domingo, septiembre 14, 2014

CELTA 2 - REAL SOCIEDAD 2 Una montaña rusa txuri urdin

Así hacía Agirretxe el 2-1, que abría la puerta a la esperanza.
Prepárense, amigos realistas, porque la temporada promete ser un carrusel de emociones fuertes. Los partidos de la Real se han convertido en montañas rusas en las que el equipo de Jagoba Arrasate por el momento está sabiendo sobrevivir, sobreponiéndose a su propia irregularidad y a los aciertos de sus rivales. Balaídos vivió la segunda remontada consecutiva de la Real. Tras levantarle al Real Madrid un 0-2 finalizado con un brillante 4-2, ante el Celta el marcador quedó en empate después de sufrir de nuevo una desventaja de dos goles. Alimentando todos los debates sobre el sistema, la forma de jugar y las predilecciones de nombres de Arrasate, los realistas entraron muy bien en el partido, desaparecieron escandalosamente tras anotar el Celta el 1-0 prácticamente su primera ocasión de gol, sufrieron lo indecible para no ser goleados en el baño que los locales le dieron durante muchos minutos y acabaron el partido convertidos en un vendaval ofensivo que bien acabar con otra remontada completa si el último cabezazo de Chory Castro llega a entrar. Quién iba a decir cuando Larrivey hizo el segundo para el Celta en el minuto 48 que se acabaría remontando de nuevo. La montaña rusa txuri urdin, desde luego.

Arrasate sorprendió con su alineación. Daba la impresión de que daría confianza al once que derrotó al Madrid, supliendo únicamente la ausencia obligada de Zurutuza, pero los cambios fueron profundos con tres nombres nuevos. Entraron Pardo, Canales y Vela, por el mencionado Zurutuza, Chory y Agirretxe. No deja de ser curioso que estos dos últimos fueran quienes revolucionaron el partido con su entrada en la segunda parte, pero llegaremos a eso. Visto en detalle, y al margen del porcentaje de acuerdo que cada cual pueda manifestar con él, el arranque del partido sirve para comprender las razones de Arrasate en su discurso. Es verdad que se presta mucha atención al dibujo cuando en realidad no tiene tanta. Por delante de la defensa, no existe un patrón fijo. Eso es lo que quiere implantar el técnico txuri urdin. Si en el saque inicial se atisbaba un 4-2-3-1, éste por momentos se transformaba en un 4-4-2, e incluso en el popular 4-3-3. Xabi Prieto aparecía por todas las posiciones de ataque, Canales se movía entre el centro y la izquierda y Vela, aún partiendo desde la punta, se dejaba caer a la derecha tantas veces como quería. El único jugador perdido en esta vorágine de movilidad sigue siendo Pardo, que no encuentra su sitio.

Aún así, el caos viene bien a esta Real. Le sucede desde la etapa de Montanier y el comienzo del partido vino a dar la razón a esa forma de entender el juego, pero con la salvedad de siempre: si la Real presiona esta propuesta es válida, pero si deja de hacerlo se convierte en una apuesta cercana al suicidio, con demasiados agujeros para deleite del rival. Por eso, con esa presión, el arranque txuri urdin fue interesante. La movilidad absoluta de sus cinco hombres de ataque, contando como tales también a Granero y Pardo, se convertía en un buen acoso al Celta muy cerca de su área. Es verdad que esos minutos evidenciaron que sigue costando generar muchas ocasiones claras de peligro cuando mejor está jugando el equipo, pero las sensaciones no eran malas en absoluto. Esa presión estuvo a punto de permitir que Vela interceptara una cesión que Sergio acabó despejando a un lado y, sobre todo, generó la ocasión más clara de la primera mitad, un sensacional pase de Granero a Xabi Prieto, cuyo toque a bocajarro lo despejó el portero del Celta. Un disparo lejano de Vela que no pareció irse por mucho y un cabezazo de Elustondo a la salida de un córner confirmaron la supremacía de la Real en las sensaciones aunque el dominio del balón fuera alterno.

Hasta ese momento, veinte minutos de partido, el Celta no había inquietado demasiado. Las sensaciones empezaron a cambiar cuando Nolito arrolló a Zubikarai en una jugada en la que faltó la amonestación para el jugador celtiña por parte del casero Hernández Hernández y que afortunadamente no tuvo consecuencia en forma de lesión para ninguno de los dos. A continuación, Alex López tuvo una primera ocasión para el Celta, pero con todo a placer desde el punto de penalti conectó deficientemente con el balón. Esa jugada fue el preludio del primer gol local. Una contra defendida muy livianamente por la Real en todo el campo hasta la marca de Granero a Orellana la convirtió éste en el tanto que inauguraba el marcador. Era el minuto 28 y a partir de ahí y hasta el descanso se descubrieron todas las costuras de la Real. Elustondo e Iñigo se vieron obligados a salir muchas veces de su zona para cometer un número excesivo de faltas, que tuvieron su reflejo en las cinco tarjetas amarillas que vio el equipo; Markel naufragaba tanto en la salida de balón como a la hora de cortar los ataques del Celta; Pardo no existía; Canales y Granero, que habían sido los mejores en los primeros veinte minutos, desaparecieron; y Vela quedó convertido en un islote inaccesible.

Aunque el gol fue en realidad su primer disparo entre los tres palos, lo extraño es que en esos minutos no llegara el segundo gol del Celta. De nuevo, no tanto por ocasiones claras sino por sensaciones. Cada jugada de los locales hacía temblar los cimientos de la defensa txuri urdin y las caras de los futbolistas de Arrasate lo decían todo: estaban siendo claramente superados. El 2-0, en todo caso, no llegó hasta el comienzo de la segunda mitad, antes de que se cumpliera el tercer minuto de juego, mostrando de nuevo las carencias de la Real. La jugada, otra vez, fue defendida en general de una forma excesivamente frágil, desde su gestación hasta el pase desde la banda derecha, para culminar con una cierta relajación de Elustondo, que casi dio la impresión de dejar el balón para un Zubikarai que jamás podría haberse adelantado a Larrivey. El remate del jugador local se estrelló primero en el palo, con la fortuna de que el rebote le fue al cuerpo y el balón, a medio camino entre el muslo y el brazo, acabó en el fondo de la portería. El partido se habría cerrado definitivamente casi a renglón seguido si el propio Larrivey hubiera conectado un mejor remate de cabeza aprovechando que estaba absolutamente libre de marca, pero dirigió el balón a las manos de Zubikarai.

Esta temporada, probablemente también obligado por el hecho de haber encajado ya cuatro goles en la primera mitad de los tres primeros partidos de Liga, Arrasate está moviendo el banquillo antes y con más decisión. En el minuto 59, el técnico realista cambió de nuevo el sistema, el dibujo y hasta la actitud, retirando del campo a un desaparecido Pardo y un Vela abandonado en la punta (curiosamente, tanto Montanier como Arrasate han insistido mucho en colocar ahí al mexicano cuando partido tras partido se demuestra que no es dónde más rendimiento se saca a sus condiciones) para colocar sobre el césped a Chory Castro y Agirretxe. Y ellos dos revolucionaron el partido. Granero y Canales, que parecían muertos, cobraron nueva vida. De la Bella y Zaldua, cuyas subidas parecían imposibles, se convirtieron en extremos. Y la Real encerró al Celta de una forma que probablemente nadie en Balaídos esperaba ya. El 2-1 llegó en el minuto 69. Un buen disparo de Chory Castro generó a Sergio las suficientes dificultades para no conseguir atraparlo y Agirretxe, en una jugada muy suya, estuvo atento al rechace para picar el balón por encima del guardameta local. Por sorprendente que pudiera parecer tras las brutal desconexión realista tras el 1-0, había partido, y más con el precedente de la remontada ante el Real Madrid.

A partir de ese momento todo lo que sucedió en el partido fueron ocasiones de la Real y situaciones de agobio para el Celta. El propio Agirretxe estuvo a punto de empatar de cabeza en el minuto 72, Chory probó fortuna en el 80 con el pie para que blocase Sergio y en el 82 repitió el uruguayo, esta vez de cabeza tras un pase de Iñigo Martínez, quien previamente había probado fortuna desde su propio campo, buscando la misma gloria de hace unas temporadas ante el Athletic y el Betis. En el 84 Granero estrelló el balón en el palo a la izquierda de Sergio con un buen disparo desde fuera del área. La presión realista forzaba córner tras córner, que el Celta despejaba a pelotazos. Gaztañaga, que había suplido a un Markel amonestado, conectó un soberbio disparo lejano que mereció coger portería. Hernández Hernández, que tuvo un claro tinte casero en casi todas sus decisiones y sin duda en las amonestaciones (una amarilla a los locales por cinco a los realistas, estadística que choca frontalmente con los datos de un equipo que lleva años entre los menos sancionados de la Liga), tenía tanta prisa por acabar el encuentro que puso apenas tres minutos de añadido.

Ese detalle merece ser destacado, ya que el banquillo realista había protestado enérgica y reiteradamente por la desaparición de los recogepelotas de Balaídos, una muestra más de que el fútbol español no merece el calificativo de profesional porque impera la ley de la selva. Sin embargo, se premió esa actitud antideportiva limitando el descuento al mínimo. Y quizá por ese detalle, el fútbol recompensó al único equipo que llegó al tramo final del partido con ganas de jugar. Una gran jugada de Chory, que rindió a un extraordinario nivel y se convirtió en el mejor, encontró a Granero, cuyo centro acabó rebotando en Jonny para que el balón se introdujera en la portería de Sergio. Era el minuto 92 y era inevitable pensar en ese momento en esos tres minutos de descuento. El Celta, que se había visto con el partido ganado, de repente sentía que hasta podía perderlo. Por eso llegó a realizar el saque de centro de forma deficiente hasta en dos ocasiones, intentando llegar al final como fuera. Aún así, la Real tuvo una ocasión final, en una jugada en tres actos que merecen todos ellos el calificativo de excepcional. Porque excepcional fue el centro de De la Bella desde la izquierda, excepcional fue el cabezazo de Chory abajo y junto al palo y excepcional fue la parada salvadora de Sergio, que sirvió para que el Celta retuviera un punto.

La Real se quedó a las puertas de otra remontada completa, pero al menos rescató un punto. Su irregularidad, que empieza ya a ser una seña de identidad del equipo (se vio en Aberdeen, ante el Madrid, en Balaídos e incluso ante el Eibar, donde hubo minutos donde el equipo pudo empatar), estuvo a punto de costarle más caro. Es evidente que siguen fallando muchas cosas, porque son ya demasiados los goles encajados por el equipo, sobre todo lejos de Anoeta (hasta ocho en los cuatro partidos que ha jugado como visitante entre Europa League y Liga) y eso evidencia que los movimientos realizados para afianzar la defensa no han funcionado, pero sobre todo porque se ve claramente superado por el rival durante demasiados minutos. Y más que superado, incluso desesperado. Hasta el momento, ha compensado eso con el fútbol que tiene, con el caos que le beneficia y con una fe inquebrantable (dos 2-0 en contra han terminado con cuatro puntos para el casillero realista y eso merece un reconocimiento), pero o se pone remedio a las lagunas de tantos minutos en los partidos o es evidente que el sufrimiento se instalará en la montaña rusa en que se han convertido las actuaciones de la Real. Sigue habiendo trabajo por delante, mucho, pero al menos se puede hacer con cuatro puntos en el casillero. No es poco.

viernes, septiembre 12, 2014

PREVIA Celta - Real Sociedad. Prueba lejos de Anoeta

Canales hizo su primer gol de realista en Balaídos.
Buena prueba de fuego para la Real la que supondrá la visita al Celta (sábado, 22.00 horas, Balaídos, Cuatro), pero más que por el rival, que también, por el hecho de jugar fuera de casa otra vez. El rendimiento de la Real de Jagoba Arrasate lejos del estadio de Anoeta sembró dudas la pasada temporada y eso no ha cambiado todavía en la actual, sobre todo tras la grave debacle de Krasnodar. Después de la histórica remontada ante el Real Madrid, el momento es perfecto para que el equipo txuri urdin dé un golpe sobre la mesa, gane lejos de casa y se aúpe desde el principio de la Liga a las posiciones de cabeza de la clasificación. El Celta, además, es un rival que gusta de un fútbol más abierto y eso, sobre el papel, da más opciones a que el partido lo decida la calidad, algo que tiene la Real en abundancia. Eso sí, el parón liguero no ha acallado en absoluto el debate sobre la forma de jugar y el sistema de Arrasate, por lo que el equipo también pasa una prueba en ese sentido.

