lunes, abril 07, 2014

Rubén Pardo sigue sin contar en los partidos grandes

El único partido grande completo de Pardo, con gol en el 90'.
La situación de Rubén Pardo en la Real se está convirtiendo en todo misterio que nadie termina de explicar. Cumple su tercera temporada con el primer equipo, la primera de ellas con dorsal del filial pero como miembro en realidad de pleno derecho, y es inevitable seguir sintiendo todavía hoy que no tiene la condición de titular, o al menos de hombre importante, que su calidad y sus números merecerían. Es indudable que cada temporada ha ido contando más que la anterior, pero sigue sin ser una opción preferente. En la temporada 2011-2012, Phillipe Montanier le dio sólo 346 minutos en quince partidos, apenas dos de ellos como titular. El francés siguió infrautilizando al riojano en la siguiente Liga, con 1.086 minutos en 25 partidos disputados pero sólo diez de ellos como parte del once inicial. Y aunque con Jagoba Arrasate sigue mejorando sus números y superando los precedentes, acumulando ya 1.645 minutos en la Liga, con 30 partidos jugados y 18 como titular, nunca es una opción fija para el técnico realista en los partidos grandes.

Esos datos generales, escasos para el potencial del jugador y las esperanzas que hay puestas en él, tienen un claro reflejo en esos partidos. Se han jugado ya 23 partidos ante el Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid (hoy los tres grandes de la Liga de forma indiscutible) y Athletic de Bilbao (el derbi tiene esa misma consideración de partido destacado) y los datos son demoledores. Pardo ha tenido minutos en poco más de la mitad, en catorce, sólo ha sido titular en tres de ellos, apenas ha jugado uno de forma completa y no llegó a saltar al campo en nueve, estando en el banquillo en ocho de los que no disputó (no estuvo convocado por molestias en el Bernabéu esta presente temporada). Obviamente, tampoco se pueden considerar minutos trascendentes, ni para su consolidación en el juego del equipo ni para ayudar en su formación (si es que todavía se puede pensar que está en esa etapa) los cambios para perder tiempo o con resultados ya cerrados, algo que sucedió en cinco de esos duelos.

No parece casualidad que su único partido completo en este grupo de encuentros fuera el derbi en Anoeta de esta temporada, en el que marcó el definitivo 2-0 ya en el descuento. O que los otros dos en los que también fue titular, la visita al Camp Nou de la temporada 2011-2012 y la del Bernabéu de la 2012-2013, fueran las dos únicas derrotas honrosas en esos estadios desde que la Real regresó a Primera, 2-1 y 4-3 respectivamente, aunque la Real no diera una imagen del todo buena en ninguno de esos dos partidos. O, por poner la mirada en los dos técnicos que han manejado la presencia de Pardo en el campo desde que alcanzó el primer equipo, que sólo en el mencionado choque ante el Athletic fuera titular por delante de algún centrocampista apto (Elustondo estuvo en el banquillo). Todos los centrocampistas del equipo, a excepción de Ros, han jugado estos partidos por delante de él. Incluso Mariga fue titular en el primer derbi en Anoeta de Montanier.

Parece evidente que Pardo sigue sin ser una de las elecciones predilectas de Arrasate como no lo era de Montanier, ni en general ni, como apuntan estos datos, en los partidos grandes. Es verdad que el técnico vizcaíno ha dado algo más de confianza al jugador riojano, pero también que cuando tiene a todos sus centrocampistas disponibles es mucho más proclive a alinear a Markel, Elustondo y Zurutuza en posiciones en las que podría jugar Pardo, por mucho que éstos no mejoren las prestaciones de Pardo, sea por calidad o por estado de forma. Y cada vez que se intuye un partido físico, incluso sin grandes rivales de por medio, se prescinde con mucha facilidad del 14 realista. Ahí radica el misterio. Pardo es un jugador que ha demostrado que cubre mucho campo, que tiene buenos números en la recuperación del balón, y que además aporta en el juego ofensivo del equipo, nada menos que con ocho asistencias de gol (el segundo mejor del equipo en esta faceta, dos por detrás de las diez de Vela) y tres tantos. Y sin embargo, por mucho que demuestre, Pardo sigue sin disfrutar de los partidos grandes desde donde debería hacerlo, desde el campo.

sábado, abril 05, 2014

REAL SOCIEDAD 0 - REAL MADRID 4 La Real agota su discurso y destruye su crédito

Markel, sobrepasado por Modric.
Que el Real Madrid gane en Anoeta es algo que puede entrar en los cálculos de cualquiera. Que gane de esta forma, no. Porque hoy la Real hizo algo más que perder un partido. Hoy la Real agotó su discurso y destruyó su crédito. Esto es fútbol, y esa sensación puede cambiar en el próximo partido, pero sería absurdo negar la evidencia. Hoy la Real no jugó para ganar, aunque viera el camino para hacerlo en los primeros minutos del partido. Hoy no creyó nunca en la remontada, aunque enfrente no tuviera un Real Madrid tan salvajemente arrollador como se podría haber esperado por su potencia o como algunos quieran pensar por el marcador final. Hoy muchos de sus jugadores no dieron la talla, con mucha más claridad incluso que su entrenador, aunque vaya a ser en él y algunas de sus desacertadas decisiones donde seguramente se ponga el foco. Hoy nunca transmitió a la grada la sensación de partido grande, aunque fue la afición la que terminó dando la sensación de grandeza animando con el 0-4 como si el partido estuviera igualado. Y hoy se limitó a colocar una alfombra roja para que el Real Madrid, encima, acabara goleando. Ha sido la victoria más fácil del Madrid en Anoeta. Y una difícil de asimilar.

El resultado final y la forma en que se convirtió en realidad acaba siendo aún más sangrante recordando el primer cuarto de hora del partido, en el que la Real sí dio la talla o, al menos, dejó entrever que sabía como hacer daño a su rival. El Madrid, con el cansancio acumulado de su partido de Champions, estaba francamente incómodo sobre el césped de Anoeta. Arrasate había dispuesto un esquema muy parecido al que desplegó ante el Barcelona, pero con algunas diferencias. Esta vez el objetivo era presionar arriba, que el equipo de Ancelotti le costara sacar el balón y tuviera que recurrir a pelotazos largos que dieran ventaja a la defensa. Esa era la primera parte del plan y comenzó saliendo francamente bien, porque el Madrid no sabía salir de su área. Ni Xabi Alonso, ni Illarramendi, ni Modric encontraban las salidas. La segunda parte de ese plan era que los ataques realistas fueran fulminantes y que partieran desde fuera en diagonales hacia dentro. Y esa segunda parte también estaba funcionando. En ese primer cuarto de hora, Griezmann, Vela y hasta Elustondo en dos ocasiones encontraron esas diagonales y sorprendieron a la defensa madridista, aunque sin encontrar la portería.

No quiere decir eso que la apuesta de Arrasate, entre la valentía y la cerrazón por diversos motivos, saliera enteramente bien. Y el problema no estuvo en la pizarra, que los primeros minutos demostraron al menos válida, sino en la elección de los jugadores que la llenaban. Es llamativo que, teniendo donde elegir, Pardo sea siempre el jugador que no disputa los partidos grandes. Mucho más cuando los nombres escogidos para rellenar el once han demostrado ya más de una vez en la presente temporada que no están en disposición de ser los idóneos. Markel es un jugador mucho más sobrepasado de lo que aparenta y ni siquiera se vio ante el Madrid su capacidad para destacar cuando peor juega la Real. Elustondo es, directamente, un jugador intrascendente, que sólo fue capaz de hacer las mencionadas diagonales pero que nunca fue capaz de encontrar la pelota ni de obstaculizar, como tampoco hizo Markel, la salida del Madrid. El caso de Elustondo es, en ese sentido, mucho más grave. Y Zurutuza no está en forma. No la está recuperando con los muchos minutos que le está dando Jagoba y, en cambio, la sangría en el centro del campo continúa. De esa forma, Canales, el más y mejor entregado a la causa, recorre una enorme cantidad de campo sin demasiado éxito.

Ahí es donde se le empezó a ir el partido a la Real, en el desgaste progresivo de su ya precario centro del campo, y no por la calidad del Madrid. Y, aunque pasara algo desapercibido, también se escapó el partido por la lesión de José Ángel, por un bocadillo. Dentro del buen tono que mostró la Real en ese arranque de partido, el que mejor lo estaba leyendo tanto en defensa como en ataque era José Ángel. En el esquema sin delantero que dispuso Arrasate los laterales debían tener una importancia capital, tanto en la salida de balón como en las opciones ofensivas. Y al cuarto de hora el técnico tuvo que colocar a Ansotegi en el campo y desplazar a Mikel González a la banda. Mikel que está completando una temporada bastante deficiente se veía así en la peor de las posiciones posibles y la Real perdía a su mejor estilete ofensivo de entre los hombres que debían apoyar a Griezmann y Vela. Tras el cambio, que se produjo en el minuto 17, la Real se fue desinflando poco a poco. Y por su propia inercia, porque el Madrid era incapaz de dar dos pases seguidos que le llevaran a posiciones de peligro. Simplemente ganó metros porque la Real los fue perdiendo.

En toda la primera mitad, no hubo que reseñar más que dos jugadas de verdadero peligro, una en cada área. La de la Real llegó en el primer tercio, el único momento en que creyó en la victoria como se ha apuntado, con un buen cabezazo de Griezmann, su única acción trascendente del partido por está irreconocible tras alcanzar la internacionalidad, tras un pase de Vela. En esos minutos, el equipo rondaba la frontal del área y dando cierta sensación de peligro, pero Diego López se fue prácticamente inédito de Anoeta, a excepción de un auténtico paradón tras un remate de Vela que Hernández Hernández, a instancias de un linier groseramente equivocado, anuló por un fuera de juego inexistente (su compañero en la otra banda también pitó otro absolutamente indecente en una jugada en la que Isco recibió el balón estando habilitado). La ocasión del Madrid llegó en el minuto 45. Y fue gol. Illarramendi culminó su traición al corazón realista que perpetró con su huida el pasado verano marcando tras un despeje no muy afortunado de Bravo, en una jugada en la que Elustondo perdió un balón absurdo en el área madridista que después ningún realista supo leer. Ni el guión más cruel se había escrito de antemano pensando en un gol de Illarramendi.

Con ese golpe, tan psicológico por el minuto en que llegó como cruel por su protagonista, se acabó la Real. Y comenzó a desangrarse rápidamente. Se desmoronó físicamente, sin que haya una justificación en el ritmo del partido, siempre mucho más lento de lo que cabía esperar. Se autodestruyó anímicamente, y en eso la responsabilidad no puede ser únicamente del entrenador. Y fracasó tácticamente. Esto último, de ser visible, tendría que acabar de una vez por todas con el discurso que lleva a cambiar los planteamientos para fortalecer el centro del campo. La Real no fue fuerte en esa zona. No robó balones. No hizo faltas. No sujetó los ataques del Madrid. No hay una Real más fuerte con Markel y Elustondo en el centro. Sencillamente no la hay. Como todos los jugadores, podrán estar mejor o peor según sus capacidades personales y lo bien que se asocien, pero la fortaleza que aportan ambos es un mito ya imposible de creer. Y probablemente también analizados por separado. Si a eso unimos una moral que se fue minando por la deficiente defensa de las jugadas de estrategia (Ramos y Bale remataron a placer sendos córners, el primero de ellos mandando el balón al larguero), no había más opción que la derrota.

