable. En las últimas cinco visitas, la Real ganó una (temporada 2003-2004, 1-4, con dos goles de Xabi Prieto incluyendo su primer penalti a lo Panenka, y otro de Kovacevic y De Paula), empató dos y perdió otras dos (una de ellas, campaña 2004-2005, el famoso partido de los seis minutos que se jugó tras la suspensión por un falso aviso de bomba). Aquel 1-4 es la mayor victoria de la Real en Chamartín (sólo superada por el 0-4 de las semifinales de Copa de la temporada 87-88). El Real Madrid machacó a la Real por 9-1 en la temporada 67-68, justo cuando el equipo había regresado a Primera División tras los cinco años que concluyeron con el mítico partido de Puertollano. La primera victoria realista en el Bernabéu tuvo lugar en la temporada 90-91 por 2-3 (goles de Carlos Martínez, Aldridge y Uría). La victoria de la 93-94 fue por 0-2, con tantos de Kodro e Imanol.

La última visita al Santiago Bernabéu se produjo en la temporada 2006-2007, la del descenso a Segunda. Era sólo la tercera jornada de Liga, pero la Real de Bakero ya olía a chamusquina. El técnico realista sorprendió sentando a Kovacevic y dando la titularidad a Díaz de Cerio por primera vez en un escenario que le vino grande. La Real apenas inquietó la portería de un Real Madrid que tampoco hizo nada del otro mundo para llevarse la victoria. Marcó el 1-0 en el minuto 70, cuando el Bernabéu ya estaba mostrando su impaciencia con el equipo de Capello (que acabaría siendo campeón de Liga) gracias a una falta directa lanzada por Reyes. El 2-0 dfinitivo lo hizo Beckham en el minuto 92, cuando los nueve jugadores de campo de la Real que quedaban sobre el césped (Aranburu había visto una injusta y exagerada tarjeta roja directa tres minutos después del 1-0) intentaban el empate a la desesperada en un córner. El inglés aprovechó el hueco para fulminar a Riesgo en un contraataque imposible de detener. La Real acumulaba dos derrotas y un empate en tres partidos, habiendo encajado seris goles y anotado sólo dos. Ya olía mal la cosa. Era el 17 de septiembre y la Real no ganaría hasta el 17 de diciembre.

En la primera vuelta, el Real Madrid tuvo que sufrir muchísimo para llevarse los tres puntos de Anoeta. Lasarte realizó un planteamiento extraordinario, con una fuerte presión arriba (además sin Llorente) y en el centro del campo, lo que impidió que Xabi Alonso manejara el juego a su antojo (la misma clave sirve para el Bernabéu). Griezmann tuvo la mejor ocasión en un mano a mano con Casillas que se le fue junto al palo y que muchos, Lasarte incluído, cantaron como gol en directo. La Real no encontró en la primera parte el merecido premio del gol. En la segunda mitad, Di María adelantó al Madrid con un golazo por la escuadra imposible de defender. Y cuando parecía que ese gol acababa con las opciones de la Real, Tamudo empató rematando una falta en el segundo palo, libre de marca. El equipo txuri urdin se lanzó a por la victoria, pero se la llevó el Madrid de la forma más afortunada. Un Cristiano Ronaldo que no se había estrenado (¿suena de algo esa cantinela antes del partido de vuelta?) lanzó una falta que, tras rebotar en la espalda de Pepe, adquirió una parábola imposible. La Real perdió 1-2, pero fue el día que demostró que este equipo tiene presente y futuro, que está en Primera División para quedarse, por lo menos otros 40 años. O para siempre. Que soñar es gratis. Como soñar con una victoria en el Bernabéu.

miércoles, febrero 02, 2011

PARTIDOS INOLVIDABLES Real Madrid 2 - Real Sociedad 3 (1990-1991)

Con el deseo de que se repita un marcador similar, mucho se está hablando estos días de la victoria de la Real en el Santiago Bernabéu de la temporada 2003-2004, porque fue la primera aparición estelar de Xabi Prieto con el primer equipo. Pero hay un día mucho más histórico. El 10 de marzo de 1991. Aquel día, la Real ganó un partido de Liga por primera vez en el Santiago Bernabéu. No es que en la Copa le hubiera ido mejor, porque sólo había ganado en dos ocasiones (0-2 en la 50-51 y 0-4 en la 87-88, en ambas ocasiones fue en semifinales, en ambas llegó a la final y en ambas la perdió frente al Barcelona), pero no había ganado nunca en Liga. Había jugado ya en 47 ocasiones cuando saltó al césped aquel día, y en su marcador sólo figuraban once empates. El resto, derrotas. 36 nada menos. Algunas tan contundentes como el 9-1 de la temporada 67-68, curiosamente y como en esta campaña, la de su regreso a la Primera División. El equipo que logró el récord de imbatibilidad en la 79-80 estuvo a punto de ganar, pero se encontró el clásico penalti en el último minuto para evitarlo.

El caso es que la Real llegó al Bernabéu en 1991 sin haber ganado nunca un partido de Liga jugado allí. Y ganó. Muy merecidamente. Marcando tres goles y eso que saltó al césped con su defensa de cinco, con Larrañaga de líbero. El partido se puso pronto de cara. Pasado el cuarto de hora, Atkinson inició con potencia una jugada en el centro del campo, cedió el balón hacia la banda derecha y desde allí Richardson puso un espléndido centro que Carlos Martínez cabeceó de forma espléndida al fondo de la red. A partir de ahí, la Real apostó por el letal contraataque que le proporcionaba su tripleta inglesa para acabar con el partido. Y antes de la media hora llegó el 0-2. Fuentes le roba el balón a Gordillo cerca del área realista. El balón cae a los pies de Richardson, que lanzó un pase largo al desmarque de Aldridge. Tras controlar el balón con el muslo y galopar por todo el campo madridista, el goleador irlandés cerró la jugada con maestría con un sutil toque con su pie derecho. El balón se coló por entre las piernas de Jaro, que nada pudo hacer para evitar el tanto. Por si acaso, Atkinson ya estaba junto a Aldridge.

Antes del descanso, el Madrid acortó distancias. Michel inició la jugada en el centro del campo y puso el balón dentro del área, a ras de césped, para que Gordillo, entrando desde su banda izquierda, introdujera el balón en la portería de un González que hasta entonces se había mostrado imbatible. El Madrid pudo empatar gracias a un libre indirecto desde dentro del área, junto a la frontal, pero la barrera estuvo firme. Uría cerró el partido con el 1-3 cuando quedaban cinco minutos por jugarse. Atkinson realizó un magnífico descarte. Chendo salió a cerrarle en la banda derecha del ataque realista, pero no pudo tapar su magnífico centro raso hacia el segundo palo. Uría entró como una bala desde la frontal, consiguiendo el tercero. Ya sólo quedó tiempo para que Andújar Oliver se inventara un penalti. Gajate evidenció su enfado con vehemencia y a Butragueño le delató la cara que puso. Se había tirado y el árbitro picó. Michel lo transformó por toda la escuadra, pero no pudo evitar el triunfo de la Real. El primero en el Santiago Bernabéu. Desde entonces, sólo ganó otras dos veces en Liga. 0-2 en la temporada 1993-1994 y el ya mencionado 1-4 de la 2003-2004.