La mala noticia para el técnico realista es que no podrá repetir el once que superó al Madrid la pasada jornada, ya que Zurutuza causa baja por unas molestias en su rodilla. La irregularidad en su disponibilidad sigue siendo el mayor enemigo del centrocampista. Éste es el único que no repite de la anterior lista, pero a cambio Arrasate ha recibido una buena noticia. Así, Zurutuza será suplido por Gaztañaga, que ya ha superado la lesión que le ha impedido debutar hasta el momento en partido oficial esta temporada. Rulli es la otra baja por lesión, ya conocida, en la convocatoria de 18 que ha confeccionado Arrasate. Finnbogason, que ya tiene el alta médica, tendrá que esperar un poco más para sumarse al grupo de los elegidos. Vela, que había despertado algunas alarmas durante la semana por su molesta fascitis plantar, no ha tenido ningún problema para entrar en el grupo. Por decisión técnica se quedan fueran Ansotegi y Estrada, que será difícil que entre en una lista salvo epidemia de lesiones.

Habiendo tenido dos semanas de margen con respecto al último encuentro, es previsible que Arrasate acerque su once lo más posible al que jugó contra el Real Madrid, con la ya anunciada ausencia de Zurutuza. De esta forma, jugarían Zubikarai bajo palos, Zaldua y De la Bella en los laterales, con Iñigo Martínez y Elustondo en el centro. Markel estaría delante de ellos, y la ausencia de Zurutuza se cubriría bien con Pardo o bien con Granero. Xabi Prieto, Canales, Chory Castro y Agirretxe completarían el once, en posiciones por definir en función de la colocación que decida Arrasate. De esta forma, el banquillo, además de con el centrocampista que decida dejar fuera el técnico realista, lo ocuparían Bardají, Mikel González, Yuri, Carlos Martínez, Gaztañaga y Vela. Viendo que eso dejaría pocas opciones ofensivas para el banquillo, quizá haya alguna variación en el once, escogiendo entre Canales y Chory Castro como acompañante de Agirretxe y jugando tanto Pardo como Granero.

La victoria en Anoeta ante el Real Madrid ha calmado la primera crisis de la temporada para la Real tras su eliminación europea, pero la competición, por menos exigente que vaya a ser a partir de ahora, no da un respiro. El equipo de Arrasate necesita convencer fuera de casa tras su derrota por 1-0 en la primera jornada en Eibar y los apuros que pasó como visitante en los dos partidos de la Europa League, ante Aberdeen (pese al 2-3 final) y Krasnodar (3-0). Los tres puntos que suma colocan a la Real en la octava posición de la Liga, a uno solo de la zona europea. El Celta es uno de los equipos que ahora mismo está por encima en la tabla, siendo tercero con cuatro puntos, los que consiguió venciendo por 3-1 al Getafe en Balaídos en la primera jornada y el que sumó en Córdoba tras el empate a uno. Los vigueses son también uno de los seis equipos que no conocen la derrota en estas dos primeras jornadas de Liga. Para la Real, Celta y Almería en Anoeta son dos jornadas interesantes para buscar un despegue en la clasificación antes de enfrentarse a dos en teoría rivales directos por Europa, Sevilla en el Pizjuán y Valencia como local.

Celta y Real Sociedad se han visto las caras en territorio gallego en 51 ocasiones. 42 de ellas se han producido en Primera División, con un balance muy favorable al equipo local, que ha vencido en 23 de esos partidos y sólo cayó derrotado ante el equipo txuri urdin en nueve ocasiones. Los diez duelos restantes acabaron en empate. La mayor victoria realista es el 2-5 de la temporada 2003-2004, con goles de Kovacevic, Milosevic en propia puerta, Xabi Alonso y dos de Nihat, en el partido que propició el cese de Miguel Ángel Lotina como entrenador del Celta. El equipo celtiña nunca ha superado ante la Real el 6-1 que logró en su primer enfrentamiento, el de la campaña 1941-1942. La estadística la completan nueve partidos en Segunda con un balance más parejo, con cuatro victorias para el Celta, dos para la Real y tres empates. Contando ambas categorías, los realistas acumulan seis visitas a Balaídos sin conocer la derrota, aunque cinco acabaron en empate y sólo se ganó en la 2009-2010, con gol de Nsue. Aquel día y viendo ese partido falleció el inolvidable José Luis Orbegozo.

La última vez que la Real pisó Balaídos fue en la jornada 33 de la temporada pasada, la 2013-2014, en plena cuesta abajo del equipo en su decreciente paso por la temporada, y no pasó del empate. Y eso que el equipo donostiarra comenzó el partido francamente bien, con buen juego y el primer gol de Canales con la Real. Eso llegó en el minuto 8. Pero a los veinte, los de Arrasate desaparecieron del partido y cedieron al mando al Celta, que no dudó en aprovecharlo para empatar al transformar Nolito un dudoso penalti de Iñigo Martínez sobre un Bermejo que se pasó toda la primera mitad buscando piscinazos. Aún así, la Real reaccionó rápido y Griezmann marcó en el 42, el que acabaría siendo su último gol con la camiseta txuri urdin. Nada más comenzar la segunda mitad, Aurtenetxe dejó al Celta con diez y la victoria parecía encarrilada. Pero ni la actitud de los jugadores en el campo ni las decisiones de Arrasate desde el banquillo contribuyeron a matar el partido y el Celta acabó empatando en el minuto 82, además al culminar Santi Mina una buena jugada del equipo local.

jueves, septiembre 04, 2014

Una remontada para la Historia

Zurutuza culminó la remontada al Madrid con su segundo gol.
Este Real Sociedad 4 - Real Madrid 2 que consiguió el equipo txuri urdin en Anoeta el pasado domingo ha sido histórico. Muchas veces se utiliza ese término, el de "histórico", con demasiada soltura, pero en este caso se ajusta perfectamente al hueco que ese partido encontrará en los libros de Historia. Y es que, al remontar el 0-2 que logró en la primera mitad el equipo de Carlo Ancelotti, la Real no sólo ha roto una racha de diez años sin vencer al Real Madrid (en la temporada 2003-2004 se logró el triunfo en los dos encuentros, 1-0 y 1-4) ha logrado dos registros impresionantes. En primer lugar, se convierte en el segundo conjunto que logra remontar dos goles ante Real Madrid y Barcelona en toda la historia del campeonato liguero, uniéndose al Sevilla en esa estadística. Y en segundo lugar, el realista es el quinto conjunto que logra remontar una desventaja de dos goles en partidos de tres Ligas consecutivas. Lo más grande de estos dos registros es que, además, son propiedad de la actual generación de futbolistas de la Real.

Hablando del primero de los registros, ese aspecto generacional queda de manifiesto al ver que las dos remontadas se han conseguido en apenas dos años y repitiendo ocho de los catorce jugadores que estuvieron en cada uno de esos dos encuentros, en el 3-2 al Barcelona de la temporada 2012-2013, con dos goles de Chory Castro y uno de Agirretxe, y este 4-2 al Real Madrid de la 2014-2015, con tantos de Iñigo Martínez, dos de Zurutuza y Vela. Esos ocho jugadores que disfrutaron con ambas remontadas son Iñigo, De la Bella, Markel, Xabi Prieto, Mikel González, Chory, Agirretxe y Vela, y de ambas plantillas formaban parte otros tres de los que jugaron el pasado domingo (Zubikarai, Elustondo y Zurutuza) y dos más de los que superaron al Barça en 2013 (Carlos Martínez y Pardo). El Sevilla, en cambio, remontó dos goles al Barcelona (3-4 en la Liga 1989-1990) y al Real Madrid (4-3 en la 2005-2006) con década y media de diferencia.

La segunda de las marcas con la que entra en la Historia esta remontada sólo la comparten otros cuatro equipos. Sólo Oviedo, Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid habían conseguido remontar dos goles de diferencia en al menos un partido de tres temporadas consecutivas. Con la Real, ya son cinco los que pueden presumir de este récord. Y es una marca igualmente generacional que cobra mayor importancia cuando se compara con las de los otros cuatro equipos, porque sus registros datan de los años 30 y 40. La Real comenzó a labrar esta marca con el mencionado 3-2 al Barcelona de la temporada 2012-2013, con Philippe Montanier en el banquillo, y continuó su labor con el 4-3 al Celta de la pasada campaña (el equipo vigués llegó a estar 1-3 en el marcador), ya con Jagoba Arrasate en el banquillo. Y lo mejor de todo es que la Real tendrá 38 jornadas la próxima temporada para, si consigue levantar dos goles de desventaja en algún partido, ser el único equipo en lograr esa gesta en cuatro temporadas consecutivas.

El 4-2 al Real Madrid también es un resultado muy significativo. Es la tercera vez que se logra en toda la historia liguera ante el conjunto blanco, siempre en Anoeta y siempre han acompañado a un gran resultado en la temporada. El primero de ellos se logró en la campaña 1997-1998, con un gol de Kühbauer, dos de Kovacevic y otro más de Aranzabal, por los de Morientes y Roberto Carlos para el Madrid. La Real de Bernd Krauss fue tercera en la Liga. El segundo fue el triunfo de la 2002-2003, de nuevo con dos goles de Kovacevic, otro de Nihat y uno más de Xabi Alonso, por los de Zidane y Portillo para los visitantes. Y aquella Real de Raynald Denoueix fue subcampeona de Liga al término de la competición. Tan difícil es endosar cuatro goles al Real Madrid que el equipo txuri urdin sólo lo ha hecho en estas tres ocasiones en Anoeta y dos más en Atotxa, ambas sin réplica madridista. 4-0 acabó el partido de la temporada 1928-1929 y 4-0 se logró en el de la 1979-1980. Por encima de eso, la Real le hizo cinco goles al Madrid en dos ocasiones (5-4 en la 1928-1929 y 5-3 en la 1985-1986) y seis en una (6-2 en la 1950-1951).

lunes, septiembre 01, 2014

REAL SOCIEDAD 4 - REAL MADRID 2 Juntos pueden conseguir grandes cosas

El 4-2 acaba de subir al marcador.
Cuando Anoeta vive noches como ésta, es inevitable acordarse de aquella frase de Martín Lasarte en la fiesta del ascenso. "Juntos pueden conseguir grandes cosas". Así es la Real, y así es cómo consigue sus éxitos más sonados. Ganar al Real Madrid siempre es grande, y es la primera vez que se hace tras el ascenso de 2010. Hacerlo con una remontada de dos oles de desventaja lo es aún más. Pero hacerlo con una unión absoluta del realismo, en la que caben tanto los pitos al equipo del arranque o las dudas sobre los planteamientos de Arrasate como el júbilo de la segunda mitad, es algo que no tiene precio. La Real, sin que eso implique que firmara una espectacular actuación futbolística, redondeó una gesta memorable ante un Real Madrid que pudo golear en la primera mitad y que acabó superado en casi todos los aspectos por una combativa Real que supo encontrar los agujeros a un equipo multimillonario y con la capacidad de ser arrollador y al que venció por casta, por entrega, por garra y por puro realismo. Con esa unión de la que hablaba Lasarte, con la fuerza que ha dado siempre a la Real sus mejores tardes.