Y esta se certificó ya con el 0-2, que llegó por un clamoroso fallo de Bravo precisamente en la suerte futbolística que mejor domina, el golpeo con el pie. Un precipitado y fallido saque del chileno rozó en la espalda de Ansotegi y cayó en los pies de Bale, que viendo la portería desocupada colocó el balón entre los tres palos y sentenció el encuentro. Era el minuto 65, y las sensaciones no podían ser peores, ya que incluso un minuto antes Benzema había estrellado de nuevo en el larguero un precioso zapatazo. Nadie en ese momento pensó en la remontada. Anoeta se quedó en silencio sin llegar a comprender la falta de fe de un equipo que precisamente contó con esa cualidad como una de las fundamentales para todos los méritos que había mostrado en los últimos años. El gol, además, invalidó la tentativa ofensiva de Arrasate, que retiró al desaparecido Zurutuza para colocar por fin a Agirretxe sobre el campo. No hubo tiempo de comprobar si había posibilidades de compensar lo mucho que se notó que no hubiera un delantero centro en el campo en algunas jugadas de la primera mitad.

El tercer cambio no contribuyó demasiado a que el equipo encontrara esa fe. Retiró a Mikel González (un cambio, por ciento, que se está convirtiendo en algo habitual), para poner sobre el verde a Pardo y dejar una defensa tan inédita como inaudita, con Elustondo como central al lado de Ansotegi e Iñigo Martínez como lateral izquierdo. Este es el riesgo de no tener laterales en el banquillo, una decisión que suele adoptar con frecuencia Arrasate. Ros, obviamente, ya no cuenta ni para ese papel de parche de emergencia cuando faltan cuatro de los cinco laterales puros que puede alinear el técnico txuri urdin, por lo que es evidente que hay un claro error en la confección de la lista. No es un error nuevo, pero sus consecuencias sí se han visto hoy con más claridad que nunca. A partir de ahí, la goleada era más que previsible. Pudieron marcar Isco, Benzema, Di María y, en lo que hubiera sido un requiebro demasiado cruel con la afición, Xabi Alonso de falta, pero lo hicieron Pepe, de forma nada casual en otro córner mal defensivo, y Morata, al culminar un contragolpe en el que, sin noticias de Elustondo, Markel corrió detrás de una sombra naranja como durante todo el encuentro.

A la espera del partido del Athletic, la sensación final es tan pobre ante un Madrid nada esplendoroso que pocos habrá ya que piensen en las opciones de Champions. Lo único que ya sabe es que el Villarreal no acabará esta jornada por delante y hay que esperar al resultado del Sevilla, pero lo importante siempre es lo que haga el equipo txuri urdin y hoy fracasó rotundamente. No por perder ante el Real Madrid que, hay que insistir en ello, es algo relativamente factible. No en vano los de Ancelotti han ganado ya 24 partidos. Pero perder sin un mínimo atisbo de resistencia es muy doloroso. Sobre todo porque este partido estaba marcado en rojo en el calendario. Anoeta como fortín. Un Real Madrid que no pierde ahí desde hace diez años. Y con la persecución al Athletic por la Champions como ilusión, incluso dentro de la desilusión a la que la propia Real ha dado rienda suelta en el último mes. Por eso este 0-4 es una fracaso. Porque la sensación que dejó es curiosamente similar a la del partido del centenario, en 2009, también ante el Real Madrid. La Real, aquel día, corrió, sufrió, quiso plantar cara, pero perdió fácil. ¿La diferencia? Que esta Real es de Champions y que aquella, que era de Segunda, sólo cayó por 0-2 y no dejó de creer hasta el final.

viernes, abril 04, 2014

PREVIA Real Sociedad - Real Madrid. No hay rival demasiado grande

Xabi Prieto hizo dos goles al Madrid en el 3-3 de la 2012-2013.
Si la Real quiere seguir aspirando a la cuarta plaza para regresar a la Champions, ha de tener claro que no hay un rival que sea demasiado grande, empezando por su partido ante el Real Madrid (sábado, 20.00 horas, Anoeta, Canal + 1). Y sabiendo también que no va a jugar de aquí al final de la temporada contra uno más grande que el equipo madridista. Además de la necesidad de sumar los tres puntos para que alcanzar al Athletic no se convierta en una utopía, hay incontables motivaciones. Lucir ante el Madrid sirve para que el mundo entero vea la camiseta txuri urdin, pero es que además es un equipo que no cae en Anoeta desde hace nada menos que diez años, precisamente en la última temporada en la que la Real jugó Champions. Las señales que ha emitido la Real en las últimas semanas no invitan al optimismo, pero todo es posible cuando Anoeta y el equipo se funden en esa comunión que ya ha dado tantas jornadas de gloria. El Madrid jugará presionado por los resultados de Barcelona y Atlético, la Real sólo sabrá el del Villarreal. Todo cuenta para construir lo que ha de ser una gran noche de fútbol.

Jagoba Arrasate no ha terminado la semana con buenas noticias, porque se le han caído hasta tres jugadores en los últimos entrenamientos, jugadores que además tenían sus opciones de entrar en el once inicial. Xabi Prieto fue el primero en despedirse del partido por un esguince de tobillo, y en el último entrenamiento se confirmó que también se lo perderán Zaldua y De la Bella, el primero por una contusión en el tobillo y el segundo por una sobrecarga en el muslo. De la Bella es, precisamente, el único jugador de campo que sale de la convocatoria que formó el técnico realista para jugar en El Sadar, y su puesto lo ocupa Ros. También regresa a la lista Zubikarai en lugar de Royo, después de algunas semanas de ausencia. Junto a los ausentes por lesión se quedan fuera Estrada y Granero, ambos recuperados de sus largos periodos de baja pero sin haberse reintegrado a las convocatorias. Se había especulado con la posibilidad de que el segundo regresara al grupo para este partido tan especial para él, pues se hizo como futbolista en la cantera del Real Madrid.

Bravo estará bajo palos, y en la defensa la única duda está en conocer el nombre del central que acompañará a Iñigo Martínez. Mikel González jugó en Pamplona muy por debajo de su nivel, aunque en principio sus características le dan ventaja sobre Ansotegi. Los laterales serán los dos únicos que figuran en la convocatoria, Carlos Martínez y José Ángel. A partir de ahí, todo depende del esquema que use Arrasate. Si opta por un dibujo parecido al del partido ante el Barcelona, lo más probable es que jueguen Markel, Elustondo, Pardo o Zurutuza y Canales en el centro del campo, con Griezmann y Vela en el ataque. Si plantea un esquema más cercano al habitual de toda la temporada, entraría Agirretxe en el lugar de uno de los cuatro centrocampistas, a escoger entre los tres últimos porque todo parece indicar que Markel y Elustondo son fijos para este partido. Zubikarai, Ros, Chory Castro y Seferovic parecen tener bastantes menos opciones de entrar en el once y estarán en el banquillo.

Tras el empate en El Sadar, la Real mantuvo la sexta posición con 50 puntos, los mismos que el Sevilla que es quinto, uno más que el Villarreal, sexto, y seis menos que el Athletic, cuarto. El Real Madrid es tercero con 73 puntos, dos menos que el Barcelona y tres menos que el Atlético. La Real ha hecho un fortín de Anoeta, donde ha ganado diez de los quince partidos que ha jugado y sólo ha perdido dos, curiosamente antes los otros dos equipos madrileños, el Atlético (1-2) y el Rayo (2-3). El equipo blanco ha salido victorioso de diez de sus dieciséis desplazamientos, aunque sólo ha ganado uno de los últimos tres (0-1 en Málaga). Barcelona y Sevilla, ambos por 2-1, son los únicos equipos que han batido al Real Madrid lejos del Santiago Bernabéu. La Real ha marcado 34 goles como local, sólo ha recibido once, y el Madrid ha hecho 36 como visitante, encajando 18. Vuelven a Anoeta dos ex realistas que han decepcionado a la afición por diferentes motivos, Xabi Alonso e Illarramendi. Habrá que ver cómo será el recibimiento.

La historia habla de una enorme intensidad en los Real Sociedad - Real Madrid, duelos en los que la estadística da ventaja al equipo blanco. Se han enfrentado en Donostia en 66 ocasiones, todas ellas en Primera División, con un balance de veinte triunfos para la Real, 25 para el Madrid y 21 empates. En Anoeta han sido 17 los choques, con seis victorias locales, otras tantas visitantes y cinco empates, aunque ya han pasado diez años y seis partidos (dos empates y cuatro derrotas) desde la última vez que la Real logró los tres puntos, con el 1-0, gol de Karpin, de la temporada 2003-2004. El 6-2 de la 1950-1951 sigue siendo la mayor goleada txuri urdin ante el conjunto merengue, con tres goles de Igoa, y uno de Caeiro, Epi y Basabe. En Anoeta, destaca el 3-0 de la Liga 2001-2002 y los dos 4-2 de la 1997-1998 y el más memorable de todos, el de 2002-2003. La mayor goleada madridista es el 1-5 de la campaña 1992-1993, aunque marcó un gol más en el 3-6 de la 1953-1954.

La pasada temporada, la 2012-2013, el partido, que se jugó en la penúltima jornada, acabó con un vibrante empate a tres. El Madrid llegó con la temporada finalizada y la Real necesitaba ganar para conservar la cuarta plaza. Un fallo de Mikel González permitió que Higuaín adelantara al Madrid en el inicio. En un vendaval de clarísimas ocasiones de gol de la Real, el Madrid se puso 0-2 por mediación de Callejón, ya en la segunda parte. Cinco minutos después un penalti por mano de Khedira transformado por Xabi Prieto dio vida a la Real. Griezmann hizo el empate de cabeza en el minuto 77, pero dos más tarde el propio Khedira hizo el 2-3. La Real nunca se rindió y acabó empatando el partido en el descuento, en un jugadón con un pase al área de un portentoso Carlos Martínez que dejó Agirretxe y transformó Prieto. El fútbol no premió a la Real con una justa victoria. En el partido de la primera vuelta de la presente temporada, la 2013-2014, la Real se paseó como alma en pena por el Bernabéu y perdió 5-1. Griezmann hizo el tanto realista.

miércoles, abril 02, 2014

La Real sólo ha ganado cinco veces en casa a Real Madrid, Athletic y Barcelona en la misma Liga

Así celebró Griezmann su gol al Athletic esta temporada.
La Real ya ha ganado en la presente temporada al Athletic por 2-0, con goles de Griezmann y Pardo, y al Barcelona por 3-1, con tantos de Elustondo (aunque en el acta se le adjudicó a Song en propia puerta), Griezmann y Zurutuza para superar el de Messi. Como bien es sabido, estos dos equipos son, junto al Real Madrid, los únicos que jamás han descendido a Segunda División. El equipo txuri urdin está en disposición, por tanto, de derrotar como local a estos tres conjuntos, y eso es algo bastante excepcional en la historia realista, pues de las 67 temporadas que ya ha completado en Primera de División, sin contar la actual, sólo ha conseguido esas tres victorias en cinco ocasiones. Siempre que las logró estuvo en disposición de luchar por el título de Liga, y ni siquiera en todas las campañas en las que pudo ganar el título batió a esos tres equipos, puesto que en su segunda Liga, en la campaña 1981-1982, el Barcelona escapó de Atotxa con un empate a uno.

