viernes, mayo 21, 2010

PREVIA Betis - Real Sociedad. Uno de esos días para recordar

La Real afronta uno de esos días que se pueden recordar en el futuro (domingo, 21.00 horas, Ruiz de Lopera; Canal +). El de Sevilla ante el Betis es uno de esos partidos que pueden formar parte de la Historia, uno de esos que cada vez que sea mencionado lo sea como uno de los momentos claves de una Real que ascendió a Primera. Porque pocos dudan de que ganar en Sevilla es más de la mitad del ascenso, aunque perder no quite opción alguna. Porque este equipo txuri urdin, el de Martín Lasarte, ha respondido en casi todas las grandes citas de esta temporada. Puede ser un día grande, ante el otro equipo de Segunda que sabe lo que es ganar un título de Liga. No hay un duelo más importante que éste en la categoría de plata esta temporada. Pero la Real es líder y el Betis intenta llegar a la tercera plaza. Que sea eso y no otra cosa lo que se vea sobre el césped.

Los 18 elegidos que tienen opciones de disputar este partido son casi los mismos que conformaron la convocatoria para el encuentro ante el Castellón. Sólo hay una novedad: vuelve Dani Estrada, y lo hace en el puesto de Johnatan Estrada. El periplo del colombiano en la Real toca a su fin, igual que el de Songo'o, y la recuperación de los lesionados bien podría dejarles sin entrar de nuevo en una lista, después del serio toque de atención que les dio el técnico realista a ambos en su última rueda de prensa. Lasarte confirmó que Carlos Bueno no llegaba a este encuentro incluso antes de ofrecer la convocatoria y también adelantó que Elustondo no formará parte del once aunque sí estará en el banquillo. De esta forma, la alineación de la Real sólo presenta dos incógnitas que se sitúan en la zona más ofensiva del centro del campo, donde sólo Xabi Prieto tiene el puesto asegurado.

En función de lo dicho por Lasarte, lo normal sería que Nsue ocupara una de esas plazas, la de la banda izquierda, y diera descanso a Griezmann. Aunque parece poco probable que lo haga, la gran importancia del partido podria hacer que el técnico optase por el francés. Agirretxe mantendría el puesto de delantero, a pesar de las ocasiones que falló ante el Castellón y de que no celebra un gol desde el 9 de enero. La otra opción para el puesto de atacante sería Nsue, como en Irún, pero el propio Lasarte pareció descartarla para Sevilla. En el entramado defensivo que tan buenos resultados ha dado en las últimas jornadas no parece que vaya a haber cambios, ni siquiera con el regreso de Estrada. Así, jugarán Zubikarai en la portería (Queco Piña no estará en el banquillo ni en la Real, el tema requiere de un análisis más completo), Ansotegi y Mikel González en el centro, con Carlos Martínez y De la Bella en las bandas y Diego Rivas y Aranburu por delante.

Cinco jornadas para el final y la Real es líder en solitario. Y eso tiene su importancia. Los 65 puntos que tiene y los siete que saca ahora mismo al Betis, quinto, convierten los tres puntos que se dirimirán en el Ruiz de Lopera en un pasaporte a la Primera División, máxime si tenemos en cuenta que segundo y tercer clasificados, Levante y Cartagena, se enfrentan esta jornada en campo del segundo. El Hércules, cuarto con 60 puntos, visita al Recreativo, y el Elche, sexto con 59, abre la jornada en casa ante el Girona. Todos sus rivales jugarán antes que la Real. ¿Presión? Sin duda, pero mucho mayor para el Betis, que podría empezar el partido sabiendo que la tercera plaza se le escapa un punto más o que de perder ante el líder éste ya se le escaparía definitivamente. Se hablaba de una protesta contra Lopera. Después el Betis puso precios populares para llenar el campo. La Real tiene ante sí una oportunidad magnífica para demostrar que los grandes ambientes de fútbol le van. Y después, a aprovechar el nerviosismo bético que pueda aparecer.

La Real no sólo se enfrenta al Betis, sino también a su propia situación. Se habla mucho de la presión del liderato y es verdad que el equipo txuri urdin no termina de dar el golpe sobre la mesa que sentencie el ascenso. Pero también es verdad que sus rivales no están a una altura superior. No obstante, es importante recordar que los de Lasarte no vuelven a San Sebastián con tres puntos en el zurrón de uno de sus partidos como visitante desde nada menos que el 16 de enero, cuando un solitario gol de Nsue dio el triunfo en Vigo. Lejos de Anoeta, ni un solo triunfo en toda la segunda vuelta. Es verdad que en las dos últimas salidas, Cartagena e Irún, la Real no perdió. Pero igualmente cierto es que los realistas han anotado apenas tres goles en los últimos ocho partidos, de los cuales sólo han vencido en dos. Y también es real es que la portería txuri urdin se quedó imbatida en cuatro de los últimos cinco encuentros, que sólo el Cartagena pudo meter un gol y que en este periodo de tiempo dos aspirantes a quitar a la Real una plaza de ascenso, el propio Cartagena y el Hércules, fueron incapaces de derrotar al equipo de Lasarte.

Los campos del Sur siempre han sido poco propicios para la Real, pero los partidos como visitante ante el Betis dejan un sabor de boca algo contradictorio. Porque los números generales dicen que esta plaza se le da mal a la Real. De los 41 partidos jugados, sólo ocho acabaron con triunfo txuri urdin y en 23 de ellos venció el Betis. Pero resulta que en Segunda División se han cruzado los caminos de realistas y béticos en sólo tres ocasiones, y en dos venció la Real. Fue en tres temporadas consecutivas, de la 44-45 a la 46-47. En la primera venció la Real por 1-3 (goles de Unamuno, Ontoria y Pérez), y en la última el triunfo txuri urdin fue por 0-3 (dos de Castivia y uno de Pérez). En Primera, el equipo realista sacó los tres puntos de dos de sus últimas tres visitas. El mayor triunfo allí fue el 1-3 de la temporada 87-88, temporada en la que la Real acabó como subcampeona. Loren marcó los tres goles aquel día. Las derrotas más severas fueron sendos 5-1 enjacados en la temporada 60-61 y en el playoff de la 86-87, cuando los de Toshack estaban ya pensando en la final de la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid.

La última vez que Betis y Real Sociedad se enfrentaron en Sevilla no fue en el Ruiz de Lopera, sino en el Estadio Olímpico, en La Cartuja, ya que sobre el feudo bético pesaba una sanción. Fue en la temporada 2006-2007, la del descenso txuri urdin. El Betis fue uno de los rivales en esa carrera por la salvación. Ellos lograron el objetivo, nosotros no. Pero no fue por aquel partido, en el que la Real consiguió los tres puntos. Garrido anotó de falta directa el único tanto del encuentro. Fue un mal partido, pero la Real supo interpretarlo en todo momento. Dominó el centro del campo, consintió muy pocas ocasiones de peligro en su portería y acertó con la más clara de que dispuso. El autor del tanto fue el lateral izquierdo, porque pocos balones llegaron a los delanteros. Pero se ganó. Quedaban ocho jornadas para el final de la Liga y la Real todavía soñaba con una salvación que no llegó.

En la primera vuelta de la presente temporada, la Real ofreció una exhibición, quizá la mayor muestra de poderío de toda la campaña. Era un día grande, como el que puede esperar en esta jornada. Anoeta, pese a la nieve y pese al horario matinal, presentaba un aspecto de gala. Y la Real, ya entonces líder de Segunda, respondió a lo campeón. Hizo un partido magnífico de la mano de un Xabi Prieto imperial, que dio la asistencia del primer gol a Carlos Bueno (a quien ya le habían anulado un gol legal minutos antes) y marcó el segundo para cerrar el encuentro en un precioso mano a mano con el portero bético. La Real tuvo muchísimas ocasiones de gol y pudo salir del partido con una goleada mayor. Y en su portería, un Bravo en estado de gracia salvó las dos mejores ocasiones del Betis con dos inmensas intervenciones. Fue una gozada de partido, quizá el día más feliz hasta ahora de este paso por la Segunda División que está tan cerca de acabar.

martes, mayo 18, 2010

Confianza absoluta

Mantengo confianza absoluta en la Real. Conviene dejar clara esa idea desde el comienzo, porque habrá quien interprete que haga tantos cálculos como un signo de nerviosismo. En absoluto y más bien al contrario. En mi cabeza sólo está calcular la fecha del ascenso, un logro que no está ni mucho menos conseguido pero que la Real alcanzará si mantiene muchas de las constantes que muestra sobre el césped. Por descontado, tendrá que mejorar el acierto anotador, muy mermado en toda la segunda vuelta y, en especial, en los últimos dos meses. Pero es lo único. La Real no tiene problemas atrás, no es un equipo que no llegue al área rival, tampoco muestra síntomas de cansancio físico. Y, pese a todo lo negro que algunos quieran ver el panorama, es un equipo muy difícil de batir. Empatará partidos, sí, pero va a perder pocos, si es que pierde alguno, y sumar siempre es bueno.

Lo que nadie puede discutir es que la condición de líder que ostenta el equipo txuri urdin, los puntos de ventaja que tiene sobre sus perseguidores y el average particular ganado a alguno de ellos son tres aspectos que dan mucha ventaja a la Real para lograr el ascenso. Sin duda, el partido de este fin de semana en Sevilla clarificará mucho las opciones de ascenso. Ganar supone alcanzar el logro de forma virtual, porque descartaría de forma casi definitiva al Betis (se quedaría diez puntos por detrás con doce por jugar y el average perdido) y porque cobraría ventaja del duelo directo entre Cartagena y Levante de este fin de semana. El Hércules, además, vuelve a jugar fuera de casa y el Elche, aún ganando como local al Girona, se quedaría a ocho puntos de la Real. En el peor de los casos (contando con la victoria), la cuarta plaza se mantendría a cinco puntos. En el mejor, quedaría a ocho puntos con doce por jugar. En caso de derrota, la Real seguirá siendo líder, pero el cuarto estará a tres o cuatro puntos.

Visto que ninguno de los perseguidores tiene un ritmo frenético (a diferencia de lo que sucedió el año pasado, cuando Xerez, Tenerife, Zaragoza y Hércules pasaban las jornadas a ritmo de victorias), tres triunfos en cinco partidos son sinónimo de ascenso para el equipo de Lasarte Debido a los duelos directos, no podrían superarle tres equipos con 74 puntos. Ese es el dato al que agarrarnos ya: tres victorias y en Primera. Y dos victorias podrían bastar. Con eso (y mucho suponer es que la Real pierda tres partidos), alcanzaría 71 puntos. Para llegar a esa cifra, el Levante debe ganar tres partidos (o ganar dos y empatar tres), el Cartagena dos y empatar uno (o ganar tres), el Hércules ganar tres y empatar dos (o ganar cuatro), el Betis ganar cuatro y empatar uno y el Elche ganar los cinco. Para que la Real no subiera, tres de estos cinco rivales tendrían que hacer esa magnífica marca que necesitan para sumar 71. Parece poco probable. Y eso, no lo olvidemos, que estamos hablando del hipotético caso de que la Real sumara sólo seis puntos de quince posibles.

Caso de que los perseguidores cojan a la Real, entramos en el terreno de los emaptes a puntos y en los criterios de desempate. En caso de que el conjunto txuri urdin cayera hasta la tercera posición, subiría en caso de sumar los mismos puntos que Levante o Cartagena. No subiría si el equipo con el que iguala es el Hércules. Y, dado que quedan duelos directos por disputarse, está por ver lo que pasaría si el empate es con Betis (juega este fin de semana en Sevilla) o Elche (que cierra la temporada en su campo ante la Real). Para que estos empates nos preocupen, de todos modos, hay que recordar que dos equipos tendrían que sumar más puntos que el realista cuando el 20 de junio se cierre el campeonato, y esa opción no será sencilla para sus rivales. Es más, parece más probable que alguno de estos empates, en caso de darse con la Real, deshaga el empate en una de las tres plazas de ascenso más que otorgar la última de ellas, la tercera, al vencedor.

