miércoles, octubre 30, 2013

VALLADOLID 2 - REAL SOCIEDAD 2 En la ruleta rusa puede pasar de todo

Así paró Bravo el penalti y salvó un punto.
La ruleta rusa es un juego tan mortal como imprevisible. Y es a lo que jugó hoy la Real. El equipo de Jagoba Arrasate protagonizó una muy buena actuación durante 75 minutos, con leves desajustes pero en una muy buena versión que, en condiciones normales, tendría que haber goleado en Valladolid. El 0-2, con dos goles de un Griezmann en una racha espectacular, era más que justo, y pudo caer el tercero, y hasta el cuarto, con bastante facilidad. Pero en una jugada aislada el equipo local recortó distancias, empató casi a renglón seguido y pudo ganar si Bravo no llega a detener un penalti ya en el descuento. Fue una auténtica ruleta rusa, con más de una bala en un tambor de muchos huecos, en la que hubo muchos disparos en una segunda parte frenética. Fueron 75 minutos de clara superioridad y unos pocos minutos sueltos de caraja, en los que la Real tuvo muy mala suerte y detalles absurdos de la defensa. Faltó carácter. Pero se sumó un punto. Pírrico, pero válido.

El once que puso en liza Arrasate presentó cinco cambios. Cadamuro entró por Iñigo Martínez, De la Bella por José Ángel, Zurutuza por Pardo, Vela por Chory y Seferovic por Agirretxe. Si eso no es una revolución, y aunque el entrenador dijo que no la habría, no sé qué puede serlo. Y a pesar de tantas modificaciones, el resultado táctico fue magnífico, tanto por los jugadores como por su disposición. La Real no había conseguido presionar tan arriba y con tanta efectividad en lo que llevamos de temporada como lo hizo hoy en el Nuevo Zorilla. Pese a algunos titubeos en la retaguardia, sin duda achacables a la ausencia de Iñigo y a que Cadamuro no termina de convertirse en un recambio eficaz y que se tradujeron en un gol bien anulado al Valladolid y un par de paradas iniciales de un Bravo ya sensacional (la primera de ellas, muy buena), el buen planteamiento se tradujo en que controló casi a la perfección a los locales. La primera ocasión, de hecho, la tuvo en sus pies Vela, que lanzó un magnífico disparo desde fuera del área que se marchó lamiendo el larguero y sin que Mariño tuviera opción alguna de llegar.

Con esa jugada, el mexicano demostró que había comprendido el motivo de la leve pitada de Anoeta y su suplencia del otro día ante el Almería. Vela ha vuelto, y eso, al margen del resultado, es una magnífica noticia, porque se hartó de provocar faltas y tarjetas, de girarse y encarar, incluso de buscar el gol desde lejos. Y fue quien dio a Griezmann, magnífica la conexión entre ambos durante todo el partido, la pared que el francés acabó convirtiendo en el 0-1, en el minuto 16. A renglón seguido, el francés, que está ahora mismo en un espléndido estado de forma, se internó en el área y pudo ser empujado por la espalda. Mateu Lahoz, un árbitro de los peligrosos porque convierte el no pitar en un arte... salvo cuando quiere, no sólo no señaló nada (que sí se ve señalado en otros partidos de esta misma jornada) sino que acabó abroncando al realista. Luego entró en su juego habitual, el de perdonar faltas y tarjetas, lo que acabó redundando en que otro árbitro podría haber dejado al Valladolid con diez jugadores con relativa facilidad, sobre todo en los mejores minutos realistas de la segunda parte.

En la primera parte fue la efectividad lo que decidió el marcador, puesto que no fueron muchas las llegadas de peligro en ninguna de las dos áreas. Bravo paró las del Valladolid y la Real convirtió la mejor de las suyas. Zurutuza controló el partido a su antojo y permitió que las sensaciones fueran muy favorables a la Real, incluso sin pensar en un marcador que ya indicaba ventaja. Bravo sólo vivió cierta inquietud con un disparo de Ebert desde fuera del área con una parábola que le hacía alejarse de su bien cubierta portería. Griezmann trató de romper la maldición de la Real en las faltas, pero la colocación de la barrera dejó mucho que desear y el disparo fue repelido por la muralla pucelana. La seriedad de la Real en ese primer acto le bastó para marcharse a los vestuarios ganando y con una sensación de fútbol creciente. La segunda parte comenzó de forma algo distinta porque el Valladolid se lanzó a por el empate e hizo que el juego se abriera mucho en las dos direcciones. Y pudo haber marcado en una sensacional jugada que culminó Javi Guerra para que Bravo se luciera en la parada.

Pero como en la primera mitad, fue la Real la que trató de golpear primero, con una buena jugada de Griezmann que culminó Vela para que Peña taponara su disparo y provocara el córner (al botarlo, por cierto, Griezmann se resbaló, en la acción tonta del partido). Y a continuación de la mencionada parada de Bravo, Griezmann hizo el 0-2. Un centro de Seferovic desde la izquierda, en uno de los poquitos balones que pudo jugar con cierta claridad, trató de controlarlo Rueda dentro del área. Lo que hizo, en realidad, fue una dejada perfecta para que el francés, entrando con velocidad desde atrás, marcara a placer y con Mariño descolocado. El 0-2 llegó en el minuto 53 y el partido se puso tan de cara para la Real que en esos minutos debió golear. Como hace cuatro días, a Griezmann se le escapó el hat trick por un mal control cuando encaraba solo al guardameta rival y varias salidas a la contra de Vela, Griezmann o Seferovic se fueron perdiendo en el limbo cuando debieron suponer el 0-3. Hasta Xabi Prieto, mal partido el suyo, pareció recuperar sensaciones, pero eso fue algo parecido a un espejismo.

Arrasate volvió a reincidir en uno de los defectos que la Real arrastra desde los tiempos de Montanier, y es que los cambios llegan demasiado tarde. Es ya evidente que al técnico txuri urdin le gusta apostar por un once durante el mayor número de minutos posible. Su primer cambio no llegó hasta el minuto 70, cuando retiró a un muy enfadado Seferovic, que no contribuyó con su actuación a generar empatía por su cabreo, para dar entrada a Agirretxe. Y prácticamente la primera acción del delantero fue un magnífico disparo al que respondió Mariño de forma excepcional con un paradón antológico abajo, donde le duele a los guardameta. Esa jugada llegó en el minuto 74. Entonces, con o sin cambios, acertando o no con los escogidos, el partido estaba absolutamente controlado por la Real. Tirando de tópico, era uno de esos días en los que el 0-3 estaba mucho más cercano que el 1-2. Pero casi a renglón seguido, en el 76, la Real encajó ese primer gol del Valladolid, en un centro mal defendido desde la derecha que Larsson remató bien, picado, y sin dar opciones a Bravo. Esa jugada, aislada, llevó a la Real a un estado de confusión que nada tenía que ver con los 75 minutos anteriores.

Las caras de los realistas evidenciaban entonces un nerviosismo para el que no había tantos motivos. Aún siendo tarde por el minuto de juego en el que se encontraba el choque, Arrasate reaccionó con rapidez y al 1-2 replicó con un cambio para tener más el balón: Pardo por Griezmann. Obviamente, el relevo no tuvo efectividad alguna porque en la jugada siguiente el Valladolid anotó el empate, pero ese cambio tampoco tuvo incidencia alguna en el gol encajado. Sí fue una muestra, en cambio, de actitudes preocupantes. La Real tiene a veces la costumbre de convertirse en un flan en defensa y el 1-2 despertó todos los miedos, derivados de esa otra costumbre txuri urdin de no matar partidos en los que el viento sopla a favor. Y aunque el gol es un error colectivo, se puede personificar sin que se entienda como una culpabilización directa. Markel rompe el fuera de juego de Larsson. Va al choque y, de repente, se queda parado, permitiendo su pase cómodo. Comienza a correr y cuando recibe Javi Guerra, se vuelve a parar, permitiendo que el delantero amague a Bravo y le coloque un balón imposible. Todo eso, en un instante.

Con el empate a dos, las sensaciones cambiaron por completo y era el Valladolid el equipo crecido y con el control del partido. Pudo ganar, porque en el minuto 90 Mikel González cometió un penalti clarísimo, frenando con el codo un disparo a puerta. Y tuvo que ver la tarjeta roja, no la amarilla que le mostró Mateu Lahoz (con el que siempre parece lícito pensar que pita a veces por mala conciencia), porque probablemente impidió un gol. La catástrofe que se mascaba la impidió un imperial Claudio Bravo, que se lanzó con seguridad hacia su derecha para impedir que se fueran los tres puntos que el equipo txuri urdin tenía amarrados con comodidad sólo quince minutos antes. Con esta actuación y con la de Old Trafford, el chileno destierra una fase más irregular y vuelve a convertirse en uno de los pilares indispensables de este equipo.

Así terminó un partido loco en su cuarto de hora final, en el que la Real sumó un punto que debieron ser tres y pudo no ser ninguno. Muchos se rasgarán las vestiduras, y con parte de razón, por haber desperdiciado un 0-2, pero resulta que el Valladolid remontó este mismo resultado hace un par de jornadas ante el Sevilla. Igual que muchos restaron valor al 3-0 logrado hace unos días ante un Almería, que hoy ha ganado en Mestalla por 1-2, el mismo resultado que consiguió la Real en ese mismo campo. Y esta Real a la que tan fácilmente, y muchas veces con razón, le estamos sacando pegas, tiene un punto más a estas alturas que la de la temporada pasada que acabó alcanzando la cuarta posición. Es cierto que hoy Arrasate podría haber hecho los cambios antes, sin duda. Y que puede que eso hubiera frenado la reacción de los locales, o incluso garantizaba un 0-3 que, de todos modos, se pudo conseguir en varias ocasiones antes y después de que el técnico moviera ficha. Pero lo que hoy provocó el empate fue la remontada del Valladolid y los nervios que eso provocó. Aún con todo, siete de los últimos nueve puntos. Ahora, el Osasuna.

martes, octubre 29, 2013

PREVIA Valladolid - Real Sociedad. A por la tercera victoria consecutiva

La Real celebra el primer gol de Griezmann hace un año.
Teniendo en cuenta la gran cuarta posición que logró la pasada temporada, seguro que a más de uno le sorprende saber que la Real de Philipe Montanier no consiguió encadenar tres victorias consecutivas en toda la Liga. Pues eso es justo lo que puede lograr el equipo de Jagoba Arrasate si suma los tres puntos en esta undécima jornada (miércoles, 20.00 horas, Nuevo Zorilla, Canal + Liga y Gol TV). Aún con cierto sabor a desilusión, provocado por la larga racha sin ganar en la Liga y las tres derrotas consecutivas en Champions que han puesto al borde del abismo el futuro europeo en esta temporada, ganar en Valladolid llevaría de lleno a la Real a la zona de la tabla que mira claramente hacia arriba para luchar por los puestos europeos. El equipo txuri urdin no suele salir triunfante de las semanas de tres partidos ligueros desde que volvió a Primera, pero ahora tiene una buena oportunidad para dar un pequeño golpe en la mesa y volver al lugar en el que se espera que esté.

