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miércoles, junio 04, 2025

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2024-25 (8) Baja media de espectadores en Anoeta

Tenía que llegar el año en el que la asistencia a Anoeta se resintiera y que se abrieran debates que, por necesarios que puedan parecer y sean efectivamente, amenazan con resquebrajar esa famosa unidad a la que Martín Lasarte hizo alusión cuando todos éramos felices en el regreso a Primera División de 2010. La cuestión es que tendríamos que aprender a entrar en estas cuestiones sin necesidad de causar heridas. Repartir carnets de realista en función de opiniones y comportamientos no es solamente algo inútil, sino además innecesario. El objetivo, evidente, es llenar Anoeta y desde el principio hay que tener claro que no hay una fórmula perfecta que vaya a contentar a todo el mundo. Cuando la asistencia supera habitualmente los 33.000 o 35.000 espectadores, no tiene sentido abrir este melón, pero cuando se baja de los 30.000, situándose con demasiada frecuencia en números que podría haber asumido el viejo estadio sin su reforma, es cuanto toca hablar y, sobre todo, pensar.

Los dos partidos de mayor afluencia de público a Anoeta fueron las dos visitas del Real Madrid. En el tercer partido como local de la Liga, se reunieron en el estadio donostiarra 37.370 espectadores. Y en la visita del equipo blanco en las semifinales de la Copa fueron 37.373. En el otro lado, las asistencias más bajas fueron los 22.533 espectadores que vieron al Leganés y los 20.855 que se acercaron a Anoeta para presenciar el encuentro frente al Villarreal. A nadie le sorprenderá si decimos que estos dos partidos se jugaron a las 21.00 horas, el del equipo madrileño un domingo y el del castellonense un lunes. La Real ha jugado nada menos que la mitad de sus partidos ligueros en Anoeta a las 21.00 horas, nueve de 18, y solo uno de ellos fue en sábado, la mencionada visita del Real Madrid. A eso hay que sumar otro a las 21.30 en miércoles, cuatro de los seis de Europa League a las 21.00, todos ellos en jueves, y el de las 21.30 horas del Real Madrid en la Copa.

Ha sido precisamente la Copa el torneo que ha dejado la mejor media de espectadores en el estadio donostiarra. A los tres partidos que acogió, las rondas a partido único de octavos y cuartos y el partido de ida de las semifinales, acudió una media de 33.282 espectadores. La media en Liga se quedó en los 29.867 espectadores, mientras que en la Europa League se quedó en 29.369. La media total de asistentes a Anoeta durante la temporada 2024-25 es de 30.839 espectadores. Casi diez mil butacas vacías por partido y no pocos encuentros en los que el estadio daba incluso la sensación de estar menos ocupado de lo que indican las cifras oficiales de asistencia. Con esos datos en la mano, se abren muchos debates que parece necesario abordar si se quiere recuperar el ambiente que tenía Anoeta en los primeros cursos tras la reforma.

El primero de esos debates, en todo caso, tiene trampa y conviene zanjarlo de raíz. ¿Necesitaba la Real un estadio de 40.000 personas con la media de espectadores que reúne en una temporada. en el que en la Liga no se consiguen los resultados deseados? Sí, sin ninguna duda. La ausencia de espectadores en muchos partidos tiene una de sus causas en el desánimo, desde luego, pero no parece la principal. Los horarios han sido uno de los mayores quebraderos de cabeza. De la temporada y no es fácil llenar el estadio cuando se juegan tantos partidos a las 21.00 horas entre semana o en domingo. La Real tiene una importante masa social en la provincia y la vida no está pensada para facilitar sacrificios futboleros. La Liga ha sido muy poco empática con la Real y eso, hay que decirlo, ha afectado también a su rendimiento, que se resiente en un fútbol en el que los estadios llenos también suman. El horizonte no parece demasiado halagüeño, y hay que esperar que los viernes y los lunes sean días habituales para una Real fuera de Europa. La Real, en todo caso, necesita este Anoeta de 40.000 espectadores porque tiene masa social para rondar el lleno de manera continua.

El segundo debate, el más importante, está claro. ¿Qué hay que hacer para llenar Anoeta? Los horarios ayudarían, también la mejora de las condiciones de llegada a Anoeta, que es algo que no depende de la Real pero donde parece imprescindible que haya presión sobre los organismos público. ¿Y qué hacemos con los socios que no usan su abono en cada partido? Partamos de los datos. La última cifra oficial de socios, aportada por el propio Jokin Aperribay, es de 37.936. Cuando la dio, también explicó que hay 6.000 personas en lista de espera. Si vemos la asistencia media, hay 7.000 socios de media que no han empleado su carnet en la temporada recién finalizada. No se trata de entrar en las razones personales de cada uno ni de señalar a nadie por su comportamiento, pero parece lógico pensar que el club está en la obligación de hacer algo para que esos 7.000 carnets respondan a la demanda actual, aunque sea de manera puntual.

