jueves, febrero 13, 2014

REAL SOCIEDAD 1 - BARCELONA 1 Una noche de orgullo

Vela, en su ocasión de la primera mitad.
La Real no jugará la final de la Copa del Rey, pero ha protagonizado una noche de orgullo. No ha sido el partido para la historia que soñaba la afición realista, pero sí la demostración de que la Real es grande. Enorme. 28.153 espectadores han desafiado un horario deleznable, la tarea imposible en la que se convirtió la eliminatoria con la actuación de González González en el Camp Nou, el dañino 2-0 que logró el Barcelona aprovechando errores realistas y los deseos nada ocultos de Tebas de que la final fuera la que va a ser. Otro error de los de blanco y azul, esta vez de José Ángel, dio al equipo blaugrana la ventaja en Anoeta y la sentencia a la eliminatoria. Pero el orgullo que llena a este equipo, la fuerza que emana de la camiseta y el escudo que defienden quienes los portan, además de la comunión con una grada entregada, merecedora de elogios sin medida y que se negó a ver la evidente derrota, llevó a la Real al empate. El Barça nos deja sin final, pero sigue sin ganar en Anoeta. Habrá revancha. Esta equipo no va a dejar que pasen otros 26 años sin una semifinal.

Para intentar la gesta, Arrasate apostó por un centro del campo formado por Gaztañaga, Zurutuza y Xabi Prieto, con Vela, Griezmann y Seferovic por delante. Y la apuesta era clara. Daba igual durante cuánto tiempo quisiera tocar la pelota el Barcelona en su propio campo, hasta que no pasaran con cierta profundidad la línea divisoria no había necesidad de forzar la presión, a menos que se viera una buena opción de hacer sangre, algo que Pinto arriesgó en más de una ocasión con la fortuna de no fallar. El técnico realista interpretó con acierto que la idea del Barça iba a ser la de tocar, tocar y tocar para que los minutos pasaran. Y eso el equipo de Martino lo hace desde su propia línea defensiva. Es verdad que de esa forma se daba por perdido el centro del campo y que el Barcelona tocó mucho y con mucha libertad, pero no fue una mala apuesta, como tampoco lo fue la del Camp Nou. Con los métodos tradicionales, la Real llegaba casi siempre a los descansos de los partidos contra el Barcelona con una desventaja de dos o más goles. Así, la intensidad cogió le protagonismo y ahí el duelo fue titánico.

Lo fue porque en la Real la presión funcionaba, sostenida por un Gaztañaga sensacional que ya se ha ganado un puesto en el primer equipo, muy por encima de todos los que han jugado en su posición a lo largo de la temporada y con una regularidad espectacular. El problema era que el balón le duraba muy poquito en los pies a los jugadores realistas, y no necesariamente porque buscaran el balón largo de forma inmediata. Y también porque de todos los jugadores que podían tener un papel en el ataque sólo Vela parecía lo suficientemente enchufado para cumplir su cometido. La conclusión es que la defensa estaba siendo impresionante, con una concentración digna de elogio, pero al mismo tiempo parecía complicado llevar un balón al área de Pinto, incluso contando con un jugador más que en el Camp Nou para esa tarea. De todos modos, el partido pudo cambiar si en el minuto 9 el asistente no señalaba fuera de juego a Seferovic en una jugada en la que ya sólo faltaba un toque al centro del área para marcar el 1-0 a placer. Ante la duda, que no tendría por qué haber tenido, en dos ocasiones ese mismo linier decidió cortar el ataque realista, algo que en la segunda parte no hizo con las internadas de Messi o Alves.

El éxito del planteamiento de la Real fue que redujo las ocasiones del gol del Barcelona a la mínima expresión. En la primera mitad, Mikel González cortó un centro de Pedro desde la izquierda y Zubikarai despejó con acierto un disparo de Alves que había tocado en la bota de Zurutuza. Y ya. Eso sí, a la Real le costó un mundo llevar el balón al campo contrario. El propio Zurutuza tuvo una clara opción de disparo tras el rechace de un córner, pero su volea, que estaba en condiciones de generar mucho peligro, se marchó muy desviada. Con el partido presidido por la intensidad, fue la falta de ella lo que movió el marcador. José Ángel cometió un error grave en el centro del campo, queriendo dejar un balón de primeras y en el aire, y lo que hizo fue dejárselo a Messi para que lanzara su carrera con la defensa realista descolocada. Por supuesto, Messi no falló. Llevó la pelota hasta la frontal del área zigzagueando para despistar a los defensores y conectó un disparo que Zubikarai llegó a tocar pero que le rebotó al portero realista para introducirse en la portería.

Ahí se acabó definitivamente la semifinal, aunque en realidad se había acabado en aquel minuto del Camp Nou en el que González González no quiso señalar el clamoroso penalti que Mascherano cometió sobre Vela y expulsar al defensa argentino, el Barcelona marcó el 1-0 en la siguiente y después el colegiado sí se atrevió a mandar a la ducha a Iñigo Martínez, con el oído que no demostró tener cuando la misma expresión que escribió en el acta se la espetó Busquets bien a él o bien a Zurutuza, sancionables en ambos casos. La Real, no obstante, se olvidó del marcador, no quiso pensar que tenía que marcar cuatro goles para superar esta semifinal, y mantuvo el plan. A diferencia de lo que pasó en Barcelona, la ocasión que buscaba llegó esta vez después del error propio que le costó el gol. Vela controló el balón dentro del área, y el esférico acabó superando a Pinto casi llorando, pero con tiempo suficiente para que Alves lo despejara a córner. Con el 0-1 terminó la primera mitad y probablemente todas las esperanzas de lograr el milagro. ¿Acaso se vació Anoeta como el Calderón 24 horas antes cuando vieron perdida su eliminatoria? Ni mucho menos. Anoeta jugó hasta el final.

Que a la casta de la Real le faltaba suerte era algo que había quedado claro ya desde el Camp Nou, pero el palo volvió a evidenciarlo al poco de arrancar la segunda mitad. Vela conectó un zurdazo sensacional que superó a Pinto pero que se estrelló en la madera de forma espectacular. Era el minuto 54 y para entonces el partido se había partido por completo. Eso permitió al Barcelona tener algunas ocasiones bastante claras, pero se topó con la figura de la eliminatoria, Zubikarai. Sobre todo con una doble parada que hizo primero a Messi y después a Cesc pero también con un mano a mano que le sacó a Dani Alves, el de Ondarroa, el portero suplente de Bravo, se ganó crédito ilimitado para jugar en cualquier circunstancia en que sea necesario. Eñaut ha firmado una Copa sobresaliente y contra el Barcelona se ha doctorado. Siendo eso algo fundamental para entender su trayectoria en la Real, Zubikarai ya no es sólo el portero del ascenso. Ya es un portero de Primera.

Arrasate corrigió con sus cambios algunos detalles que no terminaron de salir bien. Sacó primero del campo a Seferovic, que no fue capaz de cumplir el papel asignado, no se anticipó a ningún balón y no generó ninguna ocasión de gol, y puso sobre el césped a Chory Castro, entregado sin final al esfuerzo aún sabiendo que no habría premio. Después quiso cortar el correcalles en que se había convertido el partido, y puso a Elustondo (al que Anoeta recibió con silbidos) en lugar de un Gaztañaga ejemplar. Y finalmente, dio diez minutos a Canales por Xabi Prieto. Y Canales dio motivos para la esperanza. Llegó a firmar tres pases sensacionales, uno de los cuales acabó dando a la Real el premio que merecía por el corazón que le puso a esta hazaña imposible de la remontada. Su balón en largo para la carrera de Chory Castro por la izquierda encontró dos toques de primeras absolutamente magistrales, primero el del uruguayo para colocar el balón en la frontal del área y allí el de Griezmann para pillar a Pinto a contrapié y subir el empate al marcador. Otro de esos goles que si los hubiera firmado el rival habrían conseguido elogios desmedidos. Siendo ya el minuto 88, la pena es que no hubo opción real de buscar al menos el 2-1.

Aún no habiendo ya eliminatoria para cuando ese gol llegó, la segunda parte retrató al fútbol que nos quieren vender. Un Barcelona sublime, sí, uno que dominó el partido con su toque continuo en corto para tratar de desfondar a una Real que, con su esfuerzo, se ganó el empate. Pero un Barcelona, recordemos, no ganó el partido ante una Real con canteranos en su once inicial. Uno que, habiendo sido claramente beneficiado en la ida, no dudó en buscar otra vez la aquiescencia arbitral con malas artes. Busquets exageró ya en la primera mitad un toque de Vela buscando la roja. Pedro e Iniesta, sin ver tarjeta por ello, no dudaron en volar en el área de Zubikarai para provocar inexistentes penaltis, en una actitud diametralmente opuesta a la de Vela en el Camp Nou, que por encima de todo quiso jugar. Teixeira Vitienes, sabedor de que la final soñada por tantos era el condenado Barcelona - Real Madrid, negó hasta las migajas a la Real con su triste arbitraje, decisivo sólo en los mencionados fueras de juego de la primera mitad pero desquiciante en muchos detalles. Y Cesc, ya en el descuento, lanzó una durísima entrada a Canales que no venía a cuento, desatando las iras de Arrasate, que no dejaba de señalarse el escudo que llevaba en su chaqueta y sobre su corazón con un enfado monumental. Quien quiera entender el mensaje, ahí lo tiene.

La Real quedó eliminada, pero cayó de pie, sin perder el partido de vuelta ante su gente, una gente que ha demostrado, una vez más y ya son incontables, que no hay otra afición como la realista. Se podrá pensar que la Real planteó esquemas muy defensivos en ambos partidos, pero tampoco se puede negar que la Real ha perdido esta eliminatoria por un marcador mucho más ajustado de lo que la mayoría esperaba, 3-1, sin duda mucho más cerrado que la derrota que se llevó el Atlético de Madrid en la otra semifinal, nada menos que un 5-0. Y se ha encontrado por el camino algunas buenas noticias. Mantiene la imbatibilidad en Anoeta contra el Barcelona, que no es poco premio para lo complicada que estaba ya la eliminatoria. Zubikarai se ha reivindicado. La Real ha encontrado dos jugadores de futuro y de presente en Gaztañaga y Zaldua. Pero sobre todo ha vuelto a demostrar al mundo que no hay una afición como la suya. Ellos, vosotros, nosotros, somos los que hacemos que la Real sea campeona todos los días de su vida. Haya o no finales de por medio. Pero que quede claro que, con este corazón y con el talento que hay en el equipo, no pasarán muchos más años antes de volver aquí. Y habrá revancha.

martes, febrero 11, 2014

PREVIA Real Sociedad - Barcelona. La historia se escribe con ilusión y unión

El gol de Agirretxe de hace un año.
Llegó el día (miércoles, 22.00 horas, Anoeta, Antena 3). 26 años años después, la Real se juega de nuevo el pase a la final de la Copa del Rey. Esta vez lo hace en Anoeta, con la rabia que provocó el arbitraje de González González en la ida, con un horario terrible y con todo en contra ante el Barcelona, sobre todo ese 2-0 que se dio en el Camp Nou. Pero la historia se escribe en noches como ésta, con la ilusión de demostrar que el fútbol sigue siendo un deporte en el que todo es posible, con la magia que desprende la camiseta txuri urdin y que ha sido heredada de generación en generación para que la actual viva por fin su momento de gloria en esta competición, y con la unión que ha de haber entre equipo, afición, escudo y fútbol. Todo eso es lo que puede conducir a la Real a vivir una de las noches más mágicas de su historia reciente. O, al menos, para morir de pie ante los elementos. 90 minutos, dos goles para la prórroga, tres para ganar y tres de ventaja si el Barça marca un gol. Esa es la forma de escribir la historia.