Jagoba Arrasate insistió, como ya dijo antes de la pasada jornada, en que habrá cambios y no revolución con respecto al equipo que se enfrentó al Almería, pero todos los movimientos que decida hacer serán prácticamente con los mismos hombres. La única variación entre los 18 escogidos es la salida de la convocatoria de Iñigo Martínez, que acabó la pasada jornada con molestias, y el regreso de De la Bella, que fue el jugador al que el técnico txuri urdin dio descanso en el último encuentro liguero. Los demás, los mismos. Eso quiere decir que, aunque se había especulado con la posibilidad de que Elustondo llegara a este choque, tendrá que seguir esperando su oportunidad. Junto a él, se quedan fuera de la lista y continuando sus procesos de recuperación Dani Estrada, aún sin fecha clara de regreso y los dos lesionados de larga duración, Granero e Ifrán.

Bravo es el primer nombre del once que presentará Arrasate en Valladolid y Carlos Martínez y Mikel González son seguros en la defensa. A partir de ahí, hay muchas incógnitas. La primera, el otro central, puesto al que optan Ansotegi y Cadamuro, y la segunda el lateral izquierdo, José Ángel después de estrenarse como goleador o De la Bella. Y más incógnitas por delante. Zurutuza estará seguro en la línea de centrocampistas, pero sus dos acompañantes no están nada claros. Lo normal es que repitan Markel y Pardo. Por delante de ellos, más dudas. La esencial, si Vela seguirá en el banquillo o si Arrasate considera que está para volver al once. Chory Castro, Griezmann y Xabi Prieto se jugarían las otras dos plazas. Y también es imposible adelantar quien será el delantero. La Real no celebra un gol de Seferovic desde la primera jornada y Agirretxe aún no se ha estrenado. Zubikarai y Ros completan la lista.

La Real arranca esta undécima jornada en la novena posición, con 13 puntos y a tres de la zona europea. Las dos victorias consecutivas en Valencia y ante el Almería hace que la Real busque una racha de nueve puntos consecutivos que no consiguió nunca en las dos temporadas de Montanier en el banquillo y que no logra desde el primer tramo de la campaña 2010-2011, con Martín Lasarte como entrenador (3-0 al Depor, 1-2 al Málaga y 1-0 al Racing). Su rival es un Valladolid que ocupa la decimocuarta posición con diez puntos y que sólo ha ganado uno de los cinco partidos que ha jugado hasta el momento en su propio estadio, 1-0 al Getafe en la tercera jornada. La Real ha conseguido puntuar en tres de sus cinco salidas, los dos empates ante Elche y Levante, y la mencionada victoria en Mestalla. Cinco puntos no son un mal bagaje para los cuatro goles que ha marcado a domicilio el equipo txuri urdin, una cifra que sólo supera las de Rayo (dos) y Betis (tres).

Pucela no es una plaza fácil para la Real. La ha visitado en 39 ocasiones, 36 de ellas en Primera División, y en la máxima categoría el equipo txuri urdin sólo pudo conseguir el empate en doce ocasiones y la victoria en cinco. La más clara, el gran 0-4 que logró la Real de Krauss en la temporada 1997-1998 con goles de López Rekarte, Kovacevic y dos de De Paula. La última, el 1-3 de la campaña 2001-2002 con tantos de Aranburu, Idiakez y Kovacevic. El Valladolid ganó por tanto en los 19 encuentros restantes, logrando su mayor goleada, 4-1, en tres ocasiones, en las temporadas 1951-1952, 1959-1960 y 1985-1986. La Real sólo ha perdido en una de sus últimas cuatro visitas al Nuevo Zorilla, 3-0 en la temporada del subcampeonato, la 2002-2003. La estadística la completan dos encuentros en Segunda, con igualdad absoluta, una victoria para la Real (3-6 en la 1940-1941) y otra para el Valladolid (3-1 en la 1966-1967) y el choque en la fase de ascenso de la 1942-1943 que ganó el equipo realista por 1-3.

La última vez que se vieron las caras fue la pasada temporada, la 2012-2013, y el resultado fue de empate a dos goles. Se jugó prácticamente en estas mismas fechas y con una Real que también dejaba muchas dudas en sus actuaciones. En el Nuevo Zorrilla se puso por delante en dos ocasiones, se dejó empatar dos veces y pudo ganar en el descuento. Y a pesar de los goles, el partido fue malo. Pasada la media hora Griezmann hizo el 0-1, aprovechándose de una posición de fuera de juego en un córner, y después de que Zubikarai, que suplía a Bravo por lesión, mantuviera el empate en varias ocasiones. Al filo del descanso, Ebert hizo la igualada con un disparo lejano. A los once minutos de la reanudación, Griezmann volvió a poner en ventaja a la Real, y también, replicando a Ebert, con un lanzamiento desde fuera del área. Pero Óscar devolvió las tablas adelantándose de cabeza a la salida de Zubikarai. Pardo, Iñigo Martínez y José Ángel, éste desde el centro del campo, pudieron dar la victoria en el descuento pero el empate quedó inamovible en el marcador.

domingo, octubre 27, 2013

REAL SOCIEDAD 3 - ALMERÍA 0 Sensaciones contradictorias en una victoria imprescindible

Griezmann, bigoleador.
Que la Real ganara hoy al Almería, colista de la categoría, era absolutamente imprescindible. Y lo ha hecho, con un marcador claro y contundente, de esos que se quedan cerca de la goleada y que tienen el valor añadido de dejar a cero la portería propia. Pero las sensaciones han sido contradictorias. Viendo chispazos de buen fútbol, en realidad se ha respirado en Anoeta muy poco ambiente competitivo. En eso puede que hayan tenido mucho que ver las limitaciones de un Almería voluntarioso pero insuficiente para acercarse al nivel que, incluso con cierta desidia, puede mostrar la Real. Esa desidia y una serie de lagunas muy evidentes dejan cierto margen para la preocupación, porque con esta misma actuación no se habría ganado a muchos rivales de la Liga española. Pero importaba ganar y se ha ganado, con jugadas que han recordado a la verdadera Real, con Griezmann reivindicándose con dos goles, José Ángel firmando su mejor partido, un buen Rubén Pardo, pero con apreciables silbidos a Vela y una sequía ya demasiado prolongada de Agirretxe.

Como él mismo había anunciado, Arrasate hizo algunos cambios con respecto al once que presentó en Manchester y esos cambios fueron inteligentes y funcionaron. José Ángel fue el mejor realista sobre el campo, tuvo una muy destacada actuación tanto en defensa como en ataque y la coronó con una asistencia y un gol. Pardo evidenció, una vez más aunque no de una forma tan constante como en otros días, que merece una mayor confianza que se extienda a los partidos importantes. Chory Castro sigue sin alcanzar el nivel que dio en muchas de sus apariciones de la temporada pasada, pero se le vio implicado y dejó algunos detalles interesantes. Y con la titularidad del uruguayo, Vela fue el sacrificado, algo que venía pidiendo a gritos por su bajo nivel de las últimas semanas y por algunas declaraciones que ha realizado, de esas que suelen molestar al aficionado y que hicieron que fuera apreciable aunque no atronadoramente pitado cuando saltó al césped en la segunda mitad.

El once inicial de la Real ante el Almería.
A la Real le vino muy bien que su arranque, sin alardes pero mucho más intenso que en partidos anteriores, finalizara con el 1-0. Chory y Xabi Prieto provocaron peligro antes de que Griezmann hiciera el primer tanto del partido, en el minuto 13. Y llegó de la forma menos acostumbrada. Un saque de banda largo de Chory lo peinó Xabi Prieto, para demostrar una vez más que la Real podría aprovechar mucho más su superioridad aérea, y Griezmann se anticipó a su marcador en el segundo palo para llevar su testarazo al fondo de las mallas. El gol, lejos de tranquilizar a la Real, espoleó a un Almería que a falta de dominio en las áreas le puso mucha casta al partido, siempre sin pensar en el duro castigo del marcador. Y sin necesidad de que Bravo tuviera que intervenir demasiado, sólo para atajar un disparo de Dubarbier ya muy escorado, lo cierto es que el equipo txuri urdin sufrió en esos minutos. Sufrió porque ni se apreció una buena colocación de sus jugadores, ni los laterales recibían ayuda, ni el doble pivote controló las llegadas de la segunda línea del Almería.

Sin forzar demasiado la máquina, se veía que cuando se juntaban los buenos la Real superaba con mucha claridad al Almería. Sucedió así en una espléndida combinación entre Pardo, Prieto y Griezmann, o cada vez que José Ángel subía la banda. Ya en el minuto 34, un centro del lateral estuvo a punto de rematarlo Agirretxe dentro del área pequeña. Salvo esos chispazos, las sensaciones eran más pobres de lo que indicaba el marcador. Anoeta, algo desangelado. El juego, tibio. El rival, escaso. De hecho, el partido no se complicó más por la inocencia del Almería, porque la defensa txuri urdin nunca pareció demasiado contundente en líneas generales. Lo mejor, en ese sentido, es que se recuperó la chispa en oleadas que tantos puntos dio la temporada pasada y que hoy bastó para sentenciar el partido en apenas cinco minutos ya en la segunda mitad, los que transcurrieron entre el 50 y el 55, entre el 2-0, obra de Griezmann, de nuevo de cabeza y a pase de José Ángel, y el 3-0, convertido por el propio lateral en una jugada en la que burló a un defensa y colocó un muy buen zurdazo lejos del alcance de Esteban.

Esos dos goles resumen a la perfección la gran mayoría de las buenas noticias del partido, junto con un Pardo que sigue exhibiendo cualidades de las que el juego de la Real adolece sin él (y que brillan ante un desacertado Markel a su lado), como unos pases en largo que entre otras cosas tendrían que haber llevado a Griezmann hasta su primer hat trick, pero el control tras el envío en largo dele riojano, cuando el francés podía encarar con toda la ventaja del mundo al meta del Almería, fue defectuoso. Los de Francisco, sobre todo tras los cambios (se le hundió el castillo de naipes porque su equipo encajó el 3-0 en la jugada siguiente al doble cambio que introdujo ya casi a la desesperada) tuvieron también en la segunda parte unos minutos en los que se mostraron superiores a una Real a la que nuevo se le vio cierta desidia, en la que sus jugadores no bajaban como tendrían que hacerlo, y que dio el partido por terminado, quizá con razón viendo el marcador, pero privando de un resultado aún más contundente a una afición necesitada de alegrías.

