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martes, octubre 23, 2012

El Expreso de Lodosa

El 25 de agosto de 2007 no es una fecha que vaya a aparecer en las páginas más doradas de la historia de la Real. Aquel día el equipo txuri urdin jugó el primer partido en Segunda División en 40 años. En Anoeta y contra el Castellón. A cientos de kilómetros de distancia, no tuve ninguna duda. Me cogí un tren y me planté allí. Había que estar y estuve, porque la historia de este equipo no se construye solo con títulos. En la víspera, charlando sobre la situación de la Real, una amiga dijo que no veía el ascenso en cinco años. Yo le dije que íbamos a subir ese mismo año, pero que si por lo que fuera sucedía la catástrofe de no estar en Primera en el verano de 2008 (catástrofe que al final supimos que adoptó la forma de partidos comprados), ascenderíamos como mucho en tres. No me equivoqué en eso último, pero sí en mi convencimiento de que se iba a ganar bien al Castellón. Qué partido tan horrendo. Creo que no he visto en vivo una actuación de la Real más lamentable que aquella. El 0-2 casi fue corto para lo que sucedió.

Aquel día salí de Anoeta perplejo, pero satisfecho por un detalle. El chaval que jugó en el lateral derecho, que debutaba con el primer equipo, Carlos Martínez. En la izquierda se estrenaba también Sarasola, pero al zurdo le acabó devorando la competición y no hizo carrera en la Real. Carlos Martínez, al que pronto me acostumbre a llamar Charly durante los partidos como si nos conociéramos de toda la vida, no paró de subir y bajar la banda. Incansablemente. Le puso un entusiasmo al partido que se escapó a años luz del que pusieron el resto de sus compañeros. Él, supongo que como todos los demás, vio el desastre que estaba perpetrando la Real aquel día, pero nunca se rindió. "Seguro que no le sobra técnica, pero se ganó el corazón de los aficionados realistas con sus arrancadas por banda, con su casta y con su pundonor. (...) Demostró cuál debe ser la actitud y cómo debe comportarse un jugador que viste la camiseta de la Real, más aún si proviene del Sanse", dije de él en la crónica de aquel partido.

Han pasado cinco años desde entonces y sigo creyendo lo mismo de ese jugador al que tantas veces escuché desde la distancia como Tito Irazusta le denominaba el Expreso de Lodosa. Sé que es un jugador que no es del agrado de todo el mundo, que es uno de esos que muchos creen que no tiene nivel para jugar en Primera División. Tengo claro que no es el mejor centrador que ha visto Anoeta, que no es el mejor perro de presa para frenar a los extremos rivales y que no siempre escoge bien a la hora de lanzarse al ataque. Sí, todo eso lo sé. Pero aún así soy un firme convencido de que Charly tiene muchas virtudes. Creo que suelen obviarse sus buenas estadísticas de asistencias, porque siempre da un buen número de ellas. Creo que no se le suele destacar cuando efectivamente seca a su par. Creo que no mucha gente se ha dado cuenta de que Xabi Prieto es mucho más cuando tiene su apoyo en la banda. Y sobre todo creo que es el jugador de la actual plantilla de la Real, con una diferencia imposible de cuantificar, que más garra, coraje y espíritu puede imprimir a un partido. Y eso, en esta Real a veces tan pusilánime, lo echo en falta.

No me entusiasma el trato que Montanier está dando a Carlos Martínez esta temporada. No creo que merezca ser el jugador descartado por defecto en cada jornada. No me gustó el detalle de prescindir de él horas antes del partido contra el Atlético porque se veía venir. Me pareció de mal entrenador que no le convocara para el partido contra el Zaragoza, en el que solo tenía 17 jugadores del primer equipo. Y él no se ha quejado. No creo que lo haga. Estoy convencido de que entrenará, trabajará y luchará por una oportunidad. A poco que Montanier actúe como se espera, esa oportunidad le llegará al bravo lateral en la Copa. Cuando se anuncie la alineación titular de la Real en Córdoba, buscaré su nombre. Cuando le vea pasar la línea del centro del campo, gritaré como hago siempre "¡vamos, Charly!". Y es que ser un equipo de cantera supone creer en jugadores como Carlos Martínez, aún sabiendo que no estamos ante uno técnicamente exquisito o ante un prodigio incomparable. Pero es Charly. Es el Expreso de Lodosa. Y yo sigo confiando ciegamente en él.

