sábado, junio 23, 2012

El auténtico reto del verano

El verano es esa época del año en el que la inquietud del seguidor txuri urdin pasa necesariamente por lo que puede pasar con los mejores jugadores de la plantilla de la Real y los cantos de sirena que provengan de otros equipos, y, por otro lado, por los fichajes que puedan venir. Este año, aún con la Eurocopa de por medio, se está hablando mucho de ambas cosas y yo tengo que reconocer que no siento demasiada inquietud en ninguno de estos dos terrenos y sí en otros aspectos. Pero vayamos por orden. Me sorprende que haya nombres de jugadores realistas en tantas listas de intereses de otros equipos. No, por supuesto, por su calidad, porque llevo tiempo defendiendo que tenemos muy buenos futbolistas en la plantilla, pero sí por la casi absoluta imposibilidad de que se vayan a otros equipos.

La totalidad de los realistas del primer equipo tienen una cláusula de rescisión de 30 millones de euros. Lo primero que hay que tener claro es que, salvo bombazo inverosímil, nadie va a pagar esa cantidad por ningún jugador txuri urdin. Nadie. No está el horno para bollos y de ahí que apenas se hayan producido movimientos, y todos muy económicos, en el largo mes transcurrido desde el final de la Liga. Económicamente, sólo supondría una amenaza la posibilidad de que el Athletic ingresara los millones que se dice que podría dejar Javi Martinez si se marcha a Alemania. Clarificado esto, y a tenor de lo que han ido expresando y demostrando con sus actos los realistas que aparecen en la lista de los vecinos (Iñigo Martínez, Illarramendi, Zurutuza y, sí, Griezmann), no parece probable que ningún realista dé ahora el paso de tomar la A8.

Gracias a la buena gestión económica de los últimos años (y, menos mal, al ansiado alivio que supondrá el pago de la deuda de Mediapro con el club, una noticia que todos hemos recibido con satisfacción), lo cierto es que la Real no necesita vender. Ni quiere hacerlo. Aperribay lo ha dicho por activa y por pasiva. También sabe que sería muy difícil que el aficionado entendiera una venta consentida, y más al Athletic, por mucho que se le ocurriera presionar a algún jugador. El año pasado ya se mostró firme ante la insuficiente oferta del Atlético de Madrid por Griezmann, y eso que los coqueteos públicos del francés hicieron que buena parte de la afición se pusiera en contra del jugador en aquellas fechas, lo que sin duda hubiera facilitado al presidente la explicación de su venta.

También se dice que el Real Madrid vuelve a la carga por Pardo. Dado que descarto por completo que el club aceptara una oferta de diez millones de euros por él, el único motivo para la reflexión que me produce este asunto es que, según algunas fuentes, lo quieran en las oficinas del Bernabéu para el Castilla, recién ascendido a Segunda, y no para el primer equipo blanco. Casi resulta insultante esa perspectiva, pero no hay que perder de vista que Montanier no le dio a Pardo en Primera los minutos que se mereció con sus actuaciones en la máxima categoría. Quizá la visión del Madrid esté vinculada a este hecho. ¿Iñigo Martínez? Quizá en algún momento Madrid o Barça sí se vuelvan locos y paguen su cláusula, pero no veo probable que lo hagan este verano. El equipo culé sí necesita centrales, pero no creo que se lance ahora a por Iñigo por ese precio.

No me inquieta tampoco el tema de los fichajes. Sigo pensando en la debilidad que tiene la Real en el lateral izquierdo, pero el club ya ha descartado moverse por ese lado, así que sería una inquietud baldía. Creo que perdemos una oportunidad de mejorar, pero eso no se podrá evaluar hasta que comience la Liga. Evidentemente, me gustaría que Vela siguiera siendo txuri urdin. Conoce la Liga, conoce al entrenador y conoce el vestuario. Si vuelve, sería un gran fichaje, porque ésta vez volvería en propiedad, no como cedido. Y si no vuelve, lo cierto es que, en cuanto a efectivos, el ataque está bien cubierto con el fichaje de Chory Castro, que dejaría a Montanier, incluso sin el mexicano, con el mismo número de atacantes de los que disponía la temporada pasada. Curiosamente, es ahí donde sí siento inquietud.

Una de las teorías que Montanier sostuvo durante la pasada temporada es que disponía de seis atacantes (Xabi Prieto, Griezmann, Vela, Agirretxe, Llorente e Ifrán), de los que sólo cinco tenían cabida en sus convocatorias y sólo tres disfrutarían en su esquema de una plaza en el once inicial. Si vuelve Vela, eso quiere decir que dos se quedarán fuera siempre. Y no hay que ser demasiado intuitivos para saber que esos dos serán Llorente e Ifrán (Sarpong, obviamente, ni siquiera cuenta en estos pensamientos). Mi inquietud viene por el hecho de que no se ha sido claro desde ninguna de las partes implicadas a la hora de explicar el papel que jugaron estos dos delanteros la pasada temporada y el que están destinados a desempeñar en la próxima.

Inquieta que se publique que Montanier les ha dicho a ambos que no cuenta con ellos y que Ifrán afirme después que el presidente le ha dicho que sí cuentan. Inquieta que nadie haya sido capaz de explicar si Llorente no jugaba por su estado físico o porque no era del gusto del entrenador. Montanier se equivocó mucho con ellos la pasada temporada. Les alineó poco y cuando les puso lo hizo casi siempre mal, y dio explicaciones muy insatisfactorias y a menudo contradictorias para razonar sus ausencias. Habrá que confiar en que haya aprendido la lección, pero sería interesante saber desde el primer momento qué piensa el técnico txuri urdin y cuáles son las posibilidades reales que tienen Llorente e Ifrán en la Real 2012-2013, vuelva o no Carlos Vela. Porque la Real no es precisamente un equipo que se pueda permitir el lujo, ni económico ni deportivo, de desperdiciar jugadores. Clarificar esta situación es el auténtico reto de este verano.

domingo, junio 17, 2012

La Eurocopa Txuri Urdin

Estos días se disputa la Eurocopa 2012 en Polonia y Ucrania y al seguidor txuri urdin le falta algo. Y es que ningún jugador de la Real Sociedad está disputando el máximo trofeo continental a nivel de selecciones. No es que tuviera muchas opciones, ya que el único de sus extranjeros que es internacional absoluto en una selección europea es Vadim Demidov y su combinado nacional, Noruega, no está entre las 16 clasificadas. Griezmann aún sigue jugando con la selección sub 21 de Francia, y en esa misma categoría han competido ya con España Iñigo Martínez y Asier Illarramendi, a quienes habría que sumar a Rubén Pardo, convocado pero a la espera de su debut. Así las cosas, a los realistas sólo nos queda echar la vista atrás y recordar la presencia de nuestros jugadores en la Eurocopa.
Hablar de la presencia histórica de la Real en la Eurocopa invita a pensar, de forma inmediata, en Luis Arconada. Para bien y para mal, su participación en el torneo de 1984 marcó su carrera. El guardameta txuri urdin fue el único superviviente de la Real en la selección española tras la debacle del Mundial de 1982. Ya en la fase de clasificación para el torneo que se disputó en Francia, Arconada se convirtió en el jugador que más partidos había jugado con la selección, superando los 49 de Iribar. En la fase de grupos, fue importante ante Rumanía y Portugal, pero absolutamente decisivo resultó su partido ante la República Federal de Alemania, con paradas de pura antología. Rummenigge, sin duda, todavía se acordará de algunas de ellas.

Igualmente estelar fue la aportación de Arconada en semifinales, ante Dinamarca. Después de parar lo imparable en más de una ocasión, aquella ronda se decidió en los penaltis, aunque Arconada sólo pudo parar uno que el árbitro inglés Courtney mandó repetir. Y en la final sucedió lo que todo el mundo recuerda. En el minuto 57, Platini lanzó una falta. Arconada llegó bien al balón, pero, al abrazarlo con ambas manos, se le escurrió por debajo del cuerpo. Es el famoso fallo de Arconada, el que se llevó por delante, a ojos de sus críticos y en un alarde de injusticia, el más que brillante torneo que había hecho el guardameta txuri urdin. Sin él, España jamás habría llegado a la final, pero el sueño de ser campeones se escapó con ese resbaladizo balón. Francia acabó marcando el 2-0 en el descuento de la segunda mitad. Arconada, aún así, es el realista que más lejos ha llegado en una Eurocopa.

Arconada también había jugado la Eurocopa de 1980, que se celebró en Italia. Ya entonces era el guardameta titular de la selección y disputó los tres partidos de España en aquel torneo, ante la anfitriona, Italia, además de contra Bélgica e Inglaterra. El combinado dirigido por Kubala quedó último de grupo y se marchó para casa a las primeras de cambio. La Real venía de quedarse a las puertas del título de Liga, en la más que célebre campaña de la imbatibilidad, y eso hizo que hubiera otros tres jugadores realistas en la convocatoria de Kubala. Zamora jugó los tres partidos, Satrústegui los dos primeros y Diego, que sólo fue una vez internacional en toda su carrera, formó parte del grupo que viajó a Italia pero no llegó a debutar en el torneo continental.