Las grandes noches se venden solas, las visitas del Real Madrid o el Manchester United siempre llevan aparejados grandes datos de asistencia, pero el reto es hacer que ver cualquier partido de la Real sea lo suficientemente atractivo como para que el socio acuda, ceda su tarjeta de manera personal o bien a través de los canales que pueda habilitar el club. Si Anoeta tiene que ser un fortín, lo tiene que parecer también, pero para eso hace falta la colaboración de todos y la mayor presencia de público posible. Eso, esta temporada recién finalizada, no se ha producido.

jueves, julio 16, 2020

Corazón Txuri Urdin, el podcast: el primer partido suspendido en Anoeta

Estábamos en las fechas finales de la temporada 1996-1997 cuando Anoeta vivió la primera suspensión de un partido de su historia. Fue en la jornada número 40 de la Liga, con el Tenerife como rival, y a causa de una tormenta tremenda que no arruinó el siempre magnífico terreno de juego del estadio donostiarra, pero si anegó las instalaciones. La suspensión se decretó por cuestiones de seguridad, y el partido se disputó al día siguiente, con victoria realista, por cierto.

Esta es la historia de la Historia de la Real Sociedad que centra el episodio de esta semana del podcast de Corazón Txuri Urdin, y que podéis escuchar en este enlace.

Una semana más os recordamos que estaremos encantados de escuchar vuestras sugerencias para futuras entregas de este podcast, así que si hay algo que queráis escuchar sobre el equipo txuri urdin no tenéis más que indicarlo y haremos lo posible por complaceros.

martes, mayo 26, 2020

Los cinco retos de la Real en el reinicio liguero

Parece que vuelve la Liga. Si el maldito virus que ha parado nuestras vidas en tantos aspectos lo permite, en breve tendremos de nuevo en acción a la Real para afrontar el último tramo de la temporada, aquel en el que tiene que jugarse la clasificación europea y defender la cuarta plaza que ahora mismo ostenta y que le daría la opción de volver a la Champions League siete años después de su última presencia, en la 2013-2014. Son muchas las incógnitas que asaltan a un fútbol tan extraño como el que vamos a ver, después de un parón tan largo que va a ser de casi tres meses cuando vuelva a rodar el balón y son varios los retos a los que tendrá que hacer frente el equipo de Imanol de manera específica.

· Sobrevivir sin el Reale Arena
Uno de los motores de esta Real es el remozado Anoeta y el ambiente que se ha generado desde sus gradas. Jugar sin público, un activo fundamental siempre pero más en la presente temporada, va a alterar de una manera sustancial el factor campo y, por extensión, una de las ventajas que tenía el equipo txuri urdin de aquí al final de la temporada, ya que le quedaban seis partidos como local y cinco como visitante. Es verdad que Real y Eibar son los únicos que ya han jugado a puerta cerrada y conocen esas sensaciones, pero para los de Imanol fue una experiencia como visitantes, no como locales. Mucho tendrá ganado la Real si sabe adaptarse al silencio de las gradas de Anoeta, sobre todo después de las cuatro victorias consecutivas en Liga que había acumulado antes del parón, siete si contamos los partidos de Copa.

· Incorporar a Illarra... y a Zurutuza
La baja de Illarramendi, que no juega desde la tercera jornada, desde que se lesionó en San Mamés en un ya lejanísimo 31 de agosto del pasado año, parecía que iba a ser de una enorme trascendencia, pero entre Zubeldia y Guevara han conseguido que apenas se note, hasta el punto de que muchos ven complicada la incorporación del capitán en el equipo. Pero seguro que Imanol ya está pensando la manera de que Illarra vuelva a tener un papel importante, acorde a su estatura como futbolista... y quién sabe si también para Zurutuza. Viendo la calidad que tienen ambos, son dos enormes refuerzos para el técnico realista, que tendrá así muchas más bazas para un centro del campo al que llegó a agotar bastante. Parece lógico, eso sí, que el de Mutriku tenga mucho más protagonismo que el de Rochefort en el tramo final de la que en teoría sería su última temporada en la Real.