Para pensar en circunstancias que pudieran dejar a la Real en Segunda, más factible podría ser un empate múltiple. Si fueran tres los equipos empatados (y las plazas en disputa fueran la segunda, tercera y cuarta; es decir, que sólo uno se quedara fuera) las únicas combinaciones que pueden asustar a la Real son aquellas en las que esté el Elche, pues este equipo es el único que ha vencido en Anoeta y queda el partido en el Martínez Valero. En estas combinaciones, el partido de la última jornada podría ser a vida o muerte para el equipo de Lasarte. Con Hércules o Levante en la terna de igualados, el equipo txuri urdin estaría obligado a ganar en Elche. Si fuera el Betis, dependerá también de lo que suceda este domingo, y si fuera el Cartagena la Real subiría, pues suceda lo que suceda nunca quedaría en último lugar en este empate. Si dos son los equipos que se quedan fuera del ascenso en caso de triple empate, a la Real le interesa que el Cartagena sea uno de los afectados, pues subiría en todos los supuestos salvo que el tercer equipo fuera el Elche y también en ese de ganar en la última jornada.

Los cuádruples empates todavía están en el aire, ya que en todos ellos queda algún partido por jugar (en algunos casos, hasta tres encuentros). Sin embargo, y a la espera de esos resultados, la Real ya sería primera o segunda (y, por tanto, equipo de Primera en todo caso y al margen de lo que suceda en los duelos por celebrarse) en cuatro de las diez posibilidades, y tercero en otras tres. Eso son muchas opciones de subir a falta de sólo cinco jornadas para el final. Los empates que más deben preocupar a la Real, a día de hoy, son aquellos en que figuren Levante, Hércules y Elche, los tres equipos que han conseguido derrotar a los realistas. Las combinaciones todavía están muy abiertas porque quedan aún cinco duelos directos. Esta semana se juegan el Betis-Real Sociedad y el Cartagena-Levante. En la jornada 40, el Cartagena-Hércules. Y para cerrar la Liga, el Elche-Real Sociedad y el Betis Levante. Los duelos de este fin de semana aclararán mucho todas las posibilidades.

Insisto, confianza absoluta. El equipo no está en su mejor momento, pero ¿cuál de sus rivales sí lo está? Además, Lasarte recupera este fin de semana a todos sus lesionados. Sólo Riesgo está en la enfermería y Bravo también se perderá el tramo final de la Liga por la convocatoria con Chile para el Mundial. El resto ya están todos. Y todos son los que han conseguido que, encarando la jornada 38, la Real sea líder con 65 puntos y cinco de ventaja al cuarto clasificado. ¿Por qué dudar ahora, con el sueño y la celebración tan cercanos? A por ellos.

viernes, mayo 14, 2010

REAL SOCIEDAD 0 - CASTELLÓN 0 ¿Y el premio...?

Curioso deporte este del fútbol. Un equipo lo da todo para ganar, el otro lo da todo para que el que intenta ganar no pueda hacerlo. ¿Resultado? Empate a cero. Un equipo tiene el 70 por ciento de la posesión y todas las ocasiones de gol, el otro llega una sola vez al área rival y juega sin pensar que necesita ganar para el milagro de la permanencia (¿en qué pensaba? Toda idea maliciosa sobre la motivación del Castellón podría tener fundamento con lo visto en el terreno de juego). ¿Resultado? Empate a cero. Un equipo sufre todas las faltas del mundo, el otro las hace pero sólo al final lo paga hasta con tres expulsiones. ¿Resultado? Empate a cero. Un equipo es un líder jugando para ganar (mejor en la segunda mitad), el otro un colista que juega para no dejar jugar y acaba con ocho jugadores. ¿Resultado? Empate a cero. ¿Dónde está el merecido premio? No sé si se puede encontrar alguna explicación racional a un resultado que ahonda en la crisis anotadora de la Real (es imposible no pensar ya en Carlos Bueno) y deja un pobre bagaje de dos puntos de seis posibles en los dos partidos consecutivos contra los dos equipos que cierran la tabla de Segunda. Será que, como dice el tópico, el fútbol es así.

Lasarte no sorprendió esta vez con la alineación y jugaron los mismos de Gal, con el único cambio, bastante esperado, de Agirretxe por Nsue como único delantero. La Real no hizo una buena primera parte y tardó en meterse en el partido, a pesar de que el técnico realista había pedido intensidad desde el primer balón. La primera ocasión de gol, casi la única del primer acto, la tuvo Agirretxe y ésa se convirtió en una premonición de lo que iba a deparar el encuentro a partir de entonces. Todo lo que aconteció después, casi todo al menos, se puede resumir en lo que fue ese instante. Una gran jugada de la Real, en este caso un centro de De la Bella (otra vez de lo mejor del equipo), una enorme intervención del portero del Castellón, y un rebote a puerta vacía que Agirretxe envió fuera. Resumiendo todo el partido, y aunque la ocasión más clara estuvo en los pies de Zurutuza, Agirretxe pudo marcar cuatro goles y no marcó ningunó. Que el nueve de la Real no cerró el partido como le demandaba el caudal de ocasiones que le generó el juego del equipo, sobre todo en la segunda mitad.

Porque si la primera no tuvo mucha más historia (salvo un remate fallido desde el suelo de Agirretxe a puerta vacía y un espléndido centro de Xabi Prieto que el delantero realista no alcanzó y terminó en córner), la segunda fue bien distinta. Y eso que el comienzo auguraba algo de sufrimiento. El Castellón pareció salir con fuerza y tuvo su ocasión, su única ocasión digna de recibir ese nombre, nada más salir del vestuario. Zubikarai hizo su habitual paradón, esta vez abajo y en el primer palo. Y ahí se acabó el Castellón, un equipo rácano que está donde está, en el fondo de la clasificación y mirando a Segunda B, por deméritos propios. Sus deméritos, además, fundamentarán esta semana las sospechas de que hubo más equipos en juego hoy sobre el césped de Anoeta. Inevitable con lo que hemos vivido en temporadas precedentes en esto de las motivaciones externas. Tras una primera mitad en la que doblaron o más en faltas a la Real (con un más que curioso empate a tarjetas), en la segunda mitad cayeron directamente en el fútbol más sucio y subterráneo.

Balón que intentaba sacar la Real jugado, falta al primer realista que miraba hacia la portería contraria. El esquema se repitió con una insistencia insultante que el árbitro permitió con una indolencia impropia de un fútbol profesional. En la primera mitad, además, dejó sin señalar un buen número de faltas a favor de la Real y convirtió una piscina de Xabi Prieto fuera del área en tarjeta amarilla (ya no hace falta ni que sea dentro del área para ver la amonestación, siempre y cuando el equipo perjudicado sea el txuri urdin). Y, claro, cualquiera que vea las estadísticas del encuentro y lea que el Castellón terminó con ocho jugadores, con nada menos que tres expulsados, se sorprenderá de estas quejas hacia el árbitro. Pues son pocas para lo que se ganó un colegiado que, sin haber nada en las áreas, fue silbado con insistencia por Anoeta. La primera expulsión llegó en el minuto 72. El Castellón ya mereció quedarse con diez antes del descanso por una coz (sí, una coz) desde el suelo a Diego Rivas. Su juego, si es que puede llamarse así, obtuvo sus frutos y el árbitro reaccionó muy tarde para que pudiera notarse de forma más justa.

Sí se notó en cuanto a la posesión, porque la Real acabó acumulando un porcentaje de pelota que en el fútbol actual sólo se le ve habitualmente al Barcelona (en torno al 70 por ciento). Pero no sirvió para ganar. ¿Por qué? Porque Agirretxe no metió ni una. Es duro decirlo así, pero el trabajo del nueve es marcar goles, y más cuando tiene sobradas ocasiones para convertirlos, como ha sido el caso de hoy. Bien es verdad que otros jugadores no han sabido qué hacer con el balón dentro del área en algunas jugadas, que los extremos no están cumpliendo ahora con la cuota de goles que se espera de ellos y que está empezando a pesar esta sequía goleadora que ha dejado a la Real como el tercer peor equipo anotador en la segunda vuelta. Pero el nueve es el nueve. Y la sensación de que Bueno podría haber hecho más en estos últimos partidos es clara. A pesar de que el técnico alabara el partido de Nsue en Irún, ni allí ni hoy cuando salió en la segunda mitad aportó demasiado a este aspecto del juego. Viguera no tiene minutos (hoy fue el cambio a la desesperada a falta de tres minutos, entrando por Carlos Martínez). Falta un hombre gol. Eso lastra lo suyo.

Si pasamos por alto que la Real tardó en entrar en un partido que demandaba intensidad desde el minuto uno, lo cierto es que el equipo de Martín Lasarte lo hizo todo para ganar. Dominó a su rival, con once, diez, nueve y ocho jugadores sobre el campo, eso le fue indiferente al equipo txuri urdin. Sufrió con un estoicismo envidiable la rastrera táctica del Castellón, que encontró sus víctimas preferidas, como casi todos los equipos pero éste con mucho más descaro, en Xabi Prieto y Diego Rivas (¡a Carlos Martínez hasta le pegaron un golpe con el puño cerrado en la espalda para cortar una salida desde atrás!). Generó sobradas ocasiones como para haber ganado el partido con holgura. Pero el balón no entró, y eso limitará los aspectos positivos que se destacarán de la actuación del equipo hoy a la prodigiosa defensa, al espectacular estado de forma de sus laterales, a la fuerza de Diego Rivas en el centro del campo y, si acaso, a la enorme voluntad demostrada por el equipo en la segunda mitad. Pero el premio para todo eso es sólo un punto.

Un punto que no hay que despreciar, claro, porque consolida la posición de la Real como líder una semana más pero que, sumado al punto logrado en Gal, deja a los de Lasarte en una situación preocupante que no conviene esconder cuando queda tan poco para el final de la temporada. Al menos, más preocupante de lo que dice la tabla. El equipo txuri urdin ha marcado tres goles en los últimos ocho partidos. En ese mismo periodo, ha sumado apenas dos victorias y diez puntos de 24 posibles. Y contando con los dos puntos que se quedaron en Salamanca hace dos meses, la Real se ha dejado recientemente ocho puntos contra cuatro de los seis últimos clasificados. Sólo la mitad de ese botín perdido tendría a la Real a las puertas de los 70 puntos y, por tanto, del regreso a Primera. Sigo manteniendo que no cambio la posición de la Real por la de ningún otro, pero si hace dos semanas se hablaba de que seis puntos ante los dos colistas nos colocaban en situación de hacer cálculos para ver dónde y cuándo sería el ascenso, ahora sólo cabe afrontar el partido de la semana que viene en Sevilla como una final decisiva.

Levante y Cartagena tienen mañana la opción de situarse a un solo punto. El Hércules, y la cuarta plaza de referencia, a tres en el partido que cierra la jornada el lunes. El Betis puede resucitar, porque se lo hemos permitido, y jugar contra la Real para acercarse a cuatro puntos. Y todo lo que no sea puntuar en Sevilla dejará el ascenso en un puño y con el corazón txuri urdin en vilo. No es absurdo, ni mucho menos, decir que jugando como se ha hecho hoy se tienen que ganar partidos. Pero si durante toda la temporada se viene advirtiendo que lo importante es ganar, en este tramo final con mucha más razón. Llegar a los 70 parece indispensable para subir, puede que haga falta algún punto más. La Real ya tiene 65. Lo hubiéramos firmado todos en agosto. Igual es verdad que hace falta un buen equipo y un escenario grande para que la Real reviva cual ave fénix. Qué casualidad, en nueve días se juega en Sevilla y ante el Betis. Una prueba de fuego para medir la ambición de esta Real. Una final, vaya, aunque la Real no pueda salir de allí definitivamente como perdedora y sí como bastante ganadora.

jueves, mayo 13, 2010

PREVIA Real Sociedad - Castellón. Una victoria vital

Los resultados de la última jornada han convertido la visita del Castellón a San Sebastián en un encuentro vital para la Real (viernes, 21.00 horas, Anoeta, Gol TV). Sí, el equipo txuri urdin es líder y lo seguirá siendo pase lo que pase esta jornada, pero si quiere evitar ansias de última hora es vital sacar tres puntos ante el colista. Son cuatro jornadas sin perder lo que acumula el equipo de Martín Lasarte, pero los cuatro meses sin ganar fuera de casa hacen que las victorias en Anoeta sean todavía más importantes cuanto más cerca está el objetivo. Esta semana el entrenador del Cartagena pregonaba que con nueve puntos más se veía en Primera. Eso supone que a la Real podrían bastarle seis. Las tres victorias de casa aseguran el ascenso salvo proeza de sus rivales. Primera gran final, ante un rival que será correoso pero que es el colista. Que se note que no hay mayor distancia posible entre dos equipos en la Segunda División. Que se note cuál de ellos es el líder.

