
Y también parece que no conocemos lo que tenemos. Abreu no es un jugador presionante, no participa tanto en el juego como otros delanteros que hemos visto recientemente en Anoeta, pero tiene cualidades indispensables para este equipo. Darko presionaba y jugaba, pero nadie lo quiso ver cuando dejó de meter goles. Un error. Llorente se dejaba la vida en el campo, pero no hubo quien se detuviera en ese detalle para pedir su continuidad en la Real. Otro error más. Abreu mete goles. Diez ya. Podría llevar ahora mismo 22 o 23 si hubiera venido en agosto. Si el equipo no hubiera padecido la masacre artbitral que todos conocemos, Abreu habría garantizado el ascenso. En su día, Mark González salvó a la Real, pero no se hizo el esfuerzo necesario para seguir contando con él. Después fue Savio quien se convirtió en ídolo de Anoeta y lloró por el descenso lo que muchos de casa no hicieron. Pero tampoco hubo esfuerzo para que siguiera. ¿Cómo iba a seguir si quien le trajo, Lotina, ya había huído por la puerta de atrás? Esa no es la Real que quiero. Yo quiero la que propugna Elustondo. En Primera, en Segunda o en Segunda B, pero que jugar en la Real sea algo importante y bonito. Ojalá el Consejo tome nota de lo que piensa Abreu y haga el máximo esfuerzo posible por retenerle.
Y sólo un detalle más, para que no se olvide. Abreu está en la Real por Lillo. Ya he expresado en más de una ocasión mi respaldo al técnico, por mucho que no comparta algunas de sus decisiones (ya se sabe, hay tantos entrenadores como aficionados...). También se habla (aunque nadie habla abierta y públicamente con entrecomillados que nos puedan ubicar de dónde proceden estas habladurías) de que Lillo no cuenta con el favor del Consejo para seguir un año más en Segunda si no se produce el ahora dificilísimo ascenso. Yo tengo claro que Lillo no ha podido dar en la Real todo lo que lleva dentro. Pensad las circunstancias en las que el entrenador ha tenido que trabajar. Llegó como tercer técnico de la temporada con once jornadas por delante, y sólo perdió una, en Vitoria, en una catástrofe que nada tuvo que ver con su labor y sí con el infortunio que azota a un equipo una vez cada muchísimos años. Este año empezó de fábula. Era su equipo y su idea. Y hasta cinco de sus jugadores titulares sufrieron lesiones de larga duración. A mí me gustaría que Lillo tuviera una temporada normal. Y que su delantero fuera el que ya tiene. Abreu, quédate.
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