sábado, marzo 10, 2012

REAL SOCIEDAD 3 - ZARAGOZA 0 Brillante primera parte, extraña segunda

Clara, fácil y justa victoria de la Real ante el colista. Parece que no es noticia, pero lo es, que estaban muy presentes las dos derrotas del año pasado ante Hércules y Málaga que, junto a la deficiente trayectoria como visitante de la segunda mitad del campeonato, acabaron condenando al equipo txuri urdin a luchar por la permanencia. El 3-0 final se fraguó y se certificó en la primera mitad, en un ejercio de notable brillantez, en la que casi todo parecía encajar en el juego del equipo de Philippe Montanier. La segunda mitad emborronó algo la imagen que dejó el partido, porque no se logró la goleada a la que se prestaba el encuentro, se desperdiciaron unas cuantas ocasiones de gol para lograr una goleada de escándalo ante un rival pobre y Montanier volvió a ofrecer unos cambios extraños y algunos casos de difícil explicación. 3-0, y eso siempre hace que las cosas se miren mucho mejor. ¿Pero por qué sigo teniendo la impresión de que esta Real puede hacer mucho más de lo que hace y llegar a cotas más altas de las que está luchando por conseguir?

Qué bien le sienta el sentido común a la Real, al margen del rival que tenga enfrente. Montanier puso en el campo prácticamente el mejor once posible, con alguna pequeña discusión sobre nombres que podemos tener en función de las preferencias del entrenador que siempre llevamos dentro (por diferentes motivos, Griezmann en la línea de ataque y Pardo en la de centrocampistas, además del lesionado Carlos Martínez en la defensa son quienes más opciones tienen de entrar en este once ideal), y eso siempre lo agradece el juego del equipo. Hoy prácticamente no ha existido de salida la sensación de estar regalando nada al rival, y eso pasa por citar dos nombres de los protagonistas en el once titular: Illarramendi y Agirretxe. El primero no fue un regalo txuri urdin, sino un expolio de las instancias que dominan el fútbol español. El segundo fue, éste sí, una concesión que Montanier hizo en San Mamés al rival. Ambos se cuentan entre lo mejor que mostró la Real en un partido en el que no se puede poner ningún pero a ninguno de los jugadores que saltaron al campo.

Es evidente que el Zaragoza no fue rival para la Real. El equipo maño da la impresión de estar en la antesala de un nuevo descenso a Segunda. Lo dice la clasificación y también las sensaciones que dejó en Anoeta. En la primera mitad no hizo ni un disparo a la portería de Bravo, y en la segunda sólo una media ocasión de Aranda que el chileno, más que parar, simplemente recogió. Y, a cambio, el equipo txuri urdin rondó el área rival con mucha frecuencia. Agirretxe tuvo una primera ocasión de adelantar a los locales a los 4 minutos, pero estaba demasiado cerca de Roberto como para que saliera la vaselina que intentó. Un minuto después Vela fue objeto de una dura entrada que no, no fue roja para Lanzaro, sólo amarilla. Aunque tuvieron que atender en la banda al mexicano por unos instantes y la Real se quedó con diez, hay que recordar que el violento es Illlarramendi. Illara, sí, ese que movió a su antojo el juego realista y que ofreció todo lo que se espera de él, lucha y una salida de balón que de otra forma este conjunto no tiene.

Vela regresó al campo y evidenció que tiene una enorme calidad. Pero también mucho individualismo. Agirretxe estaba solo en una jugada en la que el mexicano optó por caracolear dentro del área sin éxito. Pero, aún a pesar de pequeños defectos, el partido era claramente txuri urdin. En el minuto 18 elevó esa superioridad al marcador con su primer gol. Agirretxe, que dio otro recital de movilidad, desmarque y búsqueda de espacios. El jugadón de Zurutuza nació de los pies de Estrada, evidenciando que el lateral debe tener un papel esencial del fútbol ofensivo de este equipo y la imprescindible conexión con un recuperado Xabi Prieto. El centro del de Rochefort lo despejó Roberto y lo enganchó Agirretxe para hacer el gol. Justo gol. Preludio además del segundo, que llegó prácticamente en la siguiente jugada de ataque de los de Montanier. Esta vez fue Vela el que enganchó un mal despeje de la defensa local, provocado por un centro del incisibvo Prieto.

El juego de la Real estaba en la derecha, donde incluso Vela caía con cierta frecuencia, y donde Estrada y Xabi Prieto encontraron también un aliado de categoría en Zurutuza. El Zaragoza se mostró incapaz de parar el vendaval que les vino por ese flanco. Pero, qué cosas, el tercero acabó llegando por la izquierda y por la cabezonería y la bravura de De la Bella, que peleó con gran tensión un balón dividido hasta alcanzar la línea de fondo y lanzar un pase de la muerte a Agirretxe, que éste convirtió en su segundo gol del encuentro. Que el lateral diera este pase de gol en su rergeso al equipo es una espléndida noticia. Que el delantero marque dos, también. Que Illarramendi demuestre por qué el centro del campo tiene que ser suyo, es obvio que se encuentra en la misma categoría de valoración. Como la contundencia de la defensa (asentadísimos ya Mikel González e Iñigo Martínez), o la movilidad y calidad de Zurutuza. Los primeros 45 minutos fueron notables en casi todos los sentidos y la ovación que la grada de Anoeta dio a los realistas cuando se retiraron a los vestuarios fue muy merecida.

La segunda mitad dejó un peor regusto. Primero porque esos 45 minutos acabaron con empate a cero. Obvio que el Zaragoza, ya de por sí una pobre sombra en Anoeta, dejó de ser rival en cuanto vio el partido finiquitado, pero la Real no hizo la sangre que requería el partido, la que por ejemplo le hizo el Granada al conjunto txuri urdin hace no tantas fechas, o al Rayo Vallecano hace algunas jornadas más, por no hablar de lo que sucedió en Mallorca en la Copa. La falta de ambición de Montanier, una vez más, colaboró en que la segunda parte sobrara. Como siempre, tardó en hacer los cambios y los que hizo no fueron precisamente los más afortunados. No es una cuestión de nombres ni de que cada aficionado txuri urdin juegue a ser entrenador por delante de quien ostenta ese cargo, pero si hoy no es un partido para Pardo, con 3-0 al descanso y sin rival, ¿cuándo lo va a ser? La edad no puede ser excusa, y si lo es las circunstancias se pusieron de cara para que le colocara sobre el verde y complaciera a la grada, deseosa de ver el tridente formado por Illarra, Pardo y Zurutuza. Pero Pardo no jugó ni un minuto. Ni con la Real, ni con el Sanse. Un desperdicio.

Seguro que Griezmann no estará de acuerdo, claro, porque todos los jugadores quieren minutos, pero él era seguramente quien menos necesitaba salir al terreno de juego. Fue, sin embargo, el primer cambio de Montanier, ya en el minuto 71, supliendo a Prieto precisamente cuando más inspirado estaba el 10 txuri urdin. Cambio raro, aunque el francés respondió con un par de juagdas de peligro bastante notables. El segundo cambio fue aún más raro. Illarramendi, exhibición hoy la suya, dejó su puesto a Markel. La grada habría estallado y lanzado un poco más al equipo en estos minutos de haber sido Pardo el elegido. Y el tercer cambio, sólo con doce minutos por delante, fue el de introducir a Llorente y quitar, entre merecidísimos aplausos, a Agirretxe. Llorente tuvo dos claras ocasiones de gol y no las metió. No me quito de la cabeza la idea de que habiendo tenido antes más minutos Joseba sería hoy un jugador mucho más aprovechable. Hoy le ganó la ansiedad y no marcó ese gol que ya es tan necesario para él. Eso es lo que más dolió del tramo final. A Ifrán lo que le va a ganar es la desesperación. El nivel de un entrenador también se mide en su gestión de la plantilla y son muchos los jugadores que podrían decir algo sobre eso.

A pesar de bajar el ritmo notablemente, la Real jugó a oleadas y pudo aumentar el marcador con asombrosa facilidad. Vela tuvo dos ocasiones claras, Griezmann estuvo a punto de sorprender a Roberto, que sacó una de las dos ocasiones de Llorente y le cerró en la otra. Para lo que sí sirvió el tramo final del partido fue para que Lanzaro, por un codazo a Zurutuza en un salto, viera la segunda tarjeta amarilla. Día raro éste, sin duda, porque un rival de la Real vio la tarjeta roja y dejó al equipo txuri urdin con una poco acostumbrada superioridad numérica. Sólo siete minutos más el descuento, pero la noticia  de que las tarjetas rojas a los rivales son posibles también ayuda al bienestar general del ánimo del realista. La primera mitad dejó muy buenas noticias, la segunda algunas un poco más preocupantes, en la línea de lo que ha venido siendo la temporada hasta hoy. Pero ganar, sumar ya 33 puntos, dejar el descenso ahora mismo a nueve y colocarse a cuatro de Europa (con toda la jornada por jugarse, claro), además de sentenciar a uno de los equipos en la pelea por la permanencia, supone un conjunto de espléndidas noticias.

viernes, marzo 09, 2012

PREVIA Real Sociedad - Zaragoza. La vieja historia del colista

La Real se enfrenta de nuevo a la vieja historia del colista (sábado, 18.00 horas, Anoeta, Canal + Liga 2, PPV). Y no es una historia en la que el equipo txuri urdin suela disfrutar, como evidencian las dos derrotas consecutivas ante dos farolillos rojos de la temporada pasada, el Málaga y el Hércules, de los cuales sólo el primero esquivó el descenso. Ahí está el peligro del partido de esta jornada. Ahí y en los ecos de tantos arbitrajes nefastos como lleva sufridos la Real y que tuvieron su último episodio en San Mamés hace menos de una semana. Contra todo eso lucharán los hombres de Philippe Montanier en busca de tres puntos que, a priori, sentenciarían de una forma muy clara a su rival y servirían para poner mucha tierra de por medio con respecto a los equipos que ocupan los puestos de descenso. Porque estos tres puntos no servirán de revancha ni tampoco curarán las heridas que dejó abierta el derbi una temporada más. Pero es lo que hay, tres puntos para comprar tranquilidad.

Tres novedades incluye Montanier en la convocatoria para enfrentarse al Zaragoza con respecto a los jugadores que citó para el derbi en San Mamés de hace una semana. Y esas novedades no esconden, en realidad, demasiadas sorpresas. La primera es la habitual rotación de porteros suplentes, con lo que Zubikarai vuelve al banquillo en lugar de Toño Ramírez. La segunda es el cambio de un jugador que ya ha cumplido su injusta sanción, Illarramendi, por otro que se ve obligado ahora a su partido de descanso tras ver la quinta tarjeta amarilla, Cadamuro. Y la tercera, que en realidad no es un relevo directo, deja a Ansotegi fuera de la lista para que regrese Ifrán, que ante el Athletic fue el descartado de los 19 jugadores que viajaron a Bilbao. Además, Elustondo no ha llegado a esta convocatoria, como era su intención, y Carlos Martínez se queda fuera de la lista por lesión.

Como siempre, Montanier tiene margen para la sorpresa en su once titular, pero poco en la línea defensiva. Bravo estará bajo palos, con Estrada en la derecha, De la Bella (que regresa por fin al equipo) en la izquierda e Iñigo Martínez y Mikel González en el centro. No hay lateral suplente en la lista, por lo que un contratiempo con los titulares a lo largo del partido en forma de lesión o expulsión seguramente llevaría a Mikel a la banda. Por delante, esta vez Montanier tiene cinco centrocampistas para elegir, lo que le facilita que Pardo, si no se guarda una imprevisible sorpresa con él el técnico txuri urdin, vuelva a ser una vez más suplente. Illarramendi será titular, por lo que Markel podría ir al banquillo si el técnico francés sigue apostando por Aranburu y Zurutuza. Delante, lo de siempre. Xabi Prieto, Griezmann, Vela y Agirretxe parecen ser los cuatro jugadores con opciones para los tres puestos de ataque, con muchas menos papeletas para Llorente e Ifrán.

