lunes, mayo 14, 2012

469 kilómetros, 427 partidos, el 11 en la camiseta

Hace años me dije que si la Real se estaba jugando algo, allí tenía que estar yo. Donde fuera. En las circunstancias que fuera. De esa forma, he vivido sinsabores como la Liga que se fue en Vigo, el descenso en Valencia, el no ascenso en Vitoria. Pero también el debut en Champions, el ascenso en Anoeta y en Cádiz, el partido del centenario. Hace algunos años, sin nada en juego, me planté en Anoeta para ver la despedida de Karpin. Con mucho más motivo, ¿cómo me iba a perder el adiós de Aranburu? Porque era un día en el que la Real se jugaba algo. Claro que se lo jugaba. Se jugaba seguir siendo lo que todos queremos que sea. A mí me emocionó ver Anoeta como estaba el sábado. Sus camisetas de color txuri urdin. Sus inquebrantables aplausos a la figura que nos deja. Su sincero sentimiento realista, de cariño, agradecimiento y devoción por quien nos ha dedicado tantos años, algunos de los más difíciles que hemos conocido la mayoría.


San Sebastián y Madrid están separados por 469 kilómetros. Los hice por ver la despedida de Mikel. El partido número 427 del 11 de la Real que ya deja de serlo. 469 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta. Los volvería a hacer. No me importaba el partido, ni el rival. Me importaba la despedida. Veo la secuencia de fotos que hice y tiene pequeños saltos en el tiempo. Son los momentos en los que tuve que dejar de mirar a través del objetivo para aplaudir, puesto en pie, mirando casi a través de las lágrima. La despedida de Mikel me enseñó, una vez más, lo que es la Real. Lo que tiene que ser. Lo que todos queremos que sea. Lejos de debates, disputas y sinsabores. La Real es la ilusión de su gente. De los que saltan al césped y de los que estamos en la grada. La despedida de Mikel fue un día grande. Muy grande. Otros creen que se demuestra el valor de una afición o de un sentimiento cuando se arropa al ganador. Qué equivocados están. Ser grande es esto.



Por eso, en el día en que Mikel Aranburu dejó atrás 14 años de profesional en la Real, mucha gente sacó del armario una camiseta txuri urdin con su nombre y su número, el 11, a la espalda. No me puedo hacer a la idea de lo bonito que tiene que ser para un jugador ver a un aficionado con esa camiseta y pensar que alguien se ha acercado a comprar algo tan preciado y ha pedido que le pongan su nombre. Nunca he sido de ponerme el nombre de nadie en la camiseta, supongo que ante el temor de que ese ídolo caiga, decepcione o, directamente, no aprecio el cariño que encierra ese sencillo gesto. Pero siempre sabes que hay jugadores que no te dejarían en la estacada. Mikel Aranburu es uno de ellos. Su nombre nunca hubiera estado de más en mis camisetas. Sirvan estas imágenes de tantas camiseta con el número 11 y el nombre de Aranburu en la espalda como muestra del cariño que los realistas sentimos por Mikel Aranburu. Muchas gracias por todo, capitán.



 










domingo, mayo 13, 2012

REAL SOCIEDAD 1 - VALENCIA 0. Mikel, Mikel, Mikel Aranburu

Un partido sin historia es, normalmente, lo peor que puede suceder para terminar una temporada. El último de la Real en la 2011-2012 estaba llamado a ser uno de esos encuentros. Pero Mikel Aranburu anunció su retirada y convirtió así lo que podría haber sido una tarde más, en una jornada inolvidable. Se ganó, sí, a un Valencia que de nuevo ha sido tercero en la Liga y que llegaba a Anoeta, para bien o para mal, con todo resuelto. Se supera, por bien poco, la marca de la temporada pasada. Y, lo que es más importante, se hace un tributo impagable al capitán txuri urdin de los últimos años. No es que una derrota hubiera afeado demasiado el caudal de sensaciones tan intensas y hermosas vividas hoy. Pero así queda más bonito, más redondo, más inolvidable. Griezmann marcó el único gol del partido, tras una espléndida combinación entre Xabi Prieto, hoy suplente, y Zurutuza. El partido, malo. Pero el partido daba igual porque sólo había un grito posible hoy: "Mikel, Mikel, Mikel Aranburu". Enorme despedida para un enorme capitán.
Porque es evidente que hoy el partido daba igual. De todo lo que sucedió en los 90 minutos, lo único verdaderamente trascendente estaba en el minuto en el que Montanier cumpliría con el ritual de sustituir a Aranburu para que el fervor de Anoeta se transformara en una imparable ola de agradecimiento a su capitán durante tantos años. Ese momento llegó en el minuto 31 de la segunda mitad. El mundo se detuvo por un instante. Todos los jugadores realistas, incluyendo a Bravo, que se pegó una carrera de cuarenta metros, algunos valencianistas, incluso el árbitro. Todos quietos, admirando a la figura del partido, que lo era incluso sin decir una palabra más alta que otra, futbolísticamente hablando, en los 90 minutos disputados. Como era deseable, y puede que sea una de las pocas veces en la temporada que Montanier se haya plegado a eso que coincide con el deseo del aficionado medio, el cambio fue por Rubén Pardo. Todo un relevo generacional que, además, permitió ver juntos por primera vez en la temporada a Pardo e Illarramendi. Se iba la Real del pasado y del presente, se quedaba la del presente que no ha sido del todo por el empecinamiento del francés y la del futuro.

Pare llegar a ese emocionante momento, rodeado de detalles, homenajes y sentimientos, hubo que jugar un partido. No deja de ser curioso que ganar al tercer clasificado de la Liga, los dos partidos del torneo además, tenga ya tan poco valor. Desde la capital del Turia se llegó a hablar de un partido de solteros contra casados y, la verdad, no les faltó razón. No se vio en Anoeta por ningún lado nada que se pareciera a un encuentro del más alto nivel. La satisfacción de la Real por lo alcanzado, por insuficiente que les pueda parecer a muchos entre los que me incluyo, y la del Valencia por el deber cumplido, condenó a este partido a comenzar como comenzó, sin ritmo, sin chipa, casi sin vida. Todo se lo había llevado el homenaje a Aranburu y parecía que el partido se jugaba sólo porque la Liga obliga a hacerlo. El primer cuarto de hora, salvo por un cabezazo fallido de Aduriz, que hoy decidió contribuir a la fiesta fallándolo todo, fue de lo más soporífero que ha visto Anoeta esta temporada. Daba igual, había emociones a flor de piel.
Montanier apostó hoy por un once bastante cercano a su predilecto durante toda la temporada. Le faltaron dos fijos, Iñigo Martínez y Elustondo, pero el resto pareció muy de su gusto, con Estrada y De la Bella en los laterales, Illarramendi de cuatro (él fue quien empezó la Liga en ese puesto, alternándose con el afortunadamente olvidado Mariga) y Vela, Griezmann y Agirretxe formando la tripleta atacante. Ansotegi, cuarto central durante casi toda la temporada, al final ha adelantado a Demidov en un año para olvidar y fue titular en el cierre de la campaña. Con estos mimbres, la primera mitad se pareció a la de bastantes partidos de la temporada, con la Real cediendo por completo la posesión de la pelota a un Valencia cómodo con el balón pero bastante inofensivo, sin duda por la ausencia de necesidad. Aún así, y demostrando para qué sirven los laterales en un equipo, causaba cierta preocupación cuando rondaba las inmediaciones del área de Bravo. No la suficiente como para que el chileno tocara el balón, no obstante. Una entrada sobre Illarra en el minuto 14 recordó al público que había un partido en torno al homenaje, un cabezazo del mismo jugador un minuto después fue la primera ocasión txuri urdin.