La convocatoria de Lasarte ha tenido que sortear bastantes turbulencias. Durante la semana, Mikel González ha sido duda, pero finalmente ha entrado en la lista. Markel Bergara se lesionó en el primer entrenamiento de la semana y no estará disponible. Tampoco Carlos Bueno, que pretende volver la próxima semana, para el partido en Sevilla contra el Betis. En la portería, y tras la incorporación a prueba de Queco Piña, Mandaluniz repetirá en el banquillo (podrá jugar con el Sanse en estos momentos decisivos de la temporada ya que el partido del filial es el domingo, más de 24 horas después que el de la Real, tal y como exige el reglamento). Y la gran novedad de la convocatoria es el regreso de Gorka Elustondo. No parece probable que sea titular, pero es una gran noticia para afrontar el final de la campaña, y más teniendo en cuenta que últitamente sólo hablamos de lesiones.

Es complicado aventurar el once inicial que Lasarte dispondrá para el debut en viernes de la temporada. Zubikarai estará en la portería, y tres defensas son fijos: Carlos Martínez y De la Bella en los laterales y Ansotegi en el centro. Lasarte decidirá el segundo central en función del estado físico de Mikel González, aunque parece más probable que no se le fuerce y sea Labaka el titular. Por delante, y a la espera del regreso de Elustondo, la opción más factible es que repitan Diego Rivas y Aranburu (más después del buen partido que cuajó el capitán en Irún). Por delante, Xabi Prieto ha tenido molestias pero será titular, seguramente con Zurutuza a su lado. Lasarte ha alabado el estado físico de Griezmann esta semana, pero uno ya no sabe si eso implica que jugará o que se quedará en el banquillo. En punta, pugnan por un hueco Agirretxe y Nsue, que podría tener acomodo en la banda izquierda si no jugara el potrillo francés. Johantan Estrada, que suple en la convocatoria a un Songo'o desafortunadísimo en Irún, y Viguera, serán los recambios en ataque.

El Castellón es el único equipo que ahora mismo ocupa posiciones de descenso al que la Real pudo derrotar en su estadio (de hecho, el equipo txuri urdin sólo arrancó un empate de todos los campos de equipos clasificados desde el puesto 15º hasta el 22º; sólo le queda jugar en Cádiz), pero en su estadio le ha ganado a todos ellos. De hecho, dos equipos de la parte baja de la tabla, Cádiz y Real Unión, se han llevado las mayores goleadas de la temporada, ambos perdiendo por 4-1. Los castellonenses (equipo de Gari Uranga, ex equipo de Nsue) se agarran a un milagro para no descender a Segunda B, ya que se encuentran a ocho puntos de la salvación con sólo 18 por jugar. La Real, líder, dobla en puntuación al Castellón, colista, 64 por 32 puntos. Y Anoeta es un estadio en el que sólo ha conseguido ganar un equipo esta temporada, el Elche, y lo hizo 0-1, con gol de penalti y jugando con un hombre más durante 80 minutos. Confianzas las justas, pero hay diferencia entre uno y otro equipo.

Y es que la posición de la Real, en cambio, es envidiable. Ocupa la primera posición y tiene tres puntos de ventaja con respecto a Levante y Cartagena, equipos ambos a los que además les tiene ya ganado el average. Ambos juegan contra conjuntos que luchan por no descender a Segunda B con muchas más opciones que el Castellón, los valencianos reciben al Albacete y los murcianos viajan a Salamanca. El Hércules, cuarto en discordia y cinco puntos por detrás de la Real, cierra la jornada el lunes en Girona, un equipo que está siete puntos por encima de la zona de descenso. Más lejos están Betis (a nueve puntos) y Elche (a diez), pero esta Segunda División no da tregua ni elude las sorpresas, por lo que una victoria de estos equipos y una derrota de la Real podría convertir la visita al Ruiz de Lopera de la próxima semana en un partido agónico y aún más decisivo de lo que ya se antoja. La única derrota de la Real en Anoeta es de hace casi cuatro meses, pero hace dos encuentros el Albacete consiguió sacar un punto. Aquel fue el primero de los cuatro partidos que el conjunto txuri urdin acumula sin perder.

De las once visitas que el Castellón ha rendido a San Sebastián, tanto en Primera como en Segunda División, seis de ellas acabaron con victoria de la Real, dos en empate y las tres restantes con triunfo visitante. Y, ojo, porque eso incluye las dos últimas. En la categoría de plata, hay dos épocas plenamente diferenciadas. Las dos primeras visitas del Castellón fueron contundentes goleadas de color txuri urdin, por 7-1 en la temporada 40-41 (cuatro goles de Terán, uno de Pedrín y dos de Chipia; aquel partido fue el último de la fase de promoción a Primera y la Real consiguió el ascenso) y por 7-0 en la 48-49 (dos de Alsúa, Gomes Bravo y Caeiro, y el último de Ontoria; también hubo ascenso esta campaña). Sin embargo, las dos últimas visitas del Castellón, las dos que se produjeron desde el descenso de la Real en 2007, se saldaron con triunfo visitante.

La primera de ellas tuvo lugar con una Real todavía bajo los efectos del shock del descenso. Fue el primer partido de la temporada 2007-2008. Y el Castellón, sin necesidad de hacer gran cosa, ganó con una facilidad aplastante por 0-2 ante un conjunto txuri urdin que, de la mano de Coleman, todavía no era consciente de en qué categoría jugaba y qué tenía que hacer para ganar partidos. La pasada temporada, el Castellón ganó en Anoeta con más facilidad que en su anterior visita aunque el 2-3 final indique lo contrario y aunque el arbitraje fuera decisivo para que los visitantes se llevaran los tres puntos, pues el colegiado anuló un gol legal a la Real y concedió uno ilegal al Castellón. Díaz de Cerio y Agirretxe (su primer gol de la temporada), éste ya en las postrimerías del partido, anotaron para el conjunto txuri urdin, pero no pudieron evitar que Lillo encajara su primera derrota en Anoeta como técnico realista.

En la primera vuelta, un gol de estrategia dio a la Real los tres puntos. Un corner peinado por Xabi Prieto y rematado por Labaka permitió al conjunto txuri urdin sumar su tercera victoria a domicilio de la temporada. No fue un buen partido, pero sí que estuvo bastante controlado dentro de la lucha por cada balón y cada centímetro de césped que predominó en el juego. La victoria, toda vez que el gol llegó en la primera mitad, no pareció nunca en peligro. Xabi Prieto supo jugar al final con el reloj y permitió a la Real, por primera vez, mantener el liderato que defendía tras haberlo logrado con el 4-1 ante el Real Unión en Anoeta de una semana antes. La Real llegó líder a Castellón y lo sigue siendo cuando el Castellón llega a Anoeta. Eso dice mucho de la gran trayectoria de este equipo, que sumando tres puntos más estará ya llamando con fuerza a las puertas de la Primera División.

lunes, mayo 10, 2010

...Y ahora a comer como locos

Comer por Donosti no es problema. Siempre hay sitios que merecen la pena, y cada visita es una buena oportunidad para descubrir uno nuevo. Pero, claro, cuando uno entra en Txalanta, en la zona de Riberas, y ve todo un panel con bocadillos con nombres de jugadores históricos de la Real, la cosa hasta mejora. Se come bien, francamente bien, pero fuimos de menú. Con ganas me quedé de pedir un Satrústegui (chorizo a la sidra) o un Karpin (tortilla de chorizo), pero habrá otra ocasión para hacerlo seguro. Más que nada porque en otro tablón lo dejaba todo muy claro. El "Aúpa Real" ya despierta el entusiasmo. Y, como ahí se dice, vamos a ascender, sí. Pero es el mensaje final el que actúa de gran motivador para todo eso: "y ahora a comer como locos". Que hay que coger fuerzas para animar.

Gal fue txuri urdin. La afición realista lleva años dando lecciones de saber estar, de desplazamientos masivos y, sobre todo, ha conseguido algo que parece casi imposible para la mayoría de aficionados a este deporte: igualar fuerzas y cánticos en estadios rivales cuyos equipos se andan jugando la vida. Ocurrió el sábado en Irún, donde no es aventurado decir que la mitad del estadio animaba a la Real a pesar de que el Real Unión lucha por permanecer en Segunda. Ocurrió en Vitoria hace dos años, y eso que el Alavés se jugaba también el descenso a Segunda B y, decían entonces por allí, la desaparición del club. Ocurrió hace siete años en Vigo, cuando el Celta nos quitó una Liga y se clasificó para la Champions. Qué cosas, en los desplazamientos más bonitos y masivos de su afición, la Real no consigue ganar. No ganó en Irún, y tampoco ganó en otros viajes multitudinarios de esta temporada, como Huesca, Salamanca o Vallecas. Ojalá haya más suerte en el futuro, porque esta afición se lo merece.

Lo que está claro es que la forma de disfrutar del fútbol ha cambiado, y no sólo porque el cartel del partido fuera una foto del último encuentro que jugaron Unión y Real allá por 1964. En Gal muchos de entre los más jóvenes optaron por ver el partido junto a la valla y así muchos de los que querían verlo sentados no pudieron hacerlo en buenas condiciones. Antes el fútbol era de pie y se deseaba que fuera sentado. Ahora es sentado y muchos quieren verlo de pie. Qué cosas. Y encima en Irún, en un campo con sabor añejo y en una ciudad en la que la visita de la Real fue todo un acontecimiento. El caso es que la fiesta fue, partido al margen, total. Irún acogió a los realistas con cariño y cariño es lo que se encontraron de vuelta. Cánticos a favor de uno y otro equipo con total respeto y hasta una batukada que amenizó el desarrollo del encuentro desde la grada y en el descanso desde el césped. Un bonito día de fiesta se vivió en Gal, sí. Un gran día para jugar al fútbol, una magnífica jornada para redescubrir que ésto es el fútbol. Lástima que no cayeran tres puntos para redondear la experiencia.

REAL UNIÓN 0 - REAL SOCIEDAD 0 Demasiado amigos

Real Sociedad y Real Unión se mostraron como dos equipos demasiado amigos. El Stadium Gal acogió el duelo más bonito que ha vivido la localidad fronteriza en mucho tiempo. Y bonito fue por muchas cosas, pero mucho más por amistad que por fútbol. Terminó el partido y todos acabaron abrazados. Como en las gradas durante todo el partido y como en Irún durante todo el día. Muy amigos. Demasiado como para que se moviera el marcador. Y ocasiones hubo, pero parecía imposible que se moviera el marcador, por mucho que fuera la Real el equipo que más puso sobre el campo para llevarse los tres puntos. La gran diferencia entre uno y otro equipo se notó sobre el césped, pero el equipo txuri urdin no pudo salir satisfecho de Gal. Dejarse puntos de esta forma, en partidos que puede y debe ganar, es lo que retrasará la jornada feliz del ascenso.

Martín Lasarte se ha acostumbrado a jugar al despiste con la prensa y, por extensión, con los aficionados a la hora de confeccionar sus once iniciales. ¿Que deje entrever que va a dar descanso a Griezmann? El chaval juega. ¿Que a preguntas de los periodistas destaca el trabajo y el juego de algún jugador en concreto, en este caso Agirretxe? Se queda en el banquillo. Nsue como delantero único fue la gran novedad del once del técnico realista y fue un experimento que no terminó de salir bien, como bastantes de las cosas que intentó la Real en Irún. Vaya por delante que si un equipo mereció la victoria fue el de Lasarte. Vaya también por delante que los dos equipos tuvieron ocasiones para ganar, aunque más numerosas fueron las del conjunto que vistió de rojo. Pero también es obligado decir que no fue un buen día para la Real. Y no lo fue por muchas razones.
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La fundamental hay que encontrarla en el resultado final, claro. Si se juega para ganar, hay que ganar. Si se tiene lo necesario para sumar los tres puntos, se ha de hacerlo. La magnífica actitud del equipo consiguió que el siguiente paso, el de no perder, se consiguiera sin apenas sufrimiento, pero en Irún se quedaron dos puntos que debieron ser para la Real. ¿Por qué? Porque el 0-0 parecía un botín muy asequible, casi asegurado sólo con la gran calidad de la defensa txuri urdin y de su portero y teniendo en cuenta las limitaciones del equipo local. Bravo, lesionado. Riesgo, lesionado. Y aún así la Real cuenta siempre con un porterazo. Este fin de semana, Zubikarai. El canterano siempre se las arregla para mostrarse seguro en líneas generales (aunque suele también dejar alguna duda por alto) y hacer un paradón que dé puntos a la Real. En Gal, esa acción llegó a diez minutos del final, al despejar un lanzamiento de falta. Y lo de la línea defensiva es, sencillamente, impresionante.