La Real abrirá con su partido una jornada que comienza en el puesto decimotercero de la clasificación, con 30 puntos. Las plazas de descenso están seis puntos más abajo, las de Europa siete por encima. Es decir, el equipo txuri urdin se mueve ahora en una relativamente tranquila tierra de nadie. El Zaragoza, por contra, cuenta sus partidos restantes por finales dada su desesperada situación. Ocupa la última posición con 18 puntos y está a nueve de la salvación. Fuera de casa sólo ha ganado un partido, al Espanyol, ha empatado tres y ha perdido nueve. La Real en casa está remontando las malas cifras con las que arrancó el campeonato. Acumula cinco victorias, las tres últimas de forma consecutiva. Son siete años ya sin alcanzar cuatro triunfos seguidos como local, desde que en la temporada 2004-2005 la Real de Amorrortu llegara a acumular hasta cinco. Desde que arrancó la segunda vuelta, los de Montanier suman tres victorias, las de casa, y otras tantas derrotas, las de fuera. El Zaragoza contabiliza un triunfo menos y se fue de vacío en cuatro ocasiones.

Real Sociedad y Zaragoza se han visto las caras en Donostia en 50 ocasiones, 46 de ellas en Primera División. En la máxima categoría, el dominio txuri urdin es claro, con 30 victorias, 11 empates y sólo cinco derrotas. Pero, ojo, porque cuatro de los triunfos del equipo aragonés llegaron ya en Anoeta, donde el balance es mucho menos positivo aunque todavía favorable para la Real, con siete victorias en catorce encuentros. La mayor goleada txuri urdin es el 5-0 de la temporada 1969-1970. Aquel día, Boronat anotó tres goles y redondearon la cuenta Urtiaga y Gorriti. Las dos últimas victorias del Zaragoza han sido las más claras y por el mismo marcador. 1-3 ganó en las campañas 2005-2006 y 2006-2007. Los maños estuvieron nada menos que 39 años sin ganar en San Sebastián, 30 partidos, desde que lo hicieran por 0-2 en la segunda vuelta de la temporada 54-55 hasta que lo volvieran a lograr al poco de comenzar la 94-95 por 1-2. El Zaragoza fue el rival del primer partido liguero de la historia de Anoeta, el 2-2 de la 93-94. En Segunda hay más igualdad, cuatro partidos, dos empates y una victoria para cada equipo.

La pasada temporada, la 2010-2011, la visita del Zaragoza a Anoeta sirvió, como después se pudo comprobar, para alcanzar los puntos necesarios para que la Real se mantuviera en Primera División. Con dos partidos todavía por jugarse, el equipo de Martín Lasarte alcanzó los 44 puntos. Y lo hizo con mucho sufrimiento. La Real jugó una notable primera mitad, con mucha seriedad y responsabilidad. Tamudo adelantó al equipo con el último de los siete goles que marcó con la camiseta txuri urdin. Un gol muy suyo, de pillo, aprovechando un despiste del meta zaragocista. Ya en la segunda mitad, Bravo encajó el quinto gol de falta directa de la temporada, obra de Gabi. A la Real le entraron los nervios durante algunos minutos, pero después, también gracias a los cambios de Lasarte, demostró que estaba más que preparado para el reto. El gol del triunfo llegó porque tenía que llegar, por méritos y por corazón. Que lo anotara Aranburu, en el último suspiro del encuentro, fue un hermoso guiño que el fútbol le hizo a una Real de Primera.

En la primera vuelta de la presente temporada, la 2011-2012, la Real de Montanier protagonizó uno de los peores partidos de la temporada. Un Zaragoza que ya se postulaba como uno de los equipos que más iba a sufrir en esta campaña ganó con una comodidad inusitada. Helder Postiga no había marcado aún ningún gol en la Liga, y Bravo vio cómo le hacía dos, el primero de ellos de chilena pero ante más que deficiente defensa. El técnico txuri urdin revolucionó el once y el esquema antes del partido, incluyendo la entrada en el equipo titular de Sarpong, y todo salió mal. Tampoco sus cambios en la segunda mitad contribuyeron en nada y la Real dio una tristísima imagen de equipo derrotado desde que el primer gol de Postiga, en el minuto 10, pusiera en ventaja a los locales. La de Zaragoza fue la tercera derrota consecutiva y el tercer encuentro sin ganar en aquella nefasta racha de ocho partidos sin conocer la victoria que acabó llevando a la Real al farolillo rojo y a lastrar por completo la temporada.

jueves, marzo 08, 2012

¿Pasar página...?

Muchos piensan que hay que pasar cuanto antes la página de Bilbao. Yo no estoy entre ellos. En condiciones normales, y como estoy plenamente de acuerdo con Piqué en que hay árbitros (¿todos?) que te pitan premeditamente en función de cómo tenga el día el colegiado en cuestión o de lo que les digas a ellos o a su colectivo, el más oscuro y hermético de este fútbol moderno en el que todo lo demás está sujeto a juicio y conocimiento, diría que criticar a uno de estos jueces (los más injustos de todo el panorama deportivo) te lleva a generarte la enemistad del gremio y a soportar, por tanto, consecuencias imprevisibles. En condiciones normales, a mí me gusta facilitar el trabajo a la gente, y eso aplicado al fútbol consiste en defender que tu equipo no genere violencia, no provoque tanganas, no utilice una agresividad fuera del reglamento y no recurra a eso que algunos llaman otro fútbol y otros, simplemente y cuando les beneficia, picardía. Pero es que no estamos en condiciones normales.

Y es que ese planteamiento tiene un grave problema de fondo en el fútbol actual: no funciona. No existe un equipo más noble que el de la Real, uno de los que menos faltas hace en las últimas temporadas, uno de los menos amonestados siempre, uno de los que jamás ha levantado la voz. Algún pequeño comentario, como el de Montanier en Granada, justificado en buena medida, sí, pero lejísimos de los problemas que plantean otros equipos, jugadores, entrenadores o presidentes. ¿Y cómo se nos está pagando esa actitud colaborativa e intachable? Con más agravios, con más ataques, con más desvergüenzas. Indecente me pareció ir a Bilbao sin Illarramendi, pero lo del gol de Vela ya roza el esperpento. Mateu Lahoz pareció verlo, pero confió en un asistente que, él mismo lo ha dicho cuando esperaba que nadie le oyera, falla habitualmente en esas jugadas. ¿Ese es el pago a la actitud de la Real? ¿Que la duda caiga siempre en su contra? Porque eso es lo que parece desde hace mucho tiempo.

Lo siguiente, esa página que dicen que hay que pasar, es que nos ponen en nuestro próximo partido precisamente al árbitro al que Piqué se refirió con aquello de la premeditación. El mismo que ya nos expulsó injustamente a Iñigo Martínez en Santander. Ya es casualidad ¿Esa es de verdad la página que tenemos que pasar? ¿Alguien se ha parado a pensar antes de hacer esa petición en que la siguiente página puede ser todavía peor que la que acabamos de leer? Yo es que recuerdo la última visita cuando todavía estábamos en Segunda del rival de este sábado, el Zaragoza, y tiemblo de pensarlo. Aquel día, la Real sufrió un penalti inexistente en el último minuto. Un penalti que el linier más cercano a la jugada confesó a los realistas que se le acercaron a protestar que no había sido, que él lo había visto perfectamente, que Bravo sacó limpiamente aquel balón. Pero no se lo dijo a quien se lo tenía que decir, al ínclito Bernabé García, y aquel partido supuso el fin de las aspiraciones de la Real a regresar a Primera ese año. Suòngo que aquel día también estábamos pasando alguna página anterior.

¿Y ahora qué página debemos pasar? ¿La del derbi? Igual es que preferimos no ver que los árbitros que peor nos pitan en San Mamés son los mejor considerados, los que después van a mundiales, eurocopas, los Madrid-Barça o las finales de la Copa. ¿Pasamos la página de los comités? Claro, eso es lo que dijimos cuando se enterraron las denuncias por compra de partidos que dieron con nuestros huesos en Segunda durante dos años mientras los infractores celebraban el ascenso. ¿Pasamos la página de las actuaciones arbitrales pensando que al final los errores a favor y en contra quedan compensados? Será que eso nos ha pasado alguna vez. ¿Cómo se nos compensó la Liga que se fue en 2003? ¿O el descenso de 2007? ¿O los no ascensos de 2008 y 2009? Pensad, pensad, que hay episodios oscuros en todos esos años. Y nunca hubo compensación, porque cuando la Real ha conseguido algo, como el ascenso de 2010, ha sido con su sudor y sus lágrimas, no porque nadie nos haya devuelto nada.

A mí no me gusta pasar página, porque permite la perpetuación de las situaciones injustas y vergonzosas que encuentran eco en el derbi del pasado domingo. Al contrario, disfruto con la historia, creo en la fortaleza de la memoria para saber a quién tenemos que agasajar y a quién tenemos que repudiar. Pero como el club quiere pasar página (y sus responsables sabrán por qué, a mí casi me da miedo que me lo expliquen por lo que pudiéramos averiguar sobre el poder en el fútbol español), pasemos página, pasémosla. Ojalá que no sea así, pero, ojo, que igual nos damos cuenta de que la página que estamos a punto de descubrir nos gusta menos que la que acabamos de pasar. No sería la primera vez que nos pasa en esta larguísima lista de tristes jornadas arbitrales que nos acecha desde hace ya demasiados años.

domingo, marzo 04, 2012

ATHLETIC 2 - REAL SOCIEDAD 0 Los sospechosos habituales

El derbi de San Mamés es un partido del que se podría haber hablado antes de que se jugara. Si es que esto del fútbol es ya de lo más previsible. Y lo digo con tanto pesar que no creo que estas letras evidencien el enfado y la decepción que tengo ahora mismo. Y es que los sospechosos habituales han hecho que lo sucedido no haya sido ninguna sorpresa. Mateu Lahoz y Philippe Montanier han propiciado que la victoria se quede en Bilbao, que el Athletic sume los tres puntos que valía este partido. El primero demostrando la inutilidad del gremio que representa, entre otras cosas al no conceder un clarísimo gol de Vela, una de esas jugadas que casualmente ve todo el mundo menos el árbitro. Es San Mamés, ya tenemos callo. Y el segundo, por lo de siempre. Por tirar minutos, por desconocer a los rivales, por evidenciar la falta de trabajo en Zubieta y por la cabezonería de un técnico que desconoce por completo qué jugadores tiene en la plantilla y las posibilidades que le dan. Ni uno ni otro tienen nivel para estar en la Primera División española. Si se me permite el melancólico pesar, probablemente ni en la Segunda polaca. Pero los sospechosos habituales han hecho su trabajo.

Montanier ha dispuesto un partido para jugar al contraataque. Una vez más, el entrenador de la Real desprecia la capacidad que tiene su propio equipo para ser mejor que su rival, mejor de lo que él mismo deja ser a los suyos. La evidencia de que el equipo txuri urdin tiene capacidad de sobra para ser mejor que el Athletic se vio, como en Anoeta, en la primera media hora de la segunda mitad, y eso hace lamentar con razones de peso la forma en que jugó la primera mitad. Pero, bien, aceptemos que vamos a jugar al contraataque. El mejor lanzador de balones de la plantilla es Rubén Pardo. Pero Rubén Pardo no cuenta para ser titular. Si sólo hay cuatro centrocampistas disponibles, es obvio que él será el que se quede fuera. Craso error de Montanier si cree que hacer jugar a chaval joven puede quemarle. Lo que tiene que quemarle es darle minutitos absurdos en los que ya poco le queda por hacer para resolver las situaciones que ha creado la cobardía de su técnico. Con él en concreto y en general. Así que salimos a jugar al contraataque renunciando a nuestras mejores armas para hacerlo con efectividad. Eso me parece grave.