Jordi Alba, Bruno y Aduriz generaban dificultades a la defensa de la Real, Griezmann y Estrada a la del Valencia. Pero ocasiones claras de gol, en realidad, no hubo en la primera mitad prácticamente ninguna.La más clara la tuvo en sus pies Aduriz. Solo delante de Bravo, lanzó el balón fuera cuando lo más fácil parecía hacer el 0-1. Quedaban dos minutos para el descanso. Anoeta silbó muy tímidamente. Ahí quedó claro que hoy no había lugar para ninguna emoción que no tuviera que ver con la despedida de Aranburu. El arranque de la segunda mitad parecía decantar el partido del lado del Valencia. En apenas cinco minutos, arrancó una tarjeta amarilla a Estrada por cortar un envío al área con la mano, Pablo Hernández provocó un paradón de Bravo y Aduriz, de nuevo, volvía a tener el gol en su cabeza sin conseguirlo. ¿Y cómo despertó la Real? Con fútbol no, desde liego, porque esta temporada eso no toca. Fue gracias al árbitro.
Una jugada en la que Vela preció sufrir una falta clara, se convirtió en una infracción favorable al Valencia que al mexicano, además, le costó una tarjeta amarilla. Anoeta se soliviantó. Cuando un minuto después Jordi Alba arremetió de forma gratuita contra Vela, en lo que pareció una continuación de la anterior jugada, y Pérez Montero le perdonó la amonestación al lateral valencianista, se terminó de definir el mosqueo de Anoeta. Y, con él, la Real pareció despertar. No mucho, porque su fútbol sigue dependiendo de la inspiración de sus jugadores mucho más que de tácticas o trabajo previo. Por eso fue clave el primero de los cambios de Montanier. Lo hizo en el minuto 12 de la segunda mitad, el 57 de partidos. Más de diez minutos antes de lo que ha venido haciendo el francés sus relevos en la mayoría de los encuentros. Entró Xabi Prieto por Agirretxe. Un minuto después, Aranburu estuvo a punto de coronar su gran noche con un gol; cinco más tarde, Estrada forzó la parada de Diego Alvés; y ocho más adelante la Real ya ganaba 1-0.
El gol, como tantos otros de esta temporada, fue una reunión de los buenos. Zurutuza ve el desmarque de Xabi Prieto por la banda derecha y éste la pone de primeras para la entrada de un fulgurante Griezmann. Golazo de libro. El Valencia ni lo olió. ¿Qué quedaba desde ahí hasta el final? Una buena ocasión de Vela antes de ser sustituido y, seguramente, despedirse para siempre de la afición de Anoeta, otra más de Estrada, que estuvo bastante bien, la ya mencionada e inolvidable despedida de Aranburu, y alguna llegada más del Valencia, que hizo estupendamente su papel de invitado a la fiesta. En una de ellas, Bravo hizo otra gran intervención en dos tiempos. A Montanier le dio tiempo a hacer ese último cambio, dando una muy tardía entrada a Llorente, rabiosamente ovacionado por el público realista pero al que, como de costumbre, no le dio tiempo ni a entrar en contacto con el balón. Se vio a Illarramendi intentar como loco darle un balón al hueco al veterano delantero, buscando su primer gol de la temporada, pero su pase fue interceptado. Lástima, porque hubiera sido un colofón perfecto a una noche de emociones irrepetibles.
El partido era lo de menos, pero es lo que cuenta para la clasificación. La Real alcanza los 47 puntos. Dos más que la temporada pasada. La Liga quedó viciada en aquella dramática racha de ocho partidos sin perder de la primera vuelta. Su puesto final será duodécimo, en el que duerme, o decimotercero, si el Espanyol gana su partido final. Pero el puesto final, en realidad, daba un poco igual, por mucho que eso y alcanzar los 47 puntos haya sido el discurso del entrenador durante las últimas semanas. Sin más objetivos posibles que la permanencia, conseguida, cierto es, con más holgura en cuanto a jornadas que la campaña pasada, imperan más las sensaciones que los datos. Y ahí cada cual tendrá la suya, pero pocos podrán negar que la que ahora termina no ha sido una temporada satisfactoria. Al menos se ha cerrado con un sabor de boca inmejorable por la posibilidad de despedir en un entorno satisfecho y con los deberes mínimos hechos a un canterano que ha vestido con orgullo la camiseta del primer equipo de la Real durante 14 temporadas. Ahí es nada. Por eso, el cántico de "Mikel, Mikel, Mikel Aranburu" sonó hoy increíblemente sentido. Porque había mucho que agradecerle y un Anoeta prácticamente lleno ha respondido como debía. Adiós, temporada. Hasta siempre, capitán.

sábado, mayo 12, 2012

PREVIA Real Sociedad - Valencia. Emociones (¿sólo?) positivas para cerrar la Liga

Se cierra la Liga 2011-2012 (sábado, 20.00 horas, Anoeta, Canal + Liga 2, PPV) y lo hace con el homenaje del realismo a Mikel Aranburu, que abandona la práctica del fútbol después de toda una vida en la élite y siempre con la camiseta txuri urdin. Pase lo que pase en el encuentro, Anoeta vivirá una tarde noche de emociones positivas en la despedida de su capitán. Esas emociones están muy claras, pues hay máximo respeto por Aranburu. Pero, dado que no hay ya nada en juego ni para la Real ni para el Valencia, será también la oportunidad perfecta para que el público vuelva a hablar, puntúe la temporada que ha hecho la Real y ayude al Consejo a tomar decisiones ya y hacerlas públicas lo antes posible. Philippe Montanier ya ha sido contestado desde la grada y que su continuidad esté todavía en el aire hace de este encuentro algo impredecible. En cuanto a los datos, no hay muchas dudas. Ganar supone superar a la Real 2010-2011. Empatar, iguala sus registros. Perder supone quedarse por derás de los números en Primera del equipo de Martín Lasarte.

Como viene siendo habitual en las últimas convocatorias, Montanier sólo ha tenido que descartar a un jugador para su última lista de la temporada, y el elegido es un Carlos Martínez que cierra así un año para olvidar. A las ya conocidas bajas de Iñigo Martínez y Markel Bergara, que ya dijeron adiós a la campaña hace algunas semanas, se une la de Elustondo, lesionado esta misma semana. Junto a la habitual rotación de porteros, que lleva esta semana a la grada a Toño Ramírez para que sea Zubikarai el portero suplente de Bravo, Elustondo es el único cambio con respecto al grupo que viajó a Pamplona para medirse a Osasuna. Las bajas en el centro del campo han obligado al técnico francés a incluir a Rubén Pardo en la convocatoria, y aunque hay ganas de ver escenificado el relevo generacional con Aranburu, no está nada claro que juegue, dado que así tendría la opción de ser alineado el domingo con el Sanse para ayudar a certificar la permanencia en Segunda B.

Bravo jugará su partido número 37 de la Liga. En la defensa es seguro Dani Estrada y lo normal sería que Mikel González, suplente en Pamplona, volviera a la titularidad. Su acompañante, una incógnita. Ansotegi y Demidov se juegan ese puesto, del mismo modo que De la Bella y Cadamuro compiten por el de lateral izquierdo. Con Pardo fuera del dilema del entrenador, y esta vez no sólo por esa más que aparente decisión de no darle las riendas del equipo ya, Aranburu jugará por última vez con la Real y de titular junto a Illarramendi y Zurutuza. Por delante de ellos, lo más normal es que regrese el dilema habitual de la temporada antes de alcanzar la salvación, el de cuatro jugadores (Vela, Griezmann, Xabi Prieto y Agirretxe) por tres plazas. Ifrán y Llorente estarán presumiblemente en el banquillo junto a Zubikarai. Además de Aranburu, no se puede descartar que sea el último partido en Anoeta de Demidov, Ifrán, Vela e incluso Llorente. ¿También el de Montanier? Es la decisión más urgente.

La Real arranca la última jornada del campeonato en la posición decimocuarta, con 44 puntos. Si gana, sólo puede superar a dos equipos y empatar con el Getafe, undécimo, aunque tiene perdido el average particular con el equipo madrileño. Si cae derrotada, puede ser rebasada por dos equipos e incluso haber logrado la permanencia sólo por dos puntos si ganan Rayo y Zaragoza y al menos empata el Villarreal. Si hay igualada, la Real de Montanier habría sumado exactamente los mismos puntos que la Real de Martín Lasarte. La derrota en Pamplona cortó una racha de siete jornadas sin perder, aunque con sólo dos victorias. Si marca, Vela podría convertirse en el máximo goleador txuri urdin de la última década en una sola temporada, excepción hecha de los registros de Kovacevic y Nihat en la 2002-2003. Nihat hizo 14 en la 2003-2004 y 13 en la 2004-2005. El mexicano lleva 12. El Valencia, por su parte, ya es tercero y viene a Anoeta con bajas, veremos con qué actitud. Como visitante, sólo Real Madrid y Barcelona han sumado más puntos que el equipo de Emery, que ya ha anunciado que entrenará al Spartak de Moscú, evitando que la afición realista pida su fichaje en este último partido. El homenaje a Aranburu lo marcará todo, pero Montanier también se enfrenta al último juicio de la temporada.

Según la estadística, Real Sociedad y Valencia se vieron las caras en 60 ocasiones, todas ellas en Primera División. La victoria se quedó en Donostia en 27 de esos encuentros, voló en 13 y los 20 restantes acabaron en empate. Los valencianistas estuvieron 23 años sin conseguir la victoria en San Sebastián, desde el 1-2 de la 1969-1970 hasta el 0-2 de la 1993-1994. Anoeta, sin embargo, les da una estadística muy favorable, pues el Valencia sólo ha perdido en dos de los quince partidos que ha disputado en el estadio. Los dos, curiosamente, cuando luchaba por la Liga, en las temporadas 95-96 (5-2, tres de Luis Pérez, uno de Craioveanu y otro de Karpin) y 2001-2002 (2-0, ambos de Jankauskas). Se cumple, por tanto, una década sin un triunfo de la Real ante el Valencia. La mayor goleada txuri urdin se produjo en el primero de sus enfrentamientos con el Valencia, en la temporada 31-32 y con el nombre de Donostia, un contundente 7-1 con cuatro goles de Bienzobas y uno de Cholín, Chivero y Garmendia. Las victorias más holgadas de los valencianistas son el 0-3 de las campañas 41-42 y 53-54, junto al 2-4 de la 43-44.

En el partido de la pasada temporada, la 2010-2011, la Real sucumbió ante el Valencia de la forma más cruel, sin merecerlo, en el útimo minuto y por un fallo propio. No empezó muy bien el equipo de Martín Lasarte, pero un absurdo penalti de David Navarro sobre Zurutuza le permitió adelantarse en el marcador. Sabido es que Xabi Prieto es casi infalible desde los once metros y no falló. Con el gol comenzaron unos buenos minutos de la Real. Tino Costa empató el partido de falta directa ya en el descuento del primer tiempo. En la segunda mitad, el equipo txuri urdin se lanzó a por la victoria y la mereció con creces. Griezmann y Zurutuza tuvieron en sus botas el gol de la victoria, pero no acertaron con la meta rival. Pero ya en el descuento del encuentro, de nuevo el descuento, Bravo hizo un mal despeje que cayó en los pies de Aduriz. En vuelo, no tuvo problemas en driblar a un Mikel González que prefirió no comter una falta que habría supuesto su expulsión y el meta chileno no pudo impedir el 1-2 definitivo. La Real mereció más pero acabó el partido con la bolsa de puntos vacía.

