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jueves, marzo 07, 2024

Corazón Txuri Urdin, el podcast. Los dos milagros que salvaron la cabeza de Montanier

Todo el mundo recuerda que en su segunda temporada en la Real Philippe Montanier consiguió llevar al equipo a la Champions League. La primera, en cambio, fue mucho más complicada, hasta el punto de que el futuro del francés estuvo en el aire y pendiente de que la Real lograra ganar en Sevilla al Betis y después en Anoeta al Málaga. Tal era la amenaza que pendía sobre el técnico que, aunque en su momento se negó, años después se supo que estaba ya preparado Luis Aragonés para asumir el banquillo txuri urdin.

La Real ganó aquellos dos partidos con sendos milagros, primero en el Benito Villamarín con un gol desde el centro del campo de Iñigo Martínez, ya en el descuento, y después al Málaga en Donostia con una remontada en los dos últimos minutos del encuentro, con goles de Vela e Ifrán. Todo lo que sucedió en aquellos días centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Como hacemos todas las semanas, os recordamos que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Y, por supuesto, cualquier sugerencia para mantener vivo este espacio será siempre muy bien recibida.

miércoles, abril 08, 2015

Sin delantero centro, dos victorias en veinte partidos a domicilio desde el ascenso

El último triunfo sin nueve, 0-1 en el Calderón en la 2012-2013.
Desde que la Real volvió a Primera División en el verano de 2010, uno de los movimientos más habituales de sus entrenadores en los partidos más complicados y previsiblemente duros que afronta el equipo lejos de Anoeta es sentar al delantero centro. Jugar con eso que se ha llamado falso nueve, o colocar en punta a jugadores que no están llamados a ocupar esa demarcación. David Moyes lo hizo en el Vicente Calderón y ese movimiento táctico volvió a fallar. Lo extraño es que siga siendo una fórmula tan habitual, cuando es una que no ha dado resultados casi nunca en estos cinco años. No es que sacar un punta nato sea la panacea y dé mejores resultados, pero Philippe Montanier, Jagoba Arrasate y el propio Moyes han optado por esa solución en veinte partidos en las últimas cuatro temporada (Martín Lasarte no lo hizo nunca, siempre alineó a Llorente, Tamudo, Agirretxe o Ifrán) y la Real sólo ha conseguido ganar en dos ocasiones, ambas en la temporada 2012-2013.

Ya no es que la Real no consiga victorias de esta manera, es que apenas ha sumado puntos. De los 60 posibles a los que ha optado fuera de casa y sin delantero centro, apenas ha logrado once, con esas dos victorias y cinco empates. El apartado goleador, además, es paupérrimo. El equipo txuri urdin apenas ha convertido de esta manera quince goles, menos de uno por encuentro, y sin embargo ha encajado nada menos que 42. En casi la mitad de estos encuentros, en nueve, no consiguió perforar la meta rival. Y a pesar de las claras intenciones defensivas que acarrea jugar sin delantero, sólo logró dejar su portería a cero en dos ocasiones. El castigo a este planteamiento fue mucho más cruel en cuatro de estos veinte partidos, en los que la Real encajó el 1-0 antes del primer cuarto de hora. Le sucedió en el Rayo 4 - Real 0 de la 2011-2012, en el Barcelona 5 - Real 1 de la 2012-2013, y esta misma temporada en este encuentro en el Calderón y en el 4-1 del Bernabéu.

De los cuatro técnicos que han apostado por esa fórmula, Montanier fue el que más insistió con ella. En su primera temporada en la Real jugó así en seis de sus 19 partidos a domicilio. El francés optaba con mucha facilidad por colocar a Vela como punta. Sin embargo, los resultados con este esquema fueron muy pobres: cuatro derrotas (3-2 contra el Levante, 4-0 contra el Rayo, 2-0 contra el Athletic y 1-0 contra el Getafe) y dos empates. El único éxito que se puede apuntar es el empate en Cornellá-El Prat, puesto que fue el mexicano quien puso a la Real 0-2 en la primera mitad, aunque aquel partido al final se acabara empatando. En Málaga, el empate fue a uno. Parecía que las cosas no iban a cambiar en la siguiente temporada, puesto que Montanier sumó tres derrotas más de esta forma (5-1 ante el Barcelona, 2-1 ante el Levante y 2-0 ante el Betis), pero luego ganó dos encuentros sin nueve, 1-2 en Zaragoza y 0-1 curiosamente en el Calderón. Al técnico francés le costó confiar en Agirretxe, vivió la imposibilidad de Llorente para competir al máximo nivel después de que la hernia le tuviera fuera de combate media temporada e Ifrán nunca fue de su gusto.

