lunes, mayo 23, 2011

RESUMEN DE LA TEMPORADA (2). Los jugadores

1. Bravo (9)

El mejor realista ha sido el guardameta chileno. Y eso, teniendo en cuenta el elevadísimo número de goles encajados, tiene mérito. En la primera vuelta, no es descabellado decir que fue de los mejores porteros de la Liga. Después tuvo unos partidos en los que dejó de parar lo imposible, pero volvió a tiempo del final del torneo. Su única asignatura pendiente, los goles de falta directa.

2. Carlos Martínez (7)

Si algún entrenador es capaz de enseñarle a medir mejor sus subidas, será el lateral derecho de la Real durante una década. Su entusiasmo es imprescindible para este equipo, incluso sin un gran porcentaje de acierto en sus centros. Tiene tanto corazón que es capaz de levantar al equipo en los peores momentos. Con sus defectos, es un buen defensa y un notable atacante al lado de Xabi Prieto. Su lesión la notó el equipo.

3. Mikel González (4)

Es el defensa que más ha sufrido. Tener las mejores condiciones le ha llevado a cubrir los peores marrones. Primero, jugando como central zurdo. Después, como ya hiciera la pasada temporada, también de lateral por la izquierda en el lugar de De la Bella. Y la Primera División no es la Segunda. Aquí se sufre más. Y cuando se sufre, es más fácil cometer errores.

4. Elustondo (4)

Por más que juega, no tiene la influencia en el equipo que tendría que tener. Lo deja todo sobre el césped, eso es indudable, pero salvo en algún partido muy concreto nunca ha estado cerca del jugador decisivo que fue con Lillo de entrenador al comienzo de la temporada 2008-2009. Está en una encrucijada. Si quiere ser un hombre importante para la Real, debe dar un paso adelante ya.

5. Markel Bergara (5)

Su caso es parecido al de Elustondo, aunque, por ser más un robador que un constructor y por un buen final de temporada, merece mejor nota. Memorable su esfuerzo contra el Barcelona. La marcha de Diego Rivas, y a menos que la Real contrate otro mediocentro de sus condiciones, le abre las puertas de la titularidad. No va a tener mejor oportunidad para ser alguien en la Real.

6. Labaka (4)

Como todos los centrales del equipo, algo sobrepasado. Labaka es, quizá, el menos dotado de los tres canteranos de este puesto y Lasarte confía más en Ansotegi y Mikel González, pero cuando ha jugado (sólo nueve partidos de titular) no ha desentonado. Labaka siempre ha parecido mejor cuando su compañero de defensa le aporta tranquilidad. Y tranquilidad ha habido poca atrás este año.

7. Griezmann (7)

Muy buena temporada la del joven francés. Tuvo el temido bajón por su falta de vacaciones tras pasar el verano con la selección francesa, pero su influencia fue mayor de la esperada antes y después de ese bajón. Junto a Tamudo y Xabi Prieto ha sido el máximo goleador del equipo, con siete goles, aunque ha podido hacer más y seguro que bate sus registros en el futuro. Y a él se debe la importantísima victoria ante el Sporting.

8. Llorente (8)

Gran fichaje, esencial para el juego que quería hacer la Real este año. Su presión, sus movimientos, sus asistencias y sus goles podrían haber llevado a la Real muy arriba, pero su inoportuna hernia discal privó a Lasarte de un potencial demasiado valioso. Marcó cinco goles en 18 partidos, pero su importancia hay que medirla por muchas más cosas. Por ejemplo, estuvo prodigioso en Getafe sin marcar.

9. Agirretxe (8)

Es difícil de entender que un jugador que apenas ha jugado en Liga 204 minutos repartidos en once partidos tenga una nota tan alta, pero Agirretxe le ha ganado. Fue el máximo goleador de la pretemporada y tiene el mejor promedio goleador en Liga. En Copa jugó 160 minutos y marcó otro gol. Con las sequías que han tenido los atacantes realistas, es incomprensible que no haya jugado más. Se lo merecía.

10. Xabi Prieto (8)

Imprescindible para la Real. Sigue siendo intermitente, pero tiene más clase que nadie y tiene números de crack: siete goles (máximo goleador del equipo) y 13 asistencias. Se rumoreó que Del Bosque podía llamarle para la selección. Un seguro con clase en los penaltis: cuatro de cuatro. Además, ha ganado en carácter y ha aceptado el papel de líder que le corresponde. Es el que más ha jugado, tras Bravo Gran temporada.

11. Aranburu (7)

Notable campaña del capitán, que año tras año sigue en la brecha y dando la cara en todas las circunstancias. Hizo cinco goles, una gran cifra, incluyendo el gol de la salvación virtual, ante el Zaragoza, y un doblete en Getafe. Asentado en el doble pivote junto a Diego Rivas, donde más y mejor ha rendido, también ha sido el sustituto habitual de Zurutuza en la mediapunta. Tiene cuerda para rato.

13. Zubikarai (-)

Con toda la importancia que tuvo la pasada temporada, convertido en el portero del ascenso por las ausencias de Bravo y Riesgo, esta vez Zubikarai se ha tenido que conformar con el papel de eterno suplente. Sólo jugó en la Copa, no se mostró tan seguro como le recordábamos y no pudo hacer gran cosa para evitar la eliminación de la Real.

14. Sarpong (2)

La gran decepción de la temporada sin ningún género de dudas. Necesitábamos un suplente de garantías para Xabi Prieto y sólo vimos un nuevo Jonathan Estrada. Su papel de revulsivo al inicio de la temporada (marcó un gol en Liga y otro en Copa) fue un espejismo. No ha enseñado nada que anime a pensar en él como un jugador de futuro para la Real.

15. Ansotegi (4)

Como a Mikel González y a Labaka, el salto de categoría le ha pasado factura. Igual que sus compañeros, no es que lo haya hecho mal, pero la sensación de seguridad en Segunda se ha convertido en un miedo continuo en Primera. Le ha faltado contundencia y, sobre todo, poderío aéreo. Sus cifras goleadores, además, han bajado y sólo anotó un gol, ante el Almería. Necesita crecer en la élite. Puede hacerlo.

16. Demidov (5)

Buen fichaje el de el noruego. Como toda la defensa, ha sufrido mucho, pero Demidov ha aportado una contundencia que nadie estaba demostrado. Es de esos defensas que, si tiene que hacer una falta, la hace. Su papel tiene que ser el mismo que cumplió Schürrer en la Real subcampeona de 2003. Y para ese debe borrar pequeños despistes como el que costó el gol del Getafe en la última jornada.

17. Zurutuza (6)

Dos partes muy diferenciadas en la temporada de Zurutuza. La primera, sobresaliente, dotando a la Real de mucho fútbol. La segunda, intrascendente, producto de un agotamiento más mental que físico que le llevó al banquillo en muchos partidos, desde el inicio y en la segunda mitad. Es muy bueno, pero le falta la regularidad de jugar toda una temporada al mismo nivel. Dos goles son pocos para él, debe afinar más la puntería.

18. Viguera (-)

Papel testimonial el de Borja Viguera en esta temporada. Apenas jugó 68 minutos repartidos en cinco partidos de Liga y 57 en los dos de Copa. Fue cedido en el mercado invernal al Nastic de Tarragona y allí, después de marcar dos goles en sólo cinco partidos, sufrió una grave lesión de rodilla. Su futuro de txuri urdin es incierto, habrá que esperar hasta la pretemporada.

19. Diego Rivas (8)

Verle despidiéndose entre lágrimas es el mejor resumen de su paso por la Real y de esta temporada. Grandísimo trabajo el suyo, fue el stopper que todo equipo necesita. Supo jugar como nadie en el filo de la navaja, haciendo faltas sin ver tarjetas. Cortó incontables balones. Y marcó dos goles. ¿Por qué no renueva? Loren sabrá. En el primer equipo no hay nadie con sus condiciones. Le echaremos de menos.

20. Tamudo (6)

Sus siete goles han dado puntos importantes (nuevo con los que marcó ante Almería, Osasuna y Mallorca, más el vital gol que le hizo al Zaragoza), pero su juego no encaja tan bien en este equipo como el de Llorente. Su derroche es inmenso en cada partido, pero con frecuencia se le ha visto desconectado de sus compañeros. Lo que no pierde ni perderá nunca es el olfato de gol. Para la Real, ha sido un lujo no del todo aprovechado.

21. Ifrán (6)

Como a Tamudo, pesa en su valoración que no estaba llamado a ser el titular en esta temporada. Vino lesionado y su estreno se pospuso aún más por nuevas lesiones, y cuando jugó mostró buenas cualidades. Velocidad, buen disparo, rapidez de ideas y un gran toque en las faltas. Sólo dos goles, pero el segundo pasa a la historia por ser uno de los que permitió ganar al Barcelona. La próxima temporada medirá su futuro.

22. Estrada (5)

Ni frío ni calor. Lejos del entusiasmo de Carlos Martínez y ya sin opción de ser el recambio de Xabi Prieto, no acaba de encontrar su sitio en el equipo. Ni defiende ni ataca mal, pero no se le echa de menos cuando falta. Entró en el equipo con la lesión del navarro y mantuvo el tipo, creciendo poco a poco al principio, pero sin ofrecer mucho más después. Debutó como goleador en Cornellá-El Prat.

23. Sutil (6)

Si algo está fuera de toda duda, es el compromiso de Sutil con la camiseta que viste. Aprovechando que Griezmann iba a entrar poco a poco, tuvo sus minutos y les sacó partido, debutando como goleador en Almería. Perdió importancia en el equipo por una lesión y no terminó de recuperar el nivel. Sin embargo, recibió el premio de anotar el gol ante el Getafe, el que certificó definitivamente la permanencia. Puede crecer.

24. De la Bella (6)

Otro jugador al que una lesión pasó factura. Inició la Liga a un nivel fantástico, pero entre su baja y la situación generada antes de que firmara la renovación perdió enteros. Cuando regresó, echó en falta cierta capacidad ofensiva, que es lo que hace de él un muy buen lateral. El año que viene también será crucial para él, pero es un jugador muy importante que por ahora no tiene recambio.

26. Illarramendi (7)

Sólo ha jugado tres partidos, pero ha dejado un reguero de ilusión en torno a su futuro. En los dos partidos que jugó como titular fuera de casa fue el mejor jugador txuri urdin. Llevamos muchos años escuchando hablar de Illarramendi y hay ganas de verle triunfar en el primer equipo. ¿La próxima temporada? Lo que ha demostrado invita a ser valiente con él.

domingo, mayo 22, 2011

RESUMEN DE LA TEMPORADA (1). Una valiosa permanencia difícil de analizar

Hace un año, cuando la Real subió a Primera, casi todo el mundo habría firmado una permanencia en la máxima categoría del fútbol español, aunque fuera en la última jornada. En general, no se le pedía más al equipo, seguramente porque muchos no confiaban en que tuviera mucho más que ofrecer (y seguro que muchos pensaron que ese equipo no podía permanecer en Primera). Eso es lo que se ha conseguido, la permanencia en la última jornada, aunque en realidad hubieran bastado los 44 puntos que se sumaban en la jornada 36. Sin embargo, la sensación que ha quedado es extraña. Durante buena parte de la temporada, la Real ha demostrado que podía aspirar a más. Quizá incluso que debía hacerlo, pues el fútbol es ilusión y cortarla de raíz es lo menos inteligente que uno puede hacer en este mundo. Pero es lo que hizo la Real. Quizá más eso que se denomina el entorno que el equipo, aunque desde el vestuario también salieron mensajes limitadores, pero lo cierto es que la ilusión se fue quebrando poco a poco para dejar paso al sufrimiento e incluso al miedo en alguno casos. Tendentes como somos al pesimismo, y si ya hace un año parecía que no se había valorado en su justa medida el ascenso, es casi seguro que sucederá lo mismo con esta permanencia.