En el partido de la primera vuelta de la presente temporada, la 2011-2012, la Real consiguió una balsámica victoria en Mestalla por 0-1. Llegó el equipo de Montanier a Valencia después del histórico ridículo copero que sufrió en Mallorca, pero se encontró con un conjunto local plagado de suplentes que jugó sin intensidad. La Real, a cambio, opuso sensatez en la alineación y pocas complicaciones a la hora de desarrollar su juego. El Valencia pudo adelantarse a balón parado, pero esas fueron sus únicas ocasiones, desbaratadas por Bravo y por su larguero. En una de las pocas tentavias de gol claras de que dispuso, Griezmann, en jugada personal y después de que el balón le rebotara en la mano de forma involuntaria, acabó disparando a puerta. El balón rebotó en un defensa y cogió una parábola imposible. Quedaban bastantes minutos por jugar, pero el Valencia no reaccionó y, sin alardes, parecía más cercano el 0-2 que el 1-1. Fue el sexto partido sin conocer la derrota desde que el equipo cayera al fondo de la clasificación tras la contundente derrota en Vallecas.

miércoles, mayo 09, 2012

Oportunidades, lealtades y aficiones

La Real es una oportunidad, es un sueño, es algo de lo que enorgullecerse. No es una cuestión de títulos o de éxito como lo entienden los demás, sólo unas líneas en un palmarés o un trofeo en una sala. Muchos de los actuales realistas han vivido más penurias que alegrías con su equipo. Y con "realistas" me refiero tanto a sus jugadores, técnicos, trabajadores y directivos, como a sus aficionados. Nadie dirá que es de la Real porque gana más que los demás. Y si nos sale decir que somos de la Real porque es la mejor, no estamos midiendo sus títulos ni comparándonos con los éxitos de los demás, sino que valoramos todo lo que implica en nuestro corazón. Conviene que eso lo tengamos todos muy presente, porque tendemos a olvidarlo con demasiada facilidad. Creo que es exactamente lo que está sucediendo con el tema del entrenador y, más concretamente, con la posibilidad ya descartada de que Unai Emery dirigiera al equipo la próxima temporada.

No tengo ni idea de lo que ha podido pasar en las conversaciones que, dicen, ha mantenido el club con Emery para tratar de convencerle. Tampoco sé qué ha pensado Emery. Pero sí sé que, de ser cierto lo que se ha publicado, ya serían tres las ocasiones en las que Emery ha rechazado una oferta del club, la primera para encargarse del Sanse y las dos siguientes para asumir el mando del primer equipo. Tengo gran estima por Emery. Creo que le ha sacado un enorme partido a la plantilla del Valencia y ha ganado la Liga de los 18 restantes durante tres años seguidos, a pesar de que le han ido vendiendo a cada jugador destacado que tenía y a pesar de no contar nunca con el cariño de Mestalla. Digo abiertamente que me hubiera encantado que se sentara en el banquillo de Anoeta en lugar de un Montanier que no me onvence, y estoy seguro de que él sí habría sido capaz de aprovechar a los jugadores que tiene ahora mismo la Real para conseguir objetivos más ambiciosos que la permanencia.

Pero tres negativas son muchas para alguien a quien presumimos un corazón txuri urdin. En estos años difíciles, hemos visto a unos cuantos que han dejado el barco en el peor momento, algunos para irse al otro lado de la A8. Poco a poco, hemos ido valorando a los que han decidido quedarse. Costó que se le aplaudiera por ello, pero el nombre que más claramente me viene a la cabeza es el de Xabi Prieto. Sí, cobra un sueldo importante, pero siempre dijo que su sueño era quedarse en la Real. Esta semana estamos todos alabando a Mikel Aranburu por ser, igualmente, uno de esos hombres de club que tanto escasean en el hiperprofesonalizado fútbol actual. Si Emery no quiere atender la llamada de la Real, está en su derecho. Ningún problema por ese lado. Pero no me gusta que estemos dando la sensación de mendirgarle. Si no quiere venir, él se lo pierde, pero no lo olvidemos en el futuro. No me gusta que el de la Real sea, ahora mismo, el banquillo para el que más nombres están sonado. No me gusta que parezcamos una casa de subastas. Espero que, una vez acabe la Liga, el consejo que preside Jokin Aperribay acabe de una vez con los rumores.
Y ya que hablamos de lealtades y aficiones, conviene recordar un detalle que los tres partidos de la semana pasada y la noticia de la retirada de Aranburu dejaron en el olvido. Muchas veces he lamentado el trato que el Vicente Calderón le ha dado a la Real. Es imposible no tener en la memoria a Aitor Zabaleta y unas cuantas jornadas de triste recuerdo en las que el estadio del Atlético de Madrid nos ha recibido realmente mal. Sigue habiendo en uno de sus fondos un puñado de descerebrados que no va a disfrutar del fútbol, sino a odiar al contrario. Pero cuando hace una semana esos mismos individuos hicieron amago de mofarse una vez más de la memoria de Aitor Zabaleta, el Calderón lo rechazó. Silbó. Desaprobó públicamente ese cántico del Frente Atlético y lo cortó de raíz. Si hay que denunciar las ofensas, mucho más hay que agradecer los buenos gestos. Y yo me sentí gratificado por esa respuesta del Calderón, esperanzado en que todavía es posible disfrutar del fútbol en cualquier escenario. Antes del partido vi a dos parejas de amigos, uno llevando la camiseta de la Real y otro la del Atlético y eso, en una temporada, en la que la afición de la Real lo ha pasado bastante mal en algunos campos, es un rayo de luz. Ojalá eso se vaya viendo cada vez más y con mayor naturalidad.

sábado, mayo 05, 2012

OSASUNA 1 - REAL SOCIEDAD 0. ¿Para qué jugamos?

Saltaron Osasuna y Real al césped del Reyno de Navarra, cumplieron el trámite de jugar los 90 minutos correspondientes a la 37ª jornada de Liga y se marcharon a casa. ¿Para qué jugamos? Para que alguien ganara los tres puntos. Los ganó Osasuna, por cierto, aunque a nosotros, por lo visto, ya nos daba igual el resultado. Tampoco cabían demasiadas dudas, se dijera lo que se dijera en la previa y se analizara como se quisiera el empate en el Vicente Calderón. Hace ya bastante tiempo dije convencido de que a la Real, sin intensidad, le gana cualquiera. Eso es lo que ha hecho hoy Osasuna. Los rojillos siguen luchando por clasificarse para la Europa League, pero me han dejado una sensación pobre, tan pobre como el conjunto de esta sobrevalorada Liga. Eso le ha bastado para ganar. Tuvo alguna ocasión más para sentenciar, pero Bravo demostró que hoy por hoy es el jugador de mayor nivel que tiene este equipo. Algo apretó la Real en la segunda mitad, seguramente más por el paso atrás de Osasuna, pero apenas inquietó a Andrés, héroe en Anoeta y casi espectador en el Reyno de Navarra. Ni siquiera es cuestión de actitud, porque intentarlo lo intentaron los jugadores. Es cuestión de fútbol.

No he terminado de entender la gestión de la plantilla a cargo de Montanier en esta dos jornadas desde que se alcanzó la salvación, en realidad como no la he entendido durante toda la temporada. Hoy Ansotegi y Demidov fueron los dos centrales titulares, quedándose Mikel González en el banquillo. Elustondo es titular contra viento y marea en la Real desde mediados de la primera vuelta, y eso dejó hoy en el banquillo a Illarramendi, para que además Aranburu disfrutara del primero de sus dos últimos partidos en activo. Y en ataque Ifrán fue titular, alternándose con Vela en la banda izquierda y en la delantera, aunque habitualmente más en punta el uruguayo. El mexicano, lejos de quedarse fuera de las alineaciones para no incrementar su precio, jugó hoy los 90 minutos. E Ifrán, sin posibilidad de disfrutar de adecuada compañía en punta, fue el primero de los sustituidos de Montanier, que finalmente colocó a Xabi Prieto de lateral derecho y quitó a Elustondo para poner a un Aguirretxe que acabó de extremo diestro. Un poco de locos todo.

Otro partido más, la sensación que me queda es la de tristeza. Pero no tanto por el partido, sino por la fotografía en su conjunto. El nivel de la Liga no es superior al que puede lograr la Real. Osasuna es ahora mismo el octavo clasificado, pero durante buena parte de esta jornada de horario unificado transitó por la sexta, que da derecho a jugar la Europa League. La derrota txuri urdin en Pamplona hace que los números coloquen al equipo de Montanier una posición mucho más acorde a lo que ha venido haciendo durante toda la temporada. Es decimocuarto, a sólo cuatro puntos del descenso. Europa ya se ha quedado a ocho. Me atrevería a decir que incluso estaríamos más cerca de la realidad de la Liga que hemos hecho si perdiéramos con el Valencia en la última jornada y la permanencia se lograra por dos puntos. Estamos salvados, sí. Pero me resisto a pensar que, con esta generación que el propio presidente Aperribay ha querido comparar con la campeona de los años 80, no podemos aspirar a luchar por Europa. No digo conseguirlo por obligación, digo luchar por ello. Mallorca, Levante y Osasuna llegan a la última jornada en esa pelea. No la de la permanencia, sino la de los puestos de arriba.

