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miércoles, agosto 28, 2013

REAL SOCIEDAD 2 - OLYMPIQUE DE LYON 0 Europa ya tiembla ante una Real memorable

Europa ya conoce a esta Real Sociedad. Ya ha visto a un equipo memorable, que ha dado un señor repaso en dos actos a un equipo que había jugado diez de las once últimas ediciones de la Champions, que ha vuelto a la máxima competición continental por la puerta grande y que lo ha hecho con una fidelidad elogiable a sus ideas y a su corazón. Porque en esta plantilla hay trece jugadores que devolvieron a la Real a Primera. Un enorme porcentaje de canteranos. Y muchos héroes, en un plantel en el que se se hace difícil destacar a alguno. Vela se lleva las fotos por sus dos goles, por su antológico segundo tanto. Pero hoy hay tantos triunfadores, que hacer una crónica del partido se podría convertir en un elogio de ellos uno a uno. La de hoy ha sido una noche gloriosa, hermosa y completa. Un canto a la felicidad derivada de haber creído en este equipo, de haber sufrido con él en los malos momentos. Y ahora toca disfrutar. Europa no sólo conoce ya a esta Real Sociedad, sino que ya tiembla ante su potencial. Porque si hace lo que no sabe, no hay en los bombos que dispondrá la UEFA ningún equipo que sea imbatible por la máquina txuri urdin.

Se dice ahora que este Olympique no es el que tanto asustó a algunos grandes en los últimos años. Y es verdad. Pero nadie podrá discutir el papel de la Real en convertir al conjunto francés en una sombra. Porque ha sido la Real el equipo que ha mandado en todas las facetas del juego en los dos actos de esta eliminatoria. Han sido sus méritos los que han decantado la balanza hacia su lado, no los deméritos del rival. Han sido su humildad, su ansia de triunfo, su categoría y su entereza las características que han llevado al equipo txuri urdin al cuarto bombo del sorteo de la fase de grupos de la Champions League. Ha sido su entrenador y sus jugadores, pero también su filosofía, su fe y sus creencias. Su gente, por supuesto, la que se desplazó por miles a Gerland y la que hoy ha convertido Anoeta, una vez más, en un escenario mágico en el que las pistas de atletismo desaparecen, sobrecogidas por el fervor txuri urdin y por la comunión entre la gente y sus gladiadores vestidos de corto.

La victoria, que debió ser mucho más abultada, llegó tras la enésima demostración de madurez que ha dado este equipo desde que, todavía en los infiernos de la Segunda División, decidió que era hora de recuperar su sitio entre los grandes. La prueba, los quince primeros minutos del partido, el dominio del Olympique de Lyon en busca de ese gol que pudiera poner nerviosos a los realistas. Ahí sí es difícil decir si contó más el empuje de los franceses o la presión autoinfringida de los jugadores de Jagoba Arrasate. ¿El gran mérito de la Real en esos minutos? No conceder más que una ocasión de gol a su rival, un cabezazo de Lacazette en el interior del área pequeña. El sostén de la Real en esos minutos fue un descomunal De la Bella, perfecto en todo. Y un Iñigo Martínez que ya empezaba a sentar las bases del que, probablemente, ha podido ser su mejor partido con la camiseta txuri urdin. Su tranquilidad permitió que los dos recambios de la defensa, Ansotegi y Estrada (es que encima se ha logrado esta histórica gesta sin Mikel González, Carlos Martínez y Agirretxe), rayaran a un nivel excepcional, mucho mayor del que podían pensar quienes más dudas tuvieran en ellos.

El Olympique fue superior hasta que en el minuto 10 Griezmann desaprovechó la primera ocasión de la Real, un mano a mano con el portero que quiso solventar con una vaselina que acabó en las manos de Lopes, y, sobre todo, hasta que apareció Xabi Prieto. El capitán txuri urdin es un jugadorazo, que sabe cuándo dar pausa y cuando meter ritmo para que la dinamita que hay en punta estalle con fuerza. Ante el Lyon sencillamente definió el partido. Les dijo a los demás cómo jugarlo. Les dirigió. Les marcó el camino. Y toda la Real respondió a las órdenes de su capitán como un reloj. Markel Bergara se convirtió en un mediocentro defensivo de clase mundial, probablemente también haciendo su mejor partido con la Real. El trabajo a destajo de Zurutuza era el complemento ideal de Markel y la conexión perfecta con los de arriba. Y Vela, Griezmann y Seferovic se convirtieron en tres puñales con una movilidad endiablada que el Olympique jamás supo cómo parar. Ni siquiera hizo falta que Bravo tuviera un papel activo.

