miércoles, junio 22, 2011

La cantera también es esto

Ser un equipo de cantera implica muchas cosas. La Real tiene muchas de ellas. Eso es indudable, le duela al vecino que le duela o por mucho que pase desapercibido en los grandes medios de comunicación. Lo digo por el primer equipo, lo digo por el gran número de canteranos que formar parte de él (y ahí hay que aplaudir la política de renovaciones de los actuales dirigentes, también los de la parcela deportiva), pero lo digo también por las categorías inferiores, donde siempre suele haber algún internacional y de donde no paran de salir jugadores. Pero ser un equipo de cantera implica tener un cariño especial a esa misma cantera. Y ahí creo que estamos fallando. En parte, al menos. En algunos casos muy concretos pero cada vez más generalizados. Estamos descuidando, en otro asunto más, las formas. En estos últimos días hemos podido leer declaraciones de canteranos como Esnaola o Sarasola lamentando la escasa atención que les ha prestado la Real en sus cesiones y apuntando en una dirección, la de Loren, el director deportivo.

Esa falta de seguimiento a sus cesiones, desde mi punto de vista, tiene una explicación muy evidente: no se cuenta con ellos. Ni ahora que estamos en Primera, ni tampoco se pensaba en ellos como futuros jugadores de la Real cuando estábamos en Segunda. ¿Qué significa eso? Que se les subió al primer equipo sin confiar con ellos. Es decir, que nunca tuvieron una oportunidad real de triunfar con la camiseta txuri urdin pero, o bien se les vendió a ellos mismos lo contrario o bien nos lo vendieron a nosotros. Y si no se confía en ellos, las cesiones no eran más que dejar para mañana lo que no fuimos capaces de resolver hoy. Prolongar la agonía a costa de que esos realistas siguieran soñando con un futuro en Anoeta. Así no se hace cantera. Yo no quiero que los jugadores salgan de la Real Sociedad lamentando no haber aceptado una oferta del Athletic de Bilbao cuando tenían quince o dieciséis años. No creo que sea lo mejor para asentar esa cultura de cantera que la Real está obligada a compaginar con la formación de futbolistas profesionales. No creo que sea el camino.

Desde que se presentó a Montanier como entrenador de la Real para la próxima temporada, se ha venido diciendo que esta pretemporada será más importante que de costumbre porque el técnico quiere ver a sus jugadores antes de hacer descartes. Sin embargo, ya conocemos el nombre del primer futbolista que no va a tener esa oportunidad: Sarasola. Sí, de la cantera. ¿Por qué se le anuncia ya que no formará parte del primer equipo cuando el lateral izquierdo es uno de los puestos más cojos? A mí Sarasola no me convenció en los escasos partidos que jugó en el primer equipo, pero si se le ha cedido la pasada temporada hay que entender que fue porque se confiaba en sus posibilidades de regresar. No estoy diciendo que tenga hueco en la Real, pero sí me sorprende que, después de lo dicho, no se le dé la oportunidad. Y sorprende también la forma en la que se le ha despachado. Ejemplos como éste son los que pueden hacer reflexionar a chavales más jóvenes, que pueden verse reflejados, para buscar su camino profesional en otro sitio.

Sería bueno saber quién ha tomado esa decisión. Y por qué se está diciendo con tanta seguridad que Esnaola o Viguera son carne de cesión. El primero sólo jugó un partido en Segunda hace dos años, pero no lo hizo mal. Si no se cuenta con él, que se le dé la carta de libertad o se le traspase. El segundo ya se ganó a un entrenador, Lasarte, en una pretemporada. ¿Por qué no iba a poder hacer lo mismo con Montanier? Y si la decisión final es del entrenador, ¿por qué Loren afirmó con tanta rotundidad que la única certeza que teníamos es que Cadamuro e Illarramendi formarán parte del primer equipo? No me cuadra. Para unas cosas parece que las decisiones las está tomando la dirección deportiva y para otras da la impresión de que lo que se hace es dejar un marrón al entrenador. Es lo que le pasó a Lasarte con Rivas, por ejemplo. Y las formas fueron tan decisivas en la decisión de no renovar al manchego como en los casos de estos canteranos que no se han sentido queridos en sus peores momentos.

Y llegados a este punto, creo que es hora de que recibamos alguna explicación clara porque todos apunten en la misma dirección. Sarasola critica a Loren. Esnaola no critica a Loren, pero casi. Diego Rivas y Tamudo salieron de la Real criticando a Loren. Lillo y Loren eran amigos hasta que el entrenador salió de la Real, por las formas en las que se deshicieron de él. Hasta Juan Gómez sigue esperando en Argentina que Loren le coja el teléfono tras haberse interesado la propia Real por sus servicios como ojeador del club en el país sudamericano. Empiezan a ser demasiadas casualidades. Estamos dejando tirada a mucha gente. Y no, de la misma forma que no me gustó que Badiola tratara con desprecio a quien no comulgara con él, del mismo modo que lamenté que el Consejo de Denon se deshiciera de Kovacevic como si fuera "una bolsa de basura" -lo dijo él mismo-, no creo que sea de recibo el trato que está dando Loren a tanta gente que se ha dejado la piel por la camiseta txuri urdin. Si perdemos las formas, lo perdemos todo. Y si no apreciamos la cantera, incluso la que no nos sirve profesionalmente, estamos dando pasos en el camino equivocado.

sábado, junio 18, 2011

La Real femenina hizo historia... y hará más en el futuro

Soñar es importante en el mundo del fútbol. Y soñar con lo insospechado, aún más. Hace apenas siete años, alguien soñó con que una Real Sociedad en categoría femenina era necesaria. Y se puso en marcha, sobreviviendo hasta hoy a pesar de la precariedad económica que ha vivido y sigue viviendo el club. Hace algunos años menos, el sueño era ascender a la Superliga. Y se consiguió. Este año, el sueño fue entrar en Europa. Y no se consiguió pero después de empatar a puntos con el Athletic en la primera fase de la Superliga, ya falta poco para conseguirlo. Mientras tanto, el sueño fue la Copa de la Reina. La Real llegó hasta la final four de la competición. Le tocó en suerte como rival el Fútbol Club Barcelona. Y como el equipo blaugrana sólo había sido capaz de empatar los dos partidos de la temporada liguera contra el txuri urdin, el sueño era pasar a la final. No fue posible. El Barça ganó por 2-0. Pero los sueños siguen vivos, como mostraron las jugadoras con una actitud intachable bajo un calor muy intenso y sus aficionados, que dieron una lección de lo que es animar a un equipo en cualquier condición, ganando o perdiendo, en casa o a cientos de kilómetros, a los chicos o a las chicas.

Me tienen que perdonar nuestras chicas y los asiduos a sus partidos. Es la primera vez que acudía a uno de ellos (siguiendo esa máxima de que siempre intentaré estar donde la Real se juegue algo, y ayer había un título en disputa) y todavía no tengo sobre ellas el mismo conocimiento que de Bravo, Xabi Prieto, Griezmann o Aranburu. Todavía no sé cómo juega esta Real, cuáles son sus puntos fuertes, de qué jugadoras hay que estar pendiente (aunque, obviamente, las noticias sobre la internacionalidad de Marina Agoues ya hacen de ella una futbolista a seguir). A eso contribuímos todos, los que no prestamos a este equipo la atención que merece. Y cuando digo todos, hablo de la Real (que tendría que dar más protagonismo en su web a este conjunto) y de los medios de comunicación (¿por qué no se da más difusión a esta categoría futbolística? Al menos Teledeporte sí ofreció en directo los partidos de semifinales de esta Copa de la Reina), pero también me incluyo. En la distancia, no tengo un fácil seguimiento de los avatares de la Real femenina, pero me han conquistado. A partir de ahora, las citas en Madrid serán tan importante para mí como las del primer equipo. Allí estaré cuando jueguen. Y lo contaré en este pequeño rincón txuri urdin.

Fueron titulares Sokoa Azkarate, Ainara Herrero, Irene Paredes, Sandra Ramajo, Evelyn Santos, Maite Lizado, Larraitz Lucas, Aintzane Encinas, Maialen Zelaia, Marina Agoues, a Itziar Gastearena, y en la segunda parte entraron Ana Magaña, Idoia Agirre y Gurutze del Ama. Poco a poco iré aprendiendo los nombres futbolísticos, imposible no hacerlos con la gran afición que arrastran las chicas. E imposible no tener esa deferencia cuando ellas lo ponen todo en el campo. Absolutamente todo. Luchan desde el primer minuto hasta el último, y lo hacen desde unas condiciones precarias. El suyo no es un fútbol profesional. Tienen sus trabajos, sus estudios. Se ven obligadas a dejan el equipo cuando se marchan a estudiar de Erasmus. Tienen que acoplar sus calendarios de exámenes con los partidos. Le dedican horas al deporte aún después de sus jornadas laborales. Y no sólo las jugadoras, también el equipo técnico. Su esfuerzo por la camiseta que tanto queremos se merece un reconocimiento por parte de todos nosotros. Vaya, desde aquí, el mío. Sólo el primero. El año que viene ahí seguiré.

Porque, en el fondo, no me importa que ayer la Real perdiera. En absoluto. La historia de la Real no se escribe sólo con sus grandes triunfos. Pero, ojo, no perdamos de vista que el de ayer fue también un triunfo. Era la primera vez que la Real, en su todavía corta historia, jugaba esta fase final de la Copa de la Reina. Y plantó cara a todo un Barça. No fue un partido demasiado vistoso ni tuvo grandes ocasiones de gol, pero en la primera parte ese sueño de ganar y acceder a la final no estuvo tan lejano. En absoluto. La Real no llegó a tirar a puerta, y ahí estuvo su principal carencia en el partido, pero supo maniatar en los primeros 45 minutos el juego de toque del Barça. El balón se movió mucho por la franja central del terreno de juego, y apenas llegó a las áreas. A la Real le costó mucho, pero tuvo sus pequeñas opciones de adelantarse en el marcador, sobre todo a balón parado, momentos en los que el Barça sufrió. Atrás, la defensa realista y su centro del campo se bastaban, con mucha superioridad, para cortar todos los centros que las jugadoras blaugranas querían meter hacia las bandas. El partido parecía bastante controlado y el peor enemigo que tenían las nuestras era el calor.