Si la Real salió dispuesta a jugar al contrataque, es evidente que fracasó miserablemente en la primera mitad porque no hubo ni uno solo en esos 45 primeros minutos. Ni uno. Si éste es el avance en el fútbol de la Real que algunos defienden que se ha producido con la llegada de Montanier al club, que alguien me explique en qué se ha progresado, porque yo sigo sin saber en qué, más allá de los méritos personales de algunos jugadores. Presentarse en San Mamés y tener poco más de un 30 por ciento de la posesión de balón es un suicidio, por poco que quiera o pueda hacer el Athletic. Despreciar las jugadas a balón parado para hacer del gilicorner una obra de arte del despropósito ayuda mucho. Como también tener un centro del campo pensado únicamente para ayudar a los centrales a controlar a un Llorente desaparecido (el suyo, porque al nuestro nos lo han desaparecido), también por la espléndida labor de Mikel González e Iñigo Martínez, los mejores de este equipo sin lugar a dudas. Y para concluir, las pérdidas de Markel en el centro del campo que permitieron varias jugadas del Athletic.

Fue un derbi intenso, pero no vi a un Athletic arrollador. Aún así, tuvo algunas ocasiones en la primera mitad, hasta el punto de que Bravo llegó al descanso siendo el mejor jugador del equipo y que se marcahra al descanso con ventaja no pareció injusto. Los locales marcaron en el minuto 24. Susaeta fue el autor del gol, culminando una bonita combinación al borde del área. No creo que se pueda reprochar a nadie la responsabilidad del gol, más allá de haber dejado que el Athletic tuviera un dominio del partido que no se ganó con su fútbol. En el partido de la primera vuelta, aunque para mí la responsabilidad de Montanier era evidente, se podía esgrimir que fueron los jugadores los que no salíeron con la actitud adecuada, pero hoy todos los jugadores mostraron ardor, incluso con algunas entradas contundentes a las que no estamos acostumbrados y que facilitaron la labor tarjetera de Mateu Lahoz. El error fue táctico y venía ya de la caseta. Por eso, ni siquiera en los momentos más bajos del Athletic se vislumbraba un plan de la Real para marcar gol. Una falta que Xabi Prieto intentó colar con inteligencia por debajo de la barrera fue la ocasión más clara.

La primera parte dejó una pobrísima sensación. La de tantos otros partidos, tanto en Anoeta como fuera. Pero hay que seguir escuchando que con Montanier hemos progresado, que con Lasarte jugábamos al patadón. Yo es que no lo veo y nadie me ofrece datos o hechos que avalen lo contrario. Sólo palabras bonitas y rimbombantes. Y con eso, con palabras, no se ganan partidos. Con lo que puso la Real en la segunda parte, sí. Pero antes de hablar de la jugada más decisiva del partido es importante hacer notar la diferencia que hay entre salir con esa intensidad en el minuto 45 y hacerlo en el 1. Tras el descanso, el Athletic iba ya ganando. La apuesta ofensiva de la Real en la segunda mitad le ofrecía un terreno abonado para intentar, ellos sí, jugar al contraataque. Es verdad que el plan salió bien durante muchos minutos, que la presión arriba de la Real impidió que el Athletic tuviera llegadas claras al área de Bravo. Con el 0-0 y jugando en San Mamés, los locales no podrían haber jugado así ante una Real valiente. Pero la Real es cobarde, reflejo de su entrenador, y lo acaba pagando. Hoy, con otra derrota como visitante, la tercera consecutiva, todos los partidos jugados fuera de Anoeta en la segunda vuelta.

Claro que faltaba el otro suceso que parece inevitable en San Mamés, y es la ayuda arbitral a los locales (¿o es el perjuicio del colegiado al visitante? Sería bueno saber eso, por absurda que pueda parecerle a algunos la diferencia). La Real acumula ocho partidos sin ganar en Bilbao y en cinco de ellos ha habido una decisiva colaboración del que toda la vida era el de negro. ¿Casualidad? Que cada cual piense lo que quiera. En pleno arreón inicial del equipo txuri urdin en la segunda mitad, en el minuto 2, Vela resolvió una embarullada jugada en el área local con un disparo flojo, que se aproximó a la línea de gol llorando. Javi Martínez intento detenerlo desde el suelo con la mano, pero no llegó. Iraizoz trató de pararlo, y tampoco lo logró. Lo sacó desde dentro. Lo que vio a ser un gol. En directo se vio con una claridad meridiana. Fue una de esas jugadas que ve un estadio entero, a excepción de dos personas: el árbitro y su asistente. Sencillamente una vergüenza, un claro robo, una de esas jugadas que en un partido del Madrid o del Barcelona generaría incendios mediáticos y futbolísticos pero aquí, que nadie lo dude, tendrá la misma nula resonancia que la injustísima sanción que impidió a Illarramendi jugar este encuentro.

No fue la única perla que dejó en su lamentable actuación un calamitoso Mateu Lahoz, ese que parece encontrar siempre el momento en el que pitar perjudica a la Real y dejar jugar también, ese que saca la metralleta de las tarjetas cuando quiere y ante quien quiere, con la valentía que le da la impunidad y la ausencia de castigo para su negligencia. Es un maestro que ha conseguido que algunos hablen bien de él. Al menos hay que agradecer que fueran once realistas los que acabaron el partido. Como el partido seguía incierto, Amorebieta golpeó en un salto a Xabi Prieto, eso que algunos árbitros sancionan siempre con amarilla (roja sólo si es Illarramendi, ya se sabe), pero que Mateu Lahoz, aquí sí dejó seguir, no señaló ni como falta. En el contraataque, Mikel González cortó el avance de Muniaín en falta. Y esa falta desembocó en el 2-0. Bravo suma otra falta directa más encajada, ya es imposible seguir la cuenta de este martirio a balón parado para el meta chileno. La de hoy, por su palo, parecía parable. Y ahí acabó el partido. Quedaban diez minutos, pero ya no sucedió absolutamente nada. Bueno, nada más que aguantar los "olé" de San Mamés. Poca cosa para la trtstemente decepcionante temporada que está protagonizando la Real.

El arranque de la segunda mitad y la innegable influencia arbitral en el resultado hará que muchos no carguen las tintas contra Montanier. Para mí, hoy ha protagonizado otra evidente muestra de que no sabe de fútbol y, lo que es más preocupante, no conoce lo que tiene en su propio vestuario. A los errores de planteamiento hay que sumar otro defecto habitual, la tardanza en hacer los cambios. Y eso que esta vez los intentó hacer un poco antes. Pero resulta tan absurdo, semana tras semana, renunciar a cambiar un partido con las sustituciones que no sé cómo quedan defensores del francés. Entre el minuto 69 y el 78 cayeron los tres relevos: Agirretxe por Aranburu, Pardo por Zurutuza y Llorente por Vela. El primero, aunque demasiado tardío, me gustó. El segundo y el tercero no me convencieron por el jugador sustituído. Evidentemente, los cambios no dieron resultado, porque nada más realizar el tercero llegó el segundo gol y, por tanto, el final real del partido. Fue en esos minutos entre los cambios cuando la Real tuvo la mejor ocasión, una doble, primero con un disparo de Agirretxe y después con otro de Griezmann tras el rechace de Iraizoz.

No sé si la gente que pueda leer estas líneas es consciente de cuánto me entristece ver a una Real con capacidad de hacer cosas grandes y renunciando a hacerlas. O cuánto me enfada que, año tras año, veamos en San Mamés un espectáculo arbitral esperpéntico sin que pase nada. Había llegado a pensar que no nos faltaba nada por ver, pero creo que un gol como el de Vela, fantasma dicen algunos que tan claro ven otras jugadas (vergonzosa, y hay que decirlo, la retransmisión del partido en Canal + Liga, tanto del comentarista como de Sarabia, que no ha dudado en usar el "ellos" para referirse a los realistas; ¿y por qué no, si a todo el mundo le da igual todo lo que rodea al fútbol español?) es algo que no habíamos visto todavía. Seguimos superándonos año a año. Y sobre Montanier, sigo creyendo que le está costando puntos a este equipo. Pero no sólo eso. También está frustrando la temporada de demasiados jugadores llamados a hacer cosas importantes en esta Real. Hoy el descenso no parece una amenaza, sigue a seis puntos, pero las cosas cambian con rapidez. Como el Racing gane tres partidos seguidos o como el casi desahuciado Zaragoza dé un susto en Anoeta, qué resto de temporada tan divertido vamos a tener. Y todo se veía venir.

sábado, marzo 03, 2012

PREVIA Athletic - Real Sociedad. Midiendo sensaciones y realidades

Pocos partidos hay como el derbi para medir de lo que es capaz un equipo (domingo, 16.00 horas, San Mamés, Canal + Liga, Gol TV). Pocos que evidencien de una forma más clara las sensaciones que desprende un equipo y las realidades sobre su capacidad futbolística y de conseguir objetivos de diferente nivel. Para la Real, este derbi llega en buen momento para ser considerado como una prueba de lo que es y de lo que quiere ser. Es el día de medir la fortaleza de Zubieta como cantera de primer nivel, pero también la del primer equipo de la Real aquí y ahora. Es la jornada en la que los que salten al terreno de juego y quien los dirige se enfrentarán a una evaluación clara y sin ambigüedades, el día en que todos diremos si somos más o menos que el vecino al otro lado de la A8. Y el marcador dictará sentencia, pero también importará cómo se consiga ese resultado. Todo cuenta. Es un derbi. Y, como tal, uno de los partidos del año.

El Comité de Disciplina Deportivo completó ayer el drama de que una falta normal en el centro del campo haya provocado que un jugador expulsado por primera vez en su carrera, y además de forma injusta, se pierda nada menos que dos partidos y medio. Illarramendi no estará en San Mamés, en un nuevo episodio de lo adulterada que puede estar la Liga española desde las pequeñas a las grandes decisiones de quienes mandan. Con esta situación ya asumida, Montanier vuelve a quedarse sin margen para la sorpresa en su convocatoria y el poco que tenía ha decidido aplazarlo hasta el día del partido. El técnico francés se lleva a Bilbao los 19 jugadores que tiene disponibles. Carlos Martínez es baja de última hora por una sobrecarga, uniéndose así a Elustondo en la enfermería. Como el lateral ya se había quedado fuera de la última lista por decisión técnica, la única novedad con respecto a los que estuvieron ante el Mallorca es el regreso de Demidov. Habrá que esperar a las horas previas al partido para conocer el descarte y saber así si hay cambios en los 18 elegidos.

Bravo estará bajo palos, con Toño Ramírez en el banquillo. Parece segura la presencia de Estrada en la lateral derecho y Mikel González e Iñigo Martínez en el centro de la zaga. En la izquierda, pugnan Cadamuro (que viene de debutar con Argelia en un partido duro, lo que le resta algunas opciones pese a venir siendo el titular) y De la Bella. Como la semana pasada, Montanier vuelve a contrar con cuatro centrocampistas para tres puestos y, siguiendo la estela de sus recientes decisiones y declaraciones, lo normal es que el suplente sea Rubén Pardo y los titulares Markel, Aranburu y Zurutuza. Aunque el técnico francés, no lo olvidemos, es un apasionado de las sorpresas. En el ataque, a pesar de contar con seis opciones, parece también claro que sólo cuatro tienen la oportunidad real de ser titulares en esos tres puestos: Xabi Prieto, Griezmann, Vela y Agirretxe. A la espea de conocer qué jugador se queda fuera de la lista, Ifrán y Llorente empezarían junto a Ansotegi y Demidov en el banquillo, siempre y cuando a Montanier no le dé por innovar, algo que nunca se puede descartar con el francés.
Cuatro puntos y todo un mundo separan al Athletic y a la Real en estos momentos. El equipo donostiarra ocupa la decimotercera posición con 30 puntos y el bilbaíno está sólo cuatro por encima, pero colocado en la quinta posición, que da derecho a jugar la próxima edición de la Europa League. El equipo de Montanier ha sumado algo más de la mitad de los puntos en juego en 2012, 13 de 24, mientras que el de Biesa se ha quedado en 12. Sin embargo, en Bilbao hasta ahora se ha hablado de Champions y en Donostia de permanencia. La Real ha puntuado en cinco de sus doce salidas, siendo la última de ellas la victoria por 0-1 en Valencia, pero ha comenzado la segunda vuelta como la temporada pasada, contando sus todavía pocos partidos lejos de Anoeta, dos, por derrotas. El Athletic aumula cinco partidos seguidos en San Mamés sin perder, aunque el Racing y el Espanyol arrancaron sendos empates, y es un equipo casi igual de fiable que la Real como local (con dos derrotas y cinco empates). Este segundo derbi liguero se juega poco después de que la bochornosa eliminación en Mallorca frustara el duelo en los cuartos de final de la Copa.

