martes, mayo 26, 2015

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2014-2015 (2) Los jugadores

1. Rulli (7)
Partidos jugados: 26. Titular: 26. Sustituido: 1. Minutos: 2.335.
Amarillas: 5.
Con diferencia, el mejor jugador de la Real en la temporada, el único que de verdad ha demostrado la categoría que se esperaba de él, por eso ha llegado a la selección argentina. Y eso que comenzó con mal pie, lesionándose en Krasnodar en un partido en el que estaba dando una exhibición, y tardó en entrar en el once incluso ya recuperado. El detalle que avala su categoría, más allá del enorme dominio del área que ha demostrado o ser quien aguantó la primera victoria de la Real lejos de Anoeta, es su rendimiento en los escenarios grandes. Enormes sus partidos tanto en el Bernabéu como en el Camp Nou. Toda una novedad en la Real.

2. Carlos Martínez (4)
Partidos jugados: 21 Titular: 19. Sustituido: 0. Minutos: 2.267.
Goles: 0. Asistencias: 2. Amarillas: 2.
Las lesiones se han llevado por delante al lateral que deslumbró en la temporada en la que se alcanzó la Champions. El entusiasmo y la entrega siguen ahí, porque no es el de Carlos Martínez un problema de actitud. Pero la falta de continuidad hace que no llegue con la misma facilidad a los dos extremos del campo y sus centros son ahora mismo imposibles de rematar para cualquier delantero. Está en una encrucijada, porque Zaldua ha vuelto a superarle claramente, a pesar de las oportunidades que le dio Moyes al final de la temporada.

3. Mikel González (4)
Partidos jugados: 18. Titular: 16. Sustituido: 2. Minutos: 1.314.
Goles: 0. Asistencias: 0. Amarillas: 6. Rojas directas: 1.
Otro jugador que no ha sido capaz de acercarse a su mejor nivel desde que la Real tocó el cielo de la Champions. La llegada de Moyes le relegó incluso al banquillo, aunque en el tramo final el escocés le devolvió los galones en el centro de la zaga junto a Iñigo Martínez y ofreció alguna actuación en la que sí pareció recuperarse y acercarse a su mejor versión. Pero en general otro curso para olvidar. Y cuando son dos seguidos, las alarmas necesariamente tienen que encenderse.

4. Elustondo (3)
Partidos jugados: 25. Titular: 18. Sustituido: 3. Minutos: 1.571.
Goles: 1. Asistencias: 0. Amarillas: 2.
Ni Elustondo estuvo al nivel que requiere la competición ni el club acertó con él. La decisión de reconvertirle a central fue una de las más absurdas que se han tomado en los últimos años. No sólo cercenó las pocas posibilidades que tenía de rehabilitarse, ya que un centrocampista fuera de posición no podía ser la solución a los problemas defensivos de la Real como se comprobó cada vez que saltó al campo, sino que además le colocó en el centro de las iras de los aficionados. Si finalmente es una despedida, al menos lo hizo de la mejor de las maneras, con un golazo en Vallecas y la piña de todo el equipo junto a él.

5. Markel Begara (5)
Partidos jugados: 35. Titular: 29. Sustituido: 6. Minutos: 2.567.
Goles: 2. Asistencias: 0. Amarillas: 11.
Una temporada algo desconcertante. Pasó de titular indiscutible a suplente habitual en cuanto que Moyes apostó por la pareja de pivotes que formaron Pardo y Granero, lo que coincidió con la mayor regularidad del equipo y evidenció que el papel de Markel como sostén defensivo está lejos de ser imprescindible. Sigue siendo un jugador que se entrega en cada partido pero cada vez es más difícil darle un rol fundamental en los mejores momentos del equipo. Como hombre de club, necesario. Pero si la apuesta de Moyes por la calidad en el medio se mantiene, está llamado a ejercer un papel más secundario.

6. Iñigo Martínez (6)
Partidos jugados: 35. Titular: 35. Sustituido: 2. Minutos: 3.657.
Goles: 3. Asistencias: 0. Amarillas: 7.
Empezó la temporada francamente mal aunque los ecos por la reconversión de Elustondo y la mala temporada de Mikel González ocultaron en buena medida su escaso rendimiento. En la segunda vuelta, en cambio, volvió a mostrarse como el defensa central contundente y de calidad que deslumbró hace no tanto tiempo. Le ha faltado regularidad, pero en todo caso ha sido el baluarte defensivo de Moyes, el que con su liderazgo ayudó a la mejora del equipo en esa faceta y un pilar fundamental para la Real. No tuvo la regularidad necesaria, aunque sus ausencias se notaron mucho. Tres goles sigue siendo una cifra espléndida para un central en un equipo tan poco goleador como este.

7. Finnbogason (2)
Partidos jugados: 31. Titular: 11. Sustituido: 6. Minutos: 1.196.
Goles: 4. Asistencias: 1. Amarillas: 4.
Con diferencia, la mayor decepción de la temporada. Una cosa es aceptar que el máximo goleador de la Liga holandesa, un fichaje de ocho millones de euros (el segundo más caro de la historia de la Real), tenga una sequía goleadora como la que vivió el finlandés, que además es achacable a la escasez de ocasiones de gol que genera el equipo. Pero lo que resulta inaceptable es lo que mostró en el campo, con movimientos impropios de un jugador de élite y nada que haga pensar que, efectivamente, estamos ante un jugador de nivel. Dos goles en Liga de los de empujar y dos en Copa ante un Segunda B suponen un balance paupérrimo.

8. Granero (5)
Partidos jugados: 39. Titular: 31. Sustituido: 10. Minutos: 2.787.
Goles: 1. Asistencias: 1. Amarillas: 10.
Le ha costado muchísimo encontrar el hueco en el equipo. Su polivalencia le ha hecho ir dando saltos en el centro del campo, también por el cambio de sistema que propuso Arrasate, y sólo ha encontrado su mejor nivel cuando Moyes le colocó en el doble pivote junto a Pardo. Ha dejado detalles y algunos partidos notables, pero ha tenido menos trascendencia de la esperada, en juego, en goles y en asistencias, además del poco acierto a balón parado para lo que se esperaba. El golazo en la Copa ante el Villarreal es muy poco bagaje para un centrocampista con su llegada.

9. Agirretxe (5)
Partidos jugados: 37. Titular: 24. Sustituido: 10. Minutos: 2.278.
Goles: 7. Asistencias: 1. Amarillas: 2.
Siempre ofreciendo una aceptable ratio de goles por minuto y siempre lejos de parecer titular indiscutible. Es verdad que ha tenido sequías muy prolongadas y que su temporada apenas se puede considerar como aceptable, pero lo que aporta al equipo es más de lo que se le reconoce, incluso desde el banquillo, ya que Moyes ha apostado demasiado por jugar sin nueve y, además, su competidor por el puesto una temporada más ha dejado un nivel deplorable. Con todo, Agirretxe no está tampoco a su mejor nivel y su temporada no ha sido buena.

10. Xabi Prieto (4)
Partidos jugados: 42. Titular: 39. Sustituido: 5. Minutos: 3.519.
Goles: 7. Asistencias: 6. Amarillas: 5.
Su carácter de absoluto indiscutible tanto para Arrasate como sobre todo para Moyes, que no le ha retirado del campo ni en sus peores minutos, no se justifica viendo lo poco que el capitán ha mostrado sobre el césped. Fue uno de los pocos que empezó bien la temporada, pero algunos detalles de calidad y algún que otro partido aseado no pueden ser suficientes para un jugador de su calidad. Con todo, aumentó su leyenda txuri urdin con dos goles más desde el punto de penalti para mejorar unas estadísticas brillantes en esa suerte y colocándose entre los diez jugadores con más partidos de toda la historia de la Real.

11. Vela (6)
Partidos jugados: 32. Titular: 24. Sustituido: 12. Minutos: 2.178.
Goles: 10. Asistencias: 4. Amarillas: 6.
Con diferencia, la peor temporada de Vela en la Real y a pesar de todo sus números no son malos. Su gran problema fueron las lesiones, primero la fascitis plantar que le hizo entrar ya tarde en la temporada, y después con la dolencia en la rodilla que le tuvo dos meses fuera, lo que ha hecho que Moyes le cuide casi más de la cuenta en el tramo final de la temporada. Es un peligro constante y que incluso habiendo jugado menos los rivales le machacan a faltas. Y es el mejor realista con diferencia. Fue quien rompió cinco años sin que la Real marcara una falta directa.

13. Zubikarai (5)
Partidos jugados: 21. Titular: 20. Minutos: 1.805.
Amarillas: 0.
La sombra de Bravo fue más alargada para Zubikarai que para Rulli. La  tardía llegada del argentino y su lesión le convirtieron en titular y él respondió con lo mejor y con lo peor de sus capacidades. No es un portero que domine el área o los balones por alto, pero bajo palos tiene unos reflejos que le convierten en uno de los mejores guardametas de la categoría en ese aspecto. Enseñó las dos cosas, pero casi todo el mundo destacó lo malo, que acompañaba la mala trayectoria del equipo. El gran nivel de Rulli también ha jugado en su contra. Mucha profesionalidad aceptando su rol.

14. Pardo (6)
Partidos jugados: 36. Titular: 29. Sustituido: 8. Minutos: 2.582.
Goles: 1. Asistencias: 6. Amarillas: 8.
Cuando parecía que la temporada podía ser un infierno para Pardo, sorprendentemente relegado al ostracismo en el primer tramo de la competición por Arrasate sin que se sepa muy bien por qué, Moyes le dio los galones y así creció mucho. Sobre todo destacó en la parcela defensiva, respondiendo a mucha gente que no creía en él como pivote de contención y demostrando que tiene una impresionante capacidad para robar balones. Sus cambios de juego siguen ahí, con lo que su aportación al juego es inagotable. Si pierde menos balones, se convertirá en uno de los pivotes de la Liga.

