sábado, octubre 15, 2011

PREVIA Zaragoza - Real Sociedad. Con deberes pendientes

La Real se presenta en Zaragoza con deberes pendientes (domingo, 16.00 horas, La Romareda, Canal+ Liga 2, PPV). Deberes colectivos, pues queda ya muy lejana la Real que ganó en el estreno liguero en Gijón y remontó con grandeza al Barcelona, y deberes individuales, personificados sobre todo en un Griezmann que está obligado a hablar ya sobre el campo y no fuera de él. Deberes para que la gente no empiece a pensar tan pronto en el sufrimiento que padeció hasta la última jornada de la temporada pasada y para que el equipo no empiece una severa caída de puestos en la clasificación, en la que gracias a su buen inicio todavía mantiene una cómoda novena posición. Deberes para hacer olvidar la mala imagen que dio en el derbi en Anoeta. Y deberes para que se vayan acabando las negativas imágenes que deja este equipo, de resucitamuertos que siempre consiguen puntos cuando enfrente está la Real, y de pardillos cada vez que el rival se adelanta en el marcador y recurre a eso que llamamos equivocada y condescendientemente el otro fútbol. Muchos deberes y un equipo con bajas sensibles para prepararlos. Quizá, bajo esas circunstancias, sea la mejor forma de comprobar a qué puede aspirar la Real.

Las bajas han provocado que Montanier no tenga demasiado margen de maniobra para la convocatoria. Illarramendi y Elustondo están fuera de la lista, a pesar de lo cual Montanier no quiso tirar de Rubén Pardo, que aún no ha debutado con el primer equipo. A cambio, el técnico francés recupera a Markel Bergara, que entra así en su primera convocatoria de la temporada y se convierte en la principal novedad (también entra Toño Ramírez, que será el portero suplente en lugar de Zubikarai, que ocupó ese lugar en el encuentro ante el Athletic de hace dos semanas). Vela no se ha recuperado a tiempo del esguince de rodilla que sufrió, e Ifrán, como ya le sucedió en el derbi, vuelve a quedarse fuera. Montanier ha preferido repetir con Joseba Llorente antes que incluir a Ifrán entre los escogidos. El uruguayo recibió un golpe en el amistoso contra Osasuna de la pasada semana y no se reincorporó al trabajo de grupo hasta bien avanzada la semana. Y si algo ha quedado claro ya es que Montanier prefiere a los jugadores con los que ha podido trabajar durante más días y no arriesgar con los que acaban de salir de una lesión.

Lo que no está nada claro es cómo sorteará Montanier las ausencias que tiene para componer su once inicial. Sí parece evidente que atrás habrá continuidad. Bravo estará en la portería, con la defensa tipo del francés: Carlos Martínez y De la Bella serán los laterales, con Demidov e Iñigo Martínez por el centro. A partir de ahí es donde empiezan las suposiciones que sólo se confirmarán cuando se conozca el once de forma oficial. Mariga, Markel, Aranburu y Zurutuza se disputan los tres puestos de la primera línea de tres. No es fácil saber quién jugará ni tampoco en qué puesto lo hará, y todo dependerá de si Montanier ve a Markel, el 4 más claro de este grupo de jugadores, apto para jugar los 90 minutos. Por delante, y dado que Llorente jugó sus primeros minutos de la temporada en el tramo final del derbi, parece mucho más seguro aventurar que jugarán Xabi Prieto, Griezmann y Agirretxe. En el banquillo quedarán, además de Toño Ramírez, Mikel González, Cadamuro, Estrada, el centrocampista que finalmente descarte, Sarpong y Llorente. Se está convirtiendo en habitual que Montanier tenga muchos más jugadores defensivos que ofensivos junto a él para posibles cambios.

La Real comienza la jornada con siete puntos y ocupa la novena posición, la segunda (un punto por detrás del Atlético de Madrid) de un gran pelotón de equipos que ahora mismo forman la tierra de nadie. Tras perder los dos últimos partidos (ante un Athletic que no había ganado aún y un Mallorca que llevaba tres derrotas seguidas), el equipo txuri urdin se ha quedado a cinco puntos de las plazas europeas, que llegó a ocupar en el arranque liguero, y tres por encima de la zona de descenso, que no ha pisado desde que volvió a Primera. El Zaragoza se encuentra sólo un punto por detrás, en la decimocuarta posición. La Real no es de los equipos que se ha quejado por los horarios, pero después de dos partidos seguidos a las doce del mediodía, encara otros dos en otro horario atípico, el domingo a las cuatro de la tarde. El conjunto de Montanier ha perdido los dos últimos partidos que ha jugado como visitante. Zaragoza, un estadio en el que siempre hay mucha presión de la hinchada local, no será una plaza fácil en la que poner en práctica la decisión, que según la prensa ha adoptado el equipo, de no tirar el balón fuera ante un contrario que finja una lesión (después de la continua tomadura de pelo en este sentido en Mallorca y la gota que colmó el vaso, que fue el teatro de Muniain en el derbi).

La historia dice que La Romareda no es un campo especialmente propicio para la Real, pero menos aún en la historia reciente. En total, ha jugado 50 partidos, de los cuales ha ganado diez y ha empatado 16, con 24 derrotas. 46 de esos encuentros fueron en Primera, con 23 triunfos locales, nueve visitantes y catorce igualadas. Pero en las últimas doce visitas (una de ellas en Segunda), el equipo txuri urdin sólo fue capaz de ganar en una ocasión, el 0-1 con gol de penalti de Xabi Prieto de la temporada 2005-2006, y perdió en siete ocasiones. La Real ganó en dos ocasiones por 1-3 en Zaragoza, la primera en la campaña 57-58 (con dos goles de Segurola y uno Laguardia) y la segunda en la 91-92 (con dos tantos de Oceano, uno de ellos de penalti, y el otro de Lumbreras). La mayor goleada local llegó en la temporada 61-62, en el penúltimo descenso a Segunda de la Real. 6-3 fue el marcador, y los goles realistas los anotaron Almandoz, Villa y Cacho. Por diferencia de goles, la más abultada fue el 4-0 de la campaña 78-79. Curiosamente, en los cuatro partidos disputados en Segunda, los dos equipos empatan a todo y marcaron siempre: 2-1 en la 44-45, 1-2 en la 45-46, 1-1 en la 46-47 y 2-2 en la 08-09.

Si la pasada temporada, la 2010-2011, hubo un campo en el que la Real se pudo sentir muy agraviada por la actuación arbitral, ese fue La Romareda. El responsable, Teixeira Vitienes. Sinama Pongolle adelantó a los locales a los diez minutos y la Real empató a la media hora de la primera parte, gracias a un balón que cortó el colegiado, permitiendo un fulminante contraataque de la Real en el que participaron Llorente, Zurutuza y Xabi Prieto, este con un magnífico disparo ante el que nada pudo hacer Leo Franco. A partir de esa jugada, que el árbitro no se debió quitar de la cabeza, todo lo que pitó Teixeira fue en contra de la Real. No expulsó a Ponzio por un claro codazo a Zurutuza. Después anuló un gol a Zurutuza por una faltita que al contrario no hubiera señalado. En el minuto 90, concedió el 2-1 del Zaragoza a pesar de un claro fuera de juego (en todo caso, la Real defendió esa jugada con tan poca inteligencia e intensidad como había defendido la del 1-0). Y en el 93, ya a punto de señalar el final, omitió un clamoroso penalti sobre Tamudo. Aparte de la prevaricadora actuación arbitral, la Real fue más que el Zaragoza y tuvo sobradas ocasiones para ganar. Pero sea cual sea el análisis, Teixeira Vitienes decidió el partido.

miércoles, octubre 12, 2011

Griezmann, todo un reto

Tengo la impresión de que, con sus declaraciones de este verano y de la semana pasada, en las que hablaba abiertamente de su marcha de la Real, Griezmann se ha convertido en todo un reto, para el club pero sobre todo para su entrenador, Philippe Montanier. No merece la pena ahondar en todo lo que se ha dicho sobre él, sobre la ausencia de figuras paternas en su vida lejos de casa, sobre su representante o sobre lo que los aficionados piensen sobre él ahora mismo. De eso está casi todo dicho. Pero sí me parece interesante sopesar cómo van a gestionar el asunto tanto la Real como Montanier. La primera respuesta es buena, y hay que aplaudirla. Aperribay ha hecho lo que tiene que hacer. Dado que no hay ofertas que valorar, el único camino que se le puede señalar desde las altas esferas del club es remitirle a la cláusula de rescisión que tiene en el contrato que el jugador firmó libremente. Si quiere irse, tiene que buscar comprador. Y un comprador que sepa que la Real no tiene intención alguna de desprenderse o malvender al jugador. Es decir, un comprador con dinero.

Por parte de Montanier, cuya primera respuesta también ha sido muy acertada, el reto me parece más complicado y más apasionante al mismo tiempo. El técnico será quien lidie con la situación que le ha generado el futbolista con sus insensatas declaraciones (por la forma, que no por el fondo; Bravo también dijo siempre que si salía algo más grande le encantaría dar el paso, y en cambio el guardameta encontró una lógica comprensión en sus palabras). Lo primero que tendrá que decidir es si pasa factura a Griezmann por estas palabras. No sería descabellado, pero tampoco parece probable, a tenor de lo que ha dicho Montanier, que le ha pedido que hable en el campo y no fuera. Para hacerlo, tendrá que jugar, y, por evidente que parezca, quien le tiene que poner sobre el campo para que juegue es él. Las ausencias que podría tener la Real en ataque para este fin de semana, no obstante, maquillarán esta decisión. Es decir, incluso si el técnico quisiera castigarle con la suplencia se encontraría con el inconveniente de las bajas de Vela e Ifrán, la primera se da como segura y la segunda está en el aire. Eso facilita que el francés esté en el equipo titular en La Romareda.

¿Pero estará una semana después en Anoeta? Parece claro que el público dará alguna muestra de reprobación hacia Griezmann en cuanto tenga la ocasión. Ya sucedió, después del verano, en la primera oportunidad que tuvo, en el partido amistoso contra el Brest. Pero ahora la cosa se pone seria, porque estamos hablando de partidos oficiales. Contra el Barça fue titular y jugó el partido completo, por lo que no hubo ocasión. Y, además de ser uno de esos partidos grandes que exige aparcar toda rencilla hasta mejor oportunidad, marcó el gol del empate, con lo que el perdón estaba asegurado. Pero pongámonos en lo peor. Pongamos que la Real no gana en Zaragoza. Pongamos que el siguiente partido en casa, contra el Getafe, se complica. Pongamos que Griezmann sigue sin mostrar su mejor versión sobre el césped en esos dos encuentros. Y ahí sí que tendremos un problema serio entre manos. Porque esto es la competición oficial, y aquí todo lo que no sea el respaldo incondicional del público es un serio problema para el equipo y para su técnico. ¿Qué haría entonces Montanier? Eso sí que sería el primer gran reto que tendría que afrontar el técnico gala en su andadura en la Real.