El equipo txuri urdin ha visitado San Mamés en partido de Liga en 65 ocasiones, siempre en Primera División y con un balance claramente favorable al Athletic. Los locales han vencido en 36 ocasiones, por once triunfos visitantes y 18 empates. La Real lleva once años sin ganar en Bilbao, siete partidos en los cuáles sólo arrancó el empate de la jornada inaugural de la temporada 2006-2007. La última victoria es el 1-3 de la 2000-2001, en la que los goles de Jankauskas, De Pedro e Idiakez de penalti certificaron la permanencia de la Real en Primera aquella campaña. Con aquel partido culminó una racha de ocho temporadas sin caer en San Mamés. La mayor goleada txuri urdin fue el glorioso 1-4 de la temporada de los subcampeonatos, la 87-88, con dos goles de Begiristain, uno de Loren y otro de Bakero. De las goleadas del Athletic destaca el 7-0 de la temporada 34-35, en la que la Real, con el nombre de Donostia, acabó descendiendo a Segunda. Entre los empates, hay dos 3-3, en las temporadas 28-29 (dos goles de Bienzobas y uno de Cholín) y 61-62 (Villa, Cacho y Simonsson).

La pasada temporada, la 2010-2011, la Real no mereció en absoluto salir derrotada de San Mamés, pero perdió. La injusticia comenzó a fraguarse desde antes del partido. Muniaín, sancionado por cumplir ciclo de amonestaciones, recibió una incomprensible suspensión cautelar que le permitió jugar y hacer el 1-0, después de unos primeros minutos intensos, de derbi, con llegadas a las dos áreas. Nacieron así los peores minutos de la Real, en los que llegó el 2-0, de Toquero. Pero el conjunto de Martín Lasarte le puso casta al partido y marcó el 2-1 prácticamente en la jugada siguiente. Combinaron Ifrán y Griezmann, que metió un gran balón al área para que lo rematara Xabi Prieto. Javi Martínez se adelantó, pero sólo para hacer gol en su propia portería. A Prieto le hicieron justo después un penalti clamoroso, pero Fernández Borbalán, como suele ser tradición en San Mamés en los últimos años, se hizo el sueco. Hubiera sido el empate y una inyección de moral salvaje. Pero no llegó. A partir de ahí, la Real dominó, creó algunas, pocas, ocasiones de gol y fue mucho mejor que un Atheletic que más allá de sus dos goles no supo qué hacer en el partido más que resistir. Pero ganó. Injustamente, pero lo hizo.

En el partido de la primera vuelta de la presente temporada, con un atípico horario matinal para un partido de esta entidad, la Real de Montanier falló en casi todo. Salió relajada al encuentro, como si no fuera un derbi, y eso el Athletic lo aprovechó. Sin necesidad de arrollar, el equipo de Bielsa, que a esas alturas de campeonato aún no había ganado un partido, creó algunas ocasiones claras y se adelantó en el marcador. Llorente hizo el primero. La Real no despertó con el gol. Sólo lo hizo en el arranque de la segunda mitad, cuando sí demostró su enorme capacidad futbolística, esa que ha desaprovechado tantas veces esta temporada. Iñigo Martínez hizo el gol de la temporada desde su propio campo y la Real gozó de un puñado de ocasiones, la más clara un disparo a la madera de Griezmann. Y dos penaltis claros que, de nuevo Fernández Borbalán, dejó sin sancionar. Cosas de los derbis. Pocos minutos después, Llorente culminó su partidazo con el segundo del Athletic, que acabó por matar la ilusión de la Real, carente de respuestas en el campo y desde el banquillo, pues Montanier optó por sacar a Sarpong antes que a Llorente. Derrota y malísima imagen, un punto de inflexión negativo en la temporada. A ver la revancha.

jueves, marzo 01, 2012

¿Somos mejores? Demostrémoslo de una vez

Semana de derbi y los comentarios suelen ser más o menos los mismos todos los años. Que si somos mejores que los bilbaínos, que si vamos a ganarles, que si la cantera es la nuestra y no la de ellos, que si habrá más guipuzcoanos que bilbaínos, que si no hay tanta diferencia entre uno y otro equipo aunque por San Mamés se pronuncie la palabra Champions con una frecuencia inusitada y a nosotros nos dé pavor hacerlo. Y este año, no sé por qué, me da por ser crítico. ¿Somos mejores que ellos? Demostrémoslo de una maldita vez para que tantos comentarios se vean refrendados por una realidad intocable. Ganémosles en su propio estadio para demostrarles que para nosotros no hay una prueba imposible. Y de una vez por todas acabemos la Liga por encima de ellos, que ya va siendo hora de hacerlo, y que así muchos seguidores de la Real ganen apuestas que llevan años sin ganar a sus vecinos del Athletic.

Porque hoy la realidad, esa que es tan tozuda como para desmentir tantas cosas y por mucho que nos duela, dice todo lo contrario. Sí, hoy el Athletic tiene muchos más motivos para sentirse más que nosotros. Y con razón. Jamás renegaré de lo que es la Real y quien me lee habitualmente sabe de sobra que me peleo con fuerza para resaltar todo lo bueno que hay en el entorno txuri urdin, que es muchísimo. Pero dejémonos de tonterías. ¿Que no estamos tan lejos? Hoy, 1 de marzo, el Athletic nos saca cuatro puntos, y eso que no ganó su primer partido precisamente hasta que fue a Anoeta. Salvo esos dos primeros meses de competición, quizá sólo el segundo porque sus expectativas eran elevadas, de lo que se hablaba en Bilbao era de luchar por la Champions. Hoy, 1 de marzo, el Athletic discute dónde jugar la final de Copa, competición que nosotros tiramos en una noche bochornosamente histórica. Hoy, 1 de marzo, los seguidores del Athletic luchan por conseguir entradas para su partido europeo en Old Tradford contra el Manchester United. Hoy, 1 de marzo, ellos tienen cuatro internacionales españoles y cuatro que serán olímpicos y de nosotros no se acuerdan ni para llamar a Iñigo Martínez, Illarramendi o Pardo.

¿Qué podemos contraponer nosotros a eso a día de hoy? Nosotros no nos permitimos hablar de Europa, porque, se dice, cuando pensamos en objetivos más elevados llega una contundente bofetada. Nosotros sólo hemos querido hablar de la permanencia, hemos despreciado la ambición y el deseo de volver a sentirnos grandes a corto plazo. Y, sí, hablamos mucho de futuro. Que si Zubieta produce, que si Pardo está llamado a dar grandes tardes a la Real, que si las renovaciones construyen la Real del futuro. Y todo eso está muy bien, es evidente que el nuestro no es un equipo corriente y tiene que construirse así, pensando en el mañana. Pero el derbi se juega el domingo. Este domingo. No dentro de tres años, no dentro de diez. Se juega ahora. Y, como hemos hecho otras tantas veces y en condiciones probablemente más difíciles que las actuales, quiero ganarlo. Aún me acuerdo cómo tituló El Diario Vasco la crónica de la victoria en San Mamés de la temporada 1996-1997. "La Real es mucho más", decía. Más ancho que largo estaba yo aquel día con mi felicidad. Y llevamos demasiado tiempo siendo menos que ellos.

Desde 1990, sólo tres veces hemos acabado delante de ellos en la Liga. Tres, que se dice pronto. Llevamos sin ganar en San Mamés once años, media vida de muchos de los que han comprado una de las escasas entradas que tenía la Real para ir a Bilbao. Siete partidos. Supongo que es una obviedad decir que eso duele. Y duele porque, además, es la evidencia de que hoy por hoy somos menos que ellos. Y no me refiero a la capacidad deportiva o futbolística. Es que en cuatro de esos siete partidos el árbitro tuvo una incidencia decisiva. ¿Eso nos pasa en Anoeta? Sí, pero curiosamente también barriendo para el mismo lado. ¿Le darán la cautelar a Illarramendi como sí se la dieron el año pasado a Muniaín para jugar un derbi en el que, por cierto, marcó un gol? ¿Nos hemos olvidado ya que los hermanos vascos aprovecharon nuestro paso por Segunda para saquear, como siempre han hecho pero con la ayuda de nuestra precariedad? Todo eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de saltar al césped de San Mamés el domingo pocos minutos antes de las cuatro de la tarde. Todo. Las apuestas, lo que hace latir el corazón de los aficionados, el tiempo que llevamos sin ganar, que Zubieta es más que Lezama hoy en día, que ni los árbitros nos pueden detener.

En el partido de la primera vuelta, la Real de Montanier evidenció que no tenía ni la más remota idea de lo que supone un derbi. Al perder, Xabi Prieto dijo que ojalá el partido de vuelta se jugara al día siguiente para sacarnos esa espina. Pues bien, ese día ha llgado. Demostremos de una maldita vez que podemos ser mejores que ellos. Que somos mejores que ellos. Sin excusas. Ganemos y punto.

domingo, febrero 26, 2012

REAL SOCIEDAD 1 - MALLORCA 0 Tres puntos soporíferos

Dicen algunos que nadie se acuerda de cómo se consiguen los puntos. Que nadie tiene presente al final de la temporada si las victorias se producen con buen o mal juego. Martín Lasarte explicaba al dejar la Real el pasado verano que nadie pensaba en aquel momento en el partido inaugural de la Liga ante el Villarreal. Será eso. Porque si no es difícil entender la alegría que dejan tres puntos como los que ha conseguido hoy la Real ante el Mallorca. El partido fue, lisa y llanamente, soporífero. Decir que el fútbol brilló por su ausencia es casi un eufemismo. Aún así, la Real tuvo un limitado puñado de ocasiones que hacían su victoria más que justa, aunque ésta llegara en el minuto 79 gracias al sexto gol de Agirretxe en Liga, que sirvió al 9 txuri urdin para romper una larguísima sequía de cara a la portería y cuando sus fallos ante Aouate hacía temer lo peor. La aportación de Montanier a la victoria, como al tan manido crecimiento del equipo esta temporada, fue insignificante. Pero se ganó. Tres puntos. Y lo mejor es olvidar cómo se consiguieron, sí.

Mirar hacia el banquillo que ha conformado hoy Montanier da que pensar. Allí estaban sentados la estrella de la cantera (Xabi Prieto), el fichaje de relumbrón de la temporada pasada y también canterano (Llorente), la joya de Zubieta y la mayor promesa del equipo (Pardo), el lateral izquierdo titular (De la Bella) y un delantero extranjero (Ifrán), además de un Ansotegi al que nunca me cansaré de aplaudir por su actitud dentro y fuera del campo. Si esos son los jugadores que la Real se puede permitir el lujo de dejar fuera, es que algo falla. No se trata de jugar a ser entrenador y decir que los que faltan son mejores que los que juegan, es cuestión de saber quiénes somos, qué tenemos y qué queremos hacer. Y ver esos nombres y esos perfiles fuera del césped, insisto, da que pensar. Como da que pensar el trato que da Montanier, con sus declaraciones y sus decisiones, a algunos miembros de esta plantilla. El de hoy, da igual ya qué nombres rellenaron el once de Montanier, fue un partido malo, jugado a un ritmo lento, a ratos deseperante, plano y sin garra.