La gran noticia para Jagoba Arrasate es que la enfermería la tiene ya prácticamente vacía para afrontar el partido, el más importante de la temporada porque superar la eliminatoria ante el Barcelona, además de una final, da el billete para disputar la Europa League. A la baja por sanción de Iñigo Martínez, que cumplirá el primero de los partidos de sanción en Copa que siguen a su expulsión en el Camp Nou, sólo se unen Estrada y Granero. Es decir, que el técnico realista tiene a su disposición a los 20 jugadores restantes de la primera plantilla más Zaldua y Gaztañaga, ya habituales en el grupo. Los cuatro descartes se conocerán horas antes del partido, pero no hay mucha información sobre quiénes podrían ser porque no están nada claros los planes del técnico. En condiciones normales, dos de ellos serían los potrillos, pero que no esté Zaldua dependerá del estado de De la Bella y Gaztañaga ya tiene muchas opciones de seguir ahí por su espléndido rendimiento.

Si adelantar la convocatoria es complicado, mucho más lo es adivinar el once que pondrá en liza Arrasate. Las dudas arrancan desde la portería, aunque parece probable que Zubikarai seguirá siendo el portero de la Copa. Ante la ausencia de Iñigo Martínez, los centrales serán Ansotegi y Mikel González. A partir de ahí, muchas incógnitas. Parece seguro que Carlos Martínez ocupará el lateral diestro y seguramente José Ángel el izquierdo. Markel estará por delante de ellos, pero sus dos acompañantes no están nada claros. Gaztañaga, Zurutuza, Pardo, Elustondo, Prieto y Canales tienes opciones en esas dos plazas. Por delante de ellos también se puede dar por segura, como en el Camp Nou, la presencia de Griezmann y Vela. Pero para el nombre que complete el once primero habría que saber qué esquema pretende usar Arrasate. Si repite el del Camp Nou, serán tres los lugares a completar por los seis centrocampistas. Si juega sin nueve, entrará Chory Castro, o quizá Canales. Y si hay nueve, tendrá que decidir entre Agirretxe y Seferovic. Para recibirles a todos ellos, habrá concentración en el estadio a las 20.00 y kalejira desde el Boulevard a las 19.00.

Desde que la Real ascendió a Primera División al final de la temporada 2009-2010, el Barcelona no ha sido capaz de ganar en el estadio de Anoeta. Perdió por 2-1 en la temporada 2010-2011, empató a dos en la 2011-2012 después de ir ganando 0-2, y dilapidó la misma ventaja ante una arrolladora Real que logró un enorme 3-2 en el último minuto en la 2012-2013, con aquel mítico gol de Agirretxe en la víspera de San Sebastián. En las 67 visitas del Barcelona a la Real en su estadio, 26 acabaron con triunfo txuri urdin. De todas esas, sólo los resultados de tres de ellas le darían el pase en esta eliminatoria tras el 2-0 de la ida, el 3-0 de la 1928-1929, el 4-1 de la 1930-1931 y el 4-1 de la 1987-1988. Ese 2-0 que mandaría a la prórroga se ha dado en seis ocasiones. En la presente temporada, la 2012-2013, la Real ha ganado siete de sus once partidos como local, y todas esas victorias menos el 4-3 al Celta le bastarían para al menos forzar la prórroga. El Barcelona sólo ha perdido un partido a domicilio esta temporada en Liga y fue por 1-0 en el nuevo San Mamés.

La historia es una enemiga más para la Real. De las quince semifinales de Copa anteriores, en ocho cosechó un resultado negativo en el partido de ida. Y nunca consiguió una remontada como la que necesita ahora. Cuando sí consiguió darle la vuelta a la eliminatoria fue en los octavos de la temporada 1979-1980 ante el Barcelona. Perdió la Real 2-1 en el Camp Nou y venció después en Atotxa por 3-0. El 2-0, en cambio, es un resultado que jamás ha conseguido remontar la Real cuando se ha traído de un partido de ida disputado a domicilio. Le sucedió en siete ocasiones precedentes y cayó eliminada en todas ellas. Lo igualó en las temporadas 1934-1935 ante el Unión y en la 1994-1995 ante el Numancia, pero en la primera fue eliminada en un partido de desempate que acabó 3-0 y en la segunda por penaltis. La última vez que la Real encajó un 2-0 en Copa fue precisamente la temporada pasada ante el Córdoba y en la vuelta Anoeta vio un 2-2. El Barcelona ha conseguido nueve veces un 2-0 en un partido de ida de la Copa y sólo en una ocasión fue eliminado. Y fue hace nada menos que 81, en la temporada 1933-1934, cuando el Betis remontó ese marcador con un 4-0.

En Donostia, siempre hasta ahora en Atotxa, se han jugado once encuentros de Copa entre la Real Sociedad y el Barcelona, con un bagaje favorable a los blaugranas, que se han llevado para tierras catalanas cinco victorias y tres empates, por sólo tres triunfos del equipo txuri urdin. Siempre que la Real ganó en Atotxa consiguió la clasificación, lo hizo en con el mencionado 3-0 de la temporada 1979-1980 y con el 5-1 del partido de ida de 1968-1969, que el Barça no pudo remontar con el 3-0 de la vuelta. Ese 5-1, con dos goles de Urreisti y uno de Silvestre, Arzak y Gaztelu, es la mayor goleada realista al Barça en Copa. Su otra victoria fue el 5-4 de la liguilla previa de la temporada 1927-1928, en la que ambos equipos acabarían disputando la final. El 1-3 que logró en los cuartos de final de la temporada 1918-1919 es la más clara de las cinco victorias cosechadas en Atotxa por el Barcelona. El último choque, el de la 1989-1990, acabó con el marcador de 0-1 para el Barça, gol de Julio Salinas, aunque en el Camp Nou hiciera falta una prórroga para que el equipo catalán siguiera adelante.

domingo, febrero 09, 2014

REAL SOCIEDAD 0 - LEVANTE 0 Paso atrás de la Real ante el fútbol pedestre de Caparrós

Keylor Navas se estira. El penalti a Agirretxe es anterior.
La Real dio un paso atrás en su objetivo de alcanzar la cuarta plaza. Paso atrás porque otra vez no fue capaz de marcar ningún gol y eso provocó que el Levante se llevara un punto de Anoeta. Más era imposible porque el fútbol pedestre que plantean los equipos de Joaquín Caparrós no suele aspirar a más. Hoy, desde luego, no lo hizo, convirtiendo a Bravo en un espectador más. Pero como espectador fue mucho más dañino Clos Gómez, que se sumó a la táctica del Levante durante los 90, consintiendo su juego violento sin las necesarias tarjetas que cortarían de raíz una forma de jugar al fútbol por lo visto sólo denunciable si los afectados son Cristiano Ronaldo o Messi. Para no variar la tendencia, Agirretxe fue objeto de un claro penalti que David Navarro reconoció tras el partido ante las cámaras sonriendo cuando se le preguntó por la jugada aunque sus palabras lo dejaran en el aire. Si a eso se junta el espectacular partido de Keylor Navas, uno más en la temporada brutal que está haciendo, el 0-0 inicial era la única opción posible para el partido.

No hubo sorpresas en Anoeta en la forma de jugar de los dos contendientes. La Real maneja los partidos con más lentitud que la temporada pasada, esperando las oportunidades de que sus jugadores atacantes brillen. Hoy tocaba tener la pelota, sobarla, mimarla, moverla de un lado a otro del campo buscando los huecos en la aparentemente monolítica defensa del Levante. Y en ese aspecto, los de Jagoba, con el once esperado, cumplieron razonablemente bien durante los 90 minutos, brillantemente en las ráfagas que más le acercaron al gol y generando suficientes ocasiones de gol en cada periodo. El Levante, por contra, sólo tenía un objetivo: defender. Evidentemente, cada uno juega el fútbol que quiere o que puede, pero lo realmente desesperante es que sus continuas faltas no encuentren el necesario castigo. Se habla de premiar el fútbol de ataque o de proteger a las estrellas y es mentira. Eso sólo sucede en ocasiones muy puntuales y nunca a favor de quienes visten de txuri urdin, porque no es la primera vez que sucede en Anoeta.

El principal acertijo que se plantea el aficionado realista esta temporada, y este partido incide en ello, es saber qué ha limitado a algunas zonas de los partidos el frenético ataque desbocado que lucía la pasada campaña. Puede ser que la fuga de Illarramendi y la ausencia de un recambio de similares características haya obligado a reducir el ritmo de juego, puede ser que el cansancio acumulado por la Champions y la prolongada trayectoria en la Copa sea otro factor, o quizá las lesiones hayan mermado al equipo en lo que más necesitaba para lograr esa continuidad. O quizá es una mezcla de todo. El caso es que Anoeta vive esta temporada partidos más fríos. El de hoy, lo fue. No hubo noticias certeras de la chispa ofensiva de la Real hasta casi el primer cuarto de hora, cuando Griezmann peinó un centro desde la derecha para que Agirretxe fuera el primero en toparse con un enorme Keylor Navas. Cinco minutos más tarde, Griezmann enganchó un disparo envenenado que Agirretxe acertó a tocar y el guardameta levantinista consiguió despejar antes de que traspasara la línea.

El equipo titular ante el Levante.
Es en esa jugada donde Agirretxe fue objeto de penalti. Como sucedió en Barcelona con la ya famosa jugada entre Mascherano y Vela, el hecho de que hubiera un disparo fue erróneamente interpretado por el colegiado. Como explicó el mexicano, de no mediar falta un delantero tiene más opciones. Si Agirretxe no es obstaculizado, quizá Keylor Navas no habría tenido tiempo de llegar a sacar la pelota. Fue la única jugada de esas que en el cómputo arbitral se consideran decisivas, porque el gol anulado a Vela ya en la segunda mitad fue un acierto del asistente. Pero la labor del árbitro ha de analizarse más en profundidad y por desgracia sólo se hace cuando conviene. Si un equipo integra las faltas continuas en sus táctica, ha de ser sancionado por ello. Nada de dialogar o de dar la ley de la ventaja que lleva tarjetas al limbo, como sucedió en Anoeta Antes de los minutos finales, cuando una amarilla ya deja de tener valor, el Levante sólo vio la de Vyntra, y al final del encuentro, pese a ver señaladas en su contra el doble de faltas, el equipo de Caparrós sólo había visto una tarjeta más que la Real.