Por supuesto, todo esto se olvida si el domingo Griezmann asume la responsabilidad que, por calidad, puede asumir en este equipo. Hace muchos años que la Real no se enfrenta a un jugador propio que dice, públicamente y con tanta insistencia (normalmente se opta por el silencio cuando algo así sucede, y el mejor caso reciente es el de Díaz de Cerio), que quiere salir del equipo. Parece una tontería o algo fácil de gestionar, pero no lo es. Porque, al final, un jugador descontento no rinde como uno que se siente implicado, y el responsable sigue siendo el entrenador. Como las declaraciones de Griezmann siempre se han producido cuando ha estado fuera y no Zubieta o Anoeta, como tenemos constancia de que su representante quería el traspaso para cobrar una comisión antes de que finalizara su contrato con el jugador, y como creo en Griezmann como futbolista, por mi parte tiene un voto de confianza. Pero sólo uno, porque mi enfado es el mismo que el de cualquier otro seguidor txuri urdin. Si Griezmann no aparece ya en el campo, dará pie a pensar que tiene su cabeza lejos de la Real. Y yo, en la Real, quiero jugadores que piensen en su camiseta, en su escudo y en sus seguidores.

sábado, octubre 08, 2011

LOS RÉCORDS DE LA REAL. Las 32 jornadas de imbatibilidad

No hay récord más impresionante en la historia de la Real que la grandiosa marca de imbatibilidad que logró en la temporada 1979-1980. El equipo txuri urdin entrenado por Alberto Ormaetxea estuvo 32 jornadas consecutivas sin conocer la derrota. 32 rivales que no pudieron vencer a los nuestros. Nada menos que 32. La Real no ganó aquella Liga, y eso hace que el partido más recordado de aquella temporada sea precisamente el que perdió, el de la jornada 33, el 2-1 que logró aquel Sevilla primado hasta las cejas que logró remontar el gol inicial de Zamora con dos tantos de Bertoni y a pesar de estar jugando con solo nueve jugadores. Aquel es, quizá, el día más dramático de la historia de la Real. El paso del tiempo, no obstante, ha hecho que el récord de imbatibilidad crezca en valor. Nadie ha sido capaz de estar tantas jornadas sin perder en un campeonato liguero. Absolutamente nadie. Es el récord de la Liga, no sólo de la Real. Y ya han pasado tres décadas desde que aquel modesto equipo, que en aquel momento no había conocido las mieles del triunfo, asombró al fútbol español de una forma que todavía nadie ha conseguido igualar.

Todo comenzó el 9 de septiembre de 1979. Las Palmas, que venía de ocupar la sexta posición en la temporada anterior y de quedarse a solo un punto de clasificarse para la Copa de la UEFA (sí lo hizo la Real, que había sido cuarta), visitó Atotxa y salió derrotado por un solitario gol de Idígoras, gol que llegó en el primer minuto de partido. Arconada paró un penalti, dejando los dos puntos del partido en San Sebastián Nadie podía suponer que aquella victoria por la mínima iba a suponer el inicio de la temporada más inolvidable hasta entonces de la historia txuri urdin, pero la leyenda había comenzado a fraguarse. Sólo una semana después, la Real ganó en San Mamés con idéntico resultado y gol, esta vez, de Satrústegui. Tras dos empates consecutivos, la Real logró tres victorias seguidas en casa, dos de ellas de auténtica leyenda. La primera fue el 4-3 ante el Barcelona de la quinta jornada, en un partido memorable. Los de Ormaetxea levantaron un 0-1 y un 2-3, empataron el partido cuando sólo quedaban nueve minutos y lograron el gol del triunfo en el último minuto del encuentro. Diego fue quien culminó la remontada.

Tras 22 años sin derrotar al Real Madrid, la Real se desquitó con una goleada histórica. Un 4-0, con goles de López Ufarte (de penalti), Satrústegui, Zamora y Heras, fue lo que se llevó de Atotxa el conjunto merengue. Entre estas dos victorias míticas, la Real tuvo lío. En su visita a Vallecas de la cuarta jornada se adelantó con un gol en claro fuera de juego. En la de Almería de la jornada sexta, el partido se suspendió en el minuto 87 tras el lanzamiento de objetos que siguió a una desastrosa actuación del árbitro, Díez Frías. Una botella alcanzó a uno de sus jueces de línea. Algunas crónicas de la época hablan de hasta cuatro penaltis no pitados en el área txuri urdin. A pesar del gran inicio de temporada, la Real no era el único equipo imbatido. El Sporting ganó los siete primeros partidos y no perdió hasta la jornada novena, siendo todavía líder, en casa y por un contundente 1-4 que le endosó el Zaragoza. También hubo incidentes en Salamanca, en la jornada décima, cuando la Real alcanzó de nuevo la primera posición, que había logrado por primera vez tras vencer en San Mamés, gracias a un gol de López Ufarte.

La Real siguió con paso firme. Venció en Sarriá 1-2, siendo despedida con aplausos por su juego, perdió el liderato empatando en casa ante el Hércules y lo recuperó de nuevo ganando 0-1 en Gijón. El equipo de Ormaetxea, en todo caso, se caracterizó por sus empates, nada menos que ocho en los 17 partidos de la primera vuelta (en la jornada 22, eran once las igualadas, la mitad de los partidos jugados). Eso sí, comenzó la segunda con dos grandes goleadas por el mismo resultado: 4-0. Eso es lo que se llevaron de Donostia tanto Athletic (que acumulaba doce años sin puntuar en el estadio realista) como Rayo Vallecano. Después de recuperar la primera posición de la tabla en la jornada 23 venciendo al Almería, de lograr un gran triunfo en Zaragoza por 0-2 y de un partidazo sin goles en Atotxa frente al Betis, la Real se plantó en el Santiago Bernabéu como líder gracias a su victoria en el partido de ida y tener el golaverage de su lado, y como serio aspirante al título.

Y pudo haber sentenciado la Liga de haber logrado la victoria. La tenía en el minuto 88, por 1-2, con goles de Zamora y Periko Alonso. Pero en el último suspiro, el colegiado García Carrión se inventó un penalti y regaló el empate al Madrid. La leyenda dice que Arconada, al que las crónicas tildan de "mitológico" por su enorme actuación ante el Madrid, reventó de una patada la puerta del vestuario del Bernabéu por el enfado. La Real no acusó el golpe y ganó cinco de los seis siguientes partidos. Sólo se dejó un empate en Alicante, tierra maldita, ante el Hércules. El Madrid se dejó un punto más, pero estaba sólo uno por debajo de la Real. Suficiente para aprovechar la derrota del equipo txuri urdin en Sevilla, con la sensible baja de López Ufarte por un grave problema de riñón, para adelantarle en la clasificación. Una vez batida, la Real acabó la temporada ganando en Atotxa al Atlético de Madrid, pero no sirvió para lograr el merecido título de Liga, que fue a parar a manos de un Real Madrid que no dudó en primar a los rivales realistas, probándose en la prensa de la época el dinero que cobraron los jugadores del Betis por aquel empate en Atotxa y los del Sevilla por su victoria.

De esos 32 partidos que estuvo la Real sin perder, 18 fueron victorias (ganó los dos encuentros a Athletic, Zaragoza, Salamanca, Español y Sporting) y 14 empates (los dos contra el Valencia, Betis y Hércules). Esa racha le permitió estar en cabeza de la clasificación durante 20 jornadas, marca que igualó en la temporada 2002-2003, en la que también se quedó sin el merecido título. Durante la gestación de ese récord, marcó 51 goles, 1,59 por partido. Satrústegui hizo 16, seguido de López Ufarte (diez), Alonso (nueve), Diego, Idígoras, Zamora (tres cada uno), Amiano (dos), Gajate, Gaztelu, Kortabarria, Heras y Olaizola (uno cada uno). A Arconada le marcaron apenas 18 goles en la racha de imbatibilidad, 0,62 por encuentro. Athletic, Valencia, Almería y Salamanca no lograron batirle. El Barça y el Salamanca, los que más, le hicieron tres cada uno. Ni los dos goles encajados en Sevilla, para un total de 20, le impidieron ganar por primera vez el Trofeo Zamora. Su 0,58 total de la temporada era entonces el segundo mejor promedio de la historia para un portero (sólo superado por el 0,56 del madridista Betancort en la temporada 64-65) y es todavía la quinta mejor marca.

Los de Ormaetxea lograron su mejor racha de victorias consecutivas en dos ocasiones, cuando encadenaron con triunfo los tres partidos ante Real Madrid (4-0), Salamanca (0-1) y Español (1-2), y después ante Sporting (4-1), Burgos (1-3) y Málaga (3-1). Tras los 32 partidos de la Real, el mejor registro de imbatibilidad lo tiene el Real Madrid de la temporada 1988-1989, el de los 107 goles, que estuvo 28 partidos sin perder. Sin fijar el inicio del récord en el comienzo de una temporada, el récord absoluto de la Liga española también lo tiene la Real Sociedad. Son 38 jornadas, contando las 32 de la temporada 79-80 y las seis últimas de la 78-79 (cuatro victorias ante Valencia, Salamanca, Barcelona y Las Palmas, y dos empates contra Real Madrid y Athletic). El Madrid se quedó en 31 con los tres partidos finales de la 87-88 y los mencionados 28 de la 88-89, y el Barcelona llegó a la misma cifra entre las jornadas 2 y 33 de la temporada pasada. Fue la Real el equipo que impidió que llegara a los 32 encuentros sin perder, venciendo 2-1 en Anoeta.

martes, octubre 04, 2011

Hipocresías rojiblancas

Cuánta hipocresía rodea a algunos aspectos del derbi vasco. Cada vez es mayor. Y yo creo que por eso cada vez le tengo más manía a estos duelos. Ya en Segunda despotriqué contra estos partidos, porque nadie más que la Real parece sentirlos ya como se tienen que sentir. Y ha sido jugar el primero de esta temporada contra el Athletic de Bilbao y ya me he vuelto a desengañar. Y no por la derrota, no, sino por esa hipocresía. Al menos este derbi ha dejado algo bueno. Después de años y años de escuchar tonterías, de que desde Bilbao se insistiera en que el derbi sólo importaba en Donostia, que ellos desde su inconmensurable grandeza estaban para cotas más altas, por fin se ha reconocido que ganar a la Real forma parte de sus sueños más preciados. En realidad es algo que sabíamos todos, pero la verdad es que se agradece que al menos una persona desde la capital vizcaína se haya quitado la hipócrita careta que han vestido durante tantos años. "Es algo que lo hemos estado comentando entre los compañeros del equipo. Si me preguntan si hay un partido del año que me gustaría ganar, a mi me gusta más ganar a la Real que al Real Madrid o al Barcelona". ¿Que quién ha dicho eso? Fernando Llorente. Nada menos.

De todos modos, estoy seguro de que la hipocresía de decir que el derbi importa más en tierras donostiarras que bilbaínas seguirá existiendo, porque esto es así y no hay más vueltas que darle. ¿Más hipocresías? La arbitral, por supuesto. Porque, veréis, está más que asumido que nadie va a reconocer que le han robado un partido a la Real, y mucho menos el Athletic. Luego nosotros no tenemos reparos en decir las cosas como suceden, y, sin ir más lejos, recuerdo ahora mismo a Carlos Martínez reconociendo en rueda de prensa que sí cometió penalti ante el Sporting de Gijón en la primera jornada de esta misma temporada. Aquí Javi Martínez no saldrá admitiendo que agarra a Iñigo Martínez, o a Gurpegi reconociendo que la mano que cometió un minuto después es clarísima y merecedora de la pena máxima. Esas cosas no pasan. Pero, claro, que en la prensa no se diga acaba doliendo. A veces los de la Real parecemos idiotas. Siempre es culpa nuestra y nunca abrimos los ojos a lo que sucede alrededor. Dos penaltis. Dos. Perdimos 1-2. Xabi Prieto sólo ha fallado uno en toda su carrera profesional. Hagamos cuentas, que son fáciles, y veremos que la Real tendría que tener uno o tres puntos más en su casillero, sin que eso cambie lo que pasó sobre el césped y las críticas que se mereció Montanier y algún jugador.

Pero, claro, a veces la hipocresía es tan flagrante. Ahondemos en nuestra propia estupidez, porque nosotros aún dudamos de que el penalti a Iñigo Martínez sea claro (lo dice el propio defensa realista en una entrevista en Noticias de Gipuzkoa), pero desde Bilbao se admite. Urizar Azpitarte escribe en Deia lo siguiente: "Javi Martínez pone el brazo en el costado de Iñigo Martínez y luego parece que le toca con el otro brazo, pero puede ser posible penalti del rojiblanco". Con esa redacción que de aquella manera denota el dolor del reconocimiento, Urizar dice que es penalti. Pero, qué cosas tiene la vida, este mismo ex árbitro también escribe en AS. Y allí, él sabrá por qué, cambia de discurso. "Javi Martínez pone el brazo a la altura de la cintura de Íñigo Martínez no parece nada al no haber agarrón", dice (así de mal puntuado) en este otro periódico (¿que no hay agarrón? Mirad la foto del Noticias, por favor...). ¿Qué dicen sus editores, sus redactores jefe y sus lectores de este desaguisado que montó solito Urizar Azpitarte? Pues nada, porque como no están por medio ni el Barcelona ni el Madrid, ni Guardiola ni Mourinho, ni Messi ni Cristiano, esto no le importa a nadie. Y nosotros ahí andamos, pegándoles palos a los nuestros y callados ante las hipocresías de los demás.

