Llueve sobre mojado. La Real no sabe qué hacer con la Copa del Rey y lleva demasiados años demostrándolo. No importa que lleve a jugar el equipo titular, el suplente o todos los jugadores del Sanse que pueda. No importa que el rival sea de la misma categoría, antaño de Primera División o ahora de Segunda, o de una división inferior. No importa que la eliminatoria se juegue a un partido o a dos. No importa que sea en Anoeta o que sea fuera. No importa que sea en un campo pequeño, grande, nuevo, antiguo, de hierba natural o artificial, en buen o mal estado. No importa que la Real cobre ventaja de algún tipo, sea en el marcador o numérica.No importa. El resultado siempre es el mismo. La Real lleva ya tantos años tirando la Copa a la basura que ya no importa. La llegada de la fecha del primer partido de Copa, en lugar de ilusionar, lo que hace es provocar pánico entre los realistas, que sólo piensan en qué va a suceder este año para aumentar la leyenda negra. Numancia, Beasain, Zamora, Mirandés, Hospitalet... Todos equipos que han eliminado a la Real en circunstancias tan diversas que no se puede achacar sólo a una. Hasta llegar a Las Palmas, en el vergonzoso y humillante partido del pasado martes.
Y al margen de la lectura histórica, la Real de Coleman ha sufrido un serio traspiés, y van dos en sólo tres partidos oficiales. Nadie dijo que esto fuera a ser fácil. Estamos en Segunda y hay que vivir con ello, pero urge ya saber qué Real es la que tiene que saltar al césped cada fin de semana. Urge saber qué va a hacer este equipo cuando tenga un penalti, un córner o una falta al borde del área. Urge saber qué centrales son los que verdaderamente tienen que estar en el once. Y urge exigir a los jugadores de más calidad que tomen las riendas de este equipo. Coleman tiene deberes atrasados. Y que conste que no estoy evaluando de forma definitiva su trabajo, porque eso lo haremos en junio, pero hay cosas que son evidentes y que hay que empezar a corregir ya si no que queremos que esta temporada sea también de sufrimiento.
Pero no sólo llueve sobre mojado en cuanto a lo que la Real puede controlar. El tipo de la derecha es el árbitro que pitó el encuentro copero de Las Palmas. Si hablamos de los árbitros, también llueve sobre mojado, se quiera decir o no. Cuando en el minuto dos saca la tarjeta roja a un jugador canario (he visto la jugada y no entiendo que se pueda decir que con amarilla basta; no soporto esas entradas, las haga quien las haga y en el minuto que las haga), lo que hizo fue ponerse del lado del equipo entonces perjudicado. ¿Quién quiere superioridad numérica a este precio?-
La falta a Asier Riesgo en el único gol del partido y de la eliminatoria es de escándalo. Dice Skoubo que a él le hicieron un penalti en la segunda parte (no he visto la jugada, pero algún periódico no ve tan clara la jugada como el danés). Y, sobre todo, tuvo una actitud enormemente chulesca y deleznable durante todo el partido. Sacó la roja al delegado realista, al bueno de Juantxo Trezet, por protestar la falta a Riesgo en el gol con la expresión "a ver si era el único que no lo había visto". No veo insultos por ningún lado, si eso es roja... Luego expulsó a nuestro masajista, a Iosu Busto. Tras ver la enésima pérdida de tiempo por la entrada de la camilla móvil, dijo: "Qué, ¿llamamos a un anestesista?". El árbitro le contestó, literalmente, lo siguiente: "Si no sabe estar en el banquillo, váyase fuera".
-
La expulsión de Skoubo es justísima, por lanzar el balón al aire de una fuerte patada (espero que no quisiera darle al colegiado) y repetir hasta en tres veces el insulto más famoso y aplicado a los árbitros de la historia. Que no te piten un penalti no justifica en absoluto que perdiera los papeles de esta forma. En todo caso, le pidió disculpas al árbitro nada más acabar el partido. La expulsión de Prieto parece bastante más injusta, puesto que salió del banquillo para tratar de calmar a Skoubo. Pero el árbitro, en un desconocimiento absoluto de cómo aplicar bien un reglamento, le sacó la segunda amarilla.
-
Todo esto, mal que bien, pueden ser errores del árbitro. Decir a los jugadores realistas frases como "dedicaos a jugar, que no se os da muy bien", "ése al que está buscando no ha venido" o "no sé qué dice, no le oigo con el pinganillo" no sólo no son de recibo, sino que son censurables y sancionables. Pero como quienes gobiernan el fútbol español en todos sus estamentos, en especial el arbitral, adoran el coporativismo, este señor, el madrileño Hevia Obras, seguirá pitando con normalidad, ganando un sueldo que no merece y quién sabe si siendo recompensando a final de temporada con un ascenso a Primera. Lo que está claro es que este tipo volverá a pitar a la Real a lo largo de la campaña, así que mucho cuidado con él...
-
Todo esto no pretende quitar importancia al ridículo que hizo la Real en Las Palmas y en la Copa. Alguno pensará que no habría ni que decirlo, porque puede sonar precisamente a coartada. Pero es que llueve sobre mojado. Sin ser la parte más importante, no se puede negar que los colegiados contribuyeron el año pasado al catastrófico resultado final, ese histórico descenso del que todavía no nos hemos recuperado. Y, entre otras cosas, contribuyeron a que la Real no se proclamara campeona de Liga hace cuatro años. Por muy bajo que caiga la Real por sus propios méritos, no ocultemos nunca la prepotencia, la chulería y la incompetencia de los árbitros, porque eso es precisamente lo que buscan.






