La primera vez que la Real consiguió batir a estos tres equipos fue en la temporada 1930-1931, en la tercera Liga de la historia. Primero venció al Barcelona por 4-1, con dos goles de Bienzobas, uno de Cholín y otro de Mariscal, por el de Arnau para el equipo blaugrana. Después batió al Real Madrid por 2-1, remontando con dos tantos de Bienzobas el que había conseguido el madridista Olaso. Y finalmente, también con gol de Bienzobas, superó 1-0 al Athletic. La Real fue tercera en la clasificación final, en un emocionante triple empate a puntos final con el propio equipo bilbaíno, que fue el que se llevó el título, y el Racing de Santander. Eso sí, la emoción duró hasta la penúltima jornada, que fue en la que el Athletic consiguió proclamarse campeón.

Hubo que esperar nada menos que veinte años para ver de nuevo en Atotxa las derrotas de estos tres conjuntos. El Real Madrid fue el primero en ser superado con un enorme 6-2, con tres goles de Igoa y uno de Caeiro, Epi y Basabe para la Real, mientras que Marculeta en propia puerta y Cabrera hicieron los tantos madridistas. El Athletic también fue goleado, 3-0, con dos tantos de Epi y uno de Caeiro. Y también tres goles se llevó el Barcelona, obra de Epi en dos ocasiones y de Pérez, aunque el resultado fue de 3-1. El tanto blaugrana lo hizo Basora. Aunque durante mucho tiempo la Real estuvo metida en la lucha por la Liga, finalmente el equipo de Benito Díaz cayó a la quinta posición, la más baja que ha ocupado el conjunto txuri urdin batiendo a los tres históricos en su campo.

Para la siguiente ocasión en que se produjeron estas tres victorias tuvieron que pasar casi treinta años más. Fue en la temporada de la imbatibilidad, la 1979-1980. La primera de ellas fue un emocionante 4-3 ante el Barcelona que Diego subió al marcador en el último minuto del partido, después de que Alonso, Kortabarria y Satrústegui marcaran para la Real y Carrasco, Heredia y Tente Sánchez lo hicieran para el Barça. Después sucumbió el Real Madrid con un 4-0 histórico. Los goles de López Ufarte de penalti, Satrústegui, Zamora y Heras certificaron la primera derrota madridista en Atotxa después de 22 años. 4-0 fue también el resultado que registró el marcador en la visita del Athletic, siendo los goleadores Satrústegui, Zamora, Olaizola e Idígoras. A la Real se le escapó esta Liga por su única derrota del torneo, 2-1 en el Sánchez Pizjuán, y fue subcampeona por primera vez en su historia.

En la siguiente temporada, la 1980-1981, la que se saldó con el título de Liga conseguido de forma inolvidable en Gijón con el mítico gol de Zamora, Athletic, Barcelona y Real Madrid también salieron de vacío de Atotxa. El primero en pasar por el viejo estadio donostiarra fue el Barça, derrotado por 2-0 gracias a los tantos de Idígoras y Uralde. El Athletic fue goleado, 4-1, con sendos dobletes de López Ufarte y Satrústegui, a los que los rojiblancos sólo pudieron oponer un postrero tanto de Endika. Y el Real Madrid cayó en Atotxa por 3-1. Diego adelantó a la Real, empató García Hernández, Alonso hizo el segundo de la Real y Zamora cerró la victoria con un tanto tan importante como el de Gijón, pues permitía superar el 1-0 con el que perdió el equipo txuri urdin en el Santiago Bernabéu, daba el average particular a los de Alberto Ormaetxea y hacía valer el empate a puntos final para que el título volara a Donostia.

La última vez que la Real consiguió ganar a Athletic, Barcelona y Real Madrid fue, además, la única ocasión en que esos tres triunfos se han celebrado en Anoeta. Fue en la temporada 2002-2003. La Real superó al Athletic por 4-2 en la primera jornada, con goles de Karpin, Nihat en dos ocasiones y Kovacevic. Gurpegi, el mismo día que dio el famoso positivo en el control antidoping, hizo los dos goles del Athletic. A continuación sucumbió al Barcelona por 2-1, remontando con dos tantos de Kovacevic el que marcó Kluivert para el equipo catalán. Y finalmente el Real Madrid salió goleado en uno de los partidos más memorables de la historia de Anoeta por 4-2. Dos goles hizo Kovacevic y uno convirtieron Nihat y Xabi Alonso para la Real, siendo Ronaldo y Portillo los goleadores madridistas. La Real tuvo que conformarse con ser subcampeona en aquella temporada tras la derrota por 3-2 en Vigo de la penúltima jornada.

domingo, marzo 30, 2014

OSASUNA 1 - REAL SOCIEDAD 1 La falta de grandeza cuesta dos puntos

Chory remata la asistencia de Vela para hacer el 0-1.
La Real jugó sin grandeza en Pamplona, asumiendo su mal estado de forma como un freno para su fútbol, y eso le costó dos puntos. No tuvo grandeza a la hora de escoger el once inicial, presumiendo una vez más algo que Osasuna ya no es. El Sadar, en tiempos, era un estadio del que costaba sangre, sudor y lágrimas sacar algo positivo y ya no lo es, como evidencia el hecho de que sólo haya ganado cinco de los quince partidos que ha jugado o que hayan sacado de allí los tres puntos equipos como el Granada, el Levante o el Almería. No hubo grandeza a la hora de matar el partido, y en esto la Real de Jagoba Arrasate es reincidente. Tampoco la hubo en los cambios del técnico. Pero tampoco la hubo en demasiados jugadores, que parecen haber bajado los brazos y renunciado a recuperar el nivel de la temporada pasada o incluso de los mejores momentos de la presente. Si a eso se suma una calamitosa defensa en las jugadas a balón parado, el resultado era más que predecible, a pesar del tempranero gol de Chory Castro. Y pudo ser peor, porque el único equipo que pudo ganar al final fue Osasuna.

El debate es el mismo que ya ha marcado irremediablemente la temporada: el del centro del campo. La Real tiene dinamita arriba, aunque no siempre consiga sacarle todo el partido que podría, y la línea defensiva se mantiene con cierta solvencia a pesar de los muchísimos problemas de lesiones y la baja forma de alguno de sus integrantes. Pero el centro del campo es un quebradero de cabeza continuo desde el comienzo de la competición. Ya es irremediablemente polémico que Elustondo ocupe un puesto de titular, mucho más si es además acompañando a Markel Bergara, un doble pivote nefasto que jamás ha ganado por sus acciones punto alguno para la Real, pero además porque eso es un claro mensaje conservador. La Real, con ellos, apuesta con fuerza para que no haya fútbol vistoso ni combinativo, presumiendo al rival una fortaleza que, hay que insistir en ello, Osasuna no tiene. Y es un error continuo y retierativo, porque antes de Arrasate tanto Lasarte como Montanier apostaron en Pamplona por esta dupla que tan poco aporta.

Si a eso  se añade la insistencia en un Zurutuza que una vez más evidenció que cuando está fuera de forma no huele un solo balón en el partido, era evidente que la Real no iba a ganar por fútbol. Mucho más si Pardo no forma parte de la ecuación, algo que sigue siendo incomprensible, porque su presencia suele coincidir con los mejores partidos del equipo e incluso con sus mejores resultados. A falta de fútbol, la apuesta tenía que pasar irremediablemente por la calidad de quienes sí estaban en el campo. Y eso apuntaba directamente a Carlos Vela. El mexicano tuvo la primera ocasión de gol nada más arrancar el encuentro, antes incluso de que se cumpliera el primer minuto y, como un puñal, se introdujo en la defensa de Osasuna en el minuto siete para asistir a Chory Castro y que éste, en su regreso a la titularidad, batiera con facilidad a Andrés Fernández. Con el temprano 0-1, no se podían poner mejor las cosas ante un Osasuna que tenía dos problemas: los nervios por haber caído en descenso antes de jugar y su nulidad ofensiva, con un gol en los últimos cinco partidos.

No obstante, el choque estuvo muy lejos de transcurrir bajo control de la Real, que es lo que, hay que insistir en ello, lleva a apostar por un centro del campo como el que dispuso Arrasate para dejar sin jugar a Pardo. Ese es el tan cacareado equilibrio que no sirve para sumar al ritmo que sí permite la calidad, la que dio los tres puntos hace sólo tres días ante el Valladolid con una genial asistencia del riojano. Aún así, la primera mitad fue de la Real. Mientras el equipo txuri urdin llegaba con cierta asiduidad a la portería de Andrés Fernández, con remates peligrosísimos como el cabezazo de Agirretxe que forzó la mejor parada del guardameta osasunista o con centros peligrosos de De la Bella o Chory Castro que no terminaron de encontrar remate, Osasuna era incapaz de dar dos pases seguidos y sólo reaccionaba a balón parado. Contó con la inestimable colaboración de otro horrendo árbitro, Fernández Borbalán, que alternó un claro color casero con un absoluto descontrol y que en esos minutos regaló hasta tres ocasiones claras a Osasuna, dos en faltas laterales que sólo vio él y otra más en un córner que se inventó.

No es la primera vez que la Real no entiende que el 0-1 ante un equipo de la parte baja ha de ser un golpe suficiente como para no pasar apuros en la búsqueda del segundo gol que mate el partido. Y no es la primera vez tampoco que esa falta de grandeza para ir a sentenciar el encuentro acaba costando puntos a los de Arrasate. Hoy costó dos. Porque en la segunda parte el buen nivel de la Real duró tres minutos. Nada más arrancar, y después de tanto tiempo sin probar un saque de banda en largo, Chory puso uno en el interior del área para que un Zurutuza absolutamente desmarcado lanzara el balón fuera, sin probar siquiera los reflejos de Andrés. Y dos minutos después un fortísimo pelotazo de Iñigo Martínez desde el centro del campo, esta vez con más apariencia de despeje que de disparo como aquellos que conectó hace un par de años ante Athletic y Betis, se estrelló en el larguero sin que Andrés supiera realmente donde estaba el balón. Ahí se acabaron las oportunidades de la Real para sentenciar y comenzó un innecesario sufrimiento que pareció francamente evitable.

