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jueves, enero 25, 2024

Corazón Txuri Urdin, el podcast. Y tras dos años sin que debutara un potrillo, llegó Xabi Prieto

Es extraño que en la Real haya largos periodos en los que no se produzca el debut de algún potrillo, de algún jugador procedente del Sanse. Eso sucedió en toda la temporada 2002-2003, en la que la lucha por el título de Liga hizo que la atención se fuera por otros derroteros, y con los meses anteriores y posteriores hizo que en dos largos años no viéramos a ningún chaval jugando su primer partido con el equipo txuri urdin. El último fue Pablo Llorca, guardameta que no volvió a jugar, y pasados esos dos años fueron tres los debuts que pudo celebrar el aficionado realista.

Y sí, uno de ellos fue el de Xabi Prieto. Fue en un partido de Copa en Oviedo que se ganó en el último suspiro. Ya entonces, Prieto estaba señalado como uno de los más prometedores jugadores de la cantera, y su carrera hizo honor a aquellas previsiones. Todo lo que aconteció en su debut centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Como hacemos todas las semanas, os recordamos que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. ¿Sugerencias para seguir nutriendo este podcast txuri urdin? Estaremos encantados de recibirlas.

jueves, octubre 06, 2022

Corazón Txuri Urdin, el podcast. Desempate copero ante el Oviedo en San Mamés

La eliminatoria que enfrenó en la Copa de la temporada 1969-1970 a la Real Sociedad y al Oviedo tuvo un desenlace bastante inesperado por la diferencia de categoría entre ambos equipos. 2-0 vencieron los realistas en Atotxa, y el mismo resultado se registró en la vuelta a favor de los carbayones, lo que llevó el duelo a un tercer encuentro, el desempate... que los asturianos quisieron que se jugara en San Mamés, donde se percibió una cierta hostilidad hacia la Real.

Lo que sucedió en aquella eliminatoria, en la que la Real acabó jugando en San Mamés como visitante pero no ante el Athletic, centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Como os recordamos siempre, el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Cualquier sugerencia para crear nuevos episodios, será siempre muy bien recibida.

jueves, mayo 27, 2021

Corazón Txuri Urdin, el podcast. El madrugón de Oviedo

El carácter de John Toshack es algo que está fuera de toda duda, y cuando aterrizó en la Real, en la temporada 1985-1986, tuvo que dar varios golpes sobre la mesa. El más sonado, el que pasó a la historia como el madrugón de Oviedo. La Real cayó en el partido de ida de la Copa que jugó ante el equipo asturiano, que no estaba en Primera en aquel entonces, y al galés le sentó muy mal que algunos jugadores bromearan durante la cena como si no hubiera pasado nada. En el mismo salón, ordenó adelantar la hora de partida de la expedición y fueron directos a Zubieta a entrar, con el consiguiente revuelo mediático que se montó.

Todo lo que sucedió en torno a aquel partido y a aquella drástica decisión de Toshack, cuya fotografía junto a estas líneas corresponde a la entrevista que concedió aquella semana a El Diario Vasco para explicarse, es lo que recordamos esta semana en Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad. Podéis escuchar esta entrega pinchando en este enlace.

Como siempre hacemos, os recordamos que  el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Y por supuesto, seguimos abiertos a cualquier sugerencia que podáis hacernos para incorporar nuevos temas, personajes, partidos o anécdotas a este espacio centrado en la Historia de la Real.

jueves, diciembre 18, 2014

REAL SOCIEDAD 2 - OVIEDO 0 Pase sin complicaciones

Finnbogason, autor de los dos goles.
Lo sorprendente es que pueda parecer noticia, pero la Real pasó sin problemas su primer eliminatoria de la Copa del Rey ante un equipo de Segunda División B, el Oviedo, y alcanza los octavos de final de la competición por segundo año consecutivo. 2-0 fue el resultado de un encuentro que debió acabar con una goleada mucho más abultada y que solucionó Finnbogason con un doblete que le sirve para dejar atrás su sequía goleadora, aunque haya hecho falta un rival dos categorías por debajo para ver sus primeros tantos de txuri urdin y su actuación haya dejado las mismas dudas que persistían hasta ahora. Y es que el islandés gozó de un buen puñado de ocasiones claras para aumentar su cuenta, algunas con fallos casi imposibles. Pero Anoeta, los menos de 10.000 valientes que desafiaron este horario de locos, quiso ver el vaso medio lleno y despidió a su delantero con una ovación de buena voluntad. La eliminatoria se encarriló en una primera mitad en la que el Oviedo cumplió el papel de víctima y aunque en la segunda el conjunto visitante quiso mejorar su presión apenas tuvo opciones de dar la vuelta a la eliminatoria. Satisfacción, por tanto, aunque sin grandes alardes.