En realidad, la Real estuvo cerca del gol en varias ocasiones, pero evidenció ahí que el estado anímico y de forma de Agirretxe es ya uno de sus principales problemas. El de Usurbil mantiene con cierta solvencia los movimientos inteligentes que la temporada pasada le convirtieron en una referencia del juego de la Real, más allá de sus goles. Pero cada vez que intenta disparar a puerta pasa algo, hasta el punto de que no es capaz de generar peligro. Arrasate le dio hoy los 90 minutos intentando que sumara su primer gol de la temporada, pero no hubo manera ni siquiera ante el colista, y ni siquiera encontró portería en los dos disparos más claros de los que dispuso. El Almería no inquietó de verdad a Bravo hasta el minuto 85, cuando el chileno sacó con la pierna y ya en el suelo un disparo a bocajarro de Tébar. Para entonces, los cambios de Arrasate, correctos pensando en la semana de tres partidos y los merecimientos durante el partido, habían permitido a Anoeta ovacionar a Griezmann y recordarle a Vela el enfado que tienen muchos realistas con él. Y ver a Ros unos minutos en el campo, demostrando también que no desentona en este equipo.

El marcador final en Anoeta.
La Real ganó, ganó bien y ganó relativamente fácil. Un 3-0 es un resultado lo suficientemente contundente como para que no se pueda cuestionar la justicia de su victoria. Pero la timidez del Almería facilitó mucho la tarea, encajando goles, sobre todo los dos primeros, que otras defensas no habrían permitido. Y es que, independientemente del resultado, lo que llevará a la Real de nuevo a la lucha por las plazas europeas (finalizará la jornada a tres o cuatro puntos de esa zona) es descubrir el remedio a sus carencias y explotar sus mejores virtudes. Que Griezmann recupere el acierto y sea con diferencia el máximo goleador del equipo con cuatro tantos, que José Ángel evidencia que hay relevo para De la Bella, que Pardo siga creciendo y pidiendo a gritos una responsabilidad mayor, es algo que hay que aprovechar. La debilidad en la salida del juego que se tiene con Markel y que el equipo se haya partido con tanta facilidad, que Agirretxe esté negado de cara a portería o recuperar al mejor Vela son cuestiones que bien haría Arrasate en analizar. Pero dos victorias consecutivas alegran el espíritu. Siguiente parada, Valladolid.

LEGANÉS 0 - REAL SOCIEDAD B 1 Tres puntos muy trabajados en un campo difícil

El Sanse saluda antes del encuentro.
El Sanse por fin se reencontró con la victoria, que no lograba desde la primera jornada. Y fue en una plaza importante, en Leganés, ante un rival con aspiraciones y que el año pasado ya jugó la promoción de ascenso a Segunda. El filial realista se llevó los tres puntos gracias a un gol de Fuchs en los primeros minutos de la segunda mitad, pero el triunfo se cimentó en dos pilares, sobre todo un excepcional trabajo defensivo que frenó en seco a los locales, cuya irregularidad les sigue impidiendo acercarse a los puestos de cabeza de la tabla, y el acierto de cara a la portería contraria, porque es cierto que la Real B apenas dispuso de ocasiones. Tras adelantarse la Real, el Leganés fue arrinconando a los canteranos realistas en su área y provocó peligro sobre todo a balón parado, pero el trabajo fue descomunal, hasta el punto de que dos de los tres sustituidos se marcharon con problemas físicos y Callens acabó con una aparatosa venda en la cabeza tras un choque con un atacante local. El Sanse se dejó la piel y encontró recompensa a su esfuerzo, saliendo victorioso de un campo en el que no ganaba nadie desde hace un año.

Asier Santana respondió a las bajas en defensa colocando de central a Elustondo junto a Callens, a Zaldua como es habitual por la banda derecha y a la gran novedad, Diarra, como lateral izquierdo. Y el experimento salió francamente bien, hasta el punto de que el trabajo defensivo fue lo mejor del Sanse y Elustondo, a pesar de haber venido jugando como lateral, el jugador que más destacó, espectacular en el corte y muy contundente por alto desde el centro de la zaga. El Leganés trató de imponer al partido un ritmo alto desde el principio, con balones largos desde atrás que buscaran la espalda de la defensa txuri urdin, hoy de naranja, pero nunca encontró huecos. Los cuatro zagueros, bien asistidos por Gaztañaga, frenaron en seco todas las acometidas pepineras, y lo hicieron además cumpliendo a rajatabla una de las obsesiones de Santana, sin faltas. El detalle es más importante de lo que parece porque el Sanse sigue sufriendo a balón parado y los muchísimos córners que botó el Leganés hoy fueron una buena muestra de que los potrillos todavía tienen que dar un paso adelante en esta suerte del juego.

La ausencia de faltas, tampoco del Leganés (un equipo que no exhibe tanto aplomo y veteranía como mostró el Fuenlabrada hace dos semanas), provocó que se tratara de jugar a gran velocidad y a su vez eso derivó en muchísimas imprecisiones en el juego de ambos conjuntos. De esta manera, en algo más de los primeros veinte minutos del partido no sucedió prácticamente nada digno de reseñarse. En el minuto 23, el Leganés gozó de su primera ocasión clara de peligro, doble además, pero Bardaji reaccionó muy bien a un disparo a bocajarro de Eraso y después al de Luis Ruiz desde fuera del área en el rechace. Fue la ocasión más clara del primer acto con diferencia. El Sanse no se acercó hasta la portería local con cierto peligro hasta el último minuto de la primera mitad, cuando un córner forzado en una buena jugada de Zaldua y botado por Oyarzun estuvo a punto de colarse en la portería de Dani Barrio tras ser peinado en el primer palo. Desgastado Iker Hernández en un agotador trabajo en la presión y en saltos sin fortuna con la defensa local, el mismo Oyarzun probó fortuna desde lejos, pero no encontró portería.

Así hizo Fuchs el 0-1 definitivo.
Lo cierto es que los volantes y los atacantes del Sanse, y Fuchs fue quien mejor entendió el partido en esta faceta, conseguían robar balones con frecuencia en el centro del campo, pero en muy escasas ocasiones servía para trenzar buenas jugadas. El acierto llegó al fin al poco de iniciarse la segunda mitad, en el minuto 51. Un muy trabajador Sangalli, en una buena jugada por la banda derecha, una de las pocas ocasiones en las que consiguió conducir el balón hasta el área del Leganés, acabó metiendo el balón con algo de fortuna hacia en el punto de penalti, donde lo recogió Fuchs, regateó a Carlos de la Vega y convirtió el 0-1 que al final sería definitivo con un buen disparo raso con su pierna izquierda que se coló entre las piernas del guardameta local. La piña que se formó junto al banquillo para celebrar el gol evidenció lo importante que era. Lo más difícil, que siguiendo el tópico futbolístico es lograr adelantarse en el marcador, ya estaba hecho. Ahora faltaba aguantar el resultado.

El partido se abrió mucho con el 0-1, y todo lo relativamente tranquilo en las áreas que fue la primera mitad quedó en el olvido. El público, que hasta ahora sólo había despertado para protestar por alguna perdida de tiempo de la Real y por una mano en el centro del campo que el árbitro pitó al revés, también reaccionó. En la siguiente jugada pudo marcar Fer Ruiz, pero su cabezazo se marchó fuera y a continuación el Sanse demostró que fiaba sus opciones al contragolpe con una buena jugada de Iker Hernández por la izquierda que acabó en córner. Oyarzun pudo sentenciar el choque al cuarto de hora de la segunda mitad con una excepcional galopada que arrancó en campo propio y que acabó frenando Dani Barrio lanzándose a sus pies para atrapar el balón. El entrenador del Leganés, Asier Garitano, introdujo un doble cambio en el minuto 51. Diez después, Paco Candela, uno de los hombres de refresco, estuvo a punto de darla la razón en sus movimientos tácticos con un espléndido disparo desde fuera del área que Bardaji mandó a córner con una sensacional estirada. Ahí se notó que la Real iba a acabar sufriendo para mantener la victoria.

Y más cuando el primer cambio fue obligado. Diarra salió tocado de un lance y aunque quiso volver dejó su sitio a Odriozola, que pasó a la derecha para que Zaldua fuera a la izquierda. Sin llegadas demasiado claras, el Leganés fue arrinconando poco a poco al Sanse en su área. Los potrillos lo pasaron mal en las jugadas de estrategia, pero sin que Bardaji tuviera que erigirse en salvador, simplemente mostrándose seguro por alto en casi todas las jugadas, a pesar de una salida en falso que el árbitro zanjó con una discutible falta en ataque. A seis minutos del final, Pírez entró con todo al remate y golpeó con su cabeza en la de Callens, que tuvo que ser atendido por una brecha y jugó los últimos minutos del partido con una aparatosa venda. El lance provocó que el árbitro decretara cinco minutos de descuento y prolongara el sufrimiento del Sanse hasta el final. El trabajo de todos fue descomunal. Como muestra, Oyarzun fue el último sustituido, marchándose con molestias y cojeando en el minuto 88 y después de ver una tarjeta amarilla por darse una carrera para cortar un ataque del Leganés antes de que pudiera llevar peligro y cuando todavía estaban atendiendo a Callens.

La sensacional parada con la que Bardaji evitó el empate.
Los locales tuvieron una extraordinaria ocasión al cumplirse el minuto 90, cuando Carlos Álvarez se quedó sólo en el punto de penalti. Su disparo, defectuoso, se marchó lamiendo el palo izquierdo de Bardaji, que cubrió muy bien los espacios en su salida. El Leganés se volcó y forzó varios córners en el tiempo de descuento, con Dani Barrio incluso solicitando permiso a su banquillo para subir al remate sin que se lo concedieran, pero estos saques de esquina postreros fueron los que mejor defendió el equipo de Santana. El Sanse pudo sentenciar tras uno de ellos, en un contragolpe lanzado sensacionalmente por Kenan Kodro para la carrera de Ozkoidi, cuyo disparo acabó en córner, despejado por el guardameta local. Ese fue el punto final del partido, en el que el Sanse logró tres puntos de oro en un campo de los difíciles. No basta para salir de los puestos de descenso, pero puede ser un punto de inflexión en la temporada si se refrenda esta victoria con otros tres puntos en casa este miércoles y ante uno de los equipos que comparte zona de descenso, el Peña Sport.

Aquí, galería de imágenes del partido en A través del Objetivo.

sábado, octubre 26, 2013

PREVIA Real Sociedad - Almería. Curando heridas

Así marcó Ansotegi al Almería en la 2010-2011.
Con el poco tiempo que da la competición para lamentar la tercera derrota europea, vuelve la Liga (domingo, 19.00 horas, Anoeta, Canal + Liga, Gol TV). La visita a San Sebastián del Almería, el colista, tiene que servir para curar heridas y que el equipo de Jagoba Arrasate vuelve a creer en sí mismo de una manera inequívoca después del triunfo en Valencia y la decepción de Manchester. Aquellos tres puntos ligueros necesitan el refrendo de una nueva victoria en Anoeta, innegociable por la condición de colista de su visitante y porque queda mucha Liga y muchas opciones todavía de enderezar el rumbo que torcieron las siete jornadas consecutivas sin conocer la victoria. Y será un buen termómetro para medir el verdadero estado futbolístico y anímico del equipo, si permanece Valencia como punto de inflexión o si la desilusión europea pesa más en el ambiente, en una nueva semana de tres encuentros de Liga.