jueves, marzo 17, 2011

Lo que falta es entusiasmo

A veces la explicación más sencilla es la que más tardamos en aceptar. Lleva la Real unos cuantos partidos sin dar lo que lleva dentro. Hay quien lo achaca a un bajón físico, pero yo no lo veo claro. Salvo la renuncia de la media hora final en la pasada jornada ante el Málaga, el equipo siempre ha acabado los partidos que ha perdido en el área rival, generando ocasiones de gol o al menos con la posesión de balón. Bajón físico no veo, y Balbi dice que los datos lo avalan. Hay quien cree que el problema está en que el banquillo no responde como para suplir a los mejores jugadores de la plantilla. Tampoco lo veo claro. ¿No lanzamos elogios a Sarpong y Sutil cuando entraron en el equipo al comienzo de la temporada? Estarán en un mal momento, de acuerdo, pero están ahí y se les puede esperar. Cuánto, dependerá de ellos. ¿Arriba no tenemos relevo? Se lesionó Llorente y estuvo Tamudo, se lesionó Tamudo y estuvo Llorente, se lesionó de nuevo Llorente y Tamudo volvió a coger la responsabilidad goleadora, y cuando éste faltó fue Agirretxe el que marcó. En el centro del campo, apareció Illarramendi por las ausencias. En defensa, no creo que muchos recelemos de Demidov.

¿Cuál es entonces el problema de la Real? Veréis, es que yo tengo del todo claro que haya un problema. La Real es exactamente lo que estamos viendo esta temporada. Un equipo que puede ganar y puede perder cualquier partido en función de lo que ponga en cada uno de ellos; un equipo que encuentra su sitio natural en la mitad de la tabla y que, en función de tres o cuatro resultados consecutivos que se den entre los meses de frebero y abril, llegará a mayo en función de luchar por uno u otro objetivo. Yo no estoy viendo esta temporada nada diferente de lo que esperaba. Alguna sorpresa, alguna decepción. Eso sí. Pero en conjunto esta es la Real. La que esperaba y la que es. Decía Lasarte esta semana que no hay nada de malo es descubrir lo que uno es, y ahí sí estoy de acuerdo con él. Lo que me asombra, lo que me sigue asombrando porque en realidad es un mal endémico del entorno, es que sólo nos demos cuenta de lo malo. Ahora hay quien mira asustado al abismo del descenso, algo para lo que a día de hoy no hay ningún motivo. Y no entiendo tanto temor. En la primera vuelta también tuvimos un momento parecido a éste y también generó nervios. Salimos de aquel y saldremos de éste. Yo no tengo dudas.

Eso sí, puede que sí tenga una explicación a lo que he visto en los últimos partidos. Falta entusiasmo. Y por eso estoy convencido de que lo que falta es Carlos Martínez. Puede sonar a oportunista después de que Estrada hiciera su peor partido de la temporada ante el Málaga (con lagunas defensivas en los dos goles del equipo de Pellegrini), pero no es por eso. Llevo semanas echando de menos el entusiasmo, el empuje, la garra, el pundonor y el sacrificio de Carlos Martínez. Sus subidas y bajadas continuas por la banda, sus múltiples centros por mucho que en los días malos la mayoría se puedan ir al limbo. Entiendo que Lasarte es un entrenador que basa sus decisiones en la confianza. Entiendo que no cambie si Estrada le estaba gustando (a mí también me estaba gustando, aunque no tanto como Carlos Martínez desde el primer momento y desde luego no en el último partido). Lo que me sorprende es que el de Lodosa no haya sido siquiera un revulsivo de segunda parte. Su empuje es contagioso (en el campo y en la grada) y, quizá, podría haber despertado al equipo de su letargo en partidos como el de Riazor. Obviamente, es Lasarte el que mejor sabe cómo están sus jugadores, pero yo echo de menos a Carlos Martínez porque a veces sí me falta entusiasmo en la Real.

jueves, septiembre 02, 2010

Carlos Martínez, ejemplo a seguir

Tengo que decirlo lo más alto y claro que pueda. Admiro a Carlos Martínez. El partido que hizo el pasado domingo ante el Villarreal, en la vuelta a Primera de la Real, fue un motivo más para que aumente la satisfacción por el rendimiento del equipo txuri urdin en la máxima categoría y, sobre todo, la estima que le tengo a él. No quiere decir eso que le vea cualidades que no tiene. Porque es cierto que no le sobra técnica. También es verdad que algunos de sus centros, sólo algunos, son imposibles de rematar. Hay que reconocer que alguna que otra laguna en defensa sí ha dejado en bastantes partidos. Pero decir eso de él es lo fácil. Forma parte de esta naturaleza tan propia de los realistas de despreciar o infravalorar lo que tenemos en casa. Veo sus defectos, por supuesto que sí, pero le admiro porque él también los ve y trabaja cada día, en cada partido, para que sus virtudes queden por encima de esos defectos. Y aunque algunos todavía no quieran verlo, lo consigue.