El del Bernabéu fue el sexto partido consecutivo sin perder para la Real en aquella temporada 1990-1991. Javier Expósito estaba sentado aquel día en el banquillo txuri urdin, cogiendo el relevo de Marco Antonio Boronat, cesado unas semanas antes. Expósito, el padre desde el Sanse del equipo campeón de Liga y de tantas generaciones de jugadores realistas, fue quien se llevó el honor de lograr la primera victoria liguera en el Bernabéu. Pero es que esa misma temporada llevó a la Real a otra proeza que no se ha vuelto a repetir: la victoria en el Bernabéu, el Camp Nou (1-3) y Mestalla (0-1), engrandeciendo aún más el corto periplo de Expósito por el banquillo del primer equipo, que sólo ocupó esa temporada. Toshack, que vio el partido de Madrid en la grada, había sido cesado como técnico del club blanco esa misma temporada y ya se había anunciado su regreso a la Real. Pero la victoria fue de Expósito, que nadie lo dude. Una victoria histórica.

Real Madrid: Jaro, Chendo, Hierro, Tendillo, Solana (Losada, 36'), Michel, Aragón (Aldana, 65'), Villarroya, Gordillo, Butragueño y Llorente.
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Real Sociedad: González, Fuentes, Górriz, Larrañaga, Gajate, Lasa, Richardson, Carlos Martínez (Uría, 64'), Aguirre, Aldridge (Mentxaka, 80') y Atkinson.
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Goles: 0-1, minuto 17, Carlos Martínez; 0-2, minuto 26, Aldridge; 1-2, minuto 40, Gordillo; 1-3, minuto 85, Uría; 2-3, minuto 91, Michel (penalti).
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Árbitro: Andújar Oliver. Tarjeta amarilla a Michel.
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Estadio Santiago Bernabéu, 60.000 espectadores.

martes, febrero 01, 2011

El protagonista del que menos se habla

A veces se nos escapan protagonistas de los partidos. Nos vamos a hablar de lo más fácil, de lo más vistoso, de lo más decisivo. Y esas veces no se menciona a algunos de los que lo merecen. Después de la victoria ante el Almería, lo fácil era hablar de Tamudo. Obvio, que para eso dio un gol y marcó el otro. Para eso se convirtió en ese partido en el máximo goleador catalán de la historia de la Liga. Para eso igualó los goles que metió quien más convirtió con la camiseta txuri urdin, el gran Satrústegui. También era evidente hablar de Zurutuza, porque hizo un partidazo y Lasarte no lo quiso dejar pasar en la rueda de prensa. También lógico, que para eso es el jugador que más ha cuidado (junto a Griezmann) desde que llegó a la Real. Pero se nos escapa otro nombre. El de Ansotegi. Él marcó el primer gol del partido, que siempre es el más importante cuando uno gana. Y me vais a permitir que me ponga una medalla, porque la semana pasada mostré mi tranquilidad por la lesión de Llorente mencionando a Tamudo, sí, pero también a Ansotegi, un central que hasta ahora siempre ha hecho goles. Y justo va y responde en el primer partido, inaugurando su cuenta esta temporada.

Si quiero acordarme de Ansotegi es porque no lo ha tenido fácil en la Real. Su debut fue muy tardío. Tenía ya 23 años cuando dio el salto al primer equipo. Y eso sucedió cuando el equipo txuri urdin se estaba jugando la vida, en 2006. Un año después llegó el descenso. Y en 2008 sucedió lo de Vitoria. Ansotegi no estaba sobre el césped. Lillo no contó apenas con él en el tramo final de la temporada, cuando los centrales eran Mikel González y Labaka. Y cuando muchas voces clamaron por la renovación de una plantilla que había conocido el drama del descenso y la amargura del no ascenso, el nombre de Ansotegi sí apareció. Era una presa fácil para los más negativos, pues acababa contrato el 30 de junio de 2008. Ansotegi, de hecho, finalizó contrato sin que la Real le renovara. Pero diez días después se anunciaba que continuaba en el equipo. Lo que dijo el jugador es significativo. "Siempre he querido seguir en la Real. (...) He tenido varias posibilidades, pero mi prioridad era seguir aquí", explicó tras firmar el contrato. Es el único vizcaíno de la plantilla txuri urdin. Renovó en Segunda. Con Badiola de presidente. Muchos detalles relevantes.

A partir de ese momento, el crecimiento de Ansotegi como central ha sido impresionante. Si hasta entonces se veía más su lentitud que cualquiera de sus virtudes, desde ahí lo que se vio es un central descomunal. Fue el mejor defensa del equipo en la segunda y última temporada de Lillo en el banquillo realista. Y fue, indudablemente, una de las claves del ascenso ya con Martín Lasarte en el club. Dos temporadas a un nivel sencillamente descomunal. Cuando llegó al primer equipo, parecía necesitar a un veterano para jugar más tranquilo y exhibir sus virtudes. No se vislumbraba en él a un jugador capaz de resistir la presión que estaba viviendo por aquel entonces la Real, luchando siempre por sobrevivir. Pero, al final, no necesitaba a ese veterano. Lo que necesitaba era confianza. Cuando Lillo y Lasarte se la dieron, se destapó como un central no sólo válido para el equipo, sino incluso imprescindible. Eso lo hizo posible Lillo. Reivindiquemos también el papel de este entrenador tan habitualmente denostado. "Yo no he hecho tres fichajes, he hecho cuatro. La gente dice que el primero fue Sergio Rodríguez, pero no es así. Fue Ion Ansotegi", dijo Lillo. Y entonces no fue una decisión popular, no era una medalla fácil de colgarse. No muchos confiaban en Anso. Lillo sí. Y seguramente por eso creció tanto.