La convocatoria de Arrasate para afrontar el partido ante el Almería es prácticamente calcada a la que hizo para el choque de Champions contra el Manchester United. Sólo hay un cambio con respecto a aquella, De la Bella descansa y su lugar lo ocupa José Ángel, tanto en la lista como en el once titular. El lateral catalán es el único descartado por decisión técnica (y eso deja en la convocatoria únicamente dos laterales, lo que coloca a Cadamuro como recambio de emergencia en la banda en caso de ser necesario), ya que los otros cuatro jugadores de la primera plantilla que no utilizará el técnico txuri urdin están en la enfermería. Estrada y Elustondo son los dos que menos tiempo estarán ahí, aunque se desconocen plazos y fechas para la vuelta de ambos. Granero e Ifrán, como es de sobra conocido, todavía tienen meses por delante, menos en el caso del uruguayo.

Arrasate adelantó cambios en el once inicial y tres equipos diferentes en los partidos de Liga que se jugarán esta semana, pero no revoluciones. En todo caso, podría haber modificaciones en todas las zonas del campo con respecto al de Old Trafford, cambios además muy difíciles de adelantar salvo las entradas de José Ángel y Chory. Bravo será titular, los laterales serán Carlos Martínez y José Ángel y la duda está en si el técnico rotará en el centro de la defensa para dar descanso a Mikel González o Iñigo Martínez e introducir a Ansotegi y Cadamuro. En el centro del campo también hay dudas. Pardo será probablemente de la partida, pero si hay descanso para Markel el planteamiento será mucho más ofensivo. Zurutuza podría jugar junto al riojano, con Prieto por delante para que coja minutos tras la lesión. En caso de jugar Markel, Zurutuza parece tener más papeletas para ser suplente. Chory estará con casi total seguridad en el once, probablemente sentando a Vela, y el once lo completarían Griezmann y Agirretxe, con más opciones que Seferovic, titular en Inglaterra. Para completar la lista de 18, falta nombrar a Zubikarai y Ros.

La Real comenzó la décima jornada en la duodécima posición, sumando diez puntos y estando a seis de la zona europea y tres por encima de los puestos de descenso. El Almería es colista con tres puntos y es el único equipo de Primera que aún no conoce la victoria, lo que ha puesto a su técnico, Francisco, en una situación muy delicada, hasta el punto de que estuvo a punto de ser cesado esta semana. Como visitante apenas ha empatado un partido, el primero que jugó lejos de su estadio, en Getafe y a dos goles. No obstante, el equipo andaluz ha marcado en tres de sus cuatro partidos como visitante. La Real aún no ha despegado en Anoeta, donde ha dejado escapar ya siete de los doce puntos en juego y sólo ganó su primer partido, 2-0 precisamente ante el Getafe. Y tendrá que mejorar sus números anotadores, porque en Anoeta apenas ha convertido cuatro goles. Sólo Levante, Granada y Celta han marcado hasta ahora menos de los goles como local.

No hay muchos encuentros para la estadística entre Real Sociedad y Almería, ya que esta es la quinta temporada en Primera del conjunto andaluz y en Segunda nunca se cruzaron ambas escuadras. Ya que en una de esas temporadas en la máxima categoría de los andaluces la Real estaba en la de plata, ésta será por tanto la cuarta vez que se vean las caras estos dos equipos. En las tres anteriores, pleno de victorias para el conjunto txuri urdin, con una clara bestia negra para el Almería: Satrústegui. El máximo goleador de la historia de la Real hizo el 1-0 definitivo de la temporada 1979-1980 y dos del 3-1 de la 1980-1981 (el otro lo hizo Zamora). A esos dos encuentros hay que sumar el 2-0 de la temporada 2010-2011. El gol del segundo encuentro fue el único que consiguió marcar el conjunto andaluz en sus visitas a Donostia. Eso sí, el Almería sí ha conseguido ganar en Anoeta, lo hizo por 2-3 en la eliminatoria copera de la ya mencionada temporada 2010-2011, casualmente con un ex entrenador realista en su banquillo, Juan Manuel Lillo.

La última vez que el Almería visitó Anoeta en Liga, en la temporada 2010-2011, cayó por ese mencionado 2-0. La Real de Martín Lasarte respondió con un buen partido a la lesión de Llorente y su sustituto, Tamudo, fue fundamental en la victoria. Clos Gómez fue el claro protagonista de la primera mitad porque dejó sin señalar al menos dos penaltis que favorecían a la Real, perdonó varias tarjetas amarillas que incluso podrían haber dejado con diez jugadores al Almería y después concedió el primer gol txuri urdin, que tendría que haber anulado por fuera de juego. Fue Tamudo quien estaba en posición antirreglamentaria antes de ceder el balón a Ansotegi para que hiciera el 1-0 al filo del descanso. En la segunda parte, el diluvio que cayó sobre Anoeta afectó más al Almería y la Real supo entender mejor el partido, muy bien guiada por Zurutuza. Tamudo consiguió el definitivo 2-0 a once minutos del final, tras una dejada de cabeza de Labaka, cerrando así una victoria muy merecida.

miércoles, octubre 23, 2013

Manchester United 1 - Real Sociedad 0 Soñar exige tener fe

El autogol de Iñigo Martínez, el 1-0 definitivo.
Hay pocas sensaciones más bonitas en la vida que la de soñar. Soñar con gestas, con logros, con grandes noches. Con ese gran gol que permita conseguir aquello por lo que se ha luchado tanto. Con esa parada imposible que salva una victoria. Soñar es lo más bonito del fútbol, sin duda. No hay aficionado que no sueñe, y hoy los había a miles con sus camisetas de la Real en las gradas de Old Trafford. Soñamos, ya en primera persona, allí o en la distancia, con ese imposible que es vestir la camiseta y ser el protagonista de esos momentos. Soñamos mientras gritamos desde la grada. Mientras rematamos a escasos centímetros de la televisión. Soñamos, sí. Y por eso el Teatro de los Sueños formaba parte de ese hermoso mundo onírico que hace unos meses habíamos teñido de blanco y azul. Soñamos con seguir soñando cuando el árbitro pitara el final del partido en el Teatro de los Sueños. Pero Old Trafford le ha demostrado a la Real que soñar no es suficiente. O, mejor dicho, que soñar exige tener fe. La que hoy no ha tenido la Real. Por eso ha perdido. Porque la Real no ha tenido fe en sí misma y así ha dejado de ser la Real que podía soñar.

Esa sensación de que ha faltado fe en el equipo que hace tan poco tiempo encandiló a Europa en la eliminatoria previa contra el Olympique de Lyon no impide reconocer que el equipo, en general, se vació. Pero lo hizo sin confiar demasiado en que el disminuido Manchester United que tenía enfrente era un equipo batible, y al final se libró de lo que bien pudo ser una goleada. Y no me creo que tan maravilloso escenario como es Old Trafford intimidara a los jugadores realistas. Tampoco el hecho de jugar en la máxima competición continental ya por tercera vez más la previa. Viendo cómo se está desarrollando la temporada, no es nada descabellado decir que la Real habría tenido la misma poca fe en sus posibilidades jugando, como lo hizo hace no tantos años, en El Alcoraz, Gal o la ciudad deportiva del Villarreal. Esta Real, cuando cree en sí misma, puede superar a cualquiera. Pero esta Real, cuando pierde esa fe, puede caer derrotada también ante cualquiera. Y el United no es un cualquiera, ni mucho menos, pero pocas veces se podrá dar este mismo choque con más posibilidades objetivas de asaltar Manchester.

Jagoba Arrasate puso sobre el césped un once extraordinario. Se puede debatir, con razón, sobre Rubén Pardo, máxime teniendo en cuenta que el hombre que más merecía hoy estar en el once inicial, Xabi Prieto, no estaba para jugar el partido desde el inicio, como demostró después sobre el césped y siendo el primer sustituido. Y se puede debatir sobre Seferovic y Agirretxe, dos delanteros que llevan dos meses sin ver puerta. Pero de lo que no cabe duda es que este mismo once el año pasado habría hecho que la hierba no volviera a crecer bajo su paso. No sería justo juzgar las intenciones de la Real cuando ya iba perdiendo al minuto de juego, en una nueva demostración de su falta de fe y de que eso, además, se ha llevado por delante la buena estrella del equipo. Es inadmisible que Vela, con una actitud deplorable durante todo el encuentro y un acierto al mismo nivel, perdiera el balón que perdió facilitando el muy inglés contragolpe del United, que coronó Rooney con un magnífico disparo que se estrelló en el poste a la izquierda de Claudio Bravo. El balón salió rechazado e Iñigo Martínez lo convirtió en el 1-0 para el equipo local. Un autogol. Justo lo que le faltaba a un equipo sin fe.

Resulta curioso que prácticamente nadie se haya dado cuenta de que es un gol que, en realidad, no tendría que haber subido al marcador. El balón rechazado por el poste de la portería de Bravo lo busca Chicharito desde una clara posición de fuera de juego e Iñigo lo introduce en su portería al tratar de evitar la llegada del mexicano. Lo de los arbitrajes Champions desde luego no va esta temporada con la Real, claramente perjudicada en los tres partidos que ya ha disputado de esta liguilla, en el cómputo general y en decisiones puntuales. El holandés Nijhuis sancionó a los realistas con una dureza y una exageración impropia de la fama que tiene esta competición y, sin embargo, dio carta blanca a varios jugadores del United, sobre todo a un Evans al que pudo señalar un penalti por saltar con el codo por delante contra Xabi Prieto, una acción que repitió varias veces sin sanción, pero también a Valencia y Smalling, ésta ya en la segunda parte, o un Rafael al que el propio David Moyes tuvo que retirar por si acaso.

Con o sin la nefasta actuación arbitral, lo cierto es que en la primera media hora la Real fue arrollada. Y para que eso sucediera no hizo falta más que un jugador, Wayne Rooney. Es asombroso que no tenga la fama de otros o que, cuando el pasado verano hizo el enésimo amago de marcharse del United, ningún equipo grande que no fuera el Chelsea, ni mucho menos Madrid o Barcelona, hiciera un intento serio por contratarle. Es un futbolista extraordinario porque lo tiene todo, pero sobre todo por una visión de juego sencillamente descomunal. Todo lo que hace tiene sentido y puso en evidencia que muchas de las cosas que hicieron jugadores realistas, sobre todo Markel Bergara e Iñigo Martínez, carecieron de ese mismo sentido. En cada jugada conseguía tres metros para maniobrar con tal facilidad que el vídeo del partido de hoy tendría que ser mostrado en las escuelas de fútbol. Bravo, sin duda el mejor jugador de la Real en Old Trafford, evitó que Rooney hiciera el segundo al cuarto de hora, y el inglés mandó fuera una espectacular tijera apenas un par de minutos después.