Anoeta fue el termómetro de la Real, como lo ha sido casi siempre. Recibió al equipo y a su técnico como debía, con desaprobación por su arranque de la temporada, con una triste derrota en Ipurua y una sonora eliminación europea en Krasnodar. Pero el 4-2 cambió por completo el rostro de la hinchada txuri urdin, que salió del estadio henchida de felicidad. Esa metamorfosis tuvo su reflejo también dentro del campo. Aún con las mismas dudas de siempre en el arranque de su fútbol con Markel como pivote retrasado del rombo y demasiados balones largos desde atrás, Arrasate dispuso un once con mucho fútbol. Se puede debatir por qué casi siempre es Pardo el que se queda fuera del equipo en los partidos grandes, por qué Canales no termina de parecer titular en el equipo, incluso continuar con el debate sobre la presencia de Elustondo en el centro de la zaga. Pero los elegidos de Arrasate forman un equipo más que interesante se mire como se mire y dispuestos con el dibujo táctico que se quiera. Y aún así el arranque del partido fue terrible.

Eso no quiere decir que sólo la Real pusiera lo malo del partido. Es que delante estaba un Real Madrid del que asusta pensar cuánto cuestan sus jugadores. Faltaba Cristiano Ronaldo, cierto, pero la multimillonaria constelación de estrellas que tiene el campeón de Europa invalida cualquiera queja en ese sentido. En realidad, más podría lamentarse la Real por sus ausencias, al no tener a dos de sus fichajes, Rulli y Finnbogason, y con Vela en el banquillo todavía buscando los minutos que le lleven a su estado óptimo de forma. Aún así, valorar como se merece el once titular txuri urdin invita a pensar que el arranque de partido es lo que no se puede permitir, por mucho que haya un Real Madrid delante. Los de Ancelotti bailaron a la Real a su gusto durante buena parte de la primera mitad y en especial en un primer cuarto de hora en el que el fantasma de la goleada sobrevoló Anoeta cargado de razones, incluso aunque en esos minutos se tuviera la satisfacción de seguir asistiendo al enorme crecimiento como futbolista de Zaldua, un jugador descomunal que, bien secundado por De la Bella, justifica el papel que Arrasate quiere dar a los laterales.

No es que se puede decir que el 0-1 se viera venir, porque llegó en el minuto 5, pero para entonces ya había quedado claro que el Madrid iba a mandar en el juego. Aún así, ese tanto llegó a balón parado, aspecto del juego que amenaza con ser la mayor sangría defensiva de la Real si no mejoran las cosas. Fue escandalosa la defensa que Chory Castro hizo de Sergio Ramos en esa jugada, dando todas las facilidades al madridista para que su carrera hacia el balón invalidara cualquier desesperado intento de Elustondo por defender la zona dispuesta por Arrasate. Ramos conectó un perfecto cabezazo que hizo imposible la reacción de Zubikarai. Pero es que incluso si el el central madridista sólo hubiera peinado la pelota, Zurutuza también había descuidado la marca de Pepe en el segundo palo, elevando la defensa de la jugada a catástrofe. El 0-2 fue un golazo de Bale, cierto, pero que Elustondo sufriera un caño del galés dentro del área sirve para acrecentar las dudas. Elustondo está jugando ahora mismo contra sus propias limitaciones y contra las dudas instaladas en el entorno. Era el minuto 11 y el drama se cernía sobre Anoeta, porque el 0-2 empezaba a parecer un resultado corto.

Para entonces, Ramos había estrellado ya una falta en el larguero y Pepe primero y Modric después estuvieron a punto de marcar el rechace. Ya con dos goles de ventaja, Marcelo dispuso de dos claras ocasiones, una descabellada cesión atrás de De la Bella que Zubikarai no se atrevió a despejar con las manos casi la aprovecha Benzema y Ramos tuvo una nueva ocasión de cabeza ante la enorme fragilidad de la Real en la estrategia. Incluso Zubikarai evitó con el pie un tanto de Kroos. Pero en el fondo era más zozobra defensiva que una sensación de estar ya derrotados. El equipo de Arrasate no sintió nunca la necesidad de arrojar la toalla. Siempre pensó en atacar y rondó el área del Madrid. Es cierto que le costó mucho tiempo encontrar los espacios para provocar peligro, nada menos que 27 minutos, pero la Real estaba en el partido. Sufriendo, pero estaba. En ese minuto 27, el equipo encontró al fin la forma de hacer daño. La jugada acabó con un disparo de Granero desde dentro del área que desvió Ramos de forma casi heroica. Y en el rechace Carvajal arrolló a Zurutuza dentro del área. Tan cierto es que Zuru fuerza el choque (que además motivo que el Madrid parara el partido por su cuenta, con la entrada no autorizada de sus médicos, abortando una ocasión txuri urdin) como que en el centro del campo se habría pitado falta siempre.

La Real no murió en esa primera media hora porque está unida. Juntos pueden hacer grandes cosas y ellos lo saben. Por eso, en realidad, resulta tan inadmisible lo de Eibar o lo de Krasnodar, pero es la clave de noches como la del Madrid. Agirretxe buscó un disparo a la media vuelta dentro del área pero la defensa madridista lo envío a córner. Y ahí, un equipo que defiende fatal la estrategia demostró que en ataque la domina a la perfección. Xabi Prieto, que tiene un valor incalculable por alto aunque no parezca del todo aprovechado desde la esquina, peinó el balón en el primer palo para que Iñigo Martínez, completamente solo en el segundo (Ramos devolvió el regalo que Chory le había hecho en el primer gol madridista) empujó el balón al fondo de las mallas. Y más que el gol, por mucho que sea lo que sube al marcador, importa su reacción. Rabia, furia, ánimos a la grada, carrera hacia el centro del campo y pensando en el segundo gol porque, pese al baile de los primeros minutos, no parecía imposible. Y es que no pasaron más que seis minutos para que llegara el empate. Un descomunal pase de De la Bella desde la izquierda lo remató Zurutuza, jugándose el físico ante Marcelo, y lo hace con un formidable testarazo pero también con el alma.

Cómo había cambiado el partido en apenas cinco minutos. Y habría cambiado más en el descuento, esta vez para peor, si la mala salida de Zubikarai, en otra jugada de estrategia que la Real no supo dominar en su conjunto, hubiera encontrado un remate más certero de Ramos. El balón se marchó lamiendo el palo. Si la Real no tuviera carácter, como tantas veces se le ha achacado a este equipo en los últimos años, esa jugada podría haber pesado mucho en su ánimo. Pero fue justo al revés. Los de Arrasate salieron a jugar en la segunda mitad como se le supone a este equipo. Quizá no siempre con un fútbol primoroso, de toque o de posesión (que a nadie se le olvide que delante estaba el Real Madrid), pero con un corazón y una entrega de las que ganan partidos. Ese es el camino para, después, encontrar la calidad. Y ahí destaca Xabi Prieto. Un pase suyo al corazón del área lo cabeceó Agirretxe para encontrarse con el milagroso pie de Casillas en el tercer minuto de la segunda mitad y poco después fue Ramos el que impidió que el 9 realista se estrenara. No tiene todavía gol, pero un Agirretxe que pelea y encuentra ocasiones siempre cabe en este equipo.

Arrasate vio que el partido se podía ganar y arriesgó. Tantas veces ha tardado tanto en hacer sus cambios y han sido tan poco efectivos que cuando sucede lo contrario casi parece más obligado decirlo. No se había llegado al cuarto de hora cuando colocó sobre el césped toda la pólvora disponible. Vela y Canales por Chory y Agirretxe. Mucho más que un cambio de cromos, toda una declaración de intenciones, que además sirve para poner sobre la mesa la amplitud de una plantilla que tantas veces se ha considerado corta. Los cambios salieron tan bien que Canales fue el iniciador de la jugada del tercer gol. Una magnífica maniobra suya dejó libre de marca a Xabi Prieto sobre la línea de fondo y desde ahí el capitán sacó el guante que tiene en su pie derecho para enviar un balón perfecto al corazón del área que Zurutuza remató entrando desde atrás adelantándose a la defensa. Tantas veces se recuerda el necesario papel protagonista de Zurutuza en el mejor fútbol de la Real que cuando llega parece terriblemente natural. Incluso con algunos fallos en el pase en la primera mitad, su partido fue de los de enmarcar por su trascendencia.

Como el mundo del fútbol gira en torno al Madrid y al Barcelona, demasiados análisis de este partido se volcarán en las cosas que los de Ancelotti hicieron mal. Y sí, su desconexión en la segunda mitad fue asombrosa. Pero delante estaba una Real que, ahora sí, entendió las virtudes que quiere explotar su entrenador. Cuesta, quizá demasiado, pero cuando el equipo lo hace hay opciones de que sucedan cosas grandes. Con el 3-2 en el marcador y la remontada completa, nunca dio la impresión de que estuviera cerca el empate. Y, de hecho, lo que llegó fue el 4-2, aprovechando de nuevo un córner. Vela tuvo tiempo de acomodarse el balón dentro del área para calzar un magnífico disparo junto al palo y por encima de Carvajal, que lo cubría, para subir el cuarto al marcador. El shock en el Madrid era tan enorme que no había soluciones ni desde su constelación de estrellas en el campo ni desde su banquillo, con cambios planos (Khedira por Modric y Arbeloa por Carvajal). Generar impotencia en un equipo así es un enorme mérito de su rival.

Se habla también mucho de la falta de ambición en la Real, pero hay detalles que apuntan a lo contrario. La última jugada del partido, con un 4-2 en el marcador ante el Madrid, es una evidencia. De la Bella roba el balón en su propio campo, con una entrada fuerte, abajo, con decisión. Y lejos de pensar en lo cerca que está el final del partido, echa a correr, buscando un contragolpe para hacer el quinto. González Munuera, un árbitro malo, otro más, que nunca pareció medir jugadas análogas de la misma manera o de saber lo que estaba haciendo, pitó el final antes de que llegara a la línea del centro del campo y se tuviera la sensación de que estaba cortando una ocasión clara, pero De la Bella estaba ya mirando a Vela y éste seguro que ya estaba vigilando a Casillas. Antes de eso, Arrasate introdujo uno de esos cambios defensivos que no le sientan bien al equipo, colocando a Mikel González como tercer central, además con Elustondo en el centro de la línea. Así el Madrid tuvo sus dos ocasiones más claras, una jugada personal que detuvo Zubikarai en dos tiempos y un disparo de Benzema que se estrelló en el lateral del palo.

