domingo, marzo 09, 2014

PREVIA Real Sociedad - Rayo Vallecano. Anoeta, al rescate

Chory Castro hizo el 4-0 final de la temporada pasada.
La Real llega al tramo decisivo de la temporada y Anoeta tiene que acudir al rescate (lunes, 22.00 horas, Anoeta, Cuatro). La primera remontada que hizo el equipo txuri urdin, la que le llevó a ocupar puestos europeos y a fijar la cuarta plaza como objetivo de la temporada, se ha visto algo frenada por las tres derrotas a domicilio que ha sufrido el conjunto de Jagoba Arrasate en lo que llevamos de año, pero ahora encara dos jornadas consecutivas en las que jugará como local mientras que sus dos rivales por la última posición que da acceso a la Champions, el Athletic de Bilbao y el Villarreal, disputan esos dos encuentros lejos de sus estadios. Tras estas dos jornadas, las posibilidades reales de cada uno de los equipos estarán mucho más definidas y por eso la Real no puede fallar, ni ante un Rayo que ocupa puestos de descenso ni ante su próximo rival, un Valencia que también está en la carrera europea. Anoeta ha de seguir siendo ese fortín en el que la Real sólo ha perdido uno de los últimos 26 partidos que ha jugado.

Arrasate decidió dejar las decisiones sobre la convocatoria para última hora, con lo que lo único claro es que Ansotegi, Ifrán y Granero no estarán en la lista para afrontar el choque contra el Rayo. Lo normal es que Bravo tampoco esté por los problemas musculares con los que terminó el partido del Ramón Sánchez Pizjuán, con lo que dejaría de estar en el grupo de los diez jugadores que han disputado todos los minutos de la Liga. De esta forma, y asumiendo que Royo entrará en la lista en lugar del portero chileno porque el técnico realista dejó muy claro que no piensan arriesgar con él, habrá que hacer tres descartes más. Estrada y Ros serán con casi total seguridad dos de ellos, y la duda es quién les acompañará en la grada. En principio, Carlos Martínez volverá a estar entre los 18 por la baja de Ansotegi y Seferovic también tiene serias opciones de entrar en el grupo, con lo que es factible que el descartado sea Chory Castro o algún centrocampista.

No saber siquiera los convocados dificulta aún más la tarea de anticipar el once de Arrasate, pero hay seis jugadores que parecen titulares indiscutibles: Zubikarai (por la ausencia de Bravo), Iñigo Martínez, Mikel González (por la lesión de Ansotegi, que en el último mes largo daba la impresión de haberle ganado el puesto, aprovechando también alguna baja), Markel, Griezmann y Vela. Carlos Martinez y Zaldua compiten por el lateral derecho, pero como el segundo acabó con molestias el partido de Sevilla da la impresión de que el primero volverá al once. Más dudas hay en el lateral izquierdo, donde De la Bella podría regresar, dejando así de ser titular José Ángel por primera vez en 2014. Arrasate confirmó que volverá el dibujo habitual de la Real, no el que usó ante Barcelona y Sevilla, con lo que lo normal es que Pardo vuelva junto a Markel y por delante de ellos Xabi Prieto y Canales se jueguen la mediapunta. Agirretxe completaría el once.

En el infame horario de los lunes, el que impedirá de nuevo la visita a Anoeta de la afición del Rayo, la Real jugará sabiendo el resultado de sus dos rivales, y con la posibilidad de ascender a la quinta plaza por la derrota del Villarreal. La jornada comenzó para los realistas en la sexta plaza con 43 puntos. El Rayo la inició en la penúltima, con 23. Si gana la Real, doblará a los vallecanos en la tabla, lo que da idea de la enorme desigualdad del duelo que, eso sí, hay que jugarlo como todos. Los realistas encadenan una enorme racha en Anoeta, con una única derrota en sus últimos 26 partidos, esta temporada ante el Atlético de Madrid, y el triunfo en ocho de los doce partidos de Liga que ha acogido en ésta. Sólo los tres primeros tienen una mejor media goleadora como local que el equipo txuri urdin, que marca 2,5 goles por partido y sólo suma seis puntos meses en su estadio que el líder, el Real Madrid. El Rayo ha perdido ocho de sus partidos jugados a domicilio, pero ha puntuado en cinco. Ganó 0-1 al Almería y al Getafe y 0-2 al Celta, y empató a dos con el Betis y a cero con el Levante. Eso sí, encaja una media de 2,3 goles por partido como visitante.

La historia es un firme aliado de la Real en los choques disputados en Donostia contra el Rayo Vallecano. El equipo madrileño ha visitado la ciudad en 17 ocasiones y sólo ha conseguido llevarse la victoria en una. En Primera se jugaron 14 de esos duelos, con diez victorias de la Real, tres empates y el mencionado triunfo rayista, 1-2 en la temporada 1992-1993, en el último de los partidos jugados en Atotxa. En Anoeta, el Rayo sólo ha conseguido dos empates en los nueve partidos que ha jugado, aunque hay que recordar que en este estadio ganó 0-2 en la Copa, en la temporada 2009-2010. La mayor goleada txuri urdin es el 5-0 de la temporada de la temporada 2002-2003, la del subcampeonato realista, con goles de penalti tanto de De Pedro como de Karpin, dos de Nihat y uno más de Tayfun. La estadística la completan tres encuentros en Segunda División, también con claro balance a favor de la Real, con dos victorias y un empate. Esos dos triunfos, casualmente, fueron por la mínima, ambos 1-0, y en temporadas que acabaron con el ascenso a Primera del equipo txuri urdin, en la 1966-1967 (gol de Boronat) y en la 2009-2010 (Xabi Prieto).

La pasada temporada, la 2012-2013, la Real goleó al Rayo en un sensacional partido comandado por Pardo e Illarramendi como pivotes. Si no media un terrible arbitraje de Mateu Lahoz, el marcador habría sido de escándalo, pero se detuvo en el 4-0. Vela hizo dos goles prácticamente seguidos, en el minuto 31 y en el 32, el primero gracias a una buena pelea de Ifrán y el segundo a pase de Pardo. Ya en la segunda parte, Mikel González hizo el tercero en una perfecta contra que él mismo había iniciado, y el cuarto lo hizo Chory Castro de nuevo aprovechando una asistencia de Pardo. En la primera vuelta de la presente temporada, la 2013-2014, la Real de Jagoba Arrasate tocó fondo. Sumó su séptima jornada consecutiva sin ganar y perdió el punto inicial por un penalti que Estrada Fernández se sacó de la nada, en el último minuto del encuentro, y que transformó Jonathan Viera. Injusto por cómo llegó, pero no por lo que mostró la Real, en un partido apático en el que Arrasate ni siquiera tiró del banquillo hasta que el 1-0 convirtió la misión de marcar en desesperada.

miércoles, marzo 05, 2014

Griezmann, séptimo internacional absoluto de la Real 2013-2014

Seis internacionales ya en este once. Falta Chory.
El Francia - Holanda ha convertido a Antoine Griezmann en el séptimo jugador internacional absoluto de la primera plantilla de la Real Sociedad. Claudio Bravo, Iñigo Martínez, Liassine Cadamuro (cedido ahora al Mallorca), Chory Castro, Haris Seferovic y Carlos Vela son los otros seis. De no mediar ningún contratiempo, se puede dar por seguro que el portero chileno, el defensa argelino, el delantero suizo y ahora el internacional de nuevo cuño francés estarán en el próximo Mundial que se celebrará en Brasil. Aunque las selecciones de Chory e Iñigo, la uruguaya y la española, estarán en la Copa del Mundo, tienen menos opciones de estar entre los 23 seleccionados. Y Vela ya ha dejado claro que no estará allí defendiendo al combinado mexicano. Tener siete internacionales absolutos, y un puñado más de futbolistas que bien podrían haber tenido una oportunidad, demuestra el enorme valor que tiene la actual plantilla de la Real.

Pero incluso valorando muy positivamente este hecho, lo más curioso es que esta Real aún no se acerca a las plantillas del conjunto txuri urdin que han presumido de tener un mayor número de internacionales. El registro más elevado, cuando el conjunto realista llegó a disfrutar de once jugadores internacionales, se dio durante tres temporadas consecutivas, la 2001-2002, la 2002-2003 y la 2003-2004. En la primera de esas tres campañas llegaron a alinearse Westerveld, Aranzabal, Kvarme, Luiz Alberto, Khokhlov, Tayfun, De Pedro, Nihat, Kovacevic, Jankauskas y Demetradze. Para la temporada del subcampeonato hay que eliminar a Luiz Alberto, Jankauskas y Demetradze y sumar a Schürrer, Karpin y Xabi Alonso (que debutó esa temporada con la selección española). Y para el año de la primera Champions League disputada se cayeron Khokhlov y Tayfun y se sumaron Alkiza y Lee Chun Soo.

La segunda temporada en la que más internacionales ha tenido la Real es la temporada 1981-1982, la del segundo título consecutivo que consiguió aquel mítico equipo. Aquella plantilla, además, puede presumir de haber reunido al mayor número de internacionales en una misma selección, obviamente la española pues entonces no había recuperado todavía el club la posibilidad de fichar jugadores extranjeros. Justo al final de aquella campaña, cuando debutó Uralde casi en vísperas del Mundial de 1982, hasta diez jugadores del conjunto txuri urdin ya habían disputado al menos un partido como internacionales. Por orden de debut, eran Satrústegui, Kortabarria, Idígoras, Arconada, López Ufarte, Zamora, Celayeta, Diego, Periko Alonso y el mencionado Uralde. Es decir, el once que todo aficionado realista se sabe de carrerilla a excepción de Olaizola.

El otro gran registro de internacionales de la Real se remonta a la lejana temporada 1927-1928, una etapa en la que todavía el fútbol era bastante amateur, y en Euskadi indudablemente lo era, cuando contó nada menos que con nueve jugadores que ya habían disputado partidos con la selección, todos ellos de nuevo con la española. Eran Arrillaga, Zaldúa, Kiriki, Trino, Amadeo, Marculeta, Mariscal, Cholín y Bienzobas. Todos ellos salvo el primero acudieron a los Juegos Olímpicos de Ámsterdam. La Real de Bernd Krauss de la temporada 1997-1998, que acabó la Liga en la tercera posición, tuvo en su plantilla a ocho internacionales (Aranzabal, Cvitanovic, De Pedro, Kovacevic, Kühbauer, Mild, Mutiu y Sa Pinto, aunque éste no podía jugar por sanción), los mismos que tuvo el equipo dos temporadas más tarde, en la 1999-2000 (saliendo de esa lista Cvitanovic, Kovacevic y Mild y entrando Bonilla, Jankauskas y Khokhlov). Y la Real subcampeona de John Toshack en la temporada 1987-1988 sólo llegó a tener seis internacionales: Arconada, López Rekarte, Zamora, Begiristain y Bakero.