Nadie es culpable de que haga calor y, sin duda, las altas temperaturas las sufren los dos equipos, pero fue evidente que a la Real le afectó más que al Barça. Esto se podría haber solucionado buscando otra hora para el partido, que se jugó a las 18.00 horas (la segunda semifinal, en la que el Espanyol venció al Atlético de Madrid por 1-0, se jugó a las 20.30). Pero la Federación cometió aquí un patinazo que hizo un flaco favor al espectáculo deportivo. En realidad, la organización fue desastrosa. No se permitió el acceso del público hasta quince minutos antes del partido, lo que impidió a los seguidores ver el calentamiento. A los responsables federativos ni siquiera les importó que hubiera niños pequeños aguantando el sol en la explanada de entrada. A los aficionados se les hizo tirar latas y tapones de botellas, cuando junto al campo había una máquina de refrescos que, obviamente, vendía latas y el bar del recinto no tenía orden ni preocupación alguna en quitar los tapones. Todo fue un absurdo. Como que la bandera de la Real le tuviera que traer el equipo, por lo que fue retirada nada más acabar su partido, dejando un solo mastil vacío. Suspenso para la Federación, que debería trabajar más para promocionar el fútbol femenino.

La segunda parte fue un ejercicio de impotencia para todos. La Real se vio pronto en desventaja (el 1-0 llegó en el minuto 51) y no se puede decir que el gol fuera una sopresa, pues el Barça se lanzó a por el partido desde el comienzo de la segunda mitad. El encuentro se acabó en el minuto 73, cuando llegó el 2-0, fruto de una falta directa. No fue, tampoco, una buena jornada para la árbitro, que entre otras perlas no dudó en amonestar a Maite Lizaso en el 92 por protestar, después de tener un buen rato fuera del terreno de juego a Irene Paredes. En el minuto 74, unos minutos antes de anotar el Barça su segundo tanto, se anuló un gol a la Real, por un claro fuera de juego. Ahí se le empezaron a escapar el tiempo y las ilusiones a las jugadoras realistas que, en todo caso, no dejaron de empujar hasta que la colegiada señaló el final. En realidad, en los minutos finales fue el Barcelona el que estuvo más cerca de marcar y pudo ampliar el marcador hasta en varias ocasiones, una de ellas desbaratada espectacularmente por Soko con una buena parada abajo. A pesar de los sangrantes cuatro minutos de descuento (que dilapidó casi en su totalidad la propia árbitro), no hubo mucho más que hacer. Sólo felicitar a los dos equipos. A la Real por su sincero esfuerzo, al Barcelona por el triunfo.

Además de ese esfuerzo de las chicas, los aficionados también lo pusieron todo de su parte. La gente de la Real es una gozada. Lo digo año tras año cuando analizo la temporada de la Real. Y lo tengo que decir también aquí. Porque la afición de la Real no se resume en las 25.000 personas que van a Anoeta cada quince días. No, claro que no. La afición de la Real escribe su historia en días como el de ayer. Cuando toca viajar para animar a quien porta la camiseta txuri urdin, cuando se va a eventos que para la mayoría de la gente no tendrían la menor importancia pero que para nosotros son vitales porque hay alguien defendiendo con su sudor (y ayer también con sus lágrimas) el escudo de la Real, cuando se anima todavía más en la derrota. Lo de ayer, probablemente, no entrará en los libros de historia, de la Historia con mayúsculas de la Real. No se recordará gesta deportiva alguna como el gol de Zamora, pero para los que estuvimos allí fue un momento especial. Por lo vivido durante el partido y por lo de después, cuando el equipo agradeció con creces nuestra presencia. Y no, es al revés. Somos nosotros los que tenemos que agradecer al equipo su dedicación.

Su dedicación y sus detalles para con la gente. Nada más recibir el trofeo que acredita a la Real como finalista de la Copa de la Reina, Larra se acercó a la grada, secundada por todo el equipo. No sé si los seguidores de todos los equipos pueden decir lo mismo, pero en la Real los éxitos siempre son de todos. Siempre. Y estas chicas lo expresaron desde el primer momento, ya desde que saltaron al campo con la mirada agradecida puesta en la grada, en las decenas de camisetas txuri urdin que la poblaron con entusiasmo. Allí, en el lateral del estadio (¿por qué demonios la Ciudad del Fútbol de la Federación Española de Fútbol tiene una pista de atletismo?), la Real ganó por goleada al Barcelona, pero también hubiera ganado al Atlético de Madrid, a pesar de que éste jugó en casa. Y las chicas lo agradecieron. Quizá no se den cuenta, pero elegir el fondo de la afición para su foto posando con el trofeo es un gesto formidable que nos tiene que llenar de orgullo. Porque, sí, todos fuimos parte en el éxito de estas chicas. Éxito, porque la derrota no empaña una trayectoria como la suya en esta temporada 2010-2011 y en los años precedentes.

Quien no esté familiarizado con el fútbol femenino o con este equipo probablemente piense que exagero con estos elogios. Pero quien estuvo allí sabe que no. Quien lo vivió, quien lleva tiempo viviendo el devenir de estas futbolistas, sabe que merece la pena ir a estos modestos campos de fútbol para ver este deporte y a este equipo. No hay enormes y modernas gradas llenas de gente. No hay medios de comunicación, ni portadas, ni minutos de informativos en televisión. Pero lo que tampoco hay es mucho del vicio que ya emponzoña el fútbol profesional. Aquí se juega por amor al deporte, por la camiseta y por la gente. Aquí se juega para ganar, sí, pero también para disfrutar. Y el disfrute se contagia a la grada con mucha facilidad. Allí no hay piques, no hay insultos. Hay una sana convivencia entre las aficiones y muchas ganas de que las jugadoras noten nuestra presencia. Quien me iba a decir a mí que iba a acabar haciendo más de 400 fotografías o que mi garganta se iba a resentir tanto después del primer partido de fútbol femenino que he visto. Y la culpa es de ellas. Porque, para nosotros, aquí está, éste es el equipo txapeldun. Y lo seguirá siendo.


(Ignacio, muchas gracias por tu insistencia y por tu ayer justamente premiado entusiasmo con este equipo)

domingo, junio 12, 2011

La cuestionable importancia de no ver tarjetas rojas

Ha pasado bastante desapercibida una de las estadísticas de la Liga que finalizó hace unas semanas. Ningún jugador de la Real vio la tarjeta roja en las 38 jornadas y sólo fue expulsado uno de sus rivales (Damiá, del Osasuna, en el descuento del partido jugado en Anoeta). Es poco entendible que el dato no haya tenido más repercusión, aunque sólo fuera por lo insólito que es. De hecho, no hay un equipo de la Liga que acabe sin expulsados desde el Sevilla de la temporada 89-90. La primera lectura del dato obliga a aplaudir a la Real, pues es evidente que la tarjeta roja es un castigo al juego antirreglamentario, una clara llamada de atención para que el público y la competición señalen con el dedo acusador a aquellos que eligen jugar al margen de las normas del fútbol. Sin embargo, otros lo han entendido como un síntoma de lo blanda que fue la Real a lo largo de la temporada y rápidamente se unió este concepto al elevadísimo número de goles encajados por el equipo (el tercero más goleador, después de Almería y Málaga).

Volvamos al ejemplo de aquel Sevilla de hace 21 años. Entrenado por el chileno Vicente Cantatore, jugaba con un 4-4-2, con Bengoechea y Salguero como mediocentros y Martagón y Diego como centrales. Nueve de los 20 equipos de la Primera División encajaron más goles que aquel Sevilla (que recibió 46), pero sólo tres marcaron más que sus 64 dianas. El equipo hispalense se clasificó para la Copa de la UEFA en aquella campaña gracias al sexto puesto que ocupó en la clasificación final, lo que evidencia que no es necesario provocar tarjetas rojas para salvar tantos puntos. La Real, por cierto, fue quinta y también consiguió billete para Europa, pero con tres puntos por victoria habría quedado por detrás del Sevilla. El Logroñés, séptimo al final, encajó cionco goles más que los hispalenses y el Osasuna, octavo, cuatro menos. En la temporada 2010-2011, el equipo txuri urdin que tampoco vio tarjeta roja alguna quedó en la decimoquinta posición, con 49 goles a favor y 64 en contra. Seis equipos que quedaron por delante de la Real en la tabla marcaron menos goles. La diferencia está en que sólo el Málaga (junto con el colista Almería) recibió más tantos de sus rivales que la Real.

¿Que quiere decir esto? Que en el final de la década de los 80 era factible llegar a lo más alto sin necesidad de emplear un juego agresivo o violento. Ahora, en cambio, no. ¿Por qué? Es evidente que el fútbol ha evolucionado hacia una forma de jugar mucho más agresiva y física. En los años 80 primaban los futbolistas incluso en equipos de mitad de la tabla, y todos podemos recordar grandes y muy técnicos jugadores que militaban en equipos como el Sporting de Gijón, el Valladolid, el Zaragoza o el Cádiz. Ahora son los atletas los que dominan el panorama, incluso en los conjuntos de la parte alta de la clasificación. Táctica y futbolísticamente, se valora mucho más a un pulmón agresivo en el centro del campo (¿nosotros no?) que a un regateador en el extremo. La Real ha demostrado que tiene calidad arriba, pero le ha faltado gente que entienda ese subterráneo fútbol moderno. Al principio de la temporada ya tenía claro que a esta Real le faltaba un Karpin para esas tareas. El ruso era capaz de controlar esas cosas sin necesidad de crearse enemigos. Llorente puede cubrir en parte esa labor, pero no olvidemos que nos ha faltado por lesión durante la mitad de la temporada.

En realidad, para mí es una espléndida noticia que la Real acabe la temporada sin ver una sola tarjeta roja. Me parece que dice mucho y muy bueno de nuestra forma de jugar, porque desprecio sin límite a aquellos equipos que basan su juego en frenar a base de patadas a los mejores jugadores del rival. Antes los leñeros estaban bien señalados y localizados. Ahora todos los equipos pegan. ¿Acaso alguien recuerda a Kortabarria, Górriz, Gajate, Larrañaga o Pikabea marcando a un jugador a base de agarranes y hachazos? Y esos nombres se pueden sustituir por los de los defensas más legendarios de cualquier equipo de Primera, con las excepciones que cualquiera puede recordar. Antes se defendía con mucha más clase. ¿Y dónde está entonces el problema? En el otro lado de la estadística. La Real no pega y no recibe expulsiones, hasta ahí todo correcto. Pero a la Real le pegan y no consigue sanciones para sus rivales. Sólo una tarjeta roja contra un rival txuri urdin en toda la temporada. Eso, teniendo en cuenta que la Real ha sido el cuarto equipo que más faltas ha recibido y que tiene dos jugadores entre los seis más castigados (Xabi Prieto segundo y Zurutuza sexto), es una broma de mal gusto y un claro indicativo de dónde está el problema: en el arbitraje.