El 4-2 en el marcador de Anoeta.
La Real firmó una gesta espléndida. No hay que olvidar que jamás ha remontado un Liga una desventaja mayor de dos goles. Pero hacerlo ante el campeón de Europa añade algo más de mérito a la proeza. Da igual que fuera un partido de fútbol más vibrante que brillante, que la deficiente defensa de ambos equipos en las jugadas de estrategia fuera causante de bastantes de los goles o que este 4-2 no tenga los tintes de exhibición futbolística que sí tuvieron los idénticos resultados ante el Madrid que lograra la Real subcampeona de la temporada 2002-2003 o la que acabó en tercera posición en la 1997-1998. Pero sigue siendo un resultado para disfrutar en el presente y recordar en el futuro. Y para que se vean algunos de los propósitos de este equipo. Sigue habiendo sombras, pero éstas son mucho menos oscuras cuando los resultados sonríen. Y más cuando no son casualidades, sino resultado de lo que sí hace bien este equipo. Fútbol era lo que necesitaba para borrar los sinsabores de Eibar y Krasnodar y fútbol es lo que se exhibió ante el Madrid. El camino está claro y marcado.

jueves, agosto 28, 2014

KRASNODAR 3 - REAL SOCIEDAD 0. El final de un proyecto

Markel, en el desastre ante el Krasnodar.
Momentos tan duros como éste merecen calificativos igual de contundentes. La Real ha enterrado en Krasnodar un proyecto. Da igual ya que la culpa sea de Arrasate, de los jugadores, de Loren o de la directiva, que cada cual tendrá el suyo y seguramente el entrenador será el señalado por la mayoría, pero el ridículo ha sido de tal calibre que la ausencia de consecuencias daría la sensación de que no será más que engordar para morir. El proyecto de la Real ha sido herido de muerte, y ya sólo queda certificar cuándo expirará por completo. Puede que la Liga acaba sorteando la impresión que deja la prematura y sonrojante eliminación en la Europa League antes de llegar siquiera a lo que todos consideramos la competición propiamente dicha. Pero la muerte es ahora mismo una certeza. El Krasnodar, un equipo desconocido que está lejos del nivel que se había apuntado, ha destrozado a la Real, sus ilusiones, sus esperanzas y sí, su proyecto. 3-0 y a casa. Eliminados. Fuera de la Europa League por la puerta de atrás, sin haber llegado a la puerta de hecho, y con uno de los partidos que mayor frustración e impotencia han generado en años.

El análisis no puede concluir más que en el fracaso absoluto. Esta eliminación es producto directo de la desidia con la que el equipo acabó la temporada pasada, cuando se despreció la posibilidad de optar a la quinta posición y se mostró un conformismo criticable con la séptima plaza. Pero, ojo, si la Real hubiera ganado su último partido contra el Villarreal habría sido sexta y esta eliminatoria contra el Krasnodar se habría jugado igual. No llegar a la Europa League es un fracaso y los fracasos han de tener consecuencias. La Real sabrá si quiere que esas consecuencias surjan de los despachos o del vestuario, Arrasate tendrá que decidir si se siente capacitado para hacer que reacciones este grupo de futbolistas, poseedores de muchísima calidad pero que por algún motivo que excede las capacidades del entrenador no están rindiendo a su nivel. Krasnodar 3 - Real Sociedad 0. Es un resultado infame, escrito desde ya en los libros de historia y que en el ahora produce un efecto helador inconcebible.

Es evidente que la Real no está jugando demasiado bien. Pero hay que asumir también que con los jugadores que tenía en el campo el debate sobre esquemas, entrenadores o posiciones es hasta superfluo. No hay excusas, dijo Xabi Prieto en la víspera. Y es que no las hay. Tampoco el calor que ha provocado el pintoresco parón a la media hora de cada una de las dos mitades del encuentro. La Real, contra un equipo del nivel del Krasnodar, debe ganar nueve de cada diez partidos y el décimo sería un accidente. Pero lo que ha sucedido en el Kuban Stadium, desde hoy un lugar para la historia negra del equipo txuri urdin, no ha sido un accidente. No lo ha sido porque la Real nunca ha sido mejor que el Krasnodar, y en eso sí hay que apuntar al nuevo esquema, que ha naufragado en todas sus supuestas bondades. Todas las estadísticas del partido han jugado a favor de los rusos, que han tenido más balón, que han tirado más a puerta, que han generado más ocasiones de gol, que han dispuesto de más córners, que hasta han hecho más faltas a pesar de todo, y que, por supuesto, han convertido tres goles más que la Real, con la ayuda también de un medriocre colegiado polaco que ayuda a pensar que lo de la UEFA es igualmente vergonzoso.

Antes de que el señor Marcinak desnivelara caprichosamente el marcador, que no el partido, la Real se había empeñado en no asumir el rol que debía jugar en este partido de vuelta. El 0-1, ese resultado que nunca pareció estar cerca de llegar, habría derrotado a este equipo con más facilidad incluso que al Aberdeen en la eliminatoria precedente, porque a los equipos escoceses siempre les queda ese sabor a fútbol añejo que obliga a luchar hasta el final. Este conjunto ruso no parecía tener eso, no lo demostró en Anoeta ni tampoco en el Kuban. Lejos de lo que cabía esperar, su inicio de partido fue plácido para la Real. Los rusos, siempre lejos del área de Rulli, que tendrá ya para siempre un terrible recuerdo de su debut con la camiseta txuri urdin a pesar de su sobresaliente actuación, sólo inquietaban a balón parado. No es nuevo, ni siquiera de esta temporada, pero la defensa de la Real en las jugadas de estrategia fue terrible. Jedrzejcyk dispuso de un cabezazo completamente solo y Granqvist dispuso de un tiro también sin demasiado marcaje en el despeje de una secuencia de cuatro córners consecutivos a favor del Krasnodar.

La Real no opuso prácticamente nada en ataque. El famoso rombo de Arrasate no carbura más que a ratos, y en el Kuban no se vio ninguno de esos momentos de lucidez. La única forma de que ese esquema sirva es que Markel, Pardo y Zurutuza, los tres titulares ante el Krasnodar, den un paso adelante y es bastante evidente que no lo han dado. Si ellos no lo sostienen, da absolutamente igual cuánta calidad se junte en el centro del campo porque el balón jamás llegará a posiciones de peligro, y no importa cuánto cabalguen los laterales (Zaldua fue de nuevo lo poco salvable) porque su actuación será anecdótica. Lo único que logró sumar en ataque la Real en el primer tiempo fue un cabezazo muy defectuoso de Iñigo Martínez y un disparo fuera, muy fuera, de Agirretxe tras un buen pase de Prieto. A cambio, la única buena noticia que se iba pudiendo constatar en esos minutos es que la Real se ha hecho con la cesión de un espléndido portero. Rulli hizo una parada estratosférica al sacar con una estirada felina un nuevo cabezazo de Jedrzejcyk tras un córner. A pesar de que el Krasnodar no demostró nada del otro mundo, lo mejor al descanso era el 0-0.

Dio la impresión de que con el arranque del segundo tiempo la Real trató de adelantar las líneas, y eso provocó una primera ocasión de Canales que acabó en córner aunque su disparo parecía que no iba a coger portería. Pero el espejismo duró apenas unos minutos. Para el cuarto de hora, Rulli ya había tenido que recordar que él era el único realista que estaba dando un nivel adecuado para un partido de estas características con una doble parada, aunque la segunda de ellas no valiese porque el colegiado ya había señalado fuera de juego. El sufrimiento empezaba a ser palpable, aunque el Krasnodar no diera para intimidar demasiado, más que con cuentagotas, y encontrándose con un Rulli siempre muy inspirado. Pasada la primera hora de juego, Arrasate hizo uno de sus cambios habituales, colocando a Granero por Pardo. Ni frío ni calor, ni con la entrada de uno ni con la salida de otro. Y es que los cambios en la Real hace mucho que no parecen efectivos.

Pero, claro, la eliminatoria estaba muy abierta con el 1-0 de Anoeta y la Real no estaba haciendo gran cosa por cerrarla, ni siquiera jugando con el nerviosismo que el paso de los minutos pudiera sembrar en las filas rusas. El Krasnodar estaba a un solo gol de empatar la ronda y eso da demasiado margen a los accidentes. El de hoy, a pesar de que la Real hizo bastante para que llegara de otra forma, tuvo color arbitral, lo cual tampoco es una sorpresa. El polaco Marcinak, muy casero todo el partido en la señalización de las faltas, convirtió algo que no era ni siquiera un forcejo en penalti de De la Bella, al que también amonestó. Al menos esta vez sí salió todo el equipo a protestar la dramática decisión del colegiado, cuyo nombre engrandece aún más la podredumbre de la UEFA en ese como en otros muchos aspectos del fútbol contemporáneo. Pero por supuesto no sirvió de nada porque el asistente decidió adoptar la posición más cobarde, a pesar de los intentos de los realistas de que el colegiado principal consultara con él. Joaozinho no desaprovechó el regalo arbitral e igualó la eliminatoria cuando quedaban por disputarse algo menos de veinte minutos.

A partir de ahí, la Real se deshizo de una forma impresentable, indigna de la historia que representa la camiseta que llevan los once jugadores que estaban en el campo, profesionales suficientemente cualificados para hacer algo más que ésto, por mucha responsabilidad que tenga su entrenador en lo que por desgracia no queda ya más remedio que admitir, salvo enorme golpe de timón en las próximas fechas, como una progresiva y quién sabe si imparable devaluación. Rulli tuvo tiempo para salvar dos goles antes de que la noche se convirtiera para él en un increíble drama, porque tuvo que abandonar el partido por lesión. Muy a su pesar y sin tener culpa absolutamente de nada, la marcha del arquero argentino, de largo el mejor jugador txuri urdin, fue la imagen del descalabro que estaba protagonizando el equipo. Y menos mal que a Arrasate le quedaba un tercer cambio y pudo colocar bajo palos a Zubikarai. Pero prácticamente en la primera jugada tras el cambio, el Krasnodar hizo el 2-0, sorpréndanse, tras un mal despeje de una jugada a balón parado que le cayó a Pereyra en la frontal del área para enganchar un buen disparo junto al palo.

Quedaban sólo dos minutos y la Real se lanzó, como diría el bueno de Toshack, como pollos sin cabeza a por el gol que le diera la clasificación, ya con Vela en el campo en lugar de un apagadísimo Zurutuza. El justo castigo a tan poca ambición durante el partido o al conformismo en la ida con un 1-0 que no reflejaba la superioridad realista frente al Krasnodar fue que la triste eliminación devino en sonrojante goleada. Ari hizo el tercero en un contragolpe que culminaron tres atacantes del Krasnodar solos ante Zubikarai, después de que, y sin ser especialmente responsable del gol, el único defensor realista, Elustondo, mostrara de nuevo una endeblez que invalida la misión de rescatador de la zaga que le ha encomendado el club (no sólo el entrenador). El final fue aún más esperpéntico. Marcinak, en un gesto casi miserable, puso siete minutos de descuento para una eliminatoria rota, decisión que se podría haber vuelto en su contra si la madera no repele una postrera acción de Iñigo Martínez. Pero en realidad sólo hubo tiempo para que todo quedara aún más feo con una tangana que terminó con la expulsión de Markel y Joaozinho.