Moyes volvió a prescindir nuevamente de la columna vertebral del once tipo, pero no de una forma tan rotunda como en Oviedo. En este partido de vuelta jugaron los mismos centrales que ante el Athletic, Iñigo Martínez y Ansotegi (Mikel González no entró en la lista, sin que el club explicara claramente si está lesionado o si fue una decisión técnica), y el centro del campo tuvo a dos pesos pesados de momento sin un puesto ganado, Pardo y Zurutuza. Además, Finnbogason repitió arriba. Las oportunidades para los jóvenes se personificaron en Aritz Elustondo, debutante en el primer equipo, Gaztañaga, si todavía se le puede dar esa consideración al ser miembro de pleno derecho de la primera plantilla, y Hervías. Con esos mimbres, este partido fue el que más claramente demostró hasta la fecha cómo quiere Moyes que sea su equipo: presión arriba, mucho toque en el centro del campo y continuas subidas de los laterales. Claro está, es una prueba condicionada por el nivel del rival, no hay que olvidar que milita en Segunda B.

Aún así, el partido fue bastante completo a todos los niveles y la victoria no sólo fue incuestionable sino que además fue por bastantes menos goles de los que debió marcar la Real. La posesión del balón fue casi por completo txuri urdin (rondando el 80 por ciento en la primera mitad), la movilidad de los seis hombres del centro del campo y del ataque fue constante y tuvo el apoyo ofrensivo continuo de los dos laterales (e incluso de la buena salida de balón de Iñigo Martínez), el toque de balón fue variado y preciso, y la intensidad en la presión alta ya desde el área oviedista, aunque fue penalizada en exceso por un quisquilloso Undiano Mallenco, que pitó incontables faltitas en contra del equipo realista. Hay que insistir en que el rival milita dos categorías por debajo, y eso se tradujo primero en una presión mucho menor sobre sus líneas que la que impone un equipo de Primera y, por tanto, en unos espacios multiplicados para que los realistas pudieran maniobrar prácticamente a su antojo. Por eso, el partido arrancó siendo casi un monólogo realista.

El Oviedo, que ofreció un espejismo con la jugada que siguió al saque de centro, apenas inquietó en la primera mitad con un disparo lejano de Señé a los 23 minutos que se encontró con una espléndida reacción de Rulli, en su única intervención de ese primer acto. La comodidad del arquero argentino estuvo propiciada por el buen trabajo de la Real en ese periodo, que además añadió muchos robos de balón, mucha verticalidad y buenas opciones de gol. Finnbogason estuvo en casi todo, aunque las sensaciones no fueron del todo buenas. La primera ocasión fue un pase de Canales que ni siquiera llegó a conectar y que atrapó con facilidad Magunazelaia. Sí llegó a disparar en las dos siguientes jugadas. En la primera conectó con el balón sin demasiada fuerza, mostrando que no tiene una confianza suficiente para ser el delantero que prometían sus datos en Holanda, y en la segunda le costó un mundo controlar la pelota y su disparo llegó ya con el portero encima. Los pases de Zurutuza y Pardo en ambas ocasiones, brillantes.

Después fue Pardo el que probó fortuna para encontrarse con el guardameta oviedista en un lanzamiento de falta (el riojano gozó de esta ocasión y de otra en la segunda mitad que se marchó rozando el palo derecho de Magunazelaia para romper la maldición de los libres directos, todavía vigente y acercándose a los cinco años de vida), justo antes de que Finnbogason, por fin, hiciera su primer gol con la camiseta de la Real. Fue el propio Pardo quien inició la jugada con un magnífico pase profundo hacia la carrera de Hervías, que pinchó la pelota con calidad para dejarla al primer toque en los pies de Finnbogason, que simplemente tuvo que empujar el balón al interior de la portería rival. La Real se ponía en ventaja con ese gol, y subía al marcador una superioridad bastante evidente sobre el terreno de juego. Los de Moyes estaban haciendo bien las cosas, Zurutuza y Pardo servían buenos balones, ambos laterales pero sobre todo Yuri eran puñales por las bandas incluso sin tener demasiado acierto en los centros y el gol de Finnbogason era una noticia largamente añorada.