Es hora de que los árbitros se apliquen. Que corten el juego violento con más efectividad. Que primen el espectáculo por encima de las tácticas agresivas y violentas. Que favorezcan de una vez a los equipos que juegan dentro de los límites del reglamento. Pero, claro, si esta estadística no es conocida, ¿cómo se va a buscar una solución a la misma? No voy a engañaros, no soy optimista. A la Real no le ha ido bien manteniéndose al margen de las triquiñuelas del fútbol. No ha encontrado colaboración en los árbitros y sí muchas críticas entre los suyos. Porque la creencia de que la Real es un equipo blando, dicho de la forma más negativa posible, está muy extendida en el entorno txuri urdin, pero en cambio no tenemos la misma determinación a la hora de exigir a los árbitros que cumplan y hagan cumplir el reglamento. Son bastantes las expulsiones que podrían haber beneficiado a la Real y que nunca llegaron. Y sólo recuerdo una derrota, contra el Valencia en Anoeta, que se podría haber evitado forzando una tarjeta roja (si Mikel González hubiera cazado a Aduriz). ¿Compensa? ¿Un punto más en el casillero por sacrificar la nobleza del deporte? A mí no. Pero está claro que a muchos equipos les va bien por el camino opuesto al de la Real. Ojalá cambiaran las tornas, pero lo veo imposible.

jueves, junio 09, 2011

Incógnitas por resolver

No sé cómo tendrá el cuerpo el aficionado txuri urdin, pero yo lo que siento ahora mismo es que tengo pocas certezas y muchas incógnitas por resolver. No es, ojo, un sentimiento necesariamente negativo, no suelo ser pesimista y lo leído hasta el momento del nuevo entrenador de la Real, Philippe Montanier, me invita más al optimismo que a otra cosa. Pero sigo sintiendo que nos queda mucho por averiguar de aquí al comienzo de la Liga, en el penúltimo fin de semana de agosto. Al menos ya está cerrada la contratación del técnico, porque tengo que reconocer que estar sin entrenador desde el final de la Liga era una situación que me generaba angustia. Bastante angustia. Estar descabezados en la parcela deportiva hacía que me cuestionara aún más las decisiones tomadas y que lamentara las oportunidades perdidas. Eso ya se ha acabado, y ahora toca trabajar. Es lo normal en esta época del año, pero llevábamos ya tres años de cierta tranquilidad en torno al banquillo (Lillo continuó, Lasarte estaba ya fichado desde el final de la temporada anterior y permaneció en el equipo tras el ascenso) y estos momentos de espera no me han parecido del todo agradables.

Ya hemos escuchado al nuevo entrenador de la Real. En francés, como escuchamos durante dos años a Denoueix. La primera impresión es que Montanier parece un técnico trabajador. Eso me gusta. Dicen que a sus equipos le sgusta jugar al fútbol y eso, evidentemente (¿soy el único que ha revivido las sensaciones tras anunciarse el fichaje de Krauss, hace ya catorce años?), también me atrae mucho. Sabemos que él y su ayudante se van a hacer cargo de la preparación física, la fecha en la que empieza la pretemporada... y poco más. Vayamos por partes. A Montanier se le ha insistido en preguntarle por el sistema de juego. Dicen que en Francia jugaba con un 4-3-3, parecido, por ubicarnos todos, al que utiliza Pep Guardiola en el Barcelona. La comparación es dañina, porque al menor síntoma de mal juego en la Real siempre habrá alguien que la recuerde. Y creo que Montanier ha escapado bien de esas preguntas. Como es lógico, dijo que utilizará el esquema que se adapte a los jugadores que tenga. Ese fue el gran acierto en la Real de entrenadores como Krauss o Denoueix, que supieron apostar por lo que tenían. Lillo o Lasarte, por ejemplo, no tenían mimbres para jugar de la misma forma que aquellos y no lo hicieron.

Por lo que dicen Montanier y Loren, además de por una simple cuestión de números, no descartaría sorpresas en la plantilla. Tras confirmar el director deporitvo que Illarramendi y Cadamuro son jugadores del primer equipo a todos los efectos desde el 1 de julio, la Real cuenta con 24 jugadores con contrato. Eso sin mencionar a Ros, Esnaola y Albistegi, sobre los que habrá que tomar alguna decisión. Y se habla de fichajes, alguno aventura que serán entre dos y cuatro. Eso, siempre y cuando no haya alguien en el Sanse que sea capaz de convencer a Montanier como Griezmann convenció a Lasarte, nos coloca con 30 jugadores sobre la mesa y nos lleva a la conclusión de que seis o siete tendrán que abandonar su sitio. La apuesta fácil sería por cesiones (o traspasos e incluso cartas de libertad) para Ros, Albistegi, Viguera, Cadamuro o Illarramendi. Los jóvenes, en definitiva. ¿Pero tienen tan seguro el puesto en el equipo jugadores como (y lo digo sin tener en cuenta su rendimiento o el aprecio personal que les tenga) Elustondo, Estrada, Carlos Martínez, Labaka, Sutil o Sarpong? Todo eso, por supuesto, contando con que alguno de los que sí son intocables no reciban ofertas y se marchen. Complicado, pero no imposible.

Hemos escuchado a Loren dos veces. A Aperribay una, y ya está anunciada otra comparecencia en la que tendrá que aclarar cuestiones que salieron en la presentación del entrenador y que optó por dejar para esa próxima rueda de prensa. A Montanier también le hemos escuchado. Y ahora comienza el periodo de expectación en el aficionado. Sin ninguna información en concreto, ya que todas estas intervenciones públicas no han servido para despejar las incógnitas, me huele que va a haber sorpresas. Porque no acabo de tener claro cuál es el rumbo de la Real. Se habla, al mismo tiempo, de progresar en la línea marcada, la de los dos últimos años (qué pena que siempre se olvide a Lillo en esa línea) y de propiciar un nuevo comienzo (lo que suena, por contradictorio que parezca, como un varapalo a Lasarte). No me hago a la idea de cómo va a ser la Real 2011-2012. Insisto, no es una sensación negativa por sí misma. Pero es diferente a lo que hemos venido viendo en los últimos años. Desde el año del descenso no tenía la misma sensación de que hay tantas incógnitas, aunque, obviamente, la situación es muy distinta. Porque no es lo mismo plantearse cómo y con quiénes va a jugar Montanier contra Barcelona y Real Madrid que aventurarse a imaginar cómo se sobrevivirá al infierno de Segunda.

jueves, junio 02, 2011

AQUELLOS MARAVILLOSOS CROMOS: Óscar de Paula

Termina la temporada 94-95 y el sabor de boca en la Real es formidable. Salva Iriarte había sustituido en el banquillo unos meses antes a John Toshack y una magnífica racha de resultados había hecho pensar incluso en llegar a puestos europeos. Al final no fue posible, pero los 23 goles de Kodro (la cifra más alta jamás conseguida por un jugador txuri urdin en Liga) y, sobre todo, el memorable 5-0 que le endoso la Real al Athletic en Anoeta sirven para dar por buena la temporada. Eso y el gran trabajo de cantera de Iriarte, López Ufarte y Etxarri, consolidando en el primer equipo una gran generación de potrillos que Toshack había llevado a la élite. Kodro se marchó como un ídolo al Barcelona y el 9 lo iba a heredar Joseba Etxeberria. Como éste decidió mandar a paseo su formación en la Real y el agradecimiento a quienes le dieron la oportunidad de ser futbolista profesional, hubo que lanzarse al mercado. Apenas seis días después de que Etxeberria fuera presentado con la camiseta del Athletic, Anoeta vivía la puesta de largo como realista de un chaval de 20 años recién cumplidos: Óscar de Paula.

Este cromo de la temporada 95-96, su primera en la Real, dice de él que "es una de las esperanzas de la Real Sociedad. Hábil, de regate fácil, tiene un gran futuro". En su presentación, a la que corresponden las dos imágenes de dicho cromo, De Paula declaró lo siguiente: "Tenía varias ofertas, pero jugar en la Real era mi sueño y llegué a un acuerdo en un día. Espero no defraudar a los técnicos que han confiado en mí". Cuatro días después, la Real fichaba a otro joven delantero, Markus Pürk, que completaba la nómina de delanteros junto a Gica Craioveanu, fichado dos semanas atrás. Parece mentira que ya hayan pasado dieciséis años desde entonces. Procedente del Badajoz, De Paula vistió la camiseta txuri urdin diez años, hasta la temporada 2005-2006, jugando un total de 302 partidos y marcando la nada despreciable cantidad de 60 goles. Nada despreciable porque De Paula, casi siempre, fue el revulsivo desde el banquillo. Siempre jugaba mejor así, como suplente, que cuando se le daba la responsabilidad de ser titular. Cosas del fútbol.

Nunca he sido un grandísimo admirador de De Paula, pero es obligado reconocer que nos ha dado buenos momentos. De su carrera sólo lamentó que le faltara un gol. No marcó ninguno en la temporada 2002-2003 y no termino de quitarme de la cabeza la idea de que si hubiera convertido siquiera uno la Real hubiera logrado aquel campeonato de Liga. Fue la única de las diez temporadas de txuri urdin en la que no marcó ninguno. Cosas del fútbol, insisto. Claro que, para desquitarse de aquello, De Paula será siempre el autor del gol que colocó a la Real entre los 16 mejores equipos de Europa. Suyo fue aquel 1-1 en Anoeta ante el Galatasaray que daba la clasificación para los octavos de final de la Champions en la temporada 2003-2004. Y jugó aquel día de titular porque a Darko Kovacevic le habían expulsado con dos tarjetas amarillas increíbles, ambas por mano, en el campo del Olympiakos dos semanas antes. ¡Para que luego digan de los arbitrajes europeos! Y De Paula, el eterno suplente, el inagotable revulsivo, aquel día cumplió de titular. Cosas del fútbol, sí.

En su retirada, motivada por una lesión de rodilla, De Paula se ha acordado de aquel gol y del primero que marcó con la camiseta de la Real. Aquel 22 de noviembre de 1996, el equipo donostiarra visitó La Romareda con Iriarte ya algo cuestionado por un errático comienzo de Liga. Marcó Albistegi el 0-1 en el minuto 18. Empató Poyet en el 69. Y el Zaragoza se comía a la Real buscando la victoria. Pero en el último minuto, Karpin sacó una falta desde la derecha y un dificilísimo escorzo permitió a De Paula rematar y hacer el definitivo 1-2. Un pedazo de gol, aunque se le recuerden mucho más el que le hizo al Atlético de Madrid y que valió para derrotar al líder y campeón de aquella misma temporada, o aquel que le marcó al Real Madrid en la campaña 2001-2002, un tanto que ayudó a confirmar la permanencia de la Real en Primera. En su última temporada, aquella 2005-2006, marcó tres goles en Liga y los hizo en tres jornadas consecutivas: en Málaga, en Anoeta frente al Real Madrid y en Santander. Ninguno de los tres goles sirvió para ganar. Efectivamente, cosas del fútbol.