La Real tocaba la pelota con comodidad porque el Mallorca salió, incluso, con menos firmeza que en el partido copero que se jugó en Anoeta. Así es fácil monopolizar el balón, y la Real lo monopolizó. Pero no supo qué hacer con él porque su centro del campo no funcionó. Ninguno de sus tres componentes, ni siquiera con el regreso de Zurutuza, fue capaz de desplegar juego, de ofrecer salida desde atrás o de conectar con los atacantes. Y, claro, con esa situación es imposible no pensar que el deseado Rubén Pardo estaba en el banquillo, en una obstinada y reiterada decisión de Montanier, que ni él mismo sabe cómo explicar más que en clara contradicción con otras de sus afirmaciones previas. Sin Pardo en el campo, y sin ser esa necesariamente la causa, la espesura se apoderó del partido. Con una tímida presión arriba, opuesta a una desidia importante del Mallorca, la Real consiguió aparentar que era algo más en los primeros minutos. Así llegó la primera ocasión clara de Agirretxe. Vela controló mal un balón, pero Aouate salió mal y lo dejó a los pies del de Usurbil. La picó fenomenal por encima del arquero para colocársela, pero su disparo, sin portero, se marchó fuera.

Corría el minuto 6 y el partido parecía que iba a ser otra cosa, pero la primera llegada de la Real fue sólo un espejismo. De hecho, su única aproximación de peligro en toda la primera mitad, excepción hecha de un disparo de Zurutuza que se marchó realmente alto tras una dejada de pecho de un más que intermitente Vela, fallón además al botar las jugadas de estrategia. El Mallorca empezó a pensar que la Real estaba haciendo poquita cosa, que podía rascar algo de Anoeta y trató de estirarse. Tímidamente, sin tirar cohetes, pero llegaba al área de Bravo con cierta facilidad. Un par de disparos alejados y una gran ocasión, doble, fue el saldo del equipo malloquinista. El meta chileno se vio sorprendido por un centro desde la banda izquierda del ataque visitante, su despeje quedó muerto en el centro del área y, ahí sí, hizo un paradón a disparo de Pereira. Ocasiones, 1-1. El marcador, empate a nada. Puede que fuera la primera parte más aburrida y soporífera que ha ofrecido esta temporada en Anoeta el equipo de Montanier. En realidad, sin la algarabía que provocó la expulsión de Illarramendi en Granada, una continuación de lo que se vio hace una semana en tierras andaluzas.

Por supuesto, Montanier no movió ficha en el descanso. Es ya una tradición, no por repetida menos deprimente. No importa cuán mal pueda hacer las cosas la Real durante una primera mitad, el francés no mueve ficha, renuncia por sistema a cambiar el destino de un partido y de su propio equipo. Continuando con el sopor del primer acto, el partido tiró otros 25 minutos a la basura. Caparrós sí intentó cambiar algo pronto, pero la indolencia fue una constante que no pudo eliminar del juego de su equipo. Montanier reaccionó en torno al minuto previsto, el 70, introduciendo en el campo a Pardo, por fin, por un desaparecido Aranburu. No hace falta que el chico haga un enorme partido para provocar dos efectos inmediatos. Por un lado, su entrada reactiva a una adormecida grada, que demuestra su ilusión con entusiasmo. Eso, por mucha pista de atletismo que haya en Anoeta, da ambiente al partido y asusta a un rival ya bastante apocado. El segundo efecto, evidentemente, está en el fútbol. Apenas pudo mostrarse Pardo en tan poco tiempo, pero sus toques rápidos, sus ofrecimientos para la salida del balón y su visión de juego cambian cosas. Insisto, sin hacer nada del otro mundo.

En esos minutos inmediatamente posteriores a la entrada de Pardo, Agirretxe tuvo dos nuevas ocasiones de adelantar a la Real, especialmente clara la segunda. Como en la que tuvo nada más arrancar el partido, el delantero realista estuvo muy mal en el remate, tras recibir maravillosamente un patadón largo de Cadamuro. Espléndido como siempre en sus movimientos y en sus controles, pero horrible al disparo. Empezaba a dar la sensación de ser un jugador desesperado, lastrado por sus más de tres meses sin marcar un gol en Liga. En eso también podría haber intervenido Montanier hace semanas, dando minutos a sus otros dos delanteros, Llorente e Ifrán, pero el ninguneo al que está sometiendo a ambos también juega en contra de Agirretxe. Pero esta vez hubo suerte. En la primera jugada a la que la Real imprimió una velocidad digna de un fútbol profesional, Pardo inició, Vela y Griezmann combinaron en la banda izquierda y el centro del mexicano llegó a Agirretxe, quien casi en semifallo cruzó el balón a Aouate El portero mallorquinista, a contrapié, no pudo hacer nada. Era el minuto 79 y todo lo que había sucedido antes estaba ya perdido en una neblina de aburrimiento.

Pareció que Montanier cambió entonces sus planes. Xabi Prieto estaba ya listo en la banda para entrar en el campo y finalmente lo hizo por Vela. Me hubiera encantado saber quién habría sido el sustituido en caso de proseguir el empate en el momento del cambio, quizá hubiéramos asistido a uno de esos escasos cambios ofensivos del técnico francés. En esos últimos minutos del partido, con un Mallorca que intentó adelantar líneas sin demasiado éxito (ni una sola ocasión de gol real, salvo un tanto anulado a Víctor por un fuera de juego apuradísimo), la Real pudo ampliar la cuenta. Griezmann no supo aprovechar una llegada clarísima en la que Aouate se le hizo grandísimo en su salida, y el meta visitante, a pesar de la ceguera de Paradas Romero (que tampoco pitó penalti en una jugada en la que Vela puso mucho de su parte, pero en la que hubo contacto), frustró con un paradón un espléndido remate de Llorente, en una magnífica contra llevada por Xabi Prieto y con centro final de un siempre valiente Mikel González. Llorente, sí. Llorente entró al final. Ocho minutos. Y por Agirretxe, por supuesto.

El partido de la Real fue otra muestra de que el único crecimiento posible de este equipo pasa por sumar más puntos que el año pasado y en conseguir la salvación con alguna jornada de antelación. Es paradójico que sigan siendo posibles objetivos más ambiciosos, pues Europa está a cuatro puntos. Pero con un fútbol como el exhibido hoy, pensar en sueños es utópico. La Real no sabe sacar partido a sus virtudes, no explota el talento de sus ataques, no refuerza la contundencia de sus defensores y tampoco ha evolucionado lo más mínimo a balón parado. Pero, qué cosas tiene el fútbol, suma ya tres victorias consecutivas en Anoeta, donde además recibirá a equipos de la parte media y baja de la tabla de aquí al final de la temporada. Y ahora llega el derbi, con las mismas incógnitas que depara cada partido que juega la Real semana tras semana. ¿Será capaz el equipo de pegar el salto que su capacidad le permitiría dar si jugara para ello? Es imposible saber qué veremos en San Mamés. Pero, al menos, ganando hoy hemos conseguido que el descenso se quede lo suficientemente lejos, a seis puntos, como para que la presión no esté en la mochila de los jugadores dentro de una semana.

sábado, febrero 25, 2012

PREVIA Real Sociedad - Mallorca. Otra tarde de presión

La nueva desilusión que ofreció la Real en Granada, una más esta temporada, coloca al equipo ante otra tarde presión (domingo, 18.00 horas, Anoeta, Canal + Liga 2). Presión porque, aunque es matemáticamente imposible caer en puestos de descenso esta jornada, sí se que se puede apretar la soga de la permanencia en caso de no conseguir una victoria. Ventaja o inconveniente, el equipo txuri urdin jugará su partido sabiendo a cuántos puntos se quedará del descenso, pues los cuatro equipos que figuran por debajo en la tabla habrán jugado ya sus partidos. Y tampoco es fácil calibrar qué papel tendrá en este acto de una Liga por ahora desilusionante que el rival sea el Mallorca, el mismo que ha infringido la mayor desvergüenza al conjunto de Philippe Montanier con aquel sonrojante e histórico 6-1 de la Copa del Rey. Pero por eso no hay presión porque no hay vendetta posible, pues aquello es ya irrecuperable. Sólo hay tres puntos en juego. Sólo.

Con la vergonzosa sanción de dos partidos a Illarramendi y los regresos y las bajas que anunció Montanier en su comparecencia ante la prensa del viernes, poco margen para la sorpresa había en la lista del técnico francés, pero aún así ha realizado un movimiento inesperado. Carlos Martínez se ha quedado fuera de la lista por decisión técnica, el único en esa situación junto a Demidov, ya recuperado. Cierto que los laterales sufrieron en Granada, pero no se preveía este movimiento tan radical de llevar a un jugador del once titular a la grada. Como ya estaba anunciado, Zurutuza regresa a la lista por el sancionado Illarra, al igual que De la Bella, que es quien suple a Carlos Martínez. El tercer relevo, habitual ya, está en el portero suplente, ya que Toño Ramírez regresa al grupo de 18 escogidos en lugar de Zubikarai. Elustondo se queda fuera todavía por lesión. Una vez más, y en contra de la teoría que sirvió a Montanier durante buena parte de la temporada para justificar las ausencias de Llorente o Ifrán cuando se les preguntaba por ellas, hay seis atacantes en la lista.

Bravo seguirá siendo el indiscutible titular bajo palos, sumando un partido más a los 61 consecutivos ne Liga que ya lleva. Iñigo Martínez y Mikel González serán los centrales, con Ansotegi como recambio. La ausencia de Carlos Martínez obliga a pensar que Estrada estará en la derecha y lo previsible sería que De la Bella recuperara por fin su lugar en la izquierda, aunque Cadamuro podría jugar en cualquiera de las dos bandas. Las explicaciones que da Montanier sobre Pardo invitan a pensar que será suplente. Markel jugaría por delante de la defensa, con Zurutuza y Aranburu por delante. El viernes Montanier elogió a Agirretxe a pesar de su sequía goleadora, por lo que no parece probable que le saque del once. Griezmann, Xabi Prieto y Vela se jugarían las otras dos posiciones de ataque. Ifrán, que fue duda durante la semana, entró en la convocatoria, pero esa situación hace más complicado que Montanier apueste por él de inicio. Llorente, sin duda y salvo sorpresa mayúscula, estará en el banquillo.

La Real inicia la jornada en la decimosexta posición, con 27 puntos. El descenso lo marca ahora mismo el Racing, cuatro por debajo, pero su duelo de este sábado contra el Sporting en Santander aclarará algo más el panorama con el que saltará al campo el equipo donostiarra el domingo. La derrota en Granada colocó los puestos europeos a cinco puntos y los de Champions a seis, sigue siendo muy igualada esta Liga en su cuerpo central. El rival de esta jornada, el Mallorca, tiene un punto más que la Real y ha sumado diez puntos a domicilio, gracias a sus dos victorias (Vallecas y Zaragoza) y cuatro empates. La Real ha mejorado sus números en Anoeta gracias a sus dos victorias consecutivas como local en los dos últimos encuentros, pero sigue siendo un conjunto irregular, que ha ganado y empatado cuatro partidos y perdido los tres restantes. Tanto los de Caparrós, en cuya última salida fueron derrotados 3-1 por el Málaga, como los de Montanier han sumado nueve de los últimos 18 puntos y han olvidado cómo empatar.

Tiene la Real a la estadística como aliado en sus duelos ante el Mallorca en San Sebastián. Entre Primera y Segunda División, han sido 23 los enfrentamientos, 16 de los cuales se saldaron con victoria txuri urdin. En la máxima categoría, los 20 partidos disputados depararon 14 triunfos locales, cuatro visitantes y dos empates. En Anoeta se han visto las caras en once ocasiones y nunca ha habido un empate. Las cuatro victorias malloquinistas llegaron en el nuevo estadio, pues nunca lograron los isleños ganar en Atotxa. Tampoco hubo triunfo visitante en Segunda, categoría en la que el Mallorca empató uno y perdió los otros dos partidos que jugó. Los cuatro últimos partidos disputados en Anoeta se saldaron con victoria realista y el Mallorca no vence en este estadio desde la temporada 2003-2004, 0-1. La mayor goleada txuri urdin fue el 7-1 de la temporada 1986-1987, con un gol de Begiristain y dos de Bakero, Gajate y López Ufarte. El 1-2 de la 2000-2001 es el triunfo más claro del Mallorca.