Pero volvamos a la excusa inicial, su gol. Siempre ha marcado, en casi todas las campañas en las que ha jugado con el primer equipo. Hizo su primer tanto ante el Málaga, en Primera, en la temporada 2005-2006, en un importantísimo triunfo para la permanencia. Él hizo el primero de los tres goles que se marcaron aquel día. Hizo dos importantes en el año del descenso, el 1-0 al Levante y el 1-3 en Tarragona. Faltó a su cita con el gol en la 2007-2008, pero recuperó la puntería en la siguiente campaña, con el gol del triunfo ante el Salamanca en Anoeta. Y en la campaña del ascenso, se desató. Marcó cuatro goles, ante el Salamanca de nuevo, dos al Alavés y uno trascendental ante el Levante en Anoeta, el que ponía en ventaja a la Real ante un rival directo por el ascenso a pocos minutos del final del partido. En el regreso a Primera le ha costado marcar. Mucho. Porque es uno de los jugadores de Primera que más remata de cabeza, por ser un asiduo en los córners que bota la Real. Pero no estaba teniendo suerte. La encontró ante el Almería. Y por eso, aunque sólo sea por eso, merece la pena que aprovechemos la oportunidad para hablar de Ansotegi. Se lo merece porque, sin que se le mencione tanto al citar las virtudes de la Real, es uno de los artífices de que el equipo sea lo que es hoy.

lunes, enero 31, 2011

REAL SOCIEDAD 2 - ALMERÍA 0 Una buena respuesta, tres puntos importantes

La Real dio una buena respuesta a las dudas que en muchos había suscitado la lesión de Llorente. 2-0 y con una participación decisiva de su delantero centro, Tamudo. Asistencia y gol del catalán en un partido que tuvo dos mitades bien diferencias gracias a la torrencial lluvia que cubrió Anoeta e incluso puso en peligro la conclusión del encuentro. Ahí también se manejó bien la Real, ayudada por esa pizca de suerte que siempre hay que tener cuando manejar el balón es más una cuestión de azar que de habilidad futbolística (aunque algo de eso también hay que tener). La respuesta positiva del equipo también encuentra eco en la capacidad de sobreponerse a un mal arbitraje. Eso se ha conseguido a base de una costumbre que ha debido ya generar callo. Porque no es normal, pero pasa tantas veces que hay que contar con ello. Y la Real sobrevivió a todo. A un Almería que empezó mejor el partido, a su falta de contundencia defensiva en algunas fases del encuentro, a la constante reclamación de faltas, penaltis y tarjetas desatendida por el colegiado, a un campo encharcado, a la lesión de Llorente y a la psicosis injustificada que eso pareció levantar. Y la portería de Bravo, a cero en otra victoria más. A mirar hacia arriba.

Como era de prever, Lasarte trató de limitar al máximo los cambios en su once inicial, lo que motivó que siguieran en el once Estrada en el lateral derecho y Griezmann en el extremo izquierdo. Elustondo fue el acompañante de Diego Rivas por el centro, por detrás de Zurutuza y De la Bella también regresó al once para suplir a Mikel González. Con estos mimbres sobre el césped, el partido comenzó con un ritmo endiablado. Las llegadas más claras en su finalización eran las del Almería, porque el conjunto andaluz sí conseguía un disparo franco en sus jugadas. La Real no, y ese era el principal defecto del juego txuri urdin en la primera media hora. Ahí, quizá incluso con menos posesión de balón, el dominio del juego parecía algo más decantado del lado almeriense y pudo marcar después de un mal despeje de Bravo y un peor control de Labaka, pero Ulloa esta vez, y a diferencia de los anteriores enfrentamientos entre estos dos equipos, la mandó al palo. Zurutuza, el mejor del partido, fue el que más claro vio que la inexistencia de creación en el doble pivote (quizá va siendo hora de que asumamos del todo esa carencia, zanjemos el debate y aceptemos que el juego de la Real no nacerá ahí esté quien esté en el once) le obligaba a abarcar muchísimo campo. Y lo hizo.

En cualquier caso, y después de que la defensa volviera a mostrar los habituales signos de endeblez en las jugadas a balón parado del rival (a Bravo, muy seguro bajo palos a pesar de su error con el pie, se le vio molesto en alguna), quien reactivó al equipo txuri urdin pareció ser el árbitro, Clos Gómez. Contestó muy levemente a un nuevo episodio de la caza a Xabi Prieto y Zurutuza, dos de los jugadores que más faltas sufren en la competición (de hecho, el 10 realista encabeza esa tabla), mientras que concedía más faltas a los atacantes almerienses. Pero lo que terminó de encender Anoeta fue lo que sucedió dentro de las áreas. En apenas dos minutos, dejó de señalar dos penaltis. El primero, un empujón en la carrera a Diego Rivas. El segundo, una mano de Crusat (le rebota en la espalda, sí, pero eso no puede invalidar una pretensión tan clara de cortar el envío ilegalmente cuando el balón toca después en el brazo). Unos minutos después, Tamudo reclamó un tercero, tras ser agarrado y lanzado al suelo, que también pareció serlo. No se señaló ninguno. Y son muchos los penaltis a favor de la Real que han caído en el olvido esta temporada. Ya hay costumbre. Tanta como la de no ver al rival con diez a pesar de merecerlo. Un durísimo plantillazo de Bernardello con tarjeta amarilla se quedó sin ser la merecida roja ya en la segunda parte.

Dentro de ese galimatías arbitral que estaba montando Clos Gómez, se le escapó un jugada ilegal que favoreció y mucho a la Real, el 1-0. Tamudo recibió en claro fuera de juego dentro del área, pero un linier mal colocado no sancionó la infracción. El centro del delantero catalán al corazón del área encontró a un Ansotegi desatado e imparable que anotó de cabeza su primer gol de la temporada. El 1-0 no terminaba de hacer justicia a lo visto sobre el césped, pero el justificado enfado con el árbitro atenuaba esa sensación. Que los creadores del gol fueran Tamudo y Ansotegi no es un detalle trivial. Es la mejor respuesta que podía dar la Real a todo lo que se ha dicho en los últimos días sobre la lesión de Llorente. Y también, por qué no decirlo, una mejora sustancial en la efectividad a balón parado, hasta ahora principal talón de aquiles de la Real en su faceta ofensiva (sólo había marcado un gol en estas jugadas, de Griezmann en Alicante). El momento en que llegó el 1-0 también es significativo, al borde del descanso. Esta temporada el minuto 45 ha sido fatídico en muchas ocasiones, y esta vez la fortuna se alió con la Real. Y mucho más viendo el diluvio y los charcos que recibieron a Real Sociedad y Almería cuando regresaron de los vestuarios, pues el agua se convirtió en un aliado txuri urdin.

La velocidad de los visitantes quedó cercenada por el estado del terreno de juego. La Real, en cambio, supo entender mejor cómo había que llevar el partido en estas lides y sólo sufrió en un par de jugadas. Estrada fue quien mostró a toda la defensa qué había que hacer atrás en estas circunstancias: balones fuera, tan lejos como sea posible. Xabi Prieto, desaparecido hasta ese momento, cogió el mando del partido y controló todo lo controlable, además de sacar casi una decena de faltas a favor. Y Zurutuza dio un recital. El mediapunta realista tiene una virtud que no tiene ningún otro jugador de la plantilla, y es que casi nunca se equivoca en sus elecciones. La ejecución puede fallarle, pero lo que hace siempre tiene sentido. Ante el Almería fue, de largo, el mejor realista. Mereció el gol, y lo tuvo en dos jugadas, en un gran movimiento en la frontal del área que finalizó con un disparo que se marchó por poco y en un contraataque ya casi al final del encuentro. Si tuviera más gol, no sería nada descabellado pensar que los grandes estarían locos por ficharle. Pero a pesar de esa carencia sigue siendo un jugador a disfrutar. Y mucho. Entre tanta agua, Anoeta reclamó un cuarto penalti, otra vez sobre Tamudo, pero éste no lo pareció.

