lunes, julio 25, 2011

AQUELLOS MARAVILLOSOS CROMOS: Jesús Mari Zamora

Jesús Mari Zamora es el autor del gol de Gijón. Aquel 2-2 que, el 26 de abril de 1981, convirtió a la Real en campeona por primera vez en su historia. A veces da la sensación de que su carrera queda limitada a ese momento, a ese instante, a ese disparo, a esa carrera hacia la grada de El Molinón, a ese grito de rabia que trasladó al mundo entero la felicidad txuri urdin. Pero Zamora ya era entonces mucho más que eso, y tras ese instante se convirtió en mucho más para la Real. Sí, fue con aquel gol el hombre que culminó el trabajo de una temporada, de toda una vida, pero cuando ese momento llegó Zamora ya llebaba seis años jugando con el primer equipo, desde que debutara en Málaga el 16 de febrero de 1975. Fue Andoni Elizondo quien le dio la alternativa con la Real, pero quien insistió para que eso se produjera fue Javier Expósito, el auténtico padre del equipo campeón.

El cromo que encabeza estas líneas pertenece a la temporada 1976-1977. Zamora no tenía todavía el pelo tan largo como le vemos siempre en esas inolvidables fotos de Gijón y no tenía el bigote tan perfilado como en sus imágenes más conocidas. Pero ya era Zamora. Ya era ese zurdo que dominaba el centro del campo de la Real y hacía cosas imposibles con el balón y con el juego del equipo. Ya era el jugador por el que Núñez suspiraba para el Barcelona, y por el que llegó a ofrecer a Orbegozo el pago de la construcción de Zubieta (por él y por Arconada). Acabó jugando 588 partidos con la camiseta txuri urdin, sólo superado por Górriz y Arconada. Marcó 79 goles, con sólo once jugadores con más tantos en el ránking histórico. Y jugó 30 veces con la selección española, sólo superado en lo que a realistas se refiere por Arconada (68) y Satrústegui (32).

En su libro Diarios del galés, Toshack hace una primera anotación sobre Zamora de lo más curiosa, fechada el 27 de julio de 1985. "Zamora y Larrañaga necesitan ser más positivos y pasar balones hacia delante con más frecuencia. Abusan del pase horizontal o atrasado". Como no podía ser de otra forma, Toshack también se rindió a la calidad de Zamora y fue uno de los pilares de su Real, como lo había sido de la de Ormaetxea, de la de Irulegi y, por poco tiempo, de la de Boronat. O del Sanse de Expósito, donde jugó 52 partidos y marcó 12 goles. Zamora se retiró al finalizar la temporada 88-89, después de ser uno de los siete jugadores que han ganado todos los títulos que ha ganado la Real. Se despidió junto con Arconada, dando una vuelta de honor en Atotxa.

Su último gol se lo marcó, como no podía ser de otra manera, al Athletic de Bilbao y en San Mamés. Hasta en eso demostró ser un realista de corazón. Aquel día la Real ganó 2-3 y Zamora hizo el que entonces era el 0-2. Justo un mes antes, Zamora había anotado el último gol de la Real en la UEFA de aquel año, el 1-0 ante el Sttutgart, en Atotxa. No bastó para pasar una eliminatoria que se decidió por penaltis. Aquel partido fue, quizá, la última gran lección magistral de Zamora, la última pica que puso, por triste que fuera debido a una increíble e injusta eliminación, en la historia europea de la Real. Porque si Zamora es algo en la Real, es precisamente eso: historia. Y de la grande.

lunes, julio 18, 2011

¿Fichajes? Ya hay fichajes

Fue terminar la Liga y empezar a hablar de fichajes. En el caso de la Real, ese debate comenzó unos días más tarde porque teníamos las manos llenas con el despido de Martín Lasarte y la llegada de Philippe Montanier, pero ha llegado con fuerza debido a que el equipo txuri urdin es uno de los tres que todavía no han contratado a ningún futbolista nuevo, junto al Barcelona y al Racing de Santander. No creo andar muy desencaminado si digo que la amplia mayoría de la masa social realista considera necesarios unos cuantos fichajes. Y yo, me vais a permitir que me deje llevar de nuevo por mi sempiterno optimismo con respecto a la Real, no lo tengo tan claro. ¿Fichajes? Ya tenemos fichajes. ¿Cómo podemos considerar si no a Illarramendi, Ros, Cadamuro, Iñigo Martínez, Albistegi e Iker Hernández? ¿No se les puede dar esa consideración a jugadores como Agirretxe, Ifrán o Llorente? El primero no contó en la pasada temporada y los otros dos se perdieron media Liga cada uno por lesión.

Para mí, son fichajes, ya lo creo que lo son, porque mejoran lo que tenía la Real en la competición que acabó hace ya casi dos meses. Sobre todo los potrillos que suben desde el Sanse. Quienes defienden el cese de Lasarte suelen esgrimir que es una decisión valiente, que indica que el club ha decidido no acomodarse y buscar cotas más altas. Un perfil alto en los fichajes, que es el que se está viendo en los nombres apuntados en la prensa, también denota valentía y esas ganas de progresar. Pero si esas opciones no son viables al final, fichar por debajo de lo deseado y buscado es un signo de lo contrario, de cobardía. Y lo es porque la Real ya tiene un equipo hecho. Un buen equipo además, aunque se desconfíe demasiado de él. Los fichajes, todos los que vengan de fuera, tienen que mejorar lo que ya tiene el equipo txuri urdin. Si no, estamos dando pasos en falso, estamos acometiendo huídas hacia adelante y a muy corto plazo, estamos (entonces sí) cortando el camino a quienes intentan dar el salto al primer equipo desde las categorías inferiores.

Vi el partido del sábado en Beasain. Un partido de pretemporada, sin duda. Pero vi cosas que la Real no tenía el año pasado. Vi a Ifrán como un puñal por la banda. Vi a Illarramendi controlando una amplísima zona del centro del campo. Vi a Mikel González e incluso a Iñigo Martínez arriesgándose a salir con el balón jugado desde atrás. Vi una gran movilidad en los tres hombres del centro del campo como nunca tuvo el doble pivote. Sí, obviamente era el primer partido y ante un rival de mucha menor entidad que la Real. Pero las pretemporadas sirven para esto, para ajustar lo que quiere el entrenador y comprobar si los jugadores que tiene le sirven para sus propósitos. Tengo que reconocer que andaba entre los escépticos cuando se dijo que Montanier quería jugar con un 4-3-3. Pero, tal y como ya me sucedió con el 3-4-3 de Lillo, empiezo a estar convencido de las posibilidades que tiene. Y eso con sólo un partido jugado, un partido además lleno de las imprecisiones típicas del verano.

Portería y defensa no van a dar muchos quebraderos de cabeza. Bravo será el titular y queda por ver si este año Loren es capaz de colocar al portero que ha puesto en el mercado (Zubikarai), a diferencia de lo que sucedió en la 2009-2010, cuando quiso vender a Bravo y Riesgo para ganar dinero y no colocó a ninguno de los dos. En el lateral derecho, Carlos Martínez y Estrada pelearán por el puesto. El izquierdo, el punto más débil todavía de esta Real, es de De la Bella, con Cadamuro o Mikel González como recambio de emergencia. Por el centro sobra uno o quizás dos entre los Demidov, Ansotegi, Mikel González, Labaka, Cadamuro e Iñigo Martínez. Pero a partir de ahí no sé si somos conscientes de lo que ya tenemos y de que cada semana habrá jugadores importantes que se queden en el banquillo. Y es ahí donde tendrá que entrar en juego la pregonada valentía de Montanier. Sólo hay tres puestos en el centro del campo y otros tres en el ataque. Una obviedad, claro, pero ahora pongamos nombres a esos tres puestos.

En la primera línea de tres tienen encaje Elustondo, Markel, Aranburu, Zurutuza e Illarramendi, a los que habría que sumar a Albistegi y Ros así como al fichaje que todo el mundo da por seguro que llegará para esa línea. ¿Griezmann? Igual el francés le encuentra acomodo ahí, no lo descartaría del todo. ¿Quiénes se quedarán primero fuera del equipo y después del once titular? Se me antoja una difícil elección. Illarramendi viene muy fuerte, pero Elustondo está ante la oportunidad de su vida en el puesto en el que Lillo le hizo explotar antes de sufrir una grave lesión. ¿Zurutuza al banquillo? Es el jugador de más calidad. ¿Aranburu? El capitán acabó la Liga en una forma espléndida. Ros me ilusiona, y lo hará más si gana en llegada al área y explota el gol que tiene (11 en 84 partidos con el Sanse). Sólo juegan tres, insisto, y, para mí, el nivel puede ser muy alto en esta zona del campo, por paradójico que sea la que más dolores de cabeza ha dado a los últimos entrenadores de la Real.

Para la segunda línea de tres, la cosa es aún más complicada, y eso que Tamudo ya no está en el equipo. Pero que Agirretxe, Llorente, Xabi Prieto, Griezmann e Ifrán opten a esos tres puestos ya complica mucho la aceptación del once liguero que Montanier configure cada semana. Y eso sin contar a Sarpong y Sutil, jugadores que, al margen de la concepción que tengamos de ellos cada uno de nosotros, todos colocamos por el momento en un escalón más bajo e incluso en riesgo de seguir en el equipo. Tengamos en cuenta que se ha hablado de un fichaje para la parte izquierda e incluso del de un delantero. El overbooking está servido y eso sin haber podido calibrar todavía si Iker Hernández está en disposición de dar el salto al primer equipo durante esta temporada (no digo ya en la pretemporada). Sobra decir que mantengo en Agirretxe toda la confianza del mundo, más después de sus dos goles del sábado, y Llorente, si su lesión está curada, es una garantía. ¿Y por la izquierda? ¿Griezmann o Ifrán? Porque Xabi Prieto es, con Bravo y De la Bella, el único indiscutible del once en estos momentos.

Ahora, después de este primer análisis surgido del debut en la premtemporada y de la configuración actual de la plantilla, pensemos con frialdad: ¿necesitamos fichajes? Igual sí. Pero si los hay, que mejoren lo que hay. Si no, recordemos lo que somos, tengamos claro que la Real es un equipo de cantera. Y apostemos por la valentía de no fichar si no es posible incorporar a alguien que mejore lo que ya tenemos. Al final, el tema de los fichajes no deja de ser un reflejo de la escasa confianza que a veces mostrarmos en las posibilidades de nuestros propios jugadores. Para mí, Illara y Agirretxe son dos grandes fichajes para la Real. El primero de hecho, el segundo de derecho. Grandísimos. Ya lo creo que lo son. Y ojalá lo demuestren a lo largo de la temporada.

miércoles, julio 13, 2011

Al otro lado de la autopista

De un tiempo a esta parte reconozco que le echo más vistazos de los que quisiera a los del otro lado de la autopista. Y es que los focos de relación del Athletic con la Real cada vez son más numerosos. Hay que mirar a los ex realistas que juegan allí, a los realistas que puede que jueguen allí algún día, al entrenador que pudo entrenar aquí y acaba haciéndolo allí. Muchos sitios a los que mirar, muchos, ¡incluso al equipo femenino! Y el primero y fundamental de esos focos de interés pasa por los jugadores que un buen día decidieron cambiar la Real por el Athletic aduciendo que era la oportunidad de sus vidas. Bielsa acaba de aterrizar en Bilbao y ya ha hecho siete descartes. Tres de ellos son ex realistas. Poco negativo se puede decir del caso de Balenziaga, puesto que fue la Real quien traspasó al jugador (aunque luego éste ya se ocupó de intentar ganarse con palabras a su nueva afición) antes de debutar con el primer equipo, pero los casos de Zubiaurre y Díaz de Cerio sí que me dan que pensar.