Las ocasiones comenzaron a caer con una sencillez descomunal. Pudo marcar Seferovic de cabeza, Vela en un córner ensayado que sorprendió al Olympique, Griezmann con un disparo desde dentro del área, otra vez el mexicano picando el balón por encima de Lopes para que éste lo sacara con la yema de los dedos... y pudo marcar la Real de penalti. La jugada es digna de analizar. Vela se introduce en el área con su velocidad habitual y Bedimo se lanzó sobre él sin posibilidad de llegar al balón. El mexicano dobló las rodillas antes de que se produjera el impacto, y por eso el esloveno Skomina entendió que se había dejado caer y le mostró amarilla. Con su entrada, en todo caso, Bedimo arrolla al delantero realista, que no cambia su trayectoria, sin opción de llegar a la pelota. ¿Marca una diferencia qué haga Vela antes de recibir el impacto? Sería bueno que los estamentos arbitrales explicaran jugadas así porque, desde mi punto de vista, es penalti. En realidad, puede que influya el sorprendentemente anticasero arbitraje de Skomina, que al principio pareció el clásico arbitraje de Champions y acabó siendo uno muy parcial, que se inhibió ante las constantes faltas sobre Vela, los golpes en los saltos a Xabi Prieto y un claro codazo a Seferovic que dejó sin amonestar.

Lo sorprendente de la primera mitad era el resultado, 0-0, cuando la Real había hecho méritos sobrados para irse con ventaja una vez superó el crítico cuarto de hora inicial. La segunda mitad, pese a que el recién incorporado Fekir provocó algún problema en el arranque, bien solventado por la seguridad de Bravo, no varió el panorama en absoluto. Seferovic pudo marcar en una contra llevada por un Griezmann eléctrico, Ansotegi (qué pedazo de profesional, por mucho que sus condiciones no sean las de un superclase mundial como Iñigo) estuvo cerca de peinar una falta botada por el francés y de nuevo el suizo disparó fuera tras una buena jugada con Vela. Y por fin llegó el gol, en el minuto 67. Y lo marcó Vela. Superlativo todo el partido, aunque en algún contragolpe no tomara las decisiones adecuadas, movió el marcador de la forma más insospechada, de cabeza y en un córner. El mexicano se encontró asombrosamente sin marca en la línea del área pequeña y Lopes no pudo impedir su remate. Imposible ya la prórroga, el Olympique seguía a la misma distancia de superar la eliminatoria, tres goles, pero la lección táctica de Arrasate y la defensiva de Iñigo Martínez y Markel bastaba para abortar todos los intentos franceses.

En realidad, el único equipo que podía marcar era la Real. Y lo increíble es que el partido no finalizara en una goleada que hiciera temblar los cimientos de la Europa futbolística aún con más fuerza. Seguían llegando las ocasiones, como un espectacular latigazo al palo de Seferovic, pero con la eliminatoria ya en el bolsillo era el momento de los homenajes. Griezmann, el héroe de Gerland, donde marcó un gol imposible de olvidar e inscrito ya con letras doradas en la historia de la Real, fue el primero en recibir la ovación de Anoeta. Después fue Xabi Prieto, el capitán, el one club man más genuino que ha tenido la Real en décadas, porque siempre prefirió quedarse, incluso en los malos momentos, incluso con ofertas suculentas por mucho que no fueran de los dos grandes. Y finalmente Markel, que hoy se ha encumbrado. El año pasado recibió elogios que, a mi juicio, fueron desmedidos. Hoy se los merece todos. Y si tiene esa confianza para seguir así todo el año, será un jugadorazo. Pero faltaba la guinda en el marcador, que mejorara ese 1-0 sencillo e injusto por corto. La guinda que llegó en el minuto 92, la obra de arte de Vela, que dejó sentados a uno, dos, tres, cuatro rivales, se plantó delante de Lopes y sumo una nueva maravilla a este descomunal eliminatoria.