La Real está fuera de Europa. No sorprende viendo las dudas que estaba generando el equipo desde hace ya demasiados meses, pero quema como las brasas del infierno porque la plantilla de la Real es mucho mejor de lo que está demostrando sobre el césped. y sí, ha de haber consecuencias. No vale agachar la cabeza, esperar que el temporal escampe o mirar hacia otro lado. Este 3-0 en Rusia ha sucedido. La eliminación destroza por completo lo que el club quiso colocar como un éxito europeo cuando era una penitencia peligrosa, rompe en mil pedazos la explicación que se dio de la triste andadura en la Champions League y arruina la apuesta del Consejo por Arrasate. Y lo que es más lamentable, da argumentos a quienes han roto el corazón de los realistas abandonando el barco para competir en otros equipos. Sí, eso también es una consecuencia de la desgraciada actuación de la Real en Rusia, que cierra así su participación europea más patética en varias décadas y sume en las tinieblas el futuro más cercano del equipo, salvo que con fútbol comience a demostrar lo contrario.

miércoles, agosto 27, 2014

PREVIA Krasnodar - Real Sociedad. No hay excusas

Celebrando el 1-0 de la ida, obra de Xabi Prieto.
No hay excusas. La frase es de Xabi Prieto y resume una actitud necesaria para afrontar el partido de vuelta de la última eliminatoria previa de la Europa League ante el Krasnodar (jueves, 18.00 horas, Kuban Stadium, ETB-1 y eitb.com). La Real tiene que pasar. No hacerlo supondría elevar la decepción de la temporada pasada al nivel de fracaso y sembraría todavía más dudas sobre el futuro a corto plazo del equipo. Viendo la diferencia que hubo entre uno y otro equipo en Anoeta, la Real merece confianza a poco que sus ocasiones de gol recobren una mayor efectividad, pero tener todavía un patrón de juego que no termina de funcionar más que a rachas, y en algunos partidos ni eso, acecha que haya oscuros nubarrones sobre una eliminatoria en la que la ventaja es de sólo un gol. Lo mejor para la Real, que salió de Anoeta sin encajar, lo que hace que si marca en tierras rusas tendrá garantizo el pase con cualquier empate y con la derrota por la mínima.

Jagoba Arrasate ha decidido llevarse a Krasnodar a veinte futbolistas. La expedición la componen los mismos 18 que estuvieron en el encuentro liguero de Eibar y se suman dos potrillos, el tercer portero, Ander Bardají, y Pablo Hervía, que de momento mantiene una presencia muy regular con el primer equipo. Las bajas por cuestiones físicas siguen siendo las mismas que arrastra el equipo desde el choque de vuelta ante el Aberdeen y la gira inglesa, es decir, Ansotegi, Gaztañaga y Finnbogason. Y los que se quedan fuera del equipo por decisión técnica siguen siendo los mismos, Estrada y Cadamuro. Del primero sorprende todavía más su renovación, porque no tiene sitio ni en el lateral derecho ni en las posiciones adelantadas de volante en las que ha jugado en pretemporada. Del segundo se habló de una salida, y sonó bastante el Getafe, pero a pocos días del final del periodo de fichajes sigue sin concretarse nada.

Viendo lo sorprendentes que fueron algunas de las rotaciones en el partido de Eibar, no es nada fácil aventurar un posible once. Empezando incluso por la portería, donde en teoría seguirá Zubikarai pero donde no se puede descartar el debut de Rulli. Sí parece seguro que la defensa volverá a ser la de la anterior eliminatoria europea, con Zaldua y De la Bella en los laterales, e Iñigo Martínez y Elustondo por el centro, quedando Mikel González en el banquillo. Markel sigue siendo innegociable para el técnico. Por delante de él, Pardo recuperaría su puesto y Granero y Zurutuza se jugarían la otra plaza. Xabi Prieto, Canales, Chory Castro se juegan dos puestos y Agirretxe estará en punta, después de haberse descartado Vela para el once inicial. Además de Bardají si no hay contingencias con los dos guardametas del primer equipo, del trío que forman Yuri, Carlos Martínez y Hervías saldrá el otro jugador descartado.

La Real contaba sus partidos oficiales por victorias hasta que llegó el debut en la Liga, lo que coloca la igualdad en sus registros a domicilio: una victoria (2-3 en Aberdeen en la Europa League) y una derrota (1-0 en Eibar). El Krasnodar sólo ha perdido su partido en Anoeta y como local está imbatido. En la Europa League superó por 5-0 al Sillamäe y 3-0 al Diósgyör. En su liga es cuarto, con dos empates y tres victorias, una de ellas en el único partido que ha jugado como local (4-0 al Spartak). En su andadura europea, la Real ha defendido un 1-0 conseguido en Donostia en la ida en tres eliminatorias. En dos de ellas, el equipo txuri urdin acabó eliminado, ante el Sttugart en la Copa de la UEFA de la temporada 1988-1989 y ante el Partizán de Belgrado en la misma competición y en la 1990-1991. Curiosamente, en ambas cayó por penaltis, tras repetirse el 1-0 de la ida. La eliminatoria que superó con el 1-0 fue antes de enfrentarse al Sttugart, contra el Colonia. Al 1-0 de la ida siguió un gran 2-2 en territorio teutón. En doce ocasiones jugó la Real el primer partido de una eliminatoria europea como local, y superó cinco de ellas.

Siendo éste el primer enfrentamiento entre Krasnodar y Real Sociedad, el único precedente en Rusia en el encuentro de la UEFA de la 1998-1999 ante el Dinamo de Moscú. La Real ganó entonces 2-3, llegando a tener un 0-3 con dos goles de Kovacevic y un tercero de De Pedro de penalti. El equipo txuri urdin ha disputado un total de 27 eliminatorias de competiciones europeas, 15 de ellas con resultado a favor y las otras doce en contra. En la menor de las competiciones, antes Copa de la UEFA y ahora Europa League, son 18 las eliminatorias disputadas, y también con saldo positivo, con diez rondas superadas y ocho en las que los realistas fueron eliminados. Eso sí, ganaron sólo cuatro de esos 18 partidos de UEFA y Europa League disputados lejos de San Sebastián, empataron otros tantos y perdieron en diez ocasiones. La última derrota realista a domicilio fue la que cosechó ante el Atlético de Madrid en esa misma UEFA 1998-1999, por 2-1 en los 90 minutos y un 4-1 final después de la prórroga en el día en el que Aitor Zabaleta fue asesinado a las puertas del Vicente Calderón.

lunes, agosto 25, 2014

La Real sigue siendo el equipo que más veces ha perdido su partido inaugural de la Liga

El gol que supuso la derrota de la Real en Ipurúa.
Con su triste derrota en Eibar, la Real Sociedad ha perdido la oportunidad de dejar atrás un registro histórico francamente negativo. Y es que sigue siendo el equipo que más veces ha perdido el partido inaugural de la Liga. Hasta en 32 ocasiones ha debutado en el campeonato con derrota. La temporada arranca con Athletic, Espanyol y Real empatados a 31 derrotas, y la derrota de los bilbaínos en Málaga daban a la Real la opción de abandonar ese grupo, como hizo el equipo barcelonés con su empate en Almería. De hecho, la Real podría haber empezado la temporada con este récord negativo en solitario, pero la primera jornada de la temporada 2011-2012, el 0-4 en Anoeta que logró el Atlético de Madrid, se aplazó por huelga de los futbolistas y la Liga arranca con un 1-2 al Sporting en El Molinón. En todo caso, el dato del equipo txuri urdin sigue siendo el más negativo, puesto que esta es su 68ª temporada en Primera, mientras que el Athletic las ha disputado todas, 84.

De las 32 derrotas en el partido que abre la Liga, sufridas por la Real a manos de hasta 16 equipos diferentes, 25 llegaron lejos de San Sebastián, seis en Atotxa y sólo una en Anoeta, el 1-3 que logró el Athletic en la temporada 2001-2002. La bestia negra de la Real en las jornadas inaugurales no es otro que el Fútbol Club Barcelona. Casi la tercera parte de estos resultados adversos para el conjunto txuri urdin se produjeron a manos de los blaugrana, que además le endosó a la Real sus goleadas más abultadas tanto como visitante (el 8-2 de la temporada 1950-1951) como siendo local (el 0-3 de la 1954-1955), aunque el Valencia marcó un gol más, para el 2-4 final, en la Liga 1943-1944. Además, el balance goleador para el equipo blaugrana en estos partidos es demoledor: 33 goles a favor de los culés y sólo cuatro para los realistas en esos once partidos.

El resultado más repetido en las derrotas inaugurales es el 1-0, visto en siete ocasiones y todas ellas jugando la Real fuera de casa (ante el Valladolid en la 1954-1955, el Zaragoza en la 1958-1959, el Burgos en la 1972-1973, el Barcelona en la 1977-1978, de nuevo el Zaragoza en la 1987-1988, el Oviedo en la 1988-1989 y el Athletic en la 1989-1990). La peor racha, tres temporadas consecutivas perdiendo el primer partido de Liga, se ha dado hasta en cuatro ocasiones. La primera en que se vivieron tres años seguidos iniciando con derrota fue entre 1953 y 1955, volvió a suceder entre 1971 y 1973, después entre 1987 1989, y finalmente entre 1991 y 1993. Con estas dos últimas rachas y algún partido más, sumando las derrotas de 1995 y 1997, la Real perdió nada menos que ocho partidos inaugurales en once años, entre 1987 y 1997. Las únicas excepciones fueron el 1-0 al Zaragoza en la temporada 1990-1991, el 0-2 en Compostela de la 1994-1995 y el 1-0 al Sevilla de la 1996-1997.

Hasta en cinco ocasiones comenzó la Liga con una derrota de la Real en un derbi. El primer equipo vasco en derrotar al txuri urdin en estas circunstancias fue el Arenas, por 2-1, en la temporada 1931-1932. Después, el Athletic lo hizo en tres ocasiones (el mencionado 1-0 en la temporada 1989-1990, el mencionado 1-3 en la 2001-2002 y 3-0 en la 2005-2006), y finalmente el Eibar en la presente temporada. Y para quien piense que empezar mal es sinónino de una temporada decepcionante, no hay más que recordar la derrota inicial de la temporada 1980-1981, 3-2 ante el Valencia, que no impidió el primer título de Liga de la historia de la Real; el 1-0 en Zaragoza de la 1987-1988, que la Real de Toshack volteó hasta llegar al subcampeonato; el 3-0 en Barcelona de la 1997-1998, que no fue obstáculo para que aquel equipo entrenado por Bernd Krauss acabara en tercera posición; o, más recientemente, el 5-1 también en el Camp Nou de la temporada 2012-2013, que fue la que concluyó con el cuarto puesto del equipo de Montanier y la clasificación para la Champions League.