15. Ansotegi (6)
Partidos jugados: 21. Titular: 21. Minutos: 1.890.
Goles: 0. Asistencias: 0. Amarillas: 7.
Siempre parte como el cuarto central y siempre acaba haciéndose un hueco demostrando una regularidad que muy pocos jugadores del primer equipo tienen. Es de los pocos que no se mete en líos que sabe que le superan y se limita a hacer lo que sabe. Incluso durante algún tramo de la temporada Moyes le escogió como pareja de Iñigo Martínez, superando a Mikel González y a Elustondo. Sus actuaciones, siempre aprobando, le han valido la renovación. Aunque vaya a jugar menos, uno de esos profesionales imprescindibles en cualquier equipo.

16. Canales (5)
Partidos jugados: 43. Titular: 35. Sustituido: 22. Minutos: 2.938.
Goles: 5. Asistencias: 4. Amarillas: 5.
Mucho menos protagonista del que se esperaba. Y no ha sido una cuestión de actitud, porque casi siempre se ha visto a Canales dejando en el campo más de lo que tenía, incluso arriesgando con sus lesiones. Aunque ha jugado donde le ponían, sus muchos partidos escorado en la banda le han hecho dar menos de lo que podía, y ha sido cuando se ha movido por el centro, por la mediapunta, cuando se ha visto al mejor Canales. Muy flojo en los lanzamientos a balón parado. Cuatro goles en Liga y uno en Europa League no es una mala cifra, pero ha podido hacer más.

17. Zurutuza (5)
Partidos jugados: 22. Titular: 17. Sustituido: 11. Minutos: 1.369
Goles: 3. Asistencias: 0. Amarillas: 4.
Cuando uno ve a Zurutuza en plenitud, se asombra de que no sea considerado uno de los mejores jugadores de la Liga. A ese Zurutuza se le vio, por ejemplo, en la remontada ante el Real Madrid o en el derbi en San Mamés. Pero el lastre en forma de lesiones y no acertar con la forma de solucionar sus problemas médicos le lleva lastrando demasiado tiempo. Terminó la temporada operado para estar en plenas facultades la próxima campaña, que tiene que ser por fin la suya si de verdad quiere estar entre los mejores.

18. Chory Castro (5)
Partidos jugados: 37. Titular: 26. Sustituido: 22. Minutos: 2.133.
Goles: 4. Asistencias: 3. Amarillas: 2.
La entrega de Chory siempre ha estado un peldaño por encima de su eficacia, y por eso casi siempre ha dejado la sensación de hacer más de lo que realmente estaba haciendo. El papel que se le encomendó fue el de suplir la ausencia de Griezmann, pero no se ha acercado demasiado a los números del francés ni a su rendimiento. Pocos goles para un atacante, que incluso ha jugado en algunos partidos como falso nueve. Eso sí, el que le marcó al Deportivo fue el mejor que hizo la Real en toda la temporada, y no estuvo nada mal el de Vallecas. Aprobado por eso y por su voluntad. 

19. Yuri (4)
Partidos jugados: 25. Titular: 21. Sustituido: 4. Minutos: 1.829.
Goles: 0. Asistencias: 1. Amarillas: 9.
Complicado debut en Primera de Yuri. En buena parte de sus actuaciones no se vio en absoluto al mejor lateral izquierdo de Segunda la pasada temporada con el Eibar, su banda era terreno abonado para los atacantes y en la parcela ofensiva tampoco destacaba a pesar de sus constantes subidas. Ese entusiasmo, innegable y agradecido, es lo mejor que supo aportar al equipo. No parece suficiente, y más con la importancia que siempre han tenido los laterales en el juego de la Real. Moyes, eso sí, confió bastante en él en el tramo decisivo de la temporada, aprovechando la también mala temporada de De la Bella.

20. Zaldua (6)
Partidos jugados: 28. Titular: 26. Sustituido: 2. Minutos: 2.369.
Goles: 0. Asistencias: 2. Amarillas: 5.
La espectacular irrupción de Zaldua en el primer equipo de la pasada temporada no tuvo continuidad en esta por las lesiones. Dicen que siempre es más complicada la segunda temporada en la élite y Zaldua lo ha corroborado. Pero, con todo, el lateral diestro ha sido de lo mejor del equipo a lo largo de toda la temporada, y además, uno de los jugadores más regulares cuando pudo estar sobre el césped. Y eso, con la cantidad de parones que ha tenido y con la decisión de Moyes de dar minutos a todos los jugadores en el tramo final de la campaña, tiene mérito. En defensa es un titán.

22. Estrada (-)
Partidos jugados: 1. Titular: 0. Minutos: 1.
Goles: 0. Asistencias: 0. Amarillas: 0.
Estrada se despide de la Real por la puerta de atrás por la inexplicable decisión de renovarle y la incapacidad de encontrarle una cesión o un traspaso para que la humillación de tenerle en la primera plantilla sin quererle no fuera tan grande. Hasta tres jugadores ocuparon el lateral derecho antes que él, dejándole sólo las tristes migajas de haber sido convocado en ocho partidos (seis de Liga y dos de Copa) y de haber jugado unos paupérrimos segundos en la Copa ante el Oviedo. No es forma de tratar a un jugador.

23. Gaztañaga (5)
Partidos jugados: 6. Titular: 3. Sustituido: X. Minutos: 328.
Goles: 0. Asistencias: 0. Amarillas: 0.
Como le sucedió a Javi Ros, subirle al primer equipo fue una decisión mal meditada por el club. No porque el jugador no lo mereciera, sino porque no se le iban a dar minutos. Comenzó lesionado y eso le impidió disputar el puesto a Markel, en teoría su relevo natural. El cese de Arrasate le sumió en el olvido y Moyes sólo le sacó en la Copa ante el Oviedo, antes de cederle en el mercado invernal a la Ponferradina. Con 328 minutos, en los que tampoco pareció mal jugador o inferior a sus compañeros pese a algunos nervios, es imposible juzgarle bien.

24. De la Bella (5)
Partidos jugados: 27. Titular: 25. Sustituido: 2. Minutos: 2.266.
Goles: 1. Asistencias: 2. Amarillas: 4.
Otro de los emblemas del bajón que el equipo ha experimentado desde que alcanzó la Champions, De la Bella apenas ha dado muestras de su calidad en toda la temporada. Las lesiones primero y la confianza que Moyes mostró en Yuri durante tramos largos de la temporada han hecho de este el año más difícil para el lateral catalán desde que llegó al primer equipo. Algún pico puntual de buen rendimiento, pero en general contagiado del bajo nivel de equipo. Al menos, dos goles y dos asistencias con los que consolarse.

29. Hervías (6)
Partidos jugados: 18. Titular: 5. Sustituido: 2. Minutos: 616.
Goles: 1. Asistencias: 1. Amarillas: 0.
Sorprenden los pocos minutos de los que ha dispuesto Hervías viendo la escasez de variantes ofensivas del primer equipo y el bajo nivel general de sus atacantes. Y más aún viendo que consiguió revolucionar más de uno de los partidos en los que jugó. Moyes no pareció confiar demasiado en él, y por eso acabó cediéndole a Osasuna, para que tuviera ahí los minutos que él no iba a darle. Minutos que, en realidad, se ha merecido. La próxima temporada tendría que ser la de su confirmación. Su debut como goleador, ante el Getafe en Anoeta, fue amargo, porque ese partido lo remontaron los azulones en el descuento.

30. Callens (-)
Partidos jugados: 1. Titular: 0. Minutos: 45.
Goles: 0. Asistencias: 0. Amarillas: 0.
A pesar de haber realizado la pretemporada con el primer equipo, todavía con Arrasate, y mantener el cartel de internacional con su país, el central peruano no ha tenido opciones reales en el primer equipo. Jugó 45 minutos en la eliminatoria copera en Oviedo y afeó una actuación bastante aseada con un clamoroso penalti que no fue sancionado. Y no es buena señal para él que no haya tenido más opciones esta temporada, viendo que los problemas en defensa de la pasada campaña intentaron solucionarse con la reconversión de un mediocentro antes que con su aportación.

32. Iker Hernández (-)
Partidos jugados: 2. Titular: 0. Minutos: 18.
Goles: 0. Asistencias: 0. Amarillas: 0.
Escasísima la presencia de Iker Hernández, cuyo debut en el primer equipo cabe calificar de testimonial. Apenas apareció en dos partidos, debutó en Copa ante el Oviedo en los minutos finales del partido de vuelta en Anoeta y poco más jugó unos días después en el partido liguero ante el Levante. Es la demostración de lo mucho que cuesta que un delantero de la cantera se gane la confianza del club ni siquiera cuando los delanteros centros del primer equipo están a bajo nivel y lejos del gol. Por trabajo no va a ser, pero parece que su salto es ahora o nunca.

34. Elustondo (6)
Partidos jugados: 6. Titular: 5. Sustituido: 2. Minutos: 498.
Goles: 1. Asistencias: 0. Amarillas: 2.
Las lesiones de Carlos Martínez y Zaldua le abrieron las puertas del primer equipo a Aritz Elustondo y sus actuaciones no defraudaron en absoluto. El gol que marcó en el Santiago Bernabéu no fue más que la anécdota, porque lo importante es que se mostró como un lateral serio y rocoso, inteligente a la hora de subir y con pocas lagunas en defensa, y eso que jugó ante rivales importantes como el Real Madrid, el Valencia o el Villarreal en la Copa. Es un nombre muy a tener en cuenta para el futuro del equipo, aunque Moyes no apostó aún decididamente por él y prefirió que siguiera en el Sanse.

35. Oyarzun (-)
Partidos jugados: 2. Titular: 0. Minutos: 45.
Goles: 0. Asistencias: 0. Amarillas: 0.
Otro jugador del que sorprende que no haya tenido más oportunidades. Cuando la Real se arrepintió del cambio de esquema y se vio corta de extremos, Oyarzun podría haber contado con más minutos, aunque sólo fuera por ver si tenía de verdad cabida entre los mayores. Sin embargo, Arrasate no le tuvo en cuenta y Moyes sólo le dio minutos en las segundas partes de los dos partidos de Copa contra el Oviedo. Calidad tiene, por lo que probablemente ya es hora de comprobar si está en condiciones de demostrarla al más alto nivel.