No sería justo ese análisis, porque la permanencia se ha cimentado en mimbres muy nuestras. La Real es un equipo de cantera, y lo ha demostrado esta temporada una vez más, aunque haya sido la primera en más de cinco décadas en la que no se ha producido el debut de ningún potrillo del Sanse. La Real es un equipo económicamente modesto, y aunque el fichaje de Llorente fue una inversión importante la base del equipo ha sido la misma que logró el ascenso (eso tiene una lectura positiva y otra negativa, claro). De hecho, en muchísimas jornadas sólo el delantero centro variaba con respecto al equipo que jugó en Segunda. La Real, y ese es uno de los méritos poco reconocidos a Martín Lasarte, es un equipo fuerte en casa. Salvo las debacles ante Hércules y Málaga, no ha sido inferior a ningún rival y mereció sumar muchos más puntos frente a los equipos grandes. Esas han sido las constantes de este equipo, constantes que podrían haber firmado las mejores escuadras que vistieron la camiseta txuri urdin en el pasado. Eso es digno de aplauso. Eso es lo que mostró la Real en una primera vuelta maravillosa. Nadie que viera los dos primeros partidos en casa, ante Villarreal (1-0) y Real Madrid (1-2), y a pesar de sus dispares resultados, podía pensar que este equipo iba a sufrir para mantenerse.

Esa Real de la primera vuelta fue sobresaliente. Sumó 25 puntos, cinco victorias en casa y tres fuera. Y aunque perdió los partidos ante los rivales más notables de la clasificación, demostró que no era inferior a ninguno de ellos. No lo pasaron bien en Anoeta ni Real Madrid, ni Valencia, ni Atlético de Madrid, por mucho que se llevaran los tres puntos. Cayeron en el estadio donostiarra equipos que han acabado consiguiendo plaza para competición europea como el Villarreal o el Athletic de Bilbao. Y lejos de Anoeta, el equipo de Martín Lasarte sumó tres victorias sobresalientes y con mucho más fútbol del que muchos le llegaron a reconocer en su momento. Llorente estaba estelar en todas las facetas del juego, de Xabi Prieto se hablaba como futuro internacional, Griezmann y Zurutuza sorprendieron a toda la Liga española y Bravo, con paradas antológicas como aquella ante el Espanyol que salvó la victoria en Anoeta, podía presumir de codearse con los mejores porteros de la competición. Cierto es que había algunos lunares, que pasaban por la endeblez a balón parado, por la mala imagen ofrecida en algunos partidos lejos de Anoeta (Mallorca, Osasuna), por el enésimo fracaso copero (perdió los dos partidos ante el Almería, colista de la Liga y primer equipo descendido) y por los demasiados goles encajados.

Tras el comienzo de la segunda vuelta, la Real ofreció su peor cara. Las tres victorias seguidas en Anoeta ante Almería, Osasuna y Mallorca colocaron al conjunto txuri urdin en disposición de luchar por Europa. Estaba ya en los puestos que daban acceso a esas competiciones, los equipos calificados como más grandes que la Real pasaban por momentos difíciles (Sevilla y Atlético de Madrid no han tenido temporadas fáciles) y el juego y la solvencia del conjunto txuri urdin estaban en auge. Pero entonces llegó la fase más inexplicable de la temporada. Los de Lasarte acumularon siete jornadas sin ganar, en las que sólo sumaron un punto. Perdieron ante rivales europeos como el Espanyol (goleados por 4-1), mostraron una cara amarga y descibujada en desplazamientos como los de Riazor o Vicente Calderón y, para colmo, el fortín de Anoeta dejó de serlo. Tres equipos que han pasado en descenso tramos muy importantes de la temporada, aunque al final sólo bajó uno de ellos, sacaron puntos de Anoeta consecutivamente. Primero empató el Levante. Después ganaron Málaga y Hércules. Ambos llegaron a San Sebastián como colistas de la categoría. Como fuera de Anoeta la Real sólo encajaba derrotas, su colchón sobre el descenso se iba reduciendo paulatinamente.

La respuesta del equipo, en todo caso, fue sobresaliente. Sin mucho fútbol ya, sin demasiada gasolina en las piernas, con algunos puntos que volaron a causa de los árbitros y con contratiempos importantes como la grave lesión de Llorente (se perdió toda la segunda vuelta), el equipo sacó fuerzas de flaqueza, gracias también al incansable apoyo de la afición. La Real no había remontado más que un partido en toda la temporada, en El Molinón, pero de forma consecutiva levantó en Anoeta para acabar ganando los empates que lograron en la segunda mitad Sporting y Zaragoza, y le dio la vuelta al marcador contra el Fútbol Club Barcelona. Cierto que llegó con algunos suplentes, pensando en ese cuádruple duelo que vivió el equipo de Guardiola contra el Real Madrid en apenas tres semanas, pero en Anoeta estuvieron Messi, Piqué, Dani Alves o Xabi. Y perdieron. Fue el momento grande de la temporada y tres puntos vitales para certificar la ansiada permanencia. No llegó antes porque como visitante la trayectoria de la Real seguía siendo nefasta. Al final fueron diez derrotas consecutivas, un dato inaudito, coronado por dos flojas actuaciones en Valencia y Sevilla que condenaron a la Real a sufrir hasta la última jornada. Y es que, por primera vez, un equipo con 43 puntos se marchó a Segunda.

El gol de la permanencia lo marcó Aranburu ante el Zaragoza en la jornada 36. Con ese gol se alcanzaron los 44 puntos. Pero las matemáticas quisieron que el sufrimiento durara hasta el minuto 65 de la jornada 38. En ese instante, Sutil empató el partido ante el Getafe. La X en la quiniela bastaba a ambos equipos, por lo que el marcador no se iba a mover más. La Real hizo méritos para que la salvación quedara certificada mucho antes, pero adoleció de varios problemas que se lo impidieron. No supo empatar los partidos que no pudo ganar (sólo tres igualadas en todo el campeonato), y se le fueron por el camino muchos puntos que le habrían colocado en terrenos más plácidos. La trayectoria fue, claramente, de más a menos, y eso es lo que deja una sensación extraña al final de esta temporada. Pero la Real ha cumplido con lo que tiene que ser: es un equipo de mitad de la tabla que, si hacia los tres cuartos de la temporada gana cuatro partidos seguidos acabará luchando por Europa y que, por el contrario, si los pierde vivirá pendiente de los puestos de descenso. Esta vez no perdió cuatro, sino que fueron seis y por eso la angustia fue mayor. Pero es la Real el equipo que se ha salvado. Con lo bueno y con lo malo, ésta es la Real. Valorémoslo. Disfrutémoslo.

sábado, mayo 21, 2011

REAL SOCIEDAD 1 - GETAFE 1 Salvados

Era todo o nada y ha sido todo. Porque la salvación lo es todo. Antes del partido no importaba ni lo bueno ni lo malo que hubiera hecho la Real a lo largo de la temporada. Después del encuentro ante el Getafe, ya no importa nada de lo que haya sucedido en el conjunto de las 38 jornadas. Mucho menos lo visto en este encuentro final. Ni el sufrimiento de la primera mitad tras el gol de Cata Díaz. Ni la mirada distraída hacia los demás encuentros de la jornada, sobre todo a lo que sucedía en La Coruña y Mallorca, que fueron los dos campos que aseguraban durante casi todo el tiempo la permanencia de la Real. Ni tampoco los 25 minutos finales tras el empate de Sutil. Nada importaba. Sólo la permanencia en Primera División. Eso se ha conseguido en un Anoeta abarrotado. Los análisis de cómo se ha llegado a esta situación quedan para mañana. Hoy lo importante es celebrar lo conseguido, al alimón con el Getafe, sin olvidar que el equipo txuri urdin es un recién ascendido. Y queda otra cosa de este partido. Las lágrimas de Diego Rivas, que sabe que no seguirá en la Real, que hoy se ha despedido de una afición que se ha dejado la voz y la vida pidiendo una renovación que no llegará.

Para la final decisiva, Lasarte confió en los suyos, en los que han conformado el once tipo durante buena parte de la temporada. La única salvedad fue que Mikel González le ganó la partida a Ansotegi. Lo demás, lo previsto. El regreso de Demidov al centro de la defensa. La experiencia de Diego Rivas y Aranburu en el mediocentro. La calidad de Zurutuza, Xabi Prieto y Griezmann en la mediapunta. Y Tamudo arriba. No se pudo comprobar si la apuesta era buena porque en el minuto 9 el Getafe se adelantó. Y se adelantó de la forma más lamentable posible, aprovechando el auténtico talón de Aquiles de la Real de esta temporada: las jugadas a balón parado. Es asombroso lo mal que defiende el equipo de Lasarte esta suerte futbolística, es increíble la cantidad de goles que ha encajado de esta forma. Eso, sumado a la deficiente trayectoria como visitante de la segunda vuelta, es lo que ha colocado a la Real sufriendo en la jornada 38 de la Liga, cuando tiene potencial y ha hecho méritos para conseguir la permanencia mucho antes. Pero mucho antes. Y hay otro detalle. El gol del Getafe fue el único disparo entre los tres palos del equipo visitante. A la Real eso le ha sucedido también en demasiadas ocasiones, al menos encajar el primer disparo a puerta que recibe Bravo. Otro detalle a corregir.

El 0-1 ponía a la Real en situación de peligro, pero relativo. Nunca estuvo en puestos de descenso y tampoco tan cerca del abismo como para pensar en el descenso. La Real siempre estuvo al menos a dos goles de caer en los tres últimos puestos, y normalmente fueron más. Pero había que empatar para garantizar la permanencia. Resulta obvio concluir que el ambiente pesó a bastantes jugadores. Griezmann, por ejemplo, al que apenas se vio en todo el encuentro. Muchso fallaban pases fáciles y el juego de la Real se resentía. Xabi Prieto sí cogió los galones y encabezó casi todas las jugadas de ataque de la Real. A excepción de una llegada a gol que Albín lanzó fuera con la salida de Bravo, las ocasiones tuvieron color txuri urdin. Tamudo tuvo la más clara, al rematar de cabeza y a las manos de Ustari un precioso centro de Carlos Martínez. Demidov también pudo marcar, igualmente de cabeza, pero el meta visitante hizo la parada de la noche. Tensión o no, el 0-1 al descanso era un premio muy excesivo para el Getafe, pero en el fútbol los goles no se merecen, sino que se marcan. Y la Real no había conseguido aprovechar ninguna de sus ocasiones.

Sin mucha más historia que contar, el partido se acabó en el minuto 65, y se acabó, curiosamente, gracias al primer cambio de Lasarte. El técnico uruguayo sí apostó en el descanso, cosa que no ha hecho demasiadas veces a lo largo de la temporada. Quitó a un Zurutuza al que la temporada se le ha hecho larguísima y que hace ya bastantes partidos que no consigue que su calidad se haga notar en el campo. Y metió a Sutil, un jugador al que durante buena parte de la temporada no le han salido bien las cosas, pero que siempre se ha dejado la vida sobre el césped. Y hoy encontró su justo premio, con el gol que definitivamente cartificaba la salvación de la Real. El tanto realista fue un calco del que había marcado el Getafe en la primera mitad, prácticamente la misma falta, con incluso mayor deficiencia en el marcaje. Sutil entró solo, sin marca alguna, y anotó el empate de cabeza. Y ahí, en el minuto 65, se acabó todo. El Depor perdía en La Coruña ante el Valencia y el Mallorca en la isla ante el Atlético de Madrid. Esos dos resultados daban la permanencia no sólo a la Real sino también al Getafe.