¿El partido de Pamplona? Poco que contar, la verdad. Quizá el gol de Osasuna, en el minuto 14 de la primera mitad, sea el mejor resumen posible de los 90 minutos que se jugaron. Ibrahima tira hasta en tres ocasiones hasta que el balón traspasa la línea y se convierte en el 1-0. Bravo sacó hasta tres balones en esa jugada. ¿El resto del equipo? Ni idea en esa jugada, pero no mucho más en el resto del encuentro. En toda la primera parte, sólo pareció que dos jugadores tenían auténtico nivel para disputar este encuentro. Bravo, indudablemente, fue el primero. De hecho, si no llega a ser por el chileno el marcador habría sido más abultado. No es que tuviera que hacer paradas inverosímiles, pero detuvo todo lo que le llegó. Hasta tres veces la jugada del gol. Pero cuatro fueron muchas incluso para él. El otro jugador con cierta intensidad y acierto fue Ifrán. Lo malo es que apenas le llegaron balones y se tuvo que buscar el solo las habichuelas, sobre todo a balón parado. Sigo quedándome con las ganas de ver al uruguayo como segundo delantero de Agirretxe (o de Llorente si hubiera contado) y con la pierna afinada en las faltas directas. Hoy creó peligro en una incluso resbalándose.

En la segunda mitad, y con un Montanier que definitivamente ha adelantado el reloj de sus cambios en las últimas jornadas (¿y por qué no lo hizo antes, cuando la temporada no estaba acabada o supeditada sólo a la consecución de la permanencia?), la Real, con un Xabi Prieto que cogió un mayor protagonismo, estiró líneas. O quizá fue Osasuna el que las replegó para defender su mínima ventaja. Lo que sí parece evidente es que el fútbol realista está más basado en la inercia que en cualquier otro concepto. Ataca porque tiene que atacar, defiende porque tiene que defender, pero no se ve mucho más. No hay procesos, no hay conceptos claros, no hay ideas ofensivas mecanizadas y, sí, dudo abiertamente que Montanier haya sido capaz de dotar a este equipo de un estilo de juego definido y que pueda conducir a la victoria de una forma clara. ¿Cuál es el juego de la Real? ¿En qué se basa? Jornada 37 de esta Liga y todavía no lo sé. No puede haber un síntoma más claro de que la temporada ha sido triste. Ni siquiera el hecho de que estemos en la tierra de nadie de la mitad de la tabla.

La ocasión más clara de la Real, de hecho, la tuvo Ansotegi en un cabezazo que se le marchó alto. Griezmann y Agirretxe aportaron pelea pero poca claridad, y como ya es habitual Llorente apenas llegó a contactar con el balón en los pocos minutos finales de los que disfrutó. Andrés apenas tuvo que tocar el balón para garantizar la victoria de su equipo. Y como Osasuna hizo los deberes pronto, se pudo dedicar a contemporizar en la segunda mitad y dejar que la Real se estirara sin peligro. Así fueron pasando los minutos, un quiero y no puedo del equipo visitante y un intento fallido tras otro del local para matar el partido al contragolpe. Y así se acabó el partido, casi sin que nos diéramos cuenta y en realidad haciendo cábalas sobre los demás partidos de la jornada para ver qué equipos finalmente acaban en Segunda y cuáles se clasifican para las competiciones europeas. O asombrándonos de los 50 goles de Messi, que lleva más goles él solito que trece equipos de la Primera División. Sí, la Real es uno de ellos, que lleva 45. Ni ese consuelo nos va a dejar esta triste temporada a la que ya sólo le queda el acto final. Hoy no sé ni para qué jugamos. Porque nos obligan, supongo.

viernes, mayo 04, 2012

PREVIA Osasuna - Real Sociedad. El último tren visitante

La Real afronta la última oportunidad para conseguir una victoria como visitante en la segunda vuelta (sábado, 21.00 horas, Reyno de Navarra, Canal + Liga 2, PPV) y distanciarse un poco de lo que hizo en ese mismo tiempo en la pasada temporada. Es el último tren. No hay más hasta la temporada que viene. Y es uno de los pocos alicientes competitivos que le quedan al equipo txuri urdin en los dos partidos que le restan, además de superar la puntuación de la campaña pasada, y más teniendo en cuenta que el motivo por el que importará el último encuentro será despedir al capitán Aranburu como se merece. Pero antes toca Osasuna y comprobar cómo afrontarán tanto Montanier como su equipo este tramo final de la Liga con la salvación ya amarrada. La primera estación de ese viaje, el Vicente Calderón, no salió mal. La segunda es otro escenario de mal recuerdo para la Real, porque la derrota en Pamplona, ante el asombro de su propia afición, fue lo que terminó de enterrar las posibilidades de permanencia en 2007, aunque ese día no muriera la esperanza. Hoy la Real no se juega nada y Osasuna pugna por entrar en Europa. Qué cosas.

Philippe Montanier sólo ha ofrecido una novedad con respecto a la convocatoria que se desplazó a Madrid para jugar en el Vicente Calderón y es bastante sorprendente y difícil de analizar en clave de futuro, que es en lo que tiene que estar pensando ya la Real Sociedad, dentro del vestuario y en los despachos de Anoeta. Carlos Martínez, titular ante el Atlético, se queda fuera y regresa De la Bella a la lista de 18. Como era esperable, Rubén Pardo no estará con el primer equipo y baja dos peldaños para jugar con el Sanse y ayudar al equipo a conseguir la permanencia en Segunda B. En el apartado de bajas, siguen en la enfermería tanto Iñigo Martínez como Markel Bergara. Aranburu está entre los 18 elegidos que viajan a Pamplona. Será el primero de los dos partidos que le restan como capitán y jugador txuri urdin, tras anunciar que dejará el equipo al final de la temporada. Griezmann, a pesar de las molestias con las que regresó de Madrid, está finalmente en el grupo.

El propio Montanier ha anunciado cambios, pero es difícil saber dónde serán y quiénes los protagonizarán. Bravo estará bajo palos. No parece probable que juegue Toño Ramírez, el único realista que aún no ha tenido minutos esta temporada. Por delante, Estrada volverá a ocupar el lateral derecho y Cadamuro y De la Bella pelearán por el izquierdo. En el centro, Mikel González es seguro. Demidov será, presumiblemente, su acompañante, dejando de nuevo a Ansotegi en el banquillo. Sería muy extraño que Aranburu no fuera titular. Illarramendi, Elustondo y Zurutuza se juegan las otras dos plazas. Hay curiosidad por saber si los dos buenos finales de partido que ha protagonizado Ifrán en la última semana le abrirán las puertas del equipo. Si Montanier sigue en sus trece y sigue sin pensar para el once en el uruguayo y en Llorente, y dadas las molestias de Griezmann, lo normal es que jueguen Xabi Prieto, Vela y Agirretxe. El técnico aclarará con su decisión si la idea es no mostrar mucho más al mexicano, después de dejarle en el banquillo la pasada jornada y recurrir a él al final para que hiciera el empate ante el Atlético.

Jornada con horario unificado en la que se juegan menos cosas de lo que le gustaría a esta denominada Liga de Fútbol Profesional. La Real, ya salvada, la inicia en la decimocuarta posición. Con seis puntos en juego todavía, la única aspiración posible del conjunto de Montanier es remontar alguna posición. Su equipo lleva seis jornadas sin perder, de las cuales cuatro han sido empates, incluyendo los tres últimos partidos a domicilio. Como visitante, eso es todo lo que ha sumado en la segunda vuelta. En la primera ganó tres partidos, a Sporting, Betis y Valencia. El Osasuna es noveno con 48 puntos, dos menos que el sexto clasificado, el Atlético de Madrid. Como local tiene unos números parecidos a los de la Real, con sólo una victoria más, seis, una derrota menos, cuatro, y los mismos empates. Sin embargo, los navarros luchan por Europa y los donostiarras no han querido hacerlo en toda la temporada. Nueve equipos han puntuado en el Reyno de Navarra, incluyendo tres de los últimos cuatro que pasaron por allí (sólo cayó el Espanyol; el Real Madrid ganó, Getafe y Málaga empataron).

La Real ha jugado en Pamplona en un total de 35 ocasiones. 28 de ellas tuvieron lugar en encuentro de la Primera División, con un saldo positivo para la Real, que ganó en diez de esos duelos, empató en seis y perdió en doce. Después de cinco partidos consecutivos sin conocer la derrota (entre las temporadas1993-1994 y 2003-2004, con dos victorias y tres empates para el equipo txuri urdin), la Real perdió en sus últimas cuatro visitas (tres antes del descenso realista a Segunda, en el que 2-0 de Osasuna tuvo una importancia capital, más la de la temporada pasada). Las victorias más abultadas de ambos equipos llevaron el mismo marcador. 0-3 ganó la Real en dos ocasiones, en las temporadas 1980-1981 (los tres goles de Uralde) y 1983-1984 (Begiristain, Bakero y Zamora). Osasuna, en cambio, logró un 3-0 en la campaña 57-58. En Segunda han sido siete los partidos entre ambos equipos, con tres triunfos para la Real y cuatro para Osasuna. La última vez fue en la temporada 1966-1967, la del ascenso de Puertollano, y vencieron los locales, curiosamente, por 3-0.

La pasada temporada, la 2010-2011, dejó una clara victoria de Osasuna por 3-1. En nada se pareció esta Real a la que tres días antes había apretado con raza al Real Madrid en Anoeta. El equipo txuri urdin, a pesar de adelantarse en el marcador gracias a un gol de pillo de Tamudo, no supo aprovechar el nerviosismo de Osasuna, que había empezado la temporada muy mal. Ante la Real, batió su récord negativo de minutos sin marcar un gol desde el arranque liguero, e instantes después celebró nada menos que tres. El último de ellos, cuando la Real intentaba presionar, más intento que realidad, para buscar el empate, se produjo en falta sobre De la Bella, que nadie protestó y que un Velasco Carballo casero y condescendiente con las faltas de Osasuna acabó por conceder. El Reyno de Navarra estaba de uñas con su equipo con el 0-1, pero el equipo de Martín Lasarte no supo jugar con la ansiedad local. Las rotaciones del técnico uruguayo en una semana de tres partidos, sobre todo en el centro del campo, no funcionaron. La derrota fue muy merecida.