El empate de Osasuna llegó como tenía que llegar, a balón parado. La Real no defendió bien estas jugadas en todo el encuentro y cuando un remate cogió portería se convirtió en gol. Su autor, Oriol Riera, ante la absoluta pasividad de un Mikel González que no llegó a saltar siquiera para molestar y que está muy por debajo del jugador que fue la temporada pasada. Es verdad que el equipo txuri urdin reaccionó bastante bien al gol osasunista, en lo que fue el único atisbo real de grandeza en todo el encuentro, pero la reacción se vio algo abortada por el primer cambio de Arrasate, tardío y difícil de explicar, al retirar a Chory Castro, con diferencia uno de los mejores del partido, muy participativo, para dar entrada a Griezmann. El problema de la Real era otro, estaba en el centro del campo, e incluso para dar entrada al francés se podría haber optado por un cambio más ofensivo que le devolviera a la mediapunta en la que tan bien rindió en un par de partidos con Montanier, uno que respondiera realmente a las exigencias del partido. Arrasate fue conservador y excesivamente respetuoso con las jerarquías de calidad del equipo.

A partir de ese minuto 68 en que se produjo el cambio, la Real no tuvo ya ninguna ocasión clara para conseguir el triunfo. Una faltita de Griezmann, una más de un equipo que lleva camino de cerrar su ¡cuarta! temporada consecutiva sin marcar un gol de libre directo, alguna que otra arrancada de un Vela desquiciado por las incontables faltas que sufrió (unas cuantas de ellas no señaladas) y por las peticiones de la grada para que viera la segunda amarilla (la primera es de las más indignantes que se han visto en toda la temporada), y muy poquito más. Si acaso, que el mexicano pidiera penalti ya en el descuento en una jugada que no se llegó a ver repetida por televisión. Tal era el descontrol, insistiendo de nuevo en que sin Pardo en el campo y sí con Markel y Elustondo en él, que el propio Markel lesionó a Carlos Martínez en un salto en el que nadie sabe por qué fueron los dos a buscar la pelota, dejando al lateral con el ojo a la funerala, y encima indicando al banquillo que no hacía falta el cambio cuando al bravo realista se le cerró un ojo por la enorme hinchazón que le provocó el golpe.

Fruto de ese extrañísimo e injustificable desquiciamiento, la Real pudo perder hasta el punto que ya tenía en un descuento esperpéntico, en el que Osasuna gozó de hasta tres ocasiones de gol, con una defensa realista zozobrando y con una mano salvadora de un desesperado Bravo ya en el minuto 94. Y esas ocasiones llegaron con tres centrales y dos mediocentros defensivos en el campo, con Ansotegi (de lateral, supliendo a Carlos Martínez por la ausencia de un especialista en el banquillo), Mikel González, Iñigo Martínez, Markel Bergara y Elustondo. Ni Canales ni Griezmann consiguieron entrar en juego lo suficiente como para que la Real pudiera terminar el encuentro atacando, sin que se pueda personalizar en ellos culpa algina, porque la falta de grandeza venía de mucho más atrás. También es verdad que el ex valencianista entró al campo con sólo 14 minutos por jugarse, de nuevo ese mal ya visto tantas veces de hacer cambios cuando el marcador no sonríe y sin apenas tiempo, y que Jagoba, si no hubiera sido por la retirada obligada de Carlos Martínez, ni siquiera habría agotado los cambios en un partido que desde la misma Real se planteó como uno físico.

Hay dos blancos fáciles en este partido, que son Arrasate y Elustondo. El primero erró desde el principio y no supo rectificar después, sumando errores subsanables desde su mejor día como técnico, cuando superó desde la pizarra al Barcelona. Y Elustondo añadió un partido más de intrascendencia a su pobre hoja de servicios. Pero no fueron los únicos. Zurutuza tendría que ser el primero en entender que sin estar a su nivel es más un estorbo que otra cosa. Mikel González tendría que saber que, si no está en su mejor forma, tiene que hacer las cosas mucho más sencillas, algo que Ansotegi sí controla. Carlos Martínez tiene que dar una voz de firmeza para pedir ayuda si sabe, y tiene que saberlo, que esta temporada está ofreciendo un nivel tan bajo. Y se podría seguir, porque casi nadie se libra. Pero la única realidad es que se han ido dos puntos que se debían haber ganado, probablemente con mucha más facilidad que los tres que se escaparon ante Rayo y Almería. Es una enorme desilusión en la lucha por la cuarta plaza tras una jornada que se antojaba perfecta, que lleva a la Real a estar en la tabla por debajo de su nivel.

sábado, marzo 29, 2014

PREVIA Osasuna - Real Sociedad. Para soñar hay que ganar lejos de Anoeta

Markel intenta un disparo en el 0-0 de la temporada pasada.
Sin tiempo casi para analizar la sufrida victoria ante el Valladolid y el bajón de juego que ha experimentado el equipo en el último mes, la Real viaja a Pamplona (domingo, 17.00 horas, Reyno de Navarra, Canal + Liga y Gol TV), un escenario en el que lleva ya demasiados años, más de una década, sin conseguir el triunfo. Y lo hace con la necesidad de romper además una segunda mala racha, la que tiene esta temporada lejos de Anoeta, donde sólo ha ganado un partido en lo que llevamos de año. Sólo ganando se mantendrá el sueño de llegar a la cuarta plaza, la que da acceso a la Champions League que ahora disputaría el Athletic, pero la victoria también es necesaria para consolidar su posición europea, la que batalla con Sevilla y Villarreal en estos momentos. El juego del equipo también estará en el punto de mira. Jagoba Arrasate afronta el último fin de semana en el que hará rotaciones por haber jugado tres partidos en sólo seis días y a partir de aquí sólo habrá un encuentro por semana hasta el final de la Liga.

Para el desplazamiento a Pamplona, Arrasate tenía una baja ya conocida, la de Xabi Prieto, que cumplirá un partido de sanción por acumulación de amonestaciones tras la amarilla que vio ante el Valladolid. El capitán también arrastra una dolencia que en todo caso también le habría impedido estar en el Reyno de Navarra. Zubikarai, como el pasado jueves, es también baja. Y Zaldua, que lleva unos cuantos partidos acabando también con algunas molestias, descansará en este encuentro. También se queda fuera Javi Ros, que ya difícilmente tendrá más minutos esta temporada. A cambio, los tres jugadores que vuelven a la lista son los dos laterales que no estuvieron ante el Valladolid, Carlos Martínez y De la Bella, además de Mikel González, que regresa tras cumplir un partido de sanción. Siguen esperando su oportunidad de unirse al grupo de convocados dos lesionados de larga duración ya con el alta médica, Estrada y Granero. Markel, que era duda para este encuentro, sí ha entrado finalmente en el grupo de los 18 convocados.

Las incógnitas en el once de Arrasate son más o menos las mismas que en las últimas jornadas, acentuadas por haber jugado la Real el pasado jueves. En defensa, son seguros Bravo en la portería, Carlos Martínez en la derecha e Iñigo Martínez por el centro. Las dudas están en uno de los dos centrales, presumiblemente con ventaja para Mikel González sobre Ansotegi, y en la izquierda, con José Ángel como más probable titular por delante de De la Bella. Markel, Elustondo, Pardo, Zurutuza y Canales cuentan, al menos desde fuera, con opciones similares para estar en una de las tres plazas del centro del campo. Y en ataque está por ver si, en esta última semana de la temporada con tres partidos, Arrasate hace alguna rotación. Sí parece probable que Agirretxe, que no fue titular ante el Valladolid, sí lo sea para afrontar el partido del Osasuna. No es descartable que el técnico dé descanso a Griezmann más que a Vela y Chory Castro vuelva a tener una oportunidad de inicio. En el banquillo estarán con seguridad Royo como guardameta suplente y Seferovic.

La Real jugará sabiendo los resultados de los dos equipos que le preceden en la tabla, Athletic y Sevilla, pero antes de que lo haga el Villarreal. Lo importante, no obstante, está en el Reyno de Navarra para el equipo txuri urdin, que arrancó la jornada en la sexta posición con 49 puntos, siete por debajo de la cuarta posición y nueve por encima de la octava, la primera que a priori se quedará sin premio europeo. Osasuna arrancó la jornada fuera del descenso, decimoséptimo, con 29. La Real sólo ha ganado uno de los seis partidos que ha jugado lejos de Anoeta en 2013, lo que convierte al equipo de Arrasate en el décimo de la Liga a domicilio, con 16 puntos y cuatro victorias (1-2 al Valencia y Espanyol, 1-3 al Granada y 0-1 al Málaga). El conjunto navarro es el tercero peor como local, y sólo ha ganado cinco de los catorce partidos que ha disputado en su estadio, lugar en el que ha perdido nada menos que siete. De hecho, el equipo de Javi Gracia suma cinco derrotas consecutivas, dos de ellas en casa, acumuladas tras el 3-0 al Atlético.

Históricamente el Reyno de Navarra, antes El Sadar, es un campo del que la Real ha sacado puntos. De los 37 partidos jugados en Pamplona ha ganado en trece ocasiones, empatado en otras siete y perdido en 17. 30 de estos encuentros se han producido en Primera, con un bagaje de diez victorias realistas, los siete empates y trece derrotas. La mayor goleada txuri urdin es el 0-3 que logró en dos ocasiones, en la temporada 1980-1981 con un hat-trick de Uralde, y en la 1983-1984 con goles de Begiristain, Bakero y Zamora. También 3-0 es el triunfo osasunista más holgado, logrado en la lejana campaña 1957-1958. El conjunto realista no vence en Pamplona desde el 2-3 de la temporada 2002-2003, empató la temporada siguiente, perdió en seis visitas consecutivas y de nuevo empató la pasada campaña. El cuadro histórico lo completan siete encuentros de Segunda, con cuatro victorias para la Real, todas ellas por sólo un gol de diferencia, y tres derrotas.

La pasada temporada, la 2012-2013, Osasuna y Real Sociedad empataron a cero en un partido muy decepcionante, sobre todo por parte del equipo de Montanier, que estaba luchando a falta de seis jornadas para el final por la codiciada cuarta plaza. El técnico francés hizo frente a un inofensivo Osasuna con un once creado con excesivas precauciones, con Cadamuro de lateral y con Markel y Elustondo formando el doble pivote. Con ritmo alto y poco fútbol, el choque acabó arrastrando también a Mateu Lahoz, que desquició a la Real a base de no pitar claras faltas. Sólo Agirretxe, saliendo al final desde el banquillo, puso algo de juego como para mover el marcador, aunque no hubo suerte. En el encuentro de la primera vuelta de la presente temporada, la 2013-2014, la Real logró la mayor goleada de su historia ante Osasuna, un contundente 5-0. Osasuna sólo opuso un disparo a puerta en todo el partido. Ansotegi, Iñigo Martínez, Griezmann, Chory Castro y Seferovic hicieron los tantos, con un Pardo brillante en las asistencias.

jueves, marzo 27, 2014

REAL SOCIEDAD 1 - VALLADOLID 0 Tres puntos demasiado sufridos

Así hizo Vela el gol del triunfo.
La Real cumplió y ganó al Valladolid, sumó tres puntos, recortó dos al Athletic y, con la victoria del Villarreal, todo se mantiene igual en ese trío de perseguidores por la última plaza de Champions. Pero fue una victoria con un elevado componente de sufrimiento, algo que no tendría que haberse dado vista la enorme diferencia que hay entre ambos equipos, no sólo en la clasificación sino por lo que han mostrado sobre el césped de Anoeta en sus respectivos momentos de mayor lucidez. Para llegar a esa situación, la Real se olvidó, de forma reincidente, de matar el partido, y permitió que el Valladolid dominara la posesión y tuviera alguna que otra ocasión de auténtico peligro como para haber dado un disgusto a la afición realista. Parece evidente que el equipo de Jagoba Arrasate necesita una inyección de autoconfianza, porque sus picos de juego demuestran que tiene el fútbol necesario, pero son mucho menos constantes de lo que lo han sido en los mejores momentos de la temporada. De ahí el sufrimiento, que a estas alturas de temporada puede provocar tanto un equipo que luche por el título como uno que luche por la vida, como es el caso del conjunto pucelano.