El United, todo hay que decirlo, era sobre todo Rooney. Buena presión en la salida desde atrás de la Real, que con Markel vio una vez más cómo es imposible a poco que el rival aprieta, pero nada del otro jueves. Pero la Real nunca tuvo fe en sus opciones. Chicharito, desaparecido durante todo el partido, pudo hacer el 2-0 pero lo marcó en clara posición de fuera de juego. Era el minuto 20 y el equipo txuri urdin, de nuevo con una salida heladora para la ilusión como ya le sucedió en Leverkusen, tardó todavía nueve minutos más en dar señales de vida. Y fue en una jugada aislada y personal. Seferovic recibió un balón, encaró a Jones en la frontal del área y enganchó un zapatazo que De Gea envió a córner. Arrancaron ahí unos minutos de cierta igualdad, incluso de superioridad realista que se plasmó en la ausencia total de ocasiones de gol del United y lo cerca que estuvo Griezmann de romper esa nefasta racha que ya lleva camino de los cuatro años sin anotar de falta directa. La madera, con De Gea ya batido, escupió el balón con saña, evidenciando que, haga las cosas bien o mal, la suerte ha abandonado a este equipo.

En esa misma falta, Xabi Prieto vio tarjeta amarilla por sacarla cuando el árbitro ya había ordenado la colocación de la barrera a la distancia reglamentaria. Esos detalles son los que muestran que la Real no tuvo fe. Y es aún más triste la sensación que queda cuando el arranque de la segunda mitad evidenció que, con esa fe, el partido, lo que llevamos de temporada, y esta misma Champions podría haber sido muy diferentes. Nada más volver de los vestuarios, un centro de Griezmann, en la única ocasión en la que se atrevió a buscar el espacio en la banda y las carreras que tan bien protagoniza, no lo alcanzó Vela por los pelos. A renglón seguido, una jugada en la que hubo varios centros y remates fallidos sembró la inquietud en la defensa del equipo inglés, que casi devuelve el autogol de Iñigo Martínez. Parecía que, como en Leverkusen, la Real de la segunda parte podría nivelar el partido. Pero no fue así. De Gea tampoco llegó a estar realmente exigido en esos minutos, más allá de un disparo de De la Bella que volvió a encontrarse con el larguero (dos palos en Old Trafford tampoco se pueden despreciar), aunque la sensación futbolística fuera entonces mucho más favorable a la Real.

A partir de ahí, el partido quedó totalmente roto. Ya lo estaba para entonces, pero quedó totalmente en evidencia que la Real tiene ahora mismo a demasiados jugadores lejos no ya de su mejor nivel sino de uno mínimamente aceptable para competir ante rivales de cierta entidad. A Markel Bergara el partido le pasó por encima, Iñigo Martínez (y ojalá que al menos sea por el autogol inicial) no estuvo concentrado, Vela se parece demasiado al que debutó en la Real en 2011 y estuvo tres meses sin dar señales de vida hasta erigirse en la estrella que es hoy, Griezmann sólo ofrece pinceladas de vez en cuando, Xabi Prieto no se encuentra aunque hoy pudiera tener la excusa de la lesión de la que acaba de salir y, quizá sea ésto lo más importante, la Real está jugando sin delantero. Seferovic está absolutamente desaparecido salvo esos chispazos deslumbrantes como su disparo de hoy o aquel que repelió la madera en el Camp Nou. Y Agirretxe no tiene la más mínima confianza para atreverse a hacer lo que el año pasado le convirtió en uno de los jugadores clave para llegar a la cuarta plaza.

Con el partido roto, fue el United el equipo que estuvo más cerca de marcar. Muchas veces. Pudo golear, y hay que decirlo. El palo evitó el gol de Valencia y Carlos Martínez, todo un titán y el otro jugador a elogiar junto a Bravo, evitó el gol de Kagawa en el rechace. Después fue el bravísimo lateral quien también se hizo enorme para tapar la portería desde el suelo ante el mismo jugador. Bravo sacó dos goles a Jones y Valencia. Y Rooney pudo marcar en varias ocasiones, lo que habría sido un justo premio a su descomunal actuación. Arrasate movió el banquillo, arriesgando lo suficiente pero no mucho más, dejando la defensa de cuatro y el doble pivote por miedo a ser machacado. El primer cambio, cantado, colocó a Pardo en el campo en lugar de Xabi Prieto. Y agotó los dos restantes al mismo tiempo, en el minuto 74, dando entrada a Chory Castro y Agirretxe, por un Zurutuza muy intermitente aunque también salvable por momentos y Seferovic. Pero ni con los cambios ni con los contragolpes del United encontró la Real los huecos para intentar que al menos un punto se subiera al avión camino de San Sebastián. La opción del empate se había perdido ya minutos atrás.

La Real llega al ecuador de la fase de grupos de la Champions prácticamente eliminada y dependiendo ya de un milagro. Y es que desde que la máxima competición continental se juega por este sistema sólo hay un equipo que ha conseguido pasar a los octavos de final teniendo cero puntos a estas alturas, el Newcastle en la temporada 2002-2003. Sorprende que un equipo que siempre ha logrado sus mayores éxitos tirando de fe, deambule por los campos más grandes de Europa sin demostrar ninguna. Y recuperar esa fe es el único argumento posible para que los tres partidos que restan de la Champions no conviertan el sueño en una dramática pesadilla. Un milagro, sin duda, pero sumar nueve puntos todavía podría posibilitar la clasificación, aunque obviamente la Real ya depende también de los otros resultados del grupo y de que el Bayer, ya con seis puntos, no sume mucho más. Pero luchar por la tercera plaza sí es obligatorio. Ahora la ostenta el Shaktar con cuatro puntos. Esos son los que tienen que recortar la Real en las jornadas que quedan y con un enfrentamiento directo. Pero sin fe, soñar es absurdo, porque sólo provoca una frustración más grande.

martes, octubre 22, 2013

PREVIA Manchester United - Real Sociedad. El sueño es la victoria

De la Bella, en el partido de Leverkusen.
La Real juega al fin en el deseado escenario del Teatro de los Sueños (miércoles, 20.45, Old Trafford, Canal + Liga de Campeones 2). Pero debe hacerlo teniendo muy presente que el único sueño posible es la victoria. Ver a la Real allí es, efectivamente, el sueño del aficionado, pero eso no puede bastar para los once jugadores que salten al terreno de juego de tan mítica catedral. El sueño para ellos no tiene que ser otro más que la victoria. Tras las dos derrotas acumuladas hasta ahora por los de Jagoba Arrasate, por mucho que ambas fueran inmerecidas, puntuar es prácticamente imprescindible para mantener opciones de seguir adelante en la Champions. Ganar devolvería de pleno a la Real a la carrera por las dos primeras plazas. Y ese objetivo, la victoria, no es imposible. Es Old Trafford. Es el Manchester United. Pero para la Real es posible salir triunfante de un escenario así. Y entonces el sueño será una de las páginas más bonitas de la historia del equipo txuri urdin.

La Real viaja a Manchester con todo su primer equipo, incluyendo a los jugadores que no están disponibles para el técnico txuri urdin. La única excepción es Granero, todavía recuperándose de la operación de rodilla a la que se sometió hace unos días. Esa decisión hace que sea imposible aventurar qué jugadores descartará Arrasate. Además del mencionado Granero e Ifrán, sí parece que no podrán estar entre los 18 escogidos Estrada y Elustondo. El último entrenamiento celebrado en Zubieta dejó también en duda la presencia de De la Bella. Si finalmente el lateral izquierdo no puede estar en este partido, Arrasate no tendría que hacer ningún descarte, pues le quedarían 18 efectivos de la primera plantilla. Como ya suele ser habitual en los desplazamientos europeos, se suma Royo como tercer portero y único representante del Sanse en la expedición que viaja a tierras inglesas.

A pesar de la victoria en Valencia, el once que presentará la Real en Old Trafford podría tener algún cambio con respecto al de Mestalla. Bravo estará en la portería, con Carlos Martínez en la banda derecha, Mikel González e Iñigo Martínez en el centro y, si De la Bella no está finalmente disponible, José Ángel en la banda izquierda. Markel estará por delante de ellos. Se puede prever la vuelta de Xabi Prieto al once inicial, pero lo que no se sabe es a quién sustituirá. Quizá sea Pardo, esgrimiendo la mayor carga de partidos en los últimos días (jugó los dos con la selección sub-21, uno de ellos completo), con lo que Zurutuza seguiría en el once algo más retrasado. Griezmann y Vela serán de la partida y la única duda es el puesto de atacante. Como no jugó en Mestalla, cabría pensar que será Seferovic y no Agirretxe, pero no hay que descartar que el punta sea Vela, con Prieto en la derecha y que eso deje a Pardo en el once inicial. A la espera de los descartes oficiales, suplentes seguros parecen Zubikarai, Ansotegi, Cadamuro, Ros y Chory Castro.

La Real necesita puntuar para no ver reducidas al mínimo sus posibilidades no sólo de continuar en la Champions League sino incluso de aspirar a la tercera plaza para caer a la Europa League. El equipo realista ocupa la última posición con cero puntos y menos tres goles en el average general. El Manchester United es el líder del grupo A con cuatro puntos, los mismos que el Shaktar Donetsk aunque con mejor golaverage, y uno más que el Bayer Leverkusen. Old Trafford no es precisamente un fortín esta temporada. El Bayer perdió 4-2 en su visita de la primera jornada de Champions, pero en la Premier, competición en la que el rival realista es noveno a ocho puntos de la cabeza, ya han volado siete de los doce puntos posibles que podría haber sumado el equipo de David Moyes, que apenas ha marcado cuatro goles en casa y ha encajado tres. La Real como visitante ha sumado en tres de sus cinco salidas, dos empates y la victoria que consiguió el sábado pasado en Valencia. Old Trafford vivirá una invasión de casi 6.000 realistas, los afortunados que verán in situ uno de los partidos más históricos de los últimos tiempos.

Real Sociedad y Manchester United jamás se han cruzado en partido oficial. En tierras inglesas, el equipo txuri urdin sólo tiene un precedente, en la segunda eliminatoria de la Copa de la UEFA de la temporada 1975-1976, y el resultado fue un durísimo 6-0 para una Real entonces terriblemente inexperta en Europa, pues era su segunda participación en aquel torneo. Como visitantes, los realistas jugaron cinco choques en las dos ediciones que disputó de la vieja Copa de Europa, ganó uno (0-1 al Vikingur en la temporada 1982-1983) y perdió los cuatro restantes, aunque una de esas derrotas, el 2-1 ante el Celtic de Glasgow, le bastó para pasar de ronda. En su única participación en la ya renovada Champions League, en la temporada 2002-2003, la Real consiguió mejorar algo esas estadísticas. Jugó cuatro encuentros lejos de Anoeta, ganó uno, 1-2 al Galatasaray, al que habría que sumar la victoria ante el Olympique en Gerland por 0-2 en la previa de la presente temporada, empató otro (2-2 ante el Olympiakos) y perdió los otros dos.

sábado, octubre 19, 2013

VALENCIA 1 - REAL SOCIEDAD 2 Mestalla vuelve a ser el bálsamo

Mesatlla volvió a ser un bálsamo para la Real. El momento era complicado y la Real volvió a ganar al Valencia, por quinta vez consecutiva y por tercera en el estadio de la capital del Turia. El 1-2 final se logró después de una primera parte con algunas dudas pero mostrando una muy buena actitud defensiva, recuperando en el mejor momento posible esa pegada que tantos partidos resolvió la temporada pasada y realizando una más que aceptable segunda parte, en la que cerró todos los caminos al Valencia y generó las suficientes ocasiones como para subir el 0-2 al marcador, incluso poder ampliarlo y dejar en anécdota el postrero gol de Pabon. Mestalla es de nuevo un golpe de efecto en una situación en la que era más que necesario que la Real respirase, le demuestra que puede ganar en cualquier campo y sube la moral de un equipo que buscaba algo así para recordar al que fue hace no tantas semanas. Y todo eso, justo antes de Old Trafford.