A pesar de todo, la segunda parte despertó temores ya habituales. El Oviedo adelantó su línea de presión y robó algunos balones peligrosos. Gaztañaga fue el centrocampista que más sufrió, y no termina de coger un ritmo de juego que le convierta en claro candidato a quitarle el puesto a Markel. No obstante, las ocasiones visitantes fueron escasas, y sobre todo a balón parado, que sigue siendo uno de los problemas que Moyes tiene pendiente solucionar. Así, Rulli tuvo que hacer una muy buena parada a cabezazo de Vila en una falta botada por Sergio García todavía con el 1-0 en el marcador, y poco después Iñigo Martínez tuvo que interceptar un centro muy peligroso desde la banda derecha tras una pérdida de balón en el centro del campo. Si en defensa había algo más de sufrimiento, la mejor noticia para la Real, la que al menos alejaba el fantasma del bajón físico, es que seguía llegando con asiduidad a la portería rival. Zurutuza conectó un mal cabezazo cuando parecía tener una posición ventajosa y Finnbogason fue incapaz de controlar una mala cesión atrás de Omgba.

Con jugadas como esa, el islandés mantuvo las dudas que hay sobre él, incluso después de su segundo gol, el que definitivamente definió la eliminatoria para la Real. A la hora de juego, Aritz Elustondo (buena aparición la suya, a pesar de que cometió un claro error de colocación en la primera jugada del partido por los nervios del debutante) conectó un potente disparo con un efecto endiablado, que el portero del Oviedo despejó como pudo, no demasiado bien, y Finnbogason, que en realidad se movió bastante bien en sus desmarques en todo el partido aunque no tanto en sus acciones con el balón, conectó un potente disparo ante el que nada pudo hacer la defensa visitante. 2-0 y eliminatoria resuelta, aunque el Oviedo intentó al menos marcar el gol del honor e inquietar a la Real en los últimos minutos. Rulli, sin hacer nada del otro mundo, se mostró muy seguro. Y la Real pudo ampliar su cuenta. Pardo fue el más peligroso de los centrocampistas y pudo marcar, pero su disparo se fue a córner, Finnbogason desperdició otro uno contra uno con el guardameta y Yuri tuvo dos opciones de marcar su primer gol con el equipo realista.

La misión era pasar de eliminatoria. Era el listón mínimo y obligatorio. Además, se ha hecho con cierta solvencia. Sin golear, pero con la portería a cero y sin ningún peligro de eliminación. Además, el partido deja algunas buenas noticias más. La más evidente, el debut goleador de Finnbogason, del que seguramente la mayoría aceptará fallos tan clamorosos como los de hoy si sigue aumentando sus estadísticas anotadoras hasta asemejarse a las de Holanda. Pero tampoco es nada desdeñable que dos canteranos hayan jugado su primer partido con el primer equipo, Aritz e Iker Hernández, aunque este sólo dispusiera de cinco escasos minutos. Y también es importante anotar que la que se vio ante el Oviedo, a pesar de las ausencias y del nivel del rival, es la Real que más se ha parecido hasta ahora a la que quiere ver Moyes. Si la entrada de los titulares y la confianza del propio equipo hace que en Primera se puedan ver actuaciones como esta, el plan no está saliendo mal del todo. Pero, claro, el Oviedo es un Segunda B. Esperanza y cautela. Y ahora, como hace un año, el próximo rival será el Villarreal. Ahí veremos si la Copa tiene auténtico interés para la Real.

martes, diciembre 16, 2014

PREVIA Real Sociedad - Oviedo. Pasar es imprescindible

Hervías, el mejor en el encuentro de ida ante el Oviedo.
La única valoración posible que se puede hacer a priori del partido de vuelta de esta primera eliminatoria de la Copa del Rey contra el Oviedo (miércoles, 22.00 horas, Anoeta, Canal + Liga y Gol TV) es que pasar es imprescindible. Cualquier otro resultado, que dado el 0-0 de la ida tendría que ser una derrota o un empate a goles, sería un fracaso ante el que no cabrían excusas de ningún tipo. Ni priorizar la Liga, ni las lesiones, ni el mal momento del equipo. Nada. El rival es un equipo de Segunda B y la Real ha de demostrar ya su potencial, indiscutible cuando su oponente está dos divisiones por debajo. Y está obligada a firmar una actuación convincente que lleve al pase de ronda a pesar de que David Moyes ya haya anunciado que habrá jugadores del Sanse en su equipo. Para ellos es la mejor oportunidad de demostrar que tienen un hueco en la primera plantilla, y la forma de presionar a los pesos pesados del vestuario para que reaccionen o dejen paso.