Hasta cinco cambios introdujo Arrasate en el once inicial con respecto al equipo que perdió en Almería, y tres de ellos llegaron en la retaguardia, aunque esos eran los que ya se conocían antes de que comenzara el encuentro porque sólo había cuatro defensores convocados. Pardo entró en la medular por Zurutuza, para acompañar a Markel y Canales, y Seferovic dio descanso a Agirretxe en la punta de ataque. En realidad, y aunque el partido no fuera nada brillante en su conjunto, todos esos movimientos salvo el del atacante surtieron el efecto deseado. Zaldua y José Ángel fueron de lo mejor de la Real, especialmente en la primera mitad que es cuando mejor jugó el equipo, porque a diferencia de partidos anteriores subieron sus bandas con mucha decisión y libertad, y los dos estuvieron bien en defensa. Ansotegi, como siempre, cumplió haciendo lo que sabe y sin complicarse hasta el nerviosismo final. Y Pardo, aún sin explotar sus mejores condiciones porque probablemente no esté desplegando su juego en la mejor posición posible, acabó resultando decisivo.

Y sin embargo, el partido no empezó nada bien para los intereses de la Real. Lo que sucedió fue que el Valladolid llegó a Anoeta consciente de que su posición en la tabla hace que cada partido pueda suponer tres puntos valiosísimos para luchar por la permanencia. Y jugó para ganarlos, algo que le honra a pesar de todos los problemas que tiene en su juego y, más claramente, en la tabla. Eso sí, hay tal diferencia de calidad entre los atacantes del equipo pucelano y los del donostiarra que los visitantes sólo fueron capaces de disparar una vez en toda la primera mitad, ni siquiera a puerta, cuando Javi Guerra mandó el balón por encima del larguero de Bravo tras recibir un mal despeje de Markel. Salvo por ese detalle de la falta de instinto asesino, el Valladolid dominó con claridad en el primer cuarto de hora y la Real no encontraba la forma siquiera de cruzar la divisoria con el balón controlado. Pero al borde de ese cuarto de hora, la Real evidenció la enorme diferencia entre uno y otro equipo con una eléctrica jugada. Vela cedió el balón para la subida de un excepcional Zaldua, que metió el balón dentro del área para el remate de Seferovic, que, a bocajarro, lo despejó Jaime.

El once inicial de la Real.
Esa jugada fue un pequeño oasis dentro del dominio del juego que tenía el Valladolid, que retomó en cuanto sacó de puerta. La Real había perdonado la primera ocasión en la que rompía esa superioridad visitante, pero no iba a dejar pasar una segunda. Un prodigioso pase de Pardo, su séptima asistencia de gol de la temporada, lo coronó Vela con una magnífica vaselina para superar la salida de Jaime. Un chispazo de calidad que, al final, marcó la diferencia y permitió que los tres puntos se quedaran en casa. Pero en ese momento el gol hizo que el partido cambiara radicalmente y se pusiera del lado de la Real con claridad. El equipo txuri urdin se sintió superior y se puso a jugar al fútbol con un instinto que había olvidado en las últimas semanas. Llegaba por las bandas con constantes subidas de Zaldua y José Ángel, por el centro con buenas combinaciones con Pardo y Canales a las que se sumaban Vela y Griezmann, e incluso probaba disparos lejanos, algo que hicieron tanto Griezmann como Canales. Incluso el ex valencianista pudo romper la interminable sequía en faltas directas, pero Jaime, al que Canales vio adelantado, reaccionó a tiempo.

La mejor ocasión de esos buenos minutos realistas la tuvo en sus pies Vela, que estrelló el balón en el cuerpo del guardameta del equipo pucelano en un magnífico contragolpe por su afán de disparar con la izquierda. El rechace lo marró Seferovic con un muy mal disparo. Si el Valladolid sólo pudo oponer en la primera mitad el ya mencionado disparo de Javi Guerra, en la segunda mitad puso algo más en peligro la victoria realista. Pero de nuevo la primera ocasión verdaderamente clara de este acto fue para la Real, un disparo que se fabricó solo Seferovic, en su única acción realmente meritoria de otro partido francamente difícil para el suizo, y que provocó una nueva parada de Jaime, de largo el mejor jugador del Valladolid. A renglón seguido la Real vio cómo el partido estuvo a punto de escapársele. Larsson metió un sensacional pase a Óscar, que no pudo salvar la salida de Bravo cuando casi parecía más fácil que marcara el gol. Cuatro minutos después, una jugada de pizarra acabó con un claro disparo otra vez de Óscar, pero lo mandó arriba.

A partir de ahí, y era el minuto 61, el equipo realista sufrió mucho más porque sintió que ganar no era la única opción. Las dos ocasiones casi consecutivas del Valladolid habían encendido todas las alarmas. Afortundamente, Juan Ignacio Martínez no lanzó a los suyos a un ataque desaforado, sino que sus cambios fueron más refrescos que apuestas más ofensivas. Pero se temió por un gol del Valladolid entre otras cosas porque los cambios de Arrasate estuvieron muy lejos de funcionar, confirmando que el gran problema que tiene el equipo este año está en no haber dado con fórmulas constantes que hagan jugar a su centro del campo. Canales, fundido, dejó su sitio a un Xabi Prieto que está lejísimos de parecerse a su mejor versión y ni siquiera fue capaz de entrar en juego. Agirretxe tampoco encontró hoy caminos al gol cuando suplió a Seferovic, que tuvo una nueva ocasión con un disparo desde una posición algo escorada que de nuevo sacó Jaime con seguridad. Y la entrada de Elustondo por Pardo a seis minutos del final no sirvió tampoco para controlar más el partido.

En realidad, el agobio era más fruto del corto marcador, del bajo estado de forma de la Real como conjunto y de la facilidad con la que pierde la confianza que por la claridad de las oportunidades del Valladolid. De hecho, la mejor de sus llegadas en el tramo final se la tuvo que agradecer ya en el descuento a Del Cerro Grande, otro mal árbitro que, después de una labor bastante mala aunque afortunadamente no decisiva en el marcador, señaló un rocambolesco libre indirecto dentro del área de Bravo. La barrera, bien colocada y con la tensión necesaria, por mucho que el disparo se produjera desde la frontal del área grande y no desde una posición más cercana, evitó males mayores. El partido acabó muriendo en el área del Valladolid gracias a Vela, que forzó que el árbitro señalara la quinta falta sobre él, aunque en realidad recibió alguna más y oposita claramente a ser el jugador que más infracciones recibe de la Liga, cuando se disponía a entrar en el área. Justo antes del libre indirecto, una entrada de Víctor Pérez sobre Griezmann que debió saldarse con tarjeta roja se quedó en amarilla. Cuesta mucho que un rival salga expulsado de Anoeta. Cuesta demasiado.

El marcador definitivo.
Es indudable que lo mejor del partido es que la Real suma tres puntos y se mantiene en la lucha europea, en la misma posición con respecto al equipo que le precede en la tabla, el Sevilla, y el que le persigue, el Villarreal, porque los tres solventaron la jornada con victoria. Pero importa que está dos puntos más cerca del Athletic, ahora mismo a siete. La Real no está jugando bien en este tramo de la temporada, pero hay noticias positivas. Vela hoy sí tuvo algo de la chispa que no ha tenido otros días, Pardo volvió a ser decisivo en el centro del campo y los dos laterales hicieron un partido espléndido. Y sobre todo algo vital, además de mantener la portería a cero, y es que no es necesario que el equipo juegue bien para sacar adelante partidos que se van afeando con el paso de los minutos. Puede que sepa a poco, pero no hay que olvidar que Anoeta ha visto ya diez victorias de la Real en esta Liga, las mismas que logró la temporada pasada, cuando aún quedan cuatro partidos más como local. Repetir el éxito del pasado mes de junio, obviamente, está en que se empiecen a sumarse fuera de casa los puntos que se han escapado en las salidas más recientes.

miércoles, marzo 26, 2014

PREVIA Real Sociedad - Valladolid. La Real busca una victoria balsámica para creer de nuevo

El majestuoso gol de Griezmann al Valladolid de la 2012-2013.
Tras el varapalo de Almería, y en el partido central de la última semana de la temporada con tres encuentros, la Real busca una victoria balsámica que le haga creer de nuevo en sus posibilidades de luchar hasta el final por la cuarta plaza (jueves, 20.00 horas, Anoeta, Canal + Liga, Gol TV). Aunque muchas banderas se han plegado tras los puntos que se han escapado en las últimas semanas ante Rayo y Almería, dos equipos que están luchando por la supervivencia, queda tiempo para la remontada. Hay que hacer muy bien las cosas, pero son nueve puntos en otras tantas jornadas, que serían siete en ocho jornadas tras el empate del Athletic en Elche y el partido de la Real en Anoeta ante el Valladolid si los de Jagoba Arrasate logran el triunfo. Y torres mucho, pero mucho más altas han caído ya en la historia del fútbol. Obviamente, el Sevilla está ya en esa lucha también, como lo está el Villarreal, pero la Real no ha salido todavía de la misma. Europa es la meta. Y cuanto más alta sea la posición en la Liga, mucho mejor. Con eso en mente, sumar de tres en tres es la única medicina posible.

La convocatoria de Arrasate para este encuentro deja jugosos mensajes, matizados únicamente por el hecho de que estamos en una semana de tres partidos y a expensas de saber qué jugadores escogerá para la visita al Osasuna. Pero los dos jugadores que pagan la derrota de Almería con claridad son los dos laterales, Carlos Martínez y De la Bella. Ambos jugaron allí por la ausencia de Zaldua y José Ángel, que regresan ahora a la lista, y pasan directamente a la grada sin pasar por el banquillo. Hay una tercera novedad en la convocatoria, obligada, ya que Mikel González vio en Almería la quinta tarjeta amarilla de la temporada y tendrá que cumplir un partido de sanción. En su lugar, vuelve al grupo de los 18 elegidos Seferovic, en otro claro mensaje: sólo hay cuatro defensas en la lista (Elustondo y Markel son los que ya han jugado de centrales, para el lateral habría que improvisar en caso de cualquier contingencia, presumiblemente con Ros), en la que sí está toda la pólvora ofensiva. Todos los jugadores estaban ya disponibles salvo Zubikarai. Los otros dos descartados son Estrada y Granero.