La temporada 1987-1988 se cerró con el doble subcampeonato de Liga y Copa para la Real, lo que llevó a Miguel Muñoz a echar un vistazo a las filas de Toshack para hacer la convocatoria de cara a la Eurocopa que se celebró en la Reública Federal de Alemania en 1988. Los dos jugadores realistas que estuvieron allí ya habían sido fichados para la siguiente temporada por el Fútbol Club Barcelona, José Mari Bakero y Txiki Begiristain. El primero jugó como titular los tres partidos, ante Dinamarca, Italia y la propia Alemania, el segundo apenas disputó unos minutos ante el conjunto transalpino. España sólo pudo ser tercera en la fase de grupos y tuvo que hacer las maletas. Ningún realista estuvo en 1992 (España ni siquiera se clasificó) y 1996. Agustín Aranzabal estuvo en la selección de José Antonio Camacho para la Eurocopa del año 2000, la primera que se celebró en una doble sede, Bélgica y Holanda. El realista le había arrebatado la titularidad en el lateral izquierdo al barcelonista Sergi y jugó tres de los cuatro partidos de España en aquel torneo, en el que se despidió en cuartos de final.
Xabi Alonso aún no se había hecho con la titularidad en la selección en 2004, cuando se celebró la Eurocopa de Portugal. Iñali Sáez no se atrevió a romper con él el doble pivote que formaban Alberda y Baraja y cuando le colocó en el once, en el último partido, fue sólo para ver la eliminación de España en primera ronda a manos de Grecia, posterior y sorprendente campeona, y Portugal, la anfitriona. La historia del tolosarra en la selección es, aunque ya no vista la camiseta de la Real, una de las más satisfactorias para el seguidor txuri urdin. Ya vistiendo la camiseta del Liverpool, en 2008 ganó este torneo que se jugó en Austria y Suiza, jugando cuatro de los seis partidos que disputó España. No obstante, no era aún titular indiscutible en el equipo de Luis Aragonés (en la final ante Alemania saltó al campo en el minuto 63), que prefería a Marco Senna. Vicente del Bosque ya le dio los galones de la selección y, con él iniciando el juego, España se proclamaría campeona del mundo en 2010, en Sudáfrica.

A pesar de que pocos lo recuerdan, sin duda por la alargada sombra de Arconada, el primer jugador de la Real en disputar una Eurocopa fue Inaxio Kortabarria, aunque lo hizo de una forma muy distinta a como se viven ahora estos torneos. En 1976, Yugoslavia fue la anfitriona de la fase final, pero eso sólo suponía acoger las semifinales y la final. Hasta entonces, las eliminatorias se jugaban a doble partido y en campo de cada una de las dos selecciones enfrentadas. En octavos de final, España se enfrentó a la entonces campeona del mundo, la República Federal de Alemania. Tras empatar a uno en Madrid, España cayó por 2-0 en Munich. Aquel fue el día que Kortabarria debutó con la selección española, el primero de los cuatro partidos que jugó. Entró en el minuto 17 sustituyendo al lesionado Sol y heredó la marca a Toppmoller, que fue quien hizo el 2-0 definitivo en claro fuera de juego.

Curiosamente, el primer jugador que vistió la camiseta de la Real a lo largo de su carrera y llegó a jugar una Eurocopa no era precisamente de la cantera. No formaba parte ya del conjunto txuri urdin, pero Agne Simonsson disputó el torneo continental en 1964. El sueco sólo militó una temporada en la Real, la 1961-1962, que finalizó con el descenso a Segunda y abrió el periodo de cinco años en la división de plata que se cerró con el ascenso de Puertollano. Simonsson disputó los dos partidos completos de los cuartos de final de aquella Eurocopa, en la que Suecia cayó eliminada ante la Unión Soviética. El empate a uno del partido de ida, en Estocolmo, se resolvió con el 3-1 de la vuelta, disputada en Moscú. Simmonson no pudo marcar ni evitar la eliminación de Suecia.

Valery Karpin jugó con Rusia la Eurocopa de Inglaterra de 1996, justó después de anunciar su marcha al Valencia. En aquel combinado ruso, que cayó en la primera fase, también estaba un joven Dimitri Khokhlov, que cuatro años después fichó por la Real. Sin vestir la camiseta de la Real en el momento de celebrarse la Eurocopa, otros futbolistas que antes o después jugaron de txuri urdin y disputaron este torneo son los portugueses Ricardo Sa Pinto (1996 y 2000) y Oceano (1996), los turcos Tayfun Korkut y Arif Erdem (1996 y 2000), el sueco Hakan Mild (2000), el serbio Darko Kovacevic (con Yugoslavia en 2000) y Nihat Kahveci (2008).

lunes, junio 11, 2012

AQUELLOS MARAVILLOSOS CROMOS: Meho Kodro

El cromo de la temporada 1994-1995 fue el último en el que se pudo ver a Meho Kodro llevando la camiseta de la Real Sociedad. Con su traspaso al Fútbol Club Barcelona se ponía fin a una exitosa estancia de cuatro campañas en el equipo txuri urdin. Este cromo tiene doble valor porque es de los que hacían trampa. A veces colocaban fotografías de otras temporadas, como es el caso, ya que la imagen de Kodro no pertenece a la recién finalizada 1993-1994 o a la pretemporada de la 1994-1995, que es el material que solía utilizarse. En la foto de Kodro es fácil deducirlo. Primero, porque el fondo es el viejo y añoado Atotxa, cuando Anoeta había sido inaugurado un año atrás. Y segundo porque la equipación que viste es de Rasan y no de Astore, marca que también se ligó a la Real en el verano de 1994.

En el momento de imprimir este cromo, Kodro venía de hacer la mejor temporada de su vida. La mejor que había hecho jamás un delantero de la Real. No es este un equipo pueda presumir de tener goleadores que se salieran de las tablas, pero no hay que olvidar que el máximo anotador de la primera Liga de la historia, la 1928-1929, Paco Bienzobas, vestía la camiseta txuri urdin. Es el único realista que figura en el palmarés del Trofeo Pichichi. Aún así, nadie en este equipo había metido nunca 23 goles en una sola temporada y en Primera División. Kodro lo hizo en la 1993-1994. Quién nos iba a decir que en la siguiente temporada sería incluso capaz de batir ese registro. En la 1994-1995 llegó a los 25. Sigue siendo, hoy en día, la mejor marca en Liga de un delantero de la Real. Y a nadie se le olvidará nunca que los tres últimos llegaron en el memorable derbi del 5-0 al Athletic.

Parece imposible que la Real retenga a un delantero que ha marcado 48 goles en dos temporadas. Lo sería ahora, y así lo fue entonces. El Barcelona pagó los 700 millones de pesetas de su cláusula de rescisión, porque Kodro además quería dejar dinero en las arcas de la Real, y el bosnio se fue a probar suerte a la Ciudad Condal. No la tuvo. Ni allí, ni en el Tenerife después. El impresionante goleador que se había visto en la Real, el que trajo Toshack para hacer una prueba en Zubieta casi de incógnito, no terminó nunca de aparecer. Será que la camiseta a rayas blancas y azules le daba una magia que no encontró en ningún otro sitio. Y eso que cuando llegó a la Real vivió momentos difíciles. Se lesionó en su debut, en la temporada 1990-1991 y contra el Racing. Aún así, fue capaz de marcar 13 goles que ayudaron a que el equipo se clasificara para la Copa de la UEFA. En la siguiente temporada, su registro fue menor. Se quedó en doce goles. No era fácil pensar que su explosión llegaría a partir de ahí.

Con el permiso de Kovacevic, Kodro es el último delantero clásico que ha tenido la Real, antes de que Bosman revolucionara el mercado futbolístico y de que otras formas de jugar al fútbol se instalaran en la Liga española y en todo el mundo. Kodro remataba todo balón que le llegaba. Le daba igual con qué parte del cuerpo lo hacía o si el remate era limpio o trompicado. Y su disparo... Su disparo era salvaje. Por eso hubo que ponerle nombre. Era el kodrazo. Y aunque no sirviera para nada, el Real Madrid, una de sus víctimas preferidas, encajó el primero. Ninguno, eso sí, como el que dio el empate en la temporada 1994-1995, en Anoeta, en el tiempo de descuento y desde una distancia que entonces parecía inasumible. Kodro es también el último jugador de la Real que ha marcado cuatro goles en un partido, al Tenerife y en esa misma temporada 1994-1995. Sacaba las faltas, tiraba los penaltis, tenía un gran remate de cabeza, marcó goles de todos los colores. Kodro, uno de los grandes.

jueves, junio 07, 2012

Hasta la vista, Manolo

Tengo en la cabeza la imagen de Manolo Preciado marchándose de Anoeta tras perder 5-1 esta temporada. O quizá la imaginación me está jugando una mala pasada y me trae ahora una imagen que no llegué a ver. Pero no, creo que no. Creo que sí la recuerdo. Y recuerdo que me dio pena pensar que aquel iba a ser su último partido en el Sporting, porque la contundente y exagerada goleada iba a ser definitiva para su cese. Lo que no me podía imaginar era que aquella sería la última vez que se sentara en un banquillo.

"Cuando pierdes 5-1 no estás en tu mejor momento, pero pienso que esta plantilla puede hacerlo mucho mejor y que quedan 18 jornadas todavía para conseguir el objetivo. De hecho, hoy en la segunda parte le hemos creado muchos problemas a la Real, aunque al final no pudo ser. Llevo tanto tiempo en el fútbol que me han salido pelos en los huevos, así que entendería cualquier decisión, pero no soy yo quien debe tomarla", dijo entonces.

Mira que la Real se las vio tiesas con el Sporting en su primer año en Segunda, primero con la rivalidad deportiva que se generó al convertirse ambos equipos en candidatos al ascenso y después con la controversia sobre las primas a terceros que provocó acusaciones cruzadas. Recuerdo a gente de Gijón, incluso a algún que otro jugador al que sigo sin poder mirar con buenos ojos, lanzar proclamas absurdas y lamentables, tal era el nerviosismo que les provocó ver la sombra perseguidora de la Real. Pero a Manolo Preciado no. A Manolo Preciado nunca. Él era un tío de fútbol, de los de antes, de los de verdad, de los de felicitar al que te gana y valorar el triunfo sobre un digno rival.

"(Se vio) un hermoso espectáculo, la esencia del fútbol, con 22 tíos sobre el campo jugando al límite. Puede ser que en el cómputo general del partido hayamos merecido más, pero la Real ha marcado dos goles y no hay nada que decir. Las dos aficiones han estado de diez y nos veremos en Primera el año que viene", es lo que dijo después de perder 2-1 en Anoeta en la temporada 2009-2010, ya en la máxima categoría. Y tenía razón. Aquel partido no estará en los titulares de los libros de historia, pero guardo de él un recuerdo maravilloso.