La pasada temporada, la 2010-2011, la Real tocó su techo precisamente tras vencer al Mallorca en Anoeta. En un partido jugado con un fuerte viento y una persistente lluvia, los de Martín Lasarte se llevaron los tres puntos. Sin un fútbol primoroso, también lastrado por las condiciones en que se disputó el encuentro, el equipo txuri urdin se hizo acreedor a algún gol en la primera mitad, pero no llegó. La segunda parte acrecentó esa sensación, y el gol de Tamudo, de cabeza, en el minuto 55, fue el justo premio al equipo que buscó la victoria desde el principio. El Mallorca siguió sometido durante muchos minutos y hubiera sido de justicia el 2-0, pero no llegó a producirse y eso desembocó en el habitual sufrimiento final de los últimos instantes. El Mallorca, no obstante, apenas tuvo oportunidades claras de marcar y Bravo sólo tuvo que hacer una parada digna de mención. La Real ganaba así el tercer partido consecutivo en Anoeta y se situaba en la octava posición, rondando los puestos europeos a los que nunca llegó porque este encuentro fue la antesala de la racha de siete jornadas sin ganar.

El Mallorca ya ha visitado Anoeta esta temporada, en el partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey. La Real, sin sobresalir especialmente más que en la inteligencia de la gestión del partido, logró un cómodo 2-0. Aranburu hizo el 1-0 culminando una buena contra y Agirretxe hizo el segundo, tras rechazar el palo otro disparo del capitán. Este magnífico resultado copero fue el que dilapidó la Real en el encuentro de vuelta, el vergonzoso y sonrojante 6-1 que eliminó al equipo txuri urdin en la noche más negra de esta temporada y una de las más lamentables de su centenaria historia. En el partido liguero de la primera vuelta, la Real cayó por 2-1. Ese es el resultado a tener en cuenta para el golaverage particular. Y fue un resultado inmerecido. El equipo de Montanier jugó muy bien al fútbol en la isla, con el único reproche de hacerlo con lentitud, seguramente por el calor reinante. Pero mereció ganar con creces. Agirretxe marcó su cuarto gol de la temporada a pase de Carlos Martínez, pero el Mallorca acabó remontando. Que la Real se estrellara hasta tres veces en los palos de la portería de Aouate tuvo mucho que ver en esta injusta derrota txuri urdin.

jueves, febrero 23, 2012

Árbitros, comités y atropellos

Osasuna jugó en el Santiago Bernabéu el 18 de enero de 2009. Perdió 3-1. Pitaba Pérez Burrull. Expulsó a Juanfran con dos tarjetas amarillas, mostradas ambas por simular penalti cuando, efectivamente, había sufrido dos entradas de defensores madridistas dentro del área. "Por lo menos, tírate bien", le dijo el colegiado al entonces jugador rojillo. Con el mismo respeto que los árbitros exigen a los jugadores, so pena de amonestación, por supuesto. Patxi Izco, presidente de Osasuna, respondió con dureza. Rompió con el estamento arbitral ("el Colegio de Árbitros en Navarra tiene una serie de prebendas y eso se ha acabado", sentenció), vino a Madrid a reunirse con todo aquel que pudiera escuchar su mensaje. Se sentía robado y actuó. Osasuna salió del Bernabéu como farolillo rojo de la clasificación, después de haber conseguido dos victorias en toda la primera vuelta. De los siguiente once partidos, sólo perdió uno. Sumó 22 puntos de 33 posibles y alcanzó la undécima posición. Luego cayó en un bache, pero se salvó. ¿Cómo lo hizo? Ganando a Barcelona y Real Madrid en las dos últimas jornadas, con estos dos equipos ya de vacaciones.

Esta historia tendría que hacer reflexionar porque en esto del fútbol ya está más que visto que las casualidades no existen. Me caben pocas dudas de que suceden muchas cosas de este estilo y no las vemos por simple desconocimiento de lo que sucede en el mundo del fútbol español, más allá del brillo de los dos grandes que eclipsa todo lo demás. No termino de creerme que los años de atropellos (errores también, pero sobre todo atropellos) que viene sufriendo la Real son un caso único. Mantengo la esperanza de que algún analista o seguidor del Rayo, del Granada, del Getafe, del Villarreal, del Espanyol o de cualquier otro equipo me confirme algún día que tengo razón, que esto nos pasa a muchos. Porque si sólo nos pasa a nosotros, desde luego que tenemos motivos para preocuparnos. Motivos muy serios. La reflexión no es coyuntural, sino de fondo, porque a mí no me ha sorprendido la sanción de dos partidos a Illarramendi. De verdad que no. Sé que es injusta, porque injusta fue la tarjeta roja. Pero entraba en mis cálculos que la sanción fuera dura.

¿Por qué? Por dos razones. Primero, porque al mundo del fútbol en general no le importa lo que le sucede a un debutante de la Real, del mismo modo que nosotros somos ajenos a lo que le sucede a uno del Granada. Sólo cuentan Madrid y Barça. Sus robos y sus injusticias son tema de discusión durante toda la semana, justificación incluso de perder o ganar títulos, qué decir ya de un partido concreto. Si el fútbol español fuera uno cuando suceden atropellos como el que le acaban de hacer a la Real, si tuviéramos de verdad una Liga de fútbol profesional que velara por la justicia y por la igualdad de sus miembros, otro gallo nos cantaría. Pero vivimos en un mundo frentista, en el que cada uno sólo vela por lo suyo. Y en el que sólo importan Madrid y Barça. Así nos va. La segunda razón estriba en la historia. Aunque muchos ven en las quejas sobre el comportamiento de árbitros, comités y estamentos futbolísticos una excusa de mal perdedor, es algo evidente que forma parte de la historia reciente de la Real (y no tan reciente) con una importancia, además, suprema, decisiva y vital. Lo denuncio cada vez que puedo, y ejemplos no me faltan.

Mirando toda la imagen, y no sólo el corto plazo de un partido concreto, no creo que se pueda desvincular la actuación de árbitros y comités de las ligas que no ganó la Real en 1980 y 2003. Eso es así, es Historia, le duela a quien le duela. En la primera, Betis y Sevilla cobraron primas, ilegales, por puntuar ante la Real. No pasó nada. En la segunda, se pueden enumerar una decena de partidos en las que el equipo txuri urdin fue perjudicado, desde los incontables penalis en San Mamés al descuento interminable ante el Villarreal, pasando por el penalti en el descuento del Villamarín, la retención que se pitó a Westerveld en Mendizorroza o la lesión de Xabi Alonso con el Espanyol que no fue ni falta. Entonces se rieron de nosotros en nuestra cara. ¿Los árbitros no tuvieron nada que ver en el descenso de 2007? Sí, éramos muy malos, nos ganamos ese paso por Segunda. Pero nos dieron un empujoncito. ¿Fue justa la actuación de los comités ante las denuncias de Iñaki Badiola sobre la compra de partidos en 2008? ¿La que nos impidió subir a la primera tentativa? Igual nos hemos olvidado de que la lesión de Díaz de Cerio no fue ni falta. O del penalti en el descuento ante el Zaragoza en Anoeta que nos cortó la ilusión por subir en ese segundo año.

Pensad en jugadas romcabolescas en el mundo del fútbol. En los últimos años las hemos visto todas con un protagonista vestido de txuri urdin. A Griezmann el año pasado le sacaron una tarjeta amarilla por subirse a un coche. A Xabi Prieto le expulsaron hace dos por sufrir un penalti. En 2006, una mano de Aduriz dentro del área de la Real la convirtió un árbitro en penalti a favor del Athletic. El año pasado, un árbitro amonestó a un calvo del Racing cuando le debió sacar la segunda amarilla al otro. Eran Kennedy y Colsa, por lo visto dos jugadores iguales. El partido del Bernabéu de la 2004-2005 se suspendió en el minuto 86 con empate, se tuvo que reanudar y ganó el Madrid 2-1. Esa misma temporada a Karpin lo expulsaron por aplaudir a la grada cuando estaba siendo sustituido y antes de que saliera su recambio. Un año antes el Mallorca nos empató con un gol con la mano. O aquel penalti inexistente en 1995 en el Bernabéu que impidió una gran remontada realista. O el atropello de Japón Sevilla, uno de tantos pero el más grave, en Zaragoza en 1997 ¿Y qué decir del escándalo de Medina Cantalejo en 2001, que provocó el único cierre de la historia de Anoeta? Aquel día nos dejó con nueve en la primera parte. Hay muchos ejemplos más.

Todas son historias conocidas y verificables. Por supuesto que algún día a la Real le han caído favores arbitrales. Por supuesto que sí y lo digo cuando sucede. Pero, sin ser yo no nadie para denunciar conspiraciones, que el equipo txuri urdin se ha visto infinitamente más perjudicado que beneficiado es un hecho. Que le ha costado objetivos importantes como Ligas, una permanencia, ascensos y UEFA, también. Que los comités prácticamente nunca se han puesto del lado de la Real es otra evidencia, aunque alguna que otra vez hayan admitido retirando tarjetas que nos han hecho algún penalti más de los que se nos han señalado. Nunca ha habido desde la Real una respuesta como la de Patxi Izco en 2009. Nunca ha recurrido la Real a un fútbol violento, como el de otros equipos que sí han conseguido sus objetivos gracias a esa forma de jugar, y nunca ha encontrado por ello la ayuda de los árbitros un equipo como el nuestro, que siempre está entre los más limpios. Nunca hay encerronas en Anoeta a los colegiados. Y así nos tratan. A mí ya nada me sorprende. Lo de Illara, tampoco. ¿Que jugamos contra el Athletic en dos jornadas? Griezmann, tiembla.

miércoles, febrero 22, 2012

Montanier y el nivel de crítica

Cada día que pasa, la figura de Philippe Montanier y la huella que está dejando en la Real me parece un tema de conversación aún más apasionante. A estas alturas de la temporada, es evidente que no es un entrenador que goce de mi cariño. Parece, por los comentarios que se escuchan y se leen en redes sociales y demás altavoces del aficionado txuri urdin, que no gusta demasiado a la mayoría de seguidores realistas, quizá decepcionados con la ausencia de ese crecimiento que nos prometieron para justificar el cese de Martín Lasarte. Creo que estamos todos, por decirlo de forma suave, un poco desconcertados con él. Él se queja de las críticas. Decía Montanier en una entrevista a Eurosport de la semana pasada que le "critican sistemáticamente". Quizá debería mantener una charla, por ejemplo, con Lasarte, Lillo o Coleman para saber lo que es la crítica sistemática. Y es que no creo que haya pasado un entrenador por Donostia en mucho años que haya contado con la protección institucional de la que está gozando el francés.

Recapitulemos. Con la Real ocupando puestos de descenso, el presidente Aperribay llegó a decir que mientras él estuviera en el club su entrenador sería Montanier. Rozando todavía el descenso, aunque dentro de una buena racha de resultados, declaró que por supuesto que ve al francés sentado en el banquillo de Anoeta la temporada que viene. Sí es cierto que Aperribay le ha dado algún que otro toque de atención, como aquella frase sobre una mejor gestión de los partidos que pronunció tras la victoria in extremis en Sevilla ante el Betis, pero en público la defensa ha sido cerrada. Tanto, que la web oficial de la Real no incluyó en el vídeo que colgó de la rueda de prensa previa al partido en Granada la sentencia que fue titular del resto de periódicos, la de que los elogios a Pardo habían sido excesivos.