Ya se puede decir con total certeza que las convocatorias de la Real van a ser con Moyes las más ocultas de todo el fútbol español. Y eso afecta también a la situación de los lesionados, ya en ocasiones bastante poco transparente antes de la llegada del escocés, aunque son seguras las ausencias de Zaldua, Elustondo, Carlos Martínez, Granero y Agirretxe. Así, teniendo en cuenta que las sesiones previas al encuentro son siempre a puerta cerrada es difícil hasta saber qué jugadores tiene disponibles el preparador realista, incluso antes de la suave sesión previa al encuentro. La convocatoria de 16 se conocerá al llegar el grupo a Anoeta, y lo que sí se sabe es que habrá jugadores del Sanse en ella. Hasta ocho de ellos han entrenado con el primer equipo estos días: Callens Elustondo, Héctor, Sanz, Capilla, Hervías, Oyarzun e Iker Hernández. La incógnita es saber cuántos de ellos estarán y si Moyes da descanso a tantos jugadores como en el partido de ida, cuando dejó fuera de la lista a siete titulares del partido liguero anterior.

Lo único que el técnico realista confirmó en la sala de prensa es que Rulli volverá a ser el guardameta titular. El resto del once es una absoluta incógnita. Estrada es el único lateral diestro con el que cuenta, y Yuri probablemente jugará en la izquierda. Mikel González será uno de los centrales y el otro probablemente Ansotegi, aunque podría ser Callens si entra en la lista. Gaztañaga volverá a tener una oportunidad por delante y lo normal sería que Pardo y Zurutuza estuvieran con él en el centro del campo. Hervías parece también seguro en una de las bandas y Chory Castro y Oyarzun, que ya jugó unos minutos en la ida, podrían disputarse la otra. Finnbogason sería la opción más probable en punta, pero viendo su bajísimo rendimiento no es nada descartable que Iker Hernández ocupe su puesto en el once. Siendo el partido de vuelta de una eliminatoria en la que hay que pasar sí o sí, está por ver si entre la lista Vela, hoy por hoy el único realista que merece elogios continuos, por si es necesario su concurso.

La Real no termina de arrancar esta temporada y ahora mismo suma tres partidos consecutivos sin lograr la victoria, la derrota en Villarreal y los empates en Liga ante el Athletic y en Copa ante el Oviedo, tres encuentros en los que apenas ha conseguido anotar un gol, obra de Vela, el único que ha sido capaz de sumar goles para el equipo desde que Moyes aterrizó en San Sebastián. Como local no logra la fiabilidad necesaria, y aunque logró vencer en sus dos partidos en Anoeta en la Europa League, en la Liga sólo ha ganado tres de los ocho que ha jugado. El Oviedo está metido en la lucha por el ascenso y domina el grupo 1 de la Segunda División B con 37 puntos, tres más que su más inmediato perseguidor, el Guijuelo. Como visitante, el equipo asturiano ha ganado cuatro y ha empatado uno de sus ocho partidos. En la Copa aún no ha disputado ningún partido a domicilio, puesto que en la anterior ronda superó a partido único al UCAM Murcia por 1-0.

En las seis eliminatorias anteriores que han jugado Real Sociedad y Oviedo a lo largo de la historia nunca se había dado un empate en el partido de ida, así que la estadística entra en un territorio nuevo con el 0-0 del primer encuentro de esta temporada entre ambos equipos. Las dos veces que se jugó a doble partido y el primero fue en Oviedo, fue el conjunto asturiano el que pasó de ronda, aunque bien es verdad que ganando en la ida. Sucedió en la temporada 1933-1934, cuando Buenavista vio un 4-0 para los locales y Atotxa un 0-2 para los visitantes, y en la 1985-1986, con triunfo oviedista por 2-1 ya en el Carlos Tartiere y empate a dos en el desaparecido estadio donostiarra. El balance en las eliminatorias se romperá en este encuentro, pues hasta el momento tanto Oviedo como Real han conseguido eliminar al otro equipo en tres ocasiones. El último precedente hasta la fecha, a partido único, es el 1-2 que logró la Real en el Nuevo Tartiere en la campaña 2003-2004.