Claro que incluso las plantillas realistas que peor lo han pasado han contado con un número de internacionales importante. La que se salvó del descenso en la penúltima jornada de la campaña 2000-2001 tenía nueve (Asper, Aranzabal, Demetradze, De Pedro, Jankauskas, Julio César, Khokhlov, Luiz Alberto y Tayfun), diez sumando al belga Peiremans, un jugador que Clemente trajo lesionado y que jamás llegó a debutar. Incluso en sus años en Segunda siempre tuvo un número importante de internacionales absolutos, cinco en sus dos primeras tentativas en un grupo en el que sólo repitió Bravo (junto con Skoubo, Delibasic, Stevanovic y Vaughan en la 2007-2008, y  Drame, Moha, Necati, Abreu en la 2008-2009), y cuatro en la temporada del ascenso, la 2009-2010 (Bravo, Jonathan Estrada, Songo'o y Bueno).

domingo, marzo 02, 2014

SEVILLA 1 - REAL SOCIEDAD 0 Los planes no siempre salen bien

Griezmann tuvo las mejores ocasiones realistas.
Jagoba Arrasate dio una lección táctica hace una semana nada menos que contra el Fútbol Club Barcelona. Anuló al entonces líder del campeonato, uno de los equipos que encandilan a medio mundo. En Sevilla, en cambio, patinó. No acertó con el sistema, no escogió a los hombres adecuados y no hizo bien el diagnóstico del partido. Y por eso se dejó en el Sánchez Pizjuán tres puntos que, sumados al casillero del equipo de Unai Emery, añaden incertidumbre al futuro europeo de la Real y suponen un paso atrás en la persecución del Athletic, cuarto clasificado. Los planes, obviamente, no siempre salen bien y el partido que imaginó Arrasate en su cabeza y en la pizarra no tuvo nada que ver con el que se vio sobre el césped. La Real quiso jugar demasiado en función de su rival y éste no justificó tantas precauciones con lo que ofreció en el encuentro. Ganó el Sevilla y probablemente mereciéndolo, pero siempre dio la sensación de que si el equipo txuri urdin hubiera hecho lo que sabe podría haber ganado incluso con cierta facilidad.

Arrasate decidió premiar a casi todos los jugadores que vencieron al Barcelona y sólo introdujo un cambio en el once, Ansotegi por Mikel González, pensando en un peligro a balón parado que el Sevilla no justificó casi nunca. Pero no repitió el esquema de juego, sí en su formación pero no tanto en la colocación de sus hombres. Para hacer que el Sevilla corriera, abrió a Elustondo a la banda derecha y a Zurutuza a la izquierda con mucha claridad, lo que, unido a las conocidas carencias de Markel en la salida del balón, hizo que Canales asumiera todo el protagonismo del centro del campo txuri urdin. Pero lo hizo mucho más allá de lo que cabía esperar en una primera parte espléndida. Robó más balones que nadie, cubrió más terreno de juego que cualquiera de sus compañeros, jugó el balón con muchísimo criterio siempre y, además, se permitió el lujo de tener la mejor ocasión realista de la primera parte en una preciosa galopada que concluyó con un disparo que Beto tuvo que despejar.

Canales y Rakitic fueron los mejores jugadores de la primera mitad, y eso provocó que se vieran muchas ocasiones en ambas porterías que por juego colectivo no se habrían producido.El Sevilla es un equipo que no termina de tener una identidad clara, que ganó en Vallecas con un planteamiento ultradefensivo y que hoy quiso proponer algo más sin que eso, en realidad, le sirviera para generar mucho fútbol. La Real, por su parte, pronto mostró sus problemas. Alejados del centro del campo, Elustondo y Zurutuza estuvieron perdidos. Elus, no obstante, tuvo muchas oportunidades de tocar el balón porque el cuero cayó por su zona con más frecuencia, y eso evidenció que la Real estaba perdiendo potencial ofensivo con él sobre el césped, porque no pudo encarar ni centrar. Y no por su culpa, sino por estar muy lejos de su posición o por estar exigido en suertes que no domina. Sorprende que, con ese plan en la cabeza, Arrasate no apostara por Xabi Prieto. De esa forma, la única opción de robar y jugar era Canales. El resto del centro del campo ni estuvo ni se le esperó.

El partido arrancó bastante frío, hasta que el propio Rakitic puso a prueba a Bravo de una forma indirecta en el minuto 8, con una falta que nadie llegó a peinar y que el chileno tuvo que sacar bajo palos. Bravo, junto a Canales, fue el realista más destacado y está en un espléndido estado de forma en este tramo de la temporada. En realidad, durante la primera mitad a cada ocasión de un equipo respondió el rival con la suya. Vista la de Rakitic, Griezmann estuvo a punto de marcar adelantándose de cabeza a Beto en el salto, y justo después de que Hernández Hernández privara al francés de un mano a mano con el portero sevillista señalando un fuera de juego inexistente. No fue la única jugada en la que la Real salió perjudicada, porque Zurutuza fue derribado dentro del área pasada la media hora sin que el colegiado señalara nada. La Real sigue sin saber lo que es un penalti a favor en esta Liga y, en cambio, es un equipo muy fácil de sancionar. Sus jugadores vieron hasta cuatro tarjetas amarillas con apenas diez faltas, lo que habiendo visto antes la batalla campal del Atlético - Real Madrid evidencia una vez más el diferente rasero de los árbitros ante unas y otras camisetas.

La ya mencionada ocasión de Canales llegó justo a continuación de que Reyes estuviera muy cerca de adelantar al Sevilla, después de que Markel, siempre mejor corriendo hacia atrás para incrustarse entre los centrales que en el robo de balón, desviara el disparo para que tocara en el larguero. Griezmann dio la réplica realista con un disparo que Beto atajó en dos tiempos, y, tras un disparo de Rakitic al palo en una jugada que estaba anulada por un fuera de juego que sólo imaginó el linier, Reyes tuvo una buena ocasión de gol que Bravo despejó luciéndose en la palomita. Ocasiones alternas pero fútbol muy poco. El Sevilla trató de armarse para que la Real no lanzara sus vertiginosas contras y la Real se posicionó mal sobre el campo para tratar de evitar lo que el Sevilla quería hacer. Y como los problemas de ambos equipos estaban en el centro del campo, los dos entrenadores movieron ficha en esa parcela en el descanso. Arrasate quitó a Zurutuza, con problemas estomacales, para dar entrada a Pardo y Emery puso a Cristóforo por Trochowski.

En el arranque de la segunda mitad dio la ligera impresión de que la Real salió algo mejor que el Sevilla, algo que es difícil disociar de la entrada de Pardo, que siempre pareció tener la capacidad de mover el balón que le faltó al equipo durante todo el partido. Esas buenas intenciones bastaron para que Griezmann tuviera de cabeza la posibilidad de adelantar al equipo txuri urdin, pero duraron muy poco. Las incontables faltas que el Sevilla hizo sobre Vela (se señalaron cinco pero fueron muchas más) acabaron por descentrar lo poco centrado que había en el juego de la Real, hasta el punto de que Griezmann cometió una falta que le costó una clara amarilla después de una de las no señaladas al mexicano por un árbitro sumamente casero en esas acciones. Y el partido terminó por írsele del todo a la Real cuando en el minuto 62 se anuló un gol a Bacca porque el balón había traspasado la línea de fondo en el centro previo. Con la retransmisión televisiva, imposible determinarlo con seguridad, y con el paupérrimo nivel arbitral que hay en la Liga es tan factible que saliera como que no, que lo viera el linier o que pensara que lo había visto.

Por un momento, el partido pareció volver a la dinámica de ocasiones cruzadas de la primera mitad, cuando Bravo sacó un disparo de Rakitic y Beto un precioso cabezazo de Griezmann, a cuyo rechace no pudo llegar Ansotegi por muy poco, pero en realidad el duelo estaba ya del lado del Sevilla irremediablemente. Arrasate hacía acertado colocando a Pardo, y éste trato de centrar su posición mucho más de lo que le dictaba la táctica del equipo, pero estaba demasiado lejos de la acción como para cambiar la marea. Sorprendió que cuando el técnico realista decidió sacar a Xabi Prieto lo hiciera por Canales, que aún habiendo perdido protagonismo con respecto a la primera mitad no parecía estar por debajo de sus compañeros del centro del campo. Y con el agujero defensivo que la Real tenía por el centro, por la ausencia de efectivos y por la poca efectividad de Markel en el corte, el gol tenía que llegar por ahí. Una mala entrega de Vela permitió al Sevilla montar una contra que Gameiro, en una de las muchas acciones en las que ganó la partida a la defensa, se coló hasta la misma portería con el balón.

Arrasate, que pareció ir reaccionando tarde a todos los males que tuvo hoy la Real, tomó con el 1-0 decisiones a la desesperada pero también por obligación. Ansotegi, que por un momento se había colocado de delantero centro, se fue con molestias musculares para que Agirretxe, que ni siquiera llegó a tener oportunidad alguna, ocupara efectivamente la posición más adelantada. Pero lo extraño es que apostó por otro experimento inédito para suplir la ausencia de Ansotegi, colocando a Markel como central y no a Elustondo, que sí ha jugado en esa posición y a quien se llegó a nombrar para justifica la cesión de Cadamuro al Mallorca en el mercado invernal. Otro movimiento que contribuye a la sensación preocupante que deja esta derrota La Real no supo gestionar bien esos minutos finales y nunca estuvo cerca de conseguir el empate. Falló hasta en lo más básico del fútbol a remolque y no fue capaz de meter ningún balón decente en el área, a excepción del que Pardo envió a Griezmann para que lo estrellara en el lateral de la red.

Lo peor de la derrota es que deja una sensación de pesadumbre justo después del mayor pico emocional de la temporada. La ola de optimismo de la victoria ante el Barcelona se diluye en apenas una semana con una derrota que tiene un triple efecto negativo en la clasificación: el Athletic se aleja, no se adelanta al Villarreal y el Sevilla se acerca, ganando además el average particular al conjunto txuri urdin. Y todo se produce, además, en un partido en el que, en realidad, no dio la sensación de que el rival fuera mejor. Se produce porque se ven decisiones equivocadas en el planteamiento propio que no se llegaron a corregir en ningún momento. Arrasate no acertó, del mismo modo que hace una semana consiguió su mayor triunfo como entrenador realista. Así es el fútbol, el mismo deporte que da una nueva oportunidad en la siguiente jornada y en el que el prisma con el que se ve la situación cambia con dos victorias seguidas. Y, casualmente, la Real afronta ahora dos partidos seguidos en Anoeta mientras que Athletic y Villarreal tienen dos partidos seguidos fuera. Nada se ha perdido hoy, por mucha desazón que deje esta derrota.

sábado, marzo 01, 2014

PREVIA Sevilla - Real Sociedad. El desplazamiento más duro hasta San Mamés

Así hizo Agirretxe el 1-2 de la temporada pasada.
La Real afronta el desplazamiento más duro (domingo, 19.00 horas, Ramón Sánchez Pizjuán, Canal + Liga, Gol TV) hasta que en la jornada 37 pueda tener la posibilidad directa de optar a la cuarta plaza en el nuevo San Mamés. Excepción hecha del Athletic, el Sevilla es el equipo mejor clasificado al que tendrá que visitar el equipo txuri urdin en lo que queda de Liga. Y es, además, el que marca ahora mismo la frontera entre el premio europeo y la mitad de la tabla. Eso, unido al 1-1 del partido de ida y la entrada en la ecuación del average particular, hace que el partido sea tremendamente importante. Por primera vez en toda la temporada, será la Real el equipo que tenga más descanso que su rival, aunque el Sevilla vivió el jueves un partido plácido en la Europa League. Y por primera vez en toda la temporada, Jagoba Arrasate tendrá a la práctica totalidad de su plantilla para elegir los 18 jugadores que viajarán a Sevilla para tratar de dar continuidad al empujón clasificatorio y emocional que supuso la excepcional victoria ante el Barcelona.

En la enfermería txuri urdin ya sólo queda un jugador, Granero, a quien se ha unido para este fin de semana Ifrán por enfermedad, con lo que Arrasate tenía para elegir a 22 jugadores. Javi Ros y Dani Estrada parecían más que seguros candidatos a figurar en el grupo de los descartados, como finalmente ha sucedido. El técnico había confirmado en la rueda de prensa previa al último entrenamiento que Seferovic tampoco sería parte del grupo, tras una semana movida por el incidente que protagonizó con su novia en la noche del pasado sábado y la apertura de un expediente por parte del club. Y el último de los que se quedan fuera es Carlos Martínez. Estos dos últimos son los que salen de la lista que confeccionó Arrasate para enfrentarse al Barcelona y los dos que entran son Agirretxe, superadas las molestias en el tobillo que le dejaron fuera de aquel partido, y De la Bella, que vuelve por fin a una convocatoria después de un periodo de baja más prolongado de lo que se previó en un principio.