Anoeta celebró exultante de felicidad que la Real ya está en la Champions. Ha puesto el merecido colofón a lo que todo su fútbol le llevó a soñar la temporada pasada. Y hoy es el día en el que no somos los realistas los que tenemos que maldecir nuestra presencia en el cuarto bombo, sino los demás equipos europeos los que tienen que estar temblando a que de entre las bolas de las cenicientas de la Champions les salga un equipazo que viste de blanco y azul. Uno que dirige un entrenador que, en unas pocas semanas de competición, ha silenciado todas las dudas que podía haber en torno a su experiencia. Porque sabe preparar los partidos, sabe leerlos en su desarrollo y ha puesto al equipo en la pista del crecimiento en facetas que no dominaba, como la estrategia. La Real es hoy un equipo en el que todos se sienten importantes, en el que las bajas no son un problema sino una oportunidad, en el que los jugadores menos dotados del equipo, como Ansotegi, se muestran como auténticos pilares. Y es esta Real algo más que un equipo. Es un portador de felicidad, y también una máquina futbolística extraordinaria que sigue sin haber tocado techo. El próximo sueño, la Champions. Ahora sí y por méritos propios. We are Champions League. Ya lo creo que lo somos.

martes, agosto 27, 2013

PREVIA Real Sociedad - Olympique de Lyon. Que resuene en Anoeta el himno de la Champions

Schürrer y Kovacevic, en el choque de la 2003-2004.
Ha llegado el partido para el que valen todos los tópicos (miércoles, 20.45, Anoeta; Canal + Liga de Campeones). El ser o no ser, el choque del año, el no va más. La Champions, en definitiva, al alcance de la mano, y más después del 0-2 que tan brillantemente conquistó la Real en su visita a Gerland. El marcador de la ida da al equipo txuri urdin una sustancial ventaja sobre el Olympique de Lyon, pero la eliminatoria no está decidida. No hay que pasar por alto que ponerse en desventaja en el marcador deja a los de Jagoba Arrasate a un paso de la prórroga o incluso de la eliminación, momento en el que sí podrían pesar la experiencia y los nervios. El técnico realista sigue teniendo que hacer malabares para completar sus listas y confeccionar sus onces, pero nadie duda de que su equipo será una vez más competitivo. La ilusión de la Champions está a tiro de 90 minutos. Y tampoco hay dudas de que un Anoeta repleto será, de nuevo, el jugador número doce. Que resuene allí el himno de la Champions.

Arrasate no ha recuperado más que a un jugador para el trascendental partido europeo con respecto al grupo que viajó a Elche. Griezmann ha superado las molestias en el hombro, que se produjo en el partido de ida del Olympique, y estará en el equipo ocupando el puesto en la convocatoria de Sangalli. El técnico txuri urdin ha llamado a los 18 jugadores que tenía disponibles del primer equipo más Royo. Zubikarai sigue siendo duda y, por ese motivo hay tres guardametas convocados. Mañana se conocerá quién si sentará en el banquillo. Como ya estaba prácticamente asumido, Carlos Martínez no ha conseguido superar sus dolencias y no estará en el partido. Tampoco estaban a disposición del técnico Ifrán, Mikel González, José Ángel y Agirretxe. El pinto más débil de la lista está en la defensa, con únicamente cinco integrantes y ningún lateral puro para la suplencia. Un contratiempo en esa zona obligará a Arrasate a ser creativo.

Esas ausencias en la retaguardia hace que sólo haya una duda. Bravo estará bajo palos, Estrada y De la Bella serán los laterales y falta por saber quién será el central que acompañe a Iligo Martínez. Ansotegi jugó en Anoeta ante el Getafe y Cadamuro jugó los dos partidos siguientes. Ese detalle es lo único que parece jugar en contra de Cadamuro en las apuestas. Markel Begara, inédito en la Liga pero titular en la ida de Champions, estará por delante de ellos y su acompañante es la incógnita que se mantiene. Dando por segura la participación de Griezmann, Xabi Prieto, Vela y Seferovic, queda una plaza libre, que se disputarían Pardo, Granero y Zurutuza. Dados sus buenos minutos finales en el Martínez Valero, da la impresión de que Zurutuza tiene algo de ventaja. No sería descabellado tampoco que entraran dos de ellos, Seferovic fuera suplente y Vela jugara de falso nueve. Ros, Elustondo y Chory Castro, estos dos últimos titulares en Elche, parecen tener menos opciones de formar parte del equipo inicial.