La Real nunca ha recibido en Anoeta la visita de su rival en una eliminatoria a doble partido en la Copa del Rey tras un 0-0 en la ida. La anterior ocasión en que se dio ese marcador en el torneo del KO fue en la última vez que Atotxa vivió una noche copera, en la primera elimiantoria que jugó en la temporada 1992-1993, ante el Lleida. A ese empate sin goles en la ida, el equipo de Toshack respondió con un 3-0 en la vuelta, con goles de Alkiza, Kodro y Oceano. Con ese encuentro, son 17 los 0-0 que tuvo que afrontar la Real en Atotxa en la Copa a lo largo de su historia y el balance es claramente favorable. El equipo txuri urdin pasó en 14 ocasiones y sólo cayó eliminado en tres (el Mallorca venció 1-3 en la temporada 1959-1960, y tanto el Athletic en la 1983-1984 como el Deportivo en la 1988-1989 hicieron valer el 1-1 logrado en San Sebastián). Dos veces tuvo que jugarse un desempate en estos casos, para superar al Español en la 1951-1952 y al Zaragoza en la 1956-1957. Y con un 0-0 en la ida se logró la mayor goleada de la Real en la historia de la Copa, el 10-1 al Mallorca Atlético en la 1986-1987 que finalizó logrando el título.

jueves, diciembre 04, 2014

OVIEDO 0 - REAL SOCIEDAD 0 La clásica versión copera de la Real

Yuri, en el partido del Nuevo Tartiere.
Un año más, y van demasiados, la Real no supo demostrar en su arranque en la Copa del Rey ante un equipo de Segunda B que el txuri urdin es el conjunto de Primera. David Moyes no lo entenderá, porque no conoce de primera mano los bochornos que hemos vivido en el último cuarto de siglo, pero el cuadro realista es así en la Copa, esta es su versión clásica, incluso cuando supera sus eliminatorias. No hay que olvidar que la temporada pasada, pese a concluir de forma más que admirable en las semifinales, comenzó con un decepcionante empate a uno en Algeciras. Esta vez fue un 0-0 en Oviedo, un campo donde hace apenas unos días había ganado 0-1 el Zamora, un viejo conocido de la triste historia copera contemporánea de la Real. Al menos el técnico escocés cumplió uno de sus objetivos, el ver a todos los jugadores de su plantilla en acción, incluyendo a un Estrada que tuvo que salir en el descuento por Zaldua y volvió a vestirse de corto más de un año después. Eso sí, no fue un partido de buenas noticias si exceptuamos a Hervías, de largo el mejor jugador de la Real y, curiosamente, el único del once inicial con ficha de Segunda B.

Moyes apotó por alinear a todos los jugadores de la primera plantilla que había desplazado a Oviedo, a excepción de Zubikarai y Estrada, que se quedaron en el banquillo con Callens, Oyarzun e Iker Hernández. Obviamente, el equipo inicial echó en falta a algunos hombres, y es lógico pensar especialmente en Vela después de su exhibición ante el Elche, pero si una Real Sociedad en la que juegan Zaldua, Pardo, Zurutuza, Chory Castro o Finnbogason no se siente capacitado para superar a un conjunto de Segunda B, entonces es cuando hay que preparar esas formidables cuentas que presentó hace nada Jokin Aperribay y recurrir al mercado de invierno para devolver la ambición a la plantilla. O mirar al Sanse, viendo que Hervías fue el jugador que más hizo por lograr que el partido se pareciera a uno de competición oficial, como efectivamente lo era. La Real, desde luego, no saltó al Nuevo Tartiere con la decisión necesaria para mostrar la diferencia de categoría con su rival.

Y eso que a los pocos segundos de juego la Real consiguió forzar el primer córner a favor. Pero fue un espejismo que se diluyó en el transcurso de una primera parte floja y plomiza. Con un Oviedo envalentonado, el primer protagonista del partido no fue otro que un lamentable Teixeira Vitienes, que sacó una tarjeta amarilla a Pardo él sabrá por qué, amenazó con aires chulescos a Finnbogason quedando retratando como lo que es, un mal árbitro, y después inició un carrusel de despropósitos, con faltas continuas contra la Real, falta de castigo a las muchas infracciones que el Oviedo cometió sobre Hervías y hasta no dejando sacar a la Real un córner en el descuento de la primera mitad. No contento con eso, decidió directamente alterar el resultado del partido sin ver nada de lo que sucedió en las áreas. Primero fue el propio Hervías, después de una magnífico carrera driblando rivales, el que sufrió un penalti clamoroso. En la segunda parte, Finnbogason vio la amarilla por protestar con tibieza un leve empujón por la espalda que pareció poca cosa pero que en otros partidos se pita. Y entre medias, Callens cometió otro clamoroso penalti que Teixeira Vitienes tampoco quiso ver. Es muy malo, no hay otra forma de verlo.