En la primera vuelta de la presente temporada, la 2011-2012, Osasuna arrancó un inverosímil empate a cero de Anoeta. Fue, a pesar del marcador, uno de los mejores partidos de la Real de Montanier esta temporada, en el que desplegó un fútbol mucho más interesante, dominador e incisivo que en goleadas como la que se llevó el Sporting. Quizá fuera el mejor partido de Elustondo en la temporada, comandando un gran fútbol de ataque. Casi todos los realistas tuvieron alguna ocasión de gol. La Real llegó a la portería rival más en la primera mitad y dominó con más intensidad pero sin tanto acierto en el penúltimo pase en la segunda, aunque murió en el área rival. Andrés, meta osasunista, se convirtió en el mejor jugador del partido con diferencia, sin duda el rojillo más destacado, pues salvó un punto para su equipo. A pesar de dejarse dos puntos, fue el sexto partido consecutivo de la Real sin conocer la derrota tras tocar fondo en Vallecas. Y llegó justo antes de la debacle copera en Mallorca que hoy casi parece olvidada por algunos.

jueves, mayo 03, 2012

De capitán a leyenda

"Esta es la mejor despedida a una temporada. Ha sido algo especial, con tanta gente aplaudiéndome. Les estoy muy agradecido a todos. Cuando he salido me notaba hasta cansado. Tenía el pecho y la garganta como bloqueados. Al principio lo he pasado mal, pero luego ya me he calmado. Esto ha sido lo más importante para mí, aunque sé que lo más difícil viene a partir de ahora. Pero en Primera se aprende mucho más que en otras categorías y me gustaría seguir, aunque sólo sea para entrenar con el primer equipo". Esto es lo que dijo Mikel Aranburu cuando debutó en Primera División, en el lejano 22 de junio de 1997. Tanto tiempo ha pasado, sí. Jugó poco más de veinte minutos ante el Logroñés, en Anoeta, con Javier Irureta como entrenador. Luego llegó Krauss, que fue quien le subió al primer equipo. Y luego vinieron muchos técnicos más, pero casi todos confiaron en él.

Son 425 partidos los que ha disputado con la Real, siempre con la Real, y espero que sean 427. Sólo ocho jugadores han vestido la camiseta txuri urdin en más ocasiones que él. Por delante, y hasta que algún otro llegue a estos números, estará Kortabarria. Por detrás, Urreisti. Qué cosas, me acuerdo de aquel primer partido de Aranburu. No lo vi, claro, porque Anoeta está en mi corazón pero muy lejos para geográficamente como para ver tantos partidos como quisiera. Pero recuerdo la foto de Mikel en el periódico al día siguiente, recuerdo la emoción que me producía y me sigue produciendo que un chaval dé el salto a la élite con la Real. Y aquel era menor que yo. Probablemente sería el primer jugador que veía debutar en la Real que había nacido después que yo. Han pasado quince años desde aquello. Toda una vida. 425 partidos. Y 32 goles. Me acuerdo del primero. ¡Cómo lo canté! Al Atlético de Madrid, en Liga, en Anoeta, en la misma temporada que asesinaron a Aitor Zabaleta. Una insuficiente venganza deportiva porque perdimos mucho más. La foto de la celebración de ese gol estuvo colgada varios años de la pared de mi habitación.

Son tantos los recuerdos que tengo de Mikel Aranburu que no sé si voy a entender a la Real sin él. Seguro que sí, es una forma de hablar, una exageración. ¿Pero cómo era la Real sin Aranburu? Ya no me acuerdo. Me costará ver a alguien el año que viene con el 11 en la camiseta. Y cuando vea a alguien debutar con el 29 me acordaré de que ese dorsal estaba en su espalda en aquel Real Sociedad - Logroñés de hace tanto. Me acuerdo de cuando Oriol le reventó la rodilla. No me dolió como a él, pero lo sentí en el corazón txuri urdin que tengo. No me olvidaré nunca del descomunal partidazo que hizo cuando el Real Madrid cayó en Anoeta en la temporada del subcampeonato. Sí, ya sé que de aquel día todo el mundo hablaba de Xabi Alonso, de Nihat, de Darko. Yo salí de Anoeta maravillado por Aranburu. Recuerdo que la Real hizo una rueda de prensa para anunciar su subida al primer equipo, junto a Barkero e Iker Álvarez, una de esas buenas costumbres que ya se ha perdido y que debería recuperarse en un equipo de cantera como es éste. Recuerdo verle con las dos camisetas más bonitas e importantes de la historia reciente del club, la de la Champions y la del centenario. En Europa y en el ascenso. Grandes días.

Pero también recuerdo a Lillo lamentando que en Anoeta se hubiera llegado a silbar a Aranburu. Porque, aunque hoy nadie lo recuerde, eso ha sucedido. Eran los años más oscuros de la historia reciente de la Real, de acuerdo, pero no debemos olvidar que a quien hoy alabamos sin medida por el cariño que le profesamos también se le discutió en el equipo txuri urdin, a pesar de lo mucho que luchó después de la terrible lesión que sufrió para acercarse a su mejor nivel. No debemos olvidarlo para aprender la lección. Mikel Aranburu es un hombre de club. De un club. Del nuestro. Es uno de esos jugadores que nos daba confianza en que jamás vestiría otra camiseta, por muy atractivos que fueran los cantos de sirena. Es uno que firmó una cláusula anti-Athletic cuando peor estaban las cosas con el vecino (¿de verdad alguna vez estuvieron bien?), uno de los que se quedó en el equipo cuando éste conoció el tormento de la Segunda División. Mira que ha fallado goles fáciles, pero qué maravillas fue capaz de hacer cuando parecían imposibles. Como el último que marcó, en el 5-1 al Sporting. ¡Menudo trallazo enganchaste de volea, capitán!

Capitán. Sí, es el capitán de la Real. Y se nos va. Lo ha anunciado hoy. Será real en poco más de una semana, cuando se despida de Anoeta, de la Real, de los realistas. Cuando lo haga, quedará ya para siempre convertido en leyenda.

miércoles, mayo 02, 2012

ATLÉTICO DE MADRID 1 - REAL SOCIEDAD 1. Punto bueno... y escaso

Un punto consiguió la Real en el Vicente Calderón y bien pudieron ser los tres. El Atlético de Madrid demostró que el equipo txuri urdin ha perdido este año una gran oportunidad de conseguir alegrías mayores. Esa es la lectura amarga no sólo de este partido sino también de la temporada. Si éste es el nivel de un equipo que está en la final de la Europa League y que hoy quería quemar sus últimos cartuchos para luchar por la Champions League, es más que evidente que el conjunto de Philipe Montanier podría haber sido un digno rival en esa contienda. Pero no hemos querido esas cotas, y por eso no las hemos peleado. Una lectura más amable habla de las cosas que hizo bien la Real. Sólo el conjunto visitante pudo adelantarse en una mala primera mitad, pero fue el Atlético el equipo que consiguió marcar tras la reanudación en prácticamente su único disparo entre los tres palos. Cuando Montanier, casi más rápido que nunca en introducir sus cambios, colocó casi toda su artillería sobre el césped, el emapte se veía venir. Incluso sin grandes ocasiones, las concesiones del Atlético facilitaron la labor. El empate en el descuento dio a la Real un premio justo, aunque en realidad escaso.

Las primeras decisiones de Montanier desde que se alcanzó las salvación no tuvieron gran trascendencia. No es que tuviera mucha margen, pero alguna de las concesiones que podrían haberse esperado no llegó. Vela fue suplente, lo que se podría entender como un intento de ocultarle para no encarecer su precio este verano, pero acabó jugando y siendo otra vez decisivo, por lo que si ese era el objetivo no se puede dar por conseguido. Por la derecha jugó Carlos Martínez en lugar de Estrada, siendo el único beneficiado por las rotaciones de este final de temporada. Ni Ifrán ni Llorente tuvieron ocasión de entrar en el once, en el que sí tuvo hueco Agirretxe. Y, como cabía imaginarse, fue Aranburu el centrocampista que se quedó en el banquillo, junto con Ansotegi como central suplente. Nada demasiado descabellado, tampoco nada demasiado arriesgado. El resultado en el campo se aproximaba a lo que cabía esperarse, una Real sin demasiada intensidad que se encontró, para su sorpresa, que el Atlético tenía aún menos ritmo de conquista. No parecía que los colchoneros se estuvieran jugando mucho más que los realistas.
No tuvieron muchas ocasiones ninguno de los dos contendientes, aunque los nueves de cada equipo se buscaron la suya. Falcao lo intentó en el minuto 10, pero su disparo con rosca se marchó fuera. Agirretxe buscó el gol de cabeza en el 18, después de una buena jugada de Xabi Prieto y Zurutuza, pero remató blandito y Courtois no tuvo problemas. A partir de ahí, las escasas llegadas de gol que hubo hasta el descanso fueron todas realistas. Griezmann tuvo una clarísima ocasión desde el borde del área, pero pifió el disparo. Quien sí hizo un golpeo espléndido fue Illarramendi ya al filo del descanso, forzando un corner. La Real estaba teniendo la virtud de anular con sobresaliente eficacia las pocas intentonas del Atlético, pero le estaba faltando control en el centro del campo y precisión en la frontal del área. Siempre dio la sensación de que el entramado ofensivo estaba demasiado a expensas de que alguno de sus atacantes hiciera una genialidad mucho más que de un plan programado y efectivo.