Y es que a Manolo Preciado no se le relacionaba con el glamour de la Champions League o los Mundiales. Pero era verle y pensar en fútbol. En el fútbol de verdad. El que en realidad nos gusta a todos, el que tenemos que seguir enseñándole a los más jóvenes antes de que se cieguen con el brillo de un fútbol irreal, que es el que nos meten por los ojos todos los días desde los grandes medios de comunicación. Ese es el mejor homenaje que se le puede a Manolo Preciado, un tipo al que la vida trató realmente mal, dándole grandes tragedias personales y familiares, y que encontró en el fútbol un refugio para seguir adelante. Esa es la grandeza de este puñetero deporte que tantas horas se lleva de nuestro tiempo.

Evidentemente, lo peor es la pérdida personal y familiar. Pero hay un detalle que no me quito de la cabeza. Sus dos grandes equipos, el Racing y el Sporting, bajaron este verano a Segunda. El Racing, siguen las malditas casualidades, bajó en Anoeta. Estoy seguro de que Manolo Preciado tendría esa espina clavada en el corazón desde que acabó la Liga, y siento que sus dos equipos estuvieran en Segunda en el momento de su muerte. Cuando vuelvan a Primera, él lo celebrará desde donde lo esté viendo, como hacía él, con vehemencia, con una alegría desborada. Como seguro que hicieron a su manera cuando subió la Real Genaro Celayeta y José Luis Orbegozo. Manolo Preciado ya está con ellos y con otros tantos que se nos han ido. Tenía 54 años. Qué asco de vida ésta. Suerte en tu nuevo equipo allá donde estés, Manolo.

lunes, junio 04, 2012

El equipo terrible de fichajes extranjeros

Ahora que estamos ya en periodo de fichajes y dado que siempre se suscita el debate sobre los aciertos o errores de los responsables de las llegadas de los jugadores, tomémonos el asunto con sentido del humor u echemos la vista atrás. Toca recordar al equipo terrible que formarían esos futbolistas extranjeros que llegaron a la Real Sociedad y que dejaron un recuerdo lamentable. Como en todos los onces, hay nombres que se quedan en el tintero. Sé que habrá otros en la memoria de muchos, y es que a cada uno se nos puede atravesar un jugador por motivos muy personales, pero no todos podían llegar a esa horrible selección. El único puesto del banquillo que no queda cubierto es el de portero por falta de aspirantes. Y dado que han sido mucho más los atacantes que los defensores que han llegado en los últimos años, la decisión de jugar con un 3-5-2 es la mayor licencia que me he tomado. Este es el equipo terrible de los extranjeros de la Real. Con sentido del humor, por supuesto.


Entrenador
· Chris Coleman
La verdad es que al galés no le tocó una papeleta sencilla. Llegó al equipo después de descender a Segunda y tras 40 años seguidos en Primera, con un margen mínimo para fichar y con la obligación de subir. Fue partícipe del shock generalizado. Quien vio el primer partido de aquella temporada, el 0-2 ante el Castellón, no lo olvidará con facilidad. Como su excusa de la lavadora que inundó su piso para esconder la noche de juerga que le llevó a llegar tarde a una rueda de prensa.

Once titular
· Mattias Asper
Clemente le trajo porque no le convencía Alberto. O porque era alto. O quién sabe por qué. El sueco, a pesar de ser internacional, demostró un nivel bajísimo que no pudo hacer frente a las expectativas y obligaciones por elevadísimo precio para la época. Costó nada menos que 600 millones de pesetas en el año 2000. Fue víctima del pésimo arranque de aquella Real de Clemente, aunque, curiosamente, Toshack también le alineó después en algunos partidos.

· Víctor López
Fue uno de los fichajes invernales con los que Lotina quiso que la Real mantuviera la categoría en la temporada 2006-2007. Debutó, de hecho, en aquella racha nefasta de ocho partidos sin ganar que condenó al equipo. Ya en Segunda, memorable su expulsión en Tarragona: en el último minuto de la primera parte, protegiendo un balón para que se marchara por la línea de fondo y agarrando al jugador que se lo quitó. Un central blandito del que se libró la Real en cuanto pudo.

· Boukary Dramé
El mayor expediente X de la historia de la Real se llama Dramé. El senegalés jugó dos partidos en toda la temporada 2008-2009. Dos. Uno de Liga en Tarragona y otro de Copa en Vigo. Y estuvo la temporada completa El balón parecía darle miedo y no sabía muy bien qué hacer con él. Los dos partidos los jugó en la banda izquierda. Ponerle en la derecha este once es una licencia poética para completar una muy poco poblada defensa en este equipo terrible de extranjeros de la Real.

· Adriano Fabiano Rossato
Debuta Rossato contra el Racing de Santander, en la temporada 2004-2005. Lo hace como lateral zurdo. Una semana más tarde sale por primera vez de titular, en Sevilla y de extremo. Y marca un pedazo de gol de falta que deja temblando la portería del Sánchez Pizjuán. Nos frotamos las manos. Este va a ser como Roberto Carlos. Malo no parecía, pero no se le recuerda por mucho más que aquel gol. Y por recibir un puñetazo de Juanito en un entrenamiento en plena temporada del descenso.

· John Viafara
Eate mediocentro colombiano de cualidades desconocidas llegó a la Real siendo José Mari Bakero el director deportivo y fue Gonzalo Arconada, ya cesado Amorrortu, quien tuvo el valor de colocarle en el campo por primera vez. Viáfara tiene lo que debe de ser un récord mundial. Jugó once partidos con la Real y fue expulsado en dos ocasiones. Si hubiera disputado una temporada completa, podría haber llegado a registros insuperables.

·McDonald Mariga
Otro con el que nos frotábamos las manos. Venía del Inter, lo había fichado Mourinho, era el box to box que nos iba a sacar las castañas del fuego... Creo que todavía dura el asombro por el escaso rendimiento que ofreció. No mostró que supiera colocarse, su trote era cansino, sus marcas relajadas y su disparo impropio de la Primera División. Aún así, Montanier le mantenía en el once contra viento y marea. 18 partidos nada menos en la media temporada que le disfrutó la Real.

· Dalibor Stevanovic
A la Real no le ha ido demasiado bien cuando se ha ido a fichar promesas. Con Pürk o Yaw le sucedió. Stevanovic, Dado le llamaban, es el mejor ejemplo. Llegó con 21 años y en su tercer partido con la Real marcó su primer gol. Su único gol. Al Alavés y el día que cesaron a Amorrortu. Será que ese gol le gafó, porque sólo jugó 19 partidos entre lo que restaba de esta temporada 2005-2006, la siguiente y los primeros partidos en Segunda de la 2007-2008. Se fue de mutuo acuerdo y sin que supiéramos en qué destacaba

· Arif Erdem
Vinieron juntos dos turcos, Arif y Tayfun. Decían que Arif era el bueno y Tayfun el luchador. Y resulta que Tayfun fue el que se ganó el corazón del aficionado y Arif fue el nostálgico que se marchó a su país después de jugar sólo dos partidos y marcar un gol de penalti, en el día en Montjuic en el que la Real jugó con la camiseta suplente del Espanyol y el encuentro se suspendió por una lluvia torrencial. El mexicano Luis García ya había dejado claro que fichar a una estrella no funcionaba, pero Arif lo superó.

· Johnatan Estrada
Menos mal que Griezmann apareció cuando lo hizo. Si no, a ver cómo hubiéramos explicado lo de Johnatan Estrada. Cuando vino nos contaron que le llamaban Cocoliso, por motivos obvios, y Calidoso, porque era muy bueno. Su aportación a la Real fue absolutamente nula en los doce partidos que disputó por la banda izquierda del ataque de Martín Lasarte. Lo asombroso es que el uruguayo había coincidido con el jugador en Millonarios y, aún así, lo trajo a la Real.

· Germán Herrera
Este sí que fue EL fichaje de Miguel Ángel Lotina. Darko Kovacevic estaba atravesando la peor temporada de su vida y, aún así, parecía vergonzoso que quedara relegado al banquillo para que jugara este argentino. No sé si quiero saber porque dicen que le llaman Casigol. ¿Su bagaje? 19 partidos, un gol al Zaragoza y que no sirivió para sumar ningún punto, una asistencia precisamente a Savio en el partido contra el Atlético de Madrid y el horrendo disparo mordido que sirvió para que Moretti, del Valencia, anotara en propia puerta el último gol de la Real en Primera. Dramático.

· Víctor Bonilla
Fichado al mismo tiempo que el Real Madrid se hacía con los servicios de otro colombiano, Edwin Congo, decían los expertos que la Real había fichado al bueno. Jugó 20 partidos y metió tres goles, dos de ellos al Atlético de Madrid. Y, a pesar de todo, fue justo ese día cuando nos dimos cuenta de que no era precisamente el delantero de nuestros sueños. Vino para suplir a Kovacevic, cuando éste se fue a la Juve. Krauss dijo que, tras Darko, le echaban a él. Y no se equivocó, no... Bonilla no pudo ayudarle.

Banquillo
· Jeremie Brechet
¿Cómo iba a ser malo un central que había jugado en el Olympique de Lyon y el Inter de Milán? Brechet no era malo, la verdad es que no. Pero entre las lesiones que tuvo y alguna que otra cantada espectacular, se ganó una muy mala fama. Seguramente merecida. En dos temporadas completas, apenas jugó veinte partidos. Como recordaba él mismo en una entrevista que concedió a Mundo Deportivo esta misma semana, Bakero le dijo que confiaba en sus cualidades pero no en su cuerpo. Sería eso.

· Dragan Mladenovic
Mercado invernal de la temporada 2004-2005. Tras no saber qué hacer con Arteta y mandarlo a la Premier y con Alkiza lesionado, Amorrortu le pide a Bakero un mediocentro que pueda jugar de central. Llega Mladenovic. Jugar, jugó de mediocentro, pero casi nadie se acuerda de él porque no destacó absolutamente en nada. En 12 partidos no fue capaz de superar la aportación en el centro del campo de Mikel Alonso. Vino cedido con opción de compra. Obviamente, no se ejecutó.

· Stéphane Collet
La mayor gracia de Clemente fue fichar a Peiremans, un belga lesionado que no llegó a debutar. Pero como cojos no caben en un equipo, el mérito se lo lleva Collet. Era un extremo francés diestro... y eso es todo lo que llegamos a saber de él. En seis partidos se le vio por el campo, sin que llegara a hacer absolutamente nada por lo que merezca la pena recordarle. Bueno, sí, que empezó la temporada como titular y que perdió el sitio con tanta rapidez como Clemente. Toshack le dio minutos en su debut y después se olvidó de él.