Pero a partir de ahí empiezan los problemas de la Real. Su fútbol de ataque no bastó para adelantarse y, aunque también realizó un gran partido bajo palos, Jauregi tampoco tuvo que hacer nada extraordinario para repeler las ofensivas visitantes. ¿Por qué? Fácil de ver (y muy difícil de corregir). No hubo conexión entre la transición y la resolución. Nsue en punta no funcionó. Nunca supo recibir en condiciones, ni de espaldas ni en carrera y tampoco conectó con el llamado a ser su principal surtidor de balones, Zurutuza, que acabó agotado pero sin dar demasiado al juego de la Real, sólo algunas pinceladas. Nsue, que destacó curiosamente por sus caídas a banda, pudo marcar en dos ocasiones. En la primera, a pase de Zurutuza, falló su zancada y el portero llegó antes al balón. En la segunda, ya sin ángulo en el momento del tiro tras regatear a Jauregi, un defensa sacó el balón bajo palos.

Griezmann no termina de recuperar el nivel de hace algunas semanas y en Irún ni siquiera estuvo acertado a balón parado (aunque fue Prieto el principal lanzador y eso restó poderío en el remate). No se puede considerar sorprendente que estos tres jugadores, Nsue, Zurutuza y Griezmann, fueran los tres cambios de Lasarte. El peligro de la Real, una vez Rivas apuntalaba bien el centro del campo (como siempre, aunque de más a menos), vino de los otros dos hombres del centro del campo: Aranburu y Xabi Prieto. El capitán se animó a subir con más frecuencia de lo habitual, y eso siempre lo agradece el equipo. Suyas fueron las dos mejores jugadas personales del partido, dos preciosos slaloms que, por desgracias, acabaron sin remate. En el primero de ellos, un defensa repelió su centro desde la línea de fondo. En el segundo, Nsue se metió en fuera de juego (a Bueno se le ha criticado eso mucho durante la temporada, pero Nsue cometió el mismo error demasiadas veces en Gal, para colmo un campo más pequeño que Anoeta).

Prieto se bastaba para desarbolar el centro del campo irundarra con una facilidad insultante. Tanto, que en apenas veinte minutos ya había sufrido cuatro faltas y forzado una tarjeta (y dicho esto, ¿es normal que el Real Unión haga 24 faltas y se lleve cuatro tarjetas y la Real sume tres amonestaciones con sólo 14 infracciones? No suele ser justo el baremo arbitral con lo que siempre ofrece la Real en este aspecto). Xabi Prieto, además, fue el catalizador de las acciones de más peligro de la Real en la primera mitad, al disparar desde la frontal una dejada de Griezmann y al peinar un corner que ni Nsue ni Mikel González supieron interpretar a tiempo. La Real rondaba el área irundarra con peligro pero la pólvora parece agotada. Bueno no está (y se le está echando en falta), Agirretxe no marca desde hace cuatro meses y se está pagando en alguna medida la falta de confianza en Viguera a lo largo de la temporada. Con más minutos en la primera vuelta, quizá podría ser ahora una alternativa fiable para jugar 90 minutos.

En cualquier caso, la sensación de superioridad fue aplastante durante 70 minutos. Con los cambios, se diluyeron buena parte de las esperanzas de ganar el partido, el juego se hizo más espeso y el Real Unión contó en esos minutos finales con dos ocasiones para desnivelar el partido, la ya referida que desbarató Zubikarai y una anterior a puerta vacía. Agirretxe tuvo el partido en un remate de cabeza muy claro, pero el balón cayó muy cerca del portero local, demasiado cerca para la facilidad con que se efectuó el remate. Y dispuso de una segunda llegada clara. En buena posición, entrando por el vértice izquierdo del área irundarra, disparó inocentemente fuera del marco de Jauregi. Para entonces, el partido ya agonizaba sin que los cambios de Lasarte hubieran dado mucho resultado. Personalizar siempre es delicado, pero Songo'o acaparó todas las miradas. No está rindiendo en absoluto como se esperaba de él. La sequía actual de la Real hay que buscarla en la ausencia de su hombre gol, sí, pero también en que otros jugadores no han asumido la responsabilidad anotadora que les toca. Songo'o es uno de ellos, porque además su aportación al juego es escasa.

El sustento de la Real en los últimos minutos estuvo en dos de los hombres del partido y de este tramo de la temporada. Carlos Martínez y De la Bella se han consolidado como dos magníficos laterales, y eso que ninguno de los dos tuvo suerte durante la primera vuelta. El navarro se lesionó en el primer entrenamiento de la pretemporada y eso, añadido al notable rendimiento del reconvertido Dani Estrada, le condenó al ostracismo durante la mitad del campeonato. Su aparición ha sido un soplo de aire fresco para la Real que no sé si estamos valorando como se merece. En el caso del catalán, la sorpresa es doble. Carlos Martínez no engaña a nadie, sabemos de sus cualidades y de sus defectos. De la Bella, en cambio, se pasó la mitad de la temporada sin enseñar nada que justificara su fichaje. Nadie se llevó las manos a la cabeza cuando Mikel González acabó jugando de lateral izquierdo. Pero resulta que De la Bella se ha destapado como un pieza magnífica, tanto defensiva como ofensivamente. Ellos sustentan lo que el centro del campo no aporta.

Como viene sucediendo durante toda la segunda vuelta, la interpretación del resultado es múltiple. Yo reconozco que salí molesto de Gal. Creo que era un partido claro para vencer y no se venció porque faltó fútbol. No actitud, ojo, porque en toda la temporada a este equipo sólo le ha faltado eso durante el tramo final del partido en Alicante y en las dos salidas a Córdoba y Huelva. Pero sí que la superioridad que todos veíamos se plasmara en el marcador. Son dos puntos perdidos, pero eso no signifique que el punto logrado no valga. Vale y mucho. Todos sabemos que ganar los partidos de casa bastará seguramente para que la Real suba, por lo que todo lo que se gane fuera es importante para afianzar la posición en la tabla y prevenir algún tropiezo. Pero ganar el sábado hubiera sido casi definitivo.

Los fallos de Betis y Elche hacen que las preocupaciones de la Real se centren ahora (todavía hay tiempo para que la situación cambie, seis jornadas son muchas) en el Hércules. Levante y Cartagena ganaron. Están a tres puntos, pero son cuatro por el average. El Hércules juega esta noche y lo hace estando a ocho puntos. Ganando serán cinco, que sigue siendo una distancia considerable con respecto al cuarto clasificado como para que la Real, el líder de Segunda (que nadie lo olvide), afronte el final de temporada con tranquilidad. Lo que hagan los alicantinos determinará el valor real del punto de esta jornada y ganar al Castellón definirá la importancia del próximo partido, en Sevilla ante el Betis. Eso sí, subir en la ciudad hispalense parece casi descartado pase lo que pase la próxima jornada. Sumamos y seguimos. Quedan seis estaciones y todas son tan importantes como las precedentes.

viernes, mayo 07, 2010

PREVIA Real Unión - Real Sociedad. El último derbi en Segunda

Irún debe vivir el último derbi de la Real en Segunda (sábado, 18.00 horas, Gal; ETB-1). Después de tres años en la categoría de plata, el equipo txuri urdin está cerca de recuperar su sitio en la élite. Y si lo quiere, todavía se lo tendrá que ganar en las siete jornadas que quedan para el final de la competición. El campo irundarra es una plaza perfecta, en un derbi, con buen ambiente, lleno en las gradas y mucha presencia de aficionados realistas, para dar por fin el ansiado golpe sobre la mesa y acercar muchísimo el objetivo final. Ganar no sólo supondría alcanzar los 66 puntos, sino lanzar un mensaje claro: que la Real no va a dejar escapar el premio del ascenso y que tendrán que hacer una racha final intachable para inquietar a los de Martín Lasarte. Ganar supondría también romper una racha de casi cuatro meses sin conocer la victoria lejos de Anoeta. Y supondría prolongar el estado de felicidad de este equipo y de su afición, cada día más cerca de la fiesta final.

Y eso que Lasarte no gana para sustos últimamente. El último entrenamiento en Zubieta le ha dejado una nueva mala noticia en forma de lesión. Riesgo ha sufrido una fractura en la mano y no estará en Irún, con lo que la portería txuri urdin vive el enésimo vuelco esta temporada. Zubikarai volverá a ser el titular y Mandaluniz estará en el banquillo. En todo caso, la portería realista es el puesto mejor cubierto como han demostrado Bravo, Riesgo y Zubikarai a lo largo de la temporada. Éste no es, obviamente, el único cambio en una lista en la que aparecen tres nombres nuevos. Dos ya estaban previstos, Diego Rivas y Aranburu, que vuelven una vez cumplidas sus sanciones (y, en el caso del primero, superar un esguince de tobillo) y devuelven al Sanse sin haber podido debutar a Illarramendi y Albistegi. El otro relevo supone una rotación ya habitual en las listas del técnico realista: Songo'o entra en lugar de Johnatan Estrada.

La alineación titular no debiera distar demasiado de la formada por Zubikarai; Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González, De la Bella; Diego Rivas, Aranburu; Xabi Prieto, Zurutuza, Nsue; y Agirretxe (que busca romper una sequía de nada menos que 16 jornadas sin marcar, desde que anotara ante el Cádiz el 9 de enero). No obstante, hay algunas dudas. Labaka podría entrar en el once, aunque no es fácil aventurar por quién. La estrategia parece ser una de las obsesiones de este partido (El Real Unión domina esta faceta y el último gol encajado por la Real, en Cartagena, llegó por un fallo en una de estas jugadas) y quizá Labaka refuerce la defensa. Ese planteamiento sugiere el nombre de De la Bella como sacrificado, pero el lateral está en un gran momento. Difícil de decir qué hará Lasarte. Donde sí parece la cosa más clara es en la situación de Griezmann, que seguramente descansará. Nsue, toda vez que Estrada no está en la lista, tiene todas las papeletas para ser el titular en ese puesto.

Mucho se ha hablado esta semana de la motivación de unos y otros. Bien es cierto que el Real Unión se juega la vida después de haber recuperado el aliento con seis puntos seguidos. ¿Pero existe una mayor motivación que el ascenso a Primera? ¿Que colocarse en la Historia txuri urdin al mismo nivel que los héroes de Puertollano? ¿Que alcanzar por fin la posibilidad de butar en Primera en el caso de muchos realistas? Aunque eso habrá que demostrarlo en el campo, no creo que a motivación pueda ganar el equipo local. A Historia, tampoco. Y la diferencia en la clasificación entre los dos equipos es nada menos que de 27 puntos y 20 puestos. Que estos tres aspectos se noten sobre el césped. El césped, precisamente, es otro de los elementos a tener en cuenta. Las lluvias de la semana y las que se prevén para este sábado podrían dificultar un juego más técnico y reducir el derbi a sus características más primarias de fuerza, lucha y entrega. La inferioridad de la Real en Cartagena será el modelo a seguir. Y ojo porque arbitra Pino Zamora, el árbitro que desquicio el partido en Anoeta ante el Levante.