36. Capilla (-)
Partidos jugados: 2. Titular: 0. Minutos: 11.
Goles: 0. Asistencias: 0. Amarillas: 0.
Una de las perlas de Zubieta, es el jugador al que Moyes ha hecho debutar con la apariencia de querer verle de verdad. Sus minutos han llegado en Liga, en el tramo final de la temporada, cuando el escocés ha puesto a sus jugadores con la voluntad de verlos a todos pensando en el futuro del equipo. No ha podido demostrar gran cosa en los escasos minutos de los que ha dispuesto, y sorprendió que viajara a Vallecas para no entrar en la lista, pero es evidente que es un jugador que tendrá algo que decir en la próxima pretemporada.

lunes, mayo 25, 2015

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2014-2015 (1) Una enorme decepción atenuada al final

El póster oficial de la 2014-2015, ya con David Moyes.
La temporada 2014-2015 ha sido una enorme decepción. No cabe calificar de otra forma una campaña pensada, y así se dijo desde el club, para que la Real se acomodara de forma estable en la zona noble de la Liga y al menos repitiera clasificación europea. Vistos los resultados, los libros de historia recordarán esta temporada como una enorme paradoja. El mismo equipo que superó en Anoeta con enorme brillantez a Barcelona, Real Madrid, Atlético y Sevilla fue, al mismo tiempo, una calamidad lejos de su estadio y dejó de sumar una ingente cantidad de puntos frente a equipos inferiores. La decepción, en todo caso, acabó algo atenuada. La llegada de David Moyes para sustituir a Jagoba Arrasate convirtió a la Real en un punto informativo de interés para medio mundo (en España no, porque ahí el interés se circunscribe a Real Madrid y Barcelona como sabemos quienes seguimos la actualidad del resto de los equipos) y aunque el fútbol del equipo no mejoró en calidad sí que se vio a un conjunto mucho más rocoso que superó con cierta facilidad el miedo a luchar por la permanencia.

Los objetivos de la temporada encontraron un lastre de considerables dimensiones y demasiado pronto. A las dudas sobre la confección de la plantilla se sumó el durísimo revés europeo que fue no llegar ni siquiera a la fase de grupos de la Europa League. Tras una clasificación merecida aunque con excesivo sufrimiento ante el Aberdeen, la Real sucumbió en Krasnodar en una jornada aciaga. Aquel desastre imprevisto agravó todos los males del equipo txuri urdin. Las dudas de la plantilla por el cambio de sistema que quiso impulsar Arrasate se multiplicaron, las lesiones lastraron enormemente al equipo (Rulli, el mejor de la temporada, cayó precisamente en Krasnodar y ya no pudo jugar de nuevo con Arrasate en el banquillo realista). Para colmo, el comienzo de la Liga fue histórico pero en lo negativo. El Eibar, que con su descenso final agravó la leyenda negra del equipo txuri urdin contra los conjuntos de la parte baja de la tabla, superó a la Real en el primer derbi guipuzcoano que protagonizaron ambos equipos en Primera.

La remontada al Madrid, lo mejor en la Liga.
Con todo lo mal que pintaban las cosas, la Real pudo encontrarse con un punto de inflexión positivo en la temporada con la impresionante remontada ante el Real Madrid en Anoeta, del 0-2 al 4-2 en un partido épico. Pero ni siquiera esa impresionante inyección de moral sirvió para levantar el vuelo. Tras ese logro, la Real de Arrasate acumuló ocho jornadas sin ganar, sumando apenas tres puntos de 24 posibles en ese tramo, y sólo enseñó el fútbol que quería desplegar su entrenador ante el Valencia, ante el que empató a uno por mucho que mereciera la victoria. Tras sumar decepciones en un proyecto agotado y caer 0-1 en Anoeta ante el Málaga, Jokin Aperribay cedió y cesó por primera vez durante el curso a un entrenador. Arrasate dejó al equipo en la penúltima posición, con apenas seis puntos en su casillero. Dentro del habitual carrusel de nombres siempre estuvo el de David Moyes, pero tener por delante un parón liguero le dio margen al presidente realista para tomar la decisión final. Mientras tanto, y para afrontar el partido ante el Atlético,  se dio el mando a Asier Santana, hasta entonces técnico del Sanse, y que se quedaría como ayudante de Moyes. La respuesta, excepcional. El campeón cayó en Anoeta por 2-1.

Moyes llegó en medio de una enorme expectación mediática. La sala de prensa de Anoeta probablemente no ha tenido nunca tanta afluencia como en su presentación, y quizá semejante interés haga pensar a algunos que su llegada no ha sido el revulsivo que en realidad buscaba el club, pero ese análisis sería demasiado simplista. Su debut fue en Riazor, de donde sacó un empate a cero contra el Depor. A pesar del varapalo en Villarreal, donde la Real sufrió una nueva goleada (4-0), el técnico escocés puo presumir de una mejora defensiva casi inmediata. El equipo txuri urdin sólo sumó esa derrota en los siete primeros partidos de su nuevo entrenador, en los que encajó sólo siete goles (una media de uno por partido, en los diez primeros partidos había sido de 1,5) pero dejando la puerta inmaculada en tres encuentros, incluyendo otra victoria de prestigio, el 1-0 ante un Barcelona incapaz de superar un brutal trabajo defensivo y la enorme categoría de un Rulli que ya se había hecho con el puesto de titular. Y todo ello sin cerrar nada en el mercado de invierno, aunque el escocés quiso hacerlo y trabajo por ello.

El Villarreal está vez superó a la Real en la Copa.
Con muy poco tiempo al frente de la Real, Moyes ya había alejado al equipo de la zona de descenso, pero la eliminación en la Copa ante el Villarreal, justa pero honrosa (2-3) y la derrota en la última jornada de la primera vuelta, 0-1 ante el Rayo en el último encuentro que se perdió en Anoeta, devolvieron las dudas a un equipo que, en realidad, no había conseguido que la calidad de su juego mejorara al mismo ritmo que otros elementos. La irregularidad comenzó a marcar las actuaciones de la Real, que tan pronto acumulaba tres jornadas sin ganar y se dejaba escapar puntos en el descuento ante rivales como el Almería, otro de los descendidos, como protagonizaba vibrantes actuaciones como el 4-3 ante el Sevilla, una brutal remontada que tuvo lugar en los minutos finales. Los fantasmas del descenso se alejaron definitivamente con tres victorias consecutivas, 1-0 ante el Espanyol, 0-1 ante el Getafe (fue la primera de la Real fuera de casa en toda la temporada y llegó en la jornada 27) y 3-1 ante el Córdoba. Curiosamente, ese tramo, el mejor del equipo en la Liga, coincidió con la baja de su estrella, Vela, que cayó lesionado en la habitual goleada en el Santiago Bernabéu.

La Real llegó a los últimos diez partidos de la temporada pensando incluso que Europa era posible. La séptima plaza se convirtió en el objetivo y precisamente el primer rival ante el que los realistas comenzaron esa batalla fue el Málaga, el conjunto que la ocupaba por aquel entonces aunque la acabara cediendo al Athletic. El 1-1 final en La Rosaleda, gol de un Pardo ya imprescindible para Moyes, fue insuficiente para seguir en esa pelea con trazas de éxito, y la siguiente derrota en el Vicente Calderón apagó los fuegos europeos. Después de sufrir una severa injusticia arbitral que impidió vencer en San Mamés y reforzar las escasas posibilidades que había de lograr esa heroica remontada que habría supuesto pasar de la penúltima posición a la zona europea, las opciones de alcanzar la séptima posición se perdieron matemáticamente en la jornada 36, cuando la Real sucumbió en el Camp Nou por 2-0, allanando el camino del equipo culé hacia el título pero con un actuación más digna que de costumbre en el estadio barcelonista.

La goleada en Vallecas, un buen cierre de una campaña irregular.
El final de la temporada, de hecho, acentuó las agridulces sensaciones de la temporada. Con apenas dos victorias en los últimos diez partidos, la Real dejó la sensación de que se conformó con la permanencia y sólo dio la talla en los escenarios importantes. Por eso la despedida de Anoeta fue tan cruel como justa, un 0-3 contra un Granada que acabó salvándose de milagro y probablemente por ese triunfo ante la Real, y por eso la pitada de la afición al equipo estuvo más que justificada, reflejando el sentir general que dejó toda la temporada. Pero el 2-4 final en Vallecas, en un partido intrascendente para ambos equipos en la clasificación, recordó que el equipo tiene calidad para hacer mucho más de lo que enseñó a lo largo de los diez meses de competición. No basta con los picos de calidad mostrados, la Real no fue todo lo regular que podría haber sido y pagó sus errores en todos los terrenos, en la planificación, en el juego y a nivel personal de unos jugadores que no estuvieron a la altura en la amplia mayoría de los casos.

sábado, mayo 23, 2015

RAYO VALLECANO 2 - REAL SOCIEDAD 4 La Real más demoledora cierra el curso con goleada

El último once de Moyes esta temporada.
Puede que no sirva en realidad de mucho, pero la Real despidió la temporada con una gran victoria y, sobre todo, con mucha más dignidad de la que dijo adiós a Anoeta hace una semana. De la debacle del 0-3 al Granada se pasó a la versión más efectiva y demoledora del equipo de David Moyes, que ganó  2-4 en Vallecas, aprovechando prácticamente casi todas sus ocasiones de gol, mostrando un porcentaje de acierto inédito en este equipo durante toda la temporada. Ese fue el principal mérito del equipo para cerrar el curso con victoria, pero no el único. Es cierto que la clasificación había liberado por completo a Rayo y Real, pero hay que valorar que el equipo supiera despertar después de que el huracán vallecano en que Paco Jémez ha convertido a este equipo empatara el 0-2 que pusieron Vela y Chory Castro. Con carácter y con el martillo, la Real marcó dos goles más, cuyos autores fueron Agirretxe para certificar que sigue teniendo olfato goleador y Elustondo para decir adiós a la Real.