· El impacto psicológico de una final ausente
Ha sido el gran tema de conversación durante el parón... y sigue todavía muy abierto. ¿Cuándo se va a jugar la final de Copa? La Liga se jugará a puerta cerrada, las competiciones europeas también, y parece que la Copa esperará lo que haga falta, meses si es necesario, para jugarse con público, porque ni tiene fecha todavía ni parece que haya urgencia por buscársela a este encuentro histórico. ¿Será la misma Real arrolladora la que juegue esa final? ¿Habrá jugadores que le den vueltas a la cabeza por el hecho de no saber si la podrán jugar cuando vaya a disputarse? ¿Afectará al ánimo del grupo ese probable éxito que no sabemos si llegará en el caso de que la clasificación europea se complique en las próximas jornadas?

· Recuperar a Willian José
Sería algo aventurado decir que está cerrada la convulsión que generó Willian José con su decisión de no jugar en Copa ante el Espanyol para forzar su traspaso al Barcelona, fichaje frustrado por las tantas veces equivocadas artes del club blaugrana, que en este caso sirvieron para dejar al brasileño tirado y tocado. Hubo perdón explícito del público en el Bernabéu, tras la gloriosa gesta copera allí vivida, pero la recuperación de Willian José es uno de los trabajos más importantes que tiene por delante Imanol. Cierto que Isak ha asumido un rol de estrella fundamental en el tramo de competición más reciente, pero no hay que olvidar que el brasileño sigue siendo el máximo goleador realista en la Liga con nueve tantos, y que la cercanía entre sí de los partidos que quedan por jugar obligará a tener profundidad de armario. El gol que marcó en Eibar tiene que ser un nuevo punto de arranque.

· Odegaard como pilar
Hay muchos jugadores en esta Real que han mostrado un nivel soberbio, desde Remiro a Portu, pasando por Merino, Oyarzabal... y por supuesto Odegaard. El problema con el noruego es que demasiada gente está hablando de él y de su futuro. Si hay algo que desestabiliza en el fútbol es el rumor, y ahora mismo no sabemos si Odegaard cumplirá ese segundo año de cesión apalabrado, si jugará la final de Copa o si su futuro más inmediato está vestido de blanco. Dicen que el Real Madrid apenas gastará por la crisis económica que protagonizará el movimiento de fichas de cara al próximo curso, y eso haría muy valiosa su recuperación a coste cero. Pero también dicen, y el propio Odegaard lo ha dicho, que el jugador está muy a gusto en Donostia y quiere cumplir ese segundo año. Si está centrado, la Real tendrá mucho ganado.

martes, noviembre 03, 2015

Tardar tanto en ganar en Anoeta, sinónimo de lucha por la permanencia

Zurutuza, en la derrota ante el Celta en Anoeta.
Anoeta nunca será el fortín que fue Atotxa. Eso es algo que ya está asimilado en el entorno realista desde hace muchos años, y es algo que va mucho más allá de las sensaciones y que se respalda en los datos. Atotxa ganaba partidos, Anoeta no lo hace en la misma medida. Pero de ahí a que la Real se haya acostumbrado a tardar tanto en ofrecer una victoria a sus aficionados, va un trecho que tendría que tener un precio. Con la derrota ante el Celta, el equipo txuri urdin cerró su quinto partido como local sin conocer la victoria en lo que llevamos de siglo, después de haber protagonizado ese nefasto inicio en casa, siempre en Primera División, en las temporadas 2000-2001 y 2006-2007.

Sobra decir que en esas dos ocasiones el objetivo de la Real fue la permanencia en Primera y que en la segunda de ellas, de hecho, no consiguió salvarla y puso fin a 40 años consecutivos en la máxima categoría del fútbol español. Así, en la temporada 2000-2001, la Real empató primero a dos contra el Racing de Santander y después a uno con el Deportivo, para después perder consecutivamente con el Barcelona (0-6), el Real Madrid (1-4) y el Mallorca (0-2). Esa trayectoria tan negativa se rompió con un 4-1 ante el Numancia. En la 2006-2007, la Real cosechó cuatro derrotas seguidas ante Sevilla (1-3), Recreativo de Huelva (2-3), Zaragoza (1-3) y Villarreal (0-1), para después empatar a uno en el quinto partido en casa contra el Espanyol.

En ambas temporadas, la deficiente trayectoria del equipo se cobró la cabeza del técnico, Javier Clemente en la 2000-2001 y José Mari Bakero en la 2006-2007, en ambos casos habiendo disputado tres partidos en Anoeta. En las demás temporadas en las que la Real tomó la decisión de relevar a su entrenador desde el traslado a Anoeta tampoco se vivieron rachas tan negativas como la actual. John Toshack cayó en la 1994-1995, después de haber ganado en el cuarto partido en casa; Salva Iriarte en la 1995-1996 a pesar de haber debutado en Anoeta con una victoria por 2-0 ante el Sporting; lo mismo le sucedió a Bernd Krauss en la 1999-2000, que arrancó ganando 4-1 al Atlético de Madrid; Toshack de nuevo fue el que más sufrió para ver ese primer triunfo en Anoeta en la 2001-2002, 2-1 a Osasuna; y José María Amorrortu también empezó con una victoria en en casa, 2-1 al Alavés, que no impidió su posterior cese.