En realidad, la primera parte fue muy pobre y de escasa intensidad, y el 0-0, aún siendo poco generoso con el único equipo que de verdad intentó marcar, la Real, no podía considerarse injusto. El Calderón, de hecho, abroncó a los suyos en los últimos minutos y cuando Iglesias Villanueva señaló el descanso. El colegiado gallego pudo comerse un penalti por mano de un nerviosísimo Miranda en los últimos instantes, n el corner posterior al mencionado disparo de Illarra. Lo reclamaron varios jugadores realistas y pudo serlo. De hecho, hubo un par de manos clamorosas fuera del área por parte de ambos equipos. Será que esa infracción le cuesta al colegiado. En esos 45 minutos iniciales, Zurutuza fue el realista más destacado. Algún detalle de Xabi Prieto, el habitual entusiasmo de Carlos Martínez (incluso aún fallando algunos pases, siempre se agradece su entrega) y la lucha de Agirretxe a la hora de presionar la salida atlética. Pero fútbol elaborado se vio muy poquito en el Calderón en el primer acto. El Atlético mantuvo el encefalograma plano durante todo el partido. La Real mejoró tras el descanso.
Como muestra de esa mejora, Agirretxe pudo marcar nada más regresar del vestuario. En una ocasión inmejorable tras recibir un pase de Zurutuza desde la derecha, tiro el balón fuera. Eso es justo lo que le falta a Agirretxe, un mayor instinto asesino que le haga convertir esta clase de ocasiones. Si lo hiciera, su crecimiento sería imparable. Llega el momento de los tópicos futbolísticos: el que perdona, lo paga. Y sólo seis minutos después del fallo de Agirretxe, se adelantó el Atlético. Gabi conectó un buen disparo desde la frontal del área ante el que Bravo nada pudo hacer. Igual sí el resto del equipo, porque la presión sobre el mediocentro rojiblanco pareció escasísima, carente de tensión, casi una invitación a que hiciera el disparo que finalmente conectó. 1-0 y se desvanecía la esperanza de puntuar en el Calderón Se inició así una fase del partido en la que pareció que la Real se podía salir del mismo. Nada que no hayamos visto, no ya en una situación análoga de ausencia de objetivos al final de una temporada como la actual, sino incluso en otros partidos de esta misma Liga.
Pero, para sorpresa de todos, poco, muy poco sucedió en esos minutos. A Bravo ni se le vio, pues nada atacó el Atlético. Mikel González y Demidov tuvieron una de las tardes más plácidas de toda la temporada. Tanto es así que la noticia de ese tramo de partido estuvo en que Montanier reaccionó antes de lo acostumbrado a la hora de introducir sus cambios en el partido. El primero, no obstante, no fue el esperado. Sacó a Agirretxe del terreno de juego para meter a Ifrán. Delantero por delantero, como en tantas otras tardes. Y, dado que la temporada está acabada, que el rival estaba demostrando un nivel muy bajo y que el marcador era adverso, quizá habría sido la oportunidad de probar algo diferente. No lo hizo Montanier, que prefirió seguir confiando en su sistema habitual. La mejor oportunidad de esos minutos la tuvo precisamente Ifrán, en el disparo de una falta que Courtois no llegó a ver en ningún momento. Si hubiera cogido puerta, habría sido el empate. Lástima haber tenido tan pocas oportunidades de ver al uruguayo ensayando disparos, podría haber dado algunos puntos esta temporada.

Sin quitar mérito a una Real que sacó un empate en el descuento después de ir perdiendo en un estadio maldito como el Vicente Calderón, lo cierto es que el Atlético puso mucho de su parte para no ganar. Primero fue Gabi quien se autoexpulsó, tras ver su segunda amarilla por golpear con su piel en alto en la cabeza de Carlos Martínez. Quedaban 17 minutos para el final. En poco más de cinco, Montanier colocó sobre el césped a Llorente (por Illarramendi, un cambio ambicioso) y a Vela (por un desaparecidísimo Griezmann). Pero la llave del partido se la dio a la Real el técnico local, Simeone. Verse con diez jugadores sobre el campo y una ventaja de un solo gol provocó en el argentino un miedo desmesurado para lo que en realidad se estaba viendo. Reiró del campo a sus dos atacantes, Adrián y Falcao, para meter en el campo a Diego y Godín. Ese segundo cambio, un defensa por un delantero, fue una declaración de intenciones tan evidente que la Real no pudo hacer menos que encerrar al Atlético en su área, quedando los locales sin la más mínima idea de cómo enganchar un contraataque, a pesar de que el conjunto txuri urdin sirvió alguno en bandeja

Pudo marcar un muy activo Ifrán, que en las dos oportunidades que le ha dado Montanier esta semana ha cumplido con creces a pesar de que han sido pocos minutos, pero Courtois despejó a corner, uno de los muchos que forzó la Real en este tramo final del encuentro. Y en uno de esos saques de esquina, la Real encontró el justo premio a su esfuerzo final. Vela acabó rematando un barullo en el área, tras tocar el balón Ifrán y Llorente, e incluso protestar una mano de Juanfran antes de que el balón cayera a pies del mexicano para que hiciera nada menos que su duodécimo gol de la temporada. Dio la impresión de que si el partido hubiera durado más, habría caído del lado txuri urdin. Claro que también se podría pensar en que el mal encuentro del Atlético, unido a la tranquilidad de la que goza la Real desde el pasado fin de semana, daba la oportunidad de haber disfrutado algo más desde el principio. El equipo txuri urdin suma 44 puntos. Suena irónico que siga más cerca de Europa que del descenso, pero esto está acabado aún teniendo que jugar dos jornadas más.

martes, mayo 01, 2012

PREVIA Atlético de Madrid - Real Sociedad. Una tarde de sorpresas por descubrir

Con la salvación ya en el bolsillo, la Real afronta tres jornadas, la primera de ellas ante el Atlético de Madrid (miércoles, 18.00 horas, Vicente Calderón, Canal + Liga, Gol TV), en las que puede pasar de todo. De todo en muchos sentidos. Lo primero que comprobaremos será si el equipo baja los brazos y juega sin intensidad, algo que ya le hemos visto en temporadas precedentes cuando conseguía espantar los fantasmas del descenso. Lo segundo, si los no habituales tienen minutos y cómo los aprovechan. Y lo tercero, se podrán trazar auténticos paralelismos entre lo alcanzado por el equipo de Philippe Montanier y lo que logró el de Martín Lasarte tras el paso por Segunda y sin el baremo que marca el paupérrimo nivel exhibido hasta ahora por los tres equipos que marcan la zona de descenso. Evidentemente, Europa no es una opción porque no ha habido ambición para ello, pero, aún así, estos tres partidos que restan aclararán muchas cosas y abrirán nuevos debates. Que nadie lo dude.

Poco se puede inferir de la lista de Philippe Montanier. Si acaso, que será difícil que Rubén Pardo tenga ya opciones en el primer equipo en lo que resta de temporada. No está en el grupo que se desplaza a Madrid y cabe pensar que lo normal sea que, ya sin acuciantes objetivos clasificatorios en el primer equipo, ayude al Sanse a lograr la permanencia en Segunda B. La de De la Bella, la segunda de las tres exclusiones de la lista con respecto al duelo ante el Racing del sábado pasado, está mucho más abierta a interpretaciones. Zubikarai vuelve a protagonizar la habitual rotación de porteros y se queda en Donostia, dejando su lugar a Toño Ramírez. Los que entran son Carlos Martínez y Demidov. Siguen siendo baja por lesión tanto Iñigo Martínez como Markel Bergara. Del primero ya estaba confirmado que no jugaría más antes del cierre de la campaña, el segundo cada vez lo tiene más complicado.

Montanier ha adelantado que puede hacer cambios en el equipo, pero es difícil aventurar dónde se van a producir. Bravo estará bajo palos. La no convocatoria de De la Bella coloca a Cadamuro en el lateral izquierdo, salvo baile de sus laterales diestros. Carlos Martínez en lugar de Estrada podría ser el relevo más claro en esa banda. En el centro, Demidov podría jugar en lugar de Ansotegi y junto a Mikel González. En el centro del campo, Elustondo, Illarramendi, Aranburu y Zurutuza se juegan los tres puestos. El capitán, pendientes todos de su futuro, parece el más propicio para descansar. Todavía en competición por la permanencia, los cuatro atacantes de siempre (Vela, Griezmann, Xabi Prieto y Agirretxe) se jugarían las tres plazas de ataque. Los buenos minutos de Ifrán ante el Racing y la necesidad de comprobar si Llorente contará realmente la próxima temporada podrían transformarse en oportunidades para ambos en estos tres últimos partidos. Montanier tiene la palabra sobre ellos y sería bueno que hablara, mejor con hechos que con frases.

La Real ya está salvada. Los tres puntos que consiguió ante el Racing certificaron que seguirá en Primera un año más. Clasificatoriamente, el objetivo está a partir de aquí en mejorar la actual decimotercera posición. Con 43 puntos ahora mismo, el primer reto es superar la puntuación de la temporada pasada, cuando se lograron 45. Después, batir los 47 que este equipo no consigue rebasar en Primera desde la temporada 2002-2003, y entonces lo hizo con creces hasta luchar por la Liga. Para ello, tendría que ganar dos partidos o ganar uno y empatar dos. No tiene un calendario sencillo para lograrlo, con dos citasseguidas fuera de casa y ante tres equipos todavía con objetivos que perseguir y, además, de la parte alta de la clasificación. El Atlético de Madrid ocupa ahora mismo posición de Europa League, es sexto con 49 puntos, y tiene opciones, pocas, de llegar a la Champions League, ahora a seis puntos de distancia. El Calderón es siempre un destino agrio para la Real desde que en 1998 Aitor Zabaleta fuera asesinado junto a una de sus puertas. Uno de sus fondos, con el silencio cómplice de muchos medios, no deja de recordarlo año tras año.