Lasarte movió ficha con menos celeridad que la semana pasada (dos de sus cambios, de hecho, fueron más para perder tiempo que por cuestiones tácticas), pero con acierto. El estado del césped no permitía jugar y lo importante era apuntalar el 1-0. Pero otra vez tuvo suerte la Real. Nada entrar Demidov en el campo por un Griezmann voluntarioso pero sin acierto, y formar con defensa de cinco, Tamudo marcó el 2-0 tras una dejada de cabeza de Labaka. Un gol muy suyo, muy de delantero pequeño, listo y veterano. El 2-0 y el final del partido en realidad, aunque todavía quedaran unos minutos por jugarse. De eso se encargó Xabi Prieto, de que no se jugara mucho más y de desquiciar a los defensas almerienses. Bravo, que cometió un segundo error por culpa del agua (se salió del área patinando sobre el césped con el balón en las manos), estuvo muy seguro y valiente a pesar del riesgo que siempre entraña atajar balones entre tantos charcos. Y ya se sabe que, en esta temporada del regreso a Primera, dejar la portería txuri urdin a cero es sinónimo de victoria para los de Martín Lasarte. Objetivo cumplido y tres puntos más en la saca. Tres puntos, por cierto, de mucho valor por las circunstancias que rodearon al encuentro y a pesar de que muchos pensarán que ha sido una victoria más, incluso una obligada o conseguida con facilidad.

La Real alcanza los 28 puntos y las nueve victorias. Está en la novena posición y a dos puntos de la séptima plaza, lugar que dará la clasificación para Europa si el Real Madrid confirma su ventaja en la semifinal copera ante el Sevilla y juega la final contra el Barcelona. Y está en esa situación por méritos propios. Los deméritos, mucho menos numerosos, son los que se han llevado algunos puntos que ahora podrían tener a la Real en una situación mucho más privilegiada. Pero la que tenemos es muy buena. Y lo es, además, porque las cosas se hacen bien. Porque arriba hay cinco jugadores que pueden ser y de hecho han sido en algún partido líderes indiscutibles del juego txuri urdin. Porque el salto de calidad que ha dado el equipo con el cambio de la Segunda por la Primera ha sido descomunal (y no sé si está siendo del todo reconocido). Porque las victorias se consiguen con la portería a cero. Porque esta Real tiene gol juegue quien juegue y falte quien falte. Porque para quienes quieran seguir mirando hacia abajo la distancia es ya de diez puntos (¡qué tranquilidad da visitar el Bernabéu con ese colchón!). Pero, sobre todo, porque esta temporada hay que disfrutarla y se está disfrutando. Y con lo que queda por venir, que si algo tiene este equipo es un futuro realmente prometedor.

viernes, enero 28, 2011

PREVIA Real Sociedad - Almería. Tres puntos importantes

La Real busca tres puntos importantes (sábado, 18.00 horas, Anoeta, PPV). Más importantes seguramente de lo que muchos pueden pensar, pero en absoluto definitivos para nada. Pero lo son porque, de lograrse, pueden marcar la frontera entre mirar hacia abajo o hacia arriba en la clasificación para el resto de la Liga. También porque será el primer partido en mucho tiempo sin Llorente, referencia arriba durante buena parte de la competición. Y también porque el rival será la auténtica bestia negra de esta Real en su vuelta a la Primera División, un Almería que, entonces con Lillo como entrenador, venció en los dos encuentros de Copa que disputaron y empató en la ida liguera en el último suspiro. Además, el equipo txuri urdin busca romper una doble mala racha. Por un lado, cosechó dos derrotas en los dos últimos partidos disputados en Anoeta, rompiendo la estela de fortín que se había forjado durante la primera mitad de la primera vuelta, y cinco de sus últimos seis encuenros acabaron sin sumar un solo punto. Sólo la goleada en Getafe se coló en este duro tramo del campeonato. Toca romper rachas. Toca demostrar que la Real es un equipo que está más allá de sus nombres, por importantes que sean.

Hay cambios importantes tanto en la lista de convocados como en el once que se prevé titular para este partido. Mikel González cumplirá un partido de sanción por acumulación de amonestaciones y se perderá su primer partido de la temporada. Llorente, como ya es sabido, es baja por lesión, al igual que lo sigue siendo Ifrán (se espera que se incorpore al grupo la semana que viene) y Griezmann ha estado tocado durante la semana, por lo que se mantiene todavía como duda para este encuentro. Por este motivo, Lasarte ha decidido llamar a los 19 jugadores de la primera plantilla que tiene disponibles. El técnico uruguayo admitió que tiene algunas dudas de cara al once y prefiere tener en la lista a todos los jugadores que están en condiciones. A Lasarte no le gustan los cambios bruscos y por diversas circunstancias va a tener que introducir muchas novedades en el once. Son tres los jugadores que regresan a la lista, Carlos Martínez después de su lesión, Elustondo tras la gastroenteritis de última hora que le impidió jugar en Villarreal y Agirretxe, que vuelve a la convocatoria por la lesión de Llorente después de no haber entrado en ninguna lista de 2010 y con su posible cesión ya definitivamente olvidada.

Bravo estará en la portería. Otro jugador que no sea De la Bella como recambio para el sancionado Mikel González sería una sorpresa mayúscula. Lo normal es que en el centro de la defensa estén Labaka y Ansotegi, mientras que Demidov esperará su debut en el banquillo. La banda derecha pertenecía a Carlos Martínez desde el inicio de la temporada, pero su lesión le abrió las puertas de la titularidad a Estrada. Dado que Lasarte hará numerosos cambios, obligados y seguros, Carlos Martínez tiene menos opciones de volver al once y aumentar el número de relevos. El lateral derecho que no salte al césped tiene todas las papeletas de ser el jugador descartado. Por delante, Diego Rivas parece seguro. Su acompañante será Elustondo o Aranburu (que lleva tres goles en los dos últimos partidos). Markel, aunque fue titular en Villarreal, parece tener menos opciones. Por delante, Xabi Prieto y Zurutuza (que vuelve tras su sanción) son seguros. Si Griezmann está bien, jugará. Si no, Sarpong y Sutil se disputan la banda izquierda. Y delante todo apunta a que Tamudo será el titular, con Agirretxe esperando su oportunidad en el banquillo.