Moyes no quiso cerrar la temporada sin volver a insistir en ese esquema sin delantero centro que tan poco resultado le da a este equipo y que ahonda en la poca confianza que el escocés parece tener en Agirretxe y las dudas que todavía le genera Finnbogason. Y en esta ocasión el experimento salió bien a medias, porque aunque ese esquema sirvió para poner un claro 0-2 en el marcador también es cierto que la victoria llegó con el esquema más reconocible sobre el campo. Aunque le dio unos minutos finales reparadores, Carlos Martínez fue el gran damnificado de la debacle ante el Granada y Zaldua, que acabó el partido de extremo, le sustituyó en el lateral diestro. Lo demás, lo esperado, con Mikel manteniéndose en el centro de la zaga, Markel como pivote único y la variante ofensiva del centro del campo, con Granero y Pardo por delante de él. Chory Castro, Canales y Vela formaron la línea más adelantada, con la habitual movilidad que le pide Moyes a sus atacantes.

Estando en juego sólo cuestiones estadísticas y anecdóticas, hay que agradecer que Rayo y Real saltaran al campo dispuestos a disputar el partido con seriedad y ofrecer al menos un buen espectáculo para cerrar la temporada. Se notó, eso sí, que la clasificación no era un problema para ninguno de los dos y que no había ninguna necesidad de volverse locos buscando la portería rival desde el primer minuto. De esa manera, no pasó nada significativo casi hasta el minuto 10, cuando De la Bella estuvo a punto de marcar en la portería de Rulli al enviar a córner un centro desde el flanco izquierdo del ataque rayista. En ese saque de esquina, el Rayo tuvo la mejor ocasión de la primera mitad, un espléndido testarazo de Bueno que repelió el larguero. Poco después, de nuevo Bueno estuvo cerca del gol en una jugada personal que Mikel acabó desbaratando y enviando a córner.

Como de costumbre, a la Real le costó mucho generar ocasiones de peligro ante la portería rival, y eso se vio con mucha claridad en el primer acto del encuentro. Pero esta vez, en cambio, sí hubo una efectividad casi absoluta y dos de las tres primeras llegadas de peligro acabaron en el fondo de la portería de Toño. Pasado el cuarto de hora, lo que despertó a la Real fue una de las subidas de Zaldua, menos insistentes que las de un De la Bella mejorado con respecto al  tono general de la temporada, a pesar de un error al comienzo de la segunda mitad en la que regaló una falta y se cargó con una justa amarilla por proteger mal un balón que no llegaba a salir. Morcillo cortó esa internada de Zaldua en busca ya del área con una aparatosa entrada que también le costó la amarilla. Canales lanzó directamente a puerta esa falta desde el pico derecho del área y Toño tuvo que enviarla a córner. Esa fue la ocasión clara de gol de la Real que no acabó dentro. Las dos siguientes sí lo harían.

El 0-1 llegó como consecuencia de la insistencia del Rayo de sacar el balón jugado desde atrás. Un error de su defensa en esas circunstancias es letal, y eso fue lo que sucedió. Canales robó el balón en la izquierda y no tuvo más que mandar el balón al centro del área, donde esperaba Vela. Con la única oposición de la salida a la desesperada de Toño, el mexicano no desperdició el regalo. Apenas dos minutos después, Pardo robó un balón en la frontal y aunque tenía posición de tiro desplegó su portentosa visión de juego para mandar un balón cruzado a Chory Castro, a lo que el uruguayo respondió conectando una formidable volea que el guardameta rayista ni siquiera pudo oler. A partir de ahí, todo lo que sucedió en la primera mitad lo hizo el Rayo, por lo que se podía intuir que el 0-2 no iba a ser el resultado al descanso.

A la media hora, un centro de Manucho desde la derecha lo encontró Bueno en el segundo palo y el balón salió repelido entre la mano de Rulli y la madera. Bueno tuvo otra gran ocasión a balón parado, pero su falta directa se marchó por muy poco a la izquierda de un guardameta realista que ahí no pudo más que hacer la estatua. El argentino sí tuvo que emplearse a fondo casi a continuación para sacar un disparo de Trashorras desde la frontal, pero la jugada continuó y Bueno ahí sí fue capaz, con justicia por pura insistencia, de enviar el balón al fondo de la portería realista para hacer el primero del Rayo y recortar distancias en el marcador. Era el minuto 42 y la Real estuvo a punto de suicidarse ante del descanso, con un error de Mikel González que él mismo subsanó.

De hecho, la Real respondió bien a ese nuevo escenario y en la segunda mitad salió decidida a buscar el tercero. Vela, Canales y Granero comenzaron a conectar mejor y con más inteligencia. Pero siempre fallaba el último pase. Bien por imprecisiones o por fueras de juego, la mejora en las combinaciones realistas no desembocó en ninguna ocasión de gol clara. El Rayo, en cambio, sí generaba peligro. O, por lo menos, inquietaba a la Real, porque sus opciones acabaron en reclamaciones. Bueno marcó, pero lo hizo en fuera de juego. Y un centro que rebotó en el cuerpo de Mikel González fue solicitado como mano, pero no lo fue. Lo curioso es que un error del árbitro facilitó el gol del empate. Zaldua envió despejó desde el suelo con la mano, y el árbitro, en lugar de señalar falta, dio córner. Y en ese saque de esquina, formidablemente ejecutado, empató el Rayo. El balón, peinado en el primer palo, llegó hasta el segundo para que Morcillo rematara con claridad.

Cuando más cerca parecía la Real de inquietar a Toño se encontró con ese empate. Pero su reacción fue espectacular, e incluso recordó a aquel equipo que finiquitaba partidos en pocos minutos. Y fue clave el movimiento de Moyes. Antes del empate había sustituido a Markel por Elustondo, y de hecho dejando a Pardo en una posición más de cuatro, pero el cambio decisivo fue el de Agirretxe por un Granero que hizo un enorme esfuerzo. El esquema de la Real volvió a ser el 4-2-3-1 de casi siempre. Y con sólo cuatro minutos en el campo, en el 73, Agirretxe marcó. En realidad, fue un nuevo error del Rayo, que dejó libre de marca a Chory para que sirviera el balón al delantero realista y este hiciera el 2-3. Apenas un minuto después, Elustondo conectó un rechace en la frontal del área y marcó un gran gol. La piña que formaron todos los realistas a su alrededor pareció dejar claro que este ha sido el último partido de Elustondo en la Real. No es mala forma de despedirse.

El partido quedó finiquitado con ese 2-4, aunque, y de nuevo hay que agradecerlo, tanto Real como Rayo mantuvieron el esfuerzo de buscar más. Fue el equipo txuri urdin el que más cerca estuvo de aumentar su renta, con ocasiones de Vela (que no acertó a picar la pelota para salvar la salida de Toño), de Canales (que presionó al portero rayista y estuvo a punto de aprovechar su error en el despeje), de Agirretxe (cuyo disparo desde la frontal fue manso a las manos de Toño) y de nuevo Canales, forzando en esta ocasión la mejor parada del guardameta rayista con su lanzamiento lejano. La temporada terminó con fiesta, porque jugar en Vallecas siempre es una fiesta independientemente del resultado, pero esa fiesta fue completa gracias a que la Real cumplió sus objetivos: ha sumado contra los 19 equipos de Primera, algo que sólo ha hecho el Barcelona, y ha conseguido no ser el peor equipo a domicilio del campeonato. Algo es algo. Y ahora, a trabajar que la próxima temporada no sea tan decepcionante como esta ya recién acabada.

viernes, mayo 22, 2015

PREVIA Rayo Vallecano - Real Sociedad. En el fútbol siempre hay objetivos

Este es el penalti que provocó el 1-0 de la pasada temporada.
En el fútbol siempre hay objetivos. La Real no tiene ninguno de los que se suelen considerar importantes antes de cerrar la liga ante el Rayo (sábado, 18.30 horas, Estadio de Vallecas, Canal + Liga y Gol TV), pero sí otros que tienen su trascendencia. Si no puntúa, el equipo txuri urdin será el peor a domicilio del campeonato, como mucho con los mismos puntos del colista y descendido Córdoba. Y si saca al menos un empate, podrá presumir de ser el único equipo junto al campeón, el Barcelona, de haber sumado contra todos sus 19 rivales. Pueden parecer objetivos banales, pero dado que la Real es un equipo que se deja llevar con demasiada facilidad cuando ya ha conseguido la salvación y no tiene suelos europeos, no hay más que ver el sonrojante 0-3 ante el Granada de hace sólo una semana, sería bueno que tuvieran claro que sí hay cosas en juego. Eso y, sobre todo, el respeto al escudo que lucirán en la camiseta los elegidos por David Moyes para despedir la Liga.

Rompiendo costumbres, para este último encuentro Moyes ha facilitado una lista de 20 jugadores. Viajan, por tanto, todos los disponibles del primer equipo, más los potrillos Snaz y Capilla, que ya estuvieron citados la pasada jornada, el primero todavía a la espera de debutar y el segundo dispuesto a jugar su tercer partido con el primer equipo. Regresan al grupo los tres sancionados de la pasada jornada, Rulli, Pardo y Granero. En la lista de bajas, a Zurutuza y Estrada se suma también Xabi Prieto, que pasa por el quirófano para solucionar sus molestias de tobillo y estar a punto para el comienzo de la próxima pretemporada. Los dos descartes, como es habitual, se conocerán prácticamente al mismo tiempo que el once inicial. Uno de los centrales será uno de ellos, y el otro es la incógnita que presenta la última lista de la campaña del técnico escocés.