· Frank Songo'o
Se lesionó Xabi Prieto cuando la Real estaba ya luchando por subir a Primera en 2009 y la Real buscó un sustituto de garantías en el mercado de invierno. Lo que consiguió es la cesión desde el Zaragoza de Songo'o, hijo del que fuera portero del Depor. Debutó ante Las Palmas y gustó. Pero ya no gustó más. Sólo jugó ocho partidos. Y no se le echó demasiado en falta, la verdad. Eso sí, la fiesta del ascenso la vivió como si hubiera disputado los 42 encuentros de Segunda...

· David Vaughan
Con el descenso a Segunda, la Real buscó fichajes económicos. Teniendo a Chris Coleman de entrenador, parecía evidente que llegaría algún conocido suyo. Y llegó David Vaughan, extremo izquierdo. Entre que llegó tarde, que apenas se le vio en los nueve partidos que disputó y que sufrió una lesión de pubis, en realidad nos quedamos con las ganas de saber si era bueno o malo. Se le recuerda más porque Badiola quería forzarle a que se operara para disponer de su ficha que por lo que hizo en el campo.

· Georgi Demetradze
Mercado invernal de la temporada 2000-2001. La Real luchando por el descenso. Y con Periko Alonso en en banquillo, justo antes de tener a Toshack por tercera vez, se ficha a Demetradze por 800 millones de pesetas nada menos. Verle pasado de peso nada más aterrizar en Zubieta era ya un síntoma de lo que nos esperaba. Estuvo esa temporada y la siguiente, antes de empezar a buscarle salidas con cesiones que no funcionaron. Marcó un gol en 14 partidos. Otro del que tampoco se recuerda nada.

viernes, junio 01, 2012

Ambición

Hay muchas opiniones y decisiones adoptadas por el presidente de la Real, Jokin Aperribay, desde que aterrizó en el club y que no he compartido. Lo entiendo como algo normal, es imposible estar siempre de acuerdo con quien toma las decisiones. Sin embargo, hay algo que me siento obligado a decir, y es que cada vez me siento más identificado con algunas de las cosas que hace y dice. Y la palabra clave para entender este planteamiento la da él en la espléndida entrevista que Mikel Recalde le hace hoy en Noticias de Gipuzkoa. Esa palabra es ambición. Aperribay es ambicioso y quiere que su Real lo sea. Y estoy plenamente de acuerdo con él. Es más, me gusta que el presidente de la Real use esa palabra sin miedo. Me alegra enormemente de que no sea un conformista, que apueste por seguir creciendo en todos los sentidos y devolver por fin a la Real al lugar que se merece y que ha tenido durante tantos años.

Él habla, evidentemente, de la estructura del club y no sólo de lo que le preocupa por encima de todo al común de los realistas, que es lo que sucede cada semana en el terreno de juego. Es su responsabilidad, y a tenor de lo que vemos el club ha recuperado con él una estabilidad institucional y económica que se comenzó a poner en riesgo con el mandato de José Luis Astiazarán. Pero también habla de fútbol. Y lo que es mejor, actúa sobre eso. Es justo reconocer, al margen del resultado que hayan podido ofrecer, que sus fichajes han sido muy ambiciosos desde que la Real volvió a Primera. Hace dos veranos, llegaron Llorente y Tamudo, dos goleadores consolidados como referentes en Primera. Hace uno, llegaron dos jugadores, uno del Arsenal y otro del Inter. Y ahora de lo que se habla es de convertir a Vela en el mejor pagado de la plantilla (¿acaso no se lo ganó con su espectacular y determinante segunda vuelta?) y en seguir reforzando el ataque. Eso es ambición. Y es una ambición elogiable y digna de aplauso. Con todos los matices y los peros a la labor de la dirección deportiva que se quiera, pero ambición hay.

Aperribay sólo duda al fijar un objetivo para ese ambicioso crecimiento. Duda al hablar de Europa, de ese ansiado regreso a las competiciones europeas que la Real no conoce desde la temporada 2003-2004. Tengo la impresión de que ahí no quiere pillarse los dedos, y es entendible, sobre todo desde un planteamiento económico y de club. Pero es el objetivo natural de la Real y defender lo contrario va contra natura. No significa eso que haya que conseguirlo siempre, pero hay que aspirar a ello. Las seis primeras plazas de la Liga conforman la aspiración de este equipo, y es hora de que lo entendamos y de que luchemos por ello, sin volvernos locos y gastar lo que no tenemos, pero con determinación. Si digo que es hora de hacerlo, es porque en las dos últimas temporadas lo hemos despreciado. Hemos decidido, sin que hubiera auténticas razones para ello, que el techo de la Real era la permanencia. Nos hemos felicitado, como si fuera un logro incomparable, por salvarnos tres jornadas antes del final. Y, sí, fue un alivio no sufrir como un año atrás. Pero no es para pensar en una temporada muy buena, como se ha llegado a oír.

La ambición que demuestra Aperribay y que, insisto, aplaudo enérgicamente, tiene ahora mismo una dificultad evidente, y se llama Philippe Montanier. Coincido en que no es buen síntoma relevar al entrenador cada año, pero no creo que el francés se haya ganado la continuidad. Ha demostrado demasiadas carencias en su primer año para ofrecer confianza. Lo he dicho durante la temporada y lo he dicho al hacer balance. Y temo que no esté a la altura de la ambición del club, evidenciada a través de su presidente, también en la próxima temporada. Lo temo, sí, porque cuando el francés se ha referido a esas legítimas dudas que muchos hemos expresado sobre su capacidad lo ha hecho en términos de incredulidad e incomprensión. Ojalá Montanier sepa aprovechar el aprendizaje que ha supuesto su primera temporada. Ojalá sea capaz de pulir los muchos defectos que ha demostrado hasta ahora. Ojalá la temporada 2012-2013 evidencie la necesaria ambición de la que habla Aperribay. Ojalá.

martes, mayo 22, 2012

La despedida de Aranburu, vista por Gorka Reizábal

Cuando hace dos años tuve el honor y el placer de mostrar fotografías que Gorka Reizábal hizo desde dentro de la celebración del ascenso a Primera, no pensé que pudiera ser algo habitual. Más que nada porque ocasiones como aquella no se repiten muy a menudo en la vida de la Real. Pero Gorka, Pato, como le laman sus amigos, estuvo en la despedida de Mikel Aranburu y me ha vuelto a mandar unas imágenes para que aparezcan en Corazón Txuri Urdin. Con unos días de retraso, porque no quería que quedaran perdidas entre el resumen de la temporada publicado en los últimos días, aquí están esas imágenes y el relato del propio Gorka. No puedo añadir nada. Es lo que tiene que uno de los grandes te tenga el suficiente aprecio como para mandarte algo así.
"Lo que mejor definió el espíritu del emocionante homenaje que Mikel Aranburu recibió este sábado en Anoeta fue, precisamente, la canción de Mikel Laboa, sobre el poema de Xabier Lete, que sonó en los prolegómenos e inundó el ambiente como una banda sonora que parecía creada ex profeso para la ocasión. Se llama en euskera Izarren hautsa, es decir, polvo de estrellas, y su letra dice, entre otras cosas, "Eta horrela bizitzen gera, sortuz ta sortuz gure aukera, atsedenik hatu gabe. Lana egonez, goaz aurrera kate horretan denok batera gogorki loturik gaude" ("Y así vivimos creando y creando nuestra ocasión. Sin tomar descanso vamos adelante todos a una, unidos fuertemente a esa cadena").
Eslabón de esa ejemplar cadena ha sido Mikel, como lo fue Iñaxio Kortabarria, el principal pilar defensivo del equipo campeón que capitaneó Luis Arconada hace tres décadas, y que fue quien entregó a Aramburu la camiseta con el número 427, en alusión al número de partidos jugados por el capitán azpeitiarra en casi quince años con la camisola txuri urdin en un animado fin de fiesta celebrado en el palco presidencial de Anoeta, a eso de las once de la noche, una vez concluidas las ruedas de prensa. Y eslabón de la misma cadena está llamado a ser Oihan Aramburu, su hijo de apenas dos meses, al que Mikel sostuvo en brazos durante varios momentos de la inolvidable velada.
Pero entre las emociones para ese discreto final entre bastidores, tembién hubo lugar para las risas, las bromas y las anécdotas. Entre estas, la más vistosa es que varios jugadores, al ver que los camareros estaban desbordados sirviendo la informal cena a base de pinchos, ni cortos ni perezosos, se metieron en la barra del bar el propio palco presidencial y se pusieron a servir vinos, alguno con el estilazo del que hizo gala Carlos Vela, que demostró ser tan fino barman como agudo goleador. Hubo incluso alguien que fue más lejos: Antoine Griezmann repartió con salero una bandeja de pinchos, uno de cuyos privilegiados degustadores fue Iñigo Reizabal, el hijo de Gorka Reizabal, periodista que ahora mismo, en este momento, tiene el honor de contar tan reservado e inolvidable fin de fiesta a los seguidores de este Corazón Txuri Urdin. Y así vivimos, creando y creando, en esta maravillosa cadena, sin descanso...¡Aupa la Real! ¡Aurrera txuriurdiñaaa..!".