A la vista de los convocados, no hay ninguna duda en la línea defensiva, en la que jugarán todos los elegidos, esto es, Bravo en la portería, Zaldua y José Ángel en los laterales y Ansotegi e Iñigo Martínez en el centro. El hecho de que sea el segundo de los tres partidos que jugará la Real en seis días abre la posibilidad a muchos cambios en el resto de demarcaciones. Es imposible anticipar cuáles son los planes del técnico para la línea medular, y ni siquiera el casi intocable Markel parece seguro. Se jugarán los tres puestos entre el jugador ya mencionado, Elustondo, Pardo, Canales, Zurutuza y Xabi Prieto. Y en el ataque sucede lo mismo. Si actúa como acostumbra, Arrasate dará descanso al menos a una de las dos grandes estrellas del equipo, con lo que Griezmann o Vela empezarían desde el banquillo para que jugara Chory Castro. A pesar de haber anotado en los dos últimos partidos, ni siquiera Agirretxe parece seguro en el once, lo que da opciones a Seferovic de jugar después de algún tiempo sin hacerlo. El banquillo lo completarán Royo y Ros, los únicos que parece con seguridad que no estarán en el once inicial.

El empate del Athletic en Elche deja a la Real, que jugará sabiendo los resultados de todos sus rivales menos del Villarreal (que juega a la misma hora), en disposición de recortar dos puntos con respecto a la cuarta plaza, ahora en los 56 puntos que tienen los bilbaínos. El equipo txuri urdin arrancó la jornada en la sexta plaza con 46. Su rival, el Valladolid, desde la penúltima con 27 puntos, dos por debajo de la salvación. La Real es un equipo muy fiable como local, donde ha sumado nueve victorias en los 14 partidos que ha disputado y sólo ha perdido dos, los mismos que el Real Madrid. Eso sí, está en una fase irregular, pues de los últimos cuatro ha empatado uno (0-0 ante el Levante) y ha perdido otro (2-3 ante el Rayo). Marcando más de un gol al Valladolid, pasaría a ser el cuarto más goleador en casa, tras los tres intocables. El Valladolid hace honor a su posición en la tabla y es el segundo peor equipo visitante de la Liga, superando sólo al Betis, apenas ha ganado un partido lejos de Pucela (0-3 al Rayo) y ha empatado otros cinco (a cero contra el Elche y el Getafe, a uno contra el Levante y el Málaga y a dos contra el Valencia).

La historia está claramente del lado de la Real en sus enfrentamientos en Donostia contra el Valladolid. De los 39 partidos disputados, 26 han caído del lado txuri urdin, por apenas tres victorias visitantes. En Primera han sido 36 los encuentros jugados, con 24 victorias para la Real, nueve empates y tres derrotas. El dato es Anoeta es más aplastante, pues en este estadio se han disputado doce de esos duelos, con diez triunfos realistas, un empate (en ocho de esos once partidos, la Real no encajó) y sólo una victoria visitante, el 1-3 de la temporada 2003-2004, precisamente la mayor goleada conseguida en San Sebastián por el conjunto pucelano. La más amplia victoria realista es el 6-0 logrado dos años antes, en la 2001-2002, con dos goles de Tayfun y uno de Xabi Alonso, Khokhlov, De Paula y Luiz Alberto. El cuadro se completa con un empate a cuatro en la fase de ascenso de la temporada 1942-1943 y dos partidos en Segunda ganados por la Real. El primero de ellos, el 14-2 de la 1940-1941, es la mayor goleada de la historia txuri urdin en partido oficial. Chipia marcó cinco goles, Bienzobas y Azpiazu sumaron un hat trick cada uno, Pedrín hizo dos e Izaga uno.

La pasada temporada, la 2012-2013, la Real barrió al Valladolid. En once minutos, entre el 32 y el 43, hizo tres golazos. Griezmann hizo el primero tras un sensacional control y pase de Mikel González, Agirretxe convirtió el segundo con un gran disparo a la media vuelta y mandando el balón a la escuadra y Griezmann repitió en el tercero recibiendo un formidable pase desde su campo de Zurutuza, que controlo y remató sin dejar caer la pelota. La Real dejó para la segunda parte el gol más hermoso del campeonato, una portentosa jugada en la que casi todos sus jugadores tocaron el balón, con paredes imposibles al primer toque y que culminó Xabi Prieto marcando el 4-0. El Valladolid marcó el gol del honor por medio de Javi Guerra en el minuto 87. En la primera vuelta de la presente temporada, la 2013-2014, el resultado en Zorrilla fue de empate a dos. La Real jugó muy bien durante 75 minutos, se puso 0-2 con dos tantos de Griezmann, se dejó empatar en el último cuarto de hora y pudo perder, pero Bravo detuvo un penalti ya en el descuento.

martes, marzo 25, 2014

Markel se estrena como goleador tras 142 partidos

Markel celebra ahí el gol de Vela antes de anotar el suyo.
El gol de Markel Bergara en Almería, insuficiente finalmente para puntuar aunque cuando llegó en el minuto 85 del partido era el empate a tres, fue el primero que consiguió el mediocentro realista como jugador profesional. El de Elgoibar ha necesitado nada menos que 142 partidos para cantar un gol en primer persona, a lo que habría que sumar también los 55 encuentros que jugó con el Sanse, en los que no había logrado anotar. En total, fueron 9.581 minutos con el primer equipo y 3.837 en el filial antes de lograr ese gol de cabeza. Es verdad que Markel no es un jugador que se prodigue demasiado en los disparos e incluso no suele ser de los más activos en las jugadas de estrategia, por lo que tampoco es un dato extraño.

Antes de este gol, era el jugador actual del primer equipo que más partidos había jugado sin haberse convertido en goleador. De los 24 jugadores que tiene la primera plantilla de la Real Sociedad, sin contar por el momento en ese grupo a Zaldua, Gaztañaga y Sangalli, los tres potrillos que han jugado esta temporada sus primeros minutos en la Real, sólo había cuatro jugadores que no se hubieran estrenado en esta faceta. Se trata del portero Zubikarai (no hay que olvidar que Bravo sí marcó, siendo de hecho el último realista en marcar de falta directa aunque lo hiciera en el año 2010), Granero (con apenas seis partidos jugados antes de su lesión), Canales (que ya ha participado en nueve encuentros) y el propio Markel. No obstante, tanto Granero como Canales sí habían sido goleadores con sus anteriores equipos, Getafe, Real Madrid y Queens Park Rangers en el caso del primero y Racing de Santander y Valencia en el del segundo, que no llegó a convertirse en goleador con la camiseta madridista.

Por llamativa que sea la cifra de partidos que ha necesitado Markel para estrenarse, aún le faltaban bastantes más para superar al realista que más veces vistió la camiseta txuri urdin sin celebrar un tanto. Ese no es otro que José Mari Martínez. El mítico capitán realista, defensa central del equipo que logró el ascenso de Puertollano y del primero que se clasificó para jugar competiciones europeas, jugó nada menos que 373 partidos con la Real entre 1964 y 1976 y nunca convirtió un tanto. Ricardo Suárez, también defensa de la Real entre 1949 y 1956, disputó 200 partidos sin ser goleador. En esta lista de no goleadores con más partidos de los que ya ha jugado Markel, le siguen Nemesio Arana, que acumuló 166 encuentros entre 1927 y 1936; Eliseo Murillo, que se enfundó la camiseta del primer equipo en 165 partidos entre 1977 y 1985; y Javier Sagarzazu, con 154 partidos entre 1983 y 1987.

ALMERÍA 4 - REAL SOCIEDAD 3 Dar ventaja al rival provoca estos despropósitos

Uno de los muchos lamentos que provocó el partido.
La Real cayó derrotada en Almería. Otra vez. Sigue siendo una ciudad en la que nunca ha conseguido ganar un partido oficial. ¿La explicación? Compleja, muy compleja. Pero el caso es que dio ventaja al rival y ese mismo rival, que al comienzo del partido ocupaba la penúltima posición de la tabla, la aprovechó. Con sus méritos y con el despropósito en que se convirtió el partido. Despropósito txuri urdin por muchas razones, pero sobre todo por la injustificable suplencia de Rubén Pardo cada vez que hay elección. En menor medida que Montanier, pero Arrasate está pecando de lo mismo... y eso que no consigue hallar un centro del campo que haga olvidar que el riojano no juega. Y a eso hay que añadir el despropósito arbitral de un incompetente Ayza Gámez, uno de los peores árbitros de la historia del fútbol español, que de puro malo que es se equivocó en todas las facetas de su trabajo. La derrota llegó en el descuento y por un gol de rebote, sí, pero el despropósito ya era tal que dio lo mismo. Porque en Almería se enterraron las posibilidades de llegar a la cuarta plaza en un porcentaje elevadísimo.

El once de la Real fue más o menos el esperado. Con las ausencias, la defensa estaba clara: la misma del once tipo de la temporada pasada. Y parecía obvio, como así fue, que arriba Arrasate iba a desplegar toda la dinamita. Pero el centro del campo es el mayor quebradero de cabeza del equipo. No se ha terminado todavía de analizar el daño que ha hecho Illarramendi al dejar abandonada a la Real. Arrasate ha conseguido a marchas forzadas que el equipo mantenga cierta solidez, pero no ha recuperado la imaginación y el fútbol vertiginoso del equipo que se apoyaba en el de Mutriku. Hay dos jugadores que han sido fundamentales para los mejores momentos de la Real en ese sentido. Uno es Zurutuza, pero sólo cuando está en forma. Cuando no lo está, como ahora, es un lastre para el juego realista. Y el otro es Pardo, que casi siempre que hay elección se acaba quedando en el banquillo. Partidos como el de hoy, en el que dos de los tres medios del equipo, Markel y Zurutuza, están lejísimos de lo que necesita la Real, abren debates y perjudican a los jugadores del primer equipo que tienen poco justificadas etiquetas de intocables habiendo otras opciones.

Esa es la primera lección que deja el partido, que incluso con un once competitivo se dio ventaja al rival, porque la Real es mucho más que el Almería. Muchísimo más. Y en los primeros 25 minutos del partido debió dejarlo completamente sentenciado, incluso dejando sin ser necesario que el equipo local manejara la pelota y tuviera un mayor porcentaje de posesión de balón. Cada vez que el equipo txuri urdin llegaba a las inmediaciones del área de Esteban, había peligro. Y Agirretxe fue el jugador que con más ahínco buscó su portería, sobre todo con un zurdazo desde la parte derecha del área que estuvo muy cerca de sorprender al guardameta local. A los 20 minutos, y ya mereciendo ir por delante, la Real se encontró con un escenario desconocido, con un penalti, el primero de la Liga. Y para colmo fue un penalti que quizá no debió señalarse porque la mano de Trujillo no pareció punible. Ayza Gámez, recién salido de la nevera, comenzaba su recital. Vela, infalible, colocó el 0-1 en el marcador engañando perfectamente a Esteban. La Real siguió jugando para marcar el 0-2. Lo tuvieron Griezmann en dos ocasiones, Canales y Vela, pero no llegó.