El lateral no llegó nunca a tener ficha del primer equipo, pero Amorrortu le había dado la alternativa en Primera División, donde llegó a jugar 20 partidos con la camiseta txuri urdin. Asesorado por vete a saber qué clase de indocumentado, decididó presentarse con el Athletic sin tener la carta de libertad de la Real. Con ese absurdo movimiento, cavó su tumba él solito. Como jugador profesional quedó acabado. Sin ser un jugadorazo, a mí era un chaval que me gustaba. Le recuerdo un gran partido en el Santiago Bernábeu. Tenía la impresión de que sería uno de esos futbolistas que podían hacer una larga carrera en la Real, que quizá no hubiera fichado jamás otro equipo de Primera, pero que aquí, como tantos otros que han vestido la camiseta txuri urdin, podría servir siempre y cuando no saliera ningún portento de Zubieta. Pero él decidió tirar por tierra todo eso con una arriesgada apuesta que, sobra decirlo, salió mal. ¿Qué le promterían desde Bilbao? ¿Sólo dinero? Cuánta tristeza me produce que alguien olvide tantos años con una camiseta sólo por dinero.

Muy similar es el caso de Díaz de Cerio. Quizá éste es peor, pues contaba con el agravante de que el delantero ya había conseguido hacerse un hueco privilegiado en el primer equipo de la Real. Había conseguido ser el delantero titular del equipo txuri urdin, había alcanzado un aceptable nivel futbolístico y anotador y había conseguido que la afición se fijara más en sus virtudes que en sus defectos. Pero nos engañó diciendo que no descartaba su renovación, cuando ya tenía apalabrado su fichaje por el Athletic. Y en Bilbao descubrió que el cariño que le podía profesar la afición de San Mamés no tenía ni punto de comparación con el que estaba en condiciones de recibir en Anoeta. Lo aprendió por las malas. Y hoy ya no cuenta en el Athletic. ¿Qué hace un jugador que ha desertado de Zubieta cuando le rechazan después en el Athletic? Imagino que buscarse la vida por Segunda División o Segunda División B. Ojalá estos casos sirvieran para que futuros realistas se den cuenta de cómo son las cosas, pero me temo que los años sólo harán que se sumen nuevos casos a la lista de ex realistas que no triunfan en Bilbao.

Y hay que asumir que será así por el otro gran punto de interés que genera para la Real la actualidad del Athletic: Marcelo Bielsa. El recién elegido presidente del club de Bilbao, Josu Urrutia, aseguró nada más tomar posesión de su cargo, el pasado sábado, que su entrenador no le había pedido ningún refuerzo. Hoy ha sido Bielsa quien ha dicho que no descarta fichar. ¿Y de dónde va a fichar? Pensemos mal y acertaremos. Hagamos historia, historia reciente pero historia al fin y al cabo. Cuando la Real decide prescindir de Martín Lasarte para la próxima temporada que comienza a finales de agosto, y siempre según la versión oficial, el club habla con varios entrenadores que responden al perfil que busca. Uno de ellos es Bielsa. Y sabemos que el ahora técnico del Athletic estudió a la Real. Dicen, y esto ya no es oficial, que fue él quien paralizó el regreso de Barkero a San Sebastián. El jugador, no lo olvidemos, venía con la carta de libertad. Dado que, según esa versión, Loren no le cogía el teléfono, Barkero decidió fichar por el Levante.

Seguimos sin saber cuál fue la verdadera historia de Bielsa y la Real, al menos los detalles que más pudieron preocuparnos en estos momentos. Es decir, ¿qué conocimiento tiene el técnico del equipo y/o del club que pueda preocuparnos en estos momentos? ¿Es posible que lance sus garras hacia algún jugador del primer equipo o del Sanse? ¿Habrá alguno que no tenga en mente los casos de Díaz de Cerio y Zubiaurre y esté dispuesto a escuchar los cantos de sirena? Reconozco que es una posibilidad que me preocupa. No porque alguien se vaya, porque sigo diciendo que en la Real juega quien quiera estar en la Real. Me preocupa porque ha sido la Real, por medio de sus dirigentes, la que ha puesto esa información en sus manos. Como si la Real no tuviera técnicos en cartera como para depender de lo que diga alguien sin contrato. No es que el Athletic vaya a ganar a la Real en los dos partidos de Liga gracias a esto, pero cosas así aumentan las suspicacias de quienes no conocemos los verdaderos entresijos del club. Contar las cosas a la gente sería una buena idea. El oscurantismo no tiene ningún sentido en este asunto.

miércoles, julio 06, 2011

Recuerdos, fantasmas... y olvidos históricos

Cuando se sortea el calendario, casi todo el mundo está atento a la primera jornada. Yo no demasiado. Yo miro siempre la última. Quiero saber con quién es posible que me juegue la vida o los éxitos. Luego casi nunca llega a ser así, y es que en los últimos años la última jornada para la Real no ha sido trascendente más que en la pasada temporada. Pero la mirada se me va hacia esa jornada 38. Recibimos al Valencia. Y me acuerdo de que la última vez que nos enfrentamos a ese equipo en la última jornada fue cuando descendimos a Segunda en 2007. Qué recuerdos de aquel día. Un día trsite, sí. Pero un día en el que todos los que estuvimos en las gradas de Mestalla recordaremos con bastante orgullo. Nosotros estuvimos allí. Nosotros soñamos hasta el final. Nosotros seguimos siendo de la Real incluso cuando el árbitro pitó el final y nos condenó a pensar ya en la Segunda División. Nosotros arropamos al equipo. Orgullo, sí. Lo curioso es que, además de a la Real, el Valencia lleva dos años seguidos descendiendo a su rival del último día, Deportivo (2010-2011) y Tenerife (2009-2010). No será nuestro caso en la 2011-2012. No tengo dudas.

Tras ver la última jornada, busco en cualquier caso la primera y echo la vista más atrás para recordar la última vez que abrimos la Liga jugando contra el Atlético de Madrid. Fue en la temporada 1995-1996. Y perdimos 4-1 en el Calderón. Ya son dos los fantasmas que depara el calendario, fantasmas contra los que tendrá que luchar la Real. Pero será una lucha diferente, porque esta vez las dos batallas se librarán en Anoeta. Lasarte pidió el año pasado un comienzo fuerte (y lo tuvo; ¿soy el único que tiene la sensación de que apenas se valoró como merecía la gran victoria ante el Villarreal en el partido inaugural?), y este año el comienzo será también exigente, pues el Barcelona será el segundo visitante de Anoeta unos días antes de visitar el Sánchez Pizjuán. Anoeta seguirá siendo la clave, como también lo será la regularidad, y por ello es bueno comprobar que los partidos con los grandes están repartidos entre la primera y la segunda vuelta. Así se evitará jugar contra casi todos los más fuertes como visitante en el segundo tramo de la Liga, algo que le pesó demasiado al equipo de Lasarte en la temporada recién finalizada.

Aunque siempre hay sorpresas, tras un primer vistazo al calendario cabe pensar que la Real tendrá un mes y medio complicado para abrir la Liga, que después es donde se concentran los partidos en los que habrá que almacenar puntos para que la salvación sea asequible y que el final de Liga va a ser todo un reto. Lo mejor en ese sentido es que el equipo txuri urdin jugará en Anoeta tres de las últimas cuatro jornadas de Liga. Atendiendo a los precedentes históricos, el tramo complicado de la temporada está entre las jornadas 14 y 23. Diez partidos, seis fuera de casa y en dos ocasiones habrá dos de forma consecutiva (Villarreal y Racing primero, Valencia y Atlético de Madrid después). Ojo también a las semanas con tres partidos que tan mal se nos han dado recientemente. Así, en septiembre se jugará en Sevilla y Mallorca, recibiendo entre medias al Mallorca; en octubre se recibirá a Getafe y Real Madrid, con el viaje para jugar contra el Levante en jornada de miércoles; en marzo coincidirá ese mismo tramo de partidos pero en la segunda vuelta; y en abril Anoeta verá al Rayo y al Betis, con la vista al Espanyol el miércoles intermedio. Montanier tiene estos retos para desterrar los fantasmas de la era Lasarte.


Y toca la parte de los olvidos históricos. Toca porque la chapuza es de órdago, se mire como se mire. Resulta que el año pasado hubo un equipo que, por primera vez en 21 años, no vio ninguna tarjeta roja en la Liga y el premiado por juego limpio es otro. Vale que es un reconocimiento que tiene sus normas, ¿pero no basta la excepcionalidad histórica para hacer una distinción, aunque sea de forma añadida, a quien ha aguantado 38 jornadas sin ver una sola tarjeta roja? Pues no, por lo visto no. Así que es el Barcelona el equipo que se ha llevado el premio al juego limpio que da la Federación y la Real no es que haya quedado segunda, no. Es que el equipo realista es quinto en esta clasificación oficial de la Federación. Quinto. Mi asombro crece y me obliga a indigar. El caso es que las informaciones sobre este tema son tan confusas como la propia clasificación de este premio y, por extensión, como todo lo que sale de las altas esferas del fútbol español. Y es confuso porque las cifras no cuadran. Veamos.


Dicen las noticias aparecidas hoy y la nota en la web de la Federación que el Barcelona ha ganado este premio con 100 puntos. Sin buscar las normas del premio, cabe pensar que el premio se ha dado por las tarjetas vistas por cada equipo. El blaugrana de Pep Guardiola vio 73 tarjetas amarillas y dos rojas, según la web oficial de la Liga BBVA. Segundo ha sido el Mallorca. Con las mismas fuentes, suma 101 con 90 amarillas y cuatro rojas. Tercero, el Racing con 108 puntos, 92 amarillas y siete rojas. Cuarto, el Hércules, que suma 109 puntos con sus 100 amarillas y ocho rojas. ¿La Real? 111 puntos con 80 tarjetas amarillas y, tengo que insistir porque me parece impresionante, ninguna roja. ¿Alguien tiene la explicación de este desaguisado estadístico? ¿Cómo es posible que equipos con 20 tarjetas amarillas y ocho rojas más que el txuri urdin queden por delante de la Real?


Como nada cuadra, busco las normas del trofeo. Las encuentro. Parece que explican algo más este embrollo. Bueno, es un decir. La tarjeta amarilla cuenta un punto. La roja por doble amarilla, dos. La roja directa, tres. Hasta ahí, todo perfecto. Pero hay más. Los partidos de suspensión acordados por el Comité de Competición a entrenadores, directivos y otros empleados, suman cinco puntos. Y las sanciones por la afición, en función de su gravedad, suman cinco, seis o siete puntos. ¿Conclusión? Que este premio lo puede ganar cualquiera sin que medie explicación alguna. Como ha sido el caso. Pero, estadísticas e inverosímiles normas al margen, ¿en qué cabeza cabe que no se distinga por el juego limpio a un equipo que ha acabado todos sus partidos de una Liga con once jugadores? La marca de la Real 2010-2011 es histórica. Y no reconocerlo, cuando todo el mundo se llena la boca hablando de fair play, es demencial. Casi como cualquier cosa en el fútbol español.

lunes, julio 04, 2011

Perplejo y harto. ¡Aupa Eñaut!