En aquella temporada 2006-2007, de infausto recuerdo por razones obvias, el equipo realista prolongó la racha sin ganar como local hasta su récord histórico, siete partidos, empatando sin goles primero ante el Betis y después ante el Getafe, antes de romper esa nefasta racha con un agónico 3-2 ante el Gimnastic de Tarragona. Hilando el con el final de la temporada anterior, la Real llegó a nueve partidos en casa sin lograr una victoria. Y ahora, con David Moyes, ya son seis encuentros sin ganar en Anoeta, sumando la derrota por 0-3 ante el Granada con la que se despidió el equipo de sus aficionados en la temporada pasada. Son números preocupantes, se miren por donde se miren.

Y para confirmar que es un gafe de Anoeta, Atotxa jamás vivió en Primera División una racha de cinco partidos seguidos sin conocer la victoria en el arranque de una Liga, ni siquiera cuando la Real bajó a Segunda División. En el descenso de la temporada 1934-1935, la primera victoria llegó en el segundo partido como local, 3-2 al Arenas; en la 1941-1942, al tercero, 2-0 al Barcelona; en la 1943-1945, récord en el desaparecido estadio donostiarra, el primer triunfo no llegó hasta el quinto encuentro, 3-0 ante el Granada; en la 1947-1948, fue a la tercera oportunidad, 3-1 ante el Gimnastic; y en la 1961-1962 incluso se debutó ganando en casa, 2-1 al Barcelona.

Incluso en Segunda División, los arranques en Segunda fueron más positivos en Atotxa que en Anoeta en este sentido. En el viejo campo siempre se ganó en el primer partido en casa, en once ocasiones, a excepción de la 1935-1936 (al tercero) y en a 1962-1962 (al segundo). En el nuevo, sólo se ganó el primero de la tres temporadas en Segunda, en la 2008-2009.

martes, agosto 13, 2013

Dos décadas en Anoeta

Hoy hace ya veinte años Anoeta estaba recibiendo su bautismo txuri urdin. No fue con agua bendita, sino con un pedazo del césped de Atotxa, su padre por ese simbólico traspaso y predecesor como hogar de la Real. Y en una semana lo celebrará con un regalo hermoso y deseado, su tercera participación europea. Entre aquel día, en el que el hoy muy criticado Loren marcaba el primer gol que las huestes realistas celebraban con alborozo, incluso siendo en un partido amistoso contra el Real Madrid, y el de hoy, Anoeta ha estado en el centro de muchas vivencias. Y eso es, por encima de todo, lo que procede recordar hoy, en este aniversario, lo que hemos vivido, soñado y, por qué no, sufrido dentro de sus muros, en sus asientos, en sus pasillos. Olvidémonos por un momento de los sinsabores, de sus pistas, de los tejemanejes que hicieron que su fisionomía poco tenga que ver con la de Atotxa, de que sus comodidades no sean equivalentes para todos o de esos proyectos de reforma que tan bien quedan sobre el papel pero que nunca consiguen llegar a buen puerto. Quedémonos con lo bueno, con lo bonito, con lo que nos saca ahora una sonrisa cuando lo recordamos.

Porque Anoeta es la casa de la Real por encima de todas las penurias que hayamos vivido allí, y como nosotros, los que tenemos la sangre txuri urdin, somos la Real, es también nuestra casa. Hay quienes se acomodan cada dos semanas, hay quien desde el sufrimiento que siempre da la distancia sólo puede entrar una vez cada cierto tiempo, pero todos hemos disfrutado allí de momentos inolvidables. En Anoeta hemos celebrado un subcampeonato, un ascenso y un centenario. Hemos vivido con incontenible alegría goleadas al Real Madrid, al Athletic, al Valencia, al Valladolid, al Logroñés, al Tenerife, al Valencia y la más holgada de todas, al Albacete. Hemos visto a grandes delanteros, como Kodro, Kovacevic o Nihat; leyendas de Zubieta como Larrañaga (el único campeón de Liga que llegó a pisar su césped vestido de txuri urdin), De Pedro, Aranburu (con su ya legendaria despedida) y tantos otros; grandes goles, recientes como el de Iñigo Martínez desde el centro del campo al Athletic, o la prodigiosa jugada colectiva que culminó Xabi Prieto ante el Valladolid, aquella maravilla de Craioveanu al Oviedo, el de Tayfun también a los pucelanos, el misil del olvidado Castillo en Segunda.