La Real comienza la jornada en la undécima posición con 25 puntos, a cinco del séptimo puesto (que será el que dé la clasificación para Europa si la final de Copa es el esperado Barcelona - Real Madrid) y ocho por encima de la zona de descenso. Ganar al Almería supondría alejarlo en once puntos, una distancia no definitiva pero sí casi insalvable. Anímicamente, será el espaldarazo para pensar en objetivo más importantes que eludir el descenso, teniendo en cuenta que tras visitar el Bernabéu habrá dos partidos en casa. El equipo de Martín Lasarte viene de caer en Villarreal 2-1. Sus dos últimos partidos en casa fueron sendas derrotas ante Sevilla (2-3) y Valencia (1-2), y no gana en Anoeta desde el primer fin de semana de diciembre, cuando derrotó al Athletic por 2-0. Dejar la portería de Bravo a cero es sinónimo de victoria. Así han llegado las ocho que ha conseguido la Real hasta el día de hoy. El Almería ha ganado dos partidos como visitante y ha empatado otros dos. Ojo, que el Sevilla cayó ante los almerienses y el Atlético de Madrid no pudo pasar del empate ante los andaluces. El partido ya no será tan especial al no estar en el banquillo visitante Lillo, ex técnico realista que comenzó la temporada con el equipo almeriense.

La historia es muy benévola con la Real ante este rival. Pero la historia pasada, porque la presente es un auténtico quebradero de cabeza. En Liga se han visto las caras en San Sebastián en sólo dos ocasiones, las dos en Primera, las dos en Atotxa y las dos fueron triunfos realistas. En la temporada 79-80, la del récord de imbatilidad, un gol de Satrústegui fue suficiente para vencer 1-0. En la siguiente, la campaña del primer título de Liga, el resultado fue de 3-1, con dos goles de Satrústegui y uno de Zamora. La única visita del Almería a Anoeta ha sido en Copa, esta misma temporada, y sirvió para romper la tendencia favorable al conjunto txuri urdin. El equipo de Lillo no sólo ganó el partido 2-3, sino que además remontó un 2-0 adverso que había conseguido la Real en la primera mitad con goles de Sarpong y Elustondo. En el partido de vuelta de esta eliminatoria también venció el Almería, confirmando su carácter de invicto ante la Real esta temporada. El resultado fue de 2-1. Agirretxe anotó el gol realista, que no sirvió ni para mantener viva la ilusión de una remontada que no llegó.

En el partido de ida liguero de esta temporada, la Real debió ganar pero tuvo que conformarse con un empate. El equipo de Lasarte se adelantó muy pronto en el marcador, a los siete minutos, por medio de Tamudo. Su primer gol de la temporada en su primera titularidad supliendo al lesionado Llorente, una situación muy parecida a la que se vivirá esta semana. El Almería empató en sus mejores minutos, todavía en la primera parte, pero lo hizo en fuera de juego. El gol, no osbtante, valió, y debido a eso se le escaparon a la Real dos puntos que eran suyos. Aranburu, con un jugadón, dio el 1-2 a Sutil, también primer gol con la camiseta txuri urdin, antes de que los equipos se retiraran a los vestuarios para el descanso. En la segunda parte, la Real cedió el balón y el campo, pero el Almería no encontró la forma de poner en aprietos a un Bravo que en la primera mitad sí había tenido trabajo. Y cuando el marcador ya parecía inamovible, apareció Ulloa, quien, aprovechando un error de cálculo en el salto de Mikel González, puso el empate a dos final. Ulloa ha marcado en los tres partidos que han jugado Almería y Real esta temporada. Ya sabemos por dónde viene el peligro.

jueves, enero 27, 2011

El ejemplo a seguir

Parece que nos quedamos sin Llorente para toda la temporada. Y antes de que se desborde el catrastrofismo si el Almería consigue puntuar en Anoeta el sábado, es conveniente incidir en varios detalles. El primero de todos pasa por quitarse el sombrero ante Joseba. Temporadón el suyo, aunque dentro de algunos años lo único que se mirará es que anotó sólo cinco goles. Ni siquiera se comprobará cuántos partidos jugó. Pero el valor de Llorente no está únicamente en las veces que mete el balón en la portería contraria, no. De hecho, su última acción reseñable, en Villarreal, fue una perfecta asistencia de cabeza a Aranburu para que fuera él quien marcara. No es la primera que da. Su taconazo a Xabi Prieto en la primera jornada de esta Liga, también curiosamente ante el Villarreal, quedará como una de las mejores acciones de la temporada. Y su trabajo. Qué manera de vaciarse en un terreno de juego, sirviendo como punta de lanza de una de las grandes armas de esta Real, la presión arriba. Y su experiencia. Qué forma de enseñar a los demás lo que es jugar con la camiseta txrui urdin. Es un ejemplo del camino a seguir para cualquiera.

¿Se acaba el mundo en su ausencia? No. Y él mismo sería el primero en decirlo. Hagamos memoria. Llorente se lesionó después de la primera jornada de Liga. A partir de ahí, cada vez que ha jugado lo ha hecho con molestias. Sin estar al cien por cien pero ha jugado. Cuando no lo hizo, su sustituto fue Tamudo. Gol en Almería. Gol ante el Real Madrid en Anoeta. Gol en Pamplona. Gol en tres jornadas consecutivas Ninguno de los tres sirvió para ganar, pero es que el problema de esta temporada para la Real no es el gol. El problema está atrás. ¿Otro dato para confirmarlo? Todos y cada uno de los partidos en los que Bravo ha conseguido dejar la portería a cero han acabado con victoria txuri urdin. Ni un solo empate a cero en lo que llevamos de temporada. Es decir, que goles se hacen. Y los hará Tamudo. O Agirretxe, que ya ha marcado uno en en Liga (al Deportivo) con tan solo 29 minutos de juego y otro en Copa en 160 minutos distribuídos entre los dos partidos ante el Almería, precisamente el rival de este sábado. O Aranburu, que ha superado sus mejores cifras goleadores. O Xabi Prieto, que está en promedio de hacerlo. Griezmann tiene gol, Zurutuza marcará alguno más... y los centrales todavía no han anotado, cuando todos sabemos que sobre todo Ansotegi siempre consigue alguno. Yo estoy tranquilo por ese lado.