Perplejo y harto. Así me siento después de leer las informaciones sobre la frustrada cesión de Eñaut Zubikarai al Hércules. Como es un tema delicado, y para quitar razón desde el principio a los posibles ataques de aquellos que desen lanzar su hipocresía y sus insidias contra cualquiera que salga a defender a Zubikarai, empezaré diciendo que repudió toda clase de violencia, que desprecio el terrorismo de ETA, que se me revuelte el estómago cada vez que escucho las noticias de un atentado, una agresión o una amenaza y, por si acaso, que no soy independentista ni nacionalista. ¿Tranquilos todos? ¿Ya podemos debatir sólo sobre el caso de Zubikarai? Perfecto, voy a ello entonces. Porque el tema da para debatir y mucho. Y empezaré por la conclusión, para que tampoco haya lugar a equívocos. Lamento por cobarde la postura del Hércules (aunque públicamente el club ha dicho que hay razones económicas y no de otra índole para no fichar a Zubikarai) y rebato, y lo haré con argumentos, a quienes han aplaudido la decisión de no contratar a Zubikarai.

"El único 'delito' que ha alejado realmente a Zubikarai del Hércules han sido los que cometió su padre", sentencia el diario Las Provincias para explicar el fichaje fallido. "En el momento en que se vinculó el nombre de Zubikarai al de la entidad blanquiazul empezaron a surgir dos corrientes de opinión, a favor o en contra de su llegada, pero nunca por una cuestión deportiva y siempre basadas en el entorno que rodea al futbolista. Así las cosas, y después de darle muchísimas vueltas, el Hércules ha adoptado la postura de no fichar al futbolista. El miedo a que un sector de la afición se pudiera poner en contra y que se hablara del jugador por temas extradeportivos podría haber enturbiado el proyecto del club alicantino antes de iniciarse la pretemporada. La decisión del Hércules no ha sido fácil y en el club blanquiazul son conscientes de que van a recibir aplausos por un lado, pero también críticas de aquellos que consideren que se ha sido injusto hacia una persona por un delito que no había cometido él sino un allegado", explica el mismo periódico.

En El Mundo encontramos explicaciones de una fuente no identificada del Hércules. "Cuando interesa un jugador nos fijamos en sus cualidades, no en si es de derechas o de izquierdas o si le gustan los hombres o las mujeres. Pero esto es un tema que puede herir la sensibilidad de mucha gente. (...) Sabíamos que su estética era la típica abertzale, pero como la de tantos otros jóvenes vascos", dice. El Mundo sentencia que "también se ha valorado que la presencia de Zubikarai en la meta del Hércules podría provocar un ambiente hostil irrespirable para el equipo en los partidos a domicilio". A esto hay que sumar tendenciosos titulares como los de Alicante Actualidad, que en Google News se encuentran de forma más cruda y desenmascarada que en su propia página (de "El portero Eñaut Zubikarai, posible fichaje del Hércules, apoya a ETA" pasamos al "pide el acercamiento de los presos de ETA a las cárceles vascas") o los que escribieron el pasado mes de enero a cuenta de la polémica por aquel documento en favor de una manifestación (permitida por un juez, por cierto) de medios como La Gaceta ("Los lazos de sangre entre ETA y Zubikarai") o Libertad Digital ("El portero de la Real, hijo de un etarra que participó en tres asesinatos").

Vayamos por partes. En primer lugar, queda claro que Zubikarai no ha cometido delito alguno (con cierta sorna, Libertad Digital explica que cuando su padre sí los cometió, "el ahora jugador realista tan solo tenía cinco años"). Lo que se le aplica, por tanto, es una discriminación por las acciones de su padre, un comportamiento hacia Eñaut (¿qué diríamos si eso nos pasara a nosotros mismos en cualquier otro ámbito de la vida?) a todas luces despreciable. "Los españoles sin iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social", dice el artículo 14 de la Constitución. Es también evidente que, al rechazar a Zubikarai por motivos de opinión o por sus circunstancias personales o sociales se está vulnerando la Carta Magna con la que se llenan la boca quienes ahora aplauden la decisión de rechazar al portero txuri urdin. Y esto sólo tiene un nombre: hipocresía. Quienes alzaron la voz de forma tan vehemente contra el Barcelona y la UEFA por los insultos racistas que, dicen, profirió Busquets contra Marcelo en la Champions ahora callarán por este asunto, de eso no hay duda. Racismo no, pero ésto sí. Vaya.

Lo que sucede, entonces, es que se puede discrminar a un futbolista por su ideología política o por los delitos que haya podido cometer su padre, pero al parecer sólo si estas dos cosas se acercan a la esfera abertzale. Repito, por si alguien se ha olvidado, que estoy en las antípodas del nacionalismo y de ese nacionalismo. ¿Pero todavía no nos hemos dado cuenta de que esa es una opción política tan legítima como las de extrema derecha? ¿No queremos ver que el único límite para ambas está en la Ley? ¿Por qué nadie publicita las ideologías radicales de otros signos que no sean los abertzales? ¿Por qué se consienten otros tipos de comportamientos despreciables sin que pase absolutamente nada pero contra éste todo el mundo se siente legitimado para actuar? La democracia es otra cosa, y quienes ahora se felicitan son precisamente los más antidemocráticos de esta historia. No sólo eso (y ahí seguro que les escocerá a los ahora felices), si hay un ganador del no fichaje de Zubikarai por el Hércules es precisamente el mundo abertzale, que encuentra más motivos aún para sentirse agraviado (como con las respuestas a la elección de San Sebastián como capital cultural de 2016). Comportamientos radicales como éste les dan alas a los abertzales. Y, por mucho que duela leerlo, también a ETA.

Si Eñaut Zubikarai quiere ser abertzale, me guste o no, está en su derecho. Si quiere firmar un documento de apoyo a los presos de ETA, es legal y puede hacerlo. Si quiere sacar una foto de su padre en un acto que no haya sido prohibido por apología del terrorismo, por incómodo que a mí me pueda resultar, también es libre de hacerlo. Dije en la polémica de enero que los jugadores de la Real tendrían que tener cuidado con sus manifestaciones públicas sobre este asunto, y lo mantengo, porque los más perjudicados podemos ser siempre los aficionados. Somos la parte frágil de este viciado mundo del fútbol en el que nos movemos. Sé, y me da mucha rabia, que diciendo esto me sumo al miedo que me provoca que algún descerebrado me reviente la cabeza en cualquier ciudad de España sólo por llevar una camiseta de la Real. Pero yo soy sólo una persona, mi único poder radica en el respeto que siempre he tenido por el contrario y eso sólo se puede comprobar con la palabra y con mis ánimos.

Que un club actúe, como se reconoce en la información de El Mundo, con esa idea en mente es la asunción de que los violentos ganan la batalla. Y los violentos aquí no son los que la mayoría creerá. Porque violencia es que yo no pueda animar a la Real en cualquier parte. El Mundo habla de "ambientes hostiles irrespirables" que podría padece el Hércules por la presencia de Zubikarai. Eso evidencia que los hay contra la Real, aunque los grandes medios guarden silencio sobre este tema, y lamentablemente posturas como ésta los legitiman. Si los clubes ceden también a presiones así, quiere decir que los aficionados más radicales se van a sentir respaldados cuando insulten al equipo txuri urdin y a sus gentes, en la grada, en la calle, en los foros de Internet. Y ojalá sean sólo insultos y no tengamos que lamentar algo más. Como hemos de asumir que es lícito crear ambientes hostiles contra la Real sin razones deportivas de por medio, tengo que decir que admiro aún más a quienes visten la camiseta txuri urdin. Me acuerdo de un chaval del Vicente Calderón que llamó "terrorista" a Jesuli en la temporada 2006-2007. Aquel día se me pasó por la cabeza que podía ser algo aislado. Pero no lo es, no.

Zubikarai es un gran portero. En los tres años que lleva en el primer equipo de la Real, ésta es la segunda vez que me veo en la necesidad de hablar de él como algo más que un futbolista. En ambos casos, sobre todo en este segundo porque en el primero sí se significó de alguna manera con su firma, ha sido por la acción de un tercero y no por algo que él hiciera. Es injusto, es antidemocrático, es discriminatorio. Pero nadie va a alzar la voz. La AFE no sirve para nada. La LFP menos aún. A nadie le importa este tema. Pero a mí sí. Porque estoy harto de que se me considere terrorista por llevar la camiseta de la Real o que alguien se lo pueda llamar a Zubikarai, o a cualquier otro jugador, por los delitos de su padre o por apoyar iniciativas que son legales. Legales, sí. Asumidlo todos. Son legales. Cuando sean ilegales, seré el primero en denunciarlo. Sea Eñaut o cualquier otro. Pero yo no me sumaré al pelotón de fusilamiento contra alguien sólo porque no me guste lo que piensa o lo que hace. Zubikarai, para mí, es un porterazo que, espero, tenga la suerte de encontrar un equipo que disfrute de sus actuaciones sobre el campo la próxima temporada. Y punto. ¡Aupa Eñaut!


sábado, julio 02, 2011

Una de camisetas

Cuando la Real anunció su compromiso con Nike tengo que reconocer que me alegré. Con cautela, pero me alegré. He visto en la larga relación de Astore con el equipo txuri urdin algunas camisetas preciosas pero otras que no me han gustado tanto. Pero, sobre todo, mantengo muy vivo el disgusto por lo sucedido con la camiseta del centenario, que no estuvo en condiciones y en gran número en las tiendas y a disposición de los aficionados para celebrar ese día tan grande y especial en el que la Real cumplió cien años de vida. Aquello, por imperdonable, me pareció motivo más que suficiente para dar por finalizada la relación contractual con la marca. La decisión la ha tomado el Consejo que preside Jokin Aperribay con un año de retraso, pero la ha tomado y entonces lo vi como un paso adelante. Además, parece que el contrato con esta marca ofrece unas ventajosas condiciones económicas que empezarán a verse claras a ojos de los aficionados cuando a partir del día 8 se pueda comprar la nueva camiseta. Pero ahí está el quid de toda cuestión de esta índole, en la camiseta que vestirá la Real. ¿Me gusta? No, tengo que reconocer que no.

Y no es una opinión formada en base a su diseño, a pesar de que hay detalles que no me terminan de llenar. Aunque para gustos los colores, como se suele decir, a mí no me convence que las rayas de la camiseta tengan un acabado en forma de rayo, no me gusta demasiado su cuello redondo. Y veo la espalda demasiado azul para lo que estoy acostumbrado, aunque eso servirá indudablemente para que los números y los nombres de los realistas se vean a la legua (por desgracia, eso no impedirá que los comentaristas televisivos sigan equivocándose con los nuestros como hasta ahora, eso seguro...). Las medias me encantan, eso sí tengo que reconocerlo y que desde la distancia se vea un diseño más o menos clásico encaja con lo que me convence. Y no, tampoco digo que no me gusta la camiseta porque, una vez más, sigo sin ver nada clara la asociación entre la Real y su segunda camiseta (a pesar de que el diseño me entusiasma mucho, tanto como los detalles de sus mangas). No, no van por ahí los tiros. ¿Y por qué no me gusta entonces? Porque el diseño no es un trabajo específico para la Real. Y ahí la responsabilidad no es tanto de Nike, que también, como de la propia Real Sociedad.