Esa nueva situación llevó a los dos equipos a pensar que estaba todo hecho. Que no hacía falta arriesgar en veinte minutos lo que se había conseguido en las 37 jornadas y 70 minutos. Y tenían toda la razón. El tramo final del encuentro fue una sucesión de pases sin riesgo por parte de los dos equipos (más por parte de la Real, que al menos tuvo la inteligencia de disfrutar de una mayor posesión para asegurar que el Getafe no se aventurara a romper ese pacto no escrito), con el árbitro como espectador privilegiado y sin ganas de meterse en problemas. No había necesidad. Y por eso, tras apuntalar el centro del campo con Markel Bergara (que sustituyó al apagado Griezmann), ya sólo quedaba el homenaje a Diego Rivas. El manchego se retiró del campo en el minuto 86. Lo hizo llorando. Y seguro que hizo llorar a más de uno. Y fueron muchos los que en Anoeta corearon aquello de "Rivas, quédate". Pero él sabe, como lo sabemos todos, que no va a continuar. Fue su último partido en la Real. Sus lágrimas evidencian un cariño que es fácil obtener de alguien que viene de fuera. Las nuestras son de agradecimiento por habernos demostrado que no era el jugador que vimos en su primer año aquí y por todo lo que nos ha dado. Gracias y hasta siempre.

La Real sigue en Primera, y es irónico que sea el día en que Lotina ha vuelto a bajar a Segunda, esta vez con el Depor. Los análisis más sosegados quedan para la próxima semana, pero sin pensar en cómo se ha llegado hasta aquí es obligado considerar la permanencia como un logro. Por cómo hemos llegado hasta aquí, porque sabemos de dónde venimos, por los merecimientos contraídos, porque ha sido la permanencia más cara de la historia. La Real ha defendido su plaza en la élite del fútbol español peleando hasta el final, dejándose la vida en casi cada partido, ofreciendo lo que cada uno ha tenido en cada momento. A veces incluso más. Y era una plantilla que, en su gran mayoría, jugaba en Segunda División hasta hace menos de un año. La Real es de Primera. Lo ha demostrado. Se ha merecido la permanencia. Mucho antes, además. Pero ha llegado como ha llegado. No es el momento de analizarlo. Es el momento, como dijo Martín Lasarte, de celebrarlo. Porque no olvidemos que es el segundo año consecutivo que tenemos motivos de celebración. Venimos de años oscuros. Tenemos un camino luminoso por delante. Si nos creemos que podemos recorrerlo, claro. Juntos podemos conseguir grandes cosas. No nos desunamos. Lo dijo Lasarte hace un año.

viernes, mayo 20, 2011

PREVIA Real Sociedad - Getafe. Todo o nada

Se acaba la temporada y lo hace en situación de todo o nada (sábado, 22.00 horas, Anoeta, La Sexta y autonómicas). Todo es la permanencia. Nada es el descenso. Al menos no es un cara o cruz, sino que la Real mantiene la categoría en todos los casos que pudieran darse con la victoria y con el empate, e incluso en bastantes de las probabilidades que incluyen la derrota en San Sebastián ante el Getafe, otro de los equipos que se juega la vida en esta jornada 38 de Liga. Anoeta estará lleno a reventar, como en las grandes citas. Ya no será el momento de recordar la bonita victoria ante el Barça o las tristes derrotas ante los colistas Hércules y Málaga. Ya sólo será el momento de luchar, de defender el escudo sobre la camiseta txuri urdin, a las 32.000 almas que abarrotarán el estadio donostiarra y a muchos miles más que sólo podrán verlo por televisión, escucharlo por la radio o sufrirlo en la distancia. Es una final como no ha jugado la Real ninguna en mucho tiempo. Y la clave, como dijo Llorente, es ni imaginarse la posibilidad de que el Getafe saque algo de Anoeta. Ese fortín. A por ellos.

No hay sorpresas en la elección de Martín Lasarte para confeccionar la convocatoria para el partido contra el Getafe, como tampoco las habrá con seguridad en el once que salte al campo en este último y decisivo partido. La principal novedad de la lista de 18 es la ausencia de Joseba Llorente, que con su presencia en el banquillo del Sánchez Pizjuán la semana pasada puso punto final a su temporada tras la hernia que le apartó de los terrenos de juego desde la primera jornada de la segunda vuelta. Y se le ha echado mucho de menos. Vuelven a la convocatoria Demidov y Carlos Martínez, tras superar las molestias que les apartaron del encuentro de la pasada jornada, y también Tamudo después de cumplir un partido de sanción. La apuesta de Lasarte por la veteranía ante los partidos clave deja fuera de la lista a los potrillos Cadamuro e Illarramendi. Sarpong y Labaka son los dos descartes por motivos técnicos.

Todo lo que sea que Lasarte no apueste por su once de gala, con dos pequeñas dudas, será una sorpresa. Así, Bravo estará en la portería. Carlos Martínez y De la Bella ocuparán los laterales. Demidov será uno de los centrales, y el otro puesto se lo juegan Mikel González yAnsotegi, con más opciones para el segundo. Diego Rivas y Aranburu ocuparán el doble pivote, aunque Markel cuenta con papeletas tras retirarle el Comité de Competición la tarjeta que vio en Sevilla, que habría sido la quinta y hubiera supuesto un partido de suspensión. Por delante, el trío de más talento del equipo: Griezmann por la izquierda, Xabi Prieto por la derecha y Zurutuza por el cento. Y en punta lo lógico es que salga Tamudo, dejando en el banquillo a Agirretxe (con los pocos minutos que ha jugado, espectacular media anotadora la suya tras el gol logrado en Sevilla) e Ifrán. No es probable, pero hay una posibilidad de que Aranburu sustituya a Zurutuza en la mediapunta, lo queda más opciones a Markel y alguna más a Elustondo para el doble pivote.

La Real se salva se gana, la Real se salva si empata. Con eso, no hay más cábalas posible. Si sucede lo que es imprensable y el equipo txuri urdin pierde, estará a expensas de lo que suceda en otros campos. La primera mirada irá a Valencia, pues si el Zaragoza pierde ante el Levante el descenso se llorará en la capital aragonesa. Si los maños vencen, la Real también se salvará si el Deportivo no puntúa en casa ante un Valencia que ya ha terminado la temporad. El único caso en el que el equipo txuri urdin descenderá es si se dan las victorias de Depor y Zaragoza y que Mallorca u Osasuna puntúen. Lo que condena a los realistas es un empate a puntos sólo con los baleares y los pamploneses, pues con ambos tiene el average particular perdido. En empates a puntos múltiples, la Real nunca sería el último equipo y, por tanto, no descendería. Como en las grandes citas, Anoeta será una caldera, donde habrá más de 30.000 corazones de txuri urdin y apenas tres centenares de seguidores del Getafe. Un empate podría valer a ambos equipos. Es increíble que haga falta la última jornada para dilucidar la permanencia, pero así han venido las cosas. Hay que seguir en Primera. No hay más.

La breve historia de los duelos entre Real Sociedad y Getafe ofrece buenas noticias para el equipo txuri urdin, pues los madrileños nunca han ganado en Anoeta en las tres visitas que han rendido al estadio donostiarra, todas ellas en Primera División. Y si el Getafe no gana en este cuarto enfrentamiento, la Real sigue en Primera, así de sencillo. En todo caso, el Getafe no tiene mala estadística, pues empató en dos de los tres encuentros jugados en San Sebastián. Estas igualadas se produjeron en las temporadas 2004-2005 (1-1, el tanto realista lo anotó Nihat) y 2006-2007 (0-0). El otro duelo fueuna clara y contundente victoria realista por 3-0 en la campaña 2005-2006. Aranburu, Nihat y Xabi Prieto de penalti hicieron los goles para lograr una victoria, la tercera consecutiva, que colocó a la Real en puestos europeos cuando se habían disputado ya nueve jornadas de Liga.

La última de esas visitas fue en la temporada 2006-2007, en un partido en el que Lotina y Schuster apostaron por el 0-0 y dejaron a sus atacantes en el banquillo. Ni Real ni Getafe alinearon delantero centro alguno y sí una línea de tres mediocentros. Y así parece ciertamente complicado que el marcador se pudiera mover. Sólo en los últimos quince minutos del partido se vio a la Real intentando conseguir tres puntos que eran vitales, pues la Liga había alcanzado ya la jornada 13 y el equipo txuri urdin todavía no había sumado tres puntos de una sola tacada. Pero Lotina tardó incluso más que Schuster en colocar a un nueve en su equipo. La entrada en el campo de Kovacevic permitó algunas llegadas de peligro, las pocas que pudo generar en la media hora que jugó. Abbondanzieri sacó una buena ocasión de la Real, aunque Bravo, ya titular en el equipo, también se lució en una oportunidad getafense. El equipo de Lotina caía así al decimonoveno puesto y con la visita al Camp Nou en el horizonte. La victoria, la ansiada primera victoria, no llegaría hasta el siguiente encuentro en Anoeta.

La primera vuelta de la presente temporada, la 2010-2011 se saldó con la mayor victoria a domicilio de la Real, 0-4. De hecho, la última que ha conseguido el cuadro de Martín Lasarte, antes de encadenar diez derrotas consecutivas como visitante. Xabi Prieto abrió el marcador al transformar un claro penalti con su seguridad habitual. Antes del descanso, Griezmann anotó un golazo de volea a centro de Llorente (partidazo el suyo a pesar de no marcar). Su celebración besando la ikurriña de la manga ha sido una de las imágenes de la temporada. Aunque el Getafe nunca consiguió generar verdadero peligro, el partido no quedó visto para sentencia hasta los minutos finales, cuando Aranburu saltó al campo y anotó dos goles más en sendos contraataques. La numerosa hinchada txuri urdin que se dio cita en el Coliseum Alfondo Pérez disfrutó de lo lindo con un partido que ganó la Real por su categoría, la que olvidó en buena parte de los partidos a domicilio que le siguieron, y también porque tuvo la necesaria suerte de cara. Esta es la segunda mayor goleada lejos de San Sebastián de la historia de la Real. Repetir victoria hará que sigamos soñando en la élite.

domingo, mayo 15, 2011

SEVILLA 3 - REAL SOCIEDAD 1 Traición

Traición en Sevilla. Traición. No hay otra palabra. No es la Real el equipo que ha perdido en Sevilla. Y hoy la responsabilidad sí es de Martín Lasarte, que ha plantado sobre el césped del Sánchez Pizjuán una alineación que rozó el absurdo. Con un sistema de juego inédito. Vendiendo por completo las posibilidades que podían tener Griezmann e Ifrán. Dando protagonismo a unos jugadores, algunos, que no lo merecen en esta categoría sin que hayamos sido capaces de abrir ese debate en toda la temporada. No, esa no era la Real. La Real era la que ha jugado la última media hora. No exactamente, pero al menos se ha parecido más a lo que tiene que ser, para bien o para mal, el equipo txuri urdin. Un equipo valiente, decidido, serio y honesto. Eso no lo fue en los primeros 60 minutos y perdía 2-0. Lo fue en los últimos treinta y logró, con todos sus defectos y problemas, un 1-1. Los cambios devolvieron la esencia a la Real y el empate no fue una quimera. Ni mucho menos. Pero hoy la Real ha perdido porque se lo ha buscado desde los vestuarios, a pesar de que no se materializara hasta la segunda mitad. Lo de hoy ha sido una traición que nos cuesta seguir pensando en la salvación en la última jornada. Increíble.

Lasarte siempre ha dicho que en los partidos importantes hay que apostar por la veteranía. Que los experimentos hay que hacerlos cuando se puede, no a toda prisa y en momentos de gran trascendencia. Y hoy Lasarte ha traicionado esos principios, se ha acobardado en un partido en el que todo estaba a punto de caramelo para buscar con firmeza una victoria que necesitaba, no ya solo para certificar la salvación sino para que esta Real diera el necesario paso adelante y rompiera la desastrosa estadística de perder todos (¡TODOS!) los partidos que ha jugado como visitante en la segunda vuelta. Y la apuesta fue que el lamentablemente bautizado como punto de la Federación bastaba para salvar la papeleta. Y no. No puede ser que la Real salga a un campo pensando en un 0-0 y mirando el marcador simultáneo, que hoy estaba tan desactivado como el juego ofensivo de la Real. Lasarte colocó a cinco defensas y a tres mediocentros. Ocho jugadores defendiendo. Ocho. Y arriba, enviados a pelear al mismo tiempo con molinos de viento y gigantes, quedaron Griezmann e Ifrán. "Un buen partido de control" en la primera mitad, dijo Lasarte. Y no, eso no puede ser para un equipo como la Real.