El golpe de gracia de Clos Gómez fue el descuento. A pesar de que Keylor Navas perdió casi dos minutos tirándose al suelo por un golpe recibido tres jugadas atrás, y de que otro jugador del Levante estuvo casi uno tirado en el suelo ya en la prolongación, el árbitro apenas dio cuatro minutos y no sumó ni un segundo más. Era evidente que este árbitro, el mismo que en la batalla campal del Bernabéu del pasado miércoles en Copa apenas mostró cinco tarjetas amarillas (exactamente las mismas que hoy, que cada cual juzgue por tanto si el suyo fue un buen arbitraje en aquel partido o en éste), no iba a frenar al Levante, y por eso la Real se armó de paciencia. Y tuvo tanta en la primera que su segundo arreón no llegó hasta los minutos finales. La mejor ocasión para marcar fue doble, y ambas las tuvo Griezmann. Primero conectó un gran zurdazo después de una preciosa dejada de Xabi Prieto y después fue un cabezazo. En ambas ocasiones se encontró, como no podía ser de otra manera, con Keylor Navas. ¿Y el Levante? Sólo tuvo una aproximación de peligro, un disparo de Barral buscando el primer palo que Bravo, aunque dio la impresión de que no iba a coger portería, envió a córner.

Para el Levante, por su planteamiento y por sus deseos futbolísticos, era absolutamente imposible llegar a la portería de Bravo si no mediaba una enorme casualidad o una catástrofe defensiva. Esa ocasión de Barral tuvo una causa muy clara, una grave pérdida de balón de un Markel Bergara intrascendente en el partido para todo lo que beneficiaba a la Real y peligroso en esas jugadas, pues nada más comenzar el segundo tiempo protagonizó una segunda pérdida que el Levante esta vez ni siquiera consiguió convertir en ocasión de gol. Tan desafortunado fue el partido de Markel que hasta se llevó más de un golpe, especialmente un codazo de Barral, un jugador que siempre sorprende que acabe los partidos sin ver la tarjeta amarilla, tal y como sucedió en el de hoy. Como en la primera mitad, el Levante no vio la portería de Bravo en la segunda hasta las postrimerías del encuentro, esta vez con un córner que se paseó por el interior del área hasta que finalmente el chileno atrapó la pelota. ¿Tiros a puerta del Levante en todo el partido? Ninguno. Ahí está la explicación a uno de los dos ceros del marcador.

Los motivos del otro cero fueron los ya apuntados. Al margen de la actuación del Levante y del árbitro, a la Real le faltaron suerte y acierto. Un Chory Castro voluntarioso pero que no pudo marcar diferencias tuvo su mejor ocasión al cuarto de hora de la reanudación, con un disparo que cogió una magnífica parábola y que, por supuesto, Keylor Navas envió a córner. El uruguayo fue el primer sustituido por Arrasate, para dar entrada a Vela en el partido. Antes de eso, Agirretxe estuvo cerca del gol con un espléndido control dentro del área, pero al girarse para enfilar la portería se le adelantó David Navarro. Y entre ambos, usurbildarra y mexicano, fabricaron la ocasión más bonita de la Real. Vela arrancó casi desde el centro del campo, recibió una precisa pared en corto de Agirretxe, y el disparo del recién incorporado al partido se marchó lamiendo el palo. A continuación llegó el ya mencionado gol anulado a Vela, que estaba ligeramente adelantado cuando remató con acierto un magnífico centro de un Griezmann algo más fallón que de costumbre.

Hasta ahí aguantó Jagoba para hacer sus dos cambios finales, ofensivos y acertados sobre el papel. Canales y Seferovic entraron por Markel y Agirretxe, dejando a Pardo como pivote único. Lo que falló en los cambios, además de que Seferovic sigue arrastrando una ansiedad que le impide acertar, es que Canales no pudo entrar demasiado en juego y sí notó en alguna jugada que falta la intuición que dan los partidos y los entrenamientos para entender a sus compañeros. Pero lo más arriesgado de su apuesta no tuvo efectos negativos y el entramado defensivo de la Real se sostuvo sin problemas ante la negativa del Levante a emplear la pelota. La entrada de Vela, que sufrió un par de contundentes patadas por detrás, sí había mejorado el juego realista, pero no fue suficiente. Seferovic, con un cabezazo que pareció a destiempo tras un buen centro de Xabi Prieto, fue quien más cerca estuvo del gol. A la Real le faltó temple en los minutos finales para hincarle el diente al Levante y cayó tantas veces en su trampa que en esos minutos finales Clos Gómez casi igualó la estadística de tarjetas amonestando a Iñigo y a Carlos Martínez.

El marcador final.
La Real mereció ganar, que nadie lo dude, por mucho que el resultado pueda desatar alguna crítica al equipo. Pero con este empate se queda a las puertas de lograr su récord de victorias consecutivas en Anoeta, quedándose en el mismo registro que logró el equipo entrenado por Javier Irureta en la temporada 1995-1996. Eso es lo anecdótico. Lo trascendente es que se pierde una oportunidad de seguir escalando. Es verdad que se recorta un punto al Villarreal, a la espera de lo que haga el Athletic en Vigo en el partido que cierra la jornada, pero es un ritmo insuficiente. Este tramo de la temporada está siendo duro a la Real, que ha sumado sólo una victoria en los últimos cinco encuentros. A pesar de todo, la quinta plaza está a tres puntos (con el average con el Villarreal prácticamente perdido con el 5-1 de El Madrigal, no hay que olvidarlo) y la cuarta estará como mucho a nueve en caso de triunfo del Athletic. Son distancias a tener en cuenta pero no son insalvables. En todo esto habrá que pensar desde el jueves, después de que, para bien o para mal, quede atrás la semifinal contra el Barcelona.

sábado, febrero 08, 2014

PREVIA Real Sociedad - Levante. Buscando una victoria histórica para iniciar la remontada de Champions

Así forzó Vela el penalti la temporada pasada ante el Levante.
La Real busca una victoria histórica (domingo, 19.00 horas, Anoeta, Canal + Liga y Gol TV), que sería la séptima lograda de forma consecutiva en Anoeta, algo que no ha conseguido en las dos décadas de historia del estadio, para batir el récord de seis que estableció el equipo de Javier Irureta en la temporada 1995-1996. Y sería una victoria que después de unas fechas complicadas en la Liga, sacando sólo un punto de las tres últimas salidas (empate en Getafe, derrotas por goleada en El Madrigal y en el Vicente Calderón) y cuatro de los últimos doce, tendría que ayudar a reenganchar al equipo en la lucha por la cuarta plaza, que ahora se ha alejado hasta los siete puntos de diferencia. Jugar en casa y que sus dos rivales claros en esta lucha, Athletic y Villarreal, lo hagan fuera, puede hacer que la jornada sea propicia. Siempre y cuando no distraiga la Copa, sus efectos, la rabia que dejó el arbitraje de González González y, por qué no, la posibilidad de firmar una gesta ante el Barcelona el próximo miércoles.

Para este partido, y con la vuelta de Copa en el horizonte que también obliga a poner las decisiones en perspectiva, Jagoba Arrasate ha aprovechado que la enfermería realista está por fin prácticamente vacía para volver a recurrir únicamente al primer equipo para formar su convocatoria. De esta forma, salen de la lista con respecto al último choque Gaztañaga y Zaldua, aunque eso supone que en la lista no habrá más defensas que los que serán titulares. Junto a ellos, el otro jugador que sale del grupo es Mikel González, obligado por la fisura en una costilla que sufrió en el partido del Camp Nou y que le hace ser seria duda para el encuentro de vuelta. En su lugar, vuelven los dos jugadores descartados para Barcelona, Chory Castro y Agirretxe, y Markel, que regresa después de su última lesión. Siguen en la enfermería Estrada, De la Bella y Granero, mientras que Ifrán, ya con el alta médica desde hace algunas jornadas, es el único descarte por razones técnicas que hace Arrasate para esta jornada.

Con estos elementos, hay bastantes dudas en torno al once que podría presentar Arrasate. No en la retaguardia, puesto que Bravo volverá a la portería tras el paréntesis copero y por delante de él, sin mayor margen de elección, jugarán Carlos Martínez y José Ángel en las bandas y Ansotegi e Iñigo Martínez en el centro. Markel volverá a ocupar el pivote defensivo, y lo normal es que Pardo esté junto a él, aunque no es descartable la presencia de Elustondo o de Zurutuza en esa posición. Lo normal es que Canales aún no arranque como titular y que sea Xabi Prieto el tercer centrocampista. En el ataque, presumiendo que Vela o Griezmann podrían descansar, parecen seguros Chory Castro y Agirretxe. Dado que Vela entrenó a menor ritmo tras el partido del Camp Nou, parece más probable que sea él el suplente y que Griezmann sí esté en el once. Incluso podría entrar Seferovic y que tampoco jugara el francés. Zubikarai y Ros son los únicos ocupantes del banquillo que parecen seguros en esta ocasión.

La Real no podrá moverse en la clasificación, pase lo que pase en la jornada. Es sexta, con 36 puntos, cuatro menos que el equipo que le precede, el Villarreal, y cinco más que su primer perseguidor, el Sevilla. Sin embargo el objetivo txuri urdin sigue siendo recortar la distancia con el Athletic, cuarto clasificado con 43. El Levante, por su parte, arranca la jornada noveno con 28 puntos y busca acercarse a la Europa League. Los realistas siguen basando su buena temporada liguera en Anoeta, donde sólo ha perdido un encuentro, en la lejana tercera jornada y ante el Atlético de Madrid. Suma ya seis victorias consecutivas como local y busca la séptima, algo que nunca ha logrado en Anoeta. La Real ha ganado siete de sus diez partidos como local. El Levante ha vencido cuatro de los once partidos que ha jugado lejos de su estadio (1-2 al Rayo, 0-1 al Osasuna y al Celta y 2-3 al Sevilla) y ha empatado otros dos (2-2 al Almería y 0-0 al Betis), sumando además ocho de los últimos doce puntos y cuatro jornadas sin perder.