Repasemos la carrera profesional de Carlos Martínez. Debuta con el primer equipo en agosto de 2007, ya con ficha del primer equipo, en el primer partido de la Real en Segunda División. Nunca se había hablado de él antes para dar el salto al primer equipo, que, de puertas hacia fuera, pareció una decisión adoptada más por necesidad económica que por confianza en él. El anterior director deportivo de la Real antes de que él subiera con los mayores, José Mari Bakero, había fichado un lateral derecho en los dos veranos anteriores. Gerardo llegó en el de 2006. Cifu en el de 2005. En ambas temporadas, con Carlos Martínez en el Sanse, el que acabó jugando fue Aitor López Rekarte, que no es que estuviera en los mejores momentos de su carrera, cometiendo fallos clamorosos y pitado por una parte de la afición realista.

Cuando Carlos Martínez debuta en el lateral derecho, Sarasola hace lo propio en el izquierdo. Uno no volvió a jugar en toda la temporada, el otro sí. A Sarasola le encuentran sustituto en el Sanse, Castillo, mientras que Carlos Martínez tiene que seguir compitiendo con Gerardo, lateral que acaba jugando muchos partidos con los tres entrenadores que tuvo la Real aquella temporada (Coleman, Eizmendi y Lillo). De Carlos Martínez se alaba su entrega, su fuerza, su capacidad física, sus constantes subidas por la banda, pero casi nadie le colocaría en el equipo tipo de aquella primera temporada en Segunda. Nadie se fija demasiado en él. No suena nunca para un traspaso (cosa que sí ha sucedido, por ejemplo, con los dos últimos laterales izquierdos que salieron de Zubieta, Garrido y Castillo, además de uno del Sanse, Balenziaga; y ninguno de los tres era Roberto Carlos precisamente). Y desde luego nadie le coloca entre los jugadores de más valor del primer equipo.

Lo mismo le sucede en la temporada 2008-2009. Juega, pero no es titular indiscutible, sigue compitiendo con Gerardo y algunas lesiones le cortan las alas. Incluso acaba la temporada como central, lo que unido al flojo rendimiento final del equipo le coloca alguna que otra cruz sobre los hombres. Llega la pretemporada de 2009. Y se lesiona en el primer entrenamiento. Eso con entrenador nuevo, Martín Lasarte, se paga. A pesar de que Carlos Martínez era el único lateral derecho de la primera plantilla (lo que, eso sí, es una muestra de confianza por parte del club), el uruguayo encuentra un recambio. Y es un recambio que da un rendimiento notable: Dani Estrada. La primera ausencia de éste, por sanción, las cubre Lasarte con un central, Mikel González. Casi sin que nos demos cuenta, Carlos Martínez se ha pasado toda la primera vuelta sin jugar un solo minuto. Sin decir una palabra que no fuera para alabar a su sustituto y para afirmar que él seguirá dejándose la vida para entrar en el once titular.

Y en esto que Estrada se lesiona de gravedad en Villarreal. Al principio Lasarte parece reticente a usar a Carlos Martínez y repite con Mikel González de lateral. Encima, la Real golea ese día al Cádiz, con lo que parece más difícil entrar en el equipo. Pero una semana después, en Vigo, Carlos Martínez es por fin titular. Y lo es, entre otros motivos, porque De la Bella estaba en baja forma y Mikel González pasó al lateral izquierdo. Ya no dejó de jugar en toda la temporada. Y toda la temporada se ha escuchado lo mismo, que Carlos Martínez estaba bien para Segunda pero que en Primera iba a sufrir lo indecible. Pero, cómo son las cosas, llega el día de debutar en Primera. Lasarte le escoge por delante de Dani Estrada y el bravo lateral realista realiza un partido completo, en el que sigue subiendo la banda como un jabato, mete varios centros peligrosos, fuerza algunos corners y mantiene con mucha dignidad el nivel en defensa.

Si repasáis esa historia, veréis que con Carlos Martínez en el Sanse llegaron dos laterales derechos a la Real. Nadie pensó que estuviera cortando su progresión. Le subieron al primer equipo cuando se acabó el dinero para despilfarrar en fichajes que no merecían la pena. Tuvo competencia desde fuera de Zubieta. Se perdió la pretemporada y toda la primera vuelta del año del ascenso. Pero hoy es titular. Tendríamos que valorarle más, porque sigue consiguiendo partido tras partido que sus virtudes tapen sus defectos. Y entre esas virtudes, destacan la paciencia y la entrega. Es un espejo en el que tendrían que mirarse todos los jugadores, sobre todo los del Sanse y también alguno del primer equipo que hoy no pasa por su mejor momento. No hace falta que diga que estoy pensando en Agirretxe. Sigue el camino de Carlos, Imanol. Seguro que con paciencia y esfuerzo acabas teniendo tu oportunidad. A nuestro lateral no le ha ido mal con esa fórmula.