Porque la Real no sabe jugar en esa delgada línea que separa el control de la locura. Y hoy, una vez más, lo ha demostrado. La Real sabe hacer una serie de cosas y salir con ocho atrás no es una de ellas. Carlos Martínez no pudo jugar, y Estrada, su sustituto, ahondo esa línea de inacción que le ha caracterizado casi siempre. Markel y Elustondo controlaron, sí, junto a Diego Rivas, pero no son capaces de sacar el balón jugado. De hecho, es impresionante que Rivas fuera el mejor iniciador de jugadas en el primer tiempo. Él tenía más temple y mejor posicionamiento que sus dos compañeros de línea, siempre demasiado lejos. Lo único bueno que produjo el sistema escogido por la Real es que el Sevilla apenas tuvo ocasiones de gol. Sólo dos de Negredo. A cambio, la Real tuvo una, un mano a mano de Ifrán con Javi Varas. Pero ese mano a mano no nació del esquema de la Real o del planteamiento de Lasarte. No. Nació de un espectacular saque largo de Bravo. Es decir, que el fútbol no dio al equipo txuri urdin ni una sola posibilidad de marcar con el esquema inicial. Ni una. Y eso el día en el que, se supone, la Real se jugaba la vida.

Al planteamiento de la Real colaboró Turienzo Álvarez, con un injustificado concierto de silbato, siempre teniendo muy claro hacia qué lado había que pitar. En los últimos minutos de la primera mitad y en los primeros de la segunda, el público del Pizjuán se sumó a los silbidos. Tímidamente, pero comenzaron a pesar en el ánimo de la parroquia local las dos últimas derrotas del Sevilla y la posibilidad de que el equipo andaluz se quedara sin clasificación para la Europa League, y ese run-run era el mejor síntoma de que la Real lo iba a echar todo por la borda. Ya lo hemos visto demasiada veces. Y eso no es matemático, pero casi. El nerviosismo de la grada y por extensión del equipo local era la única baza del planteamiento de Lasarte. Jugamos a una carta. Y salió mal. Lógico, es cuestión de probabilidades. La endeblez perpetua de esta Real en defensa no podía tardar en aparecer. En los quince primeros minutos del segundo acto, el Sevilla lanzó primero al palo y marcó dos goles. Los dos de Kanoute en el día en el que, al parecer, se despedía del Pizjuán. Qué gente más maja esta de la Real que siempre se suma a los homenajes de los demás.

Analizar los dos primeros goles debería de bastar para que cualquier juvenil tuviera claras las ideas que debe tener para jugar en Primera División. Pero la Real, reincidente y mucho más que eso a lo largo de toda la temporada, no aprende. No aprende. Y eso es grave. Es demérito de los jugadores y de un cuerpo técnico que siempre he defendido y seguiré defendiendo por encima alguna críticas que veo injustificadas. Pero no por lo de hoy. No es posible que los rivales entren siempre tan fácil en el área de la Real, que centren con tanta comodidad, que rematen sin ninguna oposición. No me puedo creer que la mejor defensa de Segunda sea la peor de Primera. No me lo puedo creer. Pero es lo que están mostrando día tras día, y en días como hoy más que nunca. Estrada estuvo fatal, Mikel González también, Labaka siempre parecía llegar tarde. ¿Cinco defensas? ¿Para qué? ¿Nos compensa esto lo que perdemos arriba? Hoy hemos visto claro que no. Podemos mirar hacia otro lado pero esa es la única conclusión posible. La única. Es lícito pensar que las escasas ocasiones de gol del Sevilla en la primera mitad eran fruto de su nerviosismo y no de la efectividad defensiva realista. El partido no estaba controlado. Simplemente es que el Sevilla no daba más de sí en esos minutos.

Y quizá por eso Sevilla era la plaza para ser valiente. Tal y como estaba la jornada de abierta en esos minutos, aunque ya se iban configurando los resultados amañados que todo el mundo temía y que al final se produjeron indubitablemente, era el momento de arriesgar. Lasarte prefirió esperar. Cuando metió los cambios, el marcador ya señalaba un duro 2-0. Se marchó Rivas, aunque no estuvo peor que Elustondo y Markel, que una vez más desaprovecharon una oportunidad de dar un paso adelante y dejar claro que quieren formar parte del futuro de la Real. Se marchó también Ifrán, al que Lasarte condenó a no poder aportar más que presión... y el azar que estuvo a punto de convertirle en héroe. Entraron Xabi Prieto y Agirretxe. Y seis minutos después, Xabi Prieto asistió a Agirretxe para marcar el 2-1. Negar que Xabi Prieto es imprescindible para la Real roza ya la osadía, y recordemos que si no ha sido titular es porque, una jornada más, fue cazado en el anterior partido sin que mediara intervención arbitral. Y el ostracismo de Agirretxe esta temporada es inexplicable. Tres goles en 200 minutos. En sólo 200 minutos. Hagan la media y verán la injusticia de su situación.

La Real tuvo entonces el partido en sus manos. Para remontarlo, con lo difícil que es eso, pero en sus manos. Y luchó por empatarlo. Luchó mucho. Esa Real sí es la Real. Si esa Real se va a Segunda, lo hará con la cabeza bien alta. Si lo hace la Real de la primera hora, es para morirse de vergüenza, como lo fue irse a Segunda con Lotina de entrenador y apostando por Germán Herrera en lugar de por Darko Kovacevic. Por fichajes mediocres en lugar de por los mejores canteranos. Por defender en lugar de atacar y por no saber arriesgar cuando la vida estaba en juego. Antes de que el Sevilla rematara el partido con el tercer gol, otra sonrojante actuación concreta de la defensa txuri urdin, sucedieron dos hechos importantes. En primer lugar, una jugada polémica que, obviamente, Turienzo ignoró. Obviamente porque beneficiaba a la Real, un posible penalti por mano que las repeticiones, con las cámaras colocadas en el ángulo contrario, no permiten discernir con claridad. Hubo otra jugada después que, vista por televisión, se prestaba a engaño, pero que bien pudiera ser mano y penalti también.

El segundo hecho fue el tercer cambio, Zurutuza por Mikel González. Valiente. ¿Por qué no hubo tanta valentía de inicio? El partido se acabó en el minuto 85 con el tercer gol del Sevilla, obra de Negredo tras conseguir Bravo que no entrara un primer fusilamiento que se produjo con toda la colaboración de la defensa realista. Y, pese a todo, ahí el equipo sí demostró el orgullo que le había faltado de inicio. Labaka tuvo una nueva ocasión de marcar, pero su disparo lo sacó Javi Varas con el cuerpo. Para cerrar el partido, un nuevo paradón de Bravo, a quien sólo se puede achacar la salida en falso que permite el primer gol de cabeza de Kanouté. La Real demostró hoy que falla en muchas ocasiones en la lectura emocional de los partidos. Hoy el Sevilla salió sin confianza, pensando más en sus derrotas previas que en la posibilidad de certificar su pase europeo, mirando más incluso a lo que hacía el Espanyol en Zaragoza que al propio partido del Pizjuán. Y la Real dejó pasar todo eso. Lo dejó pasar. No se fue a por el partido y le entró un ataque de "control" inapropiado para los momentos en los que un equipo se juega la vida.

¿Y ahora qué? Pues muy sencillo. A pesar de la enorme sensación de decepción que ya deja la temporada (con o sin objetivo logrado, siento que me han cortado la ilusión) y a pesar de que la Liga sigue oliendo a podrido por aquello de los resultados pactados, la Real sigue dependiendo de sí misma. Si gana o empata en la última jornada ante el Getafe, seguirá en Primera División. No hay más cuentas que hacer. Ni una sola. Incluso perdiendo podría lograr la permanencia, siempre y cuando Zaragoza o Deportivo no ganen sus partidos. Los triples y cuádruples empates, en un primer vistazo, no perjudican a la Real. Los dobles (que sólo podrían ser a 44) con Osasuna o Mallorca, sí. Y esos se producirían si pierden tanto los de Lasarte como uno de esos dos equipos y, además, ganan el Deportivo al Valencia en Riazor y el Zaragoza al Levante en La Romareda. Los dos equipos valencianos, que hoy casualmente han empatado ya no se juegan nada. La conclusión es que la Real sigue teniendo muchas opciones d seguir en Primera, pero me parece grotesco que todavía no haya certificado su permanencia. Grotesco. Hala, a seguir sufriendo. ¿No era lo que queríamos? Pues eso.

viernes, mayo 13, 2011

PREVIA Sevilla - Real Sociedad. A finiquitar la temporada

Es la hora de que la Real finiquite la temporada de una vez por todas (domingo, 21.00, Sánchez Pizjuán, PPV). La victoria ante el Zaragoza colocó al equipo txuri urdin en una posición inmejorable dentro de los equipos que todavía no han logrado la certificación matemática de su permanencia en Primera, y sólo una muy inverosímil carambola daría con los huesos del conjunto realista en Segunda. Lo normal es que la Real certifique la salvación incluso sin puntuar en Sevilla, pero ganar es la forma más segura de hacerlo. Incluso sería una victoria celebrada, pues sería la primera que lograra el equipo de Martín Lasarte como visitante en toda la segunda vuelta, donde todo lo que ha jugado lejos de Anoeta lo ha perdido. El técnico uruguayo, además, tiene varios tocados en su plantilla después del durísimo duelo ante el Zaragoza y por eso viajan todos los jugadores disponibles. El Sevilla, por su parte, será un duro rival que tampoco ha cerrado todavía su temporada. Lucha por asegurar su plaza en la Europa League y tiene al Espanyol pisándole los talones.

Incógnita total en el once de Lasarte para este partido. El técnico uruguayo, ante las secuelas que dejó el tenso y emocionante encuentro en Anoeta del pasado miércoles, ha decidido desplazar a Sevilla a todos los hombres de la primera plantilla que tiene disponibles, es decir, todos menos el sancionado Tamudo, que vio ante el Zaragoza la quinta tarjeta amarilla, y el lesionado Demidov, que es el único que no ha superado sus molestias de cara a este penúltimo encuentro de la temporada. Entran, además, dos potrillos del Sanse, el ya habitual Illarramendi y Cadamuro. La gran noticia de esta lista, a la espera de saber quiénes serán los 11 que salten al césped y los siete que ocupen el banquillo, es el regreso de Joseba Llorente, que no juega desde la primera jornada de la segunda vuelta, en Villarreal. Sarpong y Agirretxe también regresan a una convocatoria después de varias semanas de ostracismo, aunque el primero tiene muchas papeletas para quedarse fuera de los 18 escogidos si Xabi Prieto está en condiciones y el segundo estará a expensas de si Llorente puede jugar.

Con este panorama, hay cinco jugadores que parecen seguros en el once que salte al Sánchez Pizjuán y la misma certeza está en el puesto en que jugarán. Bravo estará en la portería. En la defensa, son indiscutibles Ansotegi y De la Bella. Griezmann estará en la parte izquierda del trío de mediapuntas y el delantero será Ifrán. Hay un sexto jugador que parece seguro, y es el capitán Aranburu, aunque puede jugar tanto en el mediocentro como en la mediapunta. El resto está en el aire. Si Carlos Martínez y Xabi Prieto superan las dolencias que sufrieron ante el Zaragoza, estarán también en el once. Si no, sus sustitutos podrían ser Estrada y Sutil. Sarpong, dado los precedentes, tiene muchas menos opciones. Es probable que, teniendo a Zurutuza casi sin gasolina, el mediapunta se quede en el banquillo y deje ese puesto a Aranburu, pero eso no aclara qué dos pivotes serán titulares. Diego Rivas, Markel, Elustondo e Illarramendi cuentan con opciones similares. Y el delantero suplente dependerá del estado físico de Llorente y de las ganas que tenga de arriesgar tras casi una vuelta sin jugar.