A la Real le vale ganar, empatar e incluso perder por la mínima para estar en la fase de grupos de la Champions. El 0-2 sería el único resultado que llevaría a la prórroga y, a partir de ahí, cualquier victoria del Lyon por dos goles de diferencia daría la clasificación a los franceses. El equipo txuri urdin, séptimo en la Liga, aún no conoce la derrota en lo que llevamos de temporada. Arrancó con dos victorias consecutivas, el 2-0 en Liga ante el Getafe y el 0-2 en Gerland ante el Olympique, y continuó con el empate a uno en Elche. El conjunto francés también arrancó la temporada con dos victorias, aunque tras verse superado por la Real en el partido europeo de ida cayó de nuevo en casa en la competición doméstica, 0-1 ante el Stade de Reims. Anoeta, lleno a rebosar, se prepara para vivir una noche de gloria europea como hace diez años que no la presenciaba. La llegada de seguidores franceses será mucho menor que la exhibición de apoyo e ilusión que dio la hinchada txuri urdin en Lyon.

Como ya se ha recordado desde que el sorteo emparejó a Real Sociedad y Olympique de Lyon, sus caminos ya se cruzaron en los octavos de la Champions League 2003-2004. Entonces, Anoeta acogió el partido de ida. Un buen inicio del conjunto txuri urdin se apagó pronto, más aún cuando en el 17 Schürrer introdujo el balón en su propia portería sin que Westerveld llegara a despejarlo. El gol, tras un centro de Malouda, había sido el primer acercamiento de los franceses y comenzó a diluir a la Real hasta unos extremos inverosímiles para su potencial futbolístico. Denoueix no acertó con los cambios y su equipo no fue capaz de reaccionar. Incluso pudo encajar algún gol más, algo que evitó Westerveld a pesar de terminar el partido con el dedo meñique roto, algo que le impediría jugar el partido de vuelta. Xabi Alonso también tuvo que salir del campo por las molestias derivadas de una dura entrada de Berthod. En la vuelta, el Olympique repitió resultado y eliminó a la Real. Y casi diez años después, llega la hora de la vendetta txuri urdin.

miércoles, agosto 21, 2013

Olympique de Lyon 0 - Real Sociedad 2 Felicidad txuri urdin

El instante para la historia.
Hay instantes que definen por sí solos un estado de felicidad. Hoy, en Gerland, ese instante llegó cuando Vela buscó en la línea de fondo un pase profundo de Zurutuza. Colgó la pelota al área y allí apareció Griezmann. Es imposible saber cuántos segundos transcurrieron entre el toque del mexicano y el del francés, porque el tiempo se detuvo. Fue un instante mágico, hermoso, eterno, en el que el balón surcaba el aire de Lyon en busca de un gesto técnico memorable. Su disparo, una media chilena perfecta, un escorzo cargado de una plasticidad que quedará para siempre grabado a fuego en la memoria de quien lo haya visto, se convirtió en un golazo descomunal, probablemente irrepetible ya en nuestros corazones por el momento en el que llegó, por la forma en que se produjo y por todo lo que significa. Porque es el punto final a una etapa de penurias y emociones y el arranque, continuación de lo que ya vivimos el año pasado, de una era de felicidad txuri urdin. Luego llegó el 0-2, y pudieron ser más. La Real ha vuelto a Europa y lo ha hecho de una forma inmejorable, poderosa y contundente. A la altura de la enorme calidad que tiene.