Y hablando de hipocresías rojiblancas, no puedo dejar pasar lo que ha sucedido este fin de semana en el Vicente Calderón, donde se escucharon gritos de mofa contra Antonio Puerta, el jugador sevillista que falleció en 2007. Desde sectores del sevillismo se puso el grito en el cielo, claro está. La prensa se hizo eco de estos hechos. Y el Atlético de Madrid, por boca de su presidente, Enrique Cerezo, ha ofrecido una disculpa pública. Mi reino por una reacción siquiera parecida cuando parte del Vicente Calderón vuelva a mofarse de Aitor Zabaleta, a insultar su memoria y a decir memeces que en cualquier lugar del mundo tendría que merecer una reprobación pública de todo el mundo. Por supuesto, no se va a producir, porque, por si alguien lo ha olvidado, Aitor Zabaleta fue asesinado junto al estadio rojiblanco en 1998. Hace trece años. Y, desde entonces, en cada visita de la Real al feudo colchonero, en cada una de ellas, absolutamente en todas, los realistas hemos tenido que aguantar de todo. Y nadie, absolutamente nadie, ha dicho nada. Ni siquiera desde la Real se ha levantado la voz ante una situación vergonzosa e insultante. Desde el Atlético de Madrid jamás se ha ofrecido una disculpa. Y la prensa nunca ha querido escuchar ese bochornoso ambiente. Vaya hipocresía.

lunes, octubre 03, 2011

La curiosa maldición de los goles desde el centro del campo

Como si esto del fútbol no tuviera ya suficientes tópicos, va Iñigo Martínez y añade el domingo otro más. Y este tiene guasa. Agarraos todos: si la Real marca un gol desde el centro del campo, pierde seguro. Así, tal cual. Cualquier equipo recuerda estos goles como parte de triunfos memorables. Ahí está el de Nayim en la final de la Recopa con el Zaragoza, o el de Aragón en la Supercopa con el Real Madrid y ante el Barcelona como grandes ejemplos. Pero la Real es diferente. En la Real los finales felices cuestan mucho más que marcar el mejor gol de la temporada, de unas cuantas temporadas. Una de las cosas que más me dolió del derbi fue precisamente esto, que Iñigo Martínez, de lo mejor de la Real y de largo en este arranque de la temporada, se estrenara como goleador con una maravilla como ésta y que ni siquiera sirviera para sumar un punto... Pero es que la máxima está ya escrita: gol desde el centro del campo, derrota segura. Tirando sólo de memoria, la Real ha marcado así en dos ocasiones precedentes y en las dos cayó el equipo txuri urdin.

Temporada 1989-1990. El 28 de enero, la Real visita La Romareda. Mal partido de los dos equipos que se resuelve al final. En el minuto 80, Sirakov marcó el 1-0. Siete minutos después, el mismo jugador fuerza un penalti. Es Chilavert, el portero del equipo zaragocista quien lo lanza y se lo marca a González. Tan contentos estaban todos en el equipo maño que se marcharon a su propio campo en la celebración sin darse cuenta de que Goikoetxea ya estaba dispuesto para recibir el saque de centro. El árbitro reanudó el partido y el realista, desde el centro del campo, aunque en la mitad del equipo rival, hizo el 2-1. Era el minuto 88 y no dio tiempo para más. "Mis jugadores se entretuvieron en la celebración, pecaron de inocentes y dejaron la portería vacía", dijo Radomir Antic, técnico del Zaragoza. Marco Antonio Boronat, el entrenador aquel día de la Real, lo resumió de otra manera. "Los goles los marcan los listos", dijo. Pero nos fuimos con cara de tontos y derrotados.

Temporada 1997-1998. El 1 de marzo, la Real visita el Estadio Romano José Fouto de Mérida. Y allí hace un partido lamentable, indigno de un equipo que rondaba las primeras posiciones de la tabla. El Mérida se pone 2-0 con una facilidad tremenda, aprovechando además que la Real se queda con diez por expulsión de Kovacevic al filo del descanso. En el minuto 80, De Pedro coge el balón en su propio campo y lanza un zurdazo salvaje que se cuela en la portería del Mono Montoya. Aunque el extremo zurdo ya había intentado en alguna ocasión ese gol, lo marcó en Mérida gracias a que el portero suplente de la Real, Roberto Olabe, le había dicho que Montoya jugaba muy adelantado. "Llevaba todo el partido al borde del área y nosotros también somos listos", dijo De Pedro. Listos, sí. Pero de nuevo derrotados.

Eso sí, esta rocambolesca maldición que sólo le puede pasar a la Real deja una nueva máxima. Temporada en la que un jugador realista marca un gol desde el centro del campo, temporada en la que el equipo txuri urdin se clasifica para Europa. En la 89-90, acabó en la quinta posición. En la 97-98, en la tercera. Con todo el cabreo monumental que arrastro por lo sucedido en el derbi, ya firmaba yo que eso también se cumpliera. Porque digo yo que no sólo lo negativo podrá cumplirse con este equipo, ¿no?

domingo, octubre 02, 2011

REAL SOCIEDAD 1 - ATHLETIC 2 Montanier, culpable... y Borbalán también

La Real perdió el derbi de una forma bastante dolorosa, porque es mejor que el Athletic y no lo demostró. Y la derrota tiene dos claros responsables. Por un lado, Philippe Montanier, que no ha entendido cómo se juegan los derbis, que regaló toda una primera parte a un Athletic que hizo lo justito para irse ganando al descanso, que no supo hacer los cambios, ni en nombres, ni en táctica, ni en tiempos. La lectura futbolística tiene que señalar al técnico francés como principal culpable de la derrota, porque no supo poner el partido en el terreno de los jugadores realistas que lo podían resolver. Y la lectura apasionada tiene que encontrar otro nombre: Fernández Borbalán. El árbitro, reincidente en estas lides porque ya se hizo el loco la temporada en San Mamés en un claro penalti a Xabi Prieto, dejó sin señalar dos claras penas máximas en la segunda mitad, todavía con el 0-1 en el marcador. Perder un derbi siempre sienta mal, y más si era un derbi tan fácil de plantear como se ha demostrado que era éste. La Real se ha convertido, una vez más, en un resucitamuertos. Lo fue en Mallorca y lo ha sido en Anoeta ante el Athletic. Y, lo que es peor, ha dejado muchísimas dudas de cara al futuro.

De inicio, el once de gala. Pero el planteamiento de Montanier, totalmente equivocado. Todos los partidos en realidad, pero los derbis todavía más, hay que jugarlos con una intensidad muy elevada. Con garra, con corazón, con entusiasmo y con amor propio. Es la lección que nos dejó el regreso a Primera de la mano de Martín Lasarte, y es una lección que la Real de Montanier, en esta obsesión por la ruptura total con el pasado reciente, no ha querido aprender. Y sin intensidad, nos gana cualquiera. Eso es exactamente lo que nos ha pasado hoy. Porque el balón se lo ha regalado la Real al Athletic. Porque el equipo txuri urdin ha querido esperar atrás y buscar contraataques, lo cual era casi una renuncia absoluta al ataque porque el gran problema del sistema Montanier es precisamente la falta de velocidad. Porque hoy la consigna a Illarramendi era la de defender y buscar al centro del campo del Athletic, y no la de jugar al fútbol y sacar todo el talento que tiene para hacer suyo el partido. Y si a eso le añadimos que la velocidad de circulación de balón fue incluso más cansina que en Mallorca, marcar un gol se convertía en una misión imposible.

Dada la bajísima intensidad con la que la Real comenzó a jugar el derbi, el Athletic lo comenzó a aprovechar desde el primer minuto. En apenas unos segundos, los bilbaínos tuvieron dos ocasiones de gol, la primera doble, forzando una parada de Bravo, un corte de Demidov que se estrelló en el palo y un cabezazo tras el córner que se marchó alto. ¿La respuesta de la Real? Nula. La banda derecha no existió en ningún momento, con un Carlos Martínez desacertado y un Xabi Prieto absolutamente desaparecido. Por el centro, Illarra estuvo más intermitente de lo acostumbrado, quizá demasiado pendiente de presionar al Athletic y muy poco de hacer lo que sabe, de jugar al fútbol. Zurutuza condujo demasiado y Mariga jugó asombrosamente al paso. Arriba, Agirretxe era una isla, desconectado por completo del escaso juego del equipo por mandato del entrenador, más pendiente de robar que de proponer. En la izquierda, con un Griezmann muy voluntarioso pero con escasa influencia en el juego, De la Bella asumió la responsabilidad ofensiva que se le reclamaba y no había mostrando en las primeras jornadas. Y curiosamente, fue por eso, lo único que respondía a las expectactivas, por lo que se encajó un gol.

¿Nos acordamos del gol de Mallorca? Casi lo mismo. Un contraataque fácil, de libro y sin oposición. De la Bella cometió un error, que fue el de correr a por un balón imposible que se convirtió en un saque de meta. ¿Para qué? El Athletic jugó con comodidad, tampoco con excesiva velocidad, y encontró una autopista en su banda derecha. Ninguno de los tres centrocampistas cubrió la ausencia de De la Bella, que obviamente no tuvo tiempo de regresar, lo que obligó a Iñigo Martínez a salir a la banda a la desesperada y Demidov se quedó solo en la defensa de Llorente, que se giró bien y marcó un buen gol. La jugada es un claro ejemplo de lo mal que reculaba la Real hacia su defensa, de lo poco presionante que era su juego y de la nula intensidad con la que estaba jugando. Se podría pensar que la culpa fue por lo que el Athletic hizo bien, pero en realidad el equipo bilbaíno tampoco tuvo que hacer nada del otro mundo. Tuvo un par de ocasiones más, sí, incluso forzando Muniaín en una de ellas un paradón antológico de Bravo. Tuvo mucho más balón, sin duda. ¿Fútbol? Poquísimo, prácticamente nada más allá de un buen gol, ya facilitado desde el principio por las deficiencias presentadas por el equipo txuri urdin.

El inicio de la segunda parte fue una muestra de lo equivocado que fue el planteamiento de salida de Montanier. Siquiera por orgullo, la Real se lanzó a por el partido. Y se lo comió. Se lo comió porque se lo tenía que comer. Porque esta Real tiene muchas opciones y posibilidades, más que el Athletic, y a poco que ponga la actitud necesaria en el campo por fuerza tiene que ser mejor. Luego se podrá ganar o perder, pero de eso tengo pocas dudas. En esos minutos, la Real pareció otra. Illarra cogió el balón, Zurutuza se ofreció más, Carlos Martínez buscó más opciones, la pelea de Agirretxe parecía más efectiva. Y ahí apareció Fernández Borbalán, el mismo que hace unos pocos meses no quiso saber nada de una clarísima zancadilla a Xabi Prieto que hubiera significado remontar el 2-0 con el que arrancó el Athletic en San Mamés, y en apenas cinco minutos. Aquel día, abortó la remontada de la Real. Hoy también. Iñigo Martínez se internó en el área y fue agarrado. A pesar de su exagerado salto, penalti. Borbalán pasó de la jugada. Unos segundos después, el balón pega claramente en el brazo de Gurpegi. Penalti claro, clarísimo. Borbalán pasa de la jugada, aunque asombrosamente después se lanza desaforado a señalar infracciones por mano y a mostrar tarjetas, algunos tan injustas como la de Gurpegi. ¿Mala conciencia? Mucho daño.