Qué demonios, ahora, pensando en todo lo que ha sucedido entre sus muros en las dos últimas décadas, incluso los malos momentos me parecen reseñables. Y recuerdo con una mezcla de amargura, cariño y compromiso el fatídico debut en Segunda contra el Castellón; aquel penalti que erró Savio ante el Racing en una triste noche de 2007 y que simbólicamente nos condenó al descenso; el que falló Kovacevic en los últimos instantes también de aquel formidable partido ante el Depor en la Liga 1997-1998, perdiendo dos puntos que nos alejaron de nuestra primera y merecida clasificación para la Champions; la lluvia de botellas a Etxeberria cuando el Athletic, en la temporada 2000-2001, rompió con ayuda arbitral una larga racha de derbis sin derrotar a la Real; el escándalo que montó Brito Arceo aquel día contra el Valencia en el que nos dejó con nueve jugadores y que acabó provocando el cierre de nuestra casa que supuso el posterior exilio a Pamplona en la primera jornada en casa de la 2001-2002; la enorme inundación que obligó a retrasar el partido contra el Tenerife en 1997; o aquel 0-6 del Barcelona en 2001, con todos sus goles antes del descanso.

Y todos tenemos nuestros propios recuerdos en Anoeta. Nuestro primer partido, nuestro primer derbi, nuestra primera victoria y nuestra primera derrota, el día en que vimos un instante inolvidable, sea el gol de De Pedro por la escuadra en el descuento de aquella noche copera contra el Sevilla de 1993 o el que Bravo metió en una de las muchas mañanas memorables de la 2009-2010 ante el Girona, las grandes victorias contra el Real Madrid y el Barcelona, con especial recuerdo en el caso de los madridistas para el 4-2 de la 2002-2003 y para los cules para la memorable remontada hasta el 3-2 final de la 2011-2012 nada menos que en la víspera de San Sebastián; aquel gol de Kovacevic a puerta vacía en el minuto 96 del partido de la 1998-1999 o el gol de Gracia que sirvió para empatar también en el descuento un año antes. Anoeta ha vivido grandes noches europeas, ante el Sparta de Praga pese al corto 1-0, ante el Atlético de Madrid pese a la posterior eliminación y la dolorosa perdida de Aitor Zabaleta (beti gogoan), ante la Juve incluso con el 0-0 final, ante el Galatasaray con el gol de De Paula que metió a la Real entre los 16 mejores equipos de Europa.

Llevamos dos décadas en Anoeta y hemos visto casi de todo. Nos falta un título. Dejadme soñar. Pero con o sin reforma, Anoeta merece un título. Atotxa vivió dos en sus carnes, la segunda Liga y la Supercopa, y celebró otros dos, la primera Liga y la Copa. Con las penurias y las alegrías de veinte años de vida y una mayoría de edad ya alcanzada con crecese, Anoeta también se ha ganado ese momento. Y llegará. Algún día llegará, aunque sea una celebración en la distancia como aquellas de El Molinón o La Romareda.

lunes, mayo 31, 2010

¿Quién dice que Anoeta no gana partidos...?

Dicen que Anoeta no gana partidos. No lo hace como lo hacía Atotxa, eso lo sabemos todos los que tuvimos la suerte de pisar el viejo estadio donostiarra, y seguramente muchos de los que no estuvieron jamás en las maltrechas gradas del vetusto campo. No hay color entre uno y otro, pero ya lo creo que Anoeta puede ganar partidos. Los gana cuando la gente da la vida por la Real, cuando los gritos de ánimo esconden el temor a que el objetivo se escape, cuando el único sentimiento es el apoyo a los que visten de txuri urdin, cuando la comunión con el equipo es absoluta, cuando se siente que hay mucho en juego, cuando se ven pocas butacas vacías. Todo eso sucedió el sábado. Me sigue pareciendo impresionante que Anoeta no haya visto menos de 15.000 personas en tres temporadas en Segunda, pero me parece aún más impresionante reunir casi 28.000 dispuestas a todo para que el equipo note su aliento. Y lo agradece, ya lo creo que lo agradece.

Por eso, la medida de entregar a los socios entradas a precios reducidos (aunque reconozco que eché de menos a los 5.000 socios que decidieron no ir y no dar su abono a nadie, a pesar de que había mucha en las taquillas buscando una entrada que no existía) me parece espléndida. Pero también tengo que decir que algo tardía. ¿Por qué hay que esperar al penúltimo partido en Anoeta para una medida así? ¿Por qué restamos a la afición y al estadio realista un pedazo de su capacidad de ganar partidos en la primera vuelta? ¿Por qué hay que esperar a que nos hagan una encerrona como la de Sevilla para reaccionar? Quizá sea el momento de abrir un debate distinto al que suele protagonizar Anoeta. Se habla mucho de las pistas de atletismo, y es cierto que restan calor. Pero quizá la frialdad se perdería también si en Anoeta hubiera siempre 30.000 personas. Con la publicidad y la televisión, quizá compense renunciar a algunos ingresos por taquilla y por socios. Quizá. Me parece un debate interesante y el sábado Anoeta probó que habría argumentos a favor de esta idea.