La tabla sigue marcando el magnífico estado de salud de esta Real, más aún después de la victoria ante el Rayo de la última jornada y los resultados de algunos rivales directos como Elche y Betis, que, con especial importancia en el caso de los sevillanos, de nuevo se dejaron puntos en el camino. El equipo txuri urdin sigue líder, y lo seguirá siendo incluso en caso de derrota en Irún, pues mantiene cinco puntos de ventaja sobre Levante y Cartagena, segundo y tercer clasificados respectivamente. Los primeros viajan a Huelva, los segundos reciben al Numancia, en lo que, esta vez sí, parece la última opción de los sorianos para engancharse a la pelea. El Hércules, cuarto con 56 puntos y siete por debajo de la Real, cerrará la jornada el lunes en casa ante el Córdoba. Elche y Betis están a nueve puntos de los de Lasarte. Los ilicitanos viajan a Cádiz, los sevillanos reciben al Murcia.

La Historia obliga a echar la vista atrás bastantes décadas para encontrar precedentes ligueros (lo que también explica que este partido sea todo un acontecimiento), y éstos son bastante favorables a la Real. Ocho visitas ha rendido hasta ahora a Irún y ha ganado nada menos que en cinco. Los otros tres encuentros acabaron con victoria del Real Unión, sin que se haya producido hasta la fecha empate alguno entre estos dos equipos. En Primera, ambos equipos se cruzadon en las cuatro primeras temporadas de la Historia de la Liga, de la 28-29 a la 31-32. La Real venció 2-3 en la primera de ellas, con dos goles de Bienzobas y uno de Kiriki, y 2-4 en la temporada 30-31, repitiendo Bienzobas el doblete y con otros dos goles de Mariscal. El Real Unión venció 3-2 en la 29-30 y 2-0, su triunfo más amplio, en la 31-32, la última vez que se vieron las caras en la máxima categoría del fútbol español.

En Segunda, la estadística es aún más favorable a la Real, con tres victorias en cuatro partidos, dos de ellas además con goleadas de escándalo: 2-5 en la temporada 39-40 (dos goles de Terán y Epi, y uno de Chechu) y 1-6 en la 40-41 (tres de Chipia y uno de Pedrín, Chechu y Terán). La última vez que se enfrentaron Real Sociedad y Real Unión fue en Segunda, y ganaron los donostiarras. 1-3 fue el resultado en la campaña 63-64, con goles para la Real de Eceiza, Urreisti y Amas. Aquel año, ninguno de los dos equipos logró los objetivos que también persiguen esta temporada: ni la Real consiguió subir a Primera ni el Unión mantenerse en Segunda. La única victoria del conjunto local en Segunda fue en la temporada 35-36, la que acabó con el no consumado descenso de la Real a Tercera División (a causa de la Guerra Civil), por 3-0.

En la primera vuelta, la Real hizo saltar por los aires el miedo que había cogido en Segunda a los derbis con una merecida goleada al Real Unión. Carlos Bueno abrió pronto el marcador, Ansotegi marcó dos goles (por primera vez en su carrera) en sendos córners y Nsue cerró la cuenta aprovechando una mala salida del portero del Real Unión. Juan Domínguez anotó el 3-1 en el último minuto de la primera mitad, pero fue insuficiente siquiera para que el equipo de Irún metiera algo de miedo. La Real se limitó a jugar bien en todas sus líneas y aprovechar los fallos defensivos del equipo visitante. El equipo de Lasarte, ya plenamente consolidado en puestos de ascenso, consiguió ante el Real Unión su sexta victoria consecutiva en Anoeta. Ahora lo que toca es romper cuatro meses sin ganar fuera, desde que Nsue diera los tres puntos en Vigo el 16 de enero.

(Nota: último derbi en Segunda, partido bonito de ver y estará allí para hacerlo. La crónica con sus correspondientes fotos la podréis leer el lunes)

lunes, mayo 03, 2010

REAL SOCIEDAD 1 - RAYO VALLECANO 0 Un señor equipo

La Real es un señor equipo. Puede que ganar 1-0 al Rayo en Anoeta no sea una de sus gestas históricas. Sin duda, este no será el partido que recordemos dentro de unos años como uno de los más destacados de la temporada del ascenso (sí, aunque no esté conseguido creo que ya se puede empezar a decir sin miedo, porque sólo una debacle que no se vislumbra por ningún lado nos puede apartar del objetivo=. Y es verdad que el juego desplegado ante el equipo madrileño no fue primoroso. Pero lo que vi me demostró, de nuevo, que tenemos un señor equipo. Mirad la alineación. Faltaban la mitad de los titulares que más minutos han disputado hasta ahora. Los principales problemas de la Real están en el centro del campo y hubo que improvisarlo. Venía el equipo más goleador de Segunda y no tuvo más que una ocasión de gol clara en todo el partido. Una. ¿Sufrimiento? El procedente del corto marcador, nada más. La Real marcó y la Real ganó. Y que eso era lo que iba a suceder se veía con tanta claridad que no hubo lugar al sufrimiento. Sólo al disfrute por la espléndida situación de este equipo.

No hubo grandes sorpresas en el once incial. Las miradas estaban puestas en el mediocentro y, como era de prever, como parece que le gusta en los puestos defensivos (no en vano él era defensa central y conoce perfectamente la responsabilidad de esa parcela del campo), Lasarte optó por la experiencia. Sergio acompañó a Markel Bergara en esa demarcación. No terminó de funcionar la conexión entre ambos y los papeles, a veces, estuvieron cambiados. Uno esperaba que Markel hiciera de Rivas y que Sergio supliera a Elustondo (o a Aranburu en los últimos partidos). Eso sólo se vio en la llegada al área que tuvo el riojano en la segunda mitad, una espléndida arrancada que debió suponer el segundo gol y la sentencia del partido, pero el balón picado del realista lo cazó el portero. Sergio, en cambio, se encargó también de cortar el juego rayista con faltas y acumuló tres antes de la media hora. Pudo ver la tarjeta, pero esta vez tocó, para variar, un árbitro contemporizador. Markel estuvo tan trabajador como siempre, pero no hubo dominio en el centro del campo. El mismo problema de esta Real con caras nuevas. Sería una sorpresa que Rivas y Aranburu no recuperaran sus puestos en Irún.

Lo dijo Lasarte en la rueda de prensa, que las pérdidas de balón de la Real acaban en llegadas del rival y que los robos del equipo txuri urdin en la misma zona no generan tanto peligro. Y seguramente es así, pero el duelo ante el Rayo deja dos conclusiones mucho más alentadoras que esa. La primera, lo que el centro del campo tiene por delante. De inicio salieron Xabi Prieto, Zurutuza y Griezmann, el trío de más calidad de esta plantilla sin ninguna duda, con Agirretxe por delante. En la segunda mitad actuaron también Nsue y Viguera. Todos ellos, sin excepción, tuvieron algún tiro a puerta. De mayor o menor claridad, pero todos probaron suerte. Eso es muy importante, tener siempre sobre el césped cuatro jugadores con la portería rival en la cabeza, a los que siempre se pueden añadir los centrales en jugadas de estrategia y al menos uno de los mediocentros. Por eso es la Real otro de los equipos más goleadores de Segunda. Además, Agirretxe sumó un incansable trabajo y pudo aumentar su cuenta anotadora en varias ocasiones, la más espectacular una semichilena que se marchó fuera.

La segunda de las conclusiones positivas es la defensa y el efecto positivo que genera en el juego del equipo. Lasarte apostó de nuevo por Riesgo, confirmando lo que ya apuntó a comienzos de temporada, que a igualdad de condiciones le prefiere a Zubikarai, seguramente por su mayor experiencia. El portero realista no tuvo que hacer ni una sola intervención de mérito, tan solo un par de blocajes (uno de ellos en una jugada de verdadero peligro, la única, que acabó en un disparo mordido de Pachón que llegó mansamente a las manos del portero) y varias salidas por alto. Y el cuarteto formado por Carlos Martínez, Mikel González, Ansotegi y De la Bella demostró que es, de largo, la mejor defensa de Segunda. El bravo lateral navarro puede que sufra en Primera cuando se enfrente a jugadores de mayor categoría, pero su progresión en esta temporada ha sido sobresaliente. Es incansable. De la Bella sube menos, tiene más criterio defensivo en ese sentido, pero también genera peligro cuando arranca. Y los dos centrales, a los que hay que añadir a Labaka (que reapareció en la segunda mitad para permitir a Lasarte probar un esquema de cinco atrás por primera vez en la temporada), están a un niver altísimo.

El partido, además, se resolvió como muchas veces se han resuelto los de Segunda: a balón parado. Griezmann sacó un corner y Xabi Prieto cabeceó a la red. Con la zurda del joven francés, sorprende que no sea él el encargado principal de sacar los corners. Hay debate sobre el cansacio del potrillo, y es verdad que no tiene la chispa del pasado año. Pero también es cierto que hay pocos con el carácter ofensivo y técnico de Griezmann. Disparó dos veces a puerta con peligro y dio la sistencia del gol. ¿Qué más se le puede pedir a un chaval que en julio no estaba previsto siquiero que fuera el titular en el Sanse? Y con el poderío aéreo que tiene el extremo donostiarra es casi un pecado que no se le coloque siempre en las jugadas de estrategia entre el primer palo y el punto de penalti. Es el segundo gol de cabeza de Prieto esta temporada en una jugada de estrategia (el primero fue ante el Numancia en Soria) y el quinto de la campaña. ¿Zurutuza? Un tanto intermitente, pero cuando le salen las cosas es simplemente sublime. Hace unas semanas dije que me recordaba más a Laudrup que a Zidane, como se llegó a publicar. El pase que mete a Sergio en la segunda mitad es muy del primero. Y su cabezazo en plancha a diez minutos del final mereció ser gol. Zuru es grande si le respetan las lesiones.

Puestos a buscar pegas a la Real desplegada sobre el césped de Anoeta el sábado, y dejando a un lado los problemas para generar juego en la parcela central del campo, se puede hablar del corto resultado que obtuvo. En realidad, la victoria nunca estuvo en claro peligro. El Rayo distó mucho de ser el equipo espectacular que eliminó al conjunto txuri urdin de la Copa en los comienzos de esta larguísima temporada o del que plantó cara a la mejor versión realista en el partido de Vallecas. Apenas llegó al área rival y aunque intentó achuchar en la segunda mitad, ya con el marcador en contra, lo hizo más por posición que por auténtica sensación de peligro. Lo cierto es que sólo Susaeta dejó algún destello de calidad y alguna ocasión de cierta claridad para que el Rayo marcara. Ese es el mérito de esta Real. ¿Pero cuántos empates ha cedido la Real en Segunda por no saber cerrar los partidos? Eso pudo pasar esta jornada. No pasó y además por el buen hacer txuri urdin. Pero pudo pasar. Es el riesgo del 1-0 y la Real ha ganado por ese resultado nada menos que ocho partidos esta temporada. Ahí vivimos en el alambre, pero lo cierto es que Lasarte ha hecho que sepamos vivir así.

Decía que ya casi se puede hablar de ascenso sin miedo. Y es verdad, los números lo dicen. La Real es líder a falta de siete jornadas para el final. Seguirá encabezando la clasificación aunque pierda la próxima semana en Irún ante el Real Unión, y entonces ya quedarán sólo seis partidos. Aventaja en cinco puntos al segundo y al tercer clasificado, Levante y Cartagena, y en siete al cuarto, el Hércules. Elche y Betis, los dos contra los que todavía tiene que jugar la Real, están ya a nueve puntos, a once nada menos el Numancia. Quedan 21 puntos en juego y empieza a parecer una misión imposible que tres equipos superen las cifras de la Real. No sólo porque lo digan las matemáticas, es que lo dicen también las sensaciones que se viven sobre el césped. Ganar en Irún será un paso decisivo porque romperá una racha de casi cuatro meses sin lograr tres puntos fuera de casa y recordará a los rivales que el mejor equipo de la categoría no falla. El ascenso está cerca. Si las cosas salen bien, en un mes la Real puede estar celebrando el ascenso. ¿No os ha recorrido la espalda un pequeño escalofrío al leer eso? A mí sí al escribirlo.

viernes, abril 30, 2010

PREVIA Real Sociedad - Rayo Vallecano. El penúltimo impulso

La Real busca ante el Rayo Vallecano el penúltimo impulso en la carrera que le lleve de vuelta a la Primera División (sábado, 18.00 horas, Anoeta; ETB-1, Telemadrid-La otra). Penúltimo porque todavía queda mucho para que acabe la Liga. Pero es éste un impulso igualmente necesario después de acumular ya tres jornadas sin conocer la victoria y de que la última comparecencia como local del equipo se saldara con un empate. Anoeta vuelve a ser la clave en la lucha por el ascenso, después de la demostración de orgullo en Cartagena, ante un rival directo y con diez jugadores sobre el campo por una expulsión injusta. Partido a partido, sí, pero los tres próximos encuentros marcarán el futuro de este equipo y, en caso de conseguir resultados muy positivos, dispararán los cálculos sobre cuándo puede llegar la ansiada jornada en la que la Real cumpla el objetivo de recuperar su sitio en la élite.