martes, julio 28, 2009

Tres jugadores, la misma oportunidad

Desde que se produjo el descenso a Segunda División, la Real vive en el complicado alambre de tener la cantera como base tanto por necesidad como por elección. Hay que reconocer lo complejo de convencer a la gente de que haces lo que quieres cuando no tienes otra posibilidad. No es descabellado decir que el éxito o el fracaso de esa apuesta descansa ya casi exclusivamente en los jugadores que ahora mismo están en el primer equipo. Viéndolo con absoluta frialdad, el modelo será un éxito si llega el ascenso. Si no se consigue, casi todos lo darán por fracasado. Porque serían ya tres tentativas con esa hoja de ruta sin volver donde este equipo debe estar siempre. Porque los logros, los debuts y las buenas sensaciones quedan eclipsadas por el hecho de seguir un año más viendo Anoeta con sus gradas a medio poblar y con rivales que no despiertan ilusión.

Entre los jugadores de la cantera, los hay que ya llevan muchos años, que ya han demostrado, en mayor o menor medida, más o menos tiempo, un potencial suficiente al menos para vestir esta camiseta. Aranburu, Mikel González, Ansotegi, Labaka, Elustondo o Xabi Prieto formarían este grupo Los hay que acaban de aterrizar, y que todavía son capaces de despertar ilusión y progresar. Agirretxe es su cabeza visible, pero también hay que incluir a Sarasola, Esnaola, Viguera, Zubikarai y los que todavía están a caballo entre el Sanse y la Real. Pero hay tres jugadores en la primera plantilla realista que han salido ya de este segundo grupo pero no han encontrado acomodo en el primero. Y por eso están ante la oportunidad definitiva. Si esta temporada no demuestran su valía, algo que todavía no han terminado de hacer, estarán en una situación difícil. Me refiero a Carlos Martínez, Dani Estrada y Markel Bergara.

Los tres presentaron credenciales ilusionantes cuando llegaron al primer equipo. Charlie debutó con unas ganas que sus compañeros no demostraban y, siendo un defensa, aportó dos goles y mucho amor propio. Estrada ascendió al primer equipo, todavía en Primera División, con unos números anotadores en el Sanse muy interesantes para un extremo y con cierta polivalencia. Y Markel ha sido inernacional en todas las categorías y es de los pocos potrillos de los que venimos oyendo hablar desde hace años. Pero el primer equipo y lo que le rodea han devorado ya por completo las expectativas que se tenían en ellos. Hoy la gente recuerda del lateral su limitada técnica y sus muchas lesiones (de hecho, ahora mismo está lesionado y se va a perder buena parte de la pretemporada). Al extremo por no haber dejado huella cuando ha jugado y, dos campañas y media después, por no haber anotado todavía un solo gol con el primer equipo. Y al mediocentro por no haber podido suplir lo que Elustondo ofreció al equipo antes de lesionarse la pasada campaña y por no haber dado un auténtico salto de calidad, a pesar de haber dejado atrás las lesiones que le taparon en su primer año.

Todavía es pronto para saber el protagonismo que Martín Lasarte quiere dar a estos tres jugadores. Parece que, a pesar de la salida de Gerardo y de la baja de Carlos Martínez, la Real no va a fichar un lateral derecho y que el puesto se lo van a jugar el propio Carlos Martínez y Dani Estrada, con lo que al menos uno de los dos tendrá que dar un paso al frente si quiere triunfar en la Real. Da la sensación de que Markel lo va a tener mucho más complicado. Pugna con la credibilidad que se ganó Diego Rivas en el final de la temporada pasada (y con los elogios que le ha dedicado públicamente el entrenador), con la ilusión que despertó Elustondo en lo poco que pudo jugar, con la veteranía de Mikel Aranburu y con el empuje de los potrillos Illarramendi (se especula con el interés del Athletic y es internacional en categorías inferiores), Ros (una de las mejores noticias de la pasada campaña) y Albistegi (del que se habablan maravillas durante la anterior pretemporada, justo antes de que se lesionara de gravedad).

Pero lo cierto es que está todo en manos de Carlos, Dani y Markel. El éxito de cualquiera de estos tres jugadores, o de los tres, dará mayor credibilidad a la apuesta de cantera que debe ser siempre símbolo de este club. Y curará también algunas de las heridas que han dejado Castillo o Díaz de Cerio, jugadores que han menospreciado la posibilidad de vestir esta camiseta que tanto queremos. Reconozco que tengo más confianza en Carlos Martínez que en Estrada y Markel. Quizá porque del lateral esperaba menos y me ofreció mucho en su primera campaña. Quizá porque de los otros dos esperaba mucho y no he visto aún demasiado. Quizá los tres han pasado por ese síndrome de la segunda temporada, que tan difícil parece para tantos profesionales. Quizá. Pero ahora parten de cero, con una nueva oportunidad y con un entrenador que les acaba de conocer. Que tengan suerte, porque su suerte será, probablemente, la de la Real.