Desde Donosti, con amor. Gorka Reizabal, Pato

domingo, mayo 20, 2012

Subcampeonas de Copa en hockey

Los subcampeonatos siempre son amargos y ni siquiera la encomiable entrega de las jugadoras de la Real va a hacer que este segundo puesto en la Copa de la Reina sepa mejor. Pero estas chicas son grandes. Hoy han dado en Madrid una lección de cómo hay que jugar una final en terreno ajeno, de cómo se encara un partido de la máxima trascendencia, de qué supone dejarse la vida en un terreno de juego. Y eso es todo lo que puede pedir de un equipo una hinchada, entusiasta como siempre la txuri urdin en las gradas del Club de Campo madrileño. La final se la quedó el equipo local en la tanda de strokes, después de que los dos tiempos de 35 minutos y los dos de siete y medio de la prórroga finalizaran con empate a uno, aunque el subcampeonato le sirve a la Real para clasificarse para el Eurohockey.
El partido no debió llegar a la próroga. La Real hizo una primera parte sensacional, dominando, jugando en el campo del Club de Campo y generando ocasiones de peligro. El realista lo metió Estefanía Correa, aprovechando el rechace de un penalti corner. Las txuri urdin, hoy de negro, no bajaron el ritmo a pesar de contar con ventaja en el marcador y tuvieron opciones de marcar un segundo gol, antes y después del intermedio. En esos minutos, la guardameta local estuvo sensacional y evitó la derrota. El empate llegó del mismo modo que el gol que abrió el marcador, de penalti corner. El equipo madrileño gozó de varias tentativas en esa suerte y acabó aprovechando una, a pesar de que María López demostró ser la mejor portera del campeonato, reconocimiento que luego recibió antes de la entrega de las medallas y la copa.
La prórroga le sobró a la Real. No es que el Club de Campo tuviera muchas ocasiones de adelantarse, pero en esos minutos sí pareció superior, dando mayor sensación de peligro en sus aproximaciones a la portería txuri urdin. La final se decidió en los strokes. La guardameta realista detuvo nada menos que tres de los cinco que le lanzaron, incluyendo el último, que le podría haber dado el título al Club de Campo. En el primer disparo de la segunda tanda es cuando se resolvió la final. La Real falló, el Club de Campo marcó. Y así se marchó, por segundo año consecutivo aunque con un sabor de boca totalmente diferente al de la temporada pasada, el título de la Copa de la Reina que tanto mereció la Real, después de eliminar por goleada al At. Terrassa y en los strokes al Polo.

La Real fue capaz de dominar un encuentro jugado en el campo de su rival y encendió los ánimos de una afición impagable, la txuri urdin, que sabe llevar la fiesta y la deportividad allí donde va. Un sector del público que arropó al Club de Campo, al parecer con algunos integrantes de su equipo masculino, no tuvo un comportamiento igual de caballeroso. Con abucheos y gritos fuera de lugar ya durante el partido, sobrepasaron los límites de la deportividad que rige un deporte como éste al tratar de poner nerviosas a las jugadoras de la Real con gritos en sus lanzamientos de strokes. Desde luego, la afición de la Real no se portó así con las jugadoras del Club de Campo. Y, por supuesto, unos gestos impresentables no impide que el campeón reciba la felicitación que se merece y que tanto sus jugadores como el resto de su afición sí merece.
Fue una gran final, con un tiempo cambiante que pasó de un intenso calor a una molesta lluvia. Fue una tarde de deporte puro, intenso y agradecido. Y fue una jornada, aunque sea con el sucampeonato, para sentirse orgulloso del equipo al que animamos, subcampeón de Liga y de Copa esta temporada. Hubo lágrimas en las jugadoras, pero ni por un momento tienen que pensar que han sido derrotadas. Sin copa, pero son campeonas. Son nuestras campeonas, porque nos demuestran con su esfuerzo, con su entrega y con su corazón lo que supone defender nuestra camiseta, y así, diga lo que diga el marcador final, nosotros nos sentimos orgullosos de ellas. Y por eso llegará. Nuestro día llegará. No tengo la más mínima duda.
Más fotos de la final, en este enlace de A través del objetivo.
Fotos de los cuartos de final ante el At. Terrada, en el mismo blog, en este otro enlace.

sábado, mayo 19, 2012

RESUMEN DE LA TEMPORADA (y 6) Detalles

· La mejor posición desde el subcampeonato
La Real fue subcampeona en la temporada 2002-2003, sumando 76 puntos. Desde entonces, la mejor posición que el conjunto txuri urdin había ocupado en Primera fue la decimocuarta que obtuvo en la 2004-2005, con 47 puntos. Esa puntuación es la que ha igualado la Real en la Liga 2011-2012, aunque ha mejorado la plaza que ocupó entonces subiendo hasta la duodécima.

· Anoeta, un fortín parecido con menos victorias
La Real cerró su segunda temporada en Primera tras el ascenso sumando los mismos puntos como local que en su regreso a la Primera División, 33 en ambos casos. Sí que es verdad que en la Liga recién finalizada han sido más los equipos que han puntuado en Anoeta y menos las victorias locales. El equipo de Martín Lasarte logró once victorias como local y el de Philippe Montanier se quedó en nueve. Anoeta mantiene prácticamente inalterado su estatus como fortín (sobre todo en la segunda vuelta, porque en la primera apenas se lograron dos triunfos), pero no se puede obviar que un menor número de victorias deja un peor sabor de boca.
· Cuatro partidos en la Copa

Hacía tiempo que la Real no jugaba cuatro partidos en la Copa del Rey, concretamente desde los seis que disputó en la temporada 1997-1998, con Krauss como entrenador y Burgos, Xerez y Betis como rivales a doble partido. Esta vez fueron dos los rivales de la Real. Contra el Granada, se logró el hito histórico de superar a un equipo de Primera División, el Granada, algo que asombrosamente no se conseguía desde la eliminación del Real Madrid en semifinales en la temporada 1987-1988. Pero el Mallorca liquidó con rotunidad y para escarnio txuri urdin todos los sueños de ver un derbi en cuartos de final. Montanier alineó 20 jugadores en esta competición, y sólo Demidov y Zubikarai jugaron íntegros los cuatro encuentros. Xabi Prieto, Ifrán y Aguirretxe fueron, con dos tantos, los máximos goleadores en la Copa. Los dos goles de éste último le permitieron llegar a doce en la temporada y empatar con Vela como máximo artillero del equipo entre las dos competiciones.


· Dos jornadas como colista, dos en Europa
El eterno debate sobre los objetivos, sin solución ni acuerdo posible, no lo resolvió la Real sobre el campo, moviéndose toda la temporada en la zona intermedia de la tabla. Durante la primera mitad del torneo, la Real se colocó en el grupo de los equipos que luchan por no descender de categoría. Eso le llevó a ocupar, durante dos jornadas consecutivas, el puesto de colista, tras perder 4-0 en Vallecas en la jornada 12 y tras empatar con el Espanyol en Anoeta en la 13. A Europa se asomó en las dos primeras jornadas disputadas (contando con el retraso de la primera por la famosa huelga). La Real fue cuarta tras ganar en Gijón en el arranque liguero y quinta tras empatar en Anoeta contra el Barcelona en el segundo encuentro.
· Sin victorias ante un líder
Por primera vez desde que la Real bajara a Segunda Divisón en la temporada 2006-2007, ningún líder ha caído frente al equipo txuri urdin. Los de Montanier se enfrentaron contra dos equipos que comandaban la clasificación, ambas ocasiones lejos de Anoeta, y los dos duelos se saldaron con derrota. En el noveno encuentro disputado, los de Montanier visitaron al sorprendente Levante y cayeron, injustamente y en el descuento, por 3-2. Ya en la segunda vuelta, la Real rindió visita al posterior campeón, el Real Madrid, y recibió una contundente goleada, 5-1.

· Ninguna derrota ante los descendidos
Una cruz que sí olvidó la Real fue la cantidad de puntos que, tradicionalmente, se deja contra los equipos de la parte baja de la tabla. Ninguno de los tres conjuntos que finalmente descendieron a Segunda consiguió ganar a la Real. El Sporting sucumbió en los dos partidos, el Racing cayó en Anoeta y no pudo ganar con un hombre más en El Sardinero y el Villarreal empató los dos encuentros, el primero de ellos también con superioridad numérica. Sin embargo, los tres equipos que se clasificaron justo por encima de la zona de descenso, Granada, Zaragoza y Rayo, sí ganaron a la Real como locales, con claridad en todos los casos, y perdieron en Anoeta con una claridad parecida en casi todos los casos.
· Ocho jugadores expulsados
Si hay una estadística que ha sufrido un cambio radical con respecto a la temporada 2010-2011, ha sido la de las expulsiones. Ningún jugador de la Real vio entonces una tarjeta roja, mientras que en la Liga recién finalizada fueron nada menos que ocho los que enfilaron el camino a vestuarios antes de tiempo por una decisión arbitral. Illarramendi, Carlos Martínez e Iñigo Martínez vieron la roja directa, injusta en el primer caso por mucho que le supusiera una descabellada sanción de dos encuentros. Elustondo vio dos amarillas en dos ocasiones, y en una fueron expulsados de esta forma el ya mencionado Iñigo Martínez, Mikel González y Claudio Bravo, éste con el partido de Cornellá-El Prat ya finalizado y sin motivo alguno. Sólo la de Mikel pareció más que calra.

· Carlos Vela, máximo goleador
El méxicano Carlos Vela ha sido el máximo goleador del equipo, con doce tantos. Son los mismos que marcó Carlos Bueno, el máximo artillero del conjunto que subió de Segunda a Primera en 2010 y cuatro menos de los que sumó Díaz de Cerio en la temporada 2007-2008, también en la categoría de plata. En Primera, ningún jugador txuri urdin superaba los diez goles desde los trece de Nihat en la 2004-2005. Agirretxe fue el segundo máximo goleador del equipo con diez. Para encontrar a dos realistas que llegaran a la decena de goles en una misma Liga hay que retroceder hasta la temporada 2002-2003, la del subcampeonato, en la que Kovacevic logró 20 y el mencionado Nihat 23.
· Iñigo Martínez, dos goles desde el centro del campo

Los dos goles que marcó Iñigo Martínez desde el centro del campo son dos de las imágenes de la Liga, y no sólo en lo que a la Real se refiere. El primero llegó en el derbi ante el Athletic de Bilbao en Anoeta, aunque no sirvió para puntuar. El segundo, aún más espectacular por lo que supuso, fue el 2-3 en el Benito Villamarín ante el Betis, anotándolo en el minuto 92 y ya sin tiempo para más. Y aunque parezca mentira, no era la primera vez que un mismo jugador anotó en dos ocasiones desde el centro del campo en la misma temporada. Lo había hecho Roger García en la temporada 2002-2003 con la camiseta del Espanyol. Recreativo de Huelva y Rayo Vallecano fueron las víctimas de los zapatazos de Roger.