Viendo los movimientos que hay en la convocatoria, por fuerza habrá novedades en el once de Moyes, aunque el escocés confirmara en su comparecencia ante la prensa que apostará por los jugadores del primer equipo y no por los potrillos, con lo que el equipo no tendrá un aspecto revolucionario. En principio, Rulli volverá a colocarse bajo los palos. En la defensa repetirán Carlos Martínez y De la Bella como laterales e Iñigo Martínez y Mikel González como centrales, pero nada se puede descartar, siendo Iñigo el único verdaderamente seguro. Por delante de ellos, Pardo jugará sin lugar a la duda, y la ausencia de Xabi Prieto invita a pensar que junto a él estará Markel y que Granero podría jugar más adelantado, aunque se juega el puesto con Chory Castro y Canales. Dos de ellos acompañarán a Vela en la línea de centrocampistas ofensivos. Y por delante de ellos habrá un nueve, siendo difícil aventurar si este será Finnbogason, como ha venido siendo en las últimas semanas, o Agirretxe.

La jornada no tiene mayor misterio clasificatorio. La Real terminará la temporada en la posición que ocupa, la duodécima que ahora mismo le dan sus 43 puntos. Su rival, el Rayo, es décimo con 49 y tampoco se juega nada, está a tres puntos de la séptima plaza pero los averages en caso de posibles empates no le dan opción alguna de lograr el billete europeo que daría en caso de victoria del Barcelona en la final de Copa. El equipo txuri urdin sí tiene el objetivo de no acabar la temporada como peor equipo a domicilio, sumando once puntos y una sola victoria, el 0-1 logrado precisamente en tierras madrileñas, en Getafe. Para ello está obligado a sumar más puntos que el Córdoba en su visita al Eibar. El equipo de Moyes no ha llegado bien al tramo final de la Liga, sólo ha ganado uno de los últimos nueve partidos y lleva dos derrotas consecutivas. El Rayo ha ganado ocho de los 18 partidos jugados en su estadio y acumula cuatro jornadas sin perder, sumando ocho de doce puntos posibles. La última de sus ocho derrotas en Vallecas fue el 0-2 ante el Real Madrid de la jornada 30.

Rayo Vallecano y Real Sociedad han jugado un partido liguero en 18 ocasiones y la barriada madrileña, un escenario formidable para la afición realista, nunca ha sido en cambio un buen escenario para el equipo txuri urdin. En Primera han sido quince los encuentros, con un balance claramente favorable a los vallecanos, que ganaron nueve de ellos. La Real sólo arrancó tres victorias y otros tantos empates. El triunfo más claro fue el 0-4 de la temporada 1978-1979, con dos goles de Satrústegui y uno de Idígoras y López Ufarte. La mayor goleada sufrida es el 4-0 de a temporada 2011-2012. En Segunda División sí hay igualdad absoluta: tres partidos, una victoria para cada equipo (0-1 para la Real en la temporada 1966-1967, en el primer duelo entre ambos equipos, y 4-1 para el Rayo en la 2008-2009) y un empate (3-3 en la 2009-2010). Siempre que la Real ha marcado dos o más goles ha sacado al menos un punto de Vallecas, siempre los tres si esa circunstancia se ha dado en Primera División.

La pasada campaña, la 2013-2014, la Real cayó derrotada por 1-0, en un partido horrible que marcó el punto más bajo de la temporada para el equipo de Jagoba Arrasate. La ínfima calidad del fútbol desplegado por ambos conjuntos no impidió que hubiera algunas ocasiones claras. En la primera mitad, de hecho, el Rayo estrelló dos balones en la madera de la portería de Bravo. En la segunda mitad fue la Real el equipo que asumió el mando del partido, con muy poco fútbol eso sí, y debió marcar en una ocasión clarísima para Agirretxe, que mando el balón fuera con el guardameta rayista, Rubén, lejos de su marco. La Real pagó cara su falta de ambición cuando en el último minuto Estrada Fernández imaginó un penalti de Bravo en una jugada en la que el chileno pareció no tocar a Jonathan Viera. El mismo atacante rayista transformó el penalti con seguridad y provocó que Arrasate, ya en el descuento, agotara los dos cambios que le faltaban por hacer, por supuesto ya sin tiempo para evitar la derrota.

domingo, mayo 17, 2015

REAL SOCIEDAD 0 - GRANADA 3 Una bochornosa deshonra

Otro horrible partido de Finnbogason.
No hay manera de entender a la Real, que siempre es capaz de empeorar la más negativa de las sensaciones. Cuando daba la impresión de llegar al final de la temporada generando algo de ilusión de cara a la próxima, despide la Liga en Anoeta con una actuación lamentable, una bochornosa deshonra al escudo, a la camiseta, a la historia del club y hasta al mismo torneo que está disputando, que ha adulterado con su desidia, perjudicando entre otros al Eibar. El Granada aprovechó la tristísima actuación de la Real para acabar goleando en su primera victoria en Anoeta, 0-3 nada menos y casi sin despeinarse, gracias a una segunda parte sonrojante de los pupilos de David Moyes, que tendrá que haber tomado buena nota de la paupérrima respuesta que le han dado sus jugadores ante un reto tan nimio como superar al Granada en Anoeta. Porque el rival ni siquiera salió con la intensidad que requiere una final. Simplemente aprovechó la dejadez realista con el paso de los minutos. Sin excusa, sin paliativos, una jornada patética.

Antes de que llegara el bochorno de los últimos minutos, si había un punto de interés era ver cómo iba a resolver Moyes la gran cantidad de bajas en el centro del campo. Su respuesta, la más ofensiva posible, con Markel en la contención y cinco hombres de corte más ofensivo: Xabi Prieto como el jugador con más obligaciones de contención, Canales, Chory Castro, Vela y Finnbogason, a quien el técnico escocés ha querido dar una gran cantidad de oportunidades por delante de Agirretxe en el tramo final de la temporada. Pero ni así hubo claridad en ataque. De los jugadores que acaban contrato, sólo Zubikarai comenzó el partido sobre el césped. Elustondo lo hizo en el banquillo y ni siquiera acabó jugando. Ansotegi y Estrada, que además cierra la temporada más lamentable de su carrera con una lesión, directamente en la grada. Y hasta tres potrillos se colaron finalmente en la convocatoria, el meta Bardají, Eneko Capilla y, por primera vez, Sanz.

Fue fácil sentir que la Real no tenía ya nada en juego ya desde el arranque del partido, porque su ritmo de juego encontró en los primeros minutos una calma nada habitual. Su presión, sin ser nada del otro mundo, parecía efectiva, lo que no dejó de ser una sorpresa sabiendo que el Granada sí se estaba jugando la permanencia. El único susto en el primer cuarto de hora lo solventó Xabi Prieto con un agarrón a Lass en el borde del área que le costó una justa tarjeta amarilla. En ataque, la Real encontró una movilidad espléndida. Sus laterales se convirtieron casi en extremos y eso, junto al ofensivo centro del campo que dispuso Moyes, daba una superioridad continua a los realistas y eso hacía que el balón rondara el área de Roberto. Canales y Chory estaba muy activos y Vela con muchas ganas de marcar la diferencia. Suyas fueron las dos primeras tentativas, la primera un disparo muy flojo desde la posición que más le gusta al mexicano para conectar sus disparos de rosca y el segundo, fuera aunque más peligroso, tras un  gran servicio de Canales.

La tranquilidad que reinaba en el partido en el primer tercio, que el Granada sólo interrumpió con un disparo de Lass que se fue al lateral de la red, la rompió el árbitro, demostrando que con algo en juego o no, con un rival grande o con uno pequeño, con trascendencia en el resultado o sin ella, es muy fácil pitar en Anoeta. Estrada Fernández no quiso amonestar a Javi Márquez por un agarrón clamoroso a Chory Castro, se hizo el sueco junto a su linier cuando a Finnbogason le golpearon dentro del área al hacer un desmaque y concedió la ocasión más clara del Granada, bien solventada por Carlos Martínez, al no señalar un fuera de juego meridianamente claro. Con todos estos barullos, el Granada se metió algo más en el partido. Lass empezó a tomar protagonismo y Carlos Martínez no encontraba la manera de pararle ni la ayuda de sus compañeros. Rochina estuvo a punto de marcar en una de esas jugadas, pero su disparo se marchó a córner. La Real opuso una buena falta de Canales que obligó a Roberto primero e Iturra después a despejar como pudieron, y un disparo de Chory Castro que también se topó con el guardameta visitante.

Con el paso de los minutos, la Real se fue marchando paulatinamente del partido, comenzaron las pérdidas de balón en el centro del campo, e incluso hubo algunos pitos de impaciencia en la grada. Aunque el Granada no apretaba en esos momentos, no era más que el preludio de la debacle que se vivió en la segunda mitad. Antes de eso, en otra de las asombrosas faltas que Estrada Fernández se inventó en contra de la Real, Piti colgó el balón sobre el área, Mainz la rozó con la cabeza y Zubikarai demostró con una espléndida intervención que los reflejos bajo los palos son su punto fuerte. Salvo alguna que otra combinación no llegaron a convertirse en ocasiones, sólo en el mencionado disparo de Vela, esa estirada de Eñaut fue la única acción de mérito que ofrecieron los jugadores realistas en todo el partido, aunque ni siquiera sirvió para que el guardameta realista pudiera quedarse con un buen recuerdo de su último partido en Anoeta.

No hicieron falta más que cinco minutos de la segunda mitad para ver que la Real se había ido por completo del partido, que su defensa se había transformado en una nimia oposición al Granada y que sus jugadas ofensivas morían todas en centros imposible, sobre todo de Carlos Martínez y De la Bella. Y por eso la necesidad del Granada hacía que el 0-1 fuera cuestión de tiempo. Con todo, ese gol tardó en llegar casi media hora, unos 30 minutos bastante aburridos, en los que sólo uno de esos centros horribles del lateral diestro realista se estrelló sin querer en la escuadra, una falta desde la banda botada por Canales la despejó con apuros Roberto, con la cara en realidad, y Piti mandó a las nubes la mejor ocasión de los locales. Incluso con su pobre actuación, la Real tendría que haber superado al Granada. Moyes se cansó de otra actuación para olvidar de Finnbogason y le sacó del campo en el minuto 62, pero Agirretxe apenas entró en contacto con el balón porque su entrada en el campo coincidió con los minutos en los que se diluyó la Real.