Jagoba Arrasate admitió en la víspera que la Real no estaba para pensar en sueños europeos y puso en Mestalla el once prácticamente de gala que se esperaba, manteniendo la defensa de la pasada temporada, con un centro del campo formado por Markel, Pardo y Zurutuza, sin rotaciones para sus extremos y estrellas y escogiendo a Agirretxe en lugar de a Seferovic en punta. No hay mucha discusión sobre que ese, excepción hecha del recuperado pero aún no al cien por cien Xabi Prieto, es el mejor once que podía presentar el técnico realista con lo que tiene. A la larga acabó saliendo bien y dejando elementos esperanzadores, pero lo cierto es que en la primera mitad sus mejores armas no permitieron al equipo txuri urdin un juego que recordara al de sus mejores momentos, no ya de la temporada pasada sino incluso de ésta, porque no hay que olvidar que en los dos partidos ante el Olympique y en el arranque liguero ante el Getafe sí se vio a un gran equipo.

A falta de fútbol, la Real se encomendó a la brega. Pero sus fallos en el pase no facilitaban en absoluto la labor, bien cimentada no obstante por su defensa. Nada más arrancar el partido, un mal despeje de Griezmann obligó a De la Bella a cortar un avance de Feghouli, que ya encaraba el área, y se cargó con una tarjeta amarilla que supo defender bastante bien en los primeros 45 minutos. El Valencia tenía el dominio del balón, ante un doble pivote, el formado por Markel y Pardo, que pasó absolutamente desapercibido. El primero no actuó como el stopper que tendría que ser y el segundo no encontró su sitio para sacar el balón desde atrás. No es de extrañar que la primera ocasión txuri urdin, aunque hoy el equipo vistiera de naranja, llegara a balón parado. Griezmann estuvo muy cerca de romper el maleficio de las faltas directas y anotar una algo retirada del pico derecho del área. Su trallazo se marchó fuera por muy poco.

El fútbol de ataque del Valencia llegó más por insistencia que por calidad. Pudo adelantarse en el minuto 15. De hecho, Jonas marcó de cabeza. Por su gesto, dio la impresión de que el colegiado Hernández Hernández señaló que el balón había sobrepasado la línea de fondo en la parábola que cogió desde el córner, algo difícil de apreciar en la retransmisión televisiva, porque si lo que señaló fue falta sobre Carlos Martínez fue un regalo apreciable. Si el árbitro se quedó con dudas, acabó compensando rápidamente. El propio Carlos Martínez fue objeto de un claro penalti pocos minutos después, pero el colegiado tampoco señaló nada. Feghouli estuvo cerca del gol con un buen disparo desde la frontal y Postiga buscó un rechace de Bravo en un disparo con mucho efecto, pero Carlos Martínez, rapidísimo, frustró la ocasión. En realidad, era un partido de mucho ritmo, muy poco fútbol y escasísimas ocasiones de gol.

Hasta que se movió el marcador. Agirretxe arrastró a media defensa del Valencia, dejando que Zurutuza pusiera una magnífica asistencia de cabeza sobre Griezmann que no perdonó solo ante Guaita. Por primera vez desde que el Olympique visitara Anoeta, la Real se adelantó en el marcador. Y pudo sentenciar antes del descanso en un contragolpe formidablemente llevado por Vela, que cedió a Agirretxe para que éste, incomprensiblemente, echara el balón fuera. A Agirretxe se le notó aún muy lejos de su mejor forma y sin chispa, porque estas son las que el año pasado marcaba sin despeinarse. Esos cinco minutos finales sirvieron para que la Real se diera cuenta de que podía ganar en Mestalla. Y con la confianza que le daba el 0-1 arrancó la segunda parte mostrando una descomunal fortaleza defensiva, con un Mikel González sensacional, y una espléndida salida, ya con un Pardo entonado y con un Zurutuza que conectaba a las mil maravillas sobre todo con Griezmann.

Y así el primer cuarto de hora supuso una muestra evidente de la superioridad realista sobre el Valencia. Agirretxe falló una primera ocasión solo delante de Guaita, intentó un segundo remate de primeras algo más complicado y estuvo muy cerca de llegar a un sensacional pase de Zurutuza. En el minuto 58, un Pardo que ya estaba comodísimo sobre el césped de Mestalla enganchó un zapatazo sensacional desde la frontal del área y colocó el balón junto a la cepa del palo izquierdo del guardameta valencianista. Un golazo sensacional, perfecto para que el chaval vaya cogiendo las sensaciones que necesita y para que todo el mundo vea lo que puede aportar a la Real, no sólo juego sino también unos goles que la temporada pasada no llegaron desde esa línea (Markel e Illarramendi, los que conformaron el once tipo, no marcaron ninguno). El partido pareció cerrado en el mismo momento en el que el balón tocó la red.

Esto fue así porque la Real mantuvo una intensidad defensiva muy buena que maniató por completo a los jugadores valencianistas. Sólo con la entrada de Canales pareció perder algo el control del mediocampo (más claramente cuando Pardo se marchó, a doce minutos del final, aunque Ros hizo un buen trabajo en su lugar). Mathieu tuvo una buena ocasión para marcar en una remate de volea dentro del área, pero hasta el minuto 35 no tuvo una jugada limpia el Valencia, y finalizó con el cabezazo fuera de Pabon. Los últimos minutos dejaron una buena noticia, la reaparición de Xabi Prieto (incluso algunos minutos para Chory, demasiado pocos para evaluarle), y otra mala, el gol del Valencia, que llegó en el descuento. Fue la única jugada en todo el partido en la que la Real dejó demasiado espacio a un atacante valencianista. Pabon anotó desde dentro del área ya sin tiempo para más, puesto que el colegiado mandó a los dos equipos a la ducha nada más sacarse desde el centro.

Es más que evidente que el deseo de todo el realismo es que estos tres puntos sean un punto de inflexión en la temporada. Por lo pronto, rompen una racha de siete jornadas sin ganar, suponen la primera victoria de la Liga lejos de Anoeta, impiden que la Real de Arrasate logre guarismos negativos históricos y alejan al equipo de la zona de descenso. No es poca cosa, aunque el juego de la primera parte siga sembrando dudas por la falta de esa velocidad más que permitía al conjunto txuri urdin desatascar partidos complicados y por la excesiva lentitud de un Agirretxe que está tardando mucho en coger la forma después de la lesión, incluso a pesar de su buen movimiento en el gol de Griezmann. El 1-2 de Mestalla sirve también para agarrarse a una máxima que hasta ahora se ha cumplido siempre: si la Real se adelanta en el marcador, acaba ganando. La segunda parte, desde luego, marca el camino a seguir y el buen partido de Pardo (que robó más balones que Markel, para aquellos que siguen pensando, Arrasate incluido, que no puede jugar de pivote más retrasado) invita a la esperanza. Ahora sí, ya se puede pensar en Old Trafford.

viernes, octubre 18, 2013

PREVIA Valencia - Real Sociedad. Competir para soñar

Celebrando el 2-5 de la temporada pasada en Mestalla.
Sin competir en la Liga no se puede soñar con Europa y el calendario ha querido dejárselo claro a la Real, colocando a su gran rival por la cuarta plaza la pasada temporada, el Valencia (sábado, 18.00 horas, Mestalla; Canal + Liga y Gol TV), justo antes de medirse de vivir uno de los partidos más hermosos de su historia, el de Old Trafford, y de arrancar un nuevo maratón de partidos como el que ha dejado a la Real en tan baja posición en la tabla y con cero puntos en la fase de grupos de la Champions League. Mestalla puede ser, por tanto, un lugar perfecto para reaccionar si obliga a la Real a recuperar su ansia por la competición sin pensar en lo que llegará más adelante. El equipo de Jagoba Arrasate necesita ya una victoria que permita reconducir el camino de la temporada. El parón de dos semanas tras la derrota de Vallecas tiene que ser decisivo para que esta fase de la competición permita remontar en las dos competiciones, antes de encarar la Copa ya en el primer fin de semana de diciembre.

Más que sorpresas, lo que ofrece la lista de Arrasate es una espléndida noticia, la del regreso de Xabi Prieto tras la lesión que se produjo en el Camp Nou, sin perder de vista además que esto le permitirá cumplir su sueño de estar también en Old Trafford. Él es la primera de las dos novedades que hay en la convocatoria con respecto al encuentro jugado en Vallecas hace dos semanas, antes del parón. La segunda novedad, mucho más esperada, es Mikel González. El central vuelve al grupo, y sin duda alguna también al once inicial, después de perderse el partido en Madrid por su paternidad. Los dos jugadores que se caen son Cadamuro y Elustondo, aunque sólo el primero de ellos por cuestiones técnicas. El segundo tiene una pequeña sobrecarga, sumándose en la enfermería a Estrada y los dos lesionados de larga duración, Granero e Ifrán.

Arrasate aseguró que no hay pensamientos de Champions League todavía y que todas las energías están puestas en el choque de Mestalla, por lo que se esperaba un once muy cercano al de gala. Bravo estará en la portería, con Carlos Martínez en la derecha, en principio De la Bella en la izquierda aunque José Ángel tiene opciones, y como centrales Iñigo Martínez y Mikel González. Markel estará por delante de ellos, en principio junto a Pardo y Zurutuza, con Griezmann y Vela en las bandas y la duda de Agirretxe o Seferovic en punta. Zubikarai, Ansotegi, Ros, Xabi Prieto y Chory Castro estarán en el banquillo a disposición del técnico txuri urdin. La única alteración más o menos plausible que podría sufrir este once se daría si Prieto está listo para ser titular, aunque parece poco factible que Arrasate arriesgue con él tras la lesión y con la cercanía del partido en Manchester.

La Real arranca la jornada en la decimoquinta posición, con siete puntos, uno por encima de la zona descenso y a seis de la sexta plaza, la última que da acceso a la Europa League. Las cifras hasta ahora no son buenas. Los de Arrasate llevan ocho jornadas sin ganar, sólo han vencido un partido (en la primera jornada al Getafe), sólo el Almería ha ganado menos veces (ninguna) y es el segundo equipo menos goleador (seis tantos, por cinco del Granada). El Valencia ocupa la séptima posición con 13 puntos, y aunque comenzó con dudas acumula cuatro jornadas sin perder y diez de los últimos doce puntos en juego. Como local, ha ganado tres partidos y ha perdido uno, 2-3 ante el Barcelona. La Real aún no ha conseguido la victoria a domicilio aunque ha empatado en dos de sus cuatro salidos, a uno ante el Elche y a cero ante el Levante. Sólo Betis, Rayo y Almería han marcado menos goles lejos de su propio estadio que la Real, que apenas suma dos dianas (la de Vela en el Martínez Valero y la de De la Bella en el Camp Nou).