La Real es decimotercera con 44 puntos y aspira a colocarse con 47, con lo que, a pesar de este sufrimiento final, lograría la mejor puntuación en Primera desde el año del subcampeonato, cuando sobrepasó con creces la marca actual. Según se ha publicado esta semana, hay casi tres millones y medio de combinaciones posibles para decidir el tercer equipo que descenderá a Segunda División y la Real sólo bajaría en un 1,8 por ciento de las mismas. O, dicho de otra forma, tiene el 98,2 por ciento de posibilidades de seguir en Primera. Ganando, certificaría la permanencia. Empatando, si Zaragoza o Getafe no ganan o si el Deportivo pierde. Y si cayera derrotada en Sevilla también se salvaría si Osasuna vence en Getafe, si ese partido acaba en empate o si el Espanyol puntúa en Zaragoza. En cuanto a resultados, la Real ha firmado una pésima segunda vuelta como visitante, habiendo perdido los nueve partidos que ha jugado. Sevilla es su última oportunidad de lavar la cara de esa triste estadística. El equipo andaluz necesita sumar al menos una victoria para garantizar su pase a la Europa League. Ha perdido tres de sus últimos cinco partidos, incluyendo los dos últimos, la debable en casa ante el Real Madrid (2-6) y la remontada que sufrió a manos de Osasuna (3-2) en apenas cinco minutos.

Históricamente, el Sánchez Pizjuán no es una mala plaza para la Real. Es, de hecho, el segundo lugar en el que más veces ha ganado. Ha jugado en Sevilla en 51 ocasiones, de las cuales perdió en 29, mientras que venció y empató el mismo número de veces: once. El último triunfo txuri urdin se remonta a la temporada del subcampeonato, la 2002-2003, cuando Karpin dio la victoria por 0-1. La mayor goleada realista en campo sevillista es el 0-3 conseguido en las temporadas 1976-1977 (dos goles de Satrústegui y uno de Gaztelu) y 1983-1984 (Orbegozo, Uralde y López Ufarte de penalti). Nunca ganó el Sevilla por más goles que en la primera vez que se enfrentaron estos dos equipos en Liga, en la temporada 1934-1935. El equipo ascensor que ya era la Real, y que aquel año bajó a Segunda, cayó entonces por 7-2 (los goles realistas los hicieron Arrieta y Larraza). Inolvidable fue el duelo de la campaña 1996-1997. La Real perdía por 2-0 en el minuto 85 y acabó ganando por 2-3, gracias a los goles de Gracia, Mutiu y De Pedro. Aquella victoria realista provocó el cese de José Antonio Camacho como entrenador del Sevilla. En las últimas diez visitas hay cierta igualdad: cinco triunfos locales, tres visitantes y dos empates.

La última vez que se vieron las caras estos dos equipos fue en la temporada 2006-2007, la del descenso txuri urdin a Segunda. Y aunque no sirvió de mucho, no le fue mal a la Real en su viaje a Sevilla. El resultado final fue de empate a cero. El equipo de Lotina jugó en el Sánchez Pizjuán con mucha seriedad y oficio, contrarrestando el mayor dominio de la pelota que tuvo el Sevilla. En ocasiones de gol ambos equipos estuvieron parejos pero ninguno de los dos consiguió mover el marcador. Lotina apostó de inicio por Germán Herrera por primera vez y luchó mucho, pero ya evidenció que estaba muy lejos del fútbol que todavía tenía en las botas Darko Kovacevic, que salió en la segunda mitad. La peor noticia que dejó el partido fue la lesión de rodilla de Gari Uranga, que dijo adiós a la temporada. El punto era bueno porque servía para romper una dura racha de tres derrotas consecutivas. Pero la esperanza que dejó aquel empate en tierras hispalenses fue un espejismo. A continuación, la Real sumó cuatro derrotas más. Es decir, que el punto del Sánchez Pizjuán fue el único logrado de 24 posibles. Esa racha terminó por condenar a la Real.

En la primera vuelta de la presente temporada, la 2010-2011, el Sevilla se llevó los tres puntos de San Sebastián a pesar del buen partido txuri urdin. La Real desplegó un juego notable y dispuso de muchas ocasiones de gol. Diego Rivas adelantó a la Real con un bonito disparo, pero en el siguiente ataque sevillista llegó el empate, encajado de corner, uno de los puntos débiles del equipo de Lasarte. Su autor, Kanoute. Al filo del descanso, Llorente marcó un gol de listo. Peleó un balonazo arriba de Estrada y pilló a Palop adelantado. En el descanso, el Sevilla introdujo a Negredo y la variación táctica descolocó al equipo realista. Tanto, que en apenas dos minutos el marcador se dio la vuelta. Primero marcó Luis Fabiano, de nuevo a la salida de un corner y a pase de Negredo. Y de nuevo Negredo asistió a Kanoute en un contraataque iniciado por una pérdida de balón absurda de Xabi Prieto. La Real tuvo un buen puñado de ocasiones para, al menos, lograr el empate pero fue imposible. El triunfo que se llevó el Sevilla fue la cuarta derrota consecutiva que acumulaba entonces el equipo de Lasarte. Ahora tiene una buena oportunidad de devolverle la moneda al Sevilla.

miércoles, mayo 11, 2011

REAL SOCIEDAD 2 - ZARAGOZA 1 Salvación virtual con sufrimiento

Salvados. No matemáticamente, porque eso se producirá con casi total seguridad en Sevilla e incluso perdiendo, pero ya salvados. Aunque sea virtualmente. Con 44 no se va a bajar salvo que se produzca la mayor carambola de la historia del fútbol mundial. Y esos 44 son los puntos que suma la Real con la victoria de hoy ante el Zaragoza. Victoria sufrida, como casi todas las que históricamente llevan al éxito del equipo txuri urdin, sea en Primera, en Segunda, en Europa o donde sea. Sufrimos. Y sabemos hacerlo, queda eso ya fuera de toda duda. El fútbol quedó aparcado en esta situación límite, pero se ganó porque se tenía que ganar. Y muriendo en el área rival, que es, independientemente de la calidad que muestre en su juego, lo que se le tiene que exigir siempre a este equipo. Eso lo olvidó durante buena parte de la segunda mitad y por eso estuvo en peligro la victoria con el empate zaragocista, pero lo recordó a tiempo de marcar el gol del triunfo y decirle a Anoeta que seguirá disfrutando un año más del fútbol de élite. Y quedará como héroe de esta jornada Mikel Aranburu, que fue quien anotó el gol de la victoria cuando el reloj se acercaba peligrosamente al minuto 90.

Lasarte apostó por el equipo más probable (Mikel González, que era duda, se quedó fuera) y en punta, la única duda real, apostó por la experiencia de Tamudo, conservando a Ifrán como la mejor bala para la segunda mitad. Y la cosa le salió bien al uruguayo. En primer lugar, porque la Real hizo un primer acto muy digno, con bastante dominio del juego y con mucho aplomo. ¿Nervios por la situación? Ninguno. Eso es digno de elogio, porque si hay algo que ha evidenciado en demasiadas ocasiones a esta Real es su fragilidad mental en situaciones límite. No en la pasada temporada, donde Lasarte pareció inculcar a sus jugadores que eran capaces de sobreponerse a todo, pero sí en ésta a pesar del trabajo del uruguayo. Los primeros 45 minutos enseñaron una Real distinta y muy concentrada en el partido que tenía que hacer. Superó al Zaragoza en todas las líneas, supo dónde presionar a su rival y envió balones peligrosos al interior del área, sobre todo a cargo de Griezmann. De hecho, la primera llegada fue un gol bien anulado a Tamudo por fuera de juego. Y curiosamente, el gol llegó de la forma más insospechada. O no.

Un despeje largo, larguísimo, en dirección al área zaragozcista fue el origen del 1-0. Y fue un despeje. No buscaba al delantero, ni se pensaba en la posibilidad de que sucediera algo en esa jugada, no. Fue un despeje puro y duro, para alejar el balón y punto. Y ahí se confió la defensa del Zaragoza, al igual que su portero. Tamudo no. En esos balones, Tamudo nunca se confía. Los busca y los pelea. Y por eso, a pesar de esa larga sequía de once jornadas sin marcar, ese despeje al patadón se convirtió en una asistencia de gol. Tamudo se adelantó a Doblas en su salida y empujó el balón casi a puerta vacía. Era el minuto 24 y el control txuri urdin era absoluto. Bravo era un espectador de lujo, al que sólo sobresaltó al Zaragoza en una jugada que fue anulada por fuera de juego y que acabó en gol. En televisión se congeló la imagen mucho antes del pase final, lo que dejó la impresión de que la jugada era legal, aunque habría que verla. Para compensar, Álvarez Izquierdo se mostró muy quisquilloso con la Real, en las faltas que le pitó, en las muy excesivas tarjetas que le mostró, en lo que perdonó al Zaragoza y en la meticulosidad (que en la segunda parte igualó) con el banquillo txuri urdin. Mal árbitro.

Como suele suceder, o al menos así se ha visto en la segunda mitad de la temporada en partidos como el del Levante o el del Sporting, la Real se confió con el 1-0. Pensó que, como en la primera vuelta, el partido podía acabar así. Pero no. Ya no. Ahora toca sufrir y a los rivales les hace falta poco para meterle el miedo en el cuerpo al equipo txuri urdin, que mantiene ya como perenne la costumbre de defender muy atrás y de dar la sensación con sus despejes a veces alocados que no es capaz de controlar la situación en su retaguradia. El Zaragoza apenas dio un paso adelante y ya dio la impresión de que podía generar peligro. Y peligro de verdad hubo a los cinco minutos de la segunda mitad, cuando Boutahar (entró en el descanso) dejó solo a Uche. Bravo, segurísimo hasta entonces, salió con una decisión espectacular y le cerró los espacios, provocando que su disparo se marchara fuera. Fue el aviso, pero el aviso fue ignorado. Tres minutos después llegó el empate a uno, convertido por Gabi de falta directa. Esa es la verdadera cruz de Bravo esta temporada y sin incontables los goles que ha encajado ya de libre directo. Imparable, sí, pero... a Bravo se las hemos visto parar y por eso siempre queda la esperanza de que ésta la pare. No lo hizo y 1-1.

Con el gol, el partido cambió de nuevo, y los maños tuvieron otra ocasión, en los pies de Ander Herrera, que pudo haber decantado el partido a favor de los visitantes. Pero el balón, que el próximo fichaje del Athletic, consiguió disparar tras la desesperada intervención de Demidov y de Bravo, se marchó fuera. El caso es que el Zaragoza llegó a Anoeta pensando que el empate era un buen resultado. Lo evidenció Doblas en la primera mitad, cuando con el 0-0 no paraba de perder tiempo, y lo evidenció todo el equipo maño ya con el 1-1. Con lo meticuloso que estuvo el árbitro, es inconcebible que ninguno de los dos porteros del Zaragoza (Leo Franco sustituyó a Doblas por lesión) viera la tarjeta amarilla por este motivo. La Real ya no tenía fútbol, pero recuperó su identidad. Cuando Ander mandó el balón fuera, corría el minuto 69. Los siguientes 20 minutos fueron de la Real, pero no por fútbol sino por corazón. El equipo txuri urdin quería ganar y lo buscó con toda su alma, llevó al Zaragoza a su área y metió balones. Con ganas, con ilusión, con el deseo de triunfo. Eso, y no otra cosa, es lo que acabó dando a la Real estos tres puntos que valen la permanencia.