· Doce jugadores vieron puerta
Fueron doce los jugadores realistas que anotaron algún gol. Además de Vela y Agirretxe, Griezmann hizo siete; Iñigo Martínez y Zurutuza, tres cada uno; Xabi Prieto, Aranburu y Estrada vieron puerta en dos ocasiones; y Elustondo, Ifrán, Mikel González y Rubén Pardo hicieron un gol. Lo más descorazonador de esta estadística está en el solitario gol que marcó Ifrán y en Llorente, que no hizo ninguno. En cualquier caso, ni Ifrán ni Llorente gozaron nunca de la confianza de Montanier y no tuvieron tantos minutos como para mejorar sus cifras. En total, la producción goleadora de la Real bajó. Diez equipos hicieron más tantos que la Real, cuando un año antes sólo habían sido siete.
· Noveno equipo menos goleado
Durante buena parte de la temporada parecía que la estadística de goles encajados iba a ser tan sangrante como en la temporada anterior. Finalmente, la Real fue el noveno equipo menos goleado. Pudo mejorar esos datos de no haber sufrido duras goleadas en Granada (4-1), Vallecas (4-0), Santiago Bernabéu (5-1) o en casa ante el Atlético de Madrid (0-4), pero haber dejado su puerta a cero en once ocasiones le permitió mejorar mucho esta estadística.

· 24 jugadores utilizados
Una temporada más, la Real ha sido uno de los equipos que menos jugadores ha utilizado. Sus 24 efectivos sólo han sido superados en este ránking por los 22 que usó el Athletic de Bielsa. Esta temporada no hubo fichajes invernales, aunque sí bajas. Sarpong se marchó cedido y Mariga dio por concluida su efímera y decepcionante en la Real regresando a Italia.
· Si empieza perdiendo, pierde
Uno de los grandes momentos de la temporada fue la remontada al Barcelona, que se puso ganando 0-2 en Anoeta y al final se tuvo que resignar a sacar sólo un punto de ese partido. Sin embargo, la Real no ha conseguido ganar en ningún partido en el que comenzara perdiendo. Es, junto al colista y descendido Racing de Santander, el único que no lo ha hecho. Sí es verdad, en todo caso, que remontó un 1-2 al Málaga, pero aquel día la Real se adelantó en primer lugar con un gol de Demichelis en propia puerta. Y consiguió empatar después de ir perdiendo ante Málaga, Villarreal y Atlético de Madrid, sólo con los castellonenses en Anoeta.

· Ni un solo gol de falta
Otra de las estadísticas más negativas de la temporada es que la Real no consiguió marcar ni un solo gol de falta. Atlético de Madrid, Sevilla y Racing son los otros tres equipos que no sacaron ningún rédito de los libres directos de que dispusieron a lo largo de la Liga. Vela estuvo cerca de marcar, pero el palo lo impidió. Quizá el mejor especialista de la plantilla, Ifrán, tuvo muy pocas ocasiones de sacar a relucir su disparo, aunque estuvo cerca del gol en esta suerte en el Vicente Calderón. Griezmann, Elustondo e Illarramendi fueron otros de los habituales lanzadores realistas que no tuvieron suerte.
· Bravo, de nuevo el jugador con más minutos
Claudio Bravo fue el jugador que más minutos disputó en la Real y el sexto en toda la Liga. Una nueva chulería arbitral le impidió completar los 38 partidos como la temporada pasada, pero jugó 37 de forma íntegra, 3.330 minutos. El jugador de campo que más minutos estuvo sobre el césped fue Antoine Griezmann, con 2.620. Con uno más que el francés, Agirretxe fue el que más partidos jugó con 36, pero sólo siete de ellos fueron completos, haciendo de él el jugador más sustituido de la temporada, nada menos que con 20 cambios. El suplente por antonomasia de este equipo fue Llorente, pues 16 de sus 17 apariciones fueron saliendo desde el banquillo. Sólo un jugador de la primera plantilla no disputó un solo minuto, y fue Toño Ramírez, que además deja el club. El que menos jugó fue Sarpong, con 86 minutos repartidos en tres encuentros.

· Tres debutantes desde el Sanse
Tres jugadores procedentes del filial, el Sanse, jugaron esta temporada sus primeros minutos en el primer equipo de la Real Sociedad. Sólo uno de ellos lo hizo teniendo desde el principio ficha con el mismo, Cadamuro. Iñigo Martínez, no obstante, tuvo trato de jugador del primer equipo ya desde la pretemporada y con el mercado de invierno logró dorsal, el 6 que dejó Labaka en lugar del 26 con el que empezó. Pardo fue el otro debutante, y también estaba con el primer equipo desde la pretemporada. Es decir, ningún canterano dio el salto al primer equipo con la Liga ya iniciado. Javi Ros, que ya debutó con Lillo en el banquillo en 2008, estuvo en dos convocatorias pero no disputó ningún minuto.
· Ningún gol de penalti
La Real fue el único equipo que no marcó ningún gol de penalti. Dispuso de dos, ambos contra el Betis y uno en cada partido. Griezmann falló lanzando fuera el que pitaron en el Benito Villamarín, Agirretxe picó con una paradinha a las manos del portero el que tuvo en Anoeta. El especialista del equipo, Xabi Prieto, no estaba en el campo en ninguna de las dos ocasiones. En contra la Real reicibió cuatro disparos desde el punto de penalti y los cuatro fueron transformados: De las Cuevas para el Sporting, Piti para el Rayo, Falcao para el Atlético de Madrid y Barkero para el Levante.

· Otra segunda vuelta sin ganar fuera
Si ya fue sorpendente que la Real perdiera todos los partidos que jugó como visitante en la segunda vuelta de la temporada pasada, esa estadística sigue creciendo ante el asombro de cualquier que repare en estas estadísticas. La Real de Montanier tampoco ganó lejos de Anoeta una vez pasado el ecuador del campeonato. Los cinco primeros partidos y el úlimo se saldaron con derrota. Antes de cerrar la Liga a domicilio en el Reyno de Navarra, la Real encadenó tres empates consecutivos en los campos de Espanyol, Málaga y Atlético de Madrid. La victoria por 1-3 en Cádiz en Segunda, en junio de 2006, sigue siendo el último triunfo a domicilio en una segunda vuelta. En Primera, hay que retroceder hasta mayo de 2007, cuando la Real ganó por el mismo resultado al Nastic en Tarragona.
· Derrota en los dos derbis contra el Athletic
Uno de los datos más frustrantes para la afición es que la Real de Montanier perdió los dos derbis que jugó contra el Athletic de Bilbao, algo que no sucedía desde la temporada 2001-2002, con John Toshack en el banquillo. Entonces, los bilbaínos ganaron con facilidad 1-3 en Anoeta en la jornada inaugural de la Liga. En la vuelta, el resultado fue de 2-1 pero mucho tuvo que decir en la victoria local Medina Cantalejo, que anuló un gol legal a Kovacevic todavía no se sabe por qué. Este año, los árbitros colaboraron en las dos derrotas de la Real, en la ida al no señalarse dos penaltis y en la vuelta por no dar un gol de Vela que traspasó la línea con claridad y no anular por falta a Xabi Prieto la jugada que desembocó en el segundo tanto del Athletic.

· Rachas sin ganar y sin perder

Hasta ocho jornadas estuvo la Real sin conocer la victoria en la primera vuelta, un tramo en el que perdió seis partidos y sólo fue capaz de empatar dos partidos en casa ante Getafe y Espanyol. Sin perder estuvo siete jornadas y en dos ocasiones, y curiosamente prácticamente repitiendo los rivales. Espanyol, Betis, Málaga, Villarreal y Racing no pudieron con la Real. En la primera vuelta hay que sumar a Osasuna y Valencia y en la segunda al Rayo y al Atlético de Madrid. Ningún equipo llegó a los cuatro empates consecutivos que sumó la Real en la segunda vuelta ante Espanyol, Betis, Málaga y Villarreal.

viernes, mayo 18, 2012

RESUMEN DE LA TEMPORADA (5) Una afición de la que se puede presumir y por la que preocuparse

Última jornada de Liga. El equipo está ya matemáticamente salvado y sin opción de conseguir objetivos más ambicioso. Llega un Valencia también liberado de deberes y se habla de un partido de solteros contra casados. Y Anoeta está lleno para despedir a su capitán, Mikel Aranburu, tras catorce temporadas en el primer equipo. Eso es la afición de la Real. Algunos creen que una buena afición es aquella que se desplaza en masa para ver un día glorioso de su equipo. O aquella que se demuestra numerosa en las victorias. Yo creo que no. Creo que una afición se muestra en los momentos que son emocional y pasionalmente importantes para su equip y en sus horas más bajas, esas en la que muchos abandonarían el barco. La Real ha pasado por esos momentos en los últimos años y su afición ha estado ahí. En campos en los que nunca pensó que estaría, en una Segunda División de la que durante años se creyó a salvo. Ese espíritu, dos años después del ascenso, sigue vivo. La afición de la Real sigue siendo su tesoro más valioso.

Año tras año, viendo las imágenes que se producen en otras ciudades cuando sus equipos descienden a Segunda, me reafirmo en la creencia de que somos grandes. En la tristeza del descenso, unos buscan culpables, lanzan proclamas contra sus propios jugadores. El día que se consumó la tragedia en Valencia, nosotros, en masa, renovamos nuestros votos de fidelidad a nuestro equipo. Quizá lejos del entorno txuri urdin, y de eso también tienen culpa ciertas campañas mediáticas a las que sigo sin encontrar sentido, no se es consciente de lo que supone mantener más de 15.000 espectadores siempre transitando por la Segunda División. O de lo que es llevar masas de fieles a Huesca, Soria o Salamanca. También a la hora de valorar el comportamiento de la afición, se tiende a premiar al ganador, al más numeroso, al más fuerte. Algún día, quizá, repararán en el comportamiento modélico y hermoso que da año tras año la afición de la Real Sociedad. Quizá.
O quizá no, y ahí es donde empieza el sentimiento de preocupación. En la temporada recién finalizada, la afición txuri urdin ha sufrido unas cuantas tardes desagradables. En Bilbao se produjeron agresiones por parte de la seguridad privada del Athletic, de la empresa Prosegur, sin que hubiera ningún motivo para ello. En Getafe, un enfrentamiento en plena calle con tintes de encerrona en la que no participaron sólo hinchas del equipo local aquel día se saldó con la identificación exclusiva y la propuesta de sanciones elevadísimas sólo para seguidores de la Real. En Cornellá-El Prat se dio un trato vejatorio por parte de los mossos d'esquadra a los realistas que, sin intención o aspecto provocador, y sin haber cometido ningún acto sospechoso, fueron registrados y tratados como criminales. En Málaga hubo agresiones impunes a seguidores con la camiseta txuri urdin. Y eso sin contar con los gritos que se escucharon en el Santiago Bernabéu de "a Segunda, a Segunda" o las clásicas vejaciones en forma de cántico que el Frente Atlético entona en el Vicente Calderón cada año.