Apenas son diez los precedentes entre Real Sociedad y Levante y no es precisamente el equipo valenciano uno que se le dé muy bien a los realistas. Cinco de esos choques se produjeron en Primera División y sólo uno de ellos acabó con la victoria del conjunto txuri urdin, el 1-0 de la temporada 2006-2007, la del descenso de la Real, con gol de Ansotegi. El Levante ganó otro de esos cinco partidos, 1-3 en la temporada 2011-2012. Los otros tres duelos acabaron en empate. Desde que regresó a la máxima categoría en 2010, la Real no ha sido capaz de ganar al Levante en ninguno de los tres enfrentamientos que ha acogido Anoeta. En Segunda División la estadística mejora bastante para la Real, con tres victorias y un empate en los cuatro partidos disputados. La mayor goleada, el 6-2 logrado en la temporada 1946-1947, con tres goles de Vázquez y uno de Castivia, Patri y Pérez. La estadística se completa con el 2-3 de la fase de ascenso a Primera de la temporada 1939-1940.

La pasada campaña, la 2012-2013, el resultado en Anoeta fue de empate a un gol. La Real no supo aprovechar el cansancio acumulado por el Levante, que tres días antes disputó un partido de la Europa League, y el equipo levantino buscó las contras con bastante facilidad por ese motivo. Y eso que se adelantó la Real al cuarto de hora, al transformar Vela un penalti que él mismo había provocado colocándose delante de Karabelas en su carrera. Hizo más el atacante que el defensa por forzar el penalti. Pero diez minutos más tarde, el Levante empató también desde los once metros, castigando Lell la ingenuidad de Chory Castro para cometer la infracción. Aunque el conjunto visitante se quedó con diez jugadores en el minuto 56 por la expulsión de Nikos (era el octavo partido consecutivo en el que la Real forzaba la expulsión de un rival, récord histórico de la Liga), a Montanier y a sus jugadores les faltó ambición para buscar el 2-1. José Ignacio Martínez estuvo más listo y su equipo conservó el empate en Anoeta.

jueves, febrero 06, 2014

BARCELONA 2 - REAL SOCIEDAD 0 La forma más mezquina de romper un sueño

El decisivo penalti no pitado sobre Vela. 
Qué fácil es acabar con un sueño. Hasta la más bonita de las ilusiones, aquella que se forja durante años, se puede frustrar en un instante. González González es un árbitro que tiene un largo historial de agravios hacia la Real Sociedad, él sabrá por qué, que arranca en los años de Segunda División. Hoy ha destrozado el sueño txuri urdin de jugar la final de la Copa del Rey omitiendo un clamoroso penalti sobre Vela que habría supuesto la expulsión de Mascherano, y mostrando después la tarjeta roja directa por algún comentario a Iñigo Martínez. La Real ha perdido 2-0, una desventaja durísima para una eliminatoria de Copa ante un rival como el Barça que obliga a la más absoluta perfección en el partido de vuelta para recuperar el sueño que alevosa y miserablemente ha roto González González. Quizá es que la Real sobraba en este absurdo duelo de tres en que se quieren convertir todas las competiciones, eso sólo lo sabrá González González y quienes hayan hablado con él, porque hasta eso se nos escamotea en este deleznable fútbol que tenemos, la explicación a por qué ha pasado lo que ha pasado. Y lo que ha pasado es que nos han roto un sueño de forma mezquina.

Por desgracia, el análisis futbolístico queda en un segundo plano, porque el fútbol, las fuerzas que han medido dos rivales en un terreno de juego y que ha prometía un duelo apasionante, no es lo que ha decidido el partido. Ha sido González González y ha sido porque ha querido. No hay más y cualquier disculpa sonará a hueco o a interesada. Él sabe perfectamente que Mascherano cometió penalti sobre Vela. Y sabe que el argentino tendría que haber visto la segunda tarjeta amarilla. Lo sabe. No caben ya más ingenuidades sobre esto ni eufemismos sobre las actuaciones arbitrales. Lo sabe él porque lo ha visto todo el Camp Nou, por despoblado que estuviera y porque lo ha visto todo el mundo por televisión. La casualidad ha querido que en la siguiente jugada el Barcelona se adelantase en el marcador, lo que ha propiciado que Iñigo Martínez se fuera a hablar con el árbitro, que de forma despiadada, como si estuviera deseando hacerlo, expulsó con roja directa a Iñigo Martínez. Si la expulsión es justa o injusta lo sabremos con el acta, pero da igual. Eso no cambia nada.

Porque todo se cae por su propio peso y en la injusticia siempre sale perdiendo la Real. En la otra semifinal, la que han disputado Real Madrid y Atlético de Madrid ha habido incontables acciones barriobajeras, provocaciones, agresiones, insultos. Sobrados motivos para que las tarjetas amarillas hubieran volado, incluso las rojas y las sanciones que podrían llegar hasta la final. Y sin embargo ha habido menos amonestaciones ahí que en el partido de la Real. Con Diego Costa, Godín y Raúl García por un lado y Sergio Ramos, Pepe y Arbeloa por el otro protagonizando continuas macarradas, apenas tres tarjetas amarillas. Sólo la Real ha visto más en un partido jugado en el Camp Nou con la nobleza habitual de este equipo. El premio a que Vela intente seguir jugando y no se deje caer ante Mascherarno es nulo. Provocar, protestar (como hoy, por ejemplo, lo ha hecho el Barcelona en repetidas ocasiones, rodeando tres y cuatro futbolistas al árbitro, por ejemplo cuando perdonó una clara amarilla a Gaztañaga) y el antifútbol tienen premio. La Real no sabe jugar a eso. Y por eso es más fácil romper sus sueños que los de otros equipos.

No seré yo quien hable de villaratos, conspiraciones y demás cortinas de humo que se ha sacado de la manga la prensa al servicio de los poderosos, ni siquiera de lo fácil que es arbitrar a la Real, que hoy sufre un expolio en el Camp Nou para que seguro se destaque como jugada clave el gol en propia puerta de la misma forma que en el Vicente Calderón el domingo hubo tres jugadas de penalti analizables que no formaron parte de ningún análisis. Pero como decía esta semana Iturralde, ese que incluso antes de estar oficialmente retirado se puso la camiseta del Athletic en la grada, los árbitros son humanos. Eso quiere decir que se pueden equivocar, por supuesto. Pero también que cuando se equivocan muy frecuentemente hacia un lado es que no se trata de un error. González González ha protagonizado más de un atropello ante la Real, ya desde que militaba en Segunda División, donde, por ejemplo, no tuvo la mínima dignidad de señalar falta o de parar el juego cuando a Díaz de Cero le rompieron la pierna en una durísima entrada del portero del Eibar. A partir de ahí, la hemeroteca está para saber si González González ha sido un juez ecuánime y justo con la Real. Mi veredicto es que no. Y él sabrá los motivos, desde fuera no se pueden prejuzgar.

Hasta que González González decidió cambiar el rumbo del partido y destruir el sueño de la Real, lo cierto es que había un triunfador claro en el partido: Jagoba Arrasate. Podrá gustar más o menos lo que hace, o acercarse a lo que haría el entrenador que todos y cada de los aficionados y periodistas que seguimos el fútbol tenemos dentro. Pero lo que es innegable es que es valiente y decidido y muere con sus ideas, por impopulares que sean. Es el único entrenador de la Real que en los últimos años ha conseguido hacer funcionar una defensa de cinco. Eso es lo que plantó en el Camp Nou. Y eso es lo que desquició con bastante acierto al Barcelona durante 43 minutos. La idea era que Mikel González, Ansotegi e Iñigo Martínez, con Zaldua y José Ángel en las bandas, Gaztañaga por delante de ellos, y Elustondo y Zurutuza un paso más lejos de Zubikarai, fueran capaces de contener al Barcelona para que Vela y Griezmann se jugaran con su categoría las pocas opciones que tendría la Real frente a Pinto. Dos del Sanse, el discutido Elustondo y el falto de forma Zurutuza. Y así, en el minuto 3, Vela ganó la pelea a Mascherano y cedió el balón a Griezmann para que lo estrellara en el cuerpo del meta blaugrana. Menuda declaración de intenciones.

Y eso que Arrasate tiene que lidiar con mil y un infortunios. Para un día que decide jugar con tres centrales, se lesiona uno. Iñigo Martínez recibió un golpe fortuito de Pedro en el costado y, aunque hizo lo imposible por aguantar en el partido, tuvo que dejar su sitio a Carlos Martínez, improvisado central. A partir de ahí, e incluso con el cambio, el esquema defensivo de la Real se ejecutó con sublime brillantez. Los once jugadores de la Real hicieron exactamente lo que les había mandado Arrasate. Las líneas se cerraban magníficamente, los hombres basculaban a la perfección. Y el Barcelona, aunque entendía que la mejor manera de hincarle el diente a la defensa realista era por las bandas y las buscaba con ahínco, apenas encontraba huecos. Las pocas veces que sí conseguía rematar, Zubikarai se mostró como un excepcional guardameta, que ha ido creciendo oportunidad a oportunidad. Se puede discutir que juegue la Copa por delante de Bravo, por supuesto. Pero sus actuaciones no forman parte de la ecuación. La Real no ha perdido ni ha encajado dos goles por estar él en el campo. Al contrario, ha evitado alguno más.

Las contras realistas, además, ponían el partido en una situación muy interesante para los intereses de la Real, porque en poco más de media hora ya se habían conseguido sendas tarjetas amarillas para Busquets y Mascheron, dos de los tres jugadores encargados de frenar los ataques de Vela y Griezmann, lo que llevaba el partido a una posible superioridad numérica realista a poco que sus atacantes forzaran la máquina con acierto. Por supuesto, el Barcelona tuvo ocasiones de gol. Sólo faltaba. Pero la más clara fue una falta que Messi estampó en el larguero, no por el juego o por el cerrojo realista, y el primer gol llegó en un córner y con un culpable al que señalar. Elustondo se queda enganchado en el palo y rompe la posición de fuera de juego de Busquets, que marcó a placer. Como se ha comentado, ese gol llega en la jugada posterior al clamoroso penalti sobre Vela, da pie a la expulsión de Iñigo Martínez y todo ello cuando quedaba un minuto para llegar al descanso. González González había destruido el partido, dejando muy pocas opciones a una Real que, por fin, había conseguido disputar un partido en un campo grande sin verse goleada desde los primeros minutos.

Con diez jugadores sobre el césped, Arrasate reestructuró el equipo. Volvió a formar una defensa de cuatro, e incrustó a uno de los dos atacantes en la segunda línea defensiva, normalmente Griezmann aunque hubo alguna rotación con Vela. Y lo cierto es que, incluso con inferioridad, el esquema defensivo de la Real siguió siendo mucho más efectivo que el ofensivo del Barcelona. Antes de la decisiva mediación del árbitro, Arrasate ganó en la pizarra a Martino de la misma forma que los Ansotegi, Carlos Martínez y compañía vencieron a Messi, Alexis y los suyos. Pírrica victoria viendo el marcador y el futuro de la eliminatoria, pero es importante destacarlo. Porque la Real le ha puesto un corazón enorme al partido que ha acompañado con un grado de concentración excepcional, como no había visto el Camp Nou en el conjunto txuri urdin ni con Lasarte ni con Montanier como técnicos, ni mucho menos en el partido jugado en Barcelona en la presente Liga.