Lasarte había metido ya sus cambios y contribuyó con ellos (quizá, como dijo, también influyó que el Zaragoza tuviera un día menos de descanso) a que resurgiera el espíritu de la Real, el que le llevó al triunfo. Sutil, muy metido en el partido, sustituyó a un desaparecido Zurutuza. Griezmann pasó al centro, donde realizó un completísimo trabajo. Perdió algún balón en la conducción, pero estuvo muy incisivo. Poco después, Markel suplió a Diego Rivas e Ifrán a un Tamudo que, a pesar del gol, siempre pareció muy desconectado del juego del equipo (tanto en la faceta ofensiva como en la defensiva; su desesperación le llevó a cometer una falta que le costó una tarjeta amarilla que le impedirá estar en Sevilla la próxima jornada). Los cambios le dieron nuevos aires a la Real, aunque no mucho más fútbol. Y hubo ocasiones. Griezmann estuvo a punto de cazar un centro de Xabi Prieto (que jugó lesionado buena parte del partido) y, sobre todo, Ifrán tuvo el 2-1 en un mano a mano con Leo Franco que despejó el portero. Era el minuto 86 y seguro que muchos pensaban que el partido moría ahí. Pero no. Porque hoy la Real ha derrochado corazón. Y eso tiene que tener su premio.

Minuto 89. Córner a favor de la Real. Una suerte que no le ha ido demasiado bien al equipo de Lasarte en esta temporada. Entran varios jugadores en tropel al remate y Carlos Martínez sufre un penalti clamoroso. No se pita. El balón cae a la frontal del área. Y le cae a Aranburu. Había una docena de jugadores entre el capitán realista y la línea de gol. Es decir, un gol complicado de conseguir. Y ya sabéis lo que pasa con el capitán. Los difíciles le van. Disparó. Y el balón entró, no se sabe después de tropezar en cuántas piernas, si es que rebotó en alguna, o si entró limpio. Da igual. Entró. 2-1. En el último minuto. Sufriendo. Como parece que la Real tiene que conseguir sus alegrías. Que el autor del gol que quedará, salvo carambola asombrosa, como el de la salvación sea Aranburu es un placer. El capitán fue quien más claramente dio un paso adelante en el partido de hoy. Es de los más criticados en los días más oscuros de este equipo, pero siempre ha dado la cara, y este gol viene a premiarle por ello. A él y a toda la Real, que no ha merecido llegar con este sufrimiento a la jornada 36. Ni el equipo ni la afición, que una vez más ha dado una respuesta de campeonato en una jornada de miércoles.

El final del partido fue la evidencia de que este equipo puede aprender a solventar sus deficiencias. En los cinco (¡cinco!, una barbaridad injustificada... o que premiaba precisamente al equipo que había perdido todo el tiempo del mundo) minutos de descuento, apenas se jugó nada. Hubo solvencia en los despejes, hubo inteligencia en la gestión del balón y hasta hubo picaresca, aunque no tan exagerada como la que tantas veces hemos sufrido con marcadores adversos (hoy mismo, sin ir más lejos). Ifrán dio una lección de cómo colocarse en el campo esperando despejes y de cómo pelear balones. La ayuda de Sutil fue excepcional. Bravo estuvo seguro. La defensa, salvo el cuarto de hora de zozobra ya casi habitual, mejoró sus prestaciones. Aranburu dio la cara y se convirtió en el protagonista del triunfo. Griezmann ofreció trabajo y calidad. Xabi Prieto, muy mermado físicamente, sólo algunos destellos. Por supuesto, falta lo de siempre: no defender atrás, sentenciar los partidos cuando están maduros para hacer el 2-0... Nada nuevo en el horizonte.

Son 44 puntos y una buena jornada, por la Real y también por otros resultados. A pesar de la victoria de ayer del Deportivo (qué curioso, con gol en propia puerta de Castillo), la Real tiene cinco puntos de ventaja con respecto al equipo que marca el descenso, el Zaragoza. Entre ambos, y fuera de esas temibles plazas, hay cuatro equipos. Para descender, la Real tendría que perder sus dos partidos, que el Getafe gane en Anoeta y al menos empate con Osasuna, que los rojillos ganen su otro partido en casa contra el Villarreal, que el Deportivo gane uno de los dos partidos y que el Sporting sume al menos dos puntos en estas dos jornadas finales. Complicado, ¿verdad? Pues eso. Los tres puntos ante el Zaragoza son los que todos pensábamos que debían ser: los de la salvación. La Real lo certificará en Sevilla probablemente incluso perdiendo. Aunque no estaría mal que el equipo de Lasarte se aventurara a cerrar la temporada con una victoria lejos de Anoeta que ya lleva mucho tiempo sin caer. Hoy, en todo caso, es un día de alegría. De gran alegría. Y es que ha ganado la Real. Con todo su corazón. Y en el último minuto, que, dicen, y siempre y cuando ese mismo corazón lo aguante, es como mejor sabe. Como tiene que ser. Felicidades a todos.

martes, mayo 10, 2011

PREVIA Real Sociedad - Zaragoza. La hora de demostrar orgullo y madurez

Es la hora de demostrar que esta Real tiene orgullo y madurez. El partido contra el Zaragoza (miércoles, 20.00 horas, Anoeta; Canal + Liga y Gol TV) es el más importante de la temporada. No el último decisivo porque lo más normal es que al equipo le falte una victoria para asegurar la permanencia y que ganando al Getafe en la última jornada siga siendo de Primera. Pero sí el más importante. Porque queremos dos jornadas tranquilas, en las que sean los demás los que tengan que hacer cuentas y no nosotros. Porque la temporada de la Real no se merece pasar más agobios de los que ya estamos padeciendo por la ausencia de esos cuatro o cinco empates que tendrían que haberse sacado en buena lid, sobre todo fuera de Anoeta. Porque precisamente Anoeta y sus gentes se han ganado una alegría, una celebración, un respiro de alivio. Pero para eso hay que ganar a un rival directo. Una final, vaya. No nos darán trofeo alguno si la ganamos, pero es una final. Que nadie lo dude y que nadie rompa la necesaria unidad durante esos 90 minutos. Ni en el campo, ni en la grada. A por ellos.

A tres jornadas para el final de la Liga, ya no es tiempo de apuestas ni de experimentos, por lo que sería muy extraño que Martín Lasarte no apostara por su once tipo para buscar la victoria ante el Zaragoza. Donde hay dudas es en la defensa, puesto que Mikel González regresó tocado de Valencia y es duda. Lasarte, de hecho y previendo esta circunstancia, ha incluido a 19 jugadores en su convocatoria, que es la misma que viajó a Mestalla con el añadido de Labaka, un claro signo de que será el descartado si el estado de Mikel González permite su presencia. Que no habrá experimentos también lo dejó claro el técnico uruguayo con los 19 elegidos para esta crucial cita. Se quedan fuera de la lista, además del todavía de baja Joseba Llorente, los hombres en los que menos ha confiado el entrenador a lo largo de la temporada: Sarpong y Agirretxe. Ni siquiera las molestias de Ifrán han hecho que Lasarte tenga dudas sobre la presencia del delantero, que puede dar la temporada por perdida sin haber tenido muchas oportunidades y, sin embargo, presentando buenos números en lo poquito que se le ha visto.

Sería muy extraño que el once que despliegue Lasarte para este vital partido no sea el formado por Bravo en la portería; Carlos Martínez y De la Bella (que volvería a ser titular tras su lesión y jugar unos minutos en Valencia) en los laterales, Demidov y Ansotegi en el centro de la zaga; Diego Rivas (el único jugador reservado en Mestalla en esta última semana de la Liga con tres partidos) y Aranburu como pivotes; Xabi Prieto, Zurutuza y Griezmann en la línea de mediapuntas; e Ifrán en punta. No obstante, hay algunas incógnitas en el once. Las hay en el lateral derecho, donde Carlos Martínez fue sustituido el pasado sábado en el descanso para que jugara Estrada. También en el centro de la defensa, donde lo normal sería no arriesgar con Mikel González (que tampoco cuajó una actuación destacada en Valencia). Y en la delantera, donde Tamudo, que lleva once jornadas sin marcar, e Ifrán, que anotó el primer gol ante el Barcelona, su segundo en la Liga, se juegan el puesto. Markel y Elustondo serán los relevos en el doble pivote, Sutil en la línea de mediapuntas. Zubikarai, que había tenido problemas físicos a lo largo de la semana, será el portero suplente.

Nadie ha bajado nunca a Segunda con 43 puntos. Es decir, que un triunfo garantiza la salvación o, al menos, hace que pueda ser factible y matemática ya en la próxima jornada, incluso perdiendo en Sevilla. Lo normal es que los de Lasarte dependan de sí mismos incluso hasta la última jornada y con los peores resultados propios que se puedan dar. La Real tiene 41 puntos, dos por encima de la zona de descenso que ahora mismo marca el Deportivo, que tiene 39, los mismos que el Zaragoza. El equipo de Lasarte jugará sabiendo los resultados de los gallegos, así como del Getafe (que visita el Bernabéu), Málaga, Sporting (andaluces y asturianos se enfrentan en La Rosaleda) y Racing. La Real ha sumado seis de los últimos quince puntos en juego, los que le otorgan los dos últimos partidos disputados en Anoeta. En su propio campo, la Real es de los mejores de la Liga y ya ha sumado diez victorias. El Zaragoza viene de cosechar una dura derrota en La Romareda ante un rival directo, Osasuna. Antes de eso, acumulaba tres victorias en cuatro partidos, una de ellas en el Bernabéu. Que el partido sea entre semana hace generar dudas sobre el aspecto de Anoeta, pero, estén los que estén, el estadio realista será una caldera.

La historia dicta que el Zaragoza es un rival bastante propio para la Real. Este será el partido 50 que ambos equipos disputen en San Sebastián. De los anteriores, 30 concluyeron con victoria local, trece con empate y sólo seis con triunfo visitante. En Primera, la estadística es de 29 victorias, once empates y cinco derrotas en 45 partidos. En esa categoría, la mayor goleada txuri urdin es el 5-0 de la temporada 1969-1970 (con tres goles de Boronat y uno de Urtiaga y Gorriti). El Zaragoza saldó sus dos últimas visitas en Primera, en las campañas 2005-2006 y 2006-2007 con dos triunfos por 1-3. Esas dos victorias forman parte de una estadística preocupante para la Real: no derrotó al Zaragoza en sus últimas tres visitas a Anoeta. La última victoria fue en la campaña 2004-2005, con un 2-1 que materializaron Karpin de penalti y Barkero (dicen que será el primer fichaje txuri urdin para el próximo año). Por el contrario, el Zaragoza estuvo 30 partidos y 45 años sin conseguir la victoria. Los maños ganaron 0-2 en la temporada 54-55 y no volvieron a disfrutar de un triunfo en San Sebastián hasta el 1-2 de la 94-95. En la 99-00, la Real también se jugaba el descenso y acabó ganando 2-1 a un Zaragoza que no se jugaba nada con un gol de Loren, actual director deportivo, que llegó en el descuento.

La última vez que se vieron las caras Real Sociedad y Zaragoza en San Sebastián, Anoeta vivió un escándalo arbitral. Fue en la temporada 2008-2009, la segunda de los realista en la Segunda División. Abreu adelantó a la Real en la primera mitad, con su segundo gol de txuri urdin y el primero en Anoeta. Pero, en el descuento, el árbitro Bernabé García decidió inventarse un penalti de Bravo. Su propio asistente confesó a algunos jugadores realistas que había visto que no había infracción. El Zaragoza lo marcó, materializando la triste manipulación que el árbitro hizo del marcador. La última visita del Zaragoza en Primera fue en la campaña la 2006-2007, y los maños vencieron por 1-3, también con colaboración arbitral. Ramírez Domínguez condicionó el partido, primero señalando un inexistente penalti a favor, cometido sobre Kovacevic, que convirtió Xabi Prieto. Luego lo compensó con creces. Expulsó a Diego Rivas por doble amarilla sólo un minuto después por una jugada que no fue ni falta y dos minutos más tarde señaló otro penalti inexistente, esta vez en contra, que fue el empate a uno. Lotina quitó a Kovacevic para apuntalar el centro del campo, pero fracasó. El Zaragoza al final ganó con facilidad.