Si ya empieza a ser difícil adelantar las convocatorias de Arrasate, adivinar sus onces es todavía más complicado. Se pueden dar por seguros titulares a Bravo en la portería, a Iñigo Martínez y Zaldua en la defensa, a Markel en el centro del campo y a Griezmann y Vela en el ataque. Pero los otros cinco puestos viven una competencia feroz, por la categoría de los jugadores y por el buen momento de muchos de ellos. De la Bella y José Ángel se juegan el lateral izquierdo, quizá de momento con más ventaja para el segundo a la espera de que el primero reaparezca y sume minutos. Mikel González también parece estar por delante de Ansotegi para el centro de la zaga, pero sin descartar lo contrario. Pardo, Zurutuza y Elustondo pugnan por acompañar a Markel sin que parezca que haya un claro favorito. Canales tiene opciones de seguir en el once por delante de Prieto y lo más probable es que Agirretxe complete la alineación titular. Chory Castro parece tener menos opciones. Zubikarai, como de costumbre en la Liga, será el portero suplente.

La victoria del Athletic aleja la cuarta plaza a siete puntos. La Real arrancó la jornada en la sexta posición con 43 puntos, los mismos que el Villarreal, cuyo resultado también sabrá cuando comience el partido del Pizjuán. El Sevilla, la octava con 35 puntos. El partido tiene importancia doble porque el séptimo ira a la Europa League, con lo que el equipo andaluz marca la frontera del éxito y, en términos de average, sería bueno lograr al menos el empate para igualar el 1-1 de la primera vuelta. La Real ha sumado cuatro victorias y otros tantos empates en sus 13 partidos a domicilio, aunque solamente los tres equipos que ocupan los puestos de descenso han encajado más goles en sus desplazamientos. Los realistas acumulan tres jornadas sin perder, aunque sólo ha ganado uno de los últimos cuatro a domicilio (empate en Getafe y dos goleadas ante Villarreal y Atlético). El Sevilla ganó cinco de los doce jugados en el Sánchez Pizjuán, ha empatado tres y ha perdido cuatro, y apenas ha sumado quince de los últimos quince puntos en juego como local.

Sevilla y Real Sociedad se han visto las caras en la ciudad andaluza en 54 ocasiones, siempre en Primera División, de las cuales nada menos que 31 acabaron con triunfo local, doce con la victoria visitante y los once restantes con un empate. La victoria más clara de la Real, 0-3, se ha producido en dos ocasiones, en las temporadas 1976-1977 (con dos goles de Satrústegui y uno de Gaztelu) y 1983-1984 (tantos de Orbegozo, Uralde y López Ufarte), aunque el encuentro en el que más veces perforó la portería sevillista el equipo txuri urdin fue el 3-4 de la campaña 1949-1950 (goles realistas de Epi, Bravo en dos ocasiones y Caeiro). El Sevilla nunca ha superado el 7-2 que logró en la 1934-1935, en el primer encuentro que jugaron estos dos rivales en Liga. Con el triunfo de la pasada temporada, la Real rompió una racha de seis visitas al Ramón Sánchez Pizjuán sin conocer la victoria y consiguiendo únicamente el empate a cero de la campaña del descenso, la 2006-2007.

En el partido de la temporada pasada, la 2012-2013, la Real se impuso al Sevilla por 1-2, a falta de sólo tres jornadas para el final del campeonato de Liga y en plena lucha con el Valencia por la cuarta plaza. El equipo txuri urdin, que venía de dos reveses consecutivos, la derrota en Getafe y el empate en casa ante el Granada, se sobrepuso incluso a ponerse por debajo en el marcador. Y todos los goles llegaron pronto. Rakitic adelantó al Sevilla en el minuto 9, al resolver un córner mal defendido. Pero en el 15, Illarramendi botó una falta sobre el área de Beto que el propio Rakitic peinó hacia el interior de su propia puerta. Y en el 23, Agirretxe enganchó en una postura casi acrobática un centro con la zurda de Carlos Martínez para hacer el definitivo 1-2. En el partido de la primera vuelta de la presente temporada, la Real empató a uno con el Sevilla. Jairo adelantó a los andaluces después de un penalti no señalado sobre Vela y Griezmann hizo el empate. Era injusto que el Sevilla puntuara, pero el marcador no se movió más.

sábado, febrero 22, 2014

REAL SOCIEDAD 3 - BARCELONA 1 Memorable honra al escudo

La celebración del primer gol.
El de hoy era algo más que un partido. Y es imposible encontrar una mejor forma de honrar al escudo que la memorable victoria que hoy ha conseguido la Real ante el Barcelona. Una victoria lograda con fútbol, con carácter y con ilusión. Jugadores como Sergio Busquets, acostumbrados a las mareantes alturas del fútbol, no se dan cuenta de lo que mueven con irrespetuosos gestos como el que desató el ataque de dignidad de Jagoba Arrasate en la Copa del Rey. Aunque él no lo entienda, ahí comenzó el Barça a perder este partido liguero. Y ahí comenzó a ganarlo la Real. Cuando este equipo siente el escudo y la camiseta, cuando logra esta sensacional comunión con su afición, es prácticamente imparable. Y el Barcelona no ha sabido parar a una Real que ha ganado por 3-1, que ha pasado por encima a su rival en todas las facetas del juego, y que ha debido lograr una goleada incluso mayor. Elustondo, Griezmann y Zuturuza, como autores de los goles, pasarán a la historia como los artífices de esta victoria, pero hoy, más que nunca, el triunfo fue de toda la Real. De toda. Y de su escudo.

Pensemos en cualquier faceta del juego. En todas y cada una de ellas, la Real fue hoy mucho más que el Barcelona. Mucho más. Y eso tiene dos explicaciones básicas. La primera está en su banquillo. De Arrasate se pueden decir muchas cosas, pero una de ellas no será nunca su falta de valentía. Tienes unas ideas y muere por ellas. Pero muere, además, sacando resultados y sorteando los muchos problemas que ha tenido desde que se sentó en el banquillo txuri urdin, lo que incrementa el peso de su valentía. Aún sin haber ganado nunca desde el ascenso de 2010, el Barcelona nunca fue tan claramente superado en Anoeta como lo ha sido hoy, porque la Real nunca había leído un partido con tanto acierto como en esta ocasión. Y si eso implica colocar a Elustondo en el campo, Arrasate le coloca. Si eso implica mantener a Zaldua en el once, se le mantiene. Y si eso supone tener en el banquillo a Pardo, Prieto o Chory, se les tiene. No hay unanimidad de los realistas en torno a sus decisiones, ni sería bueno que la hubiera, pero Arrasate se merece el aplauso por su tesón, por la firmeza con la que defiende su idea futbolística por encima de presiones.

La segunda explicación está en el campo. La Real tiene un auténtico equipazo, con una calidad como pocas veces ha tenido a lo largo de su historia, algo que no deja de crecer a tenor del resultado ya palpable del fichaje de Canales, y que ha sido capaz de superar el mayor freno que tenía: la falta de ambición. Esto arranca en Segunda División, con un Martín Lasarte que insufló espíritu ganador a un equipo que entonces se rompía con enorme facilidad, y con la inagotable buena estrella de Griezmann, y con el crecimiento que ha tenido esta generación y que va a permitir que tenga una continuidad en el futuro por el sensacional trabajo en Zubieta. Pero no se ganan los partidos sólo con calidad. Si algún chaval de Zubieta piensa que vale con ser muy bueno, hay que darle la grabación de este partido. Además de ser muy bueno, hay que luchar cada balón como si fuera el último. Bravo, Zaldua, Iñigo, Mikel, José Ángel, Markel, Elustondo, Zurutuza, Canales, Griezmann y Vela, y después Prieto, Ansotegi y Pardo, jugaron así hoy. Y así superaron al Barcelona desde el primer hasta el último minuto.

Porque el resultado fue de 3-1, pero pudo ser más abultado. Debió serlo, en realidad. Si hasta hoy el Barça siempre se adelantó en el marcador jugando con relativa comodidad en Anoeta, hoy no se acercó hasta el área de Bravo hasta el minuto 19, con un disparo de Pedro que se marchó fuera. La presión de la Real, cuando podía hacerla cerca de la parcela de Valdés, sí daba en cambio una enorme sensación de peligro continuo. Y ahí hubo un hombre que se antojó determinante en el desarrollo del partido: Canales. El ex valencianista ha demostrado en poco más de dos partidos que va a encajar con mucha facilidad en el fútbol de la Real. Cubriendo una inmensa cantidad de terreno, robaba y asistía. Él dio el primer aviso serio al Barça de que este partido iba a ser más duro de lo que seguramente pensaban robando un balón y provocando la tarjeta amarilla a un Busquets desbordado y que hoy no tenía el mismo sentido del humor que no dudó en mostrar en el partido de Copa. Vela compensó la ocasión de gol de Pedro con un doble disparo, el primero fuera y el segundo provocando la primera intervención de Valdés.

La Real, a diferencia de las últimas visitas del Barcelona, se adelantó en el marcador. Canales botó en corto un córner hacia Vela, el mexicano le devolvió la pelota y el reciente fichaje realista colocó un maravilloso centro en el área que peinó Elustondo, tocó en Song y se introdujo en la portería. La celebración de Elustondo estaba más que justificada, por la importancia del partido y por el desquite personal que supuso para él, no olvidemos que fue silbado ante el Barcelona en el duelo copero de hace diez días. La suerte, en todo caso, sonrió al Barcelona, porque empató casi en la siguiente jugada, tres minutos después. Fue su primer tiro a puerta, ya en el minuto 35, por supuesto una pequeña maravilla de un Messi hasta entonces desaparecido, anulado por el enorme trabajo de la Real. Sin la necesidad de buscar culpables en el gol sencillamente porque no los hubo, el enorme mérito del equipo txuri urdin fue no hundirse por tan temprano empate. Ayudó, probablemente, que la Real tuviera una inmejorable ocasión para empatar a renglón seguido, pero Vela, tras sentar a Piqué, disparó alto.

Con el empate a uno se llegó al descanso, pero también con la sensación de que el marcador no era justo con los méritos de uno y otro. La Real había hecho mucho más que el Barcelona en la primera mitad y había salido triunfante, incluso a pesar del empate en el marcador, con su empuje, su presión y su ambición. Había contenido espléndidamente al Barcelona, pero estaba jugando para ganar. En la segunda mitad, los primeros en golpear fueron los centrales. Bartra remató primero a las manos de Bravo y Mikel González después no encontró portería en otro testarazo a pesar de la mala salida de Valdés, en una falta con la que un bravísimo Zaldua, que firmó su mejor partido con el primer equipo, había conseguido una amarilla para Piqué. Casi a continuación, la Real se puso en ventaja. Un saque largo de Bravo fue peinado atrás por Bartra ante la presión de Zurutuza, habilitando a Carlos Vela. El mexicano, partidazo el suyo, cruzó el área con su envío para que Griezmann, en el segundo palo, rematara y superara la salida de Valdés. 15 goles lleva el francés. Cifras propias del crack que es.

El Barcelona quiso lanzarse a por el empate, pero Bravo ejerció una vez más del porterazo que es y sacó a córner un balón de Song que se colaba. Y justo después llegó el 3-1. Llegó porque el partido estaba mucho más para 3-1 que para 2-2 y hoy el fútbol fue justo con la Real. Griezmann colgó un balón al área desde la banda derecha y Zurutuza, colándose como un puñal por entre la defensa blaugrana y sin marca alguna, se adelantó a Valdés en su salida para subir al marcador la enorme superioridad que mostró el equipo txuri urdin durante todo el partido. Quedaba media hora para el final y el Barcelona, con Martino en la grada después de ver la roja en el túnel de vestuarios durante el descanso por menospreciar a Txema Lumbreras, quiso poner atacantes buscando recortar distancias. Arrasate respondió reforzando el centro del campo con Xabi Prieto y después la defensa con Ansotegi. Y el Barcelona apenas tuvo una ocasión de Messi, que Mikel González evitó como un jabato.