El Deportivo Alavés presentó su camiseta para la temporada 2011-2012 el pasado mes de febrero. También es de Nike. Y lucirá prácticamente el mismo diseño que la elástica de la Real. Mismo cuello, mismas mangas, mismas rayas y mismos detalles en forma de raya. Cambia el tono del azul. Pero el diseño es el mismo. La camiseta de la Real se presentó a finales de junio, la del Alavés, insisto, en febrero. Cuatro meses de diferencia. ¿No vio la Real que el diseño que le presentó Nike era prácticamente idéntico al que ya había hecho público otro equipo? ¿De verdad que no lo vio? ¿No se estudiaron los modelos presentados por otros equipos? Para los amantes de lo clásico y los que quieran lucir una camiseta sin publicidad, a lo mejor les sale más rentable comprarse una camiseta del Alavés y colocar un escudo de la Real sobre el del equipo vitoriano. Pero es que, además, no es un diseño nuevo. Todo lo contario, es perfectamente accesible para cualquiera. La web LaRealSociedad.com adelantó el diseño de la camiseta utilizando una aplicación que ofrece la propia Nike en su web y lo único que parece diferente entre ese esbozo de camiseta y la que será oficial es el tono del azul.

Uno espera de una multinacional de la talla de Nike un trabajo específico para cada uno de los equipos que viste. Es obvio que tienen que tener unos patrones básicos que ofrecer a los clubes con los que vayan a trabajar, pero Nike mejor que nadie tendría que entender que la camiseta es lo más sagrado de un equipo y no puede ser como la de otro, ni en forma, ni en detalles, ni en colores. Las camisetas de la Real y del Alavés sólo se diferencian en el escudo, en la publicidad y en el tono del azul. En nada más. Y eso, sinceramente, me parece aberrante. Desde mi humilde punto de vista, Nike no ha estado a la altura, las venda o no como churros entre los aficionados realistas y genere o no ingresos para las siempre maltrechas arcas del club. Una cosa es la economía y otra el corazón. Aún así, creo que el principal defecto de este asunto está en el club. No me cabe en la cabeza que nadie viera las similitudes con la camiseta del Alavés antes de aceptar este diseño. Y, ya puestos, no entiendo cómo ningún gran medio de comunicación se ha hecho eco de este asunto y le ha preguntado por él al propio Aperribay, fuera en el acto de presentación de la camiseta o después.

Pequeños detalles, sí. Ya sé que lo importa es que la Real gane partidos, se salve con holgura, luche por Europa, fiche jugadores que nos lleven a objetivos más grandes y ambiciosos y todo eso. Lo sé. Perfectamente. Y sé que una vez el balón eche a rodar, siquiera en los primeros amistosos de pretemporada, nadie volverá a hablar de este asunto. Pero para mí la camiseta significa mucho. Y estoy decepcionado.

miércoles, junio 22, 2011

La cantera también es esto

Ser un equipo de cantera implica muchas cosas. La Real tiene muchas de ellas. Eso es indudable, le duela al vecino que le duela o por mucho que pase desapercibido en los grandes medios de comunicación. Lo digo por el primer equipo, lo digo por el gran número de canteranos que formar parte de él (y ahí hay que aplaudir la política de renovaciones de los actuales dirigentes, también los de la parcela deportiva), pero lo digo también por las categorías inferiores, donde siempre suele haber algún internacional y de donde no paran de salir jugadores. Pero ser un equipo de cantera implica tener un cariño especial a esa misma cantera. Y ahí creo que estamos fallando. En parte, al menos. En algunos casos muy concretos pero cada vez más generalizados. Estamos descuidando, en otro asunto más, las formas. En estos últimos días hemos podido leer declaraciones de canteranos como Esnaola o Sarasola lamentando la escasa atención que les ha prestado la Real en sus cesiones y apuntando en una dirección, la de Loren, el director deportivo.

Esa falta de seguimiento a sus cesiones, desde mi punto de vista, tiene una explicación muy evidente: no se cuenta con ellos. Ni ahora que estamos en Primera, ni tampoco se pensaba en ellos como futuros jugadores de la Real cuando estábamos en Segunda. ¿Qué significa eso? Que se les subió al primer equipo sin confiar con ellos. Es decir, que nunca tuvieron una oportunidad real de triunfar con la camiseta txuri urdin pero, o bien se les vendió a ellos mismos lo contrario o bien nos lo vendieron a nosotros. Y si no se confía en ellos, las cesiones no eran más que dejar para mañana lo que no fuimos capaces de resolver hoy. Prolongar la agonía a costa de que esos realistas siguieran soñando con un futuro en Anoeta. Así no se hace cantera. Yo no quiero que los jugadores salgan de la Real Sociedad lamentando no haber aceptado una oferta del Athletic de Bilbao cuando tenían quince o dieciséis años. No creo que sea lo mejor para asentar esa cultura de cantera que la Real está obligada a compaginar con la formación de futbolistas profesionales. No creo que sea el camino.

Desde que se presentó a Montanier como entrenador de la Real para la próxima temporada, se ha venido diciendo que esta pretemporada será más importante que de costumbre porque el técnico quiere ver a sus jugadores antes de hacer descartes. Sin embargo, ya conocemos el nombre del primer futbolista que no va a tener esa oportunidad: Sarasola. Sí, de la cantera. ¿Por qué se le anuncia ya que no formará parte del primer equipo cuando el lateral izquierdo es uno de los puestos más cojos? A mí Sarasola no me convenció en los escasos partidos que jugó en el primer equipo, pero si se le ha cedido la pasada temporada hay que entender que fue porque se confiaba en sus posibilidades de regresar. No estoy diciendo que tenga hueco en la Real, pero sí me sorprende que, después de lo dicho, no se le dé la oportunidad. Y sorprende también la forma en la que se le ha despachado. Ejemplos como éste son los que pueden hacer reflexionar a chavales más jóvenes, que pueden verse reflejados, para buscar su camino profesional en otro sitio.

Sería bueno saber quién ha tomado esa decisión. Y por qué se está diciendo con tanta seguridad que Esnaola o Viguera son carne de cesión. El primero sólo jugó un partido en Segunda hace dos años, pero no lo hizo mal. Si no se cuenta con él, que se le dé la carta de libertad o se le traspase. El segundo ya se ganó a un entrenador, Lasarte, en una pretemporada. ¿Por qué no iba a poder hacer lo mismo con Montanier? Y si la decisión final es del entrenador, ¿por qué Loren afirmó con tanta rotundidad que la única certeza que teníamos es que Cadamuro e Illarramendi formarán parte del primer equipo? No me cuadra. Para unas cosas parece que las decisiones las está tomando la dirección deportiva y para otras da la impresión de que lo que se hace es dejar un marrón al entrenador. Es lo que le pasó a Lasarte con Rivas, por ejemplo. Y las formas fueron tan decisivas en la decisión de no renovar al manchego como en los casos de estos canteranos que no se han sentido queridos en sus peores momentos.

Y llegados a este punto, creo que es hora de que recibamos alguna explicación clara porque todos apunten en la misma dirección. Sarasola critica a Loren. Esnaola no critica a Loren, pero casi. Diego Rivas y Tamudo salieron de la Real criticando a Loren. Lillo y Loren eran amigos hasta que el entrenador salió de la Real, por las formas en las que se deshicieron de él. Hasta Juan Gómez sigue esperando en Argentina que Loren le coja el teléfono tras haberse interesado la propia Real por sus servicios como ojeador del club en el país sudamericano. Empiezan a ser demasiadas casualidades. Estamos dejando tirada a mucha gente. Y no, de la misma forma que no me gustó que Badiola tratara con desprecio a quien no comulgara con él, del mismo modo que lamenté que el Consejo de Denon se deshiciera de Kovacevic como si fuera "una bolsa de basura" -lo dijo él mismo-, no creo que sea de recibo el trato que está dando Loren a tanta gente que se ha dejado la piel por la camiseta txuri urdin. Si perdemos las formas, lo perdemos todo. Y si no apreciamos la cantera, incluso la que no nos sirve profesionalmente, estamos dando pasos en el camino equivocado.

sábado, junio 18, 2011

La Real femenina hizo historia... y hará más en el futuro

Soñar es importante en el mundo del fútbol. Y soñar con lo insospechado, aún más. Hace apenas siete años, alguien soñó con que una Real Sociedad en categoría femenina era necesaria. Y se puso en marcha, sobreviviendo hasta hoy a pesar de la precariedad económica que ha vivido y sigue viviendo el club. Hace algunos años menos, el sueño era ascender a la Superliga. Y se consiguió. Este año, el sueño fue entrar en Europa. Y no se consiguió pero después de empatar a puntos con el Athletic en la primera fase de la Superliga, ya falta poco para conseguirlo. Mientras tanto, el sueño fue la Copa de la Reina. La Real llegó hasta la final four de la competición. Le tocó en suerte como rival el Fútbol Club Barcelona. Y como el equipo blaugrana sólo había sido capaz de empatar los dos partidos de la temporada liguera contra el txuri urdin, el sueño era pasar a la final. No fue posible. El Barça ganó por 2-0. Pero los sueños siguen vivos, como mostraron las jugadoras con una actitud intachable bajo un calor muy intenso y sus aficionados, que dieron una lección de lo que es animar a un equipo en cualquier condición, ganando o perdiendo, en casa o a cientos de kilómetros, a los chicos o a las chicas.

Me tienen que perdonar nuestras chicas y los asiduos a sus partidos. Es la primera vez que acudía a uno de ellos (siguiendo esa máxima de que siempre intentaré estar donde la Real se juegue algo, y ayer había un título en disputa) y todavía no tengo sobre ellas el mismo conocimiento que de Bravo, Xabi Prieto, Griezmann o Aranburu. Todavía no sé cómo juega esta Real, cuáles son sus puntos fuertes, de qué jugadoras hay que estar pendiente (aunque, obviamente, las noticias sobre la internacionalidad de Marina Agoues ya hacen de ella una futbolista a seguir). A eso contribuímos todos, los que no prestamos a este equipo la atención que merece. Y cuando digo todos, hablo de la Real (que tendría que dar más protagonismo en su web a este conjunto) y de los medios de comunicación (¿por qué no se da más difusión a esta categoría futbolística? Al menos Teledeporte sí ofreció en directo los partidos de semifinales de esta Copa de la Reina), pero también me incluyo. En la distancia, no tengo un fácil seguimiento de los avatares de la Real femenina, pero me han conquistado. A partir de ahora, las citas en Madrid serán tan importante para mí como las del primer equipo. Allí estaré cuando jueguen. Y lo contaré en este pequeño rincón txuri urdin.

Fueron titulares Sokoa Azkarate, Ainara Herrero, Irene Paredes, Sandra Ramajo, Evelyn Santos, Maite Lizado, Larraitz Lucas, Aintzane Encinas, Maialen Zelaia, Marina Agoues, a Itziar Gastearena, y en la segunda parte entraron Ana Magaña, Idoia Agirre y Gurutze del Ama. Poco a poco iré aprendiendo los nombres futbolísticos, imposible no hacerlos con la gran afición que arrastran las chicas. E imposible no tener esa deferencia cuando ellas lo ponen todo en el campo. Absolutamente todo. Luchan desde el primer minuto hasta el último, y lo hacen desde unas condiciones precarias. El suyo no es un fútbol profesional. Tienen sus trabajos, sus estudios. Se ven obligadas a dejan el equipo cuando se marchan a estudiar de Erasmus. Tienen que acoplar sus calendarios de exámenes con los partidos. Le dedican horas al deporte aún después de sus jornadas laborales. Y no sólo las jugadoras, también el equipo técnico. Su esfuerzo por la camiseta que tanto queremos se merece un reconocimiento por parte de todos nosotros. Vaya, desde aquí, el mío. Sólo el primero. El año que viene ahí seguiré.