Es evidente que detrás de todo esto hay razones políticas y sociales. Futbolísticas no las hay. La Real es un equipo que en los últimos años no se ha ganado la enemistad de ningún equipo o afición. Al contrario, los aficionados realistas sí tienen motivos sobrados, deportivos y no tan deportivos, para no sentir aprecio por algunos equipos y aficiones. Comenzando por un poco de autocrítica, no se puede obviar que en San Sebastián ha habido algunos episodios desagradables este año. Con algunos seguidores del Getafe hubo peleas, muy desagradables fueron las imágenes de los Ultra Sur en Anoeta y en más de una ocasión se escuchan cánticos que, a la inversa, no nos gustaría escuchar cuando somos nosotros los que viajamos. Yo no me siento cómoco cuando en Anoeta se corean cánticos contra los "españoles". Y no sólo ya por lo mucho o poco que podamos ofender a otras aficiones, sino porque en la propia afición de la Real hay muchos "españoles", por no hablar de alguno que otro que viste nuestra camiseta en el campo. Quizá tendríamos que empezar a cuidar esos detalles. Quizá sería la forma de hacer ver que nuestro deseo es, exclusivamente, disfrutar del fútbol y de nuestro equipo.
En un análisis simplista, eso podría valer como excusa para lo que se vive en Madrid. ¿Pero en Barcelona? ¿En Bilbao? ¿Qué motivos hay en esos lugares para que haya tanta inquina hacia la Real? Lo vivido no se corresponde en absoluto con el buen rollo que transmite la afición de la Real allá por donde va, alejada casi siempre de incidentes y con ganas de compartir el gusto por este deporte. Vallecas, sin duda el destino más bonito para ver un partido del equipo txuri urdin (y por eso hay que alegrarse de su permanencia en Primera) o Pamplona no tendrían por qué ser excepciones en el trato que la afición de la Real tiene con otros colectivos de seguidores. Y me preocupa que algún día los problemas deriven en situaciones de odio que, hace no tantos años, ya sabemos cómo acabaron en las puertas del Vicente Calderón. Sin embargo, ese mismo estadio me dejó motivos para el optimismo. Dos parejas de amigos, uno de la Real y otro del Atlético, se paseron por las inmediaciones del recinto con sus camisetas puestas. Y el estadio colchonero silbó cuando el Frente Atlético quiso burlarse de Aitor Zabaleta. Hay esperanza. Pero no dejemos de trabajar por la concordia. Con la afición que tenemos, cada problema que vive tiene que ser cada vez más insoportable.

jueves, mayo 17, 2012

RESUMEN DE LA TEMPORADA (4) Aperribay, pros y contras

La función del presidente y del Consejo es la más difícilmente evaluable. Lo es, al menos, cuando un equipo cuenta con unos dirigentes que se prodigan poco en los medios de comunicación. Sin escándalos, declaraciones altisonantes o grandes problemas institucionales, y la Real no tiene habitualmente nada de eso (aunque casi de todo ha tenido hace no tanto tiempo), lo más sencillo es ligar la gestión directiva a la marcha deportiva del primer equipo. Es un camino fácil que no siempre se corresponde con la realidad, pero hay muchas cosas que no se ven, que suceden en los despachos, y a las que el aficionado, y buena parte de los periodistas, no tienen acceso. Aperribay está haciendo cosas bien, gestiones que contribuyen a asentar el futuro institucional del club, pero sigue dejando dudas en cuanto al manejo de la parcela deportiva. La discreción es un buen camino para un presidente, y eso es digno de aplaudir, pero hubiera sido positivo más firmeza pública en algunas cuestiones.

Empezando por la parcela deportiva, su balance de la temporada está unido a la situación creada en torno a Philippe Montanier. La campaña empezó ya con un serio problema, y es que las explicaciones para el cese de Martín Lasarte no calaron. De hecho, las mismas habrían podido ser utilizadas igualmente en el despido del francés al finalizar esta Liga 2011-2012, pero esta vez la decisión ha sido distinta. No fue el mejor de los movimientos de Aperribay decir en la Junta General de Accionistas que mientras el fuera presidente Montanier sería el entrenador, porque hasta en tres ocasiones desde entonces el futuro del entrenador estuvo en el aire. Y en las tres ocasiones, dos consecutivas salvadas con los milagros de último minuto de Iñigo Martínez e Ifrán, buscó (y encontró, según la prensa, en el primero de los casos) un sustituto. El Consejo y su presidente han sembrado dudas sobre la continuidad del entrenador y han convertido este asunto en un misterio que incluso se le ha tenido que ratificar teniendo contrato en vigor.

Sería bueno para la Real que formamos todos que el club, dirigido por su Consejo, tuviera clara su apuesta. Y que muera con ella si es preciso. Lo malo es que las formas han dejado sembrado en la afición un germen peligroso. Si la gente cree que Montanier es entrenador de la Real porque no hay otro o porque no se le ha querido pagar un finiquito, un mal comienzo de la próxima temporada podría desembocar en una notable protesta social, mucho más fuerte que aquellos gritos de "Montanier dimisión" que abrieron el debate sobre el banquillo en el tramo final de la temporada. Y puestos a buscar un sustituto, teniendo en cuenta que esta percepción se basa sólo en rumores, también sería bueno que el perfil estuviera más definido. Es difícil encontrar puntos de coincidencia en las ideas futbolísticas de todos los entrenadores que han sonado en esa búsqueda no concretada de un sucesor para Montanier, que han ido desde Manolo Preciado hasta Unai Emery, pasando por Luis Aragonés.

En lo que sí que hay que felicitar al Consejo es en su política de renovaciones. Se puede estar más o menos de acuerdo en algún nombre concreto o en la necesidad de ampliar el contrato de alguno a lo largo de la pasada temporada. Pero, por un lado, es evidente que la apuesta de la Real es Zubieta, son sus canteranos. Es decir, la esencia de lo que tiene que ser el equipo txuri urdin está más que salvaguardada. Por otro lado, no hay voluntad ni en apariencia necesidad de vender a las joyas de la cantera para sostener el proyecto. Y también sería importante destacar que, en los movimientos del consejo en el pasado verano, hubo ambición. Al margen del resultado de los fichajes de Mariga y Vela o de que se pudiera incluir o no una claúsula de compra, no olvidemos que los fichajes de la Real de esta campaña procedían de Arsenal e Inter de Milán. Otra cosa bien distinta es que los movimientos de la cuestionada dirección deportiva que dirige Loren fueran los adecuados, que en muchas ocasiones no lo han sido (por acción y por omisión), pero los objetivos del Consejo fueron ambiciosos.

Ya en el trabajo exclusivo de despacho, hay un tema del que hace tiempo que no se habla pero que marca por completo la gestión del Consejo, y es el conflicto con Mediapro. Bien por Aperribay por plantar cara al en apariencia todopoderoso operador, porque bastantes cosas funcionan mal en nuestro fútbol (nos faltaron fuerza y firmeza para conseguir que las protestas por el trato arbitral y de los comités tuvieran efecto) como para encima aceptar el chantaje de una entidad como esa. Esperemos, porque eso de momento no hay forma de saberlo, que sea un movimiento bien calculado por parte del presdiente, porque si la Real ya tiene de por sí pocos medios económicos para completar con fichajes de categoría lo que produce Zubieta, una asfixia económica podría ser letal. De la misma forma que Aperribay compareció para explicar este asunto, quizá tendría que haberlo hecho por otros temas más terrenales, como los problemas que tuvo la afición en campos como San Mamés o el Coliseum Alfonso Pérez de Getafe. Eso el aficionado de a pie lo habría agradecido. Al menos el club, según se dijo en su día, está con los afectados por ambos casos y, en el primero, presentó una demanda a Prosegur de la que también sería bueno saber cómo va.

Aperribay ha reaccionado tarde en el reconocimiento a los mitos de la Real, pero la despedida de Aranburu, brillantemente ejecutada desde el club (especialmente por abaratar el precio de las entradas y permitir que Anoeta estuviera repleto ese día), parece haberle animado a ofrecer a otras leyendas de txuri urdin el homenaje que no tuvieron cuando salieron del club. Hubo esta misma temporada una oportunidad para brindarle a Darko Kovacevic la despedida que nunca tuvo, y se dejó pasar. Ojalá sea el primero de los nombres en la lista que maneje el presidente. También sería bueno que el club tuviera más presente su propia historia, porque el aficionado, sobre todo el veterano, gusta de esos detalles. El uso de una camiseta conmemorativa por el 30 aniversario del segundo título de Liga fue un detalle bonito, pero chocante, pues no se hizo con la primera nada parecido. Aun así, más vale tarde que nunca, porque la historia tiene que ser recordada. La de la Real es demasiado bonita como para que caiga en el olvido. Anoeta cumplírá 20 años al finalizar la próxima temporada. ¿Se recordará de algún modo? Ojala que sí.