Por contra, la Real daba siempre sensación de peligro y sobre todo Vela estuvo cerca de firmar el cuarto al lanzar al palo un balón que le había cedido Prieto. Todo salió tan perfecto que hubo tiempo hasta para que Arrasate propiciara la ovación a Elustondo cambiándole en el descuento por Pardo. La felicidad era absoluta porque se ganó bien y siguiendo el plan. Más posicionalmente que con robos de balón, Markel, Elustondo, Zurutuza y Canales asfixiaron al Barcelona por el centro, haciendo que ni Messi ni Neymar fueran participes nunca del juego. Cuando el balón llegaba a los extremos, la defensa de la Real fue impecable, con un gran partido de José Ángel pero sobre todo uno excepcional de Zaldua, valiente apuesta de Arrasate y a quien ya se puede considerar ya como miembro de pleno derecho del primer equipo. Sufrir sólo se sufrió a balón parado, en los innumerables córners que botó el equipo culé. Y cuando tocaba salir, la inteligencia de Canales y la categoría de Griezmann y Vela bastaban para que el Barcelona se las viera y se las deseara para cortar cada avance realista.

Así fraguó Arrasate la victoria de la Real, porque fue su plan lo que salió bien y es justo reconocerlo. Luego los jugadores lo hicieron posible, pero se ganó desde el vestuario. O, como se ha dicho, desde el partido de vuelta de la Copa, porque todo eso cuenta, por mucho que técnico y jugadores le hayan querido quitar importancia. Quizá es su forma de decir que al Barcelona simplemente se le ha ganado hoy jugando mucho mejor al fútbol que el equipo de Martino. Y ojo, que eso tiene un mérito enorme. Cuatro años ya lleva el Barcelona sin ganar en Anoeta. Ni con su árbitro fetiche, un Fernández Borbalán, con quien el Barça acumulaba 15 victorias consecutivas. Ni con su liderato, que se queda en Donostia para que lo exhiba, quizá, el Real Madrid en su próxima visita. Ni con la prepotencia de algunos jugadores blaugranas y de algunos integrantes de su entorno, quienes hoy han de esconderse debajo de alguna piedra, derrotados por el fútbol y la dignidad de un equipo y de su escudo. La Real, con enorme brillantez, se mete de lleno en lo que busca, la pelea por la cuarta plaza. La que busca y la que poco a poco va mereciendo otra vez.

viernes, febrero 21, 2014

PREVIA Real Sociedad - Barcelona. Tenemos escudo, demostrémoslo

Así hizo Agirretxe el 3-2 de la temporada pasada.
Uno de los aspectos más maravillosos del fútbol es que permite revanchas con mucha facilidad. La Real fue eliminada de la Copa por el Barcelona y con detalles que no gustaron. "Tenemos escudo", gritó Jagoba Arrasate durante el partido, en una imagen de orgullo, reclamando la dignidad de la que algunos se querían mofar. Pues bien, llega la hora de la revancha. Diez días después de aquella eliminatoria, el Barcelona vuelve a Donostia (sábado, 20.00 horas, Anoeta, Canal + 1) y llega el momento de demostrar esa dignidad que tenemos y el valor del escudo que llevan los jugadores, el cuerpo técnico y los 30.000 aficionados que habrá en el estadio. Y los incontables que habrá lejos de allí. Tenemos escudo y tenemos historia. Una que habla de que Anoeta se está convirtiendo en un feudo casi inexpugnable en general y por completo para el Barça desde que la Real volvió a su lugar, a Primera División. El Barcelona, además, es líder, Y para colmo son tres puntos que pueden catapultar al equipo txuri urdin en su lucha por la cuarta plaza. Casi nada.

Sólo hay un cambio en la lista de Arrasate con respecto a los que se desplazaron a Málaga para lograr allí los tres puntos, y es el regreso de Carlos Martínez en lugar de Ifrán, que se quedará por tanto otra semana sin debutar después de su lesión. En principio, en la enfermería ya sólo queda Granero, con lo que el resto de las decisiones las ha tenido que tomar el técnico realista en base a criterios técnicos. Agirretxe, aunque participó en el último entrenamiento, ya había sido descartado en la rueda de prensa anterior por Arrasate. De la Bella y Estrada, aunque ya están con el grupo, no parecen haber llegado al mínimo ritmo competitivo que estima necesario el entrenador, algo especialmente reseñable en el primero, ya que José Ángel es el único jugador que no ha tenido descanso en lo que llevamos de año. Con una sola competición y una enfermería vacía, Ros vuelve a quedarse fuera y no parece probable que cuente con muchas más opciones de jugar.

Bravo estará bajo palos, con Zubikarai en el banquillo. En la defensa hay dos posiciones asignadas sin duda, la de José Ángel en la izquierda y la de Iñigo Martínez por el centro. Lo normal sería que, ya sin la necesidad de rotar, Mikel González recuperarse su plaza junto a Iñigo, aunque la apuesta por Ansotegi no es tan descabellada vistos los antecedentes. Y en la derecha, podría volver Carlos Martínez pero a nadie sorprendería tampoco la continuidad de un Zaldua que está respondiendo fenomenal a la confianza. Markel y Pardo parecen fijos en la medular, ya que no parece probable que Arrasate apueste por el tan criticado doble pivote Markel-Elustondo, y a partir de ahí comienzan las dudas, empezando por el esquema. Al no estar Agirretxe ni Ifrán, parece claro que Seferovic empezará desde el banquillo. De esta forma, Vela y Griezmann serán los más adelantados. Si Arrasate refuerza el centro del campo, Canales, Zurutuza y Xabi Prieto se jugarían dos plazas en el once. En un esquema algo más ofensivo, entraría Chory Castro.

La Real arranca la jornada en la sexta posición con los mismos 40 puntos que tiene el equipo que le precede, el Villarreal. Esta jornada sus rivales por la cuarta plaza jugarán más tarde que el conjunto txuri urdin. El Barcelona es líder, con 60 puntos, los mismos que tienen Real y Atlético de Madrid. Y Anoeta es un fortín. La Real acumula ya nueve partidos sin perder en su estadio (seis victorias y tres empates), en los que ha marcado 24 goles y ha encajado sólo cinco. Además, en toda la presente temporada sólo el Atlético de Madrid se ha llevado los tres puntos y esa ha sido la única derrota en los últimos 25 partidos jugados en el estadio donostiarra. Como local, y quitando a los tres colíderes, la Real es el equipo de la Liga que tiene un mejor promedio goleador en su estadio. El Barça, que se ha dejado puntos en tres de sus últimas cinco salidas, ha ganado ocho de los doce partidos que ha jugado en Liga lejos del Camp Nou y sólo ha perdido uno, el que disputó en San Mamés. A domicilio ha hecho 27 goles, una media de más de dos por partido.

En 66 ocasiones se han visto ya las caras en encuentro liguero disputado en suelo donostiarra la Real y el Barcelona, siempre en Primera División, y el balance es favorable a la Real, con 26 victorias, 23 empates y 17 triunfos para el conjunto blaugrana. En Anoeta han sido 17 los enfrentamientos, con igualdad total: cinco triunfos para cada equipo y siete empates. La mayor goleada conseguida por la Real, un 4-1, se produjo en dos ocasiones y las dos en Atotxa. La primera fue en la temporada 1930-1931, con dos goles de Bienzobas y uno de Cholín y Mariscal, y la segunda en la 1987-1988, con dos de Zamora y uno de Górriz y Bakero. La mayor goleada del Barcelona sí llegó en Anoeta, el 0-6 de la campaña 2000-2001. Desde que la Real volvió a Primera, el Barcelona se adelantó en los cuatro partidos jugados en Anoeta (tres de Liga y uno de Copa), incluso en dos de ellos con un 0-2, y no consiguió ganar ninguno de ellos, perdiendo dos y empatando otros tantos.

El encuentro de la temporada pasada, la 2012-2013, fue la remontada perfecta. Primero, por el escenario. Anoeta, casi abarrotado, vivió el encuentro en vísperas de San Sebastián, por lo que sonaron los tambores en su interior antes de trasladarse al resto de la ciudad. Messi adelantó al Barcelona en el minuto 6 y Pedro puso el 0-2 en el 24. Parecía que el Barcelona tenía el dominio, pero la Real tiró de casta. Chory hizo el 1-2 antes del descanso, devolviendo la ilusión por sacar algo positivo. El arranque de la segunda mitad fue un auténtico vendaval txuri urdin, que se llevó por delante a Piqué, expulsado por dos amarillas provocadas por Vela, y y puso el empate en el marcador, obra de nuevo de Chory Castro con un disparo tras el rechace de un córner que rebotó en un defensa y descolocó a Valdés. Cuando parecía que el 2-2 iba a ser el resultado final, ya en el último suspiro del encuentro, Carlos Martínez metió con su pierna izquierda un sensacional centro para que Agirretxe rematara al borde del área pequeña, adelantándose a Mascherano. Anoeta estalló de felicidad por una merecida victoria.

El Barcelona ya ha visitado Anoeta esta misma temporada, en el encuentro de vuelta de las semifinales de Copa, y tampoco pudo llevarse la victoria. El 2-0 del partido de ida, mediatizado por la actuación de González González y el penalti a Vela que no quiso pitar aún con 0-0, hizo que el Barça tocara el balón con tranquilidad pese al enorme trabajo txuri urdin. Messi hizo el 0-1 aprovechando un error de José Ángel. Pero la Real acabó empatando con una excepcional jugada que inició Canales con un desplazamiento en largo, continuó Chory con una asistencia al primer toque y finalizó Griezmann con un poderoso zurdazo. En el partido de la primera vuelta de la Liga, el Barcelona ganó 4-1. Con un equipo con el que Arrasate dio a entender que el choque no era tan importante en plena Champions, la Real ya perdía por 3-0 a los 24 minutos, con tantos de Neymar, Messi y Busquets. De la Bella recortó distancias en la segunda mitad pero la Real nunca creyó en la machada y encajó un tanto más, obra de Bartra.

martes, febrero 18, 2014

MÁLAGA 0 - REAL SOCIEDAD 1 Sufrir para escalar

La Real celebra el gol de Vela, que dio los tres puntos.
Jornada perfecta para la Real. El equipo de Jagoba Arrasate saltó al césped de La Rosaleda sabiendo que habían perdido los dos equipos que le preceden en la tabla, Villarreal y Athletic, y que los dos que le siguen, Sevilla y Valencia, habían empatado entre sí, con lo que ganar en Málaga suponía cerrar esta 24ª estación de la Liga de una forma insuperable. Y el conjunto txuri urdin sacó los tres puntos de un estadio que se ha convertido en talismán en los últimos años. Lo hizo con un golazo, anotado por Vela pero achacable a la calidad de todo el equipo del centro del campo en adelante. Casi a partir de ese momento, la Real se diluyó de todas las facetas del juego salvo de la defensiva y comenzó algo más de una hora de sufrimiento para mantener ese 0-1 y llevarse los tres puntos de vuelta a Donostia. Esta vez, y aunque es mal camino para conseguir victorias, sufrir dio su fruto y sirve para escalar. Con estos tres puntos, la cuarta plaza sigue ahí como claro objetivo.