Mestalla nunca ha sido un campo muy propicio para la Real, aunque en los últimos años las estadística no han sido malas en absoluto. Valencia y Real Sociedad se han visto las caras en 62 ocasiones, siempre en Primera División. El conjunto levantino venció en 41 y el donostiarra sólo en diez, con once empates. Sin embargo, en los últimos once años, y con ocho encuentros diputados, el equipo txuri urdin ha arrancado del feudo valencianista nada menos que dos victorias y cuatro empates. Bien es verdad que uno de esos empates, a tres, se produjo el día en el que se certificó el descenso a Segunda del equipo en la temporada 2006-2007, aunque la victoria tampoco habría servido para seguir en Primera. La mayor goleada realista ha sido precisamente su última victoria, el 2-5 de la temporada 2012-2013. El mayor correctivo recibido por la Real en Mestalla es el 7-1 de la campaña 1934-1935, Liga que acabó con el descenso a Segunda. El equipo realista ha vencido en sus dos últimas visitas a Mestalla, 0-1 en la 2011-2012 y el mencionado 2-5. ¿No hay dos sin tres?

Ese 2-5 de la temporada pasada, la 2012-2013, llegó después de la victoria en Málaga, en la anterior salida. Mestalla fue la prueba de fuego para el fútbol txuri urdin porque se llegó sin Illarramendi. Pardo y Zurutuza formaron el doble pivote y bordaron el fútbol. Y eso que el Valencia se adelantó en la primera jugada del partido por medio de Soldado. Pero la Real se hizo con el mando del partido con categoría. Se puso a jugar y paulatinamente hizo que el rival retrocediera. Mereció con creces el gol, Alves lo evitó en numerosas ocasiones, aunque el empate no llegó hasta que el equipo local se quedó con diez por una justa expulsión de Jonas. Acto seguido, De la Bella regateó sin tocar el balón a Alves y marcó uno de los goles del año. Mikel González hizo el 1-2, ya en la segunda parte, rematando un córner en el segundo palo. Un saque largo de Bravo y la asistencia de Vela acabaron en el 1-3, de Ifrán. El Valencia recortó distancias de nuevo con Soldado como goleador, pero rápidamente Agirretxe puso el cuarto y sentenció el partido. Vela, transformando un penalti que él mismo forzó, puso el 2-5 final.

domingo, octubre 13, 2013

FUENLABRADA 3 - REAL SOCIEDAD B 1 Sin opciones ante el nuevo líder

Royo no puede más que mirar cómo entra el 1-0.
La Real Sociedad B sufrió una clara pero quizá algo abultada derrota en su visita al Fuenlabrada, que con estos tres puntos se convierte en el nuevo líder del grupo II de Segunda B. Eso, y que esta sea la quinta victoria consecutiva del equipo que entrena Visnjic, puede dar idea de que la empresa de puntuar en tierras madrileñas no era nada sencilla. Pero si se complicó más de la cuenta fue porque el Sanse tardó mucho en entender el partido, dejó pasar casi toda la primera parte sin generar demasiado peligro y sólo en la segunda mitad encontró, aunque sin éxito, la forma de buscar las cosquillas al Fuenlabrada. Los dos goles de los locales en la primera mitad, en las que fueron prácticamente sus únicas ocasiones de peligro en ese periodo, dejaron el partido prácticamente sentenciado en su ecuador. La buena noticia, aunque escasa, es que el Sanse jamás se rindió y buscó siempre el gol, algo que encontró ya a última hora por medio de Kenan Kodro.

El 2-0 llegó antes del descanso.
Si ya era un partido difícil de antemano, con una Real buscando todavía su identidad en una trayectoria descendente en la clasificación y un Fuenlabrada en racha, el primer gol local fue un jarro de agua fría. Era el minuto 10 cuando el central Paco Aguza superó a toda la defensa realista, hoy de naranja, y conectó un buen cabezazo que superó con facilidad a un Royo que sólo pudo ver cómo el balón se colaba en su portería. El gol confirmó que el Sanse sufre mucho a balón parado. Pudo haber sido peor si el córner botado prácticamente a continuación del 1-0 por Antonio López hubiera encontrado portería en lugar de estrellarse en el larguero. El equipo txuri urdin sufría casi sin necesidad, porque el Fuenlabrada tampoco encontraba un juego fluido. Es verdad que el choque estaba más volcado sobre el área de Royo que sobre la de Basilio y que los locales tocaban el balón con cierta facilidad, pero no hubo ocasiones claras en ninguna de las dos porterías y el desplazamiento del balón era bastante espeso.

Así transcurrió una primera mitad insulsa hasta que el Sanse encontró un castigo demasiado severo a la frialdad del encuentro. En el minuto 39, una jugada de Carlitos por la banda izquierda apenas encontró oposición en Etxabeguren y Elustondo, y desde la linea de fondo pudo meter el balón atrás para que Antonio López subiera el 2-0 al marcador. Con claro dominio local, sin duda, pero el partido no estaba para un resultado tan severo. Al Sanse le costaba muchísimo sacar el balón jugado, con una gran presión de los locales y continuos robos de balón en la medular (enorme trabajo de Pachón bajando al centro del campo), y dependía de balonazos que un batallador Iker Hernández nunca tuvo opciones de bajar. Sólo al final y en tres córners consecutivos consiguieron los de Asier Santana que el equipo local tuviera que preocuparse por su portería, pero en ninguno hubo remates claros. Destacaba Zaldúa, tanto en defensa como en continuas subidas por la banda izquierda. Y eso que jugó mermado por la tarjeta amarilla que vio en el minuto 14 por una clara mano, e incluso con el susto de ver cómo se reclamó la segunda de nuevo por otra mano.

Si no lo estaba ya, el 3-0 sentenció el partido.
En la reanudación el escenario cambió. El partido frío de la primera mitad dejó paso a otro en el que hubo alternativas por parte de los dos equipos y, sobre todo, en el que el Sanse dio un evidente paso adelante y sí vio los caminos para buscar el gol, sobre todo por medio de un Oyarzun que estuvo en buena parte de las acciones de peligro. En el minuto 55, Iker Hernández pidió penalti en una entrada dentro del área de Josué, que bien pudo tocar al delantero realista al meter la pierna en su avance. El árbitro, Pena Varela, muy bien colocado, dejó seguir el juego pese a las protestas de Iker y Sangalli, que estaba junto a la jugada. En el minuto 61, Oyarzun tuvo la mejor ocasión del Sanse, al estrellar un precioso zapatazo en el larguero de la portería de Basilio. Eran con diferencia los mejores minutos de los realistas, que ahora sí estaban metidos en el partido y no merecían el contundente 2-0 que campeaba en el marcador.

Cuando comenzaron los cambios de ambos equipos, el Sanse pareció diluirse durante unos minutos y Royo tuvo bastante trabajo que, a pesar de alguna duda en sus salidas, solventó con mucho acierto y mantuvo cierta vida para su equipo en este encuentro. Santana comenzó a mover el banquillo quizá algo tarde, confiado en que el buen arranque de la segunda mitad diera algún fruto, ya en el minuto 69. Hervías entró por Sanz en ese minuto y la apuesta ofensiva llegó seis minutos después, cuando Kenan Kodro suplió a Zaldúa. Un delantero por un lateral, buscando una muy difícil remontada. El valiente cambio llegó justo después de Basilio salvara el 2-1 en un uno contra uno de nuevo frente a Oyarzun. En el minuto 80, Santana agotó sus cambios dando entrada a Odriozola por un Sangalli muy batallador pero que sólo pudo entrar en juego en los minutos finales de la primera mitad y en algunos instantes de la segunda. Pero Borja, que acababa de entrar en el terreno de juego, marcó el 3-0 en la siguiente jugada y puso punto final al partido.

Así marcó Kenan Kodro el 3-1 final.
Al menos en cuanto a su resultado, porque la Real, con un Odriozola que dejó unos muy buenos minutos finales por la banda derecha, no bajó los brazos ni siquiera con ese castigo, injusto por lo abultado que no por su signo. El mal llamado gol del honor llegó en el minuto 89, cuando Elustondo cedió en el pico del área a Kodro y éste se buscó el hueco para un disparo que Basilio no pudo detener. El filial realista siguió empujando aunque sabía que la derrota era inevitable, y pudo marcar el segundo en un córner que forzó ya en el descuento, pero el propio Kodro no pudo encontrar un remate claro y el balón se paseó por el área local. El Sanse, como el primer equipo, no conoce la victoria desde la primera jornada de Liga y suma ya siete jornadas sin puntuar. Hoy perdió en el estadio del nuevo líder, un Fuenlabrada que no conoce la derrota y que suma cinco victorias consecutivas. Eso y la buena segunda mitad son los argumentos a los que agarrarse. Pero una derrota es una derrota que duele independientemente de las circunstancias. La reacción no llegó en Fuenlabrada, pero empieza a urgir.

Aquí, galería de imágenes del partido en A través del Objetivo.

martes, octubre 08, 2013

Markel y Elustondo, catorce veces titulares juntos en siete años

Markel y Elustondo, en el partido de Leverkusen.
En los dos últimos encuentros oficiales de la Real, el de Champions en Leverkusen y el de Liga en Vallecas, coincidieron en el once titular Markel Bergara y Gorka Elustondo. Y eso es noticia, a pesar de que ambos llevan juntos en el primer equipo nada menos que siete años. Elustondo debutó en la Real en la temporada 2006-2007, de la mano de Lotina y ante el Celta en Balaídos. Desde entonces, ha sido titular en 98 de los 119 partidos que ha jugado. Markel debutó poco menos de un año después, en Las Palmas, en la primera y única eliminatoria de Copa que jugó la Real en la temporada 2007-2008. Él suma 86 encuentros en el once inicial de los 120 que ha disputado. Y sí, es noticia que ambos posen en el once titular porque contando estos dos últimos partidos esa circunstancia sólo se ha dado en un total de catorce encuentros, nueve de Primera División, tres de Segunda, uno de Copa (en los años que el equipo pasó en la categoría de plata) y uno de Champions. Total en los partidos con Markel y Elustondo en el once inicial, 9 de 39 puntos posibles y una eliminación copera.