Porque, en el fondo, no me importa que ayer la Real perdiera. En absoluto. La historia de la Real no se escribe sólo con sus grandes triunfos. Pero, ojo, no perdamos de vista que el de ayer fue también un triunfo. Era la primera vez que la Real, en su todavía corta historia, jugaba esta fase final de la Copa de la Reina. Y plantó cara a todo un Barça. No fue un partido demasiado vistoso ni tuvo grandes ocasiones de gol, pero en la primera parte ese sueño de ganar y acceder a la final no estuvo tan lejano. En absoluto. La Real no llegó a tirar a puerta, y ahí estuvo su principal carencia en el partido, pero supo maniatar en los primeros 45 minutos el juego de toque del Barça. El balón se movió mucho por la franja central del terreno de juego, y apenas llegó a las áreas. A la Real le costó mucho, pero tuvo sus pequeñas opciones de adelantarse en el marcador, sobre todo a balón parado, momentos en los que el Barça sufrió. Atrás, la defensa realista y su centro del campo se bastaban, con mucha superioridad, para cortar todos los centros que las jugadoras blaugranas querían meter hacia las bandas. El partido parecía bastante controlado y el peor enemigo que tenían las nuestras era el calor.

Nadie es culpable de que haga calor y, sin duda, las altas temperaturas las sufren los dos equipos, pero fue evidente que a la Real le afectó más que al Barça. Esto se podría haber solucionado buscando otra hora para el partido, que se jugó a las 18.00 horas (la segunda semifinal, en la que el Espanyol venció al Atlético de Madrid por 1-0, se jugó a las 20.30). Pero la Federación cometió aquí un patinazo que hizo un flaco favor al espectáculo deportivo. En realidad, la organización fue desastrosa. No se permitió el acceso del público hasta quince minutos antes del partido, lo que impidió a los seguidores ver el calentamiento. A los responsables federativos ni siquiera les importó que hubiera niños pequeños aguantando el sol en la explanada de entrada. A los aficionados se les hizo tirar latas y tapones de botellas, cuando junto al campo había una máquina de refrescos que, obviamente, vendía latas y el bar del recinto no tenía orden ni preocupación alguna en quitar los tapones. Todo fue un absurdo. Como que la bandera de la Real le tuviera que traer el equipo, por lo que fue retirada nada más acabar su partido, dejando un solo mastil vacío. Suspenso para la Federación, que debería trabajar más para promocionar el fútbol femenino.

La segunda parte fue un ejercicio de impotencia para todos. La Real se vio pronto en desventaja (el 1-0 llegó en el minuto 51) y no se puede decir que el gol fuera una sopresa, pues el Barça se lanzó a por el partido desde el comienzo de la segunda mitad. El encuentro se acabó en el minuto 73, cuando llegó el 2-0, fruto de una falta directa. No fue, tampoco, una buena jornada para la árbitro, que entre otras perlas no dudó en amonestar a Maite Lizaso en el 92 por protestar, después de tener un buen rato fuera del terreno de juego a Irene Paredes. En el minuto 74, unos minutos antes de anotar el Barça su segundo tanto, se anuló un gol a la Real, por un claro fuera de juego. Ahí se le empezaron a escapar el tiempo y las ilusiones a las jugadoras realistas que, en todo caso, no dejaron de empujar hasta que la colegiada señaló el final. En realidad, en los minutos finales fue el Barcelona el que estuvo más cerca de marcar y pudo ampliar el marcador hasta en varias ocasiones, una de ellas desbaratada espectacularmente por Soko con una buena parada abajo. A pesar de los sangrantes cuatro minutos de descuento (que dilapidó casi en su totalidad la propia árbitro), no hubo mucho más que hacer. Sólo felicitar a los dos equipos. A la Real por su sincero esfuerzo, al Barcelona por el triunfo.

Además de ese esfuerzo de las chicas, los aficionados también lo pusieron todo de su parte. La gente de la Real es una gozada. Lo digo año tras año cuando analizo la temporada de la Real. Y lo tengo que decir también aquí. Porque la afición de la Real no se resume en las 25.000 personas que van a Anoeta cada quince días. No, claro que no. La afición de la Real escribe su historia en días como el de ayer. Cuando toca viajar para animar a quien porta la camiseta txuri urdin, cuando se va a eventos que para la mayoría de la gente no tendrían la menor importancia pero que para nosotros son vitales porque hay alguien defendiendo con su sudor (y ayer también con sus lágrimas) el escudo de la Real, cuando se anima todavía más en la derrota. Lo de ayer, probablemente, no entrará en los libros de historia, de la Historia con mayúsculas de la Real. No se recordará gesta deportiva alguna como el gol de Zamora, pero para los que estuvimos allí fue un momento especial. Por lo vivido durante el partido y por lo de después, cuando el equipo agradeció con creces nuestra presencia. Y no, es al revés. Somos nosotros los que tenemos que agradecer al equipo su dedicación.

Su dedicación y sus detalles para con la gente. Nada más recibir el trofeo que acredita a la Real como finalista de la Copa de la Reina, Larra se acercó a la grada, secundada por todo el equipo. No sé si los seguidores de todos los equipos pueden decir lo mismo, pero en la Real los éxitos siempre son de todos. Siempre. Y estas chicas lo expresaron desde el primer momento, ya desde que saltaron al campo con la mirada agradecida puesta en la grada, en las decenas de camisetas txuri urdin que la poblaron con entusiasmo. Allí, en el lateral del estadio (¿por qué demonios la Ciudad del Fútbol de la Federación Española de Fútbol tiene una pista de atletismo?), la Real ganó por goleada al Barcelona, pero también hubiera ganado al Atlético de Madrid, a pesar de que éste jugó en casa. Y las chicas lo agradecieron. Quizá no se den cuenta, pero elegir el fondo de la afición para su foto posando con el trofeo es un gesto formidable que nos tiene que llenar de orgullo. Porque, sí, todos fuimos parte en el éxito de estas chicas. Éxito, porque la derrota no empaña una trayectoria como la suya en esta temporada 2010-2011 y en los años precedentes.

Quien no esté familiarizado con el fútbol femenino o con este equipo probablemente piense que exagero con estos elogios. Pero quien estuvo allí sabe que no. Quien lo vivió, quien lleva tiempo viviendo el devenir de estas futbolistas, sabe que merece la pena ir a estos modestos campos de fútbol para ver este deporte y a este equipo. No hay enormes y modernas gradas llenas de gente. No hay medios de comunicación, ni portadas, ni minutos de informativos en televisión. Pero lo que tampoco hay es mucho del vicio que ya emponzoña el fútbol profesional. Aquí se juega por amor al deporte, por la camiseta y por la gente. Aquí se juega para ganar, sí, pero también para disfrutar. Y el disfrute se contagia a la grada con mucha facilidad. Allí no hay piques, no hay insultos. Hay una sana convivencia entre las aficiones y muchas ganas de que las jugadoras noten nuestra presencia. Quien me iba a decir a mí que iba a acabar haciendo más de 400 fotografías o que mi garganta se iba a resentir tanto después del primer partido de fútbol femenino que he visto. Y la culpa es de ellas. Porque, para nosotros, aquí está, éste es el equipo txapeldun. Y lo seguirá siendo.


(Ignacio, muchas gracias por tu insistencia y por tu ayer justamente premiado entusiasmo con este equipo)

domingo, junio 12, 2011

La cuestionable importancia de no ver tarjetas rojas

Ha pasado bastante desapercibida una de las estadísticas de la Liga que finalizó hace unas semanas. Ningún jugador de la Real vio la tarjeta roja en las 38 jornadas y sólo fue expulsado uno de sus rivales (Damiá, del Osasuna, en el descuento del partido jugado en Anoeta). Es poco entendible que el dato no haya tenido más repercusión, aunque sólo fuera por lo insólito que es. De hecho, no hay un equipo de la Liga que acabe sin expulsados desde el Sevilla de la temporada 89-90. La primera lectura del dato obliga a aplaudir a la Real, pues es evidente que la tarjeta roja es un castigo al juego antirreglamentario, una clara llamada de atención para que el público y la competición señalen con el dedo acusador a aquellos que eligen jugar al margen de las normas del fútbol. Sin embargo, otros lo han entendido como un síntoma de lo blanda que fue la Real a lo largo de la temporada y rápidamente se unió este concepto al elevadísimo número de goles encajados por el equipo (el tercero más goleador, después de Almería y Málaga).

Volvamos al ejemplo de aquel Sevilla de hace 21 años. Entrenado por el chileno Vicente Cantatore, jugaba con un 4-4-2, con Bengoechea y Salguero como mediocentros y Martagón y Diego como centrales. Nueve de los 20 equipos de la Primera División encajaron más goles que aquel Sevilla (que recibió 46), pero sólo tres marcaron más que sus 64 dianas. El equipo hispalense se clasificó para la Copa de la UEFA en aquella campaña gracias al sexto puesto que ocupó en la clasificación final, lo que evidencia que no es necesario provocar tarjetas rojas para salvar tantos puntos. La Real, por cierto, fue quinta y también consiguió billete para Europa, pero con tres puntos por victoria habría quedado por detrás del Sevilla. El Logroñés, séptimo al final, encajó cionco goles más que los hispalenses y el Osasuna, octavo, cuatro menos. En la temporada 2010-2011, el equipo txuri urdin que tampoco vio tarjeta roja alguna quedó en la decimoquinta posición, con 49 goles a favor y 64 en contra. Seis equipos que quedaron por delante de la Real en la tabla marcaron menos goles. La diferencia está en que sólo el Málaga (junto con el colista Almería) recibió más tantos de sus rivales que la Real.

¿Que quiere decir esto? Que en el final de la década de los 80 era factible llegar a lo más alto sin necesidad de emplear un juego agresivo o violento. Ahora, en cambio, no. ¿Por qué? Es evidente que el fútbol ha evolucionado hacia una forma de jugar mucho más agresiva y física. En los años 80 primaban los futbolistas incluso en equipos de mitad de la tabla, y todos podemos recordar grandes y muy técnicos jugadores que militaban en equipos como el Sporting de Gijón, el Valladolid, el Zaragoza o el Cádiz. Ahora son los atletas los que dominan el panorama, incluso en los conjuntos de la parte alta de la clasificación. Táctica y futbolísticamente, se valora mucho más a un pulmón agresivo en el centro del campo (¿nosotros no?) que a un regateador en el extremo. La Real ha demostrado que tiene calidad arriba, pero le ha faltado gente que entienda ese subterráneo fútbol moderno. Al principio de la temporada ya tenía claro que a esta Real le faltaba un Karpin para esas tareas. El ruso era capaz de controlar esas cosas sin necesidad de crearse enemigos. Llorente puede cubrir en parte esa labor, pero no olvidemos que nos ha faltado por lesión durante la mitad de la temporada.