Es evidente que Montanier está siendo muy criticado por la afición y por parte de la prensa. Sólo parte, mayoritaria en número pero no sé si en alcance, porque El Diario Vasco, que es el periódico guipuzcoano más leído, ha realizado en numerosas ocasiones, y con la firma de la práctica totalidad de sus colaboradores deportivos, una muy encendida defensa del técnico francés. Eso le ha llevado a cometer algunos errores de bulto. El fundamental, culpar a la afición de la derrota ante el Atlético de Madrid. Tampoco ha sido plato de buen gusto leer textos revanchistas y hasta burlones, siempre cuando la Real ha ganado, hacia quienes sí hemos criticado, con toda la legitimidad y respeto del mundo, numerosos aspectos de la gestión del equipo este año. Argumentos que no le han valido a técnicos precedentes sí le sirven ahora al francés. En ese sector de la prensa, las derrotas se atenúan con los arbitrajes, el nivel del rival, la juventud del equipo, la incuestionable presencia mayoritaria de canteranos. Antes eso no tenía tanta fuerza.

Obviamente, los juicios se hacen a final de temporada, y el de Montanier llegará entonces. ¿Pero tenemos ahora mismo motivos reales para estar contentos con Montanier? Para mí la respuesta es evidente y no sé por qué no se puede o no se debe decir. Vino a crecer y no hemos crecido, mantenemos la permanencia como único objetivo a conseguir, algo dicho por el propio entrenador. Tenemos menos puntos que el año pasado a estas alturas, y más o menos los mismos ante los rivales contra los que ya hemos jugado. No se ha frenado la sangría de goles encajados que arrastramos de la temporada pasada. No hemos conseguido una delantera goleadora (seis goles entre los tres atacantes puros del equipo, por once del año pasado; ni contando a Vela sumamos más goles con un jugador más). Tenemos la irrupción en el equipo de valores como Illarramendi o Iñigo Martínez, pero hay jugadores que han bajado su nivel de forma alarmante, como Xabi Prieto, De la Bella o Carlos Martínez. Sus cambios son casi siempre discutibles y difíciles de entender en vivo y de explicar después.

No hemos mejorado en la estrategia, en absoluto, al contrario. No creo que los mejores partidos disputados esta campaña hayan sido mejores que los de la temporada pasada, lo que habla de un estancamiento en el nivel, por mucho cambio que haya habido en la forma de jugar. Salvo dos partidos jugados en inferioridad (Santander y Villarreal), pocas derrotas han sido injustas (Levante y Mallorca sí), y algún punto logrado no ha sido del todo merecido (Granada, Getafe, Espanyol...). La gestión de la plantilla está siendo deficiente, y compensa el riesgo con algunos jóvenes (además de los mencionados, Cadamuro) con la cobardía con otros (no hay una pauesta real con Pardo, se diga lo que se diga; la comparación con Muniaín, que alcanza 100 partidos en Primera con la misma edad, es sangrante) y el ostracismo absoluto y muy mal explicado de alguno más (Llorente e Ifrán, pero también De la Bella). Lo de Pardo le parece "normal" a nuestro técnico y, aunque eso lo recitificó después cuando vio a Griezmann dijo que "no era la perla" que le estaban contando. En cambio, hace jugar a Mariga pese a su nefasto rendimiento desde el primer día.

Eso es lo que se cuestiona de Montanier. Eso y no otras cosas. No hay ataques personales. No hay nada que no tenga una base crítica y razonada. Nadie juega a entrenador utilizando su gestión. Pero no hay más que mirar la progresión de la Real para entender muchas cosas. La confianza en un once provocó la mejor etapa de la temporada, los golpes de timón difíciles de entender desembocaron en la peor. No ha sabido aprovechar a jugadores en racha. Sentó a Agirretxe en su primera tanda de rotaciones cuando llevaba tres goles en dos partidos. Mandó al banquillo a los dos goleadores ante el Sevilla, más sangrante aún en el caso de Vela, cuya mejoría es indiscutible. Y nunca hay una explicación coherente para las decisiones que adopta. No es creíble que haya que ir poco a poco con un lesionado y no con otro. No es coherente la teoría de los cinco delanteros en la convocatoria y tres en el campo cuando esa regla se ha roto en tantas ocasiones. Ahí también falla Montanier. Y no sólo es que falle, es que no es capaz de explicarse. Sus ruedas de prensa aclaran muy poco lo que hace en el campo, y así el desconcierto es mayor.

Tiene Montanier un problema muy serio si cree de verdad que el nivel de crítica en la Real es tan irrespirable. Con el equipo como colista y siendo goleado en Vallecas, hubo algún que otro grito pidiendo su marcha, siempre de menos intensidad que los que se dirigieron a Loren. Tras la humillante e histórica eliminación en Copa, se escucharon tímidos silbidos de protesta en el partido ante el Atlético de Madrid. Eso es todo. Lo demás es, durante los partidos, apoyo incondocional al equipo. Siempre. La afición de la Real ha estado siempre ahí. No falla. Es lo mejor que tiene este club de largo. E incluso toda la prensa ha aplaudido, y para mí con más ilusión que realidades en algún caso, partidos como el del Sevilla en Anoeta o el del Camp Nou. ¿Y se queja de presión? ¿Ve excesivas las críticas? Entonces la Real es el techo de este entrenador, que indudablemente jamás podría entrenar a un Real Madrid o un Barcelona. Lo que yo no tengo tan claro es que realmente tenga el nivel para entrenar a la Real. Todavía le quedan jornadas para demostrarlo.

domingo, febrero 19, 2012

GRANADA 4 - REAL SOCIEDAD 1 El inagotable sabor de la decepción

El fútbol es un estado de emoción. No sé quién lo dijo, pero cuánta razón tenía. Para lo bueno y para lo malo. Ahora, por si alguien no se ha dado cuenta o prefiere autoengañarse, todo lo malo. Porque la emoción predominante en esta temporada 2011-2012, se diga lo que se diga, pase lo que pase y termine como termine ésto, es la decepción. Lo preocupante es que el de la decepción se está convirtiendo en un sabor inagotable cuyo final no se vislumbra y que depende más de las mareas que del trabajo txuri urdin. Montanier ya había conseguido que ignoraráramos cada día qué Real ibamos a ver antes de cada partido. Ahora lo que ha conseguido es embarcarnos en una montaña rusa absurda, a la que no se vislumbra ningún futuro halagüeño. Por mucho que de vez en cuando ganemos un partido que nos coloque cerca de hacer algo ilusionante. Por mucho que en la victoria haya revanchismo en contra de los que seguimos sin entender nada de lo que sucede en torno a la triste figura de Montanier y su nula aportación al crecimiento de la Real Sociedad. Goleados en Granada. Ni siquiera la impresentable actitud de Teixeira Vitienes, denunciable en todos los sentidos, es excusa.

Montanier en es un entrenador sin criterio, sin fuerza, sin espíritu. No sabe qué hacer para que el equipo funcione, no entiende qué jugadores tienen que estar en el campo, no comprende cómo son los partidos ni desde inicio ni en su desarrollo. No hace nada. Todo eso se acaba transmitiendo al equipo, y días como el de hoy lo demuestran. Que sí, que está muy bien eso de decir que quiere tocar, que el equipo va a crecer y todas esas frases bonitas. Pero la Real acaba de salir goleada de Granada. Como lo fue de Vallecas. Como cayó en Zaragoza. Con el mismo estrépito y la misma vergüenza Y lo malo, lo peor de todo esto, es que las malas sensaciones suelen asumirse incluso antes de que el árbitro pite el inicio del partido. Hoy Montanier ha decidido oponerse al mundo entero. Lo avisó en la previa. Los elogios a Pardo eran excesivos. ¿Y qué hizo el francés para compensarlo? Enviarle al banquillo. Grande Pardo por mantener la ilusión ante un mensaje tan tristemente demoledor. ¿De qué sirve hacer las cosas bien si eso te lleva a ser suplente? Montanier no confía en Pardo. Punto. Lo demás es humo. Como no confía en Llorente o en Ifrán. Y jugará cuando no haya nadie más. La expulsión de Illarramendi le abre un hueco en la convocatoria de la semana que viene. Es la única forma de verlo.

Infiel una vez más a todo aquello que ha funcionado en la Real esta temporada, cada vez más claro tengo que por casualidad y no por trabajo, Montanier decidió cambiar el equipo que tanto gustó a casi todos contra el Sevilla. La defensa la mantuvo, pero en el centro del campo decidió quitar a Pardo para meter a Illarramendi. Vela, decisivo ante el Sevilla, también se fue al banco para que entrar un Griezmann apagado. Curioso. Y la verdad es que ni me importa cómo lo explicará el técnico francés en rueda de prensa, porque ninguna de sus frases es esclarecedora. ¿Fútbol? La Real no lo tiene si adolece de la inspiración personal de sus jugadores porque, veámoslo ya de una vez, no hay táctica. El centro del campo ha hecho aguas. Illarra ha estado lejos del nivel que se espera de él, y la explicación más plausible pasa por su larga inactividad. Pero titular en lugar de Pardo. Curioso que con él Montanier no quiera tomarse el mismo tiempo que por lo visto necesitan Llorente o De la Bella sí precisan para recuperar su puesto en el once. Markel Bergara ha naufragado y Aranburu se ha dejado ver más en apoyo de los atacantes que de los defensores. Así, Griezmann, Xabi Prieto y Agirretxe eran islas a las que enviar melones envenenados esperando que pudieran bajar alguno.

El Granada, sin hacer nada del otro mundo, le dio un cursillo a Montanier de qué es lo básico que tiene que poner un equipo local en el arranque de los partidos. Un poquito de ímpetu, un orden previsible, un tanteo a los flancos más débiles del conjunto rival. Y así lo que buscaron fueron las cosquillas de nuestros laterales (insistiendo una vez más, Cadamuro no puede ser el lateral izquierdo titular e inamovible de este equipo; Carlos Martínez tampoco termina de coger su mejor nivel) y, sobre todo, el inexistente trabajo táctico en las jugadas de estrategia que exhibe el equipo de Montanier. Paradojas de la vida, la Real se adelantó en un corner. Sacado en corto, Illarramendi colgó el balón al área y un Mikel González absoluta y sorprendentemente desmarcado hizo el 0-1, su primer gol de la temporada. Pero, claro, el desastre defensivo en la estrategia llevó a que un minuto después Iñigo López hiciera el empate. El central es el tipo que lo remata todo en el Granada, pero parece que Montanier no sabía eso y no se lo explicó a sus jugadores. Puede haber falta en el gol, en el primer bombeo al área por empujón a Carlos Martínez, pero, francamente, a mí me parece una nimiedad como para pitar falta, aunque el colegiado bien que las pitaba en contra de la Real.

Y es que la jugada ya marcó la actuación del otro gran protagonista de la tarde, Teixeira Vitienes. Atento a todo lo que quiere pero no a lo que importa en los partidos, el colegiado cántabro aprovechó la jugada del empate a uno para amonestar a Llorente por protestar (en algo tiene que sacar la rabia el bueno de Llorente, ya que el entrenador no sabe qué hacer con él). Tras media hora aburridísima y de bajísimo nivel en la que quedó claro que la Real no juega a nada y que incluso el Granada puede machacarle en la posesión de balón, Teixeira atacó de nuevo. Al borde del descanso expulsó con roja directa a Illarramendi por una falta en el centro del campo. Cuando Teixeira pita un Real Madrid-Barcelona cuida hasta el extremo que no haya expulsados o que, si los hay, no tengan incidencia en el desarrollo del partido. Pasa lo mismo cuando pita Mateu Lahoz, que deja jugar a los grandes, pero cuando pita a la Real expulsa a Elustondo por una faltita. Teixeira pudo dejar el clásico bajo mínimos, pero ahí, dicho finamente, se acongojó. Un Granada - Real no asusta de la misma manera, y su caserísimo arbitraje de la primera mitad, en el que todo contacto era falta contra el equipo txuri urdin, quedó retratado con esa roja.