Anoeta ya ha vivido grandes tardes, ha vivido llenos y jornadas de gloria y sufrimiento, derbis de los grandes, las visitas de los mejores equipos de España y algunos de Europa, ha visto Champions y hasta una Real cercana a proclamarse campeona de Liga. Pero ni en esas fechas se vivió algo como lo del pasado sábado: el colorido. Pocas veces, probablemente nunca, se ha podido ver Anoeta tan lleno de camisetas blancas y azules. Quizá haya sido por el centenario y que todos quisiéramos esa camiseta a pesar de la mala gestión del club y de Astore en los primeros meses de venta, quizá por la ilusión de ver que el ascenso está cada día más cerca, quizá porque esas camisetas, las más antiguas, van pasando de hermanos mayores a hermanos menores, quizá incluso de padres a hijos. El caso es que los colores de la Real inundaron Anoeta, sus aledaños, San Sebastián desde primera hora de la mañana y esa hermosa caminata desde Aranzazu que algunos hicieron desde el viernes. Es un orgullo ver que tantos realistas vuelven a vestir sus colores, los de siempre, los de su corazón.
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Y es un orgullo que sepamos sufrir, sí, pero sin necesidad de rebajarnos a lo que sucede en otros campos para lograr una victoria de cualquier manera. Porque nosotros animamos a la Real. Pero no utilizamos punteros láser para descentrar al portero rival. No lanzamos objetos al terreno de juego. No hacemos que desaparezcan los recogepelotas cuando vamos ganando. No, nosotros no somos así. Y eso es una de las cosas más grandes que ha tenido, tiene y tendrá la Real y su afición. Que nosotros hacemos bien las cosas, aunque eso no nos garantice el éxito inmediato. Podemos ganar o perder, podemos tardar más tiempo en conseguir logros que otros alcanzan al primer tiempo. Pero estamos ahí. Por eso, nos costó ser campeones de Liga, y romper la famosa maldición de Monsieur Comet, aquella que nos debía apartar de los títulos. Nos está costando subir a Primera. Estamos en el tercer año. Pero vamos a lograrlo, y de qué manera, porque nuestra vía se lo merece. Nosotros nos lo merecemos.

Y una buena prueba de que nos merecemos esa alegría es el recibimiento al equipo. Dicen que fueron mil personas, pero parecía San Sebastián entero, Guipúzcoa entera, toda la afición txuri urdin diseminada por el mundo entero unida en unos breves instantes de algarabia. Las caras de los jugadores de la Real en el autobús lo decían todo. Ansotegi alucinaba. Xabi Prieto nos aplaudía. Carlos Bueno, que procede de un fútbol, dicen, mucho más pasional que el nuestro, no daba crédito. Con una sonrisa en la boca, los jugadores de la Real bajaron del autobús y tadaron lo suyo en recorrer los diez o quince metros que les separaban de la entrada al estadio. Queríamos estar con ellos y estuvimos. Seguro que los jugadores quisieron corresponder y parte de la victoria se fraguó ahí, en la entrada de Anoeta, casi dos horas antes de que empezara el partido.
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Un poquito antes de todo eso me encontré en los aledaños de Anoeta con el gran Gorka Reizabal, uno de los grandes cronistas que ha vivido la Historia más gloriosa de la Real. No le veía desde hacía dos años, en los prolegómenos de aquel partido que perdimos contra un Numancia líder que ascendió a Primera. "A ver si hoy damos más suerte", me dijo. Ya lo creo que la dimos. Siempre da gusto encontrarse con un amigo así cuando uno va a ver a la Real. Siempre da gusto saber que alguien que lo ha sido todo en el mundo informativo que rodea al conjunto txuri urdin te saluda con tanta alegría y valora la modesta labor que uno hace desde estas líneas. Porque yo sólo soy uno de los pocos que dedican su tiempo a hablar de lo que tanto queremos todos, la Real. Yo sólo fui uno de los casi 28.000 realistas que saltó de alegría en Anoeta cuando se acabó el partido. Uno de los muchos miles más que se alegrarán dentro de nada cuando la Real vuelva a Primera. Uno más. Pero entre todos somos la Real. Que no se baje nunca nadie, ni siquiera cuando las cosas vayan mal.