Y lo estoy, además, porque la historia me permite estarlo. Los dos últimos grandes delanteros de la Real, Darko Kovacevic y Nihat Kahveci, han tenido lesiones de larga duración vistiendo la camiseta txuri urdin. ¿Pasó algo? Sí, que la Real perdió a un gran jugador durante meses, pero no se derrumbó por ello. Ojo, que estamos hablando de Kovacevic y Nihat nada menos. Y la Real sobrevivió. Como sobrevivirá ahora a la lesión de Llorente. ¿Por qué? Porque el éxito de este equipo es colectivo. Está claro que grandísimos jugadores han vestido la camiseta realista, pero el punto fuerte es el grupo, el equipo, la colectividad. Ese es el auténtico valor histórico de la Real, pero también uno de los aportes esenciales de Martín Lasarte a este conjunto. Por eso hay que estar tranquilos. Y lo digo antes del partido del Almería, y lo seguiré diciendo aunque el resultado de este fin de semana sea adverso. Porque la Real es la Real. Y sabiendo que Llorente es un ejemplo a seguir, la Real en sí misma también lo es con sus valores. Y los valores no se pierden porque falte un jugador. Habrá que cambiar cosas, porque la de Llorente es una baja importante y porque cada jugador es diferente. El contexto, que decía Lillo. Pero la Real seguirá siendo la Real, ya lo veréis.

domingo, enero 23, 2011

VILLARREAL 2 - REAL SOCIEDAD 1 Otra buena Real sin premio

Está empezando a ser una costumbre que la Real deje una buena imagen, plante cara a los mejores equipos de Primera División y, sin embargo, se quede sin premio en forma de puntos. Sé que muchos no lo habrán visto así. Que pensarán que Bravo evitó la goleada. Que mirarán los números del partido y destacarán que la posesión del balón fue claramente para el Villarreal y que dispuso de más de una veintena de disparos a portería. Pero quienes piensen así obviarán seguramente el enorme trabajo previo que hizo Lasarte para este partido con el fin de desnudar las carencias del Villarreal (que nadie lo olvide, tercero en la Liga e invicto en su estadio), el enorme esfuerzo de la presión arriba y la cantidad de balones que se recuperaron así, o el magnífico trabajo en defensa (con un Mikel González nuevamente erigido en jefe de la defensa, aunque fuera desde el lateral). La Real le puso las cosas muy difíciles al Villarreal, que lejos de disfrutar de la victoria sufrió lo suyo y tuvo que apuntular la remontada (otra que sufre el equipo de Lasarte, y otra que se debe a errores puntuales propios) con cambios defensivos. Otra buena Real sin premio. Y qué pena, porque esta Real tiene potencial para llegar mucho más lejos.

A pesar de que Lasarte amagó en su comparecencia ante la prensa del viernes con alinear una defensa con tres centrales, el técnico uruguayo fue fiel a sí mismo y mantuvo el esquema, introduciendo a Aranburu en el lugar de Zurutuza y a Markel en el doble pivote junto a Rivas. Y viendo cómo salió la Real al césped de El Madrigal, se puede afirmar sin problema alguno que estos son los partidos que sirven para medir lo que Lasarte le da a este equipo y para replicar a sus críticos con hechos. Superado el arreón inicial del Villarreal, que encerró al equipo txuri urdin en su propia área (aunque bien es verdad que sin crear peligro en esos momentos), y unos minutos tan fríos como la temperatura que había en el estadio castellonense, comenzó la clase táctica: presión muy fuerte arriba y salida rápida desde atrás, donde la consigna es firmeza y nada de complicaciones. Esas son las mejores armas de esta Real, radicalmente opuestas a las del Villarreal pero igualmente válidas para jugar al fútbol y ganar partidos. Y especialmente idóneas para ganar a equipos que gustan de tocar y tocar. Por eso Lasarte acabó tan enfadado con la imagen de la Real en el Camp Nou. Por eso el 0-4 de Getafe no es un resultado tan extraño conociendo las virtudes del equipo realista.

Y el momento puntual que todo equipo necesita para creer en la victoria más allá de los méritos que contraiga con su juego llegó cerca del cuarto de hora, en una jugada muy afortunada. Un despeje desde el área local cayó a los pies de Estrada, quien disparó de espaldas con más intención de finalizar la jugada y evitar el contraataque que de crear peligro. Y el disparo se estrelló en el larguero. El árbitro, Muñiz Fernández, señaló un córner inexistente y tras su saque Labaka estuvo a punto de marcar de cabeza. Si la Real ya salió de los vestuarios sabiendo que su planeteamiento era más que correcto, ahora, con dos ocasiones de gol en su zurrón, también sabía que tenía la capacidad de hacerle daño al Villarreal. Cinco minutos después, ese secreto a voces que ya recorría las despobladas gradas de El Madrigal estuvo a punto de convertirse en realidad, pero Aranburu no acertó a impulsar el balón al interior de la portería de Diego López, cuando parecía lo más fácil, tras una gran cabalgada de Griezmann por la banda izquierda. La Real estaba dando la cara en un estadio inexpugnable y ante el equipo que hizo sufrir al Bernabéu una semana antes con su fútbol de toque.

Tras salvar Bravo un disparo de Rossi que podría haber llevado más peligro, Aranburu confirmó la leyenda: le van los goles difíciles y no tanto los fáciles. Esta vez marcó de cabeza, y habría que tirar de hemeroteca para saber si el capitán había anotado uno así antes, tras una espectacular dejada de cabeza de Llorente, el mejor de los primeros 45 minutos, a pase de Dani Estrada. Un golazo que, eso sí, contó con la colaboración involutaria del portero local, pues el remate de Aranburu se estrelló en el larguero y después el balón rebotó en su espalda. El Villarreal tenía mucho más toque, pero muchas menos ocasiones. Sensación de peligró sí tenía, desde luego que sí, porque en la frontal cada jugada exigía mucho de la defensa realista y porque hay mucha calidad en los jugadores amarillos. Pero el partido atrás, como en Getafe, estaba siendo ejemplar, con un Mikel González estelar desde la banda en tareas defensivas. Pero como la Real sólo funciona como bloque compacto, dos pequeñas grietas acabaron por derrumbar el castillo de naipes y el sueño de sacar algo de El Madrigal. Esa sigue siendo la lección que dejan estos encuentros para el equipo de Lasarte. No se puede permitir fallos atrás. Y en Villarreal hubo dos muy graves.

El primero lo cometió Markel, al regalar un balón en el centro del campo que acabó en el primer gol de Rossi. Suena cruel decirlo, y seguramente injusto, pero esta pérdida de balón que costó el empate es el motivo por el que Markel no es titular en la Real. Tiene condiciones, pero también estas lagunas que cuestan puntos. Y en un equipo como éste, esos son pecados difíciles de solventar. El segundo error lo cometió Xabi Prieto, y también es reincidente en estas lides. Sin dudar ni un ápice de la capacidad del 10 realista, hay que recordar que ante el Sevilla le sucedió lo mismo: regateó en el centro del campo, en una zona en la que no debe hacerlo y regaló un contraataque mortal. Cazorla de nuevo dio el pase y Rossi hizo el segundo. Lo que le sucedió a Xabi Prieto es el precio de ser el jugador que mejor lee los partidos en el cuadro txuri urdin. Con Rivas y Markel en el doble pivote, el equipo perdió toda capacidad de sacar el balón por dentro. Y Xabi lo notó. Por eso se dejaba caer siempre a zonas centrales. Ahí recibió el balón que acabó siendo el origen del segundo gol y ahí lo intentó jugar como si estuviera en la banda. Ese fue el error. Dos errores. Y costaron muy caro.