Pero el partido, y quién sabe si también la eliminatoria, se terminó de marchar al cuarto de hora de la segunda mitad. Y nuevamente hay que mirar a Elustondo, aún con más claridad en este segundo tanto. Salvo el error en el fuera de juego del primer gol blaugrana, no estaba haciendo un mal partido. No era una nota discordante en el sensacional esfuerzo del equipo. Pero el segundo gol es un mazazo que dice demasiado. Alexis remató al palo, Elustondo estaba completamente solo para despejar el balón en cualquier dirección, sin que hubiera un solo jugador blaugrana atosigándole. Y tomó la peor de las decisiones. De forma incomprensible, cruzó el balón hacia el área realista, estampándolo contra Zubikarai cuando éste estaba levantándose y firmando así el más amargo gol en propia puerta que se recuerda. Ni el Barcelona lo estaba mereciendo por su fútbol, ni el trabajo de la Real hacía pensar que estuviera cerca ese 2-0, más allá del hecho de estar defendiendo con diez. Pero llegó de la forma más cruel posible. Un Barça con superioridad sólo pudo marcar gol a una Real cargada de ilusión pese a los contratiempos a balón parado y en propia puerta. Eso dice mucho de la ejecución táctica del equipo txuri urdin en el Camp Nou.

La Real había fiado sus opciones de marcar un gol a una genialidad que no llegó a producirse. En una desigual pelea contra molinos de viento, Vela y Griezmann, como después Canales (que jugó sus primeros minutos con la camiseta de la Real) y Seferovic no llegaron a inquietar más la portería de Pinto, que vivió una segunda parte plácida. El dúo ofensivo que había planteado Arrasate tenía la capacidad de generar peligro y se vio en los primeros 45 minutos. Pero el nuevo partido que creó González González con su prevaricadora decisión de no señalar el penalti sobre Vela y no dejar al Barcelona con un jugador menos redujo esas opciones a lo quimérico. El único objetivo posible con diez jugadores, más allá del milagro de cazar así una contra, era que el partido terminara con el menor número de goles del Barça. Fueron dos y pudieron ser más, pero tampoco hubo que soportar un vendaval blaugrana. Quizá los jugadores culés también eran conscientes de que el que jugaron no era el partido que tenía que estar jugándose y no hicieron más sangre.

Con todo, el 2-0 deja la eliminatoria muy encarrilada para el Barcelona. Aunque el equipo blaugrana no conoce la victoria en Anoeta desde que la Real regresó a Primera División, siempre ha marcado, lo que obligaría a la Real a anotar como mínimo cuatro goles si quiere acceder a la final de la Copa, algo que tampoco ha hecho contra el Barça en estos últimos cuatro años. González González, el partido que ha creado y el marcador sobrevenido a esas circunstancias redujeron muchísimo las opciones de la Real, que necesitará una absoluta machada para ganar la eliminatoria. ¿Imposible? Nada es imposible, y más si la Real exhibe en Anoeta dentro de una semana el mismo corazón que ha mostrado en el Camp Nou en un esfuerzo titánico y sin premio. Pero harán falta más cosas. Por ejemplo, que si Mascherano agarra a Vela dentro del área, se pite el maldito penalti. Porque de lo contrario, quien quiera pensar en fantasmas y en lo bonita que será para los defensores de este fútbol viciado una final entre Real Madrid y Barcelona, tendrá vía libre para pensar tan mal como quiera.

martes, febrero 04, 2014

PREVIA Barcelona - Real Sociedad. ¿Soñar? Más bien pelear por ganar

Aldridge pugna con Aloisio en el choque de la 1989-1990.
Han tenido que pasar 26 años para ver a la Real en un partido de semifinales de la Copa del Rey (miércoles, 22.00 horas, Camp Nou, Antena 3). Y es, por tanto, la hora de soñar. Para el aficionado, mientras haya vida. Para el equipo, hasta que González González señale el comienzo del partido. Ni un segundo más. Entonces llegará el momento de pelear por ganar este partido 180 minutos y dos partes. No vale asumir que la Real es inferior al Barcelona. No vale quedarse en el sueño de disputar una final de Copa. Ni mucho menos esa idea de "disfrutar" que tan nefasta ha resultado esta misma temporada en la Champions League. Hay que luchar para romper de nuevo la Historia. El listón tendría que estar ahí. Es verdad que el Barcelona está por encima de la Real. Lo es tanto como que la Copa es el torneo en el que las sorpresas pueden suceder en cualquier momento. La Real ha sufrido muchas de esas sorpresas en sus propias carnes. Es hora de pensar también en disfrutar de una, que además sería histórica y épica.

El gran dilema antes del partido es saber si la Real lo afronta como el partido más importante de la temporada, palabras pronunciadas por el propio Jagoba Arrasate, o si pesa más la historia reciente en la Copa y ante el Barcelona en el Camp Nou. Por lo pronto, la convocatoria del técnico txuri urdin ofrece alguna sorpresa. Arrasate deja en Donostia a Agirretxe y Chory Castro, ambos por decisión técnica, e introduce en su lugar a Canales, que entra así por primera vez en una convocatoria un día después de ser presentado como nuevo jugador de la Real, y a Elustondo, recuperado por sorpresa de la lesión en el hombro con la que terminó el partido de Getafe. Si ante el Racing el mensaje de las convocatorias fue ofensivo, con todo el arsenal dispuesto en el campo o en el banquillo y poco más de la defensa titular para la retaguardia, contra el Barcelona se opta por una prudencia mayor y por fortalecer el centro del campo. Siguen fuera del equipo por lesión De la Bella, Estrada, Markel Bergara, Granero e Ifrán y se mantienen en la lista los dos potrillos ya habituales, Zaldua y Gaztañaga.

Arrasate volvió a confirmar que Zubikarai estará en la portería realista, como ha sucedido a lo largo de las tres eliminatorias anteriores de la Copa, en las que ha respondido con categoría. A partir de ahí, no hay nada confirmado y poco seguro. Entre esto último está que José Ángel, sin recambio directo, estará en el lateral izquierdo. Iñigo Martínez y Mikel González serán los centrales, y lo normal es que Carlos Martínez esté en la derecha, aunque no se puede descartar que Zaldua sea titular. Sin Markel y con Pardo en un pequeño bache, se antoja más que posible que el doble pivote lo formen Gaztañaga y Elustondo. Y si Arrasate apostó por dejar fuera del once del Vicente Calderón a Agirretxe y Seferovic, parece probable ante la ausencia del primero que repita la estrategia. Vela y Griezmann serán dos de los cuatro jugadores que faltan y los otros dos puestos se los jugarían Xabi Prieto, Zurutuza (los dos que jugaron ante el Atlético) y Canales. Menos opciones parece tener la posibilidad más defensiva de introducir a Ros, aunque no es tampoco descartable. Para el banquillo quedarían, además de los mencionados, Bravo y Ansotegi.

La Real se ha plantado en semifinales tras eliminar al Algeciras (1-1 y 4-0), Villarreal (0-0 y 0-1) y Racing de Santander (3-1 y la conocida retirada del equipo cántabro para llamar la atención sobre su precaria situación económica y social). No conoce la derrota en el torneo, ni siquiera como visitante. El Barcelona, por su parte, no es que no haya perdido, es que cuenta sus partidos por victorias. Venció al Cartagena por 1-4 y 3-0, al Getafe por 4-0 y 0-2, y al Levante por 4-1 y 5-1. Sólo el equipo valenciano ha sido capaz de marcar en el Camp Nou en la Copa. La Real viene de sufrir una contundente goleada a domicilio, 4-0 ante el Atlético de Madrid, y el Barcelona de perder su primer partido de Liga en el Camp Nou, 2-3 ante el Valencia. Los barcelonistas contaban hasta ese momento sus diez partidos ligueros en casa por victorias, con apenas seis goles encajados, y cinco equipos se habían ido de allí sin marcar. El equipo txuri urdin ha ganado tres y empatado cuatro de sus doce encuentros lejos de Anoeta en la Liga, perdiendo los cinco restantes. La Real sólo ha dejado de marcar algún gol en tres de sus partidos como visitante.

Las pobres estadísticas de la Real en el Camp Nou se coronan con las 16 derrotas que ha cosechado en sus últimas visitas en Liga, con 45 goles en contra y sólo ocho a favor. Eso sí, ha marcado en las últimos tres. El Barcelona es el rival contra el que más partidos de Copa ha disputado la Real, 30, divididos en cuatro finales, una liguilla previa y diez eliminatorias. Y los precedentes están del lado blaugrana, que se llevó todos los trofeos y sólo fue eliminado dos veces por el conjunto txuri urdin, en las temporadas 1968-1969 y 1979-1980. Más aún, la Real ha perdido en diez de las once ocasiones que jugó contra el Barcelona en su feudo en partido de Copa, incluso en esas dos eliminatorias que superó, en las que tuvo que remontar un 3-0 y un 2-1 respectivamente. El único empate logrado por la Real fue agridulce, pues el 3-3 de la 1989-1990, con dos goles de Aldridge y el otro de Mentxaka, no impidió la eliminación realista. La mayor goleada conseguida por el Barcelona en estos duelos, 6-0, se repitió en dos ocasiones, en las temporadas 1918-1919 y 1928-1929. De los diez choques eliminatorios, la Real consiguió marcar en terreno contrario en cinco ocasiones, pero sólo convirtió más de un gol en el mencionado 3-3 de 1990.

Ese 3-3 es, precisamente, el último duelo copero entre Barcelona y Real Sociedad que ha acogido el Camp Nou hasta ahora. En la ida, 0-1 para el equipo blaugrana. En la vuelta, el conjunto txuri urdin llegó a forzar la prórroga con su victoria por 2-3 en los 90 minutos reglamentarios. Se adelantó el Barça por medio de Bakero, pero la Real le dio la vuelta al partido. Primero al marcar Aldridge un penalti que Aloisio cometió sobre el irlandés y después hacerlo Mentxaka tras un gran pase de Goikoetxea. Igualó el Barça gracias a Laudrup, pero Aldridge de nuevo puso el 2-3 que llevaba al tiempo suplementario (no existía entonces el valor doble de los goles en campo contrario que hoy habría clasificado a la Real). El gol definitivo lo logró Laudrup en la primera parte de la prórroga. La Real ya ha visitado el Camp Nou esta temporada, la 2013-2014, y salió de allí con una contundente goleada, lo habitual en los últimos años. El 4-1 lo firmaron Neymar, Messi, Busquets y Bartra, los tres primeros en apenas 22 minutos, y De la Bella puso en su momento el 3-1 sin que la Real tuviera la más mínima convicción para inquietar la victoria del Barcelona.

lunes, febrero 03, 2014

Así fueron las quince semifinales de Copa que ha jugado la Real

El último cuarto de siglo ha dejado la errónea impresión de que la Copa es un torneo maldito para la Real. Contando las de 1988, el equipo txuri urdin había jugado hasta entonces las semifinales del torneo nada menos que en catorce ocasiones. Este Barcelona - Real Sociedad será la decimosexta semifinal de la Copa. Es decir, que desde 1923 hasta 1988 la Real llegó a una semifinal casi cinco años. Los 26 años que han transcurrido desde la última semifinal, aquella de 1988 ante el Real Madrid, suponen el periodo más largo sin acceder a esa ronda. Y con mucho, porque la siguiente marca se queda en la mitad, los trece años, incluyendo el largo parón en el fútbol por la Guerra Civil Española, que transcurrieron entre la semifinal ante el Valencia de la temporada 1927-1928 y la que tuvo de nuevo al equipo colchonero como rival en la campaña 1940-1941 (que tuvo el mérito añadido de lograrse jugando en Segunda División).