El caso es que De Paula se retira como futbolista de la Ponferradina, equipo con el que llegó a jugar en Zubieta contra el Sanse. Entonces ganó. Y marcó un gol. Se va a causa de una lesión, una cruz que marcó demasiado su carrera como futbolista. Y como ha sido parte integrante de la historia reciente de la Real, merece un recordatorio. Gracias por aquellos años y mucha suerte en esta nueva etapa de la vida.

lunes, mayo 30, 2011

Son las formas (y el fondo)

Dijo Darko Kovacevic cuando salió de la Real que el club le había tratado como a una bolsa de basura. Y me duele reconocer que creo que eso podrían decirlo también algunos de los que salen ahora del club, después de la primera temporada en Primera tras el ascenso. Mucho se está hablando estos días de si el cese de Martín Lasarte es un acierto o un error, de si Rivas y Tamudo han dejado la Real por uno u otro motivo. Salen ellos y después les replica el director deportivo. Y hemos vuelto, siquiera por unos instantes y por temas muy puntuales, al frentismo que teníamos antes de que el descontento estallara en la cristalización de aquella grandilocuente candidatura a la Presidencia de la Real de Iñaki Badiola. Aquella época en que los nuestros eran muy buenos y a los que no lo eran, por el contrario, les asignábamos el papel de malos. Aquello convirtió a la Real en un equipo más, con la diferencia de que la Real no sabe ser un equipo más. Por eso sufrió lo que sufrió. El "no se desunan" de Lasarte tiene ahora más sentido que nunca.

Quienes se han puesto incondicionalmente del lado del Consejo presidido por Jokin Aperribay y del de su director deportivo, Loren Juarros, se equivocan en algo muy evidente. El problema de base no es el cese de Lasarte o que no se renueve a Rivas y Tamudo. Eso es una decisión deportiva y directiva que es tan lícita y debatible como la de su continuidad. Lo que enturbia esa decisión es la forma en que se lleva a cabo y en la que luego se explica. Se ha dicho, Loren también en la rueda de prensa de hoy, que el ciclo de Lasarte estaba agotado. ¿Cambian los ciclos de la Real en función de lo que se ve en dos meses? Porque ese es el tiempo que transcurrió entre el momento de su renovación y el de las primeras dudas manifestadas en el seno del club. Si dos meses lo cambian todo, nos estamos equivocando y estamos entrando de nuevo en una dinámica peligrosa. ¿Por qué no se fue claro con Diego Rivas desde el principio? Chaval, no vas a renovar. Si te dejas la piel hasta el último día, jugarás. Si no, por el bien del equipo, vas a chupar banquillo. Punto. No es ni el primer ni el último jugador que se marcha después de terminar su contrato. Pero se habló de potergar este asunto al final de la temporada, porque no tocaba, cuando ahora se confiesa que la decisión sobre Lasarte viene de lejos. Incongruente.

Es terrible que en este momento tengamos que entrar en guerras de declaraciones con jugadores que lo han dado todo por la camiseta txuri urdin. Tamudo dijo que Loren le comunicó días antes del vital partido del Zaragoza que no iba a seguir. Loren le ha llamado mentiroso claramente. Lasarte dejó caer que hubo presiones para que Rivas no jugara, y el propio Rivas explicó que un jugador fue a preguntarle, por delegación, si ya tenía firmado con el Getafe antes de jugarnos la salvación en la última jornada contra el equipo madrileño. Loren les ha dejado también a ambos por mentirosos. Tiendo a creer al ya ex entrenador y a los dos jugadores que no vestirán de blanquiazul el año que viene, porque los tres me han demostrado una honestidad profesional y un cariño hacia los colores que llevo en mi corazón que para sí quisieran algunos jugadores que han mamado lo que es la Real Sociedad desde niños. Sirva de nuevo esta pequeña nota para agredecerles a los tres que lo hayan dado todo, sobre todo desde que intuyen (o saben, lo mismo da) que no iban a estar en la Real en la temporada 2011-2012. Porque desde ahí el compromiso era con ellos mismos pero también con nosotros, con los aficionados.

Las formas fallan y la prensa desmiente. Loren ha negado que estuviera preparado el relevo de Lasarte en caso de no haber ganado al Sporting. Muchos medios apuntan que Meho Kodro, técnico del Sanse, estaba ya avisado para el salto al primer equipo en ese momento. Si es verdad, no entiendo el porqué de lo que ha dicho Loren. Si es verdad lo del director deportivo, no entiendo que todo el mundo considere esto un secreto a voces, prácticamente un hecho empírico y comprobable. Es decir, que entramos en la misma dinámica en la que vive el resto de la Primera División. Y no, no podemos ser como el resto. No lo somos. Si lo acabamos siendo, volveremos al pozo de la Segunda División. Pensé que esa lección, la que aprendimos hace cuatro años, había calado más. Cesar a un entrenador entra dentro de la lógica si no se cumplen los objetivos. Pero los objetivos están cumplidos y da la sensación de que no se sabe (o no se quiere) explicar qué motiva el cese. Pero antes de entrar en el fondo, seguimos con las formas.

No se puede prometer la renovación del equipo de Lasarte y ahora, aprovechando la coyuntura, dejarles tirados (al menos a otro profesional como la copa de un pino que es Pablo Balbi; ¿no se han acabado las lesiones musculares en el primer equipo? Pues a ver de quién es mérito). No se puede salir a una rueda de prensa y poner en duda el trabajo de un entrenador como Lasarte como lo ha hecho hoy Loren. No se puede escamotear a los aficionados la posibilidad de despedir a sus técnicos y entrenadores en el césped (menosl mal que Rivas y Tamudo nos lo permitieron, pero ¿y Lasarte...? ¿Cómo le agradezco yo ahora su trabajo en la Real?). Y no puede ser que el presidente de la Real se escude en escuetos, fríos e insuficientes comunicados oficiales para destituir a un entrenador que cuenta con el cariño de la afición. Yo no quería ver a Aperribay en la rueda de prensa de Lasarte, porque ha sido un cese. Pero tenía que dar la cara. No lo ha hecho todavía porque, en principio, parece que lo quiere hacer con un entrenador ya atado. No me parece un movimiento honesto para con la afición realista. Si se toma una decisión, se apechuga con ella. Se defiende en público. Y se apuesta por el futuro. Pero el silencio no ayuda.

¿El fondo de la decisión? No lo entiendo. Hemos dejado escapar gratis a uno de los mejores robadores de balones de la Liga (ya lo lamentaremos cuando venga a Anoeta con otra camiseta, ya...) y al máximo goleador de la Liga en activo (a pesar de la buena política de renovaciones de jugadores de la cantera, nos pasa muy a menudo que un talento se escape sin ganar nada a cambio, y de eso quien tiene que dar explicaciones, más allá de un simple "no" cuando le preguntan si va a dimitir, es Loren). Hemos dejado escapar a buen entrenador, en el que el club confiaba a ciegas muy poco antes de prescindir de él. Y lo hemos hecho por razones difíciles de entender y, de momento, mal explicadas. No creo que el club esté entendiendo la delicada mezcla de apuesta por la cantera y necesidad de resultados. A lo largo de la temporada, yo mismo pedí más valentía con, por ejemplo, Illlarramendi. Pero cesar a un entrenador por ese detalle, me parece una barbaridad con pocos precedentes, por no decir ninguno. Zubieta ha sido la base de la Real de Lasarte, aunque no haya debutado ningún canterano este año. ¿Ya hemos olvidado a Griezmann o Zurutuza? Y si Loren encuentra justificación en que Rivas cerraba el paso a Illarramendi, en Cornellá-El Prat Illarra jugó junto a Markel y en Riazor junto al manchego.

No me gusta el fondo de este delicado asunto en que se ha metido, solita, la dirección del club, pero sobre eso siempre se podrá debatir. Quizá venga un nuevo entrenador que haga un mejor trabajo táctico que Lasarte, que saque más jugadores de la cantera que el uruguayo, que consiga mejor resultados en Primera que el hombre que nos sacó de Segunda y hasta que nos caiga más simpático. Quizá. Si Aperribay y Loren no lo consiguen, si no aciertan, tendrían que entender, aunque seguramente no lo harán, que han hipotecado su futuro en la Real Sociedad al éxito de esta decisión por lo controvertido del fondo de su apuesta. Pero me gustan menos las formas. Porque son formas impropias de lo que esperamos de la Real. Formas que son las que hemos vivido en los periodos más oscuros de la historia reciente de este club. Y se están acumulando tantas cosas, que estamos cerca de alcanzar un punto de no retorno. Al margen de lo que decidan en la vía deportiva, que tienen el mandato de los accionistas para hacerlo, creo que el Consejo y el director deportivo de este club tendrían que reflexionar, porque no puede ser que la gente que salga de la Real no lo haga con el reconocimiento que merece.

viernes, mayo 27, 2011

RESUMEN DE LA TEMPORADA (y 6). Detalles

· El fortín de Anoeta sigue vivo

En menor medida que en Segunda División, pero Anoeta ha sido el necesario fortín para conseguir los objetivos de la temporada. De los 19 partidos disputados en el estadio donostiarra, 11 acabaron con triunfo de la Real. Sólo hubo dos empates, ante Levante y Getafe, y seis derrotas, inmerecidas contra los equipos de la parte alta de la tabla y más que buscadas contra los de la parte baja. La mayor goleada de la temporada en Anoeta fue el 3-0 que se llevó el Deportivo de Lotina. Qué irónica es la vida a veces. En cambio, la Real ha sido el segundo peor visitante. Sólo sumó diez puntos (las victorias en Gijón, Málaga yGetafe y el empate en Almería), uno más que el Hércules, que sólo ganó en el Camp Nou y en Anoeta.

· Nunca en descenso

El riesgo que ha corrido la Real de descender es matizable. Obviamente, hasta que finalizó la última jornada hubo posibilidades de estar entre los tres últimos. Pero, en primer lugar, el equipo de Martín Lasarte no ha ocupado nunca una de esas plazas que lleva a Segunda División, ni siquiera en sus peores momentos. En segundo lugar, siempre dependió de sí mismo, algo que no todos los equipos implicados en la lucha pudieron decir hasta esa última jornada (y gracias, precisamente, al duelo final entre Real y Getafe). Por la parte alta de la clasificación, la Real ocupó puesto europeo en tres jornadas. En la primera, con su victoria ante el Villarreal, se aupó a la quinta plaza. Fue séptima en la décima y en la decimocuarta.

· Cayó el líder, cayó el Barça...