Y para ese estado de felicidad es importante recordar que la Real tiene una plantilla descomunal que lo está haciendo posible, incluso sobrepasando dudas legítimas. Con cuatro cambios con respecto al equipo que batió el sábado al Getafe (entraron Cadamuro, Markel, Prieto y Griezmann por Ansotegi, Elustondo, Pardo y Chory Castro) y todavía con tres ausencias que apuntaban a titulares en el arranque de la temporada (Mikel González, José Ángel y Agirretxe). Y con un entrenador en el banquillo que, aún quedando muchísima temporada por delante, ha necesitado apenas dos partidos oficiales para demostrar que tiene algo más que dos dedos de centro y ha sabido responder al reto de la fuga de calidad, por mucho que esté personalizada en un único jugador, que más daño podría haber hecho al devenir de este ya histórico equipo. Un equipo que ha escrito algunas páginas brillantes en la historia de la Real, que hoy lo ha vuelto a hacer, y que promete seguir haciéndolo. Porque, amigos míos, la temporada está apenas empezando y puede desbordarnos de felicidad.

Cierto es que a la Real le costó algo entrar en el partido, como ya le sucedió ante el Getafe. Y mucho más cierto es que el equipo de Arrasate sufrió a balón parado, donde pudo encajar al menos un gol en varias ocasiones. Pero qué tarjeta de presentación en Europa la que firmaron los realistas en suelo francés. Qué manera de plantarse en Gerland, un campo en el que no pocos grandes han sufrido lo indecible en los últimos tiempos y donde en esta misma pretemporada el Real Madrid no había podido pasar del empate a dos y remontando. Es evidente que este Olympique no es el equipo que estuvo cerca de grandes gestas europeas, aunque apenas consiguiera pasar una vez de los dichosos cuartos de final de la Champions, pero el triunfo y la forma de conseguirlo hacen necesario el elogio tras las muchas dudas, algunas de ellas poco justificadas, que se habían creado en torno al rendimiento que podía ofrecer la Real sin Illarramendi, sin un fichaje directo para suplirle y con un entrenador novato.

Y es que una vez que la Real se quitó los nervios iniciales, se vio y se supo mejor que el Olympique, y por eso se fue a por el partido, como había prometido Arrasate ante la prensa en la jornada previa. Después de un primer aviso al lateral de la red de Vela, el mexicano asustó definitivamente a los franceses con un zapatazo que se estrelló en el palo. Era el minuto 12 y el partido ya tenía claro color txuri urdin, gracias a que el centro del campo formado por Markel, Zurutuza y Xabi Prieto, generoso en la contención y trabajador hasta la extenuación, pero también al rigor de la línea defensiva, en la que Cadamuro solventó con mucho acierto la tan temida ausencia de Mikel González. Y para todo lo demás, Claudio Bravo. El chileno siempre ha dicho que vino a la Real para jugar estos partidos y su actuación de hoy le encumbra un poco más como mito en la portería txuri urdin. Sin estar demasiado exigido gracias al partidazo en muchos sentidos de la Real, siendo los primeros a tener en cuenta la pizarra y la táctica previa al encuentro, cuando le tocó intervenir dio una descomunal sensación de seguridad. La mano que saca a disparo de Gourcuff, providencial. Como su uno contra uno ante Miguel Lopes en la reanudación. Sus salidas por alto, inmensas.

En el minuto 17 es cuando cambia la historia. El golazo de Griezmann es antología pura y dura de este deporte, sin duda de la historia txuri urdin. No gastaré tiempo en escribir esas manidas frases sobre las repeticiones que se verían en las televisiones si la autoría de este gol viniera firmada con otro apellido o con otra camiseta, simplemente invitaré a todos los chavales del mundo a que cojan el vídeo de ese instante y lo guarden como un tesoro. Los realistas lo haremos indudablemente, y dentro de unos años nos preguntaremos dónde estábamos y cómo reaccionamos al gol de Griezmann, poniendo ese gol con mayúsculas y letras doradas, una prodigiosa chilena que confirma al francés como un jugador de categoría mundial que sabe aparecer en los escenarios más míticos, en los momentos más trascendentes, para dejar una huella indeleble en la memoria futbolística. Y tiene 22 años todavía el angelito. Es ya uno de los goles de la temporada porque no se van a marcar muchos de semejante talla.