Diez de las quince semifinales precedentes acabaron con derrota realista, sólo una de ellas en la tanda de penaltis y ante el Real Madrid y otra en un partido de desempate ante el Elche, y en cuatro accedió a la final, perdiendo en tres ocasiones precisamente ante el Barcelona en todas ellas y ganando el único trofeo que tiene en su haber (dejando al margen el que logró en 1909 el Club Ciclista San Sebastián, parte imborrable de la historia de la Real aunque se consiguiera el triunfo con otro nombre), el que conquisto en 1987 con aquella inolvidable tanda de penaltis en La Romareda contra el Atlético de Madrid. Y como curiosidad, tres de las cuatro veces que superó las semifinales lo hizo dejando a cero a su rival en los dos partidos, mientras que la Real marcó al menos un gol en todas estas eliminatorias salvo en la primera, la de 1923 ante el Athletic. Así  fueron las quince semifinales anteriores jugadas por el conjunto txuri urdin.

1922-1923
Real Sociedad 0 - Athletic 0
Athletic 2 - Real Sociedad 0
Global: 0-2
Aunque la Real ya había disputado la final de la Copa, en un fútbol español dividido, lo hizo con sistemas de clasificación diferentes y su primera semifinal no llegó hasta 1923, después de haber superado al Sporting de Vigo en un partido de desempate por 4-1, tras perder por 3-1 y ganar por 3-0. Y en las semifinales, derbi vasco contra el Athletic. En Atotxa no se movió el marcador, y eso fue sobre todo por la sensacional actuación de Eizagirre, que incluso detuvo un penalti, aunque ninguno de los dos equipos estuvo a la altura de la expectación que levantó el encuentro en la víspera. Todo quedó pendiente para el encuentro de vuelta, en San Mamés, y allí el Athletic venció, aunque había llegado con algunas bajas importantes al choque en el que se resolvió la eliminatoria. La primera mitad tuvo claro color rojiblanco y ahí llegaron los dos tantos del Athletic, de Germán en el minuto 15 y de Carmelo en el 44. Aunque en la segunda mitad empujó la Real con ganas, fue incapaz de marcar y no consiguió la clasificación para la final.

1927-1928
Real Sociedad 7 - Valencia 0
Valencia 3 - Real Sociedad 2
Global: 9-3
La Real primero superó un grupo que compartió con el Patria (0-3 y 4-1), el Barcelona (derrota por 4-1 y victoria por 5-4), el Real Unión (victoria por 4-1 y derrota por 3-1) y el Iberia (5-1 y 1-4), y después superó una eliminatoria con el Celta (2-1 y 3-0) antes de enfrentarse en la semifinal al Valencia. En el encuentro de ida, la Real barrió a los valencianistas por un contundente 7-0. Marculeta, Cholín, Mariscal y de nuevo Cholín pusieron el 4-0 al descanso y en la segunda parte redondearon el marcador Kiriki en dos ocasiones y de nuevo Marculeta. Y eso que Bienzobas falló un penalti y el meta valencianista, Pedret, fue el mejor de su equipo. Fue un partido algo bronco por momentos y en el minuto 88 fue expulsado el visitante Reyes. En el partido de vuelta, el Valencia salió al ataque y Picolín y Ródenas pusieron un claro 2-0. Hasta entonces el mejor realista había sido Izagirre, pero el equipo reaccionó y acortó distancias por medio de Kiriki. Nada más arrancar la segunda parte, el Valencia hizo el tercero, de nuevo Ródenas, y Kiriki hizo el 3-2 definitivo en el minuto 85. La Real pasaba así a la histórica final de Santander que ganaría el Barcelona al tercer partido.

1940-1941
Español 6 - Real Sociedad 0
Real Sociedad 2 - Español 2
Global: 2-8
Aunque la Real militaba en la Segunda División, protagonizó una espléndida Copa en esta temporada. Primero eliminó al Valladolid (1-0, 3-2 y 3-1 en el partido de desempate) y después, con enorme brillantez, al ya campeón de Liga, el Atlético Aviación (0-0 y 2-1). Pero las semifinales fueron demasiado para el equipo txuri urdin. El Español, con una gran actuación, pasó por encima a la Real en el encuentro de ida, jugado en Sarriá, y logró marcar nada menos que seis goles. Chas y Mas encarrilaron el encuentro en la primera parte y en la segunda fueron Macala, Chas en dos ocasiones más y Mas de nuevo quienes convirtieron la victoria en goleada. Llegó el Español a Atocha desganado y convencido de que tenía resuelta la eliminatoria. Eso, combinado con el buen juego que desplegó la Real en el primer tiempo, hizo que los donostiarras se fueran al descanso con un merecido e incluso corto 2-0. Fernando Terán hizo los dos goles. Pero en la segunda parte el Español remontó con goles de Llimos y Mas. Chipia fue expulsado por una dura entrada a Gonzalvo, que tampoco pudo acabar el partido por esa lesión.

1947-1948
Sevilla 7 - Real Sociedad 1
Real Sociedad 1 - Sevilla 0
Global: 2-7
La Real estuvo cerca de desquitarse en la Copa de los sinsabores de la Liga, que dieron con sus huesos en Segunda División justo antes de iniciarse el torneo del KO. Tras apear a Atlético Zaragoza (0-3), Sabadell (2-0), Tarragona (2-3 y 3-2) y Valencia (3-2 y 0-0), al equipo txuri urdin le tocó en suerte el Sevilla. Pero como la Copa entonces se jugaba tras el final de la Liga, hubo un enemigo más en el partido de ida de la semifinal, jugado en tierras andaluzas: el calor. El duelo se jugó a las 16.30 horas del 6 de junio y en Sevilla había una temperatura superior a los 40 grados. Ontoria, Pérez y Castivia no fueron capaces de aguantar el partido completo, extenuados y sin fuerzas. Campos abrió y cerró el marcador para el equipo local, y sumaron los siete que encajó Galarraga Domenech, Alconero, Pineda en dos ocasiones y Arza, antes de que Pérez hiciera de falta directa el gol de la honrilla realista. Tan de trámite era el partido de vuelta, que en la portería de la Real debutó un joven guardameta llamado Bagur. El equipo txuri urdin consiguió al menos ganar ese partido con un solitario gol que Pérez convirtió en el minuto 80, rompiendo la numantina defensa que planteó el Sevilla.

1950-1951
Real Sociedad 1 - Real Madrid 0
Real Madrid 0 - Real Sociedad 2
Global: 3-0
Tras eliminar a Celta (4-1 y 1-1) y Racing (3-2 y 0-3), la Real se enfrentó en las semifinales al Real Madrid, un equipo con el que había protagonizado importantes goleadas en la Liga, a favor con el 6-2 de Atotxa y en contra con el 7-2 de Chamartín. En ese mismo orden se jugó en la Copa, pero nada tuvieron que ver los choques del torneo del KO con los del de la regularidad. En Donostia ganó la Real por 1-0. Muy cerca del final, Artigas hizo el gol que desniveló un duelo bronco e incluso violento. En Madrid sentó muy mal la derrota, hasta el punto de que se decidió recibir al equipo txuri urdin en la capital con un concierto de hasta 40.000 silbatos, lo que hizo que ésta pasara a la historia como la semifinal de los pitos. Pero la respuesta de los de Benito Díaz fue extraordinaria y también consiguieron la victoria en el partido de vuelta. Pasado el primer cuarto de hora, Barinaga consiguió el 0-1, concluyendo un jugadón de Alsúa. La Real aguantó las acometidas madridistas y ya en el minuto 72 Caeiro hizo de cabeza el 0-2 definitivo, adelantándose a la salida de Alonso. En la final, precisamente jugada en Chamartín, el Barça superó a los realistas por un claro 3-0.

1956-1957
Real Sociedad 1 - Barcelona 5
Barcelona 5 - Real Sociedad 1
Global: 2-10
Tras el sufrimiento de la eliminatoria contra el Zaragoza (0-0, 1-1 y 1-0 en el partido de desempate) y el carácter arrollador con el que se superó al Deportivo (0-0 y 7-1), la Real sufrió un severo correctivo en la semifinal contra el Barcelona. El conjunto txuri urdin perdió los dos partidos por el mismo resultado, 5-1, sin tener la más mínima opción de superar al equipo catalán. Todo quedó decidido en Atotxa, donde el Barça dio una soberana lección de fútbol de contragolpe. Se adelantó por medio de Tejada al cuarto de hora. Y aunque Gordejuela hizo el empate de penalti, Tejada volvió a adelantar al conjunto blaugrana. Ya en la segunda parte cayeron los goles de Villaverde y los dos de Martínez ante los que nada pudo hacer Bagur. La vuelta era un trámite y la Real la encaró con un planteamiento defensivo. Y aún así también salió goleada de Las Corts. De nuevo Villaverde y Martínez, en dos ocasiones cada uno, volvieron a ejercer de verdugos realistas y entre los goles de uno y otro anotó también Vergés. Ucelay, de cabeza hizo el gol realista cuando aún faltaba el quinto del Barça.