En realidad, para mí es una espléndida noticia que la Real acabe la temporada sin ver una sola tarjeta roja. Me parece que dice mucho y muy bueno de nuestra forma de jugar, porque desprecio sin límite a aquellos equipos que basan su juego en frenar a base de patadas a los mejores jugadores del rival. Antes los leñeros estaban bien señalados y localizados. Ahora todos los equipos pegan. ¿Acaso alguien recuerda a Kortabarria, Górriz, Gajate, Larrañaga o Pikabea marcando a un jugador a base de agarranes y hachazos? Y esos nombres se pueden sustituir por los de los defensas más legendarios de cualquier equipo de Primera, con las excepciones que cualquiera puede recordar. Antes se defendía con mucha más clase. ¿Y dónde está entonces el problema? En el otro lado de la estadística. La Real no pega y no recibe expulsiones, hasta ahí todo correcto. Pero a la Real le pegan y no consigue sanciones para sus rivales. Sólo una tarjeta roja contra un rival txuri urdin en toda la temporada. Eso, teniendo en cuenta que la Real ha sido el cuarto equipo que más faltas ha recibido y que tiene dos jugadores entre los seis más castigados (Xabi Prieto segundo y Zurutuza sexto), es una broma de mal gusto y un claro indicativo de dónde está el problema: en el arbitraje.

Es hora de que los árbitros se apliquen. Que corten el juego violento con más efectividad. Que primen el espectáculo por encima de las tácticas agresivas y violentas. Que favorezcan de una vez a los equipos que juegan dentro de los límites del reglamento. Pero, claro, si esta estadística no es conocida, ¿cómo se va a buscar una solución a la misma? No voy a engañaros, no soy optimista. A la Real no le ha ido bien manteniéndose al margen de las triquiñuelas del fútbol. No ha encontrado colaboración en los árbitros y sí muchas críticas entre los suyos. Porque la creencia de que la Real es un equipo blando, dicho de la forma más negativa posible, está muy extendida en el entorno txuri urdin, pero en cambio no tenemos la misma determinación a la hora de exigir a los árbitros que cumplan y hagan cumplir el reglamento. Son bastantes las expulsiones que podrían haber beneficiado a la Real y que nunca llegaron. Y sólo recuerdo una derrota, contra el Valencia en Anoeta, que se podría haber evitado forzando una tarjeta roja (si Mikel González hubiera cazado a Aduriz). ¿Compensa? ¿Un punto más en el casillero por sacrificar la nobleza del deporte? A mí no. Pero está claro que a muchos equipos les va bien por el camino opuesto al de la Real. Ojalá cambiaran las tornas, pero lo veo imposible.

jueves, junio 09, 2011

Incógnitas por resolver

No sé cómo tendrá el cuerpo el aficionado txuri urdin, pero yo lo que siento ahora mismo es que tengo pocas certezas y muchas incógnitas por resolver. No es, ojo, un sentimiento necesariamente negativo, no suelo ser pesimista y lo leído hasta el momento del nuevo entrenador de la Real, Philippe Montanier, me invita más al optimismo que a otra cosa. Pero sigo sintiendo que nos queda mucho por averiguar de aquí al comienzo de la Liga, en el penúltimo fin de semana de agosto. Al menos ya está cerrada la contratación del técnico, porque tengo que reconocer que estar sin entrenador desde el final de la Liga era una situación que me generaba angustia. Bastante angustia. Estar descabezados en la parcela deportiva hacía que me cuestionara aún más las decisiones tomadas y que lamentara las oportunidades perdidas. Eso ya se ha acabado, y ahora toca trabajar. Es lo normal en esta época del año, pero llevábamos ya tres años de cierta tranquilidad en torno al banquillo (Lillo continuó, Lasarte estaba ya fichado desde el final de la temporada anterior y permaneció en el equipo tras el ascenso) y estos momentos de espera no me han parecido del todo agradables.

Ya hemos escuchado al nuevo entrenador de la Real. En francés, como escuchamos durante dos años a Denoueix. La primera impresión es que Montanier parece un técnico trabajador. Eso me gusta. Dicen que a sus equipos le sgusta jugar al fútbol y eso, evidentemente (¿soy el único que ha revivido las sensaciones tras anunciarse el fichaje de Krauss, hace ya catorce años?), también me atrae mucho. Sabemos que él y su ayudante se van a hacer cargo de la preparación física, la fecha en la que empieza la pretemporada... y poco más. Vayamos por partes. A Montanier se le ha insistido en preguntarle por el sistema de juego. Dicen que en Francia jugaba con un 4-3-3, parecido, por ubicarnos todos, al que utiliza Pep Guardiola en el Barcelona. La comparación es dañina, porque al menor síntoma de mal juego en la Real siempre habrá alguien que la recuerde. Y creo que Montanier ha escapado bien de esas preguntas. Como es lógico, dijo que utilizará el esquema que se adapte a los jugadores que tenga. Ese fue el gran acierto en la Real de entrenadores como Krauss o Denoueix, que supieron apostar por lo que tenían. Lillo o Lasarte, por ejemplo, no tenían mimbres para jugar de la misma forma que aquellos y no lo hicieron.

Por lo que dicen Montanier y Loren, además de por una simple cuestión de números, no descartaría sorpresas en la plantilla. Tras confirmar el director deporitvo que Illarramendi y Cadamuro son jugadores del primer equipo a todos los efectos desde el 1 de julio, la Real cuenta con 24 jugadores con contrato. Eso sin mencionar a Ros, Esnaola y Albistegi, sobre los que habrá que tomar alguna decisión. Y se habla de fichajes, alguno aventura que serán entre dos y cuatro. Eso, siempre y cuando no haya alguien en el Sanse que sea capaz de convencer a Montanier como Griezmann convenció a Lasarte, nos coloca con 30 jugadores sobre la mesa y nos lleva a la conclusión de que seis o siete tendrán que abandonar su sitio. La apuesta fácil sería por cesiones (o traspasos e incluso cartas de libertad) para Ros, Albistegi, Viguera, Cadamuro o Illarramendi. Los jóvenes, en definitiva. ¿Pero tienen tan seguro el puesto en el equipo jugadores como (y lo digo sin tener en cuenta su rendimiento o el aprecio personal que les tenga) Elustondo, Estrada, Carlos Martínez, Labaka, Sutil o Sarpong? Todo eso, por supuesto, contando con que alguno de los que sí son intocables no reciban ofertas y se marchen. Complicado, pero no imposible.

Hemos escuchado a Loren dos veces. A Aperribay una, y ya está anunciada otra comparecencia en la que tendrá que aclarar cuestiones que salieron en la presentación del entrenador y que optó por dejar para esa próxima rueda de prensa. A Montanier también le hemos escuchado. Y ahora comienza el periodo de expectación en el aficionado. Sin ninguna información en concreto, ya que todas estas intervenciones públicas no han servido para despejar las incógnitas, me huele que va a haber sorpresas. Porque no acabo de tener claro cuál es el rumbo de la Real. Se habla, al mismo tiempo, de progresar en la línea marcada, la de los dos últimos años (qué pena que siempre se olvide a Lillo en esa línea) y de propiciar un nuevo comienzo (lo que suena, por contradictorio que parezca, como un varapalo a Lasarte). No me hago a la idea de cómo va a ser la Real 2011-2012. Insisto, no es una sensación negativa por sí misma. Pero es diferente a lo que hemos venido viendo en los últimos años. Desde el año del descenso no tenía la misma sensación de que hay tantas incógnitas, aunque, obviamente, la situación es muy distinta. Porque no es lo mismo plantearse cómo y con quiénes va a jugar Montanier contra Barcelona y Real Madrid que aventurarse a imaginar cómo se sobrevivirá al infierno de Segunda.

jueves, junio 02, 2011

AQUELLOS MARAVILLOSOS CROMOS: Óscar de Paula

Termina la temporada 94-95 y el sabor de boca en la Real es formidable. Salva Iriarte había sustituido en el banquillo unos meses antes a John Toshack y una magnífica racha de resultados había hecho pensar incluso en llegar a puestos europeos. Al final no fue posible, pero los 23 goles de Kodro (la cifra más alta jamás conseguida por un jugador txuri urdin en Liga) y, sobre todo, el memorable 5-0 que le endoso la Real al Athletic en Anoeta sirven para dar por buena la temporada. Eso y el gran trabajo de cantera de Iriarte, López Ufarte y Etxarri, consolidando en el primer equipo una gran generación de potrillos que Toshack había llevado a la élite. Kodro se marchó como un ídolo al Barcelona y el 9 lo iba a heredar Joseba Etxeberria. Como éste decidió mandar a paseo su formación en la Real y el agradecimiento a quienes le dieron la oportunidad de ser futbolista profesional, hubo que lanzarse al mercado. Apenas seis días después de que Etxeberria fuera presentado con la camiseta del Athletic, Anoeta vivía la puesta de largo como realista de un chaval de 20 años recién cumplidos: Óscar de Paula.

Este cromo de la temporada 95-96, su primera en la Real, dice de él que "es una de las esperanzas de la Real Sociedad. Hábil, de regate fácil, tiene un gran futuro". En su presentación, a la que corresponden las dos imágenes de dicho cromo, De Paula declaró lo siguiente: "Tenía varias ofertas, pero jugar en la Real era mi sueño y llegué a un acuerdo en un día. Espero no defraudar a los técnicos que han confiado en mí". Cuatro días después, la Real fichaba a otro joven delantero, Markus Pürk, que completaba la nómina de delanteros junto a Gica Craioveanu, fichado dos semanas atrás. Parece mentira que ya hayan pasado dieciséis años desde entonces. Procedente del Badajoz, De Paula vistió la camiseta txuri urdin diez años, hasta la temporada 2005-2006, jugando un total de 302 partidos y marcando la nada despreciable cantidad de 60 goles. Nada despreciable porque De Paula, casi siempre, fue el revulsivo desde el banquillo. Siempre jugaba mejor así, como suplente, que cuando se le daba la responsabilidad de ser titular. Cosas del fútbol.

Nunca he sido un grandísimo admirador de De Paula, pero es obligado reconocer que nos ha dado buenos momentos. De su carrera sólo lamentó que le faltara un gol. No marcó ninguno en la temporada 2002-2003 y no termino de quitarme de la cabeza la idea de que si hubiera convertido siquiera uno la Real hubiera logrado aquel campeonato de Liga. Fue la única de las diez temporadas de txuri urdin en la que no marcó ninguno. Cosas del fútbol, insisto. Claro que, para desquitarse de aquello, De Paula será siempre el autor del gol que colocó a la Real entre los 16 mejores equipos de Europa. Suyo fue aquel 1-1 en Anoeta ante el Galatasaray que daba la clasificación para los octavos de final de la Champions en la temporada 2003-2004. Y jugó aquel día de titular porque a Darko Kovacevic le habían expulsado con dos tarjetas amarillas increíbles, ambas por mano, en el campo del Olympiakos dos semanas antes. ¡Para que luego digan de los arbitrajes europeos! Y De Paula, el eterno suplente, el inagotable revulsivo, aquel día cumplió de titular. Cosas del fútbol, sí.