El gol hizo que la Real cediera definitivamente el control de la pelota al Olympique, pero sabiendo que eso no conllevaba necesariamente ocasiones de gol para los franceses. De hecho, fue a balón parado cuando sí generaron algo de peligro, especialmente en el minuto 66, cuando Gonalons estrelló el balón en el larguero. El sufrimiento de la Real en la estrategia viene derivado de su cambio a la defensa en zona, todavía en fase experimental pero que ya ha soportado un partido de Liga y otro de Champions sin recibir ningún gol. Su mejora permitirá crecer más al equipo. Pero aún sin tener el dominio de la pelota, el equipo de Arrasate sí tenía el del partido. Eso le posibilitaba tener las mejores ocasiones de gol, sobre todo en las botas de Griezmann en la primera mitad. Y nada más arrancar la segunda mitad, Seferovic puso sobre la mesa otro argumento más para considerar su fichaje un descomunal acierto. Un zambombazo desde más treinta metros se convirtió en el 0-2. Que Lopes colaborara bajo palos no quita mérito a la extraordinaria jugada el primer toque culminó el suizo ni a su disparo.

A partir de ahí, la única noticia negativa es que la Real no aumentara su cifra de goles hasta convertir esta noche en una todavía más memorable, porque pudo hacerlo de todas las maneras, en balones largos a Seferovic, en jugada personal de Pardo o incluso de falta, botada por Granero, cuya incorporación al profundo elenco de atacantes realistas hace aún más deseable que se rompa la ya larguísima racha sin marca de libre directo que se prolonga desde aquel gol de Bravo en los tiempos en Segunda División. El árbitro, permisivo con los franceses (e injusto con las tarjetas, sancionó con amarilla un claro e incomprensible piscinazo de Prieto, pero no dos de Lacazette), también impidió el tercero de la Real al sacar incomprensiblemente del área un claro penalti a Vela, que le costó la segunda amarilla a Bisevac, cuando quedaban todavía doce minutos por jugar. Al brillante planteamiento táctico de Arrasate hubo que unir su sentido común en los cambios, algo que no vimos con demasiada frecuencia en la anterior etapa de Montanier. Salieron los que tenían que salir y entraron los que tenían que entrar. Y así, incluso cambiando el dibujo, no se sufrió en juego.

La Real firmó una noche enorme en Gerland. Y como es una noche enorme después de una temporada enorme, no creo que ya nadie se haya visto demasiado sorprendido, pese a las dudas que se despertaron en la pretemporada. Jagoba Arrasate está en el camino de demostrar que la pérdida de Philippe Montanier estaba lejos de ser trascendental en el devenir histórico de esta plantilla, los fichajes están respondiendo por encima de la imaginación de sus defensores más acérrimos (y a ciegas, porque es obvio que la serie B italiana no está entre las ligas que se siguen) y los que quisieron disfrutar de esta ilusionante temporada de regreso a Europa vistiendo la camiseta txuri urdin se han cargado de razones para que crezca la idolatría que siente por ellos una afición excepcional, sin igual en el mundo entero. Porque la felicidad txuri urdin pertenece a sus gentes más que a nadie y, sobre todo, a los que pasan veinte horas dentro de un autocar para vivir este sueño. El gol de Griezmann es su recuerdo. El de toda la afición, pero sobre todo el de quien estuvo allí, el de quien contará la historia cuando dentro de dos o tres décadas se rememore la ya casi segura participación de la Real en la Champions 2013-2014.

lunes, agosto 19, 2013

PREVIA Olympique de Lyon - Real Sociedad. Europa, la Real ha vuelto

Kovacevic y Rekarte, en el último partido en Lyon.
Algo más de nueve años han pasado desde que la Real jugara su último partido continental. Demasiado tiempo que mañana llega a su fin (martes, 20.45 horas, Gerland, La 1). En un guiño no exento de ironía, será en el mismo escenario en el que acabó la última participación en la Champions, lo que le dará al equipo txuri urdin la posibilidad de cobrarse venganza por aquella eliminación de 2004. El equipo de Jagoba Arrasate, que viaja al completo, buscará un buen resultado que le permita seguir aspirando a la clasificación en el encuentro de vuelta, que se celebrará la semana que viene. El premio, enorme, tanto a nivel económico como en la faceta deportiva: entrar en la fase final de la Champions y pelear contra los mejores equipos de Europa. Esta es la ilusión por la que tanto se luchó la pasada temporada. Toca competirla y disfrutarla. Europa, la Real ha vuelto. Y ahora ya sólo queda ver si es un regreso triunfal. La solución, en Gerland y Anoeta.