De esas once victorias en Anoeta, una tiene un sabor especial. El Barcelona cayó derrotado por 2-1, y encima hubo que remontar el 0-1 inicial. Cierto que lo hizo cuando el equipo de Guardiola estaba pensando en su cuádruple duelo contra el Real Madrid y que alineó un buen grupo de suplentes. Pero entre los jugadores blaugranas que pisaron el césped estaban Messi, Piqué, Dani Alves, Mascherano, Busquets o Xavi. Fue la única derrota lejos de su estadio del equipo campeón de Liga, una de las dos que sufrió en todo el campeonato. Ganar al Barcelona vino a continuar la tradición de los años en Segunda: en Anoeta siempre perdió al menos un equipo que ocupaba el liderato de la clasificación.

· ...pero también la Real ante dos colistas

El único pero que se le puede poner a la actuación de la Real como local está en los partidos que jugó, de forma consecutiva en Anoeta, ante Málaga y Hércules. El equipo de Pellegrini, que al final acabó salvado con mucha holgura, llegó a San Sebastián como colista y se llevó una clara victoria por 0-2. Tres semanas después, con parón FIFA de por medio, Djukic se estrenó como entrenador del Hércules, que en ese momento también ocupaba la última posición de la Liga. También se llevó los tres puntos, con el 1-3 que reflejó el marcador. En total, la Real se ha dejado once puntos con los equipos descendidos, los tres de Riazor, los seis contra el Hércules y uno contra el Almería. Demasiados.

· Ni una tarjeta roja a la Real...

Habrá quien lo interprete como un signo de debilidad del equipo, pero es, sobre todo, un motivo de satisfacción. En este fútbol plagado de tretas y artimañas antideportivas, los jugadores de la Real se han distinguido por su gran deportividad. Ni uno solo de sus hombres ha visto la tarjeta roja en toda la Liga, ni directa ni como doble amarilla. Especial mérito tiene Diego Rivas, el tercer jugador que más faltas hizo en la Liga (por detrás de Gabi del Zaragoza y Llorente del Athletic), que sólo vio nueve amarillas, lejísimos de las 17 de Gurpegi, el más amonestado. La Real es el duodécimo equipo de la competición en número de faltas cometidas, estadística en la que triunfó con mucha ventaja el Zaragoza.

· ...sólo una a sus rivales

Claro que esta estadística tiene un anverso peligroso. Sólo un jugador rival vio la roja, Damiá, del Osasuna, en el minuto 89 del partido de Anoeta. Y eso que la Real colocó dos jugadores entre los seis que más faltas recibieron en el campeonato. Xabi Prieto, segundo, recibió una cada 29 minutos y Zurutuza, sexto, cada 26, promedio sólo superado por el espanyolista Callejón (una falta cada 24 minutos). En muchos partidos fue notoria la táctica rival de dar palos constantes a los talentosos centrocampistas realistas. En total, la Real fue el cuarto equipo que más faltas sufrió, más de quince por partido y sólo por detrás del más castigado, el Villarreal, Málaga y Espanyol. Semejante castigo en forma de infracción quedó sin las decisiones arbitrales que merecía.

· Trío de goleadores

Tres jugadores han sido los máximos goleadores del equipo esta temporada. Griezmann, Tamudo y Xabi Prieto han anotado en siete ocasiones. Seis de los siete goles de Tamudo fueron el primero de la Real en el partido, lo que da a sus tantos un valor especial. En total, han sido 14 los jugadores realistas que han anotado al menos un gol en Liga. Siguen a los máximos anotadores Llorente y Aranburu con cinco goles, Agirretxe con tres (su media es la mejor de todo el equipo, un gol cada 68 minutos), Sutil, Zurutuza, Rivas e Ifrán con dos, y Estrada, Mikel González, Sarpong y Ansotegi con uno.

· Octavo equipo más goleador

Hay quien se queja de que la Real ha marcado pocos goles, pero la estadística lo desmiente. Sus 49 tantos convierten al txuri urdin en el noveno equipo de la Liga en esta tabla, muy por encima del decimoquinto puesto que marcó la clasificación al final para la Real. Los de Martín Lasarte sólo se quedaron sin marcar en cinco partidos de toda la Liga, las visitas a Mallorca, Barcelona, Sevilla y Valencia y en Anoeta ante el Málaga. La Real supera en esta estadística a seis equipos que le precedieron en la tabla. Y eso que fue el 17º equipo en la tabla de rematadores, lo que dice mucho de la efectividad en sus disparos... y también en la escasa capacidad de generar ocasiones de gol.

· Tercero más goleado

El problema real ha estado en esta estadística, y ha sido más evidente porque la Real fue en Segunda el segundo conjunto menos goleado. En Primera, en cambio, ha sido el tercer equipo que más goles ha recibido y en algunas fases del campeonato ha coqueteado incluso con la primera posición de esta poco honrosa tabla. Al final, la goleada que el Almería encajó en el Bernabéu en la última jornada le llevó hasta los 70 goles en contra y le dio el dudoso honor de ser el más goleado. Le sigue el Málaga, con 68. Y sólo por detrás de ellos se encuentra la Real, con 66, con una media de 1,7 tantos encajados por partido. Una barbaridad. La mayor goleada en contra fue el 5-0 que se llevó la Real del Camp Nou.

· 23 jugadores utilizados

La de la Real no ha sido este año una plantilla demasiado larga. A ello ha contribuido que en diciembre sólo llegara un jugador, que no haya habido más lesionados de importancia que Llorente y a que en la portería no se hayan producido los vaivanes de la última temporada en Segunda. En total, 23 jugadores han defendido la camiseta txuri urdin. 22 empezaron la temporada formando el primer equipo, aunque Ifrán llegó lesionado y su debut, ya en 2011, casi le convirtió en el segundo refuerzo invernal, junto a Demidov, único fichaje de este periodo (y que estaba ya cerrado desde el verano).

· Bravo, el que más jugó

Claudio Bravo jugó los 38 partidos de Liga completos. Gracias a la ininterrumpida presencia del chileno bajo los palos, Eñaut Zubikarai fue el único realista de la primera plantilla que no disputó un solo minuto en la temporada. Bravo, además, fue el portero de la Liga que más paradas hizo (266, siete por partido), lo que además avala su espectacular rendimiento este año. Entre los jugadores de campo, el que más jugó fue Xabi Prieto, con 37 partidos, 36 como titular y 33 completos para un total de 3.237 minutos. Sólo ellos dos superaron los 3.000 minutos de juego. Les siguen Ansotegi (2.899 en 32 partidos) y Griezmann (2848 en 37). El que menos jugó, el único por debajo de cien minutos, fue Borja Viguera, con 68 minutos en cinco partidos, antes de ser cedido en enero al Nastic y de que sufriera una grave lesión en la rodilla.

· Ningún debutante desde el Sanse

La temporada 2010-2011 supone una rareza en la historia de la Real Sociedad. Ningún jugador del Sanse tomó la alternativa en el primer equipo, ninguno disputó sus primeros minutos con la camiseta de la Real. Desde la creación del Sanse en 1952 en todas las Ligas ha debutado al menos un jugador, a excepción de la 1957-1958. En cualquier caso, eso no pone en duda el compromiso que Martín Lasarte tenía con la cantera. La pasada temporada hizo debutar a cuatro jugadores y este año tiró de Illarramendi en tres partidos (dos de ellos como titular) y seis convocatorias. El otro potrillo que entró en una convocatoria, lo hizo en dos ocasiones, fue Cadamuro, que en principio será jugador del primer equipo a partir del verano.

· Cuatro penaltis a favor

La pasada temporada, la Real sólo tuvo tres penaltis a favor, y eso que subió a Primera como campeón de Segunda. Este primer año en Primera revela que aquella estadística era una afrenta al conjunto txuri urdin, pues ha visto más penaltis señalados a favor: cuatro. Y eso que ha habido unos cuantos que se han quedado sin señalar, con el consiguiente perjuicio en forma de puntos que volaron. Xabi Prieto ha vuelto a ser el especialista indiscutible del equipo. Lanzó los cuatro y los anotó todos. El del partido contra el Athletic de Bilbao en Anoeta tuvo que repetirlo. El árbitro, ante la sorpresa de todos, le sacó tarjeta amarilla por ejecutarlo con paradinha. Ver para creer.

· La permanencia más cara

Nunca había bajado a Segunda un equipo que sumara 43 puntos, lo que da una idea de lo difícil que ha sido conseguir la permanencia esta temporada. La Real sumó los puntos que le hacían falta a tres jornadas del final, cuando llegó a los 44 tras vencer en Anoeta al Zaragoza. Al final sumó 45, más que en otras temporadas en las que también luchó para mantener la categoría en las que, paradójicamente, logró la permanencia matemática tras la penúltima jornada, como sucedió en la 2005-2006 (llegó a los 40) o 2000-2001 (sumó 43).

· Cuarto equipo en recuperación de balones

Que la presión es una de las armas más destacadas de la Real de Lasarte, y que esa forma de jugar ha sufrido sin la presencia de Llorente, es algo que está fuera de toda duda gracias a la estadística. El equipo txuri urdin es el cuarto que más balones recuperó de toda la Liga, por detrás de Zaragoza, Mallorca y Racing. Diego Rivas, en otra temporada de infatigable trabajo, la última por desgracia como realista, robó 346, ¡uno cada siete minutos de juego! En ese promedio supera, por ejemplo, al mejor recuperador de la Liga, Bruno, del Villarreal.

· Xabi Prieto, máximo asistente

Las 13 asistencias de gol que ha dado Xabi Prieto en la Liga son una cifra extraordinaria que no ha sido valorada todavía como merece. Ha sido el cuarto máximo asistente de la competición (el barcelonista Messi dio 17, el madridista Ozil 16, el también culé Alves 14), pero sus datos con respecto a los goles marcados por la Real son fabulosos. No muchos menos de la mitad de los tantos anotados por el conjunto txuri urdin tuvieron en el diez a su asistente o a su artífice. Esos datos avalan la gran temporada que ha realizado el segundo capitán del equipo.

· Griezmann, segunda mejor celebración

Que Antoine Griezmann nos va dejar momentos divertidos y emotivos en la celebración de los goles es algo que sabemos todos. Pero este año, las mejores celebraciones tenían premio y el joven jugador francés de la Real se ha quedado a las puertas de ganarlo. Su abrazo con un guardia de seguridad tras anotar el gol de la victoria ante el Sporting de Gijón ha sido la segunda mejor celebración. Sólo la del histórico gol de Aranzubía, el primero que marca un portero en juego en todas las ediciones de la Liga, le ha arrebatado este simpático galardón. Destacó también su celebración en el interior del coche aparcado en las pistas de atletismo de Anoeta, por mucho que el árbitro inventara un nuevo reglamento y le mostrara tarjeta amarilla por eso.