Lo curioso es que el primer gol del Granada llegó cuando ya menos se esperaba. Sus pobres ataques no conseguían inquietar a Zubikarai, y de repente los de Sandoval se sacaron de la manga una espléndida jugada que desarboló a una defensa realista que, en todo caso, no se resistió demasiado. El Arabi convirtió en gol el buen pase de Rochina y puso, en el minuto 72, la primera piedra de la debacle realista. La segunda llegó cinco minutos después, cuando un disparo de Ibáñez rebotó en la pierna de De la Bella y cogió una parábola imposible para Zubikarai. Moyes dio claramente por perdido el partido y dio unos minutos más a Eneko Capilla, que entró al campo por Carlos Martínez. El escocés ni siquiera quiso hacer el tercer cambio, sabedor de que cuanto antes se acabara el partido, mucho mejor. Pero dio tiempo a que la derrota fuera además terriblemente sangrante. Rochina marcó desde 40 metros después de robar un balón a un equipo realista desconcertado y aprovechando la posición adelantada pero correcta de Zubikarai.

Anoeta despidió a la Real con una sonora pitada, un merecidísimo reproche a una actuación paupérrima. Cierto que la clasificación europea era ya matemáticamente imposible y que la permanencia ya era un hecho, pero habría que desterrar expresiones como que ya no había nada en juego, porque los realistas, únicos en su especie, se lo creen y se dejan llevar. Y es que la Real ha emborronado una buena segunda vuelta en casa con una goleada inaceptable. Ha firmado ya su puesto final en la Liga, el duodécimo, porque el equipo que le precede en la tabla, el Celta, ya le saca cinco puntos, y el que le sigue, el Elche, tiene tres menos y el average perdido con los realistas por aquel ya olvidado hat trick de Vela en Anoeta. Y ojo, que la despedida puede ser de órdago. Si el habitualmente valiente Rayo Vallecano se encuentra dentro de una semana una Real tan displicente, serán dos las goleadas con las que los de Moyes despedirán la temporada. Eso tendría que ser inaceptable, pero tampoco es una novedad en la Real. Así de triste, así de cierto.

sábado, mayo 16, 2015

PREVIA Real Sociedad - Granada. Anoeta despide un curso decepcionante

Vela marcó ante el Granada en el 1-1 de la pasada temporada.
La Real jugará ante el Granada el último partido en su estadio de esta Liga (domingo, 19.00 horas, Anoeta, Canal + Liga y Gol TV), cerrando así un curso que ha resultado decepcionante. No hay alicientes clasificatorios para los realistas más que el apuntado por David Moyes, acabar la Liga entre los diez primeros, y tampoco será un partido de despedidas claras debido a que el club todavía no ha comunicado qué sucederá con los jugadores que finalizan contrato. Hay otro objetivo más, acabar la segunda vuelta sin conocer la derrota en Anoeta. E incluso, para quienes presten atención a ese detalle, una victoria realista ayudaría al Eibar, inmerso en la lucha por la permanencia con el Granada como uno de sus rivales. Pero en realidad lo más interesante para el aficionado txuri urdin, despedidas aparte, será ver cómo solventa Moyes la ausencia de casi todos sus centrocampistas y si hay alguna oportunidad para jugadores del Sanse.

Contando incluso con Estrada, Moyes sólo cuenta con 17 jugadores del primer equipo, pero siguiendo la costumbre habrá que esperar hasta poco antes de comenzar el partido para saber cómo completa la convocatoria. El partido del Camp Nou dejó tres sancionado, Rulli, Pardo y Granero, a quienes se suma Zurutuza, ya operado y de baja hasta el arranque de la próxima pretemporada. Por lo tanto, habrá al menos un jugador del filial, que tiene que ser el portero suplente, en la lista para afrontar el último partido de la temporada en Anoeta. En todo caso, el enorme déficit de centrocampistas podría llevar a Moyes a incluir algún potrillo más y dejar fuera a algún integrante de la primera plantilla. Los jugadores que terminan contrato son el ya mencionado Estrada, Zubikarai, Ansotegi y Elustondo. En principio, parece que sólo el central seguiría en el equipo, con lo que será importante ver los gestos de los otros tres para tener algo más de información sobre su futuro.

La suspensión de Rulli permitirá a Zubikarai jugar el que podría ser su último partido en la Real. Por delante de él, en principio repetirían Iñigo Martínez y Mikel González como centrales tras su espléndido partido en el Camp Nou, y probablemente también sigan en el once Carlos Martínez y De la Bella como laterales. Moyes habló de la posibilidad de cambiar la forma de jugar, con lo que tiene dos opciones en el centro del campo. La primera es apostar por un doble pivote mal considerado, el que forman Markel y Elustondo. La segunda, dejar a Markel como único medio de contención y colocar una muy ofensiva línea de mediapuntas con Vela, Xabi Prieto, Canales y Chory. En la primera opción, uno de los cuatro citados se quedaría en el banquillo. Finnbogason en principio cuenta con más opciones que Agirretxe para ser el punta. Una tercera vía sería apostar por la cantera, por ejemplo con Eneko Capilla, que ya debutó con el primer equipo ante el Levante.

Ya sin opciones matemáticas de alcanzar la séptima plaza, la Real quiere eso sí despedir la temporada en Anoeta con una victoria. El equipo txuri urdin es duodécimo con 43 puntos, y ya sólo podría llegar a ser octavo si todos los resultados le favoreciesen. Su rival, el Granada, está en la decimoctava posición con 31, los mismos que tiene el equipo que le precede fuera del descenso, el Deportivo, y el que le sigue, el Eibar. Si la Real vence, se garantizará ser el séptimo equipo de la Liga como local, y si el Villarreal no gana al Málaga sería el sexto. También busca cerrar una segunda vuelta sin caer en Anoeta, donde ha sumado cinco victorias y tres empates desde que el Rayo salió de allí con los tres puntos. El Granada es el peor equipo a domicilio del torneo, sólo ha sumado diez puntos, con dos victorias y cuatro empates, y es, con diferencia, el más goleado lejos de su campo con 47 tantos en 18 partidos, una media de 2,6 por encuentro. Eso sí, el equipo andaluz viene de ganar dos partidos seguidos que le han devuelto la ilusión por la permanencia.

Han sido 22 los enfrentamientos entre Real Sociedad y Granada en Primera, en Segunda y en promociones, y el equipo andaluz sólo ha ganado dos veces en San Sebastián. En la máxima categoría han sido 17 los encuentros jugados, con doce victorias realistas, cuatro empates y un triunfo visitante, el 0-2 de la temporada 1973-1974. La mayor goleada realista es el 5-1 de la campaña 1968-1969, con dos goles de Urtiaga y tres de Arzak. En Segunda son tres los partidos disputados, con un triunfo (igualando la máxima goleada en Primera, 5-1, en la 1948-1949) y dos empates. Además, ha habido dos enfrentamientos en promociones. En la campaña 1954-1955 jugaron por la permanencia de la Real y el cuadro txuri urdin logró su mayor victoria ante el Granada, 6-1, con dos goles de Saraqueta, uno de Zubillaga y tres de Igoa, y en la 1940-1941 jugaron por el ascenso y los granadinos consiguieron la que entonces era su primera victoria en tierras donostiarras, 1-2. El Granada no ha ganado en Anoeta, pero suma dos empates consecutivos.

El último de esos dos empates fue la pasada campaña, la 2013-2014, cuando la Liga, como ahora, estaba tocando a su fin, entonces en la jornada 36 y con una Real desinflándose a marchas forzadas. Y eso que el equipo de Jagoba Arrasate hizo un buen partido, generó gran cantidad de ocasiones de gol y mereció con creces la victoria. Pero pagó de la forma más cruel su incapacidad para cerrar los partidos. La Real dominó en el primer cuarto y el Granada buscó sus opciones a partir del minuto 20. A pesar de las muchas llegadas de ambos, se llegó con el 0-0 al descanso. En tres minutos, Teixeira Vitienes expulsó primero a Recio por doble amarilla y después a Mikel González por roja directa. El gol de la Real llegó a doce minutos del final en una espléndida jugada, con asistencia de De la Bella y preciosa volea de Vela. El partido parecía ganado, pero ese fue el error de la Real. Y el empate llegó en el descuento, cuando Ighalo aprovechó su posición en fuera de juego para marcar sin que el árbitro lo anulase. Empate injusto, pero empate al fin y al cabo.

sábado, mayo 09, 2015

BACRCELONA 2 - REAL SOCIEDAD 0 Apuesten por la Real la próxima temporada

El gran partido de Rulli no fue suficiente para puntuar.
La Real volvió a caer en el Camp Nou por 17ª vez consecutiva, por 2-0, pero en esta ocasión no hizo el ridículo. No vendió el partido antes de que se jugara. No se dejó intimidar por la exhibición del Barcelona del pasado miércoles ante el Bayer de Munich. No se dejó deslumbrar por el brillo del escenario y de su rival. E incluso hizo que el Barcelona viera el partido en peligro, incluso después de abrir el marcador 50 minutos después de que el encuentro comenzara. Puede parecer una tontería o una forma liviana de analizar una derrota, pero David Moyes puso hoy la primera piedra de la próxima victoria de la Real en el Camp Nou. Apuesten por la Real la próxima temporada, sobre todo si Rulli sigue siendo su portero, porque es posible que el equipo txuri urdin haga valer esa confianza. Esta vez sí se la mereció. Ha aprendido a competir en ese escenario de terror en que la historia y el presente han convertido el coliseo blaugrana para la Real. Y por eso, el siguiente paso es puntuar.