Volviendo al fútbol, la primera parte debió dejar preocupado a Moyes. Si así es como algunos jugadores quieren ganarse el puesto, malo, a pesar de que se intuyen detalles en Gaztañaga y Pardo como pareja de pivotes que ojalá se hubieran pulido en pretemporada. Eso sí, llamó mucho la atención un detalle, y es la forma en la que el equipo intentó sacar el balón. Elustondo y Ansotegi se abrían muchísimo a las bandas, los laterales subían y Gaztañaga se incrustaba entre los centrales. De esa forma, era Elustondo quien optaba por el envío en largo, que indefectiblemente acababa en pies del rival. El argumento de que retrasar a Elustondo era para conseguir una mejor salida de balón muere así en el Nuevo Tartiere, porque si no lo puede poner en rpáctica ante un Segunda B, menos lo hará en Primera. Y tampoco es que mostrara mucha seguridad como central. El caso es que cuando Gaztañaga mandaba, cuando Pardo conectaba con el balón y cuando el cuero circulaba con paciencia de una banda a otra, la salida realista era clara, pero muy pocas veces lo hizo en los primeros 45 minutos. Por eso, el Oviedo se envalentonó y tuvo algunas llegadas, pero el partido no sirvió para conocer las condiciones de Rulli, poco exigido en realidad.

La Real, que apenas disfrutó en el primer acto de muchos caracoleos peligrosos de Hervías, de largo el mejor realista, y un buen disparo de Yuri junto a la cepa del palo que Esteban mandó fuera al filo del descanso, naufragó en los aspectos habituales que conoce de sobra la afición txuri urdin y que Moyes seguro que ya ha empezado a comprender. Sus faltas y córners a favor desaparecían casi sin peligro y, ya en la segunda parte, sí sufrió en los lanzamientos desde la esquina del Oviedo. Eso fue después de que el arranque de la segunda mitad evidenciara que alguna bronca del técnico realista debió de caer en el descanso. El ritmo comenzó a ser otro, la presión se producía más arriba y el cambio que introdujo el escocés, Callens por Elustondo demostraba que el técnico había visto las cuantiosas pérdidas de balón del reconvertido central y, quizá, que tiene ganas de probar al peruano y quien sabe si de apostar por él. El canterano, con el 30 a la espalda, no estuvo mal y no quiso complicarse nunca con el balón, prefiriendo un saque de banda para el Oviedo a una posible pérdida de balón.

En esos minutos fue cuando la Real pudo poner la eliminatoria a su favor. Zurutuza, muy distinto en este tramo del encuentro del que se había mostrando en la primera mitad, tuvo las primeras ocasiones. Primero, un cabezazo que envió a las manos de Esteban. Después, un magnífico trallazo desde fuera del área que estuvo a punto de reventar la escuadra a la izquierda del guardameta oviedista. Finnbogason, en todo caso, dispuso de la mejor, tras una espléndida jugada por la banda izquierda entre Yuri y Chory, pero el islandés mandó el balón fuera. El delantero realista fue, de largo, la peor noticia del partido. Sin influencia alguna en el juego, una vez más volvió a carecer del más mínimo instinto goleador que se le requiere a un atacante, y más a uno que viene con tantos goles anotados en una Liga atractiva como la holandesa. Se le vio de nuevo indolente durante el juego y falló todas las ocasiones de que dispuso. Esta primera fue muy clara, como también lo fueron la jugada en la que reclamó penalti y en la que remató bastante mal de cabeza y, más aún, la que tuvo en el descuento, con un testarazo infame, bombeado y sin peligro, a pesar de conectarlo sin marca alguna y casi en la línea del área pequeña. Muy preocupante, y más con Agirretxe KO.

Hervías y Chory, con dos buenos disparos que convirtieron a Esteban en el mejor jugador del partido, prolongaron unos minutos más el dominio realista, antes de que Oyarzun entrara en el campo, sin demasiado protagonismo, por el intermitente Zurutuza, pero el mando txuri urdin volvió a diluirse de nuevo en cuanto el Oviedo volvió a acercarse a la portería de Rulli. Los locales gozaron primero de una clarísima ocasión en un córner, de nuevo mal defendido por parte de la Real, pero la volea de Señé a bocajarro se marchó arriba. Después, Rulli tuvo que salir casi hasta el centro del campo para evitar que un contragolpe del Oviedo llegara a algo más, y dio el susto al tener que ser atendido en la rodilla. Ya hubiera sido mala suerte que el guardameta argentino se hubiera lesionado en su segundo partido como le sucedió en el primero, en Krasnodar. Justo antes se había producido la acción del clarísimo penalti de Callens, que le costó la expulsión al entrenador local por las justificadas protestas. ¿Mala conciencia de Teixeira Vitienes? Qué fácil ponen los árbitros que se piense mal de ellos ante actuaciones tan lamentables como la que protagonizó en el Tartiere.