El equipo que dispuso Arrasate, con un centro del campo formado por Markel, Pardo y Canales estrenando titularidad, estaba pensado para mandar y la Real salió mandando. Pocas veces lo habrá hecho con más comodidad que en los primeros veinte minutos del encuentro de Málaga. Pardo se imponía deliciosamente en el campo con y sin balón, robando como ya es bastante habitual más balones que Markel, que siempre mejora sus números en las segundas partes y con los partidos más rotos (un balón cortado al descanso, seis en total). Canales se mostraba con mucho acierto en una parcela de campo muy amplia y la conexión con Vela era notable. El Málaga, en cambio, salió asustado, quién sabe si por lo que demostró la Real desde el primer minuto o porque su situación en la tabla clasificatoria ya empieza a apretar. Bravo fue un espectador de lujo en esos minutos, pero incluso la línea defensiva txuri urdin veía el partido con una placidez bastante inusual.

La Real buscó el primero a balón parado, y Seferovic mandó arriba un córner botado por Pardo a la frontal. Era el minuto 2. Para el 7, la Real ya había decidido que quería ganar el partido por la vía rápida. Una sensacional asistencia de Canales, casi de espaldas, dejó a Vela presto para encarar a Caballero, pero estorbado por la defensa conectó un disparo muy flojo que atrapó sin problemas el guardameta argentino. El gol no tardó más que tres minutos más en llegar y fue un jugadón extraordinario. Pardo lo inició con un sensacional cambio de juego que atrapó Griezmann en la banda izquierda. Tras controlar el balón, su pase por arriba a la carrera de José Ángel encontró el magnífico desmarque de Seferovic hacia dentro, llevándose a dos defensas, y la magnífica entrada de Vela desde el segundo palo para rematar así a placer. Lo dicho, un gol extraordinario, de esos que si marcan los intocables adalides del tiki-taka se ven una y otra vez en los informativos. Y Vela pudo ser aún más decisivo, pero por algún extraño motivo la patada que le dio en el minuto 39 Antunes ya en el suelo, después de ganarse la amarilla con la falta, se quedó sin sanción.

La superioridad de la Real alcanzó más o menos hasta el minuto 20. No es que el Málaga bordara el fútbol a partir de ese minuto, ni mucho menos, pero con un mejor posicionamiento en el campo y una presión algo más acertada consiguió que el equipo txuri urdin se olvidara del magnífico trato que le había dado al balón en el primer cuarto del partido. Pero la virtud realista en Málaga fue que cerró por completo los caminos al equipo local, que no fue capaz de disparar sobre la portería de Bravo hasta pasada la media hora. El autor del disparo fue Iakovenko, que acabó el partido con un turbante que le tuvieron que retocar tres veces tras un choque fortuito con Iñigo Martínez, y sorprendentemente sin la tarjeta amarilla que merecieron sus cinco faltas. Bravo estuvo seguro en esa acción y en todos los balones que le llegaron. En la primera parte el chileno sólo tuvo que intervenir en esa jugada y en otro disparo centrado de Darder, en el último minuto, que atrapó en dos tiempos.

En la segunda mitad, la Real renunció ya por completo a la pelota, abrazó el sufrimiento que ya se intuía en el tramo final del primer acto y se encomendó a la heroica para sacar los tres puntos de La Rosaleda. Por lo que hizo la Real, bien pudo ser así, pero lo cierto es que no hubo más épica porque el Málaga no fue capaz de generar demasiadas ocasiones de gol y la seguridad de Bravo bastó para conjurar el peligro que rondaba la portería txuri urdin. Eso y el partidazo de Ansotegi, un auténtico mariscal en el centro de la defensa, que cumple cada vez que juega, además de la mejoría de Zaldua, que sufrió mucho en la primera mitad pero que en la segunda no sólo se entonó sino que fue el más valiente al ataque. El arrojo del lateral canterano estuvo a punto de darle el premio del gol, en una contra que montó junto a Vela a los diez minutos de la reanudación. Poco después, Seferovic disparó desde la frontal pero Caballero atrapó sin problemas en dos tiempos.

Para cuando llegaron esos dos ataques consecutivos de la Real, ya había avisado el Málaga con un disparo cruzado de Amrabat que no cogió portería. Los locales trataron de intensificar su dominio con los cambios, y poco a poco lo fueron consiguiendo. En respuesta, Arrasate trató de apuntalar el centro del campo. Colocó sobre el césped a Zurutuza y Xabi Prieto por un Canales muy interesante pero de más a menos y un Seferovic que sigue protagonizando actuaciones ingratas (no sólo por su responsabilidad, aunque es obvio que Arrasate quería algo más de la presión que aporta el suizo). Los cambios no funcionaron porque el control del partido estuvo siempre lejos de los méritos de la Real. En todo momento dio la impresión de que Pardo tenía que trabajar por tres, y ese sobreesfuerzo es lo que le convirtió en el tercer cambio del técnico realista, que dio minutos a Elustondo.

Duda, que entró en el descanso, y Roque Santa Cruz, la última bala del sancionado Schuster, fueron quebraderos de cabeza constantes para la defensa realista, el primero a balón parado y el segundo en los balones largos. Estos dos jugadores gozaron de las más claras ocasiones para el equipo local, pero Bravo estuvo segurísimo, atajando primero con firmeza una falta lanzada por Duda que le botó justó delante y sacando con las manos abajo un disparo cruzado de Santa Cruz. Ya en el descuento, de nuevo Santa Cruz pudo nivelar el partido, pero Iñigo Martínez se lanzó al suelo como un jabato para interceptar su disparo desde la frontal del área y conjuró el peligro. El partido acabó cuando Xabi Prieto tiró de oficio para forzar la amarilla de Duda en un despeje.

La Real sacó de Málaga tres puntos valiosísimos, que tenían un valor añadido viendo cómo había transcurrido la jornada antes de que el partido de La Rosaleda supusiera su punto final en el infame horario de los lunes. No lo hizo jugando un buen partido, porque hubo demasiados jugadores desconectados, ausentes o por debajo de su nivel. Seferovic sigue sin aportar lo que se espera de él e incluso se lo llegó a recriminar Griezmann en una jugada, a Markel le pasó por encima el partido (especialmente la primera mitad, aunque en la segunda sí ayudó mucho colaborando con los centrales), José Ángel estuvo dubitativo, Zaldua tuvo que pelear demasiado para que no le hicieran peligro por su banda, Griezmann estuvo desacertado en las pocas ocasiones en que pudo conectar con el balón y Zurutuza, clave para el juego realista, no llegó a entrar en el partido. Pero todo el equipo sufrió, corrió y presionó como tiene que hacerlo en los partidos en los que el fútbol no aparece. Eso que no normalmente no es suficiente en este partido es lo que le permite a la Real sumar tres puntos más y llegar a los 40. A cuatro de la Champions y escalando.

domingo, febrero 16, 2014

PREVIA Málaga - Real Sociedad. Concentrados ya en la Liga

Xabi Prieto hizo el gol de la victoria la temporada pasada.
Por penúltima vez en lo que queda de temporada, pues ya sólo queda una jornada de miércoles, la Real vuelve a la Liga sin tiempo para lamentarse por su partido entre semana (lunes, 22.00 horas, La Rosaleda, Cuatro). Champions y Copa ya son historia y al equipo txuri urdin ya sólo le queda el torneo de la regularidad de aquí a que se acabe la competición en mayo. Y el objetivo es claro: la cuarta plaza. Para ello, la primera parada es Málaga, una ciudad que no se le ha dado nada mal en los últimos años y ante un equipo, el local, que no está viviendo días fáciles, muy lejos de las posiciones de privilegio y con mucha irregularidad. Toca olvidar ya lo más exigente de esta temporada, lo que ha llevado a jugar miércoles y domingo prácticamente de forma ininterrumpida desde el mes de agosto, y buscar el ritmo parecido al del tramo final de la pasada campaña para volver a escuchar la música de Champions o, al menos, asegurar la plaza de Europa League que ya está defendiendo.

Viendo las novedades, hay decisiones importantes en la convocatoria de Jagoba Arrasate. Salen de la lista Agirretxe por lesión, Gaztañaga para volver de momento al Sanse (con el que ya jugó este sábado) y Ros, y entran Iñigo Martínez tras su sanción, Markel Bergara y Diego Ifrán, que se estrena así en una convocatoria tras la lesión que sufrió el pasado verano. Junto a Agirretxe, los únicos jugadores que siguen lesionados son Estrada y Granero. Eso quiere decir, en primer lugar, que se recupera la normalidad en el centro del campo, con Ros como primer descartado. Después, en los laterales, que Zaldua está ahora mismo por delante de Carlos Martínez y que De la Bella aún no tiene ritmo de competición a ojos de su entrenador. Y tercero, que se recupera la versión original del centro del campo, con Markel y Elustondo como los jugadores a los que acudir en la posición de cuatro y en principio Gaztañaga de nuevo en el filial para seguir sumando minutos de competición.

Teniendo en cuenta estos detalles, el once que puede presentar Arrasate arrancaría de nuevo con Bravo bajo palos, finalizada la titularidad de Zubikarai en la Copa. En la defensa hay tres puestos a priori seguros, los de Zaldua y José Ángel en los laterales y el de Iñigo Martínez en el centro. La duda es quién le acompañara, aunque lo lógico es que vuelva la pareja habitualmente titular, la que forma Iñigo con Mikel González. Por delante de ellos estarán Markel y Pardo, éste segundo después de no jugar ni un minuto contra el Barcelona, aunque no se puede descartar que el acompañante de Markel sea Zurutuza. El propio Zurutuza, Prieto y Canales se juegan la posición de mediapunta. Vela y Griezmann serán titulares salvo sorpresa y la ausencia de Agirretxe le abre al técnico la posibilidad de jugar otra vez sin nueve puro, lo que daría un puesto en el once a Chory Castro. Seferovic es la otra opción. Ansotegi, Elustondo e Ifrán, que parecen tener menos opciones de ser titulares, completarían el banquillo.

Una jornada más y pase lo que pase en su partido y en el de sus rivales, la Real no se moverá de la sexta plaza que ocupa con los 37 puntos que suma. El Villarreal, que ya ha perdido su partido de esta jornada (aunque tiene el average particular ganado y siete goles de diferencia en el general), tiene 40, mientras que el Sevilla había sumado seis puntos menos que la Real en las primeras 23 jornadas. El Málaga está en zona de peligro y antes de iniciarse la jornada era decimosexto con 24 puntos. A domicilio, la Real ha logrado trece puntos, gracias a tres victorias y cuatro empates, aunque sólo ha sumado un punto y ha encajado nada menos que once goles en sus tres últimas salidas. Fuera no conoce la victoria aún en 2014. En general, tras empatar en Anoeta contra el Levante, el equipo txuri urdin suma cinco de los últimos quince puntos en juego. El Málaga como local es muy poco fiable y ha ganado los mismos partidos que ha perdido, cinco, con un único empate. Aunque sólo ha caído en uno de los últimos cuatro en La Rosaleda, suma en total apenas cuatro de los últimos 18 puntos en disputa y viene de caer goleado en Vallecas.

La Historia dice que la Real ha puntuado en casi la mitad de sus viajes a Málaga. De 31 partidos jugados, nueve acabaron con victoria txuri urdin y seis en empate. En Primera División han sido 28 los encuentros, con 14 victorias para el Málaga, ocho para la Real y las seis igualadas que se han producido entre ambos contendientes. La victoria más clara de la Real es el 1-5 de la temporada 2004-2005, con dos goles de Kovacevic y Nihat y uno más de Labaka. La peor goleada sufrida por el conjunto donostiarra es el 5-2 de su primer partido en Málaga, en la temporada 1949-1950. Completan la estadística tres encuentros en Segunda, con una victoria realista (0-2 en la 2007-2008) y dos derrotas (ambas en los años 40, 4-2 en la temporada 1946-1947 y 3-1 en la 1948-1949). El equipo realista ha vencido en tres de sus últimas cuatro visitas y empató en la otra, no pierde en La Rosaleda desde el 3-1 de la temporada 2005-2006 y apenas ha cosechado esa derrota en sus últimas nueve visitas.