Martín Lasarte no lo tendrá nada fácil para componer un once, porque se le ha abierto un agujero en el centro del campo. Elustondo permanece lesionado y tanto Aranburu como Rivas cumplen partido de sanción. El Comité de Competición le quitó al capitán la segunda de las tarjetas que vio en Cartagena, asumiendo el flagrante error del colegiado y el enorme perjuicio que causó al conjunto txuri urdin. Pero la primera de ellas era la que hacía cumplir ciclo a Aranburu, por lo que se perderá el partido ante el Rayo igualmente. Rivas, además, sufrió un esguince de tobillo, pero parece que no tendrá problemas para jugar dentro de una semana en Irún. Con este panorama, a Lasarte sólo le queda uno de sus pivotes natos: Markel Bergara. Éste será titular, tal y como anunció el técnico hace ya una semana.

Su acompañante es el mayor de los misteriores y el técnico no lo aclaró en rueda de prensa. La convocatoria, además, amplia el abanico. Durante la semana se especuló con la titularidad junto a Markel en el mediocentro de Zurutuza o Sergio. Pero es que el técnico realista ha incluído en su lista a dos jugadores del Sanse que optan también a esa plaza, dos jugadores además de los que se hablan maravillas desde hace mucho tiempo y que todavía no han debutado con el primer equipo: Illarramendi y Albistegi. En el mediocentro estarán todas las miradas. El elegido condionará, al mismo tiempo, la composición de la línea de tres mediapuntas, en la que Xabi Prieto y Griezmann parecen fijos. Sergio y Zurutuza podrían tener también acomodo en la mediapunta, al igual que Nsue. En la lista aparece de nuevo Johantan Estrada, en lugar de un Songo'o que está ya muy cerca de ganarse la etiqueta de fichaje fallido.

A pesar de que nada se puede descartar, no parece probable que Lasarte cambie de nuevo de portero, por lo que, de no mediar circunstancias anómalas, Asier Riesgo será el guardameta txuri urdin hasta el final de la temporada y Zubikarai tendrá que seguir en el banquillo. Con Labaka ya en plena forma, surge también la duda de si habrá cambios en defensa, aunque lo previsible es que se mantenga el mismo cuarteto de las últimas semanas: Carlos Martínez y De la Bella en los laterales, con Mikel González y Ansotegi en el centro. En punta jugará Agirretxe, ya que Bueno sigue lesionado. No obstante, no sería descabellado que Nsue fuera el único delantero, aunque parece una opción más probable fuera que en Anoeta. Viguera, que debutó por fin esta campaña en Cartagena, esperará otra oportunidad en el banquillo.

Pese a encadenar una racha de tres partidos sin ganar y de sumar sólo ocho de los últimos 21 puntos en juego, la Real sigue siendo el mejor equipo de la Segunda División. Sigue siendo líder en solitario y lo seguirá siendo incluso si saliera derrotado de su enfrentamiento con el Rayo, un Rayo que además llega a Anoeta con bastantes bajas. Cuatro puntos de ventaja tienen los de Lasarte sobre el segundo clasificado, el Hércules. Con su victoria ante el Elche de este viernes, una victoria que ayuda a la Real, el Villarreal B se coloca provisionalmente en la tercera posición, pero no cuenta para el ascenso. Los ilicitanos, lanzados en las últimas jornadas, se quedan a seis puntos de la Real, que serán nueve si se vence a los vallecanos. Levante y Cartagena, cuarto en zona de ascenso y quinto, están a cinco, y los dos tienen perdido el average con la Real, lo que les obliga a sumar otro punto más si quieren superar a los realistas. Además, los valencianos reciben al Hércules, algo que también beneficiará al conjunto txuri urdin pase lo que pase. El Numancia apurará una de sus últimas opciones de reengancharse en casa ante el Albacete.

La historia no refleja la peligrosidad actual del Rayo, un equipo pensado para luchar por el ascenso pero que, a pesar de tener una de las mejores plantillas de Segunda, se ha quedado descolgado. De las 14 visitas que ha efectuado a San Sebastián, sólo ha ganado en una y ha empatado en otras cuatro, incluyendo eso sí la última de ellas. Las nueve restantes fueron triunfos realistas, el último de ellos siendo la mayor goleada de la Historia entre estos dos equipos. Nada menos que 5-0 venció el equipo txuri urdin en la temporada del subcampeonato, la 2002-2003, con goles de De Pedro y Karpin, ambos de penalti, dos de Nihat y el último de Tayfun. El único triunfo rayista llegó en la temporada 92-93, por 1-2. En Segunda División sólo se han cruzado estos dos equipos en dos ocasiones. La primera fue en la campaña 66-67, la que culminó en el ascenso de Puertollano, y la Real venció por 1-0, gol de Boronat.

El último enfrentamiento en Segunda es el de la temporada pasada. El Rayo fue, probablemente, el mejor equipo que pasó por Anoeta en toda la campaña, pudo ganar el partido y lo acabó empatando en el descuento gracias a un penalti, una dudosa mano de Markel Bergara, que además fue expulsado. La Real completó una primera media hora espléndida en la que, eso sí, no generó demasiadas ocasiones claras de gol. Agirretxe aprovechó la más clara para adelantar al conjunto txuri urdin. A partir de esa media hora, el equipo de Lillo desapareció del partido, dejó que el Rayo cogiera el mando y comenzó a sufrir. El sufrimiento duró 60 minutos, los que tardó el equipo madrileño en empatar justo antes del final. El árbitro tuvo su parte de responsabilidad en el resultado final, pero no hubiera sido justo que la Real venciera a un buen Rayo. Más que el empate, lo que dolió es la forma en que llegó.

El Rayo es, junto al Elche, el único equipo que ha ganado esta temporada en Anoeta. Lo hizo en la Copa del Rey, a partido único. Con una categoría que le dio desde el principio la vitola de aspirante serio al ascenso, el Rayo ganó por 0-2. Mereció mejor suerte una Real todavía en construcción, en todo caso, pero los dos golazos que recibió, curiosamente, Asier Riesgo, hicieron imposible la remontada. En la primera vuelta, Rayo y Real ofrecieron un magnífico encuentro de fútbol. Fue la mejor actuación realista fuera de casa hasta la fecha, y si el conjunto txuri urdin no volvió a San Sebastián con tres puntos fue por algunos fallos puntuales en defensa y por el partidazo que hizo el portero local, Cobeño. Xabi Prieto, Bueno (seguramente fue el partido más completo del uruguayo) y Zurutuza (espectacular su irrupción en la segunda parte) fueron los autores de los goles realistas. El partido habría pasado a la Historia con letras de oro si Mikel González, inmensa actuación la suya, llega a meter la ocasión que tuvo en el descuento y culmina la remontada, pues siempre fue a remolque en el marcador el conjunto de Lasarte. Pero una Real de Primera ya pasó por Vallecas.

domingo, abril 25, 2010

CARTAGENA 1 - REAL SOCIEDAD 1 Punto de orgullo, punto de oro

Un punto de orgullo se trae la Real de Cartagena. Un punto de orgullo y también de oro, viendo cómo están las cosas, cómo se quedó el partido con la inverosímil expulsión de Aranburu y el flojo ritmo de los perseguidores. El equipo txuri urdin, hoy sí, ha dado la cara como visitante y lo ha hecho en el campo de uno de sus rivales directos, limitando al mínimo las ocasiones que ha provocado el Cartagena con un hombre más e incluso dando una mayor sensación de peligro que, eso sí, no ha podido concretar en ocasiones de gol. La Real sólo ha cedido el control del partido en una fase de la primera mitad, pero lo puesto sobre el césped en inferioridad numérica da al empate un valor superlativo. El partido deja motivos para la satisfacción, y el sufrimiento que alentaba el marcador y estar con diez no tuvo ningún reflejo sobre el campo. La Real sale muy reforzada de la primera de las últimas nueve finales, a pesar de que prolonga la racha sin ganar fuera de casa. Pero eso hoy importa menos.

A pesar de las especulaciones previas, Lasarte optó por mantener el esquema de toda la temporada, sin cambios en la parcela defensiva y con Nsue, Zurutuza y Xabi Prieto por detrás de Agirretxe. La noticia de la alineación titular estaba en la portería. Jugó Asier Riesgo, y lo hizo de nuevo de maravilla, por la seguridad que transmitió porque apenas tuvo intervenciones de gran mérito. La Real saltó al campo con una muy buena actitud, que borró de un plumazo lo visto en Córdoba y Huelva. A esa sensación contribuyó el golazo con el que se adelantó el equipo txuri urdin en el minuto 4. Cabalgada de Zurutuza, apertura a Xabi Prieto, balón raso a la frontal del área y maravilloso zapatazo de Aranburu que se cuela en la portería cartagenera después de golpear en el palo. Un golazo de muchos quilates que confirma lo que sabemos de Prieto y Zurutuza y ayuda a que el capitán recobre un valor que muchos le pedimos: la llegada a puerta y el gol.

El partido no se podía poner mejor para la Real, pero el equipo de Lasarte se encontró con un duro escollo: es muy difícil jugar al contraataque sin jugadores veloces. Sólo Nsue tenía esa característica entre los hombres ofensivos, pero el mallorquín no estuvo hoy afortunado en casi nada. Se dejó la vida sobre el césped pero sin influencia alguna en el encuentro. Se echó también en falta la presión de Bueno. Agirretxe no destaca en esa faceta de estorbar a la defensa rival tanto como el uruguayo y los locales lo agradecieron. El Cartagena apretó y se hizo con el dominio del partido. Esa fase desembocó en el gol del empate. Uno de esos goles que apena por evitables. Un corner peinado en el primer palo y rematado en el segundo. Falló la marca, y entre Carlos Martínez y Zurutuza permitieron el remate de Chus Herrero. El partido empezaba de nuevo. Y aunque Cartagonova empezó a apretar lo suyo, poco a poco la Real fue recuperando su sitio. El Cartagena no forzó mucho a Riesgo, que sólo tuvo que hacer una espléndida salida (una de sus mejores cualidades) para evitar un gol local.

El partido llegó al descanso en una situación de cierta igualdad. En la segunda mitad, el Cartagena empezó con fuerza y tuvo una ocasión de adelantarse en el marcador, que Carlos Martínez sacó bajo palos. Y entonces llegó el momento decisivo. Aranburu fue expulsado. Fue la consecuencia de un arbitraje errático, calamitoso y en ocasiones hasta demencial. Mal en la señalización de las faltas, muy mal en las amonestaciones. Ni siquiera pareció claro que Aranburu tocara a De Lucas, mucho menos para expulsarle. Increíble. Tan increíble como que recibiera la primera tarjeta por reiteración (lo dijo el árbitro con sus gestos) cuando ese criterio no se lo aplicó al Cartagena hasta la media hora de la segunda mitad. El daño para la Real era inmenso en ese momento. Diego Rivas se había torcido el tobillo en la primera mitad y se quedaba como pivote único, aguantando como un jabato y teniendo además ya una tarjeta amarilla. Para reforzar esa zona, Lasarte metió a Markel Bergara, que salía de una lesión. No había muchas opciones más, pero optar por todo eso fue un síntoma de valentía de esta Real.