· Cambios goleadores de Lasarte

Uno de las cuestiones más discutidas en la labor de Martín Lasarte es su lentitud a la hora de hacer algunos cambios. Sin embargo, los que hace surtieron efecto en más de una ocasión. Y es que el banquillo de la Real ha sido el más goleador de la Liga. Diez de sus 49 goles los marcó un jugador que no inició el encuentro como titular. Agirretxe y Aranburu, con tres cada uno, se reparten el honor de ser el máximo goleador suplente del equipo. Sarpong e Ifrán hicieron dos y el último fue el de Sutil ante el Getafe, el gol que certificaba definitivamente la permanencia en Primera.

jueves, mayo 26, 2011

RESUMEN DE LA TEMPORADA (5). Una afición de matrícula de honor

Supongo que todos los equipos presumen de tener la mejor afición de la Liga. Pero no todos podemos tener razón al decirlo. Y yo no sé si los demás pensarán que la de la Real es la mejor, pero en mi fuero interno no hay dudas: lo es. En los prolegómenos del partido en Anoeta frente al Sporting, se nos hizo entrega de ese galardón correspondiente a la pasada temporada, cuando todavía transitábamos por el desierto de la Segunda División. Y aunque este año la rivalidad es con aficiones que tienen una buena imagen tan consolidado como, en ocasiones, difícil de entender, para mí el premio volvería a tener el mismo destinatario. La afición de la Real ha dado una respuesta de diez, tanto en Anoeta como lejos del estadio donostiarra. Sin apenas incidentes de mención, con un comportamiento exquisito con nuestro equipo y con la mayoría de los rivales, animando sin parar y dejándose ver en todos los campos de la Liga, incluso en algunos tan complicados y desiertos de color txuri urdin en las últimas visitas como el Santiago Bernabéu.

Anoeta ha registrado una gran entrada durante toda la temporada, superior casi siempre a los 25.000 aficionados. En los partidos grandes y en los partidos más modestos. En fin de semana y entre semana. No ha importado ni la hora, ni el día, ni el rival, ni que hiciera lluvia o sol, ni tampoco la situación clasificatoria de la Real. Eso dice mucho. Por ejemplo, Riazor tuvo grandes entradas al final de la temporada, cuando se estaba jugando el descenso que al final consumó, pero exhibió durante toda la primera vuelta unos graderíos semivacíos. Ni en los peores momentos se ha despertado indignación alguna contra el equipo, contra el entrenador o contra la directiva, aunque sí una lícita discrepancia crítica ("Lasarte, mueve el banquillo", se escuchó). Siempre ha tenido claro el aficionado que lo primero es la Real. Y por eso siempre ha habido ánimos, siempre ha habido cánticos de aliento, siempre ha habido esperanza, aunque después del pitido final del árbitro nos fuéramos a casa con el rabo entre las piernas y con la ilusión por los suelos. Nada de eso importaba si había que animar a la Real. Ni el precio de la entrada, pues los socios respondieron religiosamente en los dos medios días de ayuda al club.

Tampoco importó la distancia. No hubo desplazamientos tan masivos y tan habituales como en Segunda División, donde había más partidos cercanos y precios más asequibles, pero muy nutridos grupos de realistas se dejaron ver en Santander, en Gijón, en Bilbao (mezclados, como tendría que ser en todos los partidos, como lo fue en Anoeta por ejemplo en la visita del Sporting) o en Getafe. Pero si algo tiene mérito es que siempre se deja ver al menos una camiseta txuri urdin en cualquier campo. Siempre. Y eso quiere decir dos cosas: que hay seguidores de la Real en todas partes, más de lo que muchos creen, y que hay seguidores guipuzcoanos, por pocos que sean, siempre dispuestos a dejarse sus fuerzas, su tiempo y su dinero en la carretera para que el equipo se sienta animado en cualquier campo. Eso vale mucho. Y eso no sé si lo pueden decir todas las aficiones. Porque algunos hacen de sus campos calderas a presión, pero a la hora de viajar son más reticentes. La afición txuri urdin viaja por encima de cualquier circunstancia. En autocares, pero también en coches. Pensemos en las caras al volver de las diez derrotas consecutivas como visitante que sufrió el equipo en la segunda vuelta. Y siempre había realistas.

Lasarte siempre dijo que si a esta afición se le daba, ésta siempre respondería. Lo ha hecho. Lo hace. Lo hará siempre. Y como la base de la Real de Lasarte ha estado en recuperar la fuerza en Anoeta, los partidos en casa siempre han contado con una respuesta espectacular de la grada. Y, sí, hay pistas de atletismo. Sí, Anoeta no es Atotxa. Pero que se lo digan a los rivales. Que le pregunten al Barça que veía cuando miraba a la grada en el único partido que ha perdido en toda la Liga lejos del Camp Nou. Por eso es tan bonito que el última día de la competición fuera en Anoeta y culminara con la celebración de la permanencia. Por eso fue tan bonito que el último partido de la primera vuelta, el 0-4 en Getafe, fuera un homenaje a todos los viajantes vestidos de txuri urdin y a los que no tenemos la suerte de ver al equipo cada quince días en Anoeta. Un aplauso para todos, nos lo hemos merecido una temporada más.

miércoles, mayo 25, 2011

RESUMEN DE LA TEMPORADA (4). Aperribay y las dudas

Los resultados deportivos lo marcan todo en un club de fútbol, y que la Real siga en Primera División en la mejor nota posible en la gestión de Jokin Aperribay al frente de la sociedad. Si se hubiera producido el temido (y mucho más lejos de lo que ha podido parecer) descenso, las cosas hubieran sido diferentes, pero lograr el objetivo conlleva el riesgo de que todos parezcamos mejores o de que algunas cosas queden ocultas en el fragor de la batalla o en el ruido de la celebración. Los jugadores y el entrenador suelen ser los blancos favoritos de todos, no olvidemos que la Real es por encima de todo un equipo de fútbol, pero por encima de ellos hay unos dirigentes que también tienen que rendir cuentas, en lo legal a los accionistas del club y en lo emocional a todos los aficionados realistas. Y la sensación que deja Jokin Aperribay en esta temporada es que le han asaltado muchas dudas que no sé si ha conseguido resolver acertadamente.

El ejemplo más evidente, porque es el que todos seguimos día a día, está en lo deportivo. En pocos meses se ha pasado de la confianza absoluta en el entrenador, hasta el punto de firmar su renovación y augurarle un periplo muy largo al frente del club, a su destitución. Hemos pasado de no querer hablar de la próxima temporada hasta que no se consiguiera el objetivo a planificar a espaldas de algunos de los implicados. Hemos pasado de decirle a Diego Rivas que su renovación no se toca hasta que no sepamos nada de la temporada que viene a anunciarle a Raúl Tamudo que no continuará casi en vísperas del decisivo partido del Zaragoza. Evidentemente, esto es parcela del director deportivo, Loren Juarros, pero no podemos olvidar que éste es un delegado del presidente y del Consejo de Administración. Mal que nos pese, y aunque ha cerrado renovaciones importantes como la de De la Bella, Aperribay ha dejado sombras de improvisación, de no tener del todo claro el futuro deportivo que quiere para este equipo y de no dominar los tiempos que necesita la competición.

Si algo hay que agradecerle es que sus mensajes siempre han sido sosegados, quizá rozando un buenismo que hay que asumir como algo inherente a su cargo (aunque ha habido excepciones en la historia de la Real, la más notable la de Badiola) y a su personalidad. Pocas veces se ha salido del guión (sólo se le notó indignado después de la derrota en Anoeta frente al Hércules, cuando sí expresó su malestar por estar hablando de cosas que no fueran las propias de la competición), pero sus palabras y sus actos quedan en las hemerotecas. Aperribay debe ser más consciente de eso, porque está dando armas a sus detractores con cuestiones anunciadas y no cerradas. No me encuentro entre esos detractores convencidos porque hay que reconocer que su mandato ha traído (por las razones que sea) la necesaria calma institucional, y a pesar de que, como he dicho muchas veces, no me gustó su forma de aterrizar en el club. Pero sí que es cierto que esta temporada ha sembrado algunas dudas.

La reforma de Anoeta fue una de las tumbas de Astiazarán, y como no sepamos algo pronto del proyecto y de su viabilidad le puede pasar lo mismo al actual presidente txuri urdin. Era obvio que la mejor baza que teníamos para la reforma del estadio era la adjudicación a España del Mundial de 2016, pero después de no conseguirse desde la Real se insistió en que la reforma era posible. Hemos visto fotos pero no hechos. Cuidado, porque es un tema más sensible de lo que parece (¿quién no recuerda a Zurutuza cantando "Aperri, quita las pistas" en las celebraciones del ascenso?). La decisión de mayor calado que han tomado Aperribay y su Consejo ha sido la de poner fin a la etapa de Astore como marca deportiva de la Real. Lo cierto es que la mala gestión de las camisetas del centenario obligaba a tomar esa decisión incluso antes, pero ha llegado. Nike vestirá a la Real y, a priori, parece que el club saldrá ganando en todos los terrenos, sobre todo en la difusión de la enseña txuri urdin más allá del territorio guipuzcoano. Ya sólo falta que la multinacional respete la historia del equipo en el diseño de su camiseta.

El consejo realista no estuvo muy rápido a la hora de gestionar el necesario lleno en Anoeta para que el equipo sintiera el calor del público en las últimas jornadas de Liga, a pesar de la gran respuesta de la afición. Las medidas de la Real, que se han limitado a facilitar entradas más baratas a los socios, han llegado tarde. A tres jornadas del final, incluso hubo un medio día de ayuda al club contra el Barça. Ese dinero es necesario, totalmente de acuerdo hasta ahí, pero ojo con las fechas. Lo más reprochable en este terreno es al mismo tiempo lo más elogiable. La venta de entradas por Internet era necesaria, era uno de los saltos hacia la modernidad que necesita el club (¿cuándo se podrá pagar en taquilla con tarjeta de crédito?), pero se implantó justo el día en que llegaba a Anoeta el Sporting. Y eso facilitó que miles de sportinguistas poblaran las gradas del estadio realista. Era un día vital para la permanencia, después de siete jornadas sin ganar, y dejamos que nuestros rivales tomaran nuestro feudo. Gritamos más que ellos, pero aquello pudo ser un funeral con demasiados visitantes. Si al Getafe no le dimos más que 300 entradas el último día, ¿por qué no priorizamos a la afición txuri urdin el día del Sporting?