1957-1958
Real Madrid 4 - Real Sociedad 1
Real Sociedad 1 - Real Madrid 1
Global: 2-6
Por primera vez, la Real jugó la semifinal de Copa por dos temporadas consecutivas. Llegó a esa ronda eliminando a Osasuna (0-0 y 1-0) y Jaén (2-1 y 7-0) y le tocó en suerte el Real Madrid, que se cobró cumplida venganza de la semifinal de los pitos, siete años atrás. Claro que la actuación arbitral fue determinante para que la eliminatoria no fuera igualada. La Real buscó el cerrojazo en el Bernabéu y la apuesta salió mal, pues a los 22 minutos Rial hizo el primero. Y después arrancó el show arbitral. Gento agredió a Irulegi y Rey Martínez, incomprensiblemente, expulsó a los dos, para sorpresa incluso del público del Bernabéu. Mateos y Joseíto agrandaron el marcador, pero Lacalle marcó en el 87, dando algo de vida a la eliminatoria. Entonces apareció de nuevo el árbitro para señalar un inexistente penalti en el 89 que Di Stéfano transformó. En Atotxa la Real salió a tumba abierta. Marcó Laguardia en el minuto 16, pero de nuevo hubo circunstancias anómalas. Blanco Pérez anuló el 2-0 a Elizondo por una imaginaria falta de Sarasqueta. ¿Cómo habría sido el partido si la Real se hubiera puesto a un solo gol de pasar? Ciencia ficción. El empuje realista fue grande, su primera parte excepcional, pero no bastó. Joseito empató en el 79 y fulminó las pocas esperanzas que quedaban ya de pasar.

1964-1965
Atlético de Madrid 8 - Real Sociedad 1
Real Sociedad 3 - Atlético de Madrid 3
Global: 4-11
De nuevo desde la Segunda División, como ya sucedió en la temporada 1947-1948, la Real alcanzó las semifinales de Copa. Eliminó a Ceuta (3-2 y 4-0), Betis (1-2 y 2-0) y Sporting (3-2 y 0-0) antes de cruzarse con el Atlético de Madrid. La Real aguantó muy dignamente en el Metropolitano hasta el descanso, perdiendo sólo por 1-0, gol de Cardona, pero el calor y la diferencia de categoría se notaron de forma aplastante y exagerada en la segunda mitad. 8-1 acabó la ida, aunque Mendiluce de penalti llegó a subir el 2-1 al marcador. Antes había marcado Glaría y después lo hicieron Adelardo en dos ocasiones, Cardona en otras dos, de nuevo Glaría y Collar. La Real, al menos, pudo despedirse de la Copa con un gran espectáculo en Atotxa, con un gran empate a tres goles. El arbitraje fue tan lamentable, que incluso el atlético Collar, en un gran gesto deportivo, tuvo que corregir uno de los errores del colegiado, impidiendo que expulsara a Arzac. Urreisti hizo los tres tantos realistas, poniendo primero un 2-0 en el marcador, pero Jones anotó el 2-1 en claro fuera de juego y Collar el empate de inexistente penalti. La Real hizo el tercero en el minuto 60, pero en la jugada siguiente empató el Atlético y ya no se movió más el marcador.

1968-1969
Elche 3 - Real Sociedad 0
Real Sociedad 4 - Elche 1
Global: 4-4
Desempate: Elche 2 - Real Sociedad 0
Una brillante Real había dejado en la cuneta a Barcelona (5-1 y 2-0) y Atlético de Madrid (1-2 y 1-1). En semifinales, el Elche. Todo salió mal en el partido de ida, en un campo duro y seco, con mucho calor, entradas violentas que el árbitro no supo cortar y con un resultado final de 3-0. Casco hizo dos goles y Curro el restante. Los dos primeros, para colmo, llegaron en sendos saques de banda. La Real se conjuró para remontar y lo hizo a la heroica. En el minuto 61, Casco hizo el 1-1, después de que Urtiaga adelantara al equipo txuri urdin. Pero los realistas apretaron de una forma impresionante en la última media hora y lograron los tres goles que necesitaban. Silvestre marcó de penalti en el 67, Urtiaga colocó a la Real al borde del empate en el 81 y Silvestre hizo el 4-1 final en el 87. El Athletic, mientras tanto, había eliminado al Granada en la otra semifinal, por lo que la final podía ser un derbi vasco. Pero el partido de desempate que se jugó en Madrid no t4rajo esa suerte para la Real. La jugada clave fue la expulsión de Santamaría al borde del descanso, cuando fue él quien resultó lesionado en un choque. De hecho, se enteró de la expulsión en los vestuarios, cuando recobró el conocimiento. El Elche aprovechó su superioridad para hacer dos goles y dejar a la Real sin esa final soñada.

1975-1976
Real Sociedad 0 - Atlético de Madrid 1
Atlético de Madrid 1 - Real Sociedad 1
Global: 1-2
La Real superó al Celta (0-0 y 2-1) y a Las Palmas (3-1 y 2-0, pasó el equipo txuri urdin por penaltis) antes de enfrentarse nuevamente en las semifinales al Atlético de Madrid. Atotxa vivió un gran encuentro, pero la Real no tuvo suerte. Se adelantaron los madrileños pasada la primera media hora con un tanto de Panadero Díaz, que, tras despejar Arconada un córner, enganchó desde la frontal del área un afortunado disparo que se coló entre multitud de piernas. El Atlético fue algo mejor en la primera mitad, pero el ataque realista de la segunda mitad no encontró el premio merecido. Con esa desventaja se presentó la Real en el Calderón dispuesta a dar la sorpresa. Se le pusieron aún más difíciles las cosas con el tempranero gol de Gárate, en el minuto 12, pero antes de la media hora Muruzabal había igualado el marcador con un potente disparo desde fuera del área que dejó literalmente congelado a Reina. A pesar de un arbitraje casero y de los constantes fueras de juego que señaló a la Real, el equipo txuri urdin tuvo ocasiones para igualar la eliminatoria, sobre todo en el balón que Kortabarria estrelló en la escuadra. La Real quedó eliminada, aunque dejó una gran imagen.

1977-1978
Real Sociedad 0 - Barcelona 0
Barcelona 2 - Real Sociedad 1
Global: 1-2
Brillante la Copa que hizo la Real en la temporada 1977-1978, eliminado a Acero (5-1 y 1-0), Xerez (1-1 y 2-2, clasificada la Real por penaltis), Toledo (1-3 y 6-0), Real Madrid (2-0 y 2-1) y Valencia (1-1 y 4-1), antes de cruzarse en unas igualadas semifinales con el Barcelona. Atotxa vivió el primer acto. La Real lanzó un furibundo ataque sobre la meta de Artola, pero la defensa blaugrana prevaleció, con la fortuna arbitral de cara al no señalarse un penalti de Asensi sobre Alonso. Con el 0-0 de la ida, la eliminatoria se resolvió en el Camp Nou. De nuevo la actuación arbitral fue determinante para que la Real no superara esta ronda. El equipo txuri urdin se adelantó muy pronto en el marcador, al recoger Iriarte el balón tras salir Artola a los pies de Satrústegui y mandarlo a puerta vacía al fondo de las mallas. Pero pasada la media hora, Sánchez Arminio expulsó a Diego, sacándole dos tarjetas en un minuto, la segunda por lanzar el balón contra el suelo al protestar un saque de banda. Antes de eso, una criminal patada en la cabeza de Fortes a Arconada se quedó sin sanción disciplinaria y provocó que el arquero realista tuviera que dejar su sitio a Cendoya en el descanso. Y para culminar el despropósito, cuando Migueli ya había puesto el empate en el marcador, señaló un inexistente penalti de Gajate sobre Cruyff, que Rexach no perdonó. Una eliminación injusta.


1981-1982
Real Sociedad 1 - Real Madrid 0
Real Madrid 1 - Real Sociedad
Global 1-1. Pasa el Madrid por penaltis
La Real bicampeona de Liga también estuvo cerca de triunfar en la Copa. Los penaltis tuvieron mucho que ver en su fortuna. Eliminó en cuartos al Athletic en la tanda fatídica (después de un 1-0 y un 3-2), después de superar previamente a Bilbao Athletic (1-3 y 1-0), Osasuna (1-1 y 3-1) y Valladolid (3-3 y 0-2), pero cayó de la misma forma ante el Real Madrid. De nuevo, el primer acto se vivió en Atotxa. La Real no salió acertada, pero en la segunda mitad puso cerco a la portería de Agustín, hasta que en el minuto 59 Satrústegui acertó a enviar al fondo de las mallas un córner de López Ufarte que había atravesado por bajo el área madridista. La Real se plantó en el Bernabéu dispuesta a defender su exigua ventaja con uñas y dientes, jugando muy bien en la primera mitad, y casi lo consiguió, pues encajó el gol que igualaba la eliminatoria en el minuto 89. Su autor fue Juanito, después de que Arconada salvara un primer disparo del madridista. La prórroga no cambió el marcador y la tanda de penaltis acabó con empate a tres, pero Kortabarria, a pesar de ser un especialista, marró el sexto lanzamiento de la Real, Ito no falló y el equipo madridista impidió al realista optar al doblete en el año de su segunda Liga.

1982-1983
Barcelona 2 - Real Sociedad 0
Real Sociedad 1 - Barcelona 2
Global: 1-4
La temporada más exigente de la historia de la Real, la que llevó a los de Ormaetxea a ganar la primera Supercopa y a las semifinales de la Copa de Europa, también tuvo su reflejo en la Copa. Los realistas eliminaron por penaltis al Salamanca (tras un doble 2-0) y después al Valladolid (1-0 y 3-0) antes de vérselas con el Barcelona. La eliminatoria pudo haber quedado sentenciada en el Camp Nou. Maradona y Schuster brillaron. Víctor hizo el 1-0 en la primera mitad y el astro argentino puso el 2-0 definitivo ya en la segunda con una parábola que levantó al público de sus adientos. Arconada evitó un tanteo mayor con una colección de paradas memorables. Con un Atotxa a reventar como en las grandes citas, la Real se preparó para la remontada... y no estuvo lejos de conseguirla, a pesar de que García de Loza colaboró con el Barça expulsando a Górriz. Le había señalado incontables faltas sobre Maradona que enfadaron con justicia al público, le sacó la amarilla al central realista, y en la misma jugada le mostró la roja directa por la protesta. Aún con inferioridad, Uralde, en plancha, culminó una espectacular jugada trenzada entre Celayeta y Bakero. Era el minuto 57. Pero el Barcelona hizo valer su ventaja numérica. Marcos marcó en el 59 y Maradona hizo el 1-2 definitivo en el 76.

1986-1987
Real Sociedad 0 - Athletic 0
Athletic 0 - Real Sociedad 1
Global: 1-0
El camino de la Real no fue para nada complicado hasta llegar a esta semifinal contra el Athletic, sin llegar a enfrentarse a ningún equipo de Primera. Dejó en la cuneta a Baskonia (0-1), Montijo (0-1), Villarreal (0-1), Eibar (0-2 y 2-0) y Mallorca Atlético (0-0 y 10-1; esta es la mayor goleada de la historia conseguida por la Real en la Copa). Pero el derbi fue duro e intenso. No salieron bien las cosas en Atotxa, donde a la Real no le quedó más remedio que defender el empate a cero inicial, porque tuvo que hacerlo con sólo nueve jugadores sanos. Loren tuvo que sustituir al lesionado Zubillaga, pero él mismo se retiró casi enseguida con problemas físicos. Y pocos minutos después Santi Bakero quedó dañado, pero permaneció en el campo, colocándose de delantero centro para estorbar lo menos posible. El Athletic, incomprensiblemente, no se lanzó a por el gol, confiado en que San Mamés le daría la ventaja soñada. Pero allí fue la Real quien golpeó. Mediada la primera mitad, Bakero marcó de cabeza, lanzándose en plancha para rematar un córner, y el Athletic no fue capaz de igualar. Como todo el mundo sabe, la final fue contra el Atlético de Madrid, el partido acabó en 2-2 y fue la tanda de penaltis, con la decisiva parada de Arconada, la que dio el título de Copa a la Real.