Y mucha más valentía demostró el equipo en los 40 minutos finales. Porque la Real fue capaz de aguantar con diez jugadores al Cartagena, uno de los equipos que luchan por subir a Primera División, y lo hizo de una manera ejemplar. Supo jugar en todas las situaciones, consiguió que el Cartagena apenas creara peligro hasta el tramo final del encuentro, cuando llegó al área de Riesgo más por orgullo propio y cansancio de la Real que por dominio futbolístico. Rivas dio una lección de orgullo y pundonor digna de recordar. Mikel González se salió en defensa. De la Bella hizo un partido portentoso, a pesar de que tanto él como Carlos Martínez subieron menos de lo que acostumbran (sobre todo en la primera mitad y seguramente por orden de Lasarte para solucionar los problemas que se vieron en los dos anteriores salidas). Xabi Prieto entendió el contexto del partido a pesar de no estar demasiado acertado en el pase. Y apenas se jugó en el descuento. Esta Real aprende de errores pasados.

Para entonces, ya se habían marchado Agirretxe (al que se le escapa una nueva oportunidad de destacar, aunque tuvo una muy buena ocasión de gol en la primera mitad, con un disparo a bote pronto que se marchó muy cerca del palo) y Nsue. Griezmann había entrado en el campo y Borja Viguera tuvo sus primeros minutos de la temporada (eso también supone arriesgar, y el riesgo le dio premio a la Real). El joven potrillo francés estuvo algo impreciso también, porque tuvo en sus botas un par de oportunidades de montar contras que habrían resultado letales. Y es que esa es la paradoja que deja el partido. Con diez la Real se creció. Sin llegar a portería con claridad (De la Bella tuvo la mejor en una magnífica arrancada desde atrás que finalizó en un disparo que rebotó en un defensa), pero con una sensación de peligro superior a la que dejaba el Cartagena. Contuvo sin problemas al Cartagena e incluso se permitió mantener a tres jugadores en ataque de forma continua. Ni el calor, ni la inferioridad, ni el Cartagena. Nada pudo con el equipo txuri urdin. Magnífica la actitud de la Real.

Hoy las circunstancias y el arbitraje (¿habría ganado la Real con once? Yo apuesto por ello) han frenado una nueva opción de dar un golpe sobre la mesa, pero el punto conseguido es valiosísimo. La Real sigue líder y llega a los 60 puntos. La ventaja con respecto al segundo clasificado es de cinco puntos (serán cuatro si gana el Hércules esta tarde al Salamanca). El Cartagena sigue a cinco, que son seis porque el punto en Cartagonova le da definitivamente la ventaja en caso de empate a puntos. Al Betis se la ha metido un punto más y está a siete. El Levante se puede poner a dos puntos, cierto, pero hasta ahora sólo el Elche saca provecho de esta jornada y está nada menos que seis puntos por detrás. El peligro para la Real sólo está en la propia Real. En sus ausencias, por ejemplo, puesto que tanto Aranburu como Rivas se perderán la próxima jornada con tarjetas. Portero y delantero titulares están lesionados. Pero no importa. El equipo txuri urdin, como equipo, como grupo, ha dado sobradas muestras ya de carácter y de entrega. Salga el que salga y sea cual sea el marcador final, la Real rendirá sobre el campo. Es el líder. Y hoy ha conseguido un punto más en su camino a Primera. Quedan ocho partidos y todos nos siguen mirando desde atrás.

sábado, abril 24, 2010

PREVIA Cartagena - Real Sociedad. Buscando una señal

Una señal. Una señal de que el ascenso está cerca de verdad, de que el equipo sabe también dar lo mejor de sí lejos de Anoeta, de que esta Real escribirá su nombre en la Historia del club con letras de oro. Eso es lo que se busca en Cartagena (domingo, 12.00 horas, Cartagonova, Canal +) en uno de los partidos más decisivos que le restan al equipo txuri urdin en lo que resta de temporada. Sí, cuando queda tan poco para el final todos son decisivos ya y tanto da sumar tres puntos en uno que en otro. Pero estos tres puntos parece que valen más, porque la Real daría un golpe sobre la mesa ya casi definitivo y porque tiene que romper por un lado con la mala imagen de sus dos últimos desplazamientos y por otro con una racha de tres partidos sin conocer la victoria. Una señal. Qué gran momento para ofrecer esa señal.

No es nada fácil esta semana aventurar los planes de Martín Lasarte para este partido. Las bajas (en especial la última que se ha producido, la de Carlos Bueno, que estará fuera del equipo al menos un mes) y las palabras que el técnico dedicó a su equipo tras la derrota en Huelva, hablando de cambios para jugar como visitante, abren mucho el abanico de posibilidades que tiene el entrenador realista para este partido. Se ha especulado con la posibilidad de que la Real cambie el dibujo para este encuentro, pero según lo que dijo el viernes Lasarte lo normal es que se mantenga la apuesta por el 4-2-3-1. De producirse algún cambio en este dibujo podría ser en la retaguardia, dando entrada a un tercer central, quizá jugando desde la banda (sería Mikel González, como ya ha jugado en bastantes partidos esta campaña) más que en un esquema con dos carrileros.

El primer dilema de Lasarte se encuentra en la portería. Zubikarai y Riesgo vuelven a jugarse el puesto, como ya hicieran hace tres semanas para jugar contra el Hércules. Los dos han rendido a un altísimo nivel tras la lesión de Bravo y cualquier de los dos podría ser titular en Cartagena. La defensa, de mantener el sistema de cuatro hombres atrás, contará con Carlos Martínez (Dani Estrada aún no ha entrado en la convocatoria y no habrá en el banquillo recambio natural para ninguna de las dos bandas en defensa) y De la Bella en los laterales. Labaka, tras haber regresado la semana pasada a la convocatoria, ya está en plena forma y no es descabellado pensar que pueda volver al once. Mikel González tendría más papeletas que Ansotegi para ser el sacrificado. Por delante, Diego Rivas jugará seguro, muy probablemente acompañado por Aranburu, aunque el regreso de Markel a la convocatoria (y de Illarramendi al Sanse) da opciones al técnico.

Asumiendo que Agirretxe supla la ausencia del lesionado Bueno (que quizá es mucho asumir, podría tener su primera oportunidad en punta Nsue; también entra en la lista después de mucho tiempo Borja Viguera), la línea de tres centrocampistas es la que más dudas ofrece. Xabi Prieto parece el único fijo, pero podría jugar tanto en la banda derecha como en la mediapunta. Songo'o, que suple en la convocatoria a Johnatan, podría entrar por esa banda si el 10 realista se desplaza al centro. La ausencia del colombiano parece dejar la puerta libre a Griezmann, que gracias a la nube volcánica que ha sembrado el desconcierto en el espacio aéreo europeo no tuvo que jugar el segundo de los amistosos programados por la selección sub-19 francesa. Otra opción sería que las bandas las ocuparan Nsue y Songo'o. Zurutuza, siempre entre algodones, es más probable que salga en la segunda mitad. Lo que parece menos probable es que Sergio repita titularidad, pero nada se puede descartar.

Si hace unas semanas el partido contra el Hércules se podía entender como el mejor que ofrecía esta temporada la Segunda División, casi lo mismo se puede decir del enfrentamiento de esta jornada. Además, están las propias urgencias. Se ha oído mucho a los escépticos estas últimas semanas, tres semanas en las que la Real no ha podido conseguir el triunfo. Dos derrotas fuera, las dos dando una imagen lamentable y las dos por 2-0, y un empate en casa han multiplicado las visiones negativas que, después del triunfo en Anoeta ante el Hércules, apenas se dejaban ver. Lo cierto es que la Real juega esta semana como líder, puesto que mantendrá pase lo que pase, pero con la obligación de demostrar esa condición y borrar la mala imagen como visitante que está dando últimamente. No gana fuera desde que lo hiciera en Vigo, por 0-1, el pasado 16 de enero. La Real sólo ha jugado fuera de casa un partido el domingo a las 12.00 y lo perdió. Fue el 5-1 de Alicante.

Los cartageneros, que parece que prometen un partido abierto y no el duelo táctico que se vio en Anoeta, han sido el tercer equipo más regular de la campaña y afrontan la jornada en la tercera posición, a cinco puntos de la Real, que, pese a vivir una de las peores rachas del ejercicio, se mantiene en el liderato con cuatro puntos de ventaja sobre el segundo, el Levante, y seis sobre el cuarto, el Betis. El average también se pone sobre la mesa esta semana. Puntuando, será para la Real. La victoria sería un paso decisivo, pues alejaría al Cartagena a ocho puntos y podría ofrecer una renta de hasta nueve puntos sobre el cuarto, con tanto sólo 24 en juego hasta el final. El equipo txuri urdin saltará al campo sabiendo el resultado del duelo directo de la jornada, el Betis-Elche. El domingo por la tarde, el Hércules recibirá a un Salamanca que no está ni mucho menos salvado y el Levante visitará a un Córdoba que transita cómodamente por la mitad de la tabla.

Cartagena y Real Sociedad no se han visto nunca las caras en Liga. Sólo se cruzaron en la Copa de la temporada 87-88, y el resultado fue de 1-0 para los cartageneros, con un gol marcado en el minuto 86. Dos goles de José Mari Bakero permitieron remontar la eliminatoria en Atotxa. En la primera vuelta, en el único enfrentamiento en Segunda entre ambos equipos, la Real consiguió una victoria valiosísima por un ajustado 1-0. Fue un partido duro, muy típico de Segunda, donde predominó más la presión y la fuerza que el toque y la calidad. Y, sin embargo, fue la calidad la que acabó decidiendo el choque. Curiosamente, los autores de la acción decisiva fueron dos jugadores que Lasarte metió en el campo en la segunda mitad. En el último minuto del partido, Nsue centró desde la izquierda y Agirretxe empujó el balón sobre la línea de gol. Fue una mañana de sufrimiento. Pero, como siempre en Anoeta esta temporada, una mañana feliz. Que la mañana de este domingo sea igual de feliz.

martes, abril 20, 2010

Sigo muy tranquilo

Cuanto más parece crecer el nerviosismo de algunos (casi podría decir que de muchos), más tranquilo estoy yo. Muy tranquilo. De verdad. Sigo creyendo firmemente en esta Real por lo que me enseña y por su situación en la tabla. Todo eso me transmite la tranquilidad que digo. Y ya no me sorprende, pero sí que me sirve para el futuro, la sensación de que siempre va a haber quien siembre intranquilidad sobre este equipo. En Segunda no ha importado que la Real sea un buen perseguidor de los equipos que estén en ascenso (la primera campaña), un conjunto a media o larga distancia de los tres primeros (la segunda) o un líder destacado (la tercera y presente temporada). En Primera nos pasará lo mismo. Si estamos en descenso, nos verán en Segunda. Si estamos fuera de los tres últimos puestos por poco, acabaremos cayendo. Si estamos en mitad de la tabla, la temporada será anodina. Y si estamos luchando con los de arriba, nunca será suficiente. Esa es la realidad que tenemos. ¿Por qué? No lo sé, pero todos tendremos que aprender a vivir con ella.

Y yo vivo con ella desde esa tranquilidad de la que hablo. Tranquilidad que, además, encuentras datos abundantes en que cimentarse. Echemos la vista atrás. No hay tema que haya suscitado más debate en la actualidad txuri urdin durante toda la campaña que la portería. Y a mí no hay nada en esta Real que me haga sentir más tranquilo. Tenemos tres porterazos. Bravo lo ha demostrado toda la campaña. Zubikarai acalló comentarios contra Hércules y Recreativo. ¿Y qué decir de los dos paradones de Riesgo el sábado pasado? No hay mejor forma de contestar a quienes dudaban de su compromiso o de su categoría. Sólo recuerdo un partido en toda la temporada en el que la actuación del portero haya costado puntos, en casa ante el Elche con aquel penalti y expulsión de Bravo. E incluso aquel día la Real falló el único penalti a favor que ha tenido en toda la temporada, l oque podría haber minimizado el daño provocado desde nuestra portería. A cambio, los tres guardametas han dado muchísimo a este equipo. Y sobre todo tranquilidad.