Los minutos finales los protagonizó el descaro. El del Oviedo, que desnudó las carencias a balón parado de la Real con un nuevo remate franco en el segundo palo a la salida de un córner. Pero también el de Hervías, que recogió con total confianza el papel de Vela en el campo, a la hora de pedir la pelota y encarar el área rival como nadie más parece hacer pero también al sufrir las cuantiosas faltas del equipo rival, casi la mitad de las que sufrió la Real, y por supuesto sin consecuencias en forma de expulsión de algún jugador rival. Hervías estuvo de nuevo a punto de lograr el gol, en lo que habría sido un justo premio a la ambición y el desparpajo que mostró sobre el césped, tras un buen centro de Yuri, quizá de lo mejor del equipo en su conjunto, pero un defensa oviedista se anticipó y estuvo muy cerca de hacer el 0-1 en propia puerta. La jugada final del encuentro, Ansotegi obstaculizando el saque en largo de Esteban y abrazándose a él entre las risas de ambos para detener el contragolpe del Oviedo, fue la mejor muestra de que la Real encaró el partido con miedo a un nuevo ridículo copero y que se agarró al empate como el mal menor.

A pesar de haber roto la maldición copera la pasada temporada, el torneo del KO sigue siendo de difícil digestión para este equipo cuando el rival es de inferior categoría. Es verdad que el partido de Oviedo no puede mirarse con los mismos ojos que otros similares de temporadas pasadas, porque Moyes tenía el objetivo claro de conocer en competición a todos sus futbolistas y, al mismo tiempo, tenía muy claro que una victoria en Villarreal el domingo vale más que la que no se ha conseguido en el Nuevo Tartiere. Hasta ahí, todo correcto. Pero da cierta envidia que otros equipos de Primera tengan tan solventadas sus eliminatorias cuando la Real no consigue mostrar esa gran diferencia que se supone entre un equipo de Primera y otro de dos divisiones más abajo. Es verdad también que por ocasiones la Real debió ganar, y que por tercer partido consecutivo el equipo no encajó gol (ojo, no debutaba un entrenador txuri urdin con tres partidos sin ver perforada su portería desde que Angel Segurola cogió el equipo en la temporada 1969-1970). Pero hay que exigir más. Moyes tiene que exigir más. Y probablemente eso también lo tiene claro.

miércoles, diciembre 03, 2014

PREVIA Oviedo - Real Sociedad. La Copa, ¿salvación o despegue?

Alberto saliendo, en la eliminatoria de la temporada 2003-2004.
Llega la hora de la Copa (jueves, 20.00 horas, Nuevo Carlos Tartiere, Canal + Liga y Gol TV), y para la Real puede ser una posible salvación de la temporada o incluso marcar el despegue también en la Liga. La temprana eliminación en la Europa League y el desastroso inicio general, que ya exige una machada descomunal si se quiere repetir clasificación europea, hace que el torneo del KO sea el que permite soñar al equipo txuri urdin con algo más que sufrir. Para buscar cotas mayores en esta competición, la Real primero tendrá que superar esta primera eliminatoria ante un rival de Segunda B, el Oviedo, a doble partido y jugando el primero en el estadio del equipo más débil, como ya es tradición en la descafeinada Copa española. Su condición de equipo europeo, pese a haberla olvidado ya hace tiempo, permite ese duelo contra un equipo del que le separan dos divisiones, pero la Real, aún con las semifinales que alcanzó la temporada pasada, sigue teniendo un historial reciente terrorífico ante equipos así.

Al ser el rival un equipo de Segunda B, la Federación no permite más que 16 jugadores en el banquillo, aunque Moyes se ha llevado uno más a Oviedo. Y entre ellos hay cinco jugadores del Sanse que cubren casi todas las posiciones del campo: Ariz Elustondo, Callens, Oyarzun, Hervías e Iker Hernández. Las bajas ya conocidas son las de Mikel González y Agirretxe, mientras que Iñigo Martínez, en principio recuperado para este partido, tiene que cumplir todavía sanción por su expulsión de la temporada pasada ante el Barcelona, por la que le impusieron dos partidos. Moyes se deja en San Sebastián nada menos que a siete titulares del pasado domingo (Carlos Martínez, De la Bella, Markel, Granero, Canales, Xabi Prieto y Vela). Esto implica una triple lectura. Moyes sabe que ahora mismo la prioridad es la Liga, tiene ganas de dar oportunidad a los potrillos del Sanse como ha acostumbrado a hacer siempre con los jóvenes de sus equipos, pero no renuncia a nada en la Copa, dando a los hasta ahora suplentes la oportunidad de que le demuestren su valía.

