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Zurutuza colgó la imagen de la celebración en las redes sociales. |
Parecía claro que Eusebio iba a apostar por el plan que tan bien le salió en Cornellá-El Prat para intentar derribar el muro de San Mamés, y así fue. Reyes volvió al centro del campo, y el técnico realista tuvo que decantarse entre Pardo y Xabi Prieto, eligiendo al capitán para completar el once inicial. Sin saber evidentemente qué ha visto Eusebio en los entrenamientos de la semana, parece lógico pensar que la apuesta fue por los galones y no necesariamente por lo méritos vistos hasta ahora sobre el terreno de juego. Lo demás, lo previsto, con el regreso al eje de la zaga de un Iñigo Martínez imperial. Y el resultado, tan interesante como ante el Espanyol. No es la Real de toque que Eusebio quiso implantar al llegar al equipo, pero es una Real reconocible, intensa, dura y competitiva, una que reduce a la mínima expresión a sus rivales, que recorta todas sus virtudes y que tiene oportunidades en ataque que sabe aprovechar.
El partido comenzó con un gol bien anulado a Aduriz por fuera de juego. La réplica realista fue un disparo de Vela que se marchó arriba. El Athletic comenzó cortando los avances realistas con bastantes faltas y Susaeta vio la amarilla por una durísima falta sobre Reyes. Illarra probó fortuna con un disparo que repelió la defensa, y el realista reclamó mano, sin que la realización televisiva se detuviera en ese lance para aclarar las dudas. La protesta fue tímida porque en esa misma jugada tuvo que regresar para frenar el contraataque del Athletic, y aunque el balón fue cortado limpiamente Sánchez Martínez, que siempre pareció desquiciado y sin controlar el partido, saldó la jugada con amarillas para el propio Illarra y para Reyes. La falta, botada por Beñat, la detuvo Rulli con seguridad. En una vorágine de poco fútbol y mucho ritmo, Jonathas probó suerte desde lejos, pero Iraizoz detuvo en dos tiempos. Todo esto sucedió en apenas un cuarto de hora. El Athletic parecía tener más balón, pero la Real daba más sensación de peligro.
Por eso no fue extraño que llegara el 0-1. Una gran asistencia de Vela, otra más que sumar a los valiosos pases de fantasía que ha dado en las últimas jornadas, lo cazó Jonathas para enviar el balón al fondo de la red con un potente disparo. Como en Cornellá-El Prat, el plan funcionaba y la Real se ponía por delante. Y eso, como en Barcelona, abría la posibilidad de explotar los huecos que el Athletic pudiera dejar atrás para matar el partido, algo que, quizá lo más criticable de la actuación realista, no sucedió. La mejor ocasión para hacer el 0-2 antes del descanso la tuvo Jonathas, también amonestado por un salto con Laporte, pero su disparo tras un fantástico pase de Xabi Prieto fue casi una cesión a Iraizoz. ¿Y el Athletic? Completamente contenido por la defensa realista. Rulli, de hecho, no tuvo que volver a intervenir en la primera mitad. Oyarzabal, que tuvo más trabajo de cobertura defensiva que en ataque, puso dos centros magníficos que no encontraron rematador y las únicas noticias del Athletic llegaron con la lesión de Williams, la entrada en el campo de Raúl García y la nada sorprendente primera jugada de este, una patada a Iñigo Martínez en un despeje.
El escenario tras el descanso fue algo más tenso para la Real. La contención se hizo absoluta y el balón se lo quedó el Athletic de forma casi exclusiva. El equipo de Eusebio no fue capaz de conectar las contras que hubieran podido matar el partido y el hombre más preparado para esa tarea, Bruma, no llegó a pisar el campo. Eusebio no quiso perder ni una pizca del sacrificio que estaban dejando sus hombres sobre el campo, mientras que Sánchez Martínez convirtió el partido en un carrusel de delirantes tarjetas, carrusel en el que el jugador que más méritos hizo para llevarse una, Raúl García, se escapó sin ella. Eso, al menos, servía para romper el poco ritmo que ya tenía el partido de por sí. El Athletic no fue capaz de inquietar a Rulli en los primeros minutos, más allá de un par de lances a balón parado y de un disparo de Beñat en buena posición que se marchó muy desviado. Con Reyes e Illarra amonestados, Eusebio no quiso arriesgar en exceso y sacó del campo al mexicano, gran partido el suyo con coberturas constantes, y puso a Pardo. No fue casualidad que la primera salida de la Real de su campo en el segundo tiempo fuera gracias al riojano, en una jugada que acabó en córner.
Casi de forma inmediata, Eusebio mandó el mensaje más claro del partido: Markel por Vela. Es decir, defensa a ultranza, contención absoluta del Athletic antes de que llegara al área. Aunque seguramente ya lo tuviera decidido, el cambio llegó justó después del único error que cometió la Real en defensa en todo el partido, una falta de entendimiento entre Pardo y la zaga que permitió a Muniaín disparar desde una buena posición, aunque mandó el balón arriba. Ahí se acabaron las tentativas de peligro de un Athletic tan centrado en protestar, en cada acción al menos dos jugadores rodeaban al árbitro con marcados aspavientos (ni una sola tarjeta para el Athletic por ese motivo), que se olvidó de generar algo más. La Real no paró de trabajar hasta el final e incluso debió ganar por 0-2, cuando Xabi Prieto mandó el balón arriba desde inmejorable posición tras una fantástica contra ya en el último minuto de juego. Ya sólo quedó tiempo para que Zurutuza volviera a sentirse futbolista, jugando apenas el descuento en sustitución de Jonathas.
El sensacional trabajo colectivo de la Real, comandada por un brutal Illarramendi que ya recuerda al que comandó el equipo que llegó a la Champions, tuvo su premio en San Mamés y hace que la temporada tenga ahora mismo una pinta casi imposible de creer hace sólo un mes. Eusebio ha sido capaz no sólo de reactivar a sus jugadores tras un varapalo tan descomunal como el 5-1 de El Molinón, sino que lo ha hecho con una importantísima serie de lesiones y variando su forma de jugar según convenga en cada escenario. Son cuatro las victorias consecutivas, algo que no sucedía desde el final de la primera vuelta de la temporada 2013-2014 (entonces fueron cinco, curiosamente la quinta fue ante el Athletic), y además las tres últimas con la portería de Rulli a cero, lo que no conseguía la Real desde octubre de 2012. Si no fuera por la factura en forma de sancionados que sacará el equipo txuri urdin de San Mamés (Jonathas, Illarra y Elustondo), la satisfacción sería absoluta. Pero ganar al Athletic, con el precio que sea, se acerca bastante a esa perfección.
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