En la temporada que dará comienzo en agosto, Aperribay y su Consejo terminan su mandato, sin que sepamos todavía qué va a suceder y si el presidente de la Real tiene intención de continuar en su puesto. El balance a día de hoy, obviando la más que controvertida forma en la que llegaron al club y al margen de que haya más o menos motivos de legítima crítica, tiene que ser positivo, sobre todo por cuestiones económicas y de supervivencia de la entidad. También juega a su favor su decidida apuesta por Zubieta. Pero quedan detalles por pulir y aclarar algunas ideas relacionadas con la faceta deportiva que es, en el fondo, lo que preocupa cada fin de semana al aficionado medio.

miércoles, mayo 16, 2012

RESUMEN DE LA TEMPORADA (3). Montanier, demasiadas dudas de presente y de futuro


El fútbol es deporte más sencillo de lo que parece. Lo que parece blanco, suele ser blanco. Lo que es negro, en la gran mayoría de las ocasiones es negro. Y, por sorprendente que parezca, a veces hay gente que lo ve todo al revés. Philippe Montanier es uno de esos entrenadores en los que, a tenor del clima que se ha generado en torno a él (a excepción de sus identificables defensores a ultranza), todo parece negro. Siendo justos, no es así. No todo lo que hace Montanier está mal hecho, aunque es difícil encontrar argumentos futbolísticos para defenderle. Su primera temporada en la Real ha sido una inmensa decepción, de principio a fin aunque con altibajos. Y no por una tardanza en asentarse en club y en la Liga española, por una disparidad de criterios en cuanto a los jugadores escogidos o una falta de comunión con sus ideas. Montanier ha decepcionado porque, a lo largo de toda la temporada, ha protagonizado momentos cuestionables, ha evidenciado características difíciles de asimilar y ha adoptado decisiones en muchos casos incomprensibles. Y porque en un equipo como la Real no puede considerarse un éxito lograr la permanencia con tres jornadas de adelanto y dos puntos más que en la temporada anterior. Eso no marca una diferencia.

Jugó en contra de Montanier la decisión del Consejo de echar a Martín Lasarte bajo el pretexto de que ésta debía ser una temporada de crecimiento que él no podía comandar. Es cierto que hace un año se sufrió para lograr la permanencia, pero Lasarte tenía un bagaje en el equipo y entre la afición que no contó para nada a la hora de decidir su cese. Cualquiera que viniera sería mirado con recelo por la masa social, y más cuando se instaló la creencia de que el finalmente contratado no era la primera opción (y sí Bielsa, que acabó, como se sabe, en el Athletic y jugando dos finales a pesar de su también deficiente trayectoria liguera). Eso le ha pasado a Montanier. Como también que no haya sido el entrenador que vendió el Consejo ni, tampoco, el que él mismo quiso vender. La Real de la pretemporada era un equipo que quería el balón, que dominaba la posesión, que generaba ocasiones de gol con paciencia y calidad, aunque le faltara velocidad y una marcha más en su juego. Pero en el momento en el que empezaron los partidos oficiales, quizá fue por temor a los efectos en Primera División de esa lentitud, Montanier traicionó esas ideas que venía a implantar y Bravo jugó más balones en largo de los que lanzó con Lasarte en el banquillo. Sólo se mantuvo fiel al esquema que propuso desde el inicio, el 4-3-3.

Se le trajo para ser valiente con los jóvenes. Y fue valiente con Iñigo Martínez e Illarramendi, eso es indudable, sobre todo con el primero, que tenía ficha del Sanse. Eso es su mayor acierto, pues es indiscutible que Iñigo es una de las noticias más fantásticas de la temporada para la Real Fue valiente con Cadamuro, aunque también un tanto insensato por colocarle en todos los puestos menos en el que se suponía que podía rendir mejor y por el que subió al primer equipo, el de central. Pero no fue valiente con Rubén Pardo. Aseguró que no iba a mirar la edad de sus jugadores pero con Pardo lo hizo, y lo dijo. El caso del centrocampista evidenció que Montanier remaba en demasiadas ocasiones en contra de los deseos de la grada, que esto lo veía no ya blanco sino cristalino. Cada vez que Pardo jugó, opositó para conseguir un puesto de titular, pero Montanier premió con esa distinción a jugadores que durante mucho tiempo no hicieron los mismos méritos. Elustondo fue titular contra viento y marea, y no mantuvo el buen nivel de finales de 2011 durante toda la temporada. Y eso por no hablar del inexplicable empecinamiento, del que todavía no se han dado explicaciones ni se darán, en que Mariga jugara.

La gestión del vestuario ha sido otro enorme problema para Montanier. A Ifrán no se le dejó salir en enero con la promesa de unos minutos que nunca llegaron. En lo poco que jugó no se vio al jugador pasota que cabía suponer, sino a alguien que pudo dar más rendimiento. El ostracismo de Llorente aún no sabemos si se debe a su lesión o a que no es del gusto de Montanier, porque el propio técnico ha dicho ambas cosas en diferentes ruedas de prensa. No se fue claro con ninguno de los dos y eso es responsabilidad tanto del club como de su técnico. Lo de Mariga ha quedado ya en el olvido, pero sería bueno que no fuera así. Todo el mundo tenía claro que no tenía sitio en la Real, que estaba mostrando un niuvel paupérrimo e inaceptable, pero mantuvo su puesto de titular durante tres largos meses. Tampoco se recuerda que Aranburu parecía desahuciado a comienzos de temporada y que después Montanier, después de descubrirle, tampoco supo cuándo darle descanso. Poco se ha comentado que algunos de los pilares de la Real de Martín Lasarte han demostrado un nivel muy bajo durante la temporada. Le sucedió a Xabi Prieto o a Demidov. Tampoco parece casual que ninguno de los laterales haya sido indiscutible y que su aportación general a la temporada de la Real haya sido escasa.
Pero el problema de Montanier es más profundo que el trato que haya dado a uno u otro jugador o sus preferencias por uno u otro en un puesto determinado. Encontró, en el segundo tercio del campeonato, un modelo que le permitió sacar puntos con notable efectividad. Tarde quizá, pero lo encontró. Su equipo pasó a basarse en el contragolpe y en los ataques fulminantes. Encontró el sistema porque se le apareció una mejora, no es descabellado decir que sorprendente dado su nivel del primer tercio de Liga, de Griezmann y Vela. Si estos dos veloces jugadores no hubieran sostenido el equipo, quizá el final de la temporada no hubiera sido tan tranquilo como finalmente lo fue. Sin embargo, el fútbol de la Real no obedecía a un ideal definido de cómo ganar los partidos tanto como al nivel individual de sus jugadores. No se detuvo la sangría de goles que arrastraba el equipo desde la pasada temporada. No se vio una mejora en las jugadas a balón parado, más bien al contrario, nunca hubo lanzadores fijos y durante largas temporadas se sacaban todos los córners en corto sin que se sacaran réditos concretos de aquello. En general, nunca pareció que la Real estuviera mostrando el nivel que se le presupone a la plantilla.

En mas de un sentido, la gestión de los partidos fue otro de sus graves problemas, hasta el punto de que esa expresión la utilizó el presidente, Jokin Aperribay, para pedirle una mejora a su técnico. Lo dijo cuando el Betis remontó en cinco minutos, antes de la maravilla desde el centro del campo de Iñigo Martínez, un partido se ganaba por 0-2 ante un rival casi muerto. Montanier casi lo tiró por la borda con un innecesario cambio ultradefensivo para colocar una defensa de cinco. La misma con la que se quiso enfrentar al Real Madrid, en una aciaga noche en la que demostró que también sabe calibrar lo importante que es la imagen en los partidos grandes. Tampoco entendió lo que supone el derbi contra el Athletic, regalando las primeras partes en los dos duelos y dejando en bandeja las dos victorias al vecino. De esta forma dilapidó la bendita locura que permitió remontar al Barcelona y compensar la también sonrojante primera parte que hizo el conjunto de Montanier ante el entonces campeón de Liga. Curiosamente, junto al Sevilla, es la Real el único equipo que le ha ganado los dos partidos al tercer clasificado, el Valencia.

Montanier no es un motivador. Eso va en el carácter. Escuchar las ruedas de prensa del técnico francés se ha convertido en un ejercicio rutinario. Son intercambiables y olvidables. Pero tampoco parece un estratega consumado. Y, si lo es, necesita que se le recuerde que los partidos se pueden cambiar desde el banquillo. Anoeta coreó en muchas ocasiones aquello de "gabacho, mueve el banquillo" porque veía las cosas con más claridad que su entrenador. Se convirtió en leyenda su primer cambio en el minuto 70, realizado en incontables ocasiones. Y eso supuso perder más de un partido, incluyendo el sonrojante encuentro copero en Mallorca, que no supo parar hasta que los isleños alcanzaron el rotundo 6-1 que consumaba un nuevo fracaso en la Copa. Aquel día, por cierto, protagonizó otra olvidada metedura de pata al acusar a sus propios jugadores de falta de profesionalidad, cuando el vestuario había callado ante previos y clamorosos errores por su parte. Al menos sí recondujo bien un posible enfrentamiento en el vestuario, como evidenció la dedicatoria de los jugadores a su técnico de la victoria por 4-0 ante el Rayo, tras dar la cara por los futbolistas después de la juerga de Madrid.

La Real puso y mantiene a Montanier en una situación difícil cuando se aferra a su continuidad incluso mientras buscaba sustituto. Eso sucedió tanto después de aquella racha de ocho partidos sin ganar como en el tramo final de la temporada, hasta el punto de que le ha tenido que ratificar públicamente con la Liga ya acabada. La afición no le ha brindado al técnico una adhesión inquebrantable y duda de él. Motivos tiene de sobra. Se puede hablar de una plantilla joven, de que ha mejorado levemente los registros de la pasada temporada y de que en casa sus números han sido bastante aceptables. Pero los defectos y los errores son muchos más, se han visto a lo largo de la temporada y parecen formar parte de su idiosincrasia como entrenador, y no simples accidentes o coyunturas derivadas de una temporada concreta. Su continuidad es un riesgo, y es difícil saber si se hace por convicción o porque no queda más remedio. Evidentemente, todos los realistas le deseamos suerte, porque su suerte es la de la Real, pero que él mismo no entienda, y que lo diga abiertamente, las dudas de presente y de futuro que tiene la afición supone un motivo añadido de preocupación. Porque hay muchas cosas que son negras y no hace falta ser un entendido para verlo.