No hubo apenas sorpresas en el once de Moyes. Como era evidente, plantó a su equipo en el Camp Nou sin delantero centro, con un 4-4-2 formado con un centro del campo trabajador y a ratos incluso presionante que formaron Markel y Pardo por el centro y Xabi Prieto y Granero como interiores. Tras su no demasiado aclarada ausencia la pasada semana, Canales volvió al once para desplegarse en ataque junto a Vela. Y quizá lo más sorprendente fue que Carlos Martínez fue el lateral diestro. Es verdad que jugar sin sus nueves nunca le ha dado resultado a la Real, y esta no fue una excepción, pero si hay un entrenador que parece estar encontrando fórmulas para que sí lo haga ese es David Moyes. Hay que retroceder hasta 2007 para encontrar un partido en el Camp Nou en el que la Real llegara al descanso sin encajar un gol, y eso, por mucho que el Barcelona jugara a un ritmo mucho más lento que en el partido de ida de las semifinales de la Champions ante el Bayer, fue mérito del equipo txuri urdin.

La fórmula, además, era clara y los jugadores que Moyes desplegó sobre el césped la ejecutaron con acierto, con un trabajo encomiable y con una pareja de centrales imperial. Con el Barça en posiciones defensivas, presión elevada. Con el equipo blaugrana ya en campo txuri urdin, defensa lo más lejos posible de Rulli. Y arriba, combinaciones con la mayor velocidad posible. El primer efecto de ese despliegue fue que el equipo de Luis Enrique se vio obligado a buscar muchos balones largos. El segundo, a pesar de que a la Real le sigue faltando un instinto matador capaz de generar ocasiones claras de gol, que el peligro rondó el área de Bravo mucho más que en anteriores visitas de la Real a este escenario. De hecho, fueron los realistas los primeros en buscar la portería rival, sin demasiado instinto matador, con un cabezazo de Xabi Prieto en un córner botado al primer palo y que no inquietó demasiado a Bravo. A continuación, Vela pudo dejar solo a Granero pero su endeble pase lo interceptó la defensa. Y a Markel le taponaron un disparo que podía haber llevado mucho peligro.

Ahí, poco a poco y sin demasiado ritmo en un primer momento, el Barcelona empezó a despertar y a llevar el partido a su terreno. Pero también emergió la figura del mejor realista del curso, Gerónimo Rulli. Con el paso de los minutos, acabó frenando al Barcelona en la primera mitad con tres paradas de categoría. Primero sacando un cabezazo bombeado de Messi, después sacando un disparo a bocajarro de Neymar después de que Carlos Martínez fallara en el despeje por alto y finalmente en una clara oportunidad de Piqué. Tuvo más opciones el Barcelona, con una dejada de cabeza de Luis Suárez que se paseó por delante de la línea de gol sin que nadie fuera capaz de rematar, con un heroico bloqueo con el cuerpo de Mikel González a disparo de Rafinha y con un disparo de Alves desde la frontal que no cogió portería. Los últimos minutos del primer tiempo, de hecho, fueron de mucho sufrimiento para la Real y llegar al descanso con el marcador igualado fue la mejor de las noticias.

Sin que el Barça acertara a desarbolar el entramado defensivo de Moyes y ante la espléndida actuación de Rulli, la noticia más negativa que dejó la primera parte fue el excesivo celo con el que Iglesias Villanueva castigo las no demasiadas faltas de la Real hasta con tres tarjetas amarillas que sacó casi sin solución de continuidad y con apenas seis faltas cometidas por el cuadro realista. Primero Granero, después de la Bella y más tarde Markel quedaron hipotecados antes del descanso. En la segunda parte, Pardo y Rulli se sumaron a la lista de amonestados por obra y gracia de un Iglesias Villanueva que, sin influencia en el resultado, sí tuvo ese tufillo casero que resulta tan molesto en escenarios grandes. Tan malo es, que hizo uso de la compensión como arma en una jugada en la que no amonestó a Mikel porque en la continuación de la jugada, tras la ley de la ventaja, no quiso hacer lo mismo con Bartra ,en dos jugadas claras de amarilla. El peaje fue alto, porque Rulli, Pardo y Granero tendrán un partido de sanción.

En cualquier caso, la Real llegó al descanso con el 0-0 inicial y, asumiendo que el mejor realista era Rulli, fue merecido. Esa es la mejor noticia. La Real estaba dando la cara y conseguía premio. Pero el Barcelona salió en la segunda mitad dispuesto a solventar el encuentro y lo encarrilló con algo de suerte. Rulli sacó primero un cabezazo de Bartra que buscaba la escuadra, en uno de los cuatro córners consecutivos que forzó el equipo blaugrana. Después fue Iñigo Martínez, brutal partido el suyo, el que bloqueó espectacularmente un disparo de Luis Suárez. Y a la tercera, con sólo cinco minutos jugados de la reanudación, fue la vencida para el conjunto culé. Con suerte, sí. La del campeón, seguramente, salvo que el Atlético de Madrid diga lo contrario la semana que viene ante el Barcelona. Un centro desde la derecha lo peinó Mikel González para evitar que rematara Piqué y el balón cayó manso y perfecto para que Neymar lo empujara a gol. Pura mala suerte la de la Real en esa jugada.

Logrado el preciado tesoro del gol, el Barcelona pareció conformarse con el 1-0 y fió las posibilidades de lograr el 2-0 a jugadas veloces de su tridente ofensivo, que estuvo siempre muy bien defendido, incluso con cierto sufrimiento para los laterales. Y poco a poco la Real se dio cuenta de que puntuar no estaba tan lejos, a sólo un gol. Xabi Prieto tomó el mando del equipo, con una presencia que apenas ha dejado ver a lo largo de la temporada y que tanto necesita el conjunto txuri urdin, y se encargó de organizar junto a Pardo las salidas desde atrás. En una de ellas metió un buen balón buscando a Vela, pero Bravo estuvo atento y salió para atajar el esférico. Rulli puso el único lunar en su actuación en la jugada absurda del partido. Trató de proteger un balón que no parecía tener fuerza suficiente para marcharse por la línea de fondo, y Neymar se lo arrebató, forzando el córner. El guardameta obstaculizó el saque rápido y vio la amarilla. Iglesias Villanueva, por cierto, con tanto afán de amonestar a los realistas, impidió así que el Barça armara una ventajosa jugada sin portero.

Fue el último momento de duda de la Real, que, por sorprendente que pueda parecer viendo sus últimas actuaciones en el Camp Nou, se fue a buscar sus opciones. Moyes quiso que el plan, en todo caso, se mantuviera. Sus cambios fueron de piezas, pero no de esquema. Sacó del campo primero a Canales y puso sobre el césped a Chory Castro, y después retiró a Vela para dar entrada a Finnbogason. Los cambios del escocés, no obstante, no surtieron efecto porque la Real no pudo conectar con sus dos nuevos atacantes en ningún momento, y no necesariamente por su culpa, porque de sobra es sabido que al conjunto realista le cuesta un mundo generar auténtico peligro. Pero el Camp Nou sí veía factible que la Real le diera un susto. Luis Enrique también, y por eso colocó a Busquets sobre el campo en lugar de Bartra y dejando a Mascherano como central. El cambio fue conservador y eso, de nuevo, es mérito también de la Real. Pero en su debe, lo de siempre: ocasiones de gol claras, en realidad, ninguna.

Pardo trató de conectar un disparo desde la frontal, pero fue bloqueado y el balón salió disparado con una parábola hacia arriba pero muy fácil para Bravo. Eso y un inocente disparo de Finnbogason fueron las únicas llegadas de cierta claridad. Sorprendió que Moyes no tuviera muy claro qué más hacer, que Yuri recibiera instrucciones para no llegar a salir y que su tercer cambio fuera la entrada de Elustondo, cuando apenas quedaba ya un minuto del descuento, y cuyo único efecto fue permitir que el Camp Nou pudiera silbar a Granero por su pasado madridista. En un partido tan físico, el tercer cambio tendría que haber llegado antes, pero el de Barcelona ha sido un claro ejemplo de que la plantilla con la que ha tenido que trabajar Moyes es demasiado corta. El caso es que el Barcelona sí generaba ocasiones, incluso cuando no tenía el dominio del partido. Messi pudo marcar, pero se encontró con el portero con el que debe compartir camiseta en la selección argentina, y Pedro sí consiguió marcar el definitivo 2-0, de chilena, aprovechando un rebote en una jugada a la contra en la que el Barcelona tenía superioridad.

Con esta derrota, y haya o no huelga, la temporada ha terminado para la Real porque la séptima plaza es ya inalcanzable y sólo queda la opción de maquillar algo más la situación clasificatoria en los dos partidos partidos finales, ante un Granada que lucha por la salvación y un Rayo que está la misma zona tibia que el equipo txuri urdin. Pero la lectura de esta visita al Camp Nou, lejos de ser melancólica, ha de ser optimista. La Real, por primera vez en muchos años, ha dado la cara en este escenario. Y lo ha hecho con un eje clarísimo de categoría, el que forman el poderío de Rulli, la fortaleza de Iñigo Martínez, el talento de Pardo y la estrella de Vela. La Real ha aprendido, está aprendiendo, y eso invita a pensar que, con una pizca de confianza y un acierto en la confección de la próxima plantilla, las alegrías no están muy lejanas. Y por qué no pensar en una victoria en el Camp Nou en la próxima temporada. Pese a la derrota, la Real de esta jornada se ha ganado esa confianza para el futuro.

viernes, mayo 08, 2015

PREVIA Barcelona - Real Sociedad. ¿Juez de la Liga?

Iñigo Martínez tratará de nuevo de frenar a Messi.
Quién le iba a decir a la Real que el calendario le guardaba una caprichosa sorpresa para la jornada 36. Y es que su visita al Barcelona (sábado, 18.00 horas, Camp Nou, Canal + Liga y Gol TV) puede resultar decisiva para decidir al campeón de la Liga. Para que el partido tenga influencia en esa batalla es obviamente imprescindible que el equipo txuri urdin puntúe en el que es de largo el peor de los escenarios para los realistas, que visita eso sí entre dos partidos de semifinales de Champions para el Barça, y que después el Real Madrid aproveche esa hipotética gesta de los de David Moyes. Sus muchachos tendrán que dar la cara ante un rival de los de la zona noble de la Liga, que han perdido en Anoeta pero ante los que la Real, paupérrima como visitante durante todo el campeonato, no ha sido capaz de alcanzar un nivel decente como visitante. Y tendrá que sacudirse la sensación de que la temporada ha llegado ya a su fin en una última cita de importancia en la que, paradójicamente, siguen en juego las últimas opciones de pelear por una séptima plaza que matemáticamente es posible aunque prácticamente imposible de alcanzar.