Lo que pasa es que los asuntos de la conciencia son muy malos, y ese, junto con la parcialidad, es el segundo gran mal de demasiados árbitros de esta Liga. Un minuto después, justo antes del descanso, Carlos Martínez hizo un penalti escandaloso que el colegiado transformó en tarjeta amarilla para Fran Rico por simular penalti. Como el Granada al final ganó por 4-1, nadie se acordará de ésto, pero si el Granada reclama a Competición indudablemente le quitarán la amarilla. La jugada, por cierto, tendría que haber sido roja para el defensor realista. Teixeita se inventó nuestra primera inferioridad y nos perdonó la segunda. Gran árbitro, sin duda, que le den la final de Copa que se la ha ganado. El panorama al descanso pintaba igual que el que vivió la Real en Vallecas en el minuto diez, cuando se quedó con diez jugadores. Pintaba exactamente igual, pese al empate. Montanier, fiel a su estilo, decidió contribuir a la sensación de que el segundo gol del Granada era cuestión de tiempo y no hizo nada. Casi mejor, porque cando lo hizo demostró que sus cambios son absolutamente inanes, desprecian toda posibilidad de cambiar el destino del partido y sólo sirven, además, para cabrear al personal con minutos de la basura que supongo que creerá que ayudan a alguien.

Franco Jara hizo el 2-1 en el 55. Uche el 3-1 en el 60. ¿Y Montanier? El entrenador txuri urdin, el que nos iba a hacer crecer, reaccionó entonces. Cuando ya no había partido. Como en Mallorca en la Copa, que hizo los cambios cuando habían caído cinco o seis goles. Claro que para lo que reaccionó casi daba igual. Riesgo cero, ambición nula. La misma que muestra en la sala de prensa o en la banda es una manifestación de sus decisiones. Quito a Agirretxe, siempre Agirretxe por cierto, y saco a Vela. Quito a Griezmann y pongo a Ifrán. Quito a Aranburu y meto a Pardo. Menos de un cuarto de hora para el canterano. Igual es lo que se merece su partido ante el Sevilla dentro de los criterios de normalidad de Montanier. ¿Ocasiones de gol de la Real en todo el partido? Esa, el gol. Nada en el campo, contagiados de la apatía de su entrenador, nada en el banquillo. Bueno, sí, en el banquillo debían de estar pasando muchas cosas porque Teixeira expulsó a alguien para rematar su faena de aliño, cabe pensar que al utillero (la televisión no lo mostró) porque cuando Vela se tuvo que cambiar de camiseta por un golpe con sangre en la nariz fue el médico del equipo quien se la dio. Y, sí, quedaba otra cosa, el 4-1 final que redondeaba otra tarde vergonzosa y humillante para la Real en esta triste temporada. Lo hizo de nuevo Uche (cambio de Abel en la segunda parte, por cierto, por si Montanier quiere apuntar), en el minuto 86.

Lo cierto es que no hace falta mucho esfuerzo para evaluar el partido de la Real. Podría haber cogido la crónica de Vallecas, o la de Zaragoza, la del Atlético de Madrid en Anoeta, o la de Granada mismamente en Copa, y las sensaciones serían las mismas. Podemos engañarnos todo lo que queramos con los espejismos de las victorias, pero este equipo no ha crecido nada con respecto al del año pasado. Al contrario, ha decrecido. Y si ha tenido picos álgidos en los continuos e irresolubles vaivenes de la temporada ha sido por sus futbolistas. Cuando no tienen el día, no hay nada a lo que agarrarse. Ni orden, ni trabajo táctico ni nada. Igual le ganamos con cierta solvencia a semana que viene al Mallorca y seguimos escuchando lo contrario. Pero a mí esta Real no me engaña. Hoy no aparecieron Greizmann ni Xabi Prieto. Hoy el centro del campo no estuvo. Y hoy los cambios, en el once y en la segudna mitad, fueron mensajes desilusionantes desde el inicio. ¿Qué nos queda? La solvencia de Bravo, Mikel González e Iñigo Martínez. ¿Basta eso para evitar que el Granada nos golee? Obviamente no. La derrota ayer del Racing hace imposible entrar en descenso, pero volvemos al punto bajo de la montaña rusa, lo que nos obliga a ganar al Mallorca sí o sí la semana que viene. Otra vez. El único crecimiento que ha traído Montanier en la temporada está en el hastío. Lo demás son cuentos chinos. Y la decepción continúa.

sábado, febrero 18, 2012

PREVIA Granada - Real Sociedad. Crecer o sufrir

La Real afronta en Granada (domingo, 12.00 horas, Nuevo Los Cármenes, Canal + Liga 2) un reto importante. Ganar significa crecer, aspirar en la clasificación a mucho más de lo que se podría haber soñado hace un par de meses, aunque ni siquiera entonces fuera imposible pensar en ello. Europa no está tan lejos, ni mucho menos, aunque el entrenador txuri urdin sea el único enrolado en este barco que diga que no sueña con ello. En cambio, perder significa sufrir, al menos dejar igualado, si no perdido, el golaverarge particular con un rival por la permanencia. Porque ese, el de la permanencia, sería el horizonte más lógico para el equipo txuri urdin si se deja avasallar por el Granada como lo hizo en la vuelta de la eliminatoria de la Copa del Rey contra este mismo equipo. La Real se ha colocado entre los mejores de los últimos meses con los puntos sumados desde la estrepitosa derrota en Vallecas y cada vez es más claro que el resultado de la temporada dependerá de cuánto efecto tenga finalmente aquella rémora de ocho partidos sin ganar. Granada, siguiente paso para saberlo.

Montanier se lleva 19 jugadores a tierras andaluzas. El motivo, la enfermedad que impidió entrenar a Xabi Prieto el viernes y de la que no se conocen más detalles. El 10 está en la lista, pero está por ver si será el descartado. De serlo, el técnico francés retomaría su plan inicial de incluir cinco atacantes en su convocatoria. Si no, lo lógico sería que se quedara fuera un defensor. Es ahí donde se notan las novedades en la lista. Vuelven Ansotegi y De la Bella, quedándose fuera por lesión Demidov, del que se dice hoy que la Roma podría estar interesada en su fichaje. Para Elustondo y Zurutuza este partido llega demasiado pronto, aunque lo normal es que estén en plenas condiciones para regresar la próxima jornada. Montanier, por tanto, viaja a Granada con todos los hombres que tiene disponibles de la primera plantilla más Rubén Pardo. Sobre el canterano, Montanier sorprendió al decir que las reacciones a su partido contra el Sevilla han sido excesivas. Lo que para él es normal, para nosotros es extraordinario porque nos ha privado de verlo en toda la primera vuelta.

Bravo será el portero titular, con Carlos Martínez por la derecha y Mikel González e Iñigo Martínez por el centro. A partir de ahí, comienzan las incógnitas. El regreso de De la Bella abre la abanico del lateral izquierdo a tres hombres, él mismo, Cadamuro y Estrada, aunque el francés, próximo internacional por Argelia, fue titular ante el Sevilla y la lógica de la continuidad llevaría a apostar por él de nuevo. A pesar de que Montanier no lo aseguró, y dado que Illarramendi no se ve para 90 minutos, sería descabellado que Pardo no fuera titular. Lo normal es que se mantengan junto a él Markel y Aranburu, aunque no es descartable que Illarra tenga sitio en el once y sea después reemplazado. Arriba, la duda de Xabi Prieto abre también diferentes posibilidades. Ante esa situación, lo normal es que Montanier se decante por Vela, Griezmann y Agirretxe. La sequía goleadora del 9, que no marca en Liga desde noviembre le da opciones a sus ahora suplentes, más a Ifrán que a Llorente. La conclusión de esta lista es que el único suplente seguro, por mucho que Llorente tenga muchísimas papeletas para ocupar un puesto en el banquillo, es Zubikarai.

La victoria del pasado lunes frente al Sevilla colocó a la Real en una de las posiciones más privilegiadas de la temporada, excepción hecha de los puestos europeos que alcanzó en las primeras jornadas. Con 27 puntos, es undécima y tiene el descenso y la Europa League a la misma distancia, cuatro puntos. Pero es que la Champions está a cinco. Enfrente estará el Granda, decimoséptimo con 25. Ambos transitan en una zona muy igulada de la tabla, que separa en sólo nueve puntos la cuarta de la decimoctava posición. La Real ha puntuado bastante fuera de casa, sólo seis equipos han logrado más puntos como visitantes, gracias a sus tres victorias y otros dos empates. El Granada es en casa tan irregular como el equipo txuri urdin en Anoeta: cuatro victorias, otros tantos empates y tres derrotas. Los de Montanier suman 19 puntos de los últimos 33, derrotados sólo por dos rivales en ese tiempo, Barcelona en el Camp Nou y Atlético de Madrid en Anoeta. El Granada ha sumado nueve de los últimos 18, y sólo salió derrotado en uno de los últimos seis partidos que jugó como local, 1-2 ante el Rayo.

Mal lugar es Granada para la estadística histórica txuri urdin, a pesar de que no pisa la ciudad andaluza en partido liguero desde la temporada 75-76. En total, ha jugado en 19 ocasiones y ha perdido nada menos que en 15. En Primera División se jugaron 15 de esos encuentros, con dos victorias, otros tantos empates y once derrotas para la Real. El último triunfo fue, de hecho, el más abultado que ha conseguido el equipo donostiarra en tierras granadinas, el 0-3 de la temporada 1969-1970, con dos goles de Urreisti y uno de Arambarri. Desde entonces, las visitas de la Real a Granada se contabilizan por derrotas, seis consecutivas. La más amplia la logró el equipo local en dos ocasiones, 3-1, en las campañas 41-42 (la primera vez que se enfrentaron estos dos equipos) y 57-58. En Segunda División, el balance es todavía más desalentador para la Real: cuatro visitas a Granada y otras tantas derrotas, todas ellas en la década de los 40, y la mayor goleada fue el 4-1 de la temporada 1945-1946.

En aquella última ocasión en que la Real jugó en Los Cármenes, el 14 de diciembre de 1975, no mereció la derrota que se llevó de vuelta a Donostia. Encajó dos goles en la primera mitad, ambos a la salida de un corner. El primero llegó en el minuto 27, el segundo (en la envejecida foto de la prensa de la época que encabeza estas líneas) en el 40. Y, por contra, la Real falló media docena de claras ocasiones de gol, en un partido de juego más que aceptable por parte del equipo todavía entrenado por Andoni Elizondo, que poco después cedió el puesto en el banquillo a José Antonio Irulegi, y que estaba fraguando ya la formación campeona de los años 80. El Granda se replegó en la segunda mitad y tuvo algunas ocasiones al contraataque, que tampoco obligaron a Urruti a hacer grandes intervenciones, pero las mejores opciones siguieron siendo para la Real. Pese a todo, el gol de la honra no llegó hasta el minuto 91, obra de Idígoras tras recoger el rechace de un disparo de Uranga. La falta de tiempo imposibilitó toda opción de buscar un empate que, obviamente, no llegó.

El partido jugado en la primera vuelta de la presente temporada, la 2011-2012, tuvo un resultado aforutnado para la Real, 1-0. Mal encuentro de los de Montanier, muy malo, sin apenas ocasiones para ninguno de los dos equipos. Ya en la segunda mitad, Estrada hizo el gol de la victoria con un centro chut desde la banda derecha que se fue envenenando y ante el que nada pudo hacer el meta local. Fue la primera victoria de la temporada en Anoeta. La Real ya ha visitado el Nuevo Los Cármenes esta temporada, en partido de Copa del Rey. A pesar de la holgada victoria por 4-1 del fantástico encuentro de ida, Montanier puso en peligro la eliminatoria con una alineación y un sistema de juego de difícil comprensión, con prácticamente una línea de seis defensas atrás. En la segunda mitad, cuando el esquema adquirió coherencia, el equipo solventó mejor las acometidas del Granada, que se llegó a poner 2-0, a un solo gol de eliminar a la Real. Cuando faltaba el arreón final del equipo local en busca de ese gol, Agirretxe hizo el tanto de la tranquilidad, el definitivo 2-1, cuando quedaban pocos minutos para el final. Pese al ridículo, fue un día histórico, al eliminar la Real a un equipo de Primera en la Copa 23 años después.