Atlético de Madrid y Real Sociedad se han visto las caras en partido liguero disputado en la capital de España en 59 ocasiones, todas ellas en Primera División. Y el saldo no es nada favorable para el equipo txuri urdin, pues sólo ha vencido en cinco de ellas y apenas empató en doce más. Las derrotas, nada menos que 42. Para encontrar el último triunfo realista hay que remontarse a la temporada del subcampeonato, la 2002-2003, cuando venció por 1-2, con goles de Kovacevic y Tayfun y la parada de un penalti inexistente a cargo de Westerveld. La victoria txuri urdin más amplia es el 0-3 del primero de los duelos ligueros, el de la campaña 1928-1929, con goles de Bienzobas, Cholín y Kiriki. El triunfo más goleador, el 4-5 de la 1955-1956, con tantos realistas de Igoa, Zubillaga, Huércanos, Galardi y Gordejuela. Por parte colchonera, la victoria más holgada es el 5-0 de la temporada 1971-1972, y la más goleadora el 6-2 de la 1943-1944, entonces con el nombre de Atlético Aviación. En las últimas cinco visitas, la Real sólo marcó un gol, el del empate a uno que hizo Gari Uranga en la temporada 2006-2007. Lo demás, cuatro derrotas.

La pasada temporada, la 2010-2011, el Atlético de Madrid goleó sin piedad a la Real, en un partido muy decepcionante de los de Martín Lasarte. El encuentro llegó más que sentenciado al descanso con el 2-0 que pusieron Filipe Luis y Diego Costa, en sendos goles en los que el centro del campo y la defensa txuri urdin perpetraron un claro ejercicio de impotencia y desidia a partes iguales. El segundo de los goles, de hecho, llegó en el último minuto de una primera mitad nefasta de la Real. Kun Agüero redondeó la goleada ya en la segunda mitad, cuando el equipo realista intentó estirarse un poco más pero sin conseguir crear verdadero peligro en la portería de su rival. Sólo Ifrán, uno de los jugadores que entraron en los últimos minutos, inquietó a De Gea con el lanzamiento de una falta. Fue un rotundo 3-0 pero pudo ser mucho peor. Bravo hizo un auténtico partidazo y sacó numerosos balones de gol. Era la cuarta derrota consecutiva dentro de una racha que fue la que llevó a la Real a sufrir por la permanencia hasta la última jornada.

En la primera vuelta de la presente temporada, la 2011-2012, el Atlético se paseó en Anoeta con un escandaloso 0-4 que confirmó que el estadio donostiarra ya no es maldito para los colchoneros. La flojísima imagen que dio la Real a todos los niveles, tanto en el campo como desde el banquillo, se vio agravada y condicionada desde el minuto 1, en el que Muñiz Fernández, dañino para los intereses realistas en todas sus decisiones, las acertadas y las equivocadas, señaló un claro penalti por mano de Demidov. Todos fríos y la Real ya perdía. Falcao no falló. A pesar de la lamentable primera mitad, Montanier no hizo cambios y el posterior 0-2 de Adrián ya convirtió la remontada en algo imposible. Los últimos minutos le sirvieron al Atlético para redondear la goleada hasta el 0-4 gracias a la desidia defensiva de la Real, que apenas consiguió disparar sobre la portería de Courtois. Queda para el recuerdo que este partido fue una muestra más de lo adulterada que está la Liga. Era la primera jornada de Liga, como el de este miércoles debía abrir la segunda vuelta, y se jugó el 21 de enero. Mal día de San Sebastián tuvimos con la Real.

sábado, abril 28, 2012

REAL SOCIEDAD 3 - RACING 0 Y se acabó

Se acabó la temporada. La Real ha conseguido con el 3-0 de esta jornada el único objetivo que se ha querido proponer para la temporada 2011-2012, la permanencia, y lo ha hecho el mismo día que el Racing de Santander ha certificado su descenso a Segunda División. Lo que podría haber sido una dulce venganza por lo que sucedió en Anoeta hace cinco años, en el fondo ha sido el resultado de un partido frío e insulso, aburridísimo en la primera mitad y animado por los goles en la segunda. Una vez más, la Real ganó al paso y por inercia un partido que pareció sencillo, ante un rival que no opuso la más mínima resistencia. El 3-0 fue natural, lógico, previsible. Montanier hablaba de un partido difícil, ante un rival que lo daba todo. Nada de eso. Ni por asomo. Lo que ha mostrado el Racing ha sido sólo lo que la Real le ha dejado, y como el marcador ya era abultado sin necesidad de descubrir los principios del fútbol con su juego, el resultado sólo podía ser uno, la victoria local.

Una vez más, Montanier dejó una alineación que siembra dudas en cuanto a su gestión de la plantilla y a la confección de sus convocatorias. No por la enésima suplencia de Rubén Pardo, porque esta vez se podía estar pensando en que jugara con el Sanse el domingo, motivo por lo que no llegó a jugar en la segunda parte, sino por sus atacantes. ¿Necesita la Real tener tres delanteros en el banquillo en un partido que juega en casa? ¿Y los necesita cuando sólo tiene un jugador defensivo, Cadamuro, para completar la lista? Agirretxe, Llorente e Ifrán comenzaron el partido como suplentes y Vela repitió, como en muchos partidos lejos de Anoeta, como delantero centro. Y no es que deje dudas, es que hace tiempo que está más que confirmado que no es un motivador. Si la Real, ante uno de los rivales que más celebró el descenso txuri urdin en 2007, sólo es capaz de jugar al ritmo que ofreció hoy de salida, mal vamos. Y, sí, mal hemos ido durante toda la temporada. Que el Racing se vea ya descendido y juegue a cámara lenta tiene un pase. Lo de la Real en el primer acto, no.

En los primeros 45 minutos, el equipo de Montanier sólo disfrutó de dos ocasiones de gol, las dos en los pies del realista más inspirado de la segunda vuelta, Carlos Vela. En la primera se equivocó con un disparo blandito y a las manos del portero racinguista, Mario. En la segunda, en cambio, conectó un espléndido cabezazo que obligó al guardameta visitante a realizar un auténtico paradón. ¿El Racing? Pues prácticamente nada. Estuvo a punto de aprovechar un error de un Elustondo fallón para generar peligro, pero su disparo desde fuera del área fue horrible. Luego Acosta vio tarjeta amarilla por protestar un penalti que no pareció, en una jugada en la pugnó con Mikel González y en la que no se aprecia dónde puede haber contacto. A Xabi Prieto sí parecieron hacerle penalti nada más arrancar el partido, cuando su entrada en el área fue recibido por el codo en alto de un defensor racinguista, pero Estrada Fernández, que poco después hizo un auténtico placaje a De la Bella, no pitó nada.

La pitada en el descanso fue mucho más tibia de lo que se mereció el equipo. Ante un Racing que no disputó el partido en ningún momento, el centro del campo naufragó. Ninguno de los tres mediocampistas se ofreció a la defensa para dar salida a los cuantiosos toques que dieron entre sí los cuatro defensores (se bastaron para las tímidas llegadas del Racing) sin recibir ayuda alguna. Elustondo sigue en una línea muy plana, Aranburu no apareció en el partido e Illarramendi confirma que después de las muchas lesiones sufridas está lejos del nivel de comienzos de la temporada. Tampoco fueron capaces de construir nada, con lo que los tres de ataque estaban desasistidos y algo desesperados. El 0-0 al descanso era el único resultado posible y la certificación del auténtico tostón que vivió Anoeta en ese primer acto ante el colista, un equipo que llegó a Donostia sin ganas de jugar el partido. Eso, se mire como se mire, es grave. Unido a otra primera parte tirada a la basura, una de tantas esta temporada, sumió a todos los espectadores del encuentro en un profundo sopor.

El Racing, a pesar de estar descendido y rendido, introdujo un cambio en el descanso. Eso habría que analizarlo, porque desde el banquillo de la Real se sigue renunciando a cambiar los partidos pronto. Hoy, en todo caso, no hubo rival como para cuestionar el resultado final. En cualquier caso, el partido sólo duró dos minutos más, los que tardó Griezmann en hacer el 1-0. Xabi Prieto metió un buen centro desde la banda derecha, envenenado por un leve toque en un defensor, y el francés consiguió anticiparse a su marcador. Griezmann, en estado de gracia tras el descanso, hizo el segundo cuando no se había cumplido el primer cuarto de hora de la segunda mitad. La jugada nace de nuevo en los pies de Xabi Prieto, que saca rápido y con inteligencia una falta, para que Zurutuza, ya en el campo, asista a Griezmann y este marque a placer. El tercero fue obra de Agirretxe, a pase de Griezmann. Los dos extremos fueron los mejores en la segunda mitad, los que mejor entendieron cómo estaba el partido y cómo se podía aumentar el marcador. Nada del otro mundo, desde luego, pero lo suficiente para ganar un partido sencillo en Anoeta más, quizá el más sencillo, y mira que en esta segunda vuelta pocos equipos han puesto resistencia a la Real en su estadio.