Arrasate dispuso de dos nueves claros desde el principio, Agirretxe y Seferovic. Aún así, en su primera temporada jugó en cuatro ocasiones sin ninguno de los dos, también con unos resultados bastante nefastos. Un empate a cero ante el Levante, dos derrotas por 4-0 ante el Atlético y 1-0 ante el Sevilla y otra igualada más, a uno, en San Mamés, y con un gol anotado precisamente por Agirretxe saliendo desde el banquillo. En el tiempo que Arrasate aguantó en el banquillo realista en la presente temporada, con Finnbogason como reemplazo de Seferovic, repitió esta disposición en Vigo, donde la Real se puso 2-0 por debajo en el marcador y Agirretxe, de nuevo como suplente, lideró la remontada y marcó el primero de los goles. Moyes ha sumado ya otros cuatro encuentros sin nueve, con tres derrotas contundentes (4-0 en Villarreal, 4-1 en el Bernabéu y el 2-0 del Calderón) y un empate, a uno en Granada. En estas dos últimas temporadas, la excusa para jugar sin nueve pasa por el bajo nivel dado por los fichajes, tanto Seferovic como Finnbogason, que hasta ahora han sumado entre los dos sólo 13 partidos como titulares en la Liga.

martes, febrero 12, 2013

Agirretxe, el octavo mejor promedio goleador desde Aldridge

Uno de los debates que más ha centrado la actualidad deportiva de la Real en los últimos tiempos es la eficacia de sus delanteros. Cuando más en entredicho parecían estar y cuando más mayoritaria parecía ser la opinión de que es necesario fichar un nueve (incluso en el mercado de invierno que ha finalizado hace dos semanas), Ifrán anotó hace dos jornadas ante el Mallorca y Agirretxe lo hizo en el partido de Zaragoza. Mi opinión en este asunto no ha cambiado. Es verdad que no son los dos delanteros más grandes, técnicos y goleadores que han pasado por la Real, pero ambos, en mi opinión, son recursos más que válidos para la Real, sobre todo gracias a que con su forma de jugar al fútbol garantiza que casi todos los jugadores sobre el césped tengan ocasiones de anotar y que el papel del delantero centro va mucho más allá de marcar goles. Eso parece evidente viendo que el máximo goleador, Carlos Vela, lo es partiendo generalmente desde una banda. ¿Un fichaje en verano? Desde luego, pero si la dirección deportiva encuentra algo con garantías cuyo pago pueda afrontar el club. Porque, de lo contrario, creo firmemente que no estamos tan mal cubiertos.

Aún con todo, sigo creyendo que Montanier no ha sabido gestionar las presencias y las ausencias de Agirretxe e Ifrán, pero eso es otra historia. Y también está claro que el jugador más decisivo de estos tres es indudablemente Carlos Vela, que suma un gran número de asistencias y expulsiones forzadas, cuestiones que también ayudan a cambiar los partidos. Pero como lo que muchos valoran son los fríos datos goleadores, estos son los que presentan en estos momentos los tres jugadores que pueden ocupar el puesto de delantero centro. Vela es el máximo goleador en Liga con nueve tantos, marcados en sus 1.700 minutos sobre el césped. Es decir, el mexicano ve puerta cada 188,8 minutos. Agirretxe, con el de Zaragoza, suma cinco goles en 878 minutos, lo que supone que marca cada 175,6 minutos, un promedio mejor que el del mexicano. Ifrán, con dos tantos y 776 minutos, marca cada 388 minutos. Si contáramos la Copa, el promedio de Agirretxe mejora y es de un gol cada 163,2 minutos, Vela marca cada 192,3 minutos e Ifrán cada 438,5.

Es evidente que Agirretxe no es un goleador nato, pero sus cifras nunca han sido malas considerando que, por mucho que haya jugado partidos en nueve temporadas distintas, casi nunca ha tenido la vitola de titular o de insustituible, más bien al contrario. Es por ello que considero que se le suele juzgar con demasiada dureza. Y eso se puede ver con las cifras de esta temporada, pero sobre todo viendo los datos globales de toda su carrera. Comparado con el resto de delanteros que han jugado en la Real desde que Aldridge rompió la tradición de jugar sin extranjeros (pinchar en el cuadro para verlo a mayor tamaño), Imanol tiene actualmente el octavo mejor promedio de entre 28 jugadores que han jugado con cierta frecuencia en el puesto de nueve. Es evidente que no a todos los atacantes presentes en la misma lista se les puede evaluar con el mismo prisma. Ni por permanencia en el equipo, ni por su papel en él, ni por minutos jugados. Pero viene a ser una guía interesante para descubrir que, quizá, no somos del todo justos al evaluar a algunos jugadores.