Sorprende que Moyes haya decidido ocultar la convocatoria también para este partido debido a que no hay mucho margen para la elección, algo que sólo se entendería si hubiera algún que otro jugador del Sanse entre los 18 elegidos, por mucho que no parezca probable si tenemos en cuenta que el filial viaja a Madrid para sellar la permanencia en Segunda B. Del primer equipo, es conocida la baja de Zurutuza, operado ya y con el regreso previsto para el inicio de la próxima temporada, y hay que contar ya también con la ausencia de Pablo Hervías, cedido para el final de la Liga a Osasuna. De esta manera, y dado que el Comité de Apelación perdonó la injusta expulsión de Mikel González en San Mamés por no hacer penalti alguno, sólo habría que descartar a dos jugador, y todas las papeletas para ser uno de ellos las tiene Dani Estrada, que vive sus últimas semanas en la Real salvo sorpresa mayúscula. El otro es la única incógnita de la lista, y probablemente sea uno de los centrales.

Es complicado, una vez más, avanzar el once inicial que Moyes presentará en el Camp Nou. Lo que se puede dar por seguro es que Rulli estará bajo palos, que Iñigo Martínez y el perdonado Mikel González serán los centrales y que, muy probablemente, se jugará de nuevo sin delantero centro, dejando a Vela como jugador más adelantado. Se puede intuir que los laterales serán Zaldua y De la Bella, pero no se puede descartar ni a Carlos Martínez ni a Yuri. Parece lógico que dos de los centrocampistas sean Markel y Pardo, y las dudas sobre el resto dependen del sistema que escoja Moyes para enfrentarse al Barça. La teoría es que, con Agirretxe y Finnbogason en el banquillo, Canales (que volvería tras su ausencia de la pasada convocatoria y sin que Moyes haya querido explicar las razones), Granero, Chory Castro y Xabi Prieto se jugarían tres posiciones. En realidad, da la impresión de que sólo hay una en juego, por la que optarían Canales y Chory.

La Real es undécima, con 43 puntos. La séptima plaza, último objetivo antes de que la temporada se acabe, está a cinco puntos. Parece imposible con sólo nueve en juego y nadie parece estar pensando en ello, pero las matemáticas todavía dan opciones. El Barcelona es líder de la competición con 87 puntos, el doble de los que tiene el cuadro txuri urdin, con dos puntos de ventaja sobre su único perseguidor posible, el Real Madrid. La Real sigue entre los peores conjuntos de la categoría a domicilio, con 11 puntos y una única victoria lejos de Anoeta, el 0-1 en Getafe. Sólo el Granada, con 10, ha sumado menos lejos de su propio campo. El Barcelona, a pesar de su liderato, no es el mejor equipo como local, pero tiene unos números espectaculares: quince victorias y dos derrotas, ambas por 0-1 ante el Celta y el Málaga. Eso sí, el conjunto blaugrana lleva once partidos sin perder, en los que ha sumado diez victorias y un empate (a dos en Sevilla). La Real rompió ante el Levante una racha de cinco partidos sin ganar, pero ya acumula tres sin perder, con cinco puntos de nueve posibles.

Con la historia en la mano, la Real está llamada a sufrir mucho. Ha jugado 67 partidos de Liga en Barcelona, todos ellos en Primera, y sólo ha vencido en tres y empatado en siete, con la contundente cifra de 57 derrotas. Siempre que la Real marcó tres goles, ganó en el Camp Nou: 1-3 en la temporada 1978-1979 (tantos de Satrústegui, Idígoras y Zamora), 2-3 en la 1985-1986 (dos de Zamora y uno de Gajate) y 1-3 en la 1990-1991 (Atkinson y dos de Aldridge). La mayor goleada sufrida por el conjunto txuri urdin es el 8-2 de la campaña 1950-1951. De la última victoria de la Real están a punto de cumplirse 24 años, pero del último empate ya han pasado dos décadas, fue el 1-1, gol de Imaz, de la 1994-1995. Desde entonces, el Camp Nou ha visto 16 victorias consecutivas del Barcelona sobre la Real, sólo interrumpidas por los tres años que el cuadro realista estuvo en Segunda. La Real, eso sí, lleva tres años seguidos marcando un gol en Barcelona, algo que sólo había conseguido una vez en su historia, entre la 1988-1989 y la 1990-1991.

El partido de la pasada campaña, la 2013-2014, no tuvo historia desde antes de comenzar. Jagoba Arrasate aprovechó que la visita al Camp Nou llegó en partido entre semana y que todavía había Champions para rotar y dar tanto descanso a sus jugadores que incluso Sangalli, Cadamuro, Estrada o Ros fueron titulares. Por si había alguna duda sobre las facilidades que iba a dar la Real, Neymar adelantó al Barcelona en el minuto 4, en una jugada terriblemente defendida. Y apenas tres minutos después Messi hizo el 2-0 aprovechando otro error de la zaga realista. Y para completar un arranque aciago, a los 20 minutos Prieto se marchaba lesionado y casi en la siguiente jugada Busquets hacía el 3-0 con un disparo desde la frontal. En la segunda mitad, una de las pocas acciones positivas de la Real en todo el partido acabó con el gol de De la Bella, pero nadie pensó en la remontada. A menos de un cuarto del final, Bartra sumó el 4-1 definitivo.

martes, mayo 05, 2015

El Camp Nou, el último gran reto

Pasillo en la 1990-1991 y después la última victoria en el Camp Nou.
Si la Real de nuestros días tiene todavía un último gran reto al que hacer frente, ese es el Camp Nou, un escenario en el que no ha logrado cuajar ninguna actuación mínimamente decente. Hay campos en los que el conjunto txuri urdin tiene números muy negativos, pero visitar el del Barcelona obliga a afrontar unas cifras apabullantes. Los realistas se han medido al Barça en partido de Liga disputado en la Ciudad Condal en 67 ocasiones y ha perdido en nada menos que 57 de ellas, sumando únicamente siete empates y tres victorias. Del último triunfo están a punto de cumplirse 24 años, pues fue el 18 de mayo de 1991 cuando la Real venció por 1-3 a un Barcelona al que acababa de hacer pasillo como campeón de Liga con un gol de Atkinson y dos de Aldridge. Los otros dos triunfos en suelo barcelonés fueron el 1-3 de la campaña 1978-1979, con tantos de Satrústegui, Idígoras y Zamora, y el 2-3 de la 1985-1986, con dos goles de Zamora y uno de Gajate.

Los datos que convierten las visitas de la Real al Barcelona en afrentas anuales no se quedan ahí, en los términos más generales. Si hablamos de los goles marcados y encajados, el resultado es igualmente deplorable. El cuadro realista ha encajado en esos 67 partidos un total de 174 goles, una media de 2,6 tantos por encuentro, y solamente consiguió salir de Las Corts o del Camp Nou sin recoger el balón del fondo de su portería en cuatro ocasiones, en los cuatro empates a cero que cosechó en las temporadas, 1967-1968, 1968-1969, 1979-1980 y 1983-1984. Como la última vez que dejó su portería a cero fue entonces, eso supone que la Real ha encajado al menos un gol en los últimos 27 partidos en el Camp Nou. Más contundente aún, sólo ha conseguido marcar allí 38 goles, lo que da una pobrísima media de 0,5 tantos por encuentro, algo lógico si tenemos en cuenta que no logró gol en nada menos que 42 de esas 67 visitas. Y nunca ha sido capaz de marcar en más de tres temporadas consecutivas, lo hizo entre las campañas 1988-1989 y 1990-1991 (4-1, 2-2 y 1-3) y 2011-2012 y 2013-2014 (2-1, 5-1 y 4-1).

Ese, de hecho, es el único dato positivo que puede encontrar en los últimos años porque la estadística se oscurece aún más si nos ceñimos al periodo posterior a sus últimas gestas en el Camp Nou. De la última victoria, como ya se ha dicho, han pasado 24 años. Y del último empate se cumplieron en abril 20 años. Fue el 1-1 de la temporada 1994-1995, con un gol de Imaz en las postrimerías del encuentro. Desde entonces, la Real acumula nada menos que 16 derrotas consecutivas. En esos 16 encuentros, ha encajado 45 goles (2,8 de media) y sólo ha llegado a responder con ocho (0,5 por partido). Ni siquiera los equipos realistas que destacaron en la clasificación en las dos últimas décadas pudieron sacar algo positivo del Camp Nou: ni la Real de Bernd Krauss que fue tercera en la 1997-1998 (3-0), ni la de Raynald Denoueix que mereció ganar la Liga en la 2002-2003 (2-1) ni tampoco la de Philippe Montanier que llegó a la Champions en la 2012-2013 (5-1).

Y aún más. Sólo tres de los jugadores que visten ahora mismo la camiseta de la Real Sociedad han podido celebrar un gol en el Camp Nou con ella. Sólo tres. Y ninguno de ellos, obviamente, sirvió para sumar. Vela hizo el 2-1 en la temporada 2011-2012, marcador que ya no se movió más; Chory Castro el 0-1 en la 2012-2013, en un partido que acabó 5-1; y De la Bella subió el 3-1 al marcador en la 2013-2014, antes de que el Barça hiciera un gol más. Un detalle a destacar en ese sentido es que no hay ni un solo canterano actual que sepa lo que es marcar en Barcelona. Esta es una generación de futbolistas que ha conseguido muchas cosas en poco tiempo. Es verdad que la campaña 2014-2015 deja un sabor decepcionante que no se puede borrar, pero no hay que olvidar que la base del equipo sigue siendo la misma que logró el ascenso a Primera en 2010, que logró la clasificación para la Champions en 2013 y que, aunque fuera ya en plena curva descendente, logró el pase europeo por segunda temporada consecutiva. El Camp Nou es uno de los retos que le falta a ese grupo de futbolistas.