La última vez que se vieron las caras en La Rosaleda, en la temporada 2012-2013, la Real encontró en Málaga un punto de inflexión en su hasta entonces errática trayectoria con Montanier como técnico. En el único partido en el que Illarramendi y Pardo jugaron juntos en el centro del campo, la Real se exhibió por momentos, gracias también a que cobró ventaja en el primer minuto. Chory robó el balón, se lo cedió a Ifrán, y éste desde la banda izquierda envío el cuero a Vela para que hiciese el 0-1. Conteniendo francamente bien al Málaga, el equipo txuri urdin encajó el empate defendiendo muy mal un córner, ya en el minuto 36, en el que Saviola consiguió llevar el balón al fondo de la portería. Aunque el Málaga dominó el arranque de la segunda mitad gracias a los cambios, fue la Real el equipo que marcó. Xabi Prieto recibió un rechace dentro del área y regateó con su temple habitual a Caballero para marcar a puerta vacía. Zubikarai salvó después el empate. En Málaga, lugar entonces de Champions, cambió el rumbo de la Real para llegar precisamente a ese objetivo.

jueves, febrero 13, 2014

REAL SOCIEDAD 1 - BARCELONA 1 Una noche de orgullo

Vela, en su ocasión de la primera mitad.
La Real no jugará la final de la Copa del Rey, pero ha protagonizado una noche de orgullo. No ha sido el partido para la historia que soñaba la afición realista, pero sí la demostración de que la Real es grande. Enorme. 28.153 espectadores han desafiado un horario deleznable, la tarea imposible en la que se convirtió la eliminatoria con la actuación de González González en el Camp Nou, el dañino 2-0 que logró el Barcelona aprovechando errores realistas y los deseos nada ocultos de Tebas de que la final fuera la que va a ser. Otro error de los de blanco y azul, esta vez de José Ángel, dio al equipo blaugrana la ventaja en Anoeta y la sentencia a la eliminatoria. Pero el orgullo que llena a este equipo, la fuerza que emana de la camiseta y el escudo que defienden quienes los portan, además de la comunión con una grada entregada, merecedora de elogios sin medida y que se negó a ver la evidente derrota, llevó a la Real al empate. El Barça nos deja sin final, pero sigue sin ganar en Anoeta. Habrá revancha. Esta equipo no va a dejar que pasen otros 26 años sin una semifinal.

Para intentar la gesta, Arrasate apostó por un centro del campo formado por Gaztañaga, Zurutuza y Xabi Prieto, con Vela, Griezmann y Seferovic por delante. Y la apuesta era clara. Daba igual durante cuánto tiempo quisiera tocar la pelota el Barcelona en su propio campo, hasta que no pasaran con cierta profundidad la línea divisoria no había necesidad de forzar la presión, a menos que se viera una buena opción de hacer sangre, algo que Pinto arriesgó en más de una ocasión con la fortuna de no fallar. El técnico realista interpretó con acierto que la idea del Barça iba a ser la de tocar, tocar y tocar para que los minutos pasaran. Y eso el equipo de Martino lo hace desde su propia línea defensiva. Es verdad que de esa forma se daba por perdido el centro del campo y que el Barcelona tocó mucho y con mucha libertad, pero no fue una mala apuesta, como tampoco lo fue la del Camp Nou. Con los métodos tradicionales, la Real llegaba casi siempre a los descansos de los partidos contra el Barcelona con una desventaja de dos o más goles. Así, la intensidad cogió le protagonismo y ahí el duelo fue titánico.

Lo fue porque en la Real la presión funcionaba, sostenida por un Gaztañaga sensacional que ya se ha ganado un puesto en el primer equipo, muy por encima de todos los que han jugado en su posición a lo largo de la temporada y con una regularidad espectacular. El problema era que el balón le duraba muy poquito en los pies a los jugadores realistas, y no necesariamente porque buscaran el balón largo de forma inmediata. Y también porque de todos los jugadores que podían tener un papel en el ataque sólo Vela parecía lo suficientemente enchufado para cumplir su cometido. La conclusión es que la defensa estaba siendo impresionante, con una concentración digna de elogio, pero al mismo tiempo parecía complicado llevar un balón al área de Pinto, incluso contando con un jugador más que en el Camp Nou para esa tarea. De todos modos, el partido pudo cambiar si en el minuto 9 el asistente no señalaba fuera de juego a Seferovic en una jugada en la que ya sólo faltaba un toque al centro del área para marcar el 1-0 a placer. Ante la duda, que no tendría por qué haber tenido, en dos ocasiones ese mismo linier decidió cortar el ataque realista, algo que en la segunda parte no hizo con las internadas de Messi o Alves.

El éxito del planteamiento de la Real fue que redujo las ocasiones del gol del Barcelona a la mínima expresión. En la primera mitad, Mikel González cortó un centro de Pedro desde la izquierda y Zubikarai despejó con acierto un disparo de Alves que había tocado en la bota de Zurutuza. Y ya. Eso sí, a la Real le costó un mundo llevar el balón al campo contrario. El propio Zurutuza tuvo una clara opción de disparo tras el rechace de un córner, pero su volea, que estaba en condiciones de generar mucho peligro, se marchó muy desviada. Con el partido presidido por la intensidad, fue la falta de ella lo que movió el marcador. José Ángel cometió un error grave en el centro del campo, queriendo dejar un balón de primeras y en el aire, y lo que hizo fue dejárselo a Messi para que lanzara su carrera con la defensa realista descolocada. Por supuesto, Messi no falló. Llevó la pelota hasta la frontal del área zigzagueando para despistar a los defensores y conectó un disparo que Zubikarai llegó a tocar pero que le rebotó al portero realista para introducirse en la portería.

Ahí se acabó definitivamente la semifinal, aunque en realidad se había acabado en aquel minuto del Camp Nou en el que González González no quiso señalar el clamoroso penalti que Mascherano cometió sobre Vela y expulsar al defensa argentino, el Barcelona marcó el 1-0 en la siguiente y después el colegiado sí se atrevió a mandar a la ducha a Iñigo Martínez, con el oído que no demostró tener cuando la misma expresión que escribió en el acta se la espetó Busquets bien a él o bien a Zurutuza, sancionables en ambos casos. La Real, no obstante, se olvidó del marcador, no quiso pensar que tenía que marcar cuatro goles para superar esta semifinal, y mantuvo el plan. A diferencia de lo que pasó en Barcelona, la ocasión que buscaba llegó esta vez después del error propio que le costó el gol. Vela controló el balón dentro del área, y el esférico acabó superando a Pinto casi llorando, pero con tiempo suficiente para que Alves lo despejara a córner. Con el 0-1 terminó la primera mitad y probablemente todas las esperanzas de lograr el milagro. ¿Acaso se vació Anoeta como el Calderón 24 horas antes cuando vieron perdida su eliminatoria? Ni mucho menos. Anoeta jugó hasta el final.

Que a la casta de la Real le faltaba suerte era algo que había quedado claro ya desde el Camp Nou, pero el palo volvió a evidenciarlo al poco de arrancar la segunda mitad. Vela conectó un zurdazo sensacional que superó a Pinto pero que se estrelló en la madera de forma espectacular. Era el minuto 54 y para entonces el partido se había partido por completo. Eso permitió al Barcelona tener algunas ocasiones bastante claras, pero se topó con la figura de la eliminatoria, Zubikarai. Sobre todo con una doble parada que hizo primero a Messi y después a Cesc pero también con un mano a mano que le sacó a Dani Alves, el de Ondarroa, el portero suplente de Bravo, se ganó crédito ilimitado para jugar en cualquier circunstancia en que sea necesario. Eñaut ha firmado una Copa sobresaliente y contra el Barcelona se ha doctorado. Siendo eso algo fundamental para entender su trayectoria en la Real, Zubikarai ya no es sólo el portero del ascenso. Ya es un portero de Primera.

Arrasate corrigió con sus cambios algunos detalles que no terminaron de salir bien. Sacó primero del campo a Seferovic, que no fue capaz de cumplir el papel asignado, no se anticipó a ningún balón y no generó ninguna ocasión de gol, y puso sobre el césped a Chory Castro, entregado sin final al esfuerzo aún sabiendo que no habría premio. Después quiso cortar el correcalles en que se había convertido el partido, y puso a Elustondo (al que Anoeta recibió con silbidos) en lugar de un Gaztañaga ejemplar. Y finalmente, dio diez minutos a Canales por Xabi Prieto. Y Canales dio motivos para la esperanza. Llegó a firmar tres pases sensacionales, uno de los cuales acabó dando a la Real el premio que merecía por el corazón que le puso a esta hazaña imposible de la remontada. Su balón en largo para la carrera de Chory Castro por la izquierda encontró dos toques de primeras absolutamente magistrales, primero el del uruguayo para colocar el balón en la frontal del área y allí el de Griezmann para pillar a Pinto a contrapié y subir el empate al marcador. Otro de esos goles que si los hubiera firmado el rival habrían conseguido elogios desmedidos. Siendo ya el minuto 88, la pena es que no hubo opción real de buscar al menos el 2-1.

Aún no habiendo ya eliminatoria para cuando ese gol llegó, la segunda parte retrató al fútbol que nos quieren vender. Un Barcelona sublime, sí, uno que dominó el partido con su toque continuo en corto para tratar de desfondar a una Real que, con su esfuerzo, se ganó el empate. Pero un Barcelona, recordemos, no ganó el partido ante una Real con canteranos en su once inicial. Uno que, habiendo sido claramente beneficiado en la ida, no dudó en buscar otra vez la aquiescencia arbitral con malas artes. Busquets exageró ya en la primera mitad un toque de Vela buscando la roja. Pedro e Iniesta, sin ver tarjeta por ello, no dudaron en volar en el área de Zubikarai para provocar inexistentes penaltis, en una actitud diametralmente opuesta a la de Vela en el Camp Nou, que por encima de todo quiso jugar. Teixeira Vitienes, sabedor de que la final soñada por tantos era el condenado Barcelona - Real Madrid, negó hasta las migajas a la Real con su triste arbitraje, decisivo sólo en los mencionados fueras de juego de la primera mitad pero desquiciante en muchos detalles. Y Cesc, ya en el descuento, lanzó una durísima entrada a Canales que no venía a cuento, desatando las iras de Arrasate, que no dejaba de señalarse el escudo que llevaba en su chaqueta y sobre su corazón con un enfado monumental. Quien quiera entender el mensaje, ahí lo tiene.