Lo cierto es que el marcador pudo ser bastante más abultado que ese 3-0 final que demostró que el partido era bastante más sencillo de lo que se quiso decir en la previa. Illarramendi, antes de dejar su puesto a Zurutuza, tuvo una ocasión clarísima. También Agirretxe, que sustituyó a un Vela que no pareció marcharse demasiado contento, pudo aumentar su cuenta, al igual que Griezmann, Ifrán salió enchufado al partido en lugar de Xabi Prieto y rondó también el gol en los pocos minutos de la basura de los que dispuso, que sonaron casi a despedida de Anoeta. Y Elustondo fue objeto de un penalti clamoroso que Estrada Fernández tampoco quiso pitar. ¿El Racing? A lo poco que podía ofrecer. Que era muy, muy poco. Pero aún así la relajación y el habitual paso atrás de la Real con el 1-0 para buscar el contragolpe le dio a los cántabros la posibilidad de dominar algo más el balón y de llegar hasta la portería de Bravo. El chileno estuvo sobresaliente, como lo viene demostrando en los últimos partidos, e incluso se ganó de nuevo la aclamación de la grada cuando hizo el paradón del partido en el minuto 91.

La Real está salvada. Con estos tres puntos, el equipo txuri urdin garantiza su presencia en la Primera División de la temporada 2012-2013, a pesar de la victoria hoy del Sporting y sin necesidad de tener en cuenta lo que haga mañana el Zaragoza en La Romareda ante el Athletic. El deficiente nivel de los equipos que transitan la parte baja de la tabla ha permitido que este año se consiga la salvación cuando quedan tres partidos para el final de la temporada. Europa está hoy a cinco puntos, pero es obvio que nadie está mirando en esa dirección y, además, ya hay demasiados equipos de por medio como para que la opción sea creíble. En todo caso, la sensación es pobre. Veremos qué nos deja el equipo en los tres partidos que hay que jugar antes de bajar el telón de esta Liga que hoy, en realidad, se ha acabado. Y veremos qué sucede después, con las decisiones que se tomarán o no en torno a un equipo que, habiendo ganado unos cuantos partidos con mucha claridad en el marcador a lo largo de la segunda vuelta, no ha conseguido dar una sensación de poderío ni evitar las dudas de buena parte de la afición txuri urdin. Pero se acabó, y eso, aunque sea con toda la tranquilidad del mundo, es un motivo de satisfacción.

viernes, abril 27, 2012

PREVIA Real Sociedad - Racing. La hora de tener memoria, cerrar la temporada y mirar al futuro

La Real afronta la primera posibilidad de cerrar la temporada, matemática e irremediablemente (sábado, 18.00 horas, Anoeta, Canal + Liga 2, PPV). Si gana al Racing, colista de la categoría, certificará su presencia la próxima temporada en Primera División. Y si eso sucede, será momento de empezar a mirar al futuro. Pero el partido de esta jornada también obliga a mirar al pasado y tener memoria. En este tramo final de temporada, el equipo txuri urdin jugará prácticamente con los mismos equipos con los que cerró la Liga del descenso de 2007. Y es momento de recordar cuál fue la actitud del Racing en Anoeta, como celebraron que Calatayud detuviera un penalti que condenó a la Real a penar en Segunda División, cuando los cántabros ya no tenían nada que hacer en la competición. Cinco años después, y al tiempo que la Real puede celebrar su permanencia, el Racing puede ser equipo de Segunda. Hora de tener memoria y también de comportarnos con el honor que no tuvieron entonces algunos de nuestros rivales.

Las listas de Philippe Montanier ya no suelen esconder tantas sorpresas como hace algunas semanas. Dos novedades hay en la convocatoria para recibir al Racing y las dos son relevos directos, uno de ellos además ya conocido desde el encuentro de la pasada jornada. Mikel González regresa al grupo, y a la titularidad, después de cumplir un partido de sanción por su expulsión en Málaga, y lo hace en lugar de Demidov, que es el sancionado esta semana tras ver la quinta tarjeta amarilla ante el Villarreal y, por tanto, cumplir ciclo de amonestaciones. La otra novedad es el regreso de Cadamuro en lugar de Carlos Martínez. Esta es una decisión técnica del entrenador francés. Las dos bajas por lesión con las que cuenta el primer equipo son las ya sabidas de Iñigo Martínez y Markel Bergara, en una semana en la que no ha sido necesario registrar ni bajas ni dudas.

El once se asemejará mucho al de las semanas precedentes, salvo sorpresa, con las dudas habituales que ofrece el técnico txuri urdin. Bravo estará bajo palos, con Mikel González y Demidov por el centro. La lógica invita a pensar que De la Bella y Estrada seguirán en los laterales, aunque Cadamuro tendrá opciones en función de cuanto esté pensando Montanier en que el próximo miércoles la Real afronta la última jornada entre semana. Por delante, contando con la habitual suplencia de Pardo, los tres puestos del centro del campo se los juegan Elustondo, Illarramendi, Aranburu y Zurutuza. Y por delante sucede lo mismo, como ha venido sucediendo durante buena parte de la temporada por no decir toda. Xabi Prieto, Vela, Griezmann y Agirretxe pugan por las tres plazas, dejando a Llorente e Ifrán en el banuillo esperando ocasiones que pocas veces les llegan.

Primer match ball. Si la Real gana, sella su permanencia en Primera. El equipo de Montanier ocupa la decimocuarta posición con 40 puntos, nueve por encima de los dos equipos que marcan la frontera del descenso, Zaragoza y Sporting. Con ambos tiene ganado el golaverage particular, lo que en un triple empate le daría una ventaja definitiva. Un empate ante el Racing y una derrota de sus dos rivales también basta para la salvación, pues serían diez puntos de ventaja con sólo nueve por jugar. El Racing es colista con 26 y ya sólo podría salvarse cazando al Villarreal. La Real, que lleva cuatro empates consecutivos y cinco jornadas sin perder, sólo ha sumado más puntos en casa que siete equipos de Primera. El conjunto cántabro, a la deriva ya desde hace algunas semanas, descenderá si pierde e incluso ganando si el Villarreal suma los tres puntos en esta jornada. El rival de la Real, aún sumando sólo diez puntos como visitante, tiene cierto peligro lejos de El Sardinero, pues ha puntuado en ocho de sus salidas. Su única victoria como visitante y la última que ha conseguido en la Liga fue en Pamplona, a mediados de enero nada menos.

La estadística juega a favor de la Real en sus enfrentamientos contra el Racing. En total, 58 visitas ha rendido el equipo cántabro a Donostia, con la mitad de triunfos realistas, nueve empates y diez victorias de los cántabros. De esos duelos, 38 han sido en Primera, con un balance de 24 victorias para la Real, siete empates y otras tantas derrotas. El Racing estuvo casi cuarenta años sin ganar en San Sebastián en Primera, catorce encuentros desde el 1-2 de la temporada 1953-1954 hasta el 0-1 de la 94-95. La mayor victoria realista ante el Racing, de hecho la goleada más abultada de equipo txuri urdin en Primera División, es el 8-0 de la temporada 1932-1933, bajo el nombre de Donostia. Urtizberea hizo cinco goles, completando el marcador Tolete, Chivero y Aldazábal. El Racing logró su triunfo más claro en la temporada 31-32, en la que ganó por 1-5. Un año antes, en la 30-31, su espectacular triunfo en Atotxa fue nada menos que por 4-7. Pocos olvidarán el Real - Racing de la penúltima jornada de la 2006-2007. El 0-0 inicial no se movió porque Calatayud, después de destrozar el punto de penalti, le detuvo el lanzmiento a un Savio que acabó llorando. Una semana después, la Real bajó a Segunda.

La pasada temporada, la 2010-2011 el Racing cayó en Anoeta por 1-0. El marcador fue uno de los más engañosos de la campaña de regreso de la Real a Primera, pues los de Martín Lasarte merecieron ganar con mucha mayor claridad. El gol llegó pronto. Xabi Prieto metió un balón en profundidad a un Llorente que parecía estar en fuera de juego y éste anotó así su tercer gol de la temporada. Fue casi la primera llegada de peligro, pero en absoluto la única. Todos los jugadores de ataque tuvieron opciones de marcar. El Racing apenas inquietó a Bravo. Álvarez Izquierdo, colegiado del encuentro, compensó con creces el aparente error del gol y perdonó dos tarjetas rojas al Racing, además de otros tantos penaltis en su área. Era la cuarta victoria en Anoeta en los cinco primeros partidos de la temporada. Sólo el Real Madrid había sido capaz de marcar en el estadio txuri urdin y la Real estaba demostrando, con su fortaleza como local, que estaba más que preparada para el regreso a Primera. Lástima que la segunda vuelta como visitantante emborronara un tanto esa percepción.

En el partido de la primera vuelta de la presente temporada, la 2011-2012, Racing y Real empataron a cero en un partido que estaba para ser ganado y en el que hubo que dar por buena la igualada después de jugar con diez durante bastantes minutos. La Real jugó más, a pesar de que Montanier decidió colocar de mediocentro a Demidov, y tuvo más ocasiones de gol que su rival, que buscó muy poco la portería de Bravo. Velasco Carballo expulsó a Iñigo Martínez al poco de iniciarse la segunda mitad. Le amonestó en el descuento de la primera parte por protestar un golpe que sufrió Demidov y por una falta del montón ya en el segundo acto. Era el segundo partido consecutivo fuera de casa que la Real tenía que afrontar con diez hombres. De Villarreal sacó unempate y de Santander también. Sólo que aquí siguió gozando de las mejores ocasiones para ganar, en los pies de Griezmann, que ya en la primera parte había disparo al palo, e Ifrán. Tras una racha de ocho jornadas sin ganar, la Real encadenaba con este empate cinco partidos sin conocer la derrota.