El inicio de la segunda mitad fue el momento más difícil del partido para la Real. El Villarreal llegaba, esta vez ya sí, en oleadas, y fue cuando Bravo se erigió en el mejor realista sobre el césped. El chileno recuperó el tono de las primeras jornadas de Liga y destacó, sobre todo, con una espléndida mano abajo tras un disparo de Marco Rubén con toda la defensa tapando la visión del portero. Lasarte reaccionó bien y rápido. No es nada usual que el chileno haga dos cambios tan rápido, pero antes del cuarto de hora de la segunda mitad ya se habían producido esos dos relevos. Tamudo y Sarpong entraron por Markel y Llorente. Si el cambio del 5 estaba cantado por su error y por la voluntad de dar un aire más ofensivo al equipo (con Aranburu llegando desde el doble pivote), el de Llorente es más discutible. El delantero es la punta de lanza de la presión realista y sin él no hay tanta presión para el rival. Lo que la Real perdió en ese aspecto lo ganó, en cambio, en juego con Xabi Prieto en el centro de la línea de mediapuntas. El cambio no salió bien porque Sarpong no estuvo acertado (no acaba de ser el jugador que debutó en la primera parte de la temporada) y Tamudo no dispuso de ninguna ocasión de gol. No obstante, el cambio fue valiente.

Como valiente fue meter a Illarramendi en el campo para que tuviera sus primeros minutos de la temporada con el Villarreal dispuesto a cazar un contraataque que finiquitara el partido. No llegó, como tampoco hubo ocasiones claras para que la Real empatara un encuentro del que pudo sacar algo más. Bueno, sí hubo ocasiones. Dos concretamente, que acabaron abortadas por un árbitro descaradamente casero. Ya demostró ese carácter en la primera parte cuando enseñó una imposible tarjeta amarilla a Xabi Prieto por perder tiempo, pero después se inhibió de esa norma en el tramo final del partido con los jugadores del Villarreal. Su juez de línea privó a Griezmann con un fuera de juego inexistente de tener la más clara ocasión del partido. Y entre ambos decidieron convertir un posible penalti a Sarpong (para mí lo fue) en un piscinazo, también saldado con amarilla. Pudo pensar que no era penalti, pero contacto hubo. Hubiera sido el empate. Otro punto que se va, y son ya muchos. Pero amonestar al realista fue una muestra de chulería, de la que también hemos visto mucha ya esta temporada (¿hay que recordar la amarilla a Griezmann por subirse a un coche o la de Prieto por hacer una paradinha?), la misma que convertía todos los contactos en el centro del campo en faltas para el Villarreal pero nunca en libres directos a favor de la Real. Qué lástima que en Anoeta no se vean arbitrajes tan caseros.

En todo caso, si la Real no puntuó en Villarreal fue por dos errores propios. Puntuales, precisos y de concentación. Porque la Real que saltó al césped de El Madrigal fue una Real compacta, seria, segura de sí misma y dispuesta a competir al máximo nivel contra los mejores equipos de la Liga. Como contra el Madrid, el Valencia, el Sevilla o el Atlético de Madrid. Todos esos partidos se saldaron con derrota txuri urdin. Y si tantas veces sucede, como tantas veces suceden las remontadas en contra (en la previa, una información destacaba que la Real sería tercera en la Liga si sólo se hubieran jugado las primeras partes), por algo será. Y ese algo es lo que se tiene que solucionar en Zubieta. Porque no pasa nada por perder un partido ante un rival mejor. Pero la Real tiene la capacidad de derrotar a rivales mejores y eso, salvo en el partido inaugural de la Liga precisamente ante el Villarreal, no lo acabamos de ver esta temporada. Eso es lo que marca la frontera entre estar donde está ahora mismo la Real, undécima con 25 puntos, que luchar por unos puestos europeos que ahora mismo están a cinco puntos. Pero no despreciemos que el Villarreal, desde todo su pontencial, acabó pidiendo la hora y con un respeto máximo al juego del equipo de Martín Lasarte. Eso vale mucho. Puntos no, pero vale mucho.

sábado, enero 22, 2011

PREVIA Villarreal - Real Sociedad. Una bonita prueba

Villarreal supondrá una bonita prueba para la Real (domingo, 21.00 horas, El Madrigal, Canal +). Bonita porque el castellonense es el único equipo que sigue, aunque de lejos, el ritmo de los inalcanzables Barcelona y Real Madrid. Bonita porque, como dijo Martín Lasarte en la rueda de prensa previa al partido, es un conjunto que se asemeja en su juego al Getafe, aunque con más calidad arriba, y ya vimos lo que sucedió hace una semana en el feudo azulón. Bonita porque es el primer escalón de una ilusionante segunda vuelta de una temporada, hasta ahora, con muchas más luces que sombras. Y bonita porque pone a la Real en disposición de alcanzar los 28 puntos y meterse de nuevo en la lucha por las plazas europeas, a pesar de las cuatro derrotas consecutivas con las que cerró 2010 y comenzó 2011. Es un partido bonito entre dos equipos que saben a lo que juegan y que tienen armas y jugadores como para dar un entretenido espectáculo. Y luego ya veremos qué pasa, porque la Real no sale derrotada a pesar de los catorce puntos que separan a un equipo y otro en la tabla.

Difícil, muy difícil va a ser pronosticar qué hará Lasarte en El Madrigal. Ya antes de conocer la convocatoria se especulaba con la posibilidad de alinear tres centrales, como han hecho algunos equipos para enfrentarse al Villarreal. Eso ya dejaba en duda que Mikel González actuara como lateral izquierdo o como tercer central con el regreso de De la Bella. Pero las bajas obligarán al técnico uruguayo a repensar su once. Elustondo se cayó de la lista a última hora por una gastroenteritis. Carlos Martínez tampoco ha llegado a tiempo, lo mismo que Ifrán, que a pesar de que dejó buenas noticias sobre su estado tendrá que esperar todavía más para debutar con la camiseta txuri urdin. A eso hay que añadir la baja de Zurutuza, sancionado con un partido tras ver su quinta tarjeta amarilla en Getafe. Agirretxe, a pesar de que su cesión está todavía parada a la espera de ver si Ifrán está ya en condiciones, es el único jugador que se queda fuera de la lista por decisión técnica. Entre los 18 está de nuevo Demidov y entra, por la baja de última de Elustondo, un Illarramendi que todavía no ha jugado un minuto esta temporada con el primer equipo.