Abreu fue muy criticado en su paso por la Real por su estilo de juego, pero nadie puede dudar de su acierto ante la portería contraria. Suyo es el mejor promedio desde finales de los años 80. Le sigue el oportunismo de Loinaz en los minutos finales, que siempre fue motivo de algarabía en la grada de Atotxa. Y Kodro es, sin ninguna duda, el gran delantero de la Real de las últimas tres décadas, y no sólo a tenor de las cifras. Los números de Vela son espectaculares si tenemos en cuenta que buena parte de sus minutos en la Real los ha disputado partiendo de la línea de mediapuntas, ya que tiene un promedio goleador similar pero superior a los de Gica Craioveanu (que tuvo una larga sequía nada más llegar a la Real) o Darko Kovacevic (que experimentó dos prolongados tramos sin marcar, uno en la segunda vuelta de su primera temporada, y otro en su temporada final, la del descenso a Segunda). Ifrán es el que tendría que estar más preocupado por esa faceta, porque, excepción hecha de un Sa Pinto que también jugó casi siempre por detrás de un delantero, el uruguayo sólo supera a los que peor recuerdo dejaron en la afición txuri urdin.

sábado, junio 23, 2012

El auténtico reto del verano

El verano es esa época del año en el que la inquietud del seguidor txuri urdin pasa necesariamente por lo que puede pasar con los mejores jugadores de la plantilla de la Real y los cantos de sirena que provengan de otros equipos, y, por otro lado, por los fichajes que puedan venir. Este año, aún con la Eurocopa de por medio, se está hablando mucho de ambas cosas y yo tengo que reconocer que no siento demasiada inquietud en ninguno de estos dos terrenos y sí en otros aspectos. Pero vayamos por orden. Me sorprende que haya nombres de jugadores realistas en tantas listas de intereses de otros equipos. No, por supuesto, por su calidad, porque llevo tiempo defendiendo que tenemos muy buenos futbolistas en la plantilla, pero sí por la casi absoluta imposibilidad de que se vayan a otros equipos.

La totalidad de los realistas del primer equipo tienen una cláusula de rescisión de 30 millones de euros. Lo primero que hay que tener claro es que, salvo bombazo inverosímil, nadie va a pagar esa cantidad por ningún jugador txuri urdin. Nadie. No está el horno para bollos y de ahí que apenas se hayan producido movimientos, y todos muy económicos, en el largo mes transcurrido desde el final de la Liga. Económicamente, sólo supondría una amenaza la posibilidad de que el Athletic ingresara los millones que se dice que podría dejar Javi Martinez si se marcha a Alemania. Clarificado esto, y a tenor de lo que han ido expresando y demostrando con sus actos los realistas que aparecen en la lista de los vecinos (Iñigo Martínez, Illarramendi, Zurutuza y, sí, Griezmann), no parece probable que ningún realista dé ahora el paso de tomar la A8.

Gracias a la buena gestión económica de los últimos años (y, menos mal, al ansiado alivio que supondrá el pago de la deuda de Mediapro con el club, una noticia que todos hemos recibido con satisfacción), lo cierto es que la Real no necesita vender. Ni quiere hacerlo. Aperribay lo ha dicho por activa y por pasiva. También sabe que sería muy difícil que el aficionado entendiera una venta consentida, y más al Athletic, por mucho que se le ocurriera presionar a algún jugador. El año pasado ya se mostró firme ante la insuficiente oferta del Atlético de Madrid por Griezmann, y eso que los coqueteos públicos del francés hicieron que buena parte de la afición se pusiera en contra del jugador en aquellas fechas, lo que sin duda hubiera facilitado al presidente la explicación de su venta.

También se dice que el Real Madrid vuelve a la carga por Pardo. Dado que descarto por completo que el club aceptara una oferta de diez millones de euros por él, el único motivo para la reflexión que me produce este asunto es que, según algunas fuentes, lo quieran en las oficinas del Bernabéu para el Castilla, recién ascendido a Segunda, y no para el primer equipo blanco. Casi resulta insultante esa perspectiva, pero no hay que perder de vista que Montanier no le dio a Pardo en Primera los minutos que se mereció con sus actuaciones en la máxima categoría. Quizá la visión del Madrid esté vinculada a este hecho. ¿Iñigo Martínez? Quizá en algún momento Madrid o Barça sí se vuelvan locos y paguen su cláusula, pero no veo probable que lo hagan este verano. El equipo culé sí necesita centrales, pero no creo que se lance ahora a por Iñigo por ese precio.