Muy lejos todavía de la valiente y recordada lucha que acometió José Luis Orbegozo en la Federación, pero Aperribay, además de acertar en la postura que debe mantener la Real en los conflictos televisivos y de calendario, se ha mostrado firme en esa su posición. El nuestro fue uno de los clubes que se opuso a un parón que hubiera sido absurdo, que hubiera roto por la mitad la temporada y que hubiera provocado graves perjuicios económicos y deportivos a la entidad realista. Pero falta algo más de significación mediática, no basta con que Aperribay sea entrevistado en medios locales y que deje que el presidente del Sevilla, José María del Nido, encabece el movimiento para el resto del mundo. No. La Real tiene que mantener una posición firme de defensa de sus creencias y posiciones y tiene que verse. Eso no va en contra de la necesaria humildad que siempre ha caracterizado a la Real, pero hay que hacerse notar. Quizá así los árbitros respetarían más a este equipo, a Anoeta y a su afición. Si todos se quejan y sacan algo y nosotros no hacemos ni una cosa ni la otra, eso merece una reflexión.

Aperribay deja dudas porque no ha atendido a detalles que pueden marcar una presidencia. Ni un solo acto de homenaje en todo el año. Sin entrar ya en los jugadores que merecen un recuerdo después de haber salido por la puerta de atrás de la Real o en que se ha impedido que gente como Martín Lasarte se despidiera de la gente en el campo, los 30 años que han transcurrido desde la primera Liga exigían un recordatorio en Anoeta. Pero nada ha habido. Hubo lentitud en apagar el fuego que prendió con la firma de varios jugadores realistas en aquel documento en favor del acercamiento a Euskadi de presos de ETA (hecho, no lo olvidemos, que aumenta el rechazo a la Real en muchos campos). Y se ha notado cierta pasividad, quizá para no meterse en líos, a la hora de defender al club ante agresiones mediáticas y, sobre todo, verbales de algunos campos. Ya está bien de que nadie desde la Real proteste contra ciertos cánticos que se escuchan en algunos sitios, como los insultos a Aitor Zabaleta y su memoria desde el fondo del Frente Atlético en el Vicente Calderón.

Ser presidente de la Real implica estar atento a las grandes cosas y también a los pequeños detalles. Las grandes, las que pasan por la situación económica del club, parecen muy bien controladas. Si es así, y aunque se lleva tiempo sin hablar de aquella promesa de que en algún momento hubiera elecciones cuando se calmara lo institucional, es hora de atender también otras cosas. Está en manos de Aperribay, pero esta temporada que termina a mí me deja abiertas muchas dudas.

martes, mayo 24, 2011

RESUMEN DE LA TEMPORADA (3). Martín Lasarte, otro técnico poco valorado

Si el objetivo de la temporada era la salvación, Martín Lasarte ha cumplido. Como cumplió con el de subir a la Real a Primera en la temporada anterior. Dos campañas, dos objetivos cumplidos. Pero no se terminó de valorar el ascenso como se merecía, cada vez lo tengo más claro, y tampoco se ha valorado adecuadamente esta permanencia (lo que conlleva y con qué mimbres se ha conseguido). Lasarte no es el entrenador perfecto (¿quién lo es?) y tiene errores que se han venido destacando cuando los ha cometido. Pero de los aciertos, por desgracia, se habla menos. Su valoración, como la del equipo, queda mediatizada por la forma en que se ha conseguido el objetivo, por el sufrimiento final y porque lo que tendrían que ser esperanzas e ilusiones se han convertido, para juzgarle, en obligaciones imprescindibles que la Real no puede tener nunca. Parece que esta segunda campaña en San Sebastián será la última para el entrenador del ascenso. Visto lo visto, se me hace difícil entender que se le rescinda el contrato que se le renovó a comienzos de la temporada.

Los grandes debes de la Real son los grandes debes de su entrenador. La debilidad defensiva es algo que no ha sido capaz de corregir en toda la temporada. No cambió con un fichaje en invierno, el de Demidov. Tampoco rotando entre los tres centrales canteranos de que disponía. Ni siquiera cambiando el sistema de juego con cinco defensas (sendas derrotas en Santander y Sevilla, dos partidos en los que sólo entró cuando se recuperó el esquema tradicional, el 4-2-3-1) o colocando un central en la banda. Tampoco ha sido capaz de frenar la sangría de goles encajados a balón parado, algo que tendría que prevenirse desde la pretemporada en Zubieta. Pero los grandes aciertos de la Real también son suyos. Y es innegable que con Lasarte la Real ha recuperado la fortaleza perdida en Anoeta. El equipo txuri urdin logró en casa 11 victorias y 35 puntos, un triunfo más y los mismos puntos que el Valencia, tercer clasificado. Su propio estadio fue lo que le llevó a Segunda en 2007 y lo que le privó de ascender en las dos primeras tentativas en Segunda. Lasarte cambió esa tendencia. En Primera, ante rivales de mucha más entidad, la ha mantenido. Eso es digno de aplauso y algo no tan sencillo de lograr como algunos creen. Las tendencias son tozudas y cambiarlas es complejo.

Lasarte destaca por una gran gestión del vestuario, donde los que no juegan (incluso los que no juegan aunque lo merezcan) son parte integrante, activa y solidaria del grupo. El entrenador realista tuvo desde el principio un grupo claro de titulares, en el que es difícil entrar si no estás desde el principio (que se lo digan a Agirretxe, que fue el máximo goleador de la pretemporada y, aunque fue el delantero que menos jugó en Liga, es el que mejor porcentaje anotador tiene). Lasarte falla, en cambio y con cierta frecuencia, a la hora de leer el desarrollo de los partidos. Sus cambios suelen llegar tarde y, en algunas ocaiones, le ha faltado cierta valentía en esas sustituciones. Mejorando eso, la Real habría conseguido algunos puntos más y la tranquilidad de la permanencia unas cuantas jornadas antes. Queda la duda de si el escasísimo número de empates es por una falta de aprendizaje en esto que ahora se llama competir o por una valentía inusitada, la que da más valor a una victoria que a dos empates y la que surge del deseo de conseguir tres puntos cada fin de semana. Creo que es una mezcla de las dos cosas, y el año de experiencia que han adquirido los jugadores (y el propio Lasarte) jugaría a su favor la próxima temporada.

No creo que se haya reconocido el mérito que tiene haber dejado en Primera a practicamente el mismo bloque que logró el ascenso. Eso mismo puede ser un fallo en la planificación de la plantilla, pero eso es más achacable al director deportivo, Lorenzo Juarros, que al entrenador. A éste último se le tiene que pedir que saque rendimiento de lo que le dan. ¿Lo ha conseguido? Con unos jugadores sí y con otros no, pero en general la respuesta ha sido notable y poco apreciada. Es mérito de Lasarte que sólo haya habido una ausencia que verdaderamente ha notado la Real a lo largo de la temporada, la de Joseba Llorente. Y es que uno de los pilares del juego txuri urdin era la presión arriba, la que ahogó, por ejemplo, a Villarreal y Real Madrid en los dos primeros partidos de la Liga en Anoeta. Con Llorente, es más que probable que la Real no hubiera sufrido tanto para mantener la categoría. Los cambios en la forma de jugar no le han sentado bien a Lasarte, y eso va por eliminar parte de esa presión para acomodar el sistema ofensivo a la entrada de Tamudo, pero también para los mencionados y limitados cambios de esquema con objetivos defensivos y ofensivos (fracasaron sus pocos intentos de jugar con dos arriba). La Real de Lasarte ha jugado mejor cuando se ha parecido a la Real de Lasarte.

El entrenador realista siempre deja momentos para el recuerdo en sus ruedas de prensa y en sus entrevistas. Siempre hace reflexiones interesantes. Y siempre demuestra un gran conocimiento sobre lo que es y sobre lo que debe de ser la Real, el que no mostraron otros técnicos en su paso por Anoeta como Lotina o Clemente. Eso tampoco se le ha valorado. Creo que sólo cometió un desliz en esa seguridad que le caracteriza y fueron sus palabras en Riazor, cuando tras la derrota allí de la Real descartó que el equipo estuviera listo para pelear por cotas que no fueran mayores que la permanencia. Creo que ahí cercenó una ilusión que este equipo se había ganado sobre el césped y su enfado dio la sensación contraria de la que seguramente buscó. El entorno (¿el Consejo de Administración?) lo aprovechó para multiplicar sus dudas sobre él, dudas que se acrecentaron con esa racha de siete jornadas sin conocer la victoria, con ese punto de 21 que condeó al equipo a olvidarse de sueños europeos y sufrir hasta el final. Pero la forma no resta méritos al fondo. El objetivo está conseguido, y se ha conseguido con momentos de brillantez. Fue formidable la batalla táctica que plantó a equipos como Real Madrid y Barcelona en Anoeta. O la fe que le inculcó al equipo para ganar partidos como los de Sporting y Zaragoza.

Destacando estos cuatro partidos, todos ellos en Anoeta, queda en evidencia otro de los puntos débiles de la Real de Lasarte: jugar a domicilio. Cierto es que ha habido buenos partidos (las goleadas en Getafe y Gijón, la victoria en Málaga) y notables actuaciones sin premio (en El Madrigal o en San Mamés, la segunda parte en Santander o la primera en Cornellá-El Prat), pero han sido demasiadas las actuaciones deficientes lejos de Anoeta. El problema no es de fútbol, sino mental y de motivación, y eso es una cuestión que debe resolver el técnico. Y no lo ha conseguido hacer en esta temporada. La pasada sí lo logró, de hecho se consiguió el ascenso gracias a la espectacular victoria en Cádiz después de una segunda vuelta como visitante casi tan errática como la de esta campaña. Pero en ésta ha fallado algo. Quizá sea sólo que en la segunda vuelta se concentraron las visitas a casi todos los estadios más complicados de la Liga (El Madrigal, Bernabéu, Calderón, San Mamés, Mestalla, Sánchez Pizjuán...), pero la Real siempre ha sido capaz de plantar cara a los mejores equipos incluso en sus terrenos de juego. Fortaleza en Anoeta y endeblez fuera. 35 puntos contra diez. Eso mató el espíritu que Lasarte proyectaba al exterior.