Uno o los dos penaltis podrían haber servido a la Real para cambiar por completo el escenario del partido, pero no tiene suerte el equipo txuri urdin en esta materia desde hace demasiados años. Demasiados. Y es aburrido tener que estar siempre así, porque luego muchos creen que son excusas. Y no. Hoy no es excusa, pero sí es una explicación de por qué ha perdido la Real. No la más importante, que esa depende siempre de uno mismo, y hoy el objetivo tiene que ser Montanier. En cualquier caso, subido en la ola de la euforia, de la protesta y de un estadio caliente, la Real anotó su gol, un golazo impresionante de Iñigo Martínez desde su propio campo. Uno de esos golazos inolvidables que, si Iñigo vistiera la camiseta del Barcelona o del Madrid, que nos sigan hablando de que no hay una Liga bipolar, veríamos repetido durante toda la temporada, hablando de las excelencias de las estrellas galácticas. Golazo con mayúsculas. Y un premio merecido al arranque de furia de la Real en la segunda mitad, cuando apenas habían transcurrido quince minutos desde la reanudación.

El partido parecía franco para la Real. Instantes después del gol, Griezmann lanzó un precioso disparo al palo y el rechace lo cabeceó Agirretxe para forzar un paradón de Gorka Iraizoz. Pero ahí, en lugar de aprovechar la ola favorable, volvió a fracasar Montanier... y también sus jugadores, todo hay que decirlo. Estaba el ambiente para seguir mordiendo al Athletic y el equipo txuri urdin se desinfló, decidió volver a los parámetros con los que empezó el partido y devolvió la iniciativa al conjunto visitante. No hubo cambios, devolviendo a los bilbaínos la ventaja del calor y del cansancio. Y, así, de la nada, nació el segundo gol del Athletic. Una cosa es dejar que Amorebieta inicie todas las jugadas y otra es ponerle una alfombra roja para meter los balones que quiera, como quiera y hacia donde quiera. El central del Athletic colocó un buen envío a la espalda de Iñigo Martínez y Llorente hizo el segundo gol visitante con un gran remate. Bravo, sin duda el realista más concentrado en todo el partido, no pudo hacer absolutamente nada. Ahí murió el partido para la Real porque nadie lo supo reactivar, menos que nadie su técnico.

Montanier ya tenía culpa suficiente con el planteamiento del partido. Incluso con el repliegue hacia atrás del equipo tras el empate. Pero la cuestión de los cambios hace que sea el principal responsable a señalar de esta derrota sin ningún género de dudas. Nueve minutos dejó transcurrir el técnico txuri urdin para hacer su primera sustitución. Era el minuto 78. Y fue Sarpong el elegido. No Llorente. El delantero salió después, a la desesperada, en el minuto 82. Se fueron Zurutuza y Griezmann. Mal por quien entró, porque Sarpong evidencia día tras día que no es jugador para la Real. Mal por el momento, muy tardío, cuando era obvio que el equipo necesitaba gasolina, y más después del segundo gol del Athletic, todo un mazazo. Mal por los sustituidos, porque si hay un jugador que tendría que haber dejado el campo era un Xabi Prieto fundido que protagonizó uno de sus peores partidos con la Real, y de largo. Mal por el reconvertido esquema de juego, que no dio ninguna opción a los atacantes más que el de luchar por pelotazos largos. Mal porque ni siquiera hubo un tercer cambio. Y mal por el ostracismo al que somete a Llorente. Hoy era su día. El partido se había puesto para él. Y Montanier le ha terminado de colocar una dura etiqueta. Para los tres puestos de ataque, es su séptima opción. Incomprensible.

En los últimos minutos, la Real no estuvo cerca del empate, nada que ver con el partido contra el Barcelona. De hecho, el Athletic tuvo claras llegadas como para anotar el 1-3 y certificar una victoria que, por lo futbolístico (y sobre todo por deméritos de la Real), no tiene discusión alguna. Montanier tiene mucho trabajo que hacer y, sobre todo, muchas explicaciones que dar. Es muy bonito vender motos cuando la cosa va bien, pero cuando todo se tuerce hay que dar la cara. No con palabras, sino con hechos. La Real hoy ha dejado una pobre impronta, cuando también quedó claro que tenía mucho más que su rival. Igual que en Mallorca, aunque allí fuera superior en el juego al equipo local. Igual que en Sevilla, donde también se tiró por la borda más que la primera parte esperando no se sabe muy bien qué. La Real tiene un gran equipo que, obviamente, se resiente con las bajas. No tener a Vela e Ifrán restó potencial. Pero estaba Llorente. ¿Cuenta? Parece que no. Que se diga y que se busque un sustituto entonces. Pero ya está bien de tirar piedras contra nuestro propio tejado, de no contar con los recursos que tenemos, que siempre parecen más válidos de lo que nosotros mismos estamos dispuestos a creer.

Que la constatación de que hay muchos problemas llegue precisamente en un derbi duele sobremanera. Que un Athletic normalito gane su primer partido de Liga en la sexta jornada y en Anoeta es todavía más doloroso. Que el entrenador esconda las virtudes de su equipo es difícil de entender. La Real se queda con siete puntos en la tabla, y pierde una ocasión inmejorable de meterse en el grupo de cabeza. Lo peor es que encuentra acomodo en lo que ahora mismo es tierra de nadie, lo que la pasada temporada le acabó llevando de cabeza a sufrir hasta la última jornada cuando su primera vuelta había sido más que meritoria. Va a ser inevitable que durante la semana, durante las dos próximos semanas ya que no hay Liga hasta dentro de dos fines de semana, surjan las dudas y se incendie el debate. Y hay motivos sobrados para ello. Porque la Real tiene mucho y enseña mucho menos de lo que tiene. ¿Por qué? Trabajo para el entrenador, indudablemente. Pero ni Sevilla ni Athletic fueron tan incontestablemente superiores como para admitir sin más esas derrotas. Ya son tres y el equipo recupera vicios pasados, por ejemplo el de no saber el valor del empate, con los que se justificó el cese de Lasarte. A pensar. Tenemos dos semanas.

sábado, octubre 01, 2011

PREVIA Real Sociedad - Athletic. Derbi atípico

Un derbi siempre es un derbi, pero éste (domingo, 12.00 horas, Anoeta, Canal + Liga 2 y Gol TV) es atípico. Por la hora a la que va a disputarse, en el mediodía del domingo, por gentileza de una Liga de Fútbol Profesional que piensa en todo menos en el fútbol. Por tener dos entrenadores novatos en estas lides que han venido a proponer una ruptura con el pasado reciente de ambos equipos. Porque la Real está por delante del Athletic en la clasificación y con una clara ventaja, y eso no suele ser habitual ni siquiera cuando estamos como ahora en el comienzo de un campeonato de Liga. Y atípico, aunque con cierto regusto amargo, será ver a Llorente en el banquillo, pues el delantero realista es la principal novedad de la convocatoria de Philippe Montarnier. Pero lo atípico no cuenta en un derbi, que siempre será un derbi y por eso lo único que importa es ganar, más allá de las evoluciones futbolísticas que demuestren unos y otros. Real y Athletic medirán de nuevo sus fuerzas en un Anoeta casi abarrotado en busca de la supremacía del fútbol vasco, siquiera por un par de semanas, ya que este partido antecede a un nuevo parón liguero por fecha FIFA.

Las bajas trastocan los planes de Montanier para este fin de semana. Diego Ifrán y Carlos Vela no han superado la prueba del último entrenamiento antes del encuentro y se perderán el derbi ante el Athletic, el primero por molestias y el segundo por una recaída del esguince de rodilla que ya le había hecho perderse un partido. Estas dos ausencias abren la puerta a Joseba Llorente, que por fin entra en una convocatoria. No será titular, pero que entre por primera vez en la lista de los elegidos precisamente en el derbi es todo un arreón de moral para el jugador y también, sin duda, para el equipo, pues el carácter de Llorente es contagioso. La otra novedad en el ataque es Sarpong, quien tuvo sus primeros minutos ante el Granada. Montanier rota de nuevo en el portero suplente y será Toño quien se siente en el banquillo. Elustondo es la tercera baja por lesión que tiene el equipo. Markel sigue sin entrar en ninguna lista y se queda fuera junto a Ansotegi (cuya situación como cuarto central del equipo no parece que vaya a cambiar en toda la temporada) y Pardo (que repetirá con el Sanse a la espera de su debut en el primer equipo).

Si las sorpresas de Montanier no alteran lo previsto, será su once de gala el que afronte el derbi. De esta forma, Bravo estará en la portería, con De la Bella y Carlos Martínez (dos asistencias en tres partidos) en los laterales. Iñigo Martínez y Demidov ocuparán el centro de la zaga. Illarramendi, Zurutuza y Mariga formarán la línea de tres centrocampostas y Xabi Prieto, Griezmann y Agirretxe estarán en punta. Ante la ausencia de Vela e Ifrán, parece claro que Agirretxe volverá a jugar como nueve e intentará engrosar su lista de goles, cuatro en los cinco primeros partidos. La duda está en cómo dispondrá Montanier a su centro del campo o si, en un movimiento que no hay que descartar, introduce a Aranburu buscando experiencia. Estrada, Mikel González, Cadamuro y Sarpong, además de Llorente, completarán un banquillo en el que el técnico galo no podrá contar por las lesiones con demasiadas alternativas ofensivas en caso de que el partido lo requiera. Está por ver si el equipo es capaz de acelerar el ritmo de juego, a pesar del calor que hará a la hora del partido, y aprovecha el cansancio del Athletic, que jugó Europa League el jueves.

No se le da mal a la Real este horario de las doce de la mañana, o al menos no se le dio mal en su andadura en Segunda División, cuando en el último año en la categoría de plata derrotó a adversarios directos como Betis o Cartagena y dejó momentos inolvidables como el gol de Bravo al Nastic. El equipo txuri urdin aventaja al Athletic en cinco puntos, por lo que pase lo que pase en Anoeta seguirá por delante. Los de Montanier tienen siete puntos y ocupan la novena posición, por detrás del Atlético de Madrid y a tres puntos de la zona europea. Los de Bielsa, entrenador que estuvo muy cerca de sentarse en el banquillo realista como sustituto de Lasarte antes de que el club apostara por Montanier, están en la zona de descenso, en la decimonovena plaza, con sólo dos puntos, aunque las dos victorias en Europa League les han dado moral. Anoeta mostrará un magnífico aspecto, aunque el sábado aún no estaba confirmado si se colgará el cartel de "no hay entradas". La fiesta del fútbol vasco y el mejor derbi de la Liga española a todos los niveles celebra una nueva edición en el peor de los horarios posibles y con una temperatura que se espera muy elevada, en torno a los 30 grados. La LFP y las televisiones tienen la culpa.

El derbi vasco se ha celebrado en Donostia en 65 ocasiones, siempre en Primera División y con claro dominio local. La Real se ha impuesto en 32 partidos, ha empatado 15 y ha cosechado 18 derrotas. Anoeta ha vivido este duelo en quince ocasiones, con el mismo nivel de supremacía realista: seis triunfos, otros tantos empates y sólo tres derrotas. No obstante, las tres victorias del Athletic se han producido en los últimos ocho enfrentamientos entre ambos equipos. La mayor goleada de la Real es el mítico 5-0 que se produjo en dos ocasiones, en Atotxa en la temporada 76-77 (dos de Gaztelu, uno de ellos de penalti, otros dos de Satrústegui y otro de Zamora) y en Anoeta en la 94-95 (con tres goles de Kodro, los últimos que marcó con la camiseta txuri urdin, otro de De Pedro y uno más de Idiakez). Anoeta vivió otras jornadas memorables contra el Athletic en las temporadas 2002-2003 (4-2 en la primera jornada de Liga, con doblete de Nihat y goles de Karpin y Kovacevic) y 2004-2005 (el 0-2 que levantó la Real de nuevo con dos tantos de Nihat y otro de Gabilondo es la mayor remontada de su historia). El 1-7 de la temporada 29-30 (Cholín hizo el único tanto realista) es el marcador más severo que ha sufrido el equipo local en los derbis celebrados en campo donostiarra.