En su retirada, motivada por una lesión de rodilla, De Paula se ha acordado de aquel gol y del primero que marcó con la camiseta de la Real. Aquel 22 de noviembre de 1996, el equipo donostiarra visitó La Romareda con Iriarte ya algo cuestionado por un errático comienzo de Liga. Marcó Albistegi el 0-1 en el minuto 18. Empató Poyet en el 69. Y el Zaragoza se comía a la Real buscando la victoria. Pero en el último minuto, Karpin sacó una falta desde la derecha y un dificilísimo escorzo permitió a De Paula rematar y hacer el definitivo 1-2. Un pedazo de gol, aunque se le recuerden mucho más el que le hizo al Atlético de Madrid y que valió para derrotar al líder y campeón de aquella misma temporada, o aquel que le marcó al Real Madrid en la campaña 2001-2002, un tanto que ayudó a confirmar la permanencia de la Real en Primera. En su última temporada, aquella 2005-2006, marcó tres goles en Liga y los hizo en tres jornadas consecutivas: en Málaga, en Anoeta frente al Real Madrid y en Santander. Ninguno de los tres goles sirvió para ganar. Efectivamente, cosas del fútbol.

El caso es que De Paula se retira como futbolista de la Ponferradina, equipo con el que llegó a jugar en Zubieta contra el Sanse. Entonces ganó. Y marcó un gol. Se va a causa de una lesión, una cruz que marcó demasiado su carrera como futbolista. Y como ha sido parte integrante de la historia reciente de la Real, merece un recordatorio. Gracias por aquellos años y mucha suerte en esta nueva etapa de la vida.

lunes, mayo 30, 2011

Son las formas (y el fondo)

Dijo Darko Kovacevic cuando salió de la Real que el club le había tratado como a una bolsa de basura. Y me duele reconocer que creo que eso podrían decirlo también algunos de los que salen ahora del club, después de la primera temporada en Primera tras el ascenso. Mucho se está hablando estos días de si el cese de Martín Lasarte es un acierto o un error, de si Rivas y Tamudo han dejado la Real por uno u otro motivo. Salen ellos y después les replica el director deportivo. Y hemos vuelto, siquiera por unos instantes y por temas muy puntuales, al frentismo que teníamos antes de que el descontento estallara en la cristalización de aquella grandilocuente candidatura a la Presidencia de la Real de Iñaki Badiola. Aquella época en que los nuestros eran muy buenos y a los que no lo eran, por el contrario, les asignábamos el papel de malos. Aquello convirtió a la Real en un equipo más, con la diferencia de que la Real no sabe ser un equipo más. Por eso sufrió lo que sufrió. El "no se desunan" de Lasarte tiene ahora más sentido que nunca.

Quienes se han puesto incondicionalmente del lado del Consejo presidido por Jokin Aperribay y del de su director deportivo, Loren Juarros, se equivocan en algo muy evidente. El problema de base no es el cese de Lasarte o que no se renueve a Rivas y Tamudo. Eso es una decisión deportiva y directiva que es tan lícita y debatible como la de su continuidad. Lo que enturbia esa decisión es la forma en que se lleva a cabo y en la que luego se explica. Se ha dicho, Loren también en la rueda de prensa de hoy, que el ciclo de Lasarte estaba agotado. ¿Cambian los ciclos de la Real en función de lo que se ve en dos meses? Porque ese es el tiempo que transcurrió entre el momento de su renovación y el de las primeras dudas manifestadas en el seno del club. Si dos meses lo cambian todo, nos estamos equivocando y estamos entrando de nuevo en una dinámica peligrosa. ¿Por qué no se fue claro con Diego Rivas desde el principio? Chaval, no vas a renovar. Si te dejas la piel hasta el último día, jugarás. Si no, por el bien del equipo, vas a chupar banquillo. Punto. No es ni el primer ni el último jugador que se marcha después de terminar su contrato. Pero se habló de potergar este asunto al final de la temporada, porque no tocaba, cuando ahora se confiesa que la decisión sobre Lasarte viene de lejos. Incongruente.

Es terrible que en este momento tengamos que entrar en guerras de declaraciones con jugadores que lo han dado todo por la camiseta txuri urdin. Tamudo dijo que Loren le comunicó días antes del vital partido del Zaragoza que no iba a seguir. Loren le ha llamado mentiroso claramente. Lasarte dejó caer que hubo presiones para que Rivas no jugara, y el propio Rivas explicó que un jugador fue a preguntarle, por delegación, si ya tenía firmado con el Getafe antes de jugarnos la salvación en la última jornada contra el equipo madrileño. Loren les ha dejado también a ambos por mentirosos. Tiendo a creer al ya ex entrenador y a los dos jugadores que no vestirán de blanquiazul el año que viene, porque los tres me han demostrado una honestidad profesional y un cariño hacia los colores que llevo en mi corazón que para sí quisieran algunos jugadores que han mamado lo que es la Real Sociedad desde niños. Sirva de nuevo esta pequeña nota para agredecerles a los tres que lo hayan dado todo, sobre todo desde que intuyen (o saben, lo mismo da) que no iban a estar en la Real en la temporada 2011-2012. Porque desde ahí el compromiso era con ellos mismos pero también con nosotros, con los aficionados.

Las formas fallan y la prensa desmiente. Loren ha negado que estuviera preparado el relevo de Lasarte en caso de no haber ganado al Sporting. Muchos medios apuntan que Meho Kodro, técnico del Sanse, estaba ya avisado para el salto al primer equipo en ese momento. Si es verdad, no entiendo el porqué de lo que ha dicho Loren. Si es verdad lo del director deportivo, no entiendo que todo el mundo considere esto un secreto a voces, prácticamente un hecho empírico y comprobable. Es decir, que entramos en la misma dinámica en la que vive el resto de la Primera División. Y no, no podemos ser como el resto. No lo somos. Si lo acabamos siendo, volveremos al pozo de la Segunda División. Pensé que esa lección, la que aprendimos hace cuatro años, había calado más. Cesar a un entrenador entra dentro de la lógica si no se cumplen los objetivos. Pero los objetivos están cumplidos y da la sensación de que no se sabe (o no se quiere) explicar qué motiva el cese. Pero antes de entrar en el fondo, seguimos con las formas.

No se puede prometer la renovación del equipo de Lasarte y ahora, aprovechando la coyuntura, dejarles tirados (al menos a otro profesional como la copa de un pino que es Pablo Balbi; ¿no se han acabado las lesiones musculares en el primer equipo? Pues a ver de quién es mérito). No se puede salir a una rueda de prensa y poner en duda el trabajo de un entrenador como Lasarte como lo ha hecho hoy Loren. No se puede escamotear a los aficionados la posibilidad de despedir a sus técnicos y entrenadores en el césped (menosl mal que Rivas y Tamudo nos lo permitieron, pero ¿y Lasarte...? ¿Cómo le agradezco yo ahora su trabajo en la Real?). Y no puede ser que el presidente de la Real se escude en escuetos, fríos e insuficientes comunicados oficiales para destituir a un entrenador que cuenta con el cariño de la afición. Yo no quería ver a Aperribay en la rueda de prensa de Lasarte, porque ha sido un cese. Pero tenía que dar la cara. No lo ha hecho todavía porque, en principio, parece que lo quiere hacer con un entrenador ya atado. No me parece un movimiento honesto para con la afición realista. Si se toma una decisión, se apechuga con ella. Se defiende en público. Y se apuesta por el futuro. Pero el silencio no ayuda.

¿El fondo de la decisión? No lo entiendo. Hemos dejado escapar gratis a uno de los mejores robadores de balones de la Liga (ya lo lamentaremos cuando venga a Anoeta con otra camiseta, ya...) y al máximo goleador de la Liga en activo (a pesar de la buena política de renovaciones de jugadores de la cantera, nos pasa muy a menudo que un talento se escape sin ganar nada a cambio, y de eso quien tiene que dar explicaciones, más allá de un simple "no" cuando le preguntan si va a dimitir, es Loren). Hemos dejado escapar a buen entrenador, en el que el club confiaba a ciegas muy poco antes de prescindir de él. Y lo hemos hecho por razones difíciles de entender y, de momento, mal explicadas. No creo que el club esté entendiendo la delicada mezcla de apuesta por la cantera y necesidad de resultados. A lo largo de la temporada, yo mismo pedí más valentía con, por ejemplo, Illlarramendi. Pero cesar a un entrenador por ese detalle, me parece una barbaridad con pocos precedentes, por no decir ninguno. Zubieta ha sido la base de la Real de Lasarte, aunque no haya debutado ningún canterano este año. ¿Ya hemos olvidado a Griezmann o Zurutuza? Y si Loren encuentra justificación en que Rivas cerraba el paso a Illarramendi, en Cornellá-El Prat Illarra jugó junto a Markel y en Riazor junto al manchego.

No me gusta el fondo de este delicado asunto en que se ha metido, solita, la dirección del club, pero sobre eso siempre se podrá debatir. Quizá venga un nuevo entrenador que haga un mejor trabajo táctico que Lasarte, que saque más jugadores de la cantera que el uruguayo, que consiga mejor resultados en Primera que el hombre que nos sacó de Segunda y hasta que nos caiga más simpático. Quizá. Si Aperribay y Loren no lo consiguen, si no aciertan, tendrían que entender, aunque seguramente no lo harán, que han hipotecado su futuro en la Real Sociedad al éxito de esta decisión por lo controvertido del fondo de su apuesta. Pero me gustan menos las formas. Porque son formas impropias de lo que esperamos de la Real. Formas que son las que hemos vivido en los periodos más oscuros de la historia reciente de este club. Y se están acumulando tantas cosas, que estamos cerca de alcanzar un punto de no retorno. Al margen de lo que decidan en la vía deportiva, que tienen el mandato de los accionistas para hacerlo, creo que el Consejo y el director deportivo de este club tendrían que reflexionar, porque no puede ser que la gente que salga de la Real no lo haga con el reconocimiento que merece.

viernes, mayo 27, 2011

RESUMEN DE LA TEMPORADA (y 6). Detalles

· El fortín de Anoeta sigue vivo

En menor medida que en Segunda División, pero Anoeta ha sido el necesario fortín para conseguir los objetivos de la temporada. De los 19 partidos disputados en el estadio donostiarra, 11 acabaron con triunfo de la Real. Sólo hubo dos empates, ante Levante y Getafe, y seis derrotas, inmerecidas contra los equipos de la parte alta de la tabla y más que buscadas contra los de la parte baja. La mayor goleada de la temporada en Anoeta fue el 3-0 que se llevó el Deportivo de Lotina. Qué irónica es la vida a veces. En cambio, la Real ha sido el segundo peor visitante. Sólo sumó diez puntos (las victorias en Gijón, Málaga yGetafe y el empate en Almería), uno más que el Hércules, que sólo ganó en el Camp Nou y en Anoeta.

· Nunca en descenso

El riesgo que ha corrido la Real de descender es matizable. Obviamente, hasta que finalizó la última jornada hubo posibilidades de estar entre los tres últimos. Pero, en primer lugar, el equipo de Martín Lasarte no ha ocupado nunca una de esas plazas que lleva a Segunda División, ni siquiera en sus peores momentos. En segundo lugar, siempre dependió de sí mismo, algo que no todos los equipos implicados en la lucha pudieron decir hasta esa última jornada (y gracias, precisamente, al duelo final entre Real y Getafe). Por la parte alta de la clasificación, la Real ocupó puesto europeo en tres jornadas. En la primera, con su victoria ante el Villarreal, se aupó a la quinta plaza. Fue séptima en la décima y en la decimocuarta.

· Cayó el líder, cayó el Barça...