¿Suficiente para cesarlo? Yo diría que no. En absoluto. La Real no puede seguir cambiando de entrenador cada año o cada dos. Sobre todo cuando no hay motivos reales para prescindir de un técnico que tiene contrato en vigor y que ha realizado las tareas que se le han exigido. Ascenso y permanencia. Lo que tiene que tener la Real. No puede ser éste un club que pierda la confianza en un profesional tan elegante y fiable como Lasarte por los resultados negativos de dos meses de una competición. No puede ser que a Lasarte, o al que venga, se le exija ya el año que viene una clasificación europea o, siquiera, una salvación sin apuros sí o sí. Lasarte es un muy buen técnico. Si se va, tiene que hacerlo por la puerta grande. Pero me temo que se irá como otro entrenador poco valorado en la historia de la Real, a pesar de sus logros.

lunes, mayo 23, 2011

RESUMEN DE LA TEMPORADA (2). Los jugadores

1. Bravo (9)

El mejor realista ha sido el guardameta chileno. Y eso, teniendo en cuenta el elevadísimo número de goles encajados, tiene mérito. En la primera vuelta, no es descabellado decir que fue de los mejores porteros de la Liga. Después tuvo unos partidos en los que dejó de parar lo imposible, pero volvió a tiempo del final del torneo. Su única asignatura pendiente, los goles de falta directa.

2. Carlos Martínez (7)

Si algún entrenador es capaz de enseñarle a medir mejor sus subidas, será el lateral derecho de la Real durante una década. Su entusiasmo es imprescindible para este equipo, incluso sin un gran porcentaje de acierto en sus centros. Tiene tanto corazón que es capaz de levantar al equipo en los peores momentos. Con sus defectos, es un buen defensa y un notable atacante al lado de Xabi Prieto. Su lesión la notó el equipo.

3. Mikel González (4)

Es el defensa que más ha sufrido. Tener las mejores condiciones le ha llevado a cubrir los peores marrones. Primero, jugando como central zurdo. Después, como ya hiciera la pasada temporada, también de lateral por la izquierda en el lugar de De la Bella. Y la Primera División no es la Segunda. Aquí se sufre más. Y cuando se sufre, es más fácil cometer errores.

4. Elustondo (4)

Por más que juega, no tiene la influencia en el equipo que tendría que tener. Lo deja todo sobre el césped, eso es indudable, pero salvo en algún partido muy concreto nunca ha estado cerca del jugador decisivo que fue con Lillo de entrenador al comienzo de la temporada 2008-2009. Está en una encrucijada. Si quiere ser un hombre importante para la Real, debe dar un paso adelante ya.

5. Markel Bergara (5)

Su caso es parecido al de Elustondo, aunque, por ser más un robador que un constructor y por un buen final de temporada, merece mejor nota. Memorable su esfuerzo contra el Barcelona. La marcha de Diego Rivas, y a menos que la Real contrate otro mediocentro de sus condiciones, le abre las puertas de la titularidad. No va a tener mejor oportunidad para ser alguien en la Real.

6. Labaka (4)

Como todos los centrales del equipo, algo sobrepasado. Labaka es, quizá, el menos dotado de los tres canteranos de este puesto y Lasarte confía más en Ansotegi y Mikel González, pero cuando ha jugado (sólo nueve partidos de titular) no ha desentonado. Labaka siempre ha parecido mejor cuando su compañero de defensa le aporta tranquilidad. Y tranquilidad ha habido poca atrás este año.

7. Griezmann (7)

Muy buena temporada la del joven francés. Tuvo el temido bajón por su falta de vacaciones tras pasar el verano con la selección francesa, pero su influencia fue mayor de la esperada antes y después de ese bajón. Junto a Tamudo y Xabi Prieto ha sido el máximo goleador del equipo, con siete goles, aunque ha podido hacer más y seguro que bate sus registros en el futuro. Y a él se debe la importantísima victoria ante el Sporting.

8. Llorente (8)

Gran fichaje, esencial para el juego que quería hacer la Real este año. Su presión, sus movimientos, sus asistencias y sus goles podrían haber llevado a la Real muy arriba, pero su inoportuna hernia discal privó a Lasarte de un potencial demasiado valioso. Marcó cinco goles en 18 partidos, pero su importancia hay que medirla por muchas más cosas. Por ejemplo, estuvo prodigioso en Getafe sin marcar.

9. Agirretxe (8)

Es difícil de entender que un jugador que apenas ha jugado en Liga 204 minutos repartidos en once partidos tenga una nota tan alta, pero Agirretxe le ha ganado. Fue el máximo goleador de la pretemporada y tiene el mejor promedio goleador en Liga. En Copa jugó 160 minutos y marcó otro gol. Con las sequías que han tenido los atacantes realistas, es incomprensible que no haya jugado más. Se lo merecía.

10. Xabi Prieto (8)

Imprescindible para la Real. Sigue siendo intermitente, pero tiene más clase que nadie y tiene números de crack: siete goles (máximo goleador del equipo) y 13 asistencias. Se rumoreó que Del Bosque podía llamarle para la selección. Un seguro con clase en los penaltis: cuatro de cuatro. Además, ha ganado en carácter y ha aceptado el papel de líder que le corresponde. Es el que más ha jugado, tras Bravo Gran temporada.

11. Aranburu (7)

Notable campaña del capitán, que año tras año sigue en la brecha y dando la cara en todas las circunstancias. Hizo cinco goles, una gran cifra, incluyendo el gol de la salvación virtual, ante el Zaragoza, y un doblete en Getafe. Asentado en el doble pivote junto a Diego Rivas, donde más y mejor ha rendido, también ha sido el sustituto habitual de Zurutuza en la mediapunta. Tiene cuerda para rato.

13. Zubikarai (-)

Con toda la importancia que tuvo la pasada temporada, convertido en el portero del ascenso por las ausencias de Bravo y Riesgo, esta vez Zubikarai se ha tenido que conformar con el papel de eterno suplente. Sólo jugó en la Copa, no se mostró tan seguro como le recordábamos y no pudo hacer gran cosa para evitar la eliminación de la Real.

14. Sarpong (2)

La gran decepción de la temporada sin ningún género de dudas. Necesitábamos un suplente de garantías para Xabi Prieto y sólo vimos un nuevo Jonathan Estrada. Su papel de revulsivo al inicio de la temporada (marcó un gol en Liga y otro en Copa) fue un espejismo. No ha enseñado nada que anime a pensar en él como un jugador de futuro para la Real.

15. Ansotegi (4)

Como a Mikel González y a Labaka, el salto de categoría le ha pasado factura. Igual que sus compañeros, no es que lo haya hecho mal, pero la sensación de seguridad en Segunda se ha convertido en un miedo continuo en Primera. Le ha faltado contundencia y, sobre todo, poderío aéreo. Sus cifras goleadores, además, han bajado y sólo anotó un gol, ante el Almería. Necesita crecer en la élite. Puede hacerlo.

16. Demidov (5)

Buen fichaje el de el noruego. Como toda la defensa, ha sufrido mucho, pero Demidov ha aportado una contundencia que nadie estaba demostrado. Es de esos defensas que, si tiene que hacer una falta, la hace. Su papel tiene que ser el mismo que cumplió Schürrer en la Real subcampeona de 2003. Y para ese debe borrar pequeños despistes como el que costó el gol del Getafe en la última jornada.

17. Zurutuza (6)

Dos partes muy diferenciadas en la temporada de Zurutuza. La primera, sobresaliente, dotando a la Real de mucho fútbol. La segunda, intrascendente, producto de un agotamiento más mental que físico que le llevó al banquillo en muchos partidos, desde el inicio y en la segunda mitad. Es muy bueno, pero le falta la regularidad de jugar toda una temporada al mismo nivel. Dos goles son pocos para él, debe afinar más la puntería.

18. Viguera (-)

Papel testimonial el de Borja Viguera en esta temporada. Apenas jugó 68 minutos repartidos en cinco partidos de Liga y 57 en los dos de Copa. Fue cedido en el mercado invernal al Nastic de Tarragona y allí, después de marcar dos goles en sólo cinco partidos, sufrió una grave lesión de rodilla. Su futuro de txuri urdin es incierto, habrá que esperar hasta la pretemporada.

19. Diego Rivas (8)

Verle despidiéndose entre lágrimas es el mejor resumen de su paso por la Real y de esta temporada. Grandísimo trabajo el suyo, fue el stopper que todo equipo necesita. Supo jugar como nadie en el filo de la navaja, haciendo faltas sin ver tarjetas. Cortó incontables balones. Y marcó dos goles. ¿Por qué no renueva? Loren sabrá. En el primer equipo no hay nadie con sus condiciones. Le echaremos de menos.

20. Tamudo (6)

Sus siete goles han dado puntos importantes (nuevo con los que marcó ante Almería, Osasuna y Mallorca, más el vital gol que le hizo al Zaragoza), pero su juego no encaja tan bien en este equipo como el de Llorente. Su derroche es inmenso en cada partido, pero con frecuencia se le ha visto desconectado de sus compañeros. Lo que no pierde ni perderá nunca es el olfato de gol. Para la Real, ha sido un lujo no del todo aprovechado.

21. Ifrán (6)

Como a Tamudo, pesa en su valoración que no estaba llamado a ser el titular en esta temporada. Vino lesionado y su estreno se pospuso aún más por nuevas lesiones, y cuando jugó mostró buenas cualidades. Velocidad, buen disparo, rapidez de ideas y un gran toque en las faltas. Sólo dos goles, pero el segundo pasa a la historia por ser uno de los que permitió ganar al Barcelona. La próxima temporada medirá su futuro.

22. Estrada (5)

Ni frío ni calor. Lejos del entusiasmo de Carlos Martínez y ya sin opción de ser el recambio de Xabi Prieto, no acaba de encontrar su sitio en el equipo. Ni defiende ni ataca mal, pero no se le echa de menos cuando falta. Entró en el equipo con la lesión del navarro y mantuvo el tipo, creciendo poco a poco al principio, pero sin ofrecer mucho más después. Debutó como goleador en Cornellá-El Prat.

23. Sutil (6)

Si algo está fuera de toda duda, es el compromiso de Sutil con la camiseta que viste. Aprovechando que Griezmann iba a entrar poco a poco, tuvo sus minutos y les sacó partido, debutando como goleador en Almería. Perdió importancia en el equipo por una lesión y no terminó de recuperar el nivel. Sin embargo, recibió el premio de anotar el gol ante el Getafe, el que certificó definitivamente la permanencia. Puede crecer.

24. De la Bella (6)

Otro jugador al que una lesión pasó factura. Inició la Liga a un nivel fantástico, pero entre su baja y la situación generada antes de que firmara la renovación perdió enteros. Cuando regresó, echó en falta cierta capacidad ofensiva, que es lo que hace de él un muy buen lateral. El año que viene también será crucial para él, pero es un jugador muy importante que por ahora no tiene recambio.

26. Illarramendi (7)

Sólo ha jugado tres partidos, pero ha dejado un reguero de ilusión en torno a su futuro. En los dos partidos que jugó como titular fuera de casa fue el mejor jugador txuri urdin. Llevamos muchos años escuchando hablar de Illarramendi y hay ganas de verle triunfar en el primer equipo. ¿La próxima temporada? Lo que ha demostrado invita a ser valiente con él.