Para su estreno europeo y el partido más ilusionante para la afición txuri urdin en años, Arrasate ha decidido llevarse a Lyon a todos los jugadores disponibles, una inusual convocatoria de 21 futbolistas. Es decir, estarán los 19 que llamó en primera instancia para debutar en la Liga (de los cuales Granero fue el descartado, pues sólo había completado con el grupo el entrenamiento del viernes) más los añadidos de Markel Bergara, que en Liga tuvo que cumplir un partido de sanción, y Royo, que será el tercer portero de la expedición. Las bajas por lesión son, por tanto, las mismas que antes de afrontar el primer partido oficial de la temporada: Estrada, José Ángel, Mikel González y Agirretxe, que en princpio, a excepción del primero, también serán baja para el encuentro del próximo fin de semana. Se mantienen entre los escogidos los dos canteranos del Sanse, Gaztañaga, primer potrillo debutante de la temporada, y Sangalli.

Arrasate parece un técnico dado a las rotaciones y las dudas y lesiones han acentuado la dificultad para anticipar sus onces en este arranque de la temporada. Con Bravo, Carlos Martínez, Iñigo Martínez y De la Bella seguros en defensa, la única duda en esa línea es si continuará en el equipo Ansotegi o rotará con Cadamuro. Vuelve a surgir la duda de qué sistema empleará el técnico txuri urdin, si el 4-2-3-1 o el 4-3-3 y en qué grado variará la confección del equipo en sus nombres. Elustondo y Markel se juegan una plaza, Pardo y Granero parecen optar por otra, con menos opciones para Ros y Gaztañaga. Zurutuza o incluso Prieto podrían ser el tercero con el primer esquema. Con una línea de tres mediapuntas, el capitán, titular seguro salvo contratiempo físico, estaría en el centro, con Vela por la derecha y Griezmann por la izquierda. Seferovic se mantendría en punta de mantenerse un nueve claro, pero con tres atacantes Jagoba colocaría a Vela como falso nueve, igual que hacía Montanier en muchos partidos.

Para la Real, este partido será el debut europeo esta campaña, no así para el Olimpyque, que jugó la ronda previa anterior contra el Grasshopper suizo, al que derrotó en los dos partidos de la eliminatoria por 1-0. En su Liga, los franceses cuentan sus dos partidos por victorias, 4-0 al Niza y 1-3 al Sochaux. La Real ganó 2-0 en su debut liguero ante el Getafe. Lyon vivirá la primera gran invasión txuri urdin de la temporada, ya que podría haber cerca de 3.000 aficionados realistas. El Olympique rompió la pasada temporada una racha de diez temporadas consecutivas jugando la Champions (su techo, las semifinales de la 2009-2010), teniendo que conformarse con la Europa League. La Real aspira a conseguir su segunda participación en la máxima competición continental, tras la de la campaña 2003-2004, en la que cayó en octavos precisamente contra el equipo de Lyon. De la actual plantilla realista, sólo Granero (24) y Vela (17) han disputado partidos europeos, y sólo Xabi Prieto formó parte de alguna convocatoria en la última Champions que jugó la Real.

El único precedente entre ambos equipos fue la eliminatoria de la temporada 2003-2004. La Real se plantó en Gerland con un negativo 0-1 cosechado en el partido de ida y Denoueix apostó el éxito a la contención de los franceses en el inicio para tratar de encontrar un gol en la segunda mitad. Lo primero lo hizo con un centro del campo formado por Xabi Alonso, Aranburu y Alkiza, y le dio resultado. No hubo apenas ocasiones de gol en todo el encuentro. Lo segundo lo intentó a partir del minuto 60, cuando dio entrada en el partido a De Pedro y Nihat. La mejor ocasión del partido estuvo en la cabeza de Xabi Alonso, pero Deflandre sacó bajó palos el tanto que habría supuesto el empate de la eliminatoria con tan solo quince minutos por delante. Pero en la jugada siguiente, y tras un segundo córner a favor de la Real, el Olympique lanzó un conrtagolpe que culminó Juninho, batiendo a Alberto en su salida, poniendo el punto final al partido, a la eliminatoria y a aquella primera andadura realista en la Champions. Toca venganza.