1929-1930 Barcelona 3 - Real Sociedad 0
1931-1932 Arenas 2 - Real Sociedad 1
1933-1934 Español 4 - Real Sociedad 0
1934-1935 Racing 2 - Real Sociedad 1
1941-1942 Real Sociedad 2 - Real Madrid 3
1943-1944 Real Sociedad 2 - Valencia 4
1947-1948 Real Sociedad 0 - Valencia 2
1950-1951 Barcelona 8 - Real Sociedad 2
1951-1952 Atlético de Madrid 3 - Real Sociedad 1
1953-1954 Real Sociedad 0 - Barcelona 3
1954-1955 Valladolid 1 - Real Sociedad 0
1955-1956 Real Sociedad 1 - Barcelona 2
1958-1959 Zaragoza 1 - Real Sociedad 0
1961-1962 Tenerife 4 - Real Sociedad 1
1971-1972 Barcelona 3 - Real Sociedad 0
1972-1973 Burgos 1 - Real Sociedad 0
1973-1974 Real Sociedad 0 - Granada 2
1977-1978 Barcelona 1 - Real Sociedad 0
1980-1981 Valencia 3 - Real Sociedad 2
1983-1984 Murcia 3 - Real Sociedad 1
1987-1988 Zaragoza 1 - Real Sociedad 0
1988-1989 Oviedo 1 - Real Sociedad 0
1989-1990 Athletic 1 - Real Sociedad 0
1991-1992 Barcelona 2 - Real Sociedad 0
1992-1993 Burgos 4 - Real Sociedad 0
1993-1994 Barcelona 3 - Real Sociedad 0
1995-1996 Atlético de Madrid 4 - Real Sociedad 1
1997-1998 Barcelona 3 - Real Sociedad 0
2001-2002 Real Sociedad 1 - Athletic 3
2005-2006 Athletic 3 - Real Sociedad 0
2012-2013 Barcelona 5 - Real Sociedad 1
2013-2014 Eibar 1 - Real Sociedad 0

domingo, agosto 24, 2014

EIBAR 1 - REAL SOCIEDAD 0 La hermandad y el pelotazo nunca favorecen al visitante en Ipurúa

Granero sigue a Javi Lara, autor del único gol.
Aunque se le restó importancia cuando se conoció el calendario, era evidente que Ipurúa no era el mejor lugar para que la Real arrancara la temporada. Probablemente, cualquiera de los otros 18 campos de Primera, incluso el Camp Nou o el Santiago Bernabéu, habría sido un escenario más propicio para que Jagoba Arrasate siguiera tratando de engrasar un sistema que está empezando a tener algunos tintes ininteligibles. El Eibar, con el ritmo y la presión que se esperaba, superó a la Real con un único gol conseguido a balón parado. El conjunto txuri urdin no entendió que Ipurúa es el único campo ahora de Primera en el que la hermandad y el pelotazo nunca pueden favorecer al equipo visitante. No aprendió de sus visitas en Segunda, partidos a cara de perro y feos, como el de hoy. Y, sin embargo, la Real quiso que el balón largo fuera su solución para frenar el ímpetu armero y participó en el encuentro no como si fuera una batalla, sino como una fiesta. Lo fue para el Eibar, pero más por el 1-0 que por ser el primer partido que juega en la máxima categoría. Los libros de historia dirán lo contrario, claro, pero lo que queda ahora es una derrota muy dolorosa que aumenta las dudas realistas.

Decía Jagoba en la víspera que no iba a haber una revolución en el once, pero tampoco estuvo demasiado lejos de serlo. Han sido cuatro los cambios en el once con respecto al equipo que dispuso ante el Krasnodar. Los dos de la zona defensiva, los más sorprendentes con el cambio de los dos laterales, fueron los que peor salieron, porque ni Carlos Martínez ni Yuri se mostraron mejores o en mejor forma que Zaldua y De la Bella. Además, Arrasate decidió la entrada de Granero por Pardo, siempre penalizado en partidos supuestamente físicos, y la de Zurutuza por Chory Castro. Y plantó un esquema que tuvo menos de rombo y cierto sabor de improvisación, casi con una línea de cuatro medios, a la que se descolgaba Canales, por delante de un Markel Bergara que estuvo lejos de dominar el partido y por detrás de un Agirretxe a quien apenas llegaron balones en condiciones y que se limitó a fajarse con la defensa. Y lo malo es que, a pesar de formar un centro del campo con mucha calidad, la Real no manejó el partido. Soportó el arreón inicial del Eibar, pero nunca dio la impresión de tener las ideas claras. Calidad sí, y por eso de vez en cuando se juntaban dos pases seguidos que parecían desarbolar a los locales, pero nada más.

Era evidente que el Eibar iba a ejercer mucha presión en los primeros minutos, lo hizo, y por eso sorprende aún más que eso cogiera algo desprevenida a la Real. Como también era de prever, las primeras ocasiones locales llegaron a balón parado. Especialmente en la primera mitad, la estrategia fue un constante quebradero de cabeza para el equipo txuri urdin, cuya defensa en zona no funcionó en ningún momento. Albentosa primero y Ángel después estuvieron muy cerca de enviar sus cabezazos dentro de los tres palos. Con un Markel inexistente en la salida de balón, un Granero perdido, un Xabi Prieto menos participativo que en los anteriores partidos europeos y con el juego muy volcado a la derecha, la Real sólo encontró la forma de alcanzar el campo rival con balones largos. Y curiosamente protagonizados muchas veces por Elustondo, cuya nueva demarcación en el centro de la defensa obedecía, entre otras razones y según las explicaciones dadas desde el club, a su salida de balón.

Con un partido más o menos parejo pero con mucho más ímpetu y peligro por parte del Eibar, lo que dejaba a la Real claramente por debajo a los puntos, Zubikarai tuvo que intervenir en una doble oportunidad para evitar el 1-0. En la primera despejó como pudo y probablemente no de la mejor manera un disparo de Javi Lara y en la segunda sí hizo un auténtico paradón junto al palo tras el lanzamiento de Arruabarrena. No pintaba bien el partido para los intereses del equipo realista, pero el balón de oxígeno le llegó en la figura de Canales, que sí fue capaz de cazar algunos de esos balones largos. En uno de ellos, dejó un magnífico taconazo a Carlos Martínez, que reventó la pelota de tal manera que lo único que no sufrió fue la portería de Irureta. Pero el guardameta local fue sin duda quien pudo vivir la primera parte con menos intensidad. No le hizo falta porque la Real, como ya es costumbre, zanjó sus pocas ocasiones de peligro con balones que nunca encontraron los tres palos.

Así, sin demasiado peligro en ninguna de las dos porterías, el gol llegó como tenía que llegar, con un fallo realista, quizá por una decisión algo casera del árbitro que no desentonó en su labor y por una falta de seguridad en la retaguardia que no se ha solucionado. Alvarez Izquierdo señaló una falta por mano de Carlos Martínez que no se vio demasiado clara y que el lateral protestó mucho. Javi Lara disparó directamente a puerta casi desde la línea de fondo, y el balón superó por alto a Zubikarai y se coló en la portería después de tocar en el segundo palo. Se puede decir que fue un fallo de Eñaut, aunque no hay que olvidar que las faltas directas fueron la cruz de Bravo durante los últimos años, pero también es una cuestión de estrategia, pues en esas faltas quizá conviene colocar a un jugador en el segundo palo. Puede que el gol sea en todo caso imparable, pero es de los que dejan la sensación de que se podría haber evitado en demasiados momentos.

El tanto fue la última acción de la primera parte y el descanso fue de esos en los que cabe pensar que las cosas no pueden ir a peor. Pero lo fueron. Y eso que durante algunos minutos dio la impresión de que la Real acabaría rondando tanto la portería de Irureta como para marcar al menos el empate, con un Eibar terriblemente replegado, algo lógico por la importancia de los tres puntos y del momento histórico. En los primeros diez minutos se vio a un equipo txuri urdin mucho más dominante, quizá ya por fin convencido de lo que hacía. Los laterales comenzaban a tomar protagonismo, sobre todo Yuri, y Granero, más centrado, comenzaba a aparecer más. Aún así, no dio para muchas ocasiones claras, tan solo un disparo del propio Yuri que se marchó fuera y otro, el más claro y con la cabeza, de un Agirretxe que inexplicablemente le puso el balón en las manos a un Irureta batido y con toda la portería a su disposición.. Pero con el paso de los minutos, los pelotazos de la primera mitad fueron regresando al juego realista, cuando eso en Ipurúa es imposible que funcione. Al menos, no para el visitante.

Arrasate movió sus piezas relativamente pronto para lo habitual, algo evidente cuando Vela estaba todavía en el banquillo. Pero el mexicano no fue la solución. Pudo serlo porque tuvo en su cabeza la ocasión más clara del partido, pero envió fuera su testarazo, completamente solo desde la frontal del área pequeña tras un buen centro de Zaldua. Eso sucedió cuando la segunda parte llegó a la media hora, y antes Zubikarai también se había llevado un buen susto con un cabezazo hacia atrás de Markel Bergara que no anduvo lejos de colarse en su propia portería. Lo cierto es que hubo más nervios de los normales, como se vio en otra jugada en la que Agirretxe trató de dejar el balón a su portero y éste no lo encontró a la primera, afortunadamente sin ningún jugador del Eibar cerca. Para entonces, la Real era un galimatías. Yuri tuvo que marcharse noqueado tras un choque con Bóveda, Chory se colocó por delante, Iñigo acabó en el lateral, Markel de central junto a Elustondo, Vela muy centrado y con poco contacto con el balón y Granero, Xabi Prieto y Canales prácticamente por donde querían buscando balones que pocas veces llegaron a concretar.

Canales, que durante muchos minutos pareció apagarse, acabó siendo el más conectado al partido. Él fue quien puso la asistencia perfecta a Agirretxe para aquel cabezazo a bocajarro, y fue quien más y mejor pidió el balón. A falta de cinco minutos para el final el mismo Canales fue arrollado y golpeado dentro del área, pero Álvarez Izquierdo no quiso saber nada. Como tampoco quiso alargar el partido lo que merecía, incluso cuando le indicó a Xabi Prieto que alargaría por una jugada que ejemplifica a la perfección la forma en la que la Real encaró el duelo. En el minuto 81 Albentosa golpeó la cabeza de Zaldua cuando éste ya había despejado y los dos quedaron en el suelo. El realista no tuvo problemas, pero el armero sufrió una pequeña brecha. A pesar del 1-0, los médicos del Eibar atendieron a su jugador con total tranquilidad en el césped, por espacio de más de dos minutos, sin que ningún realista se acercara siquiera a pedir que se le atendiera fuera del campo. La hermandad y el buen rollo siempre acaba pasando factura a la Real en los derbis, y el de hoy no fue una excepción, porque cuando al final el Eibar tuvo que emplearse con dureza, lo hizo, vio dos tarjetas casi en el descuento y no permitió que la Real amenaza su 1-0.

Parta el Eibar, la tarde de este 24 de agosto forma ya parte de su historia. Su primer partido en Primera División y su primera victoria en la categoría. Y además en un derbi contra la Real. Para el equipo txuri urdin, en cambio, la tarde no ha tenido nada de histórica pero sí mucho de humillante. Evidentemente, no ha recibido una goleada de escándalo, pero ha perdido uno de esos partidos que, en realidad, tiene que ganar. Y por supuesto que se puede perder, pero no así. No dando la impresión de que se jugaba menos que el rival, no con un galimatías táctico que pone en tela de juicio todas la voluntades de su entrenador y no abrazando el pelotazo como la mejor forma de desenvolverse en el campo de juego más pequeño de la Primera División cuando su apuesta es por un centro del campo técnico. El exigente arranque de la temporada ha dado ya el primer aviso serio a la Real. En el horizonte está el partido de vuelta contra el Krasnodar, una eliminatoria que está lejos de ser sentenciada y sobre la que este 1-0 cierne unos nubarrones más oscuros de lo esperado, y la visita a Anoeta del Real Madrid. Ojo, que esto puede pasar factura si la Real no despierta.

sábado, agosto 23, 2014

PREVIA Eibar - Real Sociedad. Un derbi histórico para empezar

Xabi Prieto, en el Eibar - Real Sociedad de la 2008-2009.
La Real lleva ya unas cuantas semanas compitiendo en partidos oficiales, pero el comienzo de la Liga siempre es especial. Y más si arranca con un derbi histórico (domingo, 19.00 horas, Ipurúa, Canal + Liga y Gol TV). El primer partido que el Eibar disputará en Primera División será el primer derbi guipuzcoano que presencia la categoría desde hace 82 años, y eso será probablemente un plus para el conjunto armero más que para el txuri urdin. Dado que la eliminatoria europea ante el Krasnodar quedó abierta con el 1-0 de Anoeta ante el partido del próximo jueves, el primer encuentro liguero medirá las rotaciones que este año pretende hacer Jagoba Arrasate y servirá también para conocer cuál será su apuesta para la portería, después de que Rulli aún no haya debutado y Zubikarai haya defendido la portería en los tres partidos europeos ya disputados. En cualquier caso, la Real afronta un derbi en el que tendrá que demostrar que es mejor que el Eibar. Sin excusas.