No me inquieta tampoco el tema de los fichajes. Sigo pensando en la debilidad que tiene la Real en el lateral izquierdo, pero el club ya ha descartado moverse por ese lado, así que sería una inquietud baldía. Creo que perdemos una oportunidad de mejorar, pero eso no se podrá evaluar hasta que comience la Liga. Evidentemente, me gustaría que Vela siguiera siendo txuri urdin. Conoce la Liga, conoce al entrenador y conoce el vestuario. Si vuelve, sería un gran fichaje, porque ésta vez volvería en propiedad, no como cedido. Y si no vuelve, lo cierto es que, en cuanto a efectivos, el ataque está bien cubierto con el fichaje de Chory Castro, que dejaría a Montanier, incluso sin el mexicano, con el mismo número de atacantes de los que disponía la temporada pasada. Curiosamente, es ahí donde sí siento inquietud.

Una de las teorías que Montanier sostuvo durante la pasada temporada es que disponía de seis atacantes (Xabi Prieto, Griezmann, Vela, Agirretxe, Llorente e Ifrán), de los que sólo cinco tenían cabida en sus convocatorias y sólo tres disfrutarían en su esquema de una plaza en el once inicial. Si vuelve Vela, eso quiere decir que dos se quedarán fuera siempre. Y no hay que ser demasiado intuitivos para saber que esos dos serán Llorente e Ifrán (Sarpong, obviamente, ni siquiera cuenta en estos pensamientos). Mi inquietud viene por el hecho de que no se ha sido claro desde ninguna de las partes implicadas a la hora de explicar el papel que jugaron estos dos delanteros la pasada temporada y el que están destinados a desempeñar en la próxima.

Inquieta que se publique que Montanier les ha dicho a ambos que no cuenta con ellos y que Ifrán afirme después que el presidente le ha dicho que sí cuentan. Inquieta que nadie haya sido capaz de explicar si Llorente no jugaba por su estado físico o porque no era del gusto del entrenador. Montanier se equivocó mucho con ellos la pasada temporada. Les alineó poco y cuando les puso lo hizo casi siempre mal, y dio explicaciones muy insatisfactorias y a menudo contradictorias para razonar sus ausencias. Habrá que confiar en que haya aprendido la lección, pero sería interesante saber desde el primer momento qué piensa el técnico txuri urdin y cuáles son las posibilidades reales que tienen Llorente e Ifrán en la Real 2012-2013, vuelva o no Carlos Vela. Porque la Real no es precisamente un equipo que se pueda permitir el lujo, ni económico ni deportivo, de desperdiciar jugadores. Clarificar esta situación es el auténtico reto de este verano.

martes, diciembre 06, 2011

Confusión, resultadismo y el peso de la camiseta

Lo reconozco, ya no entiendo nada. Alguna cosa sí, pero pocas en realidad. El caso es que la Real se ha convertido en un misterio insondable en el que es imposible saber qué va a suceder, qué se va a criticar, con qué argumentos se va a defender a sus responsables,quiénes son los buenos o cualquier otro detalle. Ocho jornadas sin ganar y dos victorias agónicas han transformado lo que debía ser la temporada del crecimiento, eso es lo que se nos dijo cuando se cesó a Martín Lasarte, en un galimtías que puede acabar mal o puede acabar bien porque lo hemos supeditado al resultadismo y al destino. Sigo sin ver patrones fijos, no ya futbolísticos sino incluso emocionales. Sigo sin saber qué jugadores están llamados a ser importantes en este equipo y cuáles optan a ser mejorados por otros. Sigo sin saber a qué juega la Real de Montanier y, por encima de todo, no comprendo que ganar o perder sea la única guía a la que atenernos para saber algo.

Es decir, si ganamos partidos, sea de la forma que sea, tiraremos hacia adelante con lo que tenemos, nos guste o no. Si no los ganamos, no nos importará tomar otros caminos. Esa es la única certeza que tenemos ahora mismo a tenor de los mensajes que se nos transmiten. Dos victorias seguidas certifican la continuidad de Montanier, del mismo modo que ocho partidos sin ganar determinaron los ultimátums que tan in extremis salvó. No me parece ésta la mejor manera de crecer. A pesar de que Montanier ironice con el tema, que hace bien, tener al entrenador constamente amenazado con el cese no es una base sólida para el futuro. Después de que se diera por hecho el cese, que se vivieran dos partidos muy cercanos a esa situación, que salieran nombres de un buen puñado de entrenadores y que muchos dieran por seguro el fichaje de Luis Aragonés, ahora se dice que Montanier sigue hasta Navidad. Dos partidos de Liga lejos de Anoeta y la eliminatoria copera ante el Granada decidirán qué pasa después. Y si caemos, ¿qué?