Miro la clasificación. Y la tranquilidad aumenta. Líderes con seis puntos de ventaja con respecto al cuarto. Algunos creen que eso es estar agobiado, ¡no doy crédito! De 27 puntos que quedan en juego, la Real tiene que sumar siete menos que al menos tres de sus cinco rivales. Y eso lo llaman agobio. Pero es que hay más. Leo hoy en Mundo Deportivo que sólo hay un equipo que ha dilapidado la ventaja que tiene la Real desde que la Segunda División tiene 22 equipos y ascienden tres, que 22 de 30 de los que estaban en ascenso a estas alturas en los últimos diez años han acabado subiendo, que ninguno de los ocho restantes remontó más de cinco puntos (uno menos de los que tiene el equipo txuri urdin), que el ritmo de recorte de puntos de los actuales perseguidores es insuficiente para coger a la Real antes de que acabe la Liga y que, de no mediar un acelerón de varios de los equipos que están detrás de los de Martín Lasarte, se podría llegar a subir hasta con menos de 70 puntos. Los datos históricos y estadísticos están de nuestro lado.

Pero vayamos más allá si cabe. Se ha dado la impresión de que la Real es un equipo catastrófico lejos de Anoeta, donde sí es el mejor equipo de la categoría. Repito, el mejor equipo en casa, porque igual alguno piensa que es fácil acumular doce victorias como local a estas alturas de la temporada. Pero volvamos a lo de fuera. A pesar de los tres meses que lleva el equipo sin conseguir un triunfo a domicilio, niego la mayor de esta crítica tan feroz contra el equipo. No es un desastre. En absoluto. Ha sumado a domicilio los mismos puntos que el Levante, uno menos que el Betis y tres más que el Hércules. ¿Son esos números malos? Ahí destaca el Cartagena, que ha logrado cinco puntos más que la Real, pero ganando el domingo en su campo esa cifra quedaría reducida a sólo dos y podría colocar al equipo de Lasarte hasta como el cuarto mejor equipo a domicilio. Las estadísticas hay que darlas completas para interpretarlas.

Veamos el ritmo de los perseguidores, pongamos, en las últimas nueve jornadas (las mismas que quedan para finalizar el campeonato). En esas nueve semanas, la Real ha sumado 12 puntos, una de las peores rachas de toda la temporada. Betis, Elche y Levante han conseguido en ese tiempo seis, cinco y cuatro puntos más que la Real, cifras todas ellas insuficientes para superar al equipo txuri urdin en lo que resta de Liga si las repitieran (salvo que el Betis sumara los tres puntos ante la Real y le ganara al menos 2-0 para depender del average general). Y los realistas han sumado un punto más que el Cartagena, tres más que el Numancia y seis más que el Hércules. Vayamos incluso a los resultados de la primera vuelta ante los mismos rivales que el calendario deparará en las próximas nueve semanas. La Real sumó 20 puntos. Sólo uno de sus perseguidores, el Hércules, sumó más. Un punto más, concretamente. También insuficiente para dar caza al líder. Y otro asunto más. A la Real le quedan tres cruces directos. Pero es que entre sus demás rivales habrá que jugar otros siete duelos de este tipo. Muchos puntos se quedarán así en el camino.

Dicho todo esto, es obvio que el ascenso todavía no se ha conseguido. La tranquilidad no va en detrimento de la tensión que debe ofrecer la competición y el deseado objetivo del ascenso. La Real ha demostrado sobradamente esta temporada que, si sale concentrada en los partidos, es un equipo dificilísimo de batir. Pero también que, si sale de cualquier otra forma que no sea a tope, cualquier le puede hacer un roto. Por eso, el ascenso está en la mano del equipo txuri urdin. Porque sabe lo que se juega y ya ha demostrado que sabe jugar para conseguirlo. Por eso estoy tan tranquilo. No me importa cuantos mensajes negativos o incluso agoreros se lancen sobre el equipo. Para que empiece a temblar, es la Real quien tiene que enviar señales de desastre y, en realidad, las que ya ha emitido fuera de casa no han sido tan graves. No estamos en el mejor de los momentos, pero mucho tendrían que cambiar las cosas para que yo perdiera la tranquilidad. Y creo que también para que la pierda el equipo. A por el Cartagena.

sábado, abril 17, 2010

REAL SOCIEDAD 0 - ALBACETE 0 Nada que reprochar

Hoy a la Real no hay nada que reprocharle. Ha derrochado esfuerzo, buena actitud y ocasiones de gol. No ha hecho un partido perfecto, pero indudablemente se ha hecho merecedor a la victoria, a los tres puntos y a más de un gol en su casillero. Pero, el tópico es tozudo, el fútbol es así. El equipo txuri urdin lo ha hecho todo para ganar, incluso cuando el árbitro se ha convertido en el mejor activo de la táctica del Albacete de parar el partido lo más posible, ha dispuesto de numerosas opciones de adelantarse. Y el gol no ha llegado. El fútbol es así, sí. Otros días la Real ha ganado sin hacer tanto como hoy. Porque hoy ha hecho mucho más que lo suficiente para ganar. Los puntos se dan según lo que señala el marcador, y eso otorga a la Real uno más en su carrera a la Primera División. No lo despreciemos, por mucho que todos apostáramos hoy por un triunfo local. Porque hoy no hay nada que reprochar a la Real. Con este proceder, muchos partidos caerán de nuestro lado. Y el próximo, en Cartagena.

Lasarte ha decidido hacer un cambio más de los dos previstos. Riesgo ha sustituído a Zubikarai, y ha estado sobresaliente. No esperaba menos de él. Griezmann ha entrado por Johnatan y ha estado irregular. Generoso como siempre en su trabajo, incisivo como acostumbra de cara a la portería contraria, pero fallón en los pases, incluso en jugadas fáciles para un futbolista de su talento. Acabó fundido y sustituído. Y el tercer cambio, la sorpresa que se guardó el técnico realista para este encuentro fue la presencia de Sergio en la mediapunta en lugar de Zurutuza, que había comenzado la semana con molestias musculares y con el que seguramente Lasarte no quiso arriesgar. Sergio estuvo también irregular. Tuvo unas cuantas ocasiones para demostrar su capacidad como lanzador de jugadas de estrategia, pero ahí falló. Como siempre, Xabi Prieto fue el lanzador que más peligro llevó, pero sólo ejecutó las faltas de los últimos minutos.

Con estos elementos sobre el campo, la Real arrancó con vigor y fuerza. Había que hacer olvidar la imagen de Córdoba y Huelva y esa era, es y será siempre la mejor forma de hacerlo. Anoeta sigue teniendo algo que mueve a esta Real, algo que impulsa al equipo con una fuerza que lejos de sus muros no termina de encontrar. Hoy esa mística no se tradujo en una victoria, pero sí en una notable actuación. El Albacete salió valiente al césped de Anoeta, pero la diferencia de calidad entre uno y otro equipo se notó en algo esencial pero que hoy no se trasladó al marcador: la creación de ocasiones. Los manchegos llegaban con soltura y mérito hasta el área de Riesgo, pero apenas daban el último paso. Sólo en una ocasión probaron al meta realista, y éste respondió con una magnífica salida a los pies de Stuani. En cambio, la Real sí generaba ocasiones de peligro, hasta el punto de que el meta del Albacete se convirtió en el mejor jugador de su equipo con dos paradones de mérito.

Griezmann tuvo el gol muy cerca en dos ocasiones. La primera quizá lastró su partido. Un magnífico centro de Xabi Prieto lo mandó arriba de cabeza cuando lo tenía todo a favor para anotar el 1-0. Su grito de rabia evidenció que le había dolido más de lo normal. Luego tuvo un disparo que estuvo cerca de colarse entre las piernas del portero rival. Antes de eso, un defensa sacó un balón bajo palos tras un cabezazo de Prieto, Bueno se resbaló cuando encaraba ya la meta (no estuvo especialmente rápido) y ya cerca del final de la primera mitad Agirretxe tuvo la más clara, un cabezazo precioso, picado abajo como mandan los cánones, conectando un espectacular pase de Xabi Prieto de chilena tras un corner botado por Sergio. Fue la parada de la tarde, la que permitió al Albacete marcharse al descanso con el empate a cero inicial. Agirretxe había sustituído a Bueno, que se marchó lesionado tras un choque con un defensa del Albacete que, incompresiblemente, el árbitro convirtió en falta del uruguayo.

En la segunda mitad el escenario cambió levemente. El juego se inclinó más todavía sobre la portería de un Albacete que acusó el cansancio y en el que, seguramente, pesó mucho el deseo de conseguir el punto que ya tenían. Eso no impidió que en alguna ocasión buscaran el área de Riesgo. Y Riesgo respondió como se esperaba de él. La mejor jugada de los manchegos la frustró el meta txuri urdin con una gran intervención. Era la segunda vez que Asier tenía que aparecer. En las dos lo hizo con gran categoría. Dejó su portería a cero y eso es lo mejor que se puede decir de él, aparte de darle el merecido aplauso por su esfuerzo 21 partidos después de su última aparición sobre el campo.

Mucho más movido estuvo el partido en las cercanías de la meta del Albacete. Agirretxe buscó la escuadra con una vaselina que, quizá, podría haber tenido más opciones de gol de buscar el palo largo. Nsue, que había entrado ya por un agotado Griezmann, tuvo un cabezazo claro para adelantar a la Real. Carlos Martínez, incansable y digno siempre de aplauso en su banda derecha, tuvo una buena internada en la que debió intentar el tiro y no el pase que interceptó la defensa. Las ocasiones se iban acumulando y la Real quizá pagó la precipitación a la que le empujó que el balón no entrara y los minutos siguieran añadiéndose al reloj. Eso se notó en la segunda parte. Sin embargo, la lectura del partido es clara. Mejor que el rival, muchas opciones que no entraron y empate final. Inmerecido pero empate. Quizá también pesó cierto cansancio porque el ritmo del partido fue muy alto y, no lo olvidemos, ésta ha sido la semana más corta de la temporada para la Real. Pero, como decía, nada que reprochar.

A la Real, en la primera mitad, le falló cierta salida de balón. Rivas y Aranburu no estuvieron muy precisos y Sergio tampoco fue el enganche que necesitó el partido. En la segunda mitad esa faceta se mejoró. Los laterales estuvieron como siempre, fenomenal, aunque el partido estuvo mucho más volcado hacia la derecha. Xabi Prieto recibió todos los balones largos de Riesgo y Carlos Martínez siempre estuvo ahí para doblar y ofrecer alternativas. Bueno y Agirretxe tuvieron mucha movilidad y dieron opciones a otros jugadores. Pero no se ganó. Cosas del fútbol. Hoy la Real no dejó de ganar por la ansiedad de la clasificación o por un vértigo por su situación en la tabla que, en realidad, no existe. Al menos no existe más que en otros equipos. No hay síntomas de debilidad. Hoy, simplemente, se ha carecido del acierto de otros días, pero la Real ha hecho un buen partido.

En el tramo final del encuentro, el Albacete cortó el juego de la Real de todas las formas posibles. Y encontró un aliado perfecto en el árbitro, que pitó con mucha más facilidad en contra de la Real que a favor. Lasarte dijo que en el banquillo tuvo la sensación de que no había ecuanimidad. Y no la hubo. Habría que ver una jugada del primer minuto en la que pudo haber mano de un defensa del Albacete dentro de su área. Habría que ver una del final en la que en el barullo cayó un realista. ¿Penalti? Por lo visto están vetados en los partidos de la Real, así que más vale que no nos paremos a pensarlo o a pedirlos. Pero que el árbitro no fue ecuánime es un hecho. Quizá, a la espera de esas dos jugadas, no fue decisivo, pero fue molesto. El fútbol es mucho más fácil de pitar que todo eso, que señalar siempre peligro en las jugadas de ataque del equipo local.

La Real suma un punto más y sigue líder. De hecho, seguirá como líder pase lo que pase la semana que viene en Cartagena. Después de ese partido quedarán ocho jornadas para el final y la Real será líder. Valoremos eso. La victoria ayer del Levante le coloca en segunda posición, a la espera de lo que hagan mañana Betis y Hércules, ahora todavía a siete puntos del conjunto txuri urdin. El Levante es segundo y está a cuatro puntos. La situación, al margen de cualquier otra valoración que se quiera o se pueda hacer, es fabulosa. Lo que pasa es que la Real nos había malacostumbrado en Anoeta. Sumar todo lo que queda en casa nos auparía a los 71 puntos. Hay que sumar fuera. Y si es en Cartagena la semana que viene, mejor que mejor. El vaso no es que esté medio lleno. Está muy lleno. Hoy no se ha ganado. No se puede ganar siempre. Pero la Real sigue siendo líder.