La última visita del Athletic a Anoeta se produjo la temporada pasada, la 2010-2011. Y la Real ganó bien, francamente bien, a pesar de que los goles llegaron de la manera más afortunada y con el mismo protagonista visitante. En el minuto 24, San José cometió penalti, al despejar con la mano un cabezazo de Zurutuza. Xabi Prieto no falló, pero al árbitro no le gusto su paradinha e incluso le sacó una asombrosa tarjeta amarilla por hacerla. Pero el 10 realista es un hombre de hielo desde los once metros y marcó de nuevo en la repetición. Griezmann falló un gol increíble antes de llegar al descanso, en los mejores minutos de un Xabi Prieto excepcional. Ya tras la reanudación, el mismo Prieto metió un precioso balón al segundo palo buscando la cabeza de un siempre bravo y batallador Llorente, pero San José, tenía que ser San José, se interpuso e introdujo el balón en su portería, culminando una tarde nefasta para el central. Con 2-0 en el marcador, la Real dejó el balón al Athletic, que nunca supo que hacer con él y no creó ocasiones de peligro en la portería de Bravo. El equipo txuri urdin, en cambio, pudo ampliar la renta a balón parado, pero el partido acabó como estaba. 2-0. Con la Real por arriba. Como tiene que ser.

miércoles, septiembre 28, 2011

Demos otra lección

Poner el derbi de Anoeta el domingo a las doce de la mañana no es sólo una falta de respeto, sino un desconocimiento enorme de lo que supone este partido. Es una falta de respeto porque la Liga y las televisiones nos han tomado el pelo con esto de los horarios y ni siquiera lo disimulan. En las ocho primeras jornadas de la competición, la Real habría jugado un partido el lunes a las 21.00 horas (el que se suspendió por la huelga de la primera jornada), dos el domingo al mediodía y uno el domingo a las cuatro. ¿Que hacía un calor salvaje en Mallorca el domingo? Mejor dar gracias por no haber jugado a esa hora en una ciudad como Sevilla, en la que el calor directamente habría reventado a más de un jugador. Nos contaron que el horario matinal era para explorar nuevos mercados que compraran los derechos televisivos de la Liga y generaran así más ingresos. Somos los conejillos de indias y, además, no vamos a ver más dinero por serlo. Los grandes no juegan a esta hora, los demás sí. ¿Por qué? Que no hay Liga bipolar, dicen ahora porque hayan empatado un par de días. La Liga bipolar es ésto. Los mercados asiáticos deben adorar a la Real, porque si no ya me dirá Astiazarán qué hacemos jugando a estas intempestivas horas. Y más un derbi.

Ahí está la parte del desconocimiento, algo asombroso si recordamos que quien preside la LFP dirigió a la Real y llegó a jugar en el filial del Athletic, lo que le confiere la mejor perspectiva para saber cuánto daño está haciendo. Este es un derbi que si se caracteriza por algo es por la mezcla de aficionados de equipos rivales desde primeras horas del día hasta que se juega el encuentro. Da igual que sea en Bilbao o en Donosti, pero siempre he tenido la impresión de que esa estampa se vive mucho más y mejor cuando el partido es un Real - Athletic. Y eso se lo cargan poniendo el partido a las doce de la mañana. No se quiere ver, pero, desde este punto de vista, este partido es uno de los más bonitos de la Liga, probablemente el más bonito. Que alguien me diga qué ambiente festivo tiene en las calles un Real Madrid - Barcelona. O un Atlético - Real Madrid. O un Barça - Espanyol. O un Sevilla - Betis. El derbi vasco es diferente. Es lo que tendrían que ser los partidos, una fiesta de aficionados que llenan las calles de una ciudad sin miedo a vestir una u otra camiseta, sin tener que mirar por encima del hombro, sin tener que controlar las zonas de radicales que estén deseando armarla con quien muestre enseñas del contrario futbolístico.

Poner ese partido a las doce de la mañana trunca una de las fiestas más bonitas de la Liga. Pero, al mismo tiempo, nos ofrece la oportunidad de dar una nueva lección, de esas que ni la LFP ni los medios de comunicación tienen en cuenta, de esas que a nosotros nos hace estar cada día un poco más orgullosos de lo que somos. Anoeta se llenará y mostrará su mejor cara a quien quiera vivir este evento. Y nos dará igual que sea un domingo al mediodía, como le dio igual a las 24.000 que estuvieron en el último partido en Anoeta un martes a las ocho de la tarde frente al Granada. Si algo ha mantenido fuerte a la Real en los últimos años es precisamente que su gente no ha abandonado jamás al equipo ni ha torcido el gesto. Ni en Primera, ni en Segunda. Ni en los buenos momentos, ni en los malos. Ni en los peores horarios, porque ya los hemos conocido todos aunque haya privilegiados en esta Liga que jamás los vivirán salvo circunstancias extraordinarias. Realistas, demos otra lección. Demostremos que ni siquiera cuando más perjudicados nos sintamos por todo se puede acabar con el orgullo de ser txuri urdin. Y, de paso, ganemos el derbi en el campo, que así viviremos una resaca futbolística mucho más bonita.

domingo, septiembre 25, 2011

MALLORCA 2 - REAL SOCIEDAD 1 Los palos se cobran una vieja deuda

Mucho se ha hablado esta semana del debut de Claudio Bravo en la Real, precisamente en Mallorca, hace cinco años. Aquel día, el partido estuvo marcado por los tres lanzamientos al palo que hicieron los locales en los minutos finales, un designio de la fortuna futbolística que permitió al equipo txuri urdin arrancar un empate de Mallorca. Por desgracia para la Real, hoy los palos se han cobrado esa deuda. Hasta tres veces se estrellaron los atacantes realistas con la madera de la portería de Aouate, impidiendo así que sacar algún punto del Iberostar, un botín que sin duda mereció el equipo de Philippe Montanier. Porque dominó, porque tuvo el balón, porque generó ocasiones, porque los cambios fueron valientes y le dieron algo más en el tramo final y por los tres lanzamientos contra los palos. Malditos palos. El de Mallorca, en todo caso y por paradójico que pueda parecer, fue un paso adelante de la Real. En su fútbol, indudablemente. Y es extraño que deje mejores sensaciones esta derrota que la victoria ante el Granada. Pero así es este deporte, uno en el que la suerte juega un papel determinante y hoy ésta le volvió la cara a la Real.

Como estaba anunciado, Montanier apostó por el once de gala y solventó las dos dudas que había de la forma más previsible. De cuatro, Illarramendi, el jugador más capacitado para llevar el juego realista, con Mariga y Zurtuza por delante. Y en el ataque, Vela, Xabi Prieto y Agirretxe, esta vez en punta, dejando a Griezmann en el banquillo. La apuesta, además, comenzó saliendo de forma impecable. Illara sigue siendo el referente indispensable de este equipo, aunque estuviera algo desaparecido en los primeros minutos de la segunda mitad, y Mariga, a pesar de la mala imagen de los dos primeros partidos, sigue creciendo. Hoy sí estuvo a la altura tanto en el robo de balón como en las coberturas a sus compañeros, aunque todavía parece haber una pequeña laguna de compenetración cuando Illarra se incorpora al ataque, una laguna que también podría cubrir Zurutuza pero tampoco terminó de hacerlo. Eso y la lentitud del ritmo del partido, cansino por momentos, son los únicos debes que se puede apuntar a la Real, aunque eso no oculta en absoluto todo lo bueno que desplegaron los de Montanier en el Iberostar de Mallorca.

Las mejoras con respecto al encuentro del Granada fueron muchas. Aunque fuera a costa de reducir muchísimo la velocidad de su juego, la Real tuvo siempre el control del esférico y de la posición en el campo. Siempre parecía más que el Mallorca, llegaba a más balones, creaba más peligro. El ritmo lento y el nerviosismo del equipo local daban el poder a la Real. Y ahí el rey era Xabi Prieto. El Mallorca se pasó 90 minutos tratando de pararle a base de faltas, desde el codazo de los primeros instantes que dejó huello en su cara hasta la tarascada del descuento que le llevó a terminar el partido cojeando. Pero aún así el 10 realista dio sobradas muestras de su clase y demostró lo muy necesario que es para el equipo. Su primer latigazo estuvo a punto de encontrar la cabeza de Agirretxe, pero de ahí la rebañó Aouate en el último momento. El segundo acabó en un remate de cabeza de Vela que se estrelló en el larguero. El tercer golpe de la Real fue el 0-1. Gran pase de Carlos Martínez (ojo, dos asistencias en cinco jornadas pero habiendo disputado sólo tres partidos) a un Agirretxe que sigue en plena forma y que solventó el mano a mano con el portero local con una preciosa vaselina.

Hasta ese momento, el Mallorca no había dado señales de vida y la Real era dueño y señor del partido. Pero la suerte, que ya había sido esquiva en ese primer disparo al palo, siguió en contra. Vela apareció por segunda vez en el partido para entrar con decisión en el área. Un defensa mallorquinista se lanzó al suelo y, por muy poco, llegó a tocar el balón. No fue penalti. Por poco. Por suerte, quizá. En la contra, el Mallorca empató. No había llegado al área de Bravo todavía, pero con una sola intentona ya tenía el empate en el bolsillo. Nsue hizo una gran jugada, llegando hasta la línea de fondo, desde donde envió el balón atrás para que Víctor, aprovechando un pequeño agujero de la defensa en el repliegue, lo introdujera en la portería txuri urdin. Dos ex realistas. Qué cosas. El empate no parecía del todo justo en ese momento. Fueron los minutos más locos y divididos del partido, donde ambos equipos llegaban con cierta facilidad a la frontal del área rival pero sin generar demasiado peligro. En ese tramo, la Real gozó de dos buenas ocasiones, una falta directa de Illarra que se marchó flojita pero cerca del palo y un cabezazo de Zurutuza a espléndido pase de Mariga que casi rebota en el brazo de Martí.

El final de la primera mitad, en todo caso, fue el único tramo del partido donde el Mallorca sí parecía dispuesto a más, con llegadas de Castro, Víctor y Zuiverloon que no pasaron a mayores. Tras el descanso, la Real salió dispuesta a comerse el partido, una actitud que no demostró durante muchos minutos en Sevilla (hasta el final, con los cambios), ni siquiera en buena parte del encuentro en Gijón a pesar de que de allí se trajo la victoria. Primera jugada de la segunda mitad, Agirretxe se la lleva con maestría y es objeto de falta en la frontal del área. Lanza Vela y fuerza a Aouate a sacar el balón de la misma escuadra. Xabi Prieto llega al rechace y estampa con violencia el esférico en el palo. El segundo. La suerte seguía siendo esquiva. Como tres minutos después. Demidov se hizo daño en un corte por bajo y tuvo que dejar el terreno de juego para ser atendido. Por eso no pudo defender el córner en el que llegó el 2-1. Maldita suerte. Justo en el partido en el que la Real había demostrado una mejora evidente a la hora de defender las jugadas de estrategia, un infortunio dotó al Mallorca de la superioridad necesaria para marcar. Alguien tuvo que salir a cerrar el disparo de Castro, pero el desajuste tenía un motivo claro en la ausencia de Demidov.

Tocaba remar, y la Real remó. Con un ritmo lento, insisto, pero remó. Se lanzó al ataque y dejó huecos atrás que, en cierta manera, equilibraron el número de ocasiones por cada bando, pero aún así la Real tuvo más. Nsue pudo marcar con un disparo desde fuera del área que se marchó desviado, antes de que Montanier comenzara a influir en el partido con los cambios. Griezmann fue el primero, entrando por Vela. El mexicano sigue muy desconectado del juego colectivo de la Real, pero está en las opciones ofensivas. Hoy tuvo tres: un palo, una falta a la escuadra y la jugada en la que casi fuerza penalti. Mucho peligro, pero puede dar más. Griezmann, que había demostrado en los partidos anteriores estar lejos de su mejor forma, mostró hoy una cara mucho más cercana al jugador que nos ha encandilado desde su debut. Tuvo dos opciones de marcar, una recogiendo el rechace de un choque entre Aouate e Ifrán, y un disparo centrado que acabó en las manos del portero. Pero tuvo la chispa que le ha faltado otros días. Ifrán, que había entrado en el campo por Mariga (lo que dejó un doble pivote formado por Illarra y Zurutuza y dos delanteros, un claro cambio ofensivo de Montanier), también tuvo una buena ocasión, pero no consiguió empalmar un notable centro desde la derecha.