La Real quedó eliminada, pero cayó de pie, sin perder el partido de vuelta ante su gente, una gente que ha demostrado, una vez más y ya son incontables, que no hay otra afición como la realista. Se podrá pensar que la Real planteó esquemas muy defensivos en ambos partidos, pero tampoco se puede negar que la Real ha perdido esta eliminatoria por un marcador mucho más ajustado de lo que la mayoría esperaba, 3-1, sin duda mucho más cerrado que la derrota que se llevó el Atlético de Madrid en la otra semifinal, nada menos que un 5-0. Y se ha encontrado por el camino algunas buenas noticias. Mantiene la imbatibilidad en Anoeta contra el Barcelona, que no es poco premio para lo complicada que estaba ya la eliminatoria. Zubikarai se ha reivindicado. La Real ha encontrado dos jugadores de futuro y de presente en Gaztañaga y Zaldua. Pero sobre todo ha vuelto a demostrar al mundo que no hay una afición como la suya. Ellos, vosotros, nosotros, somos los que hacemos que la Real sea campeona todos los días de su vida. Haya o no finales de por medio. Pero que quede claro que, con este corazón y con el talento que hay en el equipo, no pasarán muchos más años antes de volver aquí. Y habrá revancha.

martes, febrero 11, 2014

PREVIA Real Sociedad - Barcelona. La historia se escribe con ilusión y unión

El gol de Agirretxe de hace un año.
Llegó el día (miércoles, 22.00 horas, Anoeta, Antena 3). 26 años años después, la Real se juega de nuevo el pase a la final de la Copa del Rey. Esta vez lo hace en Anoeta, con la rabia que provocó el arbitraje de González González en la ida, con un horario terrible y con todo en contra ante el Barcelona, sobre todo ese 2-0 que se dio en el Camp Nou. Pero la historia se escribe en noches como ésta, con la ilusión de demostrar que el fútbol sigue siendo un deporte en el que todo es posible, con la magia que desprende la camiseta txuri urdin y que ha sido heredada de generación en generación para que la actual viva por fin su momento de gloria en esta competición, y con la unión que ha de haber entre equipo, afición, escudo y fútbol. Todo eso es lo que puede conducir a la Real a vivir una de las noches más mágicas de su historia reciente. O, al menos, para morir de pie ante los elementos. 90 minutos, dos goles para la prórroga, tres para ganar y tres de ventaja si el Barça marca un gol. Esa es la forma de escribir la historia.

La gran noticia para Jagoba Arrasate es que la enfermería la tiene ya prácticamente vacía para afrontar el partido, el más importante de la temporada porque superar la eliminatoria ante el Barcelona, además de una final, da el billete para disputar la Europa League. A la baja por sanción de Iñigo Martínez, que cumplirá el primero de los partidos de sanción en Copa que siguen a su expulsión en el Camp Nou, sólo se unen Estrada y Granero. Es decir, que el técnico realista tiene a su disposición a los 20 jugadores restantes de la primera plantilla más Zaldua y Gaztañaga, ya habituales en el grupo. Los cuatro descartes se conocerán horas antes del partido, pero no hay mucha información sobre quiénes podrían ser porque no están nada claros los planes del técnico. En condiciones normales, dos de ellos serían los potrillos, pero que no esté Zaldua dependerá del estado de De la Bella y Gaztañaga ya tiene muchas opciones de seguir ahí por su espléndido rendimiento.

Si adelantar la convocatoria es complicado, mucho más lo es adivinar el once que pondrá en liza Arrasate. Las dudas arrancan desde la portería, aunque parece probable que Zubikarai seguirá siendo el portero de la Copa. Ante la ausencia de Iñigo Martínez, los centrales serán Ansotegi y Mikel González. A partir de ahí, muchas incógnitas. Parece seguro que Carlos Martínez ocupará el lateral diestro y seguramente José Ángel el izquierdo. Markel estará por delante de ellos, pero sus dos acompañantes no están nada claros. Gaztañaga, Zurutuza, Pardo, Elustondo, Prieto y Canales tienes opciones en esas dos plazas. Por delante de ellos también se puede dar por segura, como en el Camp Nou, la presencia de Griezmann y Vela. Pero para el nombre que complete el once primero habría que saber qué esquema pretende usar Arrasate. Si repite el del Camp Nou, serán tres los lugares a completar por los seis centrocampistas. Si juega sin nueve, entrará Chory Castro, o quizá Canales. Y si hay nueve, tendrá que decidir entre Agirretxe y Seferovic. Para recibirles a todos ellos, habrá concentración en el estadio a las 20.00 y kalejira desde el Boulevard a las 19.00.

Desde que la Real ascendió a Primera División al final de la temporada 2009-2010, el Barcelona no ha sido capaz de ganar en el estadio de Anoeta. Perdió por 2-1 en la temporada 2010-2011, empató a dos en la 2011-2012 después de ir ganando 0-2, y dilapidó la misma ventaja ante una arrolladora Real que logró un enorme 3-2 en el último minuto en la 2012-2013, con aquel mítico gol de Agirretxe en la víspera de San Sebastián. En las 67 visitas del Barcelona a la Real en su estadio, 26 acabaron con triunfo txuri urdin. De todas esas, sólo los resultados de tres de ellas le darían el pase en esta eliminatoria tras el 2-0 de la ida, el 3-0 de la 1928-1929, el 4-1 de la 1930-1931 y el 4-1 de la 1987-1988. Ese 2-0 que mandaría a la prórroga se ha dado en seis ocasiones. En la presente temporada, la 2012-2013, la Real ha ganado siete de sus once partidos como local, y todas esas victorias menos el 4-3 al Celta le bastarían para al menos forzar la prórroga. El Barcelona sólo ha perdido un partido a domicilio esta temporada en Liga y fue por 1-0 en el nuevo San Mamés.

La historia es una enemiga más para la Real. De las quince semifinales de Copa anteriores, en ocho cosechó un resultado negativo en el partido de ida. Y nunca consiguió una remontada como la que necesita ahora. Cuando sí consiguió darle la vuelta a la eliminatoria fue en los octavos de la temporada 1979-1980 ante el Barcelona. Perdió la Real 2-1 en el Camp Nou y venció después en Atotxa por 3-0. El 2-0, en cambio, es un resultado que jamás ha conseguido remontar la Real cuando se ha traído de un partido de ida disputado a domicilio. Le sucedió en siete ocasiones precedentes y cayó eliminada en todas ellas. Lo igualó en las temporadas 1934-1935 ante el Unión y en la 1994-1995 ante el Numancia, pero en la primera fue eliminada en un partido de desempate que acabó 3-0 y en la segunda por penaltis. La última vez que la Real encajó un 2-0 en Copa fue precisamente la temporada pasada ante el Córdoba y en la vuelta Anoeta vio un 2-2. El Barcelona ha conseguido nueve veces un 2-0 en un partido de ida de la Copa y sólo en una ocasión fue eliminado. Y fue hace nada menos que 81, en la temporada 1933-1934, cuando el Betis remontó ese marcador con un 4-0.

En Donostia, siempre hasta ahora en Atotxa, se han jugado once encuentros de Copa entre la Real Sociedad y el Barcelona, con un bagaje favorable a los blaugranas, que se han llevado para tierras catalanas cinco victorias y tres empates, por sólo tres triunfos del equipo txuri urdin. Siempre que la Real ganó en Atotxa consiguió la clasificación, lo hizo en con el mencionado 3-0 de la temporada 1979-1980 y con el 5-1 del partido de ida de 1968-1969, que el Barça no pudo remontar con el 3-0 de la vuelta. Ese 5-1, con dos goles de Urreisti y uno de Silvestre, Arzak y Gaztelu, es la mayor goleada realista al Barça en Copa. Su otra victoria fue el 5-4 de la liguilla previa de la temporada 1927-1928, en la que ambos equipos acabarían disputando la final. El 1-3 que logró en los cuartos de final de la temporada 1918-1919 es la más clara de las cinco victorias cosechadas en Atotxa por el Barcelona. El último choque, el de la 1989-1990, acabó con el marcador de 0-1 para el Barça, gol de Julio Salinas, aunque en el Camp Nou hiciera falta una prórroga para que el equipo catalán siguiera adelante.

domingo, febrero 09, 2014

REAL SOCIEDAD 0 - LEVANTE 0 Paso atrás de la Real ante el fútbol pedestre de Caparrós

Keylor Navas se estira. El penalti a Agirretxe es anterior.
La Real dio un paso atrás en su objetivo de alcanzar la cuarta plaza. Paso atrás porque otra vez no fue capaz de marcar ningún gol y eso provocó que el Levante se llevara un punto de Anoeta. Más era imposible porque el fútbol pedestre que plantean los equipos de Joaquín Caparrós no suele aspirar a más. Hoy, desde luego, no lo hizo, convirtiendo a Bravo en un espectador más. Pero como espectador fue mucho más dañino Clos Gómez, que se sumó a la táctica del Levante durante los 90, consintiendo su juego violento sin las necesarias tarjetas que cortarían de raíz una forma de jugar al fútbol por lo visto sólo denunciable si los afectados son Cristiano Ronaldo o Messi. Para no variar la tendencia, Agirretxe fue objeto de un claro penalti que David Navarro reconoció tras el partido ante las cámaras sonriendo cuando se le preguntó por la jugada aunque sus palabras lo dejaran en el aire. Si a eso se junta el espectacular partido de Keylor Navas, uno más en la temporada brutal que está haciendo, el 0-0 inicial era la única opción posible para el partido.

No hubo sorpresas en Anoeta en la forma de jugar de los dos contendientes. La Real maneja los partidos con más lentitud que la temporada pasada, esperando las oportunidades de que sus jugadores atacantes brillen. Hoy tocaba tener la pelota, sobarla, mimarla, moverla de un lado a otro del campo buscando los huecos en la aparentemente monolítica defensa del Levante. Y en ese aspecto, los de Jagoba, con el once esperado, cumplieron razonablemente bien durante los 90 minutos, brillantemente en las ráfagas que más le acercaron al gol y generando suficientes ocasiones de gol en cada periodo. El Levante, por contra, sólo tenía un objetivo: defender. Evidentemente, cada uno juega el fútbol que quiere o que puede, pero lo realmente desesperante es que sus continuas faltas no encuentren el necesario castigo. Se habla de premiar el fútbol de ataque o de proteger a las estrellas y es mentira. Eso sólo sucede en ocasiones muy puntuales y nunca a favor de quienes visten de txuri urdin, porque no es la primera vez que sucede en Anoeta.

El principal acertijo que se plantea el aficionado realista esta temporada, y este partido incide en ello, es saber qué ha limitado a algunas zonas de los partidos el frenético ataque desbocado que lucía la pasada campaña. Puede ser que la fuga de Illarramendi y la ausencia de un recambio de similares características haya obligado a reducir el ritmo de juego, puede ser que el cansancio acumulado por la Champions y la prolongada trayectoria en la Copa sea otro factor, o quizá las lesiones hayan mermado al equipo en lo que más necesitaba para lograr esa continuidad. O quizá es una mezcla de todo. El caso es que Anoeta vive esta temporada partidos más fríos. El de hoy, lo fue. No hubo noticias certeras de la chispa ofensiva de la Real hasta casi el primer cuarto de hora, cuando Griezmann peinó un centro desde la derecha para que Agirretxe fuera el primero en toparse con un enorme Keylor Navas. Cinco minutos más tarde, Griezmann enganchó un disparo envenenado que Agirretxe acertó a tocar y el guardameta levantinista consiguió despejar antes de que traspasara la línea.

El equipo titular ante el Levante.
Es en esa jugada donde Agirretxe fue objeto de penalti. Como sucedió en Barcelona con la ya famosa jugada entre Mascherano y Vela, el hecho de que hubiera un disparo fue erróneamente interpretado por el colegiado. Como explicó el mexicano, de no mediar falta un delantero tiene más opciones. Si Agirretxe no es obstaculizado, quizá Keylor Navas no habría tenido tiempo de llegar a sacar la pelota. Fue la única jugada de esas que en el cómputo arbitral se consideran decisivas, porque el gol anulado a Vela ya en la segunda mitad fue un acierto del asistente. Pero la labor del árbitro ha de analizarse más en profundidad y por desgracia sólo se hace cuando conviene. Si un equipo integra las faltas continuas en sus táctica, ha de ser sancionado por ello. Nada de dialogar o de dar la ley de la ventaja que lleva tarjetas al limbo, como sucedió en Anoeta Antes de los minutos finales, cuando una amarilla ya deja de tener valor, el Levante sólo vio la de Vyntra, y al final del encuentro, pese a ver señaladas en su contra el doble de faltas, el equipo de Caparrós sólo había visto una tarjeta más que la Real.