Y como tantas veces le ha sucedido a la Real esta temporada lejos de Anoeta, la ventaja inicial fue insuficiente para controlar el partido porque el centro del campo rival jugó bastante a sus anchas. No fue la única máxima que se cumplió. Óscar Díaz no había marcado ningún gol en la temporada. ¿Saben quién marcó? Evidentemente, Óscar Díaz. Ante las enormes lagunas que había en el centro del campo de la Real, sacó de su posición a un Mikel González que no termina de coger la forma y después le ganó en carrera. La salida a destiempo de Bravo también ayudó a que el atacante almeriense le superara con demasiada facilidad. A pesar de que la Real debía estar prácticamente goleando, se marchó al descanso con ese empate a uno. El recital que dio Canales en la primera mitad, jugando por tres, no bastó para conseguir una merecida ventaja. Y eso sin olvidar que la igualada campeaba en el marcador por el penalti con el que Ayza Gámez comenzó a ser lo peor con diferencia del partido. A partir de ahí, comenzó a perdonar tarjetas amarillas al Almería, sobre todo a un Soriano que no paró de golpear y de protestar.

En la segunda mitad, y también hay costumbre en eso, la Real salió dormida. El Almería, que necesitaba la victoria para salir de la zona de descenso, se fue a por ella con descaro. Sin demasiada calidad, porque no la tiene, pero con mucho corazón, que ahí superó por completo a la Real. Aún así, ese arreón inicial de los locales no duró mucho y el equipo txuri urdin volvió a sumar ocasión tras ocasión. La tuvo Canales primero con un disparo desde fuera del área y Griezmann después. El francés falló algo imperdonable, un mano a mano con Esteban, después de que Agirretxe le dejara completamente solo. A partir de ahí, el despropósito cobró forma definitiva. Ayza Gámez anuló un gol legal al Almería, al anotar Verza en el segundo palo en posición perfectamente habilitada, en uno de los incontables córners que la Real regaló a los locales. En la jugada siguiente, Agirretxe puso de nuevo por delante a la Real con un gol de jugadorazo. Encaró a Estaban y le superó con una perfecta vaselina desde la frontal del área. ¿Controló el partido el equipo txuri urdin a partir de ahí? En absoluto. Arrasate mantuvo la cerrada confianza en los once titulares, algo que hace siempre, vaya bien o vaya mal el partido, y eso acabó costando caro.

A la falta de decisiones por parte del banquillo realista se sumó al espectáculo, cómo no, el omnipresente Ayza Gámez. En apenas cinco minutos, se inventó nada menos que dos penaltis a favor del Almería en los que cometió el doble error de sancionar una infracción que no existió y convirtiéndolas en penaltis cuando no fueron dentro del área. En la primera, Carlos Martínez no parece tocar al atacante almeriense y, en todo caso, estaba fuera del área. En la segunda, en una jugada propiciada por el cansancio de Canales y la falta de ayudas, Mikel González tiró el brazo para tratar de agarrar a Aleix estando claramente fuera, pero el almeriense se dejó caer con estrépito dentro. Verza aprovecha la irracionalidad del árbitro para dar la vuelta al partido anotando ambas penas máximas. Entre medias, el despropósito en que se había convertido el partido hizo que la Real no fuera capaz de marcar en una jugada en la que pudo hacerlo hasta en tres ocasiones, siendo la más clara un suave desvío de Agirretxe que Mané sacó sobre la línea, sin que el balón llegara a entrar. Puede que ese fuera el único acierto en todo el partido de Ayza Gámez, un árbitro que va a la nevera cuando pita a los grandes pero que no pasa nada si destroza partidos de esos que en la Liga de los otros 18 son importantes.

Con el partido perdido y en el minuto 72, Arrasate movió el banquillo. Muy tarde, como ya es costumbre. La solución, obvia, era poner a Pardo sobre el terreno de juego. La cuestión es que hacerlo en una situación desesperada y con la sombra de la duda sobre su cabeza siempre hace que Pardo juegue más acelerado de lo que debe. Por tanto, no fue la solución que habría sido desde el once titular. El sustituido fue un fundido Canales, que, hay que recordarlo, tuvo que correr por tres, hacia el área rival y hacia la propia. El segundo cambio fue colocar a Xabi Prieto por un desafortunadísimo Zurutuza. Al menos el técnico txuri urdin vio que el problema de la Real estaba en el centro del campo. Y en el 81, ya tocando la corneta en una ofensiva sin cuartel pero ya deslabazada, puso sobre el césped a Chory por Mikel González, retrasando a Markel al centro de la zaga. La heroica bastó para empatar a balón parado cuando todavía quedaban cinco minutos para el final. Chory puso el balón en el segundo palo con una falta botada desde la derecha y ahí, convenientemente agarrados por la defensa Agirretxe e Iñigo, Markel estaba solo para anotar su primer gol como profesional.

Era el empate a tres y quizá en la única decisión claramente acertada de todo el partido, la Real entendió que debía ir a por el cuarto. Colgando balones, lo más que sacó fue el perdón a De la Bella de, hay que insistir en ello, un calamitoso Ayza Gámez que no puede seguir ni un día más en la élite del fútbol español, si es que eso sigue significando algo en nuestro fútbol. El lateral realista golpeó claramente con el codo en la cara a Aleix y debió ver la tarjeta roja. Pero nada. Y cuando el Almería, su banquillo, sus jugadores y sus aficionados clamaban por el final del partido y al menos mantener un punto, se encontraron un gol que ya nadie esperaba. Fue mala suerte, pero también una temeridad. De la Bella despejó con virulencia un balón que estaba a la altura del punto de penalti con Hicham a medio metro. El rebote podría haber salido para cualquier rincón del Estadio de los Juegos del Mediterráneo pero salió justo al interior de la portería, junto al palo y sin que Bravo pudiera hacer nada. El chileno encajó cuatro goles en un partido en el que apenas tuvo que intervenir. Sólo un tiro de Iñigo Martínez, ya casi de delantero, pudo dar el empate a la Real, pero lo mandó fuera.

Así se le escaparon los tres puntos a la Real en un partido que, visto lo que tenían ambos equipos, se tuvo que haber ganado con bastante comodidad. Y no son sólo los tres puntos perdidos. Es la oportunidad de luchar por la cuarta plaza, que ya se queda a nueve puntos con otros tantos partidos por jugar. La lucha ahora ya, después de fracasar ante dos equipos en puestos de descenso, el Rayo y el Almería, es por la quinta posición, ante un Sevilla en racha que le ha arrebatado esa primera plaza que da acceso a jugar la Europa League. Es inconcebible perder en Almería marcando tres goles, habiendo recibido el primer penalti a favor de la temporada e incluso con el primer gol como profesional, casi siete años después de su debut, de Markel Bergara. Pero la Real sufrió el despropósito arbitral y se condenó por sus propios errores. Es el cuarto mejor equipo de Primera División pero no va a ocupar esa posición al final por más razones que la acumulación de partidos. Y derrotas como la de Almería están en el centro del debate sobre esas causas. El despropósito generalizado se llevó por delante a los de Arrasate y tres puntos que debió lograr.

domingo, marzo 23, 2014

PREVIA Almería - Real Sociedad. Arranca una semana clave

La Real empató a dos en su última visita liguera a Almería.
Arranca una semana clave para la Real, y lo hace en Almería (lunes, 22.00 horas, Estadio de los Juegos del Mediterráneo, Cuatro). Es clave porque será la última de la temporada con tres partidos. También porque los de Jagoba Arrasate jugarán contra tres equipos de la parte baja de la tabla con la necesidad de sumar de tres en tres para seguir persiguiendo doble objetivo de reafirmarse en la quinta plaza y mantener las opciones de luchar por la cuarta. Y finalmente porque dos de esos tres partidos serán fuera de casa, donde el rendimiento del equipo txuri urdin ha bajado bastante desde que la Liga ha entrada en 2014. El técnico txuri urdin ha recuperado a toda su plantilla, incluyendo los lesionados de más larga duración, para afrontar el tramo decisivo de la temporada. Ahora toca recuperar las mejores sensaciones y sumar victorias. Volver a la Champions bien vale un sprint final memorable.

Y aunque la enfermería no le ha dado demasiado guerra a Arrasate esta semana a la hora confeccionar su convocatoria, sí que ha provocado que dos jugadores no puedan estar a sus órdenes. Se trata de Zaldua y Seferovic, ambos con molestias con las que no ha querido arriesgar el técnico realista. Zubikarai no ha entrenado y tampoco ha entrado en la lista por motivos personales, sin más aclaración, y ya era conocida la ausencia de José Ángel, que vio la quinta tarjeta amarilla ante el Valencia y tendrá que cumplir la sanción esta jornada. Con estas ausencias, en principio nada demasiado traumático, Arrasate sólo ha tenido que hacer un descarte más, y ése sigue siendo Dani Estrada. De esta forma, los que vuelven a la lista con respecto al último encuentro liguero son Royo como guardameta suplente, Carlos Martínez, Ansotegi y Ros. Arrasate, como ya es costumbre, ha preferido cubrir las ausencias con la primera plantilla antes que buscar un recambio por puesto en el filial.

Bravo estará bajo palos y en la línea defensiva sólo hay una duda, quién acompañará a Iñigo Martínez en el centro de la defensa. Al salir Ansotegi de una lesión, lo lógico es que sea Mikel González. Después de mucho tiempo, los laterales volverán a ser los de la temporada pasada, Carlos Martínez y De la Bella. Markel, a priori, sigue siendo intocable en el pivote, y los dos otros puestos del centro del campo tienen casi tantos candidatos como convocados. Ros y Xabi Prieto se antojan como los suplentes más claros, pero entre Pardo, Elustondo, Zurutuza y Canales podría jugar cualquiera, y más pensando en que de nuevo hay partido el jueves. Vela y Griezmann parecen también titulares seguros y el último elegido dependerá del sistema que prefiera Arrasate para este encuentro, aunque lo lógico sería mantener a Agirretxe después de recuperar el olfato goleador con el decisivo tanto ante el Valencia. Royo y Chory Castro completarían el banquillo.