Cierto es que el Mallorca pudo sentenciar en algún contraataque, pero nunca forzó a Bravo a intervenir. Aouate tampoco tuvo mucho más trabajo que aquel paradón en la falta de Vela, pero sí tuvieron que esforzarse sus mejores aliados de la mañana, los postes. El tercero (¿ha estrellado alguna vez antes de hoy la Real tres balones en los palos?) lo tuvo Agirretxe, en lo que podría haber sido el gol de la jornada. Fue un centro desde la izquierda que enganchó en una volea espectacular para estrellarla con fuerza en el larguero. Seguro que Bravo se acordó de aquel día de hace cinco años en que esos mismos postes salvaron a la Real. Una deuda del fútbol quedó saldada, pero de esa forma se ensañó con crueldad con un equipo txuri urdin que mereció mucho más en este partido. Ni siquiera los cinco minutos de descuento que acabó concediendo Ayza Gámez, mal arbitraje sin gran influencia en el marcador, le bastaron para nivelar el encuentro. A eso contribuyeron las constantes pérdidas de tiempo del Mallorca y ese problema que no termina de solucionarse en el fútbol sobre si se debe o no tirar el balón fuera cuando hay un rival en el suelo. Hoy el Mallorca abusó de esa estratagema para cortar el ritmo de los últimos minutos.

¿Mereció perder la Real en Mallorca? En absoluto. Yo diría que mereció ganar, aunque el resultadismo seguro que se llevará esa impresión de muchos análisis. Jugó muy bien al fútbol. La circulación de balón fue buena, aunque sin velocidad. El equipo de Montanier generó una decena de ocasiones de gol y sólo los palos evitaron la efectividad que mereció. Illara es una gran noticia que ya no es noticia, como tampoco la excelsa fortaleza atrás de Iñigo Martínez. Carlos Martínez (sustituido al final por Estrada) hace crecer en ataque a este equipo, aunque es una pena que De la Bella esté subiendo tan poco este año. Mariga va creciendo y se le ve mucho mejor. La Real tiene gol (sólo dejó de marcar en Sevilla). Hay muchas constantes que invitan a la ilusión, por mucho que el marcador de hoy sea negativo. Hay que mejorar la velocidad de circulación del balón, por supuesto. También algún desajuste en el centro del campo. Pero hoy la Real ha dado una buena imagen. Blanda, si se quiere, porque no ha sabido sacar partido del estado de nerviosismo de un equipo en crisis que venía de tres derrotas consecutivas. Pero jugando así seguro que el equipo de Montanier rasca bastantes puntos como visitante. Una lástima que tuviera que ser hoy cuando los postes se cobraran esa deuda de hace cinco años.

jueves, septiembre 22, 2011

PREVIA Mallorca - Real Sociedad. Una buena piedra de toque

La Real buscará en Mallorca su mejor versión con el once de gala (domingo, 12.00 horas, Iberostar Estadi, Canal + Liga 2) en su debut de la presente temporada en el horario matinal. Atrás quedan las rotaciones con las que Philippe Montanier comenzó esta semana de tres partidos en Sevilla y las lesiones que mermaron su once titular en Anoeta ante el Granada. A pesar de que en septiembre no hay campeones ni descendidos, un Mallorca herido y en crisis puede ser una buena piedra de toque para saber a qué pretende aspirar la Real esta temporada. Una victoria, la segunda fuera de casa en lo que llevamos de temporada, dispararía los objetivos hacia la parte alta de la clasificación, porque el equipo txuri urdin confirmaría un espléndido inicio de casa como visitante que sumar al fortín en que busca convertir Anoeta. Al mismo tiempo, la Real tiene que seguir progresando y dar muestras de que aprende de los errores que cometió en el Sánchez Pizjuán y que las carencias que exhibió ante el Granada se van minimizando con los partidos.

La enfermería de la Real se ha quedado prácticamente vacía (sólo con Elustondo) y eso ha alterado la composición de la lista de Montanier para Mallorca con respecto a los 18 hombres que entraron en el acto del encuentro contra el Granada. Cuatro son las novedades. Vuelven tres de los lesionados, Carlos Martínez, Xabi Prieto y Demidov, y los tres apuntan además a la titularidad. La cuarta incorporación a la lista de 18 es la de Eñaut Zubikarai, confirmando así Montanier que las rotaciones también afectan al portero suplente. Se caen de entre los escogidos Toño Ramírez, Ansotegi (que se mantiene como cuarto central de la plantilla), Sarpong (decepcionante ante el Granada, tuvo una buena ocasión que malogró no se sabe cómo) y Rubén Pardo (que jugará con el Sanse otra semana más, a la espera de su debut con el primer equipo). En todo caso, la ausencia más significativa de la convocatoria vuelve a ser una semana más la de Joseba Llorente, que no sólo no ha debutado esta temporada sino que no ha conseguido meterse en una lista de 18 todavía. Markel tampoco ha entrado todavía, pero éste se lesionó en la pretemporada, en la que Llorente sí jugó.

Las apuestas dicen que Montanier alineará en Mallorca a lo que ya se considera, con alguna duda, su once de gala. Esto es, Bravo en la portería, Carlos Martínez y De la Bella en los laterales, Iñigo Martínez y Demidov en el centro de la zaga, Illarramendi, Mariga y Zurutuza en la primera línea de tres (quién será el 4 se verá ya en el partido) y la única duda sobre qué es el once de gala del técnico txuri urdin está en la línea de ataque, donde Xabi Prieto, Griezmann, Vela y Agirretxe se juegan los tres puestos. Ifrán parece contar con menos posibilidades (ha tenido molestias durante la semana y sorprendentemente no jugó ni un minuto ante el Granada después de pelear casi en solitario contra molinos de viento en el Sánchez Pizjuán) y el único verdaderamente seguro en el once titular, si su tobillo lo permite, es Xabi Prieto, cuyas ausencias siguen demostrando lo verdaderamente importante que es para este equipo. Mikel González, Estrada (a pesar de su golazo afortunadao y salvador sufrió de lo lindo ante el Granada), Cadamuro, Aranburu, el mencionado Ifrán y el descarte de la delantera ocuparán el banquillo junto a Zubikarai.

El buen inicio de Liga de la Real, que sólo ha perdido un partido de los cuatro disputados, no le ha llevado todavía a los puestos que sí ocupó las dos primeras semanas, los más altos de la tabla, en la que aún reina una gran igualdad por la jornada en la que nos encontramos. El equipo txurdi urdin es noveno con siete puntos. Sólo un punto le separa de la zona de Europa League y de la de Champions League, por lo que una victoria en Mallorca podría disparar a la Real en la clasificación. El descenso está a seis puntos, marcado ahora mismo por el Athletic, por lo que una derrota o un empate tampoco afectaría demasiado en vísperas precisamente del derbi en Anoeta. El Mallorca llega a este encuentro después de tres derrotas consecutivas (Betis y Mallorca fuera, Málaga en casa), encuentros en los que no anotó un solo gol. Está ya sobre la mesa el despido del técnico bermellón, Michael Laudrup, en caso de no vencer a la Real. El Mallorca tiene tres puntos, cuatro menos que la Real, y ocupa la decimoquinta posición. Allí encontrará el conjunto txuri urdin a varios viejos conocidos, como Nsue, Martí o Víctor. No se espera lluvia a la hora del partido y sí una elevada temperatura superior a los 25 grados.

La Real sólo ha conseguido la victoria en tres de los 22 partidos que ha jugado en Mallorca como visitante, lo que hace de la isla balear un muy mal territorio para los intereses del equipo txuri urdin. De esos 22 encuentros, 19 se disputaron en Primera División. Es en esa categoría donde la Real ha ganado sus tres partidos y suma otros seis empates, por diez victorias del Mallorca. El mejor resultado conseguido por los realistas fue, a la vez, el último triunfo allí, el 1-3 de la temporada del subcampeonato, la 2002-2003 (marcaron De Pedro de penalti, Karpin y Kovacevic). El peor correctivo sufrido por el conjunto donostiarra fue el 5-2 de la temporada 2005-2006 (Novo y Xabi Prieto hicieron los goles del equipo entonces entrenado por José María Amorrortu). No obstante, en las últimas once visitas, desde la 1997-1998, con los tres años de la Real en Segunda de por medio, la estadística está más equilibrada: cinco victorias para el Mallorca, tres para la Real y otros tantos empates. En la categoría de plata, la Real sólo sacó un empate de los tres partidos celebrados entre ambos equipos, el 0-0 de la temporada 59-60, y sólo anotó un gol, el del 2-1 de la campaña 76-77.

La última vez que la real visitó Mallorca fue en la temporada pasada, la 2010-2011, y fue uno de los peores partidos de esa Liga. El equipo txuri urdin de Martín Lasarte cayó derrotado con toda justicia. Fue, como será ahora, el quinto partido de la Liga y el tercero de en la misma semana. La Real venía de perder en Anoeta contra el Real Madrid, aún dando una espléndida imagen, y de caer con estrépito en Pamplona con una versión muy diferente en cuanto a nombres y actuaciones. En Mallorca se recuperó la imagen más reconocible, pero el fiasco fue inmenso. Los de Lasarte vieron como Cavenaghi, que no había anotado ningún gol en las cuatro jornadas anteriores, adelantaba al Mallorca en la primera jugada de ataque del equipo local. Y a falta de 30 minutos, hacía el segundo. La Real intentó primero empatar y después reducir distancias, pero con nulo acierto. No es que el Mallorca diera un repaso a la Real precisamente, pero le bastó con un poco de solvencia para anotar dos goles e incluso provocar un par de buenas paradas de Bravo, el único realista a la altura de las circunstancias aquel día. Este encuentro, como el de pocos días antes con Osasuna como rival, demostró que la fortaleza defensiva de Segunda había pasado a la historia.

martes, septiembre 20, 2011

REAL SOCIEDAD 1 - GRANADA 0 Tres puntos y muchísimas dudas

A esto del fútbol se juega para ganar tres puntos y tres puntos consiguió hoy la Real de Montanier ante el Granada. De eso no hay duda. Pero sólo consiguió eso en un encuentro que deja muchas, muchísimas dudas sobre el fútbol del equipo txuri urdin. Dudas en defensas, sobre todo a balón parado. Dudas en ataque, donde apenas se ha creado peligro, especialmente en una primera parte roma en ideas y parca en llegadas al área. Dudas por las ausencias, porque la de Xabi Prieto sigue teniendo una importancia capital para este equipo que nadie ha sabido cómo contrarrestar en los últimos cinco años o seis años. Y eso ante un rival que no hizo gran cosa para sacar siquiera el empate. La verdad es que el partido sólo lo podía ganar la Real, a pesar del bajísimo ritmo que imprimió a sus jugadas y el casi nulo nivel de presión. Se ganó casi porque había que ganar, porque era lo esperado, pero no porque el equipo txuri urdin hiciera bien su trabajo. No fue un problema de actitud, pero sí de casi todas las demás suertes que permiten que un conjunto se haga acreedor a un triunfo. Pero triunfo es. Dos puntos más que ante el Barcelona y qué distintas han sido las sensaciones en los dos partidos que la Real ha jugado en Anoeta.