1987-1988
Real Sociedad 1 - Real Madrid 0
Real Madrid 0 - Real Sociedad 4
Global: 5-0
Tras eliminar a Cartagena (1-0 y 2-0), Sporting (0-0 y 4-0) y Atlético de Madrid (2-1 y 3-1), la semifinal deparó el mejor enfrentamiento posible de la temporada. Primero contra segundo de la Liga, Real Madrid contra Real Sociedad, toda una final anticipada. Y la Real consiguió uno de los triunfos más memorables de su historia en el torneo copero. Atotxa vio un partido áspero, en el que los dos equipos entendieron que había más riesgo de perder la eliminatoria que de dejarla definitivamente encarrilada. Un gol de Bakero conseguido de cabeza en un córner dio ventaja a la Real antes de visitar el Santiago Bernabéu. Con polémica, porque se levantó a Hugo Sánchez una sanción para que pudiera disputar el partido. Sin embargo, la Real supo defender la ventaja de la ida en la primera mitad y en la segunda machacó al Real Madrid, hasta el punto de provocar los aplausos de la afición loca. Górriz, Bakero, Begiristain y de nuevo Bakero ametrallaron la portería de Buyo en apenas 17 minutos, destrozando la defensa blanca con precisos robos en el centro del campo y certeros contragolpes, y dieron el pase a la final. La Real era favorita, pero el Barcelona ganó precisamente en el Bernabéu por 1-0.

ATLÉTICO DE MADRID 4 - REAL SOCIEDAD 0 El peligro de los errores y de bajar los brazos

El 1-0 lo marcó Villa desde esa posición.
La Real salió goleada del Vicente Calderón por dos razones principales. La primera, sus errores. Regaló las jugadas de los dos primeros goles del Atlético de Madrid, el primero cuando estaba cerca de retirarse a los vestuarios con un buen empate a cero y el segundo cuando estaba jugando bien para empatar. La segunda, que después de ese 2-0 bajó los brazos, con lo que su derrota en el campo del nuevo líder de Primera se convirtió en una goleada y en una noche de disfrute absoluto para los locales. El 4-0 es abultadísimo para lo que propusieron uno y otro equipo, pero es consecuencia directa de estas dos razones, y también de un arbitraje que pudo cambiar el signo del marcador en varias ocasiones. La Real cierra su periplo por los campos de los tres aspirantes a la Liga con otra nueva goleada, ahondando una de las pocas heridas que tiene pendientes desde su regreso a Primera División, los campos grandes. Eso y frenar goleadas aunque pierda el partido son los dos grandes propósitos de enmienda que la Real tiene que hacer, y los tiene que hacer antes del miércoles, cuando vuelve visitar el Campo Nou, esta vez en Copa.

Arrasate hizo una apuesta ya conocida desde los tiempos de su predecesor en el banquillo realista, la de colocar a Vela como delantero centro. Una vez más, como casi siempre tanto en las dos pasadas temporadas como en la presente, no salió bien. El mexicano, incapaz de bajar algún balón en la pelea con Godín y Miranda, aunque simplemente fuera por cuestión de peso y de centímetros, se convirtió en una isla, y muy poco buscaron sus compañeros a Griezmann, un tipo que no hay que olvidar que lleva quince goles. Si hay sumamos que Zurutuza sigue lejísimos de su mejor forma y que Xabi Prieto está pasando por una temporada bastante justita de momento, además de que Carlos Martínez lo pasa francamente mal ante rivales que se vuelcan por su banda, se puede entender que el Atlético de Madrid viviera con cierta comodidad en los primeros 45 minutos. Claro que tampoco es que arrancara de forma arrolladora, pareciendo que los ocho minutos de silencio que dio la afición del Atlético como homenaje a Luis Aragonés fueran una especie de tregua antes de empezar el partido de verdad.

El 2-0 fue obra de Diego Costa.
En esos ocho minutos, y salvando una internada de Diego Costa cuyo disparo final atrapó Bravo, la Real tocó el balón a gusto. Muy a gusto. Hasta el punto de que parecía que tenía el dominio del encuentro de forma rotunda, con buenas combinaciones de una banda a otra con gran protagonismo de un Pardo que después de fue diluyendo, aún sin profundizar, pero haciendo que el Atlético corriera mucho. De hecho, los escasos motivos de alteración que tenía la hinchada colchonera eran los habituales y provocadores piscinazos de Diego Costa, un jugador que no cambia de piel por mucho que se haya encaramado a las posiciones de privilegio del Pichichi y que sigue teniendo el beneplácito arbitral. Por fortuna, nada grave, porque sus saltos al vacío se produjeron lejos del área. Pero llegó el minuto 8, la afición del Atlético estalló coreando el nombre de Luis Aragonés y el partido cambió. Un mal despeje de Iñigo Martínez fue el primer aviso para Bravo. Apenas dos minutos después, Estrada Fernández acertó al anular un gol de Villa por fuera de juego.

La Real pareció reaccionar pasado el minuto 20, con una sensacional galopada de Griezmann, que acabó siendo derribado en el pico del área por Miranda cuando ya enfilaba el área de Courtois. Pareció penalti, porque el cuerpo de Griezmann está sobre la línea cuando recibe el impacto, pero el árbitro lo sacó fuera por centímetros. La falta, lanzada por el francés, acabó por supuesto en la barrera, lo cual es un motivo de desesperación al que hay que poner fin cuanto antes. No puede ser que la Real enfile ya su cuarta temporada consecutiva sin marcar un gol de libre directo. Eran, en todo caso, los mejores minutos del equipo txuri urdin en la primera mitad, materializados en un cabezazo fuera de Iñigo Martínez y en un disparo centrado de Zurutuza que atrapó Coutois en dos tiempos, después de una buena jugada elaborada entre José Ángel y Vela, cayendo a la banda izquierda para así poder hacer el daño que no estaba haciendo como hombre más adelantado.

Así entró el tercero, obra de Miranda.
Pero el partido se empezó a marchar por una jugada absurda, una mano de Griezmann que abortó una jugada de contragolpe que tenía muy buena pinta. Y se empezó a marchar ahí porque de un instante en el que podría haber nacido el 0-1 se pasó al 1-0. Carlos Martínez, que sigue muy lejos de la mejor forma que alcanzó la temporada pasada, perdió un balón en la salida del equipo por un mal control y dejó al Atlético en disposición de marcar como mejor sabe, a la contra y casi en dos toques. Insúa se llevó el balón, Diego Costa lo colocó en el interior del área y Villa sacó de nuevo su instinto letal para llevarlo al fondo de las mallas sin que Bravo pudiera hacer nada. Que el propio Villa se retirase lesionado sólo dos minutos después y no antes de adelantar a su equipo es una buena muestra de que nada iba a salirle bien a la Real hoy en el Calderón. La mejor noticia para la Real de esos minutos, viendo que estaba algo tocada, era la cercanía del descanso. Bravo salvó con seguridad la mejor ocasión del Atlético, un disparo centrado de Sosa.

Aunque el Atlético de Madrid no fue especialmente superior a la Real en el primer tiempo, es verdad que su victoria momentánea en el marcador también se podía considerar justa a los puntos. Pero el escenario cambió en la segunda mitad. Los de Simeone dieron un claro paso atrás y tuvieron claro que la mejor opción de conseguir el 2-0 era a la contra y los de Arrasate, que saben mover la pelota y generar peligro, aceptaron el reto. En el primer cuarto de hora, la Real llegó a embotellar por momentos a su rival con varios córners. Ansotegi disfrutó de la mejor ocasión txuri urdin en esos minutos, al recoger un rechace de Gabi. Además, Vela generó una enorme inquietud en el bando atlético con una sensacional conducción casi desde su campo que estropeó Xabi Prieto con un horrible pase directamente fuera. Incluso Gaztañaga, que probablemente fue el realista que menos sufrió ante el Atlético, se animó a probar el disparo desde fuera del área que no cogió portería. Para colmo de males, todavía con 1-0, en esos minutos hubo dos posibles manos en el área atlética, una de Godín y otra de Miranda. Las dos se fueron al limbo como el penalti a Griezmann.

Diego convirtió así el 4-0.
En todo caso, los locales lo estaban pasando mal y el partido se empezaba a parecer demasiado al de dos temporadas atrás, cuando Vela consiguió el empate a uno definitivo en el tramo final, haciendo justicia a los méritos de la Real aquel día. Pero fue justo en los pies de Vela donde el partido se fue definitivamente. Un mal pase horizontal a Gaztañaga le cayó a Raúl García, sustituto de Villa, que dejó completamente solo a Diego Costa. Bravo dudó en la salida y acabó reculando, poniéndole al hispanobrasileño una alfombra roja para que matara el partido. Aunque Arrasate había reaccionado antes del gol, recuperando el mejor esquema posible de la Real, colocando a Agirretxe por Zurutuza, la Real ya se vio derrotada con el 2-0. El partido acabó ahí pero cayeron dos goles más. El tercero de la noche lo hizo Miranda, de cabeza y en un córner, quebradero de cabeza para la Real durante toda la noche. Y el cuarto, para terminar la noche feliz rojiblanca, lo hizo Diego, en su regreso al Vicente Calderón.

El marcador definitivo.
El doble cambio con el que Arrasate agotó su cupo, entrando Chory Castro y Seferovic por Vela y Griezmann, casi pareció la rendición definitiva pensando ya en el choque copero del miércoles. Y este partido deja unas cuantas lecciones para el próximo choque, porque si el Barcelona cumple con el guión que tanta gente parece estar esperando y se adelanta en el marcador, la Real ha de entender que ahí no se acaba la eliminatoria, como sí dio hoy por perdido el partido en el Calderón. Es verdad que el árbitro no ayudó en jugadas claves y es verdad que la imagen de la Real no ha sido mala en un escenario complicado, emocional por el homenaje a Luis Aragonés y ante un rival que, no lo olvidemos, se coloca líder en solitario de la Liga con estos tres puntos. Pero las grandes gestas exigen más carácter y algo de eso le ha faltado a la Real en Madrid. Eso y que la mejor forma de algunos de sus hombres no termina de llegar. Aún así, el 4-0 no es motivo para el desánimo porque no es un reflejo de lo que se ha visto. Es duro, pero el calendario da una hermosa opción de levantarse dentro de tres días.