Como el Almería - Real Sociedad cierra la jornada, el equipo de Arrasate saltará al césped sabiendo los resultados de sus rivales, y sobre todo conociendo que la victoria del Athletic (aunque no era en principio una jornada propicia para que pinchara) obliga a ganar para que la cuarta plaza no se aleje demasiado. La jornada comenzó con el equipo txuri urdin en la quinta plaza con 46 puntos, seis puntos por debajo de su objetivo de Champions, y el Almería en la decimonovena con 26, dos por debajo del umbral de la salvación. En lo que llevamos de 2014, la Real sólo ha ganado uno de los cinco partidos que ha jugado lejos de Anoeta, en Málaga por 0-1, y es el noveno equipo de la Liga a domicilio, aunque haya ganado cuatro partidos y empatado otros tantos de los 14 que ya ha jugado como visitante. El Almería sólo ha ganado cuatro de los trece partidos disputados en su estadio, ha empatado el mismo número y ha perdido cinco. El equipo andaluz suma cinco jornadas sin ganar, sumando sólo un punto, y no gana en casa desde que batió al Atlético de Madrid por 2-0 en la jornada 23.

La historia de los Almería - Real Sociedad es todavía corta, pero nada favorable a los intereses de la Real, puesto que el Estadio de los Juegos del Mediterráneo es uno de los pocos de Primera donde no conoce la victoria. De los actuales, le queda éste, el nuevo Los Cármenes y el todavía por visitar nuevo San Mamés. La Real ha jugado en Almería en tres ocasiones en partido liguero, siempre en Primera División, perdiendo una de ellas y empatando en las otras dos. Lo curioso es que el equipo que no consiguió ganar en el antiguo Franco Navarro fue el campeón de comienzos de los 80. En la temporada de la imbatibilidad, la 1979-1980, empató a cero. En la campaña siguiente, en la que la Real ganó la Liga, perdió por 3-2, marcando Alonso y Satrústegui. Completa el cuadro el 2-2 de la temporada 2010-2011. Ni siquiera en Copa pudo ganar la Real en el estadio almeriense, donde jugó en esa misma campaña en la vuelta de la eliminatoria y perdió por 2-1. Agirretxe, autor de ese gol, es el único jugador que ha visto puerta allí.

El encuentro de la 2010-2011 fue la primera y por ahora la última vez que la Real jugó en el Estadio de los Juegos del Mediterráneo. El equipo txuri urdin arrancó muy bien el partido y para el minuto 7 ya ganaba, con el primer gol de Tamudo con la camiseta de la Real. Piatti empató en el minuto 20. Pero una gran jugada de Aranburu permitió, pasada la media hora, que Sutil se estrenara también como goleador realista. La Real desperdició su ventaja por segunda vez, pero en la segunda de una forma mucho más cruel: en el último minuto del partido y no sabiendo defender la táctica más vieja, el balón a la olla. Ulloa acertó tras un fallo de Mikel González en el salto y subió el empate a dos final al marcador. En el partido de la primera vuelta de la presente temporada, la 2013-2014, la Real batió al Almería, que llegó a Donostia como colista de Primera, por un claro 3-0, con dos goles de Griezmann y uno más de José Ángel. Fue el día en el que Vela escuchó algunos silbidos de la grada de Anoeta.

domingo, marzo 16, 2014

REAL SOCIEDAD 1 - VALENCIA 0 Un gol de Agirretxe, tres puntos vitales y poco más

Agirretxe celebra el valioso y definitivo 1-0.
Los equipos que logran éxitos son los que cuando firman partidos pobres consiguen sumar los tres puntos en juego. Es una máxima incuestionable, y mucho más en el tramo decisivo de la temporada, aunque no puede servir de excusa para el aburrido espectáculo que se vivió en Anoeta. Real Sociedad y Valencia protagonizaron un encuentro diametralmente opuesto al del año pasado. Si aquel fue dinámico y vibrante, el de hoy fue soso, lleno de fallos,con un número escasísimo de ocasiones de gol, con dos porteros que prácticamente no intervinieron y con muy poquito fútbol en sus botas. Y ganó la Real porque reapareció el olfato goleador de Agirretxe, que hizo un gran gol de cabeza y dio los tres puntos al equipo txuri urdin en una de las pocas acciones acertadas del partido. Tres puntos vitales porque suponen una clasificación casi virtual para las competiciones europeas de la próxima temporada y mantener las opciones de seguir luchando por la Champions, a expensas de lo que suceda mañana entre el Villarreal y el Athletic. Y poco más.

Tras la revolución que introdujo Arrasate ante el Rayo y el traspiés que supone tanto en el juego como en el resultado, tocó rehacerla para volver a un equipo más parecido a lo que se había visto hasta entonces. Lo más sorprendente, aunque no tanto como debería de serlo, es que Pardo se quedó en el banquillo. El triángulo del centro del campo lo formaron Markel, Zurutuza y Canales, tres jugadores que, casualmente, no salieron de inició ante el equipo vallecano. La marcha de Illarramendi el pasado verano ha hecho que el centro del campo sea el gran quebradero de cabeza de la Real esta temporada, y a estas alturas de la competición el técnico realista todavía no ha mostrado más preferencias claras en esa zona que la titularidad de Markel. Al margen de las enormes precauciones defensivas con las que el Valencia saltó al campo, impropias para un equipo que busca necesariamente sumar de tres en tres para llegar a Europa, el centro del campo de la Real no fue capaz de fabricar absolutamente nada.

El síntoma es claro, por mucho que las fórmulas cambien o se repitan. Tan claro es que frente al Valencia hasta los centrales vieron que para sacar el balón jugado tienen que incorporarse con frecuencia al centro del campo. Como el Valencia no presionaba más que ocasionalmente de forma adelantada la línea de zagueros, tanto Iñigo Martínez como Mikel González, avanzaron en bastantes ocasiones conduciendo la pelota, algo que no siempre salió bien. Con Markel eliminado de esa labor de creación, sin que Zurutuza entrase en juego y con Canales recorriendo kilómetros pero sin el acierto que mostró en días anteriores, el juego de la Real quedaba prácticamente desactivado, a la espera de que Vela o Griezmann cazaran algún balón que permitiera uno de sus veloces contragolpes o de que Agirretxe consiguiera bajar alguna pelota y permitiera una segunda jugada. En toda la primera mitad no se llegó a dar ninguna de esas dos situaciones con claridad y por eso el equipo txuri urdin no llegó a disparar entre los tres palos.

No es que el Valencia fuera capaz de ofrecer mucho más. Alguna que otra internada de Barragán por la izquierda con centros que solventaron bien los centrales realistas, y dos medio ocasiones, la primera un disparo lejano de Feghouli que Bravo despejó a córner sin excesivos problemas y por su buena colocación, y la segunda un lanzamiento de Jonas rematando un córner botado por Parejo, el único de los muchos que botó que consiguió enviar a un compañero en posición de remate. La Real trató de aprovechar la defensa de circunstancias que tuvo que alinear Pizzi por la baja de Mathieu y su presión adelantada sirvió en alguna que otra ocasión para robar el balón cerca de la portería de Alves, pero en ninguna de ellas tuvo que ensuciarse los guantes el guardameta valencianista. Con las innumerables pérdidas de balón que protagonizaron uno y otro equipo, el partido llegó al descanso sumido en el sopor y con muy pocas cosas que comentar, analizar o disfrutar.

El arranque de la segunda mitad mostró a un Valencia, ahora sí, algo más ambicioso. Y ahí se confirmó que lo mejor de la Real en este encuentro, de largo, fue su línea defensiva. Los cuatro, Zaldua, Iñigo, Mikel y José Ángel, estuvieron a un nivel muy alto y se hicieron muy buenas coberturas, además de acertar en las marcas y anticipándose en muchas ocasiones a los pases del Valencia. Eso provocó que Bravo no tuviera excesivo trabajo, aunque la sensación de peligro sí rondase su área. La ocasión más claro del equipo visitante debió ser anulada antes de que se produjera un primer remate que sacó Bravo, pero Estrada Fernández acabó señalando el fuera de juego a la segunda. Era el minuto 60. Y acto seguido marcó la Real. Juntó tres buenos pases, un Griezmann desconocido durante todo el partido abrió a la banda para José Ángel, éste puso un centro magnífico, con fuerza y con rosca, y Agirretxe lo cabeceó al interior de la portería del Valencia con la categoría que se le supone a un nueve de los de toda la vida.

El gol de Agirretxe es su sexto de la temporada y lo consiguió en el primer tiro a puerta de la Real en el partido. El año pasado fue el 9 realista el artífice de la gran victoria ante el Valencia, y su gol de hoy tenía un sabor decisivo cuando se logró, sobre todo porque eran los mejores minutos del Valencia, y lo acabó teniendo al final porque ninguno de los dos equipos pudo batir de nuevo al guardameta rival. La Real tuvo que haber sentenciado con el segundo balón decente que tocó Agirretxe. El delantero dejó solo a Griezmann con un magnífico pase, pero al francés se le hizo de noche y estampó el balón en el cuerpo de Alves cuando lo tenía todo a favor para marcar. Mientras Pizzi tocaba todo lo que podía para tratar de lograr el empate, incluso dejando prácticamente una defensa de tres, Arrasate sólo fortificó el centro del campo. Primero colocó a Pardo por Canales y después a Prieto por Agirretxe, que se marchó dolorido por la enésima patada de un Senderos que no llegó a ver la tarjeta amarilla hasta el minuto 91.

El técnico realista acabó dejando a Vela en punta, con una línea de cuatro por detrás y Markel por delante de la defensa. Eso no bastó casi nunca para frenar los ataques del Valencia antes de que pudieran tener cierta sensación de peligro y por eso la retaguardia tuvo que multiplicarse para impedir el gol visitante.La ocasión en la que se vio con más claridad esta situación fue ya en el minuto 86, cuando Iñigo Martínez salió a cerrar un disparo de Jonas, quien tuvo una segunda tentativa que estrelló en el lateral de la red. En los veinte minutos finales, sólo Pardo tuvo la intención de buscar buenos pases al hueco para tratar de sentenciar el partido, pero la defensa valencianista cortó bien sus intentos. Ni Vela ni Griezmann acertaron cuando estuvieron en disposición de montar contras. Como muestra, en una de ellas, nada más hacer el 1-0, Vela estuvo lento a la hora de abrir el balón a la banda para Canales y sólo sacó una falta en el círculo central y la amarilla a Bernat.

Fue sorprendente que Arrasate no agotara los cambios, sobre todo porque ya en el descuento Estrada Fernñandez llegó a sacar a la Real las dos tarjetas amarillas que vio, ambas por perder tiempo, a Bravo y José Ángel. El técnico pudo haber parado el partido de otra forma, e incluso debió haber buscado algo diferente mucho antes de que introdujera el primer relevo, ya en el minuto 76. El déficit de fútbol en el centro del campo exigía algo más. Y ese sigue siendo el principal problema de la Real. Sin embargo, los tres puntos eran vitales y el resultado manda sobre cualquier otra consideración, porque sirve para alejar casi definitivamente al Valencia de la pelea por Europa y cierra a cuatro equipos la lucha por la cuarta plaza, sobre todo si el Athletic cae en su visita mañana al Villarreal. Siempre es una buena noticia ganar, aunque se consiga de una manera poco solvente como la de hoy, y más después de dos tropiezos seguidos. Los dos próximos partidos, ante dos equipos en puestos de descenso, han de servir para apuntalar la remontada.