No ha habido novedades con respecto a la situación anterior al partido contra el Krasnodar, con lo que era bastante previsible que la convocatoria de Arrasate para el partido de Eibar fuera muy parecida a la del choque europeo de hace unos días. De hecho, sólo hay un cambio entre ambas listas: entra Yuri Berchiche, que podría disputar sus primeros minutos oficiales con la camiseta de la Real, y sale Hervías, que estará este fin de semana con el Sanse. Rulli, otra de las incorporaciones de este verano, es el otro jugador realista que podría haber su debut con el equipo. Las bajas son las mismas que había para el pasado jueves, Ansotegi, Gaztañaga y Finnbogason. Y los dos jugadores que se quedan fuera de la lista de 18 por decisión técnica son los dos que todavía tienen posibilidades de salir de la plantilla, Cadamuro y Estrada. Zurutuza y Vela, que reaparecieron el pasado jueves, no parecen haber tenido ningún problema, con lo que están plenamente a disposición del técnico.

Arrasate adelantó que habrá algún cambio en el equipo titular pero no una revolución. Y la primera duda pasa por el inquilino de la portería. Hay expectación por ver si continúa Zubikarai o si, por el contrario, juega Rulli, y también por saber qué sucederá a partir de aquí, si habrá una apuesta clara por uno de los dos, si se repartirán todos los minutos o si habrá un portero en cada competición. En principio, la defensa podría repetir en bloque, con lo que jugarían Zaldua, Elustondo, Iñigo Martínez y De la Bella, pero cualquier cambio es posible salvo el de Iñigo. Carlos Martínez, y Yuri en los laterales y Mikel González en el centro tienen opciones. Markel parece fijo por delante de ellos y Granero también da la impresión de que será de la partida, a diferencia de lo que sucedió en los tres encuentros europeos. El otro puesto del centro del campo se lo juegan Pardo, Zurutuza e incluso Canales, que repetiría así el lugar en el que jugó el jueves. Xabi Prieto, Chory Castro y Agirretxe parece fijos por delante, toda vez que parece pronto para que Vela entre en el once titular.

La Real tendrá el honor de ser el rival del primer partido del Eibar en Primera División en toda su historia, lo que supone que es un encuentro que no tiene precdedentes en la máxima categoría del fútbol español. El equipo txuri urdin sí ha visitado Ipurúa en tres partidos oficiales, y no conoce la derrota en el campo del conjunto armero. Venció en su primer encuentro allí, 0-2, en la Copa del Rey de la temporada 1986-1987, el 0-1 en Segunda de la 2007-2008 fue su primera victoria aquella temporada con gol de Gerardo de penalti, y finalmente empató a uno en la campaña siguiente, la 2008-2009. La Real no disputa en Primera División un derbi guipuzcoano a domicilio desde la temporada 1931-1932, y en aquel cayó 2-0 ante un Real Unión que acabó perdiendo la categoría y que sólo ganó cuatro partidos. Los realistas han empezado la Liga con un derbi vasco lejos de su campo en cuatro ocasiones, sin conocer la victoria. Empataron el último, 1-1 en San Mamés en la temporada 2006-2007, y cayeron primero con el Arenas por 2-1 en la 1931-1932 y después con el Athletic por 1-0 y 3-0 en las campañas 1989-1990 y 2005-2006 respectivamente.

La última vez que Eibar y Real Sociedad se vieron las caras fue en el mencionado empate a uno de la temporada 2008-2009. El equipo entrenado por Lillo se había quedado descolgado de la lucha por el ascenso y trataba de reengancharse. El empate en Eibar, aunque provocado por el mal juego realista, acercaba un poco a esa zona que finalmente no alcanzó. La Real se adelantó con un gol tempranero, obra de Aranburu tras una dejada de Abreu, pero ahí, a los nueve minutos, el equipo txuri urdin desapareció por completo. El Eibar se creció, encerró a una Real que no tuvo el balón y sin que Lillo frenara con sus cambios la impetuosa acometida local, y encontró el premio del empate en el minuto 82, tras cometer Mikel González un penalti que, además, supuso su segunda tarjeta amarilla. Alaña convirtió en gol la pena máxima. Con diez jugadores, la Real sí demostró ser mejor que el Eibar y en apenas diez minutos tuvo hasta cuatro ocasiones para ganar, pero no tuvo suerte.

jueves, agosto 21, 2014

REAL SOCIEDAD 1 - KRASNODAR 0 La Real mereció más goles

Xabi Prieto celebra el gol de la victoria.
Nueva victoria de la Real en la Europa League, aunque algo corta para lo que se ha visto en el césped de Anoeta. El Krasnodar no corroboró en el partido las informaciones que le convertían en un equipo mucho más peligroso que el Aberdeen, y el triunfo txuri urdin fue más que justo, de hecho corto, aunque sí se vieran en los rusos más hechuras que en los escoceses. Xabi Prieto puso el gol, sumando su tercero en esta competición después de que los de Jagoba Arrasate, de nuevo con rombo pero con más movilidad de sus jugadores ofensivos, firmaran una actuación bastante aseada. El problema estuvo donde siempre, en la falta de puntería, porque la mayoría de las ocasiones se marcharon fuera, casi sin probar al arquero Sinitsyn, y eso siempre deja la sensación de que el claro dominio de la Real en el centro del campo es menos efectivo de lo que debiera. Lo es, y el regreso de Vela se convierte así en una de las grandes noticias de este encuentro, que pone una buena ventaja para la Real en la eliminatoria pero que se decidirá en Krasnodar dentro de una semana. La Real ganó y mereció hacerlo por más goles.

No hubo sorpresas en el once de Arrasate y la única diferencia con respecto a la eliminatoria ante el Aberdeen tuvo que ver con el estado físico de Zurutuza, que fue sustituido por Canales. El ex valencianista no pudo aprovechar la ocasión y a diferencia de lo que sucedió en la anterior eliminatoria fue de lo más gris en el juego realista, junto con un nuevamente intermitente Pardo, que todavía no ha sido capaz de encontrar su mejor versión en el nuevo esquema del técnico realista. La otra duda, que en la cabeza de Arrasate no parece ser tal, se solventó con la presencia de Elustondo en el centro de la defensa junto a Iñigo Martínez. Con esos mimbres y mucha más movilidad en sus jugadores que ante el Aberdeen, la Real comenzó el partido mordiendo, algo que, por ejemplo, no había hecho con los escoceses delante. Tanto es así que en la primera media hora el equipo txuri urdin pudo encarrilar la eliminatoria con cierta claridad de haber tenido algo más de acierto y de suerte, porque llegadas tuvo de todos los colores, por las bandas y por el centro, a balón parado y en jugada.

La llegada más clara fue la primera, un cabezazo a bocajarro de Markel a la salida de un córner que el guardameta del Krasnodar sacó como pudo y con grandes reflejos. Después fue Xabi Prieto quien no precisó un cabezazo en una posición bastante franca. Chory Castro se sumó al carrusel de ocasiones con un disparo con la zurda que no encontró portería cuando el gol parecía claro. También de cabeza lo intentó Agirretxe y justo a continuación Canales estrelló un disparo contra un defensa casi desde la frontal del área pequeña. La Real exhibía buenas combinaciones, continuas subidas de los laterales, disparos de todas las zonas del campo y movimientos inteligentes en ataque de sus centrales, como evidenció Elustondo prácticamente en la última jugada del primer tiempo con una buena arrancada desde atrás, en una jugada que finalizó con un disparo arriba de Pardo. Pero falta instinto asesino. Mucho. Y sin Vela, más todavía. Agirretxe está todavía lejos de su mejor estado de forma y se nota también la ausencia del llamado a ser ariete de referencia, Finnbogason.

El Krasnodar, a cambio, no mostró demasiadas de las cualidades de las que se habló antes del encuentro, ni mucho menos ser el equipo arrollador de las dos eliminatorias previas o el todavía invicto conjunto de la Liga rusa. Sólo dispuso de una ocasión de gol relativamente clara en la primera mitad, en una jugada en la que Ari conectó un disparo aprovechando que Iñigo Martínez no dejaba de recular pero se encontró con un Zubikarai bien colocado. Un balón llovido del cielo que Eñaut no atrapó a la primera, aún sin oposición de ningún delantero visitante, generó más inquietud que el fútbol de ataque del equipo ruso, aunque al filo del descanso el árbitro, el francés Buquet, anuló un gol al Krasnodar por un fuera de juego inexistente. De la Bella se quedó enganchado, un metro por detrás de la línea defensiva, y habilitó a los dos rematadores rusos. El primer se topó con Zubikarai, pero el segundo marcó a puerta vacía justo cuando el colegiado pitaba, muy tarde además, la infracción.

Quizá también por ese susto, el comienzo de la segunda mitad no fue tan positivo para la Real como el primer acto. Hubo más nervios, más imprecisiones, el centro del campo no conectaba con la delantera y las ocasiones se desvanecieron. El Krasnodar, no obstante, no aprovechó la situación aunque sí dispuso de algo más de balón y más cerca de la portería de Zubikarai, pero sin inquietarle. A los realistas les costó recuperar el dominio, pero poco a poco lo fueron haciendo. El punto de inflexión fue un clarísimo penalti por mano que Buquet, confirmando su mal arbitraje, no sancionó. Este intercambio de errores, en todo caso, benefició a la Real, porque el 0-0 que campeaba entonces en el marcador era sin duda mucho más positivo que el 1-1 que podría haber subido de acertar el colegiado. Aunque la Real comenzó ahí a sumar nuevas ocasiones, de nuevo sin demasiado peligro (un centro de De la Bella al que no llegó Chory, un cabezazo flojito de Markel), fue el Krasnodar el equipo que tuvo la ocasión más clara de la segunda mitad hasta ese instante, en un mano a mano de Joazinho con disparo defectuoso.

Pero a continuación del momento de mayor pánico llegó el gol de la Real. Fue en otra subida de De la Bella, cuyo centro despejó la defensa no demasiado bien para que el balón cayera en los pies de Xabi Prieto y éste hiciera el 1-0 con un disparo ajustado al poste izquierdo de Sinitsyn. El capitán sigue sumando, haciendo historia y, con este gol, siendo ya el máximo goleador en activo de la Real. Para entonces, Arrasate ya había movido el banquillo. Zurutuza y Granero entraron al campo por Pardo y Chory, junto con Canales probablemente los más flojos del equipo, y se notó para bien. Añadiendo la tranquilidad que dio el gol, la Real jugó unos buenos minutos finales, sin conceder ni una sola ocasión al Krasnodar y jugando con inteligencia una eliminatoria europea en la que resulta vital no encajar en casa para que jugar fuera sea más cómodo. Y pudo ampliar el marcador, ya con un peligroso Vela sobre el campo que recibió una gran ovación de Anoeta en su reaparición. Las mejores ocasiones fueron ya en el descuento, con un cabezazo de Elustondo al larguero a la salida de un córner y un centro chut de Zaldua que dio al arquero ruso más problemas de los debidos.