El once es una incógnita, más allá de lo único que ha confirmado el técnico escocés: Rulli será el guardameta titular, disputando así su segundo partido con la Real y el primero tras la lesión que sufrió en Krasnodar. A partir de ahí, lo natural es que los laterales sean los hasta ahora suplentes con él, Zaldua y Yuri. Callens podría tener una oportunidad como titular para dar descanso a uno de los titulares en los dos últimos encuentros, Ansotegi y Elustondo. Por delante de ellos, Gaztañaga y Pardo tienen muchas papeletas para formar el doble pivote. Zurutuza podría ocupar la mediapunta con Chory Castro y Hervías u Oyarzun en las bandas y Finnbogason estaría en punta. Las demás posibilidades tampoco se pueden descartar, ya que no hay referencias válidas para anticipar el once, pero puede que Iker Hernández sea el nueve titular, habida cuenta de que en Liga tendrá que jugar el islandés por la ausencia de Agirretxe. Estrada queda a la espera de conocer si es el descartado o si se sienta en el banquillo, esta vez junto a Zubikarai.

La Real se presenta en el Nuevo Carlos Tartiere con unas estadísticas paupérrimas a domicilio, donde ha cosechado una victoria (en Europa League, ante el Aberdeen), cuatro derrotas (tres de ellas en Liga y una en Europa League, la deshonrosa debacle de Krasnodar) y tres empates. David Moyes dirigirá su primer partido en la Real en esta competición de tanta tradición para los británicos. En la parte positiva, la Real llega a este encuentro después de tres jornadas sin perder en la Liga y habiendo encajando sólo un gol en esos encuentros. El Oviedo ya ha tenido que superar una eliminatoria en la Copa, en la que venció 1-0 al UCAM Murcia. Con su derrota de este fin de semana 0-1 ante el Zamora, el equipo oventense perdió el liderato de su grupo de Segunda B y cayó a la segunda posición. Como local contaba hasta ahora sus siete partidos por victorias, con una impresionante facilidad goleadora en esos encuentros, con 24 tantos a favor y tan solo cuatro, ahora ya cinco, en contra.

Aunque no mucha gente sea consciente de ese hecho, hay hasta seis antecedentes de eliminatorias de Copa entre Oviedo y Real Sociedad. Y hasta ahora, igualdad absoluta: cada uno de los dos equipos eliminó al otro en tres ocasiones, además de forma alternativa. El primer duelo fue en la temporada 1933-1934. Un Oviedo en Primera superó en los dos partidos a una Real de Segunda, 0-2 y 4-0. La revancha se la tomó el equipo txuri urdin en la campaña 1948-1949, a pesar de que entonces militaba en la división de plata, con un contundente 4-0 en unos octavos de final a partido único, con dos goles de Manolín, uno de Pérez y otro de Castivia de penalti. De nuevo en Segunda y a doble partido, la Real fue eliminada en la campaña 1962-1963, perdiendo 0-3 en Atotxa y a pesar de que empató a uno en la vuelta. La venganza fue costosa, puesto que en la temporada 1969-1970 hizo falta un desempate después de que los dos partidos acabaran con un 2-0 su respectivo partido como local. Un gol de Boronat decidió esa eliminatoria en el tercer encuentro, disputado en Bilbao.

El Oviedo volvió a superar a la Real en la  temporada 1985-1986, en la famosa eliminatoria en la que Toshack, descontento con la actitud de sus jugadores tras perder 2-1 en la ida, levantó a sus jugadores de madrugada para enviarles a Zubieta a entrenar a primera hora de la mañana. En la vuelta, la Real se puso pronto 2-0, pero se dejó empatar en el tramo final y se despidió del torneo. Tras esa derrota, la única que llegó estando los realistas en Primera, los de Toshack estuvieron dos temporadas sin perder eliminatoria alguna y jugaron dos finales de Copa consecutivas en las temporadas 1986-1987 y 1987-1988. La última vez que Oviedo y Real se vieron las caras en la Copa del Rey fue en la temporada 2003-2004, a partido único de nuevo, y la victoria fue para el cuadro txuri urdin. Barkero había adelantado a los realistas, pero Granada empató para los oventenses. Fue Gabilondo quien hizo el gol del triunfo ya en el tiempo de descuento y con un gran disparo. Aquel día debutaron en el primer equipo Garrido, Zubiaurre y Xabi Prieto.