En la primera vuelta de la presente temporada, la 2010-2011, de nuevo la Real se vio muy perjudicada por el árbitro, confirmando que últimamente no tiene mucha suerte en este tema cuando el Zaragoza está de por medio. Teixeira Vitienes cambió por completo el partido. Mediada la primera mitad, interceptó con su cuerpo una salida del Zaragoza con el balón controlado y facilitó un espléndido contraataque llevado por Llorente y culminado con maestría por Xabi Prieto. Esa jugada debió de hacerle sentir culpable y a partir entonces remó del lado de los maños. Los locales empataron, y por el camino el colegiado perdonó la expulsión a Ponzio por una agresión y anuló un gol legal de Zurutuza por un levísimo contacto de Elustondo en el salto. Lasarte dudó en los cambios y el Zaragoza no. Los maños marcaron en el minuto 90, y fue un gol conseguido en fuera de juego. No se anuló. La Real, que había hecho un partido para ganar y se veía perdiendo, tuvo tiempo de arrinconar al Zaragoza en su área en el descuento. A Teixeira Vitienes le sobró ese mismo tiempo para dejar sin señalar el penalti más clamoroso que ha sufrido la Real en toda la temporada, un agarrón por el cuello y porterior derribo de Tamudo. Con todo, ese 2-1 es el resultado a tenor en cuenta para el average particular.

sábado, mayo 07, 2011

VALENCIA 3 - REAL SOCIEDAD 0 Defensa de plastilina, marcador de otro partido

El 3-0 que reflejó al final el marcador de Mestalla pertenece a otro partido mucho más que al que jugaron Valencia y Real Sociedad. Pero ese fue el resultado. Muy duro castigo para una Real que no mereció semejante varapalo y que lo encajó por el gran problema que ha tenido a lo largo de toda la temporada: una fragilidad defensiva inaudita, una línea de retaguardia de plastilina que le permitió todo al Valencia. Bravo, en realidad, no llegó a hacer ni una sola parada en todo el encuentro, y además de los tres goles el Valencia apenas tuvo llegadas claras a su portería. Pero la Real regaló atrás lo indecible y, para rematar la faena, perdonó arriba. Porque si los locales tienen dinamita en punta, el equipo txuri urdin tiene muchos diamantes pero todavía escaso trabajo de pulido. Y así marcar es una misión cuanto menos dificilísima. Sumando una cosa a la otra, sí se entiende el 3-0. Pero por fútbol no. Porque la Real no sólo tiene la capacidad de sumar en Mestalla, sino que la puso sobre el césped. Cierto que en la segunda mitad el Valencia simplemente se dejó llevar esperando algún contraataque que engoradara la sangría y que el árbitra pitara el final. ¿Pero fue tan inferior la Real? En absoluto. A ver quién se lo cree viendo el 3-0.

Lasarte sorprendió con su once. Cuando todo parecía indicar que Elustondo sería titular, se quedó en el banquillo. Cuando la mayoría pensaba que apostaría por un centro del campo de corte algo más defensivo, recuperó el doble pivote clásico que abandonó ante el Barcelona y colocó a Zurutuza de nuevo sobre el césped de inicio. El único sacrificado con respecto al once que salió de inicio ante el Barcelona fue Diego Rivas. Uno ya no sabe si pensar que se debió a aquel balón que perdió ante Messi justo antes de ser sustituido o a que el futuro de manchego no pasa por vestir de txuri urdin la próxima temporada. Habrá que pensar que es más lo primero, porque Tamudo también enfila la puerta de salida y sigue gozando de una confianza que no está terminando de justificar sobre el campo desde hace ya muchas jornadas. El Valencia salió más enchufado que la Real. O, al menos, mucho más enchufado que la defensa de la Real, que mostró unas lagunas espectaculares, sobre todo en sus costados, y que tampoco contó con demasiada ayuda desde el mediocentro. Así se gestó una derrota clara y abultada, sin que los de Lasarte llegaran a saber cómo ni por qué.

Siempre que la Real se plantea jugar un partido al desgaste para que un público de uñas se ponga en contra de los locales, acaba encajando gol en los primeros minutos. Mestalla no fue una excepción. Al cuarto de hora, y tras dos llegadas claras del Valencia (sobre todo una de Joaquín), cayó el primero. Y cayó porque en la banda derecha de la defensa realista hubo un agujero (motivado, por cierto, por un fuera de juego inexistente que se le señaló en ataque a Carlos Martínez) que no se llenó ni desde el pivote ni desde el centro de la defensa. Para colmo, los centrales tampoco cerraron la entrada desde atrás de Soldado, que no tuvo nada más que empujar el pase de Mata, fantástico pase por cierto. Lo cierto es que el 1-0 se estaba viendo venir. No por ocasiones claras de gol, tampoco porque Bravo hubiera tenido que salvar a la Real, pero sí por presencia de cerca del área del conjunto valencianista. El caso es que cuando llegó el 1-0, la Real ya había despertado y se estaba aproximando al área de Guaita. González González, qué mal árbitro, y su asistente se encargaron de cercenar tres jugadas de ataque casi seguidas con fueras de juego inexistentes.

El desbarajuste defensivo fue de órdago y acabó desembocando en dos goles más antes de que llegara el descanso. Con el 1-0, la Real gozó de una triple ocasión, que salvaron primero el palo y después Ricardo Costa antes de que Tamudo (su única acción digna de mención en el partido) lanzara el balón fuera. Cinco minutos después llegó el 2-0 y, viendo los antecedentes, casi certificó la imposibilidad de la victoria. Muy blandas las marcas, pero sobre todo catrastófico el entendimiento entre Estrada y Demidov, que saltaron al mismo balón y posibilitaron que la jugada de ataque del Valencia fuera muy clara. Tan clara que sólo podía acabar en gol ante la mirada casi atónita de Bravo. Con el 2-0, la Real pudo meterse de nuevo en el partido y en una jugada de estrategia. Eso es noticia por el mal resultado txuri urdin durante toda la temporada en esta suerte, pero también porque se pilló con la guardia baja a un equipo de Unai Emery, especialista en estas lides. Aranburu se quedó totalmente solo y Guaita estaba vendido. Pero el capitán alargó la leyenda de que los goles fáciles no son para él y lanzó el balón fuera. Ahí, en realidad, murió el partido para la Real. Cuatro minutos después, Soldado marcó el 3-0, su segundo de la tarde, ante un blandísimo Estrada. Y se acabó.

Lo cierto es que los goles del Valencia llegaron cuando mejor estaba la Real. Los tres. Y los tres fueron producto de una defensa de plastilina, inadecuada para competir en Primera División. Sólo el Málaga ha encajado más goles esta temporada que una Real que lleva los mismos tantos en contra que el Almería, colista y equipo ya de Segunda División. Eso y no otra cosa es lo que hace que el equipo txuri urdin no esté ya salvado a estas alturas de la temporada. Por eso sólo se puede entender como una buena noticia el regreso de De la Bella, que entró en el descanso por Carlos Martínez, desplazando a Estrada a la banda derecha. El cambio fue curioso por el elegido para la sustitución. Lasarte sorprendió también ahí, porque Estrada es un jugador que se ha instalado en la inacción y, sin embargo, Carlos Martínez fue un claro apoyo para Xabi Prieto y permitió que todo el ataque que tuvo la Real fuera por la banda derecha (y eso, de largo, fue lo más positivo de los primeros 45 minutos). Estrada, en cambio, no ayudó a Griezmann y le condenó a una primera mitad de desgaste.

El partido estaba ya acabado, decir otra cosa es negar una evidencia tan rotunda por el marcador como por la historia de este club, pero la Real tuvo arrestos y orgullo para seguir jugando y siendo mejor que el Valencia. ¿Compensa eso la ausencia del espíritu necesario en un partidfo que tendría que haberse jugado a vida o muerte, como juega el Málaga ahora en el Calderón o como jugó el Zaragoza en el Bernabéu hace una semana? Desde luego que no, pero hubo cosas positivas. Como lo más probable es que todos desprecien lo conseguido en la segunda mitad, que no fue mucho por un desacierto grande en ataque, sí que es posible destacar que el Valencia, empleando una de las armas que más disfruta, el contraataque, no fue capaz de ampliar la renta. Y sin que Bravo tuviera que hacer una sola parada. Es decir, la defensa mejoró y el centro del campo también. Elustondo, que sustituyó a Aranburu, colaboró en esa labor con bastante acierto, e incluso desplegándose en ataque (incluso por la banda izquierda). La salida de Ifrán por Tamudo fue el segundo y último cambio de Lasarte, que sigue extendiendo el necesario debate del escaso banquillo que tiene la Real. El uruguayo no agota los cambios con demasiada frecuencia y no parece confiar en jugadores que tendrían que ser importantes.

La Real debió marcar en la segunda mitad, pero tiene la pólvora mojada, salvo arranques de Ifrán que llegan con más facilidad en Anoeta. Tan mojada que fuera de casa sólo le ha permitido cosechar derrotas a domicilio. Ocho partidos, ocho derrotas, un bagaje paupérrimo que coloca a la Real en la posición que tiene en estos momentos, mitad de la tabla tirando hacia abajo y echando de menos los tres o cuatro puntos lógicos que tendría que haber sumado lejos de Anoeta en los últimos cuatro meses. Puntos que ya tendrían que haber salvado a la Real. Griezmann pudo marcar de espuela y con una vaselina, Ifrán la tuvo al presionar a un Guaita que se resbaló en el momento de efectuar un despeje. Pero no era el día. Obviamente. La Real sacó orgullo y peleó lo indecible para contrarrestar la debacle del primer acto. Pero enfrente, además, estaba el tercer clasificado de la Liga, que también juega, y le faltó suerte y acierto. ¿3-0? Un castigo excesivo, y más teniendo en cuenta que se encajaron todos los goles en la primera mitad. Las mejores noticias las dejaron Xabi Prieto y Griezmann con sus toques de calidad y liderazgo, De la Bella con su reaparición que reequilibra al equipo y que Zurutuza aguantara los 90 minutos a buen nivel. Atrás, todo fue muy mejorable.

Los resultados de la jornada colocan ya el descenso a tres puntos y podrían ser dos en función de lo que suceda en el Zaragoza-Osasuna que cierra mañana esta jornada. Lo que está claro es que, a pesar de que se está gestando la permanencia más cara de la historia de la Primera División, la Real no está al borde del abismo porque sigue teniendo muchos equipos por detrás, ahora mismo tres que también están fuera del descenso además de los otros tres que ocupan esas posiciones. Lo positivo de la jornada es que el Hércules está ya casi descendido o, al menos, tiene casi imposible alcanzar a la Real. Igual de positivo es que los de Lasarte dependen de sí mismos. Que sólo quede una plaza de descenso por cubrir. Que el equipo txuri urdin tiene una buena final el miércoles en Anoeta ante el Zaragoza. Y que Anoeta es la tabla de salvación de los realistas, donde ya acumulan dos importantes victorias consecutivas y, en toda la temporada, diez. Las mismas, por cierto, que hoy ha alcanzado el Valencia venciendo a la Real. Ganar al Zaragoza certifica la permanencia. Así que hay que ganar. Ganar y punto. Sin excusas y sin historias. Matemáticamente será imposible certificar la continuidad en Primera, pero 44 bastarán. Ganemos, por favor.

viernes, mayo 06, 2011

PREVIA Valencia - Real Sociedad. A cerrar la temporada con grandeza

La Real tiene la primera oportunidad de cerrar la temporada con el premio de la permanencia en Primera (sábado, 18.00 horas, Mestalla, Canal + Liga y Gol TV), y es una gran oportunidad porque permite hacerlo con grandeza. Será ante un buen rival, el tercero de la Liga y el primero de la otra Liga, la que permiten Barcelona y Real Madrid. Y será en el escenario en el que la Real se despidió de Primera División hace ya casi cuatro años. Las últimas actuaciones a domicilio en Santander y Bilbao, francamente buenas a pesar de los resultados, y la gran victoria ante el Barcelona son las bazas a favor del conjunto de Martín Lasarte. En contra juega la mala racha realista fuera de casa (todo derrotas en la segunda vuelta), el escenario históricamente poco propicio para la Real y que el Valencia venga de dos derrotas consecutivas, además de la siempre presente dificultad de jugar conbtra un gran equipo. Pero el reto es hermoso. Ganar hace que el conjunto txuri urdin alcance una cifra con la que nadie ha bajado nunca. Empatar tampoco es malo. Pero seamos ambiciosos. Eso ayudó en la gran victoria contra el Barcelona.

