
Por algo llevaba el 9 a la espalda. Por algo marcó 162 goles en los 374 partidos que jugó con la camiseta txuri urdin. Por algo jugó 32 partidos partidos con la selección española con la que levantó el puño para celebrar un gol en ocho ocasiones. Puño en alto. Eso era Sartústegui, un batallador incansable, un delantero con mucho gol, un depredador del área, el finalizador perfecto del gran juego que desplegaban sobre el césped artesanos como López Ufarte y Zamora y guerreros como Idígoras o Periko Alonso. Qué lástima de lesión, la que sufrió cuando le cayó el zaragocista Zayas, que nos privó de ver sus goles algún año más. Porque goles seguía teniendo, siempre los metió. Como en aquel en el derbi de 1976, ese 5-0 que nadie de los que estuvo en Atotxa olvidará jamás. Aquel día hizo el gol de cabeza imposible frente al mejor portero posible. Desde la frontal del área y a Iribar. El cromo es de la temporada 77-78, cuando no lucía su caractertístico bigote. Pero sus señas de identidad ya estaban basadas en el gol y esa campaña hico 19 en Liga y cinco en Copa. Qué grande eras, Satrus, qué grande.
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