Que ambos jugadores hayan formado de inicio el centro del campo txuri urdin en tan pocas ocasiones (en realidad habría que contar doce, porque en uno de los partidos, el de Vigo de la pasada temporada, Elustondo jugó como central improvisado por las ausencias) encuentra una múltiple lectura. La primera que se puede hacer es que ambos jugadores han pasado largos periodos de tiempo lesionados desde que llegaron al primer equipo, con lo que han podido coincidir más bien poco. De hecho, en las temporadas 2008-2009 y 2011-2012 no llegaron a estar juntos en ningún once. La segunda, y sin ánimo de que se entienda como un menosprecio a su alineación conjunta (cada realista es un entrenador, hay quien considera que pueden jugar ambos y quien cree que no debería hacerlo ninguno), es que casi todos los entrenadores que han pasado por la Real, desde Miguel Ángel Lotina hasta Philippe Montanier, han encontrado mejores fórmulas que ésta. Y hay una tercera lectura, también sumamente interesante, que se desprende de los datos, fríos y asépticos, y es que es una fórmula que la Real usa para contener, no para crear.

La cifra más expresiva de todas las que se pueda dar sobre el funcionamiento de la dupla Markel-Elustondo es que con ella la Real sólo ha sido capaz de ganar dos partidos, una cifra muy baja. El primero de esos triunfos fue el que inauguró esta lista de coincidencias en el once inicial, en la temporada 2007-2008 ante un Málaga líder de Segunda y en Anoeta, en un día en el que la Real todavía en manos de Chris Coleman jugó la gran mayoría del partido con once jugadores criados en Zubieta. El segundo, ya en Primera, en la temporada 2010-2011, fue el triunfo por 1-2 en Málaga. En los once restantes, en los que el juego y particularmente el juego ofensivo fue bastante paupérrimo en la mayoría de los ocasiones, llegaron nada menos que ocho derrotas de la Real. Algunas de ellas muy dolorosas y sangrantes, como el partido de Copa ante el Rayo de la temporada 2009-2010, el encuentro más cercano al día en el que la Real cumplió cien años de vida, y que se saldó con un 0-2, o el contundente 5-1 en el Camp Nou con el que se abrió la temporada 2012-2013.

Parece evidente que colocar a ambos jugadores en el centro del campo es una apuesta más defensiva que otras con las que pudieron jugar los técnicos realistas. Ese mencionado encuentro en el Camp Nou, en el que se desplazó a Illarramendi al puesto más adelantado del centro del campo, es una prueba concluyente. También lo es el hecho de que sólo dos de los catorce partidos en los que han coincidido en el campo se jugaron en Anoeta. Los otros doce, como visitante. Con ese mediocentro que hace unos días jugó en Champions, la Real no pudo ganar en los campos de los dos filiales con los que se enfrentó en Segunda, 0-0 ante el Sevilla Atlético en la temporada 2007-2008 (en un partido en el que el equipo txuri urdin no llegó a realizar ni un solo disparo a puerta) y 1-1 ante el Villarreal B en la 2009-2010. Martín Lasarte fue el entrenador que más oportunidades dio a esa dupla, nada menos que siete, dos de ellas en su primera temporada, en Segunda, y cinco en el regreso a Primera División. En la 2012-2013 Montanier les usó en tres ocasiones, una de ellas con Elustondo de central.

En el arranque de esta temporada, parecía que Markel y Elustondo se disputarían el puesto de 4. Pero los dos últimos partidos demuestran que para Arrasate no sólo no es descabellado que jueguen juntos, sino que da la impresión de que forman parte de su once tipo (si es que finalmente hace esa apuesta más o menos clara por once hombres, como la que acabó haciendo Montanier en la segunda vuelta de la temporada pasada), habida cuenta de que han tenido continuidad en el once después de un partido de Champions y sorteando las rotaciones. Y eso es noticia, porque Elustondo y Markel no han jugado juntos hasta ahora porque todos los entrenadores han encontrado fórmulas mejores, independientemente de los largos periodos de ambos en la enfermería. Son muchos los medios que han estado por delante: Garitano, Martí, Aranburu, Diego Rivas o Illarramendi han jugado muchos más partidos que ellos cuando han estado disponibles. Elustondo tuvo algunos partidos consecutivos junto a Garitano con Eizmendi de entrenador y Markel fue el preferido de Montanier junto a Illarramendi. Pero que jueguen juntos es algo prácticamente nuevo.

Y socialmente contestado, no hay que olvidar tampoco ese aspecto de esta situación. Markel y Elustondo tienen una fama que los datos respaldan de alguna manera. También hay que considerar lo que supone su titularidad conjunta para otros jugadores de la plantilla, sobre todo teniendo en cuenta que a Lasarte se le cesó, entre otras razones, por preferir a Diego Rivas antes que Illarramendi... y Elustondo. En Vallecas parecía obvio que entraría Rubén Pardo, que no jugó ningún minuto en Leverkusen, por la política de rotaciones que ha venido aplicando Arrasate desde que es el entrenador del primer equipo, pero sólo salió a la desesperada cuando el Rayo marcó el penalti en el minuto 89. Buena parte de la afición (y de la prensa) insiste en pedir minutos para el riojano. Montanier le despreció y Arrasate continúa teniendo algunos gestos poco positivos con el canterano. Aunque ya le ha dado más de la tercera parte de los minutos que le dejó el francés en toda la temporada 2012-2013 y casi los mismos que en la 2011-2012, Elustondo ha jugado en esta más que él (479 minutos, por 393 de Pardo) incluso habiendo pasado por la enfermería. ¿Seguirá Arrasate con esta apuesta por Markel y Elustondo, desafiando los números que presentan ambos jugadores y perpetuando la situación de banquillo de Pardo? Sólo él sabe la respuesta.
Once inicial del Real Sociedad - Málaga (2007-2008).
Todos los partidos con Markel y Elustondo en el once inicial
2007-2008
Real Sociedad 2 - Málaga 0
Sevilla Atlético 0 - Real Sociedad 0
2009-2010
Real Sociedad 0 - Rayo Vallecano 2
Villarreal B 1 - Real Sociedad 1
2010-2011
Osasuna 3 - Real Sociedad 1
Málaga 1 - Real Sociedad 2
Zaragoza 2 - Real Sociedad 1
Atlético de Madrid 3 - Real Sociedad 0
Sevilla 3 - Real Sociedad 1
2012-2013
Barcelona 5 - Real Sociedad 1
Celta 1 - Real Sociedad 1
Osasuna 0 - Real Sociedad 0
2013-2014
Bayer Leverkusen 2 - Real Sociedad 1
Rayo Vallecano 1 - Real Sociedad 0

domingo, octubre 06, 2013

"Jagoba, mueve el banquillo"

Antes del partido, fiesta de las aficiones.
Vallecas es algo tan bonito para un aficionado de la Real que cometeríamos un error si no lo repitiéramos cada vez que se produce, si no recordáramos lo mismo que el club vallecano enfatiza por megafonía antes de cada Rayo Vallecano - Real Sociedad, que el fútbol es un deporte que tiene que unir a las aficiones. Eso sucede siempre en este encuentro, siempre, sin excepción y para orgullo del seguidor franjirrojo y del txuri urdin. Pone la piel de gallina que una enorme pancarta realizada por aficionados locales recordara el nombre de Aitor Zabaleta. O que la afición txuri urdin se uniera a la ya clásica reivindicación de los emblemáticos Bukaneros ("Presa, vete ya"), y que incluso coreara el nombre del Rayo en los prolegómenos del partido. Ese aplauso cruzado entre las dos aficiones es siempre lo más bonito que deja una jornada al año, aunque los grandes medios de comunicación vivan únicamente pendientes del resultado y los detalles más absurdos de los partidos de sus dos únicos equipos. Peor para ellos.

Es cierto que el modesto estadio madrileño no vivió ayer una invasión txuri urdin como la que aconteció la pasada temporada, Aún así, fue notable. "No te has pasado conduciendo y estaremos en Donosti, ¿verdad?", le decía un aficionado del Rayo a otro cuando se dispersó la marea realista que recibió a su equipo. Pero esta invasión tiene aún más mérito, porque no va acompañada de una racha de triunfos ni sigue al mismo equipo arrollador de hace unos meses. Hay una diferencia entre viajar para ver ganar a la Real y viajar para ver a la Real. Y así, varios centenares de realistas poblaron una de las gradas superiores del estadio, llegados desde Gipuzkoa pero también desde los sitios más dispares, también por supuesto de Madrid. Y no pararon de animar en todo el partido. La suya fue la enésima demostración de fervor, fidelidad y saber estar en un campo del fútbol español. Y es en la derrota cuando más agradecen gestos de sus jugadores, gestos que ayer no llegaron de la forma merecida. Cuando hace unos meses la Real venció en este mismo escenario por 0-2 y parecía afianzar de una forma casi definitiva esa gran cuarta plaza que finalmente consiguió con algo más de sufrimiento, todo eran risas y alegría. Eso es fácil de compartir. La derrota de ayer no. Así que no queda más que felicitar al jugador que sí tuvo un gesto para con el aficionado y lamentar que no fuera algo meditado, organizado y general.

La grada ocupada por la afición txuri urdin.
Y hubo un momento que también es necesario destacar. Mediada la segunda parte, el Rayo ya había agotado sus tres cambios cuando la Real todavía no había hecho el primero. "Jagoba, mueve el banquillo" gritó la afición. Quizá algo tímidamente, pero con la suficiente fuerza como para que se escuchara con nitidez. El cántico es continuación del que escuchaba Montanier ("gabacho, mueve el banquillo") y que tan poco gustaba en algunos sectores, que lo llegaron a tachar de falta de respeto. Pero la afición suele ser sabia, y más una como la de la Real, que jamás ha abandonado al equipo, en ninguna situación, ni siquiera en Segunda y en una ruina que por momentos parecía irreversible. Y si ve algo con tanta claridad como para unirse en un grupo amplio y corearlo, es que hay algo a lo que atender. "Entendíamos que el equipo estaba bien, que estaba muy entero. Los cambios normalmente suelen ser para buscar algo diferente. Tampoco veíamos por qué había que hacer los cambios porque el equipo estaba bien". Esa fue la respuesta de Arrasate en la rueda de prensa tras el partido.

Hace dos años, la Real salió de Vallecas como colista después de encajar un mucho más contundente 4-0 y fue el día en el que la gente entonó, una de las primeras veces que lo hizo, el famoso "Montanier, dimisión". Hace trece años fue en Vallecas donde se coreó con fuerza un "Clemente, vete ya" al que se unió la afición vallecana con la misma firmeza y cariño con la que la realista entonó ayer el "Presa, vete ya". "Jagoba, mueve el banquillo", pidió el aficionado txuri urdin, como se lo pedía a Montanier para arreglar uno de los defectos más comentados de su Real, la enorme tardanza en realizar las sustituciones, un mal que parece que se prolonga tras la marcha del francés. En Vallecas, Arrasate sólo hizo un cambio útil, en el minuto 70, y los dos últimos ya con el 1-0 en el marcador y para jugar los minutos de descuento. La Real jugará otros dos partidos lejos de Anoeta antes de que el estadio realista pueda pronunciarse, pero Vallecas siempre ha dejado pinceladas de sabiduría. Y de lo impresionante que es la afición de la Real. Esa es la mejor lección del partido de ayer.