Con la baja de última hora de Demidov, que se quedó fuera incluso de la convocatoria con fiebre, la habitual sorpresa de Montanier sólo afectó a la lista de 18. Llorente fue el que se quedó fuera, y empieza a ser sospechoso. Sería bueno que supiéramos algo más sobre este tema antes de que se empiecen a disparar rumores y aparezcan fantasmas. Estrada fue el elegido para suplir a Carlos Martínez, y la línea de tres en el ataque la conformaron, alterando continuamente sus posiciones, Griezmann, Agirretxe y Vela. La ausencia de Ifrán es lo más sorprendente de una alineación de la que Zurutuza no formó parte, reservado en el banquillo por las molestias que le dejó en el tobillo el encuentro del Sánchez Pizjuán. Illarramendi recuperó el puesto de 4 y Mariga se colocó por delante junto a Aranburu. Enfrente estaba un Granada muy satisfecho con el 0-0, pues comenzó a perder tiempo en torno al minuto quince de la primera mitad, sin ver por ello amonestación alguna (Griezmann sí la vio por ese motivo). Era una buena prueba de fuego para la Real, que seguro que se va a encontrar muchos equipos cerrados en Anoeta, y más desde que se sabe que la propuesta de Montanier es la de tocar el balón todo lo que sea necesario.

El partido empezó frío, soso y aburrido y así continuó hasta el final. La Real nunca supo encontrar ni el ritmo ni el juego que le permitiera conseguir los tres puntos. De hecho, tan falto de ritmo estaba el equipo de Montanier que no lo aplicó ni a las tareas defensivas. El Granada se encontraba cómodo en el campo, francamente cómodo sin exigencias ni premuras, tocando el balón y llegando hasta la frontal del área de Bravo, aunque el chileno fue un espectador de lujo en toda la primera mitad. Hasta los veinte minutos no despertó el partido, pero fue un espejismo que sólo duró un par de jugadas. La Real forzó un par de córners seguidos, y en uno de ellos Iñigo Martínez enganchó un precioso remate de cabeza que obligó a Roberto a realizar la parada de la noche. Está mereciendo Iñigo mucha más suerte en los saques de esquina, ya ha estado cerca del gol en esta Liga gracias a su ímpetu y aún no se ha estrenado. En cualquier caso, estos minutos, como decía, fueron un espejismo. El partido regresó pronto a las constantes planas que le caracterizaron y que indudablemente aburrieron al público que se acercó hoy a Anoeta.

A la media hora, Siqueira decidió tensar la cuerda del anticasero arbitraje de Álvarez Izquierdo. El colegiado se pasó todo el encuentro pitando en contra del mismo equipo y favoreciendo al contrario. A expensas de la prueba de las áreas, las faltas en la frontal del Granada se convertían en extrañas leyes de la ventaja que no daban ninguna posibilidad a la Real, los cortes en falta en el arranque de los jugadores realistas nunca fueron tarjeta amarilla para los visitantes y para colmó mostró dos amonestaciones asombrosas a Agirretxe y Estrada que caldearon los ánimos de Anoeta. Menos mal que en el piscinazo de Siquiera Álvarez Izquierdo optó por lo que tenía que hacer, sacarle tarjeta amarilla. Pero fue lo único que benefició a la Real en todo el partido, porque en la segunda mitad el colegiado mantuvo el tono de la primera mitad y llegó a desquiciar al equipo txuri urdin y a todo su hinchada en una jugada en la que perdonó dos faltas consecutivas del Granada y dio la impresión de que acabó amonestando a Iñigo Martínez y Mikel González. Antes del descanso, Moisés Hurtado demostró que a la Real le falta mucho trabajo en la defensa de las jugadas de estrategia y estuvo cerca de marcar el 0-1. Demasiado cerca.

Con una ocasión por bando y un solo tiro a puerta de la Real, el cabezazo de Iñigo Martínez, el 0-0 era lo normal en el descanso, máxime si tenemos en cuenta que el equipo de Montanier deambuló por el campo con demasiada parsimonia. Griezmann era el exponente más claro de ese juego, perdido en todas sus acciones, fallón en el pase y muy relajado en la presión. El descanso cambió ligeramente el panorama, aunque Montarnier volvió a confirmar que no va a ser un técnico de reacciones rápidas para hacer los cambios. En el minuto 49, Illaramendi, de nuevo el mejor de la Real, sirvió a Agirretxe, quien superó con un sombrero al portero del Granada pero no tuvo la paciencia necesaria para que el balón cayera a sus pies. Su remate de cabeza, flojo, lo sacó la defensa. Al menos el partido parecía otra cosa en su reanudación, con una presión más arriba de la Real, y una mejora progresiva de Mariga en este apartado. En todo caso, de nuevo se quedó la cosa en un espejismo porque, a balón parado otra vez, el Granada estuvo a punto de sorprender al equipo txuri urdin en su siguiente ataque. Después fue Vela, muy intermitente, quien estuvo muy cerca del gol con un gran zurdazo con rosca que se marchó junto al palo.

Todo eran acciones aisladas y casi nada producto de un plan de juego efectivo. Y así llegó el gol de la Real, en el minuto 63, en una jugada desconectada por completo del camino por el que estaba fluyendo el partido. Estrada recibió un balón en la banda derecha. Puede que por quitárselo de encima, puede que por tirando a puerta de forma intencionada, pero el caso es que su disparo se fue envenenando hasta que Roberto no pudo hacer nada por evitar el 1-0. Segundo gol de Estrada como jugador del primer equipo y el primero que sirve para sumar puntos. Buena noticia para un jugador que no estaba cuajando precisamente un buen encuentro y que pareció escuchar el run-run de Anoeta en alguna jugada. Por el nivel del juego, seguro que al Granada le parecía injusto que la Real se adelantara en el marcador, pero es cierto que sólo los locales intentaban llevar el peso del partido. El Granada llegó a balón parado y en jugadas aún más aisladas que los tímidos intentos de la Real, pero las ocasiones de Iñigo Martínez, Agirretxe y Vela sí le hacían merecedor de ese tanto. Lo curioso es que el Granada cambió por completo su actitud tras recibir el gol y se fue hacia arriba. La eterna pregunta es por qué no jugó así desde el inicio.

La Real no sufrió demasiado en realidad, pues el Granada no estaba para grandes gestas ni remontadas. El conjunto de Montanier tuvo dos ocasiones más, una en los pies de Sarpong, que todavía no ha encontrado el balón a pesar de que Agirretxe le dejó solo delante de la portería visitante, y otra en los de Mariga, cuyo fortísimo disparo se marchó cerca del palo. Los andaluces pudieron empatar en el minuto 93, con un balón que se paseó por delante de la portería de Bravo hasta que cayó en los pies de Nyom en el segundo palo. Su disparo se fue arriba aunque estaba en una posición inmejorable para rematar. Fue el único momento en el que pareció que se le podía escapar algún punto a la Real. No obstante, la actuación txuri urdin fue bastante deficiente en casi todos los aspectos. Se puede salvar a Illarramendi, cuatro indiscutible de este equipo; a Mariga, que hoy sí ha hecho lo que se esperaba de él, abarcar campo e incluso estar cerca del gol; y a Iñigo Martínez, de nuevo colosal casi siempre, bien flanqueado por Mikel González. Pero en lo demás se ha flaqueado bastante. El peligro que tienen las victorias y los grandes números que presenta esta Real, siete de doce puntos posibles, es que las dudas se queden sin resolver.

Y despierta dudas que a balón parado se nos generes tan claras ocasiones de gol. Que Aranburu todavía no haya encontrado su hueco en este 4-3-3 y de nuevo haya pasado desapercibido. Que Griezmann no esté en forma y sin embargo no haya entrado en las rotaciones que sí han afectado a otros compañeros. Que la Real de Lillo, de Lasarte o de Montanier no haya sabido encontrar una fórmula ofensiva que le permita generar fútbol y peligro sin Xabi Prieto. Que los cambios lleguen tan tarde cuando las cosas no están marchando bien (Montanier introdujo los tres entre los minutos 76 y 84; entraron Cadamuro, un muy buen Zurutuza y Sarpong, por Griezmann, Aranburu y Vela). Y que fútbol, lo que se dice fútbol, se viera muy poquito ante un rival que presentó tan poca oposición como el Granada. Es fútbol ficción pensar en qué habría pasado si otro hubiera sido hoy el rival en Anoeta, pero también hay que calibrar eso si se quiere afrontar con garantías los próximos partidos. En todo caso, siete puntos en el casillero y a estas horas de la noche de nuevo en puestos europeos. No está nada mal para comenzar la temporada. Y sumando entre semana, que tampoco hay costumbre. Puntuar en Mallorca daría mucha moral.

lunes, septiembre 19, 2011

PREVIA Real Sociedad - Granada. Día de incógnitas

En tres partidos de Liga, la Real ya ha ganado, empatado y perdido. Ya ha enseñado sus virtudes, ya ha mostrado a sus mejores jugadores, y también sus debilidades, lo que falla y hay que corregir. Por eso, este cuarto partido llega en un día de incógnitas (martes, 20.00 horas, Anoeta, Canal + Liga 2). Por el equipo que pueda presentar Philippe Montanier después de las bajas y las dudas que dejó la derrota en el Sánchez Pizjuán. Pero sobre todo porque hay otras características de este partido que siembran incertidumbre en el equipo txuri urdin. Es el segundo de los tres encuentros que se jugarán en apenas ocho días, y estas semanas se le vienen dando bastante mal a la Real en los últimos años. El rival es un recién ascendido que hace nada menos que 35 años que no visita San Sebastián, y esa clase de conjuntos, los de la parte baja de la clasificación (aunque a saber qué nos deparará esta temporada a los dos equipos), también suelen darle bastantes quebraderos de cabeza a los realistas, tanto en su paso por Segunda como de siempre en Primera.

Montanier tiene que hacer frente a los primeros contratiempos en forma de lesión y eso ha provocado que convoque a 19 jugadores para el partido contra el Granada, uno de los cuales será descartado antes del inicio. Xabi Prieto y Carlos Martínez, la banda titular del equipo, no podrá estar ante el equipo andaluz como consecuencia de las dolencias que se trajeron del Sánchez Pizjuán. El otro tocado, Zurutuza, sí entra en la lista de convocados, aunque como sigue siendo duda no se puede descartar que sea el que no forme parte del grupo que esté finalmente en el acta del encuentro. Las tres novedades son significativas. Llorente entra en la convocatoria por primera vez en la temporada, buscando recuperar la importancia que tuvo en el equipo en la primera vuelta de la pasada temporada. Carlos Vela sí se ha recuperado de su lesión que le impidió estar en Sevilla y vuelve a la lista. Y Rubén Pardo regresa con los mayores después de jugar el pasado fin de semana con el Sanse. Siguen sin poder entrar en el equipo Markel Bergara y Elustondo. Toño Ramírez se mantiene como portero suplente y deja a Zubikarai en la grada.

Segundo partido de la semana y por eso es más difícil todavía anticiparse a los planes de Montanier. Los únicos que parecen seguros en el once titular son Bravo en la portería y los dos que se quedaron en el banquillo ante el Sevilla cuando se esperaba su titularidad, Illarramendi y Agirretxe. Lo más normal es que en defensa no haya más rotaciones que las provocadas por la baja de Carlos Martínez y jueguen Estrada, Demidov, Iñigo Martínez y De la Bella, aunque la sorpresa podría ser Cadamuro, más probablemente en la derecha que en la izquierda, que era lugar para el que parecía destinado en esta plantilla. Mariga e Illarramendi estarán en el once, aunque está por ver quién será el que actúe de cuatro. Zurutuza si está en condiciones, Aranburu y Rubén Pardo, en lo que sería su debut oficial con el primer equipo, se juegan el otro puesto de la primera línea de tres. En la segunda, Ifrán, Griezmann y Vela optan a los dos puestos que respalden a Agirretxe, ya que no parece que Llorente entre como titular después de no haber formado parte de las tres primeras listas de convocados. Mikel González y Sarpong completarán el banquillo.