El golpe de gracia de Clos Gómez fue el descuento. A pesar de que Keylor Navas perdió casi dos minutos tirándose al suelo por un golpe recibido tres jugadas atrás, y de que otro jugador del Levante estuvo casi uno tirado en el suelo ya en la prolongación, el árbitro apenas dio cuatro minutos y no sumó ni un segundo más. Era evidente que este árbitro, el mismo que en la batalla campal del Bernabéu del pasado miércoles en Copa apenas mostró cinco tarjetas amarillas (exactamente las mismas que hoy, que cada cual juzgue por tanto si el suyo fue un buen arbitraje en aquel partido o en éste), no iba a frenar al Levante, y por eso la Real se armó de paciencia. Y tuvo tanta en la primera que su segundo arreón no llegó hasta los minutos finales. La mejor ocasión para marcar fue doble, y ambas las tuvo Griezmann. Primero conectó un gran zurdazo después de una preciosa dejada de Xabi Prieto y después fue un cabezazo. En ambas ocasiones se encontró, como no podía ser de otra manera, con Keylor Navas. ¿Y el Levante? Sólo tuvo una aproximación de peligro, un disparo de Barral buscando el primer palo que Bravo, aunque dio la impresión de que no iba a coger portería, envió a córner.

Para el Levante, por su planteamiento y por sus deseos futbolísticos, era absolutamente imposible llegar a la portería de Bravo si no mediaba una enorme casualidad o una catástrofe defensiva. Esa ocasión de Barral tuvo una causa muy clara, una grave pérdida de balón de un Markel Bergara intrascendente en el partido para todo lo que beneficiaba a la Real y peligroso en esas jugadas, pues nada más comenzar el segundo tiempo protagonizó una segunda pérdida que el Levante esta vez ni siquiera consiguió convertir en ocasión de gol. Tan desafortunado fue el partido de Markel que hasta se llevó más de un golpe, especialmente un codazo de Barral, un jugador que siempre sorprende que acabe los partidos sin ver la tarjeta amarilla, tal y como sucedió en el de hoy. Como en la primera mitad, el Levante no vio la portería de Bravo en la segunda hasta las postrimerías del encuentro, esta vez con un córner que se paseó por el interior del área hasta que finalmente el chileno atrapó la pelota. ¿Tiros a puerta del Levante en todo el partido? Ninguno. Ahí está la explicación a uno de los dos ceros del marcador.

Los motivos del otro cero fueron los ya apuntados. Al margen de la actuación del Levante y del árbitro, a la Real le faltaron suerte y acierto. Un Chory Castro voluntarioso pero que no pudo marcar diferencias tuvo su mejor ocasión al cuarto de hora de la reanudación, con un disparo que cogió una magnífica parábola y que, por supuesto, Keylor Navas envió a córner. El uruguayo fue el primer sustituido por Arrasate, para dar entrada a Vela en el partido. Antes de eso, Agirretxe estuvo cerca del gol con un espléndido control dentro del área, pero al girarse para enfilar la portería se le adelantó David Navarro. Y entre ambos, usurbildarra y mexicano, fabricaron la ocasión más bonita de la Real. Vela arrancó casi desde el centro del campo, recibió una precisa pared en corto de Agirretxe, y el disparo del recién incorporado al partido se marchó lamiendo el palo. A continuación llegó el ya mencionado gol anulado a Vela, que estaba ligeramente adelantado cuando remató con acierto un magnífico centro de un Griezmann algo más fallón que de costumbre.

Hasta ahí aguantó Jagoba para hacer sus dos cambios finales, ofensivos y acertados sobre el papel. Canales y Seferovic entraron por Markel y Agirretxe, dejando a Pardo como pivote único. Lo que falló en los cambios, además de que Seferovic sigue arrastrando una ansiedad que le impide acertar, es que Canales no pudo entrar demasiado en juego y sí notó en alguna jugada que falta la intuición que dan los partidos y los entrenamientos para entender a sus compañeros. Pero lo más arriesgado de su apuesta no tuvo efectos negativos y el entramado defensivo de la Real se sostuvo sin problemas ante la negativa del Levante a emplear la pelota. La entrada de Vela, que sufrió un par de contundentes patadas por detrás, sí había mejorado el juego realista, pero no fue suficiente. Seferovic, con un cabezazo que pareció a destiempo tras un buen centro de Xabi Prieto, fue quien más cerca estuvo del gol. A la Real le faltó temple en los minutos finales para hincarle el diente al Levante y cayó tantas veces en su trampa que en esos minutos finales Clos Gómez casi igualó la estadística de tarjetas amonestando a Iñigo y a Carlos Martínez.

El marcador final.
La Real mereció ganar, que nadie lo dude, por mucho que el resultado pueda desatar alguna crítica al equipo. Pero con este empate se queda a las puertas de lograr su récord de victorias consecutivas en Anoeta, quedándose en el mismo registro que logró el equipo entrenado por Javier Irureta en la temporada 1995-1996. Eso es lo anecdótico. Lo trascendente es que se pierde una oportunidad de seguir escalando. Es verdad que se recorta un punto al Villarreal, a la espera de lo que haga el Athletic en Vigo en el partido que cierra la jornada, pero es un ritmo insuficiente. Este tramo de la temporada está siendo duro a la Real, que ha sumado sólo una victoria en los últimos cinco encuentros. A pesar de todo, la quinta plaza está a tres puntos (con el average con el Villarreal prácticamente perdido con el 5-1 de El Madrigal, no hay que olvidarlo) y la cuarta estará como mucho a nueve en caso de triunfo del Athletic. Son distancias a tener en cuenta pero no son insalvables. En todo esto habrá que pensar desde el jueves, después de que, para bien o para mal, quede atrás la semifinal contra el Barcelona.

sábado, febrero 08, 2014

PREVIA Real Sociedad - Levante. Buscando una victoria histórica para iniciar la remontada de Champions

Así forzó Vela el penalti la temporada pasada ante el Levante.
La Real busca una victoria histórica (domingo, 19.00 horas, Anoeta, Canal + Liga y Gol TV), que sería la séptima lograda de forma consecutiva en Anoeta, algo que no ha conseguido en las dos décadas de historia del estadio, para batir el récord de seis que estableció el equipo de Javier Irureta en la temporada 1995-1996. Y sería una victoria que después de unas fechas complicadas en la Liga, sacando sólo un punto de las tres últimas salidas (empate en Getafe, derrotas por goleada en El Madrigal y en el Vicente Calderón) y cuatro de los últimos doce, tendría que ayudar a reenganchar al equipo en la lucha por la cuarta plaza, que ahora se ha alejado hasta los siete puntos de diferencia. Jugar en casa y que sus dos rivales claros en esta lucha, Athletic y Villarreal, lo hagan fuera, puede hacer que la jornada sea propicia. Siempre y cuando no distraiga la Copa, sus efectos, la rabia que dejó el arbitraje de González González y, por qué no, la posibilidad de firmar una gesta ante el Barcelona el próximo miércoles.

Para este partido, y con la vuelta de Copa en el horizonte que también obliga a poner las decisiones en perspectiva, Jagoba Arrasate ha aprovechado que la enfermería realista está por fin prácticamente vacía para volver a recurrir únicamente al primer equipo para formar su convocatoria. De esta forma, salen de la lista con respecto al último choque Gaztañaga y Zaldua, aunque eso supone que en la lista no habrá más defensas que los que serán titulares. Junto a ellos, el otro jugador que sale del grupo es Mikel González, obligado por la fisura en una costilla que sufrió en el partido del Camp Nou y que le hace ser seria duda para el encuentro de vuelta. En su lugar, vuelven los dos jugadores descartados para Barcelona, Chory Castro y Agirretxe, y Markel, que regresa después de su última lesión. Siguen en la enfermería Estrada, De la Bella y Granero, mientras que Ifrán, ya con el alta médica desde hace algunas jornadas, es el único descarte por razones técnicas que hace Arrasate para esta jornada.

Con estos elementos, hay bastantes dudas en torno al once que podría presentar Arrasate. No en la retaguardia, puesto que Bravo volverá a la portería tras el paréntesis copero y por delante de él, sin mayor margen de elección, jugarán Carlos Martínez y José Ángel en las bandas y Ansotegi e Iñigo Martínez en el centro. Markel volverá a ocupar el pivote defensivo, y lo normal es que Pardo esté junto a él, aunque no es descartable la presencia de Elustondo o de Zurutuza en esa posición. Lo normal es que Canales aún no arranque como titular y que sea Xabi Prieto el tercer centrocampista. En el ataque, presumiendo que Vela o Griezmann podrían descansar, parecen seguros Chory Castro y Agirretxe. Dado que Vela entrenó a menor ritmo tras el partido del Camp Nou, parece más probable que sea él el suplente y que Griezmann sí esté en el once. Incluso podría entrar Seferovic y que tampoco jugara el francés. Zubikarai y Ros son los únicos ocupantes del banquillo que parecen seguros en esta ocasión.

La Real no podrá moverse en la clasificación, pase lo que pase en la jornada. Es sexta, con 36 puntos, cuatro menos que el equipo que le precede, el Villarreal, y cinco más que su primer perseguidor, el Sevilla. Sin embargo el objetivo txuri urdin sigue siendo recortar la distancia con el Athletic, cuarto clasificado con 43. El Levante, por su parte, arranca la jornada noveno con 28 puntos y busca acercarse a la Europa League. Los realistas siguen basando su buena temporada liguera en Anoeta, donde sólo ha perdido un encuentro, en la lejana tercera jornada y ante el Atlético de Madrid. Suma ya seis victorias consecutivas como local y busca la séptima, algo que nunca ha logrado en Anoeta. La Real ha ganado siete de sus diez partidos como local. El Levante ha vencido cuatro de los once partidos que ha jugado lejos de su estadio (1-2 al Rayo, 0-1 al Osasuna y al Celta y 2-3 al Sevilla) y ha empatado otros dos (2-2 al Almería y 0-0 al Betis), sumando además ocho de los últimos doce puntos y cuatro jornadas sin perder.

Apenas son diez los precedentes entre Real Sociedad y Levante y no es precisamente el equipo valenciano uno que se le dé muy bien a los realistas. Cinco de esos choques se produjeron en Primera División y sólo uno de ellos acabó con la victoria del conjunto txuri urdin, el 1-0 de la temporada 2006-2007, la del descenso de la Real, con gol de Ansotegi. El Levante ganó otro de esos cinco partidos, 1-3 en la temporada 2011-2012. Los otros tres duelos acabaron en empate. Desde que regresó a la máxima categoría en 2010, la Real no ha sido capaz de ganar al Levante en ninguno de los tres enfrentamientos que ha acogido Anoeta. En Segunda División la estadística mejora bastante para la Real, con tres victorias y un empate en los cuatro partidos disputados. La mayor goleada, el 6-2 logrado en la temporada 1946-1947, con tres goles de Vázquez y uno de Castivia, Patri y Pérez. La estadística se completa con el 2-3 de la fase de ascenso a Primera de la temporada 1939-1940.

La pasada campaña, la 2012-2013, el resultado en Anoeta fue de empate a un gol. La Real no supo aprovechar el cansancio acumulado por el Levante, que tres días antes disputó un partido de la Europa League, y el equipo levantino buscó las contras con bastante facilidad por ese motivo. Y eso que se adelantó la Real al cuarto de hora, al transformar Vela un penalti que él mismo había provocado colocándose delante de Karabelas en su carrera. Hizo más el atacante que el defensa por forzar el penalti. Pero diez minutos más tarde, el Levante empató también desde los once metros, castigando Lell la ingenuidad de Chory Castro para cometer la infracción. Aunque el conjunto visitante se quedó con diez jugadores en el minuto 56 por la expulsión de Nikos (era el octavo partido consecutivo en el que la Real forzaba la expulsión de un rival, récord histórico de la Liga), a Montanier y a sus jugadores les faltó ambición para buscar el 2-1. José Ignacio Martínez estuvo más listo y su equipo conservó el empate en Anoeta.