miércoles, agosto 13, 2008

PARTIDOS INOLVIDABLES Real Sociedad 2 - Real Madrid 2 (93-94)

Hace hoy quince años, la Real jugó su primer partido en Anoeta. Un partido amistoso, en un día de fiesta, pero no por eso deja de ser el primero. Una jornada inolvidable, la primera en la que el equipo txuri urdin pisó su nueva casa. Y no ganó la Real aquel día, pero se disfrutó como si lo hubiera hecho. Ante un rival de entidad, el Real Madrid, el conjunto de Toshack dio una muy buena imagen. No ganó, pero se adelantó dos veces en el marcador. Loren anotó el primer gol en el nuevo campo, colocando el balón por bajo en un mano a mano con Buyo. El realista, recién aterrizado de nuevo en San Sebastián tras su paso por Bilbao y Burgos, dijo que quería marcar el primer gol. E incluso le anularon uno por un dudoso fuera de juego antes de marcar el que definitivamente pasaría a la historia.

Océano adelantó por segunda vez a la Real, en otro mano a mano con el portero madridista, pero esta vez picándole el balón por encima. Por el Madrid, Butragueño empató las dos veces. No se le daba mal al Buitre jugar en San Sebastián, no. Unos cuantos años antes, en la temporada 87-88, con un Real Madrid ya campeón y una Real Sociedad ya subcampeona, también anotó los goles que subieron el 2-2 definitivo al marcador. Aquel día tampoco quedaba ya mucho en juego, como el 13 de agosto de 1993, el día en que la Real inauguró Anoeta. La Real pudo ganar con el gol anulado y pudo perder con las muchas ocasiones del Madrid, pero Alberto estuvo muy bien y lo evitó.

Aquel día, el fútbol fue casi lo de menos. Anoeta abría sus puertas a los realistas por primera vez y la organización de la fiesta Kaixo Anoeta supo estar a la altura. Desde una hora antes del comienzo del partido, medio centenar de chavales vestidos con el uniforme de la Real trasladaron un trozo de césped de Atotxa para colocarlo en el centro de Anoeta. La gente se volvó con todos ellos, en especial con una pequeña que tuvo la mala suerte de tropezar y caer al suelo durante su relevo.
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El balón llegó al campo nada menos que en parapente, y así pudo comenzar el partido. "Ha sido un día precioso", admitió Toshack después del partido contra el Madrid, rival que se escogió, entre otros motivos, porque el club blanco le debía a la Real un partido amistoso por el fichaje de Lasa (qué tiempos aquellos en los que se miraba la economía incluso para estas cosas. Pero, claro, era otra época y había un gran presidente en el palco...).
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Benito Floro, el entrenador visitante, se deshizo en elogios. "Anoeta es una maravilla. La ceremonia ha sido sencilla, amena, y a pesar de las antipatías, el público ha acabado aplaudiendo al Real Madrid. El partido ha sido fenomenal y se han visto cuatro goles. Más no se puede pedir. Todo ha salido extraordinario", dijo. Toshack admitió que el Madrid "disfrutó de mejores ocasiones a lo largo del encuentro". "Quizás a mis jugadores les pesó la responsabilidad de la inauguración de Anoeta, pero no hay que olvidar que enfrente tenía a un equipo como el Real Madrid", añadió.
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Tras el fútbol llegó el fin de fiesta. Anoeta, en plena Semana Grande donostiarra, se llenó de espectáculo. Hubo música a cargo de Luz Casal, Oskorri y Javier Gurruchaga y la Orquesta Mondragón. Hubo luz y sonido en un número sencillo y hermoso. Y todo acabó de forma feliz. Dando la bienvenida a un estadio que ya nos ha acompañado durante los últimos quince años de nuestras vidas. "Es muy grande", reconocía Pedro Soroeta en El Diario Vasco tras el partido. La comparación con el viejo y entrañable Atotxa era inevitable. Pero Anoeta era el futuro de la Real. Y, quince años después, lo sigue siendo.
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Real Sociedad: Alberto, Fuentes, Alaba, Pikabea, Uría, Carlos Xabier (Lumbreras), Oceano (Albístegui), Imaz (Larrañaga), Alkiza (Guruzeta), Loren y Kodro (Luis Perez).
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Real Madrid: Buyo, Llorente, Sanchís (Nando), Alkorta, Lasa, Michel, Hierro, Prosinecki (Milla), Luis Enrique, Butragueño (Alfonso) y Zamorano (Dubovski).
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Goles 1-0, minuto 26, Loren; 1-1, minuto 53, Butragueño; 2-1, minuto 54, Océano; 2-2, minuto 60; Butragueño.
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Árbitro: Joaquín Urío Velázquez. Amarilla a Hierro y Alkorta.
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Anoeta, lleno absoluto.