De esas once victorias en Anoeta, una tiene un sabor especial. El Barcelona cayó derrotado por 2-1, y encima hubo que remontar el 0-1 inicial. Cierto que lo hizo cuando el equipo de Guardiola estaba pensando en su cuádruple duelo contra el Real Madrid y que alineó un buen grupo de suplentes. Pero entre los jugadores blaugranas que pisaron el césped estaban Messi, Piqué, Dani Alves, Mascherano, Busquets o Xavi. Fue la única derrota lejos de su estadio del equipo campeón de Liga, una de las dos que sufrió en todo el campeonato. Ganar al Barcelona vino a continuar la tradición de los años en Segunda: en Anoeta siempre perdió al menos un equipo que ocupaba el liderato de la clasificación.

· ...pero también la Real ante dos colistas

El único pero que se le puede poner a la actuación de la Real como local está en los partidos que jugó, de forma consecutiva en Anoeta, ante Málaga y Hércules. El equipo de Pellegrini, que al final acabó salvado con mucha holgura, llegó a San Sebastián como colista y se llevó una clara victoria por 0-2. Tres semanas después, con parón FIFA de por medio, Djukic se estrenó como entrenador del Hércules, que en ese momento también ocupaba la última posición de la Liga. También se llevó los tres puntos, con el 1-3 que reflejó el marcador. En total, la Real se ha dejado once puntos con los equipos descendidos, los tres de Riazor, los seis contra el Hércules y uno contra el Almería. Demasiados.

· Ni una tarjeta roja a la Real...

Habrá quien lo interprete como un signo de debilidad del equipo, pero es, sobre todo, un motivo de satisfacción. En este fútbol plagado de tretas y artimañas antideportivas, los jugadores de la Real se han distinguido por su gran deportividad. Ni uno solo de sus hombres ha visto la tarjeta roja en toda la Liga, ni directa ni como doble amarilla. Especial mérito tiene Diego Rivas, el tercer jugador que más faltas hizo en la Liga (por detrás de Gabi del Zaragoza y Llorente del Athletic), que sólo vio nueve amarillas, lejísimos de las 17 de Gurpegi, el más amonestado. La Real es el duodécimo equipo de la competición en número de faltas cometidas, estadística en la que triunfó con mucha ventaja el Zaragoza.

· ...sólo una a sus rivales

Claro que esta estadística tiene un anverso peligroso. Sólo un jugador rival vio la roja, Damiá, del Osasuna, en el minuto 89 del partido de Anoeta. Y eso que la Real colocó dos jugadores entre los seis que más faltas recibieron en el campeonato. Xabi Prieto, segundo, recibió una cada 29 minutos y Zurutuza, sexto, cada 26, promedio sólo superado por el espanyolista Callejón (una falta cada 24 minutos). En muchos partidos fue notoria la táctica rival de dar palos constantes a los talentosos centrocampistas realistas. En total, la Real fue el cuarto equipo que más faltas sufrió, más de quince por partido y sólo por detrás del más castigado, el Villarreal, Málaga y Espanyol. Semejante castigo en forma de infracción quedó sin las decisiones arbitrales que merecía.

· Trío de goleadores

Tres jugadores han sido los máximos goleadores del equipo esta temporada. Griezmann, Tamudo y Xabi Prieto han anotado en siete ocasiones. Seis de los siete goles de Tamudo fueron el primero de la Real en el partido, lo que da a sus tantos un valor especial. En total, han sido 14 los jugadores realistas que han anotado al menos un gol en Liga. Siguen a los máximos anotadores Llorente y Aranburu con cinco goles, Agirretxe con tres (su media es la mejor de todo el equipo, un gol cada 68 minutos), Sutil, Zurutuza, Rivas e Ifrán con dos, y Estrada, Mikel González, Sarpong y Ansotegi con uno.

· Octavo equipo más goleador

Hay quien se queja de que la Real ha marcado pocos goles, pero la estadística lo desmiente. Sus 49 tantos convierten al txuri urdin en el noveno equipo de la Liga en esta tabla, muy por encima del decimoquinto puesto que marcó la clasificación al final para la Real. Los de Martín Lasarte sólo se quedaron sin marcar en cinco partidos de toda la Liga, las visitas a Mallorca, Barcelona, Sevilla y Valencia y en Anoeta ante el Málaga. La Real supera en esta estadística a seis equipos que le precedieron en la tabla. Y eso que fue el 17º equipo en la tabla de rematadores, lo que dice mucho de la efectividad en sus disparos... y también en la escasa capacidad de generar ocasiones de gol.

· Tercero más goleado

El problema real ha estado en esta estadística, y ha sido más evidente porque la Real fue en Segunda el segundo conjunto menos goleado. En Primera, en cambio, ha sido el tercer equipo que más goles ha recibido y en algunas fases del campeonato ha coqueteado incluso con la primera posición de esta poco honrosa tabla. Al final, la goleada que el Almería encajó en el Bernabéu en la última jornada le llevó hasta los 70 goles en contra y le dio el dudoso honor de ser el más goleado. Le sigue el Málaga, con 68. Y sólo por detrás de ellos se encuentra la Real, con 66, con una media de 1,7 tantos encajados por partido. Una barbaridad. La mayor goleada en contra fue el 5-0 que se llevó la Real del Camp Nou.

· 23 jugadores utilizados

La de la Real no ha sido este año una plantilla demasiado larga. A ello ha contribuido que en diciembre sólo llegara un jugador, que no haya habido más lesionados de importancia que Llorente y a que en la portería no se hayan producido los vaivanes de la última temporada en Segunda. En total, 23 jugadores han defendido la camiseta txuri urdin. 22 empezaron la temporada formando el primer equipo, aunque Ifrán llegó lesionado y su debut, ya en 2011, casi le convirtió en el segundo refuerzo invernal, junto a Demidov, único fichaje de este periodo (y que estaba ya cerrado desde el verano).

· Bravo, el que más jugó

Claudio Bravo jugó los 38 partidos de Liga completos. Gracias a la ininterrumpida presencia del chileno bajo los palos, Eñaut Zubikarai fue el único realista de la primera plantilla que no disputó un solo minuto en la temporada. Bravo, además, fue el portero de la Liga que más paradas hizo (266, siete por partido), lo que además avala su espectacular rendimiento este año. Entre los jugadores de campo, el que más jugó fue Xabi Prieto, con 37 partidos, 36 como titular y 33 completos para un total de 3.237 minutos. Sólo ellos dos superaron los 3.000 minutos de juego. Les siguen Ansotegi (2.899 en 32 partidos) y Griezmann (2848 en 37). El que menos jugó, el único por debajo de cien minutos, fue Borja Viguera, con 68 minutos en cinco partidos, antes de ser cedido en enero al Nastic y de que sufriera una grave lesión en la rodilla.

· Ningún debutante desde el Sanse

La temporada 2010-2011 supone una rareza en la historia de la Real Sociedad. Ningún jugador del Sanse tomó la alternativa en el primer equipo, ninguno disputó sus primeros minutos con la camiseta de la Real. Desde la creación del Sanse en 1952 en todas las Ligas ha debutado al menos un jugador, a excepción de la 1957-1958. En cualquier caso, eso no pone en duda el compromiso que Martín Lasarte tenía con la cantera. La pasada temporada hizo debutar a cuatro jugadores y este año tiró de Illarramendi en tres partidos (dos de ellos como titular) y seis convocatorias. El otro potrillo que entró en una convocatoria, lo hizo en dos ocasiones, fue Cadamuro, que en principio será jugador del primer equipo a partir del verano.

· Cuatro penaltis a favor

La pasada temporada, la Real sólo tuvo tres penaltis a favor, y eso que subió a Primera como campeón de Segunda. Este primer año en Primera revela que aquella estadística era una afrenta al conjunto txuri urdin, pues ha visto más penaltis señalados a favor: cuatro. Y eso que ha habido unos cuantos que se han quedado sin señalar, con el consiguiente perjuicio en forma de puntos que volaron. Xabi Prieto ha vuelto a ser el especialista indiscutible del equipo. Lanzó los cuatro y los anotó todos. El del partido contra el Athletic de Bilbao en Anoeta tuvo que repetirlo. El árbitro, ante la sorpresa de todos, le sacó tarjeta amarilla por ejecutarlo con paradinha. Ver para creer.

· La permanencia más cara

Nunca había bajado a Segunda un equipo que sumara 43 puntos, lo que da una idea de lo difícil que ha sido conseguir la permanencia esta temporada. La Real sumó los puntos que le hacían falta a tres jornadas del final, cuando llegó a los 44 tras vencer en Anoeta al Zaragoza. Al final sumó 45, más que en otras temporadas en las que también luchó para mantener la categoría en las que, paradójicamente, logró la permanencia matemática tras la penúltima jornada, como sucedió en la 2005-2006 (llegó a los 40) o 2000-2001 (sumó 43).

· Cuarto equipo en recuperación de balones

Que la presión es una de las armas más destacadas de la Real de Lasarte, y que esa forma de jugar ha sufrido sin la presencia de Llorente, es algo que está fuera de toda duda gracias a la estadística. El equipo txuri urdin es el cuarto que más balones recuperó de toda la Liga, por detrás de Zaragoza, Mallorca y Racing. Diego Rivas, en otra temporada de infatigable trabajo, la última por desgracia como realista, robó 346, ¡uno cada siete minutos de juego! En ese promedio supera, por ejemplo, al mejor recuperador de la Liga, Bruno, del Villarreal.

· Xabi Prieto, máximo asistente

Las 13 asistencias de gol que ha dado Xabi Prieto en la Liga son una cifra extraordinaria que no ha sido valorada todavía como merece. Ha sido el cuarto máximo asistente de la competición (el barcelonista Messi dio 17, el madridista Ozil 16, el también culé Alves 14), pero sus datos con respecto a los goles marcados por la Real son fabulosos. No muchos menos de la mitad de los tantos anotados por el conjunto txuri urdin tuvieron en el diez a su asistente o a su artífice. Esos datos avalan la gran temporada que ha realizado el segundo capitán del equipo.

· Griezmann, segunda mejor celebración

Que Antoine Griezmann nos va dejar momentos divertidos y emotivos en la celebración de los goles es algo que sabemos todos. Pero este año, las mejores celebraciones tenían premio y el joven jugador francés de la Real se ha quedado a las puertas de ganarlo. Su abrazo con un guardia de seguridad tras anotar el gol de la victoria ante el Sporting de Gijón ha sido la segunda mejor celebración. Sólo la del histórico gol de Aranzubía, el primero que marca un portero en juego en todas las ediciones de la Liga, le ha arrebatado este simpático galardón. Destacó también su celebración en el interior del coche aparcado en las pistas de atletismo de Anoeta, por mucho que el árbitro inventara un nuevo reglamento y le mostrara tarjeta amarilla por eso.

· Cambios goleadores de Lasarte

Uno de las cuestiones más discutidas en la labor de Martín Lasarte es su lentitud a la hora de hacer algunos cambios. Sin embargo, los que hace surtieron efecto en más de una ocasión. Y es que el banquillo de la Real ha sido el más goleador de la Liga. Diez de sus 49 goles los marcó un jugador que no inició el encuentro como titular. Agirretxe y Aranburu, con tres cada uno, se reparten el honor de ser el máximo goleador suplente del equipo. Sarpong e Ifrán hicieron dos y el último fue el de Sutil ante el Getafe, el gol que certificaba definitivamente la permanencia en Primera.