Lo que sí es seguro es que Bravo estará bajo los palos y tres de los nombres de la defensa: Dani Estrada por la derecha, Ansotegi en el centro y Mikel González. La primera duda a resolver será el esquema. Labaka y De la Bella estarán si la Real juega con cinco atrás. Si son cuatro, Lasarte tendrá que escoger para el lateral izquierdo entre De la Bella y Mikel González (que ha jugado en la banda los dos últimos partidos con buenos resultados). Demidov podría contar para el centro de la defensa o incluso para el mediocentro, pero no parece probable que debute como titular. En el doble pivote se abren muchas incógnitas. Con la más que probable suplencia de Illarramendi, pugnan por dos puestos Aranburu, Markel y Diego Rivas. La baja de Zurutuza convertía al capitán en su mejor recambio, pero la ausencia de Elustondo y el perfil similar de Markel y Rivas le dan más opciones para el mediocentro. Xabi Prieto y Griezmann estarán en la línea de mediapuntas, aunque de nuevo la ausencia de un claro recambio para Zurutuza abre incógnitas. Sutil o Sarpong podrían entrar y desplazar a Prieto al centro. Arriba Llorente es indiscutible, con Tamudo esperando en el banquillo, donde también se sentará una semana más Zubikarai.

La Real comienza la jornada en la undécima posición, con 25 puntos, a cinco de la zona europea (serían cuatro si Barcelona y Real Madrid juegan la final de Copa y dan a la séptima plaza liguera valor europeo) y nueve por encima del descenso. Tras cuatro derrotas consecutivas, la goleada en Getafe evitó la aparición de fantasmas. El Villarreal, en cambio, acumula cuatro victorias seguidas como local. Pero no hay que olvidar que la Real fue el primer equipo en derrotar al Villarreal esta temporada, en la primera jornada de Liga. Después de eso, sólo Real Madrid, Barcelona y Getafe han sido capaz de superar a los amarillos, y todos ellos con el conjunto de Garrido como visitante. Es decir, nadie ha ganado todavía en El Madrigal. ¿La Real? ¿Por qué no? Partido especial para Llorente, que visitará El Madrigal por primera vez después de su salida del club castellonense. Dos victorias consecutivas como visitante las consiguió el equipo txuri urdin la pasada temporada sólo en una ocasión (1-2 ante el Nastic y 1-3 en Numancia), aunque separadas por otros dos partidos jugados en Anoeta. Dos partidos consecutivos con victoria txuri urdin como visitante no se dan desde la temporada 2001-2002. Luiz Alberto dio la victoria en Tenerife por 0-1 y Jankauskas y De Pedro lograron los goles en el 1-2 ante el Espanyol.

Villarreal es una plaza habitualmente afortunada para la Real, y uno de los pocos campos de Primera en los que puede decir que ha ganado más que perdido, algo que tiene más valor viendo la meteórica progresión del equipo amarillo en los últimos años. De los ocho partidos disputados, todos ellos en la máxima categoría (con el filial amarillo jugó la pasada temporada en Segunda, con resultado de empate a uno, pero no fue en El Madrigal, sino en la ciudad deportiva del Villarrreal), tres tuvieron color txuri urdin, otros tantos acabaron en empate y sólo dos fueron derrotas. La mayor victoria realista es el 1-3 de la temporada 2000-2001, con goles de Rekarte, Tayfun (tras un asombroso e inolvidable pase de Xabi Alonso) e Idiákez. Por contra, la victoria amarilla más contundente es el 2-0 de la temporada 2003-2004. Esa es la última vez en la que la Real cayó derrotada en El Madrigal, por lo que acumula ya tres partidos allí sin volverse de vacío (dos empates y una victoria, la de la campaña 2005-2006, un 0-2, con goles de Mikel Alonso y Mark González, importantísmo para alcanzar la permanencia en Primera aquel año).

La última visita de la Real a Villarreal fue en la temporada del descenso, la 2006-2007, y dejó un sabor agridulce. Por un lado, y a pesar de la diferencia clasificatoria, la Real tuteó al equipo castellonense, que aquella temporada acabaría clasificado para la Copa de la UEFA. Por otro, el empate fue un premio insuficiente para un equipo txuri urdin sumido en los puestos de descenso pero que todavía soñaba con la permanencia. Savio adelantó a la Real pocos minutos antes de que finalizara la primera mitad. Pero al cuarto de hora de la reanudación Riesgo encajó el empate, a la salida de un corner muy mal defendido. A once minutos del final Cani vio la tarjeta roja, dejando al Villarreal con diez. Pero la Real, lejos de arrojarse como una fiera necesitada a por la victoria desperdició casi diez minutos. Lotina no hizo el obligado cambio ofensivo hasta el minuto 87, cuando sacó del campo a unos de sus tres pivotes, Diego Rivas, y metió a un delantero, Díaz de Cerio. Ya era tarde. La opción de ganar en Villarreal, aunque se mereció por juego y ocasiones, se había esfumado. Y sumar de uno en uno cuando estaba en juego la supervivencia era muy poco. Tan poco que no fue suficiente al final.

miércoles, enero 19, 2011

AQUELLOS MARAVILLOSOS CROMOS: Alberto Ormaetxea

En la temporada 67-68, la Real volvió a Primera después de haber pasado cinco años en Segunda. En sus filas jugaba un tal Alberto Ormaetxea. Ormaechea, como se escribía entonces en la prensa o en los álbumes. Este cromo corresponde al álbum de aquella temporada. Jugó con el Sanse en Segunda, cuando el filial realista vivía sus mejores tiempos en aquella categoría, y fue en Segunda donde dio el salto al primer equipo. Entonces era lateral derecho, pero pronto cambió de banda. Su debut con la Real se produjo en la primera jornada de la temporada 62-63, en Atotxa y contra el Orense. El equipo txuri urdin ganó 6-1 al conjunto gallego y Olano marcó cinco de aquellos goles. No fue mal día para debutar. Fue el primero de los 280 partidos que jugó con la Real entre aquella campaña y la 72-73. Sólo marcó dos goles, los dos en la Liga 69-70. El primero fue contra el Sabadell y el segundo, de penalti, contra Las Palmas, ambos en Atotxa. La Real ganó los dos días.

Aunque fue una bonita trayectoria como jugador, pocos se acuerdan de ella. La memoria es tan selectiva como a veces injusta, pero es que si algo es Alberto Ormaetxea es el entrenador de la Real campeona de Liga. Ahí sí que estamos hablando ya de una auténtica leyenda. Sin discusión. 324 partidos, de los cuales ganó 157, casi la mitad. Dos títulos de Liga. Una Supercopa. Unas semifinales de Copa de Europa. Todo eso se consiguió con él sentado en el banquillo. Y, sin embargo, en aquellos años Alberto Ormaetxea no tenía la consideración en algunos sectores que semejantes logros requería. Se dudaba de él, se le consideraba defensivo, no se le ponía a la misma altura que los jugadores que ya entonces eran míticos para todos. Era como si Ormaetxea simplemente pasara por allí. Y no, no fue así. Ormaetxea fue un genio capaz de llevar a un modesto equipo a lo más alto. Menos mal que el tiempo le puso donde merecía. Con el 25º aniversario del primer título de Liga, en 2006, se inauguró un busto con su efigie junto al estadio de Anoeta. Él ya no pudo verlo. Nos había dejado ya. Pero sigue ahí, con todos nosotros, disfrutando ahora con lo que la Real, su Real, está haciendo ahora ya de nuevo entre los grandes.