martes, julio 29, 2008

Quince años de Anoeta

Hoy se cumplen quince años desde la inauguración oficial de Anoeta, un debut que no llegó con un partido de la Real, sino con unos campeonatos europeos junior de atletismo. Para conmemorar el aniversario de la primera vez que el equipo txuri urdin jugó en Anoeta hay que esperar hasta el próximo día 13 de agosto. Fue ese día de 1993 cuando tuvo lugar la fiesta Kaixo Anoeta, en la que el Real Madrid actuó como invitado de honor. Loren anotó el primer tanto en un partido que finalizó con empate a dos, Butragueño anotó los dos goles merengues y Océano, el mismo autor del último gol oficial en Atotxa, completó el marcador. Alkizamarcó el primer gol oficial en Anoeta, en la segunda jornada de la Liga 93-94, en un partido contra el Zaragoza que también acabó 2-2.

Quince años, otras tantas temporadas, catorce de ellas en Primera y una última en Segunda. Los muros de Anoeta han visto más de 300 partidos, dos competiciones europeas (la UEFA de la temporada 98-99 y la Champions de la 03-04). El descenso no se vivió allí, sino lejos de Anoeta, en Mestalla, pero el estadio donostiarra sí vivió la tristeza del no ascenso de la pasada temporada. Días felices, los del subcampeonato, la goleada al Madrid de los galácticos, el buen fútbol de la Real de Krauss o los alivios por la salvación ante Barcelona o Celta.

Darko Kovacevic tiene su nombre escrito en letras de oro en la historia de estos quince años como el jugador que más veces ha perforado las porterías del estadio. Nada menos que 68 goles le ha visto marcar la parroquia de Anoeta, entre Liga, Copa, Champions y UEFA. Muy lejos le siguen De Paula con 37, Kodro con 36 y Nihat con 30. El Atlético de Madrid es el equipo que más veces ha perdido ante el conjunto txuri urdin en Anoeta, nada menos que diez de sus doce visitas, en las que nunca ha conseguido ganar. Y a pesar de que la Real sólo ha vencido en cinco de los catorce duelos, el Athletic de Bilbao es el equipo que más goles ha encajado en sus visitas a Anoeta, nada menos que 27.

Barcelona, Deportivo y Valencia comparten el honor de ser el club que más veces ha salido victorioso de Anoeta, con cinco de catorce. Y el conjunto blaugrana es el que más goles le ha marcado a la Real en este estadio, nada menos que 23. Y es que la mayor goleada encajada por la Real, el 0-6 de la temporada 00-01, con Javier Clemente como entrenador txuri urdin, ayudó mucho a engordar esta fatídica estadística. En Primera, sólo hay un equipo que ha visitado Anoeta y no ha perdido, el Lleida (una única visita, una victoria), mientras que en Segunda son cinco, tres de los cuales volverán a visitar el estadio la próxima temporada. Rácing de Ferrol y Poli Ejido podrán presumir de estar invictos en él un año más, mientras que Castellón, Eibar y Córdoba se lo tendrán que ganar sobre el campo.

El 8-1 al Albacete de la temporada 95-96 se mantiene como la mayor goleada conseguida por la Real en Anoeta. Por detrás, destaca la tarde de gloria de Luis Pérez en el 6-0 al Logroñés de la temporada 94-95, la misma campaña en la que el Athletic salió vapuleado en el histórico 5-0, con hat trick de Kodro. Idéntico resultado se llevó el Rayo en la temporada del subcampeonato, la 02-03. Desde luego, para ver espectáculos goleadores en San Sebastián, hay que ir a Anoeta a ver al Athletic o al Real Madrid. Con los bilbaínos, la media de goles por partido es de 3,37 y con los madrileños de 3,21. En Segunda, la mayor goleada fue el 4-0 al Xerez.

Anoeta cumple quince años, y lo hace siendo ya de forma indiscutible la casa de la Real. Nadie que lo viera y viviera olvidará jamás Atotxa, pero hoy la Real ya pertenece a Anoeta. Cuántos recuerdos tenemos ya de este largo periodo de tiempo. Cuántos partidos hemos visto ya de la Real allí. Cuantos días que recordar y cuántos que olvidar. Y parece que fue ayer cuando Loren se plantó delante de Buyo y marcó el primer gol, cuando colocaron el trozo del cesped de Atotxa en el centro del campo del nuevo campo. Cuando todos pensamos que aquello no tenía nada que ver con el viejo Atotxa, que la pista de atletismo nos colocaba muy lejos de los jugadores a los que antes se podía tocar. Y, pese a todo, cuánto cariño le hemos cogido ya al estadio...