Martes, día atípico para el fútbol, lo que sin duda mermará la asistencia a Anoeta, seguramente muy por debajo de la gran entrada que registró el estadio ante el Barça, en el primer encuentro como local de la temporada. También por el rival, un recién ascendido que viene de tierras demasiado lejanas como para traer seguidores visitantes. Tras la derrota en Sevilla, la Real ha abandonado los puestos europeos que ocupó tras las dos primeras jornadas. Arranca esta quinta jornada (cuarto partido en realidad) con cuatro puntos y en la décima posición de la tabla. Con distancias tan cortas como hay siempre en un inicio de Liga, ganar le permitiría ascender bastantes posiciones, quizá incluso meterse de nuevo entre los seis primeros. La zona de Europa League está a dos puntos, la de Champions a tres, que es la misma distancia que separa a la Real de los puestos de descenso. El Granada está en la decimoquinta posición, con los tres puntos que consiguió en la última jornada venciendo al Betis. La Real en Anoeta sólo ha disputado el partido contra el Barça, que se saldó con empate gracias a la gran remontada de los de Montanier, y el Granada fuera ha perdido el único partido que ha jugado, en Málaga por 4-0.

Aunque el último encuentro celebrado en San Sebastián entre Real Sociedad y Granada esté muy lejano en el tiempo, lo cierto es que estos dos equipos se han visto las caras hasta quince veces en Primera y cuatro más en Segunda. Y el balance es muy positivo para el equipo txuri urdin. Más en la máxima categoría, donde ha ganado doce partidos, ha empatado dos y sólo ha perdido uno (0-2 en la temporada 1973-1974). La mayor goleada txuri urdin se produjo en la campaña 54-55, en un dramático encuentro de un play-off por la permanencia entre seis equipos que el conjunto txuri urdin superó pero el andaluz no. 6-1 fue el resultado aquel día, con tres goles de Igoa, dos de Sarasqueta y uno más de Zubillaga. Los granadinos sólo han puntado en tres de los quince partidos disputados (gracias a sendos empates a uno en su primera visita, en la 41-42, y en la 70-71) y se han quedado sin marcar en seis, incluyendo tres de sus cuatro últimos partidos en Donostia. En la División de Plata la estadística es mucho más pareja: una victoria para cada equipo (5-1 para la Real en la 48-49; 1-2 para el Granada en la 40-41) y dos empates (ambos a uno y consecutivos, en la 45-46 y en la 46-47).

La última vez que se vieron las caras Real Sociedad y Granada fue en el lejano 11 de abril de 1976, en medio del proceso de creación del gran equipo txuri urdin que acabó proclamándose bicampeón de Liga a comienzos de los años 80. La Real fue muy superior y ganó con bastante comodidad por 2-0, ambos goles de Satrústegui. El partido se puso muy pronto de cara, ya que el equipo de José Antonio Irulegui se adelantó a los diez minutos. Satrus culminó de cabeza una gran jugada entre Gorriti e Idígoras. Durtante la primera mitad sobre todo, la Real tuvo muchas ocasiones de ampliar el resultado, pero no lo hizo. Colaboró el árbitro, que se tragó dos penaltis favorables al equipo local. Tras la reanudación, el Granada intentó sin éxito aproximarse a la portería de Arconada, y es que el equipo andaluz, que acabó bajando a Segunda esa temporada, dejó una pobre impresión en San Sebastián. Satrus sentenció el partido en el minuto 80, tras un centro de Zamora. Este partido, por cierto, también llegó en una semana de tres encuentros, aunque fue el tercero tras perder 2-0 en Barcelona en Liga y eliminar al Celta en la Copa con el 2-1 de Atotxa.

domingo, septiembre 18, 2011

SEVILLA 1 - REAL SOCIEDAD 0. Las sorpresas de Montanier no funcionan

Tres jornadas de Liga, muchas noticias positivas y un buen cargamento de puntos que seguramente muchos no esperaban tener a estas alturas mitigan el primer aspecto preocupante de este arranque liguero: las sorpresas que tanto le gustan a Philippe Montanier no terminan de funcionar. No funcionó especialmente que Agirretxe y Vela intercambiaran sus posiciones en Gijón (los dos goles del 9 llegaron desde posiciones de delantero centro). Tampoco el cambio de bandas de Griezmann y Xabi Prieto ante el Barça (cuando recuperaron sus lugares, el primero marcó y el segundo dio una asistencia). Y menos aún funcionó el dejar en Sevilla en el banquillo a los dos jugadores más en forma del equipo, Illarramendi y Agirretxe por fortalecer la defensa. Aún pensando en una semana de tres partidos, su entrada en el campo en el tramo final del encuentro evidenció que, de haber jugado los 90 minutos, la Real podría haber ganado el partido en el Sánchez Pizjuán. Cierto que se retuvo mejor al Sevilla que en otras ocasiones. Cierto que el equipo se vació de principio a fin. Cierto que hubo opciones de puntuar hasta el pitido del árbitro. Pero el partido podría haber sido otro y fue la misma derrota de siempre.

Montanier optó por lo previsto en defensa, es decir, recuperar al cuarteto titular de la primera jornada tras cumplir Carlos Martínez un partido de sanción. Ahí no hubo rotaciones. Pero a partir de ahí es donde se produjeron las modificaciones. De 4, Mariga. El ansiado fichaje de este verano lleva dos partidos consecutivos y no ha respondido todavía a las expectativas. Es indudable que tiene mérito aguantar 85 minutos en el campo, más en un campo como el del Sevilla, con una tarjeta amarilla (obra y gracia de un malísimo árbitro como es Teixeira Vitienes, casero a más no poder en todas sus decisiones y que un año más es responsable de un encuentro en el que terminan lesionados dos realistas, Xabi Prieto y Zurutuza, aunque no fuera algo tan escandaloso como el carrusel de patadas que vivieron ambos y Griezmann ante el Espanyol la temporada pasada). Pero su incidencia en el partido fue menor de la esperada, sobre todo en la faceta de creación. Sí controló con cierta solvencia el centro del campo, pero falló entregas fáciles, perdió más balones de los que recuperó y se le vio, sobre todo al final del partido, muy falto de ritmo y de velocidad, siempre por detrás de los atacantes sevillistas que buscaban el 2-0.

Illarramendi se encargó en los veinte minutos finales de demostrar lo equivocado que es prescindir de él. La Real parecía otro equipo. Más fuerte, más presionante, más incisivo y de mucha más calidad. Con él en el campo, el equipo txuri urdin estuvo mucho más cerca de que la apuesta funcionara. No es fácil entender que un chico de veinte años con menos de media docena de partidos en el primer equipo y a mediados de septiembre necesite descanso o formar parte de las famosas rotaciones. Tampoco es fácilmente comprensible que Agirretxe se quedara en el banquillo, aunque Montanier dijera tras el encuentro que le vio algo cansado. Son los dos mejores jugadores de la Real en el arranque de la temporada y prescindir de los dos recordó, en cierta medida, al movimiento de Martín Lasarte hace un año en Pamplona, cuando sustituyó a los dos mediocentros que contribuyeron al enorme partido txuri urdin que sufrió el Real Madrid en Anoeta por Markel y Elustondo, que no pudieron más que naufragar en el Reyno de Navarra. Los mejores tienen que jugar. Si vale para la defensa, es lo que decidió Montanier (no metió a Mikel González, Estrada o Cadamuro), vale para todo el equipo.

Es imposible saber qué habría sucedido de haber jugado de inicio con el mejor once posible. Lo que se vio es que la Real entró bien al partido, discutiendo al Sevilla la posesión del balón (lo que se espera del estilo Montanier que ya venimos conociendo desde primeros de agosto, un estilo digno de aplauso), y mostrándose cómoda en defensa. El equipo hispalense no parecía tener muy claro cómo atacar el partido, y es ahí donde se echó en falta a los realistas más en forma. Quizá ellos sí hubieran podido dar ese zarpazo. A la Real se le fue torciendo el plan cuando Xabi Prieto tuvo que irse lesionado. Fue una acción fortuita, pero el Sevilla estaba gozando de mucha más permisividad del árbitro en sus entradas (asombrosa una falta que no señaló sobre Carlos Martínez en la línea de cal). Es el estilo casero de este árbitro, qué le vamos a hacer. Lo cierto es que sin Xabi, la Real fue cayendo poco a poco, perdiendo el control del partido y dejando espacios al Sevilla. Absurdo, si tenemos en cuenta que Xabi Prieto juega en la línea de tres más ofensiva, pero lo cierto es que sucede. Y sucede siempre que el 10 tiene que salir del campo o falta por lesión o sanción. Ahí hay un agujero que no se ha llenado.

Ifrán se pegó con toda la defensa sevillista, menos veces de las deseadas con la ayuda de Griezmann, pero daba cierta impotencia ver a ambos pelear en inferioridad de condiciones (físicas, sobre todo, pero también numéricas por la falta de apoyo del centro del campo) por los balones por alto que les llovían desde la defensa txuri urdin. Con esta sensación, no es de extrañar que la Real no dispusiera de ninguna ocasión de gol en la primera mitad, en realidad ningún disparo entre los tres palos en todo el encuentro. Ganar así es imposible, por muy buena imagen que se dé y mucha seriedad con la que se juegue. La sensación de que Carlos Martínez (desafortunadísimo en sus centros) y De la Bella estaban controlando perfectamente a los incisivos extremos del Sevilla comenzó a diluirse, aunque no demasiado. Así llegaron las primeras ocasiones del equipo local, ya en el tramo final de la primera parte. Entonces apareció Bravo, que ha empezado la temporada con el mismo altísimo nivel con el que comenzó la pasada. Dos paradones, sobre todo el primero a disparo raso de Medel, pero sin restar mérito al segundo a Jesús Navas, permitieron llegar al descanso con el empate a cero inicial. Lástima que la cosa no tardó mucho en torcerse... por culpa del de siempre.

Kanouté parece tener marcados en rojo los partidos contra la Real, porque marca casi siempre. Y esta vez no fue una excepción. Una buena jugada sevillista, con pase de Negredo, un fallo de concentración de la defensa realista (puede que el único, Demidov hizo un partido e Iñigo Martínez demostró que se arruga ante nadie) y el partido que se iba al garete sin que en realidad hubiera demasiados motivos para ir por debajo en el marcador. Montanier, prolongando la estela de uno de los defectos de Martín Lasarte, tardó muchísimo en reaccionar. Concedió otros veinte minutos después del 1-0 para hacer el primer relevo no obligado (Cadamuro había reemplazado a Xabi Prieto tras su lesión, y el chaval volvió a cuajar una más que notable y brava actuación en un puesto que no es el suyo), retirando a un Aranburu que sigue perdido en este 4-3-3, como ya se había visto en la pretemporada, y seis minutos después a un Zurutuza que se vacía como siempre pero que aún no ha alcanzado la influencia que se le supone en el juego. Illarramendi tuvo veinte minutos. Agirretxe sólo trece. Y aún así fue en esos minutos cuando la Real estuvo más cerca de puntuar. Demidov tuvo de cabeza la más clara, pero no remató en las mejores condiciones.

Preocupa, por la reincidencia, que la Real comience una semana de tres partidos dejando la sensación de que sin las rotaciones hubiera estado más cerca de la victoria. Preocupa que esto no haya sido por sanciones, como la de Carlos Martínez, o lesiones, como la de Xabi Prieto, sino por una decisión consciente del entrenador, que pone en juego la ruleta de los cambios para dar descanso demasiado pronto. La Real, a pesar de haber mejorado notablemente en defensa, ha encajado al menos un gol en los tres partidos oficiales que ha disputado, y eso vuelve a poner en manos del ataque el funcionamiento efectivo del sistema de juego. Y ataque hay. Pero hay que ponerlo. Está bien repartir minutos, porque eso tendrá enchufados a más jugadores. ¿Pero prescindir de los jugadores más en forma? Sólo si la Federación o el médico no les dejan jugar. Lo demás es tirar piedras contra nuestro propio tejado. Y eso es lo que sucedió en el Sánchez Pizjuán a pesar de la intachable actitud de cuanto jugador txuri urdin saltó al campo en Sevilla con esa extraña camiseta amarilla que tanto me sigue costando asociar a la Real. En todo caso, ganar al Granada devolverá la confianza y asentará un buen inicio de temporada. Así que a ganar.