Ese resultadismo está escondiendo muchas cosas dignas de análisis. Esta semana todos los medios de comunicación han buscado a Diego Ifrán, autor del golazo que dio la victoria ante el Málaga. Es el jugador del momento. Pero resulta que ese mismo jugador es el que estaba condenado al ostracismo por Montanier, del que ya se hablaba como uno de los que podría dejar el club en el periodo de fichajes de enero igual que se especuló que podría salir al Hércules en verano. Montanier dice que tiene siete delanteros e Ifrán es ahora mismo el séptimo. El uruguayo reconoce en las entrevistas de estos días que es obvio que Montanier no confía en él. Y sin embargo, calidad tiene, como evidencia el postrero gol del domingo. ¿Puede un equipo como la Real prescindir de jugadores así? Desde luego que no. Y más cuando se trata de un delantero en un equipo que llevaba cinco jornadas sin marcar de las seis últimas antes del milagro de Sevilla. Montanier comete con Ifrán un error más grande aún que el que cometió Martín Lasarte el año pasado con Agirretxe.

No puedo olvidarme del de Usurbil, no. Es un jugador poco valorado y que, en mi humilde opinión, está a un nivel altísimo esta temporada. Altísimo de verdad. Es impagable el esfuerzo que hace jugando de espaldas, creando segundas jugadas, sacrificándose en labores más oscuras del fútbol. Tan oscuras que casi nadie se ha dado cuenta de que él fue quien dio la asistencia a Vela en Sevilla y que él es quien mete el balón en el área para que Ifrán marque el 3-2 ante el Málaga. Agirretxe personifca lo que creo que en estos momentos está elevando a la Real por encima del lugar que ocupaba hace sólo dos semanas: el talento de sus jugadores. Simepre he dicho que el equipo txuri urdin tiene mucho más de lo que se le reconoce. Mucha más calidad (mirad los goles de Iñigo Martínez y Vela, o las combinaciones de la primera mitad ante el Málaga) y mucha más entrega (dos victorias consecutivas en el último minuto). Normalmente lo que se dice es que tenemos una plantilla normalita y que no tiene carácter. Nunca he estado de acuerdo. Y, ojo, que hemos ganado dos partidos sin Xabi Prieto y sin Illarramendi, dos de los mejores.

Es por eso, y no por ganar o por perder, por lo que no entiendo a Montanier. Creo que tiene a una plantilla desaprovechada. Creo que no entiende los partidos (¿por qué ese ataque desaforado contra el Málaga no se vio, por ejemplo, contra el Espanyol?), creo que no sabe infundir a los jugadores el espíritu necesario para cada encuentro y que sus cambios, de hombres y de posiciones, no tienen razón de ser en numerosas ocasiones (qué poco se ha dicho que Griezmann acabó de lateral izquierdo ante el Málaga, como se dijo poco que durante unos minutos fue Zurutuza quien jugó de lateral derecho contra el Sporting). Pero si no entiendo al entrenador, tampoco entiendo a los que están por encima de él. Tan pronto le dicen que haga un grupo fuerte de catorce o quince jugadores como asisten a que uno que no comtaba marque el gol del triunfo en un partido. Tan pronto ponen en duda en público la gestión de los partidos del entrenador, como le ratifican contra viento y marea. Tan pronto piden confianza como se ponen a negociar con otros entrenadores sin destituir al que tienen.

No entiendo nada y por eso me agarro a aquello en lo que confío de esta Real: sus jugadores. Creo en ellos. Siempre he creído en ellos. Creo que el conjunto txuri urdin tiene una plantilla notable, en absoluto inferior a la de equipos que van a luchar por conseguir plaza europea en mayo. Lo creo de verdad. Pero entre unos y otros cometemos siempre la temeridad de infravalorar a los nuestros y pensar que los demás son mejores. El resultadismo engulle todo lo demás y yo siento no estar de acuerdo con ese planteamiento. No lo estoy cuando las cosas vienen mal dadas (algo de eso podrían decir Lillo o Lasarte) y no lo estoy cuando se ganan dos partidos seguidos. Que se han ganado en el minuto 91, por cierto. Y siu el resultadismo es nuestra única guía, corremos el riesgo de perder todo lo que tiene que marcar la diferencia en la Real. Yo lo tengo claro. Lo que ahora mismo sostiene a la Real es el peso de la camiseta que llevan sus jugadores, incluso en circunstancias adversas para tantos de ellos. Y si Xabi Prieto vuelve, y no me refiero sólo al alta médica, el equipo será aún más grande.