La Real solventó el duelo con más facilidad de la que algunos aventuraban y se encontró con un rival muy por debajo del nivel que había mostrado en sus anteriores partidos oficiales. Pero algo haría bien la Real si ésta es la primera derrota del Krasnodar en la temporada, con nueve partidos ya jugados. Botella medio llena o medio vacía, lo cierto es que la Real no estuvo nada mal. Concedió pocas ocasiones al rival, mostró un buen manejo en el centro del campo, velocidad puntual arriba (la jugada que acabó con remate de Chory tras una gran internada de De la Bella puede ser una buena muestra) y ganó el partido de ida de la eliminatoria sin encajar goles en casa que pueda sumar doble en un empate. Cierto que el rombo sigue en proceso de engranaje y que falta morder arriba, pero es evidente que a la Real le faltaban hasta ahora sus piezas más decisivas en ataque, que son las que tienen que hacer valer el juego de toque entre los medios de calidad (y Xabi Prieto, Canales, Pardo, Granero y Zurutuza la tienen) que quiere imponer Arrasate. Queda la vuelta y el resultado es de eliminatoria abierta, pero la Real, de momento, ya ha demostrado que es superior. Falta corroborarlo.

miércoles, agosto 20, 2014

PREVIA Real Sociedad - Krasnodar. Primera gran prueba de fuego

Celebrando el primero de los tres goles logrados en Aberdeen.
Dada la clara superioridad que la Real mostró sobre el Aberdeen, el equipo de Jagoba Arrasate afronta la primera gran prueba de fuego de la temporada (jueves, 20.30 horas, Anoeta, ETB-1 y eitb.com). El Krasnodar ruso, aún siendo un equipo desconocido para la mayoría dada su breve historia, llega a Anoeta después de no conocer la derrota en los ocho partidos oficiales que ya ha jugado y tras endosar dos marcadores de escándalo en las eliminatorias que ha superado ya en la Europa League. La Real también salió victoriosa de sus dos choques europeos ante el Aberdeen, pero sobre todo en el segundo y en la pretemporada en general ha dejado bastantes dudas en su juego. Tendrá que disiparlas mientras cumple con la necesidad de eliminar al Krasnodar para que la penitencia de dos eliminatorias previas en verano a la que se castigó con su mal conclusión de la pasada Liga no tenga efectos nocivos en la presente temporada. Ya no cuenta la mala suerte en el sorteo, que la ha habido, ya sólo importa acometer el reto y superarlo.

Habrá que esperar a la leve sesión de este jueves por la mañana para conocer la lista de 18 jugadores con los que Arrasate afrontará el tercer partido europeo de la temporada. Da la impresión de que lo que ha hecho el técnico realista es ganar tiempo para saber con exactitud si sus dos jugadores dudosos, Zurutuza y Vela, están en condiciones de regresar al equipo, aunque sea para ocupar una plaza en el banquillo. Los tres  que son baja segura para el primer choque ante el Krasnodar son Ansotegi, Gaztañaga y Finnbogason. De esta forma, si Zurutuza y Vela estuvieran en condiciones de participar, Arrasate tendría que descartar a dos jugadores más. Estrada y Cadamuro, que no cuentan (en el caso del primero, agrava todavía más que no se hayan dado explicaciones a su renovación cuando todo el mundo daba por hecho que saldría del club), tienen todas las papeletas. Si Arrasate decide contar con alguno de los potrillos que ha estado con el primer equipo en pretemporada, habrá que sumar más nombres.

En la rueda de prensa de este miércoles, el técnico realista sólo dio dos pistas sobre el once que dispondrá sobre el césped de Anoeta para medirse al Krasnodar. La primera, la titularidad en la portería de Zubikarai por delante de Rulli. La segunda, que el equipo se parecerá mucho al que jugó los dos encuentros ante el Aberdeen pero no será exactamente igual. Se da por seguro que en la defensa serán titulares Zaldua y De la Bella en los laterales e Iñigo Martínez en el centro. Mikel González y Elustondo, que fue quien jugó ante los escoceses, se disputan la otra plaza. Markel estará por delante y lo más seguro es que Pardo y Granero formen con él el centro del campo. A la espera de ver qué sistema escoge Arrasate para el partido y con la duda de si Vela está para ser titular, algo que no parece probable pues no ha disputado un solo minuto en pretemporada, Xabi Prieto, Canales y Chory Castro parecen pugnar por dos plazas, dejando el ataque para Agirretxe.

Para llegar a esta eliminatoria, la Real superó en la anterior ronda previa al Aberdeen por un global de 5-2, siendo el resultado en Anoeta de 2-0, goles de Zurutuza y Canales. Ese es, por el momento, el único choque oficial que ha jugado el equipo txuri urdin en lo que llevamos de temporada. El Krasnodar ruso, en cambio, ya ha jugado bastantes más encuentros, europeos y nacionales, y aún no conoce la derrota. En las dos rondas previas de la Europa League que ha superado venció en los cuatro partidos. Primero superó al Sillamäe por un resultado global de 9-0, 0-4 en el encuentro jugado lejos de Rusia, y después superó al Diósgyör por un total de 8-1, 1-5 en el partido que jugó como visitante. En la Liga rusa, tras ocupar la cuarta posición en la temporada 2013-2014, el rival realista ya ha disputado cuatro jornadas en esta campaña, y ocupa la sexta posición, ganando dos partidos, uno de ellos 0-1 como visitante ante el CSKA, y empatando otros dos, ambos a domicilio, 0-0 ante el Lokomotiv y 1-1 ante el Ural.

Será la primera vez que Real Sociedad y Krasnodar se enfrenten. Sólo un equipo ruso había visitado previamente al conjunto txuri urdin en competiciones europeas. Fue el Dinamo de Moscú en la Copa de la UEFA de la temporada 1998-1999. El 3-0 que logró la Real en el encuentro de vuelta, el disputado en Anoeta, con dos goles de Kovacevic y uno de De Paula, sigue siendo la mayor goleada lograda como local del equipo donostiarra en torneos continentales. El historial de la Real en la menor de las competiciones de la UEFA, antes Copa de la UEFA y ahora Europa League, es de 18 eliminatorias. Los partidos jugados en casa arrojan un saldo positivo de trece victorias, tres empates y sólo dos derrotas, la última de ellas en el lejano 1976, el 1-3 que logró el Liverpool en el partido en el que debutó Arconada con la camiseta txuri urdin. Con el 2-0  al Aberdeen, suma ya nueve victorias consecutivas en casa en esta competición, ocho con la denominación de Copa de la UEFA y una como Europa League.

domingo, agosto 17, 2014

La Real necesita dos centrales recuperadores

Mikel e Iñigo, celebrando un gol del primero al Racing.
Si hay un dato que muestra claramente las diferencias entre la Real de la temporada 2012-2013, la que entrenada por Philippe Montanier alcanzó la cuarta posición y el acceso a la Champions League, y la de la campaña 2013-2014, la primera de Jagoba Arrasate en el banquillo, ese es el de los balones recuperados. Aunque al hablar de esta estadística lo que viene a la cabeza de forma más inmediata es el centro del campo y la necesaria reconstrucción del juego realista por la fuga de Asier Illarramendi al Real Madrid, lo cierto es que la clave para la Real en esa faceta ha estado en el centro de la defensa. Y eso incide en un debate que está muy candente en esta pretemporada ya finalizada, el de la necesidad o no de fichar un central, porque ahí radicó una de las claves menos valoradas de la Real que tocó el cielo. La categoría de Iñigo Martínez no está en duda, pero quizá no se valoró suficientemente bien la extraordinaria temporada de Mikel González como pilar del equipo.

Pero vayamos a los números. La Real, en la Liga 2013-2014, robó 2.505 balones y ocupó el decimosexto lugar de la competición en ese ránking, superando sólo a Granada, Celta, Almería y Levante, es decir, los tres equipos que acabaron la temporada justo por encima del descenso y el décimo clasificado, muy lejos de la mayoría de sus rivales directos en la lucha por Europa (el Athletic, de hecho, lideró esa clasificación y el Villarreal fue sexto). Sin embargo, en la temporada 2012-2013 la Real ocupó el séptimo puesto de esta clasificación, con 2.703 balones recuperados, codeándose en ésta con el Barcelona (2.760) o superando al Real Madrid (2.547). El Valencia, que fue su rival por la Champions League hasta el final, no pasó del undécimo puesto en las recuperaciones y el Málaga, que fue también fue oponente por la gloria europea hasta alcanzar las tres cuartas partes del campeonato, fue decimocuarto.

Pero yendo al papel individual de los centrales se entiende aún mejor su importancia. La pasada temporada, Iñigo Martínez fue el octavo jugador de la Liga que más balones robó, con 335. En el año de la cuarta plaza, fue tercero con diez robos más, pero es que Mikel González también entró en el top 10 de recuperadores, llegando a la séptima posición con 327. Dicho de otra forma, el papel de Iñigo Martínez en la interrupción de jugadas del rival se ha mantenido al mismo nivel, pero la Real ha acusado que su pareja de centrales no haya actuado al mismo nivel que un año antes. Mikel, que arrancó la temporada lesionado, apenas fue titular en 20 partidos de Liga, cuando en la anterior llegó a los 34. Al centro de la defensa le faltó la estabilidad y el nivel que sí tuvo un año atrás. Ansotegi, tercer central de la plantilla, actuó en sólo siete encuentros de la temporada 2012-2013 y sus presencias ligueras llegaron hasta las 24 la pasada campaña. El cuarto central, Cadamuro, que en realidad ya no cuenta, tuvo un papel marginal en las dos temporadas, e incluso en el pasado mes de enero fue cedido al Mallorca, donde estuvo lejos de triunfar.

El director deportivo, Loren Juarros, ya ha dado la plantilla por cerrada. El club quiere que quien complete la nómina de centrales sea Elustondo. Jagoba Arrasate, que parecía dispuesto a seguir ese camino y le alineó en el centro de la zaga en los dos primeros partidos europeos ante el Aberdeen y en el último amistoso ante el Eibar, sembró dudas al colocarle de nuevo en el centro del campo en los dos partidos de la gira inglesa, incluso cuando ante el Chelsea Ansotegi se lesionó al poco de comenzar el partido y le sustituyó por Mikel González para acompañar a Iñigo Martínez. Lo cierto es que Elustondo ya jugó como central de emergencia con Montanier, en el partido ante el Celta en Vigo, en el que además marcó un gol a la salida de un córner. Aún así, sigue pareciendo una decisión arriesgada la de su reconversión a central para dar fortaleza de nuevo a la línea de zagueros porque es un jugador que, si algo no ha tenido en los últimos años, es estabilidad. En las cuatro temporadas disputadas desde que la Real volvió a Primera, Elustondo no ha superado los 20 partidos de Liga fundamentalmente por sus lesiones. Y la Real necesita dos centrales en forma y recuperadores.