Martín Lasarte no repetirá el once que dio la victoria ante el líder hace seis días, porque aquel estaba pensando específicamente para derrotar al conjunto blaugrana. Probablemente tampoco continúe con aquel esquema de juego. Pero sus planes, por el momento, siguen siendo una incógnita. Lo más normal sería que repitiera su dibujo más habitual, el 4-2-3-1, pero hay varios condicionantes que hacen muy complicado saber con qué nombres lo completará. Hay cuatro jugadores a una tarjeta amarilla de la suspensión (Estrada, Markel, Diego Rivas y Tamudo) y, además, a la vuelta de la esquina espera la última jornada en miércoles de la temporada, en un partido que, dado que tiene al Zaragoza como rival, puede ser la final definitiva para la Real en función de los resultados de esta fin de semana. En la convocatoria sólo hay una novedad, el regreso de De la Bella, aunque a tenor de las palabras de Lasarte no será titular. Entra por Illarramendi. Se quedan también en San Sebastián Labaka, Sarpong y Agirretxe. Llorente es el único lesionado que hay ahora mismo en la plantilla.

Bravo será titular. La defensa, a priori, no cambiará con respecto a la que se enfrentó al Barça, con Carlos Martínez en la derecha, Dani Estrada en la izquierda y Demidov y Mikel González por el centro. A partir del doble pivote es donde surgen las dudas. Si uno de los jugadores que se guarde Lasarte para el partido del miércoles es Zurutuza, cabe pensar que Aranburu ocupará la mediapunta, con lo que Elustondo, Diego Rivas y Markel se juegan las dos plazas. Con los dos últimos apercibidos de sanción, Elustondo parece seguro. Lasarte ya ha dado bastantes partidos al dúo Elustondo-Markel, y ésta parece una oportunidad de repetirlo. Xabi Prieto y Griezmann parecen también seguros en las alas, aunque Sutil tiene opciones pensando en esos tres partidos en ocho días. Ifrán y Tamudo se juegan el puesto de delantero. El uruguayo es el goleador más en forma (suma dos goles), pero le sigue pesando el largo periodo de inactividad y fuera de casa todavía no ha anotado. El catalán, por su parte, lleva diez partidos sin marcar y su nombre ha sido noticia esta semana porque se empieza a dar por hecho que no renovará.

Fue en Valencia donde el equipo txuri urdin vivió la triste confirmación de que su destino iba a ser la Segunda División durante tres largos años. A la nota histórica hay que sumar la difícil papeleta deportiva. El Valencia es tercero en la clasificación con 63 puntos, pero sus dos últimas derrotas consecutivas (una de ellas, la última en Mestalla, el humillante 3-6 a manos de los suplentes del Real Madrid) hacen que todavía no tenga asegurada la clasificación directa para la Champions. El Villarreal le aprieta a tres puntos, pero con el average a favor del Valencia. La Real es duodécima con 41 puntos y aspira a lograr un triunfo más para certificar definitivamente su permanencia. Tras una nefasta racha de siete semanas sin conocer la victoria, el equipo txuri urdin suma seis de los últimos nueve puntos en juego, aunque todos ellos los ha conseguido en Anoeta. Los de Lasarte todavía no han conseguido puntuar como visitantes en toda la segunda vuelta (siete derrotas), aunque el Valencia no es tan fiable en casa, donde ha cosechado cuatro derrotas y otros tantos empates, casi tanto partidos sin sumar como victorias (nueve). La Real, de hecho, ha ganado más en Anoeta que el Valencia del ex jugador realista Emery en Mestalla.

La historia es una dura losa para la Real en Valencia. De los 59 enfrentamientos, todos ellos en Primera División, los locales se llevaron la victoria nada menos que en 40. El equipo txuri urdin sólo ganó en ocho y arrancó once empates. En las diez últimas visitas, los números se recrudecen aún más para los intereses de la Real: siete derrotas y tres empates, dos de ellos, y ambos a dos goles, con el equipo que luchó por la Liga en 2003 y jugó la Champions en 2004. El último triunfo realista data de la temporada 1996-1997. Fue por 0-1 gracias al primer gol de Kovacevic con la camiseta txuri urdin. La Real no ha conseguido en Valencia grandes victorias, y las mayores han sido por 1-2, logradas en las temporadas 1973-1974 (los dos goles de Satrústegui), 1981-1982 (los dos de Uralde) y 1991-1992 (Carlos Xabier y Kodro). En la temporada 1953-1954, la Real anotó tres goles en Valencia (dos de Sarasqueta y uno de Ontoria), pero no le sirvió para superar los cuatro que hizo el conjunto local. La más abultada goleada lograda por el Valencia fue en la temporada 1934-1935, 7-1 (el gol realista fue de Olivares). Aquella temporada, la Real, que tenía la denominación de Donostia, descendió a Segunda.

La última vez que la Real pisó Mestalla fue en el día en que dijo adiós a la Primera División, en la última jornada de la temporada 2006-2007. El equipo txuri urdin, entrenado entonces por Lotina, debía ganar y esperar el fallo de dos de sus rivales directos. No se produjo ninguna de las dos circunstancias y el resultado fue de 3-3-. El partido comenzó invitando a la ilusión. Garitano adelantó a la Real en el minuto 2. Pero la ilusión duró muy poco. En el minuto 5, Villa empató. Para ahondar en la herida, el Valencia se adelantó en el 19 con un gol de Víctor López en propia puerta. A la Real sólo le quedaba el orgullo, el propio y el de los centenares de realistas que quisieron estar allí aquel día y que no dejaron de animar incluso con el partido acabado. Díaz de Cerio empató en el 36. La Real intentó volcarse, pero Lotina tampoco puso todo lo que tenía en el campo. Incluso retiró a Kovacevic para scar a Germán Herrera. El Valencia se adelantó en el minuto 82 de nuevo con un gol en propia puerta, esta vez de Gerardo. La última burla del destino fue que el último gol de la Real en Primera ni siquiera lo anotó un jugador txuri urdin, sino Moretti. Tampoco importaba mucho, porque el descenso era un hecho igualmente.

En la primera vuelta de la presente temporada, la 2010-2011, la Real mereció mucho más ante el Valencia, pero acabó perdiendo. Se adelantó el equipo de Martín Lasarte, tras un penalti cometido sobre Zurutuza. No hace falta decir que lo transformó Xabi Prieto con su habitual maestría. A partir de ahí, la Real se lanzó a por el partido y mereció marcar más goles. Pero se encontró al entramado defensivo del Valencia, a un César que sumó méritos sacando alguna que otra ocasión clara y a un árbitro empeñado en castigar a la Real con tarjetas y faltas en lo que en el caso del Valencia no era sancionado. Tino Costa debió ver la roja por agredir sin balón a Llorente en un contraataque, y fue Tino Costa quien empató al borde del descanso con un golazo de falta directa. Mientras el Valencia se conformaba con el empate, la Real buscó con ahínco el gol de la victoria hasta el último cuarto de hora, cuando el partido se abrió más. Y condenando los justos méritos del equipo txuri urdin, Aduriz recogió un mal despeje de Bravo, en una jugada en la que nunca se le debió ceder el balón, regateó a Mikel González y marcó el 1-2. Era el minuto 90 y no hubo tiempo para la reacción. Fue una victoria moral, pero una derrota para la clasificación.

miércoles, mayo 04, 2011

Yo ya había visto esta victoria

Yo ya sabía que la Real le iba a ganar al Barça. Ahora lo dice el oportunista éste, pensaréis con razón. No creo en los gafes, ¿pero para qué tentar a la suerte? Si lo había dicho en privado. En público sólo me había mostrado convencido de que el equipo de Martín Lasarte era más capaz de hacerlo. Ante amigos había sido más rotundo en mi bilbainada. y aseguré, lejos de toda duda, de que estaba convencido de que el partido del sábado pasado sólo podía acabar con un 1 en la quiniela. Pero convencido de verdad. Contaba con estos tres puntos. Supongo que es de esas cosas que a veces pasan en torno al fútbol, que uno las ve meridianamente claras antes incluso de que sucedan. Luego hay ocasiones en que la realidad nos despierta de nuestro sueño, y es que las premoniciones no son absolutas ni siempre se cumplen, pero esta vez acerté. Y qué maravilla que acerté.

Siempre tuve claro que la Real derrotaría al Barça en Anoeta por cuatro motivos. El primero fue la cara de Lasarte después del 5-0 en el Camp Nou. Creo que es el día (junto al de Riazor que llegó unos meses después) en el que más dolido le he notado con sus jugadores. Por eso, estaba convencido de que en el partido de vuelta iba a poner toda la carne en el asador. La verdad es que me imaginé a la Real lejos de apreturas clasificatorias ya para estas alturas de campeonato, y entonces vislumbré esta batalla en Anoeta como un homenaje final a una gran temporada. Eso no se cumplió, pero el resultado sí. La segunda razón era que faltaba hacer un partido grande con un buen resultado. Parecerá una tontería, pero en todas las temporadas hay días así para todos. El Barça era la última oportunidad para la Real y hay que aprovecharlo. Si lo anterior os ha parecido absurdo, supongo que la tercera razón os lo parecerá más todavía. Y es que la Real, desde que bajó, siempre derrotó a un líder. El Barça era la única opción posible. Confiaba en ello.

Pero creo que si hay una razón por la que tenía clara esta victoria antes de que se produjera era por la más emotiva de todas: el récord de imbatibilidad. Cada vez que un equipo suma 20 jornadas sin perder, es decir, más de una vuelta, me empiezo a fijar en su calendario para saber si tiene opciones de llegar a los 32 partidos imbatido. En el caso del Barça, eso sucedió cuando el Atlético de Madrid visitó el Camp Nou y salió derrotado en la jornada 22. Le quedaba visitar Mallorca, Valencia, Sevilla, Villarreal y el Santiago Bernabéu de Madrid. Alguno perderá, pensé. Pero entonces ya tenía claro que si no perdía ninguno, llegaría a Anoeta y perdería. Porque el Real Sociedad - Barcelona era el partido 32 de la racha culé. Porque la Real guardaría con celo y con orgullo lo que le pertenece a la Real desde hace tres décadas, desde que aquel equipo glorioso se quedó a un paso de tocar el cielo. Ver que la Real no me falló en esto fue lo que más feliz me hizo el sábado.

No dudé nunca del resultado de este partido. Ni cuando la Real acumuló esos casi dos meses sin ganar. Ni cuando el descenso se acercó más de lo que hubiera pensado en los momentos buenos de la temporada. Ni siquiera cuando el Barça se puso 0-1. Y es que sigo convencido de que en el fútbol hay un componente de fe que es inseparable de equipos como la Real. Al fútbol, por supuesto, se gana jugando al fútbol. Pero hay veces que se gana por otros motivos. Simplemente porque se tiene que ganar. Porque la gente lleva al equipo en volandas. Por el peso de una camiseta. O, a veces, incluso porque el fútbol tiene una deuda que saldar contigo. Yo todavía recuerdo aquella tarde del 17 de junio de 2007 en la grada más alta de Mestalla, la tarde en la que nos fuimos a Segunda, la tarde en la que el intenso calor levantino derritió las lágrimas de tristeza. Igual la salvación de la Real esta temporada se certifica en ese mismo escenario. Igual es otra deuda que el fútbol salda con el equipo txuri urdin. O igual no. Pero lo mismo dará, porque